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Crítica de Rechicero de Terry Pratchett (Mundodisco 5)

Tras unos meses de descanso, retomo mi lectura del Mundodisco de Terry Pratchett con su quinta novela, Rechicero, que nos regala momentos endiabladamente divertidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

Rechicero es la quinta novela de la serie de fantasy de culto del gran TerryPratchett “Mundodisco”.

En el desquiciado Mundodisco nace un brujo. No se trata de un brujo cualquiera, sino de uno tan poderoso que tendrá capacidad para destruir el mundo. Alguien debe impedirlo.

Pero ¿quién?

El resto de brujos no puede competir con él. Sin embargo, cuando todos los caminos parecen cerrarse, surge una remota posibilidad de salvación…

Terry Pratchett publicó esta novela en 1988 y sin embargo su humor típicamente british y su punto de vista irónico del mundo de la fantasía hacen que la novela siga siendo super disfrutable hoy en día. De hecho, me ha parecido la más divertida hasta la fecha, lo cual indica que o bien cada vez estoy más acostumbrado al estilo irónico de Pratchett o que él con cada novela se sentía más a gusto con este mundo maravilloso. O probablemente sea la unión de ambas cosas.

Lo mejor de Pratchett me parece que son sus maravillosas descripciones de todo lo que sucede alrededor de Rincewind, probablemente el peor mago del mundo, cuyas andanzas permiten a Pratchett destilar todo su humor e ironía alrededor de los mitos establecidos sobre el mundo de la magia en las novelas de fantasía.  En el Mundodisco, los magos no son especialmente inteligentes ni realizan grandes actos que ayuden a mejorar la vida de la gente, sino que son pequeños seres tontos y egoístas. Qué el más lógico y centrado de todos ellos sea el bibliotecario, que es un simio, da idea de lo que piensa Pratchett de esta profesión imaginaria y los que la practican.

Y en esta novela, Rincewind se verá acompañado por dos maravillosos personajes, Conina la hija de Cohen el Bárbaro, que sería una parodia de Red Sonia, bella y mortífera aunque con el sueño de ser peluquera, y Nijel, un aprendiz de héroe bárbaro extremadamente educado que lo sabe todo acerca de la vida gracias a un libro escrito por el propio Cohen, un bárbaro que no sabía escribir…

La novela me ha gustado mucho y la recomiendo totalmente. Sin embargo, si tengo que decir algo menos bueno de ella, diría que empiezo a notar que Pratchett es mejor en la creación de situaciones hilarantes con sus maravillosas descripciones llenas de ironía, mientras que quizá se queda un pelín por debajo en lo referido a la conclusión de dichos argumentos. En todo caso, este elemento menos bueno, que no malo, no impide ni mucho menos el disfrute de sus novelas.

Rechicero me ha parecido maravillosa y me mantuvo con la sonrisa en la cara de principio a fin. En ese sentido, misión cumplida. Además, dado que es una novela corta de tan solo 307 páginas, lo cierto es que se lee en un suspiro, casi en una sentada (en mi caso la devoré en tres ratos durante tres días consecutivos). Por estos motivos, creo que esta novela, y en general todas las del Mundodisco, son lecturas perfectas para estos días de confinamiento en los que necesitamos despejarnos un poco y quitarnos todas las malas noticias de la cabeza.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Locke and Key, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

El estreno en Netflix de la decepcionante adaptación televisiva de Locke and Key ha servido para recordarnos lo maravilloso que es el comic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, que personalmente está dentro de mis 5 comics favoritos de este siglo XXI.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO, NO TE LO PUEDES PERDER

(Artículo sin spoilers)

El aclamado autor de El traje del muerto, la novela de terror que ha sorprendido a todos los amantes del género, salta al cómic con una obra que te sobrecogerá. En Nueva Inglaterra hay una vieja mansión cuyas fabulosas puertas transforman a todo el que se atreve a cruzarlas. El pasado de la familia Locke vuelve para atormentar a sus actuales miembros, en un escalofriante cómic en el que Hill demuestra una capacidad narrativa equiparable a la de su padre, Stephen King. Guión de Joe Hill. Dibujo de Gabriel Rodríguez.

Conocí a Joe Hill gracias a Locke & Key, y gracias al comic descubrí su faceta de escritor y sus estupendas novelas El traje del muerto, Horns o Fuego. Hill es el segundo hijo de Stephen King y decidió usar una abreviatura de su nombre completo, Joseph Hillstrom King, para intentar triunfar por sus propios méritos y no por ser el hijo de. Hill tiene 47 años y no hay duda que ha recibido los genes de su padre, ya que escribe historias de fantasía y terror que saben apelar a nuestros miedos más profundos y las cosas que más queremos, como la familia.

Gabriel Rodríguez es un artista chileno nacido en 1974 que estudió arquitectura e incluso llegó a trabajar como tal durante varios años hasta que pudo cimentar su carrera como dibujante de comics y obtener la suficiente independencia económica. Locke and Key es su trabajo más celebrado, pero obtuvo también una nominación a los Eisner por su comic «Little Nemo: Return to Slumberland». Más recientemente, ha escrito y dibujado La espada de las eras, un comic de fantasía que busca reinventar las leyendas artúricas y que tengo muchas ganas de comprar y leer en cuanto tenga ocasión.

Locke And Key fue publicada en Estados Unidos por la editorial IDW entre febrero de 2008 y diciembre de 2013. El formato elegido para su publicación fueron seis miniseries, que aqui en España Panini publicó entre 2009 y 2014. Las seis miniseries fueron Bienvenidos a Lovecraft (febrero-julio 2008) y Juegos mentales (enero-junio 2009), que formarían el primer acto, mientras que Corona de Sombras (noviembre 2009 – abril 2010) y Las llaves del reino (agosto 2010 – marzo 2011) formarían el segundo acto. El tercer arco con el climax final llegó con  Mecanismos de relojería (junio 2011 – abril 2012) y Alfa y Omega (noviembre 2012 – diciembre 2013). Todas las miniseries tuvieron una duración de seis números excepto Alfa y Omega que tuvo siete, algo necesario e imprescindible para cerrar todo de forma satisfactoria. De esta forma, podría decirse que Locke and Key se publicó con una periodicidad de un volumen anual.

El formato de miniseries sucesivas permitió a los autores a realizar el mejor trabajo posible sin la presión añadida de tener que cumplir con un plazo de entrega mensual como pasa por ejemplo en los comics de Marvel o DC. Y la diferencia se nota, consiguiendo Gabriel Rodríguez, junto al colorista Jay Fotos, realizar un despliegue artístico maravilloso.

Locke & Key es la historia de la familia Locke. Tras la muerte de su padre, Tyler, Kinsey y Bode Locke se mudan con su madre a la finca de la familia, Keyhouse, situada en Lovecraft, Massachusetts. Allí, los niños descubrirán que la casa es un nexo de energías sobrenaturales que oculta unas llaves que les otorgarán habilidades que les servirán para descubrir la historia oculta de su familia y del mundo que les rodea.

El primer elemento a destacar de Locke and Key es que se trata de una historia de fantasía oscura que utiliza muchos elementos de las historias de terror. En el comic existe una sensación de aventura mientras los niños van descubriendo las llaves y sus habilidades, pero el tema general es ver cómo los Locke asumen la pérdida de su padre y esposo, algo que cada miembro de la familia interioriza de una forma diferente. En este sentido, la muerte y otros temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental y explican los traumas de varios personajes, notándose en este aspecto la influencia que las historias de Stephen King han tenido en su hijo.

Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio, en el que todo encaja pero que además consigue ser super emocionante.

Hay números como «Febrero» en el cuarto volumen «Las llaves del reino» que transmiten un maravilloso sense-of-wonder mientras vemos las habilidades que los niños adquieren con las llaves mientras luchan contra el malvado Lucas «Bode» Caravaggio, que busca la llave para abrir la Puerta Negra. Además, en otros números, como «Gorrión» Hill y Rodríguez cambian de estilo imitando lo que sería una tira de Calvin & Hobbes para contar la historia desde el punto de vista de Bode, un niño de 8 años. Otros números super chulos son por ejemplo los contados desde el punto de vista de Rufus, un chaval retrasado mental amigo de Bode, que adquieren forma de comic-book de hazañas bélicas.

La contrucción de los deferentes personajes me ha parecido maravillosa. Tyler es un adolescente claramente traumatizado que se culpa a si mismo de la muerte de su padre debido a las discursiones que tuvo con él antes de su muerte. Su personalidad y acciones muestran claramente que tiene un trauma que le impide ser feliz, al igual que su hermana Kinsey, cuyo mecanismo de defensa para intentar sobrevivir tras quedar paralizada cuando mataron a su padre es quitarse el miedo y las lágrimas de la cabeza (literalmente), algo que la ofrece cierta felicidad en el corto plazo hasta que descubra que hay que aprender a vivir con tus miedos.

El hermano pequeño Bode también me parece una pasada. Hill y Rodríguez nos cuentan de maravilla lo que significa ser un niño que ve y experimenta cosas increíbles y la frustración inicial cuando nadie le cree o no le dejan intentar ayudar. Además, su joven mente funciona de forma sencilla y no puede evitar ser engañado y utilizado durante la historia. Por último, la madre ha caído en la bebida como forma de evitar enfrentarse a la muerte de su marido, una salida muy poco ejemplar a sus problemas, pero muy real.

Como pasa en las mejores historias de terror, Locke and Key es cruel con los personajes. Al igual que pasa en la vida real los buenos no siempre ganan ni sobreviven aunque hagan lo correcto. Hay en ese sentido algunos momentos muy duros emocionalmente ante el destino de varios personajes, y sobre todo en el clímax final hay una verdadera sensación de amenaza y de que cualquiera puede morir.

Dodge, el villano de la historia, es un ser amoral verdaderamente peligroso, pero es su inteligencia la cualidad más destacable. De hecho, la realidad es que a pesar de algunos retrasos provocados por los niños, es refrescante ver cómo sus planes van teniendo éxito mientras engaña a todo el mundo y les manipula para obtener lo que desea.

Esto, unido a ver a unos adolescentes que sufren, se equivocan, cometen errores y aprenden de ellos son elementos que hicieron de la lectura algo muy especial. Porque es cierto que el elemento fantástico y terrorífico funciona, pero lo hace porque  Hill y Rodríguez han creado a una familia que se siente muy real, con personalidad, virtudes y defectos con la que es muy fácil empatizar y preocuparnos por ellos. Y esa personalidad se forja también por la forma en que afrontan sus problemas y sus errores.

Comentaba al comienzo que el apartado artístico me parecía maravilloso. Y es que Gabriel Rodríguez con la ayuda de Jay Fotos en los colores ha creado un comic espectacular, de una narrativa limpia en la que siempre cuenta todo de la forma más clara posible. Su lápiz construye de maravilla la personalidad de todos los personajes y consigue en los pequeños detalles la magia de que todos parezcan reales. Además, consigue que el paso del tiempo se note en sus caras, algo muy difícil también de conseguir.

Además de una sobresaliente caracterización, Rodríguez consigue que toda la historia tenga el tono perfecto en todo momento, transmitiendo el sentido de maravilla cuando los niños usan sus llaves, pero también el terror ante los abusos y los momentos dramáticos que sufren varios personajes, creando situaciones super perturbadoras. No sólo eso, hay algunas muertes que son super gores e impactan muchísimo, y sus seres de sombra transmiten un feeling realmente terrorífico. La vida y la muerte parecen elementos «baratos» en otras historias, aquí el peso de cada vida cuenta, y nos duele cada una que se pierde. Y se pierden muchas.

La guinda del pastel es además la habilidad de Rodríguez en la creación de espacios que se sienten reales. En este aspecto se notan sus estudios de arquitectura, porque la mansión Keyhouse, cuyo plano se incluye en uno de los cómics,  y toda la orografía de la finca con las cuevas en el acantilado se convierten en elementos fundamentales en la historia, y están perfectamente reflejadas en la historia. De esta manera, cuando un personaje se mueve por la casa sus movimientos siempre están claros y sabemos dónde están y hacia donde se dirigen. Esto es otro plus importante, acostumbrado como estoy a otros comics casi sin fondos en los que los personajes se mueven por espacios genéricos sin personalidad.

No quiero terminar sin destacar otro elemento fundamental de Locke and Key y es su propia condición de cómic, que permite una narrativa única difícilmente trasladable a otros medios y que hacen que este cómic sea algo muy especial.

Empezando por las elipsis que se producen entre viñetas donde somos los lectores los que rellenamos los huecos. Por ejemplo, cuando vemos a Kinsey sufrir ante la perspectiva de empezar las clases en Lovecraft y lo absurdo de hacer amigos que puede acabar perdiendo, en una única página con tres viñetas Hill y Rodríguez condensan toda la ansiedad del momento, una página super chula que funciona porque está muy bien contada y porque los lectores rellenamos los huecos con nuestras propias experiencias, de forma que no tenemos que ver cada clase a la que asiste para sentir que está sufriendo.

De igual modo, en el ya comentado cómic «Febrero», los hermanos viven maravillosas aventuras mientras experimentan con diferentes llaves, pero esas aventuras quedan condensadas en muchos casos a una única viñeta con el momento más potente de la aventura, de forma que, como comento, seamos los lectores los que imaginemos los detalles no mostrados. Un recurso maravilloso.

Además, las páginas del cómic marcan un ritmo de lectura y generan una sorpresa cada vez que pasas la página. El ritmo puede acelerarse o frenarse en función de lo que pasa y se van creando cliffhangers estupendos a medida que avanza la historia, y en todos estos aspectos Hill y Rodríguez muestran su gran habilidad como storytellers, como contadores de historias.

Durante estos seis tonos hay un montón de giros inesperados y sorpresas impactantes mientras vamos conociendo toda la historia y como se crearon las llaves, pero en todo momento mantenemos la sensación de reloj perfectamente ensamblado que nos lleva en volandas hasta el emocionante final.

Por tanto, es la propia naturaleza de cómic lo que ayuda a que esta historia sea tan maravillosa y especial, y como vimos en la desastrosa serie de televisión, hay cosas que se pierden en la adaptación que solo son posibles en los cómics.

Joe Hill y Gabriel Rodríguez crearon una historia muy especial que merece todas las alabanzas del mundo. Si no la has leído todavía no lo dudes, Locke  and Key es una maravilla, un clásico que ningún fan de la literatura fantástica y el terror debería perderse.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO, NO TE LO PUEDES PERDER

 

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Crítica de Antes de que los cuelguen de Joe Abercrombie (La Primera Ley Libro 2)

Antes de que los cuelguen es la espectacular segunda novela de la serie La Primera ley de Joe Abercrombie y, si no lo era ya, me ha convertido en un gran fan de  la obra del escritor inglés.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El Superior Glokta tiene un problema. ¿Cómo defender una ciudad rodeada de enemigos y minada por la traición? Los hombres del Norte han cruzado la frontera y han entrado a sangre y fuego en territorio de la Unión. Para detenerlos no bastará con el ejército del Rey…

Bayaz, el Primero de los Magos, conduce a un heterogéneo grupo de aventureros en una peligrosa misión por las ruinas del pasado…
«Antes de que los cuelguen» ha sido elegido el libro favorito de los lectores de SFFWorld.com y estuvo entre los finalistas del SFSite en 2007.

Estoy enamorado de Logen, Ferro, Glokta, Bayaz, West, Sabueso, Luthar y todos los demás. Joe Abercrombie ha creado unos personajes maravillosos en un contexto de realismo sucio que me impactó de principio a fin. Frente a los elegidos que tienen que llevar a cabo una misión y lo consiguen porque son seres de luz positiva, los personajes de Abercrombie son seres complejos que se congelan en el invierno y que pasan mucha hambre porque durante los viajes las provisiones se acaban, y su horizonte temporal se reduce a sobrevivir un día más de la manera que sea posible.

En Antes de que los cuelguen me ha alucinado sobre todo la historia de Glokta en la que descubre como para los poderosos es más importante conservar su honor en sus brillantes palacios que la vida de sus súbditos. Su punto de vista cínico de la vida se pega un brutal golpe de realidad, construyendo Abercrombie un personaje maravilloso al que entiendes que actúe como lo hace tras ser golpeado por la vida de forma inmisericorde.

Otro personaje que se pega un baño de dura realidad es el Comandante West, cuyos ideales de servicio al reino y al Rey se enfrentarán a la prueba definitiva en el invierno del norte. Y por encima de todos, el sencillo pragmatismo de Logen contrastan con la dureza de Ferro, ofreciendo situaciones maravillosas durante su viaje escoltando al sabio mago Bayaz.

Abercrombie escribe esta novela con tres acciones principales que se van alternando y que se plantean desde el punto de vista de diferentes personajes. Esto ayuda a crear una sensación de tapiz, de puzzle en el que cada personaje aporta su granito de arena. A pesar de ser una novela de casi 700 páginas, estos saltos espaciales y de personajes ayuda a que la lectura sea super fluida y adictiva, dejándote siempre con ganas de saber cómo continúa la historia de cada personaje.

Además de mostrar esta historia de fantasía se forma nada heroica, debo decir que me sorprende lo bien que escribe Abercrombie, consiguiendo que cada descripción sea super ilustrativa y cada diálogo cortante una revelación sobre la personalidad de cada personaje. Cuando un libro es muy bueno, su escritura y su estilo puede parecer muy sencillo de replicar, y diría que es todo lo contrario.

De hecho, aunque esta trilogía de La Primera Ley fue publicada en años consecutivos, La voz de las espadas (2006), Antes de que los cuelguen (2007) y El último argumento de los reyes (2008), Abercrombie ha comentado en numerosas entrevistas que escribir sus dos primeras novelas le llevó cinco años cada una, mientras pulía su estilo de escritura y los detalles de la historia. Al sufrir varios rechazos hasta que por fin fue publicado, ya tenía bastante material escrito. Y aunque ha mejorado y profesionalizado su productividad literaria, sigue sin poder escribir un libro anualmente y se encuentra muy alejado de tener un ritmo de escritura como el de Stephen King o Brandon Sanderson. Este detalle obviamente me da completamente igual mientras sus libros sigan siendo tan buenos como este y siempre prefiero que un autor tarde lo que tenga que tardar para ofrecer la mejor versión posible de su historia.

Ya he comprado en el Kindle El último argumento de los reyes , la última novela que cierra esta trilogía, una larga novela de más de 900 páginas. Como sea igual de buena que esta novela, la voy a devorar en un suspiro.

Se que llego muy tarde a la fiesta, pero si te gusta la literatura fantástica, Joe Abercrombie es uno de los imprescindibles que nadie debería perderse.

 

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Onward, de Dan Scanlon (PIXAR)

Onward, dirigida por Dan Scanlon (Monsters University), es la la nueva maravilla de Pixar. La historia de dos hermanos con las voces de Chris Pratt y Tom Holland que vivirán una gran aventura mientras intentan recuperar durante un día a su padre fallecido, nos traslada a un mundo fantástico que tiene que recordar lo que es la magia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientado en un mundo de fantasía suburbana, dos hermanos elfos adolescentes, Ian y Barley Lightfood, se embarcan en una aventura en la que se proponen descubrir si existe aún algo de magia en el mundo que les permita pasar un último día con su padre, que falleció cuando ellos eran aún muy pequeños como para poder recordarlo. (FILMAFFINITY)

La nueva película de animación de Pixar es una historia original que busca darle una vuelta a las típicas historias de fantasía con seres mágicos y sobrenaturales. Onward ha sido dirigida por Dan Scanlon, que también ha escrito el guión junto a C.S. Anderson. Scanlon es un hombre de Pixar que ha colaborado en películas anteriores del estudio, dirigiendo además Monsters University (2013), y promete un buen entretenimiento familiar para todos los públicos en el sentido más amplio y positivo del término.

Que la animación va a ser brillante es un hecho que no duda nadie, la novedad a priori podemos encontrarla en la química y el carisma que Chris Pratt (Star-Lord en Guardianes de la Galaxia) y Tom Holland (Peter Parker – Spiderman) pueden transmitir a estos hermanos elfos, dado su conocido gusto por la comedia. Y lo cierto es que la cuota de carisma, complicidad y sentido del humor está más que asegurada, con la sorpresa además de disfrutar con sus sentidas y emocionantes interpretaciones.

Cuando empiezo a pensar en Onward, precisamente “emoción” es el término que más veces aparece en mi cabeza. Y es que la película de Scanlon es un emocionante homenaje a los hermanos y a como los queremos a pesar de las luchas y desencuentros constantes. Además, la metáfora de buscar la magia que hemos perdido es maravillosa y perfectamente aplicable a nuestro mundo actual.

Onward tiene un feeling, o al menos a mi me lo pareció, a clásicos de mi infancia como Cuenta conmigo o Los Goonies, no tanto en las aventuras que se viven que son completamente diferentes, sino en el viaje en el que lo que conocen de si mismos es más importante que el tesoro en sí. Y eso que el tesoro de Onward implica ver a un padre que no conocieron, y para los hermanos Lightfoot no hay nada más importante.

Chris Pratt y Tom Holland estás los dos geniales, aunque diría que Holland tiene más momentos de lucimiento y los aprovecha de maravilla. Su química es genial y hay momentos muy divertidos. Como curiosidad, vimos la película en V.O. y solo estábamos en el cine mi hijo, mi mujer y yo en la sesión del domingo. No se si por la hora, por el coronavirus o porque la película no ha captado la atención del público, pero me pareció curioso lo vacío que estaba el cine el pasado fin de semana de estreno.

Otro elemento a destacar es la sobresaliente animación y la creación de esta “fantasía suburbana”. Ver la evolución de seres fantásticos como elfos, cíclopes, centauros o duendes de la imagen clásica que tenemos de ellos hasta su versión “civilizada” en este mundo industrializado provocó momentos super divertidos que yo disfruté mucho. Un personaje estupendo es Corey la Mantícora, un ser mitad león mitad dragón con cola de escorpión que en la fantasía clásica es una feroz guerrera y que en el mundo civilizado es la estresada dueña de un restaurante temático especializado en fiestas infantiles. Onward hace un divertido ejercicio subvirtiendo las expectativas que tenemos de estos seres, aunque para los que no los conocen en primer lugar se hace muy complicado que disfruten la broma, algo que sirve para confirmar mi sensación de que estamos ante una película más pensada en los padres que crecimos en los 80 y 90 más que en los niños.

Onward me ha encantado, pero reconozco que la falta de un antagonista hace que la película sea atípica. Aunque claro, el tema es que la película no va de eso, no necesita un «malo» al que vencer, ya que el viaje es más interior. Personalmente, esta decisión de Scanlon / Pixar me parece muy valiente, y rompe el falso mito de que todo el cine comercial es siempre igual y que las grandes empresas solo repiten patrones una y otra vez sin novedades ni creatividad.

Sin embargo, hay que reconocer que la película empieza muy lenta y le cuesta arrancar, pero de mitad de película en adelante el ritmo, la aventura y la emoción son de 10. Dan Scanlon ha hecho una película pensada para los padres como yo, que de niño jugábamos al D&D con nuestros hermanos, más que en el público infantil al que se supone se dirigen las películas animadas. Y no me malinterpretéis, esto me ha flipado muchísimo y he salido super contento del cine, pero al mismo tiempo entiendo que a mi hijo no le haya gustado tanto como a mí. Normal, ya que todo el componente emocional no iba dirigido a él. De igual forma, tampoco es una película para mi mujer.

En este sentido, lo que sí diría que es un pero comercialmente hablando es que su campaña publicitaria no ha sido especialmente atractiva ni mostraba cosas realmente novedosas o emocionantes, haciendo que la película pueda pasar mayoritariamente desapercibida. Yo soy muy fan de Pixar y siempre que pueda veré cualquier cosa que estrenen, pero, por dar un ejemplo, mi hijo tenía muchas más ganas de ver Trolls 2 que Onward, hasta el punto que puestos a elegir, hubiera preferido no ver este estreno de Pixar.

Como comentaba antes, aunque yo como espectador estoy encantado con Onward en concreto y Pixar en general, cada vez tengo más claro que se dedican a hacer películas para los padres que pueden gustar también a los niños. Y quizá los temas y la ambientación apelan a la sensibilidad de un padre acostumbrado a los juegos me mesa y las lecturas de Espada y Brujería, y para las nuevas generaciones muchos de los elementos que aquí aparecen les son completamente desconocidos.

Probablemente Onward no vaya a estar en ningún Top-3 de mejores películas de Pixar, al menos no está en el mío, pero sí ha conseguido emocionarme en muchas partes de la película y me parece una historia modélica que triunfa en lo que pretendía contar. Lo cual no es poca cosa hoy en día, teniendo en cuenta que comparte cartelera con numerosas películas mediocres que no justifican el precio de su entrada.

Comparto el trailer de la película:

Onward ha conseguido emocionarme con la aventura de estos dos hermanos elfos y estoy muy contexto de que Pixar siga ofreciendo un buen entretenimiento para los padres y los más pequeños. De momento, sigo muy fam y seguiré pagando por ver sus próximas películas.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)

Locke and Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez en uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Lamentablemente, el visionado de la primera temporada televisiva estrenada en Netflix convierte a esta serie en el último ejemplo de adaptación que queda como una ocasión perdida, una decepción que elimina todo lo que hacía especial el comic, desaprovechando el maravilloso potencial de la historia para convertirla en un drama adolescente de instituto genérico.

PUNTUACIÓN: 4/10

Después de la muerte de su padre, los tres hijos de la familia Locke regresan a la casa ancestral de su padre en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson, Massachusetts. (FILMAFFINITY)

La adaptación televisiva de Locke and Key ha tenido una compleja vida hasta que hemos podido verla en Netflix. Alex Kurtzman y Robert Orci rodaron un primer piloto para Fox entre 2010-2011 que no consiguió luz verde para rodar la serie. Tras unos años intentando convertir la serie en películas, finalmente Kurtzman y Orci abandonaron el proyecto. En 2017, IDW la editorial que publicó el comic de Locke and Key puso en marcha un segundo intento para el canal de cable/online Hulu, con Carlton Cuse de Showrunner, Joe Hill de productor y supervisando los guiones y con Scott Derrickson (Doctor Strange) de productor y director del episodio piloto. Finalmente, Derrickson tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, rodando el piloto Andrés Muschiety (IT). La cosa pintaba bien, pero finalmente Hulu tampoco confirmó la serie.
Tras estos intentos, finalmente Netflix sí dio luz verde al proyecto en julio de 2018, manteniéndose Carlton Cuse como Showrunner junto a Meredith Averill y Aron Eli Coleite. Saber que Joe Hill mantenía labores de productor y que iba a escribir algún episodio hizo que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. ¡Menudo chasco!!

Los diez episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Michael Morris, Tim Southam, Dawn Wilkinson, Mark Tonderai y Vincenzo Natali (Cube) los dos últimos. Joe Hill escribió junto a Aron Eli Coleite el guión del primero episodio que marca el tono de la serie, que cuenta con guiones de Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang. Checco Varese, Tico Poulakakis y Colin Hoult son los directores de fotografía que realizan, como toda la serie, un mediocre y montonero trabajo de nivel televisivo. La música ha sido realizado por Torin Borrowdale, y hay que detacar (para mal) la terrible selección de canciones pop que tiene esta serie.

En lo relativo al mediocre y televisivo casting, Locke and Key está interpretada por Darby Stanchfield (Nina Locke, la madre de los niños), Connor Jessup (Tyler, el hijo mayor), Emilia Jones (Kinsey, la única hija de la familia), Griffin Gluck (Bode, el niño pequeño), Bill Heck (el padre fallecido Rendell, al que conoceremos mediantes flashbacks) y Aaron Ashmore (Duncan, hermano de Rendell y tío de los chavales).

Fuera de la familia Locke, tenemos a Laysla de Oliveira como Dodge, la Dama del Pozo y “villana” de la serie, Sherri Saum como Ellie Whedon amiga de instituto de Rendell y profesora de Tyler y Kinsey, Coby Bird como Rufus, hijo de Ellie con una discapacidad mental que trabaja cuidando la mansión Locke, Petrice Jones como Scot Cavendish, estudiante inglés del intituto que se hará amigo de Kinsey, y Felix Mallard como Lucas Caravaggio, el mejor amigo de Rendell en el instituto.

Si empiezo por lo positivo de esta serie, el diseño de producción tiene elementos geniales. La mansión Locke, la principal localización del comic, es clavada en su versión televisiva y consigue transmitir cierto malrollo y que cualquier cosa es posible dentro de sus paredes. También el acantilado y las cuevas junto al mar están muy bien representadas. En ese sentido, sobre todo en los primeros episodios hay escenas puntuales que son clavadas al comic y que son de largo lo mejor de la temporada. Sin embargo, a medida que la serie avanza y se separa del original, la cosa decae hasta niveles sonrojantes.

Aunque la serie cambia el orden en que Bode encuentra las llaves mágicas (primero en solitario y luego ya junto a sus hermanos) y su influencia en la trama, debo decir que excepto por algunos momentos puntuales que luego comentaré, en general me ha gustado la forma en que muestran las habilidades de cada llave.

Como positivo también comentaré las interpretaciones de Emilia Jones como Kinsey y Griffin Gluck como Bode, el pequeño de la familia. Kinsey muestra la confusión, el dolor de una adolescente que debe asumir la pérdida de su padre que se transforma en adolescente despreocupación, mientras que Bode es genial como un niño frustrado porque nadie le cree cuando empieza a descubrir la magia que rodea la mansión Locke, así como sus amenazas.

Y esto es todo lo positivo que puedo decir. Aunque la serie pudiera parecer muy fiel al comic en el apartado estético, es todo un espejismo. Esta versión de Locke and Key es un sucedáneo descafeinado que nada tiene que ver con la maravilla creada por Joe Hill y Gabriel Rodríguez en la editorial IDW. A pesar de algunos destellos puntuales, globalmente estamos ante una adaptación fallida porque se olvida del tono y todo lo que convirtió el comic en algo especial para convertirlo en una historia en la que todo es genérico y sin personalidad.

Una aclaración, no soy de los que me quejo de forma puntillosa de cualquier mínimo cambio respecto a la historia original, entiendo que cualquier adaptación implica inevitablemente cambios, y siempre que se mantenga el espíritu de la obra en principio me vale. De hecho, a pesar de los numerosos cambios, los dos o tres primeros episodios si consiguieron mantenerme interesado, a pesar de que algunas cosas no acababan de cuadrar. Pero seguí dándole el beneficio de la duda.

Pero el comic es una fantasía oscura centrada en una familia que tiene que asumir la pérdida de su padre y esposo, y en la que la muerte y temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental. Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio.

No hay nada de eso en la serie de televisión. El primer pecado original es que los showrunners Carlton Cuse, Meredith Averill y Aron Eli Coleite eliminan cualquier elemento oscuro para transformarla en “family-friendly”. Hay por ejemplo unas muertes mostradas super explícitas en el comic que impactan precisamente por lo inesperadas que son que aquí directamente desaparecen. Pero obviamente eso sería un detalle sin importancia si la historia fuera la correcta, cosa que no es así.

Frente al núcleo del drama familiar, la serie traslada gran parte de la acción al instituto donde Tyler y Kinsey tienen aventurillas con sus nuevos amigos, van a fiestas y realizan actividades sin interés mientras usan las llaves por motivos egoístas, convirtiendo la serie en una serie adolescente del montón, ni siquiera una buena, con un montón de escenas redundantes que no aportan nada a la trama principal y que se sienten como autenticos “minutos de la basura” usando un término baloncestístico.

Una de las cosas buenas que me gustó de Lauren Schmidt Hissrich, la guionista y showrunner de The Witcher, es que desde el primer momento tenía claro que The Witcher NO era una serie planteada para gustar a todo el mundo, y de hecho pensaba que intentar algo así no tenía sentido. Cuse, Averill y Coleite obviamente no piensan igual porque parece que creyeron que quitando todos los elementos que pudieran resultar “conflictivos” conseguirían agradar a más gente, consiguiendo justo lo contrario.

Por poner un ejemplo no demasiado importante, la relación tóxica de Ellie y Lucas en el comic se construye a partir que Lucas ayuda a Ellie a matar a su anciana madre, que la mantenía atrapada en una relación tóxica de control. Este asesinato convierte a Ellie en una persona torturada y rota por dentro, lo que la hacía bastante interesante. Obviamente, nada de esto aparece en la serie de televisión, Ellie ayuda a Lucas básicamente porque fue su crush de instituto y a pesar de todos los años transcurridos no le ha podido olvidar. Sin más.

Pero además de que los cambios no mejoran lo ya publicado, es que la sensación de puzzle perfectamente diseñado también se pierde desde el primer momento, con un montón de situaciones que pasan porque si que luego no implican nada. Esto se convierte en un problema grande cuando compruebas que el final super satisfactorio del comic se lo cargan por la obsesión de alargar la historia para poder hacer una segunda temporada, que creo que ya está confirmada.

Aunque visualmente comentaba al principio que la mansión Locke y algunos detalles puntuales estaban bien, globalmente la serie es super plana con una preocupante falta de personalidad en todos los aspectos. Además, los efectos especiales cantan por todos lados, haciendo que escenas como las del plano astral o el ataque de las sombras del episodio 10 un mal chiste comparado con muchos video juegos actuales. Además, destacaría para mal la horrenda selección de canciones pop de la serie, que lamentablemente suenan en el peor momento y matan cualquier intento de conseguir una tensión dramática.

Y encima tenemos un problema enorme con el casting, de una calidad muy baja aún para el standard televisivo. Laysla de Oliveira como la Dama del Pozo Dodge puede ser fácilmente la peor y más terrible actuación de una actriz para un papel de “villana” que recuerdo en mucho tiempo, haciendo imposible que haya la menor sensación de peligro. Diría lo mismo de Felix Mallard como Lucas Caravaggio, pero él casi no sale en esta primera temporada, por lo que su impacto negativo queda amortiguado.

Connor Jessup como Tyler es otro error de casting de libro. En el comic Tyler es un chaval claramente traumatizado que se muestra además incómodo con su gran fuerza y su enorme cuerpo, que no le sirvió en el momento clave para salvar a su padre. Para la serie han elegido al típico guaperas de serie de instituto y el guión le convierte no en alguien traumatizado, sino en un estúpido que se dedica a caer mal a todo el mundo, además de la mala interpretación. Seguiría con el resto de actores, pero no quiero que esta reseña se haya eterna. Globalmente, el casting de esta serie ha sido un desastre completo.

Suelo dejar que cada cual juzgue por si mismo y se haga una opinión de una película,s erie, comic, etc… Pero en este caso, si has leído el comic original, de verdad te sugiero que NO veas esta serie porque te vas a llevar un chasco importante. E incluso sin haber leído el comic, varios compañeros de trabajo y mi mujer califican la serie de “entretenidilla sin más”, tan visible como rápidamente olvidable. Esto se está convirtiendo en un peligroso problema en lo referido a Netflix, cuya política obviamente está centrada en la cantidad antes que en la calidad, provocando que las series decepcionantes sean muchas más que las de HBO o Amazon.

Comparto el trailer de esta serie:

Antes los fans de los comics nos alegrábamos cuando se confirmaba que se iba a hacer una serie de televisión. Parece claro que si es Netflix, habrá que echarse a temblar y dudar incluso si merece la pena verla. Que pena.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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