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Crítica de Tres mil años esperándote de George Miller

La nueva película de George Miller siete años después de Mad Max: Fury Road, Tres mil años esperándote, es un bonito aunque un tanto fallido canto al poder de las historias y cómo nos cambian.

PUNTUACIÓN: 6/10

La Dra. en literatura Alithea Binnie (Tilda Swinton) parece estar feliz con su vida aunque se enfrenta al mundo con cierto escepticismo. De repente, se encuentra con un genio (Idris Elba) que ofrece concederle tres deseos a cambio de su libertad. En un principio, Alithea se niega a aceptar la oferta ya que sabe que todos los cuentos sobre conceder deseos acaban mal. El genio defiende su posición contándole diversas historias fantásticas de su pasado. Finalmente, ella se deja persuadir y pedirá un deseo que sorprenderá a ambos. (FILMAFFINITY)

George Miller es universalmente conocido por su trilogía de Mad Max, y en especial esa gran obra maestra del cine que es Fury Road (2015). Pero junto a ello, el director australiano tiene una carrera super ecléctica en la que se ha atrevido con todo. Twilight Zone: The movie (1983), Las brujas de Eastwich (1987), Lorenzo´s oil (1992), Babe: Pig in the city (1998, contrariamente a lo que yo mismo pensaba, Miller no dirigió la primera, fue guionista y productor) y Happy Feet 1 y 2 (2006 y 2011)

Además de dirigir y producir Tres mil años esperándote, el director escribió el guion junto a Augusta Gore, adaptando la historia corta The Djinn in the Nightingale’s Eye, de la escritora inglesa A. S. Byatt. La película de 108 minutos de duración cuenta con fotografía de John Seale, montaje de Margaret Sixel y música de Junkie XL. Además, me quedo muerto al descubrir que el presupuesto de la película fueron unos altísimos 60 millones de dólares que difícilmente van a ser recuperados por los productores, al menos durante su paso por los cines.

Los geniales Tilda Swinton e Idris Elba son los protagonistas absolutos de una película que resalta el poder de las historias con una historia con reminiscencias a Las 1001 noches.

Tres mil años esperándote se estrenó en el pasado festival de Cannel y recibió una acogida tibia. Y aunque intenté saber lo menos posible de la historia, fue inevitable saber que estábamos ante una variación de las historias de los cuentos con genios que conceden deseos a quien le libere de su encierro en la botella. Pero la película es mucho más que eso, ya que Miller combina una historia de amor no convencional (varias, en realidad), con una fábula sobre el sentido de la vida y el significado de las historias y como nos cambian tanto a los que las cuentan como a los que las escuchan. Una metáfora que sería extensible al mundo del cine, obviamente. Y aunque tras Fury Road Tres mil años esperándote podría parecer «pequeña», realmente Miller afronta en esta película uno de sus mayores desafíos conceptuales, ocultando bajo un formato de cuento para niños actualizado un profundo análisis de temas complejos relativos a la autorrealización y la felicidad de las personas.

Sin embargo, no he conectado nada con el visionado de la película. Un primer problema es que para ser una historia de amor, todo resulta tremendamente frío y carente de emoción. Creo que Swinton y Elba hacen lo que Miller pide en cada momento, pero no consiguen que su carisma atraviese el velo de frialdad que tiene el conjunto. Elba por sus prótesis imposibles y exceso de verborrea, y Swinton por culpa de un personaje, la dra. Alithea Binnie, que no consigue parecer humana en ningún momento, mostrándose como el elemento del argumento necesario para que haya película y empecemos a conocer las diferentes historias que contará el djinn. Por ejemplo, se sugiere un posible trauma ¿por un embarazo fallido? de lo que no llegamos a conocer nada, y así todo lo relativo a sus motivaciones o anhelos.

Miller creo que comete un tremendo error de concepto en la película, y es que olvida el clásico «show, don´t tell». De hecho, sabemos que la película es un análisis sobre las historias y cómo nos cambian porque es verbalizado literalmente durante la propia película, ofreciendo un cero en sutileza a lo largo de la narración. Y es que a pesar de algunos momentos en los que Miller intenta apabullarnos con un despliegue visual, la película no llega a entender que no es lo mismo decirnos que dos personajes están enamoradas que mostrárnoslo, aumentando por tanto la sensación de frialdad sobre la que comentaba antes. De hecho, puede pasar que aunque los personajes lo verbalicen, la frialdad del conjunto haga que no te lo creas, o que te de igual llegados a ese punto.

Esto no quiere decir que la película no tenga elementos positivos. Por ejemplo, me parece interesante la deconstrucción de los cuentos infantiles como historias moralizantes y como los deseos siempre tienen un precio y acaban costándole más de lo que la persona esperaba. Además, en este mundo actual que exige gratificación automática y si puede ser, con grandes explosiones, está genial que tengamos una película que plantee 100 minutos de temas complejos relativos al deseo, la obsesión, el amor puro y por qué no decirlo, el amor basado en imponer nuestra voluntad a otra persona bajo ese pretexto. Hoy mucha tela que cortar anímica y filosóficamente, y la película no siempre acierta en la forma en que nos lanza estos conceptos a los espectadores.

En todo caso, incluso a pesar de no conectar del todo con esta película, hay que dar las gracias porque existan creadores como George Miller que se atreva a contar historias diferentes que se salgan de lo que se espera que debería hacer. Incluso a pesar de todo lo anterior, espero que no tengamos que esperar otro montón de años en ver su siguiente película, que se supone que será Furiosa, historia de origen del personaje presentado en Fury Road planteada a modo de spinof de la serie Mad Max.

Comparto el trailer de la película:

Me sabe mal no haber conectado con Tres mil años esperándote, pero no puedo evitar la sensación que no siendo mala, si me pareció bastante fallida, no tanto con la intención, sino con la frialdad de la ejecución.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de La crónica francesa de Wes Anderson

Desde El gran Hotel Budapest no veía una película de Wes Anderson en el cine. La crónica francesa ha sido como siempre una experiencia estética inclasificable única en su género.

PUNTUACIÓN: 7/10

La crónica francesa (del Liberty, Kansas Evening Sun) es una carta de amor al mundo del periodismo, ambientada en la redacción de un periódico estadounidense en una ciudad francesa ficticia del siglo XX, con tres historias interconectadas entre sí. (FILMAFFINITY)

Si hablamos de cine de autor que muestra una visión única de la vida, Wes Anderson (Texas, 1969) es uno de los nombres que automáticamente vienen a la cabeza. Director, guionista, productor y actor estadounidense, es conocido por sus películas Ladrón que roba a un ladrón (1996), Academia Rushmore (1998), The Royal Tenenbaums (2001), Vida acuática (2004), Viaje a Darjeeling (2007), Fantástico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012), El Gran Hotel Budapest (2014) e Isla de Perros (2018).

Fue nominado al Premio Oscar en las categorías de mejor guion original por The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom y The Grand Budapest Hotel. Además, tanto Fantastic Mr. Fox como Isle of Dogs fueron nominadas en la categoría de Mejor película animada. Durante su carrera ha ganados un Globo de Oro, el Oso de Plata de la Berlinale o un Premio Bafta a Mejor guión original.

La crónica francesa es de nuevo una película coral con un reparto alucinante de grandes actores entre los que encontramos a Benicio del Toro, Frances McDormand, Jeffrey Wright, Adrien Brody, Tilda Swinton, Timothée Chalamet, Léa Seydoux, Owen Wilson, Mathieu Amalric, Lyna Khoudri, Steve Park, Bill Murray, Saoirse Ronan y Willem Dafoe. Muchos de estos son ya habituales en el cine de Anderson, y nos les importa aparecer en apenas una escena.

Anderson escribió el guión a partir de una historia original escrita por Roman Coppola, Hugo Guinness, Jason Schwartzman y él mismo. La película plantea como en otras películas previas una narrativa fragmentada con cuatro historias diferentes mientras el despacho de noticias francés de un ficticio periódico de la ciudad de Kansas prepara su última edición, siendo cada historia una de los artículos que serán publicados, más un obituario final.

Alexandre Desplat vuele a colaborar con Anderson con la música de la película, que tiene fotografía de Robert D. Yeoman y montaje de Andrew Weisblum. La película de 108 minutos de duración contó con un presupuesto de 25 millones de dólares y se rodó en localizaciones de Angoulême (Francia) entre finales de 2018 y principios de 2019, aunque como con tantas otras, su estreno fue retrasado a causa del COVID.

La película ha sido descrita como «una carta de amor a los periodistas», y está inspirada en el amor de Anderson por The New Yorker, con algunos personajes y eventos de la película basados en equivalentes de la vida real de la revista. Plantear la película como si el espectador estuviera leyendo los diferentes artículos que un lector encontraría en la revista es un planteamiento que se ajusta como anillo al dedo al gusto de Anderson por las antologías y las historias fragmentadas, algo que sin ir más lejos ya vimos en El Gran Hotel Budapest.

Las historias que encontramos en la película son El Reportero ciclista por Herbsaint Sazerac (Owen Wilson), La obra maestra del hormigón por J.K.L. Berensen (Tilda Swinton), Revisiones de un Manifiesto por Lucinda Krementz (Frances McDormand), El comedor privado del comisionado de policía por Roebuck Wright (Jeffrey Wright) y un obituario final en el que se reúnen todos los miembros de la redacción, entre los que además de los ya mencionados encontramos a Jason Schwartzman y Elisabeth Moss.

Las películas de Anderson casi se han convertido en un género propio, y en La crónica francesa vuelve a mostrar muchos de los elementos comunes que le caracterizan, no solo en lo estético, sino también en la temática, con historias inclasificables que no son ni drama ni comedia con personajes que se salen de lo común, en medio de situaciones “extrañas” que se suceden a una enorme velocidad.

En lo estético, cada plano parece un cuadro y debe tener su propia belleza y perfección, como si fuera un elemento único e irrepetible. Un uso de una gama cromática muy concreta, una cuidada selección de los elementos y un elegante gusto por la geometría y la composición marcan cada una de las escenas. Además, la ambientación en un momento indeterminado del pasado, jugando además con narración en color o en blanco y negro en algunos momentos, le añade un toque de melancolía y nostalgia al recordar el narrador un tiempo pasado ¿mejor? Con el añadido en esta Crónica Francesa de ambientarla en Francia con un extenso uso de personajes hablando en francés que añade un toque intelectual cool.

Sólo con Anderson me pasa que la historia que me cuenta me da igual porque las imágenes me cautivan y me tienen hipnotozado. Y menos mal, porque realmente son chorras no, lo siguiente. De hecho, la única historia que realmente me he gustado y me ha parecido interesante ha sido La obra maestra del hormigón con Benicio del Toro, Léa Seydoux, Adrien Brody y Tilda Swinton como narradora, en la que se habla del proceso creativo, la salud mental y las razones que algo adquiera la categoría de “obra de arte”. En resto, empezando por el paseo en bicicleta de Owen Wilson, me han parecido más bien ligeras e intrascendentes.

En todo caso, como digo no vienes a ver una película de Anderson por la historia, y en mi caso La Crónica francesa me ha dado lo que esperaba de ella. Me gusta tener una experiencia así cada dos / tres años, de hecho, me viene bien salirme de mi zona de confort mainstream.

Comparto el trailer de la película:

La crónica francesa es Wes Anderson en estado puro. En función de si te gusta o no el director variará la opinión que esta afirmación tenga para ti. En mi caso, me alegra haberla visto en el cine y no me importará volver a quedar con él para su próxima película.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Los muertos no mueren de Jim Jarmusch (Prime Video)

Jim Jarmusch es uno de los máximos exponente del cine americano independiente de los últimos años, con interesantes películas como Dead Man, Ghost Dog, Flores rotas o Patterson. Tenía cierta curiosidad en ver Los muertos no mueren, su acercamiento al género de zombies, y aprovechando que está disponible en Prime Video pude verla.

PUNTUACIÓN: 4,5/10

En la pequeña localidad de Centerville, los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente. (FILMAFFINITY)

Jim Jarmusch escribe y dirige esta película en la que ha contado con muchos de sus colaboradores habituales, empezando por un reparto de actores super conocidos como Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Selena Gomez, Caleb Landry Jones, Rosie Pérez, Iggy Pop, Sarah Driver, RZA, Carol Kane y Tom Waits entre otros.

Los muertos no mueren es una película de 104 minutos que fue estrenada en el Festival de Cannes de 2019 y cuenta con fotografía de Frederick Elmes, montaje de Alfonso Gonçalves y música de Sqürl, sumando a la canción de Sturgill Simpson que escuchamos en varios momentos de la película.

Jim Jarmusch es un autor con un punto de vista personal que se transmite en una variada filmografía que abarca más de cuatro décadas y que ha sido premiada en Cannes en varias ocasiones. En caso es que no siempre he conectado con las propuestas de Jarmusch, motivo por los que en su día no vi esta película en el cine cuando se estrenó en 2019. Aprovechando su disponibilidad en Prime Video decidí ver su versión del cine de zombies… y el resultado dista mucho de ser bueno.

¿Sabéis esas bromas que os contáis los amigos que si estás en el rollo parecen buenísimas pero vistas desde fuera son situaciones que no tienen ninguna gracia? Pues ese es el resumen perfecto de la película. Me da la sensación que Jarmusch, Murray, Driver y Swinton se lo debieron pasar bomba rodando la película con unos personajes repletos de extravagancias. Pero para el espectador, todo es muy soso y plano, hasta el punto de ser realmente aburrido, lo peor para mi que le puede pasar a cualquier película del género que sea.

El caso es que Jarmusch plantea cierta crítica social hacia una sociedad consumista que nos convierte de facto en zombies sin criterio ni inteligencia que como idea es interesante, aunque realmente no sea novedosa en el género. También hacia los negacionistas del calentamiento global que niegan la evidencia incluso aunque les esté golpeando en la cara. Y es curiosa además la crítica a la mercantilización de una obra artística, con la sobre exposición de la canción de Sturgill Simpson durante la película, hasta el punto de tener una escena en la que un personaje compra el CD de la canción, como si nos lo estuvieran “vendiendo” también al espectador comprar la B.S.O. en modo tortazo en la cara nada sutil.

Como ideas, me parecen interesantes y muestran un punto de vista cínico hacia nuestra sociedad contemporánea. El problema es que esas ideas están mal ejecutadas y resultan, de nuevo, aburridas y redundantes en una película que aunque no es larga, acaba pareciéndolo. Los muertos no mueren no provoca miedo ni asco en ningún momento durante los ataques de los zombies. Pero tampoco tiene gracia, con unos protagonistas hieráticos que resultan totalmente fallidos, incluso en los momentos en que aceptan como propios los convencionalismos del género de zombies.

Da un poco de pena (y hasta rabia) ver una película repleta de situaciones ridículas y porque sís que hay se aceptar por venir de un «autor» y ser esa su «visión» de un tema o género concreto, que no admitiríamos en una película normal de ese género y que pondriamos a caldo. Las cosas como son. En todo caso, me parece genial que un director como él pueda crear en libertad y haga lo que quiera mientras encuentre un productor que le financie. Y mientras lo consiga, supongo que le da igual la opinión del público…

Las plataformas digitales van a dar una nueva vida a una película que pasó en su día totalmente desapercibida. Sin embargo, no creo que vaya a gustar a los fans del género de zombies, y lamento decir que para los espectadores que no conocieran la obra previa de Jarmusch, tampoco creo que les deje con ganas de buscas otras películas suyas.

Comparto el trailer de la película:

Los muertos no mueren ha sido una decepción total, no os la puedo recomendar bajo ningún punto de vista.

PUNTUACIÓN: 4,5/10

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Crítica de Okja, de Bong Joon-ho

Gracias a Netflix hemos podido disfrutar en casa del estreno mundial de Okja, la nueva película de Bong Joon-ho (Snowpiercer, The Host, Memories of murder), una fábula que sirve de crítica contra las industrias cárnicas y su trato a los animales, y como la sociedad no queremos ver lo que pasa a nuestro alrededor.

PUNTUACIÓN 8/10

Durante varios años, la pequeña Mija (An Seo Hyun) ha sido la cuidadora y compañera en su casa de las montañas en Corea del Sur de Okja, un gigantesco cerdo. Okja es propiedad de la Corporación Mirando, que descubrió esta nueva especie en una de sus granjas en Chile. Allí obtuvieron 10 ejemplares que fueron distribuidos por granjas de todo el mundo para que fueran criados en condiciones naturales. Al cabo de 10 años, la Corporación Mirando, que está dirigida por la excéntrica Lucy Mirando (Tilda Swinton), recogerá a todos los animales y los llevará a su sede en Nueva York para conocer qué animal recibe el premio de «Supercerdo». Aunque el objetivo último de esta especie es servir de alimento para la población mundial. Mija viajará a Estados Unidos para intentar liberar a Okja.

Okja es una película muy atípica que mezcla varios géneros durante su metraje y que mantiene un tono muy cercano a la farsa en muchos momentos. Esta mezcla que a mi me ha gustado mucho entiendo que es justo lo que puede provocar que no sea del agrado de todo el mundo.

El inicio en el que conocemos el día a día de la niña y su animal tiene un tono pausado en medio de la naturaleza que hace que pensemos que estamos ante una adaptación de una película de animación de Miyazaki. En esta parte, sientes y comprendes los vínculos que se forjan entre ambos, y de manera muy sutil entendemos el nivel de inteligencia de Okja.

A continuación, la película deriva a una crítica a nuestra sociedad con tintes de farsa en la que todos los personajes parecen caricaturas. No es solo que los papeles de Tilda Swinton o Jake Gyllenhaal, (que interpreta a Johnny Wilcox, un veterinario y presentador de realities contratado por Mirando) sean exageradamente «over-the-top». Mija también conocerá en su viaje al grupo de defensa de los animales ALF (Animal Liberation Front), liderado por Jay (Paul Dano), en el que todos sus integrantes tienen también un punto de patetismo y ridiculez.

El director Bong Joon-ho ya nos enseñó en The Host su increíble habilidad para rodar películas «de monstruos». Pero con Okja lo lleva un paso más allá, consiguiendo una naturalidad alucinante que hace que pensemos que Okja, a pesar de su enorme tamaño, pudiera ser un animal real y no un CGI creado por ordenador. Su interacción con Mija es siempre perfecta, lo que hace que aún tenga más mérito la actuación de la joven actriz coreana Ahn Seo Hyun, que tuvo que actuar siempre imaginando al enorme cerdo.

Bong Joon-ho escribió también el guión, y lo cierto es que es muy inteligente en la forma en que presenta todos los elementos. Al pasar de la fábula inicial a la sátira alocada, crea la sensación de estar ante una película ligera. De esta forma, consiguió impactarme en el último tercio, en el que vuelve a cambiar el tono con el siguiente giro, que la convierte en una oscura y claustrofóbica historia casi de pesadilla.

Es en este momento en el que hay un par de momentos especialmente duros e impactantes con los cerdos, cuya inteligencia los eleva de la categoría de «comida» a la que normalmente pertenecen. En este aspecto, también hay una importante parte de crítica social hacia nuestra sociedad de consumo. No es que no sepamos lo que pasa, es que no queremos saberlo y preferimos mirar hacia otro lado. Como digo, un guión muy inteligente bajo un envoltorio de película ligera.

Tengo que hacer mención a la polémica que se originó en Cannes con esta película, y con la que estoy totalmente en contra. Okja la ha producido Netflix, por lo que su distribución ha sido online y no en salas de cine. El rechazo de un sector de la industria ha provocado un cambio en las normas del certamen francés para evitar que una película pueda competir en la Sección Oficial si no se va a estrenar en salas de cine. De hecho, Pedro Almodovar llegó a decir que para él, solo es cine lo que se ve y se estrena en pantalla grande.

A mi me encanta la experiencia de ver una película en las salas de cine, y entiendo que este ocio está empezando a estar en peligro de extinción, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones están pegados a los móviles y tablets y lo ven todo en estos dispositivos de pequeñas dimensiones.

Pero este razonamiento de Cannes y los gurus de la cultura cinematográfica me parece una autentica locura y para mi solo indica la lucha de poder que se está produciendo en el mundo del cine, en el que un sector de estudios, distribuidores y, por que no decirlo, autores, se ven amenazados por los nuevos canales de distribución, representados en este caso por Netflix.

Gracias a Netflix pude ver Okja legalmente al mismo tiempo que el resto del mundo, cosa que no pude decir de Snowpiercer o The Host, que no se estrenaron en mi ciudad porque no tuvieron distribución, y que solo los pocos afortunados que van a Sitges (y otros festivales), pudieron ver en pantalla grande. Entonces, ¿de qué estamos hablando exactamente? Si el cine es cultura como tantas veces les he oído decir, para exigir una subvención o para que les bajen el IVA, ¿el objetivo no debería ser que esta obra artística pudiera llegar a la mayor cantidad de público de la forma más rápida y económica posible? Parece que esto solo es así si ellos cobran el cheque…

Comparto un teaser trailer de esta película, que no desvela los elementos más sorprendentes de la película.

Okja es una película muy interesante, aunque entiendo que puede no ser del gusto de todo el mundo. En mi caso, a mi un cerdo de 3 metros y varias toneladas de peso me hizo reir y me preocupé por él, y al final esta historia de amistad me hizo reflexionar sobre una parte de nuestra sociedad a la que normalmente no le presto atención. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN 8/10

Doctor Strange, mágica diversión

Doctor Strange es el espectáculo visual más sorprendente del año. Un nuevo triunfo de Marvel que nos ofrece una excelente aventura del Hechicero Supremo Stephen Strange (Benedict Cumberbatch) dirigida por el director Scott Derrickson.

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Tras Capitán América: Civil War, existía la duda entre los aficionados sobre como podría Marvel superar esta excelente película, que contó con posiblemente las 2 mejores escenas de acción jamás vistas en una película de super-héroes: la épica del aeropuerto con 12 héroes en pantalla enfrentándose simultáneamente y la impactante pelea final entre Tony Stark, Steve Rogers y Bucky Barnes. Y Marvel acierta de nuevo, porque no intenta superar dicha película sino ofrecer algo diferente, la presentación de la magia en el Universo Marvel Cinematográfico.

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Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), es un famoso y egoísta neurocirujano cuya vida cambia radicalmente tras sufrir un accidente que le daña irreparablemente las manos. Cuando la medicina tradicional se ve incapaz de curarle, buscará otras posibilidades en el Tibet, donde gracias a la Anciana (Tilda Swinton) abrirá su mente a una realidad hasta ahora oculta, la de la magia. Gracias a sus discípulos Mordo (Chiwetel Eijofor) y Wong (Benedict Wong), Stephen aprenderá los caminos de la magia justo a tiempo para enfrentarse a Kaecilius (Mads Mikkelsen), un antiguo discípulo de la Anciana, que busca busca acabar con la Tierra tal y como la conocemos.

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Si. A priori leyendo este argumento, Doctor Strange parece la típica historia de origen del héroe. Y de hecho lo es, en este aspecto la película no es innovadora ni rompedora. Pero hay que indicar que este es el origen del personaje en los comics, en este aspecto la película es totalmente respetuosa con el espíritu del personaje. Además, lo verdaderamente rompedor llega con el apartado visual, uno de los más imaginativos y originales que vi en muchos años.

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Cuando Stephen entra en contacto con la magia y el multiverso, entramos en un viaje psicodélico diferente a todo. Tras ver el primer trailer hubo gente que decía que la película iba a ser una mala copia de Inception de Christopher Nolan. Nada más lejos de la realidad. El plegamiento de la realidad es solo la punta del iceberg de un espectáculo visual increíble y sorprendente diferente a todo lo visto hasta la fecha y que merece ser visto en pantalla grande y en 3D si es posible.

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El casting de la película es otra de los grandes aciertos de la película. Benedict Cumberbatch es un gran Stephen Strange, un ser egoísta y engreído que tiene que aprender una nueva realidad y que no todo tiene una respuesta racional. Su interpretación me ha gustado bastante y veo bastantes diferencias respecto a Tony Stark, personaje con el que comparte los aspectos generales del origen. Si el Tony Stark de Robert Downey Jr es un engreído cabrón de una inteligencia superior que en el fondo te cae bien y te irías de copas con él por su molonidad, Stephen Strange es un engreído cabrón que tiene un punto de superioridad regia y es totalmente antipático, como un rey que mira por encima del hombro a sus súbditos. Para este toque snob, Cumberbatch lo clava como ya lo hizo en Sherlock Holmes. Y su evolución, entendiendo que no es perfecto y que hay fuerzas mucho más poderosas que él, es creíble y consigue que te impliques emocionalmente con sus aventuras.

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El resto del casting demuestran su carisma en los pocos minutos que tienen en escena, demostrando sus grandes dotes con solo una frase. Tilda Swinton es una gran Anciana, una maestra inmortal con múltiples facetas y sorpresas. Chiwetel Eijofor es Mordo, el principal discípulo de la Anciana, un mago limitado por estrechez de miras y su obsesión por el cumplimiento de las normas escritas. Rachel McAdams es Christine Palmer, una médico colega de Stephen en el hospital que compartieron un breve romance y que se preocupa y cuida de él tras el accidente.

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Mads Mikkelsen es Kaecilius, un discípulo de la Anciana caído en desgracia debido a su obsesión con vencer a la muerte tras perder a su familia y que no cree ser malvado.

Kaecilius no pasará a la historia de Marvel como mejor villano, siendo quizá él y sus discípulos un poco random e intercambiables, pero Mads Mikkelsen aprevecha su escena para dar una cierta profundidad a su personaje y que hace que entendamos sus motivaciones y que Strange llegue a dudar si está en el bando correcto.

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El guión de C. Robert Cargill, Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer, Jon Spaihts y el propio Derrickson acierta en trasladar a imágenes la rica historia del personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko en los años 60.  Un guión compacto y sólido que no da un segundo de respiro al espectador y que consigue que saliéramos del cine con una sonrisa por lo bien que han trasladado al personaje de los comics Marvel a la pantalla.

Quizá el único pero que le encuentro a la película son algunos intentos de humor típicos de Marvel que no funcionan y que son demasiado forzados. Pero esto son solo 2 ó 3 momentos dentro de una película muy redonda con un montón de gags que sí funcionan, como por ejemplo todo lo relacionado a la Capa de Levitación.

Este viaje consigue que la magia entre en nuestra mente de una forma natural y sencilla gracias a su poderío visual psicotrópico. No puedo insistir lo suficiente a que vayais a ver la película en 3D si podeis.

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Doctor Strange era una apuesta personal de Kevin Feige, que confiaba que era un personaje perfecto para protagonizar una película, y que ha sido un éxito gracias a la gran labor del director Scott Derrickson y el director de fotografía Ben Davis, que han sabido crear una narración directa y espectacular, creando un lenguaje visual totalmente novedoso y nunca antes visto en cine. Gracias a ellos, la magia entra con total naturalidad en el Universo Marvel Cinematográfico y promete dar mucho juego en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta las 2 escenas post-créditos de la película.

Vuelvo a compartir el trailer de la película por si alguien aún está dudando en si verla en el cine. Además, os recuerdo que esto que vais a ver en el trailer no es nada comparado con lo que os espera en el cine, y desde luego NO son las mejores partes. De hecho, otro de los aciertos de Marvel es que se han guardado las mejores escenas para que las veamos y flipemos con ellas en el cine, evitando totalmente esa molesta moda de los auto spoilers que tenemos que sufrir en otras películas palomiteras.

Doctor Strange es un nuevo triunfo de Marvel que os recomiendo que veais en pantalla grande. Hacedme caso, no os arrenpentireis.

PUNTUACIÓN: 8.5/10