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Crítica de El padre de Florian Zeller

La primera película del año 2021 que veo en el cine ha significado un fantástico y duro duelo interpretativo entre Anthony Hopkins y Olivia Colman en El padre, drama dirigido por el director y dramaturgo francés Florian Zeller adaptando su propia obra de teatro.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida. (FILMAFFINITY)

Florian Zeller es un novelista, dramaturgo y director francés. Ganó el prestigioso Prix Interallié en 2004 por su novela La Fascination du Pire (Fascination of Evil) y varios premios por sus obras de teatro. Su obra de teatro Le Père (el padre) ganó en 2014 el premio Molière a la Mejor Obra francesa del año. Se estrenó en septiembre de 2012 en el Théâtre Hébertot, París, con Robert Hirsch (André) e Isabelle Gélinas (Anne) y fue considerada “la obra nueva más aclamada de la última década” ganando varios premios y nominaciones en París, Londres y Nueva York.

Su comedia, The Truth, se estrenó en el West End de Londres en junio de 2017 y recibió una nominación al premio Olivier a la mejor comedia. The Height of the Storm, protagonizada por Jonathan Pryce y Eileen Atkins, se estrenó en el West End de Londres en septiembre de 2018 y en Broadway de Nueva York en septiembre de 2019. Ha sido nombrada “mejor obra de teatro de 2018” y “una de las mejores obras de teatro del siglo XXI” por The Guardian.

Para la adaptación cinematográfica de su obra El padre, Zeller no hay duda que ha ido a lo seguro al conseguir que los espectaculares Anthony Hopkins y Olivia Colman firmaran para interpretar al anciano Anthony y a su hija Anne respectivamente. Junto a ellos tenemos a unos estupendos Rufus Sewell as Paul, Imogen Poots, Mark Gatiss y Olivia Williams, confirmando la cualidad teatral de la historia con pocos personajes y localizaciones.

La película, de tan sólo 97 minutos de duración, cuenta con fotografía de Ben Smithard, montaje de Yorgos Lamprinos y música de Ben Smithard.

El padre es una interesante e intrigante mirada hacia la realidad de la demencia senil y como afecta no sólo a las personas mayores sino también a los que les cuidan de forma a menudo ingrata y desde luego no reconocida. El primer elemento que me ha gustado de la película es su propia estructura fragmentada. Lo que parece ser un retrato de apariencia convencional de un anciano enfurecido contra su hija y su cuidadora se transforma enseguida en un brillante estudio de una mente que cae en un pozo, de forma que el espectador asistimos casi igual aturdidos que el pobre Anthony Hopkins ante lo que está sucediendo a su alrededor, que no es otra cosa que su mente empieza a jugarle malas pasadas aunque él no quiera admitirlo.

El padre nos ofrece un duelo actoral antológico. Por un lado, Anthony Hopkins está en modo Dios ofreciendo otra interpretación magistral, aunque en este caso ofreciendo un retrato doloroso pero muy real de lo que supone perder la memoria al hacernos mayores. Y por otro lado, tenemos a una Olivia Colman como su sufridora hija que ama a su padre y quiere cuidarle pero ve como su estado no se lo va a permitir. Hay que reconocer que estos papeles son un regalo ya que están pensados para el lucimiento de los actores, y no veo nada malo en que ambos lo aprovechen para ofrecernos una película magistral desde el punto de vista actoral y la emoción que transmiten.

Por cierto, aunque es obvio, en la medida de lo posible si podéis os recomiendo que veáis la película en V.O. para poder alucinar con las potentes interpretaciones de ambos actores en sus voces originales, repletas de matices super interesantes que diría que es imposible que puedan ser trasladados igual de bien al castellano.

Visualmente la película transmite en todo momento su origen teatral, pero Zeller hace un estupendo uso de los espacios y la colocación de cámara para transmitir la confusión en la que se ha convertido la vida de Anthony. La ejecución transmite sencillez y la sensación de eliminar todo elemento superfluo que impida el trabajo de sus dos estrellas y del resto de un reparto muy acertado.

Sólo hay un elemento que no me cuadró de la película, y es que la película está contada desde el punto de vista de la confundida mente de Anthony. Sin embargo, en una escena Zeller cambia el punto de vista, creando una situación que no se corresponde con el resto. Entiendo que este elemento sirve para mostrar el drama que la hija vive en silencio cuidando a su padre y como eso la va minando a ella también, pero me pareció una escena un poco tramposa.

En todo caso, hay películas como Sound of Metal que reseñé la semana pasada o este El padre que no son películas de historia sino de personajes, y creo que merecen la pena ser descubiertas. De momento, el 2021 ha empezado bien, espero que la racha de buenas películas se mantenga.

Comparto el trailer de la película:

El padre es una de esas películas que hay que ver aunque sólo sea para admirar el gran talento interpretativo de Hopkins y Colman. Reconozco que no salgo maravillado, pero me ha resultado interesante y me ha gustado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Habéis visto la película? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este post, te agradezco que lo compartas en las redes sociales y que te suscribas para recibir en tu correo mis próximas publicaciones.

Un saludo grande!

Crítica de Thor: El mundo oscuro de Alan Taylor (Marvel Cinematic Universe 8)

Thor: El mundo oscuro (Alan Taylor, 2013), la continuación de las aventuras de Thor tras la histórica Vengadores, significó una estupenda aventura que amplió el mundo de Thor y el carisma de su hermano Loki.

PUNTUACIÓN: 8/10

Thor lucha por restablecer el orden en el cosmos, pero una antigua raza liderada por el vengativo Malekith regresa con el propósito de volver a sumir el universo en la oscuridad. Se trata de un villano con el que ni siquiera Odín y Asgard se atreven a enfrentarse; por esa razón, Thor tendrá que emprender un viaje muy peligroso, durante el cual se reunirá con Jane Foster y la obligará a sacrificarlo todo para salvar el mundo. (FILMAFFINITY)

Marvel y Kevin Feige tenían una fe total en Thor, hasta el punto que llegaron a confirmar una secuela de Thor (Kenneth Branagh, 2011) antes incluso del estreno de su primera película. Dado el éxito de la película, nadad más estrenarse Marvel se lanzó a la preproducción de esta película, que acabó estrenándose en 2013, tan sólo dos años después, algo poco habitual.

Tras negociar con varios directores, finalmente Marvel contrató a Alan Taylor, veterano director de televisión que había trabajado en series como Juego de Tronos, Mad Men o Boardwalk Empire.

A partir de un primer guión escrito por por Robert Rodat y Don Payne, finalmente fueron acreditados como guionistas Christopher Yost, Christopher Markus y Stephen McFeely, aunque el propio Taylor reconoció que incluso Joss Whedon les ayudó a reescribir algunas escenas que no acababan de funcionar.

Alan Taylor se trajo a Kramer Morgenthau como director de fotografía, con el que ya había trabajado en Juego de Tronos, con el que buscaba dar un tono más sucio y realista en comparación con la brillante versión de Branagh. Brian Tyler, que había escrito la banda sonora de Iron Man 3 realizó a última hora la banda sonora de esta película, indicando que debido a la naturaleza motilógica del personaje pudo crear una música lo más épica posibleM.

Para el rodaje de Thor El mundo oscuro, Marvel contó con  Chris Hemsworth como Thor, Natalie Portman como Jane Foster, Tom Hiddleston como Loki, Anthony Hopkins como Odin, Rene Russo como Frigga (madre de Thor y Loki), Stellan Skarsgård como el Doctor Erik Selvig, Idris Elba como Heimdall, Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, Laimie Alexander como la Dama Guerrera Sif y los 3 Guerreros Volstagg (Ray Stevenson), Fandral (Zachary Levi), y Hogun (Tadanobu Asano).

La nueva amenaza a la que se enfrentarán serán los Elfos Oscuros de Svartalfheim liderados por Malekith, interpretado por Christopher Eccleston, que busca recuperar el Ether, un elemento mágico que puede destruir la realidad y que le fue arrebatado hace miles de años por Bor, el padre de Odin. Junto a Malekith, su lugarteniente Algrim, interpretado por Adewale Akinnuoye-Agbaje, se convertirá en Kurse por medio de la magia oscura de los Elfos. Kurse en uno de los grandes enemigos de Thor y su fuerza rivalizaba con la del Dios del Trueno.

Thor: El mundo Oscuro es la definición perfecta de continuación que construye a partir de lo existente para ampliar el mundo de los protagonistas cambiando para siempre su status-quo. De hecho, ojalá más secuelas funcionaran igual de bien que esta película.

A partir de un prólogo ambientado en el pasado en el que Bor, padre de Odin, venció a los Elfos Oscuros y les arrebató el Ether al igual que Odin les quitó el Cofre de los Inviernos a Laufey al comienzo de la primera película, la acción arranca con la llegada de Thor y Loki a Asgard, donde Odin le condena a prisión por los crímenes cometidos en la anterior película y en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012).

A partir de ahí, la acción avanza varios meses, en los que se explica que Thor ha estado pacificando los nueve reinos tras las revueltas surgidas a partir de la destrucción del Bifrost, el Puente del Arco Iris al final de la primera película de Thor. De esta forma, si en la primera película conocimos Jotumhein, hogar de los Gigantes de Hielo, en esta segunda película viajaremos a Svartalfheim, hogar de los Elfos Oscuros, y Vanaheim, el mundo de Hogun, uno de los 3 Guerreros. De esta forma, tras dos películas los espectadores ya hemos visitado 5 de los 9 mundos.

El Mundo Oscuro vuelve a construirse a partir del carisma de Thor y su hermano Loki, y el conflicto emocional entre ambos al verse obligados a trabajar juntos para derrotar a Malekith vuelve a ser probablemente lo mejor de la película. Ambos protagonistas crecen y evolucionan durante la película y la sorpresa final rompe con todos los tópicos y nos sorprende de forma increíble y nos dajaba con muchísimas ganas de ver la siguiente película.

También Jane Foster (Natalie Portman) gana protagonismo en esta película y queda como un personaje más redondo tras una primera aparición en la que parecía una adolescente atontada ante el gran chico rubio. Además de tener una importancia fundamental para vencer a Malekith al usar su inteligencia, sirve para mostrarnos un elemento muy chulo del Marvel Cinematic Universe en su conjunto, y es que el tiempo transcurre igual que en mundo real. Así, tras estrenarse Thor en 2011, al comienzo de El Mundo Oscuro, estrenada en 2013, se queja a Thor cuando vuelven a encontrarse en Londres que está enfadada con él porque habían pasado dos años sin tener noticias suyas. Los dos años que han pasado en el mundo real, un tiempo que los guionistas justifican adecuadamente por la guerra en los 9 reinos que antes mencionaba.

Además, igual que en la primera película, El mundo oscuro vuelve a generar un correcto contraste entre el mundo fantástico y aventurero de Asgard con el tono humorístico que veremos en la Tierra gracias a unos super buenos Stellan Skarsgård como Erik Selvig y Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, que además, en esta película cuenta con su propio becario. Ambos personajes cuentan con momentos super divertidos que nos dan un respiro al drama que estamos viviendo en Asgard ante el ataque de Malekith y la muerte de Frigga. Este humor lo veo muy equilibrado y me funciona, al igual que la mayoría de elementos de la película.

Una crítica recurrente contra las películas de superhéroes es que son todas iguales. Thor: El mundo Oscuro claramente busca ofrecer elementos novedosos para el género y rompe sin duda con este falso tópico. Empezando por la invasión de las fuerzas de Malekith a Asgard, que ofrece unos excelentes cinco minutos de combate sin diálogos que transmite el feeling de películas bélicas tipo Salvar al Soldado Ryan y que sirve para recordarnos que ni este Asgard ni Thor son los mismos que los de la mitología escandinava, sino la traslación de los comics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby, que eran aventuras con una elevada carga de ciencia ficción.

La muerte de Frigga no es un elemento novedoso, de hecho entraría dentro de los clichés del cine de aventuras y acción para convertir la lucha contra el villano en algo personal. Sin embargo, la escena con el entierro vikingo es super emocionante, y las buenísimas interpretaciones de Chris Hemsworth y Tom Hiddleston convierten su dolor en algo muy real. Comentaba Alan Taylor que “Lo brillante que hizo Kenneth Branagh en Thor fue hacer una historia de dos hermanos, una historia de hermanos compitiendo por el amor de su padre. Así que es pequeña, reducida y humana a la vez que está en este enorme mundo intergaláctico.” En Thor El Mundo Oscuro aplican el mismo concepto, aunque el destino de la galaxia está en juego, al final estamos ante la historia de un joven que busca salvar a su novia de la muerte y de dos hermanos que buscan venganza por su madre muerta.

También en el climax final en Greenwich destaca por intentar huir del clásico combate final a puñetazos entre el héroe y el villano, creando una lucha a través de diferentes portales dimensionales que ofrecen momentos brillantes visualmente con una elevada carga humorística. Esta escena claramente rompe con lo que se espera que tiene que ser una lucha final y a mi me funciona. El momento en el que Thor arriesga su vida entrando en el Ether para vencer a Malekith usando la tecnología creada por el Doctor Selvig y por Jane es otro momentazo visualmente brillante que consigue que la película tenga su propia personalidad y no sea en ningún caso una sucesión de batallas genéricas.

Hay que reconocer que a pesar de que Thor El mundo oscuro es una notable película de aventuras que hace casi todo bien, los villanos Malekith y su hombre fuerte Kurse se quedan en meramente funcionales para el argumento, y les faltan la fuerza y el carisma en pantalla que sí transmiten nuestros héroes de esta historia, Thor y Loki. Visualmente, los fans de los comics flipamos al ver a los clásicos villanos de la etapa de Walter Simonson adaptados a imagen real, pero quizá la película hubiera quedado más redonda si hubieran empleado 5 minutos más en dar sobre todo a Malekith una mayor profundidad aparte de “quiero cubrir de oscuridad toda la galaxia”.

Dado que la película dura unos ajustados 110 minutos, este añadido no hubiera afectado al ritmo de la película. Sin embargo, artículos de internet de la época sugieren que el empeño en mantener el presupuesto en niveles controlables marcó que la película no pudiera exceder las 2 horas. No se si esto es cierto, pero narrativamente la película hubiera sido aún más redonda con un villano que fuera una verdadera amenaza a nuestros héroes.

La película a mi me parece sin duda notable. Sin embargo, es público y notorio que Alan Taylor no quedó contento con el montaje final estrenado ni con los añadidos que supuestamente Marvel forzó. Es difícil saber quien tiene razón en este tema, pero sí debo comentar que la propuesta que inicialmente expresaba Taylor sobre cómo debía ser Asgard choca con el hecho incontestable que estas películas NO trasladan la mitología nórdica en ningún caso, sino la versión de los Comics Marvel. “La mayor diferencia que tengo [del enfoque de Branagh] de hecho tiene que ver con el aspecto y el tono. Todo se ve muy sucio. La primera de Thor era bastante brillante y fue una decisión muy consciente e inteligente. Cuando llegué, quise dar una idea mejor de la mitología nórdica: la cualidad vikinga, la textura y el peso de la historia. Él es un superhéroe, pero existe hace miles de años.” No tengo problema en esta premisa de Taylor, pero tampoco me supone ningún problema que exita un productor como Kevin Feige que controle que la visión del director no se desvíe de la que el estudio ha marcado para sus personajes y sus mundos.

Thor El mundo oscuro no es una obra de arte y ensayo, sino la segunda parte de la historia de un personaje dentro de un universo compartido con otros personajes, y prefiero que Feige imponga su criterio para asegurar la coherencia interna. Otro elemento que se comentó en su día es que Taylor quería que la muerte de Loki hubiera sido real y no le gustó la última escena en la que se descubre que está vivo. Sin embargo, dado el carisma de Hiddleston, entiendo la decisión de Marvel, y el hecho de convertirle en el Señor de Asgard tras engañar a todos cambiaba de forma dramática el status-quo y nos dejaba con la incertidumbre de saber qué había pasado con Odin ¿Estaba vivo, muerto, preso? Tuvieron que pasar 4 años hasta el estreno de Thor: Ragnarok (Taika Waitit, 2017) para conocer la continuación. Mientras, la película terminaba en una segunda escena post-créditos con el final feliz soñado por Thor, al quedarse por fín con la chica y renunciar al trono para poder seguir siendo el héroe que quería ser. Aunque para él todo había acabado bien, no se había dado cuenta del engaño perpetrado por su hermano.

Globalmente, el final me parece brillante en todos los aspectos. Y además, la primera de las escenas post-créditos sirve para ampliar la vertiente galáctica del Universo Marvel al presentarnos al Coleccionista (Benicio del Toro) que aparecería al año siguiente en la brillante Guardianes dela Galaxia (James Gunn, 2014).

A partir de un presupuesto de 170 millones, más elevado que el de Thor (150 millones), pero por debajo de otras superproducciones de la época, Thor El mundo oscuro recaudó 650 millones en todo el mundo, lo que unido al enorme éxito de Iron Man 3 ese mismo año asentó el poderío de Marvel Studios como creadora de grandes éxitos de taquilla, cosa que veriamos ampliarse en los años siguientes.

Comparto el trailer de la película:

Aunque para el fandom Thor El mundo oscuro es una de las películas más flojas del MCU, el nuevo visionado me muestra una notable película de aventuras que claramente buscó ofrecer cosas nunca antes vista en una película de Marvel y que, para mi, acierta la mayoría de las veces.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Los Dos Papas de Fernando Meirelles (Netflix)

¡Feliz año 2020! Justo cuando pensaba que el 2019 cinematográfico había terminado, me he encontrado la última sorpresa del año, Los dos papas, historia que narra la relación entre los dos últimos papas, Benedicto XVI y Francisco, realizada por el director brasileño Fernando Meirelles.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

Explora la relación que mantuvieron el Papa Benedicto XVI y su sucesor, el Papa Francisco, dos de los líderes más poderosos de la Iglesia Católica, que abordan sus propios pasados y las demandas del mundo moderno para que la institución avance. (Filmaffinity)
El director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) dirige esta historia inspirada en hechos reales a partir de un guión de Anthony McCarten. Los dos papas cuenta con una fotografía de César Charlone y música de Bryce Dessner.
La película se crea alrededor de dos antológicos Anthony Hopkins como el Papa Benedicto XVI y Jonathan Pryce como el que acabará siendo el Papa Francisco. Destacaría además a Juan Minujín como el joven Jorge Mario Bergoglio en sus años de joventud.
La relación entre estos dos hombres antagónicos está contada de forma brillante por Meirelles, logrando momentos realmente emocionantes. Me ha maravillado escuchar a Pryce en perfecto castellano con acento argentino o a Hopkins hablar italiano o latín . Qué grandes actores son, qué matices sutiles aportan a sus interpretaciones, estamos ante una master-class de interpretación alucinante. Mientras Hopkins simboliza lo viejo que se resiste al cambio y que, de hecho, es incapaz de siquiera planteárselo, Pryce es un cura que ha vivido a pie de calle y que sabe que la única forma de reconectar con la sociedad pasa por poner las necesidades de los necesitados antes que la ortodoxia de la curia.
Aunque Los dos papas comienza con el nombramiento de Joseph Ratzinger como Papa tras el fallecimiento de Juan Pablo II y vemos detalles del funcionamiento de la Curia Vaticana, realmente la película se centra en dos personas hablando la mayor parte del tiempo. Meirelles consigue narrar estas conversaciones de forma interesante y emocionante, conociendo la vida del futuro Papa Francisco desde que abandonó a una novia con la que estuvo a punto de casarse al sentir la llamada de la Iglesia, hasta ser nombrado Papa.
Había leído que esta película era complaciente con la Iglesia sus Papas y sinceramente, no me lo ha parecido. De hecho, Los dos papas se enfrenta a la controvertida biografía del obispo Bergoglio que no se opuso y colaboró con la dictadura militar argentina, al igual que muestra la complicidad de la iglesia de Ratzinger ante los casos de curas pedófilos y como su mayor pecado era preocuparse del violador y olvidarse de sus víctimas.
El gran CINE ya no se encuentra solo en las salas de los multicines, sino que lo tenemos directamente en casa gracias a Netflix, que en el final de 2019 ha empezado a mostrar los frutos de la enorme inversión realizada para tener un catálogo de cine de calidad. Si en 2018 el estreno de Roma de Cuarón parecía una gota en un océano de mediocridad (hablando de cine no de sus series o del resto de su contenido), este 2019 y sobre todo su segundo semestre ha sido un muy buen año cinematográfico.
Además de Los dos papas, el final del año nos trajo Historia de un matrimonio, The Irishman o Klaus, todas notables. Entiendo que esta realidad que el buen cine ya puede disfrutarse en casa preocupará a más de uno, yo no puedo ser más feliz por poderlo disfrutar. E igual que digo esto, seguiré yendo puntual al cine a ver los estrenos de mis películas favoritas, creo que ambas realidades pueden llegar a ser complementarias, no excluyentes.
Comparto el trailer de la película:
https://www.youtube.com/watch?v=VYrnMcfuT4U
Los dos papas es una excelente película que sirve para humanizar a los últimos dos papas. Al estar disponible en Netflix, hay pocas excusas para no verla, yo la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Westworld temporada 2 (HBO)

Westworld , la serie de la HBO creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy a partir de la película de Michael Crichton de 1973,  fue una de las mejores series de 2016. Tenía muchísimas ganas volver a disfrutar de esta serie, pero lamento decir que esta segunda temporada no ha estado al mismo nivel.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La web de HBO España describe Westworld como una ambiciosa serie de ficción repleta de imaginación que eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal. Con un reparto espectacular encabezado por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso).

Tras la revuelta de los androides al final de la primera temporada, en esta segunda el Caos toma el control. Dolores (Evan Rachel Wood) prosigue su revolución contra los humanos, mientras Maeve (Thandie Newton) intenta recuperar a su hija de una vida anterior. Mientras, William (Ed Harris) el único humano dentro del parque que parece saber lo que el parque es en realidad, intentará desentrañar los secretos del doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), el diseñador de Westworld.

Y en medio de todo este conflico, ¿qué le pasa a Bernard (Jeffrey Wright )? ¿Porqué parece estar viviendo dos vidas diferentes a la vez? Tal vez es que su mente está sufriendo un deterioro y no puede controlarla. O quizá es que sucesos ocultos hasta ahora estén luchando por salir a la luz.

Si no viste la primera temporada de Westworld, te recomiendo que dejes de leer ahora mismo, ya que aunque voy a intentar no spoilear nada importante, es inevitable hablar de lo sucedido al final de la temporada anterior. ¡Estáis advertidos!!

Empezando con lo que me ha gustado de esta temporada, Westworld vuelve a destacar en todo lo relativo a los aspectos técnicos: la fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales tienen una calidad cinematográfica. Además, el casting al completo está entre los más acertados del panorama televisivo, así como la música. Y diría que la temporada va de más a menos, siendo los últimos tres o cuatro episodios los mejores de esta tanda.

Sin embargo, Westworld ha perdido en esta segunda temporada el equilibrio entre historia y estilo, apostándolo todo a atraparnos con su elegante estética y lo intrincado de su puesta en escena. Y lamento decir que en mi caso solo han conseguido provocar confusión e incluso aburrimiento mientras visionaba la parte central de la serie. Cuando te quedas dormido viendo un capítulo, es que no ha conseguido captar tu atención adecuadamente. Un día puede ser que sea culpa mía. Si pasa dos días seguidos, el problema probablemente sea que la serie no ha conseguido hacer click.

La narración fragmentada de la primera temporada para mí estuvo muy bien y fue parte de lo positivo y sorprendente de la serie. Además de conocer paso a paso cómo Dolores y Maeve consiguen despertar y adquieren consciencia, descubrimos el papel de los personajes humanos en la historia, en especial el Doctor Ford, su ayudante Bernard y el Hombre de Negro. Globalmente, la complejidad de la narración creaba un puzzle que deseabas que se completara. Y aunque no tenías todos los detalles, fue genial la sorpresa de conocer que William Delos (Jimmi Simpson) y El hombre de negro (Ed Harris) son la misma persona, sí estaba claro que estábamos viendo sucesos que ocurrían en el parque en dos momentos temporales diferentes. Con el añadido que la violencia y sexo explícitos eran un puñetazo al espectador para que  se entendiera la tortura que los humanos causaban a los robots y como su levantamiento estaba más que justificado.

Sin embargo, en la segunda temporada la complejidad narrativa y la fragmentación temporal no consiguen enganchar, más bien al contrario, causa confusión y desconexión. Por un lado, en esta segunda temporada seguimos desde el principio a Bernard en dos momentos temporales: Justo a continuación del final de la primera temporada en la que la muerte del Doctor Ford a manos de Dolores inicia la revolución, y en otro momento posterior en que despierta en una playa a la que llegan las fuerzas de seguridad de Westworld para intentar acabar con la rebelión de los robots. La gran duda es ¿cuánto tiempo ha pasado entre una acción y la otra? ¿Estamos hablando de horas, días o meses?

Una de las principales sorpresas de la primera temporada fue que además del despertar de Dolores y Maeve, descubrimos como Bernard era también un robot creado a partir de los recuerdos del Doctor Arnold Weber, socio del Doctor Ford, que pensaba que era humano y que era tan complejo que nadie le había detectado.

La sorpresa de esta segunda temporada, que voy a evitar spoilear, queda sepultada en medio de un montón de idas y venidas de todos los personajes por Westworld y por los laboratorios humanos, sumado todo ello a la propia narración fragmentada hacen que no entiendas por qué un personaje ha pasado de un sitio a otro, y más importante, sin hacer que la trama avance.

Un ejemplo de esto es el personaje de Maeve. Al final de la primera temporada decide quedarse en Westworld para encontrar a su hija. Pues la resolución a su arco queda totalmente anticlimática y decepcionante, con el añadido que durante varios episodios la vemos en otra parte del parque ambientado en el Japón feudal. Visualmente, esta parte está super chula, pero mientras la veía me quedaba la sensación de que esto es puro relleno que no aporta nada al arco del personaje, más allá de ver que en Japón un robot igual que ella luchaba como ella por mantener a su hija a su lado. Algo muy bonito pero vacío de contenido.

Igual que Dolores, que tras iniciar una revolución en Westworld al final de la primera temporada, en esta segunda sigue buscando venganza contra los humanos con todos los medios a su disposición. Fin. Es cierto que conocemos más detalles de su pasado y su futuro, pero ella como personaje no la vi evolucionar para nada.

La primera temporada buscaba que el espectador empatizara con los robots y aceptara que pueden ser “humano” aunque tus recuerdos no sean reales. La orgía de violencia y sexo inicial estaba justificada para entender la tortura que los humanos infringen día a día a los robots en el parque. Sin embargo, toda la violencia de la segunda temporada es vacía porque no aporta nada a los temas principales de la serie, hasta el punto de convertir en risibles la segunda o tercera vez que los robots invaden los laboratorios matando a personal de seguridad. Y es que esta temporada nos muestra como el parque realmente era un banco de pruebas avanzado oculto para la mayoría de personal. Así, los robots buscan ser humanos, los humanos buscan cómo disfrutar de atributos de los robots como la inmortalidad.

Además, aunque los 4 últimos episodios son los mejores de la temporada, se pasan tres pueblos por el exceso de giros finales en el último episodio, algunos con muy poco sentido más allá del “shock-value” que busca provocar en el espectador. Agradezco la intención de que esta temporada sea un “game-changer” que lo cambie todo de cara a la tercera temporada, pero algunas inconsistencias han hecho que este final abierto me parezca un buen final para la historia del parque Westworld, ya que no me quedaron demasiadas ganas de continuar con esta serie.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Globalmente, esta segunda temporada me ha parecido bastante peor que la primera, más confusa y confiando en que los numerosos giros finales dejen a la audiencia con ganas de más. En mi caso creo que han pinchado en hueso, aunque sí creo que este es un buen final para la historia. Recomendable para fans de ciencia-ficción y de obras de narrativa enrevesada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de “agotamiento” del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos “Planet Hulk”, una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del “Rey” estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador “normal”, pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10