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Crítica de Indiana Jones y el Dial del Destino de James Mangold

Quinta película de Indiana Jones con el mítico Harrison Ford, dirigido por James Mangold sustituyendo a Steven Spielberg en la dirección.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA.

15 años han pasado desde el estreno de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Steven Spielberg, 2008). En esta quinta entrega Lucasfilm se encuentra dentro del paraguas de Disney, al vender George Lucas la compañía en 2012. En estos años, muchas cosas han cambiado, empezando porque los propios Lucas y Spielberg se han desvinculado del proyecto, aunque mantienen funciones de productor y entiendo que habrá cobrado un jugoso cheque para contar con su bendición.

James Mangold es un veterano director de cine comercial que nos ha dado una de cal y otra de arena. Debutó como director de cine con Heavy (1995), y es conocido por películas como Cop Land (1997), Girl, Interrupted (1999), Identity (2003), Walk the Line (2005), 3:10 to Yuma (2007) y Ford contra Ferrari (2019). Dentro de ser un director cumplidor y funcional, fue también el director de los dos desastres que fueron The Wolverine (2013) y Logan (2017).

Aparte de su correcta habilidad como director, lo que me molesta de Mangold es su hipocresía y lo acomplejado que transmite sentirse haciendo lo que hace. Y es que a pesar de su participación en las dos películas de Lobezno dentro de la franquicia de X-Men (en Fox), y ahora en la quinta entrega de Indiana Jones, Mangold se muestra contrario a las gigantescas franquicias cinematográficas comerciales. Las franquicias son malas, excepto cuando él trabaja en ellas, claro. Y por eso no ha tenido problema en aceptar dirigir una de las próximas películas de la franquicia de Star Wars dentro de Lucasfilm, y la futura película de Swamp Thing para DC Studios. En una reciente entrevista con Variety, Mangold habló de la absoluta falta de creatividad de Hollywood y de cómo los gigantescos estrenos ultracomerciales están arruinando el panorama cinematográfico, personificando por supuesto todos los males del cine en Marvel Studios. Ofreciendo la falacia que a él le gusta crear historias con un principio y un final, como si no fuera eso lo que tenemos en todas las películas de Marvel.

La sensación que me ha dado Mangold en los últimos años es que una persona acomplejada que le sabe mal ser un director de cine comercial. Porque eso es a lo que se dedica. Querría estar haciendo cine de arte y ensayo que le granjeara el beneplácito de la progresía cultural a la que gustaría pertenecer, pero eso no paga sus facturas, así que intenta justificar que «lo suyo» no es tan malo. Siendo por supuesto lo mismo que critica, convirtiéndose en un «Todd Phillips 2» de libro. Hecho este comentario no muy positivo no tanto hacia su valía como director sino a sus motivaciones, mis ganas de ver a Indiana Jones superan mi rechazo a las actitudes expresadas por Mangold en lo relativo al cine comercial que él también hace.

Cuando Disney compró Lucasfilm en 2012, sus esfuerzos se centraron en relanzar la franquicia de Star Wars, pero pronto miraron también a Indiana Jones, expresando su interés en producir una nueva película que ofreciera el gran final a Indy que la Calavera de Cristal no dio al personaje en 2008 según los nuevos responsables de Disney y Lucasfilm, claro. Que para mi si era más que satisfactorio. Tras múltiples revisiones y cambios en el proyecto, Spielberg abandonó su intención inicial de dirigir la película. Harrison Ford conocía a Mangold desde hacía algún tiempo, al ofrecerle Mangold a Ford un papel en su película Ford contra Ferrari y por trabajar en La llamada de lo salvaje (2020), que Mangold produjo. A raíz de esta relación, fue Ford quien sugirió a Spielberg y a Kathleen Kennedy (presidenta de Lucasfilm) que contrataran a Mangold como director, lo que sucedió en mayo de 2020. Mangold escribió el nuevo guion con Jez y John-Henry Butterworth, que trabajaron con él anteriormente en Ford contra Ferrari, al querer empezar prácticamente de cero con una historia con la que se sintiera satisfecho. A pesar de ello, David Koepp aparece acreditado también como guionista junto a Mangold y los Butterworth.

La película de 154 minutos de duración se dice que ha tenido un gigantesco presupuesto de casi 300 millones de dólares, cosa entendible si se computan todos los gastos desde que se anunció el proyecto en 2016, pero que no deja de ser una barbaridad absurda que va a ser imposible de recuperar durante su paso por los cines. Además del mítico John Williams, la película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael y montaje de Michael McCusker, Andrew Buckland y Dirk Westervelt. Parte del coste de la película es debido a las múltiples localizaciones de la película, que ha sido rodada en Reino Unido, Escocia, Italia y Marruecos.

En el reparto además de a Harrison Ford como Henry Jones Jr. / Indiana Jones y John Rhys-Davies como Sallah, el viejo amigo de Jones que ayudó a encontrar el Arca de la Alianza en 1936 y el Santo Grial en 1938, encontramos a Phoebe Waller-Bridge como Helena Shaw, la ahijada de Jones, Mads Mikkelsen como Jürgen Voller, un antiguo nazi durante la Segunda Guerra Mundial que ha sido contratado por la NASA en el presente de 1969 en que tiene lugar la historia.

Toby Jones como Basil Shaw, un profesor de Oxford amigo de Indy de sus días en la Segunda Guerra Mundial y padre de Helena, que estaba obsesionado con el Reloj del Destino, Antonio Banderas como Renaldo, un viejo amigo de Indy experto submarinista y capitán de barco, Boyd Holbrook como Klaber, la mano derecha de Voller en 1969, Ethann Isidore como Teddy Kumar, el joven amigo y compañero de aventuras de Helena y Thomas Kretschmann como el Coronel Weber, un nazi que trabaja con Voller en 1944, completarían el reparto.

Me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino. Dentro de los aspectos positivos, creo que James Mangold ha conseguido que la película tenga el feeling correcto que debe tener una aventura de Indiana Jones. Algo que NO consiguió tener El reino de la calavera de cristal en muchas partes y que al final es la principal pega que tuvo la anterior película de la saga. Aunque luego le voy a poner alguna pega, Mangold tenía un encargo imposible, dado que la comparación con películas que son clásicos absolutos del cine es inevitable, y creo que salva los muebles razonablemente bien. El sentido de la aventura y el espectáculo mientras Indy, Helena y Teddy viajan por el Mediterráneo y encuentran objetos misteriosos en ruinas antiguas que les llevan a la siguiente misión está bastante bien conseguido a lo largo del metraje. Para ser una película de dos horas y media de duración, no se me hizo larga en ningún momento, lo cual se mire cómo se mire es otro aspecto positivo de la película.

Ver a Harrison Ford como Indiana Jones una última vez es una pasada. Me parece una locura que Ford se conserve tan bien teniendo en cuenta sus 80 años. (Bueno, cuando rodó la película tenía 78, pero para el caso es lo mismo). Aunque en el presente de 1969 tenemos a un Indy deprimido por sucesos de su pasado reciente, tener que embarcarse en una última aventura nos devuelve al investigador carismático, inteligente y demasiado seguro de si mismo cuya bocaza le mete en situaciones peligrosas de las que ya veremos como saldrá. El carisma de Ford se sale de la escala y la historia le permite expresar el rango interpretativo que mejor controla Ford, siendo todo un acierto. Además de la acción en 1969, la película arranca con una aventura de Indy y su amigo Shaw en 1944, y me ha flipado lo bien que funciona la tecnología de rejuvenecimiento que Disney empezó a usar en Iron Man 3 y Rogue One, y que tan buenos resultados les ha dado en The Mandalorian. En esta escena Ford vuelve a ser joven y entiendo que gracias a su doble realiza acrobacias increíbles. Y además, siempre está genial ver a Indy apalizando nazis.

El casting en general creo que está muy bien escogido. Los castings de Phoebe Waller-Bridge como la ahijadad de Indy y Mads Mikkelsen como el villano Jürgen Voller me han gustado, aunque tengo que reconocer que el guion desaprovecha completamente a Mikkelsen, negándonos la posibilidad de tener a un villano carismático y peligroso, al optar por destacar su naturaleza fría al ser un científico físico y matemático. Volver a ver a John Rhys-Davies como Sallah es una alegría tremenda, aunque flipo al comprobar que ¡Rhys-Davies es un año más joven que Ford! La sorpresa final me parece que está muy bien y nos da un momento super emocionante que me ha gustado mucho. Y aunque breve, que nuestro Antonio Banderas tenga un papel como un aliado de Indy también es genial. No le pongo ningún pero al casting, si a algunas cosas que el guion hace hacer a los personajes.

Como no puede ser de otra forma, el diseño de producción es una pasada. Ver las diferentes localizaciones reales es genial y los sets tienen el tamaño enorme que se espera de una aventura de Indiana Jones. Siempre es un placer escuchar la música de John Williams, pero diría que no estamos ante una de sus mejores composiciones. Algo normal por otra parte pensando que Williams tiene ¡91 años! En el arranque de la película los temas me parecía que estaban directamente sacados de la música de La última Cruzada. Jamás dirá nada malo de Williams, que ha creado la banda sonora de mi pasión por el cine, pero esta partitura me parece continuista y funcional.

A nivel general ya digo que me ha gustado Indiana Jones y el Dial del Destino y me ha dado la aventura y el entretenimiento que me pedía el cuerpo. Sin embargo, puestos a comentar los aspectos negativos o menos buenos de la película, en general la labor de James Mangold me ha parecido un quiero y no puedo. Aunque es super entretenida y cuenta con todos los elementos esperables en una aventura de Indy, le falta el intangible de la MAGIA que tenían las 3 primeras películas. En cierto sentido, correcto NO es suficiente, no debería serlo nunca pero para un personaje tan icónico como Indiana Jones menos aún. Mi principal problema me lo generan las escenas de acción, con un exceso de CGI que no acaba de funcionarme. En el prólogo hay unos momentos de Indy subiendo al techo del tren que parecen sacados de un juego de PS3, en la persecución a caballo por Nueva York se nota que Mangold no domina la pantalla verde empleada para los fondos, y en la persecución en Tánger Mangold acelera la imagen en la mayoría de planos, quedando cutre. Y esos son tres ejemplos, luego entraré con el climax final. Ya no es que Mangold no sea Spielberg, nadie lo es, pero sus escenas son confusas y no tienen la brillantez visual de antaño. Siendo todo correcto, ninguna escena de toda la película me ofreció un momento WHOA!!, y la historia hubiera dado para ello con otro director visualmente mejor.

Aparte del correcto aspecto visual, me he encontrado con una película que avanza a trompicones con un ritmo no del todo acertado. Tras el prólogo en 1944, la parte en la Nueva York de 1969 no acaba de funcionar y para la película hasta que vuelve a arrancar de alguna manera en Tánger. Esto no es malo en si mismo, pero de nuevo no llega a ser especialmente bueno.

Pero peor que todo lo anterior es el guion de Mangold con Jez y John-Henry Butterworth. Hay un problema enorme de inconsistencias y situaciones extrañas a lo largo de la película que no son grandes problemas pero si situaciones en las que notas que algo no cuadra. Pequeñas chinas en el camino del visionado que hacen que la historia no sea lo fluida que debería. El prólogo de 1944 termina con una situación en la que Jürgen Voller aparentemente muere, y sin embargo luego está vivo como si tal cosa. Esa escena resulta confusa y parece que él tiene el Dial cuando no es así. En Nueva York los esbirros de Voller con supervisión del gobierno hacen locuras que no son admisibles y rompen la suspensión de credulidad. No me molesta que se inventen a los mafiosos de Tánger para que sean un segundo grupo que dificulte la persecución y la haga más complicada, ni tampoco el pequeño papel que tiene Antonio Banderas. Pero si que por ejemplo se anticipe un enfrentamiento contra el esbirro gigantón que machaca a Indy en varios momentos y luego eso quede en nada y ni siquiera lleguen a enfrentarse.

Reconozco que no he visto Fleabag, así que no tenía vista a Phoebe Waller-Bridge. Y la verdad es que actoralmente y en lo referido al carisma que tiene, puede mirar de tu a tu a Harrison Ford. Lo que no está tan claro es lo que el guion plantea para Helena, la ahijada de Indy que empieza la película convertida en una ladrona que le roba el objeto que tiene Jones en su poder, a pesar que su padre creía en su capacidad potencial para cambiar el mundo, para venderlo en el mercado negro. Su personaje es en si mismo una locura camuflada en la frescura que tiene Waller-Bridge en pantalla, y su evolución es un «porque si» de libro. Ahora hago esto, ahora lo contrario. El intento de crear un «Tapón 2» con el personaje de Teddy, el chaval que acompaña a Helena en sus golpes, me parece que como tantas cosas en la película no está mal, pero a la vez no acaba de funcionar, al darle unas habilidades imposibles que son otro de los muchos «porque sí» de la película.

Aparte del macguffin que justifica toda la búsqueda, cuando descubrimos el plan del villano Jürgen Voller resulta ser también una locura máxima. De hecho, eso nos lleva a uno de los WTF?! más gordos que probablemente voy a encontrarme en una sala de cine este año, con un climax final que no me ha funcionado en absoluto. No me ha funcionado por el exceso cantoso de CGI en la escena, pero sobre todo por lo absurda de la situación y lo mal ejecutada que está.

Que Indy no tenga un enfrentamiento final contra los malos es decepcionante, pero también lo es el final que ha elegido Mangold para ellos. Y dada la situación de depresión que vive Indy al comienzo de la película, es entendible que desde el punto de vista emocional Indy necesite ser salvado. Pero la ejecución no me gusta, empezando porque Indy también acaba siendo físicamente rescatado de los malos. Durante toda la película hubo un buen equilibrio entre él y Helena, con ambos mostrando sus conocimientos arqueológicos en momentos claves, pero justo en el momento clave de la película la balanza cae a favor de Helena y no debería sea así en una película de Indiana Jones.

De hecho, pensando en algo que no me cuadraba de la película, en la segunda mitad de la película Helena salva a Indy de morir en tres ocasiones, mientras que Indy a ella sólo una EN TODA LA PELÍCULA. Hay también un tiroteo, pero esa no es una situación clara de salvar Indy a Helena de una muerte segura, ya que al tener él la pistola es normal que se enfrente a los malos. Aparte, recordando la escena del submarino de En busca del arca perdida, hay una escena similar pero invirtiendo los roles siendo Helena el que va a salvar a Indy. En estos momentos de corrección no me sorprende que sea la chica la que salve al héroe, pero en una película de INDIANA JONES, queda extraño. Y no dirá más al respecto.

Unido a esto, tras el tremendo WTF?!, llegamos al final de la película. Y había leído varios comentarios opinando que era el final perfecto para Harrison Ford e Indiana Jones que finalizaba la serie de la mejor manera posible. No creo que sea así. De hecho, incluso con todos los problemas que tuvo El reino de la calavera de cristal, su final con Indy y Marion casándose y disfrutando Indy de un hijo con el que conectaba me parece un final mucho más redondo que este. El final de El Dial del destino el final si me parece emocionante gracias a una aparición de última hora super chula, pero que deje algún elemento abierto que me ha producido perplejidad.

Mirando el vaso medio lleno, sin duda me he entretenido con Indiana Jones y el Dial del Destino. Como comentaba al comienzo, a pesar de los numerosos peros, creo que Mangold sale bastante airoso de un encargo imposible. Sin embargo, entrando en lo concreto veo demasiados elementos que podrían haberse mejorado, no siendo todo lo brillante que debería.

Comparto el trailer de la película:

Indiana Jones y el Dial del Destino es una buena película de aventuras con el feeling correcto a la que le falta la MAGIA de las primeras películas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Mandalorian 3×08 (Disney+)

¡Qué rápida se me ha pasado la tercera temporada de The Mandalorian! La serie creada por Jon Favreau ha sabido mantener el nivel de entretenimiento y se mantiene no sólo como la mejor serie de Star Wars sino el mejor entretenimiento mainstream de la televisión.

PUNTUACIÓN: PURO STAR WARS

Episodio 24: El retorno.

El mandaloriano y sus aliados se enfrentan a sus enemigos.

Tras el enorme cliffhanger de la semana pasada, Rick Famuyiwa se mantiene en la dirección de este último episodio de la tercera temporada. Un episodio escrito en solitario por el creador de la serie, Jon Favreau, y que tiene una duración de 42 minutos (37 sin los títulos de crédito) el tercer episodio más corto de esta temporada.

Junto a Pedro Pascal como Din Djarin, Katee Sackhoff como Bo-Katan Kryce, Grogu y Giancarlo Esposito como Moff Gideon, en este episodio tenemos de nuevo a la plana mayor de los Mandalorianos, con Emily Swallow como La Herrera, Simon Kassianides como Axe Woves y Mercedes Varnado como Koska Reeves. Además, Carl Weathers como Greff Carga y Paul Sun-Hyung Lee como el piloto rebelde Carson Teva también aparecen para cerrar sus tramas abiertas esta temporada.

Qué maravilla The Mandalorian. Qué suerte tenemos los fans de Star Wars de que exista esta serie. Hay que dar las gracias a Jon Favreau y todo su equipo por la creación de Din Djarin y el resto de personajes, y por darnos un final perfecto a esta tercera temporada que cierra de forma brillante todas las tramas abiertas con un episodio lleno de acción, tensión y emoción. ¡This is the way!!

Por ponerle un pero a este final de temporada, en aras de la síntesis y de ir al grano, Mando va como Pedro por su casa por la base de Moff Gideon, al igual que el grupo liderado por Bo-Katan escapa demasiado fácil tras caer en la trampa de Gideon en el episodio anterior. Pero estos detalles no son un problema real teniendo en cuenta que el hecho que en una base imperial fuertemente armada y poblada nadie detecte a un grupo de rebeldes no puede ser más Star Wars, casi forma parte del ADN de la franquicia galáctica. Como digo, esta sensación de rapidez y conveniencia la tuve en el visionado, pero no es un problema en absoluto. Esta necesidad de síntesis hace que me quede con ganas de haber visto con mayor extensión algunas situaciones que hubieran podido ser la bomba, como el combate aéreo entre las naves imperiales y el crucero mandaloriano o el combate también aéreo entre mandalonianos y Dark Troopers usando los jetpacks. Pero lo que vemos es más que correcto, y veo que el objetivo era también no restar protagonismo a los que de verdad lo requerían, que son Din Djarin y Grogu.

Cuando algo es exitoso en seguida le salen los críticos que buscan ser los que se salen la norma. Y me hace gracia las críticas que ha recibido Jon Favreau a lo largo de esta temporada, afirmando que sus episodios no avanzaban la trama o resultaban muy «chorras» en una serie cuya premisa de aventura por la aventura era parte central del concepto de la serie. De hecho, había cierta corriente de pensamiento que atribuía a Dave Filloni todas las virtudes de la serie en contraste con el desastre de Favreau, cuando la realidad es que Filloni sólo colaboró en el cuarto episodio y en el séptimo de la semana pasada. Entiendo que a esos críticos les habrá sabido mal descubrir la estupenda conexión que Favreau ha hecho de todas las tramas abiertas y la forma en la que les ha dado un cierre satisfactorio a esta temporada.

The Mandalorian siempre ha sido una serie de acción y aventura, y es algo que no han olvidado en la resolución de esta temporada, un episodio en el que prácticamente la primera media hora es todo climax con acción y tensión que no dejan de ir a más. Favreau siempre hizo que fuera la acción la que cuente la historia, y esta es espectacular. La forma en que hemos disfrutado en casa de un entretenimiento mainstream como este con una calidad y escala que deja en mal lugar a la mayoría de estrenos cinematográficos en la gran pantalla me ha parecido alucinante semana a semana. Una serie que es puro STAR WARS, pura diversión.

Esta temporada ha ampliado el lore de los mandalorianos de forma brillante, creando una historia mucho más coral que en las temporadas anteriores con Bo-Katan casi al mismo nivel de Din Djarin. A mi personalmente me ha gustado mucho el arco de Bo-Katan teniendo en cuenta donde se encontraba al principio de la temporada y hasta donde ha llegado en este final. Pero este protagonismo compartido también fue objeto de críticas, que no comparto. Sin embargo, el climax de acción y emoción de esta serie nos ha recordado (no hacía falta) que todo se construye alrededor de Din Djarin y Grogu, siendo ellos el centro de todo. Ver a Mando enfrentarse a Dark Troopers en parejas primero, a los guardias pretorianos después y en último término a Moff Gideon nos ha dado algunas de las mejores acciones de acción de toda la serie. Estos combates me recordaron a Game of Death de Bruce Lee en la que el mítico actor subía el edificio encontrándose un enemigo cada vez más fuerte y peligroso en cada piso. Todo el episodio es bestial.

Otro elemento interesante es que Grogu, manteniendo su faceta «adorable que quiero abrazar», había tenido poco protagonismo en esta temporada, sobre todo en los últimos episodios. En parte por la importancia de Bo-Katan y la trama general de devolver a los mandalorianos a su planeta natal, reconquistándolo por sus propios méritos. Sin embargo, este último episodio le ha devuelto al podium de los mejores personajes de Star Wars, primero usando el robot IG-12 como armadura y transporte, y luego con el uso de la fuerza para ayudar a Din Djarin en su lucha contra los diferentes enemigos. Había algunos comentarios sobre si Grogu había perdido su razón de ser en la serie, pero este episodio nos ha mostrado de forma modélica que la serie va de él y Mando. El final en el que Din Djarin adopta a Grogu, convirtiéndose en su hijo con el nombre de Din Grogu, ofrece el perfecto climax emocional que hace que este final sea perfecto. Pero además, el poder de Grogu en el final del combate contra Moff Gideon ofrece el momentazo más grande de un episodio lleno de momentazos increíbles. Es cierto que podría decirse que Grogu ha tenido un upgrade de sus habilidades jedi, pero realmente no ha dejado de entrenar, por lo que no le veo problema a uno de los grandes momentos de toda la serie.

En menos de 40 minutos Favreau y Famuyiwa cierran todas las tramas abiertas, algo que me parece una pasada. Moff Gideon ha resultado un espectacular villano de Star Wars, y aunque me da pena su muerte la realidad es que el combate final me parece brillante. Un final que refuerza la idea que en combates en solitario Gideon hubiera derrotado a Mando y a Bo-Katan, teniendo que ser el trabajo en equipo de ambos con Grogu, más la explosión de la nave derribada de los mandalorianos, lo que consigue derrotarle. Dentro del protagonismo total de Mando y Grogu, Bo-Katan tiene también su momento en el episodio y mola un montón verla terminar la serie como la líder de los mandalorianos. Y además Favreau tiene la buena idea de destruir el Dark Saber, eliminando un elemento tontísimo que nos viene desde The Clone Wars de Filloni, que era que el liderazgo de los mandalorianos venía marcado por la persona que poseyera el sable. Eliminarlo de la ecuación me parece la decisión correcta, dado que Bo-Katan ha demostrado de sobra que merece liderarlos por sus actos y su valor.

La semana pasada se extendió en redes sociales una teoría que sugería que había un traidor entre los mandalorianos, haciéndose porras para ver si era La Armera o Axe Woves. Me alegro que esta teoría se ha confirmado como falsa, entre otros motivos porque no hubiera tenido sentido. Por suerte, Favreau es un gran narrador que no necesita crear shocks sólo por la sorpresa, aunque rompieran con lo visto hasta ese momento. No es un J.J. Abrams, para entendernos y para mi alegría. Siempre se ha centrado en crear argumentos que lleven a sus personajes por caminos lógicos con lo visto en pantalla. Por cierto, a pesar de ser secundarios, Favreau guarda también buenos momentos para La Armera y Axe Woves en el episodio, guardándoles un momento para brillar.

Aparte del brillante final de Mandalore, Favreau se guarda unos epílogos estupendos para cerrar de forma satisfactoria todas las tramas abiertas, abriendo lo que será la base de las próximas aventuras de Din Djarin y Din Grogu. Que Mando vaya a ayudar (por un precio) a Carson Teva en la detención de criminales soluciona la falta de recursos de la Nueva República en el borde exterior y confirma la categoría de héroe de Mando. Además, que tenga su propia granja en Nevarro para vivir feliz con Grugu entre misiones, mientras ofrece a Greef Karga a un reconstruido IG-11 para que sea el nuevo Marshall de la capital deja a la familia en su mejor momento. El final de la segunda temporada con la llegada de Luke llevándose a Grogu fue un hito televisivo perfecto pero triste al separarse Mando de Grogu. El final de esta temporada nos da un final feliz que se siente completamente satisfactorio y que merecen los protagonistas. Si la historia de Mando y Grogu terminara aquí, me dejaría super satisfecho.

Viendo la temporada en su conjunto, el entretenimiento que nos ha dado The Mandalorian me parece modélico. Dicho esto, Favreau no se ha cortado al plantear experimentos narrativos durante estos ocho episodios, como fue el tercer episodio protagonizado en su mayoría por el Doctor Pershing en Coruscant que ponía el foco en la existencia de espías imperiales dentro de la burocracia de la Nueva República. Este episodio se siente como una isla dentro de la narrativa de la serie centrada en Din Djarin y el viaje de los mandalorianos para reclamar Mandalor como su hogar. Aunque luego siguiéramos viendo las andanzas de la espía Elia Kane en los episodios cinco (evitando que el Coronel Tuttle ayudara a Nevarro) y siete (informando a Gideon de la unión de los mandalorianos), esta trama sumado a la presentación del Consejo en la Sombra imperial se ha creado para que se desarrolle en futuras series de Star Wars. Teniendo en cuenta lo criticada que fue en su momento El libro de Boba Fett por los dos episodios protagonizados por Mando (y Luke, unos episodios brillantes, por cierto), me sorprende la valentía de Favreau al no ir a lo fácil y atreverse a plantar estas semillas para el futuro de la forma en que lo hizo.

Además, la forma en que la serie fue a tope narrativamente en todos los episodios no guardando nada para más adelante también me parece brillante. La serie que prometía un viaje de Mando a Mandalore para ser redimido de su pecado de quitarse el casco solucionó la trama en el segundo episodio, marcando el verdadero objetivo que era reconstruir la sociedad mandaloriana y a su lider Bo-Katan de cara a reclamar su planeta natal. Y todo ello contado a partir de acción y aventuras en tan sólo 8 episodios. Tiene mucho mérito Favreau.

The Mandalorian ha sido una pasada, marcando el standard de calidad que mide la excelencia en el mainstream televisivo. Le deseo suerte a Ahsoka, porque la verdad es que el listón ha quedado muy algo. Pero no sólo a la serie de Dave Filloni, porque el nivel de espectacularidad, aventura y emoción que nos ha dado la serie está al alcance de muy pocos contenidos de cine o televisión. Ojalá muchas más series así. Disney confirmó la producción de una cuarta temporada, pero visto el nivel ojalá Favreau se mantenga en Star Wars muchos años.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

The Mandalorian ha rozado la perfección en esta tercera temporada. dadme muchas más series así.

PUNTUACIÓN: PURO STAR WARS

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Crítica de The Mandalorian 3×04 (Disney+)

Cuarto episodio de The Mandalorian y volvemos a la aventura pura con la que nos han atrapado, mientras conocemos más lore de los mandalorianos y del pasado de Grogu.

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 20. El huñerfano,

Din Djarin regresa al escondrijo secreto mandaloriano.

Este cuarto episodio cuenta con guion de Jon Favreau y Dave Filloni, y dirección de Carl Weathers. El episodio de 33 minutos de duración (29 sin los títulos de crédito) es el más corto de esta temporada y vuelve a la senda de la aventura tras el complot mostrado en Coruscant la semana pasada.

Junto a Pedro Pascal como Din Djarin / El Mandaloriano, Katee Sackhoff como Bo-Katan Kryze y Grogu, en este episodio conoceremos más aspectos de la secta mandaloriana liderada por La Armera (Emily Swallow). La gran sorpresa del episodio ha sido la presentación de Ahmed Best como el Jedi Kelleran Beq de la antigua república. Sorpresa porque Best fue la voz de Jar-Jar Binks en el Episodio I, y debido a las enormes críticas que recibió fue prácticamente eliminado del Episodio II y en adelante. De forma que este papel de Beq significa su vuelta a Star Wars por la puerta grande.

Me encanta The Mandalorian. Y dentro de su brevedad, esta semana nos hemos encontrado con otro episodio modélico que cuenta mucho de los personajes pero siempre desde la acción y la aventura. Hay dos claves en el episodio y casi diría que ambas tramas comparten importancia y emoción. Por un lado, Bo-Katan se amolda a la sociedad mandaloriana dirigida por La Armera, teniendo que rescatar a un Huérfano que ha sido raptado por un pterodáctilo gigante del planeta. En el episodio vemos el entrenamiento que realizan los jóvenes huérfanos mandalorianos para aprender a usar sus habilidades y las capacidades de sus armaduras de Beskar. Con un Grogu que es como siempre el M.V.P. siempre que está presente en la escena. La forma de ampliar el lore me parece modélica, como también cómo Bo-Katan va adquiriendo más importancia en esta sociedad. Porque entiendo que el objetivo final de la temporada debe ser reclamar Mandalor como hogar de todos los mandalorianos, entiendo que con Bo-Katan como reina. El rescate del crío nos da una aventura ligera muy en la línea de la serie, pero que está rodada con mucha tensión por parte de Carl Weathers, que hace un trabajo estupendo.

La segunda trama, y sin duda la más sorprendente, es la de Grogu recordando elementos de su pasado. Y en concreto, cómo pudo sobrevivir a la Orden 66 durante el Episodio III de Star Wars, dado que se encontraba en el Templo Jedi de Coruscant. Conocer que el Jedi Kelleran Beq consiguió salvarle y alejarle del peligro nos ha dado una escena llena de emoción que además abre la puerta a que conozcamos más cosas del pasado de Grogu. Esta escena amplía el lore de Star Wars, al conocer que un Jedi al que no conociamos sobrevivió a los primeros días de la Orden 66 y salvó a Grogu. Beq debió fallecer en algún momento entre el final del Episodio III y el principio de Star Wars Ep. IV, dado que Grogu al principio de The Mandalorian estaba solo y desprotegido. Y esa aventura no tengo duda que tendrá que ser contada el algún momento mediante el uso de nuevos flashbacks.

Pero más allá de su importancia dentro del propio universo de Star Wars, que Favreau y Filloni hayan recuperado a Ahmed Best dándole el papel de un Jedi heroico que salva a Grogu puede ser visto como una forma de reivindicación del actor y humorista, que fue machacado durante años por su interpretación de Jar-Jar Binks, al que puso su voz y fue usado de modelo para la captura de movimientos que George Lucas usó para su creación. Y este elemento metatextual ayuda a que un episodio estupendo me haya volado la cabeza, al notarse el respeto que Favreau y Filloni tienen no sólo del lore de Star Wars, sino también de los artistas y creadores que lo hicieron posible.

Por ponerle un pequeño pero, que el credo de los mandalorianos obligue a que tengan que cuidar a las crías del bicho alado al que mataron para salvar al joven mandaloriano, al ser consideradas también huérfanos, es un elemento un pelín tonto, las cosas como son. Dicho esto, no tengo duda que Favreau se ha guardado un papel importante para estos bichos alados en cuanto crezcan. Me los veo participando en algún ataque aéreo en muy poco tiempo, creando un escenón visual. Así que ni tan mal.

Parece mentira, pero ya hemos llegado a la mitad de la temporada. Visto lo visto parece claro que algunas tramas secundarias se van a quedar abiertas de cara a la cuarta temporada. Pero espero que al menos la unión de los mandalorianos bajo el liderazgo de Bo-Katan sí quede al menos resuelta, de cara a su intento de intentar reclaman y repoblar Mandalor. A ver si acierto. En todo caso, el disfrute y el entretenimiento que Favreau nos está regalando con esta nueva tanda de episodios me parece alucinante.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian sigue triunfando en esta tercera temporada. Más Star Wars con esta calidad, por favor.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Andor y el problema de la narrativa periódica

La primera temporada de Andor, la última serie de imagen real del Universo Star Wars creada por Tony Gilroy, ya está disponible en Disney+. Y aunque fui publicando reseñas de los diferentes arcos argumentales, siento que se me quedaron elementos claves por analizar ahora que ya podemos valorar la serie en su conjunto, que es lo que me mueve a escribir esta entrada.

En primer lugar, valorar que Andor globalmente me ha gustado y pienso ver la segunda temporada, cosa que no puedo decir de otras series frikis que se han estrenado este año como Obi-Wan Kenobi o Ms. Marvel. Esto en si mismo ya marca que la serie puede ser considerada un éxito de Disney+ y Lucasfilm. Hay que reconocer además que la serie va de menos a más, siendo los mejores episodios de esta temporada el 6º con el robo en Aldhani, el 10º con la fuga de la prisión en Narquina 5 y el 12º con el climax en Ferrix. A todo esto, podéis leer en los links mis opiniones sobre los cuatro arcos que se desarrollaron en los episodios 1-3, 4-6, 7-10 y 11-12.

Sin embargo, dentro que como digo la serie tiene numerosos elementos interesantes y estupendas interpretaciones, me veo en la necesidad de criticar algunas de las decisiones creativas que se han tomado en lo relativo a la estructura narrativa de Andor. Y es que no es normal que Lucasfilm haya estrenado una serie con periodicidad semanal que es imposible de ver semana a semana porque hay numerosos episodios que literalmente no cuentan nada. El planteamiento de hacer arcos dentro de la serie provocó que los episodios 1 y 2 fueran flojísimos mientras preparaban el climax del tercer episodio con el encuentro de Andor y Luthen Rael en Ferrix. Estaba tan claro que los episodios individuales no se aguantaban por si mismos que Disney tomó la inédita decisión de estrenar estos 3 episodios de golpe ante el temor cierto que si sólo estrenaban uno o dos episodios, la audiencia desertaría en masa. Y aunque esta decisión del estreno fue acertada, el estreno semanal de los episodios 4, 5 y 6 confirmaron que Andor ha sido una serie que NO puede verse con cadencia semanal, al tener de nuevo 2 episodios como son el 4 y 5 que son un suplicio para el espectador mientras esperamos el climax del robo en el planeta Aldhani.

Siguiendo con la estructura, tras mostrar a la audiencia que Andor es una serie planteada en arcos de 3 episodios, tras los dos primeros los productores y creativos rompieron su propia norma al hacer un séptimo episodio de transición que nos lleva a un tercer arco desarrollado en 4 episodios en el planeta prisión Narkina 5. Si buscaban marear a los espectadores, la verdad es que creo que lo consiguieron. En mi caso, tras ver el 7º episodio, me salté el visionado del 8º cuando se estrenó para verlo junto al 9º, para encontrarme que el arco no finalizaba esa semana y tenía que esperar una semana más para verlo. Finalmente, tras un satisfactorio episodio 10, opté con buen criterio por no ver el episodio 11 y esperarme a verlo junto al 12, lo que hizo que la sensación de relleno y presentación de elementos que explotarían en el climax final del 11º no fue tan mala como lo hubiera sido si lo hubiera visto por separado.

Con Andor me quedo con la sensación que escritores de cine han intentado escribir para televisión como si fuera lo mismo, y no es el caso en absoluto. Los arcos narrativos protagonizados por Andor tienen la estructura clásica de película mainstream con presentación-nudo-desenlace pero planteando estos elementos en cada episodio del arco. Y aunque se añadan otras líneas argumentales de varios personajes secundarios que sí se han extendido a lo largo de toda la temporada, globalmente los episodios 1, 2, 4, 5, 7 y 8 (justo la mitad de la serie) no han ofrecido elementos a los espectadores que hagan que tengan necesidad o ganas de seguir viendo la serie semanalmente.

Entiendo que Disney+ tiene que llenar su parrilla todas las semanas y para ellos ocupar 10 semanas es mejor que sólo 4, en caso que hubieran optado por ejemplo por estrenar semanalmente los arcos completos como hicieron en el estreno. Toda serie de televisión estrenada semanalmente tiene como primera obligación mostrar elementos que te hagan querer volver la semana siguiente, y ese no fue el caso en absoluto con Andor. Incluso reconociendo que la serie en su conjunto me ha gustado al haber acertado el final y debido a la complejidad de algunos personajes, no tengo claro que una serie que me hizo dejar de ver los episodios semanalmente pueda ser consideraba «buena televisión». Al menos en lo referido a su narrativa serializada, que me parece deficiente. Si Disney hubiera estrenado Andor con el modelo Netflix, tengo claro que la valoración de la serie sería diferente. Pero esto no ha pasado. De hecho, comparaba antes a Andor con Obi-Wan Kenobi que no me gustó nada. Pero al menos en lo referido al aprovechamiento del formato televisivo y del uso del episodio como unidad de medida argumental y creativo, resulta mucho más satisfactoria (incluso con sus carencias) que esta serie.

Es por esto que tras el final de la serie no dejo de leer cuentas oficiales de Disney / Star Wars (y a numerosos medios de comunicación y críticos del ambito friki) invitando a ver la serie en su totalidad incidiendo en que el esfuerzo de llegar hasta el final merecerá la pena. Porque aunque Disney no publica las cifras de audiencia, no tengo duda que Andor ha sufrido una caída abismal de audiencia en las semana malas tras la emisión de los episodios 4 y 5, o luego tras el 7-8. Y veo super normal que mucha gente se bajara del carro. Porque no es normal un episodio como el 5 en el que la gente básicamente habla entre si todo el rato sin un avance en la acción principal del robo.

Cambiando de tema, he escuchado también algún podcast comentando que manda narices que la mejor y más adulta serie de Star Wars hasta la fecha vaya a ser la menos vista de toda la franquicia. En este sentido, reconozco que el concepto «a pie de calle», la complejidad de algunos personajes y el ritmo pausado que Tony Gilroy plantea para la serie hace que pueda ser considerado «el producto de Star Wars más adulto hasta la fecha». Sin embargo, tengo que negar la mayor, porque no entiendo como el calificativo de «adulto» parece una barra libre para crear una serie aburrida o una que no cuenta nada interesante. Yo me considero adulto, y me parece que la primera temporada de The Mandalorian es de largo un mejor entretenimiento «adulto» que Andor. Volviendo a la idea clave que una serie que no te deja con ganas de ver el siguiente episodio no puede ser mejor que otra que si lo hace. Una cosa es plantear temas complejos que se desarrollen a lo largo de una temporada, cosa correctísima si se hace bien, y otra tener a personajes hablando todo un episodio sin que la trama avance de manera sustancial. Los adultos también queremos ser entretenidos con una serie de televisión (y ya si es de Star Wars ni te cuento), no se por qué motivo a una parte de la progresía cultural le parece que no es así.

Como ya fui comentando en mis reseñas de los diferentes arcos, me ha encantado la complejidad de Luthen Rael (de largo lo mejor de la serie) y la maravillosa interpretación de Stellan Skarsgård, mostrando que no todos los rebeldes eran seres de luz y algunos no tenían problema en ensuciarse las manos y hacer lo que hay que hacer para luchar contra el Imperio. También me parece sobresaliente Kino Loy, el personaje protagonizado por Andy Serkis que ve como su ordenada existencia se ve barrida por los aires ante la evidencia que sólo luchando podrá salir con vida de la prisión. Maarva, la madre de Andor, destaca en la serie gracias a la interpretación de Fiona Shaw, que eleva al personaje. Junto a ellos, ver a Forest Whitaker como Saw Gerrera siempre está bien.

Y sobre todo, me gustan las dos ideas claves de Andor. En primer lugar, que la chispa de la Rebelión más que un intento organizado de lucha fueron en su concepción muchas luchas individuales a lo largo y ancho de la galaxia, a menudo condenadas al fracaso. En ese sentido, la fuga de la prisión en Narkina 5 del episodio 10 y el levantamiento del pueblo de Ferrix durante el entierro de Maarva (mientras Andor está a otras cosas) en el último episodio me parecen los mejores momentos de toda la serie, unas escenas tremendas de tensión y emoción. Entiendo que en este sentido en la segunda temporada ya nos mostrará misiones de una Rebelión más formada y con una mayor (y mejor) estructura que plantee una amenaza al Imperio. De momento, por lo visto en esta temporada, narrativamente han dejado a la serie en un momento muy interesante.

La segunda idea clave de Andor gira en torno al Imperio, y me parece genial la forma en que nos lo presentan como una fuerza avasalladora que aplasta a la gente normal. La forma en que una burocracia excesiva se va convirtiendo en fascismo me parece muy interesante, y en esto la filosofía «a pie de calle» me parece que funciona de maravilla. Por otro lado, para mi Star Wars siempre ha mostrado que TODO el imperio es malvado, no era un tema limitado al Emperador, Darth Vader y los Moffs imperiales, todos los miembros del imperio lo son. La broma de Kevin Smith en Clerks sobre los curritos de la Estrella de la Muerte hizo un daño tremendo en esta percepción, porque para mi no hay duda. Es por esto que dentro que me ha gustado la fría precisión del ISB para detener a los rebeldes, tampoco es que mostrarles como «malvados» me parezca la genialidad que tanta gente ve.

Como ya comentaba, si pongo la balanza las cosas buenas y las que no me han gustado, al final me sale a cuenta haber visto la serie, aunque no fuera con la periodicidad semanal. Sin embargo, como digo el problema no es que el público no acepta series «adultas» de Star Wars, sino que no acepta conceptos aburridos mal contados semanalmente.

Una de las cosas que me parecen más problemáticas de Andor es la falta de carisma de Diego Luna, algo que no es problema de la serie en si, ni tampoco del propio Luna, al venir arrastrado desde el casting de Rogue One. Debido a esto, aunque las cosas que le pasan a Andor a nivel general deberían ser interesantes, la interpretación de Luna hace que queden como momentos grises que no son lo más destacados de la serie en su conjunto. Unido a esto, el concepto coral de la serie y el planteamiento de ver el nacimiento de la Rebelión desde varios puntos de vista hace que los mejores momentos de la serie sean de otros personajes mejor interpretados que Andor, lo que a la larga es un problema.

Hablando de «El nacimiento de la Rebelión», hago constar que el concepto a priori no podía ser más interesante y desde luego consiguió captar toda mi atención. Sin embargo, la ejecución en lo referido a alguna de las tramas secundarias de la serie no puede ser más montonera y mediocre. Empezando por la lamentable Mon Mothma (friamente interpretada por Genevieve O’Reilly), que convierte una teórica función de espionaje en el Senado Imperial en una serie de ridículas discursiones con su hija y en un drama alrededor de una auditoría contable. Esta parte es muy muy floja, verdaderos minutos de la basura de la serie, al igual que el intrascendente arco de Vel Sartha (Faye Marsay) la comando rebelde y líder del golpe en Aldhani que resulta ser prima de Mon Mothma. Si quitáramos todo el metraje de Vel después del robo (episodios 7-12), realmente no nos hubiéramos perdido nada, porque lo que hace no tiene trascendencia ni interés. Otro bluff. No, que su supuesta novia la abandone porque está centrada en la lucha no entra en «interesante».

Por el lado Imperial, comentaba como me gusta la forma como muestran a la fría burocracia Imperial aplastando a la gente normal. Esto está correctamente personalizado en Dedra Meero, la inteligente oficial del ISB imperial cuya tenacidad consigue descubrir la existencia de los rebeldes. Meero está correctamente interpretada por Denise Gough, pero su papel se plantea desde una frialdad extrema casi deshumanizadora, por lo que diría que está bien sin más.

El otro arco que me produce vergüenza ajena es el del subinspector de la Autoridad de Preox-Morlana Syril Karn (interpretado por Kyle Soller). Su papel como antagonista que busca detener a Andor en el primer arco es correcto, pero su fall-from-grace en los episodios 4 a 12 es realmente penoso. Su viaje a Coruscant y sus discursiones con una madre que le ridiculiza constantemente probablemente sea un arco aún peor que el de Mon Mothma. Entiendo que el creador de Andor Tony Gilroy plantea una historia coral con diferentes puntos de vista, pero como comentaba antes, lo que muestres debe ser interesante, cosa que Kyle Soller o Mon Mothma no son, o si no la sensación con la que te quedas es que han creado estos arcos para rellenar minutos, el gran problema del streaming actual.

Tener una serie sin presencia de alienígenas tampoco ayuda a que Andor tenga el feeling correcto de Star Wars. Y no es un tema de «tono adulto», sino que diría que se trata de una decisión de diseño de producción motivada por motivos presupuestarios, lo que me parece impropio de una franquicia multimillonaria como es Star Wars. Otro aspecto que provoca el feeling «a pie de calle» es la ausencia de otro aspecto consustancial a Star Wars, los viajes y combates espaciales. Creo que es algo tan evidente que en el undécimo episodio de transición antes del climax final se añaden dos escenas que maquillen esto, al ver a dos habitantes de Narkina 5 cuando Andor y Melchi escapan de la prisión, y luego con la huida de Luthen de la nave imperial que intenta atraparle. Que sean justo en el episodio 11 (de 12) diría que es porque alguien notó que estas ausencias eran atronadoras y plantearon una solución de urgencia para disimularlo.

La ambigüedad de Luthen Rael me parece de largo lo mejor de Andor a pesar de sus pocos minutos en pantalla. Que este personaje entre de alguna forma en conflicto con el espíritu de Star Wars de la lucha del bien contra el mal no me supone ningún problema mientras resulte interesante. Pero aceptando la premisa de Andor, no comulgo nada con esta idea cínica que un argumento de «el bien contra el mal» no pueda ser utilizado en una historia dirigida a un público adulto. No la compro porque me parece una falacia grosera, la verdad.

De cara a la segunda temporada ya confirmada de Andor, Tony Gilroy ha comentado en entrevistas que vuelve a plantear los 12 episodios como cuatro arcos de 3 episodios. Cada arco contará un año en la vida de Andor, se entiende que realizando diferentes misiones para Luthen, que acabarán desembocando en el comienzo de Rogue One. Visto lo visto, creo que la mejor opción será ver los arcos por separado como si fueran películas de una serie (¿he oído Bourne?), evitando el visionado semanal. Sinceramente me gustaría que Gilroy me callara la boca en la segunda temporada a base de buenos episodios. Y ojalá consiguiera engancharme y hacerme volver a ver Andor semanalmente, sería el mejor indicativo que la temporada me estará gustando mucho más que esta primera. A ver si es verdad.

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Crítica de Andor episodios 1-3 (Disney+)

Tenía mucha curiosidad por descubrir Andor, la serie de Disney+ protagonizada por Diego Luna retomando a su personaje de Rogue One. Comento mis impresiones de los tres primeros episodios estrenados de forma simultánea.

PUNTUACIÓN: 7/10

Serie precuela de ‘Star Wars; Rogue One ‘, que sigue las aventuras de Cassian Andor (Diego Luna) durante los años de formación de la Rebelión.

Tony Gilroy llegó al rescate de la producción de Rogue One (Gareth Evans, 2016), escribiendo y dirigiendo unos extensos reshoots que cambiaron la película. Gilroy (N.Y. 1956) es un director de cine y guionista que escribió los guiones de la trilogía original de Jason Bourne y escribió y dirigió la cuarta película de la franquicia. También escribió y dirigió Michael Clayton (2007) por la que recibió dos nominaciones a los Oscars, Duplicity (2009). Lucasfilm le contrató como creador de esta serie destinada a contar la historia de origen de Casian Andor.

Gilroy escribió los tres primeros episodios de esta serie estrenados de forma simultánea, que se rodó en los estudios Pynewood de Londres. Sin embargo, el Covid impidió a Gilroy desplazarse a Londres, por lo que Toby Haynes dirigió estos episodios. Haynes es un director de televisión británico conocido por su trabajo en Doctor Who, Sherlock, Being Human, Black Mirror y Jonathan Strange & Mr Norrell. Andor va a tener 12 episodios en esta primera temporada, con una segunda temporada también en marcha.

Además de Diego Luna retomando su papel de Casian Andor, en la serie tenemos a Kyle Soller como Syril Karn, un subinspector de la Autoridad Preox-Morlana (Pre-Mor), un conglomerado corporativo a cargo de un sector comercial d la galaxia, Adria Arjona como Bix Caleen: Un mecánico y traficante del mercado negro que es aliado de Andor y Stellan Skarsgård como Luthen Rael, El contacto del traficante de Caleen que forma parte de la Alianza Rebelde. Por último, Fiona Shaw es Maarva Andor, la madre adoptiva de Cassian mientras que Gary Beadle es Clem Andor, compañero de Maarva y padre adoptivo de Cassian.

Cuando hace unas semanas se confirmó que Disney había decidido estrenar 3 episodios de golpe de Andor me sorprendió. Una vez pude verlos, entiendo porqué lo hicieron. Y es que literalmente no llega a pasar nada importante en el primer episodio de casi 40 minutos. Y 40 minutos son muchos minutos. Hablando de comics de quejo del decompressing storytelling de gente como Brian Michael Bendis, pero lo que está pasando en la televisión actual también sería digno de estudio.

Andor empieza con dos historias contadas de forma simultánea. En el presente entre los episodios III y IV de Star Wars, Andor vive en el planeta Ferrix mientras busca a su hermana perdida y tiene planes para conseguir los créditos que le permitan abandonar el sistema. Por otro lado, conoceremos el origen de un Cassian más joven, conocido como Kassa, y su tribu en el planeta Kenari, mientras investigan una nave estrellada cerca de una enorme explotación minera industrial.

La historia de origen del joven Kassa la verdad es que no tiene el más mínimo interés. Pero es que cuando todo el mundo parecía estar super flipada con el personaje de Andor en Rogue One, yo la verdad es que no acababa de encontrarle el carisma que los demás si le encontraban a Diego Luna. Y en esta versión tenemos a un Andor en una versión siempre enfadado que tampoco hace que empatice con él. Toda la historia en Ferrix no puede ser más intrascendente, la verdad.

Tras dos horas de televisión por fin parece que la serie va a arrancar, al haberse unido Andor al rebelde Luthen Rael, por lo que espero que a partir de ahora si tengamos el inicio de la Rebelión y la cosa mejore. Pero la verdad es que estos tres episodios han sido un bluff. De hecho, globalmente no he encontrado tampoco nada en la dirección o el diseño de producción que me haya hecho flipar con la serie.

Y no es que crea que algo en concreto está mal de esta producción que se plantea como «mostrar a gente normal en el mundo de Star Wars». Pero la verdad es al menos este arranque se ha quedado a años luz de The Mandalorian, la que para mi sigue siendo LA serie de Star Wars. Espero que la cosa mejore a medida que avanza la serie, pero este arranque no me ha emocionado, las cosas como son.

Comparto el trailer de la serie:

Andor ha empezado lenta y sin enamorar, pero espero que a partir de ahora la serie consiga despegar.

PUNTUACIÓN: 7/10

NOTA AÑADIDA: Me doy cuenta que la nota del 7 no se corresponde con el texto de la reseña, y esto es debido a que A) me cuesta puntuar mal a un producto de Star Wars al que siempre le doy el beneficio de la duda. Y B) Aunque es cierto que literalmente no pasa prácticamente nada en los dos primeros episodios, el desarrollo del tercero y el punto donde deja a Andor me da esperanzas para el futuro, por lo que este buen final ha inflado una nota que si hubiera valorado sólo el primero no hubiera pasado del 5.5.

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