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Crítica de Wanted de Mark Millar y J.G. Jones (Millarworld – Icon – Image)

Resulta obligatorio recuperar la primera miniserie de Wanted de 2004 de Mark Millar y J.G. Jones antes de la publicación del comic-evento Big Game de Millar con Pepe Larraz, que se estrenará este próximo mes de julio.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Y si todo en tu vida estuviera fuera de tus manos y los que te rodean impulsaran tu destino? Tu novia te dejó por tu mejor amigo; tu jefe dio tu trabajo a alguien mejor. ¿Y si, después de todo esto, alguien te devolviera el control total? ¿Y si te revelara que eres el siguiente en la fila para unirte a una sociedad secreta de supervillanos que controla todo el planeta?

Mark Millar y J.G. Jones presentan a un hombre que pasa de ser el mayor perdedor del mundo al asesino más mortífero que existe. La vida de Wesley Gibson nunca volverá a ser la misma.

Esta miniserie de seis número que tuvo además un Wanted Dossier de fichas de personajes, sirvió de inspiración para la película de 2008 protagonizada por Angelina Jolie, James McAvoy y Morgan Freeman, y dirigida por Timur Bekmambetov.

El escritor escocés Mark Millar entró en el mainstream americano de la mano de DC Comics en la década de 1990, donde realizó estre otros una estupenda etapa en el comic Super: The animated series, a lo que habría que sumar su Superman: Red Son. Sin embargo, la polémica que se generó en su etapa en The Authority junto a Frank Quitely, comic editado por Wildstorm que en ese momento ya era propiedad de DC y que fue censurado, le llevó a cambiar de aires y convertirse en uno de los escritores de mayor éxito de Marvel en los primeros años 2000. Tras trabajar en varios comics de universo Ultimate (Ultimate X-Men y Ultimate Fantastic Four), en 2002 pegó uno de los pelotazos más grandes de su carrera con The Ultimates junto a Bryan Hitch, uno de los comics más influyentes del medio que sirvió de inspiración para la película de los Vengadores de Marvel Studios. The Ultimates, Lobezno: Enemigo del Estado (2003-04), Civil War (2006-07) o su Old Man Logan en 2008-09 fueron algunos de sus comics más populares de Millar durante unos años en los que se convirtió en uno de los principales arquitectos de Marvel.

Además de su faceta de escritor, Millar siempre ha triunfado desde el punto de vista de hombre de negocios y perfecto conocedor de la industria del comic, viendo las oportunidades y el beneficio que podría conseguir creando comics de creación propia que se alternaran con los trabajos de encargo en editoriales como Marvel o DC.  Millar creó su sello Millarworld en 2004 para publicar comics de creación propia de los que conservaba los derechos, algo que se ha demostrado la decisión más inteligente que pudo tomar en toda su vida. En esos años iniciales decidió no cerrarse ninguna puerta y optó por publicar con diferentes editoriales. De esta forma, Wanted con J.G. Jones se publicó en Image a través del sello Top Cow de Marc Silvestri, Chosen con Peter Gross se publicó en Dark Horse y The Unfunnies con Anthony Williams en Avatar.

Wanted es el primer comic del sello Milarworld, publicado desde finales de 2003 a 2005, y su primer pelotazo. Al éxito de ventas del comic hay que sumar que fue el primer comic de Millar que tuvo una adaptación cinematográfica estrenada en 2008 protagonizada por Angelina Jolie, James McAvoy y Morgan Freeman. Lo que podría considerarse un éxito puntual o una casualidad se convirtió en tendencia tras vender Kick-Ass, su comic con John Romita Jr., a Matthew Vaughn, que estrenó su divertidísima adaptación cinematográfica en 2010. Tras Kick-Ass, la pareja Vaughn + Millar repitieron en 2014 con Kingsman: The secret Service. Estos éxitos pusieron encima de la mesa a otros creadores del mundo del comic (y a las propias editoriales) que el dinero no estaba tanto en los comics sino en la opción de expandir las propiedades a otros ámbitos. Tras varios años creando contenidos propios, Netflix le compró a Millar el sello Millarworld en 2017, manteniéndole como presidente y creador de contenidos de cara a su adaptación televisiva o cinematográfica.

Jeffrey Glen Jones es un dibujante de cómics estadounidense conocido principalmente por Wanted y por su trabajo como portadista de series como 52 o Y: The Last Man. Debutó en la industria del cómic en 1994 dibujando Dark Dominion para Defiant Comics. En 1999, Jones y el escritor Devin K. Grayson crearon al personaje de Yelena Belova en la serie limitada Black Widow para Marvel. Al año siguiente, Jones trabajó con el escritor Grant Morrison en la serie limitada Marvel Boy. Antes de Wanted, realizó también Wonder Woman: The Hiketeia con Greg Rucka. En 2008 no consiguió terminar de dibujar Final Crisis junto a Grant Morrison, requiriendo DC de varios dibujantes para finalizar el comic. A partir de ahí, se ha prodigado poco como artista interior, centrándose en su trabajo como portadista.

Wanted fue el primer comic del Millarworld y 20 años después se mantiene con un estupendo entretenimiento con un montón de sorpresas y momentazos increíbles. Y ahora con el plus de interés que los últimos acontecimientos vistos en Nemesis Reloaded han dotado a esta historia de super villanos, y que va a cobrar nueva vida gracias a Big Game.

Un primer elemento super interesante fue la decisión de crear al protagonista Wesley Gibson con la cara de Eminem, mientras que The Fox se inspiraba claramente en Halle Berry. Esto repetía la jugada de The Ultimates donde Millar y Hitch convirtieron al Nick Fury del universo Ultimate en Samuel L. Jackson. La idea de colocar caras conocidas que de alguna manera vendieran el comic y llamaran la atención de los productores de Hollywood hay que reconocer que funcionó, porque Wanted acabó teniendo su adaptación al cine, aunque con James McAvoy y Angelina Jolie, por lo que no creo que saliéramos perdiendo en absoluto.

Millar plantea lo que sería una historia de origen comiquero bastante standard a priori y la retuerce al plantearla como la historia de un villano. Y es muy listo, porque desde siempre había visto que existía un nicho de historias que nadie más estaba haciendo en el ámbito mainstream de superhéroes, lanzándose a aprovecharlo al máximo. Junto a la narración de Wesley Gibson contándonos en primera persona su historia a los lectores, el otro hecho diferencial de Wanted es el propio mundo en el que se desarrolla la historia. La idea que en 1986 (año en que por ejemplo terminó Crisis en Tierras Infinitas o se publicó Batman TDKR de Frank Miller) los super villanos del mundo se unieron y derrotaron a los superhéroes, borrando la memoria a toda la humanidad para que olvidáramos que existieron y pasando a dominar desde las sombras el planeta, hay que reconocer que es una idea genial por parte de Millar.

Este hecho sirve a Millar de dos maneras muy claras. El primer lugar, para enfatizar el elemento metatextual, sugiriendo que esto mismo podría haber pasado en nuestro mundo real donde vivimos los lectores, de forma que se explicaría los motivos por los que nuestro planeta parece que se ha ido a la mierda en los últimos años. La punkarrada de la última página, o la forma en que se ríe de Batman y Robin, a los que convierte en Adam West y Burt Ward, los actores de la serie de televisión de los 60 que durante años malvivieron gracias a sus apariciones en convenciones, nos muestran al Millar más provocador que busca no dejar nunca indiferente al lector.

La segunda derivada de este argumento es que tener a unos supervillanos en la sombra que destruyeron a los héroes permite a Millar y a Jones realizar versiones de villanos clásicos que los lectores más veteranos podamos identificar. El Parásito, Bizarro, el Juguetero, Clayface o Mr. Mxyzptlk son algunos de los personajes «homenajeados» por Wanted, villanos que como podéis ver son mayoritariamente de DC.

Estas sorpresas son parte de una historia con un ritmo perfecto que dosifica las sorpresas y los puntazos a lo largo de los seis números de la serie, al que habría que añadir el especial con las fichas de los personajes. En este sentido, dentro que es un comic que se sigue leyendo como un tiro hoy en día, hay que reconocer que quizá el último número en el que conocemos la historia de Wesley y de su padre, es posiblemente el más flojo de la miniserie, al plantearlo todo para generar el punkarrada final en la que Wesley afirma que nos está dando por el culo a los lectores, dado que nosotros tampoco recordamos, ni querriamos hacerlo en realidad, que vivimos en un mundo dominado por villanos.

El dibujo de J.G. Jones con color de Paul Mounts me parece que es magnífico. Wanted creo que probablemente sea el mejor trabajo de la carrera de Jones. La narrativa cinematográfica tan de moda en esos años es perfecta, y el diseño de personajes haciéndoles diferentes pero reconocibles me parece una pasada. Es curioso que fruto de la influencia de Matrix y el año 2000, quizá justo el traje de Wesley de cuero negro totalmente tapado con gafas y máscara sea uno de los elementos menos icónicos que peor han envejecido. En este sentido, me viene también a la cabeza el epic-fail del diseño del traje de Nemesis creado unos años más tarde por Steve McNiven. Los comics de Millar tienen muchas virtudes, pero justo el traje de los protagonistas no es una de ellas.

Otro elemento que recuerda que estamos ante un comic de inicios de los 2000 es que Millar y Jones plantean unas páginas sin efectos de sonido creados con rotulación, volviendo con la idea de narrativa cinematográfica. Por ejemplo, cuando hay un disparo, vemos el fogonazo en el cañón, pero no el ruido. Tampoco se oye nada cuando se rompe un cristal, como podéis ver en las páginas de muestra que añado al final de la entrada. Esto no es algo que sea bueno o malo por si mismo, pero si merece la pena resaltar que esta moda ha sido superada hace muchos años, y tenemos multitud de ejemplos en los que una buena rotulación refuerza la sensación épica de los comics, como sucede en los comics creados por Daniel Warren Johnson.

Volviendo al dibujo de Jones, disfrutando de esta relectura me he acordado que Jones prácticamente ya no dibuja comics secuenciales, limitándose al dibujo de portadas y entiendo que de commissions. Y es una pena, porque en Wanted teníamos a un artistazo que iba para super estrella. Entiendo que el stress de los plazos de entrega pudo con él, y prefirió una vida más cómoda únicamente haciendo las portadas. Y quien sabe si también mejor pagada.

Wanted es un comic repleto de buenas ideas que resulta super entretenido, al que hay que sumar las sorpresas y punkarradas del Millar más polémico y necesitado que el público mainstream conociera y comprara su primer comic de creación propia. Por este motivo, el comic tiene motivos polémicos más que de sobra que hiciera que págins como CBR o Newsarama se hiciera eco de él y lo recomendara. Y la jugada no cabe duda que le salió bien, porque a partir de ahí los comics del sello Millarworld empezaron a crecer.

En es punto, aparte de lo mucho que me ha gustado volver a leer Wanted, hay que reconocerle a Millar su inteligencia y su buen hacer en los últimos años. El hype que ha provocado Nemesis Reloaded ha tenido una doble derivada, porque además de querer comprar cuanto antes Big Time con Pepe Larraz, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa al evento y para estar al día con estos personajes antes que los veamos cruzarse. Y por supuesto, tengo claro que Wanted se va a volver a vender como churros en estas próximas semanas y meses, al darle un protagonismo super inesperado a un comic publicado hace casi 20 años que miles de lectores probablemente no supieran ni que existía. ¡Qué listo eres, Millar!

En un momento en que muy pocas cosas de Marvel o DC me interesan, me resulta una pasada el hype que Mark Millar ha generado en mi gracias sus últimos comics. Últimamente estoy hasta el gorro de universos comiqueros mal llevados como la franquicia mutante de Krakoa. Y eso de los comics que compro, porque la continuidad DC no me puede resultar menos interesante ahora mismo. Sin embargo, cuando vemos una interconexión bien planteada en unos comics autoconclusivos entretenidos e interesantes, es imposible no sentirse interesado por ellos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Wanted fue el primer comic del Millarworld y 20 años después se mantiene con un estupendo entretenimiento, con el plus de interés que los últimos acontecimientos han añadido a esta historia de super villanos que ha cobrado nueva vida gracias a Big Game.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Super Crooks temporada 1 (Netflix)

A falta de nuevos comics de Mark Millar que leer, me he venido arriba para ver el anime Super Crooks que adaptaba el comic de 2012 de Millar y Leinil Francis Yu, que está disponible en Netflix.

PUNTUACIÓN: 6/10

Serie de TV (2021). 13 episodios. Johnny Bolt recluta a una banda de variopintos supervillanos para dar un último golpe. Su objetivo: un despiadado jefe criminal con superpoderes… ¿Qué podría salir mal?. Adaptación del cómic de Mark Millar y Leinil Francis Yu.

Netflix compró Millarworld a Mark Millar en 2017 con el objetivo de proveer contenidos superheroicos con los que competir con Marvel / Disney y DC / Warner HBO. Las primeras series que vieron la luz fueron la fallida Jupiter´s Legacy y esta serie de animación Super Crooks en 2021. La producción de Super Crooks empezó en 2019 con la contratación del estudio de animación japonés Studio Bones, y cuenta con la dirección de Motonobu Hori y guion de Dai Satō, basados en el cómic de Mark Millar y Leinil Francis Yu.

La serie de anime tiene la particularidad que los primeros nueve episodios de la serie sirven como precuela del cómic original, con unos cuatro últimos episodios que ya si adaptan el cómic. Millar proporcionó el núcleo de la historia de origen de los personajes para que pudiera ser usada por el guionista del anime, y Leinil Yu realizó diseños de los personajes rejuvenecidos. El otro cambio importante fue ambientar este anime en el mismo universo que Jupiter’s Legacy para crear el primer universo compartido del Millarverso. Sin embargo, el fracaso de Jupiter´s truncó de cuajo este universo televisivo, cancelándose nuevos contenidos.

Los protagonistas de Super Crooks son Johnny Bolt, un delincuente de poca monta con poderes eléctricos que intenta llevar a cabo el atraco definitivo. Kasey es una telépata novia de Johnny, con el poder de implantar ilusiones en la mente de las personas. Carmine es un famoso delincuente de los años 70 que utiliza una pistola lanzallamas y ya está mayor.

Bolt consigue convencer a muchos de sus compañeros supervillanos para que se unan a su equipo para realizar el robo. El grupo está formado por Carmine, Kasey, el Fantasma (capaz de atravesar objetos), TK McCabe (con poderes telequinéticos), Roddy y Sammy Diesel (dos luchadores semi-indestructibles que luchan en combates clandestinos y que se regeneran tras sufrir heridas) y Forecast (capaz de controlar el tiempo). A ellos se les unirá el superhéroe super fuerte Gladiator, que es chantajeado por Johnny.

Super Crooks no es de mis comics favoritos de Millar. Por un lado, tenemos el dibujo de Leinil Francis Yu que nunca ha sido santo de mi devoción. Pero a esto habría que sumar que la miniserie original era un comic de apenas 4 grapas que contaba la historia demasiado abruptamente, sin posibilidad que la historia y los giros tuvieran tiempo de funcionar en la página. Estos elementos provocaron que cuando se estrenó la serie en 2021 no tuviera excesivo interés en ver este anime.

Comprobar que estamos ante una serie corta de 13 episodios de 20 minutos, excepto los últimos episodios que casi llegan a 30, me animó a verla, y dentro que me ha entretenido termino un pelín decepcionado. Un primer y grandísimo pero viene de la animación escogida para esta serie. El anime tiene una animación «cutrilla» con unos movimientos muy poco naturales, a pesar del baile sexy con que nos obsequian en los títulos de crédito, y los típicos diseños que parecen realizados a partir del mismo patrón. Es un tema super subjetivo, pero la verdad es que no he acabado de conectar con este estilo de animación

Cuando empecé a ver la serie no sabía que los primeros 9 episodios eran una precuela del comic, y la verdad es que me sorprendió al ver cosas nuevas que no conocía. Esta parte si me gustó. Sin embargo, justo cuando se ponen a adaptar el comic original optan por utilizar 4 episodios igual que tenía el comic. De esta forma, el anime tiene en su climax final la misma sensación abrupta que tuvo el comic. Podían haber planteado ampliar algún elemento para que el «golpe» tuviera más fuerza, pero ahora sí optan por una traslación bastante literal, lo cual acaba siendo un problema igual que me lo pareció en el momento de leerlo por primera vez.

Al ser animación, Super Crooks puede plantear un nivel de sangre casi gore que resultaría imposible en una serie con personajes reales. La forma en que se reconstruyen los hermanos Diesel ofrecen momentos muy punkis, al igual que algunas muertes con que se riega la narración. Sin embargo, dentro que de gore la serie va bien servida, me quedo con la sensación que no han acabado de aprovechar las posibilidades que la animación les daba para entregar una serie realmente bestia y exagerada.

Al tener más episodios, la serie puede mostrar más detalles de Johnny y Kasey. Por ejemplo, el primer episodio con la aparición de los poderes de Johnny siendo adolescente me gustó, al mostrar a alguien que en el fondo quería ser un superhéroe, y cambió de vida cuando el intento salió mal. La parte de patetismo de unos villanos de tercera y cuarta categoría que se creen ser lo más es un detalle que sí está bien conseguida. En todo caso, excepto los dos protagonistas, realmente el resto de personajes resultan super planos, unos personas egoístas y amorales que a pesar de ir de malotes al final ayudan a un amigo que necesita ayuda, indicando que cierto código moral si tienen.

La inclusión de Super Crooks en el universo de Jupiter´s Legacy ni es bueno ni malo. Los cameos de Utopian y otros personajes son curiosos, dentro que como digo se quedan en apenas cameos. Sin embargo, en lo fundamental el anime es totalmente autónomo, no sintiendo que te pierdes nada por no haber visto la decepcionante serie de imagen real.

Me está quedando una reseña bastante negativa. Y dentro que hay cosas que no me funcionan como me hubieran gustado, la verdad es que la serie es bastante entretenida sobre todo si te gustan las historias de género negro protagonizadas por personas amorales y por perdedores. Además, si no conoces el comic de Millar y Yu, hay un montón de puntazos, sorpresas y punkarradas que seguro conseguirán impactarte. Pensando en Super Crooks como un entretenimiento ligero, la verdad es que cumple de sobra con su función. Además, en estos tiempos de temporadas con finales con cliffhangers que luego te dejan colgado, resulta casi refrescante ver una serie que cuenta una historia cerrada de forma completa y satisfactoria.

Comparto el trailer de esta serie:

Super Crooks es una punkarrada razonablemente divertida que muestra las posibilidades de los mundos de Millar, aunque diría que no ha llegado a aprovechar las posibilidades del anime para crear una historia realmente over-the-top. Pero como entretenimiento, me vale.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Nemesis Reloaded 1-5 de Mark Millar y Jorge Jiménez (Millarworld – Image Comics)

La primera serie de Nemesis puede ser uno de los comics que menos me gustan de Mark Millar. Sin embargo, traerse al dibujante estrella de DC Comics Jorge Jiménez para dibujar Nemesis Reloaded, reboot del concepto original, me animó a leerlo. Y hay un montón de cosas a comentar.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Vuelve el personaje de cómic más malvado del mundo! ¿Quién es Némesis y por qué este excéntrico multimillonario que se viste con máscara y capa quiere aterrorizar a la gente en lugar de ayudarla? ¿No es así como se supone que debe ser? Advertencia: ¡Demasiado violento y demasiado guay para algunos! No digas que no te avisamos.

Esta segunda miniserie de Némesis consta de cinco números, uno más que la primera miniserie. Y la clave del comic nos la da el propio Millar en la primera página, cuando nos informa que estamos ante un reboot del concepto de «Batman jokerizado en una frenesí criminal de muerte y destrucción», desechando los sucesos de la primera miniserie y empezando de cero. Millar comenta que el Superman de los años 50 no tenía nada que ver con la actualización que DC hizo en los años 70, que a su vez era diferente a la versión de John Byrne de 1986. No sólo es un tema de Superman, DC ha reiniciado a Shazam al menos tres veces en los últimos 40 años, cuatro si contamos la nueva serie de Mark Waid y Dan Mora recién iniciada. Si DC puede relanzar y/o reiniciar a sus personajes cada pocos años volviendo a contar sus orígenes y motivaciones, ¿Por qué no lo va a poder hacer él?

Sobre esto tengo sentimientos encontrados. Por un lado, Millar tiene razón sobre Superman y cómo DC lo ha ido adaptando al paso de los tiempos y a los cambios en la sociedad americana. Dado que Nemesis es suyo (o de Netflix, por ser más exactos), Millar puede hacer lo que quiera con él, y hace bien en no descartar nada a la hora de crear la mejor historia posible en cada momento. La idea que los reboots dejen de alguna manera de ser patrimonio de las grandes editoriales mainstream y haya autores que se atrevan a barajar este concepto con sus personajes resulta interesante. No se si para bien o para mal, porque no veo a Kirkman volviendo a contar The Walking Dead con otro viaje vital diferente para Rick Grimes, pero es interesante.

No me voy a poner exquisito es en el hecho que Millar reinicia Nemesis porque cree que con esta nueva aproximación venderá más que continuando la historia de la miniserie de 2010. Porque es exactamente el mismo motivo por el que DC reinicia sus colecciones, busca vender más de lo que lo estaba haciendo, por mucho que se venda como «un retorno a la esencia del personaje». Si los comics anteriores se vendieran lo que se espera de ellos, no se haría el reinicio. Luego en el fondo no se debería criticar que el Millar más comercial emplee las herramientas habituales del sector para vender más comics y generar hype hacia las siguientes colecciones que publicará en los próximos meses.

Sin embargo, al mismo tiempo que veo el vaso lleno desde ese punto de vista, veo que Millar de alguna manera tiene la cara muy dura al comparar un personaje con una única miniserie previa que está despreciando al empezar de cero el nuevo comic, con un personaje como Superman que es cierto que es reiniciado/relanzado cada pocos años, pero lo hace tras publicarse centenares de comics en ese periodo. Es que la diferencia es abismal.

Empezando a valorar el comic en si, la verdad es que la mejora de Nemesis reloaded en el apartado artístico frente a la primera miniserie de McNiven resulta notable. ¡Qué listo es Millar! El español Jorge Jiménez con el color de Giovanna Niro resulta super espectacular, hasta el punto que sólo por el dibujo ya merece la pena la compra. El mundo de los superhéroes NO es uno realista, nunca lo ha sido. Y aunque es una opinión subjetiva, el hiper realismo de McNiven no ayudaba a conseguir la suspensión de credulidad imprescindible para disfrutar de un comic super over-the-top que no podía ser más irreal. Un McNiven que por otro lado nos ofrecía unas escenas de acción alucinantes, sangrientas y llenas de brutalidad, demostrando porqué en 2010 era el artista más popular del mainstream americano.

Esa disfunción entre el estilo del artista y el contenido en si no lo tenemos en Nemesis reloaded, o al menos yo no lo percibo, en el dibujo de Jiménez, que abraza el over-the-top de Millar con unas páginas super dinámicas que transmiten que se lo ha pasado genial dibujando unas salvajadas que nunca le permitirían en DC. Otro de los pecados originales de Nemesis era su traje de supervillano, blanco sin ningún elemento icónico más allá de la capa, que provocaba que el personaje no tuviera nada memorable que mereciera la pena recordar. Jiménez consigue sacar el máximo partido a esta indumentaria con unas estupendas coreografías de acción y unos planos super cinematográficos que ofrecen momentazos visuales alucinantes en cada grapa. Pero además, la expresividad de los personajes es perfecta y el color ayuda no sólo a establecer el tono over-the-top sino a marcar la narración del presente con el flashback con el origen del protagonista.

Nemesis Reloaded es un comic super entretenido. Por supuesto hay una primera barrera de entrada que puede hacer que este comic NO conecte con algunos lectores, y es que se trata de la historia de un super villano asesino de masas imparable que mata inocentes. (Y culpables, luego iré con eso). Si la amoralidad no es un problema, el comic da elementos de sobra para que los lectores lo disfruten de principio a fin. En este sentido, aparte de los lectores comiqueros que busquen versiones más violentas de los comics tradicionales, creo que este comic puede funcionar con fans de los slashers y en general del género de terror. Aunque ojo, porque Millar ha rebajado el nivel de violencia, ofreciendo muchas muertes pero sin los momentos gores super sangrientos de la miniserie de McNiven. En este comic no tenemos nada ni remotamente parecido al atropello al comisario de policía de Tokio por el tren bala, con trozos de cuerpo humano (esa trozo de cara con un ojo es imborrable), o el mega violento combate de Nemesis contra los guardias de la prisión. Jiménez muestra a Nemesis cortando cabezas, tenéis una muestra abajo, pero todo resulta mucho más limpio e higiénico, creo que no hay la intención de impactar al lector como sí sucedió con la primera serie. Y esto creo que es una concesión evidente de Millar hacia la comercialidad y poder conseguir una mayor base de lectores.

En lo relativo al guion de Millar, y de momento sin entrar en spoilers, se nota como ha planteado una historia muy pensada que transmite una sensación redonda en la que todo cuadra a la perfección. Alejado de los tics habituales de su narrativa (como la típica traición del tercer/cuarto número), tenemos al mejor Millar constructor de mundos. Millar evita los aspectos más macarras que si encontrábamos en comics previos en aras de crear una historia que siendo para adultos por la violencia, resulta de lo más mainstream. Y que genera un hype increíble ante lo que está por venir.

En este Nemesis reloaded asistimos a una historia de origen de Matt Anderson mediante flashbacks que construye su motivación para atacar Los Ángeles en el presente, y que conecta con un misterio de ese mundo cuyo significado resultará super impactante. La experiencia de la lectura de las grapas mensuales ha resultado muy chula, ofreciendo cada grapa buenas sorpresas, mejor acción y un cliffhanger que te dejaba con ganas de más. NO se le puede pedir más a un comic mainstream que sólo aspira a entretener.

Creo que lo mejor de este comic es descubrir precisamente la inesperada sorpresa final. De hecho, diría que Millar también sabe que lo mejor del comic es el giro final, consiguiendo un impacto similar al que el final de El sexto sentido o Múltiple de M. Night Shyamalan regaló a los espectadores. Hace meses que Millar anunció que BIG GAME, su próximo comic con dibujo del super estrella Pepe Larraz, iba a ser el gran EVENTO que uniera todas las colecciones del Millarworld. O al menos, un montón de ellas. Un sello que hasta este momento se había caracterizado por publicar historias comerciales con un dibujo top que no mantenían ningún tipo de continuidad entre si iban a empezar a tenerla. Y si Big Game es el crossover, Nemesis reloaded es el comienzo de esta nueva etapa interconectada en el Millarworld que nos muestra la punta del iceberg. Con eso creo que este comic está más que vendido. En serio, las últimas páginas de este comic son el WTF?! más grande, dicho en positivo, que probablemente leamos en 2023.

A partir de ahora voy a tratar CON SPOILERS varios elementos que me han gustado menos de este comic, y por supuesto, este giro final. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

OJO CON LOS SPOILERS……..

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La gran sorpresa que me ha volado la cabeza ha sido conocer que este Nemesis Reloaded tiene lugar en el mismo mundo que Wanted, uno de los primeros comics del Millarworld junto al dibujante J.G. Jones publicado en 2004. Recordar que Wanted tenía lugar en un mundo en el que los supervillanos se unieron en 1986 y asesinaron a todos los superhéroes, cambiando la realidad para que nadie recordara que estos héroes habían existido y pasando a gobernar el planeta desde las sombras.

Tiene sentido que en ese mundo over-the-top un chaval busque venganza ante la muerte de sus padres y esto sea captado por Wesley Gibson, el protagonista de la miniserie Wanted. Y que en este mundo, las fuerzas del orden se muestren incapaces de detener a Nemesis al ser unos policías tan corruptos como el mundo en el que viven. En Wanted descubrimos que los supervillanos podían saltar a diferentes dimensiones alternativas para saquear y divertirse a costa de esos mundos. Entiendo que esta tecnología va a ser lo que permita la interacción de personajes de mundos diferentes, lo que puede dar mucho juego en Big Game. Aparte que visto lo visto, no me cabe duda que Millar puede plantear retroactivamente que comics como Super Crooks y más también tienen lugar en este mundo controlado por supervillanos en la sombra.

Las opciones están todas abiertas ahora mismo para Millar, y el hype que se ha generado con el final de Nemesis Reloaded seguro va a provocar que Big Game sea uno de los comics más vendidos de 2023. Desde el punto de vista de negocio, este comic nos ha traído al mejor Millar hombre de negocios creador de entretenimiento de primer nivel. Hay que estar contento por ello. Me flipa que en un momento en el que nada de lo que publica actualmente Marvel o DC (excepto quizá conocer el final del Castigador de Aaron, Saiz y Azaceta) me despierta demasiado interés, haya tenido que venir Mark Millar para ponerme el hype por las nubes.

Por cierto, que dentro que este final me ha gustado, también tengo que hablar de lo que NO me ha gustado del guion de Nemesis reloaded, algo para lo que deberé volver al comic original de Millar con McNiven.

El high-concept de Nemesis era presentar a un Batman psicópata jokerizado en un frenesí criminal. La historia de Millar sugería una historia de origen similar a la de Batman, al plantear que Matt Anderson era un niño hijo de una pareja de asesinos en serie que jura venganza contra los policías que detuvieron a sus padres y les llevaron a la cámara de gas. En la primera miniserie Miller realizó uno de sus giros más macarras al mostrar que Nemesis NO es Anderson. De hecho, él mató a Anderson en un antro en mitad de la nada siendo niño, usando esa historia de origen como disfraz con el que ocultar su verdadera motivación, que se aburre y busca emociones fuertes. La sensación que me da es que en su momento Millar prefirió mostrar su vena más punkie y provocadora al preferir reirse del absurdo origen de Batman y resaltar que, en el mundo real, un niño que se fuera sólo al desierto a entrenarse como detective y luchador simplemente moriría sin que nadie lo supiera ni importara.

Hacemos un salto de una década y Millar se ha dado cuenta que perdió una gran ocasión al obviar la historia del origen de Nemesis en el comic original. Aparte que el giro final mostrando que el verdadero Nemesis era un rico industrial mente maestra que otorgaba las habilidad de Nemesis al mejor postor, era una ridiculez. Puesto a plantear una nueva historia que conectara con Wanted y Big Game, lo lógico era hacer que este nuevo Némesis si tuviera carisma y transmitiera ser alguien único, que es justo en lo que el primer comic falló.

De esta forma, volvemos ahora si a la historia de origen de un niño traumatizado por la muerte de sus padres, unos traficantes de droga acusados de varios asesinatos, que buscará vengarse de los policías que realizaron la detención. En especial, del líder del grupo que acaba de ser nombrado alcalde de Los Ángeles. El comic plantea de esta manera dos líneas temporales, mostrando mediante flashbacks el origen de Anderson y su camino hasta convertirse en su yo adulto, de forma que de alguna manera nos ponemos en su piel mientras vemos esta versión oscura del entrenamiento de Bruce Wayne y la creación de Batman. Y aquí viene mi gran pero. Porque el primer Nemesis estaba super influenciado por The Dark Knight de Christopher Nolan, y su historia nos mostraba que Nemesis buscaba asesinar a Blake Morrow, un policía íntegro de Washington cuyo principal defecto es que pone su trabajo por delante de su familia. En este primer comic no hay duda quien es el villano y quien el héroe que le combate e intenta sobrevivir. Nemesis es el malo.

Saltamos a 2020, y ahora la inspiración le ha venido de Joker de Todd Phillips y del surgimiento de movimientos sociales como el Black Lives Matter. Y fruto de subirse a la moda de lo políticamente correcto bajo la perspectiva de los activistas sociales, en la primera escena del comic Nemesis NO asesina a un inocente sino a los líderes de las bandas callejeras de Los Ángeles para hacerse con su control. En el gran giro final de la historia (sin tener en cuenta la conexión con Wanted) descubriremos que los policías eran corruptos y falsificaron las pruebas que inculparon a los padres de Anderson en los asesinatos, siendo inocentes de esos crímenes. No de otros crímenes como el tráfico de drogas, pero si de esos en concreto. Nemesis es un psicópata y un asesino de masas, por ejemplo el recuerdo del avión en la autopista me flipa ante la locura máxima que plantea. Pero de la misma forma que en la película de Joker, de alguna manera sus crímenes quedan explicados (y casi justificados ) por el ansia de venganza ante la injusticia que sufrió de niño. De forma que estos policías corruptos merecen morir y acaban recibiendo lo que merecían.

Y qué queréis que os diga, me da pena que esta sea la primera vez que haya sentido de forma tan clara a un Millar vendido ante las modas dominantes y las narrativas de los SJW super presentes en la narrativa mainstream de Hollywood. La parte en que Nemesis da una recompensa para que gente normal mate a policías, sin importar si son corruptos o no, provocando que las fuerzas del orden pierdan las calles asustados ante los múltiples asesinatos estoy seguro que habrá gustado a más de un activista radical americano. Nemesis puede ser un asesino múltiple, pero el alcalde y ex-policía representa la corrupción del sistema, y hay muchísimos extremistas que sólo quieren ver el mundo arder. Y Millar como antes Todd Phillips parece que les han dado la historia super punki over-the-top que conectará con esta sensibilidad. Y por si fuera poco, si todo esto pensamos que sucede en el mundo de Wanted, un mundo dominado por supervillanos en la sombra que controlan todos los elementos de la sociedad, igual resulta que que Nemesis es el héroe de la historia. Obviamente yo no lo pienso, pero hay tanto iluminado que vete tú a saber.

Decía al comienzo lo entretenido que me ha parecido el comic, sobre todo si no lo lees pensando en su conexión con el activismo del mundo real. En mi caso, dentro de lo bien dibujado que está y que sabía lo que me esperaba y no tenía problemas con las macarradas y el over-the-top, no dejaba de pensar qué era lo que no me estaba funcionando de la historia de Millar. Ahora que lo escribí, todo se ve más evidente.

Dicho esto, tengo clarísimo que voy a comprar el Big Game de Millar y Larraz, porque tampoco exijo que un producto de entretenimiento sea 100% perfecto según mis gustos particulares, dado que nada lo es.

Comparto algunas páginas del primer número:

Nemesis reloaded me ha mostrado al Millar hombre de negocios más listo que recuerdo, un maestro en generar hype para sus diferentes propiedades dentro del sello Millarworld. Y todo ello con un dibujo top del español Jorge Jiménez.

PUNTUACIÓN: 7/10

Y ahora, a esperar que llegue pronto Julio y podamos leer el primer número de Big Game. Hell yeah!!

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La industria del comic americano necesita series largas de autores TOP (Reflexiones 15/2023)

Empiezo el mes de junio con un nuevo artículo de opinión sobre algo que llevo pensando desde hace algún tiempo en relación a los problemas de ventas que la industria del comic mainstream viene sufriendo en los últimos meses y años. Y el titular lo resume perfectamente, necesitamos el siguiente The Walking Dead, la siguiente Saga creada por equipos creativos de primer nivel que atraiga lectores de forma regular a las librerías para comprar grapas y/o tomos.

En los últimos días me han pasado varias cosas en relación a mi afición comiquera. En primer lugar, leí Nemesis Reloaded de Mark Millar y Jorge Jiménez, y el final de comic con la sorpresa final me voló la cabeza. El sábado publicaré la reseña completa, pero sólo adelantaré que un giro marca de la casa Millar muestra la punta del iceberg de una inesperada interconexión de todo el universo Millarworld comiquero de cara al comic / evento Big Game, comic que Millar publicará en julio con dibujo del super estrella de Marvel Pepe Larraz. Y reconozco que incluso aunque el protagonista Nemesis no me gusta en absoluto, el hype que me ha producido esta miniserie de cara a Big Game me parece tremendo. De hecho, hace mucho tiempo que nada de Marvel o DC me ha producido esta sensación de anticipación y ganas de leer un nuevo comic.

El hype de Nemesis tuvo una doble derivada, porque además de querer comprar / leer cuanto antes Big Time, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa y para estar al día con estos personajes antes del evento, dado que es posible que los veamos cruzarse. De forma que Millar consiguió generar retroactivamente ventas de otras colecciones de su universo comiquero. En esto tengo claro que mi faceta de fan de los universos superheroicos ha jugado una factor fundamental, porque si durante años y años compraba 20-25 grapas mensuales de Marvel o DC, ¿Cómo no comprar dos, tres o cuatro miniseries ahora?

Por cierto, hay mucho odio a Millar, pero aparte de punkarradas puntuales, sus comics son siempre blockbusters super entretenidos que cumplen de sobra su objetivo de comic mainstream. Comics que además están siempre estupendamente dibujados, con un nivel artístico superior a la media que encontramos en Marvel o DC.

Junto a esto, el pasado martes la web Panel Syndicate anunció la publicación del nuevo número de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente. Como siempre, este séptimo número se ha publicado online en la modalidad de «paga lo que quieras». Y aunque Friday es un comicazo super chulo que sin duda recomiendo, este séptimo número llega 6 meses después de publicarse el sexto número que cerraba el segundo arco. Esto me hizo recordar que cuando dentro de un año y pico salga el último volumen que cierra la serie seré el primero que hará cola para comprarlo en la librería, pero es imposible de leer y comprar en su versión online de Panel Syndicate debido a las larguísimas esperas entre número y número.

Volviendo al tema del artículo, una vez que el COVID ha desaparecido y con él el aumento de ventas que provocaron los confinamientos, desde hace meses las webs americanas publican noticias sobre cierres de librerías especializadas por todos los Estados Unidos y Canadá. De hecho, la cifra sería aún más grande si no fuera porque el auge del manga ha parado el golpe que supone para los libreros las bajadas de ventas en las editoriales mainstream como Marvel y DC.

Que las ventas de Marvel y DC están bajo mínimos es algo que poca gente duda. Empezando por un Tom Brevoort que afirmó hace unas semanas en su blog que Marvel ha cambiado su política editorial, y frente a las series regulares abiertas de toda la vida, ahora Marvel prefiere publicar miniseries sucesivas. La política de Marvel ahora es publicar dos miniseries con dos números uno antes que una serie abierta de 10 números (o más) porque el segundo número uno de la nueva miniserie siempre venderá más que el número 6 de esa misma colección. Asistir además a la cancelación sucesiva de casi todas las colecciones abiertas en cuanto supera los 20 ejemplares (o antes) es otra evidencia clarísima.

Y esto hablando de Marvel que se supone que sigue siendo la editorial número uno en ventas de Estados Unidos, porque si hablamos de DC la cosa es mucho peor en sus comics en continuidad. Fuera de éxitos puntuales como el Batman / Spawn, el universo DC sigue renovándose cada pocos años para intentar levantar las ventas de un universo que parece que interesa cada vez a menos lectores. Incluso reconociendo lo mucho que he disfrutado por ejemplo las últimas colaboraciones de Mark Waid y Dan Mora en Batman y Superman y en el relanzamiento de Shazam!

Esta política de series cortas pensadas para ser recopiladas en tomo no es exclusiva de las dos grandes. Editoriales como AWA están especializadas en publicar series de un único tomo, centrados como están en intentar vender conceptos para cine o televisión. Además, teniendo en cuenta que me da la sensación que los artistas cada vez son menos propensos a «hipotecar» su carrera muchos años en un único comic, la tendencia que parece se está imponiendo es que las series indys cada vez son más cortas. Los últimos comics de Rick Remender Una sed de venganza justificada con André Lima Araujo y Death or Glory con Bengal sólo se han extendido el equivalente de dos tomos, por ejemplo. Da la sensación que puestos a vender los derechos de un comic para una serie o película, realmente da igual si el comic es corto o largo. Por lo tanto, ¿para qué extenderse? Series como Deadly Class con Wes Craig con una duración de 56 números son cada vez más escasas, y es justo la tendencia que creo fundamental que se rompa.

Y precisamente, la mayoría de mis comics favoritos de siempre en el ámbito independiente o de creación propia fueron colecciones de larga o media duración que parecen impensables hoy en día. Aparte de The Walking Dead (193 números) o Invencible (144 números) de Kirkman, Adlard y Ottley, Scaped duró 60 números, Preacher 66 más varios especiales y miniseries, Sandman 75. Y el doble Fábulas, 150. Incluso Locke & Key, cuya primera serie duró 37 números , sería vista como una anomalía en el panorama comiquero actual. Estas series aparte de todo exigían una fidelidad en el lector, obligándonos a ir todos los meses a nuestras librería, y años después de finalizar sus tomos recopilatorios se siguen vendiendo como churros. Ofreciendo una experiencia de construcción de mundos y evolución de los personajes inigualable que los comics actuales de duración corta nunca van a poder igualar.

Hace unos meses publiqué un artículo similar argumentando que el comic americano necesitaba un revulsivo, sobre todo personalizándolo con comics EVENTOS que se sintieran importantes y trajeran público a las librerías. Pensando en qué cosas podría detener la sangría de pérdida de ventas de los comics mainstream en el canal de las librarías especializadas americanas, más que un comic evento puntual de cinco o seis números, lo que de verdad necesita la industria son más series regulares de larga duración que resulten populares. Necesita el nuevo The Walking Dead o el nuevo Saga. De hecho, no necesita una única colección popular, necesita cuantas más posible que atraigan a las librerías a clientes a comprar su dosis regularmente. Clientes que una vez allí a lo mejor piquen otra cosa y ayuden a revitalizar las ventas de todas las editoriales.

Por eso comics estupendos como Friday no sirven, al estar hablando de una serie que publica una grapa cada seis meses, un tomo cada año y medio. De hecho, aún teniendo a autores super populares en España como son Ed Brubaker y Marcos Martín y con dos tomos publicados, esta misma semana hable con un amigo tuitero que no sabía ni que esta serie existía. Necesitamos de comic que mantengan la regularidad y que sean consistentes en su salida, de forma que los lectores tengamos tranquilidad a la hora de saber que antes o después vamos a poder leer.

El problema que tiene la brevedad en las colecciones de Marvel (por ejemplo) es que muchos lectores no se animan a comprar las grapas y prefieren esperarse a comprar los tomos una vez se sepa si el comic es bueno o no. Pero claro, si una colección como Extraño de Jed MacKay y Marcelo Ferreira termina en el número 10 USA, dando inmediatamente comienzo otra «nueva» etapa que te venden que va a ser aún mejor, estoy convencido que hay mucha gente que piensa «¿Para qué empezarla si ya ha terminado y lo siguiente va a ir por otro lado?» Esta es la mentalidad del lector veterano de toda la vida, como es mi caso, que estamos acostumbrados a las historias río de los comics de los años 70 y 80. Pero estoy convencido que no soy un caso único, mucha gente que no compró un comic cuando salió al final no llega a hacerlo debido a la acumulación de oferta que tenemos todos los meses en las librerías. Y en este caso, no es que no compro Extraño porque compro otra cosa en su lugar, al final no compro Extraño y punto.

Justo por esto me parece fundamental que todas las editoriales y autores rompan esa tendencia negativa y autodestructiva. Pensando en Robert Kirkman o Mark Millar, dos autores modélicos es su idea de negocio y su conocimiento de la industria que dirigen Skybound y Millarword, hablamos de empresas super saneadas y rentables que no tienen problemas económicos, deberían atreverse a publicar el próximo Star Wars, la próxima Canción de Hielo y Fuego confirmando desde el comienzo que son grandes historias que se desarrollarán a lo largo de años y que llegarán a su perfecto final en algún momento del futuro, creando un viaje que merezca la pena vivirlo. Millar en su canal de Youtube ha afirmado en varias ocasiones que si consigue fichar a los mejores autores del medio para unos comics que son propiedad de Netflix y por tanto son trabajos de encargo, es porque les paga más que Marvel o DC. Directamente. Y estoy seguro que tras el pelotazo de The Walking Dead, Kirkman también podría hacerlo, aparte que comparta los derechos de la obra con sus colaboradores, por ejemplo Chris Samnee en Fire Power o Lorenzo de Felipe en la inminente Void Rivals, que se estrena este mismo mes de junio en USA.

De hecho, incluso aunque las ventas de grapas fueran flojas, Millarworld o Skybound se deberían comprometer a continuar su publicación dado que todos sabemos que luego con las diferentes recopilaciones en tapa blanda, tapa dura u omnibus estos comics resultan siempre rentables. Y claro, podréis pensar que es muy bonito pedir a otro que arriesgue su dinero en algo que no está funcionando, pero el buen empresario no es el que piensa a corto plazo, sino el que se atreve a poner su mirada en el medio y largo plazo. Recordando el ejemplo de Invencible vemos un comic que sus grapas realmente nunca se vendieron demasiado bien. Sin embargo, 5 años después de terminar, sus tomos siguen vendiéndose de maravilla. Y apuesto que dentro de 10 seguirán habiendo ediciones disponibles para los lectores. Y volviendo a los años de publicación, Invencible fue un comic en el que el boca a boca entre lectores y críticos funcionó durante años, y eran recomendaciones que invitaban a leer la colección desde el principio con los tomos, pero también ofreciendo buenos puntos de entrada a las grapas. Este debería ser el ejemplo a seguir.

Hay una realidad, y es que los comics de éxito se retroalimentan con el paso de los años. Ed Brubaker comenta que las ventas de sus novelas gráficas de la serie Reckless no han dejado de crecer. Pero no es solo que la nueva vende más que la anterior, cosa que sucede, es que junto a la novedad las obras antiguas aumentan sus ventas coincidiendo con los nuevos lanzamientos, al haber lectores que descubren la obra en ese momento. La conexión entre las ventas de la novedad y del fondo editorial funciona si los editores mantienen disponibles los comics para los libreros. Este debería ser el camino, algo lógico, ¿no? Y sin embargo, todos los años descubrimos que ante un estreno por ejemplo de cine, determinados comics clave de ese personaje están agotados y son imposibles de conseguir. El mundo al revés.

Pero no es un tema de personalizar únicamente en los autores, porque es una vergüenza que Marvel o DC realmente no se atrevan a plantear una serie de 50 números aunque no venda inicialmente. No, el decepcionante y soporífero Batman de Tom King o la floja etapa de Snyder y Capullo no cuentan, porque eran comic que SI se vendían al ser Batman. (E incluso así, DC cortó por lo sano a Tom King ante una etapa que se estaba convirtiendo en ilegible). A lo que me refiero es que deberían atreverse a buscar el próximo Starman, el siguiente Miles Morales, pero dando un margen amplio a los autores para que desarrollaran una historia río rica en worldbuilding y relaciones personales que viéramos crecer a lo largo de los meses y años.

En este sentido, la franquicia mutante de Krakoa en los términos en que está planteada no va a formar parte de la solución, porque yo hablo de series abiertas de larga duración pero lo más autocontenidas posible que sean sencillas de seguir para un lector no experto. Sin embargo, aunque como decía yo me acostumbré a comprar múltiples comics de un universo para sentir la interconectividad, la realidad es que Krakoa que se convertido en un saca cuartos con historias mediocres que no terminan o que saltan de serie en serie, haciendo que esta franquicia sea ahora mismo lo menos «reader-friendly» que podemos encontrar en la actualidad comiquera. De hecho, a veces parece que te obligan a leer estos comics con la enciclopedia al lado para recordar quien es tal o cual personaje, o para darte que cuenta que el personaje X no se parece en nada a aquel del que te enamoraste cuando empezaste la afición.

Comentaba que necesitamos el próximo TWD o Saga. Pero justo pensando en Saga nos damos cuenta de la importancia de la PERIODICIDAD, de mantener tu presencia en las librerías. Porque Saga fue un comic superventas durante su publicación, pero tras 3 años y medio de parón para que Fiona Staples recargara las pilas, las ventas no han vuelto a los niveles de 2018. Tras un parón tan grande, los lectores parece que han pasado página, o al menos parece que se van a esperar hasta estar seguros que cuando retomen el comic, este se publicará ahora si hasta su final. Porque el miedo a que una obra quede colgada está super presente en el entretenimiento mainstream. Que se lo digan a los suscriptores de Netflix o a los fans de George R.R. Martin.

Por eso estos comics deben mantener una periodicidad estable que haga que seguir estas colecciones sea una tarea confiable que no va a generar quebraderos de cabeza en el lector. En este sentido, los comics de Kirkman y en general de Image resultan el camino a seguir, publicando un arco completo mensualmente, para dejar un mes o dos de descanso al dibujante que es aprovechado para la publicación del tomo. Es normal que un dibujante no se quiera alargar en exceso en un comic, sobre todo si no genera suficientes ingresos, como parece es el caso en cada vez más comics de creación propia. Pero si la tarifa por página realmente si les sale rentable, estoy convencido que muchos problemas desaparecerían.

Tener un comic como Oblivion Song dibujado en su totalidad por Lorenzo de Felipe, o Gideon Falls por Andrea Sorrentino y Dave Stewart ofrece un plus de personalidad, calidad y consistencia artística al lector que ningún comic de Marvel o DC con cuarenta dibujantes diferentes puede igualar. Este es también el camino en mi opinión. Mientras Marvel transmita que el dibujo es secundario y que da igual si un comic lo dibuja Stuart Immonem o C.F. Villa, más y más lectores irán abandonando sus colecciones cansados de artistas mediocres y nula consistencia en un medio que plantea contar historias mediante imágenes.

El mundo del comic siempre ha sido cíclico. No espero tener razón con esta reflexión, pero si me gustaría pensar que las modas cambiarán y en poco tiempo podamos ver la inversión de la tendencia actual, con unas editoriales planteando historias más ambiciosas no limitadas a la espada de Damocles que son las ventas actuales de las grapas. Seguro que si eso pasa, saldremos todos ganando.

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Crítica de Nemesis de Mark Millar y Steve McNiven (Millarworld)

Mark Millar está publicando en Image Comics Nemesis: Reloaded junto al artista super estrella español Jorge Jiménez. Es por esto que me he animado a recuperar la primera miniserie del personaje con dibujo de Steve McNiven (co-creador del comic) y color de Dave McCaig, y que fue publicada originalmente dentro del sello Icon de Marvel Comics en 2010-11.

PUNTUACIÓN: 6/10

¿CIVIL WAR? Nada. ¿KICK-ASS? Un calentamiento. ¿Qué pasaría si el hombre más inteligente y duro del mundo fuera totalmente malvado? Conoce a Nemesis. Ha estado destruyendo sistemáticamente las vidas de todos los jefes de policía de Asia, y ahora ha puesto sus ojos en Washington, DC. Entre tú y yo, la policía no tiene ninguna posibilidad. No te pierdas el libro del que TODO el mundo hablará.

Nemesis fue una miniserie de 4 números publicada en 2010-11 en el sello Icon de Marvel Comics. Icon fue creado en 2004 por Marvel para ofrecer a sus principales arquitectos de la época un espacio donde pudieran publicar comics de creación propia conservando los derechos, de forma que no tuvieran necesidad de irse a otra editorial a hacerlo. Powers de Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming y Kabuki de David Mack cambiaron Image por Icon, y en este sello se publicaron también comics de J. Michael Straczynski como Dream Police y The book of lost souls, o el ahora mítico Criminal de Ed Brubaker y Sean Phillips. Dentro de la comodidad para los autores de publicar «en casa», lo cierto es que Icon era un espacio un tanto tacaño, dado que Marvel no invertía nada en publicidad para estos comics, siendo algo que tenían que hacer y pagar los autores de su bolsillo, al igual que los gastos de imprenta. Además, en su momento se dijo, antes de la explosión de la venta de tomos, que estas grapas sólo se imprimirían una vez aunque se agotaran y fueran un gran éxito. La idea que subyace era que Icon era un caramelo de Marvel para sus autores estrella, pero no invertían ni un céntimo más de lo necesario.

Desde que entramos en el siglo XXI Mark Millar ha sido uno de los escritores mainstream más popular y super ventas. Pero además, siempre ha tenido un gran ojo para captar las necesidades y oportunidades del sector, demostrándose un hábil profesional pensando desde una perspectiva de negocio. Tras el pelotazo de la primera serie The Ultimates, que fue publicada entre 2002 a 2004, Millar creó su sello Millarworld en 2004 para publicar comics de creación propia de los que conservaba los derechos, algo que se ha demostrado la decisión más inteligente que pudo tomar en esos años. En esos años iniciales decidió no cerrarse ninguna puerta y optó por publicar con diferentes editoriales. De esta forma, Wanted (que tuvo adaptación cinematográfica) con J.G. Jones se publicó en Image a través de Top Cow, Chosen con Peter Gross en Dark Horse y The Unfunnies con Anthony Williams en Avatar. En 2008, un Millar super asentado en Marvel tras el pelotazo de Civil War publica su primera colección creator-owned en Icon, Kick-Ass, con dibujo del super estrella John Romita Jr., comic superventas que también tuvo adaptación cinematográfica.

Steven McNiven es un dibujante de cómics canadiense. Se dio a conocer en la editorial CrossGen con Meridian antes de pasar a Marvel Comics para trabajar en cómics como Ultimate Secret, Marvel Knights 4 y New Avengers, firmando un contrato en exclusiva con la editorial. Entre 2006-07 McNiven fue el dibujante de la miniserie de Marvel Civil War junto a Millar, comic que Millar no deja de comentar que es el tomo más vendido de Marvel del siglo XXI. A continuación, Millar y McNiven volvieron a colaborar en la megapopular la historia de Lobezno Old Man Logan entre 2008 y 2009.

Tras estos dos pelotazos en Marvel y estando considerado McNiven el mejor dibujante de Marvel, o al menos el más mediático, Millar consiguió convencer a McNiven para que su siguiente trabajo juntos no fuera otra serie de Marvel, sino NEMESIS, un comic que se vendió con la premisa de ver qué pasaría si Batman fuera un psicópata como Joker. Algo que se dice provocó una llamada de DC para limar asperezas y asegurar que no sería necesaria una denuncia por uso indebido de su personaje estrella. El comic fue una miniserie de apenas 4 números y 96 páginas en total y salió con una periodicidad trimestral en mayo, agosto y noviembre de 2010 y febrero de 2011, entiendo que para que su publicación no afectara los posibles comics o portadas que Marvel encargara a McNiven en esas misma fechas.

Entrando a valorar el comic en si, Nemesis es uno de los comics que menos me gustan de Millar, y mi relectura no ha hecho más que recordarme los motivos. En comics previos como The Authority Millar ya se había ganado la fama de crear historias que son una macarrada super punki capaz de todo para provocar un shock al lector. Nemesis lleva esta valoración a un nivel superior. En Authority la punkarrada tenía un sentido, por ejemplo al realizar una parodia super over-the-top de los Vengadores en uno de sus arcos. Pero en Nemesis Millar se lía a un frenesí mega gore sin más intención narrativa que mostrar que lo hace porque puede, y que sus comics incluyen escenas en lo referido a ultra-violencia y gore que ningún otro escritor / editor se atrevería a publicar en un comic mainstream. Como elemento publicitario, estoy seguro que consiguió su objetivo, pero no es algo que yo como lector disfrute especialmente.

A la hora de plantear la muerte del jefe de policía de Tokio en la escena inicial, Millar no se limita a hacer que Nemesis le mate para dejar claro que este personaje es un villano, sino que muestra un sadismo extremo destruyendo un edificio lleno de gente como adelanto de que un tren bala aplaste al policía. Y la punkarrada no se detiene ahí, hay más. El comic sugiere un trauma infantil como el de Batman/Bruce Wayne como motivación de Nemesis, algo que se demuestra más adelante como una pista falsa, una punkarrada más. Que una de las sorpresas detrás de este asesino de masas es que su motivación para hacer lo que hace sea que «se aburre» es uno de los argumentos más macarras, nihilistas y, por qué no decirlo, tontos, que se pueden leen en un comic. Aunque es cierto sentido, eso es precisamente la motivación de Joker. Pero hay un montón de elementos super over-the-top en cada grapa, como el ataque al Air Force One cuando Nemesis no puede volar, o que deje embarazada a la hija del Jefe de Policía de Washington Blake Morrow, su siguiente víctima, con los espermatozoides de su hermano (el otro hijo de Morrow), colocando un explosivo que hace imposible que aborte. Whaaaaat?!!!!

En positivo, hay que decir que el mundo del comic americano debe ser uno de los pocos medios en entretenimiento en que apenas hay contenidos protagonizados por villanos. Millar vio este nicho hace mucho, porque Wanted es una historia de villanos, al igual que este Nemesis o Super Crooks junto a Leinil Francis Yu. Se le puede decir muchas cosas al escritor escocés, pero me gusta que sus high-concept sean siempre potentes y bastante diferentes entre si. También debo reconocer que incluso sin conectar con la historia de Millar, el comic se lee como un tiro y funciona sin duda como una historia de acción super over-the-top con giros constantes. El público que disfruta de películas como Posesión infernal o Destino final, por decir dos series que me vinieron a la cabeza inmediatamente, se lo pasarán genial leyendo este comic. A los que habría que sumar aquellos lectores post-adolescentes que pienses que los superhéroes con cosas «para críos».

A lo largo de los años, además de por sus argumentos hiper molones pensados para una adaptación cinematográfica, Millar se ha ganado fama de «trabajar con plantilla», planteando siempre en sus historias una traición en su número 4 que lo cambia todo y una macarrada o giro final en el climax de sus comics. En Nemesis creo que también tenemos esto, aunque limitado al formato de cuatro números de esta miniserie.

Hay un elemento que me llamó la atención de esta relectura. En 2008 Christopher Nolan hizo historia del cine mainstream con The Dark Knight. La parte del joker dejándose atrapar como parte de su plan fue un giro de guion super influyente que fue copiado en los años siguientes por muchísimos blockbusters palomiteros, desde Star Trek Into Darkness, Skyfall de 007 o incluso Los Vengadores de Joss Whedon. Millar también usa esta idea en Nemesis, y al ser un comic publicado dos años depués no tengo duda que no es casualidad, vio la película de Nolan y aprovechó esta idea que se ajustaba como anillo al dedo en su historia de un sádico asesino super inteligente. Unido a esto, este super criminal que planea sus golpes con años de antelación tiene mucho que ver con el Joker de Heath Leadger, que fue convertido en un avatar del Caos capaz de los planes más complejos y rocambolescos. Millar, eso si, hace un «sujétame el cubata» haciendo que sus planes de alarguen con años de antelación, llegando hasta situaciones tan ridículas como el giro final del comic (que no rebelaré por si alguien no leyó este comic).

El comic tiene el problema que Nemesis es un psicópata y por supuesto es imposible conectar con las masacres que va cometiendo, algo acrecentado por la motivación del aburrimiento. Pero a la vez, Millar tampoco hace demasiado para que empaticemos con el Comisario Blake Morrow, un policía íntegro que se tendrá que enfrentar a Nemesis (más bien sufrirlo) y que pone su trabajo por encima de su familia, hasta el punto que sus hijos le ocultan cosas porque le tienen miedo. Puestos a presentar a un Comisario Gordon en este comic, parece que Millar tampoco busca que sea un protagonista 100% positivo, supongo que porque estimaba que así lucía más cool.

Entrando a valorar el apartado artístico, Steve McNiven mantiene su estilo hiper realista que le encumbró en Civil War y Old Man Logan, pero no estamos ante uno de sus mejores trabajos. Hay un primer elemento que afecta a la lectura y es el propio Nemesis. El comic se vendía con la premisa del «Batman psicópata», y supongo que para transmitir la idea de opuesto al Caballero Oscuro, Millar y McNiven presentan a un villano vestido con un traje de spandex blanco absoluto. Y lo que podría ser una buena idea a nivel conceptual resulta fallida para el lector al ser una figura sin ningún elemento icónico ni nada que haga que merezca la pena recordarle. Por no tener, no tiene un logo o imagen icónica en el pecho. Por cierto, como el comic se plantea desde un punto de vista «malote», Millar no desaprovecha la ocasión para lanzar una pullita sobre lo absurdo que es el origen de Batman en la parte del viaje de un joven Bruce Wayne para entrenarse para ser el mejor en lo que hace.

Unido a esta falta de elementos icónicos, no se si por el hecho de entintarse a si mismo o por el exceso de hiper violencia, pero las páginas de McNiven con color de Dave McCaig lucen «sucias», por calificarlo de alguna manera. Y ojo que la ultraviolencia en las escenas de acción es genial y me encanta, no tengo problema con que un comic incluya elementos gores. Pero la lectura de este comic me deja la sensación que no por intentar ser super realista y dibujar hasta el último músculo del cuerpo tu dibujo es mejor. De hecho, este empeño choca con la tontería y el gore de la historia, por lo que hay cierta disonancia en el conjunto.

A ver, siendo McNiven, no es que el dibujo esté mal. Para nada. Nemesis es un «pasa-páginas» que cuando lo empiezas no puedes dejar de leerlo, y eso es mérito de su dibujo. La acción está super bien narrada y consigue impactar con los numerosos puntazos con que Millar riega la historias. Y los detalles de arquitectura cuando los dibuja están muy guay también. Quizá el problema es que el listón lo había puesto muy muy alto en sus comics previos, de forma que entregar un comic que no es sobresaliente se ve como una pequeña decepción. Creo que los tiros pueden ir por ahí.

Voy a hacer un último comentario sobre el giro final CON SPOILERS, pero lo voy a colocar detrás de esta imagen promocional por si no leísteis este comic y preferís que os chafe la sorpresa:

El high-concept de Nemesis era presentar a un Batman psicópata jokerizado en un frenesí criminal. La historia sugiere una historia de origen similar a la de Batman, al plantear que Matt Anderson era un niño hijo de una pareja de asesinos en serie que jura venganza hacia los policías que detuvieron a sus padres y les llevaron a la cámara de gas. Sin embargo, Millar con su aproximación macarra cambia la narrativa al mostrar en uno de sus giros marca de la casa que realmente Nemesis NO es Anderson, ya que Anderson murió cuando era un joven en un antro en mitad de la nada donde fuera que fuese para entrenarse para su venganza. Asesinado por quien sea que es Nemesis en la actualidad. Este elemento es una ostia en toda la boca del origen del héroe de DC, reforzando que un niño sólo por los lugares más peligrosos del mundo en el mundo real no se convierte en un experto luchador mente maestra, sería asesinado (o algo peor) a las primeras de cambio.

El problema principal viene con la sorpresa de las últimas páginas del comic. De forma sorprendente, Morrow mata a Nemesis en el climax final en la Casa Blanca y de alguna manera parece que va a haber un final feliz. Sin embargo, Millar la vuelva a liar al mostrar que el Nemesis muerto no era el verdadero Nemesis, que es un rico empresario que se dedica a dar habilidades mejoradas a personas aburridas para que desaten el caos. Personas se entiende super ricas que pueden pagar el costoso tratamiento. Entiendo que esta fue la forma que Millar entendió mejor para dejar la puerta abierta a nuevas historias en caso que este Nemesis tuviera éxito.

Sin embargo, este último giro es una idea completamente fallida más allá del shock-value, porque si cualquiera puede ser Nemesis, en el fondo no hay nada especial en él. Y a la vez, la idea que un maestro del caos y el crimen puede ser fabricado sin problemas rompe lo que acabamos de ver, que eran acciones excepcionales de alguien muy loco. El detalle final de una mente maestra que 10 años antes sabía que Morrow sobreviviría a Nemesis y estaría un día concreto en un sitio determinado para poder recibir su felicitación es una ridiculez más de un final que no me funciona en absoluto.

En todo caso y a modo resumen, incluso no conectando con la historia de Nemesis, es un comic resultón que tiene claro qué tipo de entretenimiento ofrece y al público que lo dirige. Si entras en el rollo no tengo duda que es un comic super entretenido.

Comparto las primeras páginas del comic:

Volver a leer Nemesis me ha recordado porqué es uno de los comics que menos me gustan de Millar, unido a que tampoco es el mejor trabajo de McNiven. Un Millar hiper macarra y over-the-top que ponía el shock-value por encima de la historia.

PUNTUACIÓN: 6/10

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