Gracias a Netflix pude ver con mi hijo Trollhunters, la genial serie de animación creada por Guillermo del Toro a partir de la novela del mismo nombre, escrita junto a Daniel Kraus.
PUNTUACIÓN: 7/10
Jim Lake es un adolescente de quince años que vive en la aparentemente idílica población de Arcadia. Tras encontrar por casualidad un amuleto mágico, se transformará en un guerrero con el título de Trollhunter, cazador de trolls. De ese modo será el elegido para defender a los trolls que viven en el subsuelo de los trolls malos que intentan acabar con la paz y conquistar el mundo.
La historia es en parte bastante típica, el viaje de aprendizaje del héroe, que tiene que llevar una doble vida en Arcadia de día, y como Trollhunter de noche.
Además, el hecho de ser el primer humano en recibir estos poderes hace que también tenga que enfrentarse al escepticismo de los trolles buenos que piensan, tal vez con razón, que no tiene lo que hay que tener para cumplir esta función ancestral de defensor del pueblo troll frente a las amenazas que les acosan.
Por suerte, tendrá la ayuda de su mejor amigo, Toby, un joven con problemas de sobrepeso, y de Claire, una compañera hispana del instituto. De esta manera, todo el espectro demográfico políticamente correcto estaría cubierto, teniendo en cuenta que esto es una serie de animación americana para todos los públicos.
Trollhunters ha sido producida por Dreamworks, lo que asegura un nivel excelente de animación. Además, la unión con Del Toro resulta perfecta para crear el mundo subterráneo de los trolls, en el que destaca especialmente el Mercado de los Trolls.
Argumentalmente, Del Toro vuelve a repetir argumentos de varias de sus películas, (El laberinto del Fauno, Hellboy 2), mostrando un mundo oculto de nuestra sociedad moderna. En todo caso, aunque no inventa ninguna rueda ni es increíblemente original, sí consigue que todo encaje y que el resultado sea super entretenido.
La primera temporada de Trollhunters se compone de 26 episodios de 25 minutos, que se ven en un suspiro. A su vez, estos episodios se dividen en 2 partes de 13 episodios, que cuentan 2 historias autocontenidas con inicio y final a modo de novelas que forman parte de una gran saga.
A pesar de esto, el último episodio nos dejó con un cliffhanger monumental que no se resolverá hasta la segunda temporada, que ya se encuentra en plena fase de rodaje y cuyo estreno se espera para antes de Navidad.
Comparto el trailer de esta entretenida serie.
Trollhunters en una entretenida serie de animación para todos los públicos, en el sentido más amplio del término. Aunque gustará sobre todo a los más pequeños, si eres fan de la animación, creo que no te la puedes perder.
Gracias a Netflix hemos podido disfrutar en casa del estreno mundial de Okja, la nueva película de Bong Joon-ho (Snowpiercer, The Host, Memories of murder), una fábula que sirve de crítica contra las industrias cárnicas y su trato a los animales, y como la sociedad no queremos ver lo que pasa a nuestro alrededor.
PUNTUACIÓN 8/10
Durante varios años, la pequeña Mija (An Seo Hyun) ha sido la cuidadora y compañera en su casa de las montañas en Corea del Sur de Okja, un gigantesco cerdo. Okja es propiedad de la Corporación Mirando, que descubrió esta nueva especie en una de sus granjas en Chile. Allí obtuvieron 10 ejemplares que fueron distribuidos por granjas de todo el mundo para que fueran criados en condiciones naturales. Al cabo de 10 años, la Corporación Mirando, que está dirigida por la excéntrica Lucy Mirando (Tilda Swinton), recogerá a todos los animales y los llevará a su sede en Nueva York para conocer qué animal recibe el premio de «Supercerdo». Aunque el objetivo último de esta especie es servir de alimento para la población mundial. Mija viajará a Estados Unidos para intentar liberar a Okja.
Okja es una película muy atípica que mezcla varios géneros durante su metraje y que mantiene un tono muy cercano a la farsa en muchos momentos. Esta mezcla que a mi me ha gustado mucho entiendo que es justo lo que puede provocar que no sea del agrado de todo el mundo.
El inicio en el que conocemos el día a día de la niña y su animal tiene un tono pausado en medio de la naturaleza que hace que pensemos que estamos ante una adaptación de una película de animación de Miyazaki. En esta parte, sientes y comprendes los vínculos que se forjan entre ambos, y de manera muy sutil entendemos el nivel de inteligencia de Okja.
A continuación, la película deriva a una crítica a nuestra sociedad con tintes de farsa en la que todos los personajes parecen caricaturas. No es solo que los papeles de Tilda Swinton o Jake Gyllenhaal, (que interpreta a Johnny Wilcox, un veterinario y presentador de realities contratado por Mirando) sean exageradamente «over-the-top». Mija también conocerá en su viaje al grupo de defensa de los animales ALF (Animal Liberation Front), liderado por Jay (Paul Dano), en el que todos sus integrantes tienen también un punto de patetismo y ridiculez.
El director Bong Joon-ho ya nos enseñó en The Host su increíble habilidad para rodar películas «de monstruos». Pero con Okja lo lleva un paso más allá, consiguiendo una naturalidad alucinante que hace que pensemos que Okja, a pesar de su enorme tamaño, pudiera ser un animal real y no un CGI creado por ordenador. Su interacción con Mija es siempre perfecta, lo que hace que aún tenga más mérito la actuación de la joven actriz coreana Ahn Seo Hyun, que tuvo que actuar siempre imaginando al enorme cerdo.
Bong Joon-ho escribió también el guión, y lo cierto es que es muy inteligente en la forma en que presenta todos los elementos. Al pasar de la fábula inicial a la sátira alocada, crea la sensación de estar ante una película ligera. De esta forma, consiguió impactarme en el último tercio, en el que vuelve a cambiar el tono con el siguiente giro, que la convierte en una oscura y claustrofóbica historia casi de pesadilla.
Es en este momento en el que hay un par de momentos especialmente duros e impactantes con los cerdos, cuya inteligencia los eleva de la categoría de «comida» a la que normalmente pertenecen. En este aspecto, también hay una importante parte de crítica social hacia nuestra sociedad de consumo. No es que no sepamos lo que pasa, es que no queremos saberlo y preferimos mirar hacia otro lado. Como digo, un guión muy inteligente bajo un envoltorio de película ligera.
Tengo que hacer mención a la polémica que se originó en Cannes con esta película, y con la que estoy totalmente en contra. Okja la ha producido Netflix, por lo que su distribución ha sido online y no en salas de cine. El rechazo de un sector de la industria ha provocado un cambio en las normas del certamen francés para evitar que una película pueda competir en la Sección Oficial si no se va a estrenar en salas de cine. De hecho, Pedro Almodovar llegó a decir que para él, solo es cine lo que se ve y se estrena en pantalla grande.
A mi me encanta la experiencia de ver una película en las salas de cine, y entiendo que este ocio está empezando a estar en peligro de extinción, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones están pegados a los móviles y tablets y lo ven todo en estos dispositivos de pequeñas dimensiones.
Pero este razonamiento de Cannes y los gurus de la cultura cinematográfica me parece una autentica locura y para mi solo indica la lucha de poder que se está produciendo en el mundo del cine, en el que un sector de estudios, distribuidores y, por que no decirlo, autores, se ven amenazados por los nuevos canales de distribución, representados en este caso por Netflix.
Gracias a Netflix pude ver Okja legalmente al mismo tiempo que el resto del mundo, cosa que no pude decir de Snowpiercer o The Host, que no se estrenaron en mi ciudad porque no tuvieron distribución, y que solo los pocos afortunados que van a Sitges (y otros festivales), pudieron ver en pantalla grande. Entonces, ¿de qué estamos hablando exactamente? Si el cine es cultura como tantas veces les he oído decir, para exigir una subvención o para que les bajen el IVA, ¿el objetivo no debería ser que esta obra artística pudiera llegar a la mayor cantidad de público de la forma más rápida y económica posible? Parece que esto solo es así si ellos cobran el cheque…
Comparto un teaser trailer de esta película, que no desvela los elementos más sorprendentes de la película.
Okja es una película muy interesante, aunque entiendo que puede no ser del gusto de todo el mundo. En mi caso, a mi un cerdo de 3 metros y varias toneladas de peso me hizo reir y me preocupé por él, y al final esta historia de amistad me hizo reflexionar sobre una parte de nuestra sociedad a la que normalmente no le presto atención. Objetivo cumplido.
Tras el éxito y la sorpresa que supuso la primera temporada de The Get Down, la serie de Baz Luhrmann creada para el canal online Netflix que contaba el origen del rap y la música disco en la Nueva York de finales de los setenta, llegó el momento de conocer el final de la historia de esta serie que ha estado envuelta en la polémica al ser la producción más cara de la cadena. ¿Qué tal ha sido el final? ¿Han sabido terminar satisfactoriamente la historia? Ahora lo veremos.
Al final de la primera temporada, «The Get Down Brothers» habían disfrutado de su primer éxito y empezaban a pensar en que podían ganarse la vida con su música. A su vez, Mylene, la hija del predicador, conseguía vencer el rechazo de su padre e iba a firmar un contrato discográfico que podría convertirla en estrella del disco.
En esta segunda temporada, ambientada de nuevo en 1978, los jóvenes tendrán que enfrentarse a la dura realidad de unas calles controladas por las mafias y asediadas por las drogas, mientras que luchan por abrirse paso en la industria discográfica.
¿Qué ha pasado en esta temporada?
La triste sensación que me dejó es que Netflix cortó el grifo de los millones tras comprobar que la costosa primera temporada no había tenido tanto éxito como se esperaba. O que aun teniéndolo, no le salía a cuenta el enorme gasto de recreación de un Bronx medio derruido y envuelto en luchas raciales. Así que han optado por acabar la serie de la forma más barata posible, intentando conservar la dignidad del producto final. Algo que no han podido conseguir.
Con motivo del estreno de la primera temporada, leí varios artículos que decían que se habían rodado completamente los 12 episodios que componían la serie, pero que comercialmente habían decidido dividir la serie en 2 temporadas para intentar sacarle mayor rendimiento económico. Ahora compruebo que esta segunda temporada finalmente no es de seis episodios, sino solo de cinco.
Además, en lugar de los numerosos planos generales de los chicos en Nueva York que vimos en la primera parte, estos han sido sustituidos por una pobre animación que rompe totalmente el ritmo del visionado. La impresión es que aunque los actores habían rodado todas las escenas, faltaba toda la post-producción y la inserción de fondos digitales y otros efectos que ayudaban a recrear los años setenta. Y al no tener «cash», tuvieron que inventarse esta animación como solución de emergencia para poder cerrar la serie.
Los cuatro primeros episodios mantienen un ritmo similar al visto hasta el momento, con una excelente banda sonora y buenos números musicales, aún con la sorpresa de la animación. Sin embargo, el quinto y último episodio es un «sálvese quien pueda», en el que hay que cerrar todas las tramas de la forma más rápida y anticlimática posible, aunque esto provoque locuras y más locuras. Una gran decepción, para una serie que pintaba muy bien.
Comparto el trailer de esta segunda temporada:
El final de The Get Down ha sido una decepción que me ha dejado sensación de ocasión perdida. En todo caso, si te gusta el rap y la música disco de finales de los setenta, la serie probablemente siga teniendo elementos que serán de tu agrado.
Por 13 razones es la serie de la temporada. Su éxito está totalmente justificado y a la vez resulta un tanto extraño, teniendo en cuenta que el tema central es sacar a la luz el bullying que sufren miles de adolescentes en los institutos.
El adolescente Clay Jensen (Dylan Minnette) vuelve un día a casa después del colegio y encuentra una misteriosa caja con su nombre. Dentro descubre una cinta grabada por Hannah Baker (Katherine Langford), una compañera de clase por la que sentía algo especial y que se suicidó tan solo dos semanas atrás. En la cinta, Hannah cuenta que hay trece razones por las que ha decidido quitarse la vida. ¿Será él una de ellas? Si las escucha, tendrá oportunidad de conocer cada motivo de su lista.
Por 13 razones es un bestseller escrito por Jay Asher que ha sido adaptado para la televisión por Brian Yorkey. La serie cuenta entre otras con Selena Gómez como productora, y ha contado con el asesoramiento de psicólogos y expertos para que las situaciones que veremos en la serie sean lo más realistas posibles.
La intención principal es sacar a la luz problemas como el bullying, los suicidios adolescentes o la cultura de la violación existente en institutos y universidades, y generar un debate en torno a estos asuntos.
Lo primero que hay que decir es que aunque la serie está planteada como un servicio social destinado a sacar a la luz estos temas espinosos, es una buena serie de televisión de 13 capítulos de una hora, que se ven en un suspiro y que sabe mantener enganchada a la audiencia. En ningún momento parece que nos están contando un rollo, y las situaciones y los personajes transmiten realismo y naturalidad.
El resultado final es conocido desde el principio, Hannah se ha suicidado, pero el misterio del porqué y el papel de cada compañero de instituto te mantiene en tensión. Estamos ante buena televisión que hace que sientas perfectamente el dolor que Hannah sufre y como cada día en el instituto era un tormento para ella. No se trata de chiquilladas, sino de comportamientos dañinos que solo se pueden corregir si se muestran sin tapujos y sin esconder sus consecuencias.
Además, la serie acierta en señalar como uno de los principales problemas actuales es la falta de empatía hacia los que nos rodean. Cosas que para ti son insignificantes a otra persona le pueden ocasionar un enorme daño, incluso aunque no fuera eso lo que pretendías. El problema es que casi nunca pensamos en los demás, solo en nuestras necesidades y como saciarlas. Hay 13 «culpables» del suicidio, pero algunos lo son por cosas poco importantes y otros por realizar actos horribles.
La serie está muy bien interpretada por todo el reparto de jóvenes actores, que cubren todos los arquetipos de jóvenes: El tímido, el abusador, y seguidor que hace lo que el jefe del grupo manda, la chica que busca ser aceptada, la que hará lo que sea para mantener su reputación, el nerd que no encaja en ningún sitio, el homosexual, la que no quiere salir del armario por el que dirán, etc.
Algunos comportamientos tóxicos que se ven amplificados por las redes sociales, de forma que una foto inocente puede arruinar una reputación si es sacada a la luz fuera de contexto. Una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad.
También me ha parecido importante que la serie muestra personas complejas que no son necesariamente malvadas, sino solo estúpidos que se comportan la mayoría de la veces equivocadamente. Incluso Hannah, la víctima de esta historia, o Clay, el teórico chico bueno (al menos hasta que escuchemos lo que Hannah tiene que decir de él), se equivocan, no saben expresar sus sentimientos cuando más falta hace y ocultan como son de verdad a sus padres y a su entorno.
El suicidio nunca es la situación y deja un enorme vacío en tu familia, amigos, etc. Y eso es algo que no se puede olvidar y que la serie deja claro desde el primer fotograma. Además, aunque los episodios son en general bastante «limpios», los últimos dos episodios son super duros de ver, al mostrar el horrible hecho que sufre Hannah que significa la gota que colma el vaso para ella, y el propio suicidio. Momentos muy duros pero necesarios para poner el foco en lo verdaderamente importante, el dolor del prójimo. De esta forma, espero, se puede intentar construir una sociedad que no esté controlada por «ganadores» que lo son a costa de machacar a los demás.
Quizá el único pero de la serie es que en algunos momentos hay cierta sensación de relleno, cuando estás deseando que Clay continúe escuchando las cintas y la historia se detiene en otros personajes menos importantes. Pero esto es un pero muy pequeñito para una serie que me ha impactado.
Comparto el trailer de esta serie:
Por 13 razones es una serie que debería ser mostrada en todos los institutos y que suplica porque abandonemos el egoismo que domina nuestra sociedad e intentemos empatizar un poco con nuestros semejantes. Que no es poco. Una serie totalmente recomendable que debes ver.
Tras la decepción provocada por Luke Cage, serie de Netflix estrenada el año pasado que no pude terminar de ver de lo mala que era, habían dudas sobre qué esperar de Iron Fist, la última serie inspirada en los héroes urbanos de los comics Marvel antes de la serie / evento The Defenders, que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist. ¿Será un fail como Luke Cage o nos sorprenderá positivamente? Lo cierto es que las críticas han sido mayoritariamente negativas, lo que hace que la cosa no pinte bien, pero a pesar de todo empecé a verla con una mentalidad abierta y dispuesto como siempre a intentar pasar un buen rato.
El argumento de Iron Fist gira en torno al retorno de Danny Rand (Finn Jones) a Nueva York tras haber sido dado por muerto hace 15 años tras sufrir un accidente de avión en el Himalaya con su familia. El padre de Danny, Wendell Rand, fundó Rand Industries junto a su amigo Harold Meachum (David Wenham), que también falleció hace años a causa de un cancer. La empresa está ahora dirigida por los hijos de Harold, Ward (Tom Pelphrey) y Joy (Jessica Stroup), que inicialmente no creerán a Danny y pensarán que están siendo objeto de un intento de estafa a costa de su amigo muerto. Obligado a vivir como un mendigo, Danny solo recibirá un poco de compasión por parte de Colleen Wing (Jessica Henwick), una profesora de artes marciales cuyo dojo sufre problemas económicos.
Además, Danny no solo ha vuelto a Nueva York para reconectar con su vida anterior, sino que durante estos años se ha convertido en el Puño de Hierro (Iron Fist), un maestro en las artes marciales que es el defensor de la ciudad mística de K´un-Lun frente a la amenaza de La Mano, que está muy presente en Nueva York, como pudimos ver en la segunda temporada de Daredevil.
Iron Fist cuenta como showrunner a Scott Buck, veterano escritor y productor de series como A dos metros bajo tierra o Roma, y que también dirigió las peores temporadas de Dexter. No estamos por tanto con un director de garantías, aunque quería pensar que Jeph Loeb, la cabeza visible de Marvel Television, podría mantener la serie fiel a los tebeos.
El personaje de Iron Fist fue creado en los años 70 por Roy Thomas y Gil Kane, dos míticos autores de Marvel Comics, debido a la enorme popularidad de las películas de Kung-Fu y buscando repetir el éxito de Shang-Chi, personaje creado por Steve Englehart y Jim Starlin. Además de sumarse a la moda de las artes marciales, el personaje representaba el eterno outsider que no encaja en ningún sitio. Danny sufrió en K´un-Lun el rechazo y el racismo por parte de unos monjes que no le consideraban digno de aprender artes marciales. E incluso tras convertirse en Iron Fist, seguirá visto como un extranjero. Y al volver al mundo occidental, sus conocimientos y modo de vida oriental también le situarán al margen de la sociedad tradicional.
Tras varios años compartiendo serie junto a Luke Cage, con etapas tan recordadas como la de Chris Claremont y John Byrne, el personaje cayó en el olvido comiquero hasta que en 2006 Ed Brubaker, Matt fraction y David Aja firmaron una de las mejores etapas del personaje, resaltando el papel místico del personaje y su conexión con el mundo de K´un-Lun.
Esta serie de Televisión producida por Marvel y Netflix estuvo rodeada de una tramposa polémica durante la producción y rodaje que sinceramente creo que la ha perjudicado bastante, independientemente de la calidad de esta propuesta. Y es que un ruidoso (aunque confío que reducido) número de personas exigieron inicialmente que el protagonista debería ser un actor asiático, y criticaron duramente el casting de Finn Jones (Juego de Tronos) como Danny Rand. Opino que la polémica es tramposa porque el personaje de los comics es un blanco rubio de ojos azules, y el casting de Marvel solo buscaba ofrecer la máxima fidelidad con el personaje de unos comics que estas voces críticas claramente no han leído ni les importa lo más mínimo. Solo buscaban forzar un mal entendido concepto de corrección política y variedad étnica en una serie donde no correspondía. Y es que esas mismas voces que demandan ese cambio de raza no entienden que con su propuesta solo perpetúan el cliché de que los asiáticos sólo sirven como actores de películas de artes marciales.
A pesar de mi comentario anterior, siendo sincero hay que partir de la base que Iron Fist no es una serie demasiado buena y tiene numerosos defectos. Pero creo que globalmente ha sido lo suficientemente entretenida como para haber visto los 13 episodios de esta primera temporada, lo que ya es más de lo que hice con Luke Cage.
Si empiezo por el lado positivo, creo que Finn Jones clava a Danny Rand y sabe trasmitir todo su carisma, que es en parte lo que salva la serie. Danny es una persona perdida que no encaja en ningún sitio y que su misión es demasiado increíble que puede hacer que sea tomado por loco. A pesar lo lo cual, no dudará en hacer lo correcto en todo momento, ya sea en un combate o en el complicado mundo empresarial.
La serie también acierta en centrar la trama en un núcleo reducido de personajes: Danny, Colleen Wing, y los hermanos Ward y Joy Meachum. Colleen es quizá la más floja de los cuatro porque no llegas a creerte que esta menuda actriz pueda patear traseros como lo hace en la serie, y su giro de personaje es un WTF increible. Pero Tom Pelphrey (Ward ) y Jessica Stroup (Joy) realizan unas convincentes actuaciones como hermanos ejecutivos de una gran empresa, el primero atormentado por la enorme sombra de su padre (genialmente interpretado por David Wenham) y la segunda enfrentada a la dicotomía de ser la fría ejecutiva que la empresa necesita y a la vez intenta ser una buena persona. El problema, de nuevo, es un guión que les hace hacer una cosa y casi la contraria en el mismo episodio.
Me gustó y me sorprendió también que Iron Fist huya de la narración mediante flashbacks de la infancia de Danny en K´un-Lun, un recurso narrativo que Arrow ha utilizado hasta la extenuación. La acción transcurre casi por completo en Nueva York en la actualidad, aunque Danny nos cuenta durante los 13 episodios numerosos detalles de su vida anterior. Y aunque no es el tipo de historia que esperaba a priori, si consiguió que me interesara. Además, pasan un montón de cosas en esta temporada que consiguen que no sintiera como en Jessica Jones y Luke Cage que habían episodios enteros de relleno sin interés para la trama principal. En este aspecto, la serie acierta donde Jones y Cage fracasaron estrepitosamente.
La serie además conecta con las otras series del Universo con varios cameos entre los que destaca el de Claire Temple (Rosario Dawson), que nos recuerda que en pocos meses veremos la unión de los cuatro héroes urbanos en Los Defensores.
Y prácticamente aquí termina lo bueno que puedo decir de esta serie.
Y es que Iron Fist tiene unas notables carencias y locuras que voy a comentaros a continuación y que hacen que la serie no sea lo buena que me hubiera gustado.
El principal defecto de Iron Fist son sus mediocres escenas de acción con una horrenda realización, que suponen una enorme decepción. Tras Daredevil, con sus excelentes y brutales coreografías, Iron Fist tenía que aspirar a superar lo visto, y claramente la serie dirigida por Scott Buck naufraga en este aspecto. Leí que Finn Jones solo entrenó artes marciales de forma intensiva tres semanas antes del inicio del rodaje, debido al apretado planning de rodaje televisivo, lo que claramente no es tiempo suficiente para adquirir la fluidez requerida para el papel. No se si para maquillar las carencias de los protagonistas o directamente por una mala dirección y montaje, nunca vemos una buena escena de acción que no se vea lastrada por demasiados cortes. Además, Iron Fist dice ser el guerrero definitivo, pero en la realidad cualquier esbirro del tres al cuarto consigue golpearle, lo que demuestra una evidente contradicción entre lo que nos cuentan y lo que nos muestran. Iron Fist debería ser intocable por su fluidez y habilidad, y es algo que nunca llegamos a ver.
Por otro lado, antes comentaba como positivo que pasan muchas cosas durante la serie que evita que te aburras. Lástima que haya unos saltos de lógica brutales que hacen que piense que los escritores piensan que todo vale para que la trama avance. Además de algunos giros que son completas locuras. Algunos personajes cambian de opinión sin suficiente justificación y cometen errores de principiante que lastran nuestra empatía hacia ellos, o los guionistas les colocan en situaciones lamentables.
Las numerosas ridiculeces y locuras de varios giros del guión sitúan a Iron Fist al mismo nivel que otros productos de entretenimiento de perfil bajo como Arrow o Flash, cuando Daredevil miraba de tu a tu a las mejores series de la parrilla televisiva «seria». Y eso para Netflix no es suficiente. Si Daredevil marcó el standard televisivo para producciones de superhéroes para la pequeña pantalla, sus series son las primeras que deberían intentar mantener el nivel y este Iron Fist no lo consigue, como tampoco lo consiguió Luke Cage.
Además, me sorprendió que la trama se centrara en Nueva York y evitaran claramente mostrar K´un-Lun, cuando es una parte tan importante en la historia de Danny Rand / Iron Fist. Esto mirado por el lado positivo significa que los escritores consiguen hacen interesante a Danny Rand sin mostrar esa parte esencial de su vida. Y abre la posibilidad de una impresionante segunda temporada, que de momento no está confirmada, inspirada en la historia de Brubaker / Fraction que mostró las Ciudades Celestiales y el gran torneo de las artes marciales.
Pero si lo miramos con el vaso medio vacío, se nota que esta elección viene marcada de inicio por restricciones presupuestarias que marcaron el tipo de historia que se podía contar. Y hace que recuerde cuando escuchaba los comentarios de la sobresaliente The Shield creada por Shawn Ryan, en la que comentaban como el motivo del éxito de la serie es que siempre ofrecían la mejor historia posible sin guardarse nada en la recámara. De esta forma, si se les ocurría una historia brutal para el final de temporada, se las apañaban siempre para introducir y adelantar ese argumento a la mitad, lo que les obligaba a esforzarse en todo momento y evitaba que se acomodaran. En este aspecto, sí creo que Iron Fist ha jugado demasiado sobre seguro y se ha quedado en tierra de nadie, no consiguiendo contar la mejor historia posible con el personaje.
La realización es además demasiado televisiva y en lugar de potenciar la historia, la baja el nivel al de cualquier serie del montón, le quita todo elemento que convirtió a Daredevil en especial. Me queda la duda de si el ser la última serie antes de The Defenders, que empezó a rodarse justo a continuación de Iron Fist, haya podido hacer que Marvel Televisión se acomodara pensando que la serie verdaderamente importante a la que asignar la mayoría de recursos era esta última en detrimento de Iron Fist. No hay casi nada destacable en la producción, solo detalles inconexos entre episodios que muestran lo que podría haber sido y no fue.
En resumen, una serie que mejora a Luke Cage, algo que no era tan difícil para empezar, pero que no pasa de un aprobado muy justito que no es suficiente y deja poso de decepción. Comparto a continuación el trailer de la serie, que ha resultado ser mucho mejor que el producto final.
Iron Fist es entretenida pero montonera. Muestra cierta mejora si la compramos con Luke Cage pero no lo suficiente, y deja a las claras que la magia de Netflix se ha desvanecido. ¿Podrán Los Defensores recuperar el prestigio perdido por el canal online? En unos meses saldremos de dudas.
PUNTUACIÓN: 5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
Debe estar conectado para enviar un comentario.