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Crítica de La escena del crimen de Ed Brubaker, Michael Lark, Sean Phillips y James Sinclair

Aproveché el inicio de 2021 para revisar los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips sobre los que aún no había escrito en el blog, como Fatale o los comics de Criminal publicados en Image Comics. Así que mientras espero que se publique la segunda novela gráfica de Reckless, voy a analizar el primer trabajo de la pareja: La escena del crimen, miniserie de 1999 publicada en el sello Vertigo y en la que curiosamente Phillips no dibujó, sino que entintó al gran Michael Lark.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El investigador privado Jack Herriman ha visto demasiados cadáveres, pero esa es la maldición familiar, porque su tío es el más famoso fotógrafo de escenas del crimen desde Weegee. Recuperándose de un caso con mal final, Jack se lanza resolver el asunto de una persona desaparecida que tendría que ser fácil, pero que en cambio conduce directamente a los secretos y las mentiras de una extraña secta sexual.

La escena del crimen de Ed Brubaker y Michael Lark se publicó años antes de sus aclamadas etapas en Gotham Central y Daredevil que les consiguieron numerosas nominaciones a los premios Eisner.

En España Norma Editorial publicó esta serie en 2000 en un formato curioso medio camino de todo, al ser comics con tapa más rígida que agrupaban dos grapas USA. Posteriormente, Planeta publicó también un tono en tapa dura similar al que fue publicado en USA cuando Brubaker y Lark movieron sus obras a Image Comics.

He hablado tantas veces de Ed Brubaker y Sean Phillips que prefiero no repetirme. Su biografía más completa la podéis leer aqui.

Michael Lark es una autentica estrella del comic americano. Nominado al premio Eisner por su trabajo en Daredevil, Gotham Central, Batman Nine Lives y Terminal City. Ha ilustrado Terminal City: Aerial Graffiti, Scene of the Crime, y ha trabajado en varios otros títulos para DC / Vertigo, incluidos All-Star Comics, Superman: War of the Worlds, Sandman Mystery Theatre, The Invisibles y Legends. del Halcón. También dibujó la miniserie de Stephen King Dark Tower The Battle of Tull.

Lark comenzó en La escena del crimen una fecunda colaboración con Ed Brubaker que nos trajo a continuación etapas celebradas por crítica y público en Gotham Central o Daredevil. Actualmente está dibujando su serie de creación propia Lazarus junto a su otro gran colaborador, el escritor Greg Rucka.

La escena del crimen es una miniserie de cuatro números publicada en 1999. Ahora Brubaker, Lark y Phillips son profesionales de reconocido prestigio, y Brubaker y Phillips forman una de las parejas más celebradas en el mundo del comic americano mainstream, pero en el siglo pasado el noir era un género casi imposible de encontrar en las librerías especializadas, siendo una rara-avis para la época junto a comics como Sandman Mistery Theatre o Sam and Twitch entre otros.

Y lo cierto es que si algo es este comic es noir. Parece que Brubaker cubre todas las bases del género, un protagonista torturado por sus errores del pasado que nos cuenta la historia en primera persona, una investigación rutinaria a cargo de un detective que va a morder más de los que esperaba, y un mundo truculento en el que los inocentes suelen ser presa de depredadores sin escrúpulos. Además, Brubaker acompaña al protagonista, el investigador privado Jack Herriman , de un interesantísimo plantel de personajes secundarios, algunos de los cuales son estupendos, lo que indicaba que Brubaker tenía planes para la historia que iban más allá de esta primera miniserie.

Además me parece interesante que esta investigación gira alrededor de una secta de carácter sexual, algo que estuvo muy en boga en los años 80, y sobre lo que ha vuelto a escribir en otros comics suyos como Fatale o, más recientemente, en su novela gráfica Reckless. No tengo claro si este tema recurrente es debido a algún hecho de su vida real, o simplemente que quedó marcado en su infancia por los numerosos sucesos que protagonizaron estas sectas en los años 70 y 80.

El Brubaker de 1999 se muestra como un experto del género e incorpora además un tono de tristeza a la historia que encaja con estos personajes que han cometido muchos errores de los que responder. En este comic tiene además un detalle curioso y un tanto supérfluo, ya que marca en la página cada escena como si fuera un capítulo de un libro, algo que realmente es innecesario en un comic y que no hemos vuelto a ver en sus obras posteriores. De esta forma, la miniserie de cuatro números estaba a su vez dividida en 20 capítulos. Pero dejando aparte este detalle sin importancia, en La escena del crimen veremos elementos que Brubaker ha reflejado de una forma u otra en mucha de su obra posterior. Un trauma provocado por la falta de un familiar y el morboso atractivo que es el mundo del crimen y las muertes que provocan para los lectores, reflejado en la figura del tío de Jack, un famoso fotógrafo de escenas del crimen.

Lark dibujó y entintó el primer número, pero a partir del segundo sus lápices fueron entintados por Sean Phillips. Viendo la comparación del primer número respecto de los demás, diría que Phillips entintó de forma muy elegante sin tapar los lápices de Lark, permitiendo que las imágenes se sientan totalmente suyas. En estas páginas ya vemos al Lark super narrador que es hoy en día, un dibujante con un estilo poco corriente centrado en que todo aparezca en la página de la forma más realista posible y alejado de las poses y las splash pages espectaculares. En Lark todo es narrativa y sus páginas suelen estar bastante abarrotadas de viñetas, normalmente entre 6 y 10, planteando contar la historia de la forma más sobria posible, alejado de efectismos propios del comic de superhéroes. James sinclair fue el colorista de toda la serie y utilizó una palea de tonos apagados que recalcan el carácter realista de la historia.

El comic no tiene soluciones fáciles ni finales felices, quizá por eso deja tan buen sabor de boca y te deja con ganas de más. De hecho, resulta una pena que a pesar que DC / Vertigo anunció una segunda miniserie de La Escena del Crime, no llegó a publicarse, entiendo que porque Brubaker y Lark fueron ascendiendo en DC y recibiendo encargos cada vez más importantes.

Si tengo que ponerle un pero tras mi relectura de esta semana, diría que dentro que me ha gustado mucho La escena del crimen es casi demasiado noir, hasta el punto de casi verse venir todo lo que va pasando en el comic al ajustarse tan milimétricamente a los clichés del género. En todo caso, esto es un pero muy pequeñito para un comic super disfrutable hoy en día.

Comparto a continuación las primeras páginas del comic que seguro os engancharán:

La escena del crimen es noir en su estado más puro y a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se publicó por primera vez, sigue siendo una excelente lectura por la que no pasan los años.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de That Texas Blood volumen 1 de Chris Condon y Jacob Phillips

Me ha encantado That Texas Blood, el debut como artista completo de Jacob Phillips, hijo de Sean (Criminal) Phillips, junto al escritor Chris Condon, que nos ofrecen en su primera obra un tenso relato de género negro que me ha atrapado desde la primera página.

PUNTUACIÓN: 8/10

El colorista de CRIMINAL JACOB PHILLIPS por primera vez como artista completo y el escritor CHRIS CONDON irrumpen en escena con esta nueva serie regular editada en Image Comics. Al igual que París, Texas o No es país para viejos, este comic Neo-Western para adultos comienza cuando la búsqueda para recuperar un cazo de su mujer conduce al Sheriff Joe Bob Coates a una tensa confrontación el día de su 70 cumpleaños, lo que hará que se cuestione su efectividad como sheriff del condado de Ambrose, Texas.

That Texas Blood es una extraordinaria tarjera de presentación para los autores Chris Condon y Jacob Phillips. La historia de That Texas Blood tiene numerosas reminiscencias de obras clásicas como No es pais para viejos de los hermanos Coen, en la que un veterano Sheriff a punto de jubilarse tiene que enfrentarse a situaciones hasta cierto punto habituales en la deprimida y pobre Texas rural. El acierto del comic es que la figura del sheriff Coates no sea principal para Condon, sino que resulte el receptor de las historias de la gente que vive y comete crímenes en su condado.

Tras un primer número con una historia unitaria que de forma magistral el tono del comic, «La cacerola», el primer volumen incluye además el primer arco de cinco números, «La conciencia de un hermano», que me ha parecido una increíble muestra del noir más clásico con un protagonista atrapado por un pasado del que pensaba que había conseguido escapar, hasta que tiene que volver a su pueblo natal al serle comunicada la muerte de su hermano.

Reconozco que las historias de Condon no son especialmente originales al ser 100% noir, pero sí transmiten de maravilla la sensación de pozo si nfondo que se debe vivir en esas zonas rurales de Texas en las que la esperanza hace tiempo que abandonó esos condados y la gente se va apagando poco a poco por causa del dolor, el alcohol y las drogas, o una combinación de todo lo anterior.

El segundo gran descubrimiento de That Texas Blood es ver el desempeño de Jacob Phillips como artista completo. Y el resultado, teniendo en cuenta que este comic es su ópera prima, creo que no puede ser mejor. Se nota que Jacob ha «mamado» en casa la narrativa comiquera, porque aunque le veo que tiene margen de mejora en lo relativo a unas figuras dibujadas en escorzos muy similares en muchas viñetas, sin embargo consigue un éxito brutal a la hora de transmitir el dolor y el drama interno que vive el protagonista. En ese sentido, el cuarto número USA, en el que Randy Terrill vuelva a la que fue su casa de niño y encuentra los recuerdos de su vida junto a su hermano fallecido, me parecen unos momentos super emocionantes y dolorosos. Si un buen noir para Ed Brubaker es el de personajes que parece que tengan las cartas marcadas y un destino escrito al que sin embargo se dirigen sin remisión, parece que Phillips tomó buena nota de los comentarios del socio de su padre para crear junto a Condon una maravillosa muestra del mejor noir.

La paleta de color de Phillips también me gusta mucho y la veo muy acertada para ayudar a transmitir los estados mentales y emocionales de los personajes, con momentos salpicados de un impactante rojo sangre que consiguen impactar al lector. Los colores aplicados «a brochazos» creo que aportan una mayor expresividad a la página y, frente a los perfectos coloreados digitales actuales, su estilo tiene un aire atemporal que va a hacer que sea un lectura que dentro de varios años vamos a poder seguir leyendo y disfrutando. Hay elementos narrativos y de fluidez que Phillips seguro va a mejorar en los próximos volúmenes, pero que en una primera obra consiga que sus personajes transmitan tanto me parece alucinante.

That Texas Blood va a tener continuidad, los propios Condon y Phillips me comentaron por Twitter (¡qué majos!) que ya están trabajando en el segundo volumen que empezará a publicarse este verano. Tras leer este primer volumen, me alegra poder decir que el comic entra en mi lista de «compra segura»

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!!

Crítica de Fatale de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Ed Brubaker y Sean Phillips comenzaron en enero de 2012 su relación con Image Comics con Fatale, serie de 24 números que realiza una sorprendente combinación de género negro y el terror cósmico de H. P. Lovecraft.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡ARMAS! ¡SEXO! CULTOS SECRETOS! ¡Y MONSTRUOS!

¡Nada de lo que han hecho hasta ahora los creadores de los premiados y superventas SLEEPER, CRIMINAL e INCOGNITO te preparará para el explosivo debut de FATALE!

En 2012 un hombre de luto por la muerte de su tío se topa con un secreto que lo lleva por el camino más oscuro imaginable… a una mujer seductora que ha estado huyendo desde 1935, un mafioso que puede ser un monstruo demoníaco inmortal, y las historias de todos los hombres condenados que han quedado atrapados en su lucha de décadas. FATALE combina el noir y el horror para contar una épica fascinante que no se parece a nada que hayas visto antes.

Fatale supuso un enorme éxito de crítica y público que cimentó el prestigio de Ed Brubaker y Sean Phillips como una voz única dentro del comic mainstream americano, además de asegurarles la estabilidad económica para poder seguir creando sus comics en Image Comics con total libertad, cosa que llevan haciendo desde entonces.

Frente a las historias de género negro puras con las que Brubaker y Phillips comenzaron su andadura en Criminal como Lawless o Bad night, en los años anteriores a Fatale Brubaker había mostrado un gran interés en salir de su zona de confort incorporando elementos a sus tramas que permitieran varios registros, como fue Last of the innocent, o su segunda miniserie de Incógnito, en la que mezclaba a su historia de seres super poderosos contada desde un punto de vista pulp un giro metatextual.

Para Fatale, el desafío fue aún mayor, al plantear una historia de terror combinada con una reflexión sobre la figura de las clásicas femme-fatales tan habituales en el género negro. Brubaker comenta que buscando encontrar su voz para contar un tipo de historia que para él era completamente nueva, no es de extrañar que inicialmente empleara aquellas herramientas con las que más a gusto se sentía. Es por esto que Fatale muestre sobre todo al comienzo un terror construido a partir de una historia criminal con toques de historia de amor condenado.

Fatale es hasta la fecha la historia más larga de las realizadas por Brubaker y Phillips en el ámbito creator-owned. Kill or be Killed llegó al número 20, mientras que Sleeper también tuvo 24 números en sus dos temporadas publicadas dentro de Wildstorm, aunque con menor número total de páginas, además del propio hecho de que este comic es propiedad de Wilstorm / DC Comics. Aunque inicialmente la serie fue anunciada como de 12 números y Brubaker siempre comentó que el final estuvo siempre claro para él, el como llegar a ese momento se amplió sobre la marcha, llegando a doblar los planes iniciales al buscar que la historia de Josephine fuera contada de la mejor manera posible.

En el apartado artístico, Sean Phillips contó con Dave Stewart en los colores los primeros 11 números, mientras que problemas de agenda de Stewart, uno de los mejores coloristas del medio y también uno de los más solicitados, provocó que Elisabeth Breitweiser se incorporara a la serie en el número 12, coloreando el resto de números hasta el final. Lo cierto es que no sentí la diferencia, dado que Breitweiser se adaptó a los colores planos que asociamos a los comics de Brubaker y Phillips, primero con Val Staples, luego con Stewart y que actualmente está realizando Jacob Phillips, el hijo de Sean. En todo caso, el número 23 en el que descubrimos la revelación cósmica del origen de Josephine, permitió que Breitweiser se luciera por completo y demostrara por qué es ella también una maravillosa colorista por méritos propios.

Veo en Fatale a un Phillips en su salsa con su nivel habitual de calidad en la narrativa, aunque quizá deba reconocer que su estilo encaja perfectamente con el realismo y no tanto en la parte fantástica, mostrando a un monstruoso Bishop con claras reminiscencias a Lovecraft casi como si un figurante de una película de la Hammer de los 60 llevara una máscara de un monstruo. Además, que Fatale cuente con numerosas escenas sexuales no es noticia, aunque merece la pena indicar que es el comic que más explícitamente muestra el cuerpo de Josephine, con varios desnudos integrales frontales, cosa que no habíamos visto en los comics previos de la pareja.

Otro detalle interesante que descubrí leyendo entrevistas de la época ha sido conocer el método de trabajo de Brubaker y Phillips. Todo empieza con Brubaker «vendiendo» el concepto de la serie de Phillips con un tratamiento contado a nivel general, para estar seguro que a Phillips le interesa y quiere dibujarlo. Sin embargo, Phillips no quiere saber el final de la historia mientras dibuja, sino que prefiere ir dibujando a medida que Brubaker le envía el guión, nunca todo el número completo, sino normalmente en partes de unas ocho páginas, más o menos un tercio de cada número. Es por esto que Phillips en cierta manera va descubriendo las sorpresas del comic a medida que va trabajando en él, nunca a priori.

De hecho, los anuncios promocionales que he incorporado a la reseña fueron dibujados por Phillips a partir de las ideas de Brubaker de lo que sabía que el comic tendría que mostrar, pero sin ser necesariamente escenas reales del comic.

A continuación, resumo los argumentos de los 5 arcos de la serie:

Death Chases me (La muerte me persigue) Números 1-5

Secretos, mentiras, horror, lujuria y monstruos de antes del inicio de los tiempos, todos chocan en FATALE: DEATH ME CHASES. En la actualidad, un hombre conoce a una mujer con la que se obsesiona instantáneamente, y en la década de 1950, esta misma mujer destruye la vida de todos aquellos que se cruzan en su camino.¿Qué horrible secreto oculta? Sólo Brubaker y Phillips podrían haber unido el género negro con el terror de H. P. Lovecraft.

The Devil´s business (El negocio del Diablo) Números 6-10

En la década de 1970 en Los Ángeles, Josephine no puede esconderse de los cultos satánicos y de los ricos de Hollywood con espeluznantes películas de 8 mm. Y cuando un actor en apuros y su amigo herido se crucen en su camino, se desatará el infierno, dejando ondas que hacen eco hasta la época moderna, donde Nicolas Lash cae más profundamente en el hechizo de Josephine.

West of Hell (Al oeste del Infierno) Números 11-14

Desde los oscuros días de la depresión, hasta la Edad Media y el viejo oeste, estos relatos de horror y mito sobre el misterio de la mujer fatal revelan secretos que incluso nuestra heroína aún no conoce. Audaz y experimental, este es el horror pulp noir en su máxima expresión.

Pray for Rain (Reza por la lluvia) Números 15-19

Sexo, drogas, rock-n-roll y asesinos rituales chocan en el volumen más extraño y emocionante de FATALE hasta ahora. Una mujer extraña sin memoria se topa con la vida de una banda de grunge en apuros a mediados de los 90 en Seattle… ¿Se convertirá en su musa? ¿Los salvará de convertirse en un grupo de un único éxito? ¿O será algo mucho peor, dado que hay un asesino psicópata tras su rastro?

Curse the Demon (Maldice al demonio) Número 20-24

El último libro de la épica historia superventas de terror-noir de ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS. Los secretos de la inmortal Femme Fatale y su adversario salen a la luz antes de su explosivo enfrentamiento final.

Tras este resumen, lo cierto es que a pesar de ser un comic estupendo, considero que Fatale es el comic en el que Brubaker no acabó de acertar el concepto, o al menos la forma de combinar todos los elementos. Y quizá en ese sentido es la propia Josephine en la que se personalizan todos los problemas. Josephine es el arquetipo de «mujer fatal», una hermosa mujer morena capaz de hechizar a cualquier hombre con solo unas palabras.  Y excepto en el tercer arco formado con historias unitarias ambientadas en diferentes momentos temporales, en general la vemos en diversas épocas a través de los ojos de los hombres a los que atrapa y a los que utiliza para conseguir sus fines, que pasan por un lado por escapar de la secta de Bishop y por otro de conocer más detalles de un pasado que está oculto para ella. El hecho de convertirse casi en la secundaria de su propia serie no ayuda a generar la necesaria empatía.

El conocimiento que es un ser inmortal que ha muerto y renacido en diferentes eras tampoco consigue generar empatía hacia ella porque sus actos son egoístas y deja un reguero de sangre a su paso de hombres que no merecían el destino que sufrieron. Aparte, Brubaker nos deja además sin saber quién es reamente Josephine, dejando unas pistas que son demasiado poco, y mostradas demasiado tarde. En este sentido, saber que es perseguida por un culto satánico que quiere sacrificarla a unos dioses ancestrales que enlazan con la tradición Lovecratiana, tampoco consigue que la veamos como «buena» porque sus actos conscientes o inconscientes no lo han sido. Casi me recuerda a la forma en que Neil Gaiman muestra a sus deidades, mostrándoles como seres que actúan según su naturaleza y a los que los calificativos de «buenos o malos» no son aplicables.

Ambientar sus arcos en los años 50 en San Francisco para hacer una típica historia policial, en los 70 en Los Ángeles para poder tocar las historias de sectas de Hollywood tan influidas por las andanzas de Charles Manson, y en los 90 en el Seattle cuna del grunge, sirve para que Brubaker toque elementos de su vida personal que le mantengan creativamente interesado. Y junto a esto, tenemos 4 historias centrales con diferentes protagonistas para no verse constreñido por la obligación de historias contadas en arcos de cinco números, y un último arco en el que cambiamos de narrador para ver la historia desde el punto de vista de Nic, del villano Bishop y por último de Josephine, para conocer la historia de los principales personajes.

Con un final 100% Lovecraftiano que se aleja de las historias noir tradicionales, Fatale aún no encajándome en todo si que veo que es la historia más ambiciosa en todos los sentidos de las que nos han contado Brubaker y Phillips hasta la fecha. De hecho, agradezco que Brubaker se aleje de su zona de confort y nos sorprenda con historias tan diferentes entre si. Es por esto que creo que Fatale es un comic super recomendable y os invito a que lo probéis.

Os muestro a continuación las primeras páginas de este comic, que seguro os van a enganchar:

Comparto por último a modo de curiosidad, el anuncio promocional que crearon a modo de trailer para promocionar el comic:

Fatale es una historia diferente que se aleja de las raíces noir con las que Brubaker y Phillips se sienten más a gusto, ofreciendo una estupenda lectura que sin duda te sorprenderá.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Parker 1. El Cazador de Darwyn Cooke (Astiberri)

Si empecé el año comiquero comiquero con lo nuevo de Ed Brubaker y Sean Phillips, Reckless, me parece adecuado terminar el mes con un clásico del género negro, Parker: El Cazador, la primera novela gráfica del querido Darwyn Cooke adaptando las famosas novelas de género negro de Richard Stark, un clásico que habían estado demasiado tiempo fuera de mi biblioteca.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El cazador es la historia de un atracador que se enfrenta al submundo criminal de Nueva York con toda la sutileza de un impacto de escopeta en el pecho. Abandonado por la mujer que amaba y traicionado por su compañero de fechorías, Parker se abre camino a través del país con un único propósito en mente: vengarse fría y brutalmente, y reclamar todo aquello que le arrebataron.

Con El cazador se inicia la adaptación al cómic de la serie de novelas de Richard Stark (Donald E. Westlake) protagonizadas por Parker. Westlake, fallecido en diciembre de 2008, tuvo tiempo de ver los trabajos preliminares de Darwyn Cooke para la adaptación de sus novelas, con los que se mostró entusiasmado.

El cazador ha sido adaptada al cine primero por John Boorman, en A quemarropa, protagonizada por Lee Marvin y con Angie Dickinson entre el reparto, y más recientemente en Payback, protagonizada por Mel Gibson, con Kris Kristofferson, James Coburn y Maria Bello.

Premio Eisner 2012 a la mejor novela gráfica compilada

Darwyn Cooke (Toronto, Canadá, 1962 – Florida, USA, 2016) abandonó una exitosa carrera en la animación para concentrar sus energías creativas en su primer amor: los tebeos. Cooke pronto tomó la industria al asalto con trabajos como El gran golpe de Selina (Planeta), DC: The New Frontier (Planeta) y The Spirit (Norma).

Las novelas de género negro, particularmente las de Parker escritas por Richard Stark, han sido una de sus grandes fuentes de inspiración creativa. Es por esto por lo que el autor se decidió a adaptar las novelas de Richard Stark,  El cazador (2010), La Compañía (2011), El golpe (2012)y Matadero (2014), todas ellas editadas por Astiberri, y que le han valido el reconocimiento de la crítica y numerosas nominaciones a los premios Eisner y Harvey, considerados los más importantes de la industria del cómic estadounidense.

En 2008, su obra más popular, DC: The New Frontier, fue adaptada como película de animación, por la cual Cooke compartió una nominación a un premio Emmy.

Tenía muchas ganas de leer esta novela gráfica y de comprar y poseer una de las pocas obras de Darwyn Cooke que por un motivo u otro nunca llegué a comprar en su día. Y la experiencia lectora ha sido super satisfactoria. El primer elemento interesante de esta novela gráfica es que Darwyn Cooke es el autor completo de esta adaptación, usando un estilo de dibujo bitono en lugar de aplicar unos colores tradicionales. Esta elección del color consigue que el tomo tenga una cualidad atemporal que le va de maravilla a esta historia ambientada en el Nueva York de 1962, año en que fue publicada la novela. Además de la elección de color (o de falta de él), Cooke plantea sus páginas de forma original en lo relativo a las viñetas, al no remarcarlas en la página.

Al ser una adaptación de una novela, Cooke también opta en varios momentos por crear páginas a modo de ilustración con texto lateral de acompañamiento que le permite contar la historia y dar la información pertinente sin que la lectura se haga farragosa. Esta decisión narrativa funciona también de maravilla, haciendo que la lectura sea super fluida. De hecho, tuve que obligarme a no leerme El Cazador de una sentada. Si Cooke era un buen dibujante, era casi mejor narrador, y esto se nota sin duda en esta novela gráfica.

Tras años de historias de héroes y buenas personas, el género literario dió un vuelco en los años 50 y 60 al empezar a contarse historias desde el punto de vista de personas amorales que serían «los malos» de cualquier historia tradicional. Patricia Highsmith fue uno de los grandes exponentes de un tipo de narrativa que le iba como anillo al dedo al género negro. Parker, el protagonista de esta historia encaja completamente con esta definición y su novela de 1962 sirve para conocer una historia de venganza llevada a cabo por una persona amoral y sin empatía que sólo se preocupa por si mismo. Parker es un ejemplo palmario del típico tío duro que no se detiene ante nada para conseguir aquello que busca y que no tiene problema en matar a quien haga falta si me interponen en su camino.

Aunque la historia ha tenido varias adaptaciones cinematográficas, me han sorprendido los giros del guión con cambios de narrador incluido en algunos momentos. Puede decirse que Richard Stark no inventa ninguna rueda y que la historia es relativamente simple, pero el carisma y la fuerza del protagonista consigue que la historia funcione como un reloj y la sensación global sea totalmente satisfactoria.

Parker: El Cazador es una excelente novela que me ha metido de lleno en el mundo de Parker y me ha dejado con ganas de más. Por suerte, la idea es comprar las cuatro novelas gráficas que Darwyn Cooke publicó antes de su fallecimiento lo antes posible. Estoy seguro que las voy a disfrutar un montón.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Disparo de advertencia y Un mundo peor de Claudio Cerdán

He descubierto por esas casualidades tuiteras al escritor de género negro Claudio Cerdán, y hoy quiero recomendar las dos obras suyas que acabo de leer: la historia corta Disparo de advertencia y la novela Un mundo peor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Disparo de advertencia

El robo a un narcotraficante amenaza con terminar en guerra de bandas. La mafia marroquí contrata al Chino Nájar para que resuelva el asunto antes de que se les vaya de las manos. Sin embargo, todo se complica y el propio Chino se convierte en un objetivo.

CLAUDIO CERDÁN (Yecla, 1981), es un escritor de novela negra español. Sus obras han ganado diversos galardones, como el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra de 2012, el Premio Negra y Mortal 2019 o el I Premio Ciudad de Santa Cruz. Ha sido además finalista del XIII Premio Lengua de Trapo, del Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón 2013, en los Premios LeeMisterio.com 2013 como Mejor Novela, el II Premio de Novela Pata Negra USAL. del II Premio Valencia Negra. Firmó con el seudónimo de Arthur Gunn la novela El club de los mejores (Ediciones B, septiembre de 2016), publicada en varios países simultáneamente. En 2017 publicó La última palabra de Juan Elías (Ediciones B, 2017), continuación de la exitosa serie de televisión Sé quién eres, emitida por Telecinco, HBO, BBC4 y vendida a media docena de países. La acogida de este libro fue tan entusiasta que llegó a situarse entre los más vendidos de Amazon, Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro.

También escribió Nunca mires atrás (Menoscuarto Ediciones, febrero de 2018) y es la cuarta entrega de la detective Sonia Ruiz, serie iniciada por Lorenzo Silva y Andreu Martín entre otros reconocidos autores. Su última obra lleva por título Los señores del humo (Ediciones B, 2019), una ambiciosa novela coral aclamada por la crítica por la que ha obtenido el Premio Negra y Mortal 2019 y es finalista del Premio Novelpol y del V Premio Tenerife Noir. En la actualidad compagina su actividad literaria con la de colaborador con distintos medios como Zenda o el diario ABC, para el que cubrió el juicio de Ana Julia Quezada.

Disparo de advertencia en una estupenda novela corta de apenas 53 páginas que se lee en menos de una hora y que sirve de genial introducción al mundo criminal creado por Cerdán ambientado en la ciudad de Alicante.

Me gusta cómo a partir de un hecho real que sucedió hace años en Alicante, Cerdán crea su propia historia que sirva de presentación de su mundo criminal. Podría parecer que no es posible crear una buena historia de género negro en España si no está ambientada en Madrid o Barcelona, pero estas dos historias confirman que no es el caso. La prosa de Cerdán es seca y directa, y nos lleva de un lugar a otro y de un personaje a otro de forma fluida y sin que nada suene a forzado. Con un final impactante que trasmite el toque justo de cinismo que suele acompañar a toda buena historia de género.

Esta historia me ha recordado los clásicos número 0 del mundo del comic en el que te cuentan la historia de los protagonistas de forma en que te enganches para seguir leyendo los comics de ese personaje. De hecho, aparte que la historia está chula, una parte fundamental de esta novela es la presentación de varios personajes y luego tras terminar la novela Cerdán nos explica en qué novelas suyas previas un lector como yo puede disfrutar de Chino Nájar, Tuerto Durán, Mierda de Perro, Farlopero López y los demás. De ahí elegí mi siguiente novela de Cerdán, Un Mundo Peor, que fue la que localicé a buen precio en el kindle. Desde el punto de vista lector y desde el de negocio, ya que la historia es casi como una previa de su trabajo, esta novela corta es un éxito total.

Un mundo peor

Roberto Cusac, expolicia reciclado a detective, alcoholizado y solitario, vive obsesionado por un caso que destrozó su carrera, su matrimonio y su alma: la desaparición de su hijo de 6 años, Jaime, al que nunca encontró. Ha repasado mil veces las pistas y siempre le llevan a ninguna parte. Cuando le encargan que busque a una chica desaparecida, sus heridas parecen reabrirse, pero un halo de esperanza y la sensación difusa de que el destino le brinda una segunda oportunidad avivan de nuevo su instinto para jugar una última partida a doble o nada. Con ese lenguaje directo que acaricia la soledad de sus protagonistas y desnuda sus almas, Claudio Cerdán nos ofrece una historia reflexiva sobre el abandono y la pérdida, una novela policiaca que ahonda sin miedo en el dolor y la imposibilidad del olvido.

Un mundo peor es género negro de la vieja escuela. Roberto Cusac, el protagonista, es un ex-policía alcohólico traumatizado por la pérdida de su hijo que fue secuestrado y nunca volvió a ver. Aunque ahoga sus penas en el alcohol y pasa sus días con trabajos de poca monta, tendrá que enfrentarse a los traumas del pasados al tener que hacerse cargo de un caso que reabrirá viejas heridas. Cusac es un gran personaje y la forma en que nos cuenta en primera persona el drama de perder a un hijo se siente real en todo momento y consiguió que conectara completamente con su drama personal.

En todo buen noir, a partir de un hecho conoceremos cosas que no estaban previstas y las cosas no siempre son lo que parecen. Además, el final feliz tampoco está garantizado para nadie, ni siquiera para Cusac. Mientras leía la novela sentía un feeling familiar al seguir la narración muchos de los clichés o las estructuras esperables en una historia de género negro. Sin embargo, ya sea por la ambientación en Alicante o por la estupenda construcción de Roberto, la novela me tuvo enganchado de principio a fin.

En este sentido, los giros de la novela son interesantes, la historia nos lleva por caminos inesperados y me gustó la forma en que la historia acaba siendo diferente a lo parecía en un primer momento. Además, volvemos a tener un punto de vista cínico sobre nuestra sociedad en la que se cometen actos horribles todos los días y los inocentes sufren y no siempre encuentran reparación mientras que los poderosos no pagan ningún precio por sus actos. No le puede pedir nada más a un primera novela de un autor que no conocía hasta ahora.

Tengo un montón de novelas pendientes en la pila de lectura, pero Un mundo peor, al igual que Disparo de advertencia antes, me han dejado con ganas de leer más obras de Claudio Cerdán. Entiendo que eso es lo mejor que se le puede decir a un novelista de su obra, ¿no?

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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