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Crítica de Thor 36 de Colin Kelly, Jackson Lanzing e Ibraim Roberson (Marvel Comics – Panini)

Los Annuales de Marvel Comics se han convertido en los últimos años en contenedores de historias intrascendentes, pero hoy quiero recomendar uno que me ha gustado, el de Thor realizado por Collin Kelly, Jackson Lanzing, Ibrahim Roberson y Dan Brown, que ha publicado Panini este mes de noviembre a modo de puente entre la etapa recién finalizada y la próxima colección Inmortal Thor de Al Ewing y Martín Coccolo.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡La presentación de un nuevo villano… que ya conoces! Después de los acontecimientos narrados en la colección del Capitán América, MODOK se dispone a tomar el control de los Diez Reinos. Thor debería recuperarlo, pero el poder cósmico conseguido por el villano le convierte en una mayor amenaza que nunca.

Este número contiene Thor Annual 1 (2023) USA.

Collin Kelly y Jackson Lanzing son unos escritores en alza en Marvel Comics. En los últimos tiempos han escrito la etapa de Capitán América con dos series, una para Steve Rogers y otra para Sam Wilson. Además, se están encargando del nuevo relanzamiento de los Guardianes de la Galaxia. Hasta este comic de Thor creo que no había leído nada de ellos, y en este Annual me he encontrado una historia solvente que significa un más que correcto entretenimiento, teniendo en cuenta la obligación de plantear una historia autoconclusiva en apenas 25 páginas.

En lo relativo a la historia, me gusta la sensación de amenaza más-grande-que-la-vida a la que tiene que enfrentarse Thor en este Annual, a pesar que ese misterioso M.Y.T.H.O.S. al final resulta ser un personaje muy conocido de los comics Marvel, M.O.D.O.K. (No iba a decirlo por la sorpresa, pero luego me di cuenta que Panini spoilea la identidad en la propia solicitación, así que…) En un comic de este tipo está claro que Thor va a ganar al final, pero me ha hecho cierta gracia que Kelly y Lanzing hacen que gane por pesado, al atacar a M.O.D.O.K. una y otra vez siendo rechazado repetidamente hasta que al final en su último intento consigue ganar haciendo exactamente lo mismo que le hizo fracasar repetidamente. Puestos a elegir entre inteligencia y persistencia, no hay duda qué elige Thor Odinson…

Hay un convencionalismo de los comics sobre dejar los juguetes como te los has encontrado que se ve claramente en este comic. Dicho esto, NO me ha gustado que Thor venza a M.O.D.O.K. para dejarle ir en lugar de detenerle y meterle para toda la eternidad en una prisión de Asgard, para que pague por el destrozo que ha cometido, aunque luego Thor devuelva la realidad como estaba antes. Esto es algo que no tiene sentido. Entre matar al villano y dejarle ir hay un montón de posibilidades en el medio que son obviadas en la conclusión de la historia. De igual forma, creo que hay un problema grave de continuidad que es responsabilidad de los editores, al usar a M.O.D.O.K. como villano cuando está teniendo un papel clave en la Masacre Mutante que hemos visto este mismo mes en la Gala Fuego Infernal 2023 de los mutantes de Krakoa. Aunque leyendo el Spot-On de este comic descubro que M.O.D.O.K. también apareció en la etapa de Kelly y Lanzing en Capitán América, así que no entiendo nada. Y ojo que esto no es un problema de este comic en si, que como digo es muy entretenido, sino de la continuidad general del Universo Marvel.

Ibrahim Roberson es el dibujante de este annual, con color de Dan Brown. Roberson es un artista al que no tenía localizado tampoco, y la verdad es que realiza un buen trabajo en estas páginas, ofreciendo unas splash-pages super épicas y en general una correcta narrativa a la hora de trasladar a imágenes el guion. En las páginas de muestra abajo tenéis un buen ejemplo de su buen hacer en este comic. Además de una buena acción, las caracterizaciones de los invitados especiales creo que está bastante bien, dándonos un comic que me ha gustado bastante.

A modo de curiosidad, parece que Roberson ha colado un top-less en un comic Marvel en la página que tenéis abajo, algo que ahora mismo no recuerdo que se haya producido antes. La página de la Valquiria encadenada mostrando sus pezones así lo sugiere, aunque con el color de Dan Brown la verdad es que puede dar lugar a la duda.

Este comic incluye a modo de previa unas páginas de la nueva etapa de Al Ewing y Martín Coccolo, con color de Matt Wilson, que empezará el mes que viene en España: El Inmortal Thor. Al tratarse de Ewing ya le pensaba dar una oportunidad, pero tengo que reconocer que las páginas de este comic no resultan demasiado atractivas, más allá de mostrar que Thor va a volver a llevar su traje clásico, abandonando el traje que Nic Klein creó para el inicio de su etapa hace tres años.

A pesar de ser un número de transición de libro, creo que esta aventura de Thor cumple a la hora de dar un buen entretenimiento al lector, así que me vale.

Comparto páginas de este comic:

El Annual 2023 de Thor ha sido un buen entretenimiento. No se le puede pedir más a una historia autoconclusiva de este tipo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Lobezno 36 de Benjamin Percy y Geoff Shaw (Marvel Comics – Panini)

Aunque no compro la serie regular de Lobezno, me ha animado a leer Armas de venganza, el crossover en el que Logan comparte protagonismo con el Motorista Fantasma Johhny Blaze, un arco que comienza este mes realizado por Benjamin Percy, Geoff Shaw y Rain Beredo.

PUNTUACIÓN: 7/10

ARMAS DE VENGANZA PARTE 1.

Logan y Blaze… ¡armas de venganza! Un asesino en serie demoniaco está asesinando a mutantes. Lobezno y el Motorista Fantasma unen fuerzas para luchar contra él. Pero el nuevo villano comparte secretos del pasado concernientes al primer encuentro de los dos aventureros.

Esta grapa de Panini incluye el especial Ghost Rider/Wolverine: Weapons of Vengeance Alpha USA.

Dejé la colección de Lobezno hace unos meses porque dejé de conectar con el over-the-top que planteaba Benjamin Percy en cada grapa. Sin embargo, creo que está realizando una buena labor en la serie regular de Motorista Fantasma, comic que Panini está publicando bi-mensualmente. Cuando Panini anunció este cruce, la verdad es que de inicio no me motivó demasiado, al ser algo que nos devolvía a lo peor de los años 90 en que estos personajes y Punisher multiplicaron su aparición por todo el universo Marvel. Sin embargo, a medida que pensaba en este comic, más ganas tenía de ver la macarrada que Percy podría plantear para la reunión de estos anti-héroes.

Armas de venganza es un arco en 4 partes que realmente no está ceñida a continuidad, al contar el retorno de una amenaza del pasado de ambos personajes que parece haber resurgido en el presente. En cierto sentido queda un poco raro que Marvel / Panini publique esta historia justo cuando la franquicia mutante ha sufrido el terremoto de la Masacre Mutante que ha tenido lugar en la Gala Fuego Infernal 2023. Dicho esto, en realidad esta historia pueden situarla cronológicamente donde prefieran. Valorando al historia de Percy, en realidad este número es apenas la presentación de los elementos claves de la historia, empezando porque el primer enfrentamiento con este ser tuvo lugar en los años 80 en los primeros días de Kitty Pryde con la Patrulla X. Percy como suele ser habitual es cumplidor y consigue de forma eficaz que el espectador quiera seguir leyendo este arco el mes que viene, mostrando la amenaza pero dejando sin contestar todas las preguntas sobre su origen y víctimas.

En el apartado gráfico, hay que agradecer que Geoff Shaw vaya a dibujar la totalidad de este evento de 4 partes. Critico mucho el cambio de dibujantes de Marvel, así que para una vez que lo hacen bien merece la pena destacarlo también. Shaw es un dibujante que me gusta mucho. Desde sus tiempos de God country, el primer trabajo en el que le conocí junto a Donny Cates, su dibujo ha evolucionado y ha mejorado un montón. Tras God country, las miniseries Thanos vence o el reinicio de Guardianes de la galaxia de 2019 ya mostraban a un artista con nivel de sobra para lucirse en Marvel Comics. Tras esto realizó Crossover en Image de nuevo con Cates, hasta que el accidente de coche de Cates que le ha dejado postrado durante meses ha obligado a Shaw a buscar otros encargos como el de esta miniserie. En este caso, más que la historia de Percy, al que le tengo bastante visto todos los meses en X-Force y cada dos meses en Motorista Fantasma, el elemento diferencial que me hizo comprar esta grapa fue precisamente el dibujo de Shaw.

Shaw se encarga del lápiz y la tinta, contando con la colaboración de Rain Beredo en el color. El estilo de Shaw se muestra especialmente adecuado para la historia sangrienta y perturbadora que plantea Percy, consiguiendo amplificar el drama que vamos a tener en los próximos meses, un drama en el que seguro que no todos los humanos saldrán con vida. Por cierto, el comic está chulo, pero otro elemento a destacar es la estupenda portada a cargo de Ryan Stegman (lápiz), J.P. Mayer (tinta) y Marte Gracia (color), que también ayuda a vender esta grapa. Empezando por mi.

Armas de venganza creo que ha empezado bien. NO va a ser una historia que me vaya a cambiar la vida, pero mientras esté bien ejecutada creo que me vale.

Comparto las primeras páginas del comic:

El comienzo de Armas de venganza con Lobezno y el Motorista Fantasma es un comic modélico que presenta la amenaza que estos dos antihéroes tendrán que combatir en los próximos dos meses. Aquí estaré para contarlo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Ultimate Invasion 2 de Jonathan Hickman y Bryan Hitch (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de Ultimate Invasion, miniserie de cuatro entregas en la que Jonathan Hickman y Bryan Hitch están reiniciando una nueva versión del universo Ultimate.

PUNTUACIÓN: 6/10

El Hacedor ha desarrollado un plan para conseguir que Los Héroes Más Poderosos de la Tierra nunca lleguen a convertirse siquiera en héroes. Se trata de rehacer la historia del Universo para que sea exactamente lo que él quiere que sea.

Este número de Panini incluye Ultimate Invasion 2 USA.

Reconozco que no me gustó la tomadura de pelo que Hickman se cascó en el primer número de esta miniserie en el que ponía la venda antes de la herida ante lo que parecía una historia nada original de viaje al pasado para cambiar el elementos clave que tendrán su repercusión en el presente, con la novedad de no realizarlo en la tierra 616 habitual sino en una tierra alternativa 6160.

En lo referido al dibujo, Bryan Hitch colabora con sus habituales Andrew Currie en el entintado y Alex Sinclair en el color, consiguiendo resultados espectaculares. De hecho, es el dibujo el que mantiene a flote la miniserie, a falta de un posible último giro de Hickman. Es un placer disfrutar de un Hitch on-fire mientras reimagina un nuevo mundo Ultimate con cambios sustanciales como que Howard Stark es Iron Man, los 4 Fantásticos no recibieron la dosis de rayos cósmicos o Asgard está gobernada por Loki. Hay un par de viñetas con el vuelo de Iron Man que son un auto-homenaje de The Ultimates 1, y ofrece un espectáculo digno de alabanza. De hecho, en la melé que se forma en la gran escena de acción de este número ofrece toda su habilidad como narrador incluyendo montones de personajes en la página. En mi opinión, estamos ante un comic en que sólo el dibujo justifica su lectura.

El problema es que Hickman ha planteado el enésimo What-if? en la que un suceso cambia el pasado y ofrece una Tierra alternativa a la que estamos acostumbrados. Y esta historia está llena de convenciones esperables en una historia de este tipo y chorradas absurdas para provocar un conflicto que no acaba de funcionar porque no hay ninguna conexión emocional con nada de lo que nos cuenta ni los personajes que lo protagonizan.

Empezando con que el Hacedor (la versión malvada de Reed Richards del antiguo universo Ultimate 6160) ha maniobrado en la sombra para quitarse de en medio a los héroes que podrían enfrentarse a él, pero lo ha hecho aparentemente sin que nadie sepa de su participación de esos cambios. En este comic no llega a explicarse porque el presente del universo 6160 es «malvado» y necesita de una revolución, ni como digo nos importa ninguno de los personajes que aparecen. Para empeorar las cosas, a pesar del estupendo dibujo de Hitch, Hickman plantea una pelea con DECENAS de copias del Capitán América, Thor, Visión o el Hombre Gigante que resulta absurda y provoca la desconexión del lector ante lo que nos cuenta. Cuando entras en historias de viajes en el tiempo te arriesgas a entregar una historia ridícula sin tensión ninguna, y ese es precisamente el gran problema de este comic.

Luego aparte tenemos el propio WTF del comic, que es la sorpresa sobre que el Hacedor le cuenta a Howard Stark que fue Stark quien construyó la máquina del tiempo que está utilizando quien sea que esté enviando desde el futuro estas versiones futuras de héroes, sólo que aún no lo ha hecho. Una versiones que se parecen a la versión actual de los Vengadores en Tierra-616 porque patata. Y con una Stark que no tendría ninguna necesidad de construir nada dado que tiene una vida más que confortable y exitosa en esta tierra, aparte que él nunca tuvo los conocimientos para poder construir una máquina del tiempo. Todo lo referido a la historia de Hickman es un absurdo tras otro, con el añadido de la desconexión emocional ante lo que nos cuenta, por muy buen dibujo que tenga el comic.

En realidad, por lo leído hasta ahora narrativamente no hay ninguna diferencia entre este Ultimate Invasion y cualquier comic de cambios temporales de la realidad como Heroes Reborn de Jason Aaron y Ed McGuinness con el Escuadrón Supremo. De hecho, encuentro el comic de Aaron más disfrutable, empezando porque tuvo más espacio en plantear el mundo y el conflicto, consiguiendo que los personajes nos importaran, cosa que no ha sucedido en la historia de Hickman. Y más honesto, pensando que el evento de Aaron tenía un ADN de entretenimiento ligero que no engañaba a nadie, mientras que esta miniserie se vende como una historia IMPORTANTE, pero en realidad nos está ofreciendo exactamente lo mismo. El único elemento distintivo es que Marvel ha decidido que lo que sea que pase en esta miniserie va a tener continuidad con nuevas colecciones ambientadas en este universo Ultimate relanzado, frente a las decenas de historias alternativas que terminaban con el retorno al status-quo previo.

A todo esto, como la miniserie de Hickman y Hitch es de tan sólo 4 números, de alguna manera tenemos estamos ya dirigiéndonos hacia el climax final, un desenlace que tendría que tener a los Illuminati de la Tierra-616 como actores principales. Si no fuera así sería otra ridiculez, espero que Hickman no me haga quedar mal y Reed Richards y el resto de héroes aparezcan para ayudar a solucionar el problema creado por El Hacedor. El mes pasado comenté en positivo que al menos el primer número de esta miniserie me dejó con ganas de saber cómo continuaba la historia. Lamento decir que eso no ha sucedido en el comic de este mes por todo lo comentado anteriormente. Sin embargo, ya puestos compraré el resto de la miniserie para ver cómo termina Hickman la historia. Dicho esto, si en lugar de 4 números fueran 6 u 8 números, hay muchas posibilidades que no completaría la miniserie.

Comparto las primeras páginas del comic:

Ultimate Invasion es un comic correcto en el que el dibujo de Hitch marca la diferencia, dentro de la sensación de What if? ampliado que tiene la historia de Hickman.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Reflexiones de Domingo 25/2023: Sobre el estado de las grapas en España

La polémica por la subida de precios anunciada por Panini a partir de Enero de 2024 ha provocado que muchos lectores expresaran su hartazgo por la situación de las grapas Marvel en España. A esto hay que sumar las dudas que cada cierto tiempo aparecen sobre la viabilidad del formato, por ejemplo tras la decisión de ECC de reducir a la mínima expresión las grapas de DC Comics en España, al apostar claramente por el formato tomo. Estas noticias hacen que reflexione sobre el estado de las grapas y lo que suponen para mi afición comiquera, empezando por cómo me aficioné a comic de superhéroes.

Empecé a leer comics de superhéroes de Marvel y DC Comics hace más de 40 años, pero fue con las ediciones de Forum y Zinco con las que se afianzó una afición que mantengo hasta nuestros días. Que es seguir mensualmente las aventuras de mis personajes favoritos del mundo del comic. O más exactamente, de mis universos de ficción favoritos. El atractivo del comic de superhéroes se explica por numerosos factores, empezando por poder disfrutar de una fantasía escapista en la que personajes heroicos viven aventuras en las que el bien triunfa frente al mal.

El gran aporte de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko fue crear al héroe con problemas, personajes con problemas reales e incluso minusvalías a las que debían enfrentarse antes incluso de empezar a hacer el bien, que ayudaban a generar empatía en el lector y que nos preocupáramos por ellos. Peter Parker y sus problemas económicos, Matt Murdock y su ceguera, Ben Grimm con su apariencia monstruosa, etc… Cuando sumamos a la empatía la continuidad, la sensación de poder ver la vida de los personajes a lo largo del tiempo, viendo a Peter Parker pasar del instituto a la universidad, pasando de soltero a casado por el camino, nos dio un tipo de entretenimiento que no existía en ese momento en el mainstream. Un mundo en el que James Bond vivía aventuras más o menos intercambiables y las series de televisión se planteaban como «el caso de la semana» ofreciendo una fórmula que se repetía sin fin. Los comics resultaron revolucionarios en ese aspecto, y lo siguen siendo incluso cuando algunas editoriales (ejem, DC, ejem) han puesto en duda la conveniencia y la propia existencia de la continuidad.

Tan importante como las luchas de héroes contra villanos era conocer la vida privada de los protagonistas, y a la aventura pura se unió el toque de folletín y melodrama que Stan Lee tan bien conocía al haber escrito centenares de comics de romance en los años 50. La fórmula del bien contra el mal era lo normal, pero ver a los protagonistas tener citas, empezar y terminar relaciones sentimentales y sufrir con el héroe cuando perdía a la chica por llegar tarde a una cita al tener que salvar a alguien en peligro de un villano, significó la perfección de la fórmula, el pegamento que mantuvo pegados a esta afición a varias generaciones de lectores.

Los comics de superhéroes de los años 70 y 80 con los que me aficioné tuvieron además a los que subjetivamente pueden ser catalogados como los mejores dibujantes de la historia del medio, algo que ayudó aún más a que estas aventuras lucieran de forma increíble en la páginas. John Byrne, George Pérez, Frank Miller, John Romita Jr., Jim Starlin, Paul Smith, Walter Simonson, John Buscema, Alan Davis, Dave Gibbons, Barry Windsor-Smith… Algunos de estos artistas eran autores completos, realizando la doble tarea del guion y el dibujo, y ofrecían un tipo de historias con una escala imposible de ver en cualquier otro medio. La sensación de acción más-grande-que-la-vida con el destino del mundo (e incluso el universo) en juego era algo que sólo podías disfrutar en los comics (bueno, y en Star Wars a partir de 1977), y cuando esta acción era narrada por alguno de estos dibujantes, el resultado era magia pura.

A todas estas maravillas había que sumar lo que era la guinda del pastel, al tener estas aventuras por un precio más que asequible de las grapas que te permitía poder comprar múltiples colecciones a la vez. De hecho, estar en contacto todos los meses con tus personajes favoritos fue clave para afianzar el vínculo que se generó entre lectores y personajes y editoriales.

Aunque durante los 80 compraba mucho de Forum y Zinco, en los 90 se produjo el primer cambio cataclísmico en mi afición. Por un lado, la expansión sacacuartos de Marvel y DC hizo imposible comprar todas las colecciones (aunque en realidad nunca compré el 100% de los comics que se publicaban), por lo que llegó la necesidad de seleccionar qué comprar y qué dejar en el quiosco. A eso se añadió otra clave que me ha movido desde entonces. No era lo mismo leer la Patrulla X de Chris Claremont que la que Scott Lobdell, ni tenia nada que ver ver al Capitán América dibujado por John Byrne que por Paul Neary o Kieron Dwyer. Mi afición siempre ha sido LEER las aventuras, y hubo un momento que entendí que era mejor comprar las series realizadas por mis autores favoritos, fueran cuales fuesen, que comprar por completismo unos comics realizado por profesionales mediocres que me daban unas aventuras que no me gustaban, ya fuera por el dibujo, el guion o la unión de las dos cosas. Y respeto máximo para los coleccionistas completistas, como gasten su dinero me parece perfecto. Simplemente, ese no es mi hobby.

Hace 3 décadas que sigo más a autores que a personajes. Excepto la colección de Los Vengadores, creo que he dejado en algún momento todas las colecciones que compraba, incluido Spiderman y mis amados mutantes, que han tenido etapas realmente ilegibles. De hecho, ahora que lo pienso diría que también dejé de comprar alguna etapa de Los Vengadores, el reinicio de Heroes Reborn de Liefeld o los comics de Chuck Austen previos a la llegada de Bendis, por ejemplo, aunque hablamos de etapas cortas de apenas un año.

En los años 90 hice el cambio de la grapa española a la grapa USA gracias a la llegada del Previews a algunas librerías de Valencia, lo que me permitía estar al día de la actualidad americana, frente al margen que existía en las ediciones españolas que en algunos casos podía ser de AÑOS. Durante 20 años me mantuve comprando todos los meses más de 30 grapas mensuales de todas las editoriales americanas. Porque a las clásicas Marvel y DC se sumaron Image, Dark Horse, Malibú y alguna editorial más.

En 2016 decidí abandonar la compra de grapas USA. Esta decisión vino provocada sobre todo por el mal servicio de mi librero de entonces, que me perdía todos los mes un par de grapas sin darme ninguna solución, haciendo insostenible la compra y el mantenimiento de mi afición en este formato. Unos meses antes aproveché el evento de DC Convergencia (dos meses en abril-mayo de 2015 llenos de fill-ins destinados a cubrir el trasladó de las oficinas de DC de Nueva York a Burbank – California) para dejar de comprar DC debido a la caída en picado de la calidad media en sus series a partir del reboot de los Nuevos 52.

En lo relativo a las grapas Marvel, realicé este salto aprovechando el final de las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic que provocaron un reinicio del universo Marvel. En ese momento, el salto entre la edición de Panini y la americana era de pocos meses, y hay que reconocer que en ese momento las grapas de Panini eran realmente económicas, nada que ver con los precios que tenemos en la actualidad.

En lo referido a las editoriales independientes, opté por pasarme de las grapas USA al tomo USA, dado que su compra era relativamente sencilla y sin quebraderos de cabeza, y no tenía nunca claro qué colecciones iban a ser publicadas en España, con cuanta diferencia respecto al original, y en qué formato y a qué precio. En ese sentido, el formato Trade Paperback en tapa blanda por ejemplo de Image me parece perfecto para la compra y disfrute de estos comics y de autores TOPs para mi como Robert Kirkman, Rick Remender, Greg Rucka, Ed Brubaker y todos sus artistas asociados.

Al poco de empezar a comprar las grapas de Panini se produjo la primera gran subida de precios de la editorial. Unas subidas que ya se han convertido en habituales con el paso de los años con el compresible enfado de los aficionados. Pero, con un precio u otro, sigo pensando, y se que nado contracorriente, que la grapa sigue siendo el mejor formato para seguir disfrutando de estas aventurasEmpezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Sobre todo Batman tiene múltiples colecciones y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses . Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, obligatoriamente me dejarían muchos meses de espera entre un tomo y el siguiente, lo cual es muchísimo tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. No es sorprendente que en cuanto pudo, Panini volvió a publicar el personaje en grapa, porque en mi opinión en los largos meses entre la salida de un tomo y el siguiente se produce una desconexión entre el héroe y el lector.  Me encanta la actual colección de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Cappuccio (entre otros), pero cada vez que compro un tomo tengo que repasar lo que pasó en el anterior porque no lo recuerdo. Algo que nunca me pasara en las numerosas grapas que compro mensualmente.

Está claro que la afición comiquera es un hobby caro, no es sólo un tema de las grapas. No es algo de ahora, los tomos también tienen unos precios prohibitivos en cuanto las editoriales optan por ediciones en tapa dura, que son cada vez más frecuentes. Dicho esto, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa sea más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses +/- 10-12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes y grupos diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos de Panini de tapa blando o tapa dura apenas me llegaría para comprar 2-3 tomos. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 2-3 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, creo que no me compensan los tomos, al perderme un montón de cosas que estarían pasando en el resto de colecciones. Aventuras que no quiero perderme.

Una de las polémicas de hace unos días ha sido la noticia del desproporcionado aumento de los tomos de la Biblioteca Marvel, que van a pasar de 12.00 €uros en 2023 a 13.90 €uros en 2024, un incremento de más del 15%. Una polémica sobre el precio de estos tomos, no de las grapas. Una tomadura de pelo si pensamos que se trata de comics antiguos que ya han sido reeditados en múltiples ediciones anteriores por parte de Panini. Mi queja en Twitter (¿X?) consiguió que un tuit mío tuviera la difusión que no había tenido ninguna publicación mía en meses en esa red social, porque no cabe duda que la gente está calentita con este tema. Sin embargo, a pesar de todo, sigo pensando en la grapa como unidad de medida y como contenedor de historias, a pesar que Marvel plantee sus historias para que sean recopiladas en tomo, lo que afecta al disfrute de algunas colecciones.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga a la librería, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la misma librería todos los meses. Y entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son como los de Urasawa en los que pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una única escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Frente a comics de Bendis o King que son insufribles leídos mes a mes, también hay lecturas de grapa que resultan super satisfactorias, como estamos viendo en los comics de Jed MacKay o de Jason Aaron. Comics que justifican más que de sobra su lectura mensual en el formato grapa.

Un problema que SI tiene el comics de superhéroes es que los continuos reinicios y cambios de equipos creativos hacen complicado que un nuevo lector sepa por donde empezar a disfrutar de la afición. (Aunque en realidad todos empezamos a leer con una grapa suelta que estaba a mitad de la historia). ¿Por donde empiezo a leer Spiderman? Ciertamente los primeros comics de Lee y Ditko han envejecido muy mal para los nuevos lectores. Y en lugar de esta etapa original, ¿recomiendo la etapa de Roger Stern y John Romita Jr de los 80? ¿La de J. Michael Straczynski de nuevo con Romita Jr de 2000? ¿O mejor las últimas de Nick Spencer o la actual de Zeb Wells? Y qué decir de la influyente etapa de Dan Slott tras el mefistazo. Hay demasiadas etapas buena y malas, lo que puede resultar demasiado confuso. Aparte que no existe correlación entre las historias de las películas y las de los comics, siendo en muchos momentos casi hasta opuestas.

En lo que también tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambios de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En este momento tengo que aclarar que esto que digo de las grapas sería de aplicación para el UNIVERSO MARVEL. Como comentaba antes, DC cometió el pecado de echarme y hacer que me diera cuenta que podía pasar sin comprar sus comics. Y aunque he disfrutado de algunos comics puntuales como Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja), el Batman de Marc Silvestri o Batman – Superman World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora, pero sigo desenganchado de su universo y sin ganas de volver. Además, la apuesta por los comics Black Label fuera de continuidad es cada vez más fácil poder comprar alguna colección de algún autor que me gusta sin tener que preocuparte de una continuidad inexistente. Tampoco tengo necesidad de comprar el indy en grapa, empezando por el problema del Previews que comentaba antes, por lo que la mayoría de colecciones las compro y disfruto en formato tomo. Aunque alguna colección si que he picado en grapa, como el disfrute de Big Time de Mark Millar y Pepe Larraz, Conan The Barbarian de Jim Zub y Roberto de la Torre o los comics de Daniel Warren Johnson. En ese sentido, resulta sintomático que nada que haya publicado Marvel en los últimos meses y casi años tenga en mi el impacto de los últimos comics de Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Robert Kirkman Ed Brubaker y sus artistas colaboradores. Marvel tiene a los personajes, pero la calidad de estos autores está a años luz de lo que está publicando la Casa de las Ideas.

No soy coleccionista completista, pero tras 40 años comprando y leyendo reconozco que si que me gusta la familiaridad del universo Marvel, y me gusta estar al día de lo que pasa (a grandes rasgos) gracias a la lectura de sus principales eventos. No tengo problema en dejar de comprar una grapa o varias, por ejemplo los mutantes de Krakoa tienen sus días contados, pero no me veo ahora mismo dejando de comprar los comics Marvel en su conjunto. Dicho esto, la alarmante pérdida de calidad (o al menos, comics que no conectan con mis gustos) ha provocado que lleve meses comprando apenas 8-9 grapas Marvel mensualmente. Cada vez compro menos comics Marvel y las oportunidades que sigo dando a nuevas series y autores no siempre están saliendo bien. Si la disminución de compras se mantiene, igual no tengo que decidir dejar de comprar Marvel porque mes a mes la afición irá muriendo por falta de comics que me apelen a mi como comprador.

En ese sentido, la compra en tomos si tiene una ventaja a la grapa, dado que te permite tener una idea más ajustada de lo que te espera, al poder leer críticas y comentarios de lectores amigos que han leído esos comics, frente al salto de fe que los lectores de grapa tenemos que hacer a la hora de empezar a comprar una nueva colección. Algo que decidimos basados únicamente en el marketing con el que Marvel / Panini te vende una colección que puede pintar bien pero acabar siendo un desastre infumable. Y que esto pase una vez es normal, pero si se acumulan las lecturas insatisfactorias, que es lo que está pasando en los últimos años, reduces las oportunidades que le das a nuevas series. Sin embargo, cuando sale un tomo puedes ir poco más a lo seguro, y aunque el desembolso sea mayor lo normal es acertar más veces.

El baile de dibujantes y no poder tener al mismo artista en todo un arco es uno de los grandes pecados de la Marvel actual, unido a la contratación de guionistas mediocres que no han demostrado en colecciones indys que tienen calidad suficiente para guionizar comics Marvel, sino que parece que han sido contratados para cubrir una cuota de «diversidad». Marvel piensa con razón, por las ventas de sus grapas, que los artistas son intercambiables y que los lectores nos comemos con patatas cualquier cosa mientras tenga «Spiderman» en portada. No se dan cuenta que los grandes comics siempre han sido los que combinan una gran historia con un arte sobresaliente. El problema de los dibujantes mediocres y los cambios artísticos me parece un cáncer en la Marvel actual. Como lo es que están alienando a sus compradores actuales y pasados, los que mantuvimos abierto el chiringuito con nuestro dinero, buscando un nuevo público «diverso» que creo que no existe, al menos en el canal de las librerías de comic. Publicando comics infumables de autores que fallan una y otra vez sin que los editores hagan nada para mejorar la situación.

En lo referido a Panini, aparte de la pasada de sus subidas de precio, su decisión de publicar grapas dobles incluyendo en una cabecera popular otra serie diferente que ellos saben que no tiene el mismo tirón comercial me parece un segundo sacacuartos vergonzoso que ha hecho que no comprara colecciones como Inmortal X-Men y que ahora ha conseguido que deje de comprar Patrulla-X. Estas decisiones muestran a una editorial que NO cuida a sus lectores y que debe pensar que vamos a seguir comprando lo que sea que publiquen. Cosa que se está demostrando que no es el caso, si cada vez menos compradores compramos las grapas mensuales.

Por cierto, que las ventas no son las que deberían se aprecia en la decisión de Panini de publicar en enero dos números 1 de dos etapas que empiezan ese mes a precios reducidos: el Capitán América de J. Michael Straczynski y Jesús Saiz y Daredevil de Saladin Ahmed y Aaron Kuder, con unos precios gancho de 2.00 €uros y 2.50 €uros respectivamente. Estos precios son muy inferiores a los normales, pero no tengo claro que vayan a funcionar dado que todos sabemos que el segundo número ya tendrá el precio normal de la grapa. En ese sentido, IMAGE le lleva un montón de ventaja a Panini en lo relativo a promocionar sus colecciones, al vender el primer tomo de sus colecciones (no la primera grapa) a un precio de 9.95 US$, pasando ya el segundo al precio normal de 17-18 dólares. Si Panini hubiera planteado publicar todo el primer arco a precio reducido, igual me planteaba comprar alguna colección pero sólo una grapa a precio reducido no es suficiente para engancharme.

Quiero ver el vaso medio lleno y confiar que las nuevas colecciones Marvel de 2024 van a conseguir devolverme la ilusión, por ejemplo con el final de la Era de Krakoa. Pero desde luego ni Marvel ni Panini tienen un cheque en blanco, sólo compraré lo que realmente pinte interesante y se ajuste a mis gustos.

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 8 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

Octavo volumen de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos con unos Stan Lee y Jack Kirby en plenitud y con una Marvel en crecimiento que ya es consciente de su éxito.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Tenía que pasar, tarde o temprano: La Primera Familia es derrotada por Los 4 Terribles, en un volumen lleno de grandes impactos: el encuentro con Daredevil que sólo podría titularse «¡Y un ciego los guiará!», y en que regresa el Doctor Muerte para «La batalla por el Edificio Baxter». A continuación, vuelven Los Terribles, pero ahora cuentan con un quinto miembro… ¡y no te creerás quién es! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este octavo volumen incluye Fantastic Four 37-42 USA, publicados originalmente en 1965.

Estamos en 1965 y Marvel se encontraba en su cuarto año desde el nacimiento del Universo Marvel en 1961 con Los 4 Fantásticos 1 USA. Editorialmente empezaron algunos problemas, por ejemplo en mi reseña de la Biblioteca Marvel Los Vengadores vol. 3 comenté que el ya mítico cambio de alineación vino provocado por los quebraderos de cabeza que tenía Lee como editor para cuadrar las tramas de esa colección con las de las colecciones individuales de los diferentes héroes. Aunque Stan Lee y los dueños de Marvel con John Goodman a la cabeza ya sabían que tenían un éxito importante en sus manos, seguían con la limitación de 9 colecciones que podían producir mensualmente, dado que la imprenta, con conexiones con DC, imponía el máximo de colecciones mensuales que les imprimían cada mes.

Estas limitaciones no ocultaban que las ventas eran cada vez mejores y los lectores se mostraban fieles a su cita mensual con la editorial, de la que esta colección de Los 4 Fantásticos era su comic emblema. Fruto de este éxito y buscando consolidarlo, la editorial lanzó su primer club de fans, la Merry Marching Marvel Society (MMMS), que era promocionado en todas las colecciones durante estos meses. Leyendo las cartas de los lectores quedaba claro que la idea que por ejemplo planteaba DC que no era necesario mantener ningún tipo de continuidad porque los niños cada 4-5 años crecían y dejaban de comprar y leer dejando paso a la siguiente generación de lectores y por tanto casi podían volver a imprimir las mismas historias sin que hubiera ningún problema era completamente errónea y no se ajustaba a los gustos de los consumidores de los 60.

En los 36 números previos de Los 4 Fantásticos Stan Lee sólo planteó en una ocasión una historia con continuará, ajustando sus argumentos a la idea de tener una historia completa y autoconclusiva en cada número que daba la información suficiente para que cualquier lector que cogiera esa grapa por primera vez pudiera entenderlo todo sin problema. Sin embargo, en este octavo volumen de la Biblioteca Marvel asistimos a un cambio de paradigma que afectaría a todo su línea editorial. Con motivo del número 40 de los 4F, que consideraron que era un número redondo importante, Lee y Kirby plantearon una historia en dos partes desarrollada en los números 39 y 40 que tenía a Daredevil de invitado especial en una historia en la que se enfrentaron de nuevo al Doctor Muerte. Pero esto no se quedó ahí, dado que justo a continuación Los 4 Terribles serán los villanos elegidos para una historia en tres partes desarrollada en los números 41 a 43, cuyo final no tendremos hasta el próximo volumen. Esto indica que Marvel confiaban en la fidelidad de los lectores, permitiendo además empezar a desarrollar tramas más complejas que las que permitía las historia autoconclusivas. Aunque por supuesto seguirán existiendo este tipor de historias, la creación de arcos de varios episodios permitirá además crear cliffhangers que se convertirán en señas de identidad del género superheroíco.

En este octavo volumen de Los Cuatro Fantásticos tenemos recopiladas seis grapas USA. Y en ninguna encontramos a nuevos personajes, dado que Lee y Kirby nos presentan un viaje de los héroes al mundo de los Skrulls (número 37), un primer enfrentamiento con los 4 Terribles (nº 38) y las historias que comentaba antes con el Doctor Muerte y Daredevil (nos. 39 y 40) y de nuevo los 4 Terribles en los números 41 y 42. Si le quitamos el elemento histórico, con ojos de 2023 hay un montón de elementos super tontos y hasta mal planteados. Empezando por la pseudo-ciencia con la que Lee justifica que los 4F puedan viajar al planeta de los Skrulls, elemento que eso si le permite a Kirby lucirse con la creación de un collage fotográfico espectacular para representar el espacio.

El machismo en la representación de la mujer sigue presente en cada uno de los personajes femeninos que aparecen en el comic. Y en general en cualquier comic Marvel de la época. Empezando por la princesa Skrull enamorada no se sabe bien por qué de un general ruin y cruel, o la actitud descerebrada de Sue ante su boda con Reed, cuyas recriminaciones a su futura mujer dan mucha vergüenza ajena. O el hecho que sea la dama en peligro que precisa ser rescatada casi en cada aventura.

Otro elemento cuestionable de estas grapas es que Lee repite sin ningún pudor dos veces casi seguidas el mismo truco de hacer que los 4F pierdan sus poderes, primero contra los Skrulls y luego durante el ataque del Doctor Muerte, a consecuencia de la aventura previa contra los 4 Temibles. Aunque Lee tuvo para muchas cosas una imaginación desbordante, también hay que reconocerle su actitud cómoda de editor. De hecho, queda claro que desde la creación de los 4 Terribles Lee les quería utilizar de archivillanos recurrentes contra los que enfrentar a los 4F una y otra vez, para tener que evitar la cansada tarea de imaginar personaje nuevos. Aprovechar el control mental de la Cosa para provocar una lucha entre miembros de la Primera Familia es también otro elemento recurrente de estas aventuras.

En la parte del dibujo, la principal novedad vino en la parte del entintado, dado que Chic Stone, el entintador hasta la fecha, fue sustituido por Frank Ray en el número 39. A partir del número 40, el entintado pasó a realizarlo ya de forma oficial Vince Colletta, un nombre asociado para bien y para mal a la Marvel de los años 60 y 70. Y en lo relativo a estos primeros números, se nota que Colletta no le tiene cogido el toque a los personajes, porque numerosas viñetas por ejemplo de la Cosa quedan raras, al igual que algunos primeros planos con las caras de los protagonistas.

A pesar de esto, Kirby se encuentra en su salsa en Los 4 Fantásticos, realizando como siempre unas coreografías de acción muy chulas y dinámicas, y siguiendo con su investigación del uso del collage fotográfico, algo que volvió a realizar en los números 37 y 39, logrando unas páginas super espectaculares. Dentro que como digo algunas caras quedan raras a lo largo de estas aventuras, estos comics sudan la esencia de lo que se supone que es el Universo Marvel, marcando el standard de calidad de los comics de esos años, con un Kirby trabajando a gran nivel.

Sigo encantado con la lectura de la Biblioteca Marvel. Y en nada podré disfrutar de dos importantes hitos de la colección, al tener en el volumen próximo la boda de Reed y Sue, y dentro de dos asistiremos a la presentación de Silver Surfer y Galactus. Excelsior!!

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos me está dando un nivel de diversión estupendo, asumiendo la antigüedad y los elementos viejunos de estos comics de 1965.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

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