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Crítica de Ahsoka episodio 6 (Disney+)

Sexto episodio de Ahsoka, la serie creada por Dave Filloni protagonizada por Rosario Fawson en la que se reactiva la búsqueda del Gran Admirante Thrawn.

PUNTUACIÓN: 7/10

ARTÍCULO CON SPOILERS

Episodio 6. Un lugar muy, muy lejano.

La búsqueda del Gran Admirante Thrawn llega más allá de los límites de la galaxia.

Jennifer Getzinger dirige este sexto episodio de Ahsoka, que como los anteriores cuenta con guión de Dave Filloni, el creador de la serie. El episodio de 49 minutos de duración (43 sin los títulos de créditos finales) se sitúa en la media de la serie.

En el reparto, seguimos disfrutando de Rosario Dawson como Ahsoka Tano y Natasha Liu Bordizzo como Sabine Wren y David Tennant como la voz de Huang, el droide que acompaña a Ahsoka con cientos de años al servicio de los Jedi. Por el lado de los villanos, Ray Stevenson es Baylan Skoll, un antiguo Jedi que sobrevivió a la Orden 66 huyendo a las Regiones Desconocidas y que ahora es un mercenario en busca de poder. Skoll es el maestro de Shin Hati, interpretada por Ivanna Sakhno, y trabaja con Morgan Elsbeth (Diana Lee Inosanto), una Bruja de Dathomir. Este episodio sirve de presentación en imagen real de Lars Mikkelsen como el Gran Almirante Thrawn y de Eman Esfandi como Ezra Bridger, el joven jedi protagonista de Star Wars Rebels junto a Sabine y Hera Syndulla.

Tras el interludio de Ahsoka de la semana pasada, en este sexto episodio se han cumplido los anhelos de todos los fans de Star Wars Rebels. Que el Gran Admirante Thrawn iba a aparecer en la carne de Lars Mikkelsen se sabía desde que se emitió el primer trailer de la serie. Aparte que hacer una serie en la que se busque a alguien y no llegara a aparecer sería un anticlimax y un bajonazo total. No, a Thrawn todos le esperábamos. Lo que no estaba tan claro era que Ezra Bridger estuviera vivo. Que después de todo Sabine le haya encontrado con vida nos ha dado un momento super emocionante para todos los espectadores que conociéramos a ambos en Star Wars Rebels. Un momento que de alguna manera mitiga la traición que Sabine cometió a su maestra Ahsoka en el cuarto episodio.

La llegada de Thrawn en su Destructor Estelar Chimaera nos da otro momentazo super imponente que me recuerda cundo leí por primera vez Heir to the empire de Timothy Zahn en 1993. Filloni acierta al mostrar a Thrawn como un ser frío y calculador que supone una amenaza cierta contra la Nueva República. No tanto por su poderío militar, el propio Thrawn nos informa que los años de destierro en el desolado planeta Peridea han mermado a sus tropas, sino por su inteligencia.

Después de un episodio casi monopolizado por Ahsoka la semana pasada, me resulta curioso que en este capítulo Ahsoka prácticamente desaparece, con una aparición casi testimonial al principio del episodio. Teniendo en cuenta que su nombre está en el título no se si esto es una buena noticia. Sobre todo si tenemos en cuenta que el viaje de Sabine resulta un poco lento, incluso con el subidón del reencuentro final de los dos amigos.

Los aspectos que SI me han gustado del episodio están en el lado de los villanos. Aparte de la propia aparición de Thrawn, este episodio amplía las motivaciones de Baylan Skoll para viajar a otra galaxia junto a Morgan Elsbeth, y su idea que la lucha de los jedi contra los sith, la República contra el Imperio, es un círculo vicioso condenado a repetirse una y otra vez a menos que él rompa este ciclo inevitable, algo que me parece una idea muy potente. Idea que ya veremos si lleva a algún sitio en los dos episodios que restan de temporada. Pero de momento, Filloni sitúa a Skoll muy lejos del clásico papel de villano en blanco y negro, presentándolo eso si como un ser ambicioso que cree que él puede cambiar el destino de toda una galaxia.

Otro elemento que me ha gustado es la reunión de Elsbeth con las Brujas de Dathomir que se encuentran en el planeta Peridea, el hogar ancestral de las Brujas antes que aprendieran a desplazarse a otra galaxia usando a las ballenas espaciales Purrgil. La historia que se desprende de las estructuras de Peridea y el poder que desprenden estas Brujas nos sugieren unos dos últimos episodios llenos de emoción y acción más grande que la vida con el destino de la galaxia en juego. Algo típicamente Star Wars.

Aunque es cierto que este episodio tiene varios momentos super emocionantes con las presentaciones de Thrawn y Ezra, también es verdad que en varios momentos el ritmo ha sufrido con escenas como el viaje de Sabine o la propia escena de Ahsoka, que resultaron poco interesantes a pesar del combate contra un grupo de saqueadores. Llegando a estar a punto de resultar aburridas.

En positivo, creo que de momento puede decirse que Filloni está acertando a la hora de recontar y trasladar a imagen real lo que hasta ahora se había contado en series «menores» de animación dirigidas inicialmente a un público infantil y juvenil. Esta reimaginación de los mitos de Star Wars, ampliándolo con por ejemplo todo el lore de las Brujas de Dathomir o el propio viaje a otras galaxias usando a los Purgill me parece que abre un montón de posibilidades para que creativos con talento como el propio Filloni o Jon Favreau expandan esta galaxia. Pensar que podriamos estar cerca de ver la invasión de los yuuzhan vong a la galaxia, la trama de las míticas novelas de The New Jedi Order, en imagen real, sería un sueño más allá de lo imaginable.

Este sexto episodio me hizo ver una cosa, y es que Natasha Liu Bordizzo como Sabine Wren es un casting perfecto en lo que se refiere a convertir al personaje de animación en un ser de carne y hueso. Sin embargo, Liu Bordizzo no me acaba de transmitir demasiado como actriz, no lo hace mal, pero tampoco es notable. Igual esta valoración es debida a que aunque vi Rebels en su momento nunca tuve una conexión emocional con los personajes de esta serie juvenil. Pero lo que hace no acaba de llegarme al corazón. Por eso quizá mi sensación de episodio un poco lento que comentaba antes.

Esto me lleva a la pregunta que aparece en redes sociales cada vez que se estrena un nuevo episodio de Ahsoka. Y es si Ahsoka se entiende o no sin haber visto Clone Wars y Rebels. No creo que el problema sea tanto si se entiende o no, yo creo que se entiende sin problemas, sino que sin haber visto las series de animación mucha gente no tiene ninguna conexión emocional con Sabine o Hera, como comentaba antes sobre la primera. Y si a eso sumamos a un Filloni que haciendo muchas cosas bien creo que falló a la hora de presentar a ambas pensando que los espectadores ya las conociamos, tenemos con razón a un montón de espectadores que no han conectado con estos personajes, provocando que lo que hacen en relación a sucesos de su pasado no acabe de resultar interesante.

El caso es que Ahsoka me está gustando y me lo paso bien con la serie. Pero al mismo tiempo no me ha volado la cabeza como sí consiguió The Mandalorian, de la que Filloni ya podría aprender la forma en que Favreau presentó a numerosos personajes a lo largo de sus tres temporadas, consiguiendo que conectáramos con ellos con apenas dos líneas de diálogo. En todo caso, creo que entre Favreau y Filloni están consiguiendo que este momento temporal post Retorno del Jedi me esté dando las aventuras de Star Wars que siempre soñé con disfrutar.

Comparto el trailer de esta serie:

Ahsoka mantiene un buen nivel de sorpresas y emoción, pero va siendo hora que la trama empiece a dirigirse al climax final antes que la historia empiece a aburrir a los espectadores que no tengan una conexión emocional con los personajes de la serie de televisión. Dicho esto, confianza plena en Dave Filloni.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Misterio en Venecia de Kenneth Branagh

El actor y director británico Kenneth Branagh ya tiene su trilogía de películas de Hercules Poirot con el estreno de Misterio en Venecia, una entretenida y super interesante película que conecta el whodunnit con una ambientación casi de terror.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

En la Venecia posterior a la Segunda Guerra Mundial, Poirot, ahora retirado y viviendo en su propio exilio, asiste a regañadientes a una sesión de espiritismo, cuando uno de los invitados es asesinado, por lo que depende del ex detective descubrir una vez más al asesino.

Tras Asesinato en el Orient Express (2017) y Muerte en el Nilo (2022), Kenneth Branagh vuelve al mundo de Agatha Christie con esta película que cuenta con guion de Michael Green (guionista de las dos películas anteriores) basado en Hallowe’en Party de Agatha Christie. Misterio en Venecia cuenta con fotografía de Haris Zambarloukos, montaje de Lucy Donaldson y música de Hildur Guðnad. La película de 103 minutos de duración ha tenido un presupuesto de 60 millones de dólares y fue rodada en localizaciones de Venecia (obvio) y en los estudios Pinewood de Inglaterra.

Kenneth Branagh vuelve a interpretar a Hércules Poirot, el detective belga de fama mundial que se encuentra retirado y sin ilusión por continuar sus investigaciones. Kelly Reilly (a la que recuerdo por su papel de Beth Dutton en Yellowstone) es Rowena Drake, una cantante de ópera retirada y madre de Alicia (Rowan Robinson), su hija fallecida hace algún tiempo. Tina Fey interpreta a Ariadne Oliver, amiga de Poirot y escritora de novelas policíacas que le convence a asistir a una sesión de espiritismo que se complicará. Kyle Allen es Maxime Gerard, un buscavidas ex prometido de Alicia, Camille Cottin es Olga Seminoff, la ama de llaves de Rowena, Jamie Dornan es el Dr. Leslie Ferrier, un médico que sufre un trauma psicológico tras participar en la 2ª Guerra Mundial, Jude Hill es Leopold Ferrier, el hijo precoz del Dr. Ferrier, Ali Khan es Nicholas Holland, ayudante de Reynolds y hermanastro de Desdemona (Emma Laird), Riccardo Scamarcio interpreta a Vitale Portfoglio, guardaespaldas de Poirot y ex policía, y Michelle Yeoh hace de Joyce Reynolds, una supuesta médium cuya sesión de espiritismo pondrá en marcha el drama de la película.

Debido al cambio de tono y estética de Misterio en Venecia, tengo que reconocer que lo he pasado muy bien, bastante más de lo que esperaba. Y es que el principal hecho distintivo de la película es el acierto con el que Branagh plantea lo que podría haber sido un whodunit convencional convirtiéndolo casi en una historia de terror sobrenatural gracias a una puesta en escena realmente acertada.

Hercules Poirot no cree en lo sobrenatural o en el más allá, solo en la lógica y lo que puede explicarse con la razón. Sin embargo, sucesos que vivirá tras la sesión de espiritismo en Venecia desafiarán todas sus creencias. ¿Realmente existe el alma, y por consiguiente los fantasmas y las maldiciones? ¿O acaso hay una explicación más terrenal? Esto se ve amplificado por una fotografía en algunos momentos casi en blanco y negro, un montaje que toma muchos trucos del terror y un diseño de producción y una fotografía brillantes que amplifican la sensación de casa encantada del palacete de Venecia donde tienen lugar los hechos.

Al final, una historia de Hercules Poirot es un whodunit en el que como siempre, aquel que menos aparezca y que menos podría parecerlo a priori se confirmará como el asesino. O la asesina, claro. Sin embargo, en diversas fases esto queda casi en segundo lugar ante los problemas de Poirot de distinguir lo que es real de la imaginación o la locura, añadiendo una dosis de incertidumbre a la que no estamos acostumbrados en películas de este tipo. Y que yo celebro completamente.

Uno de los principales valores de Orient Express y Muerte en el Nilo era su enorme y estupendo casting de grandes estrellas. En ese sentido hay que reconocer que Misterio en Venecia no tiene un casting tan potente. Y dentro de que todos están más que correctos y cumplen con lo que la historia necesita de ellos, en cierto sentido quedan opacados por la puesta en escena y el desequilibrio que los espectadores sentiremos al igual que Poirot, de forma que no tienen unas historias especialmente memorables.

En ese sentido, la duración de 100 minutos, en comparación con los 130 minutos de Muerte en el Nilo, obligan a ir al grano y no emplear ni un segundo de más en la construcción de los diferentes sospechosos de los crímenes. Por cierto, aunque esto último puede ser entendido como un problema, para mi no lo es. Se están poniendo tan de moda las películas imposiblemente largas que celebro poder disfrutar de una película de 100 minutos bien planteada y resuelta de forma super satisfactoria.

Tengo que reconocer que NO leí el relato original de Agatha Christie. Lo digo porque había leído que una de las principales fuentes de críticas que se han hecho fue debido a que esta historia no tienen nada que ver con la original. Por motivos obvios, no es algo que me haya supuesto ningún problema,

Otro elemento que me llamó la atención de la película es que viendo las imágenes de la ciudad de los canales me dejó pensando que películas de este tipo son el mejor reclamo publicitario que Venecia podría desear. Una ciudad que parece está de moda, pensando que un segmento grande de la última película de Misión Imposible también se rodó allí. Y no me extraña, porque ¡Qué bonita es Venecia! Sobre todo si la puedes ver en imágenes casi sin gente como en esta película, en contraste con las mareas de turistas que inundamos la ciudad en los periodos vacacionales.

En resumen, Misterio en Venecia no inventa nada en cuanto a historia, pero ofrece un entretenimiento estupendo gracias a las elecciones creativas de Kenneth Branagh y a incorporar este tono terrorífico.

Comparto el trailer de la película:

El cambio de estética ha conseguido que Misterio en Venecia no sea más de lo mismo, algo que es claramente éxito de su director Kenneth Branagh.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Warrior temporada 3 (HBO Max)

Tenía unas ganas locas de ver la tercera temporada de Warrior en HBO Max, y el visionado de esta historia de artes marciales en el San Francisco de finales del siglo XIX no ha decepcionado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientada durante las Guerras Tong en el San Francisco de finales de 1870, la serie sigue a Ah Sahm, un prodigio de las artes marciales que emigra de China en busca de su hermana, sólo para ser vendido a uno de los tongs más poderosos de Chinatown. Tras los disturbios raciales que sacudieron Chinatown en la segunda temporada, Mai Ling utiliza sus contactos en el gobierno para consolidar su poder, mientras Ah Sahm y los Hop Wei deben encontrar nuevas formas de sobrevivir.

Jonathan Trooper, creador de la mítica Banshee es el creador y showrunner de esta serie inspirada en un concepto creado por Bruce Lee. Justin Lin, director de películas como Fast & Furious y Star Trek – Más allá, y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, son productores ejecutivos de esta serie. Esta tercera temporada emitida recientemente ha contado con 10 episodios dirigidos por Dustin Nguyen (2 episodios), Dinh Thai (2), Dennie Gordon (2), Loni Peristere (2), Brett Chan y Nima Nourizadeh. Trooper escribe los guiones del primer y el último episodio de esta temporada, teniendo como guionistas del resto de episodios a Brad Kane, Evan Endicott & Josh Stoddard, Francisca X. Hu, Lillian Yu, Glenise Mullins, Danielle DiPaolo y al actor Hoon Lee, que escribe el octavo episodio.

Andrew Koji es Ah Sahm, el gran protagonista de la serie. Mitad chino mitad americano, es un experto en artes marciales y viaja a San Francisco para encontrar a su hermana desaparecida y termina formando parte de los Hop Wei. Dianne Doan es Mai Ling, la hermana de Ah Sahm que se ha convertido en líder de los Long Zii enemigos de los Hop Wei, hasta el punto de intentar matar a su hermano en la primera temporada. Olivia Cheng es Ah Toy, una Madame bisexual a cargo del burdel de Hop Wei. Jason Tobin es Young Jun, hijo del padre Jun, jefe de los Hop Wei y el mejor amigo de Ah Sahm.

Kieran Bew es el oficial de policía Bill O’Hara, un irlandés ascendido para liderar el escuadrón de Chinatown. Como “buen” irlandés, es racista con los chinos y sus problemas con el alcohol y el juego le han puesto en manos del tong. Dean Jagger es Dylan Leary, un veterano de la Guerra Civil estadounidense, líder sindical y señor del crimen de la mafia irlandesa. Odia a los chinos, a quienes culpa de quitarle los trabajos destinados a los irlandeses, y utilizará cualquier medio para asegurarse de que se cumplan sus objetivos. Tom Weston-Jones es Richard Lee, un nuevo oficial de policía de Savannah, Georgia. A pesar de ser del sur, Lee cree que todas las razas deben recibir el mismo trato. Langley Kirkwood es Walter Franklin Buckley, candidato a alcalde de San Francisco y un político corrupto hasta la médula. El antagonista de esta tercera temporada será Adam Rayner como Douglas Strickland, barón del ferrocarril que recibe un contrato del gobierno estadounidense para construirlo a costa de lo que sea.

Hoon Lee es Wang Chao, un traficante de armas del Mercado Negro que trabaja con Hop Wei y Long Zii, junto con la Policía de San Francisco. Gracias a sus conexiones, es libre de viajar a todo el territorio de Tongs e incluso sirve como intermediario entre ellos. Joe Taslim interpreta a Li Yong, un experto artista marcial de los Long Zii. Es el principal rival de Ah Sahm y el amante de Mai Ling. Mark Dacascos es Kong Pak, antiguo líder de los Jiang Yao que se han rendido ante los Long Zii, y viejo amigo de Li Yong. Por último, Chelsea Muirhead interpreta a Yan Mi, hija del propietario de una imprenta, que intenta saldar la deuda de su padre con los Hop Wei ayudando a Ah Sahm.

Hacía casi tres años desde que vi la segunda temporada de Warrior. En ese tiempo Cinemax anunció que no produciría nuevos contenidos, con lo que la cancelación era inevitable. SIn embargo, Warner Bros tomó nota del interés del público y decidió producir esta tercera temporada recién estrenada. Debido a la huelga de guionistas y otros condicionantes, en el momento en que escribo estas líneas no se sabe si la serie se ha cancelado, cosa que sería una pena teniendo en cuenta el final abierto con el que ha finalizado. Esperemos que la huelga se solucione en pocas semanas y Warner a través de HBO Max retome la producción de nuevos contenidos originales entre los que se encuentre esta serie.

Entrando en materia, disfruto muchísimo con Warrior, como antes lo hice con Banshee. Jonathan Trooper ha creado la serie perfecta que combina la acción, sobre todo artes marciales pero no sólo, el entretenimiento adulto y un toque de crítica social por el racismo sobre el que se construyeron los Estados Unidos, personalizado en el trato de los protestantes a los ciudadanos chinos. Warrior nos trae unas escenas de acción alucinantes, con unas coreografías maravillosas que sacan el máximo partido a los protagonistas. Andrew Koji está increíble como siempre como un héroe atribulado que no sabe como ayudar a los chinos sin causar más problemas de los que ya hay. Verle coger los nunchakus en el climax del último episodio me vuela la cabeza, y sus coreografía son una maravilla.

Al lujo que es tener a Joe Taslim en la serie se une el fichaje de Mark Dacascos, que se convierte en un secundario de lujo con unas escenas geniales con Taslim. Pero no son sólo ellos, porque todos los personajes tienen su momento para lucirse, también los irlandeses Bill O’Hara y Dylan Leary en combates de boxeo, y Ah Toy con una pelea con espada super guapa. Si tengo que ponerle un pero a unos combates excelentes es que la serie asegura al menos un combate por episodio, pero sobre todo en la parte central de la temporada se me quedaron un poco cortos. Dicho esto, como digo los combates han sido muy muy variados a lo largo de la temporada, destacando por ejemplo la larga escena de acción de Ah Sahm, Young Jun y padre Jun contra unos esclavistas alemanes.

Aparte de las artes marciales, la temporada incorpora un elemento muy interesante al conseguir los Long Zii unas planchas para poder imprimir dinero falso, lo que puede afectar al equilibrio de poder en Chinatown. Toda esta parte me ha gustado, como la llegada del agente del Servicio Secreto del gobierno de los EE.UU. que busca detener a los falsificadores. Además, el paraíso para las mujeres chinas que supone el viñedo de Nellie se dará un terrible baño de realidad cuando el magnate del ferrocarril quiera hacerse con esas tierras para ganar aún más con la construcción del tren. También la ambigüedad de Chao siempre en medio de todos los tongs sin pertenecer a ningún grupo, a lo que hay que sumar el acoso policial, me parece de lo más interesante de la temporada.

Sin embargo, también tengo que reconocer que otras subtramas como la de las elecciones a alcalde de San Francisco o los problemas de Dylan Leary mientras descubre los entresijos de la política municipal en su nuevo cargo como concejal del ayuntamiento, me han resultado bastante más chorras. No diré que son minutos de la basura dado que una serie coral de este tipo exige minutos para todos los protagonistas, pero sin duda si han tenido mucho menos interés una vez terminé de ver la serie y puedo valorar el conjunto.

Sobre todo en la primera temporada de Warrior, Jonathan Trooper siguió la estela de Banshee, aunque bastante suavizada, y adornaba los episodios además de con artes marciales con escenas de cama con muchas chicas ligeras de ropa. En estos momentos post- #MeToo esto se ha suavizado hasta casi desaparecer en esta tercera temporada, siendo curiosamente reemplazadas por dos relaciones homosexuales, lo que significa que la serie claramente busca ampliar el target de la serie y que se la considere más inclusiva y variada, y menos sexista. Esto no es que me parezca mal, pero si me parece relevante el comentarlo.

Globalmente el nivel de entretenimiento que me ha dado Warrior ha sido máximo. Aparte de la propia acción el guion me gusta al amplificar el drama de personajes como Ah Sahm y Young Jun, y como a pesar de ser amigos y estar dispuestos a dar la vida por el otro, el destino les va a situar en situaciones opuestas y en rumbo de colisión.

Destacaría también el estupendo diseño de producción que convierte esta serie en una máquina del tiempo que nos traslada a finales del siglo XIX. No conozco el presupuesto de Warrior, pero la sensación es que han tenido todo lo que han necesitado para hacer que la serie luzca siempre increíble.

De momento no sabemos si Warrior está cancelada o renovada, pero como HBO Max la cancele me voy a llevar un chasco muy importante. Sobre todo si pensamos en que ha terminado con unos cliffhangers monumentales para todos los protagonistas, al dejar abiertas la mayoría de principales tramas de la serie. Espero que no nos vayan a dejar así, pero incluso si la cancelaran hay que aplaudir que se hayan hecho 3 temporadas de una serie de artes marciales histórica como es Warrior, que no deja de ser un género super de nicho dentro del entretenimiento mainstream.

Comparto el trailer de esta temporada:

Warrior es una serie alucinante, imprescindible para los fans de las artes marciales entre los que me incluyo. Por favoc HBO Max, dame una alegría y produce la cuarta temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Elemental de Peter Sohn (Disney+)

Aprovechando su estreno en Disney+ he visto Elemental, la última película de animación de Pixar que ha sido dirigido por Peter Sohn (El viaje de Arlo).

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Ambientada en Ciudad Elemento, donde conviven habitantes de fuego, agua, tierra y aire. La protagonista de la historia es Ember (Candela), una joven fuerte, ingeniosa y con carácter, cuya amistad con un chico sensible, afable y tranquilo llamado Wade, cambia su perspectiva sobre el mundo en el que viven. (FILMAFFINITY)

Peter Sohn (Nueva York, 1977) es un animador, cineasta y actor de doblaje estadounidense, más conocido por su trabajo en Pixar Animation Studios. Aunque él nació en Estados Unidos, es hijo de emigrantes coreanos, y esta experiencia vital ha querido trasladarla a Elemental. Mientras estudiaba consiguió un trabajo de verano en el clásico de animación de Brad Bird El gigante de hierro. Tras graduarse, trabajó en The Walt Disney Company y Warner Bros. antes de incorporarse a Pixar en los departamentos de arte e historia de Buscando a Nemo. También trabajó en Los Increíbles, Ratatouille y WALL-E. Dirigió su cortometraje Partly cloudy (2009) y su primer largometraje The Good Dinosaur (2015).

Sohn además de dirigir la película es responsable de la idea para esta película que luego fue desarrollada en guion por John Hoberg, Kat Likkel y Brenda Hsueh. Pete Docter, directo de Pixar director de Monsters, Inc. (2001), Up (2009), Inside Out (2015) y Soul (2020) actúa como productor ejecutivo. La película cuenta con fotografía de David Bianchi y Jean-Claude Kalache, montaje de Stephen Schaffer y música de Thomas Newman. Al tratarse de una película de Disney / Pixar, estamos hablando de una película con un importante presupuesto superior a los 200 millones de dólares, lo que ha complicado su rentabilidad comercial en su paso por las salas comerciales, al recaudar tan sólo 484 millones en la taquilla mundial, por debajo del multiplicador x2.5. Con su estreno en Disney+ la película va a tener una segunda vida, con mucha gente como yo y supongo que muchas familias con niños pequeños animándose a verla.

En la parte del reparto de voces en la versión original tenemos a Leah Lewis poniendo la voz a Ember Lumen, una elemental de fuego que trabaja en la tienda de su familia en el barrio Ciudad del Fuego de Element City. Mamoudou Athie es Wade Ripple, un elemental de agua que trabaja como inspector municipal y conocerá a Candela por accidente. Ronnie del Carmen y Shila Ommi interpretan a los padres de Candela Bernie y Cinder. Wendi McLendon-Covey es Gale Cumulus, una elemental de aire que es la jefa de Nilo, mientras que Catherine O’Hara es Brook Ripple, la madre de Nilo.

En lo referido a la animación, Elemental es un triunfo absoluto, algo en lo que no había ninguna duda. El diseño de los seres elementales me parece una pasada, empezando por los protagonistas, una elemental de fuego con problemas para controlar su temperamento y un elemental de agua que tiene las emociones a flor de piel, o en la superficie. Las llamas de Ember están siempre en movimiento creando ondas super chulas, al igual que las formas fluidas de Wade, que hacen que su forma cambien en función de la situación o de los sentimientos que tenga en ese momento. Pixar siempre ha sido un referente en la animación y el diseño de los personajes vuelve a demostrarlo.

La creación de Element City también me parece una pasada. Hay un nivel de detalle tan alucinante que me vuela la cabeza, y siento que hay un montón de detalles de la ciudad y sus habitantes que me he perdido por la sobrecarga sensorial que tienen algunas escenas. La idea de una ciudad habitada por seres antropomórficos de los cuatro elementos (Fuego, Agua, Aire y Tierra) permite la creación de ambientes muy diferentes, lo que ha permitido a los animadores dar rienda suelta a su creatividad.

Elemental coge muchos elementos de la comedia romántica, llevando la típica estructura de «personas opuestas que aprenderán a quererse al tener más cosas en común de lo que ellos pensaban en un principio» un paso más allá al ser seres de Fuego y Agua, literalmente lo más opuesto posible en el mundo físico. Esta comedia romántica comparte importancia con la también típica historia de Pixar (y en general de la animación maintream) sobre una joven que debe darse cuenta que lo que quieren sus padres no tiene que ser lo que quiere ella, llegando a entender lo quiere hacer con su vida. En este caso, la ruptura no se hace de forma dramática, dado que Sohn también incorpora un elemento de homenaje y reconocimiento a los padres y familias emigrantes que viajaron a otros países para ofrecer una vida mejor a sus hijos. Obviamente pensando en sus padres emigrantes coreanos.

A nivel general, la película se ve con agrado y gustará a todos los amantes de la animación, dado que hay un montón de elementos que resultan sorprendentes y super chulos. Dado que vi la película en casa gracias a mi suscripción a Disney+, creo que el objetivo de entretenimiento ligero está cubierto con la película.

Elemental tiene un problema fundamental, y es que se ha estrenado después de la brillante Zootrópolis de Disney Animation. Con razón la sensación era de una película derivativa y una repetición del mismo concepto general de una ciudad habitada por seres diversos que tienen que aprender a convivir, cambiando los animales por seres elementales. Y en la comparación Elemental sale perdiendo en todo. En casi todo, porque hay que reconocer que la animación de esta película es increíble, permitiendo estos seres elementales que Pixar cree unos fuegos artificiales super espectaculares, aunque vacíos.

Zootrópolis nos trajo una película de animación increíble con unos personajes maravillosos super carismáticos que además tenía una sorprendente historia de género negro con un potente contenido social. Elemental sólo tiene la animación, flojeando muchísimo con una historia que diría no estuvo suficientemente trabajada. La parte de comedia romántica es flojita y casi planteada con plantilla, a lo que hay que añadir un misterio (que luego se convierte en problema) derivado de la aparición de agua en Ciudad de Fuego que es directamente una chorrada. Diría que el director Peter Sohn estaba tan centrado en el elemento de diversidad centrado en el homenaje de sus padres, que se olvidó de hacer más interesante y atractivo el resto de elementos.

Ember y Wade están chulos, no sólo sus diseños sino también sus papeles en la película, aunque en realidad sólo Ember evoluciona y cambia, mientras que Wade en lo fundamental se mantiene igual que era al principio, aunque al final con novia. Aunque en realidad forman una buena pareja y el momento en que deciden tocarse por primera vez resulta super emocionante. Lo malo es que el resto de reparto excepto quizá el padre de Ember parecen muebles de atrezzo puestos ahí sin interés, el carisma del conjunto y lo que hacen en la película se queda a años luz de la personalidad y la gracia que disfrutamos en Zootrópolis.

Esto me lleva a otro elemento importante, y es que a pesar del estupendo diseño de todo y la animación espectacular, Peter Sohn no sabe sacar el partido que tenía una ciudad de elementales. De hecho, los elementales de aire y tierra no pintan prácticamente nada, y quizá excepto en el brillante prólogo inicial en la estación (como en Zootrópolis) no llegamos a ver la ciudad es toda su majestuosidad. En muchos aspectos, Elemental parece una oportunidad perdida.

En todo caso, dentro que la historia me ha parecido flojita, tampoco es que no me haya gustado la película. La imaginación de algunas situaciones y personajes superan de sobra los aspectos que me han funcionado menos. Además, al verla en casa y no haber pagado una entrada de cine el entretenimiento que me ha ofrecido Elemental me vale, dentro que me deja la sensación que hubiera podido ser mucho mejor con que se hubieran esmerado un poco más con la historia. Dentro de ser una película correcta, creo que se va a quedar como una de las flojas del estudio.

Además, merece la pena destacar que tenemos una nueva película de Pixar que elige un tema y una historia que NO es para niños, alejando con este intento de comedia romántica de enredo al público infantil/juvenil que es un porcentaje fundamental de público. Una comedia sin demasiado gracia que hasta el último tramo es muy poco romántica y cuyo enredo como decía es una chorrada. En mi caso a mi hijo no le apeteció verla ni en el cine ni siquiera ahora que se estrenó en casa. Y si una película no le apetece muchos a los niños, los padres no se molestan en ir el cine a hacer el gasto.

Esto me lleva a otro aspecto importante a comentar. Cuando Disney apostó por Disney+ frente al cine en salas se ha cargado la viabilidad comercial de muchas de sus películas mainstream. Lo hemos visto con La Sirenita y también ha pasado con Elemental. Saber que en pocas semanas Elemental se estrenará en Disney+ claramente ha provocado que mucha gente entre la que me incluyo nos esperemos a verla en Disney+. Y es que Elemental se estrenó en los cines el pasado 14 de Julio, han pasado apenas dos meses y ya la tenemos «gratis» en streaming. Para mi esto es un gran problema que va a afectar no a esta película concreta, sino a toda la parrilla de estrenos de Disney / Pixar. Si Disney quiere que sus películas ganen dinero en los cines deberían distanciar los estrenos de Disney+ al menos tres meses. Y cuanto más semanas hubieran más incentivos tendriamos los espectadores en querer verla en los cines. Desde luego 2 meses es un plazo ridículo. Pero ya sabrá Disney lo que hace.

Comparto el trailer de la película:

Elemental está bien, pero sin más. Pixar mantiene la perfección alucinante de su animación pero ha perdido el toque que tenía ofreciendo una historia que no está al nivel de otras joyas del estudio.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Reflexiones de Domingo 24/2023: Sobre el adiós de Frank Castle (Castigador)

La etapa de Jason Aaron, Jesús Saiz, Paul Azaceta y Matt Hollingsworth en Castigador termina con el esperado adiós a Frank Castle. Hoy quiero reflexionar sobre esta etapa del personaje, pero también sobre la incomprensible decisión de Marvel Comics de renunciar a uno de sus personajes más populares.

Es el final de la historia más destacada que haya protagonizado jamás Frank Castle. La Mano, la resurrección de Maria, la lucha por la libertad, la lucha contra los enemigos de uno y otro bando… todo ha llevado a este momento. El Castigador nunca más.

Esta última etapa de Frank Castle como Castigador ha sido una serie de 12 números cuyo último ejemplar ha publicado Panini este mes de septiembre. La historia de Jason Aaron ha sido excepcionalmente dibujada por Jesús Saiz en la parte del presente y Paul Azaceta en la del pasado, con color del estupendo Matt Hollingworth.

Empezando por los aspectos positivos del comic, se nota que Aaron planteó toda su historia sabiendo el final desde el comienzo. Esta colección tiene una cualidad clara de comic autocontenido con un principio y un final inevitable y satisfactorio si piensas en el objetivo del comic, algo sobre lo que luego comentaré. Aaron conoce perfectamente a Frank Castle, sin ir más lejos escribió una estupenda etapa de 22 números en el sello MAX para adultos junto al artista Steve Dillon publicada tras la histórica etapa de Garth Ennis en el personaje entre 2010 y 2012. Y sabía la historia que tenía que contar para cumplir con el encargo de los editores.

La gran diferencia entre ambas etapas de Aaron guionizando a Punisher está en María, la mujer de Frank Castle asesinada junto a sus hijos hace décadas y ahora resucitada por La Mano. María es la gran sorpresa de este comic, teniendo un peso importantísimo en la historia en las dos líneas argumentales. En el presente mientras recuerda su pasado pero sobre todo cuando conocemos la relación que tuvo con Frank Castle mientras estuvieron casados antes de ser asesinados. Es curioso que el pecado que Castle cometió en la versión MAX de Aaron es que justo antes del atentado Frank iba a pedirle el divorcio a María porque quería volver a alistarse, dado que la vida civil y su familia no le interesaban. Sin embargo, en esta etapa en continuidad fue María la que quería pedirle el divorcio justo antes de ser asesinada. La diferencia es sustancial, dado que María no quiere que Frank tenga la excusa de su familia muerta como justificación de su sed asesina, al tener él su sed de sangre antes de sufrir el ataque de la Mafia, y no saber cómo relacionarse con su familia. El final empoderante de María, un personaje tridimensional con una interesante complejidad que la aleja de la típica «victima-florero» a las que tan acostumbrados estamos en el entretenimiento mainstream, en el que toma las riendas de su propio destino me parece uno de los elementos más satisfactorios del comic.

Pensando en el arco de Castigador, me gusta que Aaron plantee que Frank no se ha dejado corromper por La Mano y sólo les utilizaba como arma para conseguir sus objetivos, matar a cuantos más criminales mejor. Leyendo los comics mensualmente surgía la posibilidad que Marvel estuviera planteando convertirle en un supervillano al final de esta historia, y al menos en eso me alegro que la historia de Castle no fuera por ahí. En ese sentido, el último número en el que Frank es «juzgado» por otros superhéroes también me gusta bastante, al no sentirse mal por sus actos ni considerar que tenga que disculparse por ellos. «Siempre fui yo, no me han lavado el cerebro ni poseído, mis actos siempre han sido míos» le lanza a Stephen Extraño. También expone la hipocresía de Logan (Lobezno), ya que él es igual de asesino que Castle. «Mátame si quieres, pero después mátate a ti mismo», le suelta, exponiendo a las claras que para Marvel algunas muertes sangrientas son aceptables, sobre todo en lo referido a los mutantes, mientras que lo de Punisher es visto como inaceptable.

En la parte de aventura dentro del Universo Marvel, en mi opinión es comic funciona de maravilla. La lucha de Castle y La Mano contra Ares (el Dios de la Guerra) y su secta nos ha dejado momentazos super violentos que me han parecido una pasada. Y en los últimos números, su enfrentamiento contra otros superhéroes como Capitán América, Doctor Extraño, Viuda Negra, Lobezno y Caballero Luna son momentos típicamente Marvel que me hicieron disfrutar un montón. En este momento quiero destacar el dibujo de Jesús Saiz, que se muestra como un fuera de serie. Saiz con el color de Matt Hollingsworth nos regala unas páginas perfectas en narrativa y en las coreografías de acción, pero también en la parte de la caracterización de los diferentes héroes y villanos gracias a su estilo de lápiz fino que siempre muestra lo que pasa en la viñeta de la forma más clara posible. Me flipa la forma en que representa la violencia y cómo no se arruga con los momentos más gores, que superan lo que estamos acostumbrados a leer en un comic Marvel. La historia de Aaron está muy bien, pero el dibujo es casi mejor.

Y si Saiz se encarga de la vertiente superheroica ambientada en el presente de Frank Castle, aún es mejor el dibujo de Paul Azaceta para los flashbacks del pasado de Frank Castle y su mujer María. El estilo de dibujo de Azaceta con grandes manchas y un trazo más grueso que el de Saiz refuerza la sensación de tragedia ante lo que iremos conociendo. Azaceta es perfecto para crear una atmósfera noir en esta parte del pasado de los personajes, con momentos super dramáticos como en la primera muerte de Frank siendo niño o cómo fue cayendo en una espiral de violencia que parece inevitable. He criticado mucho los cambios aleatorios de dibujantes en los comics Marvel, pero esta decisión de alternar dos artistas para que cada uno cuente una parte de la historia en momentos temporales diferentes me parece un acierto. Es más, tener a artistas tan diferentes entre si como Saiz y Azaceta y que cada uno consiga enfatizar un aspecto concreto de la historia consiguiendo que el conjunto sea más redondo me parece un ejemplo de las ventajas que tiene el comic a la hora de contar una historia transmitiendo sensaciones y emociones diferentes.

En lo referido a la aventura que nos han contado, tengo que reconocer que me ha gustado este Castigador, y nos ha traigo a unos profesionales como la copa de un pino que han realizado el trabajo perfecto que se esperaba de ellos. En cierto sentido, el problema que le pongo a este comic no es tanto al comic en si sino lo que MARVEL quería que pasara en este comic, que es quitarse de en medio a Frank Castle, de forma que esta sea (de momento) su última aparición en el Universo Marvel en continuidad. Y aquí si que le veo muchos más problemas y elementos cuestionables.

En febrero publiqué la columna de opinión ¿Marvel Comics vs Punisher? tras la finalización del primer arco de la colección. En esa columna, que os invito a leer, ya comentaba que se notaba demasiado que la intención de Marvel era quitarse de en medio a Frank Castle porque consideran problemático al personaje de Punisher. La duda estaba en si le convertirían en supervillano o le matarían, pero de una manera u otra estaba claro que NO habría una nueva colección de Frank Castle una vez terminara este comic. Reconozco que no acerté en la parte que Frank al final no muere sino que se auto impone un castigo de destierro del planeta Tierra, viajando a Weird World para pagar por sus pecados allí. Pero en lo fundamental, si acerté que Frank Castle ya no sería nunca más el Punisher en la Tierra 616. (Nunca más es mucho tiempo en el universo Marvel, más bien hasta el próximo cambio de editori o editor en jefe).

El por qué de la incomodidad de Marvel hacia Punisher no es debido a que sea un personaje que mate, dado que numerosos personajes Marvel también lo hacen, empezando por el antes mencionado Logan. Masacre, el Motorista Fantasma, Blade, incluso Viuda Negra lo han hecho en alguna ocasión sin mayor problema por parte de otros héroes o del staff editorial de Marvel. El problema no son las muertes, aunque seguro que ver a un hombre blanco matar a criminales racializados como hispanos o afroamericanos generaba sarpullidos en las mentes bienpensantes y progresistas de alguno de los editores de Marvel desde hace tiempo.

No, el problema fundamental ha venido del mundo real, al utilizar su icónico logo del cráneo blanco personas inscritas ideológicamente como republicanas, desde policías a miembros de las fuerzas armadas americanas. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria. En la sociedad super polarizada de los Estados Unidos post-Black Lives Matter, editores super progresistas han decidido que «al enemigo ni agua», y optaron la fórmula del cobarde al cambiar primero el logo al personaje para intentar desvincular a Punisher de los actos de estas personas, para acabar «jubilando» al personaje bajo la excusa de su «problemática naturaleza».

Aunque ya lo comenté en el post de ¿Marvel Comics vs Punisher?, hay que negar la mayor y el error de Marvel en ambas decisiones. En primer lugar porque por mucho que el último comic Marvel publicado muestre al personaje con una nueva indumentaria y un nuevo cráneo, la imagen del Punisher está ya en el subconsciente colectivo, y su cráneo blanco siempre será el símbolo de Punisher lo quiera Marvel o no. A lo que hay que añadir los 50 años de historias publicadas del personaje o las numerosas películas y series en las que se han estrenado, por ejemplo la exitosa serie de Netflix protagonizada por Jon Bernthal. Por mucho que a Marvel no le guste, ese es su símbolo. Y en lugar de intentar ocultarlo en un cajón, o peor, hacer que Ares lo lleve para intentar asociar este símbolo a un super villano, Marvel tendría que haber planteado una historia para reforzar que el personaje no es lo que algunos amantes de las armas miembros de la Asociación Nacional del Rifle quieren que sea, como forma de combatir lo que consideren que no es correcto.

Pero también la cagan al quitar de la circulación a Punisher en la persona de Frank Castle. Parto que el hecho que los superhéroes NO matan es una anomalía en el entretenimiento. Aparte que hay algunos que sí lo hacen. Superman y Batman nacieron en 1938 y 1939 inspirados y llevando un paso más allá la popularidad de los personajes pulp que si mataban sin que hubiera ninguna polémica al respecto. Es cierto que en los años 40, 50 y 60 los comics se dirigían a niños, a lo que hay que sumar el McCarthismo y la cancelación de la EC por culpa del Frederic Wertham y su «Seduction of the innocent» de 1954 que culminó en la creación del Comics Code Authority. Sin embargo, Stan Lee en los años 60 ya descubrió que sus comics eran leídos por adolescentes y universitarios, no sólo por niños pequeños. La explosión del comic adulto de los 80 y la creación del mercado de las librerías especializadas demostró que hay lectores de todas las edades que buscan contenidos variados también en el mundo del comic. Y en el ámbito del entretenimiento, las aventuras de acción siempre han tenido un papel destacado.

John McClane, John Wick, Rambo o Conan son personajes míticos super conocidos que han matado cuando su vida se vio amenazada. Los blockbusters de Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Van Damme, Seagal y tantos otros han sido las películas más populares para varias generaciones de espectadores. Y muchos de ellos son clientes potenciales del mundo del comic, como demostró que el primer ejemplar de BRZRKR de Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney de Boom Studios consiguió vender más de 600.000 ejemplares. Que en un momento en que las ventas de Marvel se encuentren en un momento dramático en que la editorial se ve obligada a publicar miniseries sucesivas porque casi ningún personaje aguanta una serie regular de 15-20 ejemplares, los editores renuncien a propósito de este segmento de comics de acción para adultos me parece una locura. Yo pensaba que Marvel estaba en el negocio de VENDER CUANTOS MÁS COMICS POSIBLES, pero no hay duda que estaba equivocado.

Hay otro elemento que merece la pena destacarse. LOS COMICS NO SON EL MUNDO REAL NI SON REALISTAS. Nunca lo han sido, a pesar de frases publicitarias míticas como que el Universo Marvel era «el mundo al otro mundo de tu ventana». En el mundo real Superman, Batman, Spiderman o Daredevil no podrían tener identidad secreta. Batman y DD hace años que habrían sido detenidos y cumplirían condena de cárcel. Por no hablar que la gran mayoría de héroes estarían muertos por un disparo de bala aleatorio disparado por don nadies. El universo Marvel es una fantasía escapista que presenta una realidad estilizada inspirada en aspectos del mundo real, no ha sido y nunca será realista. Y por esa lógica, que en el mundo real nuestro un policía torture a un detenido con un cráneo blanco en su manga no debería convertir a un personaje de comic con más de 50 años de vida en algo problemático, porque son cosas que no tienen nada que ver entre si. Y sin embargo, los editores de Marvel se han creído esta mentira. No sólo se la han creído, la han hecho suya y la han repetido una y otra vez hasta que han calado en cotorras que la repiten en todos los ámbitos, como Julián M. Clemente en todos los Spot-On del comic siempre que ha tenido ocasión.

Cuando en Julio Marvel anunció en la SDCC al nuevo Punisher, (Joe Garrison, un ex-agente de SHIELD retirado) ya estaba claro que Marvel pretendía retirar a Frank Castle, como así ha acabado sucediendo. En ese momento la etapa en USA ya había terminado, pero faltaban dos meses para poder leer el último número en España. La duda estaba en cómo se iba a realizar el retiro forzosa de Frank Castle. Y creo que es compatible que la decisión de jubilar a Frank Castle por parte de Marvel Comics me parezca lamentable, con que la ejecución me parezca buena gracias a los grandísimos profesionales que lo han llevado a cabo. En ese sentido, además del espectacular dibujo de Saiz y Azaceta, agradezco que Aaron haya confirmado una y otra vez lo bien que conoce al personaje, creando una historia notable en la que no me molesta que haya jugado o cambiado con algún elemento de la continuidad clásica. Puestos a retirar a Punisher, al menos lo ha escrito Aaron y no una Tini Howard de la vida.

Quiero pensar que este nuevo Punisher Joe Garrison será olvidado en un par de años y Frank Castle volverá a los comics en cuanto un editor con dos dedos de frente se atreva a publicar la nueva historia que Garth Ennis ha comentado en numerosas entrevistas que ya tiene escrita de Punisher Max. Un comic que en la actualidad no puede ser publicado dado el actual clima editorial en Marvel, más pendiente de no recibir críticas de odiadores que se quejan de comics que nunca hubieran comprado para empezar, que de los gustos de sus clientes actuales o pasados que por supuesto volverían a comprar un comic de Punisher protagonizado por Frank Castle. Por no hablar que si Disney+ estrena el año que viene (o el siguiente) una nueva serie de Punisher no me creo ni harto de vino que Marvel no publique una nueva miniserie con Frank Castle de protagonista para intentar rentabilizar el interés de la serie de televisión.

Frank Castle puede estar en otro planeta (o en otra realidad, más exactamente). Pero para sus fans sus comics siguen más vivos que nunca en nuestras estanterías y en nuestra memoria. Como digo, me parece terrible que se elimine a un personaje de comic no por aspectos puramente creativos sino porque los editores de Marvel piensen que es un personaje cuyos fans son republicanos, y al enemigo ni agua. Que es lo que lamentablemente acaba de suceder.

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