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Crítica de El club de la medianoche de Mike Flanagan (Netflix)

Una nueva serie de Mike Flanagan es siempre un acontecimiento, y El Club de Medianoche llega en el momento justo previo a Halloween en el que nos apetece disfrutar de historias de terror.

PUNTUACIÓN: 7/10

Serie de TV basada en las novelas de Christopher Pike. Siete pacientes terminales que viven en el hospicio Brightcliffe empiezan a reunirse a medianoche para contar historias de miedo. (FILMAFFINITY)

El Club de la Medianoche es una serie de televisión de terror y misterio creada y escrita por Mike Flanagan y Leah Fong, y en la que Flanagan ejerce de director y productor ejecutivo junto con Trevor Macy. Se trata de una adaptación de la novela homónima de Christopher Pike de 1994, junto con otros libros del autor, que sigue a ocho pacientes de un hospicio que se reúnen cada medianoche para contar historias siniestras. Los dos primeros episodios de la serie están dirigidos por Flanagan, mientras que otros capítulos serán dirigidos por Axelle Carolyn, Emmanuel Osei-Kuffour, Michael Fimognari, Morgan Beggs y Viet Nyugen

El casting de esta serie incluye un reparto de jóvenes actores entre los que encontramos a Iman Benson como Ilonka, una adolescente con cáncer de tiroides que se inscribe en el hospicio Brightcliffe con la esperanza de encontrar una cura poco convencional. Igby Rigney es Kevin, un miembro del Club de Medianoche junto a los otros jóvenes del hospicio que tiene leucemia terminal. Ruth Codd es Anya, la compañera de habitación de Ilonka con una amputación de la pierna derecha, por lo que utiliza una silla de ruedas para moverse. Annarah Cymone es Sandra, que tiene cáncer terminal y es una cristiana devota. Chris Sumpter es Spencer, que tiene SIDA. Adia es Cheri, con padres ricos que se han olvidado de ella y que es una mentirosa patológica. Aya Furukawa es Natsuki, miembro del Club con depresión y cáncer terminal y Sauriyan Sapkota es Amesh, que tiene cáncer terminal y es el segundo recién llegado a Brightcliffe.

El resto de reparto adulto lo forman Heather Langenkamp como la Dra. Georgina Stanton, la enigmática doctora que dirige el hospicio de Brightcliffe. Zach Gilford como Mark, un enfermero del hospicio de Brightcliffe, Samantha Sloyan como Shasta, una mujer que vive en una comuna cercana al hospicio de Brightcliffe y Matt Biedel como Tim, el padre adoptivo de Ilonka.

Me encanta Mike Flanagan. Todas sus series en Netflix me parecen una pasada: Misa de medianoche, The haunting of Blu Manor o The haunting of Hill House están entre mis series favoritas. Y me encantaron también sus películas Doctor Sueño, Gerald´s Game o Oculus. Digo esto porque cuando se anuncia una nueva propuesta suya se convierte en visionado obligado y el hype es máximo. Y en este caso, quizá el problema no es que El club de medianoche sea una mala serie que no lo es, aunque seguro no tan redonda que su obra previa, sino que se compara con series que son increíbles, lo que hace que si esta serie «sólo» está muy bien, parezca una pequeña decepción.

El Club de Medianoche me parece una historia muy chula en la que unos jóvenes con enfermedades terminales se cuentan historias de miedo que sirven para que les vayamos conociendo, al conectar aspectos de estas historias con su pasado antes de llegar a la residencia. Lo mejor de la serie para mi es esta construcción emocional y como las historias sirven para unir aún más a los chavales en unos momentos muy duros para ellos. En este sentido, el poder de las historias y como estas pueden llegar a conformar la realidad de los protagonistas son elementos muy interesantes de una serie que he disfrutado bastante a lo largo de sus 10 episodios.

Creo que el casting de la serie está muy bien, creo que todos los actores clavan sus papeles y lo que Flanagan pedía de ellos. Hay que decir que el contraste que tienen los 7 protagonistas entre ellos convierte al grupo en una delicia, y se transmite de maravilla el vínculo que se va formando entre ellos. Dado que hablamos de jóvenes que van a morir, el tema de la muerte está tratado con suma delicadeza y de forma muy elegante. En un episodio en el que hay un comentario sobre el suicidio hay luego un teléfono de emergencias para todo aquel con pensamientos suicidas pueda llamar a pedir ayuda. Ante los temas polémicos, lo fácil sería evitarlos, y me alegra que esta serie exista de la forma en que se ha creado. Hay que decir que esta no es una serie de sustos fáciles sino más bien de creación de atmósferas, algo esperable a poco que conozcas la obra previa de Flanagan, con un ritmo pausado pero interesante que consigue atrapar al espectador. Todo lo que les pasa a los chavales me perece super interesante y me tenía super intrigado por sus historias y sus posibles finales.

Quizá el problema que tiene la serie es que me gusta muchísimo la construcción psicológica de los chavales que viven en el hospicio Brightcliffe (de todos los personajes en realidad) y los vínculos que se van formando entre ellos, pero la historia en el presente y el misterio que existe sobre la propiedad y la posibilidad que tenga cualidades milagrosas acaba resultando un poco chof, con un climax que acaba no siendo tal y que al menos a mi no me funciona. Junto a esto hay que decir que el personaje de Ilonka que es la gran protagonista y la que pone en marcha los principales hechos del presente resulta en algunos momentos bastante cargante y un poco gilipollas. Entendiendo que está dolida y que sufre una enfermedad terminal, a veces demuestra tener muy poca empatía por los demás y ser bastante egoísta. Narrativamente las historias tiene que unir trama con personajes interesantes, y aunque este segundo aspecto me parece exquisito, la verdad es que la trama a nivel general se queda a mitad en todos los aspectos.

Dentro de un climax que no me funciona está un final con sorpresa final que no acabé de entender y no se si no tiene mucho sentido. Aparte, que deja un final abierto a una serie que me parece que tenía un final razonablemente satisfactorio que deja a los personajes en un buen momento emocional y vital. Dentro que no ha explicado nada de las visiones fantasmales que los chavales ven en el hospicio, claro. Dado que lo único que puede pasar en caso de que Netflix diera luz verde a una eventual segunda temporada es empezar a ver morir a más de ellos, lo cual sería un bajón dado que me han encantado los chicos, el final me valía tal cual. Parece ser que Flanagan había pensado en una historia de dos temporadas, habrá que ver si consiguen terminar la historia todo lo bien que no ha podido ser esta primera temporada.

En todo caso, creo que Flanagan ha preparado un contenedor de historias en lo que lo importante son como hacen sentir a los personajes y a los espectadores, así como los conocimientos que vamos adquiriendo por el camino. La parte del misterio que desentrañar queda en un segundo término porque claramente esta es una historia de «vivir el camino» y no tanto de llegar al destino lo antes posible.

Comparto el trailer de esta serie:

El club de medianoche puede sentirse como un ligero traspiés en la carrera de Mike Flanagan pero en realidad es una serie super disfrutable sobre la amistad y el poder de las historias que me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Juego de Tronos: La Casa del Dragón temporada 1 (HBO Max)

Termina la primera temporada de Juego de Tronos: La Casa del Dragón, y no sabéis la alegría que me da poder decir lo mucho que me ha gustado la serie, de largo la más satisfactoria de todas las series de grandes franquicias contra las que competía en las últimas semanas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material ambientado en el mundo de Poniente, y adaptar esta novela era sin duda la mejor opción posible. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo el episodio piloto y otros dos episodias de la temporada. Otros directores han sido Greg Yaitanes (3 episodios), Clare Kilner (3) y Geeta Vasant Patel.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney, aunque informó que desmontó el escenario difgital para dar paso a otras producciones standard en esos estudios.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Emma D´Arcy es la Rhaenyra adulta. Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la Casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra, mientras que Olivia Cooke interpreta a la Alicent adulta. En la Casa Velaryon tenemos a Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

Juego de Tronos: La Casa del Dragón ha sido un entretenimiento de primer nivel que nos ha mostrado a personajes complejos e interesantes en un mundo de Poniente que recuerda a lo ya conocido pero que ha conseguido adquirir entidad propia en esta primera temporada. La Casa del Dragón me ha gustado en su visionado semanal y me ha justificado la suscripción que he pagado a HBO durante estos últimos dos meses, así que en ese sentido HBO Max debe sentirse tremendamente satisfecha, además de por unos datos de audiencia que han sido realmente buenos y aseguran que la segunda temporada será un éxito cuando se estrene.

HBO Max ha tirado la casa por la ventana y se transmite que es una producción de primer nivel. Las localizaciones, vestuario, efectos especiales y escala del guion ofrece un entretenimiento de primer nivel que luce estupenda la mayor parte del tiempo. Es cierto que Los Anillos de Poder en Prime ha sido más espectacular (aunque el guion fuera desastroso), pero HBO ha acertado creando el tono que esta historia necesitaba. Por cierto, como pasó en su día con Juego de Tronos, han vuelto a haber quejas porque algunos episodios se veían demasiado oscuros, lo cual me parece un error incomprensible dado que no es la primera vez que sucede y se supone que justo HBO debería controlar la problemática del visionado de series en streaming, etc…

El gran desafío de la serie giraba en torno a presentar personajes que fueran igual de carismáticos que los de Juego de Tronos. Dentro que ahora nadie se acuerda, pero esos actores ahora super conocidos en su momentos estaban más verdes que una lechuga, justo como les pasa a estos. Y la verdad es que Viserys, Rhaenyra, Daemon y Alicent me parecen personajes super interesantes y complejos que consiguen mantener la serie casi por ellos mismos. En lo relativo al reparto, creo que todos están muy bien en sus papeles, aunque me chocó el cambio de actrices protagonistas a mitad de la temporada, cuando los actores varones sí que se mantuvieron en la serie. En este sentido, el único pero que le pondría al reparto son los hijos de Rhaenyra y sobre todo Alicent, que sufren unos cambios en pocos años que rompen la suspensión de credulidad. Este error de casting de los príncipes es quizá el único pero que le encuentro en lo relativo a los actores escogidos.

Y reconozco que se hace extraño ver una serie de Juego de Tronos prácticamente con una única familia protagonista, unida a los Hightower o los Velaryon, frente a la narrativa coral con múltiples frentes simultáneos de Juego de Tronos, pero una vez que entendí que esto estaba planteada de forma diferente a la serie madre, pude disfrutar mucho más de la serie.

Un pero que se puede sacar a La Casa del Dragón tiene que ver con el ritmo de la serie, en especial si se compara con lo que fue Juego de Tronos. Como veis, la comparación es continua, pero es inevitable cuando los productores han sido los primeros en hacer esta conexión empezando por el tema principal de Ramin Djawadi. Que La casa del Dragón no tenga su propio tema me parece un error de bulto muy importante, porque por un lado intentas dotar a la serie de su propia personalidad, pero por otro ellos mismos nos recordaban todas las semanas que son lo mismo, aunque en momentos temporales diferentes. Volviendo al ritmo, diría que todos los episodios de una hora de duración me dejaron con la sensación que se podía haber contado exactamente lo mismo con 10 / 15 minutos menos de duración. En varios momentos sobre todo en la primera mitad de la serie la sensación fue que lo que habían contado sería uno de los subargumentos de un episodio de Juego de tronos y se hubiera podido condensar sin problemas en 15/20 minutos. Entendiendo que son imprescindibles para entender lo que pasa a continuación, los 5 episodios con las princesas adolescentes se sienten a veces como un prólogo super ampliado a lo que veremos a continuación con las princesas convertidas en madres y esposas, que es lo realmente interesante.

Incluso aceptando que La Casa del Dragón es otra cosa y se merece poder contar su historia con el ritmo que ellos estimen oportuno, así lo he entendido yo, hay otro elemento que puede no cuadrarle a algún espectador. Y es que estando todos los episodios bien mientras la trama avanza a su ritmo pausado, en la mayoría de veces me dejaban la sensación que el siguiente episodio podía ser el realmente brillante de la serie. El que nos ofreciera el climax emocional o directamente, el inicio de la guerra y el gran espectáculo que se llevaba anticipando desde el principio. Sin embargo, cuando pasaba una semana y veía dicho episodio ¡me hacía sentir igual, lo mejor parecía que seguía estando por llegar!

Todos los espectadores vimos desde el primer episodio que la clave de esta temporada es que habrá paz mientras Viserys viva. Él mantiene el reino estable, pero en cuanto palme se abrirá el infierno en Poniente por la lucha por la corona. Ya fue sorpresa asistir al salto temporal de 10 años y comprobar que Viserys aún vivía, pero a medida que avanzan los episodios hay una creciente sensación de «ahora se muere y se va a liar parda». Al final del 7º episodio (un episodio super chulo, por cierto) tras la lucha de los niños y la tensión con las familias enfrentadas, todo indicaba que los padres iban a continuar el combate y ahora si se «liaba”. Pero llega el 8º episodio en el que vuelven a hacer un salto temporal (en este caso de 6 años) y todo ha seguido más o menos igual ya el Rey Viserys sigue vivo, aunque apenas. Tras otro episodio muy chulo en el que Viserys fallece en paz al haber podido disfrutar de una cena con toda su familia, el pensamiento general era “ahora si, la reina (o más concretamente su padre Hightower) va a intentar matar a Rhaenyra y toda su familia y ahora se lía”.

Sin embargo, empieza el 9º episodio, (buen episodio, quizá un poco inferior al 8º) y hacen la pequeña trampa narrativa de hacer que Rhaenyra y toda su familia se marchara de Desembarco del Rey esa misma madrugada nada más terminar la cena. Que es necesario porque si se hubieran quedado y el Señor Hightower les mata se acaba la serie (igual que si Rhaenys hubiera matado a todos al final del 9º), ojo. Pero aquí no hay elipsis temporal, Viserys muere la misma noche del banquete y de alguna forma muere feliz porque ha visto a toda su familia junta y en paz. Y al menos a mi me choca porque lo lógico y normal pensando que nadie podría anticipar que el rey iba a morir esa misma noche no es que Rhaenyra se suba a un barco de madrugada, sino que duerman y a la mañana siguiente recojan todos sus bártulos, hijos y sirvientes y partan por la mañana. Pero lo dicho, sin ese lógico truco narrativo, la serie se acaba.

El episodio 9 tiene el punto de vista de la Reina Alicent en Desembarco del Rey, cuando siempre el noveno episodio de Juego de Tronos era en el que se liaba (p.ej. La Boda Roja ola Batalla de los Bastardos), lo cual fue un poco bajón. Dentro que el episodio en si me gustó y estuvo chulo, como todos en general. Pero cuando llega el décimo episodio y ves que se va a conter desde el punto de vista de Rhaenyra en Rocadragón, aunque tenga sentido narrativamente, podría decirse que nos ha robado el climax de esta temporada, al dejar la guerra que se lleva anticipando casi desde el principio para la segunda temporada. Aunque a mi me ha gustado la serie y me ha gustado el cliffhanger con el que ha finalizado, puedo entender que haya público que se haya podido sentir un poco estafado al haber terminado la temporada sin un climax verdaderamente potente.

Hay otro elemento que hay que comentar en relación a la representación de los personajes reflejando los criterios de lo políticamente correcto imperante en la actualidad. Martin empezó a escribir las novelas de Canción de Hielo y Fuego en los años 90. Fruto de esto encontramos personajes memorables que eran capaz de lo mejor y de lo peor que vivían en un mundo de grises. La vida en el medievo era dura y cruel y la serie reflejaba esto con protagonistas que hacían lo que fuera por sobrevivir ellos como primera prioridad, y ayudar a que su Casa triunfara frente a sus enemigos a continuación. De esta forma, excepto aún personaje puntual (Tywin Lannister o Ramsay Nieve me vienen inmediatamente a la cabeza) no me atrevería a calificar como «villano» a ninguno de los personajes principales. Incluso Cersei al final intenta proteger a sus hijos y la estirpe Lannister, desde su punto de vista no es mala aunque sus actos sin duda lo sean, sobre todo aplicando la lógica medieval. Y de igual forma, excepto quizá Jon Nieve, nadie puede ser calificado de «héroe» puro.

Fuego y Sangre, la novela de Martin que inspira esta serie se publicó en 2018. Y la diferencia en el tratamiento de los personajes es como de la noche al día. Todas las mujeres principales de la serie, la princesa Rhaenyra Targaryen, la reina Alicent Hightower y la princesa Rhaenys Targaryen de la casa Velaryen son mujeres de altos valores morales que hacen lo correcto, no lo que hay que hacer para sobrevivir. Hasta un personaje secundario como la jefa de las prostitutas en una negociación con la Mano del Rey no pide riquezas materiales para ella, sino que terminen los combates ilegales de niños. Lo nunca visto. A lo largo de la temporada si parece que Alicent puede ser calificada como «la mala» al moverse por envidia contra Rhaenyra porque ella es una coneja que solo se la quiere para parir herederos al trono mientras su amiga Rhaenyra se va de picos pardos y disfruta de su vida sin preocupaciones gracias a la protección de su padre el Rey. Sin embargo, el guion la rehabilita al final de la temporada, aceptando la sucesión planteada por su marido a favor de Rhaenyra. Que luego hagan que Viserys en su lecho de muerte le diga a Rhaenyra que su hijo Aegon debe reinar crea la justificación moral para que Alicent usurpe el trono en favor de su hijo, actuando no en su beneficio egoísta, sino por el futuro de sus hijosy lo que cree que le ha pedido su marido con su último aliento. Todo lo que hacen las 3 princesas puede ser calificado como «bueno» y dentro de los valores morales de lo que es correcto en el siglo XXI. Una ordena que no se intente matar a Rhaenyra cuando sería lo mejor para evitar una guerra abierta porque es lo honorable, mientras que las otras dos no quieren ser ellas las que inicien la guerra y harán todo lo que esté en su mano para evitarla a pesar de las voces que sugieren lo contrario a su alrededor. Esto provoca que dentro que me parecen personajes interesantes, claramente se pierde la complejidad y la ambigüedad que caracterizaba a Juego de Tronos.

Sin embargo, los hombres de la serie son todos unos violentos conspiradores ávidos de poder que harán lo que sea para conseguirlo. Que actúan dominados por la espada y el pene, los instintos más bajos, en lugar de pensar con la cabeza pensando lo que es mejor para el Reino y para sus habitantes. La diferencia entre sexos es abismal, demasiado para ser algo casual. Incluso el Rey Viserys que podría decirse que ha sido un buen Rey y ha conseguido mantener el reino en paz, es mostrado como un rey dubitativo que ha sido dominado en muchos momentos por los que están a su alrededor, empezando por la Mano del Rey, algo que no son las cualidades que se suponen a un buen líder. No, la sensación que han amoldado la historia de una obra de entretenimiento que se sabe va a ser popular para que enlace con los actuales dogmas identitarios es inevitable. Por suerte, aunque lo ha bordeado, nunca ha caído en el panfleto más chabacano, gracias a una trama con buenas caracterizaciones para los principales personajes, lo que me ha permitido entrar en la historia y disfrutar de esta Casa del Dragón. Acepto que Alicent y Rhaenyra son como son, y el drama alrededor de su disputa por el trono me ha resultado realmente interesante, de forma que me vale la historia tal y como nos la han contado.

Dicho esto, reconozco que al comienzo de la serie estaba deseando ver múltiples combates de dragón y frentes de guerra con cientos o miles de soldados enfrentados, y eso no hemos llegado a verlo. Sin embargo, los guionistas han conseguido engancharme únicamente con las intrigas palaciegas, lo cual me indica que HBO ha contado con unos buenísimos guionistas, además de contar con el libro de Martin como lienzo a partir del cual crear la serie. Volviendo a la comparación, prefiero mil veces más una serie como La Casa del Dragón en la que los personajes se muevan por evoluciones predecibles porque son lógicas y cuadran su psicología, que fuegos de artificios visuales como Los anillos de Poder con una historia que es una tomadura de pelo que parece que se ríe del espectador pensando que aceptaremos cualquier cosa mientras sea sorprendente. Para mi no hay duda, prefiero a Juego de Tronos frente al producto de Prime Video.

George RR Martin ha afirmado en entrevistas que para contar la historia de los Targaryen antes de Juego de Tronos estima que La Casa del Dragón debería tener 4 temporadas. De momento HBO sólo ha confirmado una segunda temporada que empezará a rodarse en localizaciones en España en la primavera de 2023, lo cual hará que probablemente su estreno no pueda anunciarse hasta 2024. En cualquier caso, creo que HBO Max sabe que tiene un bombazo entre manos, y no me extrañaría que las 4 temporadas de Martin puedan llegar a ampliarse alguna más si el éxito se mantiene tras la emisión de la segunda.

Aunque los dos años de espera pueden ser demasiados, no tengo duda que cuando sea que se estrene yo me suscribiré a HBO Max (o lo que haya en ese momento) para verla.

Comparto el trailer de esta serie:

La Casa del Dragón es LA SERIE de fantasía, espada y brujería de la temporada. Muchas ganas de saber cómo continuará la historia en su segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder temporada 1 (Prime Video)

A pesar de su perfección visual y su estupendo diseño de producción, da un poco de rabia ver lo peor del Mistery Box de J.J. Abrams aplicado al mundo de El Señor de los Anillos creado por J.R.R. Tolkien. Comento mis impresiones de la primera temporada de Los Anillos de Poder ahora que Prime Video ha emitido los 8 episodios.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un periodo de relativa calma, los personajes se enfrentan al resurgimiento del mal en la Tierra Media. Desde las profundidades más oscuras de las Montañas Nubladas hasta los majestuosos bosques de Lindon, el impresionante reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa, estos reinos y personajes esculpirán legados que perdurarán en el tiempo. Serie de TV basada en los libros de J.R.R. Tolkien, ambientada en la Tierra Media, y que explora nuevas líneas argumentales en una época muy anterior a «La comunidad del anillo».

El Señor de los Anillos escrita por J.R.R. Tolkien es una de las más grandes sagas de la fantasía épica, a la que hay que sumar la multipremiada trilogía de Peter Jackson. Cuando llegó la hora de hacerse con los derechos, el dueño de Amazon Peter Bezos tiró la casa por la ventana al pagar 250 millones de dólares por los derechos de un material que permitiera a su canal de streaming Prime Video competir con HBO y su Juego de Tronos. Si a esto le sumamos un compromiso de realizar al menos 5 temporadas de esta serie con un presupuesto estimado de 1000 millones de dólares, nos encontramos con la que probablemente sea la producción de televisión más cara de la historia. Tras tener a J.A. Bayona como director de los dos primeros episodios (además de ser productor de toda la serie), los seis restantes episodios han sido dirigidos por Wayne Che Yip (cuatro episodios) y Charlotte Brändström (2)

La gran sorpresa de esta serie gira alrededor de los casi desconocidos showrunners contratados por Prime para crear esta serie, J.D. Payne y Patrick McKay. Payne y McKay son unos guionistas que trabajaron en Bad Robot, la productora de J.J. Abrams y realizaron labores de guion no acreditadas en Star Trek Beyond (Justin Lin, 2016) y estaban trabajando en el guion de Star Trek 4 hasta que la producción fue cancelada por Paramount. Además de esto, también trabajaron en los diferentes borradores del guion de Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021). Muy poco bagaje para un encargo tan importante, algo que vista la temporada en su conjunto se ha demostrado como una losa insalvable.

En lo referente al reparto, Morfydd Clark es una joven Galadriel, la Señora Elfa de los bosques de Lothlórien interpretada en las películas por Cate Blanchett ahora es una joven guerrera elfa que cree que el mal está regresando a la Tierra Media. Markella Kavenagh es Elanor «Nori» Brandyfoot, una Pelosa (raza precursora de los hobbits que vivieron milenios antes que Frodo y compañía) con un anhelo de aventura. Robert Aramayo es Elrond, un arquitecto y político medio elfo que en la trilogía de Peter Jackson estuvo interpretado por el actor Hugo Weaving.

Benjamin Walker es Gil-galad, el Alto Rey de los Elfos que gobierna desde el reino de Lindon. Ismael Cruz Córdova es Arondir, un elfo silvano con un amor prohibido por la curandera humana Bronwyn, (Nazanin Boniadi), una humana y curandera que posee una botica en las Tierras del Sur. Tyroe Muhafidin es Theo, el hijo de Bronwyn. Charles Edwards hace de Celebrimbor, el herrero elfo que forja los Anillos de Poder, es un «brillante artesano» conocido en toda la Tierra Media que es amigo de los enanos de Khazad-dûm. Daniel Weyman es el extraño que cae del cielo en un meteorito en llamas y Owain Arthur es Durin IV, príncipe de la ciudad enana de Khazad-dûm. Por último, Charlie Vickers interpreta a Halbrand, un humano de las tierras del sur que se cree que puede ser el Heredero al trono desaparecido desde hace décadas.

Lo mejor que se puede decir de Los Anillos del Poder es que se nota que se han gastado mucho dinero en esta serie. De hecho, el diseño de producción en el sentido más amplio y general del término es de 10, de largo lo mejor de la serie. La serie consigue que el espectador sienta que ha vuelto a la Tierra Media, lo cual no puede ser más positivo a priori. Y dado lo mucho que le gusta este mundo a mi hijo, a pesar de lo que voy a escribir a continuación no descarto que dentro de 2 años veamos la segunda temporada cuando se estrene, ya que vemos todos los años la trilogía de El Señor de los Anillos.

Lo malo es que eso es todo lo positivo. Podría decirse que a nivel general la serie es moderadamente entretenida, pero la realidad es que a mi mujer dejó de interesarle la serie a partir del cuarto o quinto episodio porque no nos estaban contando nada interesante ni los personajes nos decían nada (¿cómo se llaman?, no me acuerdo de ningún nombre, por algo será). Con esto diría que los fans a veces estamos tan embobados con el envoltorio de colores y con querer que algo nos guste que no queremos ver lo que es evidente para un público «normal».

Da bastante rabia ver una serie como Los Anillos de Poder en la que han invertido tantísimos millones, y que parezca que el guion da igual porque todo vale. Cuando descubrí que los showrunner J.D. Payne y Patrick McKay eran alumnos de la escuela de J.J. Abrams me eché a temblar, y los peores augurios se han confirmado hasta llegar a un octavo episodio realmente penoso. Y es que no puedo más que flipar con el daño que la teoría del Mistery Box ha hecho el mundo del entretenimiento. Los escritores de esta tendencia creen que no hace falta crear historias coherentes con personajes lógicos que se comporten como los establezcas en un principio, porque mientras provoques giros sorprendentes en la historia y múltiples cambios de ubicación, el espectador se va a ver atrapado por la acción y la sorpresa y no se va a dar cuenta del truco. Y obviamente no es el caso, claro.

Los Anillos de poder ha sido una serie muy bonita de ver pero completamente vacía debido a una falta de personajes interesantes POR LO QUE HACEN EN PANTALLA, que viven una serie de situaciones intrascendentes contadas con unos diálogos realmente flojos. Caso especial es el de Galadriel, la carismática Dama de los Elfos y unos seres más poderosos de la Tierra Media que en la serie por lo que sea ha sido transformada en una guerrera antipática que se esfuerza por ser una gilipollas engreída que se cree con el derecho de decirle a todos los demás lo que deben hacer. Y el caso es que no diría que Morfydd Clark lo haga demasiado mal, ya que al final hace lo que los guionistas la piden que haga. En lo que si sufre es que se la ve en todo momento posando para la cámara, intentando verse cool pero sin que se note, y no funciona así. A los actores con carisma a los que parece que la cámara les ama la sensación es que todo es muy fácil y que no hacen nada para salir perfectos. DiCaprio o Margot Robbie son así. Esa cualidad no la comparte Clark, lamentablemente, y se la ve en todo momento intentando parecer dura y badass, no siéndolo.

Pero este detalle de Galadriel sería una chorrada si la historia (historias) funcionaran, y ninguna de las subtramas lo hace. La de los Pelosos y el ser caído del cielo es la nada personificada, construida además con trampa para alimentar al Mistery Box. La creación de Mordor es un episodio visualmente potente y uno de los mejores momentos de serie, pero sucede en el episodio 6, dejando dos últimos episodios en caída libre y sin frenos. La historia de amor entre la humana y el elfo es curiosa al principio pero intrascendente en su conjunto, y todo lo relacionado con el elfo oscuro Adar o la espada de Sauron que es el mcguffin de la serie resultan absurdos a poco que te pones a pensar en ello. Y ya lo del viaje de Galadriel y Halbrand a la isla de Númenor y de ahí a la Tierra Media es un despropósito una vez se desvelan las sorpresas que los guionistas nos tenían preparadas.

Y es que aparte de la cantidad de chorradas del guion y situaciones «porque si» que te van sacando del visionado, que son demasiadas para comentarlas porque hay varias en cada episodio, el problema es que como digo todo está mal escrito y realmente le da igual que sea así porque lo fían todo a la sorpresa final. La serie se vendió empezando por el título como ver cómo se forjaban los Anillos de Poder que siglos más tarde dieron lugar a El Señor de los Anillos. Pero narrativamente la serie podría resumirse en «¿Dónde está Sauron?» Porque todo gira sobre ello y por supuesto, a plantar pistas falsas de su identidad como buen Mistery Box que es. En lugar de construir a personajes redondos. ¿Para qué?, han debido pensar los creadores, si es mejor la sorpresa y el giro por el giro.

Hasta tal punto ha llegado la tomadura de pelo que el actor Charlie Vickers que interpreta a Halbrand ha reconocido como si tal cosa que no supo del giro de su personaje del último episodio hasta cuando empezaron a rodarlo. De forma que tuvimos 7 episodios en los que interpretó a un hombre caído que debe levantarse y aprender a ser un héroe, a ser otro personaje diferente que no cuadra con lo que habiamos visto hasta ese momento y él había interpretado. Es muy fuerte. Con el añadido que me da la sensación que dentro del despropósito, el foco de la historia es blanquear de alguna manera a Sauron para convertir una historia clara del bien contra el mal, de blancos y negros, en una historia de grises en la que merece la pena conocer el punto del vista del villano, porque de alguna manera también está intentando hacer el bien desde su punto de vista. Penoso.

Al menos, reconozco que no estoy enfadado con Los Anillos de Poder. Para que un producto de entretenimiento consiga ese efecto, primero debe haber una conexión emocional, importarme el personaje o el mundo donde tiene lugar la acción (por ejemplo Logan). Por suerte, ya los dos primeros episodios indicaban que la cosa no iba a pasar de «entretenida sin más» y así me tomé su visionado. Pero como comentaba al principio, si da rabia que se inviertan tantos millones en una serie como este y los guiones sean tan mediocres porque ni siquiera se han molestado a intentar hacerlo mejor.

Y cómo veis ni siquiera he entrado en la polémica por la falta de respeto por las historias creadas por Tolkien, muchas de las cuales no podían usar al no adquirir esos derechos, «forzando» a los creadores a tener que inventarse todo sobre la marcha. No he leído el Silmarilion o los Apéndices, por lo que si la historia hubiera estado bien o los personajes resultaran interesantes por si mismos, independientemente de los escritos de Tolkien, estoy seguro que la valoración sería positiva. Y no lo son.

Por cierto, no quiero irme sin recordar las que son casi las primeras palabras de El Señor de los Anillos de Peter Jackson, narradas por Galadriel:

«Todo comenzó con la forja de los grandes anillos. Tres fueron entregados a los elfos…»

Es que ni siquiera esto han respetado lo guionistas. No han sabido conectar su serie ni siquiera con la primera frase de la película. Acojonante.

Comparto el trailer de esta serie:

El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder representa lo peor del Hollywood que no conoce el material que está usando y realmente le da igual no hacerlo, inventándose las cosas sobre la marcha.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de She-Hulk: Abogada Hulka Episodio 9 (Disney+)

Termina la primera temporada de She-Hulk en Disney+ con un episodio de los que nos vuelan la cabeza a los fans de los comics que no puede ocultar que la serie en su conjunto ha sido bastante montonera.

PUNTUACIÓN EPISODIO: 8/10

PUNTUACIÓN 1ª TEMPORADA: 6/10

ARTÍCULO CON SPOILERS.

Episodio 9. ¿De quién es esta serie?

Jen tiene problemas con la ley y lucha por recomponer su vida.

La creadora de la serie Jessica Gao escribe el guion de este último episodio que significa un final de fiesta apoteósico. Con una duración de 35 minutos (30 sin los títulos de créditos finales), ha sido dirigido por Kat Coiro, que ha terminado dirigiendo 6 de los 9 episodios de esta primera temporada.

Para este fin de fiesta tenemos prácticamente al casting al completo, empezando por una genial Tatiana Maslani como Jennifer Walters, para mi lo mejor de la serie. Ginger Gonzaga como Nikki Ramos, Josh Segarra como Augustus «Pug» Pugliese, Mark Linn-Baker y Tess Malis Kincaid como Morris y Elaine Walters, los padres de Jen. Tim Roth como Emil Blonsky / Abominación, Jon Bass como Todd Phelps, Jameela Jamil como Mary MacPherran / Titania, Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil y Mark Ruffalo como Bruce Banner / Hulk completan el casting.

Sensaciones encontradas con este último episodio de Hulka y sobre todo con la serie en su conjunto. Por un lado y en positivo, no hay duda que Marvel con KEVIN Feige a la cabeza arriesga con cada nueva serie y nos ofrece propuestas muy diferentes entre si. Incluso si resultan fallidas, lo que queda al gusto de cada uno y sobre lo que luego volveré, hay que agradecer que no intenten ir a lo fácil y hagan cosas muy locas en este final a sabiendas que una parte de su audiencia no va a conectar con ello, lo cual me parece valiente y muy guay.

Y es que Marvel Studios ha planteado un John Byrne en toda regla, algo que yo al menos nunca había visto en televisión. ¿A qué me refiero? En la celebrada etapa de Byrne en Hulka de los años 80 Jennifer además de romper la cuarta pared para dirigirse a los lectores, en varios momentos se salía de la viñeta para escapar de amenazas o ir de un lugar a otro con mayor velocidad. Y en varios números llegaba incluso a salirse del comic para quejarse directamente a Byrne por la calidad de unas historias que a Jennifer no le gustaban nada. ¡Qué buenos son esos comics!

Eso mismo adaptado al medio audiovisual es lo que tenemos en el climax de Hulka, con una Jennifer saliéndose del episodio a la interface de Disney+ para ir a quejarse a los guionistas por las locuras que estaban pasando en el episodio. Esto incluye una escena genial en la que conoce al jefe de Marvel, K.E.V.I.N., una Inteligencia Artificial que se encarga de fabricar con algoritmo todas las películas de Marvel. La crítica y el cachondeo de Marvel a costa de todos los opinadores y haters que sólo saben repetir tan manido «es que todas las películas son iguales» para criticar a Marvel (demostrando que no han visto aquello que critican), me ha parecido memorable. La forma en que Jen organiza su episodio para poder tener un final feliz aunque todo sea super loco y no tenga demasiado sentido me parece una ocurrencia estupenda que resalta la libertad que Marvel y KEVIN va a sus profesionales para que propongan ideas que una mente bienpensante podría valorar de «absurda» con tal de no repetirse y ofrecer entretenimientos que aporten detalles que no se han visto antes.

En el lado positivo resaltaría también a una Tatiana Maslani que me parece que está genial y ha hecho suya a Jennifer Walters. De hecho, diría que ella está muchísimo mejor que el material que le han dado las guionistas para trabajar, con un carisma y una personalidad que no se si estaba en el papel. Junto a ella, la verdad es que creo que todo el reparto cumple perfectamente con lo que la serie demandaba de ellos.

Pensando en este final de Hulka, creo que mi problema no es tanto con la parte metatextual del episodio y la forma en que rompen la pared recordando a los comics, algo que me parece muy chulo con algún matiz, sino que estos fuegos artificiales no consiguen ocultar que la serie ha sido mediocre en la mayoría de elementos exceptuando a la protagonista y el casting en general.

Tenemos otro episodio de una comedia legal sin gracia y sin prácticamente nada de legal, en el que han llevado el «porque si» a un nivel superior, creando una nueva categoría de WTF?! superior con esta Hulka. Cinco buenos minutos de televisión no pueden ocultar una temporada bastante floja en la que excepto en los episodios uno y ocho nunca llegan a ofrecer el nivel de diversión y entretenimiento que se podía esperar teniendo Jessica Gao a este personaje y estas posibilidades a su disposición. Dentro del WTF? general, diría que este es uno de los peores episodios dentro del apartado de efectos especiales, y no diría que es un tema de presupuesto, aunque lanzan una broma sin gracia en este aspecto, es que les daba igual que los personajes no lucieran correctamente en pantalla. El caso de Abominación en el episodio es lamentable.

Hay además un intento de humor metatextual muy obvio al hacer que los villanos detrás de todos los problemas de Jennifer sean un grupo de hombres blancos machistas, haciéndoles repetir las críticas e insultos que pueden leerse en redes sociales. Habrá quien piense que esto es una genialidad, pero es algo que está muy visto ¡en esta propia serie! La broma acaba siendo repetitiva y, para mi, muy poco divertida, confiando que el elemento metatextual en si mismo venda el gag cuando el planteamiento no es divertido para empezar.

La salida de Hulka de la pantalla es otro elemento complejo. En la etapa de John Byrne que tan claramente ha inspirado a esta serie de Disney+, teníamos una historia super divertida que ADEMÁS rompía la pared pared de forma habitual para resaltar o rematar historias concretas de los comics. Sin embargo, en la serie realmente todo está planteado para ver cómo Jen rompe la cuarta pared, no hay nada más en cuanto a historia ni en cuanto a humor. Bueno sí, reírse de los haters. Y el foco narrativo en este caso es importante, porque al final la serie debería ir de ver la vida de Jennifer y como se enfrenta a sus nuevos poderes, pero todo eso ha pasado aun segundo plano al apostarlo todo a la sorpresa final de ver cómo rompe la cuarta pared. Como elemento sorprendente creo que esto funciona, pero como climax emocional creo que no, incluso aceptando que es una serie de entretenimiento muy, muy ligera.

Pero es que voy más allá, hacer que Jennifer rompa la cuarta pared y salga de la pantalla me parece una idea brillante, pero la EJECUCIÓN de la escena en si no me ha parecido especialmente divertida en la forma en que nos la han contado. Le ha faltado a esa escena la misma chispa que ha hecho que una serie vendida como una comedia no tenga gracia ni sea especialmente divertida en ningún momento. Y esto me parece interesante, porque no es la primera serie de Marvel Studios en la que veo que el concepto es super correcto y va en la buena dirección pero que la ejecución no ha estado a la altura del planteamiento, lo cual posiblemente tenga que ver con la calidad de los profesionales escogidos para llevar a cabo esas ideas.

Eso si, de nuevo aplaudo encantado la valentía de los creativos de Marvel con este final, incluso aunque hayan fallado en muchas otras cosas. Sin embargo, el atrevimiento y la valentía de ir a tope con el concepto de romper la cuarta pared no es suficiente para aguantar toda una serie de 9 episodios. Es más, ni siquiera el cameo final de Matt Murdock y Bruce Banner, con sorpresa final proveniente de Sakaar incluido, consigue que para mi quede una serie redonda que te deje con ganas de más. Ni por ver qué ha estado haciendo Hulk por el espacio, ni desde luego, por ver una segunda temporada de Hulka.

Por todo lo comentado, queda claro que Hulka no va a estar dentro de mis series favoritas del MCU, pero tampoco me parece que sea la peor, encontrándole como digo numerosas cosas positivas además de la propia valentía de atreverse a hacer en televisión esta idea super loca. De esta manera, mi clasificación de las series de Marvel en Disney quedaría de la siguiente manera:

Geniales:

1- Wandavision

2- What-If?

3- Ojo de Halcón

Correctas con elementos fallidos:

4- Loki

5- Moon Knight

6- Hulka

Suspensos:

7-8 Ms. Marvel + F&WS

Comparto el teaser trailer de este final de temporada:

Dejando aparte los fuegos artificiales de este último episodio, She-Hulk ha sido una serie bastante montonera que ni ha sido divertida ni ha creado situaciones legales interesantes. Necesita mejorar mucho si los creadores esperan tener una segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Andor episodios 4-6 (Disney+)

Andor, la serie creada por Tony Gilroy protagonizada por el personaje que conocimos en Rogue One, culmina su segundo arco confirmando las cosas buenas y las no tan buenas que pudimos ver en su estreno hace unas semanas.

PUNTUACIÓN: 6/10

Rael lleva a Cassian al planeta Aldhani, pidiéndole que se una a una peligrosa misión de robo y sabotaje en una guarnición imperial, en la que será una de las primeras misiones de la incipiente rebelión.

Tras estrenar Disney+ Andor con tres episodios a la vez, conocimos que la nueva serie de Disney+ planteaba una estructura novedosa, al dividir los doce episodios de la primera temporada en arcos / misiones de 3 capítulos en los que Andor y sus compañeros realizarían una misión. Eso es lo que tuvimos en el estreno y ahora toca valorar el segundo arco con lo que ha sido la primera misión de Andor con la Rebelión. Este arco de tres episodios ha contado con dirección de Susanna White y guion de Dan Gilroy, hermano del creador y showrunner Tony Gilroy.

En el reparto tenemos a Diego Luna como Cassian Andor, un ladrón cuyo mundo natal fue destruido por el Imperio Galáctico, Stellan Skarsgård como Luthen Rael, miembro de la Alianza Rebelde que contrata a Cassian en su primera misión como agente y se hace pasar públicamente por un anticuario de Coruscant. Kyle Soller como Syril Karn, inspector adjunto de la Autoridad Preox-Morlana que tiene una cuenta pendiente con Andor, Denise Gough como Dedra Meero, una supervisora ​​de la Oficina de Seguridad Imperial, Genevieve O’Reilly como Mon Mothma, una senadora imperial que ayuda en secreto a fundar la Alianza Rebelde y, Faye Marsay como Vel Sartha, líder rebelde en el planeta Aldhani.

Me resulta complicado ordenar mis ideas para escribir esta reseña, porque como decía la canción me encuentro con el «corazón partío». Empezando por lo positivo, la idea de presentar una serie larga de 12 episodios con arcos bastante cerrados de 3 episodios cada uno de ellos con una misión diferente resulta super original. El robo en Aldhani de este arco entiendo que sirve de germen para la Rebelión al proporcionarle los fondos que financiarán a partir de ahora a los diferentes comandos que se vayan creando. En positivo diré también que está bien que la serie se pare un poco para presentar a los diferentes miembros del comando para que luego nos importe su destino final.

El sexto episodio en el que tenemos por fin el climax de este arco de episodios con el golpe al batallón imperial en Aldhani me ha parecido que estaba bastante bien, seguro el mejor de este segundo arco de la serie, planteando una interesante tensión al tener claro que un plan perfecto en el papel va a tener que enfrentarse con problemas inesperados que pondrán en riego la misión y las vidas de los protagonistas. La idea de aprovechar un evento astrológico para ocultar la huida tras el golpe me gusta mucho, la verdad. La serie tiene además un feel pegado a la tierra, con el comando teniendo que ir andando de un sitio a otro y mezclándose con la población indígena del planeta que no se si me pega con Star Wars (luego entro con esto) pero que creo que funciona dentro de la lógica de la serie como narración autónoma del resto de contenidos de la franquicia.

Globalmente, creo que si los espectadores tenemos paciencia, Andor puede acabar siendo una buena historia que nos quite el mal sabor de boca de Obi-Wan Kenobi. Al menos aquí si queda claro que hay un escritor que tiene claro la historia que quiere contar y el tono que necesita para llevarlo a cabo de la mejor manera posible, lo cual no puede ser más positivo.

Sin embargo, entrando en el vaso medio vacío, como espectador tengo un problema tremendo con el visionado de Andor. Y es que parece que los hermanos Tony y Dan Gilroy parece que no saben que están escribiendo guiones para televisión y plantean su historia como una película alargada que luego cortan en tres episodios, lo que provoca que los episodios 4 y 5 literalmente no cuenten nada interesante en casi 100 minutos de televisión. Y no, escribir para televisión, para una narrativa serializada periódica, no es igual que escribir para cine. En cine puedes plantear un ritmo lento inicial que culmine en un climax final potente porque estás ofreciendo una experiencia completa de 2 horas y pico al espectador. Pero en televisión tienes episodios separados por una semana, no puedes no ofrecer nada durante dos semanas pensando que el espectador aguantará para ver el final del arco, porque si lo que ofreces no gusta, probablemente no vuelva (volvamos) la semana siguiente. En la narrativa televisiva debes llegar a hitos semana a semana que resulten interesantes incluso si el capítulo forma parte de una narrativa mayor, ofreciendo al espectador elementos que hagan que el visionado valga la tena y resulte satisfactorio. Y no hay nada de eso en Andor, lo cual para mi es un problema. Y resulta tan claro que los episodios individuales no resultan satisfactorios que Disney+ hizo lo nunca visto y estrenó los tres episodios de golpe para mostrar a los espectadores un arco completo. Que sin embargo ahora opte por estrenos de episodios individuales semanalmente rompiendo arcos me parece un error importante.

En el episodio 4 conocemos la misión que Luthen Rael encarga a Andor en el planeta Aldhani y en el episodio 5 conocemos un poco a los compañeros de misión para que nos importe su destino más adelante, dejando todo el golpe para el sexto. Narrativamente, plantear esta historia tiene lógica. Lo malo es que el cuarto episodio resulta interesante al poner en marcha la acción, pero el 5º es un bajón total en el que el ritmo pega un bajón brutal y literalmente no pasa nada interesante, hasta el punto que casi si nos lo ahorráramos no nos perderíamos nada fundamental para la resolución de la trama. La forma en que los hermanos Gilroy NO entienden los fundamentos de la narrativa televisiva me resulta lamentable. Comentaba que el golpe de esta semana está bien, pero lo que estos tres episodios me muestran es que es imposible seguir Andor con el ritmo semanal, es mejor esperarse tres semanas y ver el siguiente arco como si fuera una película autónoma.

Este es un primer problema , pero hay otro tema del concepto general de la serie con la que no estoy conectando nada. El creador Tony Gilroy comentaba que busca mostrar en Andor los entresijos de la creación de la Rebelión o del funcionamiento del Imperio en este momento temporal post-Episodio III, lo cual sobre el papel es una idea interesante que ofrecía un marco narrativo con el que me podía enganchar. Sin embargo, la EJECUCIÓN de todo hasta el momento no puede ser más decepcionante. Me interesa a priori ver a Mon Montha crear la Rebelión, pero verla discutir con su hija o su marido por ser demasiado controladora y querer ir o no ir a una excursión no puede interesarme menos. Para mi todo lo visto hasta ahora de ella entra en el concepto de minutos de la basura, relleno para ocupar minutos de televisión. Y lo mismo para toda la trama de Syril Karn, inspector adjunto de la Autoridad Preox-Morlana caído en desgracia que ha vuelto a Coruscant para ser ridiculizado por su madre. Tres cuartos de lo mismo para el arco de Dedra Meero, una supervisora ​​de la Oficina de Seguridad Imperial enfrentada a la burocracia que la impide llevar a cabo su trabajo de forma eficiente. NO PUEDE INTERESARME MENOS nada de lo que nos están contando estar subtramas. Incluso anticipando que es casi seguro que Syril Karn estará en Coruscant cuando Andor vaya a una misión y le identifique poniendo el riesgo una misión, el camino de momento de este personaje no merece la pena. Incluso diría que los propios hermanos Gilroy saben que estas tramas no interesan ya que justo el episodio 6 en que tenemos el golpe resulta de largo el mejor de arco, y en él estas tramas secundarias están reducidas a la mínima expresión.

Andor tiene además otro problema con su protagonista Diego Luna, y es no me creo que Luna pueda ser el tipo duro y sin escrúpulos que se supone que es. Esto no es un problema de Andor, viene arrastrado desde Rogue One. Y aunque el episodio culmina con un momentazo que recuerda al enfrentamiento Han Solo vs Greedo en la Star Wars original, esta sensación de no terminar de creerte al protagonista está super presente en todo el visionado. Y no creo que Diego Luna lo haga mal, es sólo que no tiene cuerpo o presencia en pantalla para el personaje que interpreta.

Hay otros aspectos no demasiado importantes que entran en un nivel secundario pero que merece la pena mencionar. Uno es la ausencia de razas alienígenas en Andor, lo cual hace que no parezca Star Wars. Esto es algo secundario a todo lo comentado antes, pero es otro elemento que hace que una historia que globalmente no está mal te deje con sensación que no cuadra con lo que uno esperaría ver en una serie de Star Wars. En este sentido, aunque intento valorar esta serie por si misma sin tener en cuenta otras consideraciones, la verdad es que la continuidad de Andor dentro del timeline de Star Wars no acaba de estar claro y también me genera dudas. Porque mientras aquí tenemos un inicio de la rebelión que comete pequeños robos en sistemas aislados para no llamar la atención, tenemos una serie como Star Rebels en la que tenemos aliens y Jedis armando escándalo sin mayor problema y que si no me equivoco se desarrolla en el mismo momento temporal. De hecho Ezra crece un montón entre temporadas y pasa de ser un chaval adolescente a un joven fuerte y capaz.

Dentro de mi gusto por la ciencia ficción no puedo decir que Andor sea una mala historia viendo cada arco en su conjunto, pero probablemente si que es mala televisión porque no entiende los ritmos y las necesidades de la narrativa serializada periódica, aparte de los problemas que le encuentro a las tramas secundarias y a su encaje con la franquicia de Star Wars. Creo que la experiencia saldrá ganando si dejo de ver la serie en su formato semanal y me espero a verlo todo de un tirón cada tres semanas.

Comparto el trailer de la serie:

Andor está bien pero se hace imposible verla en su actual formato semanal de estreno de episodios.

PUNTUACIÓN: 6/10

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