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Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

¿Habéis visto ya la serie? No puedo recomendarla más. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Mandalorian 2×02 (Disney+)

El segundo episodio de The Mandalorian estrenado esta semana en Disney+ confirma que Jon Favreau está cambiando el paradigma de la ciencia ficción desde la simplicidad, la calidad y el amor por el mundo de Star Wars.

PUNTUCIÓN: VA PARA CLÁSICO

El Mandaloriano debe llevar a una pasajera con una valiosa carga en un arriesgado viaje. Este segundo episodio tiene por título La Pasajera y ha contado con la sorpendente realización de Peyton Reed (Ant-Man), a partir de un guión de Jon Favreau.

No quiero comentar nada del argumento para no spoilear nadie, pero me maravilla la simplicidad de The Mandalorian, una serie creada con un objetivo sencillo, contar una aventura en la que el viaje es la recompensa. Aquí no hay tramas principales y secundarias, no hay arcos de personajes que crecen con las enseñanzas que aprenden. Es todo aventura, todo viaje. Sencillo y al grano. Y 100% satisfactorio. Ahora mismo no hay nadie haciendo nada igual en televisión, lo cual hace que aún aprecie más lo que Favreau, Filloni y el resto de Lucasfilm han creado.

Uno de los elementos que creo que merece la pena comentar en este momento es que uno de mis comics favoritos de siempre es Lone Wolf & Cub del escritor Kazuo Koike y el artista Goseki Kojima. Los paralelismos entre The Mandalorian y este manga son clarísimos, con Mando viajando por la galaxia cumpliendo misiones mientras protege a Baby Yoda. Uno de los elementos fundamentales del manga que se recogen es esta serie es que cada aventura era satisfactoria por si misma pero no implicaba una trama que continuara de un episodio a otro ni encerraba una moraleja para el lector.

El aspecto de héroe solitario ha sido también perfectamente reflejado en el western, del que Mandalorian también recoge muchas y claras influencias, además de series de televisión de los años 70 y 80 como El Prisionero o Kung-fu en las que el viaje era importante, no tanto el final del camino.

Si el primer episodio en Tattoine era 100% western con toques de Tiburón y Temblores, en este segundo el foco se dirige hacia la serie B y el género de terror. Había leído algún comentario relativo al primer episodio sobre que la historia estaba genial pero ambientarla en Tattoine resultaba un tanto repetitivo. El cambio de ubicación y de razas alienígenas de este episodio sin duda les hará muy feliz, reconozco que yo vine convencido de casa.

Además, se nota que Jon Favreau es muy inteligente y controla la narrativa audiovisual en todos los aspectos, dado que si en el primer episodio Baby Yoda casi no apareció, en este segundo tiene un enorme protagonismo en todo momento, y protagoniza momentos aterradores que recuerdan las películas de terror claustrofóbicas, cosa alucinante teniendo en cuenta que estamos ante una serie para todos los públicos.

Para resaltar este elemento de viaje y de etapas del camino, el estreno semanal de los episodios me parece que otro de los muchos aciertos de esta serie. La aventura es satisfacción en si misma, y tener que esperar por el siguiente capítulo no hace sino darle mayor valor. Frente a los 54 minutos del primer episodio, este segundo dura 41, pero es la duración perfecta para lo que la historia necesitaba. No sobra ni una coma, ni hay «minutos de la basura» en Mandalorian porque los capítulos tienen que durar 45 minutos obligatoriamente.

Otro elemento bestial es la realización y todo el elemento técnico. Como ya comentaba en el primer episodio, The Mandalorian luce mejor que el 99% de películas estrenadas en los últimos años, y este episodio no es una excepción. Hay un nivel alucinante y se nota que Disney ha invertido todo lo que Jon Favreau necesitaba para que la serie fuera lo mejor posible.

Comentaba en Twitter que si este era el nivel de un episodio «normal», íbamos a disfrutar muchísimo esta temporada. Cuanto más lo pienso más alucino con la calidad y el disfrute que The Mandalorian nos va a proporcionar en las próximas semanas.

Comparto de nuevo el trailer de esta estupenda temporada:

The Mandalorian va a ser la gran serie de ciencia ficción del año 2020, una pasada que ningún fan de Star Wars debería perderse.

THIS IS THE WAY!!

¿Qué os ha parecido a vosotros este episodio? Espero con ganas vuestros comentarios. Y si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Mandalorian 2×01 (Disney+)

Estoy super entusiasmado con The Mandalorian. No suelo escribir sobre episodios individuales de una serie porque prefiero valorar las temporadas completas, pero el arranque de la segunda temporada de la serie creada por Jon Favreau para Lucasfilm ha vuelto para recordarnos por qué esta serie puede marcar un antes y un después en la ciencia ficción televisiva.

Crítica SIN SPOILERS de este primer episodio.

El Marshall es el título de este primer episodio. En él, el Mandaloriano se dirige al borde exterior en busca de otros como él que le ayuden a encontrar la raza de Baby Yoda, tal y como vimos al final de la temporada anterior.

Jon Favreau es el director y guionista de este episodio. Es curioso, porque este es su primer episodio como director de la serie, cosa que no pudo realizar en la primera temporada. Y en este episodio vuelve a mostrar las señas de identidad que han hecho que los fans de Star Wars de todo el mundo volvamos a tener fe en las posibilidades de la franquicia galáctica.

Pedro Pascal vuelve a interpretar al Mandaloriano protagonista en un episodio en el que tiene un protagonismo casi total junto a Baby Yoda. En el casting de este episodio destaca John Legizamo como la voz de Gor Koresh, Amy Sedaris como la mecánica de Tatooine Pali Motto a la que conocimos en la primera temporada, y el estreno de Timothy Olyphant como el Marshall Cobb Vanth, que me ha parecido un personaje muy interesante que puede dar juego en próximos episodios. Y además, el final del episodio trae de regreso a un personaje sorpresa que me ha volado la cabeza.

Para empezar, hay una aparente falta de ambición de Jon Favreau a la hora de plantear este episodio, que no busca inventar la rueda, solo contar una historia ambientada en el mundo de Star Wars de la mejor manera posible, añadiendo capas de profundidad a varias razas que hasta ahora no la tenían. Pero que algo parezca sencillo o luzca simple no significa que lo sea, o que no haya un increíble trabajo de producción para la creación de este episodio.

En los 54 minutos que dura este episodio Favreau vuelve a dar una master-class narrativa. En un prólogo que enlaza con el género negro y el mundo criminal de la galaxia, nos recuerdan cual va a ser el hilo conductor de esta segunda temporada para Mando. Debe encontrar a otros Mandalorianos que le ayuden a encontrar a otros miembros de la raza de Baby Yoda para dejarle con ellos. Y esa misión le vuelva a dirigir a Tatooine.

Y la nueva aventura en el desierto de Tatooine es modélica en todos los aspectos, empezando por su clara inspiración en el western, género con el que Star Wars encaja a las mil maravillas. El forastero que llega a un pueblo acosado, la presencia de un sheriff misterioso, y el mensaje de que razas enfrentadas deben aprender a trabajar juntas si quieren sobrevivir me parecen elementos super interesantes de este episodio. Más si cabe teniendo en cuenta la polarización existente en la actualidad en la sociedad americana.

Además, me alucina la narrativa de The Mandalorian casi sin diálogos, haciendo que la acción cuente la historia, con unos grandes paisajes desolados y una música increíble de Ludwig Göransson, que hacen que este episodio luzca muchísimo mejor que el 99% de películas de este año. Disney sabe que The Mandalorian es la serie estrella de Disney+ y se nota que no han escatimado recursos para hacer que la serie sea única y deje en mal lugar al 99% de las series actuales de televisión.

Me alucina también que a pesar de que sabemos que la serie ha sido rodada en el domo digital del estudio de Disney en California, con la tecnología digital creada para la primera temporada, la serie nos mete en Tatooine y nos transmite en todo momento que estamos en el desierto desolado. Nunca hay una sensación de «cartón-piedra» o que algo no es real. Y esto me vuela la cabeza.

Con este nivel técnico y de producción, no me extraña que Disney tenga las películas de Star Wars en stand-by hasta aclarar cual va a ser el concepto clave de la siguiente trilogía. De hecho, gracias a The Mandalorian, no echamos de menos ver nuevos productos de Star Wars.

Otro tema genial de esta segunda temporada es que este episodio expande la serie sin necesidad de que aparezcan los secundarios principales de la temporada uno como Greef Karga (Carl Weathers), Cara Dune (Gina Carano) o el Moff Gideon (Giancarlo Esposito), que parecía (y aún puede que sea) el villano principal de la serie. Tanto hablar de Ahsoka Tano (Rosario Dawson) en la previa a su estreno, y ha resultado que ¡el Mandaloriano no la necesitaba!! Al menos de momento.

No se si es sorpresa que este primer episodio me haya gustado tanto. Lo mejor es que hay tantas opciones disponibles para Jon Favreau, Dave Filloni y el resto del equipo de Lucasfilm, que nada impide que los siguientes episodios sean al menos igual de buenos. Y quien sabe si mejores. Lo cual me llena de alegría y expectación de cara a los próximos episodios.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

The Mandalorian ha empezado de la mejor forma posible en esta segunda temporada. Nos lo vamos a pasar genial en las próximas siete semanas, vuelve a ser un gran momento para ser fan de Star Wars.

THIS IS THE WAY!

¿Habéis visto ya el episodio?¿Compartís mi entusiasmo? Espero vuestro comentarios. Y si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

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Crítica de Legion T3 de Noah Hawley (HBO)

Legion, la serie creada por Noah Hawley (Fargo) ha cuminado su historia en la tercera temporada de forma brillante. Gracias a mi nueva suscripción a HBO he podido verla y pocas veces la expresión “me ha volado la cabeza” es más ilustrativa de la realidad de una serie para el recuerdo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras el sorprendente final de la temporada anterior, la tercera y última temporada de Legion comienza con David Haller (Dan Stevens) huyendo de sus amigos y de la División 3 cuando averiguaron que era una amenaza mayor para la humanidad que el objetivo que todos habían estado persiguiendo hasta ese momento, el Rey de las Sombras Amahl Farouk. Para conseguir llevar a cabo sus planes, David entra en contacto con una joven mutante llamada Switch, que tiene la capacidad de crear puertas que pueden permitir viajar en el tiempo.

Noah Hawley (Fargo temporadas uno, dos y tres) se inspiró en el personaje creado por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz en los comics Marvel de los Nuevos Mutantes, pero ha ido a su aire para crear una historia completamente nueva. Además de Showrunner, ha escrito 5 de los 8 episodios de esta temporada final, además de dirigir el último episodio de esta temporada que cerraba la historia.

Hawley ha contado como guionistas con Nathaniel Halpern (2 episodios), Olivia Dufault (3), Kate Thulin , Charles Yu y Ben H. Winters, mientras que Andrew Stanton, Carlos López Estrada, John Cameron (3 episodios), Daniel Kwan, Arkasha Steveson, Dana Gonzales y Noah Hawley han dirigido esta tercera temporada.

Dan Stevens está omnipresente como David Haller, el mutante de clase Omega con poderes mentales casi omnipotentes y que ha sido diagnosticado con esquizofrenia. En esta tercera temporada, por fin tiene un plan para conseguir arreglar todos los problemas que ha sufrido, aunque no queda claro si la Tierra no pagará el precio. Rachel Keller es su novia Sydney “Syd” Barrett, ahora convertida en antagonista, mientras que Aubrey Plaza es Lenny Busker, amiga de Davis desde el psiquiátrico, que sigue a su lado al comienzo de la temporada. Navid Negahban interpreta a Amahl Farouk, el malvado Shadow King que busca apoderarse de las mentes de toda la humanidad y que ha evolucionado muchísimo desde los primeros episodios.

También tienen importancia esta temporada Bill Irwin y Amber Midthunder como Cary y Kerry Loudermilk, dos mutantes que comparten cuerpo. Cary es el científico y Kerry la luchadora, que sólo envejece cuando sale del cuerpo de Cary, por lo que es mucho más joven que él. El nuevo personaje con una importancia capital en esta temporada es Jia-Yi / Switch, interpretada por Lauren Tsai, una joven mutante con poderes temporales. También serán super importantes en esta temporada final los padres de David, Gabrielle Haller y Charles Xavier (el mítico Profesor X de los comics, interpretados por Stephanie Corneliussen y Harry Lloyd, respectivamente.

En los comics Marvel de los X-Men y New Mutants, David Haller es el hijo de Charles Xavier y Moira MacTaggert. Xavier le sumió en un coma inducido debido a que su enfermedad mental y sus variadas personalidades amenazaban con provocar daños catastróficos. Aunque la serie reconoce a los creadores Chris Claremont y Bill Sienkiewicz, serie reconozco elementos de la etapa más reciente del personaje escrita por Simon Spurrier en X-Men Legacy, aunque reconozco que Noah Hawley ha ido completamente a su aire sin temen en cuenta las historias previas. De hecho, Hawley reconoce que esto fue algo totalmente consciente, sabedor que es imposible adaptar una historia previa sin recibir críticas de alguien por no haber sido todo lo fiel que esa persona hubiera querido. Es por esto que Hawley optó por crear su propia historia que, espera, sea aceptada por los espectadores.

Yendo directo al grano, reconozco que a pesar de alguna cosilla que también comentaré, he flipado una barbaridad con esta temporada final de Legion. Noah Hawley ha llevado las posibilidades narrativas de la televisión un paso más allá, abordando la creación de una experiencia sensorial única para ayudarnos a entender y conectar con la historia.

No hay duda que los viajes temporales están de moda. Ya no sólo por las repetitivas versiones de Terminator que parecen encontrarse en bucle, sino por Vengadores Endgame o TENET de Christopher Nolan. Legion T3 se estrenó en junio de 2019, y ofrece una experiencia muy diferente a todas las anteriores. El concepto de “deja-vu” cobra también una nueva dimensión en estos episodios gracias a una increíble edición de sonido y un montaje bestial. El añadido de los “time-Eaters” que acuden cuando se rompe el continuo espacio-temporal añade un toque malrollero y malsano que sustituye la presencia de Farouk en la mente de Haller de las anteriores temporadas, y sirve para crear momentos super impactantes.

Pero no son sólo estos elementos los que sobresalen. La confusión de David, dejando claro en todo momento que aunque intenta hacer el bien (o lo que él percibe como bien), puede provocar la destrucción de la raza humana, está transmitido de forma perfecta a lo largo de la temporada. Dan Stevens ha realizado un enorme trabajo de creación con David, y me alucina que no recibiera más reconocimiento, porque ha puesto su interpretación en un nivel superior.

Además de todo lo anterior, hay un diseño de producción, un vestuario y unos efectos especiales sobresalientes. Incluso el uso de la música y varias canciones añade capas imprescindibles para entender la historia que hacen que Legion se eleve aún más con una personalidad diferente a todo lo que he visto en televisión. Sólo Mr. Robot llevó la enfermedad mental a la pequeña pantalla de forma sorprendente e imaginativa, pero a falta de ver su última temporada, sin llegar a los niveles de locura y psicodelia de Legion.

Otro elemento que Hawley comentaba en entrevistas es que quería alejarse del cliché de la “pelea final” como climax que servía para solucionar los problemas de los protagonistas, algo que no suele corresponderse con la realidad de nuestra existencia. Precisamente por esto el final me ha parecido brillante y super satisfactorio. Además, añade un elemento importante como es la evolución de los personajes, que afecta a todos incluido al propio Farouk, creando un final que resulta lógico y entendible para todos.

Dentro que esta temporada me ha gustado mucho y me parece un final brillante de la historia, encuentro también que Legion no es una serie para un público mayoritario. Hay una tremenda descompensación entre estética y contenido, y un público despistado puede pensar que prácticamente no pasa nada en cada episodio. No me atrevería a decir que están equivocados, pero sí que pasan bastantes cosas y la forma en que nos las cuentan choca con nuestra percepción de lo que debe ser una narrativa televisiva convencional.

Ya era muy fan de Hawley, pero este final de Legion me ha parecido que eleva la serie tras haber creado una experiencia narrativa y expresible inigualable que recordaremos durante mucho tiempo. Y ahora, ya solo me queda empezar con la cuarta temporada de Fargo en cuanto sea posible.

Comparto el trailer de este tercera y última temporada de Legion:

Legion ha sido una de las grandes series de la televisión que realmente ha ampliado las posibilidades expresivas y narrativas de la televisión. Una serie que me ha volado la cabeza en todas y cada una de las temporadas. Una historia difícil pero muy satisfactorias.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de The Haunting of Bly Manor de Mike Flanagan (Netflix)

Mike Flanagan lo ha vuelto ha conseguir. Su nueva serie para Netflix The Haunting of Bly Manor es una notable serie más drama que historia de terror, con unos personajes maravillosos que te atrapan desde el primer fotograma.

PUNTUACIÓN: 8/10

Morir no equivale a desaparecer. En este romance gótico, una ‘au pair’ se adentra en un abismo de escalofriantes secretos.
9 episodios. Continuación de «La maldición de Hill House» al estilo de «American Horror Story» o «Channel Zero», es decir, contando con nuevos personajes y una historia diferente. En esta ocasión, se basa en el clásico de Henry James «Otra vuelta de tuerca» (The Turn of the Screw), cuya mejor adaptación al cine, «Suspense» (1961), es uno de los grandes clásicos del cine de terror. (FILMAFFINITY)

The Haunting of Bly Manor es una serie de televisión creada por Mike Flanagan para Netflix, y basada libremente en el trabajo de Henry James, en particular su novela de 1898 The Turn of the Screw. Más que una historia de terror, estamos ante un drama con toques sobrenaturales con toques de historia de amor gótica.

Además de ser el creador de la serie, Mike Flanagan ha escrito y dirigido el primer episodio, además de montar la serie junto a Brian Jeremiah Smith. Los 8 episodios restantes han sido dirigidos por Ciarán Foy (2 episodios), Liam Gavin (2), Yolanda Ramke & Ben Howling (2), Axelle Carolyn y E. L. Katz, y cuentan con guiones de James Flanagan, Diane Ademu-John, Laurie Penny, Angela LaManna, Rebecca Leigh Klingel, The Clarkson Twins, Leah Fong, Julia Bicknell.

La serie cuenta con fotografía de James Kniest y Maxime Alexandre y música de The Newton Brothers.

Aunque Netflix ha vendido The Haunting of Bly Manor como la segunda temporada de la antología The Haunting, realmente estamos ante una historia totalmente nueva que no tiene nada que ver con Hill House, más allá del hecho de estar ambientadas ambas en “casas encantadas”.

Lo que sí resulta interesante es que Mike Flanagan ha contado para Bly Manor con prácticamente con el mismo equipo técnico de Hill House, incluyendo a los actores Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen, Henry Thomas, Kate Siegel y Carla Gugino, que participan interpretando a personajes diferentes.

El reparto es uno de los grandes aciertos de Bly Manor. Victoria Pedretti es la gran protagonista como la “Au-pair” Danielle «Dani» Clayton, que llega a Bly manor contratada por Henry Wingrave (interpretado por Henry Thomas) para que cuide y eduque a sus dos sobrinos Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth), huérfanos que viven en Bly Manor y cuya anterior cuidadora Rebecca Jessel (Tahirah Sharif) también murió recientemente en misteriosas circunstancias.

En Bly Manor Dani conocerá a los trabajadores de la mansión, el cocinero Owen Sharma (Rahul Kohli, la encargada Hannah Grose (T’Nia Miller) y la jardinera Jamie (Amelia Eve). Durante la serie conoceremos al antiguo ayudante de Henry Wingrave Peter Quint (Oliver Jackson-Cohen), que mantuvo un romance secreto con Rebecca antes de su muerte.

Por último, destacar que toda la serie está contada a modo de cuento o historia por una narradora interpretada por Carla Gugino.

Ya entrando en materia, quizá lo primero a mencionar y que merece poner encima de la mesa para quitárnoslo de enmedio cuanto antes es que Bly Manor es menos brillante que Hill House. Esto realmente no implica nada negativo, dado que Hill House era maravillosa. Bly Manor no tiene un capítulo 6 con esos hipnóticos planos secuencia ni una tensión creciente como cuando descubrimos la identidad de la fantasma del cuello roto.

Sin embargo, Flanagan construye de nuevo una historia centrada en los personajes que forma un puzzle complejo en el que varias relaciones de amor forman el núcleo emocional de la serie. Unas relaciones son tóxicas pero hay también amor verdadero, y nos transmiten un montón de sentimientos alrededor de unos personajes excelentemente escritos.

Como comentaba al comienzo, más que una historia de terror, Bly Manor es un drama con toques sobrenaturales, y Flanagan entiende que las personas reales no somos perfectas, por lo que sus protagonistas tampoco lo son. Y por eso empatizamos con ellos instantáneamente. Aunque el ritmo es pausado, los episodios nos trasladan a diferentes momentos temporales con gran fluidez, mientras conocemos los secretos ocultos de los protagonistas y de la casa en la que vivieron.

Todo el reparto está de 10 y son sus interpretaciones los que crean el vínculo emocional con el espectador. Sin embargo, si tuviera que destacar a alguien, además de la maravillosa Victoria Pedretti, sería a los niños Amelie Bea Smith y Benjamin Evan Ainsworth que interpretan a Flora y Miles. Dos niños que transmiten indefensión pero a la vez un toque de mal rollo y que algo no está bien con ellos.

Como es habitual, Netflix ha estrenado la serie completa de un tirón. Y aunque me ha tenido super enganchado, me he obligado a ver sólo un episodio al día para alargar el disfrute. Esto creo que le viene muy bien a la serie, que además rompe de forma totalmente pensada el ritmo narrativo en el episodio 8 para rompernos a continuación el corazón en el noveno y último episodio, que me ha parecido maravilloso y super emocionante.

Quizá el único pero que se me ocurre es que si alguien se acerca a esta serie pensando que es una historia de sustos, se va a ver sin duda decepcionado y se va a aburrir. Además, el ritmo pausado también exige cierto esfuerzo e implicación en el espectador. En todo caso, si llegan hasta el capítulo 5, ya no podrán dejar de ver la serie.

Comparto el trailer de esta serie:

The Haunting of Bly Manor me ha parecido un éxito sin paliativos y confirma a Mike Flanagan como una de las voces más inteligentes del actual panorama televisivo y cinematográfico. Una serie de visionado obligado, la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8/10

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