Crítica de Una sed de venganza justificada de Rick Remender y André Lima Araújo (Norma Editorial)

Norma acaba de terminar la publicación de Una sed de venganza justificada, el último comic publicado hasta la fecha de Rick Remender en Image, que cuenta con dibujo del artista portugues André Lima Araújo y color de Chris O´Halloran. Un comic que lleva a cabo un notable ejercicio de estilo con el que he conectado desde el minuto cero.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

RICK REMENDER REGRESA CON UNA HISTORIA DE VIOLENCIA EXCEPCIONALMENTE NARRADA VISUALMENTE POR EL ARTISTA PORTUGUÉS ANDRÉ LIMA ARAÚJO

Cuando un ciudadano humilde descubre el despiadado complot de varios asesinos a sueldo salidos de la dark web para matar a una persona inocente, él mismo se convierte también en un asesino. Léon: el profesional se mezcla con Camino a la perdición en esta historia de un hombre cuyo destino le llevará a proteger una familia y a ser perseguido por hombres ricos y poderosos acostumbrados a salirse con la suya.

Únete a Rick Remender, guionista superventas de series como Clase letal y Siete para la eternidad, y a André Lima Araújo, dibujante de obras como Generation Gone y Phenomena, para vivir a fondo un sangriento misterio con una atmósfera única y estallidos repentinos de una violencia brutal.

Rick Remender empezó en la industria de la animación en proyectos como el gigante de hierro o Anastasia, mientras hacía cómics en su tiempo libre. A mediados de la década de 2000 empezó a publicar cómics en Image e IDW como Fear Agent o Night Mary. Sus guiones en estas series independientes le abrieron las puertas de Marvel Comics hasta convertirlo en puntal de la editorial en series como Capitán AméricaImposibles X-Force o Imposibles Vengadores. Actualmente ha vuelto a dirigir sus esfuerzos en la creación de series independientes como Ciencia OscuraClase Letal o Low cosechando un gran éxito.

Fuera del mundo del cómic ha seguido trabajando en proyectos de videojuegos como en los guiones de Dead Space o Bulletstorm, y en el diseño de CDs de bandas como Lagwagon o NOFX.

André Lima Araújo es un arquitecto y autor de cómics portugués que ha trabajado para las principales editoriales de cómics estadounidenses y en cada vez más proyectos propios. Tras graduarse en la Universidad de Minho y trabajar como arquitecto durante un año, Araújo inició su carrera como profesional en el mundo del cómic con Marvel, trabajando en títulos como Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, Spider-Verse, Inhumano, Spidey: Freshman Year y Pantera Negra. 

Ha contribuido con ilustraciones en obras como Madi: Once Upon a Time in the Future de Duncan Jones y con cubiertas para Millarworld y Giant Generator. Araújo también ha creado proyectos propios como Man Plus para Titan Comics o Generation Gone, con Ales Kot, para Image Comics. Araújo ha trabajado para DC Comics, donde empezó a colaborar con Brian Michael Bendis en La Legión de Superhéroes y Young Justice. Sus obras más recientes son Una sed de venganza justificada, un thriller cocreado con Rick Remender y publicado en EE. UU. por Image Comics; y Phenomena, una serie de fantasía cocreada con Brian Michael Bendis y publicada en EE. UU. por Abrams. Ambas obras han sido publicadas en España por Norma Editorial.

Una sed de venganza justificada es el último comic que ha publicado Rick Remender hasta la fecha. Y su objetivo parece claro, al plantear el comic como si fuera un thriller de acción de hong-Kong o Corea, con una historia directa al grano con muchísima acción y casi sin diálogos. En la obra de Remender ya estamos costumbrados a comics en los que la acción cuenta la historia, como por ejemplo Deadly Class o Death and Glory. Pero en Una sed… lleva esto un paso más allá con unos diálogos reducidos a su mínima expresión y altas dosis de ultraviolencia explícita, consiguiendo un éxito importante simplemente dejando hacer al dibujante que eligió para este proyecto, el portugués André Lima Araújo.

Por quitármelo de encima, no le he dado un sobresaliente a este comic porque el dibujo de Lima tiene algo en la forma en que dibuja a las personas con la que no conecto. Sumado además con la decisión de utilizar a Benedict Wong como el protagonista de la historia. Entiendo que en parte el feeling a cine de Hong Kong puede conseguirse usando la cara de Wong, y dado que Remender le conoció rodando la adaptación televisiva de Deadly Class, es posible que esta decisión venga impuesta por él para ayudar a vender el comic a algún estudio. Pero al final, al menos a mi me dejó con una sensación rara mientras leía el comic. Y esto es una pena, porque las páginas de acción tienen unas coreografías excelentes, y me flipa como no se arruga a la hora de plasmar en la página la ultraviolencia casi gore que tenemos en varios momentos. Además, se notan los estudios de arquitectura de Lima en la forma en que crea los edificios y construcciones en Vancouver, en México o en sus diferentes localizaciones, que me parecen notables.

Junto a Lima, el comic está coloreado por Chris O´Halloran, colorista de comics como Ice Cream Man y que sabe crear una sensación super realista con una paleta de colores apagada que es salpicada por estallidos de color en los momentos de mayor violencia.

Remender sabe imprimir a esta historia de 11 partes de un ritmo estupendo, en el que momentos super mundanos son interrumpidos por estallidos de hiper violencia que consiguen impactar en el lector. En este sentido, los protagonistas disfrutan de varios momentos de paz que sabes que no pueden durar, y algunos de los momentos sangrientos posteriores son super bestias. Además, hay un montón de sorpresas a lo largo de los dos volúmenes de Norma, consiguiendo que le lectura sea super satisfactoria y que no puedas dejar de leerla. De alguna manera, el final es super anticlimático, pero a la vez super satisfactorio, y en parte me recordó al final de Deadly Class.

Remender ha comentado muchas veces que ha sufrido problemas de depresión y que se considera un pesimista nato bordeando el nihilismo. Sin embargo, dentro de la dureza de algunos momentos del comic, hay también un mensaje muy claro de positivismo, cuando el protagonista expresa que cuando le decía a su madre todas las cosas que podían ir mal, su madre le decía: «Pero, ¿hay algo que vaya mal AHORA?» El mensaje positivo sumado a que los villanos, por muy poderosos que sean, al final pueden acabar pagando por sus pecados, me parece un mensaje muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta el momento que estamos viviendo en el mundo real, en el que parece que algunos creen tener libertad para saltarse las leyes a su conveniencia.

Me ha gustado mucho Una sed de venganza justificada, un título que por cierto queda explicado casi al final de la historia. Por cierto, que el recurso de realizar un salto temporal al final de la historia es algo que Remender ya utilizó en Deadly Class, parece que el escritor se siente a gusto con este recurso. No es un comic que me vaya a cambiar la vida pero estimo que como ejercicio de estilo el triunfo es total, demostrando que no hay límites en el tipo de historias que pueden ser contadas en la página impresa. Desde hace meses, Remender se haya totalmente involucrado en la adaptación al cine de Tokyo Ghost, su comic con Sean Murphy. Espero que su trabajo llegue a buen puerto, por la película en si pero sobre todo por poder disfrutar pronto del siguiente comic de Remender. El mundo del comic necesita a escritores como Remender, ojalá no tarde mucho en anunciar su próximo proyecto.

Comparto las primeras páginas del comic:

Y también el trailer que Image preparó para promocionar este comic:

Una sed de venganza justificada es un comic de acción estupendo que ha sabido tocar todas las teclas adecuadas para que me flipara. Más comics de acción hongkongera como éste, por favor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Mandalorian 3×07 (Disney+)

The Mandalorian nos regala semana a semana el mejor entretenimiento posible. Star Wars en estado puro.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Episodio 23. Los espías.

Los supervivientes salen de su escondite.

Rick Famuyiwa vuelve a la dirección de The Mandalorian tras dirigir el primer episodio de esta temporada. El episodio de 53 minutos, 48 sin los títulos de crédito, ha sido escrito por Jon Favreau y Dave Filloni, siendo este el segundo episodio en el que colabora Filloni, entiendo que por su trabajo en Ahsoka. Y el episodio nos deleita con una gran aventura que conecta con el lore pasado y futuro de Star Wars de la mejor manera posible.

Junto a Pedro Pascal como Din Djarin y Katee Sackhoff como Bo-Katan Kryce y Grogu, en este episodio tenemos a la plana mayor de los Mandalorianos, con Emily Swallow como La Herrera, Tait Fletcher como Paz Vizsla, Simon Kassianides como Ax Woves y Mercedes Varnado como Koska Reeves. Además, en el episodio aparece también Carl Weathers como Greef Karga y Katy O’Brian como Elia Kane, la oficial imperial que se confirma como una agente durmiente dentro de la Nueva República a las órdenes de MOFF GIDEON (Giancarlo Esposito), que por fin hace su aparición en la temporada.

¡Qué buena está siendo esta tercera temporada de The Mandalorian!

Este séptimo episodio es el penúltimo capítulo de la tercera temporada, y enlaza de forma brillante todas las tramas abiertas hasta ahora. La aparición de Moff Gideon se ha hecho de rogar, pero cuando ha llegado me ha volado la cabeza. No sólo por la confirmación que Elia Kane trabaja para él, sino por la presentación en imagen real del Consejo en la Sombra Imperial, la unión de los diferentes señores de la guerra imperiales que aún controlan sistemas estelares. Unos imperiales que trabajan de forma concertada para destruir a la Nueva República ante el inminente retorno del ¡Gran Admirante Thrawn! Tengo claro que no es el momento de verle en imagen real, eso se lo guardan para Ahsoka, pero simplemente ver al Capitán Gilad Pellaeon, la mano derecha de Thrawn, me ha volado la cabeza. Este momento me hizo recordar a mi yo de 1991 cuando descubrí Heir to the Empire de Timothy Zahn y entré en el Universo Expandido de las novelas y los comics. ¡Qué grande es Favreau!

Pero es que además de la brutal conexión The Mandalorian con el pasado de los mandalorianos en The Clone Wars y con la historia que nunca será de las novelas, Favreau y Filloni miran también hacia el futuro, al mostrar que uno de los líderes imperiales es Brendol Hux, padre de Armitage Hux de la trilogía secuela (Eps. VII-IX). Este es un detalle menor, pero la presentación de la Guardia Pretoriana de Hux y Gideon en el episodio, de alguna manera el eslabón perdido entre la Guardia de Honor de Palpatine en el Retorno del Jedi y los guardias de Snoke en Los últimos Jedis, no puede ser más emocionante ni tener mayor sensación de amenaza.

Gideon es increíble. Giancarlo Esposito tiene una voz (en la V.O.) y una presencia alucinante que le convierte en uno de los grandes villanos de Star Wars. Además, el descubrimiento de la traición que cometió contra Bo-Katan, que no pudo evitar el genocidio contra su pueblo, me dejó helado, lo que unido a sus nuevos desarrollos para los Dark Troopers mejorados con Beskar y su base oculta en Mandalore le convierte en el gran villano de esta serie. Y el cliffhanger con el que nos ha dejado en episodio entra en el calificativo de antológico. De verdad, The Mandalorian es Star Wars en estado puro, aprovechando, ampliando y mejorando las historias previas para darnos el mejor entretenimiento que se puede encontrar. Dudo que nada en televisión pueda darme el nivel de disfrute de The Mandalorian en 2023.

Din Djarin y Bo-Katan están geniales y tienen momentos de muchísima emoción. Y Favreau nos muestra de forma super divertida la forma que plantea para que Grogu vaya a estar metido a partir de ahora en todos los fregados, conectando con lo visto en el primer episodio. Pero el personaje que resume la brillantez de The Mandalorian en esta tercera temporada para mi es Paz Vizsla. La forma en que Favreau ha dado importancia al gigante mandaloriano, haciéndole crecer del «machaca» que había sido en el pasado y consiguiendo que fuera adquiriendo una dimensión mayor a lo que esperaba de este secundario, me parece brillante. Desde el rescate a su hijo, su discurso para ayudar a Din Djarin y su participación en la misión de Nevarro, Vizsla no ha dejado de ir a más en la temporada, lo que ha provocado que su última misión haya sido emocionante e impactante a más no poder. En muchos aspectos, su «Blaze of Glory» me recordó a la última misión de Skurge El Ejecutor en Hel, durante la etapa de Walter Simonson, uno de los momentos más épicos que he leído en un comic. Paz Vizsla ha tenido una buena vida y una buena muerte. Brindemos por él, ya forma parte de la historia de Star Wars. THIS IS THE WAY!!

Y es que me encanta que en The Mandalorian sea la acción la que cuente la historia. Porque aparte que la historia y las sorpresas son super potentes, tenemos una aventura excelente con un montón de momentazos a medida que los mandalorianos se adentran el el terreno destruido de Mandalore. El guion de Favreau y Filloni es un engranaje perfecto. En este momento, me acuerdo de la dirección de Rick Famuyiwa, que me parece brillante. Por un lado, entiendo que la fuerza de las imágenes y la escala a nivel cinematográfica es algo virtud suya pero también de todo el equipo de Lucasfilm y del StageCraft digital. Pero dentro de esta enorme labor de equipo me en encontrado con una escala y una fuerza en las imágenes que no encuentro en muchas películas de gran presupuesto. Técnica y visualmente, The Mandalorian no ha dejado de ser sobresaliente, y creo que nos espera un final de temporada bestial.

Tengo que enfrentarme al elefante en la habitación. Porque si, The Mandalorian en las temporadas 1 y 2 tenía a Din Djarin de omnipresente protagonista (junto a Grogu), mientras que esta tercera temporada ha presentado a Bo-Katan casi al mismo nivel, sobre todo a medida que avanzaba la temporada. Esto es así, pero verlo como un problema cuando la historia de los mandalorianos ha crecido de esta manera en la temporada me parece absurdo. Aparte que Bo-Katan como líder del grupo puede haber crecido en la serie, pero el núcleo emocional de la serie sigue estando en la relación de Din con Grogu, y seguimos viendo sus aventuras y su relación con Greef Karga, con Peli Motto, etc… Eso no ha cambiado, y las aventuras vistas hasta ahora me parecen excelentes. De hecho, no es casualidad que Gideon tenga más cuentas pendientes con Din que con Bo-Katan. Es verdad que The Mandalorian en realidad puede ser cualquiera, pero para mi siempre será Din Djarin. Y eso sinceramente no creo que cambie incluso si los mandalorianos derrotan a Gideon y consiguen recuperar el control del planeta con Bo-Katan al mando. Ahora mismo quiero creer, pero no las tengo todas conmigo.

Otra polémica de las últimas semanas ha sido sobre la supuesta pérdida de calidad e interés de la serie. Y sinceramente, no se qué serie han visto esos críticos aparte de tener que buscar lo que sea para criticar a una serie de Star Wars / Lucasfilm / Disney. La progresión dramática y argumental de la serie me parece brillante a todos los niveles. En lo referido a la tensión y a la amenaza a la que se enfrentan los protagonistas, pero también con la evolución de los personajes y en lo referido a la unión de las diferentes tramas presentadas en esta temporada. Hay gente que se queja que Star Wars es siempre lo mismo, pero cuando The Mandalorian amplía su lore y opta por sorprendernos con una historia más coral, eso también es criticado. Qué cansinos resultan.

Hay otra vertiente que también he leído a algunas personas, y es la matraca del «agotamiento», término que odio aplicado al entretenimiento. Pero es que hay que negar la mayor. La segunda temporada de The Mandalorian terminó de emitirse en diciembre de 2020, mientras que El Libro de Boba Fett se emitió entre diciembre de 2021 y febrero de 2022. Ha pasado más de un año desde la emisión de la última serie ambientada en la línea temporal de The Mandalorian. ¿Cómo puede alguien afirmar que hay agotamiento cuando llevamos más de un año esperando a ver cómo continuaba la historia? No tiene sentido. Y es cierto que tras Boba Fett Disney+ emitió el desastre de Obi-Wan Kenobi y la imperfecta Andor, además de la entretenida La remesa mala en animación, pero ambas series estaban ambientadas en momentos temporales diferentes a The Mandalorian, al estar situadas en el periodo entre el final del Episodio III y el principio de Star Wars: Una Nueva Esperanza (y Rogue One). Aunque todo es Star Wars, realmente hablamos de cosas diferentes. Como si queremos comparar Ant-Man con Black Panther, dentro que ambas son MCU, temática y tonalmente no tienen demasiado en común. Pues lo mismo para The Mandalorian.

Tengo claro que para gustos colores y cada uno tenemos un gusto diferentes. Pero eso a nivel particular es una cosa y otra es la sensación que hay muchos medios de comunicación que se nutren de generar polémicas y clickbaits, y una forma potente (y sencilla) de hacerlo es criticar el siguiente estreno de Disney. El motivo se busca luego, lo importante es el titular polémico, aunque no tenga sentido. Yo por mi parte, sólo puedo expresar mi satisfacción absoluta con una serie que de nuevo no se ha guardado nada para más adelante y fue a tope desde el minuto uno.

Comparto el teaser trailer de este episodio:

The Mandalorian es el mejor entretenimiento de cualquier tipo que se puede encontrar en el mainstream. Que no acabe nunca.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Planet Paradise de Jesse Lonergan (Image Comics)

Planet Paradise es el nuevo comic de Jesse Lonergan (Hedra) dentro del sello Image Comics. Y es una delicia que encantará a todos los amantes de la buena ciencia ficción con mucho corazón, y de un dibujo super interesante.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Para sobrevivir tras un aterrizaje forzoso en un planeta alienígena, una veraneante debe luchar contra un entorno hostil, lagartos asesinos, la burocracia empresarial y el pesimismo de su único acompañante, el drogadicto capitán de la nave.

«Planet Paradise tiene elementos de la experimentación visual que fue una parte tan importante de Hedra, pero debido a su forma más larga, pude dar más giros a la historia y dar más profundidad a los personajes», dijo Lonergan.

Planet Paradise es una novela gráfica de 128 páginas publicada en formato «de bolsillo» 15.24 x 20.32 cm por Image Comics en noviembre de 2020.

Jesse Lonergan nació en California, creció en Arabia Saudí y Vermont, y pasó dos años en Turkmenistán con el Cuerpo de Paz. Entre sus cómics destacan Joe y Azat, All Star y Hedra. Cuando se emociona mucho o piensa que algo es muy gracioso, se frota las manos como un villano de dibujos animados.

Parece mentira que hayan pasado dos años desde que leí Hedra, un comic super chulo que también os recomiendo. En el caso de este Planet Paradise, Jesse Lonergan plantea una historia de ciencia ficción con mucho humor negro en el que la clave es la narrativa de Lonergan y su planteamiento de página. En este caso se nota que Lonergan es autor completo y se encarga de todo el apartado gráfico, incluido el color, porque todo está perfectamente integrado para ofrecer una estupenda lectura.

Aparte de la propia distribución de las viñetas, que ofrece recursos super chulos como ver a la protagonista con diferentes orientaciones en función de en qué lugar de la nave se encuentre, hay un primer elemento que me parece super interesante que es el uso del espacio en blanco dentro de la página para indicar el paso del tiempo a modo de elipsis. Esto sucede en numerosas ocasiones y me parece un acierto que funciona de forma maravillosa.

Lonergan no busca crear una historia sesuda sino más bien un comic que sea agradable de leer y que te invite a girar la pagina para saber lo que pasa a continuación. En esto el triunfo es absoluto. Las visicitudes de la protagonista mientras intenta sobrevivir a un planeta hostil rescatando a una capitana herida e incapacitada que no muestra el más mínimo agradecimiento hacia ella, resulta una lectura ligera que consigue que tengas la sonrisa en el rostro durante toda la lectura. Luego además hay varios giros buenísimos y divertidísimos que consiguen que no sepas qué va a pasar a continuación, todo ello regado con el tono de humor perfecto.

El estilo de dibujo de Lonergan tiene un marcado toque cartoon que funciona de maravilla en el contexto de esta historia. Sin embargo, resulta super curioso cómo cuando toca ser detallista, como por ejemplo durante la construcción de la antena de comunicaciones que la va a permitir lanzar un S.O.S., Lonergan parece que está copiando un manual de instrucciones de la NASA. Si a eso unimos sus originales composiciones de páginas con viñetas de todos los tamaños y orientaciones tanto horizontales o verticales, el resultado es fresco y original.

Me quedo muy satisfecho con Planet Paradise y en general con Jesse Lonergan. Creo que con un poco de tiempo voy a seguir pillando el resto de comics realizados por este autor.

Comparto las primeras páginas del comic:

Dentro de su sencillez, Planet Paradise me ha gustado mucho, destacando la importancia de la personalidad y de las ganas de explorar todas las posibilidades de la página impresa para contar la historia. Me declaro muy fan de Jesse Lonergan.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de 1883 (SkyShowtime)

1883, la precuela de Yellowstone creada por Taylor Sheridan, me ha encantado a todos los niveles. Otra seriaza que he podido disfrutar gracias a mi suscripción a SkyShowtime.

PUNTUACIÓN: 8/10

Precuela de la serie ‘Yellowstone’, que sigue la historia de la familia Dutton en un viaje hacia el oeste a través de las Grandes Llanuras, para ir hacia el último bastión de la indómita América, durante el año 1883.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director y ya ha estrenado su quinta temporada y tiene confirmada una sexta, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, y también ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone. Nada mal, teniendo en cuenta lo mucho que me están gustando todas estar serie.

Taylor Sheridan escribe esta serie precuela de Yellowstone que nos muestra la dureza que se encontraron los pioneros que se aventuraban al oeste buscando un futuro mejor. La serie de 10 episodios se estrenó en 2021 y tuvo además a Sheridan dirigiendo el episodio piloto, siendo Ben Richardson (cinco episodios) y Christina Alexandra Voros (cuatro) los directores de la serie.

Sam Elliott es Shea Brennan, un empleado de la Agencia Pinkerton que dirige la expedición que se dirige hacia el oeste. Brennan es un antiguo capitán que sirvió en el ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. Tim McGraw interpreta a James Dillard Dutton. Natural de Tennessee, fue capitán del Ejército de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión. Hábil líder y combatiente, se une a la caravana con su familia tras conocer a Brennan y Thomas en Fort Worth, Texas. Faith Hill (esposa de McGraw en la vida real, es Margaret Dutton, la matriarca de la familia y madre de Elsa (Isabel May) la hija de 17 años que se convertirá en la sorprendente protagonista al ser la narradora de la historia en la voz en off.

LaMonica Garrett como Thomas, un agente de Pinkerton y sargento veterano del ejército de EE.UU. que forma equipo con Shea Brennan para ayudar a guiar al grupo; Marc Rissmann como Josef, un inmigrante alemán que trabajó como carpintero antes de viajar a América y que ayuda a la expedición sirviendo de intérprete para su grupo y de enlace entre los estadounidenses y los inmigrantes; Eric Nelsen como Ennis, un joven vaquero al que pagan por escoltar al grupo y cuidar de su ganado; y Gratiela Brancusi como Noemi, una viuda romaní que acaba de perder a su marido y tiene que criar sola a dos niños pequeños en la expedición completarían el reparto de una serie muy coral.

1883 es western en estado puro. Dentro que la historia es básica, al ver los problemas a los que se enfrenta una caravana de pioneros que busca un futuro mejor en el oeste, la clave de esta serie es la autenticidad que todo transmite. Unido a una dureza terrible al tratarse de un momento y un lugar sin ley que el más fuerte imponía su voluntad a los demás y los débiles acababan muertos. Y me gusta que en muchos momentos no se trata de un problema de bien o mal, sino de sobrevivir de la forma que sea. Hay un montón de momentos terroríficos en los que se pone de relieve que la vida humana no valía nada en esa época, y en la que los propios protagonistas buscan matar a quien se pone en su camino, realizando acciones que nada tiene de «morales».

Junto a la dureza de determinados pasajes de la historia, la otra gran sorpresa de la historia es la belleza de la narración de Isabel May, que interpreta a Elsa Dutton en la serie. Su acento y el mensaje naturista de su voz en off (que sirve de narración de la historia), aporta poesía a los episodios y me ha cautivado. Tras una vida encerrada en una granja, Elsa va a descubrir los grandes prados y la naturaleza salvaje y se va a enamorar de ella, y los espectadores lo vamos a hace junto a ella. Sumado a una fotografía increíble y los bellísimos parajes naturales en que se rodó la serie, 1883 es un triunfo en el apartado visual.

Para ser una serie de televisión, 1883 plantea una escala enorme, al haber construido enormes sets para mostrar un pueblo de Texas de la época, para luego ver cómo avanza una caravana con decenas de carromatos y cabeza de ganado para ser consumido en los momentos de necesidad. Sheridan comenta que planteó la serie como una película de 10 horas que tenía que tener esa misma calidad, y la verdad es que la serie luce espectacular. Además, el vestuario, el atrezzo, todo se siente real en pantalla, casi te llegas a creer que todo lo que vemos está sacado de una máquina del tiempo. En lo referido al diseño de producción, la serie es de diez. Por cierto, me acuerdo también de Brian Tyler y Breton Vivian, los creadores de la música, que también ayuda a trasladarnos a los Estados Unidos.

Tener a Sam Elliot es garantía de que el protagonista va a sudar western. Y la verdad es que el veterano actor es una pasada como el anciano vaquero y militar que no admite las tonterías de nadie y dirige una caravana de gente inexperta que no saben ni montar a caballo. Elliot está espectacular como un anciano que sabe que la mayoría de la expedición no va a llegar a su destino, al ser inmigrantes que en muchos casos no saben ni hablar inglés. Tener a estas personas servirá para resaltar la naturaleza inmisericorde del medio natural.

Junto a Elliot, todo el reparto cumple con nota, pero también destacaría a los miembros de la familia Dutton, una familia dura que ellos si saben lo que están haciendo, y que no dejarán que nada ni nadie se interponga en su búsqueda de un nuevo hogar donde ser felices. La serie se vende como una precuela de Yellowstone, pero realmente esta serie puede verse como una obra autocontenida que puede disfrutarse completamente sin haber visto la serie protagonizada por Kevin Costner. Y los Dutton forman un potente núcleo emocional para la serie.

La serie parece un catálogo de catástrofes, al tener la caravana que enfrentarse a bandidos, huracanes, el cruce de ríos super peligrosos o simplemente a las picaduras de serpientes venenosas. Es interesante escuchar además a Sheridan comentar que una de sus máximas aspiraciones era mostrar de una manera correcta a los nativos americanos, tras décadas de películas y series en los que eran mostrados como unos demonios que atacaban a inocentes hombres y mujeres blancos. En 1883 hay también ataques, pero queda claro que en su mayoría eran pueblos que sólo querían vivir en paz y ayudaban a los que lo necesitaban, sufriendo ellos sí los ataques del hombre blanco. En este sentido, la comunidad nativa americana debe haber quedado contenta con la serie. Yo como espectador lo estoy.

Como western que es, 1883 me parece modélico, no se le puede pedir más a una historia de este tipo. Con buenos personajes, situaciones tensas y grandes paisajes naturales, esta serie es de visionado obligado para todos los amantes del género.

Comparto el trailer de la serie:

1883 me ha gustado mucho. No se si la serie va a tener una segunda temporada, pero yo estaría encantado de saber como siguió la vida de la familia Dutton en el siglo XIX. Mientras esto se aclara, creo que tendré que empezar 1923, la siguiente serie precuela creada por Sheridan con los estupendos Harrison Ford y Helen Mirren.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de 65, de Scott Beck y Bryan Woods

Mi hijo quería ver 65, la película escrita y dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, creadores de Un lugar tranquilo, que está protagonizada por Adam Driver. Y me he encontrado con una película super entretenida que el tiempo ayudará a reivindicar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Después de un catastrófico accidente en un planeta desconocido, el piloto Mills (Adam Driver) descubre rápidamente que realmente está varado en la Tierra… hace 65 millones de años. Ahora, con solo una oportunidad de rescate, Mills y la otra única superviviente, Koa (Ariana Greenblatt), deberán abrirse camino a través del desconocido territorio plagado con peligrosas criaturas prehistóricas en una épica lucha por sobrevivir. (FILMAFFINITY)

Scott Beck y Bryan Woods son dos guionistas y directores nacidos en 1984. Tras asisitir juntos a la universidad de Iowa en 2015, Beck y Woods escribieron y dirigieron Nightlight con 21 años, estrenada por Lionsgate. En 2016, Beck y Woods vendieron su guion original de Un lugar tranquilo a Paramount Pictures, que fue un gran éxito de taquilla en 2018. En 2019 estrenaron Haunt, película producida por Eli Roth. 65 está escrita y dirigida por ambos, y cuenta con la producción de Sam Raimi, lo que era otra confirmación de calidad.

La película contó con 90 millones de presupuesto, aunque tras varias exenciones de impuestos y subvenciones el coste quedó en 45. Ha contado con fotografía de Salvatore Totino, montaje de Jane Tones y Josh Schaeffer, y música de Chris Bacon, y tiene una perfecta duración de 93 minutos.

La película tiene un reparto de apenas 4 actores. Adam Driver es Mills, el piloto de la nave que tiene que salvar a Koa (Ariana Greenblatt), la única superviviente junto a él del accidente de su nave. Koa le recuerda a su hija Nevine (Chloe Coleman), a la que dejó en su planeta con su madre Alya (Nika King), aceptando el encargo del vuelo de dos años para poder tener ingresos suficientes para tratarla de una enfermedad que padece.

65 me ha gustado mucho. La película parte de una idea sencilla perfectamente ejecutada por la pareja de creadores, la de un piloto que tiene que luchar por salvar su vida en un planeta poblado de dinosaurios. Scott Beck y Bryan Woods plantean una historia que va al grano pero que consigue que conectemos con el protagonista interpretado por Adam Driver, que hará lo que sea por salvar la vida de la niña Koa, con la que no puede comunicarse dado que no hablan el mismo idioma. Sin embargo, la forma en que forjan su relación a pesar del problema idiomático creo que es también un acierto, y forma el núcleo emocional de la película que es lo que hace que todo funcione y te preocupes por su supervivencia.

Como en Un lugar tranquilo. Beck y Woods combinan con acierto una premisa de ciencia ficción con elementos de terror, al convertir el viaje de los protagonistas en un survival en el que cualquier cosa puede matarte en cualquier momento. Hay un par de sustos super chulos que funcionan realmente bien. Añadir una cuenta atrás que hace que su misión sea más complicada añade la gota justa de tensión y urgencia para conseguir un conjunto super compacto que acierta en todo lo que plantea.

Adam Driver es un gran actor, y dentro de que no tiene un papel complejo, creo que transmite con mucho acierto el dolor que sufre su personaje y la motivación para seguir adelante que encuentra gracias a Koa, además del elemento físico que esta historia le exige. Driver lo hace super bien, y su química con la niña Ariana Greenblatt también funciona desde el primer momento.

La otra clave de 65 es que los dinosaurios lucen de maravilla, algo fundamental para que la película funcionara. Todos, grandes y pequeños, son realmente peligrosos, y la clave que cualquier cosa puede matarte queda clara desde el primer fotograma. Cuando leí lo de los 45 millones de presupuesto no me lo podía creer, porque todo lucía increíble. Saber que fueron 90 ya entra dentro de lo lógico, pero hay que estar contento con el aspecto visual y todo el diseño de producción de 65, me parece que está genial.

Puede que 65 sea una serie B, pero qué queréis que os diga, dadme más películas como esta. Me sabe mal que la película no haya encontrado a su público y vaya a fracasar en taquilla, entre otros motivos por haberse estrenado a la vez que otras películas que han llamado más la atención del público como John Wick 4, Scream VI o incluso Cocaine Bear. En el momento de escribir estas líneas 65 ha recaudado apenas 55 millones en taquilla tras 17 días de su estreno, una cifra insuficiente para que resulte rentable. Y es una pena, porque yo si quiero ciencia-ficción original como es esta 65. Que venga con una historia sencilla que va al grano parece que sea algo malo viendo algunas de las críticas que ha tenido la película, pero si esta premisa está perfectamente ejecutada, sencillo nunca significa malo. Si tenéis ocasión, os invito a que la deis una oportunidad.

Ah! No puedo terminar la reseña sin resaltar que vimos la película en una sala que la proyectó demasiado oscura, lo que quitó parte del disfrute. A pesar de todo se veía razonablemente bien, pero diría que se habla poco de que una de los motivos que la gente no va a las salas comerciales es porque la calidad de proyección no está a un nivel exigible, y en muchos casos se ve mejor en casa. Esto también es un problema, uno que parece que los distribuidores y exhibidores parece que no quieren solucionar.

Comparto el trailer de la pelícla:

65 es una película modélica que sabe exactamente el tipo de historia que es y nos la presenta de la mejor manera posible. No se le puede poder un pero.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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