El problema de Netflix con las adaptaciones de comics

A pesar de lo incorrecto de la afirmación, el mundo del comic y en concreto el comic de superhéroes siempre ha sido considerado de alguna manera el “hermano pequeño” del cine y la televisión.  Y es incorrecto porque antes incluso que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros autores dieran inicio a la Marvel Age of Comics en 1961, los comics de superhéroes ofrecían en las páginas impresas un nivel de espectáculo, épica, ambientaciones fantásticas y acción más grande que la vida imposible de recrear en imagen real, ofreciendo un tipo de entretenimiento que el resto de medios no podía igualar.

Esto fue así durante más de 40 años, hasta que el director Sam Raimi nos mostró en 2002 a un Spiderman en imagen real que miraba de tú a tú a su versión comiquera.  El avance exponencial de la calidad de los efectos especiales no se ha detenido y la ventaja en espectacularidad de los comics respecto al cine se ha ido acortando con cada film. En 2019 se estrena Avengers Endgame y pocos podrán discutir que su batalla final es mucho más espectacular que la mayoría de las peleas que podemos encontrar en los comics. Pero para conseguir este nivel de espectáculo visual, es necesaria la inversión de enormes sumas de dinero, algo que no está al alcance de todas las producciones.

El avance de los efectos especiales desde los años 90 y sobre todo en el siglo XXI ya permiten crear cualquier cosa que un director pueda imaginar. Los comic con temática fantástica y superheroica se han convertido de esta manera en un filón de historias en las que los grandes estudios de cine invierten grandes presupuestos que suelen ser recompensados con buenos resultados de taquilla y rentabilidad.

En los últimos años los superhéroes también han saltado a la pequeña pantalla y cada vez hay más series de este género en la televisión. Las primeras series de este tipo también solían ser éxitos, a pesar de tener presupuestos menores, ya que la curiosidad que generaba el poder ver a tus personajes favoritos en imagen real suplía la falta de efectos especiales y medios. Pero cada vez hay más series superheroicas y cada vez más series fracasan en su búsqueda de audiencia debido a la saturación de contenidos que ofrecen todos los canales.

Y esto es lo que le ha pasado a Jupiter´s Legacy, la serie de Netflix que adapta los comics de Mark Millar y Frank Quitely. Como ha quedado demostrado, Netflix no es infalible y la serie ha sido cancelada tras la emisión de su primera temporada. En mi opinión este es el último ejemplo de una forma de hacer televisión que busca aprovecharse de la popularidad de las obras originales del mundo del comic, pero olvidándose en muchos casos de los motivos por los que esos comics son queridos y populares en primer lugar. Y no es un caso único. En los meses previos los lectores de comics sufrimos numerosas decepciones con las adaptaciones a imagen real de comics muy queridos como The Umbrella Academy (comic creado por Gerard Way y Gabriel Bá) o Locke and Key (de Joe Hill y Gabriel Rodríguez), entre otros muchos.

El primer y más obvio motivo de queja es que el comic es ante todo un medio visual en el que el lector disfruta de la acción espectacular que viven los personajes. Partimos que trasladar las aventuras y peleas de seres super poderosos a imagen real resulta muy caro, en caso de que quiera hacerse bien. Y excepto casos muy puntuales como el final de Juego de Tronos, The Mandalorian o las series de Marvel Studios estrenadas en Disney+, las cadenas de televisión no tienen a su disposición150-200 millones de dólares para producir una serie de televisión. De forma que lo que en los comics es un despliegue de imaginación y acción más grande que la vida, en las adaptaciones a la pequeña pantalla quedan convertidos en sitcoms con cabezas parlantes que ocupan el 90% del metraje del episodio, repletos de diálogos redundantes que repiten situaciones que funcionarían mejor con una imagen potente.

Esa limitación presupuestaria acaba convirtiendo las historias superheroicas en dramas en los que los personajes verbalizan sus sentimientos y la trama avanza a partir de dichos diálogos, no de la acción que se supone deberían mostrarnos. Casi parece que Netflix sabe que los espectadores durante los fines de semana tenemos la televisión puesta mientras limpiamos, cocinamos o hacemos labores de la casa, por lo que la sensación que están creando “series para escuchar” aumenta con cada nuevo visionado decepcionante.

La prueba del algodón para separar las buenas series de televisión del fast-food es muy sencilla: ¿Cuánto tiempo pasan estas series en las mismas tres localizaciones? ¿Cuánto metraje se destina a conversaciones rodadas en plano-contraplano genéricos? Cuando ves The Mandalorian o Wandavision, es imposible despegar los ojos de la pantalla porque las imágenes son las que cuentan la historia y consiguen que a los espectadores nos interese lo que está sucediendo. Con Jupiter´s Legacy, puedes tender la ropa o poner el lavaplatos y no te pierdes nada esencial porque los personajes verbalizan las situaciones y convierten lo que debería ser especial en mundano y sin chispa.

Esto por supuesto es todo lo contrario de lo que debería ser, y acaba generándose una sensación pobre, de un producto que no está a la altura del original. Si hay una constante que debería ser obligatoria es la aventura y el espectáculo. Y lamentablemente, cada vez es más habitual ver una serie con capítulos de 50 minutos en los que la falta de presupuesto hace que sólo muestren una única escena de acción y efectos especiales por episodio.

Existe otro problema añadido que es el de las escenas de acción. Te gustarán más o menos, pero son algo consustancial al género y no rodarlas bien transmite un feeling mediocre. Puestos a tener que mostrar acción espectacular, querer rodarla bien debería ser lo más importante para los productores y creativos, y sin embargo habitualmente se nota que se plantea como un trámite que hay que despachar de la forma más mecánica, impersonal y barata posible, copiando la película de moda en ese momento. Por ejemplo, John Wick.

Otro de los elementos fundamentales que explica las diferencias entre las series de televisión y los comics es la capacidad de síntesis. En las 20 páginas mensuales del comic los autores tienen que condensar las escenas más potentes y los mejores diálogos que ayuden a contar la historia, con la obligación añadida de dejar a los lectores con ganas de volver a comprar el comic el mes siguiente gracias a unos cliffhangers que son otro elemento consustancial del medio. Sin embargo, cuando ves que un comic de 6 números que se lee en 30 minutos se intenta convertir en una serie de televisión de 8-10 episodios  y al menos 45/50 minutos de duración, ya puedes intuir que la cosa no puede acabar bien.

El virus «Lost» es otro problema que aqueja a una parte de la narrativa televisiva de género. Debido a la influencia de la histórica serie creada por Damon Lindeloff, las series dividen en dos sus historias, una mitad en el presente de los personajes y la otra en un pasado que explica su origen y los posibles problemas emocionales que sufren, y que debería servir para dar pistas del misterio al que se enfrentan. Realmente esta técnica narrativa es correctísima si se utiliza bien, pero lamentablemente en los casos a los que me refiero su mala utilización hace que las historias queden partidas en dos y ninguna de las dos contiene elementos interesantes que me apetezca saber cómo terminan.

Netflix cambió el paradigma televisivo con su concepto de “binge-watching” o estrenar sus series en su totalidad el día del estreno para permitir que los espectadores puedan verse la serie entera en modo maratón. Al principio, poder ver series como House of Cards o la primera temporada de Daredevil se convirtió en un vicio tremendamente adictivo. Pero lo que antes era un acontecimiento ha mutado a una saturación de contenidos en los que Netflix estrena cada semana varias series y películas simultáneamente que hace imposible estar al tanto de todo. Mucho menos verlo.

La sensación de “serie de la semana” y que a Netflix le da igual qué serie emite mientras sigamos conectados, genera una sensación “montonera” e intercambiable en la mayoría de sus estrenos recientes de fantasía y género superheroico. Con el añadido (a peor) que en Disney+, Prime Video o HBO el estreno semanal ayuda a que el boca a boca de los espectadores genere interés por su estreno, de forma que las audiencias en muchos casos crecen semana a semana a medida que se va emitiendo. Sin embargo, Netflix prácticamente sólo promociona una serie o película la semana de su estreno y, excepto pelotazos puntuales, pasan a segundo término casi inmediatamente ante la necesidad de promocionar el estreno de la semana siguiente, con lo que el posible impacto que pudiera tener se reduce, quedando oculto entre el propio catálogo. Jupiter´s Legacy se estrenó en Mayo y a los 15 días nadie se acordaba de ella. Loki terminó en Julio y aún seguimos analizando las consecuencias de lo que ha sucedido en esa serie y sus repercusiones en el MCU.

Y esto no quiere decir que Netflix no tenga series muy disfrutables, El Método Kominsky o Gambito de Dama por ejemplo me han encantado. Pero en lo referido a adaptaciones en imagen real de historias nacidas en el mundo del comic, la cadena de streaming está mostrando una preocupante falta de calidad y personalidad.

La personalidad, o la falta de ella, es otro problema recurrente en estas adaptaciones de Netflix. Los comics reflejan ante todo la personalidad de sus autores, y no se entiende Locke & Key sin la imaginación oscura de su dibujante Gabriel Rodríguez o Jupiter´s Legacy sin el poderío visual de Frank Quitely y los golpes de efecto de Mark Millar. Sin embargo, cuando se estrenaron las series de televisión, buscando un producto que pueda gustar a un público mayoritario de todas las edades eliminaron precisamente todo lo que hacía especial el comic, consiguiendo unos personajes planos y un aspecto visual mediocre, que casi podría intercambiarse con el de otras series de la cadena.

Quizá lo primero que habría que pedir a Netflix es que si realmente quieren seguir produciendo series basadas en comics de superhéroes o de temática fantástica, que inviertan en ellas para que luzcan de la mejor manera posible. Pero no es sólo cuestión de dinero, también influye la calidad de los profesionales contratados y si realmente son fans del género y conocen qué es lo que hace que la historia sea especial, o estamos ante alguien con un contrato “alimenticio” al que le da igual hacer esto mientras le paguen y probablemente estuviera más a gusto en otro tipo de historias.

También es importante recordar que el aspecto visual por supuesto es importante, pero lo es incluso más crear historias potentes que resalten los valores que poseen los personajes. Superman o el Capitán América no han sobrevivido 80 años desde su creación por lo llamativo de sus uniformes o sus poderes, sino por el carisma y la personalidad que han transmitido a varias generaciones de lectores que queremos seguir leyendo sus aventuras, porque nos interesan Clark Kent y Steve Rogers.

Lamentablemente, mientras la política de Netflix siga siendo la de inundar la parrilla de novedades en lugar de cuidar cada uno de sus estrenos, no veo un final feliz a la vista. Si mantienen esta tendencia y no saben crear personajes interesantes que se enfrenten a amenazas originales con historias visualmente atractivas, tal vez sea mejor seguir disfrutando de los superhéroes en su medio natural, el comic.

**Escribí este texto el pasado mes de junio para la revista – fanzine El Colmo editada en Alcora (Castellón). Problemas de producción han provocado que la revista aún no haya sido publicada por lo que, debido el tiempo transcurrido, he decidido compartirlo en el blog para que llegue a más lectores y no se pierda. Espero que os guste.

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Crítica de Cry Macho, de Clint Eastwood

91 años. Ya nos gustaría al común de los mortales tener la mitad de creatividad que tiene Clint Eastwood cuando nos acerquemos a su edad. Y en Cry Macho, su última película que dirige y también interpreta, tenemos un viaje por algunos lugares comunes de su filmografía.

PUNTUACIÓN: 6/10

Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

Eastwood ha elegido una novela de N. Richard Nash publicada en 1975 como historia para su última película, que ha sido adaptada para la gran pantalla por N. Nick Schenk. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 33 millones de dólares, cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de David y Joel Cox y música de Mark Mancina.

Junto a Eastwood, tenemos un reparto de caras poco conocidas entre las que sólo destaca el cantante de country Dwight Yoakam. Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola y Horacio García completan el reparto de una película rodada en menos de dos meses en distantas localizaciones de Nuevo México.

Entrando a valorar la película, la verdad es que la historia es demasiado simple y evidente. Recordando otras obras de Eastwood como Gran Torino, al ver que teniamos en Cry Macho una historia con niño, uno pensaba que tendriamos otra historia de un viejo cascarrabias que tiene que poner a prueba sus prejuicios y racismo, pero qué va. Estamos ante una sencilla historia de un anciano al que no le queda nada que encuentra en el lugar menos pensado motivos por los que seguir viviendo. No sólo eso, a intentar disfrutar de los pequeños placeres de la vida que uno se encuentre, sin importar el tamaño. No hay grandes moralejas ni mensajes, conectando la película con los slice-of-life.

La sensación de historia «sin chicha» nos acompaña en todo el metraje mientras el anciano y el adolescente realizan su viaje desde México D.F. hasta Texas, lo que unido a unos diálogos tampoco demasiado inspirados hacen que el resultado final de Cry Macho se quede en un correcto sin más, muy alejado de las obras maestras de la filmografía de Eastwood.

Y, sin embargo, Eastwood es un maestro a la hora de contar una historia de forma visual, incluso con su habitual economía visual. A pesar de lo básica de la historia, que entiendo se ajusta al perfil de historias que puede interpretar con 90 años, Eastwood llena cada imagen de humanidad y genera empatía hacia los protagonistas, que comparten una buena química entre ellos.

Eastwood hace un comentario final sobre que puedes creer que hacerse el duro está bien cuando eres joven, y no tan joven, pero que al final te va a alejar de tus seres queridos y te va a hacer desgraciado al final del camino, que me parece interesante viviendo de quien viene, el icono Eastwood, pero que no se corresponde con lo que nos han contado del personaje. Puede servir de alguna manera de comentario social, pero se me quedó entre dos aguas, casi como casi todo en la película.

Cry Macho está claro que va a ser considerada una película menor dentro de la obra de Eastwood, pero está mejor rodada que el 70% de películas actuales. Como Woody Allen, Eastwood se ha convertido en un género en si mismo. Y aunque el momento de gloria ya pasó para ambos directores, siguen regalando un tipo de cine que sólo ellos hacen y que me justifica el pagar para verlas en el cine. Ojalá podamos seguir disfrutándoles muchos años más.

Este tipo de cine probablemente no sea del agrado de una gran mayoría de público, pero a mi me vale.

Comparto el trailer de la película:

Cry Macho puede ser una obra menor en la brillante filmografía de Eastwood, pero mientras siga haciendo películas, ahí estaré yo para verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Haunt vol. 2 de Robert Kirkman, Todd McFarlane y Greg Capullo (Image Comics – Planeta)

Tras el super entretenido volumen inicial de Haunt, el comic creado por Robert Kirkman y Todd McFarlane, continúo con la lectura del segundo volumen que cuenta con dibujo del siempre estupendo Greg Capullo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Daniel Kilgore es arrastrado a la vida secreta de asesinato y espionaje de su hermano Kurt, del que estaba separado, por su fantasma. Sin entrenamiento alguno, guiado por el espíritu de su hermano agente secreto, Daniel ahora debe resolver el asesinato de su hermano y salvar al mundo, ¡o morir en el intento!

Este segundo volumen recopila los números 6 a 12 de la edición original de Image Comics, y fue publicado en febrero de 2011 en USA, siendo Planeta Comic quien se encargó de la edición española. El volumen presenta a GREG CAPULLO como dibujante completo, tras realizar sólo los bocetos del primer volumen.

Todd McFarlane sólo realiza las portadas de los números 6 y 7, además de la tinta de ambos números, dejando las tintas principales del resto de números a Jonathan Glapion, todo ello coloreado por Fco Plascencia. Capullo a su vez se encargó de las portadas de los números 8 a 12. La presencia de McFarlane en esos números quedó reducida a un testimonial «tintas adicionales en los números 8-12» y por supuesto a aparecer como creador del comic junto a Kirkman. Y sinceramente, creo que los lectores salimos ganando con el cambio, ya que siempre me ha parecido que Capullo es mejor artista y narrador que McFarlane. Ryan Ottley, que hizo el lápiz del primer volumen a partir de los bocetos de Capullo, desaparece completamente del comic, considerando el experimento del primer volumen finalizado.

El volumen comienza con un número autoconclusivo, el nº6, en el que vemos los sucesos principales del primer volumen contados desde el punto de vista de Mirage, el ambiguo personaje que apareció al final del arco. Y es super interesante que la primera página es un calco exacto de la primera página del número 1, pero cambiando los personajes, lo que indica la inteligencia de Kirkman a la hora de plantear sus historias y como los personajes comparten más cosas de las que se hubiera podido pensar inicialmente.

Los números 7 a 12 ya forman un segundo arco en el que Daniel Kilgore empieza a controlar sus habilidades y se encuentra a gusto con su nueva vida como agente secreto. Aunque obviamente quedan temas abiertos, el arco de Kirkman plantea un final satisfactorio al primer año de historias de Haunt, de forma que realmente con estos 12 números tienes una historia bastante cerrada.

Kirkman plantea Haunt como una historia de aventuras con altas dosis de ultraviolencia y gore, con cabezas cortadas casi en cada número, en la que vemos a Daniel explotar al máximo los poderes de Haunt mientras empieza a realizar misiones para la agencia. Haunt es un comic para adultos en el sentido que no es para niños debido al gore y la violencia explícita y a las altas dosis de sexualización de las mujeres que aparecen el comic. De alguna manera me viene a la cabeza la película de Deadpool para explicar el tipo de comic que plantean Kirkman, McFarlane y Capullo. NO hay temas complejos ni maduros, pero si mucha acción y mujeres ligeras de ropa en poses cuestionables desde una sensibilidad de 2021. Como cambian las cosas en tan sólo 10 años.

Pero que esto que os acabo de decir no os engañe. Porque si entras en la propuesta de Kirkman y Capullo, realmente estamos ante un comic super entretenido en el que pasan un montón de cosas, hay sorpresas todos los números y Daniel crece muchísimo como protagonista. Haunt es el ejemplo perfecto de comic que tiene claro qué tipo de historia es y a qué público se dirige, ofreciendo una diversión sin complejos que me resulta estupenda.

Y si encima está dibujado por Capullo, con tintas de Jonathan Glapion y color de Fco Plascencia, el comic ya justifica la compra sólo por disfrutar del arte que nos ofrecen. Me gusta el estilo de Ryan Ottley, la verdad, pero mucho más el de Capullo, y en este volumen nos ofrece un dinamismo en las escenas de acción increíble. Además, su caracterización de Daniel ya empieza a crear a un protagonista tridimensional por el que merece la pena preocuparse, de forma que el comic es un éxito total.

Como no puede ser de otra forma, Kirkman nos deja con un estupendo cliffhanger en el que se intuye que en el tercer volumen, el último de Kirkman y Capullo en la serie, conoceremos los detalles del origen de los poderes sobrenaturales que unen a los hermanos Kilgore. Haunt no es un comic que vaya a cambiarle la vida a nadie, pero si ofrece un super buen entretenimiento que podría tener su equivalencia en un blockbuster palomitero de acción veraniego.

Y sinceramente, me quedé con ganas de saber cómo sigue la historia en el próximo volumen. La semana que viene os comentaré mis impresiones, ya que mi hermano Fernando ya se hizo con él.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Star Wars Visions temporada 1 (Disney+)

La necesidad de dotar de contenidos nuevos a Disney+ explica que Disney y Lucasfilm se hayan atrevido a realizar Star Wars Visions, antología de cortometrajes de animación realizados por algunos de los mejores estudios de Japón en los que tienen carta blanca para dar rienda suelta a su imaginación en cortos inspirados en el universo creado por George Lucas. Y tras ver la temporada al completo, el resultado me parece muy positivo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Serie de animación que consta de varios episodios independientes animados por múltiples estudios japoneses, ofreciendo visiones ricas y novedosas del universo Star Wars con una filosofía similar a la de proyectos como «Animatrix».

Como en toda antología, hay episodios muy buenos y otros no tanto. Por esto, he optado por hacer un desglose por episodios, en el que doy mi opinión de forma general.

Episodio 1. The Duel (El duelo), de Kamikaze Dôga

Un forastero errante de misterioso pasado defiende una aldea de poderosos bandidos. 14 minutos.

Hay que reconocer que la historia no es especialmente original, al inspirarse en Lone Wolf & Cub y en las decenas y cientos de historias de Ronins solitarios que defienden un pueblo de unos malvados. Sin embargo, este episodio tiene una animación alucinante que hace que sea de largo mi episodio favorito de toda la serie.

Junto a una animación casi en blanco y negro que incorpora un montón de elementos chulísimos como un efecto para simular que el corto está siendo reproducido a partir de una película envejecida, tengo que reconocer que me ha gustado todo mucho, empezando por el diseño de los personajes, la narrativa y los momentazos super espectaculares. Además, la sorpresa sobre la identidad del misterioso ronin añade un detalle super chulo que aporta un plus de originalidad.

Si sólo tienes que ver un episodio, que sea este.

Episodio 2. Tatooine Rhapsody, de Studio Colorido

Una banda con grandes sueños debe salvar a uno de sus miembros de Jabba el Hutt y Boba Fett. 13 minutos.

Por contra, esta historia de una banda de rock juvenil me parece el episodio más flojo de toda la serie. Su animación está planteada casi como si estuvieran pensando en un target totalmente infantil, con elementos super locos como ver a un Hutt con melena heavy y un diseño de personajes super minimalista con el que no he conectado nada.

En todo caso, debe decir que el mensaje de dejar ir el pasado para vivir el presente si lo encuentro bastante chulo, porque no todo van a ser cosas malas.

Episodio 3. The Twins (Los gemelos), de Studio Trigger.

Dos gemelos nacidos en el lado oscuro se enfrentan a bordo de un enorme destructor espacial. 17 minutos.

Ofreciendo una versión alternativa de Luke y Leia convertidos en gemelos criados por el lado oscuro, el episodio es super loquísimo y obliga a dejarte llevar ante las numerosos WTF?! que tiene la historia, como que los hermanos luchen en el espacio sin necesidad de trajes espaciales o que una espada láser destruya un Destructor Imperial. Este episodio en muchos aspecto es el más anime de todos, con personajes super exagerados sintiendo emociones extremas mostradas en primeros planos.

En todo caso, la animación muestra una acción más grande que la vida que acaba siendo un buen entretenimiento si entras en el rollo, cosa que reconozco que a mi me ha costado.

Episodio 4. The Village Bride (La novia del pueblo), de Kinema Citrus.

Una jedi fugitiva adopta las costumbres de una aldea remota amenazada por un señor de la guerra. 18 minutos.

Este episodio intenta transmitir una conexión de los personajes con la naturaleza que me recordó mucho al Studio Ghibli. Los diseños de los personajes me parecen chulísimos aunque la animación la veo super correcta tirando a montonera. En todo caso, uno de los mejores episodios de la serie gracias precisamente a este contacto con el elemento natural, que en muchos aspectos tiene similitudes con la Fuerza.

Aunque la animación la vi montonera, sin embargo la escena de acción me ha flipado, por lo que este episodio entraría en mi top de episodios.

Episodio 5. The Ninth Jedi (El noveno Jedi), de Production I.G.

A la hija de un forjador de espadas láser la persiguen fuerzas oscuras durante una peligrosa misión. 22 minutos.

Muy chulo también este quinto episodio que conecta con la idea planteada de Los Últimos Jedi que cualquier puede convertirse en un Jedi. Este episodio es el más largo de la antología y se nota que narrativamente es el más complejo, al juntarse dos líneas narrativas diferentes, la de la hija del forjador de espadas, y la del maestro que llama a jóvenes Jedi para entrenarles. La sensación de paranoia al no saber en quién confiar que me parece está bien conseguida y el giro me ha gustado mucho, y a la vez hay que sumarle una notable animación con una persocución de motos que me recordó completamente a El Retorno del Jedi.

Además, su buen final me dejó con ganas de más, de forma que este sería en mi opinión el segundo mejor episodio tras El Duelo.

Episodio 6. T0-B1, de Science SARU.

Un chico cibernético que sueña con ser un Jedi descubre una peligrosa verdad sobre su creador. 14 minutos.

Este corto me recordó los animes clásicos por su animación super básica. Además, al robótico T0-B1 le encontré también muchas similitudes con Astro-Boy, lo que ayuda a reafirmar mi sensación de que los autores buscaban hacer un homenaje a los animes más clásicos.

Reconociendo este hecho, el caso el que globalmente este episodio me parece flojito, la verdad, se me quedaría en la parte baja de la tabla junto a Tatooine Rhapsody.

Episodio 7. The Elder (El anciano), de Studio Trigger.

Un Jedi y su padawan persiguen una presencia oscura y poderosa. 16 minutos.

Otro episodio muy chulo que nos recuerda a la Amenaza Fantasma y las relaciones entre maestro y padawan. El episodio cuenta con enseñanzas filosóficas y unas excelentes escenas de combates con sables laser, por lo que el disfrute está asegurado, sintiéndose 100% Star Wars.

Episodio 8. Lop and Ochô, de Geno Studio.

Una familia tiene opiniones encontradas sobre qué hacer cuando el Imperio se adueña de su planeta. 20 minutos.

El episodio es curioso. El dibujo de los fondos pintados a mano y la animación en general me parece acojonante, y sin embargo hacer que la protagonista sea una conejita me sacó un poco de la historia. Y sin embargo, que que la protagonista no sea humana no puede ser más Star Wars, dentro de una galaxia llena de seres de todo tipo.

Además, la historia tiene un tema central sobre lo que nos convierte en familia y cómo no está limitado a la sangre y a compartir el ADN de tus padres, sino las vivencias y experiencias compartidas que me ha gustado mucho. Teniendo en cuenta su final abierto, estaría genial que la historia continuara en una eventual segunda temporada, cosa que tengo claro que NO va a suceder.

Episodio 9. Akariki, de Science SARU.

Un Jedi regresa con su amor prohibido para ayudarla a defender su reino de una sógun Sith. 13 minutos.

El episodio tiene un giro final que temáticamente lo separa completamente de los ocho anteriores, lo cual me gusta por la intención de crear historia diferentes. Sin embargo, la animación en sí me pareció un pelín demasiado básica y no conseguí conectar con ella, ni con los intentos cómicos a cargo de dos personajes muy, muy inspirados por R2D2 y C3PO. Se me quedó como un episodio «sin más».

Globalmente, la verdad es que me he quedado muy satisfecho del visionado de estos cortos, incluso diría que 9 episodios acaban quedándose un poco cortos. Reconociendo eso sí que el propio formato de cortos de 15 minutos tampoco da para mucho más de lo que hemos visto. Se nota que el ADN de la serie gira en torno a ofrecer ejemplos variados de la animación que actualmente se hace en Japón y, visto en su conjunto, puedo apreciar mucho más incluso los episodios que menos me gustaron como Tatooine Rhapsody o TO-B1.

A destacar que Disney+ ha estrenado como extra unos estupendos mini documentales en los que cada estudio habla de su fuente de inspiración y nos muestra diseños de los personajes y otros detalles chulos de la producción que creo que amplían la escala de esta serie y me han apartado información muy interesante, ayudando a que la experiencia final sea incluso más satisfactoria.

Comparto el trailer de esta serie:

Globalmente, me parece que este Star Wars Visions es un experimento muy interesante, que espero abra la puerta a más series de cortos como estos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Isola vol. 1 de Brenden Fletcher y Karl Kerschl (Image Comics – Planeta)

Gracias a mi hermano Fernando puedo leer el primer volumen de Isola, comic de fantasía escrito por Brenden Fletcher y dibujado por Karl Kerschl, con colores de MSassyK, editado por Planeta comic, que me ha parecido fantástico.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿HASTA DÓNDE VIAJARÍAS PARA SALVAR A TU REINA Y EL DESTINO DE TU REINO?

Un malvado hechizo ha caído sobre la reina de Maar, y la capitana de su Guardia Real hará todo lo posible para revertirlo. Su única esperanza está en una isla en los confines del mundo: un lugar que en las leyendas recibe el nombre de ISOLA, la tierra de los muertos.

Una maravillosa serie de fantasía, obra de los aclamados creadores BRENDEN FLETCHER (autor superventas de Batgirl) y KARL KERSCHL (dibujante de Academia Gotham y ganador de un premio Eisner por The Abominable Charles Christopher). Recopila Isola #1-5 e Isola Preview Prologue.

Serie Image nominada a los Premios Eisner 2019 en tres categorías (portadista, serie nueva, dibujante). Fantasía épica con un toque colorido, imaginativa y fresca. Un cómic espectacular visualmente, comparado con el arte del Studio Gibli (Totoro, El Castillo Ambulante).

Este primer volumen fue publicado por Planeta comic en septiembre de 2020, y recopila los cinco primeros números de la serie regular editada por Image Comics, más el prólogo que apareció en las páginas de Motor Crush, comic creado por ambos autores editado también por Image. Planeta ha editado este pasado mes de julio de 2021 el segundo volumen también con 5 números USA, que de momento es todo lo que se ha editado hasta la fecha.

Brenden Fletcher es guionista de dibujos animados y comics, muchos de los cuales ha tenido la suerte de crear junto a su amigo de la infancia Kark Kerschl. Es conocido por su trabajo en títulos de DC Comics como Batgirl, Black Canary y Gotham Academy (con Kark y la colorista MSassyk), su aclamada serie Motor Crush en Image y unas cuantas cosas más por aquí y por allá para libros y televisión. Vive en Brooklyn (N.Y.) con su mujer y dos gatos.

Karl Kerschl lleva dibujando de forma profesional desde los dieciocho años. Ha trabajado en numerosos títulos para Marvel y DC, incluidos Superman, Flash, Deadpool, Spiderman, Jóvenes Titanes y Wonder Woman, además de ser el cocreador de la serie juvenil Gotham academy. Su webcomic en curso The Abominable Charles Chrisptpher ganó el Premio Eisner al mejor webcomic de 2011. Viven en Montreal con su familia, pero está orgullosos de haberse criado en Welland (Ontario).

El primer volumen de Isola me ha parecido fantástico. Para qué ocultarlo. Gracias sobre todo al dibujo de Karl Kerschl, que colabora con Brenden Fletcher en el guión siendo ambos co-creadores, y el color de MSassyk, Isola puede ser uno de los comics más bellamente dibujados que he leído en este 2021. En un mundo fantástico medieval donde la magia y los seres sobrenaturales existen, que tiene múltiples conexiones con la mitología japonesa y con el Studio Ghibli, una guerrera que falló en proteger a la Reina de Maar emprende una misión para intentar curarla de su maldición. El viaje que emprenden ambas mostrará un mundo distinto a todo lo que se puede encontrar en el mundo del comic. Un reino al borde de la guerra total debido a la desaparición de su reina en el que seres mágicos usan formas humanas para pasar desapercibidos y los humanos se convierten en animales por culpa de maldiciones.

Como comentaba, el dibujo de Kerschl me parece sencillamente espectacular. Un diseño de personajes chulísimo, una narrativa estupenda que acierta en las escenas de acción pero sobre todo en transmitir el dolor y el amor que sienten los personajes, y unas imágenes que parecen sacadas de un anime con unos fondos espectaculares que hacen que siempre veas donde está teniendo lugar la acción y donde se sitúan los personajes en cada momento dentro de ese espacio. La calidad del dibujo de Kerschl me ha volado la cabeza.

El color de MSassyK se convierte en parte fundamental del éxito del comic, aplicando una paleta que ayuda a resalta los estados anímicos de los personajes y ayudan a resaltar la personalidad de la historia sin molestar ni impedir que la lectura sea fluida.

Si tengo que ponerle un pero, diría que la historia empieza quizá demasiado lenta y sin dar la suficiente información, pero a medida que avanza este primer arco los lectores encontraremos todos los detalles relevantes que permiten que el comic sea super disfrutable. Entiendo que antes de empezar la publicación de Isola, Fletcher y Kerschl realizaron un importante trabajo de worldbuilding para crear este mundo complejo. Que la opción empleada para enseñárnoslo sea a partir de una historia «pequeña» con el viaje de las dos protagonistas, me parece un acierto que pone el foco y la empatía en ellos y consiguen que nos preocupemos por su destino.

En el lado positivo, haber tardado en leer este primer volumen, que se publicó en España el año pasado, hará que pueda leer casi todo lo publicado de un tirón, ya que el segundo volumen lleva varios meses disponible en las librerías. Sin embargo, saber que el segundo volumen se publicó en Estados Unidos a primeros de 2020 y en todo este tiempo no ha salido ningún numero nuevo hace que tema por la finalización de la historia. Espero que el segundo volumen sea al menos un buen cierre, aunque sea temporal, a la historia.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Y como bonus-track, el trailer promocional que Planeta creó para la promoción de este comic el año pasado:

Tras leer este primer volumen de Isola, tengo unas ganas tremendas de leer el segundo, que Planeta editó en España este verano. Un comic que hará las delicias de todos los fans de las historias de fantasía.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros