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Crítica de Bad Karma 1, de Álex de Campi, Ryan Howe y Dee Cunniffe (Panel Syndicate)

La web Panel Syndicate nos ha ofrecido una nueva sorpresa comiquera con el estreno hace unos días de Bad Karma, su nueva serie publicada en modalidad de «paga lo que quieras» realizada por la escritora Alex de Campi, el dibujante Ryan Howe y el colorista Dee Cunniffe. Hoy comento mis impresiones sobre este primer número.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Estamos orgullosos de darles la bienvenida a los autores Alex De Campi, Ryan Howe y Dee Cunniffe con el debut de su nueva serie BAD KARMA, un thriller de acción y suspense basado en personajes!

Los veteranos del ejército Sully y Ethan realizan un viaje de Navidad para liberar a un hombre inocente culpado por el trabajo mercenario que hicieron. Resulta que a nadie le interesa la verdad, pero se interesan mucho en asegurarse de que Sully y Ethan no vivan para ver el Año Nuevo.

El primer número de 33 páginas está disponible ahora en inglés, como de costumbre, para cualquier precio que desee pagar, incluido 0 (cero).

Alex de Campi se ha inspirado para crear Bad Karma en personas del mundo militar de su entorno, así como de las relaciones masculinas de amistad. De Campi comenta que esta es una larga novela gráfica de casi trescientas páginas y, aunque este comienzo ha empezado de forma lenta centrándose en los dos protagonistas, Ethan y Sully, plantea una historia con altas dosis de acción. Además, explica que está muy orgullosa de Cheryl, ya que no va a ser ni un interés romántico, ni la chica a la que salvar, ni una tía dura, por lo que cree que le va a encantar a los lectores, especialmente entre el público femenino.

De Campi comenta además que Panel Syndicate ofrece una plataforma única para promocionar su obra, dado que otras webs de comics digitales como ComiXology realmente no ofrecen una buena alternativa para autores indys, de forma que aunque nadie pagara por leer este comic, lo daría por bueno por la difusión que su obra va a conseguir en una web con obras y autores de primerísimo nivel. Además, ha confirmado en entrevistas que ya tiene firmada la publicación física de esta novela gráfica cuando acabe la publicación digital, por lo que considera una buenísima opción dada la situación provocada por el coronavirus.

En lo referido al apartado artístico, me han gustado el dibujante Ryan Howe y el colorista Dee Cunniffe. Howe tiene un lápiz claro centrado en la expresión de los personajes, y realiza un buen retrato de unos protagonistas veteranos que han sufrido heridas físicas y psicológicas. Como comentaba antes, este primer número es super pausado y no puedo analizar su narrativa en escenas de acción, pero psicológicamente construye a unos buenos personajes y que pueden dar mucho jugo.

Sin embargo, globalmente este primer número de Bad Karma me ha parecido super correcto en todo, pero sin nada que me haya llamado especialmente la atención. Teniendo en cuenta la saturación de oferta comiquera que hay ahora mismo, correcto no es suficiente. El problema que le veo es que De Campi plantea este comic no como una historia serializada sino como una novela gráfica que logísticamente ha tenido que dividir en números individuales. Esto provoca que literalmente en este primer número en lo relativo a la trama no pasa nada importante. Obviamente, está presentando a los personajes para que nos importen cuando la cosa empiece a ponerse fea, pero le hubiera pedido algo más a la historia y, al menos, un buen cliffhanger que me hubiera dejado con ganas de comprar el siguiente número.

De Campi comenta que plantea Bad Karma como 7 números más un epílogo, y que ya tienen completamente terminado el número dos y medio del tres, por lo que el próximo número se publicará en junio y ya a partir de ahí saldrán con cadencia bimensual. Esto significa que probablemente hasta dentro de un año no estará terminada la historia. Por esto, visto lo visto en este primer número creo que estamos ante una lectura que resultará más satisfactoria leída de un tirón, y prefiero esperar a más adelante.

Comparto las primeras páginas del cómic disponibles a modo de preview en la web de Panel Syndicate:

Bad Karma supone un correcto arranque para un comic que sin embargo me voy a esperar para poder leer de un tirón cuando esté completo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Akira de Katsuhiro Otomo

Estas semanas de confinamiento sin nuevos comics han hecho que recupere algunas de las obras maestras de mi librería. Y dentro de esa categoría sin duda entra Akira, la obra magna de Katsuhiro Otomo que me sirvió como puerta de entrada al manga.

Bienvenido a Neo-Tokyo, construida sobre las cenizas de un Tokio aniquilado por una explosión de origen desconocido que desencadenó la Tercera Guerra Mundial. La vida de dos amigos adolescentes callejeros, Tetsuo y Kaneda, cambia para siempre cuando unas extrañas habilidades paranormales comienzan a despertar en Tetsuo, convirtiéndolo en un objetivo para una agencia oscura que no se detendrá ante nada para evitar otra catástrofe como la que arrasó Tokio. En el centro de la motivación de la agencia se encuentra un miedo onsesivo y crudo a un poder monstruoso e inimaginable conocido solo como Akira.

La impresionante obra maestra de ciencia ficción de Katsuhiro Otomo es considerada por muchos como la mejor obra de ficción gráfica jamás producida, y su brillante versión cinematográfica de animación también dirigida por de Otomo es considerada como un clásico a nivel mundial.

Katsuhiro Otomo (Tome, 1954) es uno de los mangakas más celebrados de Japón. Ya en su primera obra, la inacabada Fireball (1979) anticipaba una historia de ciencia ficción con elementos que posterioremente desarrollaría en Akira, como era el uso de unos adolescentes que luchaban contra el gobierno. Pesadillas (Domu, 1980) ya recibió varios galardones como el premio a la excelencia del Japan Cartoonist Association Award. Fue el primer autor de manga que recibió el Gran Premio del festival de Angoulême de 2015, siendo también en el Hall of Fame de los Premios Eisneer, entre otros muchos premios.

Akira es por méritos propios uno de los mejores mangas jamás publicados. Katsuhiro Otomo publicó en Japón este manga entre 1982 y 1990 dentro de la revista Young Magazine, con más de dos mil páginas. Las recopilaciones posteriores de la obra en tomos recopilatorios han vendido millones de copias en todo el mundo.

La edición española que yo tengo fue publicada por Aragón – Glénat entre 1990 y 1996 en 38 tomos de 64 páginas utilizando la versión americana del manga, que fue publicado por el sello Epic de marvel Comics desde 1988, con orden de lectura occidental de izquierda a derecha y coloreada por el prestigioso Steve Oliff, siendo uno de los primeros comics en los Estados Unidos que empleó un coloreado digital. Posteriores ediciones españolas han ofrecído la versión en blanco y negro original con el orden de lectura japonés de derecha a izquerda.

Es interesante comentar como aunque AKIRA está considerada una obra Cyberpunk, realmente empezó a publicarse en Japón dos años antes de que William Gibson publicara su ya mítico Neuromancer (1984), que no llegó a Japón hasta un año después, en 1985. Akira fue instrumental en el aumento de la popularidad del manga fuera de Japón, especialmente en los Estados Unidos, ya que el lanzamiento de la edición a color de Epic Comics en 1988 coincidió con el estreno de la película de animación, que también estuvo dirigida por Otomo y marcó un hito en el mundo de la animación. Pero no solo en los Estados Unidos, también en Europa y especialmente en Francia y España Akira ayudó al auge del manga entre los lectores de comic.

En mi caso, yo descubrí AKIRA primero gracias a la película de animación que me voló la cabeza cuando la vi por primera vez en Barcelona en un cine de filmoteca aprovechando un viaje de fin de semana con motivo del Salón del Comic, una primavera de ¿1991 o 1992? No fue hasta bastante más tarde que descubrí este manga y empecé a comprar los volúmenes ya editados de cinco en cinco. Literalmente. Tal era mi ánsia de lectura.

Planeo escribir una reseñada de la película de Akira en próximas fechas, cuando vuelva a ver la película, pero me parece curioso como Otomo condensó en dos horas toda la larguísima historia del manga, que de hecho no había terminado en 1988 cuando se estrenó la película.

Entrando en la lectura del manga, la lectura de Akira sigue siendo espectacular. Por un lado, reconozco que (mal) acostumbrado como estaba hasta ese momento por la lectura de comics americanos, que en 24 páginas tenían que contar una historia con presentación, desarrollo y al menos una escena de acción de tres o cuatro páginas, o los tomos europeos tipo de Asterix, Tintín o Mortadelos que en un tomo de 48/64 páginas contaban una historia completa, leer una larga historia de 2000 páginas me alucinó de forma increíble, al tener un ritmo y una espectacularidad como nunca antes había leído.

Otomo muestra una obsesión hacia la arquitectura que convierte a Neo-Tokio en un personaje más de la historia, creando páginas que son una auténtica locura por su nivel de detalle. Además, 15 años antes de que el Authority de Warren Ellis y Brian Hitch, y posteriormente The Ultimates de Mark Millar y el propio Hitch popularizaran el término “widescreen” en el mundo del comic americano para clasificar los comics con enormes escenas de acción con planificación cinematográfica, Otomo había dejado en pañales al resto de comics, que palidecen aún hoy en día cuando se comparan con esta obra.

El formato manga permitía a Otomo mostrar grandes escenas de destrucción, empleando páginas y páginas simplemente para mostrar las consecuencias de la expansión de la destrucción en la ciudad provocado por el estallido psíquico de los protagonistas.

Al ser una obra tan larga, narrativamente Akira rompió también la estructura habitual de la historias de la época, permitiendo numerosas subtramas, un gran reparto coral y una gran parte central en la que desarrolla la sociedad de Neo-Tokio post-segundo apocalipsis. La ambientación de ciencia ficción recoge numerosas convenciones que luego veremos en el género cyberpunk y le permitió desarrollar su interés por historias en las que jóvenes inadaptados buscan combatir a un gobierno obsoleto y paralizado por la corrupción y las intrigas políticas. El aislamiento social de la juventud y la obsesión japonesa post-Hiroshima por las consecuencias de una gran destrucción en la sociedad son otros elementos claves de Akira.

La fluidez del dibujo crea secuencias realmente hipnóticas con las diferentes persecuciones, explosiones y escenas de acción con su increíble atención al detalle y su acción super cinética. No necesito ni siquiera un historia, puedo abrir un tomo aleatorio y quedarme embobado con los momentazos que hay en todos los volúmenes.

Quizá el único pero que le puedo encontrar a Akira es quizá la caracterización de los personajes. Entiendo que para el standard japonés Kaneda, Tesuo o Kai quizá son figuras complejas, pero personalmente me parecen apenas esbozados en esta historia en lo que lo principal es la acción de proporciones bíblicas. De hecho, Kaneda es un chaval que me cae especialmente antipático debido a su naturaleza siempre enfadada y con el único objetivo de matar a Tetsuo por traicionarle. Además, su intento de conquistar a Kai simplemente por ser la única mujer que aparece en ese momento ahora se ve super machista y un elemento que no ha envejecido demasiado bien.

Además de Kaneda, Testuo tiene también cero profundidad, un chaval que tiene envidia de su amigo y que durante una gran parte de la historia solo quiere tomar drogas y ver el mundo arder. Kai por su parte realmente es un arquetipo de figura luchadora que hace lo que el honor demanda, que al principio de la historia es luchar contra el gobierno corrupto dominado por el estamento militar. Y merece comentar como el personaje de Akira realmente es un secundario en su propia comic, sirviendo como mero arquetipo de la destrucción inminente de la sociedad y de las consecuencias de realizar investigaciones genéticas inmorales en niños.

En todo caso, esto en una obra tan monumental como Akira no desmerece su importancia ni el disfrute tan maravilloso que he tenido volviendo a leer de nuevo este manga 15 años después de la última vez.

Akira es una obra maestra del comic / manga que debería ser de lectura obligada para todos los fans de la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA

 

 

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JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un sueño hecho realidad

Tras muchos años de espera, 2003 fue un gran año para los fans de los comics de superhéroes, al publicarse el maravilloso JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un comic que destila el amor por el género y por estos personajes que se han convertido en la nueva mitología del siglo XX y XXI. Hoy aprovecho para compartir mis impresiones sobre esta histórica miniserie y los problemas que se vivieron hasta que finalmente el comic vió la luz.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE.

La historia de los cruces de personajes de Marvel y DC tiene una larga tradición inaugurada por el icónico Superman – Amazing Spiderman de 1976 realizado por Gerry Conway, Ross Andru y Dick Giordano. El enorme éxito de ventas de este especial y su gran acogida entre los fans propició nuevos cruces como el Batman – Hulk de 1981 realizado por Len Wein, Jose Luis García López y Dick Giordano, y el que para mi es el mejor cruce jamás realizado, el maravilloso X-Men – The New Teen Titans de 1982 firmado por Chris Claremont, Walter Simonson y Terry Austin.

En esa época, la publicación de estos especiales eran considerados un acontecimiento comiquero, y desde el comienzo ambas editoriales empezaron a trabajar en el que se pensaba que sería el cruce definitivo que juntaría a los dos grupos más importantes de ambos mundos: La Liga de la Justicia y los Vengadores. Desde el comienzo, George Pérez fue el dibujante asignado para esta historia que tuvo a Gerry Conway y a Roy Thomas como guionistas. Lamentablemente, la llegada de Jim Shooter al puesto de editor en jefe de Marvel Comics canceló en 1983 este número especial a pesar de que Pérez ya había dibujado completamente 21 páginas, dejándonos a los fans con la miel en los labios.

Resulta interesante comprobar que si este JLA – Vengadores llegó finalmente a publicarse 20 años después en parte fue debido al crack que el sector sufrió en la década de los 90. Tras unos años 80 super exitosos en ventas y en calidad, el sector del comics en los años 90 implosionó llevándose por delante editoriales, autores y tiendas de comics. Los motivos que llevaron a esta situación fueron múltiples, empezando por el aumento exponencial de los comics publicados por todas las editoriales, no solo las clásicas Marvel y DC sino de otras muchas creadas durante esos años. A ello se sumó el auge de los comics “para coleccionistas” con múltiples portadas que fomentaban la compra de múltiples copias bajo la errónea creencia que su valor crecería con el tiempo. Además, el auge de los autores de Image que llegaron a ser considerados auténticas “Rock-Stars” provocó el aumento de comics con su nombre en portada de dudosa calidad, en un momento en que parecía que lo importante era poner comics en las librerías sin importar su calidad.

Cuando los coleccionista abandonaron el medio al darse cuenta que se habían impreso tantos ejemplares de estos comics «de coleccionistas», que ninguno de esos comics superventas iba a tener nunca un valor importante, nada que ver con los valores que alcanzaron los super escasos Action Comics 1 o Detective Comics 27,  y los lectores se hartaron de la baja calidad de los comics que se estaban publicando, el crash fue inevitable. Esto dejó una industria herida de muerte, hasta el punto que en 1996 solo quedaban 4000 librerías especializadas abiertas en todos los Estados Unidos. Ese mismo año, Marvel firmó su declaración de bancarrota (suspensión de pagos) al no poder hacer frente a los pagos tras unos años en los que había comprado una distribuidora para hacerle la competencia al Previews, además de una compañía de cromos, intentando abarcar más de lo que podía en el peor momento.

Fruto de esta crisis, las editoriales se centraron en publicar los mejores comics posibles que apelaran a un público amplio para poder sobrevivir. Y una de las opciones más evidentes fue la realización de nuevos especiales cruzando personajes de DC y Marvel. En este sentido, merece la pena indicar que fue Marvel la que volvió a subirse al corra, ya que DC no dejó de publicar cruces con otras editoriales y durante los años previos disfrutamos de los míticos Batman vs Predator (1991), Batman / Juez Dredd (1991) o Batman / Grendel (1993).

Esta nueva etapa de entendimiento entre Marvel y DC fue inaugurada en 1994 con los dos especiales Batman – Punisher, publicados uno por editorial. Tras esto, en 1996 la super popular miniserie Marvel vs DC de Ron Marz, Peter David, Dan Jurgens y Claudio Castellini lanzó a su vez 12 especiales ”Amalgam” en el que fusionaban personajes de ambos universos creando comics divertidísimos como Spiderboy o Super Soldier. El éxito de estos comics provocó una segunda tanda de comics Amalgam en 1997, y mostró que había un clima de mayor entendimiento entre ambas editoriales, que invitaba a la esperanza. La posibilidad de que un JLA – Vengadores pudiera acabar sucediendo fue un sueño recurrente durante años, hasta que por fin fue confirmado en 2002.

No había duda que el comic tenía que dibujarlo George Pérez, el artista original y uno de los mejores dibujantes de comics de superhéroes de toda la historia, especializado en comics grupales con decenas de personajes en cada viñeta. Aunque en ese momento Pérez estaba trabajando en exclusiva para la editorial CrossGen, se había guardado una cláusula en su contrato que le permitiría dibujar este comic en caso de que llegara a suceder, lo que muestra que para Pérez, este JLA Vengadores era una espina en su carrera profesional que necesitaba eliminar. Para guionizar esta historia se eligió a Kurt Busiek, guionista en ese momento de la serie de Vengadores. Mark Waid, que en años previos había sido el guionista de Justice League y colaboró con Busiek en un primer borrador de historia, no pudo participar en esta miniserie por estar también trabajando en exclusiva para CrossGen (y no tener ninguna cláusula al respecto como Pérez).

La miniserie, que finalmente tuvo una extensión de cuatro números, fue publicada entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, consiguiendo un gran éxito de crítica y público. Los cuatro números obtuvieron unas ventas de 191.000, 162.300, 147.900 y 143.500 ejemplares respectivamente, y su recopilación en edición Harcover de coleccionista incluyendo los lápices de Pérez de la primera miniserie de los años 80, fue también un éxito de ventas y una compra obligada para los aficionados de ambas editoriales.

Dicho todo esto, merece la pena indicar que debido a las crecientes diferencias existentes entre ambas editoriales, este comic de JLA – Vengadores fue el último crossover publicado por Marvel y DC hasta la fecha. Quien sabe si la situación de emergencia que estamos viviendo por culpa de la extensión del COVID-19 no provocará una nueva tanta de estos especiales para intentar revitalizar la industria en los próximos años. El mundo de comic ya se sabe que es cíclico y acaba repitiendo esquemas, por lo que no me supondría ninguna sorpresa.

Por separado, son los mayores héroes del mundo; nobles campeones entregados a la defensa del bien. Juntos, son La Liga de la Justicia de América… ¡Y no se rinden ante ningún enemigo ni mal!
Y llegó un día como jamás se vio, en el que los héroes más poderosos de La Tierra se unieron contra una amenaza común. Éste fue el día en que nacieron Los Vengadores… ¡para combatir a aquellos enemigos a los que ningún héroe en solitario podría hacer frente!

Durante los más de cuarenta años de existencia de la JLA y Los Vengadores, miles de acontecimientos y personajes se han ido añadiendo a la leyenda de ambos grupos. Kurt Busiek y George Pérez los han incorporado en esta obra con habilidad absoluta, tanta, que no hace falta conocerlos para disfrutar del cómic.

Entrando en materia en lo referido al comic en si, el guión de Busiek muestra un conocimiento enciclopédico de ambos universos y consigue que cada personaje transmita la personalidad perfecta que los fans esperamos.

El uso de Krona, el científico de Oa  cuya sed de conocimiento sobre el origen del Universo provocó en el Universo DC la creación del Multiverso e incluso la aparición del Monitor y el Anti-Monitor, por lo que es perfecto para ofrecer el nivel de amenaza cósmica que requiere una miniserie de este calibre, contando además  con la presencia de Metrón de los Nuevos Dioses (DC) y de Grandmaster de los Elders del Universo Marvel.

Los cuatro números están planteados de forma modélica. En el primero la amenaza al multiverso llega simultáneamente a ambos universos y ambos grupos, la Liga de la Justicia y los Vengadores descubrirá la existencia del otro universo, que presentan importantes diferencias.

El conflicto entre ambos grupos es inevitable y se desarrolla durante todo el segundo número, en el que deberán buscar además 12 objetos super poderosos en ambos mundos, en una carrera contra el reloj preparada por Grandmaster y Metrón que además puede provocar que el universo del equipo perdedor desaparezca. Esto en si mismo es un desarrollo muy habitual visto mil y una veces en centos de comics. Lo original viene de la mano de Batman y el Capitán América, que deciden colaborar en lugar entre ellos al tener claro que hay una amenaza en la sombra aún mayor.

En el tercer número guarda similitudes con el Universo Amalgam, al ver cómo los dos universos parece que se están solapando y la JLA y Vengadores comparten unas aventuras que nadie recuerda haber vivido realmente, lo que nos prepara para el clímax final en el cuarto número en el que todos los héroes de todas las épocas deberán unirse en la batalla definitiva por el destino del Multiverso.

Obviamente, ambos Universos siguen aquí, así que no es sorpresa decir que los buenos al final vencen. Lo novedoso es comprobar que esta aventura está en continuidad para ambos grupos, no es un What if?  De hecho, la Justice League continuó una de las tramas abiertas al final de esta miniserie en su propia colección, y los Vengadores recuerdan está aventura con héroes de otro Universo.

Como digo, lo destacable del guión de Busiek no es el argumento, que discurre por muchos lugares comunes del género, sino por el perfecto uso de muchísimos personajes de forma acorde a su personalidad, consiguiendo que héroes de diferentes épocas como los Flash (Barry Allen y Wally West) o Green Lantern (Hal Jordan y Kyle Rayner) tengan su momento de gloria ayudando a derrotar a Krona.

Además de crear unas personalidades perfectas, Busiek acierta a la hora de mostrar las diferencias entre las Tierras de cada Universo, y como estas diferencias sirven de gasolina que precipita los primeros desencuentros entre la JLA y los Vengadores. Es genial ver las pullas entre Mercurio y Flash, o Green Arrow y Ojo de Halcón, por no hablar de las diferencias más filosóficas entre Superman y el Capitán América, aunque sabemos que al final todos tendrán que aprender a dejar de lado sus diferencias para derrotar a una amenaza común.

Kurt Busiek tenía además otra importante función que jugar con su guión, que era darle herramientas a George Pérez para que pudiera lucirse, dándole aquello en lo que Pérez es mejor. Y madre mía de mi vida, estos cuatro volúmenes de Pérez con colores de Tom Smith son una auténtica barbaridad.

Empezando por lo más alucinante, los personajes de Pérez están vivos y son únicos, su facciones son diferentes de las de los demás y transmiten sus personalidades únicas: Mercurio con su cara delgada y sus aires de superioridad, Kyle Rayner como un joven en medio de dioses que sigue aprendiendo su oficio, Ojo de Halcón con su chulería innata, Wonder Woman con su aire regio en todo momento o Thor con facciones redondeadas y cuerpo enorme escandinavo. Y por encima de todos, Batman, Superman, Capitán América e Iron Man, ejemplificando las virtudes de ambos universos.

Las páginas de Pérez están sobrecargadas de un montón de viñetas porque hay muchos personajes y situaciones que mostrar y las 48 páginas de cada número parece que se quedan cortas. Por ello es normal encontrarse con un montón de páginas con nueve o más viñetas, algo totalmente imposible encontrar en los comics actuales. Sobre grandes viñetas de acción tenemos otras más pequeñas mostrando la reacción de cada personaje sobre lo que está sucediendo, o una gran escena de acción se desdobla en situaciones particulares para ver el enfrentamiento entre dos o más héroes. Sin embargo, a pesar de la compleja composición de algunas páginas, la narrativa es perfecta y en ningún momento sientes que algo no se entiende bien, ya que todo se muestra de forma clara y nítida.

Además, esta multitud de viñetas no provocan que el ritmo de la historia decaiga gracias a la inclusión de alucinantes splash-pages que muestran a nuestros héroes favoritos en toda su gloria, mostrando otro de los puntos fuertes de Pérez, sin duda el mejor dibujante de la historia para este tipo de historias. Gracias a la habilidad narrativa de Pérez y Busiek, las sorpresas están bien distribuidas durante la narración y los numerosos combates entre personajes a menudo están resueltos en unas pocas viñetas repletas de personalidad.

Durante toda la miniserie pero quizá especialmente en el último número con los preparativos y la pelea final hay viñetas increíbles que me hipnotizan e hicieron que pudiera estar horas y horas disfrutando de los detalles con que Pérez adorna cada situación, así como recordar a todos los héroes y villanos de distintas épocas que aparecen.

Este es otro elemento para mí muy destacable, y es que a pesar de la gran cantidad de personajes, en ningún momento te pierdes y Busiek y Pérez consiguen que todo lo que pasa se entienda sin problemas incluso aunque no seas un lector veterano que conoce a todos y cada uno de los personajes. Obviamente, los lectores veteranos seguro que disfrutamos más este cómic, pero las páginas son tan buenas que cualquier amente del género de superhéroes quedará atrapado por ellas.

Dicho esto, reconozco que este cómic es lo que es, y tiene claro a qué tipo de lector se dirige, que no es precisamente un lector novato. En todo caso, no creo que esto sea un demérito, dado que el cómic tiene claro el tipo de entretenimiento que quiere ofrecer y triunfa en todo lo que propone. Con permiso de X-Men  / New Teen Titans de Claremont y Simonson, este el el mejor crossover grupal inter-editorial de la historia, un cómic genial para releer de tanto en tanto que te deja siempre con la sonrisa en la cara gracias a su extraordinario apartado artístico.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE

 

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El Inmortal Iron Fist de Ed Brubaker, Matt Fraction y David Aja

Ed Brubaker y Matt Fraction redefinieron a Puño de Hierro (Iron Fist) junto al dibujante David Aja durante un estupenda etapa de tan sólo 16 episodios que he vuelto a leer aprovechando el confinamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

El inigualable equipo formado por Ed Brubaker y Matt Fraction se une al genial dibujante español David Aja para redefinir y al mismo tiempo mantenerse fieles a uno de los más fascinantes personajes de la Casa de las Ideas. Bucea con nosotros en los orígenes del mito de Puño de Hierro y descubre aquello que nunca antes había sido revelado. Danny Rand salta desde las páginas de Daredevil a su propia serie, el cómic estadounidense que ha fascinado ya a miles de lectores en todo el mundo. ¡Descubre ahora por qué!

The Inmortal Iron Fist fue publicado en Estados entre diciembre de 2006 y agosto de 2008 en 16 números regulares más dos números especiales. En España, Panini publicó esta etapa en tres volúmenes en formato Marvel Graphic Novels en tapa dura: La última historia de Puño de Hierro (Números 1 al 6 de la serie regular más unas páginas del especial Choosing sides), Las siete ciudades celestiales parte uno (números 7-10 más el Annual 1) y Las siete ciudades celestiales parte dos (números 11-16 más el especial Orson Randall and the Green Mist of Death).

Desde 2004, Ed Brubaker se había convertido en un escritor estrella de Marvel gracias a su increíble trabajo en Capitán América, cuya etapa es una de las más celebradas de los últimos años, además de haber escrito comics geniales como Gotham Central para DC. En constraste, Matt Fraction era un recién llegado a Marvel en 2006 y había conseguido cierta notoriedad con su serie de creación propia Casanova, junto a los artistas Gabriel Bá y Fábio Moon.

Otro recién llegado a Marvel era el dibujante español David Aja, que tras algunos sueltos en varias series como Daredevil, en la que coincidió con Ed Brubaker. Iron Fist significó su primer encargo largo en Marvel y le catapultó a la fama, además de servirle para conocer a Matt Fraction, con el que colaboró años más tarde en la celebrada Hawkeye entre 2012 y 2015.

Lo mejor de Inmortal Iron Fist es que jugando con la historia del personaje de forma respetuosa, Brubaker y Fraction crearon toda una nueva mitología para Danny Rand, el Puño de Hierro que fue entrenado en el Kung-fu en la ciudad perdida de K´un-Lun en el Himalaya.

A partir de su amor por las historias pulp, las historias de kung-fu y el cine asiático, Brubaker y Fraction nos contaron que hubieron 66 puños de hierro antes que Danny, además de la existencias de seis ciudades celestiales además de K´un-Lun que se reúnen cada siglo para realizar un Torneo de Artes Marciales para conocer al mejor luchador de estas ciudades. Además, conoceremos la historia secreta de Wendell Rand, el padre de Danny, y su maestro, el anterior Puño de Hierro Orson Wendell, al que se creía muerto.

El dibujo de David Aja es espectacular, repleto de momentos icónicos que ya forman parte de las imágenes más celebradas del personaje. Su narrativa y su composición de página es siempre perfecta, no gastando una línea de más si hay una forma mejor y más simple para contar la historia, creando viñetas simples en momentos más calmados pero dándolo todo en algunas splash-pages alucinantes. Unido con el colorista Matt Hollingsworth, consigue trasmitir atmósferas opresivas y momentos de verdadero peligro para Danny Rand. Las páginas que dibuja Aja son espectaculares y maravillosas.

Lamentablemente, Aja nunca pudo mantener el ritmo mensual de publicación y dibujaba aproximadamente 16 páginas por número. Afortunadamente, este hecho ya era conocido por todos desde el comienzo y Brubaker y Fraction encontraron una solución satisfactoria, al usar estas cinco o seis páginas de cada número para contar las historias perdidas de los anteriores poseedores del Puño de Hierro primero, y la historia secreta de Orson Wendell posteriormente.

En el primer volumen Travel Foreman junto Derek Fridolfs realizaron 21 páginas junto a mitos del mundo del comic como John Severin (3 páginas), John Severin (2 páginas) y Sal Buscema y Tom Palmer (otras 2 páginas).

El segundo volumen empezó con un número completo para contar una de estas historias perdidas «La Reina Pirata de la bahía de Pinghai» realizado por Foreman y varios autores que sirvió para dar un respiro a Aja, publicado en el número 7 USA. En este volumen el foco de estas paginas «secundarias» cambió para contar la historia del padre de Danny, Wendell Rand y su gran rival Davos. Esta historia continuó durante el volumen tres hasta el número 14 en que terminó el arco de las siete ciudades celestiales y fue realizada mayoritariamente por el también dibujante español Kano, que también firma unas páginas geniales centradas en la narrativa, y que acabó dibujando 24 páginas en la serie. Además, el Annual 1 de la serie publicado en este segundo volumen estuvo dibujado por los maravillosos Dan Brereton y Howard Chaykin.

El problema llegó con el tercer volumen español, en el que Aja dibuja menos de un tercio del total de páginas. No se si no pudo aguantar el ritmo mensual, que Marvel le asignó algo más importante, pero es una verdadera pena, porque Tonzi Zonjic, el artista elegido para sustituirle, no estuvo a la altura del nivel previo, quedándose en un trabajo solo correcto, funcional y poco más. De este forma, el climax de Las siete ciudades celestiales que cerraba toda la etapa de Brubaker y Fraction artísticamente no estuvo a la altura.

El gran valor de la historia de Brubaker y Fraction fue la creación de la nueva mitología y de personajes estupendos como Wendell Orson. Esto les permitió contar historias en diferentes periodos temporales que ofrecieron un nuevo punto de vista al mundo de Puño de Hierro, además de crear un nuevo tablero de juego para crear decenas de nuevas historias durante muchos años una vez Brubaker y Fraction abandonaran la serie.

Sin embargo, leída de un tirón esta etapa, en muchos momentos parece que Danny es un secundario en su propia serie, debido al gran cantidad de personajes y situaciones que tienen que ser presentados en cada número. De hecho, en gran parte de estos números Danny está buscando los diarios de Wendell y estudia sus aventuras, es decir, vive las aventuras de otros.

Lo cierto es que el truco viene ya desde el título del comic «El inmortal Iron Fist». No se refiere a que Danny sea inmortal, sino a que el título de Iron Fist es inmortal y aunque el portador muera, otro luchador pasara a portar su legado. Esto hace que si no tienes esto en cuenta, los fans de Danny Rand pueden sentirse algo decepcionados, algo que no es mi caso.

En este sentido, merece la pena comentar que el único número totalmente dibujado por David Aja y centrado al 100% en Danny es el último número de la etapa, el 16 USA, que cerraba la etapa y dejaba todo limpio para la siguiente etapa. Un número que nos recuerda que no hay malos personajes, sino malos autores que no saben qué hacer con ellos. Y Fraction y Aja, los autores de este comic (Brubaker abandonó la serie en el número 14), son de los buenos.

Está claro que El Inmortal Iron Fist en nuestra memoria de fans será siempre el «Iron Fist de Brubaker, Fraction y Aja», pero al final, sumando todas las páginas de esta etapa incluyendo los dos especiales, Aja dibujó 207 páginas de un total de 443, es decir, menos de la mitad, distribuidos en 110 páginas de un total de 138 en el primer volumen, 47 de 124 en el segundo volumen y 50 de 181 en el tercero.

Si este comic hubiera podido tener más margen de publicación, cosa que sí tuvo Hawkeye, estariamos hablando de un comic histórico como el comic de «Hawkguy». Lamentablemente, debido al cambio de dibujantes, para mi esta etapa queda en notable, algo que sabe un poco mal teniendo en cuenta lo fuerte que empezó.

Estoy leyendo lo escrito y veo que me está quedando una crítica muy negativa de un comic que realmente me gusta mucho y me parece genial. La historia de Brubaker y Fraction bebe de muchas fuentes y todas ellas son interesantes y aportan elementos que sumados crean un gran cómic que sirve de introducción a una parcela del Universo Marvel hasta ahora había sido infrautilizado.

Brubaker pronto abandonó Marvel para dedicarse a sus propios proyectos junto a Sean Phillips en el sello Image, convirtiéndose en uno de nombres más reconocibles del panorama americano. Fraction y Aja se centraron en creaciones como Hawkeye que apelaban a sus sensibilidades. Y es una pena que Marvel no supiera sacar partido a estos conceptos y acabará cancelando la serie pocos meses después, dejando descansar al personaje en el limbo de los justos.

En todo caso, estos tres estupendos volúmenes siempre permanecerán en nuestra memoria y nos acompañarán cuando queramos leer algo diferente al típico cómic de superhéroes.

PUNTUACIÓN 8/10

 

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Imposibles X-Force de Rick Remender, Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini y Phil Noto

Hoy quiero recordar Imposibles X-Force de Rick Remender para Marvel Comics, una de las etapas más celebradas de la franquicia mutante de los últimos años, en la que colaboró con artistas como Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini o Phil Noto.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la actualidad, los lectores estamos muy flipados con el cambio de paradigma que Jonathan Hickman está llevando a cabo en la franquicia mutante de Marvel Comics, a partir de su maravilloso reinicio realizado en Dinastía de X / Potencias de X. Pero resulta super interesante ver que justo hace 10 años, en 2010, los X-Men también tuvieron un retorno a la grandeza a partir del “Advenimiento”, evento en el que los X-Men descubrieron a la primera mutante nacida desde el “NO More Mutants” perpetrado por Brian Michael Bendis en Dinatía de M.

A partir de este exitoso evento, los mutantes encadenaron unos años buenísimos, y uno de los máximos exponentes son estos Imposibles X-Force de Rick Remender. Remender durante muchos años ha sido uno de mis escritores favoritos con comics espectaculares como Fear Agent junto a Jerome Opeña y Tony Moore. Pero en 2010 aún era un escritor que tenía mucho que demostrar en Marvel, tras haber escrito una de las etapas más polémicas de Punisher, “Frankencastle”, en la que junto a Tony Moore convirtió a Castle a un cazador de monstruos no-muerto. Etapa muy divertida, todo hay que decirlo, pero que se alejaba mucho del canon clásico del personaje.

Un primer hecho destacable es Remender siempre planteó Frankencastle y estos Imposibles X-Force como series con arcos con un principio y un final definido, entendiendo que obviamente su paso por estas colecciones era temporal y tras él otros autores tendrían que seguir jugando son estos personajes. Esta idea de crear una historia cerrada a modo de temporada es ahora cada vez más habitual, pero en 2010 era una rareza.

Contando el prólogo, la etapa de Remender en Imposibles X-Force fueron 37 números publicados entre noviembre de 2010 y febrero de 2013. Durante estos 28 meses la serie fue publicada a ritmo quincenal en varios momentos, lo habitual en la Marvel de la época. Por ponerlo en contexto, frente a las 52 series de DC Comics lanzadas a partir del reinicio de los Nuevos 52 de septiembre de 2011, Marvel optó por reducir su número de series regulares en una inciativa conocida como Marvel Now!, concentrando su oferta editorial en lo mejor de lo mejor, publicando la mayoría a ritmo de 18 comics al año. Esta decisión vista en perspectiva se ha demostrado como correcta, ya que Marvel arrasó a DC en las cifras de ventas y lo que es mejor, se crearon en esos años etapas estupendas de muchos personajes.

Lamentablemente, este planteamiento de Marvel consiguió buenísimas ventas pero a su vez impidió que la serie pudiera tener una consistencia artística, con continuos cambios de dibujantes. Dentro de lo malo, la buena planificación editorial consiguió que al menos cada arco estuviera realizado por un único artista, como luego veremos. Sin embargo, vista la serie en su conjunto, vemos que de los 37 números, Jerome Opeña dibujó 9 comics todos en la primera mitad, mientras que Phil Noto dibujó 8 de la segunda, siendo el artista que cerró la serie. Y entre ambos, tenemos a un Esad Ribic que además de muchas portadas dibujó 3 números, al igual que Billy Tan o Mark Brooks, mientras que Greg Tocchini dibujó 4, la totalidad del cuarto arco “Otromundo”.

Esto a la larga es una pena ya que aunque la historia de Remender es compacta y cuenta con un principio impactante y un final satisfactorio, hay que reconocer que Phil Noto es un dibujante solo correcto a años luz de la calidad artística de Jerome Opeña (o de Esad Ribic), lo que hace que una historia sobresaliente acabe siendo un comic notable por esta irregularidad.

Remender reunió en X-Force a un grupo heterogéneo de personajes como Lobezno, Masacre, Ángel / Arcángel, y los inesperados all-stars de esta serie, Mariposa Mental (Betsy Braddock) y Fantomex (Jean-Phillipe), el Arma XIII creado por Grant Morrison. A estos cinco personajes se les unieron durante el transcurso del comic Deathlok y Rondador Nocturno, generando un interesante rotación.

Remender utilizó estos X-Force para plantear una interesante reflexión sobre las consecuencias de la violencia y en qué medida estos personajes pueden ser considerados “héroes” si actúan igual que sus enemigos, teniendo en cuenta que en el Universo Marvel, matar siempre está mal. Además, la disyuntiva de si nuestro destino está marcado de antemano o si podemos aprender, mejorar y evolucionar es otro de los temas importantes del comic.

A continuación, voy a comentar sin spoilers posible de los 5 tomos con los que Panini publicó esta serie en España, que os invito que descubráis si aún no habéis leído este comic:

Volumen 1: La Solución Apocalipsis

¡El triunfal regreso de X-Force! Después de “Advenimiento”, todo ha cambiado. Lobezno ha prometido a Cíclope que su grupo de operaciones encubiertas ha dejado de existir. Pero Logan mintió. Ahora que los mutantes vuelven a mirar al futuro con esperanza, X-Force es más necesario que nunca. Apocalipsis renace de sus cenizas para convertir esta Edad Heroica en un reino de pesadilla. Para acabar con él, Logan decide reunir a un nuevo equipo, formado por Arcángel, Fantomex, Masacre y Mariposa Mental. Su misión: acabar con Apocalipsis con todos los medios a su alcance.

Este primer volumen es espectacular. Excepto por el prólogo dibujado por Leonardo Manco, los cuatro números de este arco fueron dibujados por Jerome Opeña con color de Dean White, y fueron algunos de los comics mejor dibujados y con más carisma de Marvel en años. Opeña estaba on-fire, con una narrativa espectacular con composiciones y planos de cámara super imaginativos que siempre mostraba la acción de la forma más dinámica y espectacular posible.

A partir de un elemento un tanto trillado, el renacimiento de Apocalipsis y sus cuatro jinetes, Remender crea un elemento novedoso al hacer que sea un niño que aún no ha cometido ningún delito, enfrentándose el equipo a la vieja disyuntiva de “si pudieras viajar en el tiempo, ¿matarías a Hitler siendo niño para evitar el holocausto?”

Además, en aquella época no me gustaba nada Masacre (reconozco que hasta este año no leí la excelente etapa de Gerry Duggan, por ejemplo), pero Remender hace que sea soportable y durante toda la etapa conseguirá crear momentos excelentes con él. Además, la relación sentimental de Ángel y Mariposa Mental / Betsy en la que ella le está ayudando a evitar que caiga en el lado oscuro de Arcángel se siente muy real y te preocupas por ellos inmediatamente. La gran sorpresa es Fantomex, que aunque en la superficie es un chulito prepotente, intuyes que oculta mucho más en el interior, algo que Remender irá desarrollando durante en los siguientes arcos.

Quizá el único pero es que durante este arco Remender hace que Fantomex salve demasiadas veces la situación con su poder mutante de crear en la mente de sus enemigos espejismos que permiten que los héroes escapen. Esta habilidad crea páginas espectaculares, pero al utilizarlo tanto en el mismo arco queda un poco tramposo. En todo caso, este arco fue increíble y su impactante y polémico final creó unas repercusiones que afectarán profundamente a todos los protagonistas.

Volumen 2: Nación Deathlok

El segundo tomo de la serie mutante más sorprendente del año. De entre todos los futuros posibles que le esperan a la humanidad, sólo existe algo en común a todos ellos: ¡El ascenso de los Deathloks! Su nacimiento se asienta en nuestro presente, pero luego crece, como un virus temporal, extendiéndose a lo largo de todas las líneas posibles para cambiar el destino de la humanidad. ¿Podrá X-Force evitar lo inevitable? ¿Y de qué manera los acontecimientos se conjuraran para dar lugar a una nueva «Era de Apocalipsis»?

Este arco empezó con el número 5.1 (una de estas iniciativas raras de Marvel planteadas para crear buenos “jumping-points” para nuevos lectores) dibujado por el excelente Rafael Alburquerque en la que los X-Force se enfrentarán a Dama Mortal y sus Cosechadores- Este comic servía para resaltar la naturaleza proactiva del grupo que intenta detener a los malos antes de que ataquen a inocentes. Como número unitario me parece modélico, además de tener un dibujo que quita el hipo.

El arco Nación Deathlok se desarrolló en los números 5 a 7 americanos y fueron dibujados por el también genial Esad Ribic, con tintas de John Lucas y color de Matthew Wilson. La historia ofrece otro punto de vista a las clásicas historias de “Días de Futuro Pasado” en la que son los Deathloks y no los Centinelas los que se han hecho con el control del futuro, y no dejarán que nada impida que eso llegue a producirse.

El tomo en España incluía además los números 8 a 10 dibujados por Billy Tan con colores de Dean White, que fue el colorista oficial para toda la serie. Estos números muestras una de las repercusiones que el arco anterior ha provocado, Ángel está revertiendo en su personalidad oscura de Arcángel, mientras que Betsy Braddock tendrá que enfrentarse al telépata Amal Farouk que la esclavizó en el pasado. En resumen, los guiones de Remender siguen estando super bien construidos planteando situaciones que son consecuencia de las decisiones que tomaron los héroes, aunque tenemos una primera mitad con un dibujo increíble y una segunda meramente funcional.

Volumen 3: La Saga de Ángel Oscuro

¡La aventura mutante más sorprendente que se ha publicado en años! Sólo Rick Remender podría escribir «La saga del Ángel Oscuro». Apocalipsis ha muerto. Su heredero es El Arcángel, quien ha seguido adelante con los planes de su predecesor, reuniendo un gran ejército con todos los seguidores de En Sabah Nur. La única esperanza que le queda a X-Force de salvar a su amigo Warren de la siniestra entidad que se ha apoderado de su alma se encuentra en otro mundo: una dimensión alternativa en la que Apocalipsis se alzó supremo. Sí, ha llegado el momento de viajar a… ¡La Era de Apocalipsis!

Si algo caracteriza los guiones de Remender es que no se guarda nada, son todo lo espectaculares que pueden ser y más, con acción a raudales, continuidad bien entendida y momentos realmente emocionantes. Sinceramente, no se puede hacer mejor dentro del género superheroico. Esta saga de Ángel Oscuro se desarrolló en los números 11 a 18 americanos, y estuvo dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte estaba ambientada en la Era de Apocalipsis (números 11 a 13) dibujada por Mark Brooks, con ayuda de Scott Eaton en el 13, tintas de Andrew Currie y color de Dean White, mientras que la segunda ya en el presente (números 14 a 18) tuvo de nuevo a Jerome Opeña como dibujante.

El arco estuvo super bien dibujado y el guión de Remender pone el foco en la ¿imposible? relación de Warren y Betsy ante el genocidio que plantea Arcángel contra la raza humana. Hay una tensión creciente, un villano imposible de derrotar y su super emocionante final me dejó tocado porque Remender había construido de maravilla la relación de la pareja.

Volumen 4: Otromundo

¡¡Llega el cuarto volumen de la serie mutante de culto, en el que Rick Remender recupera algunos viejos personajes olvidados dentro del rico cosmos de La Patrulla-X! Apenas acaban de volver de una traumática aventura cuando el grupo de operaciones encubiertas liderado por Lobezno debe introducirse de lleno en un conflicto con Otromundo, el nexo de la realidad en el que ciencia y magia coexisten y del que nace el poder del Capitán Britania. Los mutantes tendrán que salvar ese lugar de la destrucción absoluta, porque si no lo hacen… Bueno, su compañero Fantomex pagará con su vida.

Este cuarto volumen se inició con el clásico número de “consecuencias”, el 19 USA, en las que se forma un nuevo status-quo en el grupo con varias bajas y alguna nueva incorporación. El número estuvo dibujado por Robbie Rodríguez, que realizó un buen trabajo.

Otromundo se desarrolló en los números 20 a 23 y estuvo dibujado por Greg Tocchini, que ha había trabajado con Remender en “The last days of american crime” y en la actualidad aún tiene pendiente de terminar LOW, ambas para Image. Tocchini tiene un dibujo complicado que puede no ser del agrado de mucha gente, pero en mi caso reconozco que una vez entré en el juego, me ofrece unas páginas chulísimas repletas de personalidad y carisma.

La historia de Otromundo vuelve a girar sobre las consecuencias de nuestros actos y lo que estamos dispuestos a hacer para salvar a nuestros seres queridos, y tiene a Fantomex y Betsy de grandes

protagonistas. Además, otro elemento es importante es quizá ver como mucha gente mantiene una superioridad moral dado que no han tenido que enfrentase a las decisiones difíciles que otros si tienen que tomar. Y, al final, alguien debe tomar las decisiones difíciles y asumir sus consecuencias. Estos elementos vuelven a ser los temas centrales de la etapa de Remender y volvemos una y otra vez sobre ellos, en el mejor sentido.

El volumen termina con el número 24, el primero dibujado por Phil Noto en la serie, en la que conocemos el precio que hubo que pagar en el arco de Otromundo y en el que Rondador Nocturo se cobrará su primera venganza.

Volumen 5: Ejecución Final

Llega el explosivo tomo con el que finaliza la aclamada etapa de Rick Remender como guionista de la serie. Los Imposibles X-Force hacen frente a un nuevo y peligroso grupo de villanos, pero también a la renacida Hermandad de Mutantes Diabólicos. ¿Podrá el equipo mantenerse unido mientras lucha por la supervivencia o las discrepancias internas conducirán a la muerte de sus integrantes? Mientras tanto, Génesis afronta la verdad sobre Apocalipsis y su destino. ¡Tres años de historias concluyen en este alucinante volumen!

Ejecución final fue el último arco y la saga más larga de toda la serie, desarrollándose entre los números 25 al 35 americanos, y fue en el que los cambios de dibujantes fueron más evidentes y afectaron a la calidad del comic. El número 25 fue otro fill.in dibujado por Mike McKone en el que el equipo parece más desmontado que nunca. Como suele suceder, es cuando los héroes se encuentran más débiles cuando aprovechan los malos para atacar, y el primer golpe lo vemos en los números 26 y 27, dubujados por Phil Noto. En otro giro imprevisto, X-Force viajan al futuro de Deathlok, donde descubrirán lo que sus acciones sin control ético podrían llegar a provocar. Estos dos números (28 y 29) están dibujados por Julian Totino Tedesco, que ofreció un respiro a Noto. El 30 es otro fill.in dibujado por Dave Williams en el que vemos lo que le está pasando mientras tanto a Génesis, la versión juvenil “buena” de apocalipsis.

A partir de ahí, Phil Noto ya dibuja de un tirón los cinco últimos números (31-35) que cerraron la historia. Como comenté antes, por un lado Remender agradece públicamente a Noto porque gracias a él el comic llegó a publicarse a tiempo como estaba previsto. Pero es una pena, porque a sus páginas le falta la intensidad dramática y se le nota muy limitado en cuento a composiciones o a la hora de crear planos potentes que impacten, todo es muy plano y casi hasta gris. Si estas páginas las hubiera dibujado Opeña, la cosa hubiera podido ser histórica, sobre todo teniendo en cuenta el final, que en lo relativo a dos personajes me pareció maravillosamente perfecto.

Como en tomos anteriores, Remender plantea muchas cosas que se suceden en la página con un ritmo increíble. Si algo NO es Remender, es un escritor aburrido, todo se presenta a una velocidad endiablada e incluso los números que yo calificaba ante como fill.ins (por el baile de dibujantes), narrativamente son fundamentales para construir la tensión o las motivaciones de los personajes.

Comentaba al principio que uno de los temas de X-Force eran las consecuencias de nuestros actos, pero al final, Remender no cae en soluciones fáciles ni clichés, mostrando los grises en los que se mueven estos personajes, que a veces es difícil de calificar de héroes. Aunque siguen intentando ser mejores, quizá eso al final es lo importante.

Viendo el éxito de Imposibles X-Force, Marvel “ascendió” a Rick Remender y le ofreció el puesto de escritor de la nueva serie estrella Imposibles Vengadores surgida tras Vengadores vs X-Men, evento que fue un super éxito de ventas aunque creativamente me parece uno de los más flojos de esos años. Además, escribió también el volumen 7 de Capitán América que se recordará sobre todo por convertir a Sam Wilson (El Halcón) en el portador del escudo.

Remender aguantó dos años hasta que decidió a finales de 2014 abandonar La Casa de las Ideas para desarrollar sus propios conceptos de creación propia en Image, gracias a lo cual han surgido comics estupendos como Black Science, Deadly Class, Tokyo Ghost, Low o Seven to Eternity.

Como conclusión, aunque fue una pena que este último arco tenga el peor dibujo de toda la serie, no malo pero sí únicamente funcional, creo que globalmente esta etapa es un notable alto que consigue dejar al lector con buen sabor de boca, y que marca el camino de lo que los autores deberían aspirar al hacerse cargo de una serie.

¡Qué buenos son los X-Force de Rick Remender!!

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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