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Crítica de Akira de Katsuhiro Otomo

Tenía muchísimas ganas de volver a ver  enpantalla grande Akira, la obra maestra de Katsuhiro Otomo estrenada originalmente japón en 1988. Y la experiencia ha sido una pasada.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA

Año 2019. Neo-Tokyo es una ciudad construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa destruida tras la Tercera Guerra Mundial. Japón es un país al borde del colapso que sufre continuas crisis políticas. En secreto, un equipo de científicos ha reanudado por orden del ejército un experimento para encontrar a individuos que puedan controlar el arma definitiva: una fuerza denominada ‘la energía absoluta’. Pero los habitantes de Neo-Tokyo tienen otras cosas de las que preocuparse. Uno de ellos es Kaneda, un joven pandillero líder de una banda de motoristas. Durante una pelea, su mejor amigo, Tetsuo, sufre un extraño accidente y termina ingresado en unas instalaciones militares. Allí los científicos descubrirán que es el poseedor de la energía absoluta. Pero Tetsuo, que no se resigna a convertirse en un conejillo de indias, muy pronto se convertirá en la amenaza más grande que el mundo ha conocido. (FILMAFFINITY)

Katsuhiro Ōtomo (Hasama, 1954), es un dibujante de manga, director de anime, y guionista tanto de manga como anime. Se le conoce principalmente por ser el director de Akira (1988), una de las películas más influyentes del anime, así como por ser el artista/guionista del manga homónimo (1982-1990). Más allá de Akira, Otomo dirigió, codirigió, produjo, escribió y guionizó películas reconocidas como Roujin Z (1991), Memories (1995), Metrópolis (2001) y Steamboy (2004).

Otomo escribió el guion de esta adaptación de su manga junto a Izō Hashimoto. La música es de Shoji Yamashiro, el sonido de Tokuya Shimada, la fotografía de Katsuji Misawa y el montaje de Takeshi Seyama. La película tiene 124 minutos de duración, muchísimo para la época. En su momento fue la producción más cara de la historia de Japón, teniendo que juntarse las empresas más importantes del entretenimiento japonés para juntas los casi 1000 millones de yenes que costó su creación. Un importa que fue recuperado debido al enorme éxito de crítica y público sobre todo en Japón.

La película de Akira se estrenó en Japón en 1988, aunque tardó años en llegar a Europa y en concreto a España. Es importante tener en cuenta que esta película se estrenó casi dos años antes que Otomo cuncluyera el manga, por lo que la historia tomó un camino separado. Dentro que muchos elementos parecen elementos resumidos de tramas vistas en la primera mitad del manga.

Vi Akira en 1992 en Barcelona aprovechando un viaje al Salón del Comic. La película de Katsuhiro Otomo me voló la cabeza y puede decirse que fue la puerta de entrada hacia las posibilidades narrativas y expresivas de las obras hechas en Japón. Si, por supuesto unos años antes se uní la la fiebre por Bola de Drac gracias a la emisión de TV3, pero Akira estaba a otro nivel. A lo largo de los años he leído un par de veces el manga y he visto varias veces la película, pero tenía muchas ganas de poder volver a ver la película gracias al reestreno de esta nueva versión remasterizada en 4K. Y la experiencia ha sido increíble.

La película en su momento fue un hito para el mundo de la animación. Es impresionante pensar en que cada fotograma de la película es una imagen dibujada a mano por una persona. El nivel de detalle de cada fotograma es mayor a cualquier cosa que pueda ser expresado. Las imágenes de Neo-Tokio, las manifestaciones y la represión policial, Los peleas de motos entre bandas rivales. Y por supuesto, la transformación de Tetsuo en un ser superpoderoso gigante. No hay palabras.

Comentaba que en su momento Akira fue la producción más cara de una película de anime estrenada en el cine. Y lo cierto es que todo eso lucía en pantalla. Desde luego yo nunca había visto algo así. Por supuesto, resulta super llamativa la hiper violencia de la película. De nuevo, algo poco habitual de ver en una película de animación. El nivel de muertes de la película es acojonante, impactando sobre todo las muertes causadas por Tetsu en el cuarto final de película, cuando su poder se desencadena. Pero las muertes causadas por la policía también son momentos super chungos.

La animación sigue siendo revolucionaria, y me ha volado la cabeza. Pero ha sido también una pasada volver a ver una película con una historia con múltiples jugadores en la que en realidad no puedes decir nunca que uno es el «bueno» y otro el «malo». Como en la vida real, tenemos a gente egoísta haciendo cosas por su propio interés que chocan con los deseos de otras personas.

Al acabar la película, un chaval sentado detrás mío comentaba a su grupo que no se había enterado de nada. Está claro que yo he visto la película varias veces, aparte de leído el manga. Pero diría que la película SI ofrece los detalles justos para que el espectador se haga con una idea general lo compleja de la situación política de Japón en 2019, cuando Tetsuo adquirirá sus poderes tras un accidente de moto y un encuentro con Takashi, un niño esper huido del laboratorio del gobierno donde vive.

Tras ser destruida Tokio en 1988 por el despertar de Akira, 2019 es un momento convulso en el que el país está a punto de caer en una dictadura militar debido a parálisis del gobierno. Al mismo tiempo, grupos extremistas quieren provocar una revolución que ni siquiera ellos saben cual es, mientras que políticos ambiciosos buscan aprovechar ese descontento en su propio beneficio. Al mismo tiempo, las sectas religiosas piden también una revolución. Y por si fuera poco, científicos embobados por el «sueño del descubrimiento» van a provocar una matanza al tratar con fuerzas que no pueden controlar, demostrando que no escarmentados con la primera masacre de 1988 que destruyó Tokyo por primera vez. De una manera u otra, todos van a conseguir lo que deseaban, pero los resultados no van a ser como ellos esperaban, al provocarse una nueva masacre que casi aniquila todo Tokio por segunda vez.

Otra de las cosas más llamativas para mi de Akira es ver una película en la que tenemos protagonistas, Kaneda y Tetsuo, pero desde luego no tenemos «héroes» ni «villanos». De hecho, Kaneda es un gilipollas macho alpha que trata mal a sus amigos. Y aunque intenta rescatar a Tetsuo tras ser detenido por el ejército, luego se enfada como lo haría un niño orgulloso de 10 años cuando Tetsuo rechaza su ayuda porque sus poderes le han convertido en más poderoso que él. Que Kaneda esté acostumbrado a mandar y no pueda mandarle a Tetsuo y por eso se enfade con él y busque matarle, me parece uno de los muchísimos detalles super complejos de la película que justifica su calificación para adultos. Calificación que una parte es por la violencia extrema y los momentos sexuales. Pero también por una historia super compleja, mucho más compleja que la media de películas occidentales de la época.

También Tetsuo merece un comentario, al ser un chaval con una infancia dramática al ser abandonado por su padre. Tetsuo vivió a la sombra de Kaneda odiándole y odiándose a si mismo por no poder defenderse por si mismo. Cuando reciba los poderes, vas a significar un chute de autoestima que va a provocar una masacre brutal. Kaneda puede ser una víctima de la sociedad brutal, pero al final eso por si sólo tampoco justifica sus acciones a lo largo de la película.

Dentro de los temas de la película, una parte por supuesto es el miedo nuclear, que sigue super presente en la sociedad japonesa. El miedo hacia los poderes de un estado onmipotente también está muy presente en la obra, como los problemas credos por científicos que juegan a ser Dios intentando controlar poderes que son incontrolables y que van a provocar la tragedia. Experimentando en niños inocentes, no nos olvidemos. Los problemas de la sociedad moderna en la que los jóvenes no encuentran su lugar dentro de la sociedad es otra idea muy potente de esta película.

Por todo esto y más cosas que podrían decirse de AKIRA, no tengo duda que estamos ante una OBRA MAESTRA ABSOLUTA del cine que ha aguantado de forma increíble el paso del tiempo.

Comparto el trailer de la película:

Volver a ver Akira en pantalla grande ha sido una maravilla. OBRA MAESTRA con todas las de la ley.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA

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Crítica de Akira de Katsuhiro Otomo

Estas semanas de confinamiento sin nuevos comics han hecho que recupere algunas de las obras maestras de mi librería. Y dentro de esa categoría sin duda entra Akira, la obra magna de Katsuhiro Otomo que me sirvió como puerta de entrada al manga.

Bienvenido a Neo-Tokyo, construida sobre las cenizas de un Tokio aniquilado por una explosión de origen desconocido que desencadenó la Tercera Guerra Mundial. La vida de dos amigos adolescentes callejeros, Tetsuo y Kaneda, cambia para siempre cuando unas extrañas habilidades paranormales comienzan a despertar en Tetsuo, convirtiéndolo en un objetivo para una agencia oscura que no se detendrá ante nada para evitar otra catástrofe como la que arrasó Tokio. En el centro de la motivación de la agencia se encuentra un miedo onsesivo y crudo a un poder monstruoso e inimaginable conocido solo como Akira.

La impresionante obra maestra de ciencia ficción de Katsuhiro Otomo es considerada por muchos como la mejor obra de ficción gráfica jamás producida, y su brillante versión cinematográfica de animación también dirigida por de Otomo es considerada como un clásico a nivel mundial.

Katsuhiro Otomo (Tome, 1954) es uno de los mangakas más celebrados de Japón. Ya en su primera obra, la inacabada Fireball (1979) anticipaba una historia de ciencia ficción con elementos que posterioremente desarrollaría en Akira, como era el uso de unos adolescentes que luchaban contra el gobierno. Pesadillas (Domu, 1980) ya recibió varios galardones como el premio a la excelencia del Japan Cartoonist Association Award. Fue el primer autor de manga que recibió el Gran Premio del festival de Angoulême de 2015, siendo también en el Hall of Fame de los Premios Eisneer, entre otros muchos premios.

Akira es por méritos propios uno de los mejores mangas jamás publicados. Katsuhiro Otomo publicó en Japón este manga entre 1982 y 1990 dentro de la revista Young Magazine, con más de dos mil páginas. Las recopilaciones posteriores de la obra en tomos recopilatorios han vendido millones de copias en todo el mundo.

La edición española que yo tengo fue publicada por Aragón – Glénat entre 1990 y 1996 en 38 tomos de 64 páginas utilizando la versión americana del manga, que fue publicado por el sello Epic de marvel Comics desde 1988, con orden de lectura occidental de izquierda a derecha y coloreada por el prestigioso Steve Oliff, siendo uno de los primeros comics en los Estados Unidos que empleó un coloreado digital. Posteriores ediciones españolas han ofrecído la versión en blanco y negro original con el orden de lectura japonés de derecha a izquerda.

Es interesante comentar como aunque AKIRA está considerada una obra Cyberpunk, realmente empezó a publicarse en Japón dos años antes de que William Gibson publicara su ya mítico Neuromancer (1984), que no llegó a Japón hasta un año después, en 1985. Akira fue instrumental en el aumento de la popularidad del manga fuera de Japón, especialmente en los Estados Unidos, ya que el lanzamiento de la edición a color de Epic Comics en 1988 coincidió con el estreno de la película de animación, que también estuvo dirigida por Otomo y marcó un hito en el mundo de la animación. Pero no solo en los Estados Unidos, también en Europa y especialmente en Francia y España Akira ayudó al auge del manga entre los lectores de comic.

En mi caso, yo descubrí AKIRA primero gracias a la película de animación que me voló la cabeza cuando la vi por primera vez en Barcelona en un cine de filmoteca aprovechando un viaje de fin de semana con motivo del Salón del Comic, una primavera de ¿1991 o 1992? No fue hasta bastante más tarde que descubrí este manga y empecé a comprar los volúmenes ya editados de cinco en cinco. Literalmente. Tal era mi ánsia de lectura.

Planeo escribir una reseñada de la película de Akira en próximas fechas, cuando vuelva a ver la película, pero me parece curioso como Otomo condensó en dos horas toda la larguísima historia del manga, que de hecho no había terminado en 1988 cuando se estrenó la película.

Entrando en la lectura del manga, la lectura de Akira sigue siendo espectacular. Por un lado, reconozco que (mal) acostumbrado como estaba hasta ese momento por la lectura de comics americanos, que en 24 páginas tenían que contar una historia con presentación, desarrollo y al menos una escena de acción de tres o cuatro páginas, o los tomos europeos tipo de Asterix, Tintín o Mortadelos que en un tomo de 48/64 páginas contaban una historia completa, leer una larga historia de 2000 páginas me alucinó de forma increíble, al tener un ritmo y una espectacularidad como nunca antes había leído.

Otomo muestra una obsesión hacia la arquitectura que convierte a Neo-Tokio en un personaje más de la historia, creando páginas que son una auténtica locura por su nivel de detalle. Además, 15 años antes de que el Authority de Warren Ellis y Brian Hitch, y posteriormente The Ultimates de Mark Millar y el propio Hitch popularizaran el término “widescreen” en el mundo del comic americano para clasificar los comics con enormes escenas de acción con planificación cinematográfica, Otomo había dejado en pañales al resto de comics, que palidecen aún hoy en día cuando se comparan con esta obra.

El formato manga permitía a Otomo mostrar grandes escenas de destrucción, empleando páginas y páginas simplemente para mostrar las consecuencias de la expansión de la destrucción en la ciudad provocado por el estallido psíquico de los protagonistas.

Al ser una obra tan larga, narrativamente Akira rompió también la estructura habitual de la historias de la época, permitiendo numerosas subtramas, un gran reparto coral y una gran parte central en la que desarrolla la sociedad de Neo-Tokio post-segundo apocalipsis. La ambientación de ciencia ficción recoge numerosas convenciones que luego veremos en el género cyberpunk y le permitió desarrollar su interés por historias en las que jóvenes inadaptados buscan combatir a un gobierno obsoleto y paralizado por la corrupción y las intrigas políticas. El aislamiento social de la juventud y la obsesión japonesa post-Hiroshima por las consecuencias de una gran destrucción en la sociedad son otros elementos claves de Akira.

La fluidez del dibujo crea secuencias realmente hipnóticas con las diferentes persecuciones, explosiones y escenas de acción con su increíble atención al detalle y su acción super cinética. No necesito ni siquiera un historia, puedo abrir un tomo aleatorio y quedarme embobado con los momentazos que hay en todos los volúmenes.

Quizá el único pero que le puedo encontrar a Akira es quizá la caracterización de los personajes. Entiendo que para el standard japonés Kaneda, Tesuo o Kai quizá son figuras complejas, pero personalmente me parecen apenas esbozados en esta historia en lo que lo principal es la acción de proporciones bíblicas. De hecho, Kaneda es un chaval que me cae especialmente antipático debido a su naturaleza siempre enfadada y con el único objetivo de matar a Tetsuo por traicionarle. Además, su intento de conquistar a Kai simplemente por ser la única mujer que aparece en ese momento ahora se ve super machista y un elemento que no ha envejecido demasiado bien.

Además de Kaneda, Testuo tiene también cero profundidad, un chaval que tiene envidia de su amigo y que durante una gran parte de la historia solo quiere tomar drogas y ver el mundo arder. Kai por su parte realmente es un arquetipo de figura luchadora que hace lo que el honor demanda, que al principio de la historia es luchar contra el gobierno corrupto dominado por el estamento militar. Y merece comentar como el personaje de Akira realmente es un secundario en su propia comic, sirviendo como mero arquetipo de la destrucción inminente de la sociedad y de las consecuencias de realizar investigaciones genéticas inmorales en niños.

En todo caso, esto en una obra tan monumental como Akira no desmerece su importancia ni el disfrute tan maravilloso que he tenido volviendo a leer de nuevo este manga 15 años después de la última vez.

Akira es una obra maestra del comic / manga que debería ser de lectura obligada para todos los fans de la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA

 

 

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Pluto de Naoki Urasawa, #Reseñoviembre día 28

No soy lector de manga. No me acabo todo el comic americano y europeo que querría leer, así que meterme en el mundo del manga, un universo aún más ámplio y variado que los superhéroes, se me antoja misión imposible, en la mayoría de casos no sabría ni por donde empezar. Sí he comprado y disfrutado la obra de Katsuhiro Otomo (Akira), Kazuo Koike y Goseki Kojima (Lone Wolf & Cub), o del maestro Naoki Urasawa, cuya obra Pluto, inspirada en una historia de Astro Boy de Osamu Tezuka, me parece una de sus mejores y más accesibles obras.

#Reseñoviembre día 28 Pluto, de Naoki Urasawa

Autor: Naoki Urasawa, basado en el clásico mange de Osamu Tezuka

Coautor: Takashi Nagasaki

Primera Edición: Japón: 2003-2009

Edición Española: Planeta (2004-2010)

Obra completa en 8 tomos.

Resumen: En esta excelente nueva obra maestra, Urasawa recoge argumentos y personajes de otro genio del manga. Ni más ni menos que Osamu Tezuka y su creación Astro Boy. Urasawa rescata personajes de esa obra y crea una fascinante historia sobre emociones, relaciones y pensamientos. . . de los robots. Y de cómo ellos interactúan con los humanos, qué les mueven y, al final, qué los hace más humanos que nosotros mismos.

Aunque Pluto no es la obra más conocida de Urasawa, diría que Monster o 20th Century Boys ostentan ese galardón, sí me parece una de sus más accesibles teniendo en cuenta que estamos ante una obra completa recopilada en tan sólo 8 tomos, con una excelente premisa, un desarrollo que engancha y no te permite dejar de leer y un final perfecto.

Urasawa es uno de mis autores favoritos. Tiene la capacidad de crear personajes tridimensionales que transmiten una enorme paleta de emociones desde la primera página, además de crear historias complejas que se van desarrollando con un ritmo pausado desde lo más pequeño hasta crear una tensión en el que el destino del mundo está en juego.

Y esta historia de robots que son más humanos que las personas y sufren dolor y traumas tras una guerra en la que las bajas robóticas fueron catastróficas, crea el perfecto tapiz para desplegar toda su habilidad narrativa.

Aunque Astro Boy es el personaje más icónico del maestro Osama Tezuka, Urasawa le convierte en secundario en su propia historia. Gesicht, un robot inspector de la Europol veterano de la Gran Guerra de Persia, se convierte en el principal protagonista al tener que investigar la destrucción de varios robots que también sirvieron en la misma guerra, caso que conecta con el asesinato de personal humano que también estuvo desplazado en Persia.

Urasawa atrapa al lector desde la primera página, consiguiendo que cada robot nos importe y que nos emocionemos con su historia a partir de los detalles más minúsculos. Además, Pluto no solo nos habla de emociones, sino de los recuerdos y los traumas que conforman nuestra personalidad y se convierten en parte intrínseca de nuestro YO, sin los que el ser humano no sería él mismo.

Pluto es un excelente análisis de lo que nos hace ser humanos, elementos que valen también para los robots, pero también es una crítica muy clara hacia las mentiras de los Estados Unidos que provocaron la guerra de Irak, acusando al régimen de Baghdad de tener unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron porque no existían, algo reconocido años más tarde tras haber provocado decenas de miles de víctimas, la mayoría, población civil. Las víctimas de la guerra y su búsqueda de venganza, y como en muchas ocasiones es imposible pasar página y dejar atrás nuestro dolor, forma parte central de esta historia, que no importa las veces que la lea, siempre consigue emocionarme.

Pluto de Naoki Urasawa es un manga perfecto para nuevos lectores, pero también para fans veteranos del icónico Astro Boy. Una obra llena de emoción y personalidad que nadie debería perderse.

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Cine de verano: Death Note de Adam Wingard – Netflix

Voy a ir al grano. No, no he leído el aclamado manga Death Note de Tsugumi Ōba y Takeshi Obata . Tampoco vi el anime dirigido por Tetsurō Araki. Y es justo por eso que la adaptación americana de Death Note estrenada recientemente en Netflix, que ha sido dirigida por Adam Wingard, me ha parecido super entretenida y repleta de giros brutales.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El argumento libre de spoilers de Death Note nos presenta a Light Turner (horriblemente interpretado por Nat Wolf, un error de casting brutal y uno de los principales problemas de la película), un inteligente joven de Seattle al que le cae del cielo -literalmente- un cuaderno sobrenatural, «Death Note», que permite matar a cualquier persona si el portador del cuaderno escribe su nombre y la forma en que quiere que muera.

Adam Wingard es un veterano director de películas de terror como Tu eres el siguiente (2011), la antología V+H+S (2012 y 2013) o el remake de La bruja de Blair (2016). Visualmente me parece un buen narrador y la película cuenta con varias escenas super potentes que me han gustado, lo que hace que globalmente crea que hace un buen trabajo.

Aunque igual que digo esto, tengo que indicar que algunas decisiones creativas de Wingard creo que no son las más adecuadas, empezando por la la extraña elección de canciones de rock de los 80 insertadas en momentos claves que no pegan ni con cola, o la duración de la película, unos justísimos 100 minutos que se quedan muy cortos.

Realmente esto último no se si es cosa suya o de los productores, o quien sabe si es Netflix la que impone la duración de sus películas. Pero la realidad es que con 10 minutos más las caracterizaciones hubieran estado mejor definidas, y los numerosos giros del guión hubieran fluido mejor. Al final, Death Note se queda como la típica serie B que va directo al grano, cuando hubiera podido quedar una película mucho mejor. Unido a esto, la película tiene un final abierto que deja a las claras que la idea de los productores es rodar una o varias secuelas, lo que seguro ha influido también en la duración de esta primera parte de Death Note. Ya veremos si acaba confirmándose.

El guión de Death Note es de los hermanos Charley y Vlas Parlapanides y de Jeremy Slater, cuyas películas previas no invitaban demasiado al optimismo: Inmortales (2011) o Los 4 Fantásticos (2015). Sin embargo, una vez me he informado un poco sobre el manga, diría que han sido bastante respetuosos con la historia original y han trasladado acertadamente la acción de Japón a los Estados Unidos.

Dado que no sabía nada de la historia, me ha sorprendido mucho el primer giro marcado por la decisión de Light de cómo usar el libro. Viendo el inicio de la película, Death Note parecía que podía ser un típico slasher en la que vemos numerosas muertas filmadas de la forma más creativa y gore posible. Sin embargo, la película toma otro camino que lo convierte en algo mucho más interesante. Posteriormente hay aún otro giro que lanza la película hacia un final brillante, aunque en este caso dicho giro sí se ve venir.

Los principales personajes de Death Note son Light Turner (Nat Wolff), su padre el inspector de policía James Turner (Shea Whigham), su novia Mia (Margaret Qualley) y el misterioso L (Keith Stanfield) que ayuda a la policía con la investigación de los asesinatos. Tengo que decir que a pesar de mi comentario sobre la duración de la película, lo cierto es que creo que todos los personajes están suficientemente caracterizados. No increíblemente bien caracterizados, pero sí cuentan con lo justo para que entendamos su evolución y el porqué hacen lo que hacen.

Mención aparte merece Ryuk (con la voz de Willen Dafoe), el demonio que explica a Light las normas y limitaciones del Death Note, que ofrece algunas de las mejores escenas de la película y que hace que sea un pena que no haya tenido una mayor presencia, algo que supongo se remediará en la secuela.

 Creo que el guión mediante explica suficientemente las motivaciones de los personajes. Otra cosa es la interpretación de los actores. Nat Wolff es un lamentable error de casting. No trasmite casi nada y aunque se supone que el típico chaval listo que intenta pasar desapercibido, su aspecto muestra todo lo contrario. Margaret Qualley es Mia, a priori la típica animadora guapa de instituto pero cuya evolución la convertirá en un personaje clave. Creo que su interpretación es solo correcta, pero al lado de Wolff casi parece que la van a nominar para el Oscar.

Otro tema importante a la hora de valorar Death Note es que la película la vi tranquilamente en casa gracias a mi suscripción a Netflix. Si la hubiera visto en el cine a lo mejor me hubieran dolido los 8 €uros de la entrada, pero valorada como entretenimiento casero de un lunes por la noche, la película cumple sobradamente mis expectativas. Y más teniendo en cuenta el horrible mes de Agosto cinematográfico que estamos sufriendo.

Comparto este teaser trailer que creo marca el feeling de la película sin chafar nada importante.

Death Note me ha parecido un entretenimiento más que digno. No es para tirar cohetes, pero tampoco creo que lo pretenda. Y verla ha hecho que me pique la curiosidad por las fuentes originales (manga / anime) , hasta el punto que es posible que incluso acabe viéndolas. Para que luego digan que de esta película no ha salido nada bueno.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Ghost in the shell – Lo que ves es lo que hay

Ghost in the shell es una correcta película de ciencia ficción que adapta el conocido manga de Masamune Shirow, que a su vez fue reinterpretado en una obra maestra del anime de los 90 obra de Mamoru Oshii. Dirigida por Rupert Sanders e interpretada por Scarlet Johansson, su principal interés reside en su excelente apartado visual.

En un japón futurista, ‘the Major’ (Scarlett Johansson), es la líder de grupo operativo de élite, Sección 9, cuyo objetivo es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. The Mayor tiene una importancia vital al ser el primer ser robótico al que se le ha insertado con éxito una consciencia humana, lo que puede significar un salto evolutivo para la raza humana, que ya no estaría limitada por las debilidades físicas humanas.

Durante la investigación de un caso de espionaje industrial, The Mayor descubrirá una parte oculta de su pasado que podría cambiarlo todo.

La producción de Ghost in the shell estuvo rodeada de polémica desde que los productores contrataron a Scarlett Johansson para el papel principal. Desde diversos colectivos se les acusó de «whitewashing» al elegir a una actriz occidental para interpretar un papel de un personaje japonés.

El propio  Shirow y la editorial Kodansha apoyaron al estudio, y estaban encantados de que la mayor estrella actual del cine de acción estadounidense (gracias a su papel de Viuda Negra en las películas de Marvel o a su éxito con Lucy) formara parte de esta adaptación que aseguraba que la película se estrenaría en todo el mundo.

A pesar de esta bendición del propio autor de la obra, las críticas a la película por este motivo han sido constantes durante la producción y ahora con su estreno. Y en este tema, me pasa lo mismo que la semana pasada con Iron Fist. No es que Ghost in the shell sea un películón, de hecho para mi es una película entretenida sin más, pero sí creo que estas acusaciones de racismo han conseguido calar para crear un estado negativo de opinión que ha influido para que las críticas sean mayoritariamente negativas.

Yo en mi caso, lo tengo claro: Sin Scarlett no hay película. O al menos no esta película. Sin ella su presupuesto no hubiera sido el de un blockbuster ni se hubiera estrenado en todo el mundo. He ido muchos años a Sitges y he visto muchas películas de bajo presupuesto que estando correctas, siempre te queda la sensación de que con un poco más de presupuesto la cosa hubiera estado mejor. Pues eso es lo que hubiera pasado, aparte del hecho de que si no se estrenan en sales comerciales, al final son carne de torrents y visionados en la tele de casa. Desde este punto de vista, me alegro haber podido ver la película en pantalla grande y que sea un espectáculo visual de primer orden.

Puede hacer facilmente 15 años desde la última vez que leí mi manga de Ghost in the shell. Y casi tantos desde la última vez que vi el anime de Ghost in the Shell y su continuación, GitS 2: Innocence. Y aunque mi recuerdo no es perfecto, creo que la película sí trasmite un claro conocimiento y respeto por este complejo universo, aunque en muchos aspectos se queda en la superficie de los conceptos clave. El que sea Scarlett y no una actriz japonesa la protagonista no afecta a la esencia del manga ni creo que sea una afrenta para sus innumerables fans.

Como ya dije, el principal activo de la película es su apartado visual. El director, Rupert Sanders crea un espectacular mundo futuro que es el gran protagonista junto a la propia Scarlett. La fotografía de Jess Hall es excelente, saturándonos de imágenes poderosas que nos hacen sentir como si estuviéramos allí.

Scarlett está omnipresente en pantalla. No lo hace mal, pero cada vez más parece que realiza el mismo papel, el de mujer dura e independiente pero con un fondo de soledad y debilidad. A pesar de todo, aprueba en el papel. El resto de la Sección 9 simplemente están ahí, como parte del decorado. Intentan darles cierta personalidad a todos, pero prácticamente excepto Pilou Asbaek como Batou, ninguna tiene oportunidad de hacer nada interesante.

En lo que respecta al resto del reparto, tenemos como secundarios de lujo a Juliette Binoche como la doctora Oulet que cuida de The major, y a Takeshi Kitano como Aramaki, el responsable de la Sección 9 y jefe directo de The Major.

Las coreografías de acción son solo correctas, con un excesivo uso de la cámara lenta. El efecto de la capa de invisibilidad está bien conseguido y en general no aburre ni desde luego me transmitió la sensación de ser una copia de Matrix, como he leído por ahí, por parte de gente que claramente no saben de los que están hablando.

Clint Mansell es un seguro de vida, y su banda sonora cuenta con su solidez habitual.

Dentro de lo negativo, el guión de William Wheeler basado en el manga de Shirow se queda en la superficie y parece conformarse con ser simplemente una película de acción. Aunque claramente se nota que conoce y aprecia el material de base e intenta condensar todos los conceptos en dos horas, se queda solo en correcto y funcional. De hecho, la película peca de un exceso de exposición, y son los personajes los que nos cuentan lo que está pasando y como se sienten, cuando lo normal sería que fueran las imágenes las que nos lo mostraran.

Hay elementos que recuerdan otras películas, pero esto no creo que sea problema de en si del guión, sino que en los 25 años que han pasado desde que se publicó el manga, muchas películas, comics y series de TV se han inspirado de una u otra manera en él. Ghost in the shell no copia a Matrix, más bien los hermanos Wachowski se inspiraron en la obra de Shirow, pero mucha gente no conoce este hecho.

Globalmente creo que Rupert Sanders aprueba con buena nota este complicado encargo, y diría que los fans del manga y del anime puedan acabar razonablemente satisfechos.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Si solo buscas un buen entretenimiento, creo que Ghost in the shell cumple con nota. A pesar de la complejidad del manga en el que se inspira, la película se entiende perfectamente debido a su exceso de exposición, que se compensa con unas acertadas escenas de acción y un sobresaliente apartado visual.

PUNTUACIÓN: 6/10