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Crítica de Superman: Secret Origin de George Johns y Gary Frank

Geoff Johns y Gary Frank plantearon realizar el origen definitivo de Superman unificando la mitología del personaje en diferentes medios. El resultado fue Superman: Secret Origin, un comic imprescindible para todos los fans del personaje.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El equipo superestrella del escritor Geoff Johns y el artista Gary Frank redefinen el origen de Superman para el siglo XXI. Esta historia explosiva explica el origen definitivo de Superman, relatando el viaje de Clark Kent desde los campos de maíz de Smallville hasta los rascacielos de Metrópolis. Sea testigo de una nueva mirada a los inicios de Lex Luthor, The Legion of Super-Heroes, Lois Lane, Metallo, Jimmy Olsen, The Parasite y más de sus personajes favoritos de la familia Superman. Es una mirada al pasado mítico del Hombre de Acero con una mirada hacia el futuro. SUPERMAN: SECRET ORIGIN fue publicado por DC Comics como una miniserie de 6 números entre finales de 2009 y principios de 2010.

Geoff Johns es un escritor galardonado y uno de los escritores de cómics más populares de la actualidad. Johns es el autor de las novelas gráficas superventas de The New York Times Aquaman: The Trench, Blackest Night, Green Lantern: Sinestro Corps War, Justice League: Origin, Superman: Brainiac y Batman: Earth One, que alcanzó el número 1 en la lista de los más vendidos. También es conocido por transformar a Green Lantern en una de las franquicias con más éxito comercial y crítico en los cómics. Johns nació en Detroit y estudió artes mediáticas, escritura de guiones y cine en la Universidad Estatal de Michigan. Después de mudarse a Los Ángeles, se convirtió en asistente de Richard Donner, director de Superman: The Movie. Él y su mentor Donner más tarde co-escribieron Superman: Last Son presentando el regreso del general Zod. Johns ha escrito para varios otros medios, incluidos episodios de Smallville, Arrow y Adult Swim’s Robot Chicken, por los cuales fue nominado junto con sus coautores para un Emmy. Es el director creativo de DC Entertainment y reside en Los Ángeles, California.

Gary Frank, oriundo de Bristol, Inglaterra, comenzó su carrera en los cómics trabajando en varios títulos para Marvel UK antes de ingresar a la escena de los cómics estadounidenses como dibujante en Marvel’s Incredible Hulk. Frank luego vino a DC Comics donde fue el artista original en BIRDS OF PREY y dibujó las aventuras de SUPERGIRL. También ha trabajado en GEN 13 de WildStorm, así como en su serie de creación propia Kin. Frank, junto con el escritor Geoff Johns, ha trabajado en los títulos superventas SUPERMAN: BRAINIAC, SUPERMAN Y LA LEGIÓN DE LOS SUPERHÉROES. Y el bestseller número 1 del New York Times, BATMAN: EARTH ONE.

Superman Secret Origin es una estupenda historia de origen que sirve para unificar y condensar en un único cómic 70 años de historia del personaje (en el momento en que este cómic se publicó) que provocaron diferentes variaciones a lo largo de los años.

A partir de una historia por otro lado conocida por todos, Jor El es el último superviviente del planeta Krypton que fue encontrado por los Kent y enseñado unos fuertes valores morales, veremos a un adolescente Clark Kent cuyos poderes están activándose y tiene miedo a hacer miedo de hacer daño a sus amigos Pete y Lana.

Geoff Johns conecta años de historias en este origen, presentando a los amigos de instituto de Clark, haciendo que viviera aventuras como Superboy (algo que John Byrne descartó en los 80),  y que conociera a la Legión de Superhéroes del siglo XXX.

Otro hecho interesante de es que Johns conecta a Lex Luthor con Smallville haciendo que crezca allí antes de mudarse a Metrópolis, algo que ya vimos en la serie de televisión de Smallville años antes, de forma que no se asusta por recoger influencias de otros medios no comiqueros.

De hecho, el Clark adulto que llega a Metrópolis es 100% Christopher Reeve, el educado y patoso reportero con buen corazón. Aunque en parte me gusta que Gary Frank claramente esté dibujando a Reeve en estas páginas, quizá me hubiera preferido que está influencia no fuera tan evidente.

Más que cómics concretos, parece que Johns está recreando el trabajo de su maestro y mentor Richard Donner en Superman: La Película (1978), con la llegada de Clark al Daily Planet, conociendo a Lois Lane, Perry White y Jimmy Olsen entre otros.

Lo novedoso de este cómic es que en esta primera aventura no estamos viendo a SUPERMAN, sino a Clark con el traje rojo y azul, mostrando unas dudas muy humanas sobre si estará a la altura del desafío y el miedo a si será aceptado o visto como un monstruo. El aprendizaje y la experiencia que adquiere en esta aventura que veremos a continuación destila toda la esencia del personaje, hasta el punto que es lógico que al final ya tengamos al conocido Hombre de Acero.

Quizá el único pero que le pongo a este cómic es que el origen de Superman es genial desde el punto de vista emocional y de aprendizaje, pero la historia no tiene un gran antagonista. La amenaza de Parásito, Metallo y el propio ejército de los Estados Unidos realmente me dejaron con la sensación que no dieron la talla, dejando para más adelante el enfrentamiento que realmente estábamos deseando ver, el de Superman frente al ya multimillonario Lex Luthor. El comic si presenta la envidia de Luthor hacia el Hombre de Acero, y como esto es el catalizador de todo lo que pasa en Metrópolis, pero al final en parte este comic queda como un prólogo de algo que veremos mejor desarrollado en el futuro.

En el apartado artístico, Gary Frank con el entintado de Jon Sibal y colores de Brad Anderson son perfectos para el encargo de narrar este origen dotándole de una cualidad atemporal. Frank es un dibujante de la vieja escuela y sus lápices siempre cuentan la historia de la forma más clara, huyendo de florituras innecesarias.

En lo referido al arte, es una gozada la perfecta caracterización de cada personaje, con rasgos únicos e icónicos, siendo un verdadero «quien es quien» del mundo de Superman. Además, Johns plantea cada número con varias splash-pages con los momentos y personajes más icónicos, y Frank aprovecha la oportunidad para lucirse.

No puedo evitar comentar como este cómic de 2009 y 2010 condensa casi todos los mitos de Superman, y algunas escenas de este cómic fueron tergiversadas en Man of Steel (Zack Snyder, 2014). David Goyer usa en su guión elementos mostrados en este cómic como la aparición de un tornado, pero el joven Clark salva a Lana en el comic mientras que en la película dejó morir a su padre, en uno de los momentos más lamentables de la historia cinematográfica del personaje.

Entiendo que al ser este cómic quizá muy deudor del Superman de Donner, que además fue copiado en 2006 por Bryan Singer en Superman Returns, Snyder y Goyer optaron por hacer algo diferente, pero su resultado final no mejoró lo ya existente.

Superman: Secret Origin es un comic que destila la esencia del Hombre de Acero y que ningún fan del personaje debería perderse.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Klaus: The New Adventures of Santa Claus, de Grant Morrison y Dan Mora

Klaus de Grant Morrison y Dan Mora fue una de las sorpresas comiqueras de 2016. La llegada de este segundo volumen formado por dos historias cortas nos ofrece las dosis habituales de maravillosa locura de Morrison con un dibujo extraordinario de Mora.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Una Reina del Hielo inmortal comandando un ejército de hombres de nieve robóticos construidos con madera encantada. Una corporación de refrescos azucarados malvada que busca apropiarse de la misma Navidad bajo los designios de un gemelo malvado. Es otro día normal en la vida de Klaus, el hombre que se convirtió en Santa Claus.

El iluminado autor Grant Morrison (All-Star Superman, Happy!), y el ilustrador nominado a un Premio Eisner Dan Mora (Go Go Power Rangers) traen su premiada reinvención de Sana Claus al siglo XXI con dos historias de Klaus ambientadas en el presente en las que salva a la Navidad de amenazas siniestras que abarcan dimensiones.

Grant Morrison es uno de mis escritores favoritos de siempre, y su reinvención de la historia de Santa Claus como un héroe mitológico nos ofreció una estupenda lectura en 2016. El éxito de esa primera miniserie ha permitido a la Boom Studios ha publicar dos especiales con nuevas historias, que han sido recopiladas en este volumen.

En la primera historia «Klaus y la Bruja del Invierno» tenemos a Klaus despertando en el presente para tener que enfrentarse a ¿Elsa de Frozen?, que ayudada por robots de madera sacados de otro cuento clásico quiere apropiarse de la Navidad.

«Crisis en XmasVille» es la segunda historia en la que Coca Cola se une a un gemelo malvado de otra dimensión para transformar la Navidad en una fiesta consumista con la que enriquecerse.

Dentro de una aparente sencillez formal y de una clara vocación de entretenimiento sin complejos, Morrison coloca en estas historias sus habituales dosis de conceptos loquísimos. Sin embargo, contra todo pronóstico todo funciona y la diversión es total. Si algo tengo que achacarle a Morrison en que me gustaría que pudiera ajustar su apretada agenda para escribir una nueva historia larga de Klaus, ya que estos dos especiales en parte me han sabido a poco.

Y en parte me han sabido a poco porque el dibujo del artista costarricense Dan Mora es una auténtica barbaridad. No importa lo loco del concepto de Morrison, Mora lo traslada a la página de forma siempre excelente, narrando la historia de forma siempre clara y ofreciendo unas viñetas que quitan el hipo. Su narrativa me parece perfecta y sus splash-pages tienen una fuerza y una personalidad de artista superstar.

Cuando leí el primer volumen de Klaus, me gustó su dibujo pero me pareció que sus figuras resultaban un tanto estáticas. El salto de calidad que ha tenido en este segundo volumen me parece una pasada, y me declaro fan absoluto de su arte.

Este segundo volumen de Klaus de Grant Morrison y Dan Mora ha sido una entretenidísima diversión que me deja con ganas de más aventuras de Santa Claus. Espero que la serie tenga éxito y se convierta en una tradición anual.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Bad Karma 1, de Álex de Campi, Ryan Howe y Dee Cunniffe (Panel Syndicate)

La web Panel Syndicate nos ha ofrecido una nueva sorpresa comiquera con el estreno hace unos días de Bad Karma, su nueva serie publicada en modalidad de «paga lo que quieras» realizada por la escritora Alex de Campi, el dibujante Ryan Howe y el colorista Dee Cunniffe. Hoy comento mis impresiones sobre este primer número.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Estamos orgullosos de darles la bienvenida a los autores Alex De Campi, Ryan Howe y Dee Cunniffe con el debut de su nueva serie BAD KARMA, un thriller de acción y suspense basado en personajes!

Los veteranos del ejército Sully y Ethan realizan un viaje de Navidad para liberar a un hombre inocente culpado por el trabajo mercenario que hicieron. Resulta que a nadie le interesa la verdad, pero se interesan mucho en asegurarse de que Sully y Ethan no vivan para ver el Año Nuevo.

El primer número de 33 páginas está disponible ahora en inglés, como de costumbre, para cualquier precio que desee pagar, incluido 0 (cero).

Alex de Campi se ha inspirado para crear Bad Karma en personas del mundo militar de su entorno, así como de las relaciones masculinas de amistad. De Campi comenta que esta es una larga novela gráfica de casi trescientas páginas y, aunque este comienzo ha empezado de forma lenta centrándose en los dos protagonistas, Ethan y Sully, plantea una historia con altas dosis de acción. Además, explica que está muy orgullosa de Cheryl, ya que no va a ser ni un interés romántico, ni la chica a la que salvar, ni una tía dura, por lo que cree que le va a encantar a los lectores, especialmente entre el público femenino.

De Campi comenta además que Panel Syndicate ofrece una plataforma única para promocionar su obra, dado que otras webs de comics digitales como ComiXology realmente no ofrecen una buena alternativa para autores indys, de forma que aunque nadie pagara por leer este comic, lo daría por bueno por la difusión que su obra va a conseguir en una web con obras y autores de primerísimo nivel. Además, ha confirmado en entrevistas que ya tiene firmada la publicación física de esta novela gráfica cuando acabe la publicación digital, por lo que considera una buenísima opción dada la situación provocada por el coronavirus.

En lo referido al apartado artístico, me han gustado el dibujante Ryan Howe y el colorista Dee Cunniffe. Howe tiene un lápiz claro centrado en la expresión de los personajes, y realiza un buen retrato de unos protagonistas veteranos que han sufrido heridas físicas y psicológicas. Como comentaba antes, este primer número es super pausado y no puedo analizar su narrativa en escenas de acción, pero psicológicamente construye a unos buenos personajes y que pueden dar mucho jugo.

Sin embargo, globalmente este primer número de Bad Karma me ha parecido super correcto en todo, pero sin nada que me haya llamado especialmente la atención. Teniendo en cuenta la saturación de oferta comiquera que hay ahora mismo, correcto no es suficiente. El problema que le veo es que De Campi plantea este comic no como una historia serializada sino como una novela gráfica que logísticamente ha tenido que dividir en números individuales. Esto provoca que literalmente en este primer número en lo relativo a la trama no pasa nada importante. Obviamente, está presentando a los personajes para que nos importen cuando la cosa empiece a ponerse fea, pero le hubiera pedido algo más a la historia y, al menos, un buen cliffhanger que me hubiera dejado con ganas de comprar el siguiente número.

De Campi comenta que plantea Bad Karma como 7 números más un epílogo, y que ya tienen completamente terminado el número dos y medio del tres, por lo que el próximo número se publicará en junio y ya a partir de ahí saldrán con cadencia bimensual. Esto significa que probablemente hasta dentro de un año no estará terminada la historia. Por esto, visto lo visto en este primer número creo que estamos ante una lectura que resultará más satisfactoria leída de un tirón, y prefiero esperar a más adelante.

Comparto las primeras páginas del cómic disponibles a modo de preview en la web de Panel Syndicate:

Bad Karma supone un correcto arranque para un comic que sin embargo me voy a esperar para poder leer de un tirón cuando esté completo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Akira de Katsuhiro Otomo

Estas semanas de confinamiento sin nuevos comics han hecho que recupere algunas de las obras maestras de mi librería. Y dentro de esa categoría sin duda entra Akira, la obra magna de Katsuhiro Otomo que me sirvió como puerta de entrada al manga.

Bienvenido a Neo-Tokyo, construida sobre las cenizas de un Tokio aniquilado por una explosión de origen desconocido que desencadenó la Tercera Guerra Mundial. La vida de dos amigos adolescentes callejeros, Tetsuo y Kaneda, cambia para siempre cuando unas extrañas habilidades paranormales comienzan a despertar en Tetsuo, convirtiéndolo en un objetivo para una agencia oscura que no se detendrá ante nada para evitar otra catástrofe como la que arrasó Tokio. En el centro de la motivación de la agencia se encuentra un miedo onsesivo y crudo a un poder monstruoso e inimaginable conocido solo como Akira.

La impresionante obra maestra de ciencia ficción de Katsuhiro Otomo es considerada por muchos como la mejor obra de ficción gráfica jamás producida, y su brillante versión cinematográfica de animación también dirigida por de Otomo es considerada como un clásico a nivel mundial.

Katsuhiro Otomo (Tome, 1954) es uno de los mangakas más celebrados de Japón. Ya en su primera obra, la inacabada Fireball (1979) anticipaba una historia de ciencia ficción con elementos que posterioremente desarrollaría en Akira, como era el uso de unos adolescentes que luchaban contra el gobierno. Pesadillas (Domu, 1980) ya recibió varios galardones como el premio a la excelencia del Japan Cartoonist Association Award. Fue el primer autor de manga que recibió el Gran Premio del festival de Angoulême de 2015, siendo también en el Hall of Fame de los Premios Eisneer, entre otros muchos premios.

Akira es por méritos propios uno de los mejores mangas jamás publicados. Katsuhiro Otomo publicó en Japón este manga entre 1982 y 1990 dentro de la revista Young Magazine, con más de dos mil páginas. Las recopilaciones posteriores de la obra en tomos recopilatorios han vendido millones de copias en todo el mundo.

La edición española que yo tengo fue publicada por Aragón – Glénat entre 1990 y 1996 en 38 tomos de 64 páginas utilizando la versión americana del manga, que fue publicado por el sello Epic de marvel Comics desde 1988, con orden de lectura occidental de izquierda a derecha y coloreada por el prestigioso Steve Oliff, siendo uno de los primeros comics en los Estados Unidos que empleó un coloreado digital. Posteriores ediciones españolas han ofrecído la versión en blanco y negro original con el orden de lectura japonés de derecha a izquerda.

Es interesante comentar como aunque AKIRA está considerada una obra Cyberpunk, realmente empezó a publicarse en Japón dos años antes de que William Gibson publicara su ya mítico Neuromancer (1984), que no llegó a Japón hasta un año después, en 1985. Akira fue instrumental en el aumento de la popularidad del manga fuera de Japón, especialmente en los Estados Unidos, ya que el lanzamiento de la edición a color de Epic Comics en 1988 coincidió con el estreno de la película de animación, que también estuvo dirigida por Otomo y marcó un hito en el mundo de la animación. Pero no solo en los Estados Unidos, también en Europa y especialmente en Francia y España Akira ayudó al auge del manga entre los lectores de comic.

En mi caso, yo descubrí AKIRA primero gracias a la película de animación que me voló la cabeza cuando la vi por primera vez en Barcelona en un cine de filmoteca aprovechando un viaje de fin de semana con motivo del Salón del Comic, una primavera de ¿1991 o 1992? No fue hasta bastante más tarde que descubrí este manga y empecé a comprar los volúmenes ya editados de cinco en cinco. Literalmente. Tal era mi ánsia de lectura.

Planeo escribir una reseñada de la película de Akira en próximas fechas, cuando vuelva a ver la película, pero me parece curioso como Otomo condensó en dos horas toda la larguísima historia del manga, que de hecho no había terminado en 1988 cuando se estrenó la película.

Entrando en la lectura del manga, la lectura de Akira sigue siendo espectacular. Por un lado, reconozco que (mal) acostumbrado como estaba hasta ese momento por la lectura de comics americanos, que en 24 páginas tenían que contar una historia con presentación, desarrollo y al menos una escena de acción de tres o cuatro páginas, o los tomos europeos tipo de Asterix, Tintín o Mortadelos que en un tomo de 48/64 páginas contaban una historia completa, leer una larga historia de 2000 páginas me alucinó de forma increíble, al tener un ritmo y una espectacularidad como nunca antes había leído.

Otomo muestra una obsesión hacia la arquitectura que convierte a Neo-Tokio en un personaje más de la historia, creando páginas que son una auténtica locura por su nivel de detalle. Además, 15 años antes de que el Authority de Warren Ellis y Brian Hitch, y posteriormente The Ultimates de Mark Millar y el propio Hitch popularizaran el término “widescreen” en el mundo del comic americano para clasificar los comics con enormes escenas de acción con planificación cinematográfica, Otomo había dejado en pañales al resto de comics, que palidecen aún hoy en día cuando se comparan con esta obra.

El formato manga permitía a Otomo mostrar grandes escenas de destrucción, empleando páginas y páginas simplemente para mostrar las consecuencias de la expansión de la destrucción en la ciudad provocado por el estallido psíquico de los protagonistas.

Al ser una obra tan larga, narrativamente Akira rompió también la estructura habitual de la historias de la época, permitiendo numerosas subtramas, un gran reparto coral y una gran parte central en la que desarrolla la sociedad de Neo-Tokio post-segundo apocalipsis. La ambientación de ciencia ficción recoge numerosas convenciones que luego veremos en el género cyberpunk y le permitió desarrollar su interés por historias en las que jóvenes inadaptados buscan combatir a un gobierno obsoleto y paralizado por la corrupción y las intrigas políticas. El aislamiento social de la juventud y la obsesión japonesa post-Hiroshima por las consecuencias de una gran destrucción en la sociedad son otros elementos claves de Akira.

La fluidez del dibujo crea secuencias realmente hipnóticas con las diferentes persecuciones, explosiones y escenas de acción con su increíble atención al detalle y su acción super cinética. No necesito ni siquiera un historia, puedo abrir un tomo aleatorio y quedarme embobado con los momentazos que hay en todos los volúmenes.

Quizá el único pero que le puedo encontrar a Akira es quizá la caracterización de los personajes. Entiendo que para el standard japonés Kaneda, Tesuo o Kai quizá son figuras complejas, pero personalmente me parecen apenas esbozados en esta historia en lo que lo principal es la acción de proporciones bíblicas. De hecho, Kaneda es un chaval que me cae especialmente antipático debido a su naturaleza siempre enfadada y con el único objetivo de matar a Tetsuo por traicionarle. Además, su intento de conquistar a Kai simplemente por ser la única mujer que aparece en ese momento ahora se ve super machista y un elemento que no ha envejecido demasiado bien.

Además de Kaneda, Testuo tiene también cero profundidad, un chaval que tiene envidia de su amigo y que durante una gran parte de la historia solo quiere tomar drogas y ver el mundo arder. Kai por su parte realmente es un arquetipo de figura luchadora que hace lo que el honor demanda, que al principio de la historia es luchar contra el gobierno corrupto dominado por el estamento militar. Y merece comentar como el personaje de Akira realmente es un secundario en su propia comic, sirviendo como mero arquetipo de la destrucción inminente de la sociedad y de las consecuencias de realizar investigaciones genéticas inmorales en niños.

En todo caso, esto en una obra tan monumental como Akira no desmerece su importancia ni el disfrute tan maravilloso que he tenido volviendo a leer de nuevo este manga 15 años después de la última vez.

Akira es una obra maestra del comic / manga que debería ser de lectura obligada para todos los fans de la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA

 

 

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JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un sueño hecho realidad

Tras muchos años de espera, 2003 fue un gran año para los fans de los comics de superhéroes, al publicarse el maravilloso JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un comic que destila el amor por el género y por estos personajes que se han convertido en la nueva mitología del siglo XX y XXI. Hoy aprovecho para compartir mis impresiones sobre esta histórica miniserie y los problemas que se vivieron hasta que finalmente el comic vió la luz.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE.

La historia de los cruces de personajes de Marvel y DC tiene una larga tradición inaugurada por el icónico Superman – Amazing Spiderman de 1976 realizado por Gerry Conway, Ross Andru y Dick Giordano. El enorme éxito de ventas de este especial y su gran acogida entre los fans propició nuevos cruces como el Batman – Hulk de 1981 realizado por Len Wein, Jose Luis García López y Dick Giordano, y el que para mi es el mejor cruce jamás realizado, el maravilloso X-Men – The New Teen Titans de 1982 firmado por Chris Claremont, Walter Simonson y Terry Austin.

En esa época, la publicación de estos especiales eran considerados un acontecimiento comiquero, y desde el comienzo ambas editoriales empezaron a trabajar en el que se pensaba que sería el cruce definitivo que juntaría a los dos grupos más importantes de ambos mundos: La Liga de la Justicia y los Vengadores. Desde el comienzo, George Pérez fue el dibujante asignado para esta historia que tuvo a Gerry Conway y a Roy Thomas como guionistas. Lamentablemente, la llegada de Jim Shooter al puesto de editor en jefe de Marvel Comics canceló en 1983 este número especial a pesar de que Pérez ya había dibujado completamente 21 páginas, dejándonos a los fans con la miel en los labios.

Resulta interesante comprobar que si este JLA – Vengadores llegó finalmente a publicarse 20 años después en parte fue debido al crack que el sector sufrió en la década de los 90. Tras unos años 80 super exitosos en ventas y en calidad, el sector del comics en los años 90 implosionó llevándose por delante editoriales, autores y tiendas de comics. Los motivos que llevaron a esta situación fueron múltiples, empezando por el aumento exponencial de los comics publicados por todas las editoriales, no solo las clásicas Marvel y DC sino de otras muchas creadas durante esos años. A ello se sumó el auge de los comics “para coleccionistas” con múltiples portadas que fomentaban la compra de múltiples copias bajo la errónea creencia que su valor crecería con el tiempo. Además, el auge de los autores de Image que llegaron a ser considerados auténticas “Rock-Stars” provocó el aumento de comics con su nombre en portada de dudosa calidad, en un momento en que parecía que lo importante era poner comics en las librerías sin importar su calidad.

Cuando los coleccionista abandonaron el medio al darse cuenta que se habían impreso tantos ejemplares de estos comics «de coleccionistas», que ninguno de esos comics superventas iba a tener nunca un valor importante, nada que ver con los valores que alcanzaron los super escasos Action Comics 1 o Detective Comics 27,  y los lectores se hartaron de la baja calidad de los comics que se estaban publicando, el crash fue inevitable. Esto dejó una industria herida de muerte, hasta el punto que en 1996 solo quedaban 4000 librerías especializadas abiertas en todos los Estados Unidos. Ese mismo año, Marvel firmó su declaración de bancarrota (suspensión de pagos) al no poder hacer frente a los pagos tras unos años en los que había comprado una distribuidora para hacerle la competencia al Previews, además de una compañía de cromos, intentando abarcar más de lo que podía en el peor momento.

Fruto de esta crisis, las editoriales se centraron en publicar los mejores comics posibles que apelaran a un público amplio para poder sobrevivir. Y una de las opciones más evidentes fue la realización de nuevos especiales cruzando personajes de DC y Marvel. En este sentido, merece la pena indicar que fue Marvel la que volvió a subirse al corra, ya que DC no dejó de publicar cruces con otras editoriales y durante los años previos disfrutamos de los míticos Batman vs Predator (1991), Batman / Juez Dredd (1991) o Batman / Grendel (1993).

Esta nueva etapa de entendimiento entre Marvel y DC fue inaugurada en 1994 con los dos especiales Batman – Punisher, publicados uno por editorial. Tras esto, en 1996 la super popular miniserie Marvel vs DC de Ron Marz, Peter David, Dan Jurgens y Claudio Castellini lanzó a su vez 12 especiales ”Amalgam” en el que fusionaban personajes de ambos universos creando comics divertidísimos como Spiderboy o Super Soldier. El éxito de estos comics provocó una segunda tanda de comics Amalgam en 1997, y mostró que había un clima de mayor entendimiento entre ambas editoriales, que invitaba a la esperanza. La posibilidad de que un JLA – Vengadores pudiera acabar sucediendo fue un sueño recurrente durante años, hasta que por fin fue confirmado en 2002.

No había duda que el comic tenía que dibujarlo George Pérez, el artista original y uno de los mejores dibujantes de comics de superhéroes de toda la historia, especializado en comics grupales con decenas de personajes en cada viñeta. Aunque en ese momento Pérez estaba trabajando en exclusiva para la editorial CrossGen, se había guardado una cláusula en su contrato que le permitiría dibujar este comic en caso de que llegara a suceder, lo que muestra que para Pérez, este JLA Vengadores era una espina en su carrera profesional que necesitaba eliminar. Para guionizar esta historia se eligió a Kurt Busiek, guionista en ese momento de la serie de Vengadores. Mark Waid, que en años previos había sido el guionista de Justice League y colaboró con Busiek en un primer borrador de historia, no pudo participar en esta miniserie por estar también trabajando en exclusiva para CrossGen (y no tener ninguna cláusula al respecto como Pérez).

La miniserie, que finalmente tuvo una extensión de cuatro números, fue publicada entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, consiguiendo un gran éxito de crítica y público. Los cuatro números obtuvieron unas ventas de 191.000, 162.300, 147.900 y 143.500 ejemplares respectivamente, y su recopilación en edición Harcover de coleccionista incluyendo los lápices de Pérez de la primera miniserie de los años 80, fue también un éxito de ventas y una compra obligada para los aficionados de ambas editoriales.

Dicho todo esto, merece la pena indicar que debido a las crecientes diferencias existentes entre ambas editoriales, este comic de JLA – Vengadores fue el último crossover publicado por Marvel y DC hasta la fecha. Quien sabe si la situación de emergencia que estamos viviendo por culpa de la extensión del COVID-19 no provocará una nueva tanta de estos especiales para intentar revitalizar la industria en los próximos años. El mundo de comic ya se sabe que es cíclico y acaba repitiendo esquemas, por lo que no me supondría ninguna sorpresa.

Por separado, son los mayores héroes del mundo; nobles campeones entregados a la defensa del bien. Juntos, son La Liga de la Justicia de América… ¡Y no se rinden ante ningún enemigo ni mal!
Y llegó un día como jamás se vio, en el que los héroes más poderosos de La Tierra se unieron contra una amenaza común. Éste fue el día en que nacieron Los Vengadores… ¡para combatir a aquellos enemigos a los que ningún héroe en solitario podría hacer frente!

Durante los más de cuarenta años de existencia de la JLA y Los Vengadores, miles de acontecimientos y personajes se han ido añadiendo a la leyenda de ambos grupos. Kurt Busiek y George Pérez los han incorporado en esta obra con habilidad absoluta, tanta, que no hace falta conocerlos para disfrutar del cómic.

Entrando en materia en lo referido al comic en si, el guión de Busiek muestra un conocimiento enciclopédico de ambos universos y consigue que cada personaje transmita la personalidad perfecta que los fans esperamos.

El uso de Krona, el científico de Oa  cuya sed de conocimiento sobre el origen del Universo provocó en el Universo DC la creación del Multiverso e incluso la aparición del Monitor y el Anti-Monitor, por lo que es perfecto para ofrecer el nivel de amenaza cósmica que requiere una miniserie de este calibre, contando además  con la presencia de Metrón de los Nuevos Dioses (DC) y de Grandmaster de los Elders del Universo Marvel.

Los cuatro números están planteados de forma modélica. En el primero la amenaza al multiverso llega simultáneamente a ambos universos y ambos grupos, la Liga de la Justicia y los Vengadores descubrirá la existencia del otro universo, que presentan importantes diferencias.

El conflicto entre ambos grupos es inevitable y se desarrolla durante todo el segundo número, en el que deberán buscar además 12 objetos super poderosos en ambos mundos, en una carrera contra el reloj preparada por Grandmaster y Metrón que además puede provocar que el universo del equipo perdedor desaparezca. Esto en si mismo es un desarrollo muy habitual visto mil y una veces en centos de comics. Lo original viene de la mano de Batman y el Capitán América, que deciden colaborar en lugar entre ellos al tener claro que hay una amenaza en la sombra aún mayor.

En el tercer número guarda similitudes con el Universo Amalgam, al ver cómo los dos universos parece que se están solapando y la JLA y Vengadores comparten unas aventuras que nadie recuerda haber vivido realmente, lo que nos prepara para el clímax final en el cuarto número en el que todos los héroes de todas las épocas deberán unirse en la batalla definitiva por el destino del Multiverso.

Obviamente, ambos Universos siguen aquí, así que no es sorpresa decir que los buenos al final vencen. Lo novedoso es comprobar que esta aventura está en continuidad para ambos grupos, no es un What if?  De hecho, la Justice League continuó una de las tramas abiertas al final de esta miniserie en su propia colección, y los Vengadores recuerdan está aventura con héroes de otro Universo.

Como digo, lo destacable del guión de Busiek no es el argumento, que discurre por muchos lugares comunes del género, sino por el perfecto uso de muchísimos personajes de forma acorde a su personalidad, consiguiendo que héroes de diferentes épocas como los Flash (Barry Allen y Wally West) o Green Lantern (Hal Jordan y Kyle Rayner) tengan su momento de gloria ayudando a derrotar a Krona.

Además de crear unas personalidades perfectas, Busiek acierta a la hora de mostrar las diferencias entre las Tierras de cada Universo, y como estas diferencias sirven de gasolina que precipita los primeros desencuentros entre la JLA y los Vengadores. Es genial ver las pullas entre Mercurio y Flash, o Green Arrow y Ojo de Halcón, por no hablar de las diferencias más filosóficas entre Superman y el Capitán América, aunque sabemos que al final todos tendrán que aprender a dejar de lado sus diferencias para derrotar a una amenaza común.

Kurt Busiek tenía además otra importante función que jugar con su guión, que era darle herramientas a George Pérez para que pudiera lucirse, dándole aquello en lo que Pérez es mejor. Y madre mía de mi vida, estos cuatro volúmenes de Pérez con colores de Tom Smith son una auténtica barbaridad.

Empezando por lo más alucinante, los personajes de Pérez están vivos y son únicos, su facciones son diferentes de las de los demás y transmiten sus personalidades únicas: Mercurio con su cara delgada y sus aires de superioridad, Kyle Rayner como un joven en medio de dioses que sigue aprendiendo su oficio, Ojo de Halcón con su chulería innata, Wonder Woman con su aire regio en todo momento o Thor con facciones redondeadas y cuerpo enorme escandinavo. Y por encima de todos, Batman, Superman, Capitán América e Iron Man, ejemplificando las virtudes de ambos universos.

Las páginas de Pérez están sobrecargadas de un montón de viñetas porque hay muchos personajes y situaciones que mostrar y las 48 páginas de cada número parece que se quedan cortas. Por ello es normal encontrarse con un montón de páginas con nueve o más viñetas, algo totalmente imposible encontrar en los comics actuales. Sobre grandes viñetas de acción tenemos otras más pequeñas mostrando la reacción de cada personaje sobre lo que está sucediendo, o una gran escena de acción se desdobla en situaciones particulares para ver el enfrentamiento entre dos o más héroes. Sin embargo, a pesar de la compleja composición de algunas páginas, la narrativa es perfecta y en ningún momento sientes que algo no se entiende bien, ya que todo se muestra de forma clara y nítida.

Además, esta multitud de viñetas no provocan que el ritmo de la historia decaiga gracias a la inclusión de alucinantes splash-pages que muestran a nuestros héroes favoritos en toda su gloria, mostrando otro de los puntos fuertes de Pérez, sin duda el mejor dibujante de la historia para este tipo de historias. Gracias a la habilidad narrativa de Pérez y Busiek, las sorpresas están bien distribuidas durante la narración y los numerosos combates entre personajes a menudo están resueltos en unas pocas viñetas repletas de personalidad.

Durante toda la miniserie pero quizá especialmente en el último número con los preparativos y la pelea final hay viñetas increíbles que me hipnotizan e hicieron que pudiera estar horas y horas disfrutando de los detalles con que Pérez adorna cada situación, así como recordar a todos los héroes y villanos de distintas épocas que aparecen.

Este es otro elemento para mí muy destacable, y es que a pesar de la gran cantidad de personajes, en ningún momento te pierdes y Busiek y Pérez consiguen que todo lo que pasa se entienda sin problemas incluso aunque no seas un lector veterano que conoce a todos y cada uno de los personajes. Obviamente, los lectores veteranos seguro que disfrutamos más este cómic, pero las páginas son tan buenas que cualquier amente del género de superhéroes quedará atrapado por ellas.

Dicho esto, reconozco que este cómic es lo que es, y tiene claro a qué tipo de lector se dirige, que no es precisamente un lector novato. En todo caso, no creo que esto sea un demérito, dado que el cómic tiene claro el tipo de entretenimiento que quiere ofrecer y triunfa en todo lo que propone. Con permiso de X-Men  / New Teen Titans de Claremont y Simonson, este el el mejor crossover grupal inter-editorial de la historia, un cómic genial para releer de tanto en tanto que te deja siempre con la sonrisa en la cara gracias a su extraordinario apartado artístico.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE

 

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