Quinto volumen de Fire Power de Robert Kirkman y Samnee, con color de Matt Wilson. El espectacular comic de artes marciales y fantasía está poniéndose cada vez más interesante.
PUNTUACIÓN: 8/10
Las leyendas son ciertas. El dragón es real. El mundo está en peligro. Y ahora los viejos maestros de Owen se han unido a él en la lucha.
Este quinto volumen contiene los números 19-24 de la edición americana editada por Image Comics.
Tras el satisfactorio final de Oblivion Song, Fire power es el único comic que está publicando Robert Kirkman en la actualidad, y la verdad es que lo estoy disfrutando un montón. Uno de los principales elementos que estoy disfrutando es ver como una historia de artes marciales bastante canónica es sus comienzos con occidental que viaja por accidente a un templo de artes marciales oculto para aprender sus secretos está mutando hacia una historia de fantasía que sigue conectando con los mitos del cine asiático pero que no deja de crecer en lo referido a la escala de la amenaza a la que se tienen que enfrentar los protagonistas.
No tengo claro cual va a ser la duración de Fire Power, si terminará en el próximo volumen como Oblivion Song (el sexto) o vamos a una serie más amplia que tipo Outcast que tuvo 8 volúmenes. O quien saber si incluso más. Lo que es una pasada en cualquier caso y dure lo que dure el comic es que Kirkman en lo relativo a la historia no se guarda nada y va a tope desde el minuto uno. En todas y cada una de las grapas y de los arcos que hemos leído hasta ahora. Recordando además los mejores tiempos de The Walking Dead, aunque este arco cuenta con 6 grapas USA, se lee de un tirón y te cuesta ver el punto de conexión entre números, porque todo fluye de forma asombrosa. Además, cuando lo lees por segunda vez puede apreciarse cómo cada grapa tiene su propio hito y deja al lector con un cliffhanger que le deja con ganas de más. La forma en que Kirkman consigue crear sus historias haciendo que parezca fácil es algo que me tiene maravillado.
Y por supuesto, es una pasada disfrutar de un comic con el apartado gráfico de este Fire Power, con un Chris Samnee en modo Dios perfectamente acompañado por Matt Wilson en el color. De hecho, mola la sensación que transmite el comic que hay veces que lo mejor que puede hacer un guionista es quitarse de en medio y dejar que el artista haga magia con su creatividad. Porque eso es justo lo que parece en estas páginas. Aunque está claro que no es el caso, sobre todo en el climax final casi parece que estamos ante un «Stan Lee», cuando el guionista y editor le pasaba un párrafo con «Spiderman lucha contra X» y luego Ditko rellenaba 10 páginas con coreografías y peleas. Teniendo en cuenta la planificación de Kirkman y el ritmo que imprime a sus historias, además de los propios cliffhangers en cada grapa, está claro que no es el caso, pero sí que Samnee ha tenido mucha mucha libertad para contar la historia de la forma más espectacular y potente posible. Y eso se nota.
La lectura de este Fire Power es un placer. De hecho, como digo por los momentos de acción, más que leer habría que decir disfrutar de un comic que no necesita bocadillos para que la historia se entienda perfectamente. Samnee se encuentra el plenitud artística y el color de Matt Wilson es perfecto para transmitir la sensación de amenaza y la potencia de los combates que vamos a presenciar. Mientras Kirkman y Samnee mantengan este nivel y la misma ilusión por el comic, por mi como si siguen publicando Fire Power 5 años más, yo lo compraré encantado.
Comparto las primeras páginas del comic:
Fire Power se mantiene como uno de los comics más entretenidos del panorama americano. Un must-buy absoluto que no te puedes perder.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Empecé a comprar Deadly Class en Enero de 2014 y tener un comic de Rick Remender en mi lista de la compra ha sido una de mis constantes comiqueras de estos casi 10 años. Esto ha cambiado al llegar al final de Deadly Class en el volumen 12 que acaba de llegar a mis manos . El comic dibujado por Wes Craig con color de Lee Loughridge llega a su fin en un volumen lleno de tristeza como lector, pero alegría a la vez al acertar Remender con este final, convirtiendo la experiencia de estos años en super satisfactoria.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Articulo CON Spoilers.
UNA CARIÑOSA DESPEDIDA, PARTE 2
No hay nada más bonito que un retiro total de la realidad con alguien a quien amas en un lugar donde puedes dejar atrás todo el ruido la codicia y el odio por una vida tranquila y sencilla. Pero, ¿existe realmente un lugar así? Y si existe, ¿cómo es posible que los monstruos rabiosos no vengan a destruirlo? Una última vuelta a la pista con los marginados de la Generación X mientras todo lo que predijeron se hace realidad.
Este volumen 12 de Deadly Class incluye los números 53-56 de la edición USA de Image Comics.
Rick Remender ha planteado este último volumen de Deadly Class con cuatro grapas situadas cronológicamente en 2008, 2015, 2020 y 2023. En ellas, plantea varios finales para algunos personajes amigos de Marcus y María que me han roto el corazón, y nos muestran lo bueno que es Remender cerrando tramas al mismo tiempo que resaltando que la amenaza de Brandy y Shabnam sigue muy presente y no descansarán hasta tener la cabeza de todos aquellos que le desafiaron cuando fueron jóvenes en la escuela de asesinos. Remender tiene claro que el Trumpismo y la extrema derecha son el mal. Brandy y Shabnam claramente los personifican en este comic, y que reciban lo que merecen al final me parce brillante. Pero a la vez no son los únicos elementos problemáticos de la sociedad americana.
En otros volúmenes ya comenté que Remender estaba usando Deadly Class para exorcisar algunos de sus demonios internos y su negatividad patológica. En este sentido, la parte de Marcus mientras intenta ser escritor, asistiendo a jornadas de firmas en las que no tiene a nadie que quiera que le firme su libro, o luego cuando se siente un vendido al trabajar para el cine tras vender una de sus historias, creo que son cosas que salen de lo más profundo de su vida y cómo incluso ahora sigue teniendo el síndrome del impostor.
Sin embargo, ya en el pasado volumen Remender cambió de foco, realizando algunas críticas a la dictadura de lo políticamente correcto, lanzando perlas positivas sobre la necesidad de crear y no destruir, como: -«Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.» – «Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.» -«Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»
En este volumen, Remender realiza una refutación a 10 años de historias al proponer un final tan satisfactorio como positivo. Un final que se construye a partir de un diálogo clave del número 55 USA entre Marcus y María, que le invita a abandonar el nihilismo y atreverse a ver también a ver las cosas buenas que tiene el mundo. Un nihilismo provocado por los grandes poderes políticos y económicos para mantener dócil a la sociedad, sin capacidad de lucha. El diálogo es tan bueno que no he podido evitarlo y he optado por compartirlo con vosotros, porque es una verdadera declaración de intenciones:
– Si te quitas las gafas de negatividad y dejas de ser un quejica, verías lo afortunado que eres de vivir en estos momentos.
– Así que propones que nos sentemos y hablemos sobre cómo algunas cosas van mejor, y que eso ¿qué? ¿Tiene que hacer que ignore las partes jodidas?
– Y ¿qué crees que consigues siempre centrándote en lo malo? Si todo lo que hacemos es fijarse en la mierda mala y todo lo que es malo, te perderás un millón de cosas buenas, cosas hermosas que están a tu alrededor. El mundo es ambas cosas, bueno y malo, y tu eliges ver únicamente una de las dos cosas. Esto está afectando a tu humor, está afectando a tu arte. Tu pódium te da una responsabilidad, pero tú la estás usando para difundir sólo cinismo. El cinismo ciega a las personas del bien que hay en nuestro mundo. Y cuando todo el mundo ve únicamente el mal, ellos dejan de esperar, dejan de tener esperanza, dejan de creer que el bien existe. El cinismo marca si una persona lo intenta o no. Ha erosionado a nuestra entera generación. El cinismo es infeccioso. Por eso tienes que expresar una visión de la realidad más equilibrada, Marcus. Por tus hijos. No hayas que la desesperación sea tu legado.
Que en estos momentos de COVID, de cambio climático, con Trump amenazando con volver a presentase a las presidenciales y con la dictadura de los extremismos de izquierda en el discurso público en los Estados unidos, Remender se revele contra todo eso y plantee un final positivo a su historia me parece una decisión valiente. Desde una perspectiva cínica los finales finales no son más que terminar la historia en un momento concreto, sabiendo que al final los príncipes no «vivieron felices y comieron perdices». Que Remender reconozca esto pero a la vez plantee ese final para su historia me transmite la idea que Remender se encuentra en plenitud creativa y sabe qué historia quiere contar sin importar las opiniones de los críticos.
Leí este comic casi a la vez que el especial 80 páginas de Geiger de Geoff Johns, Gary Frank, Bryan Hitch y otros, y mientras Johns plantea un mundo en el que la sociedad se fue al garete y los Estados Unidos son un páramo nuclear, uniéndose a la moda imperante desde hace años en el entretenimiento, Remender toma partido de la forma más valiente posible, no riendiéndose y recalcando que es responsabilidad de todos creer que un futuro es mejor, y luchar por ello. Incluso aunque los medios y las asociaciones interesadas te venden la idea que la «Emergencia» es inevitable. No, no lo es, y eso es lo bonito de este comic, cuyo final me parece brillante.
En el apartado artístico, Wes Craig con Lee Loughridge en el color están perfectos en estas últimas historias que cierran la colección. Craig tiene una habilidad para capturar la energía cinética de los personajes, y me ha flipado siempre la forma en que además de las escenas de acción, si en algo triunfa es en los momentos calmados en los que los personajes abren sus corazones.
En estas 4 grapas USA, Remender nos rompe el corazón en varios momentos super dramáticos, y Craig junto al color de Loughridge hacen un trabajo maravilloso trasladando las ideas de Remender a imágenes, reafirmando lo fueras de serie que son ambos. El éxito de Deadly Class pudo estar provocado en sus inicios provocado por cierto efecto «nostalgia», al plantear su historia en el escena punk de San Francisco en los años 80. Sin embargo, ahora que ya ha terminado, hay que reconocer la personalidad que Craig y Loughridge han aportado a este comic, uno de los mejores y con mayor consistencia de los últimos años.
En el momento en que escribo estas líneas me doy cuenta que es la primera vez en 10 años que Remender no tiene un comic en publicación. Al final de este Deadly Class hay que sumar que Remender también terminó hace unos meses A Righteous Thirst for Vengeance con el dibujante André Lima Araújo y The Scumbag con Moreno Dinisio en su tercer volumen. Leí que Remender está super implicado en la adaptación cinematográfica de Tokyo Ghost, su comic creado con Sean Gordon Murphy. Y deseándole suerte y que le vaya muy bien, siento mucha pena al ser este el último ejemplo que el comic es el «hermano pobre» del mundo del entretenimiento. Si los autores quieren buscar su estabilidad económica, a no sea que hablemos de Ed Brubaker y Sean Phillips, vemos que cada vez es más difícil para los creadores poderse ganar la vida con sus creaciones en el mundo del comic.
Hablamos en otras ocasiones que estamos ante una edad de oro de calidad y variedad, pero eso también significa que hay una oferta imposible con demasiados comics interesantes y poco dinero para hacernos con ellos. Por eso mismo creo que debo apoyar a Craig en su próximo proyecto, el comic KAYA que Craig crea, escribe y dibuja y que está siendo publicado por Image Comics. El clásico «poner la cartera donde pongo mis opiniones».
Y aparte de todo lo bueno del comic, Remender y Craig plantean un epílogo a modo de conclusión que llegó a emocionarme un montón y me dejó en el mejor momento posible. ¡Qué gran final!
Comparto las primeras páginas del número 53 que abre este volumen:
Deadly Class ha terminado. ¡Y menudo final más emocionante y perfecto! El comic de Remender y Craig me ha recordado por qué estos autores fueron en su momento compra obligada para todo lo que publicaran.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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King of spies de Mark Millar y Matteo Scalera, con color de Giovanna Niro y publicado por Por Image Comics, es uno de los comics más acertados de Millarworld de los últimos tiempos.
PUNTUACIÓN: 8/10
Al mejor agente secreto del mundo le quedan seis meses de vida. ¿Morirá tranquilamente en una cama de hospital o compensará toda una vida de malas decisiones? Lleva más de cuarenta años apuntalando un sistema injusto. Ahora sabe dónde están enterrados todos los cadáveres y no tiene nada que perder cuando apunte con sus armas a todos los que alguna vez han hecho dinero creando el lío en el que estamos ahora.
Este volumen recopila King of spies 1-4 USA, publicado por Image Comics.
Mark Millar es un maestro del high-concept, y el argumento de este King of spies no podía ser más potente, al plantear a un anciano James Bond realizando una última misión contra sus jefes, al reconocer que ellos eran los villanos todo este tiempo al ser los defensores del statu-quo. Y la verdad es que nos ofrece una de sus historias más acertadas de los últimos tiempos, un blockbuster palomitero con grandes momentos de acción, punkarradas marca de la casa, villanos freaks y un final perfecto satisfactorio. No acabé de conectar con los últimos volúmenes de Jupiter´s Legacy o The Magic Order, pero aquí si que creo que Millar acierta completamente.
Millar se nota que es un gran fan de las historias de 007 y disfruta jugando con todos sus tópicos y retorciéndolos cuando hace falta. Desde la escena de acción inicial antes de los créditos, el Bond puto-amo-amoral que se acuesta con quien sea, aunque sea la mujer de su mejor «amigo» y, en este caso, el planteamiento de su misión al descubrir que le quedan tan sólo seis meses de vida. Y frente a la M cabrona-tía-dura interpretada por Judy Dench, Millar nos presenta a un jefe de «Bond» que parece una bellísima persona (dentro del trabajo que tiene, claro). El comic se ha planteado como una historia en cuatro partes que para mi tiene la duración perfecta y es otro de los valores del comic.
La historia directa y al grano me parece uno de los principales aciertos de King of Spies, pero lo que realmente eleva el comic es el alucinante apartado artístico del dibujante Matteo Scalera y la colorista Giovanna Niro. Scalera me flipa desde que le conocí en Black Science junto a Rick Remender, y es un maestro cuando se trata de plantear escenas de acción con grandes coreografías y persecuciones. Y en King of spies realmente se luce con un guion que claramente está pensado para él, resaltando sus virtudes, demostrando lo listo que es Millar a la hora de elegir a sus colaboradores. Scalera se nota que también ha debido disfrutar con este encargo, aparte de que seguro ha agradecido el potente cheque que habrá cobrado, ofreciendo un comic con la caracterización perfecta del protagonista y unas escenas de acción que quitan el hipo. Pensando en Space Bandits, la primera colaboración de Millar con Scalera, creo que ha sido en este King of spies donde Millar ha sabido sacar todo el partido a Scalera, ofreciendo un comic realmente destacado y destacable.
King of spies entra totalmente de comic que merece la pena comprar sólo por el dibujo, y si además le sumamos una historia super potente y acertada de Millar, tenemos una combinación ganadora que no puedo más que recomendar.
Comparto las primeras páginas del comic:
King of spies es justo lo que se espera de él, y con el increíble dibujo de Matteo Scalera la verdad es que luce alucinante y resulta una lectura super satisfactoria.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Llegamos al sexto y penúltimo número de Do a powerbomb y Daniel Warren Johnson (con color de Mike Spicer) nos recuerda el núcleo emocional de la historia con un número super potente que saca los sentimientos a flor de piel.
PUNTUACIÓN: 8/10
Lona Steelrose y Cobrasun deben enfrentarse a una dura verdad mientras FYSO se enfrenta a su propia situación de vida o muerte.
Do a powerbomb es todo lo que quiero tener en un comic. Empezando por poder leer una historia que tenga una unidad artística a lo largo de toda la obra. Esto ya es importante teniendo en cuenta el estado del mundo maintream de las grandes editoriales Marvel o DC, pero hay que sumar además el espectáculo visual construido a partir de personajes que nos importan y por lo que llegamos a preocuparnos.
Este sexto número nos muestra lo gran narrador que es Daniel Warren Johnson. Tras el shock del final de la grapa anterior, Johnson aprovecha este penúltimo número para mostrarnos el origen de la relación de los padres de Lona Steelrose, y volvemos a sentir lo altas que están las apuestas contra Lona y Cobrasun y lo mucho que hay en juego de cara al climax final que nos espera dentro de un mes. Este comic está lleno de emoción, con unos momentos que hicieron que se me pusiera la piel de gallina, algo que no me hace sentir ahora mismo ningún comic de Marvel o DC. Cuando algo es muy bueno, todo parece que se ha hecho sin esfuerzo, y aunque veo la estructura que Johnson ha seguido para escribir esta Do a powerbomb, la emoción puede con todo y se transmite de principio a fin.
El dibujo de Daniel Warren Johnson con la colaboración de Mike Spicer en los colores está siempre en el tono y la potencial visual adecuada en cada momento. Y si ver los combos de los protagonistas en el ring es una pasada, casi mejor es disfrutar de los momentos pequeños en los que los personajes se conocen y sientes que se está creando un vínculo irrompible. ¡Cuánta emoción hay en todas las grapas!
Puede parecer extraño que un comic ambientado en el mundo del wrestling sea mi favorito dado que ni siquiera soy fan de este deporte-espectáculo, pero es que lo que está consiguiendo DWJ todos los meses me parece algo muy grande. No puedo recomendar más un comic que este Do a powerbomb.
Comparto las primeras páginas de esta grapa:
Ya sólo queda un número de Do a powerbomb, y pinta a que va a ser un comic lleno de acción más grande que la vida lleno de emoción, ¡Qué ganas de saber como termina la historia!!
PUNTUACIÓN: 8/10
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Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!
Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).
Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.
Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.
En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.
Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es queel comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.
Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.
Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.
Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.
Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.
Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.
Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:
Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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