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Crítica de Angelic Book 1 de Simon Spurrier y Caspar Wijngaard (Image Comics)

Simon Spurrier está creando una sólida carrera en el mundo del comic, con unas obras siempre interesantes. Es por esto que me he animado a comprar Angelic, comic realizado junto al artista Caspar Wijngaard a medio camino entre un cuento para niños y una historia apocalíptica.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Siglos después de que la humanidad haya desaparecido, la Tierra pertenece a nuestros restos: los animales, modificados genéticamente para una guerra que no recuerdan, vigilando un mundo que no entienden. Pero para un joven mono alado las rutinas tribales represivas son insoportables. Su nombre es QORA. Ella anhela explorar, descubrir… volar libre.

El nominado al Eisner SIMON SPURRIER (The Spire, CRY HAVOC, X-Men Legacy) y el artista estrella CASPAR WIJNGAARD (LIMBO, Dark Souls, Assassin’s Creed) se unen en una fábula para todas las edades sobre la rebelión adolescente y las travesuras de los animales en medio de las ruinas de la civilización.

Este primer volumen, titulado Heirs and Graces, recopila los 6 primeros números 1-6 de ANGELIC, publicados por Image Comics.

Simon Spurrier es uno de los escritores británicos más interesantes del actual panorama mainstream. Aparte de su estupenda etapa en X-Men Legacy protagonizada por Legion y del maravilloso comic Universo Sandman: El sueño para DC, ha escrito en el ámbito independiente comics super chulos como The SpireTwo-Gun GorillaWeavers , Cry, Havoc o Coda, en los que ha mostrado su versatilidad dentro de la ciencia ficción, la fantasía o el noir. Uno de sus rasgos distintivos es la creación de personajes interesantes que buscan conocer su propia identidad, a menudo oculta bajo el miedo, los prejuicios o la presión social, cosa que también encontramos en este Angelic. 

Caspar Wijngaard es un artista inglés nacido en Londres. Además de Angelic junto a Spurrier, es co-creador de Limbo y Home Sick Pilots junto al escritor Dan Watters también en Image Comics. He trabajado también en comics de Marvel, DC, Dynamite o Titan Books.

Angelic me ha sorprendido positivamente. Debo reconocer que el estilo de dibujo de Caspar Wijngaard y tener una historia de animalitos voladores me hizo pensar de inicio que podriamos estar ante un cuento infantil sin demasiado interés. De hecho, he tardado en animarme a leerlo cuanto tenía el comic desde hacía semanas en casa. No siendo malo, me ha costado conectar con el dibujo de Wijngaard. Los monos están bien dibujados, pero la raza de ¿focas, leones marinos? evolucionadas con sillas voladoras me sacaban todo el rato de la historia porque como veis no acabo de identificar de qué anima se trata. Globalmente creo que ha sabido trasladar bien a imágenes la historia de Spurrier con su estilo cartoon de dibujo, pero realmente lo calificaría de bien sin más. Resaltar eso si que su uso de colores pastel añade un interesante toque fantástico a la historia que le pega al conjunto.

Sin embargo, una vez me puse a leerlo, he encontrado una historia más compleja de lo que el dibujo invitaba a pensar, con un Spurrier en su salsa con sus temas habituales de una protagonista Qora que rompe sin pretenderlo la tradición de su tribu de monos capuchinos. Porque la historia va precisamente de una joven que tendrá que descubrir si puede romper con los patrones aprendidos y atreverse a abrir sus alas para volar buscando su propio camino.

La sociedad de monos liderada por Alfer me parece muy interesante y dentro del concepto de historia de ciencia ficción, transmite la rigidez de las religiones o las sectas que construyen su narrativa desde hechos incorrectos que no tuvieron lugar y que buscan eliminar al disidente o simplemente a aquel que se hace preguntas y amenaza aunque sea de forma inconsciente el statu-quo. La sociedad post-apocalíptica de Angelic enlaza con muchos miedos de la sociedad actual como son los peligros de la A.I. y si la humanidad estamos abocados a nuestra desaparición por culpa de guerras u otras catástrofes. ¿He oído cambio climático? Sin embargo, Spurrier consigue presentar una historia entretenida que primero se esmera en presentar la sociedad de monos para luego derruirla desde sus cimientos.

Este tomo presenta una historia completa con presentación, nudo y desenlace, con un final que resulta super satisfactorio. Siendo un buen final, Spurrier deja la historia en un punto lo suficientemente abierto como para que si quiere pudiera continuar la historia. Que el comic sea el «Book 1» como indica la portada así lo indicaría. Sin embargo, Spurrier se ha especializado también en crear comics estupendos que cuentan su historia en un único volumen y luego Spurrier pasa página y empieza a plantear su siguiente historia. Dado que el tema principal de la identidad de Qora si queda bien resuelto en el comic, me inclino a pensar que estamos ante una historia cerrada, lo cual reconozco que me vale.

Comparto las primeras páginas del comic:

Angelic ha resultado un buen comic de los que te hacen pensar y que te dejan con buen sabor de boca. A veces no hace falta más para encontrar un buen entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Deadly Class Vol. 11 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Deadly Class, el genial comic de Rick Remender y Wes Craig, con color de Lou Loughridge, inicial el final de la serie con un undécimo volumen repleto de sorpresas y saltos temporales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Los pecados deben ser expiados, y pocos tienen tantos pecados como los estudiantes de Kings Dominion. Viejas rivalidades llegan a su punto álgido y oscuros secretos se revelan mientras los más mortíferos de la tierra se reúnen por última vez.

Este volumen 11 de Deadly Class recopila los números 49 – 52 USA, editados por Image Comics dentro del sello Giant Generator. Esta costumbre de Remender de publicar tomos con apenas cuatro grapas USA la verdad es que ya no es sorpresa porque lo hemos visto en otros comics suyos como Seven to Eternity, pero para mi significa el mayor pero de este comic. Y es que con un precio de portada de 16.99 US$, Remender tiene que rellenar con casi 20 páginas de extras para poder alcanzar una extensión suficiente para poder justificar este precio. Y el caso es que estos extras resultan muy interesantes, al tener además de las portadas de los comics 18 páginas con el proceso artístico de Craig para dibujar el número 49, que van desde el boceto, el dibujo a lápiz y el entintado. Sin embargo, el hecho que esto lo pone NO por el interés del lector sino de relleno, es algo que queda lamentablemente claro a poco que conozcas como edita Image sus tomos.

Este elemento sacacuartos es sin duda lo peor de un volumen que por otro lado me ha gustado mucho. Y es que no creo que quede nadie que tras comprar / leer 10 volúmenes de Deadly Class no quiera saber cómo termina Remender su historia. A pesar de ser cuatro grapas, la historia hace varios saltos temporales importantes, empezando la historia en 2001, pasando por 2005 y llegando a un 2006 en el que parece que la vida sonríe a Marcus. Quizá ese sea el momento en que más dolerá que sus enemigos busquen arrebatárselo todo. Porque las aventuras en King´s Dominion hace tiempo que ya pasaron, pero los enemigos hechos en esos años de juventud siguen buscando ajustar viejas cuentas. Y teniendo en cuenta el nihilismo con que Remender ha construido este comic creo que el futuro no parece que sea muy halagüeño para nuestro protagonista.

En este volumen no tenemos los clásicos comentarios de Remender sobre música o arte de la época, pero si aprovecha para lanzar unos misiles super certeros en la línea de flotación de nuestra sociedad actual y la dictadura de lo políticamente correcto que quiere dictarte lo que tienes que ver o cómo expresarte. En concreto, Remender en boca de Marcus nos dice:

«- Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.»

«- Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.»

«- Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

Deadly Class se nota que es un comic muy especial para Remender, y me parece una maravilla el nivel de satisfacción que nos ofrece a los lectores viendo sufrir a los protagonistas pero también siendo felices durante un corto periodo de tiempo.

En el lado del dibujo, me gusta mucho como siempre Wes Craig con color de Lee Loughridge. Craig borda los momentos expresivos y es una pasada en lo referido a la fluidez de sus escenas de acción. Junto a Craig, la paleta de color empleada por Loughridge ayuda a enfatizar los sentimientos que cada escena debe sugerir, empezando por el rojo sangre de los momentos más violentos. Dentro que como digo el conecto mucho con el estilo de Craig, en este volumen hay varias escenas de peleas que están planteadas con grandes melés en las que los sicarios son apenas manchas de color alrededor de Marcus y sus aliadas. Esto suele funcionar y suele transmitir una sensación super cinética a las escenas, pero en varias viñetas de esta tomo me dieron una sensación no demasiado buena, como si Craig fuera a lo fácil eligiendo NO terminar las figuras que muestra alrededor de Marcus, lo cual no mola demasiado.

Dicho esto, el final de este volumen lo deja todo preparado para el climax final, y estoy seguro que Remender y Craig no van a decepcionar.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Deadly Class está en la recta final, y por lo visto en este undécimo volumen, nos esperan momentos llenos de violencia y dramatismo. ¡Estoy seguro que va a ser apasionante y super recomendable!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Oblivion Song vol. 6 de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici

Oblivion Song de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici, con color de Annalisa Leoni, termina en el sexto volumen que acaba de publicar Image Comics, y nos han ofrecido un final perfecto repleto de emoción para esta historia de ciencia-ficción.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Hace una década, 300.000 ciudadanos de Filadelfia se perdieron repentinamente en el olvido. Ahora, la historia se ha repetido. Otras tres ciudades han intercambiado sus dimensiones, provocando la guerra final entre los humanos y Ghozan. Los Kuthaal han invadido y la Tierra no está preparada. Nathan Cole puede ser la única persona capaz de enfrentarse a las fuerzas de los Kuthaal, pero ¿será suficiente?

Este sexto volumen comprende los números 31 a 36 de la serie regular USA publicada por el sello Skybound de Robert Kirkman.

Ha pasado un año desde que me llegó el quinto volumen de la serie, y la verdad es que la espera ha merecido la pena. El final de Oblivion Song ha sido perfecto, super satisfactorio y lleno de emoción, y resume a la perfección todas las virtudes de Robert Kirkman como escritor. Su premisa de ciencia ficción es super inteligente y en estos 6 volúmenes han pasado un montón de cosas y ha evolucionado muchísimo la historia desde su inicio.

La narrativa de Kirkman hace que todo se sienta importante porque lo es para la trama, no hay fill-ins ni nada que se le parezca. Y en este climax en el que asistimos a la guerra total de la raza humana contra los invasores Kuthaal, además de la espectacularidad Kirkman guarda tiempo para momentos emocionantes relacionados con los hermanos Cole protagonistas que me pusieron el corazón en un puño. Como siempre en los tomos de Skybound, los comics vienen sin separar las diferentes grapas, y reconozco que el no tener todas las portadas es el detalle menos bueno de esta edición. Pero dicho esto, hay que flipar con la sensación que ofrece Kirkman de que todo es una única historia como si fuera una novela o película en la que no hay cortes hasta que terminas. Unido a que cuando ves donde estaban los finales de cada grapa aprecias la habilidad de Kirkman para crear cliffhangers bestiales que están perfectamente integrados en la historia.

Me ha gustado mucho el dibujo de Lorenzo de Felici y colores de Annalisa Leoni en este comic. Empezando porque da gusto leer una serie de 36 números en las que el 100% del comic ha estado dibujado por el mismo equipo creativo, transmitiendo una integridad artística perfecta. Pero aparte de esto, la capacidad de crear mundos y seres super distintos al nuestro ha sido otro de los hitos de Oblivion Song, porque el aspecto visual y los diseños de personajes me han flipado de forma increíble. Si a eso tenemos a un perfecto narrador que consigue contar esta aventura de la forma más emocionante y espectacular posible, porque la sensación de escala en el comienzo del comic con el inicio del asalto de los Kuthaal a la Tierra me parece super épico al nivel de un ESDLA o un Vengadores Endgame, no hay duda que tenemos una combinación ganadora.

No se me ocurre nada malo de este comic. Creo que Kirkman y de Felici han triunfado con esta propuesta que ha sido diferente a todo lo que estaba publicando en Estados Unidos durante estos años y que ha durado lo justo y necesario para contar la historia de la forma que Kirkman vió más adecuada. Comic que dentro de ser ante todo entretenimiento, se guarda en la manga una última crítica final a la depredadora sociedad humana que arrasa con todos los recursos naturales que ha significado la guinda del pastel. Ojalá todos los comics que leo tuvieran esta brillantez en todos los aspectos.

Comparto las primeras páginas de este sexto y último volumen:

Oblivion song ha sido un comic estupendo con un Kirkman demostrando que no ha perdido el toque tras TWD e Invencible con un apartado artístico maravilloso. Ojalá pueda leer muchos más tebeos tan redondos y satisfactorios como este.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de The Magic order vol. 2 de Mark Millar y Stuart Immonen (Image Comics)

Mark Millar vuelve a juntarse con un dibujante de excepción para publicar el segundo volumen de The Magic Order, su comic en la que mezcla el mundo de la magia tipo Harry Potter con el género de mafiosos. Y el resultado final sube muchos enteros gracias al dibujo del mega-estrella Stuart Immonen.

PUNTUACIÓN: 7/10

Vivimos en un mundo en el que nunca hemos visto un monstruo, y The Magic Order es la razón por la que dormimos seguros en nuestras camas. La magia se une a la mafia, cuando cinco familias de magos -que han jurado proteger nuestro mundo durante generaciones- deben luchar contra un enemigo que los está eliminando uno a uno. Durante el día, viven entre nosotros como nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo, pero por la noche, son los hechiceros, magos y magas que nos protegen de las fuerzas de la oscuridad… a menos que la oscuridad los atrape primero.

¡Una guerra territorial mágica como nunca se ha visto antes! El capítulo londinense de la Orden Mágica ha entrado en escena, y estos duros gánsteres al estilo de Guy Ritchie tienen un problema con los Brujos de Europa del Este que se trasladan a su territorio. ¿Podrá la nueva líder Cordelia Moonstone mantener la paz?

La esperada secuela del exitoso primer volumen de MARK MILLAR y OLIVIER COIPEL. Este nuevo arco está dibujado por el inigualable STUART IMMONEN (Empress, Star Wars, Los Nuevos Vengadores) y es tan enorme y cautivador como el primer volumen.

Este segundo volumen recopila la serie THE MAGIC ORDER 2 #1-6 USA editado por Image Comics.

El Mark Millar más formulaico de los últimos años regresa al mundo de estas familias de magos que mantienen a los seres oscuros alejados del mundo de los humanos. Si el primer volumen me pareció muy chulo gracias a Olivier Coipel, en este Stuart Immonen aplica su virtuosismo para una historia que resulta correcta y a la que el dibujante añade el salto de calidad. Sobre la vieja pregunta de si ¿puede un comic con mal dibujo ser calificado de «bueno»? Millar lo tiene claro y se asegura que sus comics principales al menos en lo gráfico sean irreprochables. De esta forma, aunque su historia no vaya a pasar a los anales de la historia por su originalidad, sabe que con el buen dibujo de Immonen el comic se disfruta el doble.

A Stuart Immonem le acompañan los colorista Sunny Sho en los dos primeros números, y David Curiel en el resto de la serie, y debo reconocer que no he encontrado un salto apreciable entre ambos. Aunque Immonen está muy bien, en este caso diría que ha abordado el encargo (que al final es un work-for-hire igual que los de Marvel o DC) como lo que es, un trabajo alimenticio muy bien pagado. Y aunque todo está bien, no he encontrado la brillantez artística de otros trabajos en los que jugaba con la narrativa, la distribución de viñetas y los puntos de vista de cámara. En todo caso, estamos hablando de un notable alto en lugar de un sobresaliente, dado que Immonen sigue siendo mejor que el 99% de artistas de la industria mainstream.

Pero quizá el problema de The Magic Order es que a pesar de todo Millar no ha sabido quitarle la sensación de obra derivativa del universo Harry Potter, al que ha añadido la combinación con el género de gangsters, para una historia que entraría en el sub-género de la «guerra de bandas» por el control del mundo mágico. Como en todo comic de Millar, hay algunos giros curiosos en la trama que conectan perfectamente todos los elementos, y varios momentos punkies, por ejemplo el arranque del comic en Rumanía, pero globalmente al comic le falta un plus de originalidad o frescura. Lo cual no tengo claro si es problema de este comic en concreto o del hecho que al haberle leído tantas historias de Millar, te ves venir todos los giros como si los anunciara con fuegos artificiales.

Los comics de Millar son creados a partir del «high-concept» y otro elemento que le noto es que pecan de unos personajes super arquetípicos, empezando por la protagonista a la que vemos en la primera viñeta borracha y desnuda tras haber disfrutado de una noche de juerga con un desconocido. Todos tienen que ser tan molones super-cool y a la vez malotes y peligrosos, que acaban siendo personajes sin personalidad con los que es imposible empatizar.

Con todo, The Magic Order es un comic creado con oficio que sería el equivalente de un buen blockbuster veraniego que tiene claro que su objetivo es entretener, cosa que consigue de principio a fin. Así que en ese sentido, el objetivo de Millar e Immonen está más que conseguido.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Magic Order vol. 2 está bien sobre todo por el dibujo de Immonem, pero no acaba de ser genial por un mundo mágico que no acaba de sacarse la sensación de ser derivativo de tantas y tantas cosas. Con todo, sólo por el dibujo merece la pena leerlo. ¡Qué listo eres, Millar!!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El Cabronazo (The Scumbag) vol. 2 de Rick Remender y vv. aa. (Image Comics)

El Cabrozano (The Scumbag) de Rick Remender aprovecha el segundo volumen de su serie para continuar con su crítica a la actual sociedad americana y en especial a la dictadura de lo políticamente correcto que parece querer controlar todos los aspectos de nuestra vida, utilizando un humor super exagerado y over-the-top.

PUNTUACIÓN: 8/10

La Central de Inteligencia envía a Ernie a la Luna para detener a Madam Hive, la líder de una secta empeñada en lavar el cerebro del mundo para que se ame. Ernie, que nunca ha rechazado el «amor libre», se encuentra en conflicto. ¿Es el agente Scumbag capaz de hacer lo correcto? ¿Será capaz de saber lo que es?

Este segundo volumen de Scumbag recopila los números 6-10 USA.

Rick Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis Larrosa. El dibujante abandonó el comic tras dibujar únicamente el primer número debido a un problema de espalda, lo que obligó a Remender, como solución de emergencia para sacar adelante el comic, a contratar a diferentes dibujantes para que dibujaran una grapa cada uno. Si quieres saber más sobre este tema y la polémica entre ambos, te invito a que visites mi reseña del primer volumen.

Para los cinco comics que componen este segundo volumen, Remender ha contratado a Bengal (dibujante con Remender de Death and Glory, nº 6), Francesco Mobili (Daredevil, n.º 7), Alex Riegel (n.º 8), Jonathan Wayshak (Devolution con Remender, n.º 9) y Matías Bergara (Coda, n.º 10), Cinco artistas más que competentes a los que el colorista Moreno Dinisio se encarga de intentar de acoplar lo más posible con una paleta de color uniforme.

Es bien conocido lo mucho que me molesta el baile de dibujantes en el mundo mainstream de Marvel y DC, porque muestra sin tapujos que a las editoriales NO les importa la unidad gráfica de sus comics y que todo vale con tal de sacar a tiempo sus grapas, alternando sin sentido artistas de primer nivel con fill-ins de una calidad impropia de los comics más populares. Dicho esto, tengo que reconocer que en el caso de Scumbag, y puesto en el contexto en que se ha editado el comic, me han gustado los cinco artistas elegidos para dibujar estos números. Aparte de contar con Moreno Dinisio en el color para ayudar a integrar los diferentes estilos, estos dibujantes muestran diferentes versiones del protagonista y su mundo que vistas en su conjunto enriquecen la experiencia.

Un tema importante es que todos estos artistas entienden el tono de farsa over-the-top que es el comic, y saben contar la historia añadiendo este intangible a la narrativa. En este sentido, dentro que me han gustado los cinco dibujantes, diría que Bengal, Jonathan Wayshak y Matías Bergara son los que mejor han entendido el humor super bestia que tienen entre manos. Por cierto, seguro que el color de Dinisio ayudó, pero la mayor sorpresa me la he llevado con Francesco Mobili, artista que no me gustó nada como artista fill-in en el Daredevil de Chip Zdarsky y Marco Checchetto, pero que aquí realiza un trabajo estupendo, no desentonando en absoluto. Lo mismo podría decir de Jonathan Wayshak, artista que ha evolucionado muchisimo desde sus tiempos de Devolution con Remender y que también está super bien.

Por cierto, me ha parecido curioso que la portada de este volumen sea de Greg Tocchini (otro de los colaboradores habituales de Remender que también se ha pasado por este comic), que realizó esta portada alternativa, en lugar de utilizar algunas de las portadas «oficiales» de estos cinco números. No tengo ni idea de los motivos, igual es simplemente porque es la que más le gustó a Remender, pero igual si la eligió fue para no crear favoritismos entre los cinco colaboradores de Remender en este volumen.

Y si los artistas funcionan, el disfrute total es con un Rick Remender desatado que está firmando uno de sus mejores guiones en años (a falta de ver si cierra satisfactoriamente Deadly Class, con que espero). Su protagonista Ernie Ray Clementine es en apariencia la suma de todos los males de la sociedad, un redneck buscavidas drogadicto y machista. Pero una vez rascamos en la superficie, es alguien que quiere vivir su vida a su manera y ve como todo el mundo se ha aprovechado de él durante toda su vida y ahora le quieren forzar a ser alguien que no es. Y ojo que esto no evita que Remender plantee un giro buenísimo cuando conocemos el origen real de Ernie, que niega la narrativa de algunos de estos grupos identificándose como víctimas “del sistema” que los oprime.

Para Remender (y para cualquier persona decente), los nazis de ultraderecha son asquerosos. Eso está descontado de inicio. Pero sobre todo en este segundo volumen vemos que los buenistas liberales tampoco son mejores, ya que no entienden lo que significa el concepto de “libertad individual” y quieren imponer su visión de la vida a todos los que no piensan como ellos. A pesar de estar maquillado con el mensaje de «queremos que todo sea el mundo feliz», no oculta que son ellos los que quieren imponer qué es correcto o incorrecto, con qué puedes ser feliz o no. La crítica bestial de Remender a la dictadura de lo políticamente correcto que está manejando de forma errónea la solución a los múltiples problemas de la sociedad americana me parece una locura alucinante, sobre todo al estar planteado por alguien como Remender que se identifica con postulados más a la izquierda que los demócratas.

El comic es super entretenido y Remender tiene claro que ese el objetivo primero y principal, pero la forma en que lanza sus dardos contra todo utilizando la farsa y el humor exagerado de alta carga sexual, que sigue siendo un tabú en los Estados Unidos, me parece brillante. También contra una industria del comic de superhéroes endogámica que no hace más que repetir cíclicamente los mismos conceptos sin interés en hacer avanzar el género o la industria. Dicho esto, hay que reconocer que igual este tono de farsa y el over-the-top no sea del gusto de todo el mundo y haya que acercarse a este comic con el estado mental adecuado. En mi caso, he conectado completamente con este Remender desatado.

Comparto algunas páginas del número 10 dibujadas por Matías Bergara:

Scumbag (El Cabronazo) me está pareciendo un comic sobresaliente. Y este segundo volumen me ha dejado con muchísimas ganas con hacerme con el tercer volumen que cerrará la historia, que en unos pocos meses estará disponible. Un final que no creo que vaya a ser bueno para el pobre Ernie Ray. Pero esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 8/10

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