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Crítica de Arcane: League of Legends (Netflix)

Cuando se anuncia una serie de animación basada en un videojuego, no suele interesarme al no ser yo jugador. Sin embargo, la primera temporada de Arcane, basada en League of Legends me ha parecido un triunfo total gracias a un protagonistas y un mundo super interesante y una animación alucinante.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Arcane ahonda en el precario equilibrio entre la rica ciudad de Piltover y la sórdida y oprimida Zaun. La tensión entre ambas ciudades estado se exacerba, por un lado, debido a la creación en Piltover de algo llamado Hextech que permite a cualquiera controlar la energía mágica, y, por otro, de una nueva droga en Zaun llamada Shimmer que transforma a los humanos en monstruos. La rivalidad entre las dos ciudades divide a las familias y los amigos mientras Arcane da vida a las relaciones que moldean a algunos de los famosos campeones de ‘League of Legends’, como Vi, Jinx, Caitlyn, Jayce y Viktor.

Arcane es una serie de animación franco-estadounidense ambientada en el universo de League of Legends. La serie creada por Christian Linke y Alex Yee fue anunciada durante las celebraciones del décimo aniversario de League of Legends y está producida por Riot Games, que a su vez contrató al estudio francés de animación Fortiche Productions.

Arcane ha sido dirigida por Pascal Charrue, Arnaud Delord, Jérôme Combe y Ash Brannon a partir del guión escrito por Christian Linke y Alex Yee. La serie cuenta además con música de Alexander Temple y Alex Seaver, incluyendo la canción «Enemy» de Imagine Dragons.

En las voces originales encontramos a Hailee Steinfeld como Vi, Ella Purnell como su hermana Powder/Jinx, Kevin Alejandro como Jayce Talis, Katie Leung como Caitlyn Kiramman, Harry Lloyd como Viktor, Jason Spisak como Silco y JB Blanc como Vander y Bolbok.

La serie en esta primera temporada ha contado con 9 episodios de unos 40 minutos de duración cada uno, que se han estrenado a razón de 3 episodios semanales. Esta emisión diferida creo que ha sido un gran éxito ya que ha permitido generar un boca a boca durante las dos semanas de emisión, ayudando que espectadores que no conocían la serie o el concepto (como yo), nos pudiéramos enganchar a la serie. De hecho, me alegra comprobar que justo tras emitir los últimos episodios, Riot Games y Netflix confirmaran que la segunda temporada estaba ya en producción.

Sin más preambulos, Arcane me ha flipado, me ha parecido una de las mejores series de animación del año. A pesar de que como comentaba antes yo nunca jugué al League of Legends, la serie está planteada de forma excelente para hacer que la historia sea totalmente entendible y no te pierdas en ningún momento, aunque sí se nota que hay mucha historia detrás que los personajes (y nosotros los espectadores) tendremos que conocer poco a poco.

Arcane tiene un worldbuilding alucinante en el que conoceremos a personajes super interesantes y complejos capaces de lo mejor y de lo peor. Piltover y Zaun son mucho más que la ciudad de la luz y la oscuridad, ya que la primera está explotando cruelmente a la segunda y la mantiene en la pobreza extrema. No es de extrañar que los aires de revolución surjan sobre todo entre los más jóvenes y entre aquellos que buscan conseguir una ganancia de forma ilegal.

En este mundo complejo nos encontramos unos personajes maravillosos que en sus inicios tienen la frescura y el positivismo juvenil incluso a pesar de vivir en Zaun. La evolución que todos van a sufrir hace que la serie sea super interesante y consiga que las protagonistas Vi o Jinx sean carismáticas de principio a fin.

Creo que todo esto se consigue gracias a un excelente guión que además de una buena caracterización, juega maravillosamente con los giros y un perfecto control del ritmo, creando sorpresas muchas de ellas super dolorosas que golpean al espectador de forma inmisericorde y que sin duda ayudan a engancharnos a la serie. La forma en que presentan un mundo de magia y tecnología me ha parecido excelente, y por si fuera poco, ¡munodo cliffhanger! ¡Qué bien han construido la narrativa de toda la serie!

Aparte de la historia y los personajes, el otro gran motivo por el que Arcane se sale es debido a su animación, realizada por Fortiche Productions. La serie juega con una animación por ordenador con un nivel de detalle alucinante sobre todo en la construcción de las dos ciudades. También el diseño de personajes me flipa mucho, la verdad, pero el gran éxito de la animación es que juega con diferentes tipos de animación, desde el perfecto CGI sumado a una animación casi como si estuviera hecha a mano, con fondos pintados en muchos momentos que consiguen aumentar la expresividad y la emoción ante lo que está pasando. En cierta forma, se nota claramente la influencia de Spiderman: Into the Spiderverse, y cómo a partir de su estreno no se si los creativos, pero desde luego si los productores que ponen el dinero están más receptivos a conceptos que intenten jugar con diferentes tipos de animación como herramienta para contar su historia.

La forma en que vemos la locura que sufre uno de los personajes es uno de los excelentes ejemplos de lo que se puede conseguir con animación siempre que los creativos busquen fórmulas para aumentar la expresividad y no limitarse a contar lo que pasa en la página del guión. Si a esto sumamos unas escenas de acción increíbles también jugando con la narrativa, tenemos sin duda una de las series de animación del año.

No se me ocurre nada malo que decir sobre Arcane. Por decir algo menos bueno, siento que estos nueve episodios apenas han rascado en la superficie de este mundo de magia y tecnología, y no se si de alguna manera al no haber jugado nunca, me he perdido algún detalle relativo a las familias que controlan Piltover o los diferentes grupos criminales de Zaun que fue sugerido y posiblemente yo no pudiera entender todo su significado. En todo caso, como decía, la serie me ha flipado y cuanto menos tarden en estrenar su segunda temporada, mejor.

Comparto el trailer de Arcane:

¡Qué gran serie ha resultado ser Arcane! Por favor, más series como esta, el nivel más alucinante de historia, animación y worldbuilding.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Ultrasecretos (Netflix)

Netflix ha estrenado Ultrasecretos, serie de animación para adultos que hace humor de toda la tradición de historias de conspiraciones gubernamentales y de ambientes laborales extravagantes, ofreciendo algunos momentos realmente divertidos.

PUNTUACIÓN: 7/10

¿Los lagartos humanoides? Existen. ¿El alunizaje? Nunca sucedió. Una genia asocial y sus disfuncionales compañeros de trabajo investigan conspiraciones mundiales. Comedia animada ambientada en un gobierno secreto donde abundan las teorías conspirativas.

Ultrasecretos es una serie producida por Netflix Animation de 10 episodios que, teniendo en cuenta el final, espero sea ampliada a una segunda temporada. O una eventual “segunda parte de la primera temporada”, como está pasando en otras series de animación de la cadena tipo Masters del Universo.

La series ha sido creada por Shion Takeuchi y cuenta con producción ejecutiva y dirección de Alex Hirsch. Takeuchi es una escritora de televisión, animadora, artista de guiones gráficos, showrunner y productora estadounidense. Tras empezar a trabajar en Cartoon Networks en series como Adventure Time y Regular Show, pasó a Pixar conde trabajó en películas como Monsters University (2013) y Inside Out (2015), tras lo cual se mudó a Disney para escribir los guiones de Gravity Falls. Ya en Netflix, fue tambiénguionista de Disenchanted, antes de firmar un contrato en exclusiva con Netflix para crear contenidos originales para la cadena de streaming.

Alexander Robert Hirsch es un actor de doblaje, escritor, dibujante de storyboards y productor estadounidense creador de la serie Gravity Falls de Disney Channel. Junto a Hirsch y Takeuchi, la serie cuenta con guiones de Alisha Brophy, Scott Miles y Chase Mitchell.

La serie cuenta en sus voces originales a Lizzy Caplan como Reagan Ridley; una genio asocial de la tecnología que trabaja en Cognito Inc. Christian Slater es su padre Rand Ridley, el paranoico ex director ejecutivo y cofundador de Cognito Inc que fue despedido después de cuna crisis nerviosa y el exceso de consumo de drogas y alcohol.

Chris Diamantopoulos como ROBOTUS, el reemplazo robótico del presidente de los Estados Unidos, John DiMaggio como Glenn Dolphman; un supersoldado híbrido humano-delfín que supervisa las armas y el arsenal de Cognito Inc, Clark Duke como Brett Hand; el típico pelota hombre de la compañía que está de acuerdo con todo lo que hace el gobierno, Tisha Campbell como Gigi Thompson, la oficial de relaciones públicas y directora de Manipulación de Medios y Mensajes Subliminales de Cognito, Andy Daly como J.R. Scheimpough; el actual CEO de Cognito Inc que es un manipulador y corrupto hombre de negocios que sabe sacar tajada de todo, Bobby Lee como el Dr. Andre Lee; un desequilibrado bioquímico que experimenta con una variedad de narcóticos inusuales, y Brett Gelman como Magic Myc; un organismo psíquico parecido a un hongo de una mente colmena en las profundidades de la Tierra Hueca, formarían el reparto de extravagantes compañeros de trabajo dentro de Cognito Inc. que tendrán que realizar las misiones más alocadas de la televisión.

El Presidente Robot, el asesinato de Kennedy, los reptilianos y las conspiraciones masónicas, las webs de citas, la nostalgia de los 80, los terraplanistas, James Bond 007 y el alunizaje en la Luna son algunas de las conspiraciones a cuya costa Ultrasecretos hace humor de trazo grueso en esta primera temporada. El concepto de la serie nace inspirado en Expediente X pero también en tabloides como Weekly World News o las experiencias de Takeuchi en la Universidad.

Y el caso es que no soy demasiado fan del humor de brocha gorda con lenguaje soez que pasa por ser malote y muy adulto, pero el caso es que me ha gustado bastante la serie, que fui viendo a razón de un episodio al día. Este formato de «la broma del día» consiguió que no me cansara de la serie y, unido a los 10 episodios de 25 minutos, creo que son la duración perfecta para no exprimir demasiado pronto la gallina de los huevos de oro. Descubrir que Netflix ha confirmado una segunda temporada no me sorprende, la verdad.

Ultrasecreto acierta con la composición del grupo protagonista, que consiguen unos contrastes muy chulos entre este heterogéneo conjunto de seres amorales que comparten las misiones de Cognito Inc, y que forman casi el conjunto de todos los vicios y cualidades negativas que pueden encontrarse en el despacho: Egoísmo, envidia, traiciones, peloteo, compadreo mal entendido, escaqueo…. Dicho esto, realmente estamos ante una serie en la que todo gira alrededor de Reagan, la joven y desquiciada protagonista, mientras lidia con los problemas del trabajo y su relación y con un padre tóxico que la provocó un grave trauma en su infancia.

Reagan a pesar de ser miembro de una organización malvada, realmente no lo es, lo cual es quizá el único pero que le encuentro a la serie, y es que a pesar del componente malote, ella realmente es más víctima de sus circunstancias que otra cosa. En todo caso, sus problemas familiares son el pegamento que hace que la serie me haya funcionado y quiera ver la segunda temporada, así que todo bien en este aspecto.

Comparto el trailer de esta serie:

Ultrasecretos ha resultado ser una serie más divertida de lo que pensaba, con un formato perfecto para hacer unas risas.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de A ghost story de David Lowery (Netflix)

Tras ver The Green Knight, me quedé con ganas de ver más películas de la filmografía de David Lowery, por lo que me animé a ve A ghost story, su película de 2017 protagonizada por Rooney Mara y Casey Affleck, que está disponible en Netflix, y me ha parecido una película super interesante.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en elFestival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Pedro y el Dragón y esta A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

David Lowery levantó el proyecto de A ghost story como una película de bajísimo presupuesto, tan sólo 100,000 dólares. Lowery escribió el guión, dirigió y montó la película, que contó con fotografía de Andrew Droz Palermo y música de Daniel Hart. Prácticamente toda la película fue rodada en una casa que estaba a punto de ser demolida, por lo que le permitieron rodar gratis y pudo hacer todo lo que quiso dentro, y contó con sus amigos y colaboradores habituales Rooney Mara y Casey Affleck como principal reclamo de esta película de apenas 93 minutos (incluidos los títulos de crédito).

Casey Affleck y Rooney Mara interpretan a la pareja protagonista, nombrados solo como «C» y «M». C (Affleck) es un compositor que se expresa mejor con música que con palabras. M (Mara) parece más cómoda expresando lo que siente, pero recibe muy poca respuesta de su marido. Ella quiere mudarse, él está apegado por alguna razón a la casa, aunque queda claro que a pesar de sus diferencias, ambos se quieren y son todo el uno para el otro.

La película, que más que una historia de terror es un drama intimista que reflexiona de forma sumamente interesante sobre lo que dejamos atrás cuando morimos o las ataduras que las personas creamos con determinados espacios, tuvo un extremo limitado en su día pero consiguió una unánime aclamación de la crítica, consiguiendo premios en diversos festivales como Sitges (Mejor Fotografía y el Premio del Jurado Carnet Jove) y Deauville.

Empezando a valorar la película, A ghost story me ha gustado bastante y me ha parecido una experiencia sorprendente y poco habitual, empezando por la propia premisa de la historia desde el punto de vista del fantasma. Un primer elemento llamativo es que Lowery rodó la película en un formato de imagen más pequeño del habitual, no llenando la pantalla. Esto al principio provoca que la película se vea rara pero en seguida te acostumbras a ello, y me parece que sí ayuda a transmitir la sensación de claustrofobia que debe “sentir” el fantasma al estar atrapado durante toda la eternidad en el mismo espacio.

Otro elemento muy interesante es que Lowery usa para mostrar al fantasma la imagen más icónica que existe dentro de los cuentos infantiles, la persona tapada por una sábana / manta blanca. Pero dentro de esta imagen casi infantil, Lowery plantea una reflexión super adulta sobre el tiempo, la memoria y la conexión espiritual con nuestro legado y lo que dejamos atrás. Todo ello en un envoltorio con imágenes tremendamente poéticas que transmiten una tremenda tristeza.

Lowery se nota que además de director es también montador profesional, porque me ha flipado muchísimo el montaje de la película, A ghost story cuenta con un ritmo lento que encaja con la sensibilidad de la historia, planteando largas escenas de ¿minutos? de duración con la cámara fija en un punto, y mediante el uso de unas brillantes elipsis que transmite el paso del tiempo y como la casa va siendo ocupada por diferentes habitantes.

Todo en A ghost story es un experimento narrativo, y fruto de ello me sorprendió para bien encontrarme con una película prácticamente sin diálogos el 90% del tiempo, con apenas unas conversaciones entre Rooney Mara y Casey Affleck que marcan el marco emotivo de la historia, y un interesante pero largo monólogo interpretado por Will Oldham, en el que expresa otra delas idea principales de la película, que estamos destinados a convertirnos en polvo y a lo más que podemos aspirar los seres humanos es a ser recordados o al menos, a dejar un legado que se recuerde. En este sentido, el final de la historia me parece perfecto, siendo una escena de gran belleza y emotividad, lo que hace que A ghost story sea una película sorprendente que recomiendo.

Dicho esto, hay que reconocer que la película es la que es, una historia lenta casi sin diálogos en la que puede decirse desde cierto punto de vista que no pasa caso nada durante su metraje. Esto puede ser una importante barrera de entrada y entiendo que pueda que haya gente que no acepte la premisa y se aburra soberanamente. La película dura 90 minutos y realmente es que la historia no daba más de si, incluso con los planos alargados a lo largo de todo el metraje. El primer gran salto de fe es una escena con apenas 10/15 minutos de metraje en la que la cámara está fija durante más de un minuto apuntando a la nada, hasta que pasa un elemento clave de la película. Reconozco que estaba viendo la escena y pensé “WTF? ¿Qué cojones es esto?”, pero una vez se puso en marcha la historia del fantasma, la potencia de sus imágenes y el lirismo de todo me atrapó.

Al tratarse de una historia fantástica, Lowery aplica sus propias reglas y crea un giro final que es muy loco pero sirve para conseguir el final tan redondo de la película. Según tu suspensión de credulidad te gustará o no, en mi caso no me molesta y me quedo con la belleza del final y las emociones que te transmitió el camino recorrido. Dentro de lo mucho que me ha gustado todo, no quiero terminar sin reconocer el trabajo del músico Daniel Hart, teniendo en cuenta que estamos ante una película casi muda, y del director de fotografía Andrew Droz Palermo, que junto a Lowery crean imágenes sobrias y desprovistas de artificios que sin embargo transmiten un montón de emociones.

Comparto el trailer de la película:

A ghost story puede no ser una película para todo el mundo, pero a mi me ha conseguido atrapar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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HBO Max anuncia una ventana de 45 días en los cines para las películas de Warner Bros en Europa en 2022

HBO Max ya está disponible en España desde el pasado 26 de octubre. Uno de los anuncios estrella que hicieron los representantes de HBO durante su presentación fue el anuncio que todas las películas de Warner Bros estarán disponibles en su plataforma de streaming tan sólo 45 días después de su estreno en salas comerciales a partir de 2022. Hoy quiero hablar de mi afición al cine y analizar las repercusiones que puede tener este anuncio en el hobby de ver cine en pantalla grande, sobre todo si esta ventana se extiende y se convierte en norma del sector.

Mis dos grandes aficiones son los comics y el cine. Desde que tengo uso de razón recuerdo la experiencia de ir a una sala de cine para ser deslumbrado por historias más grandes que la vida, aventuras increíbles, dramas, comedias, terror o ciencia ficción. Durante muchos años todas las semanas iba al cine al menos una vez, muchas veces sin importar la película en cuestión. Dentro de esta afición, tan importante como la historia era la experiencia de verla en pantalla grande, con el plus añadido que esas historias sólo podían verse en los cines ya que tardaban meses en llegar a los video-clubs, y luego a las tiendas en sus versiones en DVD primero y blu-ray actuales. Y si hablamos de su estreno en las cadenas generalistas de televisión, los plazos se alargaban años (exceptuando la revolución que supuso en su día el nacimiento en España del canal de pago Canal+). Reconozco que esta batallita es casi arqueología, desde luego historia antigua, porque la irrupción de Netflix a partir de 2013 lo ha cambiado todo.

La forma en que el streaming ha modificado en los últimos 5 años los hábitos de ocio a nivel mundial me parece algo revolucionario. En medio de un debate cíclico (y algo estéril) sobre lo caro que era el hobby de ir al cine en España, a menudo expresado por gente que sin embargo no tiene problema de pagar 10 €uros por un gin-tonic premium o incluso más por una entrada de fútbol, Netflix desató una tormenta perfecta, al ofrecer una suscripción mensual por menos de lo que cuestan dos entradas de cine. La necesidad de ir al cine a ver una película “normal” empezó a dejar de tener sentido cuando en Netflix tenías contenidos similares todas las semanas que podías ver cómodamente en cualquier dispositivo en casa o fuera de ella. El razonamiento de “para qué ir al cine a ver una película malilla cuando en casa tengo lo mismo” se ha ido extendiendo entre todos los segmentos de población, y no es una locura afirmar que hoy en día más gente ve cine en sus móviles de forma regular que en las salas comerciales.

Prime Video de Amazon y Disney+ se lanzaron a disputarle el dominio del streaming a Netflix, multiplicando la oferta de ocio disponible para los consumidores sin salir de casa. Y eso sin contar a Filmin, a la propia HBO o propuestas de momento minoritarias como Apple TV. Por menos de 20 €uros al mes (el precio de dos suscripciones) hay factualmente más oferta interesante que ver en estas plataformas, eligiendo cada consumidor las que más le encajan, que tiempo para hacerlo.

Estas plataformas llevaron un paso más su estrategia de creación de contenidos originales y se lanzaron también a ofrecer películas “de prestigio”, contratando a directores reconocidos para que crearan con ellos sus últimas propuestas. A raiz de esto, muchos de los premios de cine de los últimos años han recaído en películas producidas por el streaming. Poder ver las últimas películas de Scorsese o Cuarón en casa ofrecía a sus suscriptores un contenido “objetivamente” mejor que las películas que se estrenaban en el cine ese mismo fin de semana.

La consecuencia a grandes rasgos es que los estudios de cine han dejado de producir películas “normales” de presupuestos medios de 40-50 millones, dado que es cada vez más complicado recuperar la inversión de una comedia o un drama genéricos si los espectadores no van al cine a verlos, al tener en casa películas similares que cumplen la misma función de entretenimiento ligero. Los estrenos cinematográficos en los últimos años se han segmentado en grandes blockbusters palomiteros que ofrecen un espectáculo visual que de momento sólo podía disfrutarse en pantalla grande en toda su amplitud, y producciones de bajo presupuesto que pueden ofrecer una gran rentabilidad a los estudios. Ejemplo paradigmático de esto último serían las películas de terror de Blumhouse que por regla general nunca superan los 10 millones de presupuesto, con lo que a poco que funcionan generan casi siempre grandes beneficios para la productora.

Hasta 2019 las películas de Marvel Studios, Disney o Star Wars marcaban records de recaudación a nivel mundial, estrenando películas-evento que transmitían con éxito la idea que era un acontecimiento que tenía que verse sí o sí en pantalla grande. Gracias a esto Vengadores Endgame se convirtió durante varias semanas en la película más taquillera de la historia a nivel mundial, recaudando más de 2700 millones. La clave para vender una película no es vender que es buena, sino que es “importante”.

La llegada del COVID paralizó la industria durante meses y ha acentuado los cambios en los hábitos de ocio. Ahora es casi más normal ver series o películas en las pantallas de los móviles o tablets que en la televisión del comedor de casa, y se ha extendido la idea tras estar varios meses confinados sin ir al cine, que teniendo el streaming el ir al cine no es ya un hobby que merezca la pena. (Yo no lo creo, pero entendedme).

La apertura de los cines con restricciones de aforo y los retrasos en las fechas de estreno provocaron que los estudios de cine buscaran fórmulas novedosas para rentabilizar sus inversiones. En algunos casos, los estudios optaron por llegar a acuerdos con Netflix, Prime, etc para estrenar sus películas directamente en las plataformas. Disney probó una experiencia piloto de estrenar simultáneamente sus grandes estrenos Mulan, Viuda Negra y Jungle Cruise en salas comerciales y simultáneamente en modo alquiler dentro de Disney+, con un precio de alquiler alto de 21,99 €uros que marcaba una clara diferencia respecto al precio de una entrada normal de cine. Esto en lo referido a sus grandes blockbusters, porque los estrenos de Pixar Soul o Luca se estrenaron de forma gratuita en la plataforma, una solución de compromiso para dotas de contenido a una cadena que sufrió en 2020 por la falta de nuevos contenidos originales. Tras 90 días, estas películas que ya no estan en los cines pasan a estar disponibles en Disney+ dentro del paquete normal de contenidos incluidos con la suscripción normal.

Warner y HBO son propiedad de AT&T. El gran conglomerado mediático lanzó su propio canal de streaming HBO Max en mayo de 2020 en Estados Unidos (y que ahora llegó a España). Tras varios meses con unas cifras de suscripciones muy inferiores a las de Netflix, Prime Video o Disney+, el lanzamiento corría el riesgo de ser considerado un fracaso, algo impensable para estas grandes empresas que cotizan en bolsa. AT&T WarnerMedia lanzó una idea radical durante todo 2021 en Estados Unidos para intentar reflotar HBO Max, estrenando todas las películas de Warner en streaming el mismo día que se estrenan en los cines SIN COSTE ADICIONAL, incluidas en dentro del precio normal de la suscripción. Algo que se hizo con la excusa del COVID y teniendo en cuenta las limitaciones de aforos de los cines y los reparos de una parte de los consumidores en entrar en una sala con más gente,

La gratuidad del visionado de estas película de Warner al estar incluidas en la suscripción standard ha sido la gran novedad respecto a las películas Disney estrenadas en modo alquiler. El precio alto del alquiler de Disney hacía que muchos espectadores (yo por ejemplo) hayamos preferido pagar para ver Viuda Negra o Jungle Cruise en los cines, no en casa, para disfrutar de la experiencia widescreen de las salas comerciales, algo que no tengo en casa. Y el experimento le salió bien a Disney al menos en el caso de Viuda Negra, NO en el de Jungle Cruise, de forma que Marvel consiguió obtener beneficios cuando sumamos los ingresos de la taquilla en los cines con el acceso Premium de Disney+.

Sin embargo, en el caso de HBO Max y para sorpresa de nadie, todos los estrenos de Warner en los Estados Unidos han fracasado en taquilla, con la excepción de Godzilla vs Kong y a falta de ver el resultado de Matrix 4 estas navidades. ¿Quien va a pagar por ver Maligno o Cry Macho en el cine cuando la tienes de forma gratuita en streaming? Casi nadie, obviamente. Pero no solo ha fallado el cine “normal”, los grandes blockbusters de Warner The Suicide Squad o Dune que para mi merecen ser vistos en patalla grande también han fracasado y no van a cubrir costes con las recaudaciones de los cines. Apostar por la captación de suscriptores ha provocado un año de pérdidas, un año perdido para Warner. Calificarlo de desastre es poco.

De cara a 2022, HBO Max NO va a estrenar simultáneamente las películas de Warner, menos mal, pero en lugar de los 90 días actuales de ventana de exhibición que por ejemplo Disney respeta, ha anunciado que lo reduce a la mitad, tan sólo 45 días. Y si bien esto es menos malo que si lo comparamos a lo vivido en Estados Unidos este año, es un clavo más en el ataúd del hobby de ver cine en salas de cine, una nueva traba que puede hacer que se convierta en una actividad en peligro de extinción.

Porque excepto los muy fans del cine de superhéroes que vamos a ver las películas el fin de semana de estreno, la mayoría de espectadores no tiene ninguna urgencia en ver una película. De hecho, en muchos casos hasta que el boca a boca no empieza a funcionar ni siquiera saben que la película está en cartelera para empezar. Hacer que en apenas 6 semanas la película esté disponible en streaming tengo clarísimo que va a provocar que muchos espectadores no hagan el esfuerzo de ir al cine si en 2/3 semanas la van a poder ver en casa. El efecto, si se extiende a otros estudios puede ser catastrófico para el negocio de las salas comerciales.

Las películas que mayoritariamente atraen público a las salas se engloban en el cine comercial de efectos especiales para todas las edades tipo Endgame, Star Wars o la franquicia de James Bond. Un tipo de cine carísimo de producir que necesita de grandes taquillas para conseguir ser rentables. La tendencia de este 2021 muestra que debido a las disminuciones de espectadores / taquilla en Estados Unidos, películas de este tipo como The Suicide Squad o Dune con presupuestos superiores a 150 millones de dólares van a terminar con pérdidas su periodo de exhibición comercial. Lo lógico es pensar que una vez se estrenen las películas que actualmente están en producción y que aún sufren los retrasos provocados por el Covid (por ejemplo Top Gun 2), las nuevas producciones tengan en cuenta una previsión de ingresos acorde a la nueva realidad menguante. Esto provocará que películas con presupuestos de 200 millones o más que hace 4/5 años se les hubiera dado luz verde no llegarán a hacerse.

Esto a la vez puede generar una bola de nieve, porque si hay pocos espectáculos widescreen aún menos espectadores irán a los cines, generando recaudaciones aún menores que a su vez provocarán que los estudios sólo produzcan películas cada vez más económicas, lo que atraerá a menos espectadores… empeorando aún más la situación del negocio de exhibición. Esta previsión catastrofista sólo con Warner / HBO Max no creo que vaya a suceder, aunque diría que las cuentas de Warner van a sufrir en durante 2022. Sin embargo, si otros estudios como Sony, Paramount, Dreamworks o la propia Disney incorporara esta ventana de 45 días, no tengo duda que muchas cadenas de cines estarán abocadas al cierre por falta de negocio.

Creo que el futuro y el presente del entretenimiento pasa por el streaming. Este análisis se centra sólo en el hobby de ver cine en pantalla grande, en ningún caso creo que el cine en general esté en peligro, seguiremos viéndolo en un formato u otro. De hecho, el streaming trajo como positivo que se produjeran películas como Roma o El Irlandés que no se hubieran estrenado por los canales normales de distribución en salas comerciales debido a su coste estratosférico. Pero una cosa es eso y otra que una gran empresa como AT&T WarnerMedia ponga en riesgo el exitoso negocio cinematográfico de Warner Bros, que en 2023 cumplirá un siglo desde su fundación, por conseguir más suscriptores.

Como espectador y consumidor de cine que soy, lo único que puedo hacer es seguir mi filosofía de fan friki, poniendo mi cartera donde pongo mis opiniones. Eso significa que en la medida de mis posibilidades, seguiré yendo al cine siempre que pueda, llevando a mi familia para compartir la experiencia. Si reconozco que mantengo una actitud crítica con aquellas obras o autores que no conecten con mis gustos, aunque intento ver obras que me saquen de mi zona de confort como me pasó con Titane. Pero sin boycotts absurdos que sólo van a empeorar la situación. Esta iniciativa de AT&T favoreciendo a HBO Max frente a Warner me parece penosa, pero no por ello voy a dejar de ir a ver Matrix 4 en el cine cuando se estrene estas navidades. Que mi dinero hable por mi.

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¡Un saludo a todos!

Oats Studios de Neill Blomkamp (Netflix)

Netflix ha estrenado casi por sorpresa unos interesantes cortometrajes dirigidos por el director sudafricano Neill Blomkamp en su estudio Oats Studios.

PUNTUACIÓN: 7/10

El director Neill Blomkamp produce una serie de cortometrajes experimentales que imaginan mundos postapocalípticos y escenarios aterradores.

Neill Blomkamp (Johannesburgo, Sudáfrica, 1979) es un director de cine y guionista sudafricano. Su cine se caracteriza por un estilo documental, cámara en mano, que utiliza efectos naturalistas y realistas generados por ordenador y una temática social. Actualmente reside en Vancouver.

El director se hizo famoso en 2009 gracias a District 9, su primera y mejor película que se convirtió en una realidad gracias a que Peter Jackson vio su cortometraje «Alive in Joburg» y se decidió a producir el largometraje. District 9 y Alive in Joburg cuentan la historia en formato de falso documental de un grupo de extraterrestres que tienen que sobrevivir en un ghetto de Johannesburgo años después del primer contacto. En esta película, Blomkamp ya muestra lo que se van a convertir en sus señas de identidad. Unas historias de ciencia ficción planteadas con una gran crítica social rodadas con cámara en mano al estilo documental que combinan de manera brillante numerosos efectos mecánicos reales con otros generados por ordenador. La película fue un éxito de crítica y público, siendo nominada a los Oscars de 2010 en las categorías de Mejor Película, Mejores Efectos Visuales, Edición y Guión Adaptado.

Tras ella, Elysium (2013) fue una pequeña decepción. A pesar de un increíble diseño de producción, otro de sus puntos fuertes, y de una historia planteada a partir de la lucha de clases sociales en un mundo futuro en el que los pobres malviven en la basura de un mundo contaminado mientras los ricos viven es oasis en las nubes, la historia no acabó de cuajar. Contar con Matt Damon de estrella hizo que la película tuviera una buena recaudación pero sin ser el taquillazo que fue District 9. Chappie (2015) fue un intento de volver a los orígenes, en este caso con un robot que intenta sobrevivir en una Johannesburgo con muchas similitudes a la vista en District 9, y pasó bastante desapercibida.

Tras varios años en los que su nombre ha estado asociado a numerosas películas, entre otras el reinicio e Aliens o de Robocop, que han acabado en nada, Blomkamp fundó en 2017 Oats Studios, un estudio en el que poder plasmar sus inquietudes respecto a la ciencia ficción, creando unos cortos que muestren la potencia de su imaginación a los estudios de cine (y a los espectadores), a ver si volvía a sonar la flauta y alguno de estos conceptos conseguían convertirse en una película como pasó con Alive in Joburg. Son estos cortos, creados entre 2017 y 2020, los que ha estrenado Netflix este mes. Y como digo, más que «cortos experimentales» como nos vende la publicidad, lo que tenemos aquí son prácticamente unos storyboards ampliados para vender su siguiente película.

A destacar que Blomkamp ha estrenado este 2021 Demonic, película en la que combina el cine de terror con la ciencia ficción que aún no he podido ver.

Entrando al visionado de estos 10 cortometrajes, hay dos que me han parecido realmente buenos y que si parecen estar pensados para convertirse en película. De hecho, no sorprende que sean los dos primeros de esta serie mostrada por Netflix, ya que son los más potentes visualmente y desde el punto de vista de sus valores de producción, así como en lo referido a la construcción de los mundos que nos presentan:

Rakka, cortometraje de 2017 de 21 minutos escrito y dirigido por Blomkamp que cuenta con el gran de reclamo de Sigourney Weaver como protagonista. La historia está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la humanidad se prepara para la batalla final contra una invasión alienígena de seres reptiloides que está terraformando el planeta.

El corto muestra lo mejor del estilo de Blomkamp, con escenas super potentes visualmente, una perfecta integración de CGI con efectos prácticos como prótesis y maquillajes, y una historia que si bien no es original, al menos tiene conceptos que merecerían la oportunidad de ser desarrollados en largo metraje.

Firebase (La base militar), el segundo corto de Oats Studios también de 2017, es una locura ambientada en la guerra de Vietnam que muestra género bélico con terror y altas dosis de body-horror, cuando un soldado americano descubre que hay algo en la jungla aún más aterrador que el Vietcong. No, no es un predator.

Como si Blompkamp fuera un alumno aventajado de Cronemberg, en este corto tenemos mutaciones terroríficas en las que soldados son transformados desde el interior de su cuerpo en seres extraños con extremidades afiladas como si de insectos se tratara. En cuanto a historia, este corto es el más interesante y el que cuenta con elementos que resultan más novedosos.

Cigoto, el quinto episodio, es una historia de terror con conexiones a La Cosa de Carpenter, rodado en un ambiente claustrofóbico en el que asistimos a la huida de dos personas de una criatura alienígena mutada con adn humano que les persigue. El cortometraje está protagonizado por Dakota Fanning y en él que volvemos a ver el gusto de Blomkamp por el body-horror, al tener un monstruo gigante formado de los cuerpos de la gente que ha ido matando y asimilando, creando un gigante con 30 piernas y brazos y un aspecto general de estar sacado de nuestra peor pesadilla.

El pero de esta serie de cortometrajes estaría precisamente en que estos tres episodios están realmente bien, de hecho los dos primeros me parecen fantásticos, pero los restantes 7 son super chorras y se sienten como historias de relleno sin el impacto de estos primeros, casi creados por compromiso para recordar a la gente que el estudio seguía haciendo cosas. De hecho, que ninguno supere los 10 minutos de duración cuando estos tres primeros superaban los 20 ya indica la falta de ambición en la realización de los mismos.

Sin embargo, cuando brilla, Blomkamp brilla a un nivel altísimo, y realmente me deja con ganas de que alguna de estas dos ideas llegue a convertirse en largometraje. Si el objetivo de estos cortos era recordarnos la potencia visual de Blomkamp, está más que conseguido.

Comparto el trailer de esta serie:

Oats Studio es una irregular muestra del trabajo de Neill Blomkamp, pero sólo por los 3 mejores cortometrajes, creo que merece la pena el visionado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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