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Crítica de Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino

Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino es su carta de amor a la industria del cine y la televisión con la que creció y a una época ya pasada en las que las cosas aún eran mejores. No creo que sea una obra maestra pero me lo pasé muy bien viéndola en versión original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Hollywood, 1969. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble de acción y amigo Cliff Booth (Brad Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Érase una vez en… Hollywood es la novena película de Quentin Tarantino en la que destapa sin tapujos toda su cinefilia y su amor por el mundo del entretenimiento que marcó su vida. La película tiene mucha más miga de lo que parece, ya que además de comedia ligera o drama sobre el mundo del cine de los años 60 esconde elementos que creo son perfectamente aplicables a nuestra sociedad actual.

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt se salen, su carisma y química llenan la pantalla y muestran en cada fotograma lo grandísimos actores que son. Tarantino siempre acertó en sus casting, y esta película es un nuevo triunfo sin paliativos.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton, un actor de televisión en declive que siente que su momento ha pasado y ahoga en alcohol su baja autoestima. La posibilidad de rodar en Italia Spaghetti Westerns la ve como una vergüenza, pero aún tiene mucho que ofrecer al mundo del espectáculo… si permanece sobrio para rodar la próxima escena. DiCaprio vuelva a ser un espectáculo, su rango de emociones en la película es bestial, y como siempre hace que todo parezca real, nos mete de lleno en su interpretación que simboliza a muchos buenos actores que fueron usados por el sistema y luego abandonados.

Brad Pitt es Cliff Booth, su doble de acción y amigo, que se ha convertido en su hombre para todo, le arregla desperfectos en su casa, le lleva a todas partes y le acompaña en las borracheras. Booth es veterano de la guerra de Vietnam y un tío peligroso que no encuentra demasiados trabajos debido al rumor de que mató a su esposa y salió impune, y protagoniza uno de los momentos de la película cuando se enfrenta a Bruce Lee.

Mientras, Margot Robbie interpreta a Sharon Tate, un ser de luz pura que ilumina las vidas de la gente a la que toca, una joven llena de vida que aún no se ha contagiado de la frialdad y cinismo del show-bussiness y se emociona cuando va al cine y ve como sus actuaciones divierte al al público. Su papel es pequeño pero además de mostrar la otra cara de Hollywood, la de las fiestas y el glamour, es fundamental para el clímax de la película, y nos regala una clase magistral de cómo hacer una excelente interpretación sin necesidad de tener líneas de diálogo. Los que han generado polémica sobre esto no saben nada de cine.

Las peripecias de Rick y Cliff por los rodajes y por Hollywood para conseguir papeles son el nudo central de la película y la excusa para que Tarantino nos muestre sus enormes conocimientos de esta época, recreando escenas de películas y series clásicas como si fueran vividas por nuestros protagonistas, y adornando la película de infinidad de detalles de actores, los sets de rodaje, el vestuario que llevan que se notan 100% reales. Sin duda, Tarantino ha conseguido recrear el mundo de 1969 y consigue que los espectadores lo disfrutemos.

La película muestra a un Tarantino en plenitud de facultades y en un excelente momento  creativo. Su dominio narrativo y del ritmo es absoluto y de una comedia ligera cambia de registro para construir momentos de gran tensión, alterna narraciones diferentes, muestra imágenes en diferentes formatos de cine y televisión.

Técnicamente, la película es impecable. La fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Tarantino, nos mete de lleno en cada set de rodaje, y cada momento es perfecto. Tarantino rueda en sets y localizaciones reales que ayudan a generar la sensación de realismo, y nos cuela un montón de canciones de la época que van de las super icónicas a las oscuras y desconocidas pero que molan.

Para esta carta de amor a la industria, Tarantino no prescinde de muchos elementos icónicos de su obra como son la violencia extrema, sobre la que luego comentaré, aunque no vemos aquí esos diálogos alargados alrededor de una mesa que no van a ningún lado excepto mostrar lo buen dialoguista que es Tarantino. Parece como si quisiera mostrar que la industria del cine y la televisión es más importante que el ego de sus integrantes, lo que significa un cambio muy interesante en su filmografía.

La recreación del Hollywood de 1969 es el principal hallazgo y también el principal defecto de la película, porque el gran pero para mi de la película es que no hay una historia lineal potente sino un argumento que sirve de excusa para colocar elementos de películas y series que marcaron la infancia de Tarantino, y mostrar momentos de la vida del Hollywood de 1969.

Dicho esto, también quiero comentar que a pesar de sus largos 165 minutos, no se me hizo pesada en ningún momento y no me dio la sensación de que le sobraran 15/20 minutos como sí me pasó viendo Django, Inglorious Basterds o The Hateful Eight.

El climax de la película es bestial, no se puede contar, hay que vivirlo. Creo que es uno de los más audaces de la filmografía de Tarantino y un gran «Fuck you» a los guardianes de la moral y lo políticamente correcto que intentan controlar el ocio que consumimos.

Y es que además Tarantino cuela varios subtextos muy interesantes de la realidad del Hollywood de la época que son plenamente vigentes en la actualidad. Y lo hace de forma sutil de forma que puedan incluso pasar desapercibidos.

SPOILERS A CONTINUACIÓN

SPOILERS A CONTINUACIÓN

En primer lugar, el primer diálogo de la película sugiere, dentro de una broma que dice Cliff en una entrevista, que él y Rick mantienen una relación homosexual. Al menos, en la versión original la connotación sexual de «carrying his load» es indudable. Sin embargo, Tarantino es muy listo, lo deja caer pero no hay ninguna indicación posterior, mostrando en mi opinión como el Hollywood de los 60 estaba lleno de gays que no salían del armario.

Otro elemento que he leído es que Tarantino odia a los hippies. Yo no diría tanto, pero sí que Tarantino prefiere siempre a los profesionales del mundo del cine que trabajan día a día para crear algo: electricistas, cámaras, personal de vestuario, dobles, etc… frente a este movimiento que con la excusa del amor libre y la vida en la naturaleza eran parásitos de la sociedad que no hacían otra cosa más que drogarse y acostarse. De hecho, la realidad es que muchos de los que protestaban por la «opresión» a las que les sometía la sociedad eran hijos e hijas de papá de clase media con un buen poder adquisitivo que se marchaban para «descubrirse a si mismos».

Además de desmitificar el movimiento hippie, creo que Tarantino quiere también desmontar la visión que la sociedad americana tiene de Charles Manson. Y aunque Manson casi no llega a aparecer, sí muestra que su culto son unos niñatos tontos sin el más mínimo atisbo de glamour ni atractivo. Son solo niños perdidos que fueron atrapados por un sádico que se aprovechó de ellos. Sin duda no hay nada molón ni sexy en gente que mata a otras personas, y Tarantino nos lo recuerda.

Y llegamos al climax, en el que Tarantino reescribe la historia para mostrar como los asesinos de la secta de Manson mueren de forma increíblemente violenta a manos a Cliff y Rick, de forma que Sharon Tate sobrevive en este mundo de fantasía.

Tarantino sabía que en el mundo actual del MeToo mostrar a Pitt y DiCaprio matando de forma increíblemente violenta a dos mujeres de la secta de Manson iba a suscitar controversia y críticas, y lo hace de todas formas. No sólo eso, se recrea en esta violencia extrema, no solo porque mola y nos entretiene, sino porque para Tarantino los asesinos de Sharon Tate merecen la peor de las muertes, y él se la da para nuestro disfrute.

El mundo en el que vivimos es horrible y no puede cambiarse, pero las películas nos dan siempre un mundo mejor con un final feliz, y Tarantino nos lo da, rompiendo con ello todas nuestras expectativas.

No solo esto, la representación de estos hippies que bajo la fachada del amor libre y la sororidad son horribles asesinas creo que también sirve de crítica a todos los movimientos actuales que bajo la fachada de «querer lo mejor para la sociedad» intentan decirnos cómo debemos vivir nuestra vida, y nos dicen sin problemas que nuestros hobbies son malos y deberían prohibirse, ya sea porque son machistas, sexistas, o cualquier …ista que se os ocurra.

De hecho, Tarantino con gran sentido del humor y un poco de mala leche hace que Brad Pitt nos caiga simpático interpretando a un personaje que casi con toda seguridad mató a su mujer, aunque al no mostrarlo explícitamente  siempre quedará la duda. Y sin embargo, la forma en que está planteada la escena casi hace que desees que dispare. Pitt parece un dios griego con su perfecta belleza madura, vive una vida solitaria y estoica y casi parece el típico cowboy que al terminar la película se marcha del pueblo solo. Otro hecho muy destacable de su personaje es la escena en la que rechaza el sexo gratuito que le ofrece una menor de la secta de Manson, no porque sea buena persona sino porque no quiere arriesgarse a acabar en la cárcel por ello. Esta escena, analizada con ojo crítico podría interpretarse como frente al mundo de las jóvenes «liberadas» sexualmente, él tiene otros valores más importantes, lo que mostraría su rechazo a este mundo de autogratificación instantánea en el que es más importante un like en instagram que tener una relación real con otra persona,

Para Tarantino estos hippies que mataron a Tate y el resto de víctimas merecen la muerte, y nos lo muestra de forma que las disfrutemos, pero es también un «Fuck You» para todos los guardianes de la moral a ambos lados del espectro político a derecha e izquierda. Gente a la que el cine de Tarantino no les gusta, algo respetable, pero que en lugar de no ver sus películas piden a los estudios que «cancelen» a Tarantino por la violencia de sus películas hacia las mujeres. Algo que de hecho ha pasado recientemente, y es una censura de manual, reflejo del mundo en que vivimos.

¿No me creéis? Pues por si todo estos elementos no fueran suficientes, Tarantino nos cuela una escena post-créditos con ¡un anuncio de tabaco!! Aparte del cachondeo de la propia escena, el tabaco simboliza todo lo malo de la sociedad de consumo, pero sigue dando enormes beneficios a los gobiernos en forma de impuestos. Nada mejor para reírse de la actual cultura de lo políticamente correcto.

Estos elementos me han flipado mucho y sirven para recordarme lo inteligente que es Tarantino, y lo atinada de su crítica a nuestra sociedad actual.

Comparto el trailer de la película:

En resumen, quizá no haber conectado con la naturaleza episódica de Érase una vez en… Hollywood hizo que no crea que sea la mejor obra de Quentin Tarantino, pero sin duda he disfrutado mucho su última película y el viaje a 1969 que nos propone.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Midsommar, de Ari Aster

Ari Aster sorprendió al mundo cinéfilo el año pasado con la excelente Hereditary. Midsommar, su segunda película, es de difícil clasificación y me ha parecido fallida en varios aspectos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

Además de dirigir, Ari Aster vuelva a escribir el guión de su segunda película, centrado en el mundo las sectas y religiones norteñas, y los ritos de celebración del solsticio. Midsommar cuenta con una brillante fotografía de Pawel Pogorzelski, así como de una impactante música de Bobby Krlic.

La película está protagonizada por Florence Pugh y Jack Reynor como Dani y Christian. Dani ha sufrido una pérdida familiar y Christian sigue con ella a pesar de que le gustaría romper para no golpearla de nuevo ahora que lo está pasando mal.

Junto a ellos tenemos a Vilhelm Blomgren como Pelle, su amigo sueco que les llevará a su pueblo para compartir con ellos las festividades del solsticio, William Jackson Harper como Josh, un estudiante que busca hacer su tesis doctoral sobre las culturas del solsticio, y Will Pouter como Mark, un tonto engreido que solo busca fiesta, drogas y chicas guapas.

Empezando por lo positivo, Ari Aster compone unas imágenes de belleza hipnótica durante toda la película apoyado en una sobresaliente fotografía de Pawel Pogorzelski. La composición de cada fotograma podría estudiarse y casi ser tratada como una obra de arte y me ha flipado de forma máxima.

Aunque el ritmo es pausado, yo conecté desde el primer momento en el estilo de Aster y dejé que me introdujera poco a poco por la madriguera de conejo hacia esta pesadilla. En medio de esta narración tranquila, los estallidos de violencia te golpean de forma increíble, aunque son momentos más gores que de terror.

Otro hecho que creo que merece destacar es que casi todo sucede a plena luz del día en medio de un estallido de color del verano sueco en plena naturaleza. Acostumbrados a los clichés del género de terror en los que todo sucede en oscuros sótanos, este cambio es muy destacable, y Aster consigue que incluso en medio de una comunidad acogedora en la que todo son sonrisas y flores puedes sentir que hay algo horrible bajo la superficie.

Aunque la película son unos largos 145 minutos, debo reconocer que no se me hizo larga, aún reconociendo que probablemente se hubiera podido contar lo mismo mejor con 10 o 15 minutos menos.

Al igual que en Hereditary, Aster vuelve a contar una historia marcada por una pérdida familiar y se muestra obsesionado con los ritos antiguos, mostrando todos los elementos de la festividad sueca con profusión de detalles. De hecho, en varios momentos parece que los ritos del solsticio son más protagonistas que los personajes que los están viviendo y sufriendo.

Me ha gustado también el uso de tapices y pinturas en las paredes para contarnos el transfondo y la historia de esta comunidad, así como adelantarnos elementos que veremos más adelante, un elemento mucho más interesantes que ver a cabezas parlantes contarnos lo que va a pasar.

Y aquí acaba lo bueno. El guión me ha parecido muchísimo más flojo que el de Hereditary, al igual que las interpretaciones de Florence Pugh y Jack Reynor, que aunque correctas, están varios peldaños por debajo de los excelentes Toni Collette, Gabriel Byrne y del resto del reparto de dicha película.

Siempre me han dado igual las etiquetas, pero se me hace muy difícil calificar a esta película como terror cuando en muchos momentos Midsommar parece más conectado con un documental del National Geographic, al empeñarse en mostrar con todo lujo de detalles los ritos de verano de esta comunidad.

Hay dos momentos que forman parte del climax de la película que deberían ser terroríficos, o al menos perturbadores, y que provocaron la risa entre el público, en unos momentos en que seguro no buscaban provocar ese efecto. Eso indica que algo no le ha funcionado a Aster, aparte del hecho que realmente no hay un climax en esta película, sino una sucesión de hechos consecutivos hasta que llegamos al final.

Voy a entrar a comentar elementos de la película CON SPOILERS, por favor, no sigáis leyendo si tenéis intención de ver la película.

El problema principal de Midsommar es que al final es la típica película de unos estudiantes que llegan engañados a un lugar desolado para ser asesinados. Quitando el bello elemento estético y la liturgia del solsticio y sus ritos, la base de la historia es igual a decenas de slashers ya vistos con anterioridad, pero Aster ha eliminado de su película todo elemento que recuerde el género de terror.

Esto, por supuesto, no es malo de por si, pero lo que ofrezcas en su lugar debe ser mejor para que la experiencia sea satisfactoria. En Hereditary lo consiguió de forma brillante creando una película que era más el drama de una mujer que caía en la locura que una cinta de terror al uso. Lamentablemente, Midsommar en ese sentido es un fail en toda regla.

Fail empezando por que no hay ni una sola sorpresa o giro en toda la película, se ve venir la muerte de todos y la única duda es la forma, en muchos casos fuera de plano. Todo sucede como estaba previsto y luego la película termina. Fin.

Y fail también en lo referido a los personajes. No tengo claro que el problema sea realmente de los actores sino más bien de lo que Aster les pide que muestren en pantalla. Pero tenemos a unos jóvenes sin casi personalidad que son corderos de camino al matadero y Aster está tan embelesado en mostrar la liturgia de las celebraciones que no nos da nada para que empaticemos con ellos, provocando que sus muertes nos traigan sin cuidado.

Y luego tenemos a Florence Pugh, que interpreta a una joven que ha perdido a su familia recientemente y toma antidepresivos. A diferencia de Toni Collette, su interpretación sólo tiene un registro, la niña al borde del llanto que hace «pucheros». O dos registros, cuando llora desconsoladamente. Ese es su personaje durante toooooda la película. No hay matices ni casi empatía posible. O al menos yo no conseguí conectar ni con ella ni con los demás.

Cierto que los personajes toman drogas y están flipados en muchos momentos, de forma que no pueden controlarse y se convierten en casi esclavos de su destino desde el momento en que llegan al pueblo, pero es obligación de Aster de dotarles de algo que genere empatía con el público. Aunque quizá no era eso lo que estaba buscando trasmitir, quien sabe.

Y es que Ari Aster Midsommar intenta dar una versión ecologista a los asesinatos de este culto alucinado, de equilibrio con la naturaleza que «obliga» a que para que nazcan más niños primero mueran adultos. A la vez, los sacrificios humanos que ofrecen a sus dioses sirven para que estos provean al pueblo de alimentos y garanticen la continuidad de su modo de vida.

Y por eso también, para evitar la endogamia necesitan a jóvenes de fuera que fertilicen a las jóvenes de la secta, de forma que su linaje esté garantizado para las próximas generaciones.

En medio de esta locura pagana, el personaje de Florence Pugh encontrará por fin la felicidad dentro de una secta que está igual de loca que su mundo interior, y donde posiblemente ha encontrado el equilibrio que no tenía en Nueva York.

Veo que hay muchas buenas intenciones en la historia de Aster, pero una ejecución que no ha estado a la altura de las expectativas. Una lástima.

Comparto el trailer de la película:

Midsommar tiene elementos muy interesantes, pero me ha parecido fallida en su conjunto. En todo caso, no me arrepiento de haberla visto, y reconozco que no es una obra de fácil visionado, por lo que hay que aproximarse a esta película con el estado mental apropiado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Fast and Furious: Hobbs y Shaw de David Leitch

Fast & Furious: Hobbs & Shaw, el spin-of de la franquicia Fast & Furious, es justo la macarrada tonta, exagerada y over the top que se esperaba. ¡Qué bien me lo he pasado, es pura diversión!

PUNTUACIÓN: 7/10

Desde que se cruzaron los caminos del agente Hobbs (Dwayne Johnson), un leal miembro de los servicios de Seguridad del Cuerpo Diplomático estadounidense, y del solitario mercenario Shaw (Jason Statham), ex miembro de un cuerpo de élite del ejército británico, los insultos, golpes y burlas no han cesado entre ellos para ver cuál de los dos cae antes. Pero cuando un anarquista mejorado ciber-genéticamente llamado Brixton (Idris Elba) se hace con el control de una peligrosa arma biológica, el mundo se enfrenta a una de sus mayores amenazas. Cuando Shaw se entera de que además Brixton ha derrotado a su hermana, una brillante e intrépida agente secreta del M16 (Vanessa Kirby), él y Hobbs no tendrán más remedio que dejar su mortal enemistad a un lado para salvar el mundo y derrotar al único hombre capaz de acabar con ellos.

 

David Leitch, director de John Wick o Atomica, realiza un excelente trabajo en esta su primera película en la franquicia de coches rápidos y macarras de boca afilada. El guión de Chris Morgan y Drew Pearce es un montón de lugares comunes que no tiene casi ninguna sorpresa, pero cumple con el objetivo de poner la acción en marcha y llevar a los personajes de un stunt al siguiente, a ver cual más exagerado, además de mostrar que incluso estos tíos duros tienen algún trauma familiar del pasado sin resolver.

Lo primero y más destacable de esta película fue confirmar que el trailer básicamente te cuenta toda la película y te muestra las principales escenas de acción. ¡Y les da igual!! Hobbs & Shaw podría ser un caso curiosísimo en el que el Estudio te lo muestra todo sin ocultarte nada en los trailers, y sea tan loco y exagerado que el público acudamos igual.

Excepto por un par de (divertidísimos) cameos y los traumas familiares de los protagonistas, no hay casi ni una sola sorpresa en la película, y eso también da igual.

Sin embargo, el director David Leitch sabe que todo lo que nos está contacto es super tonto, macarra y exagerado, pero no se esconde y sabe dotarle del tono justo de no tomarse muy en serio a sí mismo, de forma que consigue cumplir de sobra con el objetivo de entretener a la audiencia.

Las escenas de acción son super divertidas y hay un nivel de locura que hizo que me estuviera riendo toda la película de puro disfrute. Un disfrute macarra y over-the-top, si, pero nunca dije que fuera perfecto, y me lo paso genial con estas películas sin complejos.

No puedo valorar las interpretaciones porque todos hacen de ellos mismo, o al menos, de la imagen que tenemos de ellos. Dwayne Johnson y Jason Statham repiten sus papeles antagonistas de la franquicia Fast & Furious, y la verdad es que sus disputas son super divertidas, además que la propia película es un vehículo de lucimiento para ambos en cada plano. Idris Elba es el SUPERMAN NEGRO, no hay mucho más, aunque su voz y su intensidad en pantalla molan siempre. Y Vanessa Kirby es… Vanessa Kirby, la misma tía dura supez capaz y guapísima que sabe que lo es de Misión Imposible. En todo caso, esta no es una película de traumas personales, es una película de acción bestia, y todos demuestran saber lo que tienen que hacer en cada momento para que la película funcione.

La película deja tramas abiertas pensando en abrir una nueva franquicia con estos personajes, y no dudo que con el carisma de esta pareja tengamos películas de Hobbs & Shaw para rato. Eso si, se me hace raro toda la pose de malotes que no se soportan cuando llevamos ya un buen montón de películas viéndoles trabajando juntos. Aunque intentan mantener este rollo de «te puteo porque yo soy mejor», no si si esto da mucho más de si.

Si tengo que decir algo menos bueno de la película, creo que la selección de canciones es atroz, con unas mezclas que no hay por donde cogerlas. En todo caso, dado que yo no soy público objetivo, igual a los chavales si les gusta está banda sonora. Quien sabe.

Comparto el trailer de la película:

Hobbs & Shaw ofrece lo que promete. Si te gusta el cine de acción macarra, te lo pasarás genial con esta película. El resto de gente, abtenerse.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Toy Story 4, de Josh Cooley (Disney-Pixar)

Toy Story 4, la nueva película de Disney-Pixar dirigida por Josh Cooley, es un peliculón para todos los públicos en el sentido más literal del término, en especial para los adultos. Mostrando este nivel, no me importaría que siguieran haciendo una nueva Toy Story cada 8/10 años.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Woody siempre ha tenido claro cuál es su labor en el mundo y su prioridad: cuidar a su dueño, ya sea Andy o Bonnie. Pero cuando Bonnie añade a Forky, un nuevo juguete de fabricación propia, a su habitación, arranca una nueva aventura que servirá para que los viejos y nuevos amigos le enseñen a Woody lo grande que puede ser el mundo para un juguete.

Josh Cooley, un hombre de Pixar que había trabajado como animador en varias películas de la casa y fue guionista de Inside-Out, se estrena en la dirección en esta cuarta película de los juguetes animados, que cuenta con un guión de Andrew Stanton (Wall-E, Buscando a Nemo) y Stephany Folsom, que se estrena con esta historia en Pixar, a partir de una historia de John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes y Stephany Folsom.

El primer pensamiento que supongo que tuvimos todos ante el anuncio de esta Toy Story 4 fue ¿Por qué hacen otra si la tercera fue perfecta? Y aunque hay que reconocer que esta Toy Story 4 es un pelín inferior, como no serlo si Toy Story 3 (2010) tiene uno de los finales más satisfactorios y su climax en el vertedero fue una barbaridad que aún me pone la piel de gallina. Dado que hablamos de entretenimiento mainstream, realmente no hay nada «imprescindible», y no debería haber ningún problema en que Pixar haga más películas mientras mantenga este nivel.

Una vez superado este paso previo, reconocer que se puede disfrutar de una película aunque no alcance las cotas de perfección de la anterior, me ha flipado ver cómo nos cuentan una historia adulta sobre el deber, la lealtad, la amistad, el compromiso, la búsqueda de hacer feliz a los niños y al mismo tiempo dejar ir lo que amas. Pixar triunfa una vez más colocando en una película «para niños» temas que ellos no van a entender.

En este sentido, precisamente si tengo que decir algo menos bueno de Toy Story 4 es que aunque Pixar hace películas para todos los públicos, no hay duda que cada vez más se están centrando en los padres antes que en los hijos. Y esto lo vi en mi sala, donde hubieron muchos niños inquietos en sus asientos durante el visionado a mi alrededor, al no entender qué estaba pasando y viendo dramas para los que no están preparados. Dado que los padres somos los que pagamos, entiendo que es una decisión acertada que hace que repitamos una y otra vez y que ha convertido a Pixar en sinónimo de calidad y entretenimiento.

Sin embargo, el guión es super compacto y saben colocar milimétricamente momentos dramáticos combinados con bromas o escenas de acción para que los niños disfruten también, con nuevos personajes como Ducky y Bunny, con las voces de Keegan-Michael Key y Jordan Peele, y en especial Duke Caboom (Keanu Reeves), que hacen las delicias de los más pequeños.

Aunque la película empieza lenta y muestra elementos quizá demasiado familiares, es a partir de la segunda mited en que la aventura y los sentimientos se desbordan.

Como en todas las grandes películas, el sentido de la aventura es conocer cosas de nosotros mismos y provocar el cambio y la evolución en los personajes. Esto en Toy Story 4 lo vamos a encontrar a raudales, ya que hay una aventura super chula y colorida, pero también un viaje interior en nuestros protagonistas.

Desde Forky, el nuevo juguete creado a partir de elementos de la basura, que no entiende qué es la vida y por qué es importante para Bonnie, al propio Woody que ve como ha dejado de ser el juguete principal para Bonnie y tiene que analizar su propia existencia y su futuro.

Incluso la «villana» Gabby Gabby (Christina Hendricks) al final no es más que otro juguete que busca cumplir la función para la que fue construida, dar felicidad a los niños, y que no entiende por qué no la dejan hacerlo, siendo más un personaje trágico que malvado.

Y además, técnicamente Toy Story 4 está a otro nivel en cuanto a la perfección de la animación y las texturas de todos los juguetes. Hay que hacer una mención muy especial a Bo Peep, la vieja amiga de Woody perdida que es una figura de porcelana con unos brillos y un relieve que parece casi real. Pero con todos los personajes ves sus texturas, los diferentes tipos de telas, los plásticos de todos ellos. La perfección visual es impresionante, a lo que se une una extraordinaria iluminación de cada una de las escenas, consiguiendo incluso introducirnos en una película de terror en varios momentos.

Otro elemento que quiero destacar que es 100% cine y que no es propiamente animación es el excelente montaje que dota a la película de un ritmo endiablado pero siempre controlando los momentos más dramáticos con los aventureros. Esto es otro elemento más que me confirma que estamos ante un gran ejemplo de CINE con mayúsculas.

También reconozco que ha sido una pena no poder ver Toy Story 4 en versión original para escuchar las voces de Tom Hanks (Woody) y Tim Allen (Buzz Lightyear), así como los nuevos personajes Bo Peep (Annie Potts) y Forky (Tony Hale), aunque las voces en español son también super iconicas y las he disfrutado también. Y como no, la música de Randy Newman y su icónico «Hay un amigo en mi», ¡qué recuerdos me trajo volver a escucharlo! Toy Story lleva con nosotros desde 1995 y espero que siga con nosotros otros 25 años más.

Mientras escribo estas líneas Toy Story 4 ha recaudado ya más de 500 millones en todo el mundo, lo que significa un nuevo éxito para Disney-Pixar. Esto significa que aunque la película ofrece un gran final para Woody y el resto de juguetes, no me extrañaría que Pixar se decida a hacer una nueva Toy Story en el futuro, cuando encuentre una buena historia que contar. Yo la veré encantado.

Comparto el trailer de esta maravillosa cuarta parte de Toy Story:

Toy Story 4 me ha parecido una maravilla. Un gran final, por ahora, para Woody y el resto de juguetes, que ofrece un gran entretenimiento con temas que hacen pensar a los mayores. Pixar ha vuelto a crear una de las películas del año.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Aladdin, de Guy Ritchie (Disney)

El remake de Aladdin de Guy Ritchie lo tenía todo para ser un desastre de proporciones épicas. Y sin embargo me ha encantado, me ha funcionado todo y me hizo salir cantando las canciones y sonriendo de oreja a oreja. ¡Objetivo cumplido, Disney!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aladdin (Mena Massoud) es un ladrón de buen corazón enamorado de la hija del sultán, la princesa Jasmine (Naomi Scott). Para intentar conquistarla, acepta el desafío de Jafar (Marwan Kenzari), que consiste en entrar a una cueva en mitad del desierto para dar con una lámpara mágica cuyo Genio (Will Smith) le concederá todos sus deseos.

Guy Ritchie dirige este remake del clásico de animación de Disney de 1992, que cuenta con un guión de John August y el propio Ritchie que adapta y actualiza el clásico de Ron Clements, John Musker, Ted Elliot y Terry Rossio.

Alan Menken fue contratado para componer la partitura de la película después de haberlo hecho en la película animada original, mientras que Benj Pasek y Justin Paul escribieron una nueva canción con Menken y utilizaron varias canciones de la película original, de Menken, Howard Ashman, y Tim Rice, como las clásicas Príncipe Alí, y Un mundo ideal.

Siendo sincero, este remake me apetecía menos que nada y pintaba a super cutre. ¿Will Smith pintado de azul? ¿Un loro parlante y un mono en imagen real? ¿La historia clásica convertida en musical con canciones un poco moñas? ¿Guy Ritchie filmando escenas con CGI chungo? Nada de eso me llamaba la atención a priori, y sin embargo, una vez vista, hay que reconocer que todo encaja y el disfrute es monumental.

Incluso diría que las numerosas escenas con un CGI de cartón piedra que deberían provocar el sonrojo a más de uno, ayudan a crear el feeling de cuento atemporal que la película necesitaba para funcionar. A esto se suma unos acelerados números musicales, super coloridos y desfasados,  y que sean las canciones las que ayuden a contar la historia.

Will Smith se sale como Genio, su carisma deslumbra en cada escena y mola que no intente imitar a Robin Williams sino que hace suyo al personaje, con todas sus exageraciones. Will siempre ha tenido un punto sobrado, y eso le viene perfecto al Genio. También me gustaron mucho Mena Massoud y Naomi Scott como Aladdin y Jasmine, respectivamente. Aladdin es el pícaro de buen corazón que no se cree digno de una princesa, y ella es una mujer antes que princesa que quiere romper las cadenas de la tradición que la aprisionan en palacio. Ambos muestran una buenísima química entre ellos, son guapísimos y tienen el carisma necesario para sacar la película adelante. En general, el casting me ha parecido un acierto total.

Como buen cuento atemporal, la película mezcla elementos de varias culturas para crear un reino de fantasía colorido que nos recuerda a una mezcla entre los paises árabes e India. El diseño de producción y el vestuario son excelentes, y consiguen transportarnos a este reino de fantasía donde los buenos se levantan contra la opresión y vencen al mal.

Mención aparte a las icónicas canciones, que me ha encantado escuchar de nuevo en una película de imagen real. Príncipe Alí, Un mundo ideal, y todas las demás. Me gusta como igual que en los mejores musicales, cada personaje tiene su tema que se repite durante la película en varias ocasiones. Y reconozco que la nueva canción de la princesa Jasmine con un marcado acento feminista me ha emocionado, a pesar que su uso en el climax en la película sea mega forzado y un WTF! de libro. Pero incluso a pesar de eso, al ser toda la película un desfase, no desentona con el tono y el ritmo visto hasta ese momento.

Y por si fuera poco, antes de Aladdin nos mostraron los trailers de Toy Story 4 y El Rey León que van a estrenarse en breve, confirmando que Disney este año se ha propuesto quedarse con todo nuestro dinero, tras el fenómeno de Capitán Marvel y Vengadores Endgame de Marvel, y esperando la llegada de Frozen 2 y Star Wars IX para este otoño y navidades.

Comparto el  trailer de la película:

Aladdin es pura diversión para toda la familia y consigue que pasemos dos horas geniales. No se puede pedir más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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