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Crítica de Oculus: El espejo del mal de Mike Flanagan (Prime Video)

Aprovechando mi suscripción a Prime Video he visto una de las primera películas del genial director Mike Flanagan, Oculus: El espejo del mal de 2013, que muestra algunas de las claves de su excelente futura filmografía.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace tiempo que un asesinato dejó huérfanos a dos niños. Las autoridades culparon al hermano, pero la hermana creció creyendo que el verdadero culpable había sido un antiguo espejo maldito. Ahora, completamente rehabilitado y con veinte años cumplidos, el hermano está listo para empezar de nuevo, pero la hermana está decidida a demostrar que fue el espejo lo que destrozó a su familia. (FILMAFFINITY)

MIke Flanagan dirige, monta y escribe el guión, junto a Jeff Howard, de esta película, que cuenta con fotografía de Michael Fimognari y música de The Newton Brothers. La película fue producida por Blumhouse por tan solo 5 millones de dólares, consiguiendo una recaudación de 40, lo que indica que fue muy rentable para los productores.

La película está protagonizada por Karen Gillan, Brenton Thwaites, Katee Sackhoff, Rory Cochrane, Annalise Basso y Garrett Ryan.

Oculus: El espejo del mal es un triunfo total para Mike Flanagan en lo referido a narrativa, ambientación y ritmo, a la vez que da muchas claves de su filmografía posterior, como El juego de Gerald, The Haunting of Hill House o Doctor Sueño.

La historia de unos hermanos que sufren un trauma en su niñez que les marca en su vida adulta nos recuerda a numerosas historias de Stephen King, del que Flanagan es fan absoluto. Kaylie Russell, interpretada por Karen Gillan de mayor y por Annalise Basso como niña de 12 años, es la hermana mayor de la familia, mientras que Brenton Thwaites es su hermano pequeño Tim, que en su versión infantil de 10 años está interpretada por Garrett Ryan. Los padres de Kaylei y Tim están interpretados por Katee Sackhoff y Rory Cochrane.

Está claro que este argumento de un objeto oscuro que trae la desgracia a un hogar y unos niños cuyo trauma sufren durante años no son nada novedosos dentro del género de terror. Sin embargo, la ejecución de Flanagan me parece modélica, construyendo una tensión creciente mientras vamos conociendo la historia de Kaylie y Tim en el presente y en el pasado. Los adultos son geniales, pero los niños me han encantado, y creo que todo el casting es un gran éxito.

Flanagan no es de crear sustos fáciles, aunque alguno hay, ni presentar escenas gores, confiando todo a la construcción de la tensión. Y aunque el ritmo es pausado mientras descubrimos si el espejo es realmente malvado o si todo son problemas mentales de los niños, crea momentos super chulos mientras elementos del pasado se ven reflejados en el presente y viceversa. De hecho, este elemento circular me parece otro de los elementos brillantes del guión, que coloca los diferentes giros y sorpresas milimétricamente.

Oculus me parece una película modesta que sin embargo acierta en prácticamente todo lo que plantea. Suelo indicar en todos los artículos alguna cosa que no me ha gustado demasiado de cada película, pero en este caso el visionado me ha dejado totalmente satisfecho.

Comparto el trailer de la película:

Oculus: El espejo del mal es una notable película que encantará a todos los fans del género de terror y que me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Locke and Key, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

El estreno en Netflix de la decepcionante adaptación televisiva de Locke and Key ha servido para recordarnos lo maravilloso que es el comic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, que personalmente está dentro de mis 5 comics favoritos de este siglo XXI.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO, NO TE LO PUEDES PERDER

(Artículo sin spoilers)

El aclamado autor de El traje del muerto, la novela de terror que ha sorprendido a todos los amantes del género, salta al cómic con una obra que te sobrecogerá. En Nueva Inglaterra hay una vieja mansión cuyas fabulosas puertas transforman a todo el que se atreve a cruzarlas. El pasado de la familia Locke vuelve para atormentar a sus actuales miembros, en un escalofriante cómic en el que Hill demuestra una capacidad narrativa equiparable a la de su padre, Stephen King. Guión de Joe Hill. Dibujo de Gabriel Rodríguez.

Conocí a Joe Hill gracias a Locke & Key, y gracias al comic descubrí su faceta de escritor y sus estupendas novelas El traje del muerto, Horns o Fuego. Hill es el segundo hijo de Stephen King y decidió usar una abreviatura de su nombre completo, Joseph Hillstrom King, para intentar triunfar por sus propios méritos y no por ser el hijo de. Hill tiene 47 años y no hay duda que ha recibido los genes de su padre, ya que escribe historias de fantasía y terror que saben apelar a nuestros miedos más profundos y las cosas que más queremos, como la familia.

Gabriel Rodríguez es un artista chileno nacido en 1974 que estudió arquitectura e incluso llegó a trabajar como tal durante varios años hasta que pudo cimentar su carrera como dibujante de comics y obtener la suficiente independencia económica. Locke and Key es su trabajo más celebrado, pero obtuvo también una nominación a los Eisner por su comic «Little Nemo: Return to Slumberland». Más recientemente, ha escrito y dibujado La espada de las eras, un comic de fantasía que busca reinventar las leyendas artúricas y que tengo muchas ganas de comprar y leer en cuanto tenga ocasión.

Locke And Key fue publicada en Estados Unidos por la editorial IDW entre febrero de 2008 y diciembre de 2013. El formato elegido para su publicación fueron seis miniseries, que aqui en España Panini publicó entre 2009 y 2014. Las seis miniseries fueron Bienvenidos a Lovecraft (febrero-julio 2008) y Juegos mentales (enero-junio 2009), que formarían el primer acto, mientras que Corona de Sombras (noviembre 2009 – abril 2010) y Las llaves del reino (agosto 2010 – marzo 2011) formarían el segundo acto. El tercer arco con el climax final llegó con  Mecanismos de relojería (junio 2011 – abril 2012) y Alfa y Omega (noviembre 2012 – diciembre 2013). Todas las miniseries tuvieron una duración de seis números excepto Alfa y Omega que tuvo siete, algo necesario e imprescindible para cerrar todo de forma satisfactoria. De esta forma, podría decirse que Locke and Key se publicó con una periodicidad de un volumen anual.

El formato de miniseries sucesivas permitió a los autores a realizar el mejor trabajo posible sin la presión añadida de tener que cumplir con un plazo de entrega mensual como pasa por ejemplo en los comics de Marvel o DC. Y la diferencia se nota, consiguiendo Gabriel Rodríguez, junto al colorista Jay Fotos, realizar un despliegue artístico maravilloso.

Locke & Key es la historia de la familia Locke. Tras la muerte de su padre, Tyler, Kinsey y Bode Locke se mudan con su madre a la finca de la familia, Keyhouse, situada en Lovecraft, Massachusetts. Allí, los niños descubrirán que la casa es un nexo de energías sobrenaturales que oculta unas llaves que les otorgarán habilidades que les servirán para descubrir la historia oculta de su familia y del mundo que les rodea.

El primer elemento a destacar de Locke and Key es que se trata de una historia de fantasía oscura que utiliza muchos elementos de las historias de terror. En el comic existe una sensación de aventura mientras los niños van descubriendo las llaves y sus habilidades, pero el tema general es ver cómo los Locke asumen la pérdida de su padre y esposo, algo que cada miembro de la familia interioriza de una forma diferente. En este sentido, la muerte y otros temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental y explican los traumas de varios personajes, notándose en este aspecto la influencia que las historias de Stephen King han tenido en su hijo.

Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio, en el que todo encaja pero que además consigue ser super emocionante.

Hay números como «Febrero» en el cuarto volumen «Las llaves del reino» que transmiten un maravilloso sense-of-wonder mientras vemos las habilidades que los niños adquieren con las llaves mientras luchan contra el malvado Lucas «Bode» Caravaggio, que busca la llave para abrir la Puerta Negra. Además, en otros números, como «Gorrión» Hill y Rodríguez cambian de estilo imitando lo que sería una tira de Calvin & Hobbes para contar la historia desde el punto de vista de Bode, un niño de 8 años. Otros números super chulos son por ejemplo los contados desde el punto de vista de Rufus, un chaval retrasado mental amigo de Bode, que adquieren forma de comic-book de hazañas bélicas.

La contrucción de los deferentes personajes me ha parecido maravillosa. Tyler es un adolescente claramente traumatizado que se culpa a si mismo de la muerte de su padre debido a las discursiones que tuvo con él antes de su muerte. Su personalidad y acciones muestran claramente que tiene un trauma que le impide ser feliz, al igual que su hermana Kinsey, cuyo mecanismo de defensa para intentar sobrevivir tras quedar paralizada cuando mataron a su padre es quitarse el miedo y las lágrimas de la cabeza (literalmente), algo que la ofrece cierta felicidad en el corto plazo hasta que descubra que hay que aprender a vivir con tus miedos.

El hermano pequeño Bode también me parece una pasada. Hill y Rodríguez nos cuentan de maravilla lo que significa ser un niño que ve y experimenta cosas increíbles y la frustración inicial cuando nadie le cree o no le dejan intentar ayudar. Además, su joven mente funciona de forma sencilla y no puede evitar ser engañado y utilizado durante la historia. Por último, la madre ha caído en la bebida como forma de evitar enfrentarse a la muerte de su marido, una salida muy poco ejemplar a sus problemas, pero muy real.

Como pasa en las mejores historias de terror, Locke and Key es cruel con los personajes. Al igual que pasa en la vida real los buenos no siempre ganan ni sobreviven aunque hagan lo correcto. Hay en ese sentido algunos momentos muy duros emocionalmente ante el destino de varios personajes, y sobre todo en el clímax final hay una verdadera sensación de amenaza y de que cualquiera puede morir.

Dodge, el villano de la historia, es un ser amoral verdaderamente peligroso, pero es su inteligencia la cualidad más destacable. De hecho, la realidad es que a pesar de algunos retrasos provocados por los niños, es refrescante ver cómo sus planes van teniendo éxito mientras engaña a todo el mundo y les manipula para obtener lo que desea.

Esto, unido a ver a unos adolescentes que sufren, se equivocan, cometen errores y aprenden de ellos son elementos que hicieron de la lectura algo muy especial. Porque es cierto que el elemento fantástico y terrorífico funciona, pero lo hace porque  Hill y Rodríguez han creado a una familia que se siente muy real, con personalidad, virtudes y defectos con la que es muy fácil empatizar y preocuparnos por ellos. Y esa personalidad se forja también por la forma en que afrontan sus problemas y sus errores.

Comentaba al comienzo que el apartado artístico me parecía maravilloso. Y es que Gabriel Rodríguez con la ayuda de Jay Fotos en los colores ha creado un comic espectacular, de una narrativa limpia en la que siempre cuenta todo de la forma más clara posible. Su lápiz construye de maravilla la personalidad de todos los personajes y consigue en los pequeños detalles la magia de que todos parezcan reales. Además, consigue que el paso del tiempo se note en sus caras, algo muy difícil también de conseguir.

Además de una sobresaliente caracterización, Rodríguez consigue que toda la historia tenga el tono perfecto en todo momento, transmitiendo el sentido de maravilla cuando los niños usan sus llaves, pero también el terror ante los abusos y los momentos dramáticos que sufren varios personajes, creando situaciones super perturbadoras. No sólo eso, hay algunas muertes que son super gores e impactan muchísimo, y sus seres de sombra transmiten un feeling realmente terrorífico. La vida y la muerte parecen elementos «baratos» en otras historias, aquí el peso de cada vida cuenta, y nos duele cada una que se pierde. Y se pierden muchas.

La guinda del pastel es además la habilidad de Rodríguez en la creación de espacios que se sienten reales. En este aspecto se notan sus estudios de arquitectura, porque la mansión Keyhouse, cuyo plano se incluye en uno de los cómics,  y toda la orografía de la finca con las cuevas en el acantilado se convierten en elementos fundamentales en la historia, y están perfectamente reflejadas en la historia. De esta manera, cuando un personaje se mueve por la casa sus movimientos siempre están claros y sabemos dónde están y hacia donde se dirigen. Esto es otro plus importante, acostumbrado como estoy a otros comics casi sin fondos en los que los personajes se mueven por espacios genéricos sin personalidad.

No quiero terminar sin destacar otro elemento fundamental de Locke and Key y es su propia condición de cómic, que permite una narrativa única difícilmente trasladable a otros medios y que hacen que este cómic sea algo muy especial.

Empezando por las elipsis que se producen entre viñetas donde somos los lectores los que rellenamos los huecos. Por ejemplo, cuando vemos a Kinsey sufrir ante la perspectiva de empezar las clases en Lovecraft y lo absurdo de hacer amigos que puede acabar perdiendo, en una única página con tres viñetas Hill y Rodríguez condensan toda la ansiedad del momento, una página super chula que funciona porque está muy bien contada y porque los lectores rellenamos los huecos con nuestras propias experiencias, de forma que no tenemos que ver cada clase a la que asiste para sentir que está sufriendo.

De igual modo, en el ya comentado cómic «Febrero», los hermanos viven maravillosas aventuras mientras experimentan con diferentes llaves, pero esas aventuras quedan condensadas en muchos casos a una única viñeta con el momento más potente de la aventura, de forma que, como comento, seamos los lectores los que imaginemos los detalles no mostrados. Un recurso maravilloso.

Además, las páginas del cómic marcan un ritmo de lectura y generan una sorpresa cada vez que pasas la página. El ritmo puede acelerarse o frenarse en función de lo que pasa y se van creando cliffhangers estupendos a medida que avanza la historia, y en todos estos aspectos Hill y Rodríguez muestran su gran habilidad como storytellers, como contadores de historias.

Durante estos seis tonos hay un montón de giros inesperados y sorpresas impactantes mientras vamos conociendo toda la historia y como se crearon las llaves, pero en todo momento mantenemos la sensación de reloj perfectamente ensamblado que nos lleva en volandas hasta el emocionante final.

Por tanto, es la propia naturaleza de cómic lo que ayuda a que esta historia sea tan maravillosa y especial, y como vimos en la desastrosa serie de televisión, hay cosas que se pierden en la adaptación que solo son posibles en los cómics.

Joe Hill y Gabriel Rodríguez crearon una historia muy especial que merece todas las alabanzas del mundo. Si no la has leído todavía no lo dudes, Locke  and Key es una maravilla, un clásico que ningún fan de la literatura fantástica y el terror debería perderse.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO, NO TE LO PUEDES PERDER

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Un Lugar Tranquilo (John Krasinski, 2018)

La crisis sanitaria ha provocado que los cines hayan cerrado este mes de marzo, por lo que de momento no hemos podido ver Un lugar tranquilo 2, así que merece la pena recuperar su notable primera parte, una super entretenida película de terror que sabe perfectamente qué tipo de historia quiere contar y las herramientas que tiene para maximizar el impacto en el espectador.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Fecha estreno: 2018

Director: John Krasinski

Guión: Scott Beck, Bryan Woods y John Krasinski, a partir de una historia de Bryan Woods y Scott Beck.

Interpretada por: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe y Cade Woodward.

Sigue la historia de una familia que vive en una casa en el bosque cuidándose de no emitir ningún sonido. Si no te escuchan, no pueden cazarte… (FILMAFFINITY)

Un lugar tranquilo supuso uno de los grandes éxitos sorpresa de 2018, una historia de terror que tuvo una gran acogida de crítica y público sostenida por la química de su pareja protagonista, la carismática Emily Blunt y su marido John Krasinski, además de por un sobresaliente sonido y diseño de producción.

La película está producida por Michael Bay y cuenta con un guión escrito por Scott Beck, Bryan Woods y el propio Krasinski. La película recaudó más de 160 millones de dólares en los Estados Unidos, a partir de un presupuesto de tan solo 17, lo que la convierte en una de las películas más rentables de los últimos años.

Un lugar tranquilo fue la tercera película dirigida por John Krasinski, actor que consiguió notoriedad gracias a su papel en la comedia The Office de la NBC y que en los últimos años ha dirigido su carrera hacia el cine de acción con películas como 13 horas: los soldados secretos de Bangasi (dirigida por Michael Bay), y series como Jack Ryan de Amazon Prime Video. Krasinski demuestra en Un lugar tranquilo que tiene las ideas muy claras y sabe cómo construir una buena película a partir de una premisa simple que sabe exprimir manteniendo en tensión al espectador de principio a fin.

El casting de la familia Abbott me ha parecido un acierto. Emily Blunt como Evelyn y John Krasinski como Lee son los cabeza de una familia con tres hijos: Regan, la hija mayor que sufre sordera, interpretada por la actriz Millicent Simmonds que a su vez es también sorda en la vida real, así como los niños pequeños Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward).

La figura de la hija sorda tiene una gran importancia en la historia y por ello Krasinski comenta que buscaba una actriz sorda «… por muchas razones; la principal es que no quería que una actriz no sorda pretendiera ser sorda. Pero lo más importante es que una actriz sorda ayudaría a que mi conocimiento y mi comprensión de las situaciones se multiplicaran por diez. Quería a alguien que lo viviera en su vida real y que pudiera enseñarme sobre ello en el set.”

En todo caso, Emily Blunt es el corazón de la historia y un regalo para el espectador. Transmite todo su amor por sus hijos y su marido, preocupación al ser imposible mantener siempre a salvo a los niños, fragilidad cuando se enfrente a los monstruos y determinación cuando las cosas se compliquen. Sus matices y su carisma son para mi lo mejor de la película. Como ya he comentado, Blunt es la mujer de John Krasinski en la vida real y transmiten la química y complicidad de las parejas que con sólo mirarse saben lo que piensa el otro. En todo caso, aunque Krasinski me ha perecido un director notable que saca el máximo partido a esta premisa, como actor me ha parecido sólo correcto.

El misterio que rodea a los cazadores me ha parecido muy interesante. La película ofrece suficientes detalles sobre ellos y aunque casi nunca están en pantalla, su presencia y amenaza se nota en cada acto de la familia. A pesar de ser una película de presupuesto ajustado, cuando finalmente vemos a estos seres lucen geniales en pantalla gracias a unos buenos efectos especiales y un estupendo diseño diferente a otros monstruos clásicos.

En lo referido a otros aspectos técnicos, la película cuenta con un notable diseño de producción y en especial, una edición de sonido alucinante. Además, me gustaron también la fotografía Charlotte Bruus Christensen y la música de Marco Beltrami.

La película va al grano y dura 90 minutos, con un prólogo impactante y doloroso que sirve para ponernos en situación sobre la vida de esta familia, sin necesidad de tener que explicar todo lo que ha sucedido previamente en el resto del mundo. Siendo sincero, posiblemente esta historia tampoco diera mucho más de si, pero también es de agradecer que no la alargaran innecesariamente y hayan sabido cerrarla de forma brillante.

Y aunque de nuevo tengo que decir que globalmente la película me ha gustado bastante, también hay que comentar que al argumento se le notan completamente las costuras. Para el espectador es una sorpresa ver una película casi muda en la que una familia debe vivir en silencio ya que el más mínimo ruido atrae a unos seres mortalmente aterradores. Sin embargo, el misterio sobre estos seres implica también una “trampa” del guión que hay que aceptar porque sin ella no habría película.

En todo caso, esto entraría dentro de los convencionalismos del género de terror y no impide que el visionado de la película sea satisfactorio y deje a los espectadores con ganas de saber cómo continúa la historia de la familia Abbot.

Comparto el trailer de la película:

Un lugar tranquilo es una película super entretenida que sabe perfectamente qué tipo de historia quiere contar y qué herramientas tiene para maximizar el impacto en el espectador. Y que triunfa en lo que propone.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

* Este texto se publicó originalmente en el nº3 del Fanzine El Colmo publicado en Alcora (Castellón) este mes de marzo.

 

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Crítica de El hombre invisible, de Leigh Whannell

El director y guionista Leigh Whannell, colaborador habitual de James Wan, ha firmado una notable nueva versión del clásico de H.G. Wells El hombre invisible, gracias sobre todo a una interpretación estelar de Elisabeth Moss.

PUNTUACIÓN: 8/10

Cecilia (Elisabeth Moss) rehace su vida tras recibir la noticia de que su exnovio, un maltratador empedernido, ha fallecido. Sin embargo, su cordura comienza a tambalearse cuando empieza tener la certeza de que en realidad sigue vivo. (FILMAFFINITY)

Leigh Whannell escribe y dirige esta nueva versión de El hombre invisible que ha sido producida por el sello de terror Blumhouse. Whannell es creador junto a James Wan de la franquicia Saw, y escribió además los guiones de Insidious (2010) e Insidious Capítulo Dos (2013). De hecho, hizo su debut en la dirección con Insidious Capítulo 3 (2015), tras la que firmó la over-the top Upgrade (2018) con la que consiguió llamar la atención de los fans del cine de acción. El hombre invisible es su tercera película como director, y cuenta con la fotografía de Stefan Duscio y música de Benjamin Wallfisch.

La novela de H.G. Wells sirvió de inspiración para que la Universal hiciera la primera adaptación de El Hombre invisible en 1931, pasando a formar parte del grupo de “Monstruos” del Studio. Tras el fiasco de La Momia (2018) con Tom Cruise que intentaba de actualizar estas películas dentro de un universo compartido cinematográfico copiando el de Marvel, se optó por una vuelta a los orígenes con la cooperación con Blumhouse, estudio especializado en cine de terror de bajo presupuesto que en los últimos años está rentabilizando perfectamente sus producciones.

El hombre invisible ha resultado ser un importante éxito de crítica y público. Tan sólo en su primer fin de semana ha recaudado 29 millones en los Estados Unidos y 20 en el resto del mundo, lo que dado su presupuesto de 7 millones ya asegura que la película va a ser super rentable para las distintas productoras.

Entrando en materia, lo cierto es que como comentaba más arriba, esta nueva versión de El hombre invisible me ha parecido una película excelente, gracias a la habilidad en la dirección de Leigh Whannell, pero también gracias a una extraordinaria Elisabeth Moss que marca la diferencia entre una buena película y una notable.

Y es que Elisabeth Moss ES la película. Solo ella transmite el miedo de una mujer que ha sufrido acoso por su antigua pareja hasta el punto de provocarla un terror a salir a la calle, que se va transformando en miedo e impotencia ante lo que la va sucediendo para lo cual no hay una explicación racional, y la única posible es algo demasiado loca para ser verdad. Su miedo se va transformando en locura, y en este tipo de papeles la verdad es que Moss los bordan, añadiendo además un toque desequilibrado que hacen que sea capaz de cualquier cosa.

Moss me parece una actriz como la copa de un pino y me da pena pensar que al ser una película de género de terror no va a recibir el reconocimiento que merece, al igual que tampoco lo tuvieron en su día Tony Collete (Hereditary), Lupita Nyong´o (US) o Florence Pugh (Midsommar). En todo caso, también veo que Moss se está encasillando (o la están encasillando) en este tipo de papeles de sufridora, y estaría bien verla en otro tipo de registros.

Leigh Whannell me ha parecido un director con las ideas muy claras, no solo en lo relativo al guión sino también en como conseguir el máximo efecto con sus imágenes y con el ritmo pausado que crea para la película. Nunca antes los espacios vacíos de una habitación transmitieron tanto mal rollo, y consigue crear una tensión creciente ante lo que no se puede ver e imaginamos que llega a ser incluso más aterrador, lo cual me parece que aporta un giro novedoso al terror. Y frente a este ritmo, cuando nos acercamos al climax consigue cambiar completamente y transformarla casi en una película de acción, lo que también funciona a las mil maravillas. No pude ver en su día Upgrade, pero me han entrado ganas de recuperarla, porque visualmente consigue crear momentos de gran intensidad dramática.

Si tengo que ponerle un pero a la película (uno pequeño), es que al ser una producción de Blumhouse de tan solo 7 millones de dólares, todo luce genial excepto el apartado de efectos especiales, con algunos efectos relativos a la invisibilidad que cantan y quedan bastante flojos en pantalla. En todo caso, estamos tan enganchados durante la película con la pesadilla que está viviendo el personaje de Elisabeth Moss que realmente esto que comento no supuso ningún problema durante el visionado.

También merece la pena comentar que me fastidió mucho ver el trailer de la película ya que pensaba que spoileaba el 90% de la película. Me alegra decir que aunque sí muestra el argumento básico de la película, se cuida de evitar un montón de momentos que me sorprendieron durante el visionado de la película. En todo caso, creo que cada vez tengo más claro que debo de evitar ver los trailers de las pelícuas que ya tengo claro que quiero ver en cine.

Otro elemento que merece ser destacado es que además de ser una notable de película de terror que conecta con el género “stalker”, también realiza una interesante metáfora, para el que quiera verla, en términos feministas y del “me-too”, al visibilizar la historia de una mejor acosada a la que nadie la cree. En todo caso, esto es una metáfora que no es mostrada de forma burda o intentando colarnos un panfleto político, sino que Whannell opta de forma inteligente por mostrar la historia confiando que los espectadores rellenaremos los huecos y entenderemos que, obviamente, acosar a una mujer está mal. El poder del cine para contar historias reside en MOSTRAR la historia, perdiéndose en muchas ocasiones esta fuerza cuando directores o productores menos hábiles optan por decirnos explicitamente lo que está bien o está mal, y como nos tenemos que sentir los espectadores por ello.

Comparto el trailer de la película:

El hombre invisible es una película notable que consigue mantener en tensión al espectador durante sus dos horas de metraje y que ofrece una buenísima actualización del mítico personaje.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de La Bruja de Robert Eggers

Aprovechando el estreno el pasado mes de enero de El Faro de Robert Eggers, es un buen momento para recordar su excelente opera prima, La Bruja (The VVitch: A New England Folktale , 2015) cuyo nombre en la versión inglesa era más indicativo del tipo de historia que íbamos a ver.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva Inglaterra, 1630. Un matrimonio de colonos cristianos, con cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está dominado por el mal. Cuando el hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros: un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano. (FILMAFFINITY).

Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con esta ópera prima estrenada en 2015, formando parte de una nueva hornada de directores que buscaban alejarse de los convencionalismos del género de terror, buscando más que el susto fácil crear una experiencia angustiosa de tensión creciente. Junto a Eggers, encontramos a directores como Ari Aster (Hereditary), David Robert Mitchell (It Follows) o Jordan Peele (Déjame Salir o Nosotros).

La Bruja cuenta con numerosos hallazgos que la convierten en algo muy especial. En apenas 86 minutos crea una experiencia claustrofóbica e impactante a partir del viaje de una familia expulsada de una colonia protestante por la intransigencia de William, el patriarca de la familia. Obligados a vivir en soledad, asientan su hogar junto a un bosque inexplorado que se cree está habitado por brujas admiradoras del diablo. Todo lo que les pasa a continuación puede ser entendido como si fuera un cuento popular destinado a asustar a los niños para que se portaran bien, que era en origen el objetivo de estas historias.

Robert Eggers rodó La Bruja utilizando una iluminación naturalista, usando luz solar durante el día y la luz que las velas proporcionaran dentro de la casa por la noche. Esto significó un desafío para el director de fotografía Jarin Blaschke que supera con nota, consiguiendo una atmósfera malsana y opresiva que genera una tensión creciente hasta su impactante final.

Para transmitir el feeling de estar viendo una fábula antigua, Robert Eggers, director y guionista de la película, rodó La Bruja en inglés antiguo, lo que convirtió el visionado en su versión original en una experiencia compleja. Esta elección narrativa funciona a las mil maravillas y ayuda a que nos traslademos a la época de los primeros colonos americanos en 1600.

La música de Mark Korven está llena de sonidos cortantes y gritos malignos que nos sobresaltan y nos mantienen en tensión durante toda la película. Eggers nos muestra unos momentos puntuales sangrientos que consiguen perturbarnos sobre todo debido a la violencia que representan y la víctima de los mismos. La Bruja no es una película gore, pero la violencia nos golpea como un puñetazo en la cara del espectador.

El casting es otro de los grandes éxitos de la película. Anya Taylor-Joy interpreta a Thomasin, la hija mayor de la familia y que será nuestros ojos la mayor parte del tiempo, mostrando dolor ante los imposibles dramas que vive la familia, que no pueden ser debidos a actos naturales, y confusión ante las acusaciones lanzadas contra ella. Este papel la lanzó al estrellato, protagonizando a continuación la excelente Split (M. Night Shyamalan, 2016), Glass (2019) y la de momento inédita New Mutants. Es difícil ver una interpretación contenida que a la vez transmita el carisma de una gran estrella, y Anya Taylor-Joy lo consiguió en La Bruja.

El resto del reparto está formado por Ralph Ineson como William, el padre, que durante la  película se mostrará cómo una persona arrogante y orgullosa que no reconoce sus errores hasta que es demasiado tarde. Junto a él, Kate Dickie es Katherine, la madre, que no podrá asumir la pérdida de un hijo y caerá en la locura. Harvey Scrimshaw es Caleb, el segundo hijo de la familia que a pesar de ser un niño dará un paso adelante para intentar cuidar y alimentar a la familia ante la inutilidad de William. Por último, los gemelos Mercy y Jonas están interpretados por Ellie Grainger y Lucas Rawson. Todos ellos cumplen de maravilla el papel que tiene que jugar en la historia.

Comentaba antes que Eggers planteaba La Bruja como si fuera una de esos cuentos populares aleccionadores que buscaban avisar a los niños de los peligros de hablar con desconocidos o entrar en bosques desconocidos donde perderse es inevitable. En ese sentido, el final de la película se ve como inevitable y casi el único posible.

Si tengo que comentar algo menos bueno, la película plantea la lucha de la familia entre la realidad lógica observable y la posibilidad de la existencia de elementos sobrenaturales malvados. Pero este conflicto no llega a ser tal porque desde el comienzo Eggers nos muestra a los espectadores que sí existen cosas malvadas agazapadas en la oscuridad, con lo que la duda que se plantea no es si hay seres malvados, sino cuando actuarán contra la familia.

En todo caso, este en un pequeño aspecto que no desmerece las numerosas cualidades de la película, que sigue siendo una experiencia angustiosa y muy recomendable para todos los fans de las historias terroríficas.

Comparto el trailer de la película:

La Bruja es una excelente ópera prima de un director con una voz propia que le convierte en un must-see. Esperamos que El Faro no decepcione.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

* Este texto se publicó originalmente en el nº2 del Fanzine El Colmo publicado en Alcora (Castellón) este mes de febrero.

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