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Crítica de The Ambassadors 1 de Mark Millar y Frank Quitely (Image Comics)

Mark Millar es uno de los grandes animadores del mundo del comic mainstream americano. Y lo ha vuelto a conseguir gracias al estreno esta semana de The Ambassadors con dibujo del superestrella Fran Quitely, su nueva miniserie dentro de su sello Millarworld propiedad de Netflix que ha sido publicado esta semana en Estados Unidos a través de Image Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA MINISERIE

El cómic más ambicioso de todos los tiempos ya está aquí: imagina que puedes regalar superpoderes a seis personas. En un mundo de ocho mil millones de habitantes, ¿a quién elegirías? Únete a seis de los mejores artistas de la industria en una enorme historia sobre gente corriente de todo el mundo que explica por qué deberían ser ellos. Esta primera historia cuenta con ilustraciones de la superestrella FRANK QUITELY.

The Ambassadors va a ser una miniserie de 6 números con un dibujante diferente para cada número. A Frank Quitely le van a seguir Kark Kerschl, TRAVIS CHAREST, OLIVIER COIPEL, Matteo Buffagni y MATTEO SCALERA. Un autentico all-star de estrellas del firmamento comiquero. En el caso de Charest, la alegría no puede ser mayor.

Aunque hay muchos críticos con el trabajo de Mark Millar, lo que nadie puede negarle es que plantea los mejores high-concepts del mundo del comic americano. Y es que en The Ambassadores tenemos un «Willie Wonka con superhéroes». Y ahora a posteriori parece una obviedad super sencilla de realizar, pero por alguna razón que nadie acaba de aclarar nunca, estas ideas tan potentes, atractivas y comerciales sólo se le ocurren al escritor escocés. Pero un Willie Wonka con giro (como no podía ser de otra forma conociendo a Millar), porque mientras la científica que pretende regalar habilidades super humanas a seis personas de todo el mundo lo quiere hacer de forma desinteresada a personas «buenas» que lo merezcan, los gobiernos que llevan décadas buscando conseguir y controlar estos poderes no parece que estén muy de acuerdo con esta idea.

El comic cuenta con 28 páginas de historia que presenta de forma modélica esta premisa básica, con una narración fluidísima que hace que devores el comic y no puedas parar de leer. Y por supuesto, junto a una gran atención a la geopolítica internacional que abre posibilidades interesantes para la historia, hay momentos muy punkis y gores que también son muy marca de la casa Millar, cuando conocemos la historia de la científica que ha hecho este descubrimiento. Otro elemento interesante del comic es la intención declarada de Millar de alejar la historia de los Estados Unidos para sacar a esta historia de la zona de confort superheróica del maintream comiquero. De esta forma, además de contar con dibujantes diferentes, cada historia se situará en un punto diferente del globo mientras vamos conociendo a los teóricos agraciados, o al menos a las personas que se van a postular para recibir estas habilidades, otra cosa es que lo consigan. Plantear esta historia internacional ha planteado un desafío creativo importante para Millar, ya que buscaba reflejar correctamente los diferentes países y no caer en las típicas idioteces de turista que mira por encima del hombro otro países. Esto le obligó a realizar numerosos fact-checkings con personas de su confianza de estos países que llevaron a varias reescrituras.

Hay además otro elemento clave que plantea un elemento novedoso al género de los superhéroes, ya que frente al origen accidental de tantos y tantos superhéroes de Marvel o DC, la idea central que plantea este comic es que van a ser elegidos por alguien que busca encontrar a buenas personas. ¿Quién decide algo así? ¿Qué significa «bueno» para empezar? ¿Y como vendes a esta científica que eres tú la persona que más lo merece? Estas preguntas van a tener que ser desarrolladas en la serie, pero que alguien las piense en primer lugar me gusta y consigue que me enganche a un comic con muchísimo elementos novedosos e interesantes.

Millar ha comentado que Brendan McCarthy dirigió el equipo que diseñó los personajes, lo que ayuda a dar continuidad al conjunto y permitió a cada artista a concentrarse en su capítulo. Además, para conseguir trabajar con artistas super estrellas como Travis Charest y Frank Quitely que generalmente no tienen tiempo (ni ganas) de dibujar un comic mensual, Millar empezó a pensar en The Ambassador hace cuatro años. De esta forma, consiguió engancharles además de por la potente premisa, por la posibilidad de tener más de dos años para dibujar las 27-28 páginas de cada comic, lo que acabó siendo el elemento clave para conseguirles.

La fuerza económica de MillarWorld, que no olvidemos que es propiedad de Netflix pero que está consiguiendo éxito tras éxito de ventas en cada una de sus colecciones, ha permitido a Millar trabajar con estos márgenes tan amplios de producción. Pero al final, la otra gran ventaja de esta colección es que los lectores la vamos a poder disfrutar quincenalmente, dado que se ha solicitado una vez que la serie estaba completamente terminada. Algo que para mi es un elemento también muy positivo.

En el caso concreto de Quitely que estrena la serie, el resultado final se nota. El propio artista comenta que al haber podido trabajar con este margen tan grande tiempo, es la primera ves en su carrera profesional que podido crear un comic sin el stress de los plazos de entrega, algo que el artista escocés ha agradecido. Y si Quitely, que además se encarga de todo incluido el color, está contento, no cabe duda que los lectores también lo vamos a estar. El comic es un ejemplo de fluidez narrativa, algo en lo que Quitely es un maestro, y de atención al detalle, lo que son sus señas de identidad como artista. Al tratarse de la presentación del concepto del comic no tenemos escenas de acción que permitan el lucimiento al dibujante, pero es que todo el comic es una pasada. Dicho esto, Millar guarda a Quitely un momentazo super gore que el artista resuelve de forma brillante, consiguiendo que tengas que retira la mirada del comic durante un momento. En el apartado artístico, no se le puede pedir más a un comic. De hecho, puedo imaginar que el segundo número dibujado por Karl Kerschk va a palidecer un montón en la comparación.

En resumen, cuando tienes un comic con una premisa tan potente tan bien dibujado como The Ambassadors, es imposible que este comic no sea compra y lectura obligada.

Comparto páginas de este comic, que si te interesa puedes leer gratuitamente en Zona Negativa. Un lujazo que me ha permitido disfrutarlo para poder escribir esta reseña.

Ambassadors no ha podido empezar mejor, trayéndonos al mejor Millar de los high-concepts potentes e imaginativos con un dibujo insuperable de Quitely. Ganazas de poder leer la miniserie en su totalidad. Must-read absoluto.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Noir Burlesque de Enrico Marini (Norma Editorial)

Tenía ganas de leer Noir Burlesque, el nuevo comic de Enrico Marini en los que se sumerge en los tópicos del noir. Y la verdad es que gracias a un apartado gráfico excepcional, esta obra editada en dos volúmenes por Norma Editorial no decepciona.

PUNTUACIÓN: 8/10

MARINI SE ADENTRA EN EL GÉNERO NEGRO EN SU PRIMERA NOVELA GRÁFICA.

Terry Cole es un atracador con principios que asume una deuda que no le corresponde. Mientras lucha por cancelar esa cuenta, se reencontrará con una mujer a la que había decidido olvidar hace mucho tiempo. Juntos participarán en una intriga policial de alto voltaje donde se mezclan delincuentes de poca monta, femmes fatales, policías íntegros, matones a sueldo y mafiosos sin escrúpulos sobre el telón de fondo de los Estados Unidos a finales de la década de 1940.

El historietista suizo Enrico Marini (Rapaces, La estrella del desierto, El Escorpión) desciende a las cloacas de la serie negra para deleitarnos con una elegantísima crook story — subgénero protagonizado por criminales— espléndidamente escrita y soberbiamente dibujada.

Nacido en Liestel (Suiza) el 13 de agosto de 1969, MARINI cursa estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes de Basilea de 1987 a 1991. Su salto al ámbito profesional llega en 1987, al ser descubierto por el periodista Cuno Affolter en un concurso para noveles organizado por el desaparecido Festival de la Bande Dessinée de Sierre. Publica en el diario ginebrino La Tribune y en otras publicaciones suizas. Su primer álbum, La colombe de la Place Rouge, con guión de Marelle, es editado por Alpen. A principios de los noventa se pasa a la ciencia ficción con Gipsy, una serie futurista protagonizada por un camionero gitano. En 1996 cultiva el western con L´Étoile du Désert, con guión de Stephen Desberg, y en 1998 hace lo propio con el terror al crear junto con Jean Dufaux la saga Rapaces. Obtiene su mayor éxito al lanzar en el 2000 la serie de capa y espada El Escorpión, de nuevo en colaboración con Desberg. Otro título destacado en su carrera es Las águilas de Roma, como autor completo.

No puedo decir que haya leído toda la obra de Marini, pero su El Escorpión con Desberg me gusta mucho y su Batman: El príncipe oscuro me voló la cabeza cuando lo leí en 2018. Desde que conocí que Marini planteaba un nuevo comic planteado como un noir de vieja escuela con un ladrón con su propio código moral y una femme-fatale, sabía que tendría que leerlo tarde o temprano. Ahora que Norma Editorial ha publicado el segundo volumen que cierra la historia, me he lanzado de cabeza y la verdad es que lo he disfrutado un montón.

Hay que reconocer que la historia es super formulaica de principio a fin, como si Marini se empeñara es seguir de principio a fin los grandes tópicos del género noir es su vertiente crook / femme-fatale. Empezando por una primera escena seguida de un flashback que explique cómo los personajes llegaron hasta ese punto. Todo suena a conocido, una melodía que ya has escuchado en otras ocasiones. Pero eso da igual, porque el dibujo me parece una maravilla. Empezando por la elección cromática, al ser un comic casi en blanco y negro, con unos marcados tonos pastel pintados con acuarela sólo interrumpidos por un rojo pasión personalizado en la figura de Caprice, la antigua novia de Terry Cole a la que años más tarde encuentra como prometida de un mafioso y como estrella de un espectáculo de variedades subido de tono. El título del comic apela a estas dos vertientes, el noir de criminales y el elemento burlesque con las apariciones sexis de Caprice. Y aparte de la personalidad que aporta, este color aporta un feeling atemporal a la historia que la convierten en lectura obligada ahora, pero lo seguirá siendo de aquí 10 o 20 años.

La verdad es que me he encontrado perdido dentro de las bellísimas imágenes de este comic y la potencia de la narración de Marini, sin ser como digo especialmente original en ningún momento. Con Marini me pasa lo mismo que con Eduardo Risso, sus mujeres transmiten deseo y sexualidad por los cuatro costados, haciendo que sea un placer verlas. Algo además amplificado por el tamaño de los álbumes de Norma, que ayudan a que el arte destaque aún más y la experiencia lectora sea aún más satisfactoria.

El comic es ante todo un medio visual. Y estoy tan cansado de los comics mainstream americanos con un dibujo montonero sin personalidad que me parece una maravilla poder disfrutar de un comic como este Noir Burlesque de Marini. Si eres fan del noir, del cine clásico o simplemente de los comics sexis excepcionalmente dibujados, la compra y lectura de esta obra es obligada.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Noir Burlesque es un comic estupendo cuyo magnífico apartado artístico lo convierte en compra obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Mandalorian 3×05 (Disney+)

¡Fua, chaval! Menudo capitulazo de The Mandalorian hemos disfrutado esta semana, lo que está consiguiendo Jon Favreau y su equipo de Lucasfilm me parece muy grande. Hoy analizo el quinto episodio de esta tercera temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 21. El pirata

La gente de Nevarro necesita protección contra ataques desenfrenados de piratas.

Quinto episodio de esta tercera temporada de 44 minutos de duración (39 sin los títulos de crédito). Jon Favreau escribe el guion, mientras que Peter Ramsey lo dirige. Ramsey fue director de película de animación como El origen de los Guardianes y codirigió Spiderman: Un nuevo universo.

Viendo el reparto de este episodio, ya puede entenderse lo importante que es para el desarrollo de las tramas que hemos visto en episodios anteriores. Y es que junto a Pedro Pascal como Din Djarin / The Mandalorian, Katee Sackhoff como Bo-Katan Kryze, Grogu, Carl Weathers como Greef Karga y Emily Swallow como La Herrera, en este episodio volvemos a encontrarnos a Katy O’Brian como Elia Kane, la oficial imperial supuestamente rehabilitada que trabaja como agente doble en la estructura burocrática de la República. Junto a ella Paul Sun-Hyung Lee retoma su papel del piloto de X-Wing del borde exterior Carson Teva, que empieza a notar que en la burocracia de la República se esconde un problema que igual será imposible de derrotar cuando alguien decida hacer algo al respecto.

Quinto episodio de esta tercera temporada y hemos disfrutado de otro capitulazo de esos que te vuelan la cabeza. Como siempre, Favreau construye una historia super potente siempre a partir de la acción. Y en este episodio empieza con el ataque del pirata Gorian Shard al planeta Nevarro, como venganza frente a la muerte de varios de sus esbirros a manos de Mando y Greef Karga en el primer episodio. Cuando Karga pide ayuda a la Nueva República, a pesar de no ser un planeta asociado, el Capitán de X-Wing Carson Teva descubre los graves problemas de la burocracia de Coruscant, que él cree que puede ocultar un problema mayor. Ante la imposibilidad de ayudar, Teva se dirige a Din Djarin para que acuda al rescate. ¡Y vaya rescate!!

La misión de rescate de los Mandalorianos en Nevarro es una pasada, al tener a Din Djarin y a Bo-Katan en el aire ofreciendo cobertura y enfrentándose a la fragata pirata de Gorian Shard mientras que el grueso de mandalorianos liderados por Paz Vizsla se enfrenta a los piratas en la ciudad. Esto nos deja escenas flipantes y una acción sobresaliente. No se le puede pedir más a una serie de televisión, la verdad. Por ponerle un pero, queda un poco cutre que toda la población de Nevarro sean 30 personas, lo que indica cierta falta de presupuesto o escala, pero esto es un pero muy muy pequeñito a un episodio bestial. Además, ver a los mandalorianos combatir unidos como vimos en el climax de la primera temporada es algo que puede dar mucho juego en el futuro de la serie, y no puedo más que alegrarme.

Pero no es sólo la acción, porque el episodio nos deja otros momentazos super empocionantes, empezando por la sombría predicción de Carson Teva y el discurso motivador de Paz Vizsla para confirmar que los mandalorianos ayudarán a Nevarro a pesar de disputas pasadas. Junto a esto, la confirmación por parte de La Armera que Bo-Kantan está llamada a unir a todas las tribus mandalorianan para recuperar Mandalor es otro momenazo que me puso la piel de gallina. Es curioso que GROGU ha estado ausente en este episodio y sin embargo no se le ha echado de menos.

La forma en que Favreau ha unido las tramas abiertas de esta temporada me encanta, confirmando una vez más lo buen narrador que es y lo claro que tiene todo el lore y el futuro de esta serie y de Star Wars en general. Ampliando además la amenaza, al confirmarse que Moff Gideon escapó durante su traslado a Coruscant y está libre para llevar a cabo sus planes sin que nadie sepa siquiera que sigue con vida. Otro elemento que me encanta de The Mandalorian es que el episodio de esta semana no llega a los 40 minutos de duración y sin embargo ha contado un montón de cosas y tuvo tiempo de plantear unas escenas de acción alucinantes. Estamos tan habituados a una narración descomprimida (sobre todo en televisión) que la forma en que Mando va al grano y consigue que todo sea importante es una pasada.

El episodio tiene además un cameo que me vuela la cabeza, y es la presentación en imagen real de Garazeb «Zeb» Orrelios, el miembro de Star Wars Rebel de la raza Lasat. Algo confirmado al ver los títulos de créditos y comprobar que Steven Blum pone la voz de Zeb. La forma tranquila y sin aspavientos en que se van incorporando elementos de la animación me está encantando. Y esto entiendo que se verá ampliado en la serie de Ahsoka, que espero que también nos llegue durante 2023.

Con el rescate de los mandalorianos a Nevarro creo que ya hemos visto todas las escenas que se mostraron en el trailer. Eso quiere decir que todo a partir de ahora va a ser novedoso y sorprendente. Conociendo a Favreau, tengo claro que si estos episodios han estado bien, los tres próximos aún van a estar mejor. Sobre todo pensando en lo increíble que puede ser asistir a la venganza de Moff Gideon o a Bo-Katan uniendo a todos los mandalorianos en su retorno a Mandalor. Nos quedan tres semanas apasionantes.

Cuando una serie brilla a este nivel no hace falta hacer comparaciones sobre qué temporada es mejor. Porque las tres hasta ahora están siendo brutales. Dadme más Star Wars con esta calidad, por favor.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian mantiene un nivel alucinante en esta tercera temporada. Nos aguardan unos episodios bestiales.

PUNTUACIÓN: 8/10

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3 años de artículos diarios en el blog

Hoy estoy de celebración, ya que cumplo 3 años publicando artículos en mi blog diariamente. El 30 de marzo de 2020, fue el último día en el que no publiqué y me tomé un día libre, y el record de regularidad asciende ya a los 1095 días.

Empecé a escribir el blog en agosto de 2013, por lo que este verano cumpliré 10 años escribiéndolo. Ante todo, Stars-my-destination.com es el diario de un aficionado al comic, la ciencia ficción y la fantasía, en el que escribo sobre comics, cine, series de TV, novelas y en general de todo aquello que me apasiona. Como digo en mi perfil de Twitter , en este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, intento hablar en positivo de mis aficiones frikis. Y quiero pensar que esa es una de mis señas de identidad, aunque no renuncie a ser crítico cuando corresponda.

Tengo que reconocer que tener esta suerte de diario de las aficiones frikis que consumo, poder recomendar aquellas obras que realmente me han gustado mucho y analizar por qué algo me ha gustado, o no lo ha hecho, me sirve de terapia de relajación y me aleja de los problemas y el stress del mundo real. Algo que realmente me viene muy bien.

En este sentido, tengo claro que hablo de mis hobbys, no son cosas de vida o muerte. Lo importante es seguir teniendo trabajo y una nómina, y me considero un privilegiado por llevar toda mi vida trabajando. Toquemos madera. Es por esto que incluso con las cosas que no me gustan separo la obra del autor, que un comic no me guste no dice nada sobre la persona que lo crea en el ámbito personal. De nuevo, hay tantos odiadores «profesionales» (p.ej. los haters de James Gunn), que prefiero centrarme en lo positivo y quedarme en esos lugares felices. Paso rápido sobre las cosas que no me gustaron, intento olvidarlas lo antes posible. De hecho, a pesar de lo que dicten las unanimidades de las redes sociales, no comprar o no ver algo que no me gustó la primera vez o considero que no es para mi, , es uno de los grandes consejos que daría a cualquiera que desea vivir más feliz con sus aficiones frikis.

Mi actitud como fan se puede resumir en una expresión que me gusta mucho: «Poner la cartera donde pongo mis opiniones». Y no soy rico en absoluto, hay muchísimas cosas que no puedo hacer, lugares que no puedo visitar o comics que no compro porque no me lo puedo permitir. Pero sí tengo claro que más que mis reseñas, lo que de verdad impacta positivamente en una obra de entretenimiento mainstream es pagar por consumirlo. Y se que hay gente sufriendo problemas económico tremendos, pero en este caso sólo hablo de lo que es mi filosofía. Porque cuanta más gente compre el Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Capuccio más opciones hay que la colección continúe y no sea cancelada. Y lo mismo en cine, si queremos seguir viendo más películas de Marvel Studios en el futuro, la única opción es ver las que tenemos ahora. Otra cosa serían las series de televisión, pero eso daría para un artículo más largo y hoy no es el momento.

A pesar de no conectar con muchas de las cosas que están publicando Marvel y DC en la actualidad, sigo pensando que los lectores de comics estamos disfrutando de una edad de oro. Nunca antes tuvimos a nuestro alcance tal cantidad de variedad y calidad en el medio que más quiero. Esto hace que sea cada vez más difícil elegir bien la «lista de la compra», y por eso mismo no deberiamos resignarnos a comprar un comic por costumbre o rutina si el contenido no está a la altura del precio que pagamos por él. Es por esto que por ejemplo compro cada vez menos comics mutantes, pero voy a muerte con Jason Aaron, Geoff Johns, Daniel Warren Johnson o Ed Brubaker y Sean Phillips.

Hoy celebro los tres años publicando artículos diariamente. Y la verdad es que sigo con ganas de mantener esta regularidad porque hay muchas cosas que me apasionan y que quiero recomendar. Por ejemplo lo que está haciendo Taylor Sheridan en televisión. Me está volando la cabeza con unos contenidos que parecen pensados para mi y que por fin pude empezar a disfrutar gracias a la llegada de SkyShowtime a España. En las últimas semanas igual habéis notado que han aumentado las reseñas de televisión, y la verdad es que Sheridan y The Mandalorian sin duda lo merecen.

Como comentaba al principio, este mes de agosto este blog cumplirá 10 años. Además, el post de hoy es el número 1845, en condiciones normales y si no pasa nada catastrófico, durante 2023 publicaré el post 2000, otro motivo para celebrar. No se si hay muchos blogs o webs que puedan presumir de esta regularidad, la verdad. Y tengo claro que llegué tarde al mundo del blog cuando lo que se lleva actualmente son los videos y los canales de twitch. Sin embargo, me encuentro muy a gusto con la libertad que me da poder escribir lo que quiera en cualquier momento, así que no me veo cambiando el formato de mis publicaciones.

No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros “me gustan” y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.

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El retorno de los dragones de Margaret Weis y Tracy Hickman (Crónicas de la Dragonlance 1)

Más de 35 años después, he vuelto a leer El retorno de los dragones, la primera novela de la serie Crónicas de la Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman, uno de los libros claves que afianzaron mi afición por la lectura.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENTRE LOS CLÁSICOS

Son amigos de toda la vida que siguieron caminos distintos. Ahora vuelven a reunirse, aunque cada uno oculta a los demás algún secreto en particular. Hablan de un mundo sobre el que se cierne la sombra de la guerra, cuentan historias de extraños monstruos, de criaturas míticas forjadas en la leyenda, pero no dicen nada de sus secretos.

Al menos, no por el momento. No los revelarán hasta que se encuentren con una hermosa y enigmática mujer, que porta una vara mágica. Ella hará que el grupo de amigos se vea inmerso en las sombras, y que sus vidas cambien para siempre, al tiempo que forjan el destino del mundo.

Nadie esperaba que fueran unos héroes. Y ellos, menos que nadie.

Esta compañía de héroes está formada por Tanis Medio Elfo, un medio elfo bastardo y el líder del grupo, dividido entre la mujer humana Kitiara y la elfa Laurana; Sturm Brightblade, escudero de los Caballeros de Solamnia y hombre profundamente honorable; Goldmoon, hija del jefe de la tribu Que-Shu, portadora del Báculo de Cristal Azul y primera clériga del bien desde el Cataclismo; Riverwind, guardaespaldas e interés romántico de Goldmoon; Caramon Majere, un guerrero enorme, musculoso y a veces lento de mente, con un profundo afecto por su hermano; Raistlin, un mago cínico, sarcástico y físicamente frágil, del que desconfían la mayoría del grupo. El grupo lo completan, Flint Fireforge, un viejo enano rudo y viejo amigo de Tanis, y Tasslehoff Burrfoot, un kender alegre, no tan inocente con las manos más rápidas del mundo para llevarse «sin querer» objetos ajenos.

Margaret Edith Weis (Misuri, 1948) es una escritora estadounidense especializada en la novela fantástica y en la ciencia ficción. Junto a Tracy Hickman, creó el universo literario y de juegos de rol Dragonlance. En 1983, Weis se presentó al puesto de editora de juegos en TSR, Inc. puesto para el que fue rechazada. Sin embargo , consiguió el trabajo de editora de libros, en el que trabajó hasta 1986. Uno de sus primeros trabajos fue ayudar a coordinar, junto a Tracy Hickman, «Project Overlord», que debía incluir una novela y tres módulos para AD&D. Weis y Hickman idearon la trama de la novela y contrataron a un escritor para que escribiera la novela. Como esta idea no funcionó, Hickman y Weiss decidieron escribir ellos mismos la primera novela de la serie. «Project Overlord» pronto pasó a llamarse Dragonlance y se convirtió en una trilogía de novelas, Las crónicas de la Dragonlance, y quince módulos interconectados. Weis y Hickman también escribieron la siguiente trilogía, Leyendas de la Dragonlance, que se publicó en 1986.

Tracy Raye Hickman (Utah, 1955) es un autor estadounidense de fantasía y creador de juegos de rol. Escribió las novelas de Dragonlance con Margaret Weis. También escribió material para juegos de rol mientras trabajaba para TSR, además de coescribir novelas con su mujer, Laura Hickman. Es autor o coautor de más de 60 libros. Su mujer Laura le introdujo por primera vez al mundo de Dungeons & Dragons (D&D) poco después de casarse. Juntos, Tracy y Laura escribieron las versiones originales de los módulos de aventura Rahasia y Faraón, publicándolos de forma privada. Cuando Tracy y Laura Hickman viajaban de Utah a Wisconsin para unirse a TSR, empresa que publicó los juegos de Dungeons & Dragons donde llevaron sus juegos, Hickman concibió la idea de una ambientación que volviera a hacer temibles a los dragones. En TSR encontró a otros creadores interesados en su proyecto, que se llamó «Proyecto Overlord».  Cuando TSR anunció su intención de desarrollar la serie de aventuras de rol basadas en dragones de Hickman, esto dio lugar a las Crónicas de la Dragonlance, y al inicio de su asociación con Margaret Weis.

Las crónicas de la Dragonlance son uno de los libros de mi vida. Fue publicado en España por Timun Mas en 1986, por lo que yo lo debí leer con 12 o 13 años. El impacto que tuvo El retorno de los dragones en mi fue tremendo, y a partir de él surgió el ansia por buscar otros libros de fantasía, empezando por El Señor de los Anillos de Tolkien. Cuando leí esta novela, no sabía nada de la historia editorial que acabo de comentar o que había nacido como una novelización de unos módulos de Dungeons & Dragons. Ni falta que hacía. Los personajes eran tan carismáticos, sus dramas tan reales y la aventura tan grande, que me impactaron muchísimo. Y me hicieron querer leer más de este mundo fantástico.

Reconozco que es fallo mío, pero hasta hace poco nunca había releído ninguna novela, tengo tantas lecturas nuevas pendientes que no tengo tiempo de retomar antiguas. Coincidiendo con el confinamiento sí volví a leer la serie de Dune de Frank Herbert, y desde que vi el primer trailer de la nueva película de Dungeons & Dragons nació en mi unas ganas tremendas de volver a leer la Dragonlance, a ver qué sensaciones me recordaba. Y aunque me ha costado encontrar el momento para ponerme con esta novela, la experiencia ha sido super positiva. La novela cuenta con 480 páginas divididas en dos partes que me leí en dos días. De hecho, al haberlo leído de niño, reconozco que recordaba el libro como de mucha más extensión. Volver a encontrarme con Tanis, Raistlin, Caramon, Sturm o Goldmoon ha sido una pasada. Como las típicas comidas de antiguos alumnos donde te reencuentras con amigos que fueron muy importantes en un momento de tu vida, aunque luego la vida te llevara por caminos diferentes, pero sabes que la conexión va a estar ahí para siempre.

En esta relectura ya con un bagaje literario más amplio puedo notar la estructura y como los protagonistas son arquetipos de los personajes típicos de D&D, cada uno con una personalidad muy marcada. En muchos aspectos, ahora veo también muy clara la influencia de El Señor de los Anillos en esta historia, por ejemplo empezando con la reunión del grupo para realizar una misión inesperada, y en general del mundo de D&D con la propia estructura de las misiones. Al mismo tiempo, frente a la fantasía de Sanderson o Abercrombie con novelas larguísimas que se toman su tiempo para mostrar con gran detalle todos los aspectos de sus mundos, El retorno de los dragones es una novela que va a saco en las dos misiones que realizan estos héroes, con unas descripciones más bien justas, aunque suficientes. Además, el final de las dos partes de la novela resultan bastante anticlimáticos, siendo despachados en apenas unas pocas páginas. Y no es que la historia esté mal o la trama resulte insuficiente, aunque algunas soluciones si resultan un tanto gratuitas y planteadas con deus-ex-machina planteados en el momento. Pero si me sugiere un estilo de escritura menos profesional que el de los autores antes mencionados. De hecho, esta novela fue la primera obra publicada de Weis y Hickman, y creo que se nota que ambos escritores tenían mucho margen de mejora.

Hechas estas apreciaciones, lo cierto que es dan un poco igual porque la construcción de los personajes me parece soberbia y consiguen que conecte con la historia y sus protagonistas desde el minuto uno. El drama de Tanis y como se siente en medio de dos mundos sin pertenecer a ninguno, o la ambigüedad de Raistlin, que notas que está a punto de caer al lado oscuro y que la desconfianza de algunos de sus antiguos amigos no sin razón, me parece espectacular. Y así con todos, no quiero hacer una lista detallada de cada elemento que me ha gustado de cada uno. Weis y Hickman lo que realmente hacen bien es la caracterización y las interacciones entre ellos, y consiguen que seguir las peripecias de este grupo resulte una maravilla. Más que un análisis «objetivo» (cosa que en el fondo no existe), esta novela ha vuelto a conectar conmigo a nivel emocional, y me ha proporcionado un nivel de disfrute tremendo. NO le puedo pedir más a una novela de fantasía heroica.

Tras El retorno de los dragones, ya recogí de casa de mis padres La tumba de Huma, la segunda parte de la Dragonlance. Habrá que ver si también me la leeré en dos días, aunque igual tendría que espaciar un poco más su lectura para que el disfrute me dure un poco más. Me esperan unas semanas geniales mientras me leo todos los libros.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENTRE LOS CLÁSICOS

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