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Crítica de Newburn vol. 1 de Chip Zdarsky y Jacob Phillips (Image Comics)

Estaba buscando un buen noir y lo he encontrado en Newburn, el nuevo comic de Chip Zdarsky con dibujo de Jacob Phillips (That Texas blood) que realiza una actualización de las historias de detectives ambiguos en un mundo peligroso.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Easton Newburn es un detective privado sin lealtades, que investiga conflictos entre facciones criminales rivales. Junto a su ayudante Emily, Newburn sigue a asesinos, pirómanos y funcionarios corruptos, mientras intenta mantenerse fuera de su punto de mira.

Esta nueva serie del ganador del Eisner CHIP ZDARSKY (Daredevil, SEX CRIMINALS) y la estrella emergente JACOB PHILLIPS (THAT TEXAS BLOOD) sigue a Newburn mientras realiza trabajos para todas las organizaciones criminales de la ciudad de Nueva York, coleccionando enemigos por el camino.

Este primer volumen recopila los 8 primeros números de la colección abierta que está siendo editada por Image Comics.

Chip Zdarsky va camino de ser uno de los grandes nombres del panorama mainstream si no lo es ya. Al éxito de su Daredevil con Marco Checchetto se suma su fichaje por DC para guionizar Batman, confirmando que ahora mismo es un autor on-fire. Zdarsky además está simultaneando el work-for-hire en Marvel y DC con otras obras de creación propia como son The All Nighter para Comixology Originals, y ya dentro del sello Image, Public image, Stillwater junto a Ramón K. Pérez o el comic que recomiendo hoy, Newburn junto a Jacob Phillips.

Lo primero a destacar de Newburn es que NO tiene nada que ver con Stillwater, su otro comic de creación propia. Y esto me gusta, me gusta mucho. Easton Newburn es a priori un arquetipo dentro del género negro, un antiguo policía reconvertido en detective privado que acepta casos complejos que nadie más aceptaría y que se granjea enemigos con cada investigación que resuelve. Pero cuando entramos en el detalle descubrimos un montón de elementos originales que convierten a Newburn en alguien complejo y muy interesante. Empezando por ser una persona corrupta que aceptaba sobornos cuando era policía y que realmente su empleador no es alguien que busca justicia sino las familias mafiosas que necesitan que alguien encuentre al culpable antes que una muerte en el peor momento provoque una guerra total entre las familias mafiosas de Nueva York. La construcción de Newburn y también de su joven ayudante Emily me parece super interesante, y por lo visto al final del volumen no tengo duda que quedan muchas capas que desentrañar.

Otro elemento interesante de Newburn es la estructura de las historias contenidas en este primer volumen. Las cinco primeras grapas nos cuentan cinco historias autoconclusivas con las que empezamos a conocer la inteligencia y ambigüedad de Newburn, dejando claro que NO es «el bueno», sino alguien que hace lo que hay que hacer en cada momento para protegerse a él y evitar una guerra, lo cual no siempre coincide con que el culpable pague por su crimen. Posteriormente, en los números 6-8 conoceremos detalles de la vida de Emily y cómo los pecados del pasado siempre consiguen abrirse paso en el presente. En conjunto, este primer volumen me ha parecido una estupenda tarjeta de presentación de unos personajes de los que quiero conocer más.

Conocía a Jacob Phillips al colorear a su padre Sean en sus últimos comics junto a Ed Brubaker, por ejemplo en la serie de novelas gráficas Reckless. Su salto a artista completo en That Texas blood junto al escritor Chris Condon creo que estuvo resuelta con muy buena nota y en Newburn tenemos una nueva de Phillips englobada en el noir pero con un feeling diferente al de su otro comic, ya que una es una historia asentada en la Nueva York del presente mientras que That Texas Blood cuenta historias de frontera ambientadas en muchos casos en el pasado.

Phillips transmite el carisma perfecto a sus protagonistas Newburn y Emily, y crea todo un mundo de personajes secundarios recurrentes entre policías y mafiosos que son perfectamente reconocibles y destacan entre si. En la parte del diseño de personajes, no se puede pedir más. Phillips además cuenta perfectamente las diferentes historias y muestra una más que correcta narrativa, aunque igual que le pasa a su padre, sus figuras pecan un poco de una excesiva rigidez, mostrando que en ese apartado todavía tiene que mejorar.

Me parece también interesante el uso del color que aplica Phillips a sus páginas. En lugar de buscar un color «naturalista» (si es que el término es aplicable), Phillips utiliza una paleta de tonos pasteles planos que contrastan muchísimo (y le diferencian) respecto a los actuales coloreados por ordenador que son la norma en el medio actualmente. De hecho, aunque hay alguna viñeta cuya elección de color me canta un poco, la verdad es que globalmente encuentro que el comic tiene, precisamente gracias a este color, una personalidad bestial. En los comics de su padre y That Texas blood están ambientados en el pasado, pensaba que este color añadía un feeling atemporal que le venía perfecto a dichas historias. Ahora veo que esto es también aplicable a un comic ambientado en el presente, aunque diría que el resultado no es tan satisfactorio como en dichos comics. A nivel general me alegro que haya artistas que se atrevan a apostar por su propio estilo en lugar de optar por por lo que podría considerarse más comercial, incluso dándome cuenta que este estilo de color le hace ser más rápido respecto a si tuviera que aplicar un color más convencional a sus páginas, lo que indicaría una elección de estilo más utilitaria que creativa. Pero mientras funcione, no le voy a poner ningún pero.

En resumen, estupendo arranque de Newburn. Dado que entiendo que Phillips va a tener que simultanear sus dos colecciones, espero que en 2023 pueda tener nuevos tomos de That Texas blood y de este Newburn.

Comparto las primeras páginas del comic:

Muy buen arranque de Newburn, un comic que ha sabido dar una vuelta de tuerca interesante a las viejas historias de detectives y que me ha dejado con ganas de más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Do a powerbomb 4 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Si Orangabang! fue un peligroso rival en cuartos para la pareja protagonista Sun & Steel, Knights of Rhyne van a serlo aún más en las semifinales del torneo Deathlyfe. Hoy sigo recomendando Do a powerbomb de Daniel Warren Johnson, con color de Mike Spicer.

PUNTUACIÓN: 8/10

Los Caballeros de Rhyne llevan años entrenando en el ring para destruir al malvado Necroton, ¡y ahora tienen la oportunidad de hacerlo ganando el torneo DEATHLYFE! Sólo hay un problema: ¡el Sun & Steel se interponen en su camino!

Lo mejor de Do a powerbomb es que todo transmite el amor genuino que Daniel Warren Johnson tiene por el mundo del wrestling, con sus luchadores profesionales y todo su drama, violencia exagerada y, por qué no decirlo, momentos absurdos y personajes realmente tontos. He comentado en muchas ocasiones que no soy nada fan del wrestling, pero con este comic empiezo a entender porqué tanta gente si está enganchado a este tipo de entretenimiento.

Do a powerbomb también resume porqué me enamoré del mundo del comic hace tantos años y sigo enganchado a este tipo de narrativa serializada periódica. Llena de personajes maravillosos, acción más grande que la vida y situaciones en que la página se convierte en mucho más que imágenes en viñetas con textos que ayudan a contar la historia, DWJ se ha convertido por méritos propios en uno de mis artistas favoritas. La forma en que está planteando los diferentes combates y la fuerza que transmiten sus páginas son algo alucinante que no se puede explicar con palabras, hay que vivirlo. Y a la vez, ¿cómo no enamorarnos de Lona Steelrose, la maravillosa protagonista? ¿O del drama que vive en secreto Cobrasun ante el error de su pasado que intenta expiar?

Como siempre en Do a powerbomb, la lectura de esta grapa significa un capítulo en el total de la historia, pero se siente como una lectura satisfactoria. Y además nos deja con un cliffhanger que resume lo más grande y exagerado del wrestling en el que los bad-guys emplean todos los elementos del mobiliario a su alcance para atacar a los buenos. ¡Qué final! Y qué ganas de que pase este mes para poder saber cómo continúa la historia en su quinto número.

Comparto las primeras páginas de este número:

Do a powerbomb es una maravillosa locura. Y lo mejor es que no dudo que lo mejor de esta serie aún esté por llegar.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Leyendo Secret Wars de Jonathan Hickman, Esad Ribic, Ive Svorcina y Alex Ross

Tras terminarme la larguísima historia-río que Jonathan Hickman planteó en Vengadores y Nuevos Vengadores (puedes leer las partes uno, dos, tres, cuatro y cinco en los links respectivos), resulta obligatorio recuperar Secret Wars, el evento de Marvel de 2015/16 con dibujo de Esad Ribic, color de Ive Svorcina e icónicas portadas de Alex Ross que nos dio una de las historias más satisfactorias del siglo XXI.

PUNTUCIÓN: 8.5/10

¡El mayor evento de la historia de Marvel! La Incursión final tiene lugar. El Universo Marvel colisiona con el Universo Ultimate. Cuando ambos hayan desaparecido, todo lo que quedará será… Mundo de Batalla, una nueva realidad gobernada por el único hombre que pudo salvar los restos de la destrucción: Victor Von Muerte.

Publicada en Estados Unidos entre mayo de 2015 y enero de 2016, Marvel anunció esta miniserie inicialmente como de ocho números, pero finalmente amplió la serie con un noveno número final. Aunque los tres primeros números salieron con periodicidad quincenal, finalmente el resto de números se publicaron mensualmente, con un salto de un mes entre los números 5 y 6 que permitió a Ribic coger aire y recuperar el ritmo de publicación hasta el final de la serie.

Jonathan Hickman comenta que la idea de hacer unas Secret Wars con un Mundo de Batalla la tenía en la cabeza desde mucho antes de empezar a trabajar en Vengadores. De hecho, era un tema de conversación recurrente con el editor Tom Breevort, que la encontraba interesante pero creía que la idea necesitaba ser más trabajada y esperar al momento adecuado para lanzarla. Estamos hablando de 2009-2010, mucho antes de que Hickman desembarcara en Vengadores. De hecho, durante un tiempo Hickman planteó un escenario en el que su etapa en 4 Fantásticos presentara el concepto de las Incursiones y culminara en estas Secret Wars. Finalmente, la idea tuvo que ser aparcada hasta más adelante.

Las Secret Wars originales se publicaron en 1984-85 y es una de esas ideas que los fans recordamos con cariño incluso reconociendo que la historia dejaba bastante que desear. Aparte de la realidad de saber que la maxiserie fue un masivo elemento de promoción para convencer a Mattel de que apostara por los personajes de Marvel y lanzara su propia línea de figuras de acción. Figuras y naves que yo compré cuando salieron en España, las cosas como son. Dicho esto, el comic de Jim Shooter, Mike Zeck y Bob Layton sigue siendo una de las historias de mayor importancia histórica para Marvel por todo lo que supuso para sus personajes y la forma en que lanzó la idea de eventos dentro del universo Marvel desarrolladas en miniseries fuera de las colecciones normales.

A la hora de recrear las Secret Wars en el siglo XXI, Marvel y Hickman plantearon repetir la idea de un Mundo de Batalla creado de retazos de otros mundos, con la diferencia de ser creado por Victor Von Muerte en lugar de por el Todopoderoso de la historia original. Aprovechando la última Incursión que marcó el final de la etapa de Vengadores y Nuevos Vengadores que provocaría la destrucción de todos los universos, se creaba el marco narrativo perfecto para plantear un evento a gran escala que repitiera el concepto (y el éxito) de la Era de Apocalipsis (1995-96) dentro de la franquicia mutante, pero ampliado a todo el Universo Marvel.

El principal problema que le veo al final de la etapa de Hickman en Vengadores, aparte de los personajes fuera de su caracterización icónica (te miro a ti, Steve Rogers) es que planteó un NO final en ambas colecciones, al dejarlo todo abierto de cara a las Secret Wars. Sin embargo, como lector de Secret Wars la situación es la contraria, ya que todo el primer número está planteado para narrar el choque de realidades de las tierras 616 (la normal del universo Marvel) y la 1610 (el universo Ultimate), culminando el comic con la destrucción de todas las realidades y la formación del Mundo de Batalla en el segundo número. De esta forma, Secret Wars da información suficiente para entender la historia sin necesidad de haber leído los comics previos de Vengadores, que se convierten en un largo prólogo del evento. Obviamente, si los lees la experiencia mejora porque conoces porqué Thanos y su Cábala se encuentran en el universo 1610 y son aliados del joven y amoral Reed Richards de esa realidad, o cómo llegan Muerte y el Hombre Molécula a su enfrentamiento con los Beyonders (Todopoderosos) al comienzo del comic. Pero el comic puede entenderse sin problemas y la miniserie de nueve números forma una historia unitaria autocontenida en si misma. Lo cual es algo que tiene mucho mérito.

Como pasó con la Era de Apocalipsis, durante los meses de evento la mayoría de comics de la editorial dejaron de publicarse y fueron sustituidos por miniseries ambientadas en los diferentes reinos del Mundo de Batalla. Unas pocas series englobadas con el branding «Last Days» contaban los últimos días / horas de los héroes de esa cabecera antes de la incursión, pero la mayoría de comics de Marvel estaban englobados dentro del Mundo de Batalla. La lectura de estas miniseries junto a la serie principal enriquecía un montón la experiencia de este Mundo de Batalla durante los meses en que se publicaron, y hay algunas miniseries super chulas. Pero la realidad es que excepto Thors de Jason Aaron y Chris Sprouse, ninguna de estas series son necesarias para seguir la historia central de Hickman. De hecho, ahora que volví a leer esta maxiserie, sólo eché de menos leer la serie de Thors que cambia la lealtad del cuerpo de policías de Muerte de cara al climax de la colección.

Cuando lees Secret Wars, te das cuenta que Hickman empezó a pensar en ella durante su etapa en los 4 Fantásticos, porque se siente como una historia de la Primera Familia ampliada centrada en la rivalidad de Victor von Muerte y Reed Richards y con una gran importancia de Susan Richards, Valeria y Franklin. De hecho, sorprende un poco que Steve Rogers y Tony Stark, que fueron el centro de sus Vengadores, no es que no tengan importancia en la historia, es que ni siquiera aparecen. En la maxiserie original Muerte robaba los poderes al Todopoderoso, así que tenía todo el sentido que fuera él el creador del Mundo de Batalla en este reboot, siendo a todos los efectos el Dios de este mundo. A pesar de que Muerte salvó la realidad y eso es un hecho positivo innegable, su empeño de borrar de la existencia a Reed Richards y adueñarse de su vida casándose con Susan indica una obsesión que condena al fracaso su experimento. Sobre todo cuando los problemas empiezan a aparecer en el Mundo de Batalla dentro de las balsas salvavidas provenientes de las realidades anteriores. A pesar de todo, si hay un personaje que sale reforzado de esta miniserie, ese sería Muerte, ya que su complejidad e incluso nobleza está muy presente en todo el relato, incluso a pesar de quedar al final por debajo de Reed.

Los nueve números de la serie son un prodigio de síntesis narrativa y ofrecen un entretenimiento de primer orden, planteando un montón de conceptos en cada grapa mientras construye el Mundo de Batalla (y luego mientras lo destruye), dejando siempre unos cliffhangers super chulos que nos dejaban con ganas de más. El final del segundo número con la sorpresa de la identidad de los usuarios de la balsa que llegan al Mundo de Batalla es un momentazo increíble, uno de los mejores del comic.

Además del trío Richards (los Reeds de 616 y 1610) y Muerte y de los integrantes de los 4F, hay otros protagonistas interesantes en las Secret Wars como Stephen Extraño, T´Challa o Namor, algo que confirma la sensación que siempre tuve sobre que donde realmente Hickman se encontraba a gusto era en el comic de los Nuevos Vengadores (los Illuminati, vaya), frente a la que se suponía que era la serie principal de Vengadores. En los villanos, aunque sea en un rol secundario, Hickman utiliza bastante a Mr. Siniestro, algo que repitió en su relanzamiento de la franquicia mutante. Y junto a ellos, un Miles Morales que tras esta miniserie daría el salto del universo Ultimate al tradicional 616.

Secret Wars es un comic super entretenido que me deja una sensación super satisfactoria. Por ponerle un pero, quizá la resolución resulta un poco apresurada. Por ejemplo, el final del Reed Richards del universo Ultimate es, por decirlo suavemente, anticlimática. En ese sentido, se explica que Muerte no actúa casi nunca siendo omnipotente porque su principal preocupación está en mantener la existencia del Mundo de Batalla, pero al final echas un poco de menos que no haya usado sus habilidades en más ocasiones. Dicho esto, las veces que SI los usa con Stephen Extraño, Fénix o Thanos resultan unos momentazos increíbles.

Además de la compleja y satisfactoria historia de Hickman, Secret Wars triunfa por un apartado artístico sobresaliente. Empezando por las maravillosas portadas de Alex Ross, que son ya historia viva de la editorial. Junto a Ross, Esad Ribic y el colorista Ive Svorcina ofrecen uno de sus mejores trabajos de sus carreras.

Ribic ha dibujado grandes comics como Thor con Jason Aaron, Silver Surfer Requiem con J. Michael Straczynski o Loki con Robert Rodi. Pero la escala y la épica que plantea en Secret Wars, el worldbuilding del Mundo de Batalla y las decenas de personajes que aparecen en cada grapa que siempre se muestran en una versión icónica y reconocible, convierten este trabajo en el más exitoso y satisfactorio de su carrera. Se recuerda mucho y con razón las portadas de Ross, pero el dibujo interior de Ribic y el color de Svorcina son magia pura.

Además de la llegada de de Miles Morales al universo Marvel (y de otro personaje que ni siquiera aparece en esta miniserie aunque es nombrado en un par de ocasiones) y la transformación de Muerte en un héroe que intenta ser «mejor» tras pedírselo Reed en el climax final de la serie, el gran cambio que trajo estas Secret Wars fue la desaparición del comic de los 4 Fantásticos por primera vez desde su estreno en 1961. Hay que reconocer que los tiempos de gloria de la Primera Familia de la primera etapa de Stan Lee y Jack Kirby en los que el grupo era el centro del universo Marvel hacía tiempo que había pasado. Y quizá Mark Waid y Mike Wieringo fueron los autores de la última gran etapa del grupo en los primeros años del siglo XXI antes que Jonathan Hickman les devolviera al estrellato entre 2009 y 2011.

Pero siendo esto cierto, da pena que el elemento clave del cierre de su colección no fuera editorial o creativo, sino el boycott que Ike Perlmutter (Presidente de Marvel en ese momento) impuso hacia los personajes cuyos derechos cinematográficos estaban en manos de 20th Century Fox como la Patrulla X. Fruto de esto vino el ostracismo que sufrieron los mutantes durante esos años, al intentar la editorial sustituirles por los Inhumanos en importancia mediática. Algo que obviamente acabó en fracaso estrepitoso. Los mutantes eran una franquicia demasiado grande como para dejar de publicarla, y sus personajes, demasiado conocidos e icónicos. Sin embargo, los 4 Fantásticos al final eran una única colección, y en los últimos años ni siquiera una que vendiera demasiado bien.

A pesar de esta imposición política, la verdad es que Hickman les da un gran final a la familia Richards, resaltando la faceta de imaginautas y exploradores en las que siempre se movió tan bien el grupo, siendo este un estupendo punto y aparte en su vida editorial. Habría que esperar dos años y medio hasta septiembre de 2018 para volver a tener un comic de los 4 Fantásticos, al iniciarse entonces la etapa de Dan Slott, una etapa recién finalizada que lamentablemente no ha acabado de cuajar. Pero esa es otra historia.

Volver a leer Secret Wars ha sido una alegría y la confirmación que estamos ante uno de los mejores eventos de Marvel del siglo XXI. Unas aventuras super recomendables que no puedes dejar de leer.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

POSDATA: Ahora que he leído la serie principal de Secret Wars que cierra la etapa de Jonathan Hickman en Marvel entre 2012 y 2016, no puedo evitarlo y me voy a leer las series que compusieron el Mundo de Batalla. La semana que viene comparto con vosotros mis impresiones.

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Crítica de Thor 26 y Hulk 8 de Donny Cates y Martín Coccolo (Marvel Comics – Panini

Termina Bandera de Guerra, el cruce entre Thor y Hulk que celebra el 60 aniversario de ambos personajes realizado por Donny Cates, Martín Coccolo y Matt Wilson, más unas estupendas portadas de Gary Frank. Comento las dos últimas grapas de este crossover, Thor 26 y Hulk 8.

PUNTUACIÓN: 6/10

THOR 26 de Donny Cates, Martín Coccolo y Matt Wilson

Cuarta parte del cruce de Thor con Hulk. Gracias a OdínThor comprende ahora la gravedad de la situación de Banner y su conexión con el misterioso y violento incidente de El Paso. Pero después de que la interferencia de Iron Man cause más daño que otra cosa, el sino de la batalla no hace sino cambiar. 

Este número contiene Thor #26 USA.

HULK 8 de Donny Cates, Daniel Warren Johnson, Martín Coccolo y Matt Wilson

El desenlace del cruce de Thor con Hulk. ¡Ha llegado la hora de la victoria! Por fin responderemos cuál de los dos héroes es el más fuerte. Pero, en una lucha entre dioses, monstruos y hombres, ¿en qué se transforma el vencedor? ¿Y el perdedor? ¿Y quién será la autoridad que la decida? Las revelaciones sobre el pasado de Hulk y las decisiones que tendrá que tomar Thor sacudirán el Universo Marvel. 

Esta grapa contiene Hulk 8 USA.

Tengo claro que el comic de superhéroes es entretenimiento escapista, y a un comic cuyo reclamo es ver el último enfrentamiento entre Hulk y Thor no se le debería pedir mucho más que eso mismo. Dicho esto, el final de este crossover titulado «Bandera de Guerra» me ha resultado super decepcionante. Empezando por el dibujo de Martín Coccolo, que me ha parecido super montonero y que no ha estado a la altura del enfrentamiento de estos colosos de Marvel Comics. Un dibujo en el que han primado primeros planos de los personajes y unos nulos fondos y que no me ha gustado. Las cosas como son. Y que es algo que obviamente me ha impedido disfrutar de estos comics como me hubiera gustado. En el último número de Hulk hay una sorpresa al ayudar Daniel Warren Johnson a Donny Cates en el guion. Sólo de pensar lo que hubiera podido ser este comic si DWJ lo hubiera dibujado abre unas posibilidades que casi mejor no pensar en ello.

Pero no es que la historia de Donny Cates haya sido mucho mejor. La idea que la personalidad y la ira del Hulk oscuro pueda salir de la mente de Banner y poseer a otras personas, lo que provocó los sucesos en El Paso por los que Banner es perseguido al principio de la serie, es algo loquísimo (y tontísimo), y me ha roto completamente la suspensión de credulidad. Tampoco la aparición de Tony Stark buscando sangre en el arco me ha cuadrado demasiado. Y si ya sigo con lo tonto que es que Odin habite a Mjolnir que acabamos de ver en Thor y que ha tenido una importancia capital en este arco, encontramos a un Donny Cates que empezó muy fuerte en las colecciones de Thor y Hulk, pero que se ha desinflado a una velocidad terrible.

El comic hay que reconocer que es honesto en lo que nos indicaba que íbamos a encontrar, en ese sentido no pudo decir que Marvel o Panini me hayan engañado, pero sí lamento que estos comics no hayan sido más redondos, desde luego con un dibujo, pero también con una historia que fuera mejor.

Comparto las primeras páginas de estas grapas:

En resumen, dentro que el propio concepto prometía ostias como panes y eso mismo lo hemos tenido en grandes cantidades, no puedo dejar de lamentar que el dibujo o la historia no hayan estado mejor. Una lástima de cruce.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Patrulla X 12 de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia (Marvel Comics – Panini)

Termina la primera temporada de Patrulla X de Gerry Duggan con su número 12, un número maravillosamente dibujado por Pepe Larraz y color de Marte Gracia que cierra varias de las tramas abiertas desde el comienzo de la etapa y que abre unas interesantes posibilidades para la franquicia mutante de cara a una nueva temporada que se iniciará tras la nueva Gala Fuego Infernal 2022.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la víspera de la Gala Fuego Infernal, las amenazas cercan a La Patrulla-X en todos los frentes. Las maquinaciones secretas del Doctor Estasis, el terror de Mundojuego e incluso los propios secretos del equipo… ¡todo ha conducido a esto!

Doce números han dado para mucho en Patrulla X. Gerry Duggan ha planteado una temporada modélica en esta colección, con aventuras más grandes que la vida y unos mutantes comportándose como los héroes que se supone que deben ser y que hicieron que me enamorara de estos personajes en primer lugar. Héroes que no vimos en casi dos años de Jonathan Hickman mientras planteaba un worldbuilding que no llegó a dar sus frutos.

Este duodécimo número sirve para cerrar la trama de Mundojuego y Cordyceps Jones que que llevaba activa desde el primer número, así como la investigación de Ben Urich sobre las resurrecciones mutantes. El primer elemento permitía a los mutantes enfrentarse a amenazas planetarias que les permitían ser vistos como héroes por toda la humanidad, mientras que la investigación de Urich sobre la inmortalidad mutante muestra a un Scott Summers empeñado en hacer lo correcto sin importar las consecuencias, en el convencimiento cierto que mentir a la humanidad sería peor que decir la verdad. Por supuesto, yo siempre he creído que Cíclope tenía razón.

Además, en la mejor tradición mutante desde Claremont, Duggan mantiene la amenaza del Dr. Éstasis asociado a Orchis activa con nuevas revelaciones impactantes. Conocer que Éstasis es el Nathaniel Essex humano original abre muchos interrogantes, lo que me invita a pensar que Siniestro va a ser un personaje importante en el futuro mutante. Personalmente no puedo entender la fascinación que la oficina mutante tiene con Siniestro, un villano de tres al cuarto que nunca me gustó y tampoco ahora.

Un elemento menos bueno dentro de un comic que me ha gustado mucho es la forma un tanto artificial como han planteado el final de esta temporada. Si esta colección surgió a partir de la Gala Fuego Infernal 2021, la publicación este mes de la Gala de 2022 servirá para presentar a la nueva alineación del grupo. Y es que a pesar de tener un grupo que funciona a las mil maravillas, los editores han decidido que Polaris, Lobezna, Pícara y Fuego Solar deben abandonar la colección en busca de nuevos destinos dentro de la franquicia, de forma que tendremos que esperar a dicho especial para saber qué personajes acompañarán a Cíclope, Chica Maravillosa y Sincro en el segundo año de la colección. Un segundo año que empezará marcado por el inicio del evento El Día del Juicio que enfrentará a Eternos, Patrulla x y Vengadores, cuyo inicio veremos el mes que viene. He comentado en varias ocasiones que no conecto con los mutantes de Krakoa, pero este comic de Patrulla X sin duda me ha introducido en vena el tipo de entretenimiento que me gusta leer.

Y es que junto a un buen trabajo de Duggan en la colección, tener a Pepe Larraz es un lujo que ningún fan de los comics de superhéroes se puede perder. Y eso aún teniendo en cuenta que Larraz ha dibujado únicamente 7 de los 12 números de esta colección. A pesar del descubrimiento de Javier Pina realizando la mayoría de los fills-ins, los números dibujados por Larraz son una maravilla y si un pero tiene esta colección, es que Larraz no consiga tener una mayor regularidad.

Tener al dibujante madrileño nos regala detalles como el de esta grapa en la que la Patrulla X salva Madrid de la amenaza del Hombre-Top, con una splash-page de la Gran Vía que merece ser colgada en nuestras paredes a modo de poster. El dinamismo de sus páginas, los planos dinámicos con los que cuenta la acción y la personalidad de sus personajes hacen que Larraz sea ahora mismo EL dibujante de superhéroes. Junto al colorista Marte Gracia forman un combo perfecto que confío que siga trabajando en Marvel durante muchos años.

Como digo, Duggan y Larraz nos ofrecen un comic que es 100% Marvel y 100% mutante, y mientras se mantengan en la colección, yo seguiré comprándola.

Comparto las primeras páginas de este comic:

La Patrulla X de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia es el standard de calidad que el resto de colecciones mutantes deberían aspirar, con unos primeros 12 números modélicos.

PUNTUACIÓN: 8/10

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