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Crítica de La Calle del Terror Parte 3: 1666, de Leigh Janiak (Netflix)

Ya tenemos el final de La Calle del Terror con la Parte 3 ambientada en 1666 que da todas las respuestas al misterio que ha estado afectando a los pueblos de Sunnyvale y Shadyside durante más de tres siglos, confirmando que estamos ante uno de los experimentos más entretenidos de Netflix de los últimos tiempos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En 1666, un pueblo colonial sufre una caza de brujas que tiene consecuencias letales durante siglos. Está en manos de los jóvenes de 1994 poner fin a esta maldición. (FILMAFFINITY)

La calle del Terror Parte 3: 1666 culmina la trilogía de terror adolescente dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basada en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. La película de 114 minutos cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich.

En esta tercera parte volvemos a encontrar a los adolescentes protagonistas de la primera película ambientada en 1994: Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh y Olivia Scott Welch como Samantha. A ellos se les une Gillian Jacobs en el papel de la adulta Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978 y Ashley Zukerman como el Sheriff de Sunnyvale Nick Goode.

Por si os interesa, enlazo a continuación las reseñas de la Parte 1 y la Parte 2.

La calle del terror me ha dado un entretenimiento estupendo estos últimos tres fines de semana. Las películas basadas en los libros de R.L. Stine se han movido en todo momento por casi todos los clichés del género de terror, pero han sabido equilibrar estos tópicos con una historia interesante y unos personajes con los que he conectado. Esta tercera parte ambientada en 1666 ofrece todas las respuestas a las cuestiones que quedaban por resolver, lo cual a su vez genera un último giro que, aunque evidente a priori, no deja de estar bien resuelto. Y es que la semana pasada en mi reseña de la Parte 2 ambientada en 1978, hice una predicción del que creía que iba a ser el giro de la historia, y no me sorprende que se haya confirmado punto por punto.

Al final de la segunda película, Deena reúne todo el cadáver de la bruja Sarah Fier, y al hacerlo ve transportada su mente a 1666 para vivir en el cuerpo de Sarah y conocer lo que realmente pasó en el pueblo tres siglos antes. Además de Deena ( Kiana Madeira), la tercera parte toma una decisión creativa curiosa al hacer que todos actores principales de las dos primeras partes hagan papeles de habitantes del pueblo de 1666. Este elemento me parece curioso, pero en algunos casos no se si me acaban de funcionar porque esos personajes parecen como peces fuera del agua. En todo caso, este es un elemento anecdótico más que otra cosa que no afecta al disfrute de la película.

La historia de 1666 con una caza de brujas dirigida por gente odiosa hacia aquellos (en este caso aquellas) que son diferentes movidos por un odio irracional es un argumento muy actual con reminiscencias del siglo XXI. Lo que hace que el contraataque de los nerds y los raritos en 1994 para acabar con la maldición sea casi un exorcismo de estos males que aquejan a nuestra sociedad actual.

Toda La Calle del Terror me ha parecido una historia perfectamente desarrollada con los giros, las muertes y las sorpresa situados en el sitio justo. Y además del propio giro que comentaba antes, esta tercera parte tiene varios detalles muy chulos en ambos momentos temporales, 1666 y 1994.

Por ponerle un pero, esta tercera parte es la peor película de las tres. Por un lado con una caza de brujas que se queda mueve por todos los tópicos del género y se me queda un pelín plana ya que más que shock emocional está planteada a modo de exposición de hechos que den las respuestas para el presente de 1994 y consiga que todo cuadre. Y justo a continuación, la resolución final de la historia en 1994, a pesar de algún detalle puntual se me ha quedado también un poco meh. Por un lado por el papel menor que tiene el que ha sido el villano en la sombra todo este tiempo y por las reminiscencias a Strangers things situando el climax en el centro comercial.

En todo caso, aunque diría que puesta en la balanza esta tercera parte es la menos terrorífica y quizá la menos buena de las tres películas, da un buen cierre a la historia en la que todo cuadra a la perfección, de forma que globalmente me siento satisfecho de la experiencia de ver La Calle del Terror durante las últimas semanas.

¡Ah! Y como era perfectamente esperable en este tipo de películas, la última escena en los títulos de créditos deja un elemento abierto que podría facilitar, si a Netflix le cuadra la audiencia, la realización de nuevas películas.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror me ha resultado una buenísima idea, a pesar de su simplicidad y que todos los elementos estaban telegrafiados, nos ha ofrecido un estupendo entretenimiento. Ojalá la audiencia sea buena y tengamos más experimentos similares en el futuro.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de La Calle del Terror Parte 2: 1978, de Leigh Janiak (Netflix)

Tras el disfrute la semana pasada con la primera parte de La Calle del Terror, esta semana viajamos a 1978 para conocer más detalles de la maldición que asola Shadyside y tal vez la forma de acabar con ella. Esta serie de películas dirigidas por Leigh Janiak y estrenadas en Netflix basadas en los libros de R.L. Stine me parecen una idea super exitosa muy bien ejecutada.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1978, la oleada de asesinatos que arrasa el campamento Nightwing, en la ciudad maldita de Shadyside, convierte el veraneo en una macabra lucha por la supervivencia.

La trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas en Netflix continúa con esta segunda parte ambientada en 1978. La calle del Terror es una serie de películas de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak. En esta segunda parte volvemos a encontrar la fotografía de Caleb Heymann, el montaje de Rachel Goodlett Katz y la música de Marco Beltrami y Anna Drubich

En esta segunda parte tenemos de protagonistas principales a Sadie Sink (Stranger Things) como una joven Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978, mientras que Gillian Jacobs (Community) interpreta a la Ziggy adulta del presente de 1994 que cuenta la historia a los jóvenes que sobrevivieron a la noche de terror contada en la primera película.

Junto a ellos encontramos a Ted Sutherland como un adolescente Nick Goode de 1978 que crecerá para convertirse en el Sheriff de Sunnydale (interpretado por Ashley Zukerman) en 1994, a Emily Rudd como Cindy Berman, que encontrará en 1978 las claves que pueden acabar con la maldición de la bruja de Sarah Fier, mientras que McCabe Slye interpreta a Tommy Slater, el novio de Cindy.

Si la primera película nos transportó de forma modélica a los años 90 para una película de terror adolescente, esta segunda parte ambientada en 1978 hace lo propio y realiza un estupendo homenaje a los slashers de esa época (en la que incluyo los primeros años 80) ambientados en campamentos juveniles y/o espacios en medio de la naturaleza en el que unos jóvenes se topaban con más de lo que podían imaginar y no todos vivirían para contarlo.

Como en la primera parte, la película incluye todos los tópicos del género, empezando con que todos aquellos que se drogan o tienen sexo en pantalla acaban muertos por el joven poseído por la maldición de la bruja Sarah Fier. O los chulitos de campamento que se meten con los débiles que en parte acabarán pagando el precio de sus pecados. También tenemos a una protagonista inadaptada (Sadie Sink), enfrentada con una hermana con la que comparte un trauma que una asume y la otra no. La relación entre estas hermanas es el núcleo emocional de la historia y a mi me funciona, creo que gracias a la empatía que me transmiten las actrices Sadie Sink y Emily Rudd, que comparten una buena química entre ellas en pantalla y te crees que son hermanas que en el fondo se quieren pero no pueden evitar discutir todo el rato.

La Calle del Terror 1978 tiene varias muertes super gores que están genial, con hachazos en el cabeza mostrados en primer plano, y unas muertes finales que no por esperadas dejan de ser menos potentes. En general, aunque la película vuelve a ser un contenedor de clichés del género de terror, a mi me funciona de principio a fin y ha conseguido que pasara un rato estupendo. Si te gusta el terror y quieres pasar un buen/mal rato sin mayor pretensión, creo que esta Calle del Terror es un éxito pensado para ti (y para mi)

Entro a partir de ahora en terreno de SPOILERS, ¡estáis advertidos!

Aunque inicialmente yo pensaba que el experimento de Fear Street iban a ser tres películas independientes contando historias historias de terror diferentes con un hilo conector común, no es para nada el caso, ya que esta segunda parte continúa justo al final de la primera, con la adulta Ziggy contando a los niños de 1994 lo que la pasó a ella en el pasado y, con suerte, encontrar la clave para detener a la bruja y acabar con su maldición. Sin embargo, estoy convencido que la tercera película (1666, que se estrenara esta semana) se guarda todavía muchas sorpresas, porque las cosas no son como nos han contado hasta ahora.

Y es que la premisa de dos pueblos vecinos, Sunnydale donde todos son ricos y felices y Shadyside donde son pobres y sus habitantes sufren cada ciertos años el ataque de un serial killer, lo que me sugiere es que los habitantes de Sunnydale firmaron un pacto con el demonio en 1666, de forma que ellos son felices y ricos a costa que sus vecinos paguen el precio en sangre para el demonio. Algo que se confirma al ver que el asesino va únicamente a por los chavales de Shadyside y deja con vida a los de Sunnydale, como vemos con el adolescente Nick Goode o el otro monitor que se acuesta con una de las chicas de Shadyside y a ella la mata pero a él no, confirmando que es una maldición dirigida, no son muertes aleatorias. Es por esto que no creo que Sarah Fier fuera alguien malvado, sino una joven que se intentó oponer a este pacto demoniaco, y acabó pagando el precio. Además, haber encontrado los nombres de los serial killers en el altar en la cueva sugiere que alguna persona de Sunnydale controla la maldición o al menos sabe de su existencia, por lo que los jóvenes creo que van a tener que enfrentarse, además de a monstruos, a personas que intentarán evitar que acaben que la maldición, que provocaría que Sunnydale perdería sus privilegios conseguidos con la sangre de sus vecinos.

Si esto se confirma, aunque sea en parte, lo que me muestra es un buen guión muy bien construido que va más allá de los clichés y los homenajes al género de terror, que puede convertir a esta Calle del Terror en un clásico televisivo que gracias a Netflix podremos ver una y otra vez con nuestros hijos adolescentes.

Comparto el trailer de esta Calle del Terror parte 2: 1978.

La Calle del Terror continúa el éxito narrativo de la primera parte y nos promete un montón de sorpresas para una tercera parte que seguro no me pienso perder.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Viuda Negra de Cate Shortland (Marvel Studios)

Tras más de un año de espera, por fin hemos podido disfrutar de Viuda Negra (Black Widow), el retorno de Scarlett Johansson al personaje de Natasha Romanoff que la lanzó a la fama en su primera película como protagonista en solitario. La película está dirigida por Cate Shortland y promete una montaña rusa de acción y emoción cuando conozcamos el origen secreto de Natasha.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Natasha Romanoff, alias Viuda Negra, se enfrenta a los capítulos más oscuros de su historia cuando surge una peligrosa conspiración relacionada con su pasado. Perseguida por una fuerza que no se detendrá ante nada para acabar con ella, Natasha debe lidiar con su historia como espía y con la estela de relaciones destruidas que dejó atrás mucho antes de convertirse en Vengadora.

Viuda Negra está dirigida por Cate Shortland, guionista y directora de cine y televisión australiana, conocida por sus películas Somersault, Lore y Berlin Syndrome. La película cuenta con un guión del jovencísimo Eric Pearson, a partir de un argumento de Jac Schaeffer (creadora de Wandavision) y Ned Benson. Pearson es un guionista estadounidense de tan sólo 36 años que ha trabajado con Marvel Studios en el guión de Thor Ragnarok (Taika Waititi, 2017), además de escribir varios cortometrajes para su serie de películas Marvel One-Shots. Además de Black Widow, este 2021 se ha estrenado Godzilla vs. Kong que también tiene guión suyo.

La película de 134 minutos cuenta con fotografía de Gabriel Beristain, montaje de Leigh Folsom Boyd y Matthew Schmidt, y música de Lorne Balfe. Viuda Negra va a ser uno de los grandes blockbusters palomiteros de este verano y cuenta con un presupuesto de más de 200 millones de dólares. Debido a su estreno simultáneo en cines y en Disney+ en su apartado Premium de pago, está por ver qué recepción tiene la película en la taquilla, aunque las previsiones previas teniendo en cuenta las preventas indican que va a ser uno de los taquillazos del año.

Junto a Scarlett Johansson como Natasha, tenemos un reparto de autentico lujo en el que encontramos a la estrella en alza Florence Pugh (Midsommar, Mujercitas) como Yelena Belova, una «hermana pequeña» y rival de Romanoff, entrenada en la Habitación Roja de la Rusia Soviética para ser una de sus asesinas, conocidas como las Viudas Negras.​ David Harbour (Stranger things, Hellboy) es Alexei Shostakov / Red Guardian: la contraparte del súper soldado ruso al Capitán América, que es una figura paterna para Yelena y Natasha. Rachel Weisz (La Momia, Constantine) es Melina Vostokoff, una espía experimentada entrenada en la Habitación Roja como Black Widow y una figura materna para Yelena y Natasha. Junto a ellos, William Hurt repite en su papel de General Ross, Ray Winstone como el General Dreykov, jefe de la Sala Roja, y O.T. Fagbene como Rick Mason, el proveedor de suministros de Natasha.

Entrando a valorar la película, creo que Viuda Negra es un entretenimiento de primer nivel más que digno, que intenta combinar unas espectaculares escenas de acción con el elemento emocional, al descubrir una faceta de Natasha que hasta ahora estaba oculta. La película está acertada (y previsiblemente) ambientada justo después de Capitán América: Civil War, cuando Natasha está escapando del gobierno americano y es una fugitiva, pero arranca con una primera escena en 1995 en la que conocemos a la familia formada por Natasha, Yelena, Alexei y Melina, antes de entrar a formar parte las dos niñas en la Sala Roja. De esta forma, el elemento emocional conecta inmediatamente con los espectadores.

El guión me ha parecido correcto en todo y aunque luego en el apartado de spoilers comentaré alguna cosa que me funciona menos, en general creo que está bien trabajado y justifica todos los elementos de forma razonablemente bien. En este sentido, creo que todo el equipo de Marvel Studios se ha empleado a fondo para que todo encaje perfectamente con el resto de películas del estudio y no se genere ningún glitch en el sistema. De hecho, hay un montón de detalles que nos recuerdan a todas las películas previas del MCU que están super bien. Que utilicen el viejo argumento de «El mejor truco que el diablo fue convencer al mundo de que no existía» para justificar que Natasha no buscara la Sala Roja me parece simple pero efectivo.

Scarlett Johansson está muy bien en su papel de Natasha Romanov, aunque eso era algo completamente esperable. Johansson es también productora de la película, por lo que entiendo ha tenido posibilidad de decisión para hacer que la historia para su personaje no fuera sólo acción, sino que el elemento emocional y de expiación de culpas pasadas tuviera un papel central en la trama y en la evolución de su personaje. Viuda Negra merecía una película en solitario, y el resultado final creo que es más que digno. Me gusta mucho que recuperen a la Natasha «conseguidora» de información incluso cuando parece que está siendo torturada, algo que nos devuelve a la primera película de Vengadores de Joss Whedon. Por ponerle un pero al arco del personaje, Natasha está siempre sufriendo en la película, emocionalmente pero también físicamente, y creo que no tiene casi momentos en los que se nos muestre feliz con su recién recuperada (ya veremos por cuanto tiempo) familia.

Luego está la polémica sobre si la película «llega tarde» y eso resta puntos ante la perspectiva conocida que Natasha falleció en Vengadores Endgame, algo en lo que no estoy de acuerdo. Es cierto que el retraso de más de un año provocado por el COVID nos ha roto los esquemas a todos, pero creo que la película llega en el momento perfecto para que aparte de ser un buen entretenimiento, pueda ser planteado como un homenaje a la primera Vengadora de este MCU. El problema no debería ser si la fecha de estreno es buena, mala, pronto o tarde, sino si la película cumple con sus objetivos y entretiene, y la respuesta es si en ambos aspectos.

Si Natasha está en modo «doliente» en casi toda la película, la que sin duda SI está disfrutando es Florence Pugh, cuyo carisma llega a los niveles de Scarlett y hace suyo el personaje de Yelena Belova de forma excelente. Además, teniendo en cuenta que Pugh sólo tiene 25 años, creo que tenemos nueva Viuda Negra para rato con su incorporación al MCU. Volviendo a la película, creo que Pugh y Johansson tienen buena química en pantalla y comparten unos momentos muy chulos durante el metraje. Aparte de todo en general, hay un momento en que Yelena recuerda que todas las Viudas Negras han sido esterilizadas y son incapaces de tener niños que refuerza la condición de víctimas de las niñas expuestas a la Sala Roja y nos devolvió de forma excelente a uno de los momentos más polémicos de Vengadores: La era de Ultron, una polémica absurda, en mi opinión.

David Harbour es el alivio cómico de la película, y no siempre funciona en pantalla, lamentablemente. Y Rachel Weisz tiene un papel pequeño, algo esperado por otro lado, pero se nota lo buen actriz que es porque con muy poco consigue que empaticemos con ella y con su dolor ante su «familia» perdida y de nuevo encontrada. Aunque los personajes tienen suerte dispar en la película, Harbour y Weizs transmiten las tablas que tienen y tienen el carisma justo que deben transmitir en pantalla. En todo caso, tengo que reconocer que al ver la película el jueves en el pre-estreno, no tuve opción de verla en V.O., y estoy convencido que escucharles a todos con acento ruso hubiera hacho que la experiencia seguro hubiera sido mejor.

Viuda Negra cuenta con unas estupendas escenas de acción, y casi sólo por ellas ya merecería la pena ver la película en pantalla grande. El combate entre Natasha y Yelena, la persecución por Budapest o el climax final con el combate / persecución entre Taskmaster y Natasha en el aire son super espectaculares y están super bien rodadas. En el combate cuerpo a cuerpo veo conexiones de Viuda Negra con Capitán América: Soldado de Invierno o la saga de Bourne, con momentos de gran intensidad con la cámara colocada justo en medio de la acción. Y la huida de la prisión rusa o el climax final sirven para recordarnos que estamos ante un blockbuster palomitero de primer nivel, con un gran nivel de espectáculo y acción más grande que la vida. ¡Ah! Y por si quedaba alguna duda, quedaros hasta el final, porque SI hay escena post-créditos, y las implicaciones de lo que ahí nos muestran pinta muy, muy bien.

Bueno, hasta el momento todo bien, ¿no? Lo cierto es que la primera mitad me ha resultado modélica. Sin embargo, encuentro que hay un problema muy importante de ritmo en la segunda mitad, justo cuando toda la familia vuelve a reunirse, con 10 minutos largos en los que la trama se para porque, a pesar de lo que comentaba antes, no terminas de creerte todo el elemento de familia feliz, ni es lógico que algunas acciones pasadas no tengan repercusiones ni castigo en el presente. Por no hablar de unos intentos de humor que no funcionan porque no están bien integrados y en ese momento que se supone es dramático te rompen completamente el feeling de la escena.

De igual forma, no me parece mal que la historia sea sencilla si está bien planteada y ejecutada, pero en Viuda Negra quizá todo el climax es demasiado fácil, incluso aceptando y reconociendo que la preparación previa nos ofrece un giro muy chulo que, de nuevo, nos devuelve a un elemento de las anteriores películas de MCU que está super bien.

Otro problema de Viuda Negra es, ¡sorpresa! el villano. Porque Taskmaster mola los pocos momentos en los que está en pantalla, ofreciendo una creíble sensación de amenaza, que hace que lamentes lo desaprovechado que está el personaje. Junto a Taskmaster, el General Dreykov es un villano de Bond (no de los buenos, de los chungos), que por un lado no aparece en pantalla hasta prácticamente el final, por lo que no hay amenaza en su persona, y cuando lo hace es para ser un villano de opereta que verbaliza su plan malvado para así poder ser detenido. Esto en parte también me ha parecido un problema grave de la segunda mitad de la película.

Por todo lo expuesto, creo que es compatible decir que me ha gustado Viuda Negra y recomiendo su visionado a ser posible en pantalla grande, y a la vez que dentro del MCU se encuentra en la mitad inferior de la lista, muy alejada de las históricas 4 películas de Vengadores, las 3 de Capitán América, Iron Man 1 y 3, Guardianes de la Galaxia 1 y 2 o Doctor Strange. En todo caso, creo que no pasa nada porque una película esté «simplemente bien», en estos tiempos de polarización en las redes sociales y a que algo o es una obra maestra o una basura, creo que se puede y se debe reivindicar una película correcta que cumple de sobra con su función de entretenimiento. No necesito ni pido que todo sea de sobresaliente, un bien 7 también puede estar bien para lo que le pides a una película, y al ejemplo de F9 de hace unos días me remito.

A partir de ahora, entro en territorio SPOILERS, no sigas leyendo a menos que ya hayas visto la película.

El principal problema para mi es que no te acabas de creer el elemento de la familia, algo que es clave en la historia. En 1995 vivieron juntos 3 años en Ohio mientras Alexei y Melina realizan una misión de espionaje para conseguir robar unos secretos que más adelante utilizarán en la Sala Roja. Sí es lógico que Yelena recuerde esos años como los mejores de su vida porque los vivió siendo muy niña y realmente para ella lo fueron. Pero incluso siendo feliz durante esos años, Natasha sabe que están viviendo una mentira, no acaba de justificarse sus ganas de recuperar esa mentira ni a los adultos que la construyeron y luego las abandonaron. Si lo sería en lo relativo a su relación como hermana mayor de Yelena, a la que quiere proteger, pero luego ella reconoce que no intentó buscarla para sacarla de la Sala Roja, lo cual no la deja en buen lugar y queda un poco absurdo.

Y si el elemento familiar resulta increíble para Natasha, lo es aún más para Alexei, aunque en su caso podría tener la justificación que los años en la cárcel podrían haber provocado una visión idealizada de esos momentos, los últimos que disfrutó en libertad antes de ser encarcelado. No, el problema no es tampoco él, sino todo lo relativo a Melina, la «madre» de Natasha y Yelena, ya que conocemos que en los 15 años transcurridos desde que se separaron ha sido la científica que ha creado el mecanismo de control mental que utiliza el General Dreykov para controlar a las Viudas Negras. La justificación de «soy un ratón en el laberinto» es totalmente insuficiente y no cuela, como también lo es su repentino cambio de bando tras años en los que parece que no le importó esclavizar a cientos de jóvenes mujeres para convertirlas en «drones» al servicio de Dreykov.

La sensación que Melina se libra del castigo justo que merecería por sus actos que ayudaron a asentar el control de la Sala Roja hacia las Viudas Negras porque es mujer es una idea terriblemente chunga. Pero sin embargo, se confirma cuando vemos que el climax de la película es ver que un grupo de mujeres se liberan de la opresión de un hombre malo que las esclavizaba. Mira que intento no fijarme en estos detalles cuando veo cine palomitero, pero es que es demasiado obvio y hasta burdo.

Esto conecta con la sorpresa de Taskmaster, y la revelación que NO es un hombre, sino la hija de Dreykov herida hace años por Natasha cuando escapó del control de la Sala Roja. Este era uno de los «pecados» que Natasha llevaba en su consciencia, haber matado a una niña inocente cuando ya estaba libre del control mental, y el hecho que no muriera sirve para que Natasha se quite ese peso de su consciencia, dado que el resto de muertes previas las cometió estando controlada por la Sala Roja. En lo relativo a Natasha, sirve para cerrar su arco argumental, sobre todo porque vuelve a buscarla cuando la Sala Roja está a punto de estallar porque quiere salvarla aunque le cueste la vida. Pero en lo relativo al villano, aparte de lo extraño que resulta que una mujer lleve una armadura masculina, convertirla en otra víctima de su padre, que utilizó su cuerpo herido para experimentar y crear a un luchador con memoria fotográfica, hace que se pierda toda la intensidad en el climax final, lo cual es una pena. ¿Tan difícil era crear a una mujer «villana» que actúa por venganza? Una venganza justa por otro lado, porque Natasha realmente intentó matarla siendo niña, es normal que busque ajustar cuentas. Convertir a Taskmaster en otra víctima de Dreykov impuesto quizá por el ideario políticamente correcto imperante ahora mismo en USA le hace un flaco favor a la película, porque hasta ese momento estaba siendo un gran villano y nos venía bien que hubiera uno, aunque fuera una mujer, ya que si al final el único villano es Dreykov, realmente la película cojea por todos lados.

Esto me conecta a lo que decía antes sobre el guión. Porque si, todo está suficientemente justificado, no puedes decir que haya trampas o fallos en la historia. Pero a la vez, esas explicaciones quedan en estos momentos como demasiado pocas y un tanto endebles. Además que varias situaciones pasan en varios momentos porque si. En ambos casos, no es nada grave, como decía también antes, pero si son pequeñas cosas que hacen que la cosa no cuadre como debería y el disfrute no sea máximo.

A destacar por último la escena post-créditos en la que Yelena en el presente parece estar trabajando, aunque sea en modo freelance, para la Condesa Valentina Allegra de Fontaine, el personaje interpretado por Julia Louis-Dreyfus que ya apareció al final de Falcon y el Soldado de Invierno, y que parece confirmarse que  su organización ¿Hammer? va a trabajar CONTRA los héroes del MCU. Que Valentina ponga a Yelena contra Clint Burton puede provocar un momento chulísimo en el futuro inmediato, quien sabe si incluso en su serie de televisión que Disney+ estrenará antes de final de año. ¿Tenemos a unos Thunderbolts en el horizonte? Estaría chulo, la verdad.

En resumen, Viuda Negra es un estupendo entretenimiento que merece ser vista en pantalla grande. Incluso reconociendo que no es una de las mejores película de MCU, creo que es un digno final al viaje de Scarlett Johansson y su Natasha Romanov.

Comparto el trailer de la película:

Viuda Negra en una buena película de acción con mucho corazón, y aunque no va a estar en mi lista de favoritas del MCU, creo que cumple sobradamente su objetivo y merece ser vista en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 1: 1994, de Leigh Janiak

Gracias a Netflix he empezado a ver el experimento de La calle del Terror, serie de tres películas basadas en las novelas de terror juveniles de R.L. Stine, ambientadas cada película en un momento temporal diferente. 1994, la primera película dirigida por Leigh Janiak me ha parecido un entretenimiento más que digno que celebra las múltiples referencias que homenajea.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras una serie de brutales asesinatos, una adolescente y sus amigos deciden plantarle cara al poder maligno que asola Shadyside, su famosa ciudad, desde hace siglos.

Trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas consecutivamente en Netflix y cada una ambientada en diferentes épocas.

La calle del Terror Parte 1: 1994 es una película de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basado en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. Janiak es una directora principalmente adscrita al terror televisivo. Tras Honeymon (2014), su opera prima, trabajó en series de televisión como Scream u Outcast.

Esta primera parte ambientada en 1994 cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich y una banda sonora alucinante de canciones de la época, entre los que encontramos a Nine Inch Nails, Garbage, Iron Maiden, Bush, Portishead, Cypress Hill, Radiohead o White Zombie, que sinceramente me alegraron el día y me hicieron sentir 25 años más joven.

La película está protagonizada por Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh, Olivia Scott Welch como Samantha, la mejor amiga y pareja lesbiana de Deena en una época en la que era una rareza, Julia Rehwald como Kate y Fred Hechinger como Simon, formando ellos cinco el grupo de chavales que se enfrentará a las fuerzas del mal.

Dado que no he leído las clásicas novelas de terror adolescente de R.L. Stine, no se que vino primero, si el huevo o la gallina. Lo digo porque La Calle del Terror es un catálogo de referencias de multitud de clásicos del cine de terror siendo el primero y más obvio Scream, pero con detalles que van desde La noche de Halloween, el cine de zombies y de maldiciones satánicas, aparte por supuesto de todo el cine basado en novelas de Stephen King. Pero dado que Stine empezó a publicar su serie de novelas en 1989, igual resulta que una gran parte del género de terror ha bebido de él y el homenaje fue en dirección contraria para empezar.

Independientemente de este detalle que al final carece de importancia, lo cierto es que me ha gustado la primera parte de La Calle del Terror. De hecho, al verla con mi hijo de 13 años puedo confirmar que la película es un gran éxito para el target de edad al que se dirige, los jóvenes adolescentes, pero también entre sus padres. En primer lugar, me parece que a pesar de los numerosísimos homenajes (que yo pillo pero mi hijo no), la película me funciona gracias a unos protagonistas con los que curiosamente me hacen empatizar, involucrados en un mundo en el que se encuentra concentrado todo el terror que a uno se le pueda ocurrir, con maldiciones, brujas, zombies o serial killers indestructibles. Hay referentes evidentes, pero creo que los autores los han utilizado desde el respeto máximo y creo que eso se nota durante el visionado.

Como toda buena película adolescente de los 80 y 90, Deena la protagonista es una inadaptada que se sale de la norma y tienen que luchar por ser como ella quiere. Que en este caso es una chica adolescente que sufre porque su amor de toda la vida, su mejor amiga Sam, se ha mudado al pueblo vecino de Sunnydale y siente que la ha perdido para siempre. Los amigos encajan en parte en los estereotipos esperables, con un hermano pequeño friki estudioso de la historia sangrienta del pueblo, o la amiga camella con poca cabeza pero gran corazón.

Y a pesar que toda la película suena a pastiche de cosas ya vistas anteriormente, Stranger Things también viene a la cabeza inmediatamente, lo cierto es que me ha funcionado y me lo he pasado de maravilla viéndola. No es cosa de mi hijo, aunque me gustó verla con él, sino que realmente me ha gustado a mi. Por un lado, a pesar de lo arquetípico de los personajes, con el ligero cambio de la relación de amor lésbico adolescente, lo cierto es que todos me caen simpáticos y creo que es mérito de los chavales actores por un lado, pero también del guión y la puesta en escena que nos da elementos con los que empatizar, a pesar de que sabes que no todos saldrán con vida a esta noche mortal.

El segundo detalle chulísimo es la banda sonora, que me ha flipado de forma increíble, repleta de temazos a cual mejor. Sólo con estas canciones ya me tenían medio ganado. Además, debo reconocer que la película está bien rodada, con unos sustos telegrafiados pero efectivos y una historia que es casi más aventura adolescente que terror, entiendo que debido a la fuente original de las novelas de Stine, aunque con un par de toques gores que estuvieron muy bien.

Es cierto que La Calle del Terror: 1994 no me ha cambiado la vida y puedo sin duda pensar 10 películas mejores de terror que esta. Pero ha cumplido con el objetivo fundamental de entretenimiento, y me deja con ganas de ver las dos siguientes películas que cierren la historia, ambientadas en 1978 y 1966, en las próximas dos semanas. Ojalá acierten con esta historia y se abra la posibilidad de este tipo de narrativa serializada que ofrece unas posibilidades más que interesantes.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror Parte 1: 1994 es un entretenimiento más que digno que nos deja con ganas de que llegue el viernes para ver la segunda parte. ¡A ver con qué nos sorprenden!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de F9 de Justin Lin

F9, la novena película de la serie Fast & Furious, 10 si sumamos el spin-of de Hobbs and Shaw, vuelve con las pilas cargadas gracias al director Justin Lin y un reparto que viene con ganas de ofrecer un espectáculo genial al espectador. Y lo consiguen.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Dom Toretto (Vin Diesel) lleva una vida tranquila con Letty y su hijo, el pequeño Brian, pero saben que el peligro siempre acecha. Esta vez, esa amenaza obligará a Dom a enfrentarse a los pecados de su pasado si quiere salvar a quienes más quiere. El equipo se vuelve a reunir para impedir un complot a escala mundial, liderado por uno de los asesinos más peligrosos y mejor conductor a los que se han enfrentado; un hombre que además es el hermano desaparecido de Dom, Jakob (John Cena). Novena entrega de la famosa franquicia. (FILMAFFINITY)

Justin Lin vuelve a la dirección de la franquicia Fast & Furious tras encargarse de las partes cuatro, cinco y seis. Y aunque sigo pensando que fue James Wan el que nos ha dado la mejor película de la serie, la séptima, desde luego mejora exponencialmente al decepcionante F. Gary Grey de la octava parte. Lin colabora también en el guión en colaboración con Daniel Casey, contando con Stephen F. Windon como director de fotografía, Greg D´Auria, Dylan Highsmith y Kelly Matsumoto en el montaje y música del habitual Brian Tyler.

F9 tiene una duración de 145 minutos y un presupuesto de 225 millones de dólares. En el momento que escribo este post, en medio del fin de semana de estreno en España pero habiéndose estrenado en Estados Unidos y China la semana pasada, la película ya ha recaudado 500 millones en todo el mundo, lo que indica que tenemos el primer gran éxito de taquilla post-Covid o durante-Convid o como lo queramos llamar. Al menos, hasta el Estreno de Viuda Negra la semana que viene.

A los habituales Vin Diesel ( Dominic «Dom» Toretto), Michelle Rodriguez (Letty Ortiz), Tyrese Gibson (Roman Pierce), Ludacris (Tej Parker) Nathalie Emmanuel (Ramsey) y los secundarios Kurt Russell (Sr. Nadie), Hellen Mirren («Queenie» Shaw, la madre de Owen y Deckard) y Charlize Theron como la villana Cipher de la octava película, en esta novena parte tenemos a John Cena como Jacob Toretto, el hermano perdido de Don convertido en villano, y el retorno de Jordana Brewster (Mia Toretto, la hermana de Dom y Jacob) y sobre todo, de Sung Kang como Han, al que creímos muerto al final de la sexta película. 

Empezando en la valoración de F9, solo recordar que la octava película dirigida por F. Gary Gray no acabó de funcionarme y me mostraba unos síntomas claros de agotamiento de la fórmula. En parte esta sensación viene del hecho de lo imposible que resulta ver a unos macarras de Los Angeles o Miami haciendo misiones de super espionaje… con coches tuneados. La suspensión de credulidad tiene un límite, y F&F parecía que lo estaba empezando a cruzar.

Sin embargo, el dotar a la historia de F9 de una apuesta personal para Dom al mostrarnos elementos de su adolescencia y como la muerte de su padre durante una carrera les cambió para siempre a él y a su hermano Jacob (John Cena), me parece un acierto total que consigue que de nuevo nos interese la historia que nos están contando. Una en la que los coches del grupo «cometen» unas locuras esperables y super divertidas.

Echo de a La Roca y a Jason Statham, sobre todo porque su ausencia nos quita las escenas de acción over-the-top a las que nos habían acostumbrado, limitándose la película a los stunts de los vehículos excepto en dos momentos puntuales. Pero esta ausencia es normal teniendo en cuenta que ambos tuvieron su propia película en 2019, justo antes de la película. En todo caso, es justo indicar que la película suple esta falta de carisma con toques de humor y unas escenas de acción loquísimas que en la sala en la que la vi hizo que el público nos carcajeáramos de pura diversión en varias ocasiones.

El hecho diferencial de esta franquicia de Fast & Furious es que los productores y directores saben que todo es una flipada increíble e imposible, pero nos lo muestran igual porque confían en la complicidad del espectador y nuestras ganas de disfrutar. El personaje de Roman suele resultarme cargante y el humor a su costa no me suele funcionar, pero no se porqué en esta F9 la cosa cambió y consiguió que me riera bien a gusto en varias ocasiones. De hecho, su teoría de que son «inmortales» porque las cosas que hacen son imposibles y deberían haber muerto hace tiempo me parece un momento super definitorio de la franquicia, no sólo por el cachondeo que genera en sus amigos, sino porque a nivel meta, Roman tiene razón: estos personajes ya forman parte de la historia del cine (mal que les pese a los «culturillas») y dentro de 20 años cuando los actores estén retirados, habrá gente que seguirá viendo estas películas y disfrutando con ellas. Si, Roman, puedes estar seguro que eres inmortal.

Curiosamente, para ser una película de dos horas y media de película, que pasan volando, F9 tiene menos sets de acción que lo esperado, de hecho, son sólo el inicial en la jungla, la persecución en Edimburgo y el climax final en Tbilisi. Y ya. Tres escenotas repletas de momentazos y WTF?! a mansalba, pero casi diría que son pocas, en realidad. Sin embargo, esto queda bien maquillado por el desarrollo de los personajes y los detalles de la relación de Dom y su hermano Jacob.

F9 sabe en qué liga juega y ofrece al espectador un entretenimiento más que digno. Y creo que va a ser uno de los grandes estrenos veraniegos junto a Viuda Negra y, espero, The Suicide Squad de James Gunn. Sin embargo, puestos a comentar los elementos menos buenos para mi, hay varios elementos de los que hablar. El primero es el propio Vin Diesel. El actor, ya con 53 años, es terrible como siempre lo ha sido, con unas nulas nulísimas dotes de interpretación. Y eso no es nuevo, claro, nunca supo actuar. Pero ahora sin la Roca o Statham para cubrirle un poco, la película adolece de falta de carisma por todos lado. Máxime cuando teniendo a John Cena en pantalla, el guión tampoco le da margen de hacer cosas chulas en pantalla que nos hagan que nos creamos que el personaje es el tío duro que sabemos que es el actor. Tras las públicas desavenencias que Diesel tuvo con La Roca y Statham, parece como si en su papel de productor evitara a propósito que nadie le hiciera sombra.

Y esto tiene dos problemas. El primero, que a pesar de que intentan que Toretto sea el p&%$ amo en pantalla, realmente es que no te lo crees (nunca lo hice) porque Diesel físicamente nunca dió la talla, pero es que ahora se nota que está mayor. Y por otro lado, boicotear al villano de la película hace que todo parezca random total, esbirros a los que aporrear o coches que destruir sin más, provocando una preocupante falta de amenaza hacia nuestros protagonistas.

El otro problema viene provocado por el trailer, que te spoilea los principales WTF?! de la película, lo cual me parece una tomadura de pelo. Y más cuando diría que los espectadores acudiriamos igual al cine no nos los hubieran mostrado estas escenas. De hecho, casi esperaba que a modo Endgame se hubieran guardado algo muy loco para el climax, pero no, ahí tienes el mega transporte acorazado. Esto si me parece un desastre, qué queréis que os diga.

En todo caso, F9 hizo que mi hijo y yo pasáramos un rato estupendo, así que no tengo dudas que volveremos al cine a ver la próxima F10, supongo que ya en 2023. Aunque F9 estuvo genial, sí creo que Diesel y el resto de productores deben plantearse en serio cerrar esta franquicia antes de caer en la locura y la repetición. Un cierre que si las crónicas no están equivocadas, sucederá en F11. Ahí es nada.

Comparto el trailer de la película:

F9 ofrece lo que se espera de ella y nos da un chute de diversión en vena. A veces no hay que pedirle nada más al cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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