Imperio 0A y 0B de Al Ewing, Dan Slott, Pepe Larraz y R. B. Silva (Marvel Comics)

Marvel sigue preparando el camino hacia IMPERIO, el evento galáctico de 2020 protagonizado por los Vengadores y los 4 Fantásticos. Y tras el prólogo 0 del mes pasado en el que conocimos la histórica enemistad entre Krees y Skrulls y el cambio de statu-quo con el nuevo monarca que ha unido a ambas razas, este mes conoceremos la previa a esta historia desde el punto de vista de los dos grupos protagonistas, realizados por unos equipos creativos de ensueño.

 

IMPERIO 0A de Al Ewing, Pepe Larraz y Marte Gracia (Los Vengadores)

Tony Stark despierta de extraños sueños mientras una llamada de auxilio llega hasta Los Vengadores. En la nueva Zona Azul de la Luna, los Cotati esperan noticias de un enemigo que podría aniquilarlos. El Mesías Celestial ha regresado, pero ¿están listos Los Vengadores para escuchar el mensaje?

Tener a un fuera de serie como Pepe Larraz dibujando este comic hace que se convierta en una compra obligada. Larraz con la colaboración de Marte Gracia en los colores ofrece unas página estupendas repletas de dinamismo y una perfecta caracterización que confirman que domina igual de bien a los Héroes más poderosos de la Tierra que a los mutantes de Krakoa. 

Además, Al Ewing en los guiones presenta una historia que se siente fresca pero que está construida a partir de la rica historia de la enemistad de los Krees contra los Skrulls, recordándonos además la existencia dela tercera raza en discordia, los Cotati. Además, Ewing no solo plantea la situación que provoca la implicación en de Los Vengadores en este nuevo conflicto Galácticos, sino que plata las semillas de lo que creo que va a ser el giro de este evento.

Estos números cero prácticamente su única función es llamar la atención ante lo que está por venir, y en este caso considero que el éxito es total. Ya estaba convencido a comprar este evento de Los Vengadores y los 4 Fantásticos, pero tras estas páginas se que nos lo vamos a pasar muy bien.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

IMPERIO 0B de Dan Slott, R.B. Silva, Sean Izaakse y Marte Gracia (Los 4 Fantásticos)

Sigue el prólogo del evento Marvel del verano. En el más insospechado de los lugares, Los 4 Fantásticos contemplan el conflicto final de la Guerra Kree-Skrull. El destino de sus guerreros marcará un desafío para La Primera Familia en los años venideros.

Este número de los 4 Fantásticos me ha parecido bastante inferior al de los Vengadores. R.B. Silva realiza un gran trabajo en el dibujo, pero la verdad es que la historia de Dan Slott me ha parecido bastante chorra, como ya me pasó con los comics de la serie regular hasta que la dejé. Slott ya presentó el Casino Espacial en su Silver Surfer y ahora aprovecha para recuperarlo en serie actual de los 4 Fantásticos, pero de momento no le veo la gracia.

Realmente, el único interés del comics es presentarnos a N’Kalla y Jo-Venn, los jóvenes Skrull y Krees que seguro van a tener una gran importancia en el evento Imperio del que estos números han servido de prólogo.

Pero debo reconocer que el 0A me dejó con ganas de seguir leyendo el evento y este número no tanto. Algo que supongo ya muestra que para mí veo a Ewing mucho más entonado que Slott en los últimos tiempos en Marvel. Y este número no fue una excepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

En resumen, a partir de los prólogos que acabamos de leer, creo que Imperio pinta a que va a ser una historia repleta de épica y momentazos que espero voy a disfrutar un montón. Además, Marvel deja claro la importancia de estos prólogos al involucrar a los dibujantes de Dinastía de X y Potencias de X, de forma que NO son rellenos sin importancia.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Peaky Blinders Temporada 5 (Netflix)

Y llegó el día que Peaky Blinders bajó el nivel. Cierto es que la cuarta temporada me parece insuperable, pero eso no quita que la quinta y de momento última temporada que acabo de ver en Netflix me haya parecido la menos buena hasta ahora, aunque igual de entretenida y carismática.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Octubre de 1929. El crack de Wall Street destruye las inversiones de la familia Shelby en Estados Unidos. Mientras, en Inglaterra, la banda escocesa de los Billy Boys busca arrebatar el control del crimen de los Shelby, mientras Tommy en la Cámara de los Comunes conocerá a Oswald Mosley, político que busca crear un nuevo partido Fascista y Reino Unido y amenaza la estabilidad del pais.

La quinta temporada se emitió entre agosto y septiembre de 2019, y es de momento la última en emitirse, aunque su creador Steven Knight ha expresado su intención de rodar dos temporadas más, que nos lleven hasta los albores de la Segunda Guerra Mundial en 1940. Los seis episodios de esta temporada han sido dirigidos por Anthony Byrne y escritos por el propio Knight.

En esta quinta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Finn Cole como Michael Gray, el hijo de Polly, Harry Kirton como Finn Shelby, el pequeño de los hermanos y Aidan Gillen como Aberama Gold.

En esta quinta temporada tenemos las incorporaciones de Sam Claflin como Oswald Mosley, un político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, que se va a convertir en el gran enemigo de Tommy. Brian Gleeson como Jimmy McCavern, líder de la banda escocesa de los Billy Boys aliado de Mosley que buscará destruir el imperio de los Shelby y la siempre espectacular Anya Taylor-Joy como Gina Gray, la esposa americana de Michael, completan los principales personajes de esta serie, que se caracteriza por otro lado por su sensación coral.

Ya he comentado en otras ocasiones que aparte del extraordinario reparto encabezado por Cillian Murphy, lo que más me gusta de Peaky Blinders es la espectacular recreación histórica del mundo criminal de Birmingham y en general de la propia Inglaterra. En este sentido, ahora que asistimos al final de la década de 1920, está genial ver como la serie se enfrenta a hechos históricos como el Crack de Wall Street de 1929 y el alzamiento del fascismo que nos acabó conduciendo a la segunda Guerra Mundial.

Ahora que Tommy es un respetable hombre de negocios y político, estas circunstancias van a dinamitar su ordenada existencia de los últimos tiempos, tras enfrentarse a la vendetta de la familia Changretta. Y esto llega e un momento en el que los excesos de toda una vida parecen estar pasándole factura a Tommy. Frente a la cuarta temporada que marca el punto alto de la serie, en esta nueva hay una sensación que Tommy Shelby se ha convertido en su peor enemigo.

Hablando de la cuarta temporada, está claro que si la has visto (como yo), es imposible que no quieras ver este nuevo capítulo de la historia. Y dado que Tommy, Polly, Arthur, Ada o Michael son ya casi como de la familia, sus desventuras y problemas interesan y hacen que estés implicado con ellos desde el minuto uno. En ese sentido, Peaky Blinders T5 es super entretenida y ofrece un más que buen entretenimiento.

Otro elemento destacable es que la serie muestre justo ahora el nacimiento del fascismo en Reino Unido en 1929, precisamente tras el crack de la bolsa que arruinó a muchas familias, sobre todo en Estados unidos, pero también en U.K. Esto tiene una correlación indudable con el surgimiento de los populismos en Europa tras la crisis financiera de 2008, y da un poco de miedo comprobar como los frentismos que se crearon en Europa en 1930 que desembocaron en la 2ª Guerra Mundial se están viendo casi copiados en la actualidad.

Además, dado que estoy enamorado de Anya Taylor-Joy desde que la conocí en Múltiple y en La Bruja, descubrirla en esta quinta temporada me ha encantado, aún reconociendo que interpreta un papel muy pequeño y secundario.

En lo menos bueno, aunque la temporada es super entretenida y sus 6 episodios me siguen pareciendo la duración perfecta, me parece que esta tanda sufre porque no tenemos el carisma de un Adrien Brody o un Tom Hardy como antagonista. Sam Claflin como el político Oswald Mosley me parece que está correcto sin más, cumpliendo su función, pero no llega a dar una réplica a la altura de Cillian Murphy.

Sin embargo, el gran problema de esta temporada es que no es una historia completa como fueron las anteriores. Cierto que normalmente Steven Knight nos dejaba con un giro final que nos dejaba un poco rotos, sin ir más lejos con el final de la primera temporada, pero globalmente podía decirse que el núcleo de la historia quedaba cerrado. Esto no pasa ahora, hasta el punto que tras el sexto episodio, la historia, TODA, queda completamente colgada, hasta el punto que me sentí hasta un poco estafado con el final planteado.

Dicho esto, debo reconocer el control del ritmo y la tensión narrativa que nos ofrece Steven Knight en estos capítulos. Una vez pasado el shock del crack bursátil del primer episodio, los siguientes episodios me estaban pareciendo un poco intrascendentes, pero ha resultado que es porque se estaba guardando un último episodio repleto de giros, sorpresas, traiciones y un cliffhanger monumental, siendo de largo el mejor de toda la temporada. En ese sentido, la sensación de intrascendencia ha resultado estara provocada porque Knight estaba construyendo narrativamente, pero no para esta quinta temporada, sino de cara a la sexta.

Que estas líneas no os confundan, cuando se estrene la nueva temporada yo estaré el primero en la cola (metafórica) para verla, pero que me siga encantando Peaky Blinders no significa que no vea que esta quinta temporada se me haya quedado demasiado corta, lo cual es la primera vez que me pasa.

Comparto el trailer de este temporada:

La 5ª temporada de Peaky Blinders está por debajo de las anteriores pero sigue siendo un estupendo entretenimiento. Y ahora, solo nos queda esperar noticias sobre cuando se estrenará la sexta, que entiendo no será hasta 2021 como pronto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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¡Saludos a todos!

Aliens vs Predator de Randy Stradley, Phill Norwood y Chris Warner (Dark Horse)

Uno de los comics más icónicos de Dark Horse Comics es sin duda la miniserie Aliens vs Predator, la primera reunión de estos iconos cinematográficos publicada en Estados Unidos entre junio y diciembre de 1990, y que fue realizada por el escritor Randy Stradley y los artistas Phill Norwood y Chris Warner.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los humanos han colonizado Ryushi, sin saber que el planeta es usado por los Predators para la caza ritual de Aliens. Cuando las tres especies se cruzan, casi todo lo que puede salir mal lo hace. Para salvarse a ella y a sus colonos, la jefa de la colonia Machiko Noguchi debe forjar una tregua incómoda con el líder Depredador para luchar contra las hordas de xenomorfos engendrados por una reina alienígena desatada.

A lo largo de la historia, los monstruos más poderosos de la pantalla se han enfrentado: en la década de 1940 fue Frankenstein Meets the Wolfman, en los 60 fue King Kong vs. Godzilla, y en los 90 fue Aliens vs. Predator, comic que les reunió por primera vez catorce años antes de su primera película.

Tras el éxito de los comics de Aliens (1988) y Predator (1989) y a punto de publicar la primera miniserie de Terminator (1990), en Dark Horse empezaron a plantearse cual debía ser su siguiente comic destinado al éxito. Fruto de este brainstorming, parece ser la idea de unir en un comic a los Aliens y los Predators fue de Chris Warner, artista de la primera miniserie de Predator y editor de Dark Horse, imitando las clásicas historias de monstruos de la Universal, y simplemente pensando en cosas guays que nunca se habían visto en pantalla y a él le gustaría ver.

Randy Stradley es un editor y escritor de Dark Horse Comics, y continúa viviendo en Portland, Oregon. El número 86 de la serie Star Wars de Marvel en 1984 fue su primer trabajo en la industria del cómic. Más tarde se convirtió en socio de Mike Richardson, quien fundó Dark Horse Comics en la década de 1986, centrándose en la linea de cómics basados en licencias de películas. Además de Aliens vs Predator, Stradley ha escrito numerosos comics de Aliens y Star Wars para la editorial del Caballo Oscuro. En la pequeña Dark Horse de la época fue casi la única opción para guionizar esta miniserie de cuatro números, más un prólogo publicado en la antología Dark Horse Presents.

Visto en perspectiva, la elección de Phill Norwood como dibujante de esta miniserie fue un tanto polémica aunque globalmente acertada. Norwood, afincado en Los Angeles, era un ilustrador que trabajaba para la Industrial Light & Magic creando storyboards para películas. Su único trabajo en el mundo del comic previo a este Aliens vs Predator fue una historia corta en el Dark Horse Presents 33, “Project: Overkill”, junto al guionista Eric Luke.

Gran fan de ambas franquicias, aceptó encantado la posibilidad de dibujar esta serie, pensando que sería un trabajo similar a los storyboards, enviando un primer boceto para su aprobación para luego realizar el lápiz definitivo. Junto a Norwood, el veterano Karl Story que realizó las tintas de los dos primeros números, mientras que Robert Campanella entintó los dos últimos. Monika Livingston coloreó toda la serie, trabajo que resultó bastante polémico, con Pat Brosseau en la rotulación.

Aunque lleno de ilusión, el trabajo le vino un poco grande a Norwood, que se disculpó públicamente con sus compañeros al no cumplir algunas fechas de entrega, lo que perjudicó el trabajo posterior del resto de artistas. Además, mientras estaba a mitad del dibujo del tercer número, recibió una llamada de JAMES CAMERON, con el que ya había trabajado en The Abyss, para que realizara los storyboards de Terminator 2: El día del juicio final. Este encargo era demasiado bueno, y aunque inicialmente pensó que podría realizar ambos encargos simultáneamente, a duras penas pudo terminar todas las páginas del tercer número, por lo que finalmente tuvo que abandonar la serie. El veterano Chris Warner, que acababa de terminar de dibujar la primera miniserie de The Terminator también en Dark Horse, pudo encargarse con su habitual solvencia del último número.

Para ir abriendo boca, Dark Horse publicó 3 historias cortas a modo de preludio o introducción de esta miniserie en Dark Horse Presents en blanco y negro. Están páginas obra de Stradley, Norwood y Story fueron publicadas a los pocos meses en el comic Aliens vs Predator nº 0. En tomos posteriores se ha publicado una versión coloreada de estas páginas. Mike Mignola realizó la portada del número 0, mientras que Chris Norwood dibujó las de los 3 comics que dibujó. La guinda del pastel fue el espectacular Dave Dorman, que pintó la portada del cuarto número, para mi la mejor de la toda la serie.

La historia de Stradley se mueve dentro de un tono de blockbuster palomitero y planta las bases de lo que hemos visto luego en muchas obras posteriores. Los Predators usando a los Aliens como rito de iniciación de los jóvenes cazadores, con unos humanos atrapados en medio por accidente. Al tener los Predators unos valores “racionales”, los humanos pueden convencer al menos a algunos de ellos para colaborar antes la amenaza de los Aliens. Por último, como suele suceder en este tipo de historias, la codicia humana es el desencadenante de todo, al provocar de forma involuntaria infiltración de los Aliens en el complejo humano del planeta Ryushi.

Dentro de esta premisa general, la elección de la protagonista, Machiko Noguchi, una novata jefa de la colonia que aprenderá que existe vida más allá de las salas de reuniones y de los despachos, me parece una elección brillante y funciona de maravilla. Además, dado que estamos ante una historia completa en 4 números y 112 páginas en total, Stradley va al grano desde la primera página, marcando un ritmo que no afloja hasta el final del comic.

En el apartado gráfico, se nota la habilidad de Norwood como artista de storyboards, ya que sus páginas son super dinámicas y cuenta con unas estupendas escenas de acción. Si la parte de la acción es un éxito, también acierta en la creación de personajes y el diseño de seres alienígenas y de la colonia humana de Ryushi. Los humanos son claramente reconocibles y transmiten mucha personalidad, lo que habla muy bien de la capacidad de Norwood al dibujo. Sí hay que reconocer que algunas páginas de su tercer número se ven más apresurados que el resto, algo normal sabiendo el problema que tuvo que le obligó a abandonar el comic.

Chris Warner en el cuarto número ofrece un dibujo de línea clara que cuenta también de maravilla la historia, aunque quizá vi a Norwood ofrecer planos de cámara más dinámicos e interesantes. Globalmente, creo que el apartado artístico de esta miniserie luce a gran nivel, aunque es cierto que los colores planos de Monika Livingston para este comic quedan un poco anticuados leído el comic hoy en día, teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a los coloreados digitales actuales.

Comparto las primeras páginas de esta miniserie:

Aliens vs Predator es un excelente miniserie que abrió a los fans un mundo nuevo que durante muchos años sólo podiamos disfrutar en los comics, y que aún ahora sigue ofreciendo un más que notable entretenimiento. Un clásico con todas las letras que 30 años después de ser publicado merece ser conocido por las nuevas generaciones de lectores.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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Predator de Mark Verheiden, Chris Warner y Ron Randall (Dark Horse)

Tras el éxito de Aliens, Dark Horse amplió sus comics basados en franquicias cinematográficas con Predator, creando un excelente comic de acción escrito por Mark Verheiden, guionista del comic de Aliens, y dibujada por Chris Warner y Ron Randall, que aspiraba a ser secuela de la mítica película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Los Predators han vuelto, solo que esta vez su terreno de caza no son las selvas tropicales de América del Sur, ¡es la selva de asfalto de la ciudad de Nueva York! Es el verano más caluroso hasta la fecha, y el detective Schaefer sospecha que la desaparición de su hermano está ligada de alguna manera a la ola de horribles asesinatos que asolan Nueva York.

Predator, posteriormente denominada “Jungla de asfalto”, fue la primera serie publicada por Dark Horse basada en el mítico personaje creado por Jim y John Thomas para la película de John McTiernan protagonizada por Arnold Schwarzenegger de 1987. El comic fue creado por el escritor Mark Verheiden, recién finalizada su exitosa miniserie de ALIENS, dibujada por Chris Warner y Ron Randall, entintada por Sam de la Rosa, Randy Emberlin, Warner y Randall, coloreada por Chris Chalenor, con Randy Stradley de editor y portadas de Warner.

Predator fue una miniserie de cuatro números publicada por primera vez en Estados Unidos entre junio de 1989 y marzo de 1990. A destacar que la segunda película de la franquicia Predator 2 (Stephen Hopkins), con la que tiene numerosas similitudes, se estrenó unos meses más tarde, en noviembre de 1990. El éxito de este comic sirvió par lanzar una exitosa línea de miniseries protagonizadas por este cazador alienígena. En España, Norma Editorial publicó esta miniserie en 1991.

Chris Warner, es un dibujante y editor de comics. Tras trabajar para Marvel y DC en los años 80 en comics como Alien Legion, Moon Knight, Doctor Strange o Batman, empezó a trabajar a con Dark Horse, siendo el creador de Barb Wire y su mundo de Steel Harbor dentro de la línea Comics´ Greatest World. Es además el creador de la imagen de Ghost, personaje para el que ha escrito varias miniseries.

Dentro de la línea de Dark Horse de franquicias cinematográficas, dibujó las primeras miniseries de Predator (en colaboración con Ron Randall) y Terminator, junto al guionista John Arcudi, publicada en 1990-91. Dibujó el último número de la mítica Aliens vs Predator, y ha colaborado en múltiples miniseries, ya sea como dibujante, entintador o escritor.

Como ya hizo con la miniserie de Aliens, Dark Horse planteó este comic como una secuela directa de la película Predator de 1987. La idea original era que estuviera protagonizado por el personaje de Dutch Schaefer (Arnold Schwarzenegger), que tras abandonar el ejército estaría trabajando como policía en Nueva York. Arnold finalmente no participó en Predator 2 al exigir un aumento de su salario y preferir participar en Terminator 2, algo que el tiempo demostró un acierto. Por este motivo, finalmente el guión se modificó para convertir al protagonista en el hermano de Dutch, el detective John Schaefer. En todo caso, Dark Horse tampoco se rompió la cabeza, haciendo que John Schaefer fuera un Schwarzenegger rubio.

El éxito arrollador de esta miniserie hizo que Dark Horse lanzara un montón de series ambientada en múltiples localizaciones y por personajes diferentes. Sin embargo, Verheiden volvió a este mundo para escribir las dos secuelas directas de este comic con John Schaefer de protagonista: Predator: Cold War (1991) y Predator: Dark River (1996).

El principal elemento que llama la atención de esta miniserie es que parece (es) un calco del guión de Predator 2. Dado que este comic fue publicado bastante antes que se estrenara la película, uno pensaría que la película se basó en este comic, y de hecho, Chris Warner afirma con rotundidad que «Las tramas básicas de la película y la serie de cómics son casi idénticas. Probablemente sea la primera vez que una serie de cómics tuvo un efecto en la franquicia cinematográfica que la inspiró”.

Sin embargo, Los guiones de Predator 1 y 2 fueron escritos por Jim y John Thomas, creadores de la franquicia, y desde el primer momento tras el éxito de la primera película se habló de que una eventual secuela estaría ambientada en Nueva York, al ser la “jungla de asfalto” más icónica de los Estados Unidos. En este sentido, el cambio en la película de Nueva York a Los Angeles fue por motivos presupuestarios, mientras que los comics nunca tuvieron este tipo de restricciones.

Esto me hace pensar que la idea de situar una secuela fuera de la jungla para hacer la película diferente al original era tan evidente y lógica que no creo que nadie copiara a nadie, sino que desarrollaron la historia que tenían delante suyo. Sin embargo, dicho esto, dado que durante el rodaje de Predator 2 es público y notorio que hubieron múltiples reescrituras, no sería descartable que aprovecharan el comic de alguna manera a modo de storyboard para alguna escena, en concreto la del ataque inicial del Predator al ático del jefe de la banda.

Mark Verheiden plantea este comic como un blockbuster palomitero de acción, y lo cierto es que el comic funciona de maravilla y se lee en un suspiro. De hecho, como comentaba antes, es genial leer un comic con ideas super locas que no están limitadas por un presupuesto o unos días de rodaje, como sí le pasó a Stephen Hopkins para filmar su película. Por ejemplo, todo el climax de este comic difiere completamente respecto a la película al plantear una guerra total del ejército y los Predator sobre la superficie de Nueva York, mientras que la película se movía hacia el sótano de la fábrica cárnica donde estaba enterrada la nave del Predator, para poder rodarlo todo en un set. Hay que reconocer por tanto que aunque la premisa inicial es idéntica, el comic y la película toman caminos diferentes desde casi el minuto uno.

El éxito del comic está también en el apartado artístico. Chris Warner es un artista de línea clara centrado en ofrecer una correcta narrativa, y sus personajes son siempre icónicos y reconocibles. Aunque dibujó los cuatro números, en los dos últimos necesitó la ayuda del también dibujante Ron Randall, que terminó convirtiéndose en dibujante “titular” de la franquicia al dibujar las siguientes miniseries protagonizadas por John Schaefer, Cold War y Dark River.

En este sentido, tengo que reconocer que Randall me parece muchísimo más flojo que Warner en todo, no solo en la rigidez de sus personajes y su limitada expresividad, sino también con una narrativa mucho más floja. En todo caso, en lo relativo a esta miniserie en concreto, sus páginas no desentonan y el resultado final está bastante cohesionado.

Predator es un estupendo comic de acción que hoy en día sigue siendo super disfrutable y que confirmó el filón que Dark Horse había conseguido con su línea de comics de licencias cinematográficas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

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¡Saludos a todos!

Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros