Crítica de Patrulla-X 1-5 de Jed MacKay, Ryan Stegman y Netho Diaz (Marvel Comics – Panini)

Comento mis impresiones del primer arco de la nueva etapa de Patrulla-X de Jed MacKay como parte del relazamiento From The Ashes. Unos comics dibujados por Ryan Stegman con J.P. Mayer y por Netho Díaz con Sean Parson, todo ello con color de Marte Gracia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Desde las cenizas! Krakoa ya no está, Orchis ha caído, pero La Patrulla-X permanece, siempre. Cíclope lidera, porque es lo que sabe hacer. La Bestia construye, porque es lo que sabe hacer. Desde su nuevo hogar en Alaska, La Patrulla-X ha izado la bandera de la rebeldía. Los asuntos mutantes son sus asuntos. Únete a ellos en su lucha por el destino de la especie mutante.

La Patrulla-X acude a una crisis en San Francisco. ¿El problema? Una invasión alienígena. ¿Bastan con seis personas-X para resolverlo? Además, ¿cómo consiguieron los mutantes hacerse con su nuevo cuartel general y qué supone eso para ellos? Mientras Cíclope tiene un encuentro con las autoridades, La Patrulla-X descubrirá que su nuevo hogar no es tan seguro como parece.

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Mientras La Patrulla-X intenta desentrañar la conspiración organizada contra ellos, Idie y Magik trabajan para investigar una más cercana. Merle esconde más secretos que los que se guardan en la Fábrica, y las dos mutantes deben salir a las calles en busca de respuestas.

¡La noche de hierro! ¿Qué debe la ciudad de Merle (Alaska) a La Patrulla-X? ¿De dónde ha salido ese Centinela desactivado que se cierne sobre la población? Y lo más importante, ¿qué buscaba? Además: la derivada que menos esperabas de La Era de Krakoa.

Este primer arco de la nueva etapa de Patrulla-X comprende X-Men 1-7 USA.

Tras una etapa tan larga y problemática como fue la Era de Krakoa, Marvel Comics tenía una patata caliente en lo relativo al relanzamiento de la franquicia mutante. La nueva etapa From the ashes ha cumplido 7 grapas USA en la cabecera principal de Patrulla-X, y si bien aún es pronto para conclusiones, si podemos hacernos una buena idea de lo que la oficina X ha planteado.

El primer elemento a destacar es que Jed MacKay es un guionista todo terreno que sabe plantear comics con el corazón en el sitio correcto con unos personajes que sientes que son los de siempre, a diferencia de lo que pasó en varios momentos de la Era de Krakoa. La nueva alineación formada por Cíclope, Bestia, Mariposa Mental, Chico Omega, Temple, Magik y Juggernaut, más Magneto de invitado en la retaguardia de su base en Alaska, me parece un grupo amplio pero equilibrado, que le va a dar la oportunidad de hacer todo tipo de historias a MacKay. Me gusta que MacKay no empiece de cero como si Krakoa no hubiera existido, y sitúa la base mutante en Alaska en una antigua fábrica de Centinelas desmantelada por los Vengadores. Esto permite establecer rápidamente la parte de «temidos y odiados» que está intrínseco en el ADN de los X-Men. Pero aunque Cíclope y compañía tendrían todo el derecho a estar enfadados con el mundo humano, su misión en lo fundamental no ha cambiado: encontrar y proteger a mutantes en peligro, salvando a quien sea necesario cuando haya una amenaza, sean humanos o mutantes.

MacKay es un escritor muy inteligente. Una de las cosas que más me gustan de él es que tiene claro las herramientas del medio comiquero mainstream de superhéroes, usándolas de forma modélica para crear historias super entretenidas que consiguen que conectes y te preocupes en los protagonistas. Scott Summer es el líder perfecto del grupo, con un Hank McCoy más preocupado del laboratorio que de pelear en la calle. Junto a ellos, me gusta mucho que MacKay plantee números centrados en miembros concretos del grupo, como el número 5 USA protagonizado por Mariposa Mental y Chico Omega, o el número 6 con Illyana y Temple, además de plantear equipos poco habituales, como el del número 4 sin Cíclope, que permite que surge la sensación que estamos viendo cosas nuevas, algo poco habitual en la franquicia mutante.

Me parece además muy interesante que MacKay vuelva a la idea de la grapa como contenedor de historias que deben ser satisfactorias en si mismas. Estoy tan frustrado con la moda de las historia-río tipo Hickman en las que las grapas no cuentan nada porque son parte de un puzzle mayor que agradezco esta vuelta a los orígenes en la que cada grapa es una misión en si misma, aunque dentro de una narrativa mayor. Dándonos historias satisfactorias que merecen ser leídas mes a mes.

Y hablando de Hickman, una de las ideas más idiotas de la Era de Krakoa fue la de hacer que no hubieran mutantes malvados, al pertenecer todos a la gran familia de Krakoa. Esto por supuesto no fue tanto así, pensando por ejemplo en el cáncer que supuso Mr. Siniestro dentro del Consejo Silencioso. Pero en su mayoría, las historias eran «mutantes vs humanos y robots». MacKay rompe con todo eso en estos primeros números, al utilizar a mutantes malvados como Desvanecedor, Trevor Fitzroy, al Hombre de Azucar y a Cassandra Nova como provocadora de lo que está sucediendo. Junto a ellos tenemos al nuevo enemigo 3K, una escisión de Orchis que han descubierto cómo activar el gen-X en humanos adultos. El alcance de su plan está todavía en las sombras, pero esto ha permitido a MacKay ofrecernos un buen conjunto de historias en este arranque de la colección.

Otro tema que merece un comentario es el descubrimiento que algunos mutantes sufren una nueva enfermedad, E.D.A.-R. Enfermedad Degenerativa Asociada a la Resurrección, que ha surgido a partir de un defecto de las resurrecciones krakoanas y que provoca que los mutantes enfermos pierdan el control de sus poderes. Esto es una variación del Virus Legado 30 años después. Y por un lado entiendo que ha pasado mucho tiempo desde esa historia, hay toda una nueva generación de compradores que igual ni la conocen. Pero al mismo tiempo me da una pereza enorme que empiecen a plantear comics con la duda de ¿Quién será el siguiente enfermo? En todo caso, hasta ahora MacKay se ha ganado mi respeto como guionista, así que tengo claro que hay que darle margen para que desarrolle la historia que quiera.

Cosa que no se si va a poder, pensando que el próximo mes se inicia el primer crossover de la franquicia, «Asalto a Graymalkin», que cruzará este comic con Imposible Patrulla-X de Gail Simone, a la que sucederá otro evento ya con toda la línea mutante. Creo que MacKay es un team-player, pero al final la duda es si está escribiendo SU historia o lo que le dicta Tom Brevoort que tiene que pasar para que todo encaje con los planes a gran escala de la franquicia.

En el apartado artístico, Ryan Stegman con J.P. Mayer dibuja los 5 primeros números de la serie, con Netho Díaz con Sean Parson los dos siguientes, todo ello con el color de Marte Gracia. Cuando leí el primer número USA, reconozco que el dibujo de Stegman no acabó de cuadrarme, por ejemplo con la forma en que dibujaba a Cíclope que parecía casi un adolescente. Sin embargo, tengo que decir que no se si porque Stegman se ha ido haciendo con el comic o mi ojo se ha acostumbrado a su estilo, pero lo cierto es que el dibujo de Stegman me ha ido gustando cada vez más. Aparte de una estupenda expresividad en las caras de los protagonistas, Stegman se sale en lo relativo a las coreografías de acción, planteando páginas super chulas que sus 100% comiqueras y lo que yo espero encontrarme en un comic Marvel.

El otro elemento positivo es que me gusta la elección de Netho Diaz para los dos números de fill-in que Stegman no puede dibujar. Y digo esto primero y principal porque Diaz me ha parecido un buen dibujante, aunque sin la fuerza y la brillantez visual de Stegman. Lo que me gusta es que Diaz tiene un estilo similar al de Stegman, de forma que dentro de ser artistas diferentes, no hay un gran choque de estilos gráficos, manteniéndose relativamente la consistencia gráfica. Y esto creo que es muy importante, dado que estoy cansado de comics con un dibujante muy bueno y otro muy malo (El Increíble Hulk) o comics con dibujantes con estilos que son un huevo y una castaña (Capitán América). Dentro de lo malo e inevitable que es que un dibujante no pueda dibujar todo, al menos la elección de la oficina-X por el momento me parece acertada.

Dentro que me ha gustado este primer arco de Patrulla-X, la parte mala o al menos la menos buena, es que estos comics creo que están bien, pero no me han flipado como sí me flipan por ejemplo los comics de Transformers o G.I. Joe. Como fan veterano de los mutantes, estoy deseando que un comic de Marvel me flipe, y de momento esta Patrulla-X no lo está consiguiendo. Reconociéndole eso si el oficio de MacKay y que está en la buena dirección.

Me alegra ver a MacKay haciendo reconocibles a Scott Summers, Magneto o Illyana Rasputín. Por ejemplo la escena de Illyana con Temple en la que reconoce que es más lista de lo que parece pero no lo dice porque si Scott se diera cuenta la cargaría con más responsabilidades, es oro puro. La mejor parte del comic es sentir que estos SI son los héroes que llevo leyendo 40 años. Pero igual las aventuras que han vivido no han sido nada del otro jueves. Quizá por el propio formato de historias autocontenidas en cada grapa. Decía antes que me gustaba la decisión que había tomado MacKay, pero igual eso explica la sensación de historias «bien sin más».

En todo caso, MacKay me ha hecho disfrutar muchísimo con Doctor Extraño y con Caballero Luna, así que tiene mi voto de confianza para ver a donde quiere dirigir la historia de esta nueva alineación de la Patrulla-X.

Comparto las primeras páginas del comic:

La nueva etapa de Patrulla está bien y merece ser leída, ofreciendo una más que necesaria vuelta a los orígenes. Sin embargo, me hubiera gustado que estos comic me fliparan más de lo que me han gustado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Daredevil Born Again 1×04 (Disney+)

El cuarto episodio de Daredevil Born Again emitido en Disney+ aumenta la tensión y el drama gracias al retorno de Jon Bernthal a su papel de Frank Castle.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 4- Sic Semper Systema

Las mitades oscuras de Matt Murdock y Wilson Fisk pugnan por liberarse.

Cuarto episodio de esta primera temporada de 9 capítulos con Dario Scardapane como showrunner. El episodio de 55 minutos ha sido dirigido por Jeffrey Nachmanoff con un guion de David Feige (sin relación familiar con Kevin) y Jesse Wigutow.

En el reparto tenemos a Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil, Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk / Kingpin, Ayelet Zurer como la esposa de Fisk Vanessa Marianna-Fisk, Nikki M. James como Kirsten McDuffie, ex ayudante del fiscal del distrito de Nueva York y nueva socia de Matt en el bufete, Margarita Levieva como Heather Glenn, terapeuta e interés romántico de Matt, Zabryna Guevara como Sheila Rivera, mano derecha de Fisk en la alcaldía,  Genneya Walton como BB Urich, periodista de The BB Report y sobrina de Ben Urich, Clark Johnson como Cherry, policía jubilado de Nueva York que trabaja con Murdock, Michael Gandolfini como Daniel Blake, Hamish Allan-Headley como el policía corrupto Powell. La gran novedad del episodio reside en disfrutar del retorno de Jon Bernthal como Frank Castle / Punisher.

Para analizar este episodio es inevitable hablar del dramático final del episodio anterior, lo que puede ser spoiler si no vas al día con la serie. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Matt Murdock dejó su identidad de Daredevil debido al trauma provocado por la muerte de Foggy Nelson. Y en los meses posteriores Matt parecía que intentaba confiar en el sistema, cumpliendo con su papel de abogado. Todo eso ha saltado por los aires debido al asesinato de Héctor Ayala al final de episodio anterior. Lo que Matt ganó en el juzgado lo ha perdido en la calle. Esta pérdida sirve para plantear unas escenas super dramáticas en el comienzo del episodio. Y significa que la bomba a presión que era su ira reprimida vaya a liberarse sin remisión, probablemente en el próximo episodio. La forma en que construido el retorno de Daredevil me está gustando mucho.

Cuando los personajes están bien construidos y consiguen que conectemos con ellos, empieza a cimentarse el éxito de cualquier serie, de cualquier comic o libro. Y creo que los creadores de Daredevil Born Again lo están haciendo muy bien. Por cierto, me resulta curioso tener un segundo episodio consecutivo sin ninguna escena de acción, y que hayan conseguido que el drama me resulte tan interesante que no me importe. Bueno, en realidad, no me importa demasiado, porque Daredevil es sinónimo a escenas de acción. Si toda la tensión acumulada explota la semana que viene con un episodio lleno de acción que me vuele la cabeza, creo que la espera merecerá la pena.

Otro de los grandes hitos del episodio es el retorno de Jon Bernthal. Matt comparte con Frank Castle apenas una escena de 3 minutos de duración, pero probablemente va a ser de lo mejor que veremos en esta serie. Bernthal transmite una fuerza acojonante en pantalla, y la lucha de filosofías entre ambos sería para aguantar una temporada entera. Bernthal es una fuerza de la naturaleza, pero Charlie Cox en esta escena consigue mirarle de tu a tú, con un momento super dramático en el parece que está pidiendo perdón a Foggy porque va a volver al combate. Menudo escenón. Sólo por ella casi se justifica el visionado.

Sin embargo, todo lo buena que me ha parecido esta escena reconozco que también me ha dejado un poco escamado, porque tal y como la han planteado casi se sugiere que va a ser la única vez que veamos a Frank Castle en esta temporada. Ojalá me equivoque, pero pinta a la clásica escena-cameo en la que los dos actores tienen la oportunidad de lucirse. Este posts de hoy es para valorar este cuarto episodio, y la verdad es que me ha gustado mucho. Pero si se confirmara que Punisher NO va a salir en esta temporada, me parecería un fallo tremendo. Espero equivocarme, claro.

Hablaba antes de lo importante que es crear a personajes potentes, cosa que la serie ha conseguido. Pero por la parte de Wilson Fisk, dentro que me gusta mucho la interpretación de Vincent D´Onofrio, estoy empezando a sentir que toda su trama es un bajón redundante. Y es que no me interesa nada conocer los problemas de la alcaldía con los sindicatos, ni sus reuniones presupuestarias o sobre los procedimientos para aprobar planes urbanísticos. Tener a KINGPIN y tenerlo para esto me está empezando a parecer un poco un bajón. Y puedo entender que narrativamente están construyendo una tensión que también acabe estallando como le va a pasar con Matt en el próximo episodio. Pero que la mitad de la serie sea para una trama que no avanza puede llegar a convertirse en un problema.

Por cierto, en este episodio hemos conocido a Muse, un asesino en serie enmascarado que ha raptado a una persona para drenarle la sangre. De momento no sabemos nada más de él, pero aporta el nivel de amenaza freak que necesita una historia de superhéroes. Igual que la parte de Fisk me está dejando frío, Muse apunta maneras y puede darnos momentos de gloria.

Aunque empiezo a tener algún reparo en las dos historias de Daredevil Born Again, en realidad la serie me está gustando y me deja con ganas de ver el siguiente episodio el mismo miércoles que se estrene. Algo bueno seguro que tiene.

Comparto el trailer de la serie:

Daredevil Born Again nos ha dado un gran episodio que se ha beneficiado de la presencia de Jon Bernthal. Esperemos que no sea la última vez que le vemos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Namor: El último rey de Atlantis 2 de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de tres de la miniserie Namor: El último rey de Atlantis de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson, con color de Neeraj Menon.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Siete reyes luchan por gobernar los mares! Desde las ruinas de la antigua Atlantis hasta los bosques hundidos de los Hombres Alga, la guerra se extiende por los reinos submarinos. Mientras se encuentra en las misteriosas profundidades, el violento pasado de Namor regresa para atormentarlo.

Esta grapa triple de Panini recopila Namor 3-5 USA.

Me gustó bastante el primer número de la edición de Panini que incluía las dos primeras grapas USA de un total de 8 que tiene esta miniserie Namor: El último rey de Atlantis. Jason Aaron se siente muy cómodo con este formato de historias con dos momentos temporales en la que además de la historia del presente nos muestra el origen del personaje a través de flashbacks. Ya Aaron usó este formato para la última serie de Castigador (Punisher) y sus editores han debido pensar que no hace falta cambiar algo que está funcionando.

El objetivo de este comic es doble. Por un lado, ampliar el status-quo del fondo del mar del universo Marvel de los comics mostrando unos reinos que no conociamos hasta ahora, aprovechando el vacío de poder que se produjo con la abdicación de Namor y su entrada en una prisión humana. La lucha por el trono de Atlantis ha lanzado a siete reyes de razas y condiciones distintas a una guerra abierta de todos contra todos: Attuma, el Rey de las Bestias, los Señores de la Ciencia, el Rey Hechicero, los Señores Guerreros de Lemuria, Kailani de los Mares Secretos y el Rey Huérfano. Espero que la creación de estas facciones sea una idea a largo plazo para Marvel, no una flor de un día que nadie utilice una vez Aaron se marche de la colección. Esta parte en el presente me está gustando, con Namor haciendo un papel inesperado al intentar evitar la guerra, en lugar de ser el provocador como ha pasado tantas veces en el pasado. Namor sabe que si los ejércitos humanos amenazan con destruir el fondo del mar son perfectamente capaces de cumplir con sus amenazas. Lo malo es que nadie confía ya en él, de forma que sus intentos de paz están cayendo en saco roto.

La parte que merece más análisis es el flashback que está redefiniendo el pasado y el origen de Namor. Atlantis es mostrado como un reino cruel que aplastaba y explotaba a los habitantes marinos. Especialmente cruel es el Rey Thakorr, el abuelo de Namor y un señor de la guerra que usó a Namor como su asesino y aniquilador de enemigos en cuanto desarrolló sus poderes. Esta parte está resultando muy dura, pensando que todos los intentos del joven Namor por ayudar a su pueblo fueron severamente castigados. La construcción psicológica que aaron está haciendo de Namor me está gustando muchísimo, convirtiendo a un cabeza loca en una víctima de una infancia llena de abusos al que su abuelo convirtió en un asesino. Creo que nunca había visto a Namor convertido en una víctima a esta escala, y es normal que el resultado sea que Namor se odia a si mismo por sus pecados del pasado mucho más de lo que pudan odiarle sus enemigos.

En esta parte tengo que reconocer que Aaron plantea una historia totalmente woke al plantear que el reino submarino de Atlantis en realidad es fue un aplastador de los otros reinos del fondo del mar, conectando con los revisionismos históricos y la romantización de los pueblos originarios de América. Pero dentro que esto es muy evidente, tengo que decir que no es un problema porque Aaron plantea su historia de forma impecable al poder a Namor siempre en el centro de toda la acción. Tanto en el presente como en el pasado.

La parte artística me parece también un acierto total. Creo que Alex Lins en los flashbacks del pasado y Paul Davidson en el presente, con color de Neeraj Menon, están los dos muy bien. Cada vez que pienso que uno de los dos está mejor, el otro artista me sorprende con un plano, una imagen super potente. Comento que me gusta la historia de Aaron, pero claramente tener un dibujo brillante super adecuado para la historia es parte del éxito de este comic.

Aprovecho para comentar además que no me gusta nada el formato de grapas triples trimestrales de Panini. Entiendo que si las grapas mensuales no son rentables para comics que no son super ventas la editorial tenga que buscar alternativas. Pero este formato no sirve para seguir la serie de forma regular, porque tras 3 meses casi no recuerdo lo que había pasado. Y tampoco sirve para tener una historia completa en un tomo, por lo que esta edición se me queda a medio camino de todo.

Dicho esto, este comic de Namor me está gustando mucho, por lo que tengo muchas ganas de ver cómo termina la historia. La respuesta, el mes de junio.

Comparto las primeras páginas del número 3 USA:

Jason Aaron está on-fire en esta serie de Namor: El último rey de Atlantis. Ganazas de saber cómo termina la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Estado eléctrico de los Hermanos Russo (Netflix)

Tenía cierta curiosidad por ver la nueva película de los Hermanos Russo, Estado eléctrico, protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt, que Netflix ha estrenado esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un futuro distópico donde los avances tecnológicos y la IA han alcanzado niveles desbordantes, Michelle, una joven huérfana, se embarca en un viaje a través de una América devastada junto a su inseparable robot y a un vagabundo excéntrico, buscando a su hermano menor desaparecido.

Los hermanos Joe y Anthony Russo empezaron a ser conocidos gracias a series de televisión como Arrested development y Community. Tras ser contratados por Marvel Studios, hicieron historia tras dirigir Capitán América: Soldado de Invierno (2014), Capitán América: Civil War (2026), Vengadores: Infinty War (2017) y Vengadores: Endgame (2018). Tras el éxito con Marvel Studios, los Russo crearon su productora AGBO en la que han realizado la pelicula El agente invisible (Netflix, 2022) y la serie Citadel (2023, Prime Video). También produjeron la ganadora del Oscar Todo a la vez en todas partes.

Estado eléctrico está producida y dirigida por Anthony y Joe Russo. El guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas de las míticas películas de los Russo en el MCU, está basado en la novela ilustrada de 2028 de Simon Stålenhag, creador visual de Tales from the loop (Prime Video, 2020). Las crónicas indican que Netflix ha invertido más de 300 millones de dólares en la producción de esta película de 128 minutos de duración, que tiene una fotografía de Stephen F. Windon, el montaje de Jeffrey Ford y la música de Alan Silvestri, otro habitual de las películas de los Russo.

La película está protagonizada por Millie Bobby Brown como Michelle Greene y Chris Pratt como John D. Keats. Otros actores de la película son Ke Huy Quan como el Dr. Clark Amherst / la voz de P.C., Stanley Tucci como Ethan Skate, Giancarlo Esposito como Marshall Bradbury y Woody Norman como Christopher «Chris» Greene, el hermano pequeño de Michelle. Además, en las voces de los robots de la versión original encontramos a Woody Harrelson, Anthony Mackie, Brian Cox , Jenny Slate, Alan Tudyk, Hank Azaria y Colman Domingo.

Tener a los Russo y a Markus y McFeely en un blockbuster familiar parecía una apuesta segura. Sin embargo, tengo que reconocer que Estado eléctrico me ha parecido aburridísima. La premisa de ciencia ficción retro futurista es curiosa: Un mundo pasado de 1990 en el que los robots se levantaron demandando derechos, lo que acabó provocando una guerra. En medio del caos, los humanos acabaron ganando la guerra gracias al CEO de Sentre, Ethan Skate, que desarrolló la tecnología Neurocaster, que permite a los humanos cargar sus mentes en robots drones. Tras la guerra, los robots supervivientes fueron desterrados a una zona de exclusión. El mundo resultante es uno en el que los humanos pasan más tiempo pilotando drones que viviendo sus vidas.

En este mundo, Michelle (Millie Bobby Brown), una huérfana tras perder a su familia en un accidente de tráfico, iniciará un viaje tras encontrarse con un robot que parece contener la mente de su hermano Chris, al que creía muerto. Michelle conocerá a John (Chris Pratt), un soldado al que la guerra traumatizó y que vive junto a un amigo robótico Herman, que le acompañará en su viaje. Un viaje buscando respuestas que cambiará para siempre este mundo.

Y quizá el problema principal es que este mundo pudo servir al artista Simon Stålenhag para crear un libro con ilustraciones impactantes, pero en realidad la ciencia ficción resultante no acaba de ser demasiado interesante. Hasta el punto que ni siquiera Markus y McFeely consiguen plantear una premisa que valga la pena. La idea de una tecnología de drones que dependa de la mente de un niño o todo el concepto de américa perdiendo grandes partes de su territorio para albergar robots que deberían haber sido destruidos, son elementos muy locos que no dan para una película que realmente llegue nunca a funcionar.

La historia es el principal elemento de queja en este película. algo que a su vez condiciona y perjudica al ritmo de la película. Me parece curioso comentar que me aburrí tanto que pegué una cabezada justo cuando Michelle y John encuentran al doctor interpretado por Ke Huy Quan. al día siguiente, comentando mis impresiones con mi hermano Fernando, resultó que él se quedó dormido en el mismo momento que yo, viéndola en su casa en otro momento diferente a cuando la vi yo. Este elemento no me parece aleatorio.

Millie Bobby Brown y Chris Pratt hacen lo que pueden con sus papeles. La Millie está super a gusto con estos papeles con toques dramáticos que la hacen estar al borde del llanto todo el rato. Pratt no consigue sacar el humor de situaciones que no tienen gracias. Ke Huy Quan, Stanley Tucci y Giancarlo Esposito cuentan como «nombres de prestigio» con unos papeles que no tienen demasiada chicha.

No todo es malo en Estado eléctrico. El diseño de producción me parece excelente. Los diferentes robots son una chulada, con un desgaste por el paso del tiempo que luce genial. El diseño del robot sonriente ocupado por la mente de Chris o la idea de Herman, un robot con diferentes tamaños, me parece una idea genial. Por esa parte, creo que la película es genial. También me gusta la música de Alan Silvestri, que tiene un feeling familiar.

El otro elemento destacado de la película son los efectos especiales y la integración de imagen real y CGI. La cantidad, complejidad y espectacularidad de las escenas de acción con múltiples robots es otro de los elementos más destacados de la película, aunque reconozco que el hecho de tener a unos humanos conduciendo drones contra unos robots hace que la acción se sienta un poco intrascendente y sin intensidad dramática.

Se ha formado cierta polémica con el presupuesto de 300 millones de la película. Y es cierto que es una cantidad loquísima pensando que se trata de una película que se ha estrenado en streaming. Pero en realidad lo que debería contar es si la película gusta o no. Si Netlix está contenta de esta inversión, es su problema. Entiendo que la idea de Netflix es crear un blockbuster palomitero que sea la película más vista del canal durante la semana de su estreno. Y eso creo que lo han conseguido. Así que es posible que la película cumpla los objetivos que Netflix planteaba cuando la produjo.

Ya he comentado que la película no me ha convencido. Pero luego he hablado con mi hijo y resulta que a él le ha encantado. Y eso me hizo recordar cuando en los 80 cuando éramos niños veíamos películas que nos encantaban a los chavales que mis padres no podían ni ver. Eso me recuerda que no es necesario hacer obras maestras cuando el entretenimiento debería ser simplemente eso. En este mundo de panfletos ideológicos, resulta refrescante tener una película «blanca» que pueda ser vista sin problemas por familias de toda condición con niños pequeños. La idea que la guerra es mala, que hay que dejar vivir como quieran a los que son diferentes a mi, y que hay que vivir la vida en el mundo real y no estar viciado por el mundo virtual, creo que son ideas que merecen ser destacadas. Para todos, pero especialmente para los niños pequeños.

Comparto el trailer de la película:

Tengo claro que no soy el público objetivo de esta película.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Wesley Dodds: The Sandman the Robert Venditti y Riley Rossmo (DC Comics)

Tengo una especial predilección por el Sandman de la Golden Age, por lo que ha sido un placer disfrutar de la miniserie Wesley Dodds: The Sandman realizada por Robert Venditti y Riley Rossmo, con Ivan Plascencia en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

El sueño de Wesley Dodd de un mundo mejor es ahora una pesadilla, ya que el Sandman original de DC regresa en un nuevo y apasionante misterio noir.

Nadie escapa a los oscuros sueños de Sandman, ni siquiera el propio Wesley Dodds. Tras años de pruebas y experimentos, Wesley perfeccionó su gas somnífero como arma óptima para combatir el crimen sin causar daños indebidos. Pero cuando le roban su diario, en el que se detallan todas sus fórmulas fallidas y mucho más mortíferas, el Hombre de Arena debe dar caza al ladrón y a las personas en la sombra que mueven los hilos. ¿Podrá Wesley resolver el misterio de quién irrumpió en su casa antes de que estas armas nocivas se liberen en el mundo, o está Sandman destinado a desvanecerse en las brumas?

Wesley Dodds: El Hombre de Arena está escrito por la superestrella del cómic Robert Venditti (Superman ’78) y dibujado por el artista favorito de los fans Riley Rossmo (Harley Quinn). Una exploración audaz y completamente moderna de uno de los personajes más clásicos del cómic, Wesley Dodds: El Hombre de Arena forma parte de la iniciativa La Nueva Edad de Oro de DC, junto con Jay Garrick: The Flash y Alan Scott: The Green Lantern.

Este volumen recopila Wesley Dodds: nº 1-6.

Desde que le conocí con el comic de The Surrogates, Robert Venditti me ha parecido un escritor super competente que asegura siempre unos buenos guiones. Sin ir más lejos, también es el autor de una etapa super reivindicable de Green Lantern cuyo único problema es que vino después de la histórica etapa de Geoff Johns.

Riley Rossmo es un artista afincado en Chicago al que conocí en la miniserie Bedlam publicada en Image Comics. Tras pasar por Marvel y dibujar números de Daken y Wolverine, pasó a DC donde ha dibujado comics de Batman y la Batfamilia. En la actualidad le estoy disfrutando con la miniserie The Moon is following us junto a su amigo Daniel Warren Johnson.

Sandman Mistery Theatre de Matt Wagner, Steven T. Seagle y sobre todo Guy Davis es uno de mis comics favoritos del sello Vertigo de DC Comics de siempre. La ambientación en la Nueva York anterior a la 2ª Guerra Mundial y el elemento noir que resaltaba en cada una de las imágenes convirtió a este comic en una combinación ganadora para mi. Es por esto que el anuncio de una miniserie protagonizada por Wesley Dodds, el Sandman de la Golden Age, con estos autores fuera una alegría total y su compra una obligación.

Empezando por la historia de Robert Vendetti, el escritor se muestra continuista respecto al icónico comic del sello Vertigo. La narración en primera persona en el que Wesley Dodds nos cuenta sus sentimientos y el contenido de sus pesadillas que le impulsar a luchar contra el crimen plantea una narración conocida que lleva la historia a un lugar familiar. Al tener 6 números en lugar de los clásicos arcos de 4 grapas de Sandman Mistery Theatre, la historia puede ser un poco más compleja y no tiene que ir al grano en la forma en que lo hacía el comic de Vertigo, lo cual es muy de agradecer. Dicho esto, los giros sobre la identidad de los villanos que roban la libreta de Wesley con todas sus investigaciones son un poco evidentes, pero no es un problema para el disfrute del comic.

Venditti hace un comentario interesante sobre la maquinaria de la guerra y como los vencedores son los que escriben la historia y, por tanto, deciden quienes cometen crímenes de guerra o son unos héroes. El contraste entre el pacifista Dodds que busca dar al ejército armas no letales y unos mandos que buscan lo que acabe la guerra de la forma más barata y fácil para el ejército es un golpe de realidad evidente. Porque en una guerra lo fundamental es que no mueran nuestros soldados, lo que les pases a los contrarios es responsabilidad de sus mandos que iniciaron la guerra.

Como siempre, Venditti ofrece un guion eficaz que funciona como historia noir con contenido, pero también como aventura super heroica. Wesley es el gran protagonista, aunque también guarda un momento clave en la historia para Dian Belmont. Además, Venditti plantea conexiones a la continuidad del personaje al presentar a Sandy, el sobrino de Dian, y a la JSA. Tras ver el final de este comic, no me importaría que DC ofreciera a este equipo creativo hacer una continuación de la JSA ambientada en el mismo periodo temporal.

El guion de Venditti me parece que está bien, pero el salto de calidad lo da el dibujo de Riley Rossmo con el color de Ivan Plascencia. Rossmo captura perfectamente el espíritu de los años 40, y gracias a él Wesley y su pareja Dian Belmont cobran de nuevo vida para esta nueva aventura. Es cierto que la personalidad de Guy Davis es bestial, pero ofreciendo un dibujo diferente, creo que Rossmo conecta perfectamente con este mundo.

Rossmo plantea un despliegue artístico alucinante, de los que hacen que sólo por el dibujo valga la pena pagar para poseer este ejemplar. Además de unos personajes super reconocibles en su versión más icónica, Rossmo plantea un despliegue narrativo alucinante con unas composiciones de página super imaginativas, que ayudan a transmitir la naturaleza onírica del personaje. Un Sandman que además está super anclado al mundo real, al ser un aventurero que no tienen super poderes, sólo su inteligencia y su pistola de gas.

La aventura es super dinámica y la lectura fue un placer que devoré en un suspiro. Por cierto, comentar que compré la edición en inglés de DC Comics porque el tomo de la extinta ECC Ediciones era bastante más caro que el comic de importación. Espero que en eso Panini tome nota y ofrezca comics a precios razonables que me haga empezar a comprarles comics de DC. En el caso de este volumen, reafirmar mi disfrute ante la posibilidad de poder leer una nueva aventura del Sandman de la Golden age. Pensando en el final del comic, no me importaría que DC ofreciera a Vendittí la posibilidad de hacer más comics ambientados en este periodo. Yo seguro compraría un JSA en los años 40. A ver si se hace realidad.

Comparto las primeras páginas del comic:

Wesley Dodds The Sandman ha sido un comic estupendo que ha saciado mi sed de nuevas aventuras de este personaje de la Golden Age.

PUNTUACIÓN: 8/10

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