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Crítica de DCsos: La guerra de los dioses no muertos de Tom Taylor y Trevor Hairsine (DC Comics – ECC Ediciones)

Tom Taylor termina su saga DCsos junto al artista Trevor Hairsine con un final épico a escala galáctica en la miniserie DCsos: La guerra de los dioses no muertos que ECC Ediciones acaba de terminar de editar en España y que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El capítulo final de la franquicia DCsos! Lo que empezó como una batalla por la Tierra se ha convertido en una guerra por la galaxia. La aparición de un Darkseid renacido y no muerto en DCsos: Planeta muerto prepara el escenario para el conflicto más devastador para Batman, Superman y Wonder Woman. A medida que la Ecuación Antivida se extiende por el cosmos, los supervivientes de la Tierra se preparan para el apocalipsis que se avecina y se dan cuenta de que su única esperanza podría residir en el héroe superviviente más poderoso de la primera serie DCsos… ¡El exitoso equipo creativo formado por Tom Taylor y Trevor Hairsine regresa para su tercera y última entrega en La guerra de los dioses no muertos!

Es curioso que la primera miniserie de DCsos tuviera 6 números, DCsos: Planeta muerto tuviera 7 y esta última miniserie sean 8 ejemplares. Esto no es un dato importante, pero si destaca que el aumento de escala de la amenaza de la Ecuación de la Antivida exige más espacio para ser enfrentada como se merece. Algo que Tom Taylor aprovecha para plantear la historia más grande hasta la fecha, siempre con el corazón de los héroes protagonistas en el centro de todo.

DCsos ha sido un regalo para los fans de DC gracias al enorme trabajo de Tom Taylor. No es nada fácil hacer una serie basada en su origen en las muertes dramáticas y la zombificación de iconos de DC que la historia consiga que cada muerte nos importe e impacte a los lectores, y que temamos por el futuro de los que permanecen con vida. Y eso es todo acierto de Taylor, que plantea a los personajes en su versión más reconocible y atemporal. En esta última serie La guerra de los dioses no muertos los que eran los hijos de los héroes se han convertido en los iconos de pleno derecho gracias a años de luchas y de defender la vida por todos los medios, mostrando de forma brillante la idea de legado siempre tan presente en los comics de DC.

Que en este momento la amenaza se convierta en cósmica consigue que las apuestas nunca estuvieran tan altas debido a la amenaza de villanos como Darkseid o héroes cósmicos zombificados como Los Nuevos Dioses o Supergirl, entre otros muchos. La aparición de los Guardianes en el planeta OA y su decisión sobre la implicación de los Green Lanterns en esta guerra me recordó al mejor Geoff Johns en Green Lantern, con la diferencia que en DCsos realmente nadie está a salvo y todos pueden morir.

Taylor ofrece una tensión creciente a medida que los combates se recrudecen y conocemos al creador de la Ecuación de la Antivida, Erebos, personificación de la oscuridad y una de las deidades primordiales de la mitología griega, que supone una amenaza mayor que nada a lo que se hayan enfrentado. Y que en medio de todo encuentre el momento que secundarios como Alfred Pennyworth tengan su momento de gloria me parece tremendo. De hecho, que Taylor recuerde en el climax de esta serie un diálogo aparentemente intrascendente del primer volumen nos muestra lo buen escritor que es y cómo posiblemente todo lo tuviera planificado desde el comienzo.

La capacidad de síntesis que Taylor ha mostrado en DCsos me parece otra de sus virtudes. Y es que este concepto resulta super goloso y DC podría haber planteado innumerables miniseries con héroes y villanos de todo tipo enfrentándose a la Ecuación de la Antivida. Sin embargo, además de las tres miniseries principales, Taylor sólo ha escrito DCsos: Inmortales, miniserie de 3 números con dibujo de Karl Mostert con una aventura de personajes de “segunda fila” como Red Hood, la antigua Batgirl Cassandra Cain, el Comisario Gordon o Deathstroke. En total, DCsos ha sido contada en 24 números, ofreciendo un final cerrado y super satisfactorio. Y es todo éxito de Taylor.

El elemento en el que DCsos flaquea es en el dibujo. En reseñas anteriores ya he comentado que Trevor Hairsine no es santo de mi devoción en prácticamente nada. Si tengo que alabarle por algo sería por su forma en que dibuja el gore y los momentos más sangrientos. Sin embargo, dentro de todo, me había acostumbrado a su estilo y tenía claro que Hairsine era la imagen gráfica de DCsos, al haberlo dibujado todo excepto la miniserie DCsos: Inmortales que la dibujó Karl Mostert.

Lo que encuentro incomprensible por parte de DC es que Hairsine NO dibuje toda esta miniserie, ya que entiendo que por los plazos de entrega. Neil Edwards primero en los números 4 y 5 y luego Lucas Meyer en los números 7 y 8 han realizado labores de fill-in en estas grapas. Y ya no es que Edwards y Meyer sean mejores o peores que Hairsine (son peores), es que su estilo es totalmente diferente y sus páginas cantan en la comparación. Esto es una enorme cagada por parte de DC Comics, no hay excusa o justificación posible.

Porque incluso sin ser aceptable, podría entender que los editores contrataran a un artista fill-in para dibujar algunas páginas si el dibujante no llega en una miniserie de un evento que tiene que terminar obligatoriamente en un fecha porque justo a continuación empiezan varias series con nuevos números 1 que van a generar importantes ingresos a DC. Pero DCsos no es nada de eso, es justo lo contrario. Hablamos de una miniserie fuera de continuidad que no afecta a nada fuera de la propia serie. Por tanto, por un lado DC podría haber dado más tiempo a Hairsine para que dibujara la serie, de forma que no tendrían que haber empezado a publicarla hasta que prácticamente estuviera dibujada en su totalidad. Porque daba igual que el número uno saliera un mes o el siguiente o el siguiente. Y esto no es tan difícil, Mark Millar y Robert Kirkman SI lo aplican en sus comics del Millarworld y Skybound desde hace tiempo, puede hacerse sin problemas si hay voluntad. E incluso sin hacer esto, no hubiera pasado nada si se hubiera retrasado la salida de un número o de varios un mes o dos durante la publicación para que Hairsine se hubiera puesto al día. No se los motivos exactos que provocaron la decisión de que Hairsine no dibujara toda la colección, pero el resultado es una historia modélica que se ve empeñada con unas páginas que no tienen nada que ver con las de Hairsine y que desentonan un montón del conjunto.

Es una pena que la sensación que me debería haber dejado el comic no es lo buena que debería por este cambio absurdo de dibujo con dos dibujantes fill-ineros diferentes. Y cuando se habla de la caída de ventas y del auge del manga nadie parece darse cuenta que una de las máximas del comic japonés es que mantienen una coherencia gráfica a lo largo de toda la obra. Que los comics americanos alternen buenos artistas con otros mediocres simplemente por obligación de sacar el comic explica que a mucha gente la afición no le salga a cuenta y prefiera centrarse en otros entretenimientos.

El fallo del dibujo es una pena. Y digo esto reconociendo que Hairsine tampoco es que me guste demasiado. Prefiero no pensar lo que hubiera podido ser DCsos si esta serie la hubiera dibujado Jorge Jiménez, por decir un autor de DC con contrato en exclusiva. Y a todo esto, tengo que destacar en este caso también para mal las terribles portadas de Howard Porter (con color de Rain Beredo), al que desde el accidente que tuvo hace unos años parece que se le ha olvidado dibujar, con unas proporciones super exageradas y una sensación casi abocetada confiando en que el color disimule o embellezca un trabajo a años luz de sus mejores trabajos, empezando por la Justice League con Grant Morrison.

Dicho esto, tengo que quitarme el sombrero con el emocionante y satisfactorio viaje que Tom Taylor nos ha dado a lo largo de estos meses, consiguiendo que lo que parecía una historia macarra de zombies se convierta en una historia de esperanza ante la posibilidad de un futuro mejor conseguido con el esfuerzo de los mejores héroes de la galaxia. ¡Qué bueno eres, Taylor!

Comparto las primeras páginas del comic:

DCsos termina por todo lo alto, ofreciendo Tom Taylor un final super satisfactorio a la altura de esta historia a escala cósmica. ¡Qué bueno es Taylor en estas historias en universos alternativos!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Winning time temporada 2 (HBO Max)

Tenía ganas de ver la segunda temporada de Winning time. La dinastía de los Lakers en HBO Max. Y aunque he disfrutado mucho de estos episodios, la experiencia ha quedado lastrada por la decisión de la cadena de cancelarla y sobre todo, de reducir la extensión de la temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crónica de las vidas personales y profesionales de los jugadores de Los Ángeles Lakers en los años ochenta, una de las dinastías más veneradas del deporte y un equipo que definió una era dentro y fuera de la pista. Tras ganar el primer anillo de campeones de la NBA, en esta segunda temporada los jugadores tendrán que buscar mantener el hambre de títulos frente al empuje de los poderosos Boston Celtics capitaneados por el mítico Larry Bird.

Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty es una serie creada por Max Borenstein y Jim Hecht para HBO, basada en el libro Showtime: Magic, Kareem, Riley y la dinastía de los Lakers de Los Ángeles en la década de 1980, de Jeff Pearlman. La serie cuenta con Adam McKay como productor ejecutivo y con Borenstein de showrunner para esta segunda temporada que ha contado con tan sólo 7 episodios. Borenstein escribe todos los guiones junto a Rodney Barnes, Jim Hecht y Rebecca Bertuch. Los directores son Salli Richardson-Whitfield (3 episodios), Tanya Hamilton (2), Todd Banhazl y Trey Edward Shults.

La serie está protagonizada por John C. Reilly como Jerry Buss, el dueño de los Lakers que compró el equipo en el verano de 1979. Quincy Isaiah es Magic Johnson, Jason Clarke es Jerry West, Adrien Brody interpreta a Pat Riley, Gaby Hoffmann es Claire Rothman, Tracy Letts es Jack McKinney, Hadley Robinson es Jeanie Buss, hija de Jerry Buss que le ayuda en el club, DeVaughn Nixon es Norm Nixon, Solomon Hughes es Kareem Abdul-Jabbar y Delante Desouza interpreta a Michael Cooper.

La primera temporada de Winning time me pareció un milagro. Soy de una quinta que tras los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1982 empecé a seguir la NBA, cuando se podía. Poder conocer el origen de los Lakers del Showtime de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar me pareció una maravilla, y disfruté muchísimo la primera temporada. La primera temporada de Winning Time narró en sus 10 episodios la tormentosa temporada 1979-80 en que Magic Johnson llegó a los Lakers como rookie y consiguieron ganar el título, dando comienzo a lo que luego se llamó el Showtime.

En esta segunda temporada tenemos más de lo mismo, aunque la decisión de HBO de cancelar la serie tras una temporada reducida de 7 episodios en lugar de los 10 habituales ha provocado que la trama se acelere más de lo deseable. Por este motivo, veremos de forma reducida los hechos principales de ¡4 temporadas! entre 1980 y 1984, en las que los Lakers de Magic y Kareem ganaron un segundo anillo en 1982 pero perdieron las finales de 1983 frente a los Filadelfia 76ers y de 1984 contra los Celtics de Larry Bird. Demasiadas cosas interesantes para tan sólo 7 episodios.

El caso es que todo lo que nos cuentan me flipa, empezando por la disputa de Magic contra el entrenador Paul Westhead que terminó en el despido del entrenador en la temporada 1981/82, que llevó a Pat Riley al cargo de entrenador. Otro elemento que me gusta mucho es la forma en que nos muestran la historia de Larry Bird, interpretado de forma antológica por Sean Patrick Small, y cómo llegó a los Celtics, lo que sirve para contrastar las filosofías de los dos clubs. Los elementos principales creo que están muy bien llevados y consiguen que la serie sea una delicia para todos los amantes del baloncesto de la NBA. Sin embargo, esto va en detrimento del propio baloncesto, que queda reducido a la mínima expresión en esta temporada.

John C. Reilly como Jerry Buss me parece una pasada, al igual que otras interpretaciones como las de Adrien Brody como Pat Riley y Jason Clarke como Jerry West. El carisma que transmite Reilly es contagioso, pero a la vez ahora que vi la temporada me quedé con la sensación que me hubiera gustado tener menos de Jerry y su familia y más de baloncesto. De hecho, hay una parte importante de la temporada que gira en torno al noviazgo de Jerry con Honey Kaplan, una antigua novia con la que acabó casándose, cuya relación acabó en desastre al descubrirse que Jerry no se había divorciado legalmente de su primera esposa, por lo que la boda no tenía validez. La forma en que la serie termina sin saber la forma en que se resolvió el divorcio es otro de los elementos que resaltan los problemas narrativos que han tenido esta temporada.

Hay una realidad evidente y es que la HBO Max la cagó cuando decidió cancelar la serie tras dos temporadas. Es cierto que Winning time recibió muchas críticas por ejemplo de Magic o Kareem como que no han representado la realidad de los hechos. Pero diría que la primera temporada tuvo buena audiencia. Puestos a producir una segunda temporada, resulta incomprensible que la HBO redujera la duración de 10 a 7 episodios, lo que de facto reducía las opciones de contar algo con la mínima profundidad.

Dicho esto, la responsabilidad de terminar la serie dejando a los Lakers en su momento más bajo tras su derrota contra los Celtics en la final de la NBA de 1984 es responsabilidad totalmente de los productores y showrunners. Podían haber optado por ejemplo por contar sólo dos temporadas y dejarnos con la consecución de su segundo anillo, pero fueron a saco dirigiendo la serie al enfrentamiento entre los Lakers y los Celtics. Que tengo claro que es lo más jugoso. Imagino que en una temporada normal de 10 episodios ver esta derrota en el séptimo episodio hubiera llevado a su revancha el año siguiente, lo que hubiera significado un final de temporada perfecto con la victoria de los Lakers de 1985. Pero al ser sólo 7, la sensación es que no quisieron cambiar el guion y directamente optaron por dejar colgada la serie en este momento dramático para los Lakers. Casi parece que lo han hecho a propósito esperando que una ola de indignación inundara las redes sociales y provocaran que HBO reconsiderara la decisión de cancelar la serie. Cosa que por supuesto no se ha producido.

El epílogo final en el que cuentan utilizando imágenes reales de archivo que al final los Lakers si se convirtieron en dinastía ganando 5 anillos por 3 los Celtics (más todo lo que vino después) no consigue quitar el mal sabor de boca que ha producido el coitus-interruptus provocado por el final del séptimo episodio. Y es una pena, porque como digo Winning time me ha flipado de principio a fin y hubiera firmado encantado una sucripción a HBO Max todos los años para ver una nueva temporada. Parece claro que al final esta serie y en general el género deportivo es más nicho de lo que los productores pensaron en un principio. Una pena.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Winning time me parece un serión, pero a la vez me han matado con la forma en que han planteado esta segunda temporada dejándonos con este final amargo, a pesar del epílogo de última hora.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Nadie te salvará de Brian Duffield (Disney+)

Tras leer buenas críticas de Nadie te salvará del guionista y director Brian Duffield, me he animado a verla aprovechando su estreno en Disney+. Y me he encontrado un ejercicio de estilo sumamente interesante que merece la pena su visionado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Brynn es una joven brillante que vive aislada de un vecindario que la ha apartado. Solitaria pero optimista, encuentra consuelo en la casa donde creció, hasta que unos extraños ruidos la despiertan. Proceden de intrusos que parecen ser sobrenaturales. Brynn se enfrenta a extraterrestres que amenazan su futuro y la obligan a enfrentarse a su pasado. (FILMAFFINITY)

Brian Duffield (1987) dirigió la comedia negra Spontaneous (2020) antes de esta película escrita y dirigida por él que mezcla ciencia ficción y terror. Como guionista encontramos trabajos como Love and Monsters (2020), la entretenidísima Underwater (2020) y la pasada de rosca The Babysitter (2017).

Nadie te salvará es una película de 93 minutos de duración, 88 sin los títulos de créditos finales. Cuenta con fotografía de Aaron Morton, montaje de Gabriel Fleming y música de Joseph Trapanese. La película ha sido producida por 20th Century Studios, ahora propiedad de Disney, con un presupuesto de 22 millones de dólares. Aunque tuvo una premiere la semana pasada en Los Ángeles, en los Estados Unidos se ha estrenado en HULU, mientras que en España lo ha hecho dentro del catálogo de Disney+.

Kaitlyn Dever, a la que descubrí en la maravillosa Booksmart (Super empollonas) y que también tuvo un interesante papel en Dopesick, Historia de una adicción, es la espectacular protagonista de esta historia en la que está presente en pantalla en el 95% del tiempo. Dever es Brynn, una joven que vive aislada acosada por un pecado de su pasado que enfrentará a una invasión de su domicilio diferente a todo lo visto hasta la fecha. Junto a Dever encontramos en el reparto a Elizabeth Kaluev como la joven Brynn, Zack Duhame como el cartero, Lauren L. Murray como la madre de Brynn, Geraldine Singer como la Sra. Collins, Dane Rhodes como el jefe de policía Collins, Daniel Rigamer como el Sr. McCreary, Dari Lynn Griffin como Maude, la amiga de Brynn fallecida hace 10 años, y Evangeline Rose como la joven Maude.

Nadie te salvará ha resultado toda una sorpresa y sobre todo, un interesante ejercicio de estilo. Porque el principal hecho distintivo es disfrutar de una película planteada prácticamente SIN DIÁLOGOS. Esto no quiere decir que no haya sonido, claro, lo cual genera un marco narrativo poco habitual que es lo que va a conseguir que se hable de esta película en las próximas semanas.

En muchos aspectos, la historia de Brian Duffield parece sacada de un episodio de Twilight Zone, porque la mezcla de ciencia ficción muy loca con una historia de terror en la que una joven huye de varios stalkers, con la peculiaridad que son alienígenas, permite a Duffield plantear una colección de escenas repletas de tensión. La mención a Twilight Zone viene también la puesta en escena y sus efectos especiales, que resultan ajustados pero con alguna escena un poco más cutrilla de lo esperable. Para resolver la problemática presupuestaria Duffield plantea en la mayoría de momentos que no se vea bien al alien, presentándolo en segundo plano desenfocado al centrarse la cámara en la protagonista. El sugerir más que mostrar sobre todo en la primera mitad creo que funciona mejor que cuando luego la película se lanza a un frenesí de aliens atrapa-humanos, pero creo que el conjunto queda bastante equilibrado, teniendo en cuenta que este aumento de escala se corresponde con lo esperado en un típico climax final.

Kaitlyn Dever es la omnipresente protagonista. A la sobre aparición en pantalla, prácticamente diría que está en el 95% de planos con una acción siempre gira a su alrededor, hay que sumar el problema añadido de no tener diálogos para construir a su personaje. Sin embargo, Dever está increíble, planteando una expresividad no verbal sobresaliente, por ejemplo cuando sufre para intentar no hacer ruido mientras el primer alien invade su casa y ella está hiperventilando. Dever consigue que te pongas en la piel de Brynn y que sufras ante un destino que parece inevitable debido a los poderes y número de los aliens que parece que han invadido la localidad. La película me parece un éxito total, pero justo por eso hay que destacar que con otra actriz menos capaz la película hubiera naufragado. Dever me gustó en sus trabajos previos, y tras verla en esta película se confirma que habrá que estar atento a sus próximos proyectos.

Brynn se encuentra atormentada por un pecado del pasado relacionado con su amiga fallecida Maude. Un hecho que la ha convertido en una apestada en su pueblo y la obliga a vivir casi en soledad. La resolución de la historia con un final feliz bizarro en el que algunos elementos quedan a la interpretación del espectador, con alguna cosa que según se mire no tiene sentido, es otro elemento que también me recordó a Twilight Zone, dicho en este caso con connotación positiva.

Otra cosa que me ha gustado es la duración de la película. Descontando los títulos de crédito iniciales y finales la historia no llega a los 90. Esto también lo hace parecer un episodio de televisión ampliado, pero me gusta que la historia es la que es y no se busque alargar artificialmente algo que por otro lado no da más de si. El ritmo es perfecto, así como la tensión que se va creando con cada nueva escena a medida que avanza la película, ofreciendo un final inesperado respecto a lo que es el entretenimiento más mainstream, pero que de nuevo es típicamente Twilight Zone.

Si a esto le sumamos la comodidad de poder verla en casa gracias a su estreno en Disney+, nos encontramos con una combinación ganadora. Y es que reconozco que hay muchas posibilidades que una película vendida por la peculiaridad de no tener diálogos NO me hubiera llamado suficientemente la atención como para pagar por verla en el cine. Pero al tenerla en casa la cosa cambia. Cambia completamente, porque me alegro de haberla visto. Y la recomiendo completamente.

Comparto el trailer de la película:

Nadie te salvará me ha resultado un interesante ejercicio de estilo resuelto con habilidad y calidad por el director Brian Duffield gracias entre otras cosas al espectacular trabajo de su protagonista Kaitlyn Dever.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 5 (HBO Max)

Me he reído mucho con la quinta temporada de Lo que hacemos en las sombras disponible en HBO Max, algo que es una mejora importante ante el agotamiento de la fórmula que detecté durante el visionado de la temporada anterior.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Falso documental que nos muestra la vida de unos vampiros que viven en Staten Island. En esta nueva temporada, Nandor siente que Guillermo se aleja a medida que parece pasar mucho más tiempo con Laszlo, cuyas habilidades como caballero científico se ponen a prueba mientras intenta resolver el misterio de los extraños y muy secretos cambios que está experimentando Guillermo. Mientras, Nadja sufre los efectos de un maleficio sobrenatural no diagnosticado previamente, se reencuentra con su familia -o, al menos, con una familia- del Viejo Continente. Colin sigue el camino de tantos vampiros energéticos que le precedieron presentándose a las elecciones y La Guía intenta averiguar dónde encaja ella como relativa recién llegada a este grupo tan unido.

La serie creada por Jemaine Clement ha contado con 10 episodios de 25 minutos cada uno. Paul Simms repite como showrunner de esta temporada y aparentemente se encargará de la sexta temporada que ya ha sido confirmada. Estos episodios han sido dirigidos por Yana Gorskaya (5 episodios), Kyle Newacheck (3) y Tig Fong (2). En los guiones, Simms escribe dos episodios, con el resto de escritores de su sala de escritores encargándose casi a razón de un escritor por episodio: Marika Sawyer, Jake Bender & Zach Dunn, Max Brockman & Shana Gohd, Sarah Naftalis, Sam Johnson & Chris Marcil, Jeremy Levick & Rajat Suresh, Sarah Naftalis & Lauren Wells y William Meny.

En el reparto encontramos a los habituales Kayvan Novak como Nandor el Implacable, Matt Berry como Leslie «Laszlo» Cravensworth, Natasia Demetriou como Nadja de Antipaxos, Harvey Guillén como Guillermo de la Cruz y Mark Proksch como Colin Robinson. En esta 4ª temporada, también encontramos a Kristen Schaal como La Guía – Una enviada del Consejo Vampírico a la que le gusta flotar y a veces hablar con voz demoníaca que en esta temporada intentará que el grupo de vampiros la acepte como una más del grupo.

Comentaba al principio que no me gustó demasiado la cuarta temporada de Lo que hacemos en las sombras, en la que se empezaron a notar síntomas de agotamiento de la fórmula de este falso documental de humor. Sin embargo, esta quinta temporada ha conseguido que me riera bien a gusto en prácticamente todos los episodios. La trama de la discoteca de Nadja de la temporada anterior fue completamente fallida, pero en esta me alegra que vuelvan a origen del éxito con un montón de situaciones en las que todos los personajes comparten escena, algo que no sucedió tanto como debería el año pasado. Por ejemplo, en el quinto episodio «Local News» en el que Nandor cree por error que ha reconocido a una reportera de noticias que emitía en directo que es un vampiro, lo que lleva a una locura colectiva loquísima y buenísima.

Como ha sucedido en el pasado, cuando se lo permiten Colin Robinson es el MVP de la serie. Sobre todo en el episodio en que vuelva a reunirse con Evie Russell (Vanessa Bayer) una vampira emocional que se alimenta de la lástima y la tristeza que generan sus extravagantes historias de sufrimiento y desgracia. El episodio de la campaña electoral puede ser el más divertido de la temporada junto a Local News. Y junto a Colin, una broma recurrente que funciona de maravilla en todo momento es el intento de agrada de La Guía y como los otros vampiros la ignoran y la tratan como si fuera un mueble, reforzando que pueden ser los protagonistas, pero son seres despreciables, egoístas y mezquinos. El mejor caldo de cultivo para la comedia.

Y por supuesto, tenemos a un Guillermo en el centro de la trama principal de la temporada, que se ha convertido en vampiro a espaldas de su amo Nandor, lo que es la mayor humillación que puede sufrir un vampiro. La conversión de Guillermo y su intento posterior de ocultarlo nos ha regalado algunos momentos divertidísimos y han conseguido que me lo pasara de maravilla. Esta trama resalta el patetismo de Nandor, que se cree el no va más y no sabría ni atarse unos cordones sin la ayuda de Guillermo, con un humor a su costa que también me ha funcionado casi siempre.

Esta quinta temporada me ha funcionado en casi todos los episodios. Excepto un episodio, el sexto o el séptimo, que me hizo menos gracias, en todos los episodios hay al menos un par de puntazos buenísimos que me hicieron morirme de risa. Si a esto le sumamos que la duración de entre 22 a 25 minutos me parece perfecta para darnos una pequeña dosis de vampiros patéticos, el éxito vuelve a sonreir a Lo que hacemos en las sombras. Me alegra que la serie haya sido confirmada para la sexta temporada, porque me ha hecho pasar unos ratos geniales.

Comparto el trailer de esta temporada:

Lo que hacemos en las sombras ha recuperado la locura extravagante y el humor super exagerado. Y me encanta. A ver qué se les ocurrirá para la próxima temporada, que ya veremos si es o no la última.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Furia Especial 60 Aniversario y Hulk Annual 2023 (Marvel Comics – Panini)

¡Feliz domingo! Hace tiempo que no recurría al formato de «Reseñas express» en el blog. Pero me he dado que al centrarme en reseñar arcos completos de las colecciones que compro en muchas ocasiones no llego a comentar comics unitarios que igual si merecen una recomendación. O al menos un análisis. Así que hoy voy a realizar una doble reseña del agridulce especial 60 aniversario de Nick Furia y del Annual 2023 de Hulk que sirve de puente entre la etapa recién finalizada de Ryan Ottley y la nueva de Phillip K. Johnson y Nic Klein que empezará el mes que viene.

FURIA. 60 ANIVERSARIO de Al Ewing, Adam Kubert, Ramón Rosanas, Tom Reilly y Scot Eaton

En celebración de las seis décadas de existencia del agente secreto más importante de Marvel Comics, Al Ewing se une a cuatro dibujantes excepcionales para una saga que bucea en los archivos nunca vistos de Nick Furia: desde sus misiones con Los Comandos Aulladores hasta la actualidad, pasando por los viejos tiempos en que se fundó SHIELD. Pero hace falta más de un Nick Furia para desentrañar un misterio de varias décadas, el que llevará a responder a la pregunta de… ¿quién es Escorpio?

Este especial incluye Fury One-Shot 2023 USA.

Si un personaje de Marvel Comics supo adaptarse a las modas del entretenimiento, ese fue Nick Furia. Tras protagonizar historias bélicas ambientadas en la 2ª Guerra Mundial con sus Comandos Aulladores, Stan Lee supo ver el cambio de tendencias ante el avance del género de espías con la llegada de James Bond, Misión Imposible y muchas otras otras películas y series. Esto hizo que Furia mutara para convertirse en un super espía líder de SHIELD que vivía aventuras con gadgets super innovadores, como fue la creación de los Simulacros Dotados de Vida. Tras enfrentarse a Hydra o IMA, surgió Scorpio, el gran villano de Furia durante una larga etapa. Un villano que fruto del uso de Lee de elementos de culebrón resultó ser Jake Furia, el hermano de Nick.

El éxito del MCU cinematográfico hizo que Marvel Comics creara a Nick Furia Jr., un hijo secreto de Nick padre de raza afroamericana que acercara al personaje a su versión cinematográfica interpretada por Samuel L. Jackson, retirando al anciano Furia padre a una función más cósmica a partir del evento Pecado Original.

Como ya vimos en la miniserie dedicada al Hombre Hormiga, Al Ewing se ha convertido en el guionista oficial de Marvel para comics como este que se basan en homenajear a personajes con largas etapas, sin importar lo locas y variadas que sean. (Por cierto, esto me recuerda que cuando tenga un hueco debería comprar la miniserie de Avispa publicada hace unos meses, que también tiene guion de Ewing y dibujo de Kasia Nie). La labor de historiador de Ewing y la forma en que consigue unir todas las versiones de un personaje en una historia unitaria me parece notable. Y que lo consiga en un especial de apenas 32 páginas tiene casi doble mérito.

Este especial está divido en 4 partes que reflejan las principales etapas del personaje, cada una dibujado por un artista diferente, todas con color de Jordie Bellaire. Scot Eaton con entintado de Cam Smith se encargan de la secuencia inicial en la que Nick Furia Jr. realiza una misión espionaje con reminiscencias a James Bond con gadgets molones y Simulacros Dotados de Vida, que presenta a una nueva Scorpio como villana de esta historia y quien sabe del futuro. Esta nueva amenaza obliga a Furia Jr. a revisar varias misiones de su padre que le presentarán las claves para encontrar el mcguffin de la historia, una Llave del Zodiaco perdida desde hace décadas.

Tom Reilly, el artista de la miniserie Hombre Hormiga junto a Ewing, se encarga de una aventura de Furia padre ambientada en los años 60 en la que el jefe de SHIELD visitó la Luna por primera vez, mientras que Adam Kubert se encarga de narrar una misión de Furia y sus Comandos Aulladores en la Segunda Guerra Mundial, algo que nos recuerda que la Llave del Zodiaco era un arma buscaba por Hitler que ha continuado hasta nuestros días. El comic se cierra con una sección dibujada por Ramon Rosanas en la que asistiremos a la reunión del joven Nick Furia con su padre en la Luna, recordando que su labor desde Pecado Original es ser el «Hombre en el Muro» que defiende a la Tierra de amenazas extraterrestres.

En el apartado artístico creo que los cuatro artistas realizan un buen trabajo, al ser todos unos buenos narradores que saben contar la historia de Ewing de la forma más clara y atractiva posible. El uso de varios artistas refuerza la idea que estas aventuras tuvieron lugar con décadas de diferencia, ayudando a reforzar la idea del paso del tiempo transcurrido desde la primera aparición del personaje y como ha pasado por etapas muy diferentes entre si.

El pero de este comic, dentro que como digo me parece que es un buen comic, es plantear un especial para celebrar el 60 Aniversario de Nick Furia y usarlo para jubilarlo y quitarle definitivamente de la circulación. (Bueno, todo lo definitivo que puede tener un cambio en un comic de Marvel). Que el joven afroamericano Nick Furia Jr. se quede como el único Furia del Universo Marvel puede resultar lógico para un joven lector que haya crecido con el MCU, pero para un lector veterano como yo esta decisión me parece lamentable. A lo que hay que sumar una justificación del abandono de Furia padre de esta realidad Al Ewing que al final es un «porque si» un poco sin sentido, más allá del objetivo deseado de quitar al Furia mayor de en medio. Y esto resulta chocante si pensamos que un especial de este tipo es café para los muy cafeteros, al recordar etapas del siglo XX que a un joven lector no creo que le interesa en absoluto. No, creo que este comic sólo interesará a los lectores veteranos, por lo que plantearlo con una conclusión opuesta a los intereses de sus clientes no creo que sea una decisión acertada por parte de Marvel. Una Marvel como siempre más empeñada en agradar a posibles nuevos lectores que no existen en lugar de cuidar a sus clientes actuales y pasados que son los que permitieron con su dinero que Marvel disfrutara del éxito.

Y esto es una pena, porque lo que podía ser (es) un buen comic se convierte en una agridulce celebración de unos de los personajes con más historia de Marvel Comics que para los actuales editores ya no tiene hueco en el presente de la editorial. En muchos aspectos, algo similar a lo que han hecho con el Castigador.

Comparto las primeras páginas del comic:

PUNTUACIÓN: 6.5/10

HULK 15 (ANNUAL 1 2023) de David Pepose, Caio Majado y Edgar Delgado

Un equipo de documentalistas está a la búsqueda de un monstruo durante una fuga de radiación gamma, pero conseguirán mucho más de lo que esperaban: Atrapados en medio de una pelea entre dos gigantes imparables, Hulk y Giganto. Además, un previo especial de la nueva e impactante dirección que tomará el Piel Verde en el siguiente número.

Este número a caballo entre dos etapas incluye Hulk Annual 1 USA (2023)

Me gusta la idea del guionista David Pepose para este especial, que es recrear en un comic el género de los falsos documentales «found-footage» tipo The Blair Witch Project. Que el título de esta historia sea The Viridian Project ya indica a las claras esta fuente de inspiración. Para ser una historia completa contada en apenas 2X páginas a la que no puede exigirse profundidad al tener que ir al grano, creo que funciona perfectamente. En los últimos años los anuales de Marvel se han convertido en un «cajón desastre» en los que foguear a guionistas y/o artistas de segundo o tercer nivel en historia que no aportan demasiado, pero al menos en esta caso la historia creo que me ha valido la pena. Pepose plantea una historia que se nutre de la rica historia de Hulk, al ser Viridian el pueblo al lado de la Base donde Bruce Banner recibió la explosión gamma. En él tendremos la aparición de XX, un monstruo clásico de Marvel que apareció en el Fantastic Four 1 junto al Hombre Topo. Y aunque hay alguna inconsistencia en el climax final (¿Cuándo cambió la cámara de manos?), globalmente creo que Pepose realiza un buen trabajo.

Quizá el problema que le encuentro a este comic es el apartado artístico formado por el dibujante Caio Majado con color de Edgar Delgado. No conocía de nada a Majado y su desempeño en el comic lo he encontrado correcto sin más, cumple suficientemente para contar la historia de Pepose pero no mejora el guion en ningún momento. Si este comic que para mi es la tarjeta de presentación de Majado tenía que dejarme con ganas de leer más comics dibujados por este artista, lamento decir que no es el caso. Lo que sí me ha flipado es la alucinante portada del comic obra de Gary Frank con color de Brad Anderson. Frank sí es un fuera de serie y plantea una imagen sencilla pero impactante que me ha gustado mucho.

Hay otro elemento que me molestó un poco, y es que la historia se supone plantea un «found-footage», pero sin embargo luego las viñetas no son todas cuadradas como se establece al inicio, al plantearse varias imágenes horizontales, sobre todo en planos de situación, que rompen esta percepción. En este grupo no incluyo la primera splash-page de Hulk, que creo necesaria dar una imagen impactante, pero todos las viñetas horizontales me han sacado completamente del planteamiento del comic. Esto en realidad no es un problema muy grande, pero si me sabe mal que no hayan podido o sabido llevar la premisa hasta el final.

El Annual se completa con un epílogo escrito por Phillip K. Johnson con dibujo de Travis Foreman, que sirve de prólogo de la nueva etapa que se inaugurará el mes que viene. Aunque hablamos de apenas 6 páginas, presenta perfectamente la nueva amenaza a la que tendrá que enfrentarse Bruce Banner / Hulk, dejándome con ganas de más. Por vierto, no soy nada fan del estilo «feista» de Travis Foreman, pero en el contexto de esta historia con toques de body-horror, Foreman funciona de maravilla. A ver qué tal el estreno del mes que viene, en este caso con el seguro de vida que ofrece el dibujo de Nic Klein.

En resumen, un buen comic que con un dibujo un poco mejor hubiera podido ser mucho mejor.

Comparto las primeras páginas del comic:

PUNTUACIÓN: 6/10

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