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Crítica de Dragged across concrete de S. Craig Zahler

La tercera película de S. Craig Zahler tras las notables Bone Tomahawk y Brawl in cell block 99 es un espectacular ejercicio de género negro crepuscular con un modélico Mel Gibson como un policía al borde de su jubilación.

PUNTUACIÓN: 8/10

Dos policías, un veterano del cuerpo (Gibson) y su joven compañero (Vaughn), son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas de detención de delincuentes se convierte en la noticia del día en los medios de comunicación. Ambos con problemas personales que podrían solucionarse con dinero, deciden aprovechar su condición de civiles para hacer algo al margen de la ley.

Dragged across concrete (arrastrado por el hormigón) es un interesante e ilustrativo título que sirve para resaltar el tema y el tono de lo que vamos a ver. Su director y guionista S. Craig Zahler, que también realiza la música junto a Jeff Herriott, muestra una gran lucidez y creatividad en esta su tercera película. Si Bone Tomahawk me pareció un interesante ejercicio de estilo para llamar a las puertas  de los festivales y Brawl in cell block 99 una estupenda serie B que sabía en qué liga jugaba y se enorgullecía de ello sacando el máximo partido en lo relativo a su violencia over-the-top, Dragged across concrete me ha traído a un autor mucho más comedido y maduro que pone la historia por encima del efectismo.

La película cuenta con fotografía de Benji Bakshi y montaje de Greg D´Auria, y tiene una duración de 153 minutos, que aunque a mi me ha gustado y no se me ha hecho larga, reconozco que quizá con 10 o 15 minutos la experiencia hubiera mejorado.

Mel Gigson y Vince Vaughn son los grandes protagonistas de la película, y una vez más muestra su imponente presencia en pantalla. Iba a poner que también son el principal «reclamo comercial», aunque dado el acoso y los intentos de cancelación que Gibson lleva sufriendo en los últimos años, aunque creo que Gibson está enorme en la película probablemente tenerle de protagonista pudo jugar en su contra comercialmente. De hecho, a pesar de un interesante presupuesto de 15 millones, la película solo se estrenó en cines de forma limitada en marzo de 2018 en Estados Unidos, llegando a VOD tan solo un mes después.

Gibson interpreta al detective Brett Ridgeman, un veterano policía que no ha sabido ascender en el cuerpo porque prefiere el trabajo de calle y detener a los malos. Aunque se encuentra al borde de la jubilación, se encuentra que con su ridículo salario no puede costear el traslado de su familia a un barrio mejor, tras sufrir su hija adolescente Sara (Jordyn Ashley Olson) varios acosos en el barrio y con una mujer Melanie (Laurie Holden) ex-policía que tuvo que abandonar el cuerpo probablemente tras ser herida de bala.

El personaje de Ridgeman, un veterano que consigue resultados aunque sus métodos no son del agrado de los nuevos jefes, quedando de alguna manera obsoleto, es una metáfora de todos los tipos duros del cine de los 80 y 90 que ya no tienen sitio en el nuevo cine comercial, y en concreto del propio Gibson, que a pesar de seguir siendo un actor increíble, no le perdonan que insultara a los judíos que controlan los grandes estudios.

S. Craig Zahler realiza también un interesante análisis de algunos de los clichés del négro negro y los muestra con una luz que me ha parecido muy interesante. Tras suspender el jefe de policía Calvert (Don Johnson) al detective Brett Ridgeman (Gibson) y a su joven compañero Anthony Lurasetti (Vince Vaughn) por ser grabados mientras hacían un arresto, a pesar de pillar a un narco con las manos en la masa de un alijo de drogas, estos se encuentran en la tesitura de tener que hacer durante sus 2 semanas de suspensión un último golpe para conseguir algo de dinero para la jubilación y traslado de Gibson, y para que Vaughn le pueda pedir en matrimonio a su novia. NO se trata de robar ellos a nadie honrado, sino quitarle el dinero a un criminal, lo que les sitúa, dentro de su amoralidad, en un gris colocado más en la zona de luz que la de oscuridad.

Gibson y Vaughn ya habían trabajado juntos en la notable Hacksaw Ridge, aunque Gibson sólo dirigió, mientras que Vaughn protagonizó Brawl in cell block 99 de S. Craig Zahler, y se nota la química y complicidad que todos comparten, formando un equipo perfectamente engrasado. En la película, vemos la total ausencia de glamour mientras que ambos realizan un seguimiento de un criminal interpretado por Thomas Kretschmann, con la intención de robarle el botín. Las horas pasan lentas sin nada interesante que hacer o decir,con una monotonía cansina pero necesaria para llevar a cabo su plan, y esa parte me gusta al romper algunos mitos del género.

Junto a la pareja protagonista, tenemos en la película a Tory Kittles como Henry Johns, un ex-convicto que a pesar de intentar alejarse del mundo del crimen se verá envuelto al tener que cuidar de un hermano parapléjico y una madre alcohólica. Michael Jai White es Biscuit, amigo de Henry que ha cuidado de su familia pero ahora necesita algo de él, y completa el reparto Jennifer Carpenter como  Kelly Summer, una madre primeriza que debe separarse por primera vez de su hija recién nacida para volver a su trabajo en un banco de la ciudad.

El buen género negro de perdedores es el que te presenta unos personajes en rumbo de colisión con la vida a los que no puedes dejar de mirar a pesar que sabes que su historia no puede acabar bien. Eso es justo lo que tenemos en la película, que está construida a fuego lento y que incluso durante el climax hay una intencionada falta de espectacularidad, manteniendo todos los elementos muy pegados a la realidad del asfalto. De nuevo, le metáfora del título.

Gibson como «héroe» crepuscular me parece que está fantástico en el papel, mostrando una obsesión con los porcentajes que indican que habla para parecer más listo de lo que es en realidad, que no sabe en qué se está metiendo y que las cosas son más grandes que lo que él puede ya manejar. El personaje de Vaughn aparte de su presencia constante me parece que aporta menos a la trama porque diría que S. Craig Zahler busca poner el foco en el personaje de Gibson, alguien que no entiende que su momento ha pasado y que debería echarse a un lado si no quiere verse atropellado en la carretera.

Creo que la película hace además una crítica hacia los «buenistas» de salón que dan lecciones morales desde su mansión alejada de la vida real a gente que sufre día a día los crímenes que acosan la sociedad americana. Esto lo vemos en un diálogo de la mujer de Gibson, cuando dice «jamás pensé que este barrio me iba a convertir en racista», ante el quinto ataque sufrido por su hija al bajar del autobús escolar, en contraste con el Jefe de Policía que le dice a Gibson que le falta «empatía» hacia los criminales. Sé que han acusado a la película de racista, pero me parece que reflejar la realidad no puede ser jamás racista, además que siempre en mucho peor no querer enfrentarse a los problemas y envolverse en papel burbuja para que nada te incomode.

Dentro del ritmo lento de Zahler, me llama la atención como guarda tiempo para detenerse en cada personaje secundario para darles cierta profundidad y humanidad, de forma que el espectador nos preocupemos un poco por ellos, a pesar de que algunos claramente son carne de cañón. Entiendo que puede haber espectadores que entiendan que estos momentos no aportan nada a la trama principal, pero a mi me han gustado y me han trasmitido un intento de Zahler de dotar a la película de una personalidad propia.

Conecto en este momento con el que para mi es el principal problema, que es su duración. A pesar de verla en VO en sesión de medianoche, a mi no se me hizo larga y me mantuvo super entretenido. Dicho esto, reconozco que probablemente si en lugar de 153 minutos hubiera durado 140, la película no hubiera cambiado y su ritmo hubiera sido mejor.

Además, hay una escena super sangrienta en la que buscan una llave al final de la película que no pega nada con lo visto hasta ese momento y que me pareció que molestaba más que otra cosa. Una escena que me recordó el momentazo de Bone Tomahawk, un shock pensado para llamar la atención del público de festivales, que sin embargo aquí no me aporta nada.

En todo caso, me ha gustado este Dragged across concrete y voy a seguir muy pendiente de la carrera de S. Craig Zahler, aunque sus películas no lleguen al circuito comercial en España.

Comparto el trailer de la película:

Dragged across concrete es una estupenda película de género negro con un toque de metatextualidad con la que he conectado desde el minuto uno y que recomiendo a todos los fans del noir.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de The Batman´s Grave 7 de Warren Ellis y Brian Hitch

Warren Ellis y Brian Hitch continúan con The Batman´s Grave, y en su séptimo número de este comic editado por DC Comics, parece que el Caballero Oscuro debe pasar al contraataque si desea tener alguna oportunidad de resolver el complejo caso en el que se encuentra inmerso.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay un lunático suelto y un cadáver dentro de una casa supuestamente inexpugnable. Miembros del sistema de justicia están siendo asesinados, y nadie sabe lo que está sucediendo. ¿Tiene Batman la única pista que es la clave de toda esta pesadilla?

Entrados en la segunda mitad de la serie, Warren Ellis cambia el foco para dejar de lado la acción y centrarse en la investigación criminalística, además de volver a recordarnos lo poderoso que es este enemigo en la sombra. Ellis entiendo que está marcando el ritmo que estima más interesante para esta historia, aunque en este caso ya le empiezo a notar en parte las costuras a su estructura de guión.

En todo caso, Ellis coloca diálogos lapidarios e impactantes casi en cada página, transmitiendo una la personalidad super molona a un Bruce Wayne enfrentado a una amenaza peligrosa e inesperada. En este número, me ha flipado este diálogo:

-”Qué es esto, tu cámara de tortura?”

-”Piensa en ella más bien como un teatro de operaciones.”

-“Piensa en mi como el cirujano”.

BOOM!!!!

Comentaba el otro día que quizá este The Batman´s Grave mejore cuando la serie esté completa y DC la recopile en un tomo. Aunque pensando sobre ello, tampoco tengo duda que aunque esta es una historia completa cerrada, Ellis la plantea pensando en su lectura serializada, al colocar casi en cada número un diálogo de Bruce y Alfred en el que el veterano mayordomo le cuenta una “batallita” de su pasado en el ejército británico. Estos diálogso molan, pero no dejo de pensar que quizá cuando lea la serie de un tirón quizá puedan acabar resultando un tanto redundantes.

En el apartado artístico, Brian Hitch con color de Alex Sinclair mantiene una notable consistencia artística. Me gusta que consiga hacer atractivo de leer un número como este en la que básicamente hay gente hablando, y me encanta que haya encontrado la paz mental que le permite entregar trabajos de esta calidad cumpliendo los plazos de entrega mensuales.

The Batman´s Grave va a quedar como una entretenida historia de Batman. Probablemente no va a ser memorable ni un clásico del personaje que haya que leer obligatoriamente, pero sí cumple de sobre con su objetivo, y diría que esta falta de pretensiones la convierte en aún más leible si cabe.

A fata de 5 números, y con el número 8 recién publicado en USA a finales de julio, mi preocupación ahora mismo es ver si DC publicará los 4 números que faltan dentro de este 2020, ya que debido a los cambios en la distribución de los comics de DC, a partir de enero de 2021 va a resultar muy difícil comprar en España una grapa en inglés, y sería un desastre que este serie se me quedara colgada. Esperemos que no lleguemos a eso y que Ellis y Hitch puedan cerrar sin más sobresaltos este comic con el planning previsto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Orígenes Secretos de David Galán Galindo

David Galán Galindo publicó su novela Orígenes secretos en 2014, y me alegra que el estreno de su adaptación cinematográfica en Netflix haya servido para darle una segunda vida comercial, gracias a la cual descubrí su existencia y me animé a leerla.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Esta nueva edición de «Orígenes secretos» incluye también una Introducción del autor y un relato inédito que se desarrolla en el mismo universo de la novela: «Astro Bus».

En Madrid se están produciendo una serie de asesinatos crueles y extraños. Cosme y David son los policías encargados de la investigación, pero necesitarán la ayuda del entrañable friki Jorge Elías para comprender a qué se están enfrentando. Con sus ingentes conocimientos sobre el mundo de los cómics, es capaz de ver los hilos que relacionan a todos los crímenes e interpretar las pistas que el asesino va dejando. Planeta K, su tienda de cómics, se convertirá en el cuartel general donde un improbable equipo, formado por David, Jorge Elías y Patri, una policía amante del cosplay, planifica sus movimientos en busca del asesino por un Madrid más vivo y oscuro que nunca.

Pero no os preocupéis, esto es una novela negra como todas las demás. Nada de especial. O sí.

David Galán Galindo (Ávila, 1982) es director de cine y guionista de televisión. «Orígenes Secretos» es su primera novela. Una novela negra en la que no renuncia a su universo personal y su pasión por los cómics de superhéroes, y que también es su ópera prima cinematográfica con un elenco impresionante. En los últimos años ha compaginado el cine (algunos de sus cortos, como «Curvas», «Push Up», «Hostiable»… se encuentran entre los más conocidos y premiados recientemente) con su trabajo como guionista de televisión. Asimismo, ha escrito para webs y fanzines, y ha participado en dos compilaciones de temática zombi.

Reconozco que conocí la existencia de esta novela viendo el tráiler de su adaptación cinematográfica de Netflix que se estrena el 28 de agosto, y la sensación no pudo ser peor, dándome la sensación de que podía ser la enésima historia que se reía DE los frikis, no CON los frikis. La diferencia entre Big Bang Theory y Community, para entendernos. Y nada podía darme más pereza que eso.

Sin embargo, escuchar a David Galán en el podcast de Sala de Peligro dedicado a Kingdom Come me mostró a una persona que parecía super majo, con un gran conocimiento comiquero y con unos comentarios sobre el comic de Mark Waid y Alex Ross con los que me sentía muy identificado, por lo que dejé de lado mis reticencias iniciales y le dí una oportunidad a esta novela. El clásico «poner mi cartera donde pongo mis opiniones» de nuevo en acción.

Además, me ha gustado dar el salto de fe y empezar a leer la novela sin saber casi nada ni haber leído siquiera la sinopsis, de forma que todo era una sorpresa total. Cuando empecé a leer, me alegró comprobar que el rollo no iba por una comedia a costa de los superhéroes y sus fans, sino que estamos ante una historia de género negro de manual, subgénero Se7en de investigación policial de unos asesinatos rituales super complejos.

Orígenes secretos es una estupenda novela que puede gustar a todo tipo de lectores que estén conectados a la cultura popular, no sólo a los fans hardcore de los comics. De hecho, simplemente con haber visto películas de superhéroes, o en general el cine comercial americano de los últimos años puedes entender la mayoría de referencias de la novela, aunque obviamente si eres lector veterano, los comentarios sobre Grant Morrison o el Mefistazo de Spiderman, por poner sólo dos ejemplos, seguro te sacarán una sonrisa.

Hay dos cosas que me han gustado especialmente de esta novela. La primera es el ubicar en Madrid esta historia de género negro que transmite el amor por los comics de superhéroes de su autor. Suscribo completamente la idea que David Galán comenta en su introducción sobre que se echan en falta obras hechas en España que se tomen en serio el mundo de los comics y no lo utilicen únicamente como alivio cómico. Es cierto que los españoles somos cínicos por naturaleza, pero David demuestra que, como con los personajes de comic, el problema no es que los personajes sean malos, sino que autores mediocres no saben sacarles el partido que se merecen.

La otra cosa que me ha gustado es que la novela transmite el encanto de los buenos comics Marvel, en lo que incluso en medio de una historia de género negro con muertes macabras y situaciones violentas y perturbadoras, hay momentos para la sonrisa gracias a la forma en que nos muestra el ecosistema friki de Madrid. Al vivir en una ciudad pequeña, nunca tuve una librería de referencia en la que perderme o encontrar amigos que compartieran afición lectora, y en parte siento envidia a lo bien que transmite la sensación de comunidad dentro de Planeta K, la librería de Jorge, al ser algo que yo me perdí.

He conectado inmediatamente con los protagonistas David, Jorge Elías y su padre el inspector Cosme, que forman un triángulo muy obvio que sin embargo funciona perfectamente. David y Jorge son unos protagonistas de «buddy-movie» de manual, personajes antagónicos que deben aprender a trabajar juntos y que acabarán descubriendo que tienen más cosas en común de lo que pensaban en un principio. Junto a ellos, tenemos a Cosme, un policía veterano a punto de retirarse que tiene un último caso que resolver mientras intenta arreglar sus problemas familiares con su hijo Jorge y enseñar al novato detective David. Como véis, otro personaje típico que sin embargo consigue transmitirme mucha humanidad. Se me queda bastante mas floja el personaje de Patri, la policía fan del cosplay, que se me queda casi como una decoración para acentuar la sensación friki de la novela.

La novela va como un tiro y se lee en un suspiro. De hecho, casi lamento que sea tan corta, porque me hubiera gustado seguir metido en este mundo durante más tiempo. Por suerte, la edición kindle incluye como bono una historia corta «Astro Bus», ambientada varios años en el futuro, que sirve de espectacular homenaje al género y un gran final de la historia. O un hasta luego, si Galán quiere. Además, como si fuera una buena película de Marvel Studios, la novela está repleta de easter-eggs, no sólo con el uso de algunos de los comics míticos del género, sino además con las anécdotas en la tienda de comics o los nombres de varios personajes, que homenajean a algunas de las editoriales que publicaron comics en España, como Fórum, Nóvaro, Bruguera, Vid o Vértice.

Quizá el principal problema de Orígenes secretos es que una vez has entrado en el caso y te encuentras paseando por Madrid con David y Jorge Elías, aparte de las divertidas anécdotas y algún momento impactante que recuerda a comics icónicos, hay una falta total y absoluta de sorpresas. No soy los que juego a anticiparme a la historia cuando leo una novela, pero casi sin pretenderlo en seguida me di cuenta que además de Se7en, Orígenes Secretos tiene otra clarísima fuente de inspiración una película americana de 2000,  que es tan obvia que no puedo nombrarla porque sería un SPOILER del copón, y no quiero chafarle la experiencia lectora a nadie.

Otro elemento que tampoco me acaba de gustar es la figura de Jorge Elías, que representa al ¿típico? friki comiquero gordo sucio desaliñado y sin habilidades sociales. Entiendo por un lado que esto es una herramienta narrativa obvia para acrecentar sus diferencias con el «normal» David, de forma que el conflicto de personalidades sea inevitable. Por otro lado, también tengo claro que seguro que muchos frikis que pueblan las librerías de comics se ajustan a este perfil, con el que yo no me siento para nada identificado, todo sea dicho, pero creo que globalmente esta representación sirve para eternizar los estereotipos que tenemos que sufrir los aficionados a los comics. Dicho esto, también es justo reconocer que hay un gag muy bueno cuando también vemos en la novela que algunos lectores de comics tienen trabajos de éxito como registrador de la propiedad o farmacéutico, que sueldos altos que les permiten pagarse su caro vicio comiquero. igual que digo una cosa, hay que reconocer que este detalle está genial.

En todo caso, hay que reconocer también que da igual si David Galán usa elementos típicos tópicos para escribir su novela siempre que lo haga bien y funcionen dentro del mundo que ha creado, y creo que el resultado final de la novela es super positivo. Es complicado combinar bien elementos tan a priori diferentes, y David ha sabido manejarlos con soltura y habilidad, ofreciendo una lectura que me ha mantenido divertido e interesado de principio a fin.

Y como guinda, la historia extra Astro Bus es un epílogo perfecto a esta historia que me ha dejado en lo más alto gracias a la emoción que sabe transmitir.

Orígenes secretos me ha parecido super entretenida y me ha gustado probablemente más de lo que pensaba que me iba a gustar. A ver cuando se anima a escribir la segunda parte o lo que se tercie, porque ya se sabe que a un buen comic siempre le sigue su continuación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de La Espada de las Eras 1, de Gabriel Rodríguez

Como la mayoría, conocí a Gabriel Rodríguez gracias a su extraordinario Locke and Key. Descubrir ahora que además de ser un maravilloso artista es también un buenísimo escritor gracias al primer volumen de La Espada de las Eras, ha resultado ser toda una revelación.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

UNA REINVENCIÓN DE LAS LEYENDAS ARTÚRICAS DE LA MANO DEL ESPECTACULAR ARTISTA CHILENO GABRIEL RODRÍGUEZ

Extraños mundos, valientes caballeros, horribles demonios, una espada sagrada y un origen mitológico sin igual llegan de la mano de Gabriel Rodríguez, cocreador de Locke & Key.

¡Acompaña a Avalón en su aventura para convertirse en la primera guerrera que blande la espada más famosa y sagrada de todas! Únete a su lucha por la salvación de su mundo junto a una legión de héroes que lucharán con una cruel fuerza invasora. La frontera entre ciencia y magia desaparecerá, ¡pero la que separa a los héroes de los villanos quedará marcada con sangre!

La Espada de las Eras ha sido publicado en España por Norma Editorial a partir del comic de IDW, y cuenta con un extraordinario color de Lovern Kindzierski.

Gabriel Rodríguez nació en Santiago de Chile en 1974. Aunque estudió arquitectura, profesión que llegó a desempeñar durante algunos años, hasta que pudo vivir de sus comics, siendo el más celebrado su maravilloso Locke and Key. La Espada de las Eres supone una celebración de los mitos artúricos, además de un sentido homenaje a clásicos autores como Jean Giraud (Moebius), Alejandro Jodorowsky o Katsuhiro Otomo.

La Espada de las Eras me ha parecido una pasada de comic en todos los aspectos. Por un lado, Rodríguez como artista crea unos diseños de personajes super atractivos que te deja con ganas de conocer sus historias a la vez que indica claramente quienes son los buenos y quienes los malos. Recordando sus orígenes de arquitecto y transmitiendo su amor por Akira de Otomo, los espacios cuentan además con una enorme importancia en esta obra, de forma que Rodríguez ofrece unas páginas increíbles en las que siempre sabemos dónde se encuentran los personajes y hacia donde se dirigen, con unos espacios arquitectónicos que no estamos acostumbrados ver en un comic mainstream americano y casi se acerca más a los álbumes europeos.

Rodríguez se caracteriza por un lápiz de gran claridad que busca ante todo contar la historia de la forma más limpia y clara posible, de forma que los lectores tenemos casi la mitad del camino ya hecho con sólo abrir el comic. Además, los colores planos de Lovern Kindzierski ayudan a transmitir la idea de historia mítica atemporal, y encajan de maravilla con los lápices de Rodríguez, haciendo que el despliegue artístico de este comic me parezca bestial. Y como muestra, las increíbles páginas con las que acompaño este artículo.

Pero además, como escritor Rodríguez nos ofrece un comic que cuesta de leer (en el buen sentido), con unas páginas en las que cada viñeta es un descubrimiento, no sólo en lo referido al dibujo, que ya comentaba es espectacular, sino con la compleja historia y los múltiples personajes que riegan los personajes. Además, dentro que entiendo que este comics es «All-ages» (aunque no estoy seguro), o como mucho (PG-13), no se arruga a la hora de matar de  forma violenta a muchos personajes.

Otro elemento con el que he conectado enseguida en con la decisión de Rodríguez de hacer una historia que aunque se asienta en los mitos artúricos, cuenta con numerosos elementos de ciencia ficción como seres alienígenas, viajes especiales y alta tecnología que contrastan de forma super orgánica con los elementos de fantasía que a priori esperaba encontrar en una creación del mito de Arturo y la espada Excalibur.

Me ha gustado mucho este comic, y si tuviera que decir algo menos bueno, lo primero que se me ocurre es que la portada me parece super montonera y no refleja para nada el maravilloso mundo de fantasía y ciencia ficción que se encuentra dentro de las páginas de este comic. Si las portadas sirven para llamar la atención de un posible comprador, generar interés que acabe en la compra del comic, esta portada de un plano medio de Avalón empuñando a Excalibur desde luego no lo consigue. De hecho, si compré este comic es porque iba a tiro fijo buscando más comics de Rodríguez, pero no porque la portada me motivara en ningún aspecto.

Por otro lado, la lectura de este volumen también me dió la sensación que Rodríguez confía quizá en exceso en los conocimientos de los mitos artúricos por parte de los lectores. A partir de una rápida presentación de Avalón y cómo fue criada por los dientes de sable (que mostraré al final del artículo en el preview), la historia nos mete de lleno en un mundo con una compleja sociedad de clanes enfrentados y religiones antagónicas, con cero presentación de cada uno de los actores de este comic. Es cierto que Rodríguez crea una lectura rápida que te mete de lleno en la historia, pero debo reconocer que eché de menos un poco más información, sobre todo en lo referente a los antagonistas, que se me quedan muy cortos en casi todo. No en lo relativo a su nivel de poder y sensación de amenaza, pero completamente en lo relativo a sus motivaciones y  en la explicación de cómo llegaron a este mundo.

Por último, dentro que este comic me ha flipado de forma máxima, entiendo que vamos a tardar a leer su continuación, sobre todo teniendo en cuenta que IDW no ha publicado nada desde la publicación de este primer volumen, que Norma publicó aquí en España el año pasado, y que IDW y DC Comics anunciaron recientemente el crossover Locke and Key – Sandman que va a estar realizado por Joe Hill y Gabriel Rodríguez y que entiendo que debido a su indudable tirón comercial va a tener prioridad en los próximos meses. Una de las cosas que me fastidian de los álbumes europeos es el hecho que pueda pasar un año entre tomo y tomo, y visto lo visto, nos va a tocar esperar mucho más para poder leer la continuación de esta historia.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview, para que alucinéis como lo hice yo. ¡Disfrutarlas!

La espada de las eras me ha parecido un comic excelente que sirve de estupenda presentación para un mundo de inspiración artúrica que puede ofrecernos una gran lectura en el futuro.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Peaky Blinders temporada 4 (Netflix)

Vendetta. Las decisiones del pasado tienen consecuencias, como van a aprender la familia Shelby, con el carismático Tommy (Cillian Murphy) a la cabeza en la cuarta temporada de Peaky Blinders, el drama histórico de temática criminal de la BBC disponible en Netflix.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

1925. La familia Shelby se encuentra rota tras los sucesos de la pasada temporada. Y en el momento de mayor debilidad, van a tener que enfrentarse a la mayor amenaza hasta la fecha, al llegar a Birmingham Luca Changretta (Adrien Brody), miembro de la familia Changretta que ha declarado Vendetta contra la familia y no descansará hasta que todos, hombres, mujeres y niños paguen por la muerte de su padre y su hermano.

Stephen Knight, creador de la serie, vuelve a escribir los seis episodios de esta cuarta temporada, que han sido todos dirigidos por David Caffrey. La serie fue emitida originalmente en el canal BBC2 entre noviembre y diciembre de 2017. Al final de esta temporada, Knight confirmó que su intención es que Peaky Blinders tenga en total 7 temporadas, de las cuales la quinta ya se estrenó en 2019, lo que significa que, crucemos los dedos, si el COVID no lo impide, la sexta temporada se estrenará el año que viene, en 2021.

En esta cuarta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Joe Cole como John Shelby, el hermano pequeño de Tommy, y Finn Cole como Michael Gray, el hijo perdido de Polly encontrado en la temporada anterior forman el núcleo duro de la familia. Junto a ellos encontramos al gran Tom Hardy como Alfred “Alfie” Solomons, el lider de una banda mafiosa judía de Camdem Town, que vuelve a mostrar todo su carisma en esta temporada

Junto a los miembros de la familia Shelby, esta cuarta temporada nos presenta al enorme Adrien Brody como Luca Changretta, miembro de la mafia siciliana que ha viajado desde Nueva york buscando venganza. Aidan Gillen (Juego de Tronos, Bohemian Rhapsofy) es Aberama Gold, jefe de un clan gitano extremadamente violento al que Tommy pedirá ayuda para enfrentarse a los Changretta. Y junto a ambos la serie presenta a Charlie Murphy como Jessie Eden, una líder sindicalista miembro del partido comunista que cree que el momento de la revolución es ahora y que ha declarado una huelga en las empresas Shelby en el peor momento.

Si tengo que decir cual es para mi el ideal de serie de televisión, Peaky Blinders se encuentra muy cerca de la perfección, al estar planteada en temporadas cortas de seis temporadas que obligan a ir directos al grano aunque sin olvidarse del desarrollo de personajes. Viendo esta serie no tengo nunca la sensación de estar viendo “minutos de la basura” tan habituales en otras serie, sin ir más lejos de Netflix, y la historia de Steven Knight siempre avanza un montón cambiando el statu-quo de los personajes respecto a cómo se encontraban al principio.

Aparte de la extraordinaria recreación histórica del Brimingham de la década de 1920, la serie cuenta con un reparto espectacular, destacando sobre todos el impresionante Cillian Murphy, que cada temporada le veo mejor y con más carisma. Tom Hardy vuelve a ofrecer varios momentos gloriosos esta temporada, en la que también sobresale un enorme Adrien Brody, que transmite un carisma y una sensación de peligro espectaculares cada vez que aparece en pantalla. Unido a esto, veo Peaky Blinders en Netflix porque me permite verla en versión original, algo que inexplicablemente no permite Prime Video, y me ha alucinado también el acento italiano que Brody imprime a su personaje.

La amenaza de la mafia italiana aporta un elemento novedoso que le sienta de maravilla a esta cuarte temporada. Ya en la pasada temporada los Shelby recordaron que no eran intocables y ahora sentirán el miedo y el dolor en sus propias carnes. Además de este tema principal, las luchas sociales que se viven en la ciudad y la amenaza del comunismo aportan un chulísimo extra que conecta con la realidad histórica que se vivía en esos momentos en Reino Unido y que hace que la vida de Tommy Shelby sea aún más interesante.

Además, visualmente la serie vuelve a contar con momentazos todos los episodios y unos giros y sorpresas que me dejaban muy loco al final de cada episodio. Como digo, he conectado espectacularmente con esta serie y no veo el momento de empezar la quinta temporada.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada:

Peaky Blinders no deja de crecer y mantiene tras cuatro temporadas un nivel modélico que ya quisieran para si la mayoría de series de la parrilla televisiva.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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