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Crítica de Narcos: México Temporada 4 (Netflix)

Narcos: México, recientemente estrenada en Netflix, muestra un claro agotamiento de la fórmula que tan buen resultado dio en sus primeras temporadas. Tras las geniales temporadas en la Colombia de Pablo Escobar, la acción se traslada a México para contarnos una historia a la que sobre todo le falta interés e intensidad dramática.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Narcos: México cuenta la historia real del ascenso al poder del cártel de Guadalajara, liderado por Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), y el inicio de las guerras de la droga en el México de los años 80. Por su parte Kiki Camarena (Michael Peña) es un agente de la DEA norteamericana al que trasladan desde California a Guadalajara para incorporarse a la investigación del recién nacido cartel mexicano. Gallardo comenzó su ascenso traficando con marihuana y uniendo a todos los narcos del país con un propósito común, pero pronto su ambición le llevó a ver México como el mejor sitio para transportar la cocaína colombiana… Cuarta temporada de la serie de Netflix «Narcos», que cuenta con nuevo reparto, historia y showrunner (Eric Newman).

Los creadores de Narcos Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro han escrito el guión de esta nueva temporada, compuesta por diez episodios que han sido dirigidos por Andrés Baiz,Josef Kubota Wladyka, Amat Escalante y Alonso Ruizpalacios.

Narcos triunfó por su realista aproximación del mundo del narcotráfico en Colombia. Las primeras temporadas realizaron una narración nada glamourosa del mundo del cartel que no evitaba los momentos más sangrientos que asolaron Colombia durante los 80. Pablo Escobar (un increible Wagner Moura) era una persona compleja, pero no quedaba ninguna duda que su comportamiento era inmoral y su destino fue más que merecido.

Leí en algún sitio que el impacto sociológico de Narcos ha sido tan grande que provocó que hasta el público americano haya querido ver una serie rodad mayoriamente en español (colombiano) subtitulado al inglés, algo inédito en la televisión americana.

Una vez terminada la etapa de Pablo Escobar, la tercera temporada centrada en el cartel de Cali consiguió salir airosa a pesar de no tener el mismo carisma protagonista, gracias a una narración que amplificaba la tensión. Gobalmente esta temporada ofreció buenos momentos televisivos aunque quizá se perdió un poco la sensación de verosimilitud de las anteriores.

La fórmula que los creadores de Narcos Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro emplean para mantener viva la serie no era mala, y bien resuelta podía ofrecer nuevas historias que nos engancharan. Ya que nos ofrecen la historia de otros grupos criminales de narcotraficantes, en este caso cambiando incluso de pais.

Lamentablamente, esta cuarta temporada me ha parecido bastante mediocre. Excepto por tres o cuatro momentos buenos y un par de escenas muy buenas, y a pesar de su excelente factura técnica, el gran problema de Narcos: México es que desaprovechan completamente a su pareja protagonista. Diego Luna y Michael Peña son ambos grandes actores, pero el guión no les hace hacer cosas realmente interesantes en pantalla. Todo lo que nos cuentan suena no solo a visto, sino que es peor a lo ya conocido en anteriores emporadas o en otras películas del género.

Kiki Camarena (Michael Peña) es un idealista agente de la DEA que pone su trabajo por delante de su familia y que se pega cabezazos contra la corrupción existente en todos los aspectos en la vida en México. Mientras, Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna) es un idealista que tiene un sueño para sacar a su familia de la pobreza, mostrando una inteligencia y unas ganas de cambiar las cosas inédita en el mundo criminal mexicano.

Aparte de que lo que cuentan no es demasiado interesante, otra tema a destacar es la aproximación que esta temporada hace de Félix Gallardo (Luna), el «padrino». Sé que en teoría mostrar unos hechos no es aprobarlos o estar de acuerdo con ellos, pero los creadores de la serie le muestran como un hombre hecho a si mismo con un sueño, que lucha principalmente contra la corrupción existente en el pais, compuesta por políticos y policías que se aprovechan de los criminales y sacan tajada de todos los negocios turbios. Esto me chirría mucho, porque aunque Pablo Escobar era el PROTAGONISTA de las dos primeras temporadas, no había duda que era el VILLANO de la historia. En el caso de Narcos: México, esta distinción se difumina hasta el punto de que Félix Gallardo es mostrado casi como el «héroe» que intenta poner orden en el negocio frente a socios desequilibrados, políticos vengativos y policías corruptos de gatillo fácil. Los malos son siempre los demás, no él. Y este matiz es clave para dar un mensaje moral un tanto equívoco.

Pero es que además, los agentes de la DEA desplazados a México la mayor parte del tiempo no están combatiendo el narcotráfico sino a la burocracia de las autoridades corruptas. Parece claro que para los guionistas, el «villano» esta temporada NO son los traficantes, sino la corrupción política, económica y policial. No tengo duda que este es uno de los grandes problemas de México, pero me parece excesivo que llegue a eclipsar los crímenes de los narcotraficantes.

Por otro lado, aunque el guión está basado en hechos reales, la forma en que te cuentan algunos pasajes me resultaron imposibles de creer. Hay dramatizaciones de algunos momentos que son totalmente inverosímiles, lo que aún provocó que no me pudiera creer la resolución de esta temporada.

Tras ver Narcos: México, la pregunta clave que me hago es: ¿Me ha dejado con ganas de ver la siguiente temporada? Y lamento decir que la respuesta es NO. La fórmula del éxito de Narcos se ha agotado.

Comparto el trailer de esta temporada:

Narcos: México dilapida el crédito que las temporadas previas ambientadas en Colombia había conseguido en la audiencia. Una pena comprobar que el traslado al norte le haya sentado tan mal.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Reseñas Express Netflix: 22 de Julio, La balada de Buster Scruggs y Que el diablo te lleve

Netflix se está convirtiendo en el principal proveedor de contenidos audiovisuales, con un catálogo enorme que no nos acabamos. Por eso, voy a aprovechar el formato de reseñas express para hablar de tres películas muy diferentes de autores consagrados como Paul Greengrass y los hermanos Coen, así como una película de terror del director Timo Tjahjanto, autor de The night comes for us, que han sido producidas y estrenadas por esta plataforma.

 

22 DE JULIO, de Paul Greengrass

¿De qué va? Narra el atentado terrorista más letal de la historia de Noruega y los sucesos posteriores. El 22 de julio de 2011, un ultraderechista radical detonó un coche bomba en Oslo y luego disparó a los adolescentes de un campamento de verano en la isla de Utøya. Murieron 77 personas. A través de los ojos de un superviviente, y en paralelo a su recuperación física y emocional, «22 de julio» retrata la trayectoria del país para lograr su curación y reconciliación.

Greengrass escribe también el guión, basado en el libro One of Us: The Story of a Massacre in Norway — and Its Aftermath de Åsne Seierstad.

Valoración: Quiero ir al grano, me ha encantado 22 de Julio. Creo que Paul Greengrass es un gran narrador y vuelve a dar una lección magistral de como contar una historia real de forma que nos impliquemos con las personas que la sufrieron, a la vez que nos transmite a la audiencia un mensaje muy importante y necesario para nuestra sociedad occidental actual.

Me impactó muchísimo la frialdad como Greengrass muestra el atentado inicial en el centro de Oslo y el asesinato de tantos niños en la isla de Utoya. Y luego cómo los supervivientes tuvieron que enfrentarse a las secuelas físicas y psicológicas de este horror. Hasta el punto que esta asepsia inicial hizo que casi pareciera que estaba viendo un documental. Además, la película cuenta con un casting perfecto de actores escandinavos desconocidos para mi, cuya interpretación es totalmente real y sincera. Me gustó especialmente Jonas Strand Gravli, el actor que interpreta al joven Viljar Hanssen, una de las víctimas del atentado. La forma en que lucha contra sus secuela físicas, para darse asumir más adelante que también estaba afectado psicológicamente me tocó el corazón.

En lo referido al fondo del asunto, algo falla en una sociedad cuando un adolescente se convierte en un p*** nazi al que no le importa matar a niños desarmados. Y la sociedad Noruega dio un ejemplo de democracia al enfrentarse a este criminal. En su juicio, en lugar de prohibir su discurso, por asqueroso que fuera, se le permitió hablar, para luego dar voz también a las víctimas, de forma que desmontaron su propaganda. Me pareció muy interesante que en este mundo actual en el que se habla abiertamente de censurar al contrario y de opiniones que ofenden, en Noruega decidieron que a las ideas supremacistas se las derrota con mejores valores, no con censuras preventivas. Incluso en el caso de los nazis, si no dejamos que expresen sus ideas, no podremos desmontar sus mentiras y sus locuras, y la mejor forma de hacerlo es exponerlas públicamente.

Por otro lado, aunque la película dura 140 minutos, a mí no se me hizo larga,al estar super metido en la historia desde el minuto uno. Pero también puedo entender a los que dicen que es demasiado larga, porque es cierto que se toma su tiempo en llegar al juicio del terrorista.

En resumen, 22 de Julio de Paul Greengrass es un peliculón, no solo por lo que nos cuenta sobre la amenaza de los neonazis en nuestras sociedades, sino como comentario de los tiempos que vivimos, en que los extremismos están en auge mientras la libertad de expresión está sufriendo un ataque sin precedentes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS, de los hermanos Coen

¿De qué va? Antología de seis capítulos, cada uno enfocado desde una perspectiva distinta con respecto a la frontera norteamericana y a los peculiares personajes que habitan en sus alrededores. Cada parte cuenta una historia distinta basada en las convenciones del Lejano Oeste de los Estados Unidos.

Valoración: Decepción es lo que mejor define mi sensación tras acabar de ver la nueva película de los Hermanos Coen. Empezando porque no entiendo el Premio Osella de Oro al Mejor Guión del Festival de Venecia, que supongo es más por el conjunto de su obra que por este trabajo en concreto.

La película es una colección de seis historias cortas sin conexión entre ellas que busca resumir varios de los aspectos más icónicos del western : el pistolero, el forajido ladrón de bancos, el artista itinerante, el buscador de oro, la caravana de pioneros y la diligencia. Obviamente, hay cosas muy chulas, no todo va a ser malo. Técnicamente, la película es impecable, con una fotografía increíble a cargo de Bruno Delbonnel. Y está rodada en parajes naturales reales que dejan sin respiración. Además, cuenta con un casting espectacular de grandes actores: Liam Neeson, James Franco, Brendan Gleeson, Tim Blake Nelson, Zoe Kazan… a los que se les une un espectacular Tom Waits. Qué suerte debe ser cuando todos los actores quieren trabajar contigo y no al revés, cuando tienes que venderles tu idea. En todo caso, hay casos como el de Liam Neeson que le encuentro totalmente desaprovechado.

De las 6 historias, solo la de Tom Waits como el buscador de oro me gustó mucho y me parece redonda. También me gustó la historia de la caravana y el romance entre la joven y uno de los conductores de la caravana, contando mucho a partir del brillo de una mirada y de diálogos elegantes y sentidos. Lamentablemente, las otras cuatro historias me parecieron muy, muy flojas y deslavazadas. Tienen un sentido del humor con el que no encajo, y más que historias contadas a modo de cuento, quedan como anécdotas sin gracia ni sentido.

Es curioso que en su momento de mayor libertad creativa, los hermanos Coen han firmado posiblemente sus dos películas más flojas: Hail Cesar! (2016) y La balada de Buster Scruggs (2018). En todo caso, agradezco haber visto esta película en casa gracias a mi suscripción a Netflix, y reconozco que su visionado me ha parecido interesante, aunque fallido.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

 

QUE EL DIABLO TE LLEVE, de Timo Tjahjanto

¿De qué va? El padre de Alfie está arruinado y gravemente enfermo. La joven viaja junto a su madrastra y hermanastros a la única propiedad que les queda: una casa en medio del bosque, donde mora una fuerza terrorífica.

Película de terror realizada en Indonesia escrita y dirigida por Timo Tjahjanto, director de The night comes for us, brutal película de artes marciales que Netflix también estrenó recientemente y que me pareció alucinante.

Valoración: Que el diablo te lleve es correcta y entretenida. Sin más, pero también sin menos. La verdad es que hacía tiempo que no veía una película que juntara en 110 minutos tantos tópicos del cine de terror: El pacto con el demonio, la casa encantada, la posesión demoníaca, los fantasmas que atormentan a los protagonistas. Todo ello aderezado con sustos y momentos sangrientos que funcionan a la perfección.

Narrativamente, el director Timo Tjahjanto creo que consigue salir airoso de esta propuesta mostrando bastante personalidad y un buen ritmo, colocando los sustos el gore en los momentos justos. Realizó una buenísima película de artes marciales y se ha atrevido con éxito con el terror, lo que significa que Netflix le ha proporcionado una excelente tarjeta de presentación a nivel mundial, que ha sabido aprovechar.

Justo es reconocer que estamos ante un película de consumo rápido que no aporta nada nuevo al género, y que seguro que no va a estar en ningún listado de mejores películas de este 2018. Pero creo que entrega justo lo que se espera de ella, y dado que la vi en casa gracias a mi suscripción de Netflix, par mi fue una buen noche peliculera. Probablemente no hubiera pagado por ver esta película en el cine, partiendo de que creo que jamás se hubiera estrenada en salas comerciales fuera del circuito de festivales fantásticos tipo Sitges o San Sabestian. Pero una vez la vi, no me arrepiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

Netflix está ahora mismo centrada en apabullar a sus suscriptores, de forma que no necesitemos otro proveedor de contenidos. Con obras muy buenas, notables, mediocres o directamente malas. Sin embargo, ante todo agradezco que se moje y nos ofrezca contenidos que difílcilmente hubiéramos podido ver en pantalla grande, como es el caso de El diablo te lleve. Y que produzca/ pague de su bolsillo obras de directores consagrados que sin embargo tienen cada vez más difícil la producción de sus películas.

Parece existir una dicotomía entre el cine en pantalla grande o conseguir llegar al mayor número de espectadores. Sobre esta cuestión , muchos directores consagrados lo tienen claro y están trabajando con Netflix al ser imposible conseguir financiación para sus trabajos en los canales tradicionales. Y ante esto, creo que todos ganamos.

Saludos.

Crítica de Hilda y El príncipe dragón temporadas 1 (Netflix)

Netflix nos está inundando con multitud de estrenos de los géneros más variados. Y en medio de esta multitud de contenidos, hoy quiero destacar dos series de animación para toda la familia cuyas primeras temporadas me han encantado: Hilda y El príncipe Dragón.

 

HILDA Temporada 1

¿De qué va? La intrépida e independiente Hilda hace nuevos amigos, conoce a criaturas mágicas y vive muchas aventuras cuando deja su bosque encantado y se va a la gran ciudad. Basado en el comic de Luke Pearson.

Valoración: Hilda me ha encantado. Sin importar la edad del espectador, nos invita a compartir la emoción de la aventura y la búsqueda de respuestas a muchos misterios. El personaje de Hilda me parece maravilloso, una niña que aunque debe crecer y aceptar la vida de la ciudad, no quiere dejar de lado el “sense-of-wonder” infantil, algo que tampoco deberíamos hacer nosotros.

El mundo de Hilda, ya sea en el campo o en la ciudad de Trollberg, está repleto de criaturas fantásticas como gigantes, trolls de roca, elfos, fantasmas y muchos más. Conocerles a ellos y sus costumbres nos abrirá un mundo oculto en el que lo importante es querer comprender a estos seres antes que actuar en función de unos prejuicios preconcebidos que en muchos casos acaban siendo erróneos, lo que es un autentico canto a la tolerancia y la diversidad que los niños pequeños pueden entender sin problemas.

Y aunque estamos en un mundo mayoritariamente alegre y maravilloso, también existe seres malos que quieren aprovecharse de los desvalidos, por lo que es importante contar con amigos y familia en los que apoyarse.

En resumen, Hilda es una estupenda serie perfecta para ver en familia, y espero que Netflix confirme nuevos episodios lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

EL PRÍNCIPE DRAGÓN Temporada 1

¿De qué va? La serie se desarrolla en un mundo de fantasía donde los humanos y los elfos están en conflicto. Hace mucho tiempo, los humanos utilizaban magia oscura. A pesar de este poder, la unión de elfos y dragones consiguieron repelerles. Años después, después de que los humanos mataran al rey dragón y su huevo, la guerra es inminente. Mientras las fuerzas se juntan, los elfos intentan asesinar al rey humano Harrow y su heredero, el joven príncipe Ezran. Uno entre los elfos, la joven Rayla, junto con Ezran y su hermano Callum, descubren que el huevo del rey dragón no fue destruido, sino robado. Juntos se comprometen a devolver el huevo a los dragones para evitar la guerra.

La serie ha sido creada para Netflix por Aaron Ehasz (Avatar: The last Airbender) y Justin Richmond (codirector del videojuego Uncharted 3: Drake´s deception). Juntos han formado el estudio multimedia Wonderstorm junto a Giancarlo Volpe, ex director de Avatar, que realiza funciones de productor ejecutivo.

Valoración: Lo que más me ha gustado de El príncipe dragón ha sido la complejidad de este mundo de fantasía, en el que a pesar de ser una serie familiar, se huye de los blancos y negros estereotipados. Dentro de los humanos conocemos a buenas y malas personas, e incluso veremos como una buena persona puede ser engañada para hacer el mal sin él darse cuenta. Y de igual forma, los elfos que suelen ser retratados como seres puros en esta serie se dirigen a una misión de venganza que exige sangre.

Hay dos elementos diferenciadores de esta serie que me parece importante destacar. En primer lugar, la animación por ordenador ha sido creada con menos frames de los normales, creando una sensación de “antiguo” que le sienta bien, una vez consigues que el ojo se acostumbre. Por otro lado, con una clara intención de presentar a personajes “diversos”, uno de los personajes secundarios es sorda, teniendo que comunicarse con lenguaje de signos. De momento, creo que esto ha sido respuesta de las demandas de los espectadores de mostrar todo tipo de personajes, lo que me parece un detalle importante de cara a que todo el mundo pueda sentirse representado en una serie de fantasía juvenil.

Si tengo que ponerle un pero a esta primera temporada, es que sus 9 episodios son solo un aperitivo que te deja la miel en los labios. Reconozco que su cliffhanger final cierra claramente un capítulo de la historia y abre la puerta al nuevo statu-quo que marcará la segunda temporada, pero sinceramente me hubiera gustado una temporada larga de 15-20 episodios que contaran más cosas. Entiendo que esto no es problema de los productores, sino que Netflix probablemente juegue de forma conservadora hasta ver si un concepto encaja con el público, algo que ya hemos visto en otras series de animación como por ejemplo Castlevania, cuya primera temporada tuvo tan sólo 4 episodios.

En todo caso, me han dejado a mi y a mi hijo con muchas ganas de ver como continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

Si hay un cualidad fundamental que valoro de Netflix, es que está ofreciéndonos una gran cantidad de series, películas y documentales que sería muy difícil ver y disfrutar por los canales tradicionales. Y en este sentido, series super chulas como Hilda y El príncipe dragón son unos claros ejemplos.

Crítica de El rey proscrito, de David Mackenzie (Netflix)

El rey proscrito, de David Mackenzie (Hell or high water), protagonizada por Chris Pine y estrenada recientemente en Netflix, es una correcta pero apresurada película que cuenta como Robert Bruce se convirtió en Rey de Escocia en el siglo XIV.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras la ejecución de William Wallace (Braveheart), obligado a entrar en batalla para salvar a su familia, su gente y su país de la tiránica ocupación inglesa, Robert the Bruce se apodera de la corona de la Escocia medieval y lidera a un grupo de hombres insurgentes para enfrentar la ira del ejército más fuerte del mundo conducido por el despiadado rey Eduardo I y su débil hijo, el príncipe de Gales.

David Mackenzie dirige y escribe el guión de esta película inspirada en hechos reales. Destaca principalmente la excelente fotografía de Barry Ackroyd y en general de todo el apartado técnico y artístico, que consiguen trasladarnos a la Escocia medieval de finales del siglo XIV.

David MacKenzie estrenó El rey proscrito en el pasado festival TIFF de Toronto, recibiendo no muy buenas críticas debido, entre otros motivos,  a que la lucha por la corona escocesa de Robert Bruce tardaba en concretarse en pantalla y por una historia dividida entre demasiados personajes secundarios.  La respuesta de Mackenzie, con el visto bueno de Netflix y sus productores, fue eliminar casi 23 minutos de película, de forma que el visionado final en Netflix es de 121 minutos. Y sinceramente, sin saber como era ese primer montaje, creo que la película lo que realmente necesitaba era más metraje para poder dar mayor profundidad a todos los personajes, empezando por el propio Robert the Bruce, hieráticamente interpretado por Chris Pine. Y en general, para poder desarrollar con la extensión que se merecía la lucha de Robert Bruce por conseguir el trono escocés y expulsar a los británicos de su tierra.

La película está partida en dos, con una excelente primera parte en la que destaca el elegante y largo plano secuencia inicial. Es esta primera parte Mackenzie cuenta de manera pausada y detallada la realidad de la época, en una Escocia en la que el rey Eduardo I se ha impuesto a la lucha provocada por William Wallace (Braveheart), que fracasó al no conseguir unir a su causa a todos los nobles escoceses.

Sin embargo, a partir de que Robert Bruce se levanta en armas y se declara Rey legítimo de Escocia, la película pasa a una narración frenética en el que no hay casi ni un segundo de respiro. Esta segunda parte de la película es un ir y venir de viajes y luchas que culminan en la brutal batalla final de Loudoun Hill, que significó el punto de inflexión en la lucha por la independencia de Escocia. Las batallas son otro de los puntos fuertes de la película, optando Mackenzie por mostrar una lucha cruda alejada de cualquier atisbo de épica, en la que lo más importante era la supervivencia.

Aunque la batalla de Loudoun Hill es un buen y sangriento climax, me quedó la sensación que la apresurada narración se dejó en el tintero muchos momentos que hubieran permitido que nos interesáramos por los personajes, y que las diferentes escenas tuvieran un mayor peso dramático.

En lo referido al casting, destaca un inexpresivo Chris Pine como el rey Robert the Bruce. No creo que esta inexpresividad sea problema de Pine, sino del tipo de interpretación que Mackenzie le pidió. Aaron Taylor-Johnson es James Douglas, conocido como Douglas el Negro, uno de los más fieros luchadores y amigos de Robert, y cuya brutalidad en combate le combierte en el personaje con más carisma de la película. Florence Pugh interpreta a la esposa de Robert Elizabeth Burgh, que aunque tiene bastante química con Pine, no llegan a compartir demasiados minutos en pantalla. 

No puedo destacar a nadie más, porque realmente el resto de personajes son poco más que figurantes que no aportan demasiado, aunque en general me dejaron con ganas de haber conocido más de ellos.

Por todo ello, aunque en general me ha gustado El rey proscrito, me quedo con la sensación que una miniserie de 3/4 horas hubiera sido el formato más adecuado para contar esta historia con la amplitud y complejidad que merecía.

A pesar de todo lo que acabo de decir, creo necesario puntualizar que globalmente El rey proscrito me gustó, aunque reconozco que no es perfecta. Además, dado que la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, considero que su visionado estuvo bastante bien.

¿Hubiera pagado por ver la película en el cine? Posiblemente no, pero justo por eso, agradezco que Netflix corra el riesgo de producir este tipo de películas, de forma que acerca a sus suscriptores un interesante y variado contenido que en condiciones normales hubiera pasado desapercibido para el gran público en las salas de cine.

Comparto a continuación el trailer de la película:

El rey proscrito es un entretenido e imperfecto drama histórico que merece la pena verse en la pantalla de nuestra casa.

PUNTUACIÓN: 6/10

Ash vs Evil Dead temporada 3: El final del camino

Ash vs Evil Dead ha terminado en su tercera temporada que ha sido emitida en España por Netflix. Por un lado me da pena que esta serie super sangrienta y divertida termine, pero no puedo más que dar las gracias al canal Starz por haberse atrevido a exhibir este concepto gore y políticamente incorrecto durante 3 años.
PUNTUACIÓN: 7/10

Ash Williams (Bruce Campbell) continúa luchando contra deadites y otros seres de ultratumba en su pueblo de Elk Grove con sus amigos Kelly (Dana DeLorenzo) y Pablo (Ray Santiago). El descubrimiento de que tiene una hija adolescente -Brandy (Arielle Carver-O´Neill)- y el retorno al pueblo de la inmortal Ruby (Lucy Lawless) pondrá en marcha el plan definitivo que busca traer el infierno a la Tierra.

La serie recupera los personajes creados por Sam Raimi en su trilogía de culto “Evil dead”, estrenadas hace más de 3 décadas, y fue creada por el propio Raimi en colaboración con su hermano Ivan y Tom Spezialy. Comentar que aunque la serie está ambientada en Elk Grove (Michigan), la serie producida por el canal Starz se ha rodado enteramente en Nueva Zelanda, y ha contado con la producción del propio Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert.

Lo primero que hay que decir sobre Ash vs Evil Dead es que NO es una serie para todo el mundo. La serie ofrece altísimas dosis de gore y sangre en casa episodio, siempre planteadas desde un punto de vista divertido y políticamente incorrecto. Si no te gusta el terror o la sangre, obviamente esta serie no es para ti, y de hecho, te recomiendo que te mantengas lo más alejado de ella.

Sobre esta tercera temporada, me alegra decir que se han superado a si mismos y nos han ofrecido una escenas aún más bestias y alocadas. Pensaba que podía hacerse monótono ver como Ash destrozar monstruos con su sierra mecánica, pero no ha sido el caso. Ash sabe en que liga juega y lo que queremos ver sus fans, y nos ofrece un baño de sangre (literal) en cada episodio.

Bruce Campbell se despide de su personaje más icónico con otro recital de chistes malos y machismo extremo que no se toma en serio a sí mismo, aunque en esta temporada con el añadido de un elemento positivo a partir de que conoce que tiene una hija a la que proteger.

No se me ocurre nada malo de Ash vs Evil Dead, que nos ofrece a los fans un espectáculo sangriento que no podemos ver en ningún otro programa de ningún canal. Creo que saben el tipo de producto que ofrecen y que no es adecuado para el 90% de los espectadores, pero ello no les ha impedido divertidos de la manera más bestia y exagerada posible. Y ante eso yo solo puedo decir: ¡Gracias!!

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Ash vs. Evil Dead de despide en lo más alto con una serie super divertida y exagerada que ha redefinido el concepto de “baño de sangre” aplicado a las series de televisión. Una serie que los fans recordaremos durante años.

PUNTUACIÓN: 7/10