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Crítica de Hilda y El príncipe dragón temporadas 1 (Netflix)

Netflix nos está inundando con multitud de estrenos de los géneros más variados. Y en medio de esta multitud de contenidos, hoy quiero destacar dos series de animación para toda la familia cuyas primeras temporadas me han encantado: Hilda y El príncipe Dragón.

 

HILDA Temporada 1

¿De qué va? La intrépida e independiente Hilda hace nuevos amigos, conoce a criaturas mágicas y vive muchas aventuras cuando deja su bosque encantado y se va a la gran ciudad. Basado en el comic de Luke Pearson.

Valoración: Hilda me ha encantado. Sin importar la edad del espectador, nos invita a compartir la emoción de la aventura y la búsqueda de respuestas a muchos misterios. El personaje de Hilda me parece maravilloso, una niña que aunque debe crecer y aceptar la vida de la ciudad, no quiere dejar de lado el “sense-of-wonder” infantil, algo que tampoco deberíamos hacer nosotros.

El mundo de Hilda, ya sea en el campo o en la ciudad de Trollberg, está repleto de criaturas fantásticas como gigantes, trolls de roca, elfos, fantasmas y muchos más. Conocerles a ellos y sus costumbres nos abrirá un mundo oculto en el que lo importante es querer comprender a estos seres antes que actuar en función de unos prejuicios preconcebidos que en muchos casos acaban siendo erróneos, lo que es un autentico canto a la tolerancia y la diversidad que los niños pequeños pueden entender sin problemas.

Y aunque estamos en un mundo mayoritariamente alegre y maravilloso, también existe seres malos que quieren aprovecharse de los desvalidos, por lo que es importante contar con amigos y familia en los que apoyarse.

En resumen, Hilda es una estupenda serie perfecta para ver en familia, y espero que Netflix confirme nuevos episodios lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

EL PRÍNCIPE DRAGÓN Temporada 1

¿De qué va? La serie se desarrolla en un mundo de fantasía donde los humanos y los elfos están en conflicto. Hace mucho tiempo, los humanos utilizaban magia oscura. A pesar de este poder, la unión de elfos y dragones consiguieron repelerles. Años después, después de que los humanos mataran al rey dragón y su huevo, la guerra es inminente. Mientras las fuerzas se juntan, los elfos intentan asesinar al rey humano Harrow y su heredero, el joven príncipe Ezran. Uno entre los elfos, la joven Rayla, junto con Ezran y su hermano Callum, descubren que el huevo del rey dragón no fue destruido, sino robado. Juntos se comprometen a devolver el huevo a los dragones para evitar la guerra.

La serie ha sido creada para Netflix por Aaron Ehasz (Avatar: The last Airbender) y Justin Richmond (codirector del videojuego Uncharted 3: Drake´s deception). Juntos han formado el estudio multimedia Wonderstorm junto a Giancarlo Volpe, ex director de Avatar, que realiza funciones de productor ejecutivo.

Valoración: Lo que más me ha gustado de El príncipe dragón ha sido la complejidad de este mundo de fantasía, en el que a pesar de ser una serie familiar, se huye de los blancos y negros estereotipados. Dentro de los humanos conocemos a buenas y malas personas, e incluso veremos como una buena persona puede ser engañada para hacer el mal sin él darse cuenta. Y de igual forma, los elfos que suelen ser retratados como seres puros en esta serie se dirigen a una misión de venganza que exige sangre.

Hay dos elementos diferenciadores de esta serie que me parece importante destacar. En primer lugar, la animación por ordenador ha sido creada con menos frames de los normales, creando una sensación de “antiguo” que le sienta bien, una vez consigues que el ojo se acostumbre. Por otro lado, con una clara intención de presentar a personajes “diversos”, uno de los personajes secundarios es sorda, teniendo que comunicarse con lenguaje de signos. De momento, creo que esto ha sido respuesta de las demandas de los espectadores de mostrar todo tipo de personajes, lo que me parece un detalle importante de cara a que todo el mundo pueda sentirse representado en una serie de fantasía juvenil.

Si tengo que ponerle un pero a esta primera temporada, es que sus 9 episodios son solo un aperitivo que te deja la miel en los labios. Reconozco que su cliffhanger final cierra claramente un capítulo de la historia y abre la puerta al nuevo statu-quo que marcará la segunda temporada, pero sinceramente me hubiera gustado una temporada larga de 15-20 episodios que contaran más cosas. Entiendo que esto no es problema de los productores, sino que Netflix probablemente juegue de forma conservadora hasta ver si un concepto encaja con el público, algo que ya hemos visto en otras series de animación como por ejemplo Castlevania, cuya primera temporada tuvo tan sólo 4 episodios.

En todo caso, me han dejado a mi y a mi hijo con muchas ganas de ver como continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

Si hay un cualidad fundamental que valoro de Netflix, es que está ofreciéndonos una gran cantidad de series, películas y documentales que sería muy difícil ver y disfrutar por los canales tradicionales. Y en este sentido, series super chulas como Hilda y El príncipe dragón son unos claros ejemplos.

Crítica de El rey proscrito, de David Mackenzie (Netflix)

El rey proscrito, de David Mackenzie (Hell or high water), protagonizada por Chris Pine y estrenada recientemente en Netflix, es una correcta pero apresurada película que cuenta como Robert Bruce se convirtió en Rey de Escocia en el siglo XIV.

PUNTUACIÓN: 6/10

Tras la ejecución de William Wallace (Braveheart), obligado a entrar en batalla para salvar a su familia, su gente y su país de la tiránica ocupación inglesa, Robert the Bruce se apodera de la corona de la Escocia medieval y lidera a un grupo de hombres insurgentes para enfrentar la ira del ejército más fuerte del mundo conducido por el despiadado rey Eduardo I y su débil hijo, el príncipe de Gales.

David Mackenzie dirige y escribe el guión de esta película inspirada en hechos reales. Destaca principalmente la excelente fotografía de Barry Ackroyd y en general de todo el apartado técnico y artístico, que consiguen trasladarnos a la Escocia medieval de finales del siglo XIV.

David MacKenzie estrenó El rey proscrito en el pasado festival TIFF de Toronto, recibiendo no muy buenas críticas debido, entre otros motivos,  a que la lucha por la corona escocesa de Robert Bruce tardaba en concretarse en pantalla y por una historia dividida entre demasiados personajes secundarios.  La respuesta de Mackenzie, con el visto bueno de Netflix y sus productores, fue eliminar casi 23 minutos de película, de forma que el visionado final en Netflix es de 121 minutos. Y sinceramente, sin saber como era ese primer montaje, creo que la película lo que realmente necesitaba era más metraje para poder dar mayor profundidad a todos los personajes, empezando por el propio Robert the Bruce, hieráticamente interpretado por Chris Pine. Y en general, para poder desarrollar con la extensión que se merecía la lucha de Robert Bruce por conseguir el trono escocés y expulsar a los británicos de su tierra.

La película está partida en dos, con una excelente primera parte en la que destaca el elegante y largo plano secuencia inicial. Es esta primera parte Mackenzie cuenta de manera pausada y detallada la realidad de la época, en una Escocia en la que el rey Eduardo I se ha impuesto a la lucha provocada por William Wallace (Braveheart), que fracasó al no conseguir unir a su causa a todos los nobles escoceses.

Sin embargo, a partir de que Robert Bruce se levanta en armas y se declara Rey legítimo de Escocia, la película pasa a una narración frenética en el que no hay casi ni un segundo de respiro. Esta segunda parte de la película es un ir y venir de viajes y luchas que culminan en la brutal batalla final de Loudoun Hill, que significó el punto de inflexión en la lucha por la independencia de Escocia. Las batallas son otro de los puntos fuertes de la película, optando Mackenzie por mostrar una lucha cruda alejada de cualquier atisbo de épica, en la que lo más importante era la supervivencia.

Aunque la batalla de Loudoun Hill es un buen y sangriento climax, me quedó la sensación que la apresurada narración se dejó en el tintero muchos momentos que hubieran permitido que nos interesáramos por los personajes, y que las diferentes escenas tuvieran un mayor peso dramático.

En lo referido al casting, destaca un inexpresivo Chris Pine como el rey Robert the Bruce. No creo que esta inexpresividad sea problema de Pine, sino del tipo de interpretación que Mackenzie le pidió. Aaron Taylor-Johnson es James Douglas, conocido como Douglas el Negro, uno de los más fieros luchadores y amigos de Robert, y cuya brutalidad en combate le combierte en el personaje con más carisma de la película. Florence Pugh interpreta a la esposa de Robert Elizabeth Burgh, que aunque tiene bastante química con Pine, no llegan a compartir demasiados minutos en pantalla. 

No puedo destacar a nadie más, porque realmente el resto de personajes son poco más que figurantes que no aportan demasiado, aunque en general me dejaron con ganas de haber conocido más de ellos.

Por todo ello, aunque en general me ha gustado El rey proscrito, me quedo con la sensación que una miniserie de 3/4 horas hubiera sido el formato más adecuado para contar esta historia con la amplitud y complejidad que merecía.

A pesar de todo lo que acabo de decir, creo necesario puntualizar que globalmente El rey proscrito me gustó, aunque reconozco que no es perfecta. Además, dado que la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, considero que su visionado estuvo bastante bien.

¿Hubiera pagado por ver la película en el cine? Posiblemente no, pero justo por eso, agradezco que Netflix corra el riesgo de producir este tipo de películas, de forma que acerca a sus suscriptores un interesante y variado contenido que en condiciones normales hubiera pasado desapercibido para el gran público en las salas de cine.

Comparto a continuación el trailer de la película:

El rey proscrito es un entretenido e imperfecto drama histórico que merece la pena verse en la pantalla de nuestra casa.

PUNTUACIÓN: 6/10

Ash vs Evil Dead temporada 3: El final del camino

Ash vs Evil Dead ha terminado en su tercera temporada que ha sido emitida en España por Netflix. Por un lado me da pena que esta serie super sangrienta y divertida termine, pero no puedo más que dar las gracias al canal Starz por haberse atrevido a exhibir este concepto gore y políticamente incorrecto durante 3 años.
PUNTUACIÓN: 7/10

Ash Williams (Bruce Campbell) continúa luchando contra deadites y otros seres de ultratumba en su pueblo de Elk Grove con sus amigos Kelly (Dana DeLorenzo) y Pablo (Ray Santiago). El descubrimiento de que tiene una hija adolescente -Brandy (Arielle Carver-O´Neill)- y el retorno al pueblo de la inmortal Ruby (Lucy Lawless) pondrá en marcha el plan definitivo que busca traer el infierno a la Tierra.

La serie recupera los personajes creados por Sam Raimi en su trilogía de culto “Evil dead”, estrenadas hace más de 3 décadas, y fue creada por el propio Raimi en colaboración con su hermano Ivan y Tom Spezialy. Comentar que aunque la serie está ambientada en Elk Grove (Michigan), la serie producida por el canal Starz se ha rodado enteramente en Nueva Zelanda, y ha contado con la producción del propio Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert.

Lo primero que hay que decir sobre Ash vs Evil Dead es que NO es una serie para todo el mundo. La serie ofrece altísimas dosis de gore y sangre en casa episodio, siempre planteadas desde un punto de vista divertido y políticamente incorrecto. Si no te gusta el terror o la sangre, obviamente esta serie no es para ti, y de hecho, te recomiendo que te mantengas lo más alejado de ella.

Sobre esta tercera temporada, me alegra decir que se han superado a si mismos y nos han ofrecido una escenas aún más bestias y alocadas. Pensaba que podía hacerse monótono ver como Ash destrozar monstruos con su sierra mecánica, pero no ha sido el caso. Ash sabe en que liga juega y lo que queremos ver sus fans, y nos ofrece un baño de sangre (literal) en cada episodio.

Bruce Campbell se despide de su personaje más icónico con otro recital de chistes malos y machismo extremo que no se toma en serio a sí mismo, aunque en esta temporada con el añadido de un elemento positivo a partir de que conoce que tiene una hija a la que proteger.

No se me ocurre nada malo de Ash vs Evil Dead, que nos ofrece a los fans un espectáculo sangriento que no podemos ver en ningún otro programa de ningún canal. Creo que saben el tipo de producto que ofrecen y que no es adecuado para el 90% de los espectadores, pero ello no les ha impedido divertidos de la manera más bestia y exagerada posible. Y ante eso yo solo puedo decir: ¡Gracias!!

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Ash vs. Evil Dead de despide en lo más alto con una serie super divertida y exagerada que ha redefinido el concepto de “baño de sangre” aplicado a las series de televisión. Una serie que los fans recordaremos durante años.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de Daredevil Temporada 3 de Marvel – Netflix

La tercera temporada de Daredevil de Marvel Televisión, recién estrenada por Netflix, es la confirmación de que esta serie marca el standard de calidad al que el resto de contenidos basados en personajes de comic debe aspirar. Una serie excelente a todos los niveles, pero especialmente en lo referido al casting y la evolución de los personajes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras los sucesos ocurridos en la decepcionante miniserie Defenders, Matt Murdock / Daredevil (Charlie Cox) sigue desaparecido y es dado por muerto. Aunque está protegido en la iglesia de Hell´s Kitchen por el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley) encargada del orfanato, está roto física y psicológicamente, creyendo que no es digno de su vida anterior o de sus amigos. La vuelta de Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) a Nueva York lo cambiará todo. Tras un periodo en la cárcel, ha cerrado un trato con el FBI para colaborar con la justicia y ayudarles a encerrar a los criminales de la ciudad, a cambio de contar con beneficios como salir de la prisión.

Esta tercera temporada ha contado con Erik Oleson como Showrunner y escritor de varios episodios. Oleson ha significado una verdadera sorpresa positiva, ya que hasta la fecha sólo le conocía por series como «Arrow» y «The man in the high castle», que son solo correctas sin más.

En Daredevil, Oleson ha pegado un enorme salto de calidad al centrar su historia en el drama de todos los personajes, de forma que consigue que todos sean importantes, y que el espectador les conozca, comprenda y empatice con ellos. Con todos, incluidos los villanos.

Un hecho que considero muy positivo es que Oleson cuenta su propia historia, tomando elementos de numerosos comics, pero sin ser una copia literal de ellos. Viendo Daredevil, se nota la influencia de los comics de Frank Miller, Ann Nocenti, Kevin Smith y tantos otros, pero es un espíritu que sobrevuela sin marcar la historia, y de hecho, esta temporada no es «Born again», como se decía antes su estreno. Igual que ya vimos en Capitán América: Civil War, Oleson y el resto de productores con Jeph Loeb a la cabeza, toman elementos icónicos de los comics para añadirlos orgánicamente a su propia historia.

Una de las críticas más extendidas de las series Marvel de Netflix es relativa a su duración de 13 episodios, pudiéndose contar lo mismo mejor utilizando los 10 episodios habituales en series de la HBO. Y realmente es cierto que el visionado de series como Jessica Jones, Luke Cage o Iron Fist quedaba emborronado por numerosos minutos de la basura, por usar un símil de basket, con escenas de personajes secundarios sin interés o con el héroe repitiendo situaciones expositivas que no hacían avanzar la narración.

Me alegra poder decir que esto no pasa en Daredevil, y que no quitaría ni un minuto de esta tercera temporada, cuya duración, giros y cliffhangers me parecen perfectos. Esto demuestra que el problema no son los 13 episodios, sino que la historia no sea todo lo buena que debería.

La clave del éxito de Daredevil son sin duda sus protagonistas y el drama que se construye a su alrededor. Todos personajes son importantes y no parecen «secundarios», no al menos desde un punto de vista narrativo. Matt Murdock (Charlie Cox) y Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) están de nuevo excelentes, pero sorprende la importancia real que la serie da a personajes como Karen Page (Deborah Ann Woll), Foggy Nelson (Elden Henson), los agentes del FBI Ray Nadeem, (Jay Ali) y Dex Poindexter (Wilson Bethel), o el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley).

Si una ventaja tiene la televisión en relación al cine, es que puede construir mejor a los personajes al no estar limitado por la duración de las películas, que tienen sobre todo que hacer que la trama avance. En Daredevil me ha parecido brutal que se hayan «atrevido» a parar la acción principal para mostrarnos el pasado de varios personajes, como son el agente Poindexter en el episodio 5 o de Karen Page en el 10. Y si para ello tienen que invertir 10 o 15 minutos de episodio porque eso es lo que el personaje necesita, Oleson lo hace, consiguiendo crear personas con aciertos y errores que les convierten en totalmente creíbles y reales.

Lo mismo diría para Matt, que es una persona rota emocionalmente y que comete error tras error en la primera parte de la temporada, alejando y tratando mal a todo aquel que intenta ayudarle. El camino de Matt hacia la luz será complejo, y antes de nada deberá reconciliarse consigo mismo si quiere poder servir de ayuda a los demás. Fruto de este proceso de sanación, me ha parecido muy interesante que Matt no lleve su traje en ningún momento esta temporada, inicialmente porque no se cree digno de llevarlo. Además, dado que está herido y no llega a estar nunca al 100% físicamente, sus peleas son mucho más brutales y es herido y vencido repetidamente durante la temporada. Narrativamente, es más interesante ver como el héroe se enfrenta a su mayor amenaza en su momento de mayor debilidad, y esto es algo que vemos explotado durante estos episodios.

Vincent D´Onofrio fue la gran sorpresa de la primera temporada de Daredevil, y en esta temporada vuelve a regalarnos una enorme actuación. Con una presencia imponente que transmite amenaza y peligro, consigue también ofrecer un  ámplio abanico de sentimientos, al intentar proteger y recuperar a su amada Vanessa. Con permiso de Thanos, Kingpin es el mejor villano del Universo Marvel cinematográfico y televisivo.

Me gustaron mucho también los arcos de los demás personajes. Lo primero que hay que decir es que Marvel realizó un enorme casting con unos grandísimos actores que clavan sus papeles. Karen Page lo borda en cada escena, y su drama adquiere más intensidad cuando por fin conozcamos su origen. Me ha gustado mucho que Foggy sea el referente moral de la serie, en un momento en que Matt está dispuesto a lo que sea con tal de para a Fisk, Foggy es la voz que sigue teniendo fe en la lez y en la justicia, incluso cuando todo a su alrededor se desmorone. Muy interesantes también son los agentes del FBI Nadeem y Poindexter, sobre los que no diré nada para no spoilear la trama.

Como véis por mi artículo, Daredevil triunfa porque nos creemos a sus complejos personajes y consiguen tenernos en vilo. Pero es que además, la serie técnicamente es muy, muy buena. Respecto a las superdecepcionantes Iron Fist o Defenders, Daredevil cuenta con una excelentes escenas de acción, cuyo máximo exponente es el increíble largo plano secuencia del episodio 4. Hay además muchas escenas muy bien ejecutadas, como la emboscada del episodio 2, cuyo punto de vista es original y funciona para amplificar la tensión del momento. Y aunque globalmente  hay menos escenas de acción durante esta temporada, cuando aparecen nos golpean con dureza.

Además de la acción propiamente dicha, los episodios consiguen aumentar la tensión ante la amenaza de Fisk y sus secuaces, de forma que cuando llegamos al episodio 12, no tenemos ni idea como van a poder salir nuestros héroes del pozo. Si es que lo consiguen. Esto se consigue gracias a una acertada narración que consigue amplificar la amenaza hasta niveles casi insoportables, creando cliffhangers brutales al final de varios episodios y giros narrativos super buenos.

Si tengo que decir algo menos bueno, quizá sería el climax final. Aunque globalmente el final me parece un gran broche de oro no solo a esta tercera temporada sino a la trilogía televisiva del personaje, para llegar a él los guionistas se ven obligados a caer en un par de convencionalismos comiqueros en el último episodio. Unos convencionalismos que no estando mal del todo, si están un peldaño por debajo de la narración hasta ese momento. Algo que en todo caso se perdona sin duda por el gran nivel de lo narrado en esta temporada.

Me ha gustado tanto esta temporada que creo que lo ideal es que Marvel y Netflix deberían dejar descansar al personaje una temporada. Creo que lo que han conseguido es difícilmente superable, y es mejor dejarlo ahora cuando están en lo más alto. Dicho esto, entendería que igual que el mundo del comic se caracteriza porque cada mes debe salir un nuevo tebeo, en la televisión no cierras una serie porque tiene éxito, sino que eso confirma que debe continuarse.

Comparto el trailer de esta temporada:

Daredevil marca el nivel de calidad al que toda producción televisiva debería aspirar. Una serie que va a entrar seguro en mi top de series de este año.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Critica de The Night Comes For Us, de Netflix

The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.

PUNTUACIÓN 7/10

Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.

La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.

La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
Comparto el brutal trailer de la película:
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
PUNTUACIÓN 7/10