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Crítica de Caballero Luna Episodio 2 (Disney+)

A pesar del carisma de Oscar Isaac, el segundo episodio de Caballero Luna en Disney+ presenta una preocupante falta de personalidad, o lo que es peor, un énfasis en los elementos equivocados para que la serie de Marvel Studios funcione.

PUNTUACIÓN: 6/10

Episodio 2: Invoca el traje.

Steven se ve arrastrado a una guerra entre dioses justo cuando aparece una misteriosa aliada.

Para este segundo episodio,  Jeremy Slater el creador y escritor principal deja paso a Michael Kastelein en el guión, escritor que ya trabajó en Falcon y el Soldado de Invierno. Por su parte, Mohamed Diab, director de cuatro de los seis episodios de esta serie, da un paso al lado para que Justin Benson y Aaron Moorhead dirijan este episodio y también el cuarto. Este segundo episodio tiene una duración de 53 minutos, 46 sin los títulos de crédito.

A los protagonistas Oscar Isaac (Steven Grant / Marc Spector / Caballero Luna), Ethan Hawke (Arthur Harrow) y F. Murray Abraham (voz de Khonshu) se les une en este episodio May Calamawy interpretando a Layla El-Faouly, una arqueóloga y aventurera muy unida la pasado de Spector.

Empezando por los elementos positivos, Oscar Isaac se confirma como lo mejor de la serie con mucha diferencia. Su interpretación de Steven Grant / Marc Spector es alucinante y te hace sentir en todo momento que son dos personas diferentes. No es sólo la voz y los diferentes acentos que incorpora a cada interpretación, es que la fuerza de la mirada es muy diferente en cada caso y tanto Steven como Marc tienen una expresividad y movimientos corporales super diferentes, recordando la interpretación de Christopher Reeves de Clark Kent / Superman. Si solo valorara Caballero Luna por la actuación de Isaac, la nota sólo podría ser sobresaliente.

En lo relativo al guión, la escena que Isaac comparte con Ethan Hawke es otro de los momentos álgidos del episodio, al mostrar la gran diferencia entre las filosofías de Khonshu y Ammit, la diosa egipcia a la que adora Arthur Harrow. Y es que una cosa es castigar al que comete un delito que plantea Khonshu, y otra querer castigar a la humanidad ANTES que hagan algo malo en previsión de pecados futuros, que es el plan de Ammit y no puede ser más loco y terrible. “Marco la linea en matar a niños” es una gran frase de Steven que resalta quien es el malo de la función, incluso a pesar de no tener claro si realmente Khonshu puede ser calificado de “bueno”.

Los breves momentos del Caballero Luna por los tejados de Londres nos regala unos planos bestiales que son 100% comiqueros. Uno en concreto con un primerísimo plano del héroe en pleno salto me recordó muchísimo a David Finch, cuyo estilo de dibujo hacía que el Caballero Luna llenara la viñeta, y me ha parecido super chulo. Aunque luego comentaré con mayor amplitud, la aparición del traje de Mr. White creado por Warren Ellis y Michael Lark, que fue luego refinado por Declan Shalvey, fue otro momentazo visual del episodio.

Pero no todo fue bueno, lamentablemente. La semana pasada, comentaba sobre el primer episodio que me había transmitido un feeling televisivo, no cinematográfico como en otras producciones de Marvel Studios. Y esta sensación se ha visto aumentada con el visionado de este episodio. Empezando porque visualmente las escenas no pueden ser más planas y carentes de personalidad, de forma que más que una serie de Marvel parece en muchos momentos una de The CW que no acaba de estar al nivel de las expectativas.

La semana pasada hubo una escena muy chula en el pasillo de casa de Steven cuando se van apagando las luces y entre medio se ven atisbos de Kohnshu apareciendo y desapareciendo entre las sombras. Ese momento daba un feeling perturbador que estaba bien. Lo malo es que en este segundo episodio la serie se copia a si misma y vuelve a mostrar lo mismo de la misma manera, de forma que lo perturbador y original ha quedado como monótono y repetitivo.

Otro elemento que no me ha cuadrado es la escena de acción. Hacer que sólo Steve / Marc pueda ver al chacal convocado por Harrow cuyas acciones si tienen efectos en el mundo físico podía sonar bien en el papel, pero visualmente como escena de acción no funciona y queda super cutre, aparte de la sensación que están ahorrando pasta en los efectos especiales y en el movimiento del chacal creado con CGI. No se si era una buena o mala idea, pero desde luego si está mal ejecutada. A todo esto, que en todo el episodio de Caballero Luna haya una única escena de acción, cosa que también pasó la semana pasada, también nos acerca peligrosamente al feeling cutre de las series The CW (dicho sin intentar faltar al respeto a unos profesionales que en muchos casos sacan oro del exiguo presupuesto del que disponen). Me quedo perplejo pensando en unos creativos de Marvel que no entienden que la acción es consustancial al género de superhéroes y si no está bien rodada la serie va a fallar.

Dentro que la doble interpretación de Oscar Isaac está genial, me fastidia que en algunos momentos el guión haga que la lucha de personalidades se plantee como momentos cómicos, que no es que no funcionen (y no lo hacen), sino que roban a varias escenas tensas toda la fuerza que tenían hasta ese momento. Entiendo que una serie de Disney+ tiene que gustar a un espectro amplio de espectadores, niños y adultos de todas las edades, pero crear una serie visualmente genérica con un humor familiar también genérico no creo que sea la forma de hacer que la serie enganche, la verdad.

Yendo más allá, no estoy conectando nada con el planteamiento de la serie de mostrar los problemas mentales de Steven / Marc de personalidades múltiples como una “buddy-movie” de dos personas de personalidades opuestas que tienen que aprender a trabajar juntos y que discuten entre ellos sobre cual es el mejor plan de acción en cada momento. Y el caso es que no tengo claro como lo hubiera hecho yo o si había otra opción mejor, pero aceptando que la historia que los creativos de Marvel han planteado no tiene que ser igual a los comics, espero que no me dejen con la sensación que no han contado la mejor historia posible del Caballero Luna.

Por cierto, comentaba que me había gustado ver el traje de Mr. White en el episodio, algo que por otra parte ya se había anticipado desde los propios posters de la serie. Sin embargo, presentarlo como resultado de un gag sin gracia y comprobar que a priori no va a tener ninguna importancia en la historia no puede fastidiarme más, hasta el punto que me parece una falta de respeto hacia Warren Ellis que aparte del elemento visual lo presentó como una evolución en las personalidades de Marc Spector. Para hacer esto, realmente mejor hubiera sido que no mostraran el traje y lo hubieran dejado para cuando tuvieran algo interesante que contar sobre el traje y los motivos de la evolución en el Caballero Luna. Y encima resulta que sobre todo la máscara no funciona tampoco en imagen real, lo cual hizo que la escena en su conjunto, sumado a la mediocre escena de acción, no pudiera ser peor.

El comic de Caballero Luna ha tenido a grandes artistas que han transmitido su calidad y personalidad al personalidad. Desde Bill Sienkiewicz a más recientemente David Finch, Declan Shalvey o Greg Smallwood, Moon Knight se ha beneficiado en numerosos momentos de un estupendo apartado artístico que ha conseguido que el personaje sea muy querido por una parte del fandom. Y no se trata que yo quiera que la serie de Disney+ copie la estética de Sienkiewicz (aunque si se han inspirado en Finch en la escena en los tejados), ya que su expresionismo tiene difícil cabida en imagen real en una serie para todos los públicos. Pero si me gustaría que la serie de Disney+ si tuviera algún tipo de identidad visual, la que fuera. Cosa que de momento no he encontrado.

A pesar de todo lo que acabo de comentar, este segundo episodio me ha resultado relativamente entretenido y sigo confiando que la serie pueda mejorar empezando la semana que viene, a partir de la llegada de los protagonistas a Egipto donde espero que abracen el lado más fantástico y “loco” del lore del personaje, que es por donde creo que pueden dejarnos con mejor sabor de boca. La serie está planteada como una historia única contada en seis capítulos, y en ese sentido los problemas narrativos no creo que vayan a arreglarse, pero si toda la narrativa se plantea para construir un buen climax final, espero que puedan dejarnos a los espectadores con buen sabor de boca.

Por cierto, y a modo de conclusión, me hago una pregunta que también me surgió la semana pasada: ¿Donde está Jake Lockley? Puedo entender que Marvel Studios piense que sacar la tercera personalidad del Caballero Luna en este origen del personaje sea demasiado y pueda marear al espectador, pero no descartaría que su aparición fuera una de las sorpresas que se guarda la serie en la manga de cara a los próximos episodios. Espero que sea así, la verdad.

Comparto el teaser trailer de este episodio:

A pesar de lo indicado, sigo confiando que Caballero Luna remonte y nos deje un buen sabor de boca, aunque las sensaciones no hayan sido buenas en este episodio.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Caballero Luna Episodio 1 (Disney+)

Prometedor. Si sólo tuviera una palabra para describir mis impresiones del primer episodio de Caballero Luna recién estrenado en Disney+, sería esa. Comento mis impresiones del episodio de presentación del nuevo héroe de Marvel Studios protagonizado por Oscar Isaac.

PUNTUACIÓN: 7/10

Episodio 1. El problema del pececito.

Steven Grant sufre un trastorno de identidad disociativo y comparte cuerpo con un fiero mercenario.

Moon Knight (Caballero Luna en España) es una serie más arriesgada de lo que parece. Estamos ante la primera serie original en imagen real que Marvel Studios presenta en Disney+ que no es un concepto derivado / continuación de las películas del MCU, como pasó en Wandavision, Falcon y el Soldado de Invierno, Loki y Ojo de Halcón. Y que el protagonista no sea un héroe puro típico sino un personaje con trastorno de identidad disociativo (lo que toda la vida hemos entendido como síndrome de personalidades múltiples), puede ser una importante barrera a la entrada de algunos espectadores que no sepan qué esperar, o no consigan conectar con él.

El comic de Marvel nunca ha sido un super ventas, pero desde su primera aparición en Werewolf by Night #32 (1975) creado por el escritor Doug Moench y por el artista Don Perlin, el personaje ha disfrutado de varias etapas celebradas en las que encontramos a Moench con Bill Sienkiewicz, Charlie Huston con David Finch, y más recientemente Warren Ellis con Declan Shalvey o Jeff Lemire con Greg Smallwood. Si te interesa conocer más detalles sobre el personaje, te recomiendo que escuches el podcast monográfico de Sala de Peligro.

Para esta nueva serie de Disney+ de seis episodios, Marvel Studios ha contratado a Jeremy Slater como creador y escritor principal, y a Mohamed Diab al frente del equipo de dirección.

Jeremy Slater es un escritor y productor de cine y televisión estadounidense, conocido por su trabajo en películas como 4 Fantásticos, la adaptación live action de Death Note, y en series de televisión como The Umbrella Academy y The Exorcist, que Slater creó y en las que se desempeña como productor ejecutivo.

Mohamed Diab es un escritor, guionista y director de cine egipcio cuyo trabajo se centra principalmente en problemáticas relacionadas con la sociedad egipcia. Es reconocido por su debut como director, la película de 2010 El Cairo 678, estrenada un mes antes de la revolución egipcia. Diab además escribió la historia de la exitosa franquicia cinematográfica El Gezeira (La isla), cuya recaudación en taquilla ha sido de las más altas en la historia del cine egipcio y árabe. Caballero Luna es el primer trabajo de Diab en el mercado americano.

La serie cuenta con localizaciones en Budapest, que hace las veces de Londres, Eslovenia y Jordania, además de en los estudios centrales de Disney en Atlanta. Este primer episodio de presentación de la serie y del personaje tiene 47 minutos, 41 sin los títulos de crédito. La serie cuenta con fotografía de Gregory Middleton y Andrew Droz Palermo y montaje de Cedric Nairn-Smith, Joan Sobel y Ahmed Hafez. El compositor egipcio Hesham Nazih ha compuesto la música de la serie, siendo su primer gran proyecto en inglés y una muestra de la búsqueda de talento de Marvel entre profesionales árabes.

El gran atractivo de Caballero Luna es poder disfrutar del talento de Oscar Isaac e Ethan Hawke. Isaac interpreta al protagonista Steven Grant, un perdedor que trabaja en el Museo Británico, tiene una gran afición por el Egipto antiguo y sufre pesadillas de una vida que no es la suya. O tal vez es Marc Spector, un mercenario busca tesoros que se ha convertido en el avatar del dios de la luna Khonshu. Por su parte, Hawke es Arthur Harrow, un fanático religioso y líder de una secta que adora al dios egipcio Ammit y que probablemente vaya a convertirse en el antagonista del protagonista. Junto a ambos, en este primer episodio hemos escuchado al veterano F. Murray Abraham haciendo la voz del dios Khonshu.

Y empezando a valorar este episodio, lo primero destacado es confirmar qué suerte tiene Marvel Studios, o que buen trabajo del director de casting, al poder contar con Oscar Isaac. El actor nacido en Guatemala aunque afincado desde niño en Estados Unidos realiza un despliegue actoral super chulo en este episodio protagonizado por Steven Grant, un perdedor super educado que personifica el estereotipo del loser pobre de buen corazón que no sabe cómo relacionarse con la gente. Escucharle en la V.O. es alucinante porque Steven no se mueve ni habla igual (con un marcado acento británico) que Marc Spector, aunque esta personalidad apenas aparece en el episodio. Este elemento de las personalidades diferentes entiendo que fue lo que le dio a Isaac el extra de desafío interpretativo para aceptar el papel. La posibilidad que seguro veremos en próximos episodios de ver a Oscar Isaac alternar las diferentes personalidades puede darnos momentos espectaculares, lo cual me sugiere que si este arranque ha estado bien, la serie irá mejorando a medida que avance. Y a todo esto, ¿qué ha pasado con Jake Lockley, la tercera personalidad de Spector en los comics?

Como fan de los comics veo que este Steven Grant loser trabajando en el Museo Británico de Londres no tiene nada que ver con el millonario playboy de los comics, aunque diría que este cambio va a ser más bien anecdótico, y casi imprescindible para poner en marcha la trama de forma rápida. Confío que la visión global que nos muestre la serie del personaje va a ser bastante fiel al espíritu de los comics, partiendo que el Caballero Luna fue cambiando de origen con el paso de los años, así que no hubo una versión única y homogénea. En este sentido, lo que la serie sí ha hecho muy bien es mostrar claramente que Grant / Spector es alguien con problemas mentales. Que Grant no recuerde nada de lo que hace Spector cuando toma las riendas está super bien, y me recordó obviamente para bien al Tyler Durden de El club de la luche de Fincher (salvando las distancias).

Ethan Hawke es un actor que me encanta, así que tenerle en pantalla siempre está bien, aunque en este episodio ha tenido poco trabajo que hacer más allá de estar plantado delante de mucha gente y compartir dos cortas escenas con Isaac. Espero que por esta parte la serie también crezca y mejore a medida que avance, porque sería una pena desaprovechar el carisma y la presencia en pantalla de Hawke.

Comentaba al comienzo que el episodio me parecía prometedor. Y esto es así porque dentro que todo está bien, los 41 minutos se me han pasado en un suspiro y apenas han cubierto la presentación del protagonista. Queda todo por saber, empezando por el origen de Grant / Spector, el motivo de su enfrentamiento con Arthur Harrow y en general cual es el conflicto, qué apuestas están en juego en la serie. Todo lo visto me ha gustado sin fliparme, pero entiendo que están en la dirección correcta para ofrecernos una estupenda versión del Caballero Luna.

De hecho, ha sido todo tan poco, apenas la presentación de lo que está por venir, que lo mejor que se me ocurre es que me han dejado con muchas ganas de saber cómo continúa la historia. Tener que esperar 5 semanas para ver el final de la serie creo que se me van a hacer muy largas.

Si tengo que decir algo menos bueno del episodio, diría que la factura general me ha transmitido calidad televisiva, no cinematográfica. De hecho, hacer que los elementos sobrenaturales estén en un segundo plano desenfocados en parte ayudan a crear una atmósfera perturbadora (dentro de que hablamos de una serie de Disney, por supuesto nada terrorífico ni gore), pero no oculta el hecho que esto ayuda a abaratar el coste de estos efectos. En todo caso, viendo las localizaciones de la serie, tengo claro que Marvel ha invertido bastante dinero en esta serie, por lo que espero que también en este aspecto Caballero Luna también mejore a medida que avance la serie.

Comparto el trailer de esta serie:

Caballero Luna nos ha mostrado poco, pero todo bueno. A pesar de los cambios respecto al comic creo que va a ser una versión fiel al espíritu del personaje, y me ha dejado con ganas de saber cómo continúa la historia. La semana que viene comentaré a ver qué tal sigue.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El contador de cartas de Paul Schrader

A pesar de tener una larga filmografía como director, para mi Paul Schrader será siempre el guionista de Martin Scorsese en Taxi Driver y Toro Salvaje. Descubrir su nueva película El contador de cartas con Oscar Isaac me ha animado a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

William Tell (Oscar Isaac) es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell para ejecutar su plan de venganza contra un coronel militar.

Paul Joseph Schrader (Míchigan, 1946) es un guionista y director de cine estadounidense. En 1975 escribe junto a su hermano Leonard el guion de Yakuza, que posteriormente dirigiría Sydney Pollack con Robert Mitchum de protagonista. En 1976 escribiría el guion de la película de Brian De Palma Obsession. Ese mismo año Martin Scorsese se encargaría de dirigir su guion de Taxi Driver, que ganaría la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. El binomio con Scorsese crearía las películas Toro Salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988) y Al límite (1999). En 1986, Peter Weir dirigiría su guion titulado La costa de los mosquitos y diez años más tarde Harold Becker haría lo propio con City Hall. El resto de sus guiones originales ya fueron dirigidos por él mismo.

Schrader inicia su carrera como director gracias al éxito de Taxi Driver, y lo hace con Blue Collar (1978), un drama sobre tres trabajadores que planean escapar a sus dificultades económicas cometiendo un robo. Tras Blue Collar Schrader ha dirigido un total de 17 películas. La religión (The Last Temptation of Christ, Touch, Dominion), las difíciles relaciones familiares (Affliction), las vidas de gente que intenta cambiar o fingir su clase social (American Gigolo, The Walker), las relaciones sentimentales marcadas por la frustración sexual (Cat People, The Comfort of Strangers), el mundo de los bajos fondos (Hardcore), las vidas al margen de la ley (Light Sleeper) y los personajes autodestructivos (Taxi Driver, Raging Bull, Mishima: A Life in Four Chapters, Auto Focus y esta misma El contador de cartas) son algunos de los temas recurrentes en su filmografía.

El contador de cartas es una película de 112 minutos que cuenta con fotografía de Alexander Dynan, montaje de Benjamin Rodriguez Jr. y música de Robert Levon Been (miembro del grupo Black Rebel Motorcicle Band). La película cuenta además con producción de Martin Scorsese y fue estrenada en el Festival de Venecia de 2021.

Oscar Isaac es William Tell, un ex-militar que ha cumplido 8 años en prisión y que aprendió a contar cartas allí. Tras salir de la cárcel, usa sus habilidades para ganarse la vida de forma modesta sin llamar demasiado la atención sobre si mismo, llevando una vida solitaria y monótona. .

Tiffany Haddish es La Linda, una conocida del mundo del juego que dirige un establo, un grupo de inversores que respaldan a los jugadores por una parte de sus ganancias. Ella se ofrece a estacar a William, pero él inicialmente se niega, ya que sabe que al final los jugadores que entran en este círculo acaban viéndose cercados por las deudas.

En un casino de forma fortuita William conocerá a Cirk (Tye Sheridan), un joven con una conexión con su pasado que le hará una proposición en relación al Mayor John Gordo (William Dafoe), el militar que dirigió las operaciones por las que William acabó en prisión, que ahora se encuentra retirado.

Me ha gustado El contador de cartas. Oscar Isaac realiza una interpretación alucinantemente contenida de un ex-militar que tras vivir en el infierno, ha conseguido volver a la humanidad gracias a una vida ordenada, monótona y solitaria. Isaac vuelve a demostrar lo grandísimo actor que es, me flipa todo lo que hace. En este sentido, no puedo dejar de recordar los ridículamente desaprovechado que estuvo en la franquicia de Star Wars o en ese desastre que fue X-Men Apocalipse. Hay muy pocos actores que puedan transmitir tanto con la mirada y como los sutiles matices que incorpora a una escena realmente cambian todo el sentido, pasando de una persona normal a un explosivo a punto de estallar en cuestión de segundos.

Schrader plantea una historia sobria y descargada de artificios ambientada en el mundo del juego aunque realmente no va del poker, a pesar también del título de la película, que puede de alguna manera llevar a error. En mi caso, el giro de la película me sorprendió y me llevó por un interesante camino inesperado. El director muestra todo con una frialdad aséptica que contrasta con el shock que supone conocer el pasado de William, rodado de forma impactante en lo visual y sobre todo por todo lo que sucede. Esto me muestra que a pesar de sus 75 años, sigue buscando hacer cosas diferentes que creativamente le motiven, lo cual es totalmente de agradecer.

La frialdad del mundo de William no evita que notemos como hay cosas que no acaban de encajar, con una música disonante en ocasiones y un mundo de espacios claustrofóbicos. El ritmo lento que imprime Schrader no convierte a la película aburrida, de forma que sus 112 minutos acaban siendo la duración perfecta para esta historia.

El reparto además de Isaac lo veo muy bien escogido, con una Tiffany Haddish que a pesar de vivir en un mundo oscuro aún busca poder conectar con alguien, o un Tye Sheridan (Ready Player One) que nos recuerda que no importa lo que hagas o creas, la vida parece una partida en la que las cartas están marcadas y estás destinado a perder. La sensación de futuro marcado de antemano del que no se puede escapar es una de las cualidades del género negro, y en ese sentido El contador de cartas es un gran ejemplo, a pesar de moverse más por territorios del drama.

Sin embargo, dentro que todo es correcto y no puedo decir nada negativo de ningún aspecto de la película, la verdad es que todo me ha acabado resultando demasiado frío. De hecho, quizá la sensación de inevitabilidad que tiene todo hace que el climax narrativamente sea el único posible pero emocionalmente se me ha quedado muy lejos de conseguir engancharme de ninguna manera.

Y reconozco que ésta es una película fría en todos los aspectos planteada así por su autor, pero en mi caso ha provocado que se me haya quedado un poco corta en general en todo. Schrader ambienta la película en el mundo de los casinos y las mesas de poker, pero la historia no va de eso, ni plantea una moraleja a un drama cuyo única conclusión satisfactoria que podría sacarse es que algunas personas encuentran la paz encerrados, lo cual es un mensaje bastante desolador.

Otro elemento menos importante es el hecho que Willem Dafoe más que secundario hace casi un cameo, apareciendo literalmente en 3 escenas de la película. Saber que él estaba en la película me alegró un poco, y me supo mal que a pesar de ser su personaje la clave de todo, tenga tan pocos minutos.

En todo caso, esta parte me está quedando bastante negativa cuando la verdad es que como digo la película me ha gustado.

Comparto el trailer de la película:

El contador de cartas es una muy buena película con un Oscar Isaac estelar que sin embargo le ha faltado algo en la ejecución para ser un películón. En todo caso, recomendable si te gustan las historias de gente condenada con un destino marcado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Dune Parte 1 de Denis Villeneuve

¿Puede Dune de Denis Villeneuve ser una buena adaptación de la primera parte de la novela de Frank Herbert y una mala película? Acaba de pasar, voy a intentar razonar mi punto de vista.

Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Denis Villeneuve es uno de los directores más interesantes de la actualidad. Prisoners, Enemy, Sicario y La llegada son películas notables de un autor que muestra un gran interés por el drama y la ciencia ficción, con un gusto estético sobresaliente. Y para mi, Blade Runner 2049 es una obra maestra absoluta. Cuando se confirmó que Warner le contrataba para hacer una nueva versión de Dune que sería contada en dos películas, no podía ser más feliz, y para mi era de largo la película más esperada del año. Aunque inicialmente pensé que Villeneuve había rodado las dos películas simultáneamente tipo Peter Jackson y la trilogía de El Señor de los Anillos, la primera sorpresa negativa que tuve fue cuando conocí que Warner sólo ha producido esta primera parte y aún no ha dado el visto bueno de la segunda, lo que en el mejor de los casos va a provocar que tardemos dos o tres años en poder ver la conclusión de la historia. Vaya bajón.

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de Frank Herbert durante muchos años estuvo considerada la novela de sci-fi más vendida de la historia, y tras las 6 novelas escritas por Herbert, su hijo Brian junto al genial escritor Kevin J. Anderson han ampliado este universo con una nueva franquicia de novelas. La novela original de Herbert era increíblemente compleja, ya que además de crear un universo de casas casi feudales enfrentadas y seres con diferentes habilidades sobre humanas, trataba temas de ecología, mesianismo, selección genética o los problemas que el colonialismo salvaje provocaba en los pueblos autóctonos. Por este motivo, durante muchos años la novela se consideró imposible de adaptar al cine. A pesar incluso de la reivindicable película de David Lynch de 1984, que me parece un buen intento lastrado por la imposición de los productores de una duración inferior a las dos horas. La opción de este nuevo intento con dos películas de gran presupuesto, con los avances tecnológicos disponibles y un director de calidad como Villeneuve invitaba al optimismo, la verdad.

Para el colosal trabajo que supone adaptar la novela de Herbert a la gran pantalla, Villeneuve ha colaborado con el veterano guionista Eric Roth, guionistas entre otras de Forrest Gump, The insider, Munich, lo cual es una buenísima noticia, y Jon Spaihts, guionista de Prometheus o Passengers, lo que no me alegraba en exceso, a decir verdad.

La películas de 155 minutos de metraje ha contado con un importante presupuesto de 165 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los más importantes blockbusters del año. Villeneuve ha colaborado con el director de fotografía Greig Fraser y el montador Joe Walker. El ganador del Oscar por Mad Max Fury Road Mark Mangini se encarga de la edición de sonido, que es uno de los grandes valores de Dune, junto a la música de Hans Zimmer y el diseño de producción de Patrice Vermette.

Y si el elemento técnico es sobresaliente y crea una experiencia sensorial única que merece disfrutarse en pantalla grande, Villeneuve ha unido uno de los más grandes repartos de una película de gran presupuesto de los últimos tiempos. Timothée Chalamet es Paul Atreides, el heredero de la Casa Atreides y posible elegido. Rebecca Ferguson es Lady Jessica, la madre de Paul y miembro de las Bene Gesserit, una hermandad femenina dedicada al cruce genético de las diferentes familias del Landsraad con la esperanza de crear al Kwisatz Haderach, el elegido que llevará a la galaxia a su futuro soñado. Jessica es además la concubina del duque Leto, interpretado por Oscar Isaac, el señor de la Casa Atreides, una familia que pone el honor como su ideal máximo, y a la que el Emperador ha otorgado la extracción de la especia melange del planeta Arrakis, la sustancia más poderosa de la galaxia. Un regalo que acabará estando envenenado.

Charlotte Rampling es la Reverenda Madre Bene Gesserit Gaius Helen Mohiam, Decidora de Verdad del Emperador. Jason Momoa es Duncan Idaho, maestro de la espada de la Casa Atreides,​ Josh Brolin es Gurney Halleck, maestro de armas de la Casa Atreides y mentor de Paul. Zendaya es Chani, una joven fremen que se convertirá en interés romántico de Paul, mientras que Javier Bardem es Stilgar, líder de la tribu fremen en Sietch Tabr.​ Sharon Duncan-Brewster es la Dra. Liet-Kynes, ecóloga jefe de Arrakis al servicio del emperador. En el bando de los villanos, tenemos a los estupendos Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, enemigo acérrimo de los Atreides y​ a Dave Bautista como su sobrino Rabban, al que el barón ordena que exprima todos los recursos de Arrakis.

Empezando por los elementos positivos, ¡TIENES QUE VER DUNE EN PANTALLA GRANDE!!! Denis Villeneuve ha creado una de las experiencias sensoriales más alucinantes que vivirás en una sala comercial este 2021, eso seguro. Uno de los elementos fundamentales de la ciencia ficción es el world-building, la creación de un mundo fantástico imaginario que los espectadores sintamos como real. En el caso de Dune, más que verlo en pantalla, su escala arquitectónica hace que sientas que estás entrando y formando parte de él. El diseño de producción de Patrice Vermette me parece fantástico y creo que se va directa a los Oscars. La ESCALA de Dune en todos los planos me muestra a un Villeneuve que busca crear un nuevo standard dentro de las adaptaciones de obras de ciencia ficción, sacando el máximo partido de las posibilidades físicas y tecnológicas que tiene a su disposición.

Y si el diseño de producción, el vestuario, y todo lo técnico en general me parece sobre saliente, el montaje de sonido de Mark Mangini realmente me ha parecido que está a otro nivel superior. La experiencia sonora de Dune, algo en lo que también cuenta la fantástica música de Hans Zimmer, es lo más alucinante que he disfrutado en mucho, mucho tiempo. Descubrir que Mangini fue el responsable de Mad Max me pareció todo un descubrimiento que explicaba muchas cosas. Si tenéis ocasión, no lo dudéis y pagad el extra que supone ver Dune en una pantalla premium con Dolby Digital (o similar).

La creación de Arrakis, Caladan o Gidi-Prime me parece fantástica y creo que si Herbert viviera estaría muy satisfecho con la creatividad de Villeneuve, que plantea en todo momento una escala monumental que consigue dejarte sin aliento con la belleza de sus imágenes. La espectacularidad y grandiosidad de los gusanos es otro de los pluses visuales de la película.

El reparto de Dune me parecía a priori una locura, en positivo, claro, excepto por un Timothée Chalamet al que le tengo una tirria especial. Una vez vista la película, Rebecca Ferguson me parece que nos regala una perfecta Lady Jessica tal y como te la imaginabas leyendo la novela, me ha encantado y es también de lo mejor de la película. A pesar de sus pocos minutos en pantalla, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård, Dave Bautista o Javier Bardem aportan una presencia y un carisma alucinante que llena la pantalla. Hay que felicitar completamente al director de reparto, porque ha dado en el clavo completamente.

Zendaya está guapísima en pantalla en sus pocas apariciones en esta primera parte. Realmente no tiene ninguna opción de hacer nada importante porque la novela es así, aunque lógicamente su importancia crecerá en la segunda parte. Y vamos, que su papel era salir guapa con una belleza onírica y lo consigue de principio a fin.

Comentaba mi tirria hacia Timothée Chalamet, al que veo como un niñato snob de clase alta de Nueva York que mira a todo el mundo por encima del hombro. Igual Chalamet en la vida real es super humilde y una bellísima persona desde el punto de vista moral, que es guapo físicamente no se discute, pero las revelaciones que Woody Allen contó sobre él en su libro de memorias no me hace pensar que ese sea el caso. Sin embargo, debo reconocer que al menos en este Dune Parte 1, Chalamet hace un estupendo trabajo como Paul Atreides. El caso es que Paul en el libro era un personaje un pelín antipático mientras recorría el camino que tiene predestinado hasta convertirse en el Kwisatz Haderach. El lado repelente de Chalamet me parece que está perfecto para la débil y confundida versión de Paul que vemos en esta primera parte. Así que globalmente, el reparto de Dune me parece también un triunfo total.

Aunque debo reconocer que los 155 minutos de Dune se me hicieron un pelín largos, la complejidad de la historia justifica más que sobra la duración, con momentazos visuales increíbles cada pocos minutos que hacen que, globalmente, Dune sea una experiencia que, de nuevo, recomiendo a todo el mundo que disfrute en pantalla grande.

Llegados a este punto, os daréis cuenta que me está quedando una reseña super positiva, ¿verdad? Os estaréis preguntado si no os habré engañado con el polémico comentario inicial, porque si parara de escribir ahora, la nota claramente sería un sobresaliente.

Antes de comenzar con los elementos que no me han gustado de Dune, creo necesario recordar que mi experiencia cinematográfica con la película de Villeneuve está condicionada por el hecho que soy un gran fan de las novelas de Herbert y las he leído varias veces, y también revisioné el año pasado la versión de Dune de David Lynch, que la encuentro mucho mejor que las críticas que recibió en su día. En este sentido, a pesar que entiendo que una cosa es la novela y otra la película y que las diferencias son inevitables, no hay duda que me acerco a la propuesta de Villeneuve en parte comparándola respecto a lo anterior. Y la verdad es que tengo mucha curiosidad por saber qué opinará de la película alguien que no sepa nada de Dune.

A partir de quí, entramos en territorio de SPOILERS:

El caso es que Villeneuve ha optado por el espectáculo widescreen, y como comentaba ha cuadrado el mundo de Arrakis y nos da una experiencia sensorial única. Pero tan centrado estaba en el envoltorio, en la potencia visual, que se ha olvidado del corazón, de porqué la lucha entre Atreides y Harkonnen nos tiene que interesar y porqué deberiamos empatizar con el protagonista Paul Atreides, futuro MuadDib de los Fremen. Villeneuve ofrece una belleza arquitectónica que acaba resultando fría y vacía porque no ofrece elementos interesantes de los personajes.

Me quedo perplejo ante una película de dos horas y media que tiene tiempo de sobre para desarrollar las relaciones que sí quedaban claras en la novela y elije no hacerlo. Actores como Josh Brolin o el propio Oscar Isaac aportan su carisma de estrella y su presencia en pantalla, pero la película elije desaprovecharles, no sólo en lo relativo a los minutos en pantalla, sino en lo que estos personajes realizan proactivamente durante la historia. Excepto Jason Momoa al que le inventan una escena de acción para que lo flipemos con él y que no acaba de verse bien por el problema mal resuelto del escudo personal, el resto de grandes nombres están casi a modo testimonial. Y esto no es una imposibilidad técnica, es una decisión creativa que resta potencia al elemento humano de la historia. En este sentido, merece la pena destacar que los pocos momentos realmente emocionantes de la película no tienen lugar en el presente de Paul, sino es las visiones que tiene del futuro y en las que empieza a descubrir que tal vez sí sea el libertador predestinado de los Freman. Es un detalle que creo bes muy ilustrativo de los problemas de frialdad de la película.

Y claro que la novela de Herbert es también árida y el gran protagonista absoluto es Paul y el resto de personajes están tres y cuatro peldaños por debajo. Pero en la película no hay nada de la conspiración del Emperador, de la búsqueda del traidor en el palacio o de las motivaciones del propio doctor Yueh que resulta la clave de todo. Tampoco hay nada de la geo-política de la galaxia y de la crueldad de los Harkonnen que tan bien reflejada estaba en los libros. En esta primera parte de la novela de Herbert había una sensación de inevitabilidad ante el futuro de la casa de Atreides, casi como una tragedia griega de la que era imposible escapar, pero en la película no hay tensión ninguna y todo acaba pasando casi porque sí en momentos que quedan deslavazados.

Y es que Dune tiene, en mi opinión, un terrible problema de ritmo y de tensión dramática. Puse el ejemplo de la caída de los Atreides, pero realmente todo parecen escenas aisladas entre si que no buscan crear una intensidad dramática que alimente la siguiente escena y que nos dirija hacia un climax que resuelva la historia. Tenemos un montón de momentos bonitos individualmente que sólo por ellos merece la pena ver la película en pantalla grande, pero que no sirven a la narrativa mayor ni dirigen la historia hacia un hito. En este sentido, esta narrativa fallida por la falta de ritmo podría entenderse en una serie de televisión de X episodios, pero no es una película de gran presupuesto como es Dune.

De nuevo entiendo la complejidad de realizar una buena adaptación de Dune, y comentaba al comienzo que Villeneuve hace una buena adaptación de la primera parte de la novela porque la historia básica está mostrada en pantalla y la arquitectura y la escala de Arrakis ofrecen un gran espectáculo. Pero sin embargo, estos fuegos artificiales disimulan más o menos (menos) el hecho que de momento el contenido es endeble y Villeneuve no ha planteado adecuadamente los numerosos temas complejos que planteaba la novela. Al menos, no de momento. Hay un poco de anticolonialismo al comienzo y un poco de ecología, pero resulta demasiado poco.

Y aparte, queda la obviedad de una película que cuenta una historia que se queda a mitad y no termina. El elefante en la cacharrería, el traje del Emperador todo en uno. Volviendo al comienzo, yo le pido a una película que me cuente una historia con un principio y un final, con unos personajes carismáticos que hagan cosas interesantes que sean contadas con un ritmo adecuado que haga que la tensión dramática vaya aumentando hasta alcanzar un climax final satisfactorio. Climax que puede ser emocional o creado mediante un espectáculo de CGI. Y excepto en la parte de los personajes carismáticos, aunque más bien son los actores los carismáticos y no tanto los personajes, en todo lo demás la película naufraga en todo lo demás. Ni hay final, ni hacen cosas interesantes, ni hay tensión, ni ritmo, ni por supuesto un climax satisfactorio. Es por este motivo por el que opino que NO podemos considerar a Dune como una buena película.

Villeneuve podía haber planteado el final de Dune de alguna manera para dar cierta sensación de capítulo que se cierra, pero qué va. La película termina en ese momento como podía haberlo hecho 5 minutos antes o después, porque claramente no estaba en su ánimo dar un final, aunque sea parcial, a lo que ha contado en esta película.

Y yendo más allá de la película, es cierto que a última hora Warner ha incluido el «parte 1» al principio de la película, aunque en los trailers como el que luego compartiré no dicen nada al respecto. Tampoco en el poster de la película, por cierto. Es precisamente por este «1 de 2» que considero una estafa que Warner plantee hacer una nueva versión de Dune y ahora nos deje con la incertidumbre de si llegaremos a ver el final de la historia, al no estar de momento confirmada la segunda película y por supuesto el rodaje aún no tiene fecha prevista.

No es sólo el hecho que Warner (a través de New Line) produjera 3 películas de El Señor de los Anillos que se rodaron simultáneamente y que se estrenaron con un año de diferencia. Igual que El Hobbit. Matrix Reloaded y Revolutions se estrenaron con 6 meses de diferencia, al igual que, si no recuerdo mal, las dos últimas películas de Harry Potter que dividieron en dos «Las reliquias de la muerte». Cuando Warner divide en dos partes una historia, el estreno luego ha sido siempre inmediatamente a continuación. El único caso reciente en que esto no sucedió fue en IT, pero en ese caso Warner contó en la parte 1 toda la historia de los niños y el final de su pelea contra Pennywise si daba sensación de historia completa cerrada, con una segunda parte centrada en la vida de los niños años después cuando ya son adultos.

Me parece una tomadura de pelo que pongan la responsabilidad de rodar Dune en manos del público. Si quieres hacer Dune y aceptas las dos películas como la extensión adecuada, no entiendo que ahora Villeneuve afirme que la parte dos podría NO rodarse si esta primera parte no es el éxito que los ejecutivos de Warner esperan que sea. Porque aparte del COVID, la realidad es que HBO Max va a estrenar la película simultáneamente a su estreno en salas de Estados Unidos, lo que sin duda va a afectar su resultado en taquilla. Warner en este caso tiene la obligación moral con sus consumidores de rodar la parte dos pase lo que pase, y no hacerlo sería una de las peores cerdadas de mal pagador de la historia del cine del siglo XXI.

A lo anterior habría que sumar otro elemento que considero clave, y es que mucha gente no conecta con la ciencia-ficción. Dune es un clásico de la literatura, pero esta película al final es un remake de otra de 1984 que mucha gente igual tiene en casa en DVD o Blue-ray (yo, por ejemplo), y por tanto no sienten la necesidad de ver en el cine algo que ya conoce y ha visto. Si a eso le sumamos la casi nula promoción que ha hecho Warner, algo de nuevo incomprensible tratándose de un blockbuster de gran presupuesto, se da el caso que el amigo con el que fui a ver la película me comentó: Comentando con sus compañeras de departamento que iba a ver Dune, ninguna sabía qué era eso y cuando se enteraron de que era ciencia-ficción y explosiones, ninguna pensaba ir.

En el caso de Dune, que NO haya fecha de inicio de producción de la parte dos hace que en el mejor de los casos, aún empezando a rodar en 2022, el estreno no creo que pudiera realizarse hasta 2023, por lo que en el mejor de los escenarios posibles, Warner nos va a obligar a esperar dos años para ver el final. Pero dado que ahora mismo existe la duda sobre si esta parte 2 va a ser una realidad, puede darse perfectamente el caso que haya gente que NO querrá ver esta película ante la posibilidad que se quede colgada, cosa que de momento es lo que ha pasado. Cuando vayan a estrenar la segunda, si eso ya verá la primera, pueden pensar algunos. En el caso de Dune, creo que Warner ha vuelto a cagarla con su comunicación. Y van…

Comparto el trailer de la película:

A pesar de todo, la experiencia sensorial de Dune sobrepasa los problemas narrativos de la historia de Villeneuve. Es por esto que os recomiendo que vayáis a ver la película en la mejor pantalla posible. Espero que os guste.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Van Gogh, a las puertas de la eternidad, de Julian Schnabel (Prime Video)

Pudiera parecer que Van Gogh está de moda en 2020, teniendo en cuenta que en las últimas fechas se han estrenado en las plataformas online dos estupendas películas inspiradas en su figura, la excelente Loving Vincent estrenada en Netflix, y la película que hoy quiero recomendar, Van Gogh, a las puertas de la eternidad, con un excelente Willen Dafoe, que acabo de descubrir en Prime Video.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El pintor holandés post-impresionista, Van Gogh (Willem Dafoe), se mudó en 1886 a Francia, donde vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac). Una época en la que pintó las obras maestras espectaculares que son reconocibles en todo el mundo hoy en día. (Filmaffinity)

El pintor y director neoyorkino Julian Schnabel dirigió esta película inspirado en la biografía Van Gogh: The Life, obra de Steven Naifeh y Gregory White Smith en la que se cuestionaba versión establecida de la muerte del artista, planteando que en lugar de un suicidio hubiera podido morir de forma accidental en un accidente con compañeros de bebida.

Schnabel planteaba la película como una historia sobre la relación entre el pintor y su obra, y como se relacionaba con la realidad a su alrededor. Schnabel escribió el guión con Jean-Claude Carrière y Louise Kugelberg, y además participó en el montaje de la película junto a Louise Kugelberg.

La película se rodó en 2017 en localizaciones de Arles, Bouches-du-Rhône y Auvers-sur-Oise, Francia, lugares donde Van Gogh vivió durante sus últimos años, contando con fotografía de Benoît Delhomme. Por último, merece también la pena destacar de música de Tatiana Lisovkaia.

La película se eleva de la media gracias a un reparto espectacular encabezado por Willen Dafoe, que realizó una extraordinario interpretación que fue premiada con la Copa Volpi al Mejor Actor en el 75 ° Festival Internacional de Cine de Venecia. Además, fue nominado para el Oscar al Mejor Actor y en los Globos de Oro al Mejor Actor en la categoría de drama.

Junto a Dafoe, tenemos a Rupert Friend como Theo van Gogh, hermano del artista, Mads Mikkelsen como El Sacerdote, Mathieu Amalric como el Dr. Paul Gachet que trató a Vicent, Emmanuelle Seigner como La Mujer de Arles/Madame Ginoux y por último, un ubicuo Oscar Isaac como Paul Gauguin.

Frente a la versión carismática, explosiva y airada de la versión de Kirk Douglas en la icónica película El Loco de pelo rojo (Vincent Minelli, 1956), lo que más me ha sorprendido de esta versión de Julian Schnabel es que retrata a un Van Gogh introspectivo y solitario, cuyo principal dolor provenía de la soledad, de no tener con quien hablar y compartir su arte, y de la incomprensión de los vecinos del pueblo donde vivió sus últimos meses, que le tomaban por un loco al no entender su arte, llegando a dudar incluso si realmente su obra tenía algún valor. Además, la película nos mete en la mente del pintor, sin rehuir su enfermedad mental y la confusión que le provocaba, aumentada por el abuso de la bebida.

Willen Dafoe expresó en varias entrevistas que “al interpretar a Vincent van Gogh , la pintura era la clave del personaje. Tenía que saber lo que estaba haciendo. El director, Julian Schnabel, decía: «Sostenga el pincel como una espada» y «No hay tal cosa como una mala marca». Empecé a pensar que pintar es hacer una acumulación de marcas. Actuar es lo mismo: creas un personaje escena por escena. Es una serie de marcas que comienzan un ritmo, y ese ritmo te envía a donde necesitas ir».

Rodar es escenarios reales me parece también un gran acierto, al poder mostrar los paisajes que probablemente vivió Van Gogh y que le sirvieron de fuente de inspiración, consiguiendo su excelente fotografía meternos de lleno en su obra.

La película me ha gustado y no le veo realmente nada negativo. Por decir algo, el visionado de dos películas tan similares en lo relativo a la historia como son Loving Vincent y esta Van Gogh, a las puertas de la eternidad, aunque visualmente sean super diferentes, hizo que varios elementos de la historia me resultaran un poco redundantes. No es problema de la película, que creo que cuenta todo muy bien, sino mío como espectados.

Comparto el trailer de la película:

Van Gogh, a las puertas de la eternidad es una notable película que arroja una nueva luz a la icónica imagen que tenemos del genial artista Vincent Van Gogh, y la recomiendo completamente, sobre todo si eres un amante de su obra.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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