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Crítica de Void Rivals 1 de Robert Kirkman y Lorenzo de Felici (Image Comics)

Robert Kirkman estrena nueva serie regular, Void Rivals, y lo hace con Lorenzo de Felici, el artista con el que realizó Oblivion song, una nueva serie de ciencia ficción que sirve además para inaugurar un inesperado universo compartido dentro del sello Skybound de Kirkman que me llena de ilusión.

PUNTUACIÓN: 8/10

ESTRENO DE LA SERIE

ROBERT KIRKMAN Y LORENZO DE FELICI, el exitoso equipo de OBLIVION SONG, estrenan la nueva serie de cómics más importante de 2023 con el lanzamiento de UN UNIVERSO COMPARTIDO INÉDITO y una SORPRESA que no verás venir.

La guerra hace estragos alrededor del Anillo Sagrado, donde los últimos restos de dos mundos han colapsado alrededor de un agujero negro en una guerra interminable. Sin embargo, cuando el piloto Darak y su rival Solila se estrellan en un planeta desolado, estos dos enemigos deben encontrar una forma de escapar juntos. Pero, ¿están solos en este extraño planeta? ¿Y qué fuerzas oscuras aguardan que amenacen a todo el universo?

Este primer número de Void rivals es un comic de 26 páginas que muestra a un Kirkman con ganas de enganchar a los lectores a esta nueva colección desde la primera página.

«Con cada proyecto que hago, siempre intento desafiarme a mí mismo. Una cosa que siempre me ha gustado hacer es empezar poco a poco con una historia y ampliar la profundidad, el alcance y las apuestas a medida que avanzamos», dijo Robert Kirkman. «Con Void Rivals iremos más lejos que nunca y a un ritmo mucho más rápido. Este proyecto va a ser monumental. No puedo esperar a que la gente vea lo que Lorenzo y yo hemos cocinado.»

«¿Robert y un naufragio de ciencia ficción? Rápido, dame palomitas porque tengo las manos ocupadas dibujando», añadió Lorenzo De Felici.

Void Rivals nº 1 tiene una premisa de ciencia ficción que recuerda a Enemigo Mío, el clásico de ciencia-ficción de los 80 en el que dos seres pertenecientes a bandos enfrentados en una guerra cósmica que han quedado atrapados en un planetoide se verán obligados a trabajar juntos para sobrevivir. Aunque la premisa puede no ser del todo original, Kirkman es lo bastante bueno como para sacar el máximo partido al medio comiquero consiguiendo un comic que te atrapa desde la primera página y no te suelta hasta su satisfactorio final. Void Rivals está pensado para ser disfrutado como un comic, no es un storyboard para vender el concepto para cine o televisión. Aunque no dudo que Kirkman puede hacerlo, porque el concepto pinta a super interesante, seguro con multitud de giros y sorpresas impactantes en cada grapa.

La historia empieza in media res a partir de la caída de los protagonistas al planetoide, de forma que iremos descubriendo las sorpresas que esconde este mundo al mismo tiempo que los personajes que han quedado atrapados allí empiezan combatiendo entre ellos. Además, el arranque se construye desde la acción, evitando engorrosos textos sobre expositivos. Dicho esto, los diálogos son ingeniosos y dan mucha información sin que parezca que lo hace, sugiriendo algunas diferencias culturales entre las razas enfrentadas, los zertonianos y los aggorianos, pero sin entrar en el motivo de la guerra, lo cual me sugiere que será también una de las grandes sorpresas y giros del comic. Esto me muestra una vez más lo buen escritor que es Kirkman. La experiencia de leer este comic resulta super satisfactoria al ser una grapa interesante con mucha acción en la que los detalles resultan novedosos y sorprendentes, además de sembrar multitud de semillas que seguro veremos en el futuro. A todo esto hay que sumar un ritmo perfecto que permite que las sorpresas impacten y prepare un espectacular cliffhanger final que casi provocó que me levantara a aplaudir a Kirkman y De Felici.

Porque hablando del dibujo de De Felici con color de Matheus Lopes, la verdad es que lo encuentro el otro gran triunfo del comic. De Felici tiene un estilo con líneas finas pero con personalidad que sumado al color incluyen en la página muchísimos detalles y sombreados que añaden una estupenda sensación de textura y profundidad. En un comic con pocos diálogos es fundamental tener un narrador perfecto que te lleve a lo largo de la narración, y De Felici se sale en este aspecto. Sus páginas son super dinámicas, sus escenas de acción ofrecen coreografías creíbles y en general hay una palpable sensación de peligro cuando tiene que haberla. Además, capta el espíritu de los cómics de la ciencia ficción clásica actualizándola, jugando con unos chulísimos diseños de las naves y las armaduras a la vez que sorprende con la creación de este mundo alienígena. Me gusta además el uso de las splash-pages para marcar hitos de la historia pero también para ayudar a marcar el ritmo perfecto que necesita la historia. La forma es que plantea el contraste entre los dos enemigos protagonistas es también otro de los aciertos de De Felici.

Como veis, me ha encantado leer Void Rivals. Da gusto leer un comic tan bien estructurado con un dibujo tan satisfactorio para el tipo de historia que nos están contando Kirkman y De Felici. Además de la ENORME sorpresa del comic, este primer número me ha dejado con muchísimas ganas de más, y con la sensación cierta que si este primer número ha sido bueno, los próximos pueden ser aún mejores. No se le puede pedir más a un comic

Comparto las primera páginas del comic

Void rivals 1 significa un arranque estupendo para una colección que estoy seguro que nos va a dar muchos momentos de gloria. Un comic modélico que te deja con ganas de comprar inmediatamente el segundo número. Como comic individual me ha encantado, pero si a todo esto sumamos LA SORPRESA, el resultado no puede ser más interesante y apasionante.

PUNTUACIÓN: 8/10

Void Rivals estoy seguro que va a merecer mucho la pena, pero a partir de ahora voy a comentar CON SPOILERS la sorpresa que al menos yo no vi venir hasta que leí este comic y me ha volado la cabeza.

¡Sigue leyendo bajo tu responsabilidad!

Void Rivals marca el comienzo del UNIVERSO ENERGON, un universo compartido por Void Rivals con TRANSFORMERS y G.I. JOE, las nuevas licencias que Skybound ha conseguido tras cerrar un acuerdo con Hasbro.

En los últimos años, los comics de Transformers y G.I. Joe fueron publicados por IDW Publishing, aunque en los últimos meses era un secreto a voces que Skybound estaba negociando con Hasbro una vez vez se conoció que IDW dejaba de publicarlos. Kirkman mantuvo en secreto que Void Rivals serviría como plataforma de lanzamiento de sus nuevas licencias, indicando únicamente que este comic significaba el nacimiento de un nuevo universo compartido comiquero dentro de Skybound. Kirkman sólo reveló su existencia a los libreros días antes del Final Order Cutoff (FOC) Day, para que pudieran ajustar sus pedidos adecuadamente. Fruto de esto, Image anunció que la primera edición de este número había conseguido unas ventas superiores a los 100.000 ejemplares, teniendo que imprimir corriendo una segunda edición para cubrir la tremenda demanda que se ha creado, al agotarse este comic a las pocas horas. El éxito es monumental. Y van…

«Es un gran honor poder reintroducir este mundo a un nuevo público bajo el estandarte de Skybound», Comentó Kirkman sobre este anuncio una vez se hizo público. «He amado a estos personajes durante la mayor parte de mi vida y tener la oportunidad de añadirlos al ya rico tapiz que Hasbro ha construido con la nueva serie Void Rivals es una oportunidad increíble. Si nos fijamos en todo lo que se ha hecho con Transformers y G.I. Joe, podemos ver el atisbo de un vasto universo con un enorme potencial para los cruces y la interacción que mejorará la experiencia de los fans al tiempo que se mantiene fiel a las identidades individuales de ambos conceptos. Estoy deseando explorar ese potencial en los años venideros».

Michael Kelly, Vicepresidente de Global Publishing en Hasbro, añadió: «Cuando discutimos por primera vez el plan para la revelación sorpresa en Void Rivals #1, nunca esperé que fuera un secreto que pudiéramos mantener durante más de un año. Ahora que por fin está aquí, todos estamos emocionados de poder hablar por fin de todas las increíbles historias que están por venir de nuestros nuevos y geniales socios de Skybound.»

Y si la sorpresa de Void Rivals con la aparición del autobot Jetfire ha sido buenísima, las noticias anunciadas a continuación me han volado la cabeza. En especial, conocer que mi amado Daniel Warren Johnson se va a encargar de la nueva serie de Transformers. Un comic que se va a convertir en compra obligada. Además, Larry Hama se mantiene como guionista de G.I. Joe en la nueva colección que tendrá dibujo de Chris Mooneyham y portadas de Andy Kubert. Dos colecciones que no van a ser las únicas, ya que hay también anunciadas dos miniseries protagonizadas por Duke y el Comandante Cobra, en las que veremos la fundación de los Joes por un lado y de Cobra por otro.

Por cierto, tras crear un comic inspirado en Studio Ghibli (Extremity), una historia que transmite su amor por la música Heavy (Murder Falcon), el Wrestling (Do a powerbomb), la obra de Walter Simonson (Bill Rayos Beta) y un comic que combina superhéroes con Kaijus en un futuro distópico (Wonder Woman Dead Earth), que ahora se encargue de Transformers me indica que Johnson es el FRIKI SUPREMO.

Comentaba hace unas semanas que la industria del comic mainstream americana necesitaba series de larga duración realizadas por equipos creativos potentes y comics que generaran interés en los lectores y les atrajeran de vuelta a las librería. Los anuncios de Skybound en general y el trabajo de Kirkman y De Felici en Void Rivals en concreto se ajustan perfectamente a esto. Les auguro un gran éxito. Y lo mejor es que yo estaré aquí para verlo y disfrutarlo.

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La industria del comic americano necesita series largas de autores TOP (Reflexiones 15/2023)

Empiezo el mes de junio con un nuevo artículo de opinión sobre algo que llevo pensando desde hace algún tiempo en relación a los problemas de ventas que la industria del comic mainstream viene sufriendo en los últimos meses y años. Y el titular lo resume perfectamente, necesitamos el siguiente The Walking Dead, la siguiente Saga creada por equipos creativos de primer nivel que atraiga lectores de forma regular a las librerías para comprar grapas y/o tomos.

En los últimos días me han pasado varias cosas en relación a mi afición comiquera. En primer lugar, leí Nemesis Reloaded de Mark Millar y Jorge Jiménez, y el final de comic con la sorpresa final me voló la cabeza. El sábado publicaré la reseña completa, pero sólo adelantaré que un giro marca de la casa Millar muestra la punta del iceberg de una inesperada interconexión de todo el universo Millarworld comiquero de cara al comic / evento Big Game, comic que Millar publicará en julio con dibujo del super estrella de Marvel Pepe Larraz. Y reconozco que incluso aunque el protagonista Nemesis no me gusta en absoluto, el hype que me ha producido esta miniserie de cara a Big Game me parece tremendo. De hecho, hace mucho tiempo que nada de Marvel o DC me ha producido esta sensación de anticipación y ganas de leer un nuevo comic.

El hype de Nemesis tuvo una doble derivada, porque además de querer comprar / leer cuanto antes Big Time, me dejó con ganas de releer otros comics del Millarverso como Night Club, Magic Order, etc… como previa y para estar al día con estos personajes antes del evento, dado que es posible que los veamos cruzarse. De forma que Millar consiguió generar retroactivamente ventas de otras colecciones de su universo comiquero. En esto tengo claro que mi faceta de fan de los universos superheroicos ha jugado una factor fundamental, porque si durante años y años compraba 20-25 grapas mensuales de Marvel o DC, ¿Cómo no comprar dos, tres o cuatro miniseries ahora?

Por cierto, hay mucho odio a Millar, pero aparte de punkarradas puntuales, sus comics son siempre blockbusters super entretenidos que cumplen de sobra su objetivo de comic mainstream. Comics que además están siempre estupendamente dibujados, con un nivel artístico superior a la media que encontramos en Marvel o DC.

Junto a esto, el pasado martes la web Panel Syndicate anunció la publicación del nuevo número de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente. Como siempre, este séptimo número se ha publicado online en la modalidad de «paga lo que quieras». Y aunque Friday es un comicazo super chulo que sin duda recomiendo, este séptimo número llega 6 meses después de publicarse el sexto número que cerraba el segundo arco. Esto me hizo recordar que cuando dentro de un año y pico salga el último volumen que cierra la serie seré el primero que hará cola para comprarlo en la librería, pero es imposible de leer y comprar en su versión online de Panel Syndicate debido a las larguísimas esperas entre número y número.

Volviendo al tema del artículo, una vez que el COVID ha desaparecido y con él el aumento de ventas que provocaron los confinamientos, desde hace meses las webs americanas publican noticias sobre cierres de librerías especializadas por todos los Estados Unidos y Canadá. De hecho, la cifra sería aún más grande si no fuera porque el auge del manga ha parado el golpe que supone para los libreros las bajadas de ventas en las editoriales mainstream como Marvel y DC.

Que las ventas de Marvel y DC están bajo mínimos es algo que poca gente duda. Empezando por un Tom Brevoort que afirmó hace unas semanas en su blog que Marvel ha cambiado su política editorial, y frente a las series regulares abiertas de toda la vida, ahora Marvel prefiere publicar miniseries sucesivas. La política de Marvel ahora es publicar dos miniseries con dos números uno antes que una serie abierta de 10 números (o más) porque el segundo número uno de la nueva miniserie siempre venderá más que el número 6 de esa misma colección. Asistir además a la cancelación sucesiva de casi todas las colecciones abiertas en cuanto supera los 20 ejemplares (o antes) es otra evidencia clarísima.

Y esto hablando de Marvel que se supone que sigue siendo la editorial número uno en ventas de Estados Unidos, porque si hablamos de DC la cosa es mucho peor en sus comics en continuidad. Fuera de éxitos puntuales como el Batman / Spawn, el universo DC sigue renovándose cada pocos años para intentar levantar las ventas de un universo que parece que interesa cada vez a menos lectores. Incluso reconociendo lo mucho que he disfrutado por ejemplo las últimas colaboraciones de Mark Waid y Dan Mora en Batman y Superman y en el relanzamiento de Shazam!

Esta política de series cortas pensadas para ser recopiladas en tomo no es exclusiva de las dos grandes. Editoriales como AWA están especializadas en publicar series de un único tomo, centrados como están en intentar vender conceptos para cine o televisión. Además, teniendo en cuenta que me da la sensación que los artistas cada vez son menos propensos a «hipotecar» su carrera muchos años en un único comic, la tendencia que parece se está imponiendo es que las series indys cada vez son más cortas. Los últimos comics de Rick Remender Una sed de venganza justificada con André Lima Araujo y Death or Glory con Bengal sólo se han extendido el equivalente de dos tomos, por ejemplo. Da la sensación que puestos a vender los derechos de un comic para una serie o película, realmente da igual si el comic es corto o largo. Por lo tanto, ¿para qué extenderse? Series como Deadly Class con Wes Craig con una duración de 56 números son cada vez más escasas, y es justo la tendencia que creo fundamental que se rompa.

Y precisamente, la mayoría de mis comics favoritos de siempre en el ámbito independiente o de creación propia fueron colecciones de larga o media duración que parecen impensables hoy en día. Aparte de The Walking Dead (193 números) o Invencible (144 números) de Kirkman, Adlard y Ottley, Scaped duró 60 números, Preacher 66 más varios especiales y miniseries, Sandman 75. Y el doble Fábulas, 150. Incluso Locke & Key, cuya primera serie duró 37 números , sería vista como una anomalía en el panorama comiquero actual. Estas series aparte de todo exigían una fidelidad en el lector, obligándonos a ir todos los meses a nuestras librería, y años después de finalizar sus tomos recopilatorios se siguen vendiendo como churros. Ofreciendo una experiencia de construcción de mundos y evolución de los personajes inigualable que los comics actuales de duración corta nunca van a poder igualar.

Hace unos meses publiqué un artículo similar argumentando que el comic americano necesitaba un revulsivo, sobre todo personalizándolo con comics EVENTOS que se sintieran importantes y trajeran público a las librerías. Pensando en qué cosas podría detener la sangría de pérdida de ventas de los comics mainstream en el canal de las librarías especializadas americanas, más que un comic evento puntual de cinco o seis números, lo que de verdad necesita la industria son más series regulares de larga duración que resulten populares. Necesita el nuevo The Walking Dead o el nuevo Saga. De hecho, no necesita una única colección popular, necesita cuantas más posible que atraigan a las librerías a clientes a comprar su dosis regularmente. Clientes que una vez allí a lo mejor piquen otra cosa y ayuden a revitalizar las ventas de todas las editoriales.

Por eso comics estupendos como Friday no sirven, al estar hablando de una serie que publica una grapa cada seis meses, un tomo cada año y medio. De hecho, aún teniendo a autores super populares en España como son Ed Brubaker y Marcos Martín y con dos tomos publicados, esta misma semana hable con un amigo tuitero que no sabía ni que esta serie existía. Necesitamos de comic que mantengan la regularidad y que sean consistentes en su salida, de forma que los lectores tengamos tranquilidad a la hora de saber que antes o después vamos a poder leer.

El problema que tiene la brevedad en las colecciones de Marvel (por ejemplo) es que muchos lectores no se animan a comprar las grapas y prefieren esperarse a comprar los tomos una vez se sepa si el comic es bueno o no. Pero claro, si una colección como Extraño de Jed MacKay y Marcelo Ferreira termina en el número 10 USA, dando inmediatamente comienzo otra «nueva» etapa que te venden que va a ser aún mejor, estoy convencido que hay mucha gente que piensa «¿Para qué empezarla si ya ha terminado y lo siguiente va a ir por otro lado?» Esta es la mentalidad del lector veterano de toda la vida, como es mi caso, que estamos acostumbrados a las historias río de los comics de los años 70 y 80. Pero estoy convencido que no soy un caso único, mucha gente que no compró un comic cuando salió al final no llega a hacerlo debido a la acumulación de oferta que tenemos todos los meses en las librerías. Y en este caso, no es que no compro Extraño porque compro otra cosa en su lugar, al final no compro Extraño y punto.

Justo por esto me parece fundamental que todas las editoriales y autores rompan esa tendencia negativa y autodestructiva. Pensando en Robert Kirkman o Mark Millar, dos autores modélicos es su idea de negocio y su conocimiento de la industria que dirigen Skybound y Millarword, hablamos de empresas super saneadas y rentables que no tienen problemas económicos, deberían atreverse a publicar el próximo Star Wars, la próxima Canción de Hielo y Fuego confirmando desde el comienzo que son grandes historias que se desarrollarán a lo largo de años y que llegarán a su perfecto final en algún momento del futuro, creando un viaje que merezca la pena vivirlo. Millar en su canal de Youtube ha afirmado en varias ocasiones que si consigue fichar a los mejores autores del medio para unos comics que son propiedad de Netflix y por tanto son trabajos de encargo, es porque les paga más que Marvel o DC. Directamente. Y estoy seguro que tras el pelotazo de The Walking Dead, Kirkman también podría hacerlo, aparte que comparta los derechos de la obra con sus colaboradores, por ejemplo Chris Samnee en Fire Power o Lorenzo de Felipe en la inminente Void Rivals, que se estrena este mismo mes de junio en USA.

De hecho, incluso aunque las ventas de grapas fueran flojas, Millarworld o Skybound se deberían comprometer a continuar su publicación dado que todos sabemos que luego con las diferentes recopilaciones en tapa blanda, tapa dura u omnibus estos comics resultan siempre rentables. Y claro, podréis pensar que es muy bonito pedir a otro que arriesgue su dinero en algo que no está funcionando, pero el buen empresario no es el que piensa a corto plazo, sino el que se atreve a poner su mirada en el medio y largo plazo. Recordando el ejemplo de Invencible vemos un comic que sus grapas realmente nunca se vendieron demasiado bien. Sin embargo, 5 años después de terminar, sus tomos siguen vendiéndose de maravilla. Y apuesto que dentro de 10 seguirán habiendo ediciones disponibles para los lectores. Y volviendo a los años de publicación, Invencible fue un comic en el que el boca a boca entre lectores y críticos funcionó durante años, y eran recomendaciones que invitaban a leer la colección desde el principio con los tomos, pero también ofreciendo buenos puntos de entrada a las grapas. Este debería ser el ejemplo a seguir.

Hay una realidad, y es que los comics de éxito se retroalimentan con el paso de los años. Ed Brubaker comenta que las ventas de sus novelas gráficas de la serie Reckless no han dejado de crecer. Pero no es solo que la nueva vende más que la anterior, cosa que sucede, es que junto a la novedad las obras antiguas aumentan sus ventas coincidiendo con los nuevos lanzamientos, al haber lectores que descubren la obra en ese momento. La conexión entre las ventas de la novedad y del fondo editorial funciona si los editores mantienen disponibles los comics para los libreros. Este debería ser el camino, algo lógico, ¿no? Y sin embargo, todos los años descubrimos que ante un estreno por ejemplo de cine, determinados comics clave de ese personaje están agotados y son imposibles de conseguir. El mundo al revés.

Pero no es un tema de personalizar únicamente en los autores, porque es una vergüenza que Marvel o DC realmente no se atrevan a plantear una serie de 50 números aunque no venda inicialmente. No, el decepcionante y soporífero Batman de Tom King o la floja etapa de Snyder y Capullo no cuentan, porque eran comic que SI se vendían al ser Batman. (E incluso así, DC cortó por lo sano a Tom King ante una etapa que se estaba convirtiendo en ilegible). A lo que me refiero es que deberían atreverse a buscar el próximo Starman, el siguiente Miles Morales, pero dando un margen amplio a los autores para que desarrollaran una historia río rica en worldbuilding y relaciones personales que viéramos crecer a lo largo de los meses y años.

En este sentido, la franquicia mutante de Krakoa en los términos en que está planteada no va a formar parte de la solución, porque yo hablo de series abiertas de larga duración pero lo más autocontenidas posible que sean sencillas de seguir para un lector no experto. Sin embargo, aunque como decía yo me acostumbré a comprar múltiples comics de un universo para sentir la interconectividad, la realidad es que Krakoa que se convertido en un saca cuartos con historias mediocres que no terminan o que saltan de serie en serie, haciendo que esta franquicia sea ahora mismo lo menos «reader-friendly» que podemos encontrar en la actualidad comiquera. De hecho, a veces parece que te obligan a leer estos comics con la enciclopedia al lado para recordar quien es tal o cual personaje, o para darte que cuenta que el personaje X no se parece en nada a aquel del que te enamoraste cuando empezaste la afición.

Comentaba que necesitamos el próximo TWD o Saga. Pero justo pensando en Saga nos damos cuenta de la importancia de la PERIODICIDAD, de mantener tu presencia en las librerías. Porque Saga fue un comic superventas durante su publicación, pero tras 3 años y medio de parón para que Fiona Staples recargara las pilas, las ventas no han vuelto a los niveles de 2018. Tras un parón tan grande, los lectores parece que han pasado página, o al menos parece que se van a esperar hasta estar seguros que cuando retomen el comic, este se publicará ahora si hasta su final. Porque el miedo a que una obra quede colgada está super presente en el entretenimiento mainstream. Que se lo digan a los suscriptores de Netflix o a los fans de George R.R. Martin.

Por eso estos comics deben mantener una periodicidad estable que haga que seguir estas colecciones sea una tarea confiable que no va a generar quebraderos de cabeza en el lector. En este sentido, los comics de Kirkman y en general de Image resultan el camino a seguir, publicando un arco completo mensualmente, para dejar un mes o dos de descanso al dibujante que es aprovechado para la publicación del tomo. Es normal que un dibujante no se quiera alargar en exceso en un comic, sobre todo si no genera suficientes ingresos, como parece es el caso en cada vez más comics de creación propia. Pero si la tarifa por página realmente si les sale rentable, estoy convencido que muchos problemas desaparecerían.

Tener un comic como Oblivion Song dibujado en su totalidad por Lorenzo de Felipe, o Gideon Falls por Andrea Sorrentino y Dave Stewart ofrece un plus de personalidad, calidad y consistencia artística al lector que ningún comic de Marvel o DC con cuarenta dibujantes diferentes puede igualar. Este es también el camino en mi opinión. Mientras Marvel transmita que el dibujo es secundario y que da igual si un comic lo dibuja Stuart Immonem o C.F. Villa, más y más lectores irán abandonando sus colecciones cansados de artistas mediocres y nula consistencia en un medio que plantea contar historias mediante imágenes.

El mundo del comic siempre ha sido cíclico. No espero tener razón con esta reflexión, pero si me gustaría pensar que las modas cambiarán y en poco tiempo podamos ver la inversión de la tendencia actual, con unas editoriales planteando historias más ambiciosas no limitadas a la espada de Damocles que son las ventas actuales de las grapas. Seguro que si eso pasa, saldremos todos ganando.

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Crítica de Rick Grimes 2000 de Robert Kirkman y Ryan Ottley (ECC Ediciones)

Tras el final de la mítica Invencible, Robert Kirkman y Ryan Ottley vuelven a reunirse para Rick Grimes 2000, comic con tintas de Cliff Rathburn y color de Dave McCaig publicado por ECC Ediciones que originalmente formaba parte de la antología Skybound X, creada con motivo del décimo aniversario del sello creado por Kirkman en Image Comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Más allá de The Walking Dead (Los muertos vivientes)

Rick Grimes era un agente de policía en un pequeño pueblo. Luego, el mundo cayó en manos de los muertos vivientes. Pero los muertos solo fueron el principio… y aquí empieza una nueva historia de terror alienígena.

El guionista superestrella Robert Kirkman y el dibujante superestrella Ryan Ottley nos presentan la historia más salvaje de The Walking Dead. Este tomo recopila toda la historia de Rick Grimes 2000 que apareció originalmente en las páginas de Skybound X, así como una galería de portadas.

ECC Ediciones ha publicado este número especial en una edición en cartoné de 64 páginas.

Robert Kirkman (Kentucky 1978) es uno de los nombres más populares y exitosos de mundo del comic mainstream americano. Es el creador de The Walking Dead con Tony Moore, que fue sustituido por Charlie Adlard tras abandonar la serie tras tan sólo 6 números, y de Invencible junto a Cory Walker, que fue sustituido por Ryan Ottley a partir de su número 8.

Su primer trabajo en el mundo del cómic fue la parodia de superhéroes Battle Pope, creada en el año 2000 junto al artista Tony Moore. Tras este comic, Kirkman y Cory Walker fueron contratados por Erik Larsen para realizar una miniserie de SuperPatriot ya dentro de Image Comics. Mientras trabajaba en ese libro, Kirkman y E. J. Su crearon en 2002 Tech Jacket, de la que se publicaron siete números. A principios de 2003 Kirkman y Moore crearon Invencible, y unos meses más tarde se estrenó The Walking Dead, comic que se convirtió en uno de los mayores éxitos del comic independiente sobre todo a partir del estreno de la popular adaptación televisiva.

Aunque trabajó en Marvel durante unos pocos años en comics como Irredeemable Ant-Man, Ultimate Spiderman Team-Up y Marvel Zombies, además del comic de creación propia The Destroyer, en seguida decidió centrarse en el mundo de los comics de creación propia. Desde 2008 es uno de los cinco socios de Image Comics, el único de los cinco que no fue uno de sus cofundadores y que es únicamente guionista. Ese mismo año su Manifiesto en favor del comic independiente en el que pedía a los autores que se centraran en estos comics abandonando el trabajo de encargo en Marvel o DC generó mucha polémica y levantó algunas ampollas sobre todo en Marvel.

En 2008 creó junto a Todd McFarlane Haunt, que contó con dibujo de Greg Capullo y Ryan Ottley. En 2010, Kirkman fundó la empresa de entretenimiento Skybound Entertainment para desarrollar propiedades en todo tipo de medios, incluidos cómics, televisión y cine. La empresa también gestiona la licencia de The Walking Dead e Invencible. Dentro del sello Skybound Kirkman ha creado Outcast con Paul Azaceta, Oblivion Song con Lorenzo de Felici, Die! Die! Die! con Chris Burnham y Fire Power con Chris Samnee. Junto a Lorenzo de Felici está a punto de estrenar Void Rivals, su nueva serie regular que se estrena el próximo mes de Junio. Además, en 2020, recibió un premio especial («Fauve d’honneur») en el Festival Internacional del Cómic de Angulema por sus logros en el mundo del comic.

Ryan Ottley (Portland, 1975) es un dibujante conocido sobre todo por su trabajo en Invencible y Amazing Spider-Man. Tras trabajar entre otros trabajos en una empresa de suministros farmacéuticos, Ottley decidió centrarse en el mundo del comic, y con 29 años empezó a trabajar en Invencible a partir del número 8 en 2004, colección que dibujó durante 14 años, dibujando 127 de los 144 números.

Tras terminar Invencible, en 2018 ficha por Marvel Comics relanzando el volumen de The Amazing Spider-Man con el escritor Nick Spencer. Ottley realizó el arte de 20 números de la serie. En 2021, Ottley fue anunciado como el artista del relanzamiento de Hulk formando equipo con el escritor Donny Cates. Tras la salida de Cates como escritor de Hulk, Ottley se haría cargo como escritor para el resto de la serie, a partir del número 11. Tras terminar esta etapa en Hulk, Ottley ha comentado que vuelve al mundo de los comics de creación propia.

Sobre el nacimiento de The Walking Dead en 2003, Kirkman ha contado en numerosas ocasiones que Image Comics estuvo a punto de rechazar su propuesta porque consideraban que el concepto de ambientar el comic en un apocalipsis zombi no era suficiente para atraer a los lectores, y necesitaba un gancho aún más potente. Esto provocó que el entonces novato Kirkman se inventa una rocambolesca historia similar a la de «Plan 9 from outer space», según la cual los zombis estaban en realidad animados por una raza alienígena que se disponía a invadir la Tierra para quedarse con el planeta y sus recursos naturales. Sin embargo, Kirkman no tenía intención de utilizar ese argumento en ningún momento. Durante la publicación del comic, Kirkman también usó esta broma ante algunas cartas de lectores que opinaban que el concepto en 50 números no iba dar más de si, sugiriendo que habían grandes cambios en el horizonte.

En 2021, dos años después del final de The Walking Dead y aprovechando el décimo aniversario del sello Skybound, Kirkman publicó cinco números antológicos bajo el nombre Skybound X en el que se publicaban historias cortas de los diferentes comics que ha publicado este sello, no sólo de Kirkman sino de un montón de autores variados y colecciones como Ultramega, Redneck, Birthright y Manifest Destiny entre otros. Y es en estos 5 números donde se publicó este comic de 48 páginas, Rick Grimes 2000, que ECC Ediciones publicó el año pasado en un tomo en cartoné de tapa dura y 64 páginas, en el que recupera esta idea loquísima.

Rick Grimes 2000 es un comic super over-the-top que no se toma muy en serio a si mismo y que tiene una clara vocación de entretenimiento. Y me lo he pasado genial leyéndolo. Ver a los protagonistas de The Walking Dead transformados en unos héroes y villanos cyborgs con habilidades mejoradas que combaten entre ellos y contra zombies y alienígenas super poderosos casi salidos de Invencible ha sido una gozada total.

El dibujo de Ryan Ottley con tintas de Cliff Rathburn y color de Dave McCaig es una pasada. Por un lado, es genial verle dibujar zombies, aunque son un elemento muy secundario en la historia. Pero es que Ottley añade además un feel superheróico que le va perfecto a la historia super gore y exagerada que plantea Kirkman. El comic de 48 páginas está contada en 5 grapas de 12, 8, 8, 8 y 12 páginas. Aparte de explicar el mundo en que sucede la historia, Kirkman plantea un montón de acción y cliffhangers potentes, alternando Ottley grandes splash-pages con páginas super abarrotadas de viñetas para poder hacer avanzar la historia, consiguiendo un resultado brillante.

Otro elemento muy destacable de Rick Grimes 2000 es que Kirkman le regala a Ottley un montón de easter-eggs que resultan super chulos de dibujar y de ver en una página de un comic. Empezando por el uso de espadas laser de Star Wars como puede verse en la portada, monopatines voladores de Regreso al Futuro 2, o los tentáculos de Doctor Octopus. No se si recordando las pullas de Kirkman hacia Marvel, también resulta llamativo que el villano Negan lleve un traje que recuerda cromáticamente al de Spiderman, usando un aerodeslizador que es casi calcado del de Duende Verde. La coctelera que agita Ottley no tendría que funcionar, pero sin duda lo hace, con el añadido de una violencia super gore con por ejemplo cabezas estallando de forma explícita que es la guinda a un comic que es pura diversión.

Es cierto que Rick Grimes 2000 es un comic gamberro super bestia con una única vocación de entretenimiento over-the-top. Y funciona sin vergüenza ninguna como comic de acción gore sin más. Dentro de lo exagerado y superficial de una historia que no puede ser profunda desde la propia elección de un formato de 48 páginas que obliga a ir a tope desde la primera páginas sin un segundo de respiro, la verdad es que Kirkman también plantea varios elementos bastante meta sobre algunos aspectos del entretenimiento mainstream actual. Empezando por añadir el «2000» a un comic publicado en 2021, lo que sugiere una crítica a la ola de nostalgia que domina una gran parte del entretenimiento, que parece obligar a volver a las mismas historias y personajes una y otra vez. Esto se uniría a tener a Rick como protagonista de esta historia, cuando en The Walking Dead murió al final del comic, resaltando que las grandes franquicias obligan a reinicios y reboots que mantengan vivas a sus principales personajes.

Kirkman también plantea un comentario, no se si crítica, a la moda que dominó el mundo del comic en las décadas de los 90 y 2000 con personajes hiper musculados con grandes pistolones que me recordaron a Cable o los personajes de Extreme Studios de Rob Liefeld. Esto también es otro elemento que conecta al 2000 del título. Ojo, que estos son detalles para muy cafeteros. Si eres un lector veteranos como yo consiguen que estuviera sonriendo durante toda la lectura, pero si eres un lector no habitual te encontrarás con cosas super exageradas que añaden diversión y un tono de no tomarse muy en serio a si mismo.

Por comentar algo menos bueno, como comentaba antes el formato de 48 páginas obliga a un desarrollo y un final bastante apresurados que me dejaron con ganas de que esta historia hubiera podido respirar un poco más. En todo caso, que un comic te deje con ganas de más no puede ser mejor, y la verdad es que Kirkman y Ottley entregan un comic super chulo que transmite que ellos se lo han pasado igual de bien creándolo como nosotros leyéndolo.

Por último, no puedo dejar de comentar el palo que ECC Ediciones nos ha dado a los lectores con esta edición. Y tengo claro que tras publicarse en la antología Skybound X, Image publicó Rick Grimes 2000 en un tomo en tapa dura, pero pagar 12 €uros (menos el 5%) por un tomo de 48 páginas de historia, al que hay que sumar las portadas para alcanzar el total de 64 páginas, me parece una pasada. De hecho, ese fue el principal motivo por el que no lo compré en su momento, aunque al final las ganas de leer a Kirkman y Ottley me ha podido al desorbitado precio de este comic.

Rick Grimes 2000 es un comic super divertido y exagerado que encantará a todos los fans de The Walking Dead e Invencible, de Kirkman y Ottley. No se le puede pedir nada más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Fire Power vol. 5 de Robert Kirkman y Chris Samnee (Image Comics)

Quinto volumen de Fire Power de Robert Kirkman y Samnee, con color de Matt Wilson. El espectacular comic de artes marciales y fantasía está poniéndose cada vez más interesante.

PUNTUACIÓN: 8/10

Las leyendas son ciertas. El dragón es real. El mundo está en peligro. Y ahora los viejos maestros de Owen se han unido a él en la lucha.

Este quinto volumen contiene los números 19-24 de la edición americana editada por Image Comics.

Tras el satisfactorio final de Oblivion Song, Fire power es el único comic que está publicando Robert Kirkman en la actualidad, y la verdad es que lo estoy disfrutando un montón. Uno de los principales elementos que estoy disfrutando es ver como una historia de artes marciales bastante canónica es sus comienzos con occidental que viaja por accidente a un templo de artes marciales oculto para aprender sus secretos está mutando hacia una historia de fantasía que sigue conectando con los mitos del cine asiático pero que no deja de crecer en lo referido a la escala de la amenaza a la que se tienen que enfrentar los protagonistas.

No tengo claro cual va a ser la duración de Fire Power, si terminará en el próximo volumen como Oblivion Song (el sexto) o vamos a una serie más amplia que tipo Outcast que tuvo 8 volúmenes. O quien saber si incluso más. Lo que es una pasada en cualquier caso y dure lo que dure el comic es que Kirkman en lo relativo a la historia no se guarda nada y va a tope desde el minuto uno. En todas y cada una de las grapas y de los arcos que hemos leído hasta ahora. Recordando además los mejores tiempos de The Walking Dead, aunque este arco cuenta con 6 grapas USA, se lee de un tirón y te cuesta ver el punto de conexión entre números, porque todo fluye de forma asombrosa. Además, cuando lo lees por segunda vez puede apreciarse cómo cada grapa tiene su propio hito y deja al lector con un cliffhanger que le deja con ganas de más. La forma en que Kirkman consigue crear sus historias haciendo que parezca fácil es algo que me tiene maravillado.

Y por supuesto, es una pasada disfrutar de un comic con el apartado gráfico de este Fire Power, con un Chris Samnee en modo Dios perfectamente acompañado por Matt Wilson en el color. De hecho, mola la sensación que transmite el comic que hay veces que lo mejor que puede hacer un guionista es quitarse de en medio y dejar que el artista haga magia con su creatividad. Porque eso es justo lo que parece en estas páginas. Aunque está claro que no es el caso, sobre todo en el climax final casi parece que estamos ante un «Stan Lee», cuando el guionista y editor le pasaba un párrafo con «Spiderman lucha contra X» y luego Ditko rellenaba 10 páginas con coreografías y peleas. Teniendo en cuenta la planificación de Kirkman y el ritmo que imprime a sus historias, además de los propios cliffhangers en cada grapa, está claro que no es el caso, pero sí que Samnee ha tenido mucha mucha libertad para contar la historia de la forma más espectacular y potente posible. Y eso se nota.

La lectura de este Fire Power es un placer. De hecho, como digo por los momentos de acción, más que leer habría que decir disfrutar de un comic que no necesita bocadillos para que la historia se entienda perfectamente. Samnee se encuentra el plenitud artística y el color de Matt Wilson es perfecto para transmitir la sensación de amenaza y la potencia de los combates que vamos a presenciar. Mientras Kirkman y Samnee mantengan este nivel y la misma ilusión por el comic, por mi como si siguen publicando Fire Power 5 años más, yo lo compraré encantado.

Comparto las primeras páginas del comic:

Fire Power se mantiene como uno de los comics más entretenidos del panorama americano. Un must-buy absoluto que no te puedes perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Crossover vol. 2 de Donny Cates y Geoff Shaw (Image Comics – Panini)

Segundo volumen de Crossover de Donny Cates y Geoff Shaw, con colores de Dee Cunniffe, que trae a numerosos invitados especiales amigos de los creadores del comic para reforzar la idea de comic meta textual que habla sobre el proceso de creación y la relación entre autores y su obra impresa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hace cinco años el reino de ficción de los cómics colapsó sobre nuestro mundo real. Ahora, en medio del caos, se alza una nueva amenaza. Alguien, o algo, está matando guionistas de cómics por todo el país. ¡Scott Snyder! ¡Brian K. Vaughn! ¡Chip Zdarsky! ¡Robert Kirkman! ¡Brian Michael Bendis! Nadie está a salvo en el sangriento y explosivo segundo volumen de… ¡Crossover!

Este segundo volumen incluye los números 7 a 13 USA, que además de los creadores, incluyen historias de Chip Zdarsky y Phil Hester (nº 7), Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming (nº 10, Powers) y Robert Kirkman con Phil Hester (nº 12, The walking dead).

Crossover es un comic con una elevada carga metatextual, al presentar la premisa de un mundo en el que personajes de comic han penetrado en el mundo «real». En el primer volumen jugaron a sorprender al lector al incorporar a la historia a numerosos personajes del mundo indy como Madman (creado por Mike Allred), Savage Dragon (Erik Larsen), Hit-Girl (Mark Millar y Romita Jr.) y muchos otros, creando una situación en la que cualquier cosa podía pasar. En este segundo volumen la dosis de entretenimiento se mueve hacia la narración metatextual, jugando con la relación entre creador y obra y como una vez el personaje aparece impreso en el comic deja de pertenecer a los creadores y pasar a ser de los lectores.

Hablando de comics en los que se reflexiona sobre la relación de los personajes de comic con sus creadores, creo que hay una influencia y homenaje claros de Cates y Shaw a comics maravillosos como el Animal Man de Grant Morrison en el que Buddy le pedía explicaciones a su creador por todo el sufrimiento que le había hecho pasar, y en modo humorístico a la Hulka de John Byrne en el que Jennifer criticaba y acababa despidiendo a Byrne por los comics malos que estaba creando a su costa. Tengo que reconocer que dada la fama de creador de historias punkies de Cates, dentro que el comic es muy entretenido, no acaba de sorprender que la idea de Crossover ante esta relación sea hacer que un personaje de comic quiera matar a su creador. De la forma más sangrienta y chunga posible, claro.

En este volumen, más que crossover de personajes (que los hay), el cruce se realiza entre autores de comics amigos de Cates y Shaw. Ya no es que Bendis y Oeming presten a los personajes de Powers, es que Bendis aparece en el comic y un segmento del comic está escrito por el y dibujado por Oeming. De igual forma, sorprende que todo el número 7 esté guionizado por Chip Dzarsky con dibujo de Phil Hester y tinta de Ande Parks, algo que rompe como digo las expectativas previas.

Dentro de este elemento metatextual, me gusta la forma en que resaltan algo que sobre todo en el mundo mainstream de Marvel y DC se ha dejado de lado, y es que el comic es un esfuerzo colaborativo entre un escritor que imagina la historia y un artista que la transforma en imágenes y sin el cual el comic por definición no existiría. Los Vengadores de Hickman no son sólo del guionista, o no deberían ser, dado que habría que valorar a los diferentes artistas que trabajaron en ella, cosa que lamentablemente suele obviarse. Sin embargo, en los últimos años los plazos de entrega cada vez más ajustados hacen imposible que un artista pueda mantenerse en una colección, provocando las propias editoriales que hayan una sucesión de artistas sustitutos y fill-ins constantes que hacen imposible que haya una continuidad artística que sí encontramos en el indy. Hablamos tanto del Veneno de Donny Cates en lugar del Veneno de Cates y Stegman, por ejemplo, que está genial que se nos recuerde explícitamente que este crossover es tan propiedad de Geoff Shaw como de Cates, y de hecho Shaw es fundamental para darle el aspecto gráfico que al final tiene el comic.

Hablando de Shaw, su trabajo en Crossover junto al colorista Dee Cunniffe me parece que está genial y brilla a gran altura, presentando la historia de forma super dinámica y jugando sin problemas con los diferentes estilos de dibujo que se asocian a los personajes especiales que pasarán por estas páginas. He comentado muchas veces que se me hace difícil poder valorar positivamente un comic si el dibujo es montonero (o directamente mediocre), y me alegra confirmar que no es el caso en absoluto con este comic.

Dentro que el comic me ha gustado, hay una parte con la que he conectado menos. Y es que Crossover se ha vuelto menos divertido en este segundo volumen, al pasar de ser un comic que muestra una aventura protagonizada por personajes de comic, al convertirse en un comic que habla de los autores que los crean. La parte de Bendis o Kirkman puede considerarse bromas autoconscientes al enfrentarse a lo que siempre se ha dicho (y criticado) sobre sus comics y su estilo de creación, y en el caso de Zdarsky a la imagen pública que él se ha creado. Pero la parte que Cates se guarda para si mismo me ha resultado super egomaniaca y bastante ombliguista, convirtiendo la historia en un «mira que listo y ocurrente soy». Y lo que es peor, mira qué vida tan interesante tengo que provoca que este comic sea de esta manera. Unido a esto, llega a un nivel de autoconsciencia meta textural que Cates incluso introduce una pulla a la web de cotilleos comiqueros Bleeding-Cool que es imposible de entender a no ser que estés un poco al tanto de la actualidad USA, lo que de nuevo provoca que en lugar de plantear un comic entretenido, está presentando uno que presume de lo ocurrente e imaginativo que es. Cosa que lo es a medias, en mi opinión.

Cates en todo caso confirma en Crossover que es un experto narrador que entiende perfectamente el medio comiquero, creando unos estupendos cliffhangers al final de cada grapa que mantienen al lector interesando en el comic y en lo que va a pasar a continuación. En ese sentido, el cliffhanger final del tomo resulta super chulo aunque se trata de un giro que claramente se ve venir. Crossover me parece un buen comic, pero me deja cierta sensación que no es tan inteligente como Cates cree, o quiere hacernos creer. Sin embargo, puestos a no decir sólo cosas que no me han encajado, me gusta de este comic la idea que al ser todo ficción, no tiene sentido limitarte a ti mismo creando un comic cuando puedes ir a por todas si te atreves a estar dispuesto a romper tus propios límites autoimpuestos.

Por cierto, dentro que este segundo volumen de Crossover me ha gustado (aunque sin fliparme), compruebo para mi disgusto que tras la publicación de este segundo volumen en USA, no se ha publicado ninguna nueva grapa, ni siquiera está solicitado el número 14. Esto significa que vamos a tardar muchísimo tiempo en poder leer el tercer volumen, que ya veremos si es el último de la serie.

Leí que Donny Cates ha estado una temporada pachucho. Y aunque va a abandonar su trabajo en Hulk y Thor, tiene ya planificada una historia importante para Marvel, que de momento aún no puede ser anunciada. Espero que además del trabajo por encargo pueda volver a ponerse al día con su trabajo de creación propia, no sólo este Crossover, sino también Redneck, su otra serie en Image con dibujos de Lissandro Estherren, cuyo último arco se canceló y está pendiente también de publicarse.

Comparto las primeras páginas de este volumen, obra de Chip Zdarsky y Phil Hester:

Crossover me parece un buen comic pero demasiado auto consciente de si mismo, de forma que se ha perdido un poco el disfrute que debería darnos su lectura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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