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Critica de Nightwing 92 – 96 de Tom Taylor, Bruno Redondo y Geraldo Borges (DC Comics)

Termina el actual arco de Nightwing The fight for Blüdhaven´s heart que se ha desarrollado en los números 92 a 96 de la colección regular USA, con el equipo creativo habitual de Tom Taylor, Bruno Redondo y Adriano Lucas, a los que se les suma Geraldo Borges dibujando uno de los números.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La alcaldesa de Blüdhaven, Melinda Zucco, tiene problemas: finge trabajar para Blockbuster mientras intenta en secreto acabar con él y su banda de criminales, al tiempo que trabaja junto a Dick Grayson para levantar la ciudad. Pero como su hermanastra comparte el apellido del hombre que mató a sus padres, es… mucho que hacer malabares, y lo suficiente como para que a una se le escapen accidentalmente uno o dos secretos en la compañía equivocada si no tiene cuidado… Mientras tanto, Nightwing y Oráculo deciden definir por fin su relación.

Este arco de The fight for Blüdhaven´s heart sirve de cierre a la participación de Blockbuster como villano en la serie. Además, conecta con el inicio de Tom Taylor y Bruno Redondo en esta colección y las principales narrativas que se han desarrollado hasta la fecha, confirmando para alegría de los fans (entre los que me encuentro) la relación de Dick y Barbara Gordon (Batgirl). Y una de las cosas que más me gusta del concepto central de la historia de Taylor es el positivismo que transmite y cómo tiene claro que Dick tiene derecho a ser feliz, rompiendo de nuevo la idea «dark-n-grytty» que ha dominado durante muchos años a la Batfamilia.

Es precisamente la participación de sus amigos de los Titanes y su familia superheroica batmaniaca otro de los puntos importantes de toda la etapa de Taylor y Redondo, y han conseguido que al menos en esta vertiente en Blüdhaven me haya vuelto a enganchar al universo de DC en continuidad, algo de lo que me había desconectado desde 2015 aprovechando de Convergencia.

El dibujo de Bruno Redondo con Adriano Lucas es espectacular como siempre. Y aunque nuestro protagonista me flipa, tengo que reconocer que la versión de Barbara Gordon de Redondo me tiene enamorado y me parece una maravilla, llena de humanidad, empatía y formas de una persona real. Pero no es sólo ellos, porque como veis en la imagen de abajo, Redondo demuestra que puede dibujar como los ángeles a cualquier personaje de DC.

Quizá un pero de estos comics es comprobar los problemas que está teniendo Redondo en mantener el ritmo mensual, y cómo de hecho no lo está consiguiendo. Y es que los números 90 y 91 previos a este arco ya estuvieron dibujados por Geraldo Borges, que se ha convertido en el dibujante sustituto oficial de la serie, encargándose además del número 94, es número central de esta serie. El caso que Borges me gusta también y creo que está haciendo un buen trabajo en Nightwing, pero obviamente palidece en la comparación. Junto a esto, en los 4 números que dibuja Redondo, tan sólo se entinta a sí mismo en su totalidad en el número 92, necesitando ayuda de Wade Von Grawbadger en las tintas del número 93, y Caio Filipe en los números 95 y 96. Como siempre, todo está coloreado por Adriano Lucas, que ayuda a transmitir el feel-good y el positivismo con su paleta cromática.

Cuando dibuja Redondo no se le puede poner un pero al comic en su apartado artístico, pero me está dando pena que esté fallando tanto en este 2022, las cosas como son.

Hay un pero en este arco. Quizá esto mismo, que no sea perfecto, es una de las cosas que peor me saben en estos momentos en que escribo estas líneas. El pero es que Taylor no consigue acertar con el final de la historia, planteando un cliffhanger monumental al final del número 95 que es resuelto de forma bastante tramposa al final del arco. Casi cobarde. Un arco que iba por el buen camino pero sobre todo el combate final de Nightwing con Blockbuster, y sobre todo su resolución, no tiene ningún sentido.

Me gusta el feel-good del comic, el carisma de Dick y Bárbara y como se ha construido su relación poco a poco, pero al final el comic de superhéroes también va de pijameo y ver cómo lucha el bien contra el mal ganando el bien al final. Si la parte superheróica no acaba de funcionar (de nuevo, en lo referido al final de la participación de Blockbuster en la serie), el comic estando bien se me queda un poco cojo.

Hay cierto progresismo woke en el tipo de historias que escribe Taylor, no de ahora, de siempre. En Nightwing lo ha planteado en la parte de derribar las estructuras corruptas de la policía de Blüdhaven, algo que conecta con movimientos sociales como Black lives matter o el Defund the police. Pero dentro de estar ahí, lo cierto es que el problema de una policía de Blüdhaven asolada por la corrupción siempre ha sido un tema recurrente dentro del comic de Nightwing, ya desde su primera colección de Chuck Dixon y Scott McDaniel de los años 90. Así que es algo que realmente no me ha molestado porque está bien planteado dentro de la historia y es consustancial con las historias de personaje en Blüdhaven, por lo que me parce que está guay.

Ahora sólo queda esperar que de cara al inminente nº 100 de la colección se plantee un final satisfactorio para el arco del Heartless, el otro villano que Taylor ha creado en esta colección, empezando por su origen y conexión con Nightwing y su mundo. A ver si de cara a este comic tan especial Taylor acierta un poco más que lo que ha sido el final de Blockbuster que acabo de leer.

Comparto las primeras páginas del número 92:

Nightwing sigue con un dibujo maravilloso de Bruno Redondo, cuando está, pero me ha sabido un poco mal que taylor no ha conseguido clavar el final de este arco con Blockbuster de villano.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Do a powerbomb 5 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

¿Do a powerbomb de Daniel Warren Johnson no era una miniserie de 7 números?¿Cómo es que ya estamos viendo la final del torneo Deathlyfe en el número 5? El comic de DWJ con color de Mike Spicer y editado por Image Comics no deja de sorprender y nos prepara para una recta final super emocionante.

PUNTUACIÓN: 8/10

FYSO lo han dejado claro: creen que son mejores que cualquier otro luchador de la Deathlyfe. ¿Pero están preparados para un DEATHMATCH en el que vale todo? ¡SUN y Steel llevan el alambre de espino a una final sin igual!

Do a powerbomb es la carta de amor de Daniel Warren Johnson al mundo del wrestling, pero desde el primer momento quedó claro que aparte de dibujar unos combates increíbles en el ring, el foco emocional de la historia era el de unos luchadores que harán lo que sea para ganar el torneo y poder resucitar al ser querido fallecido. Ganar el torneo resulta algo secundario frente a la emoción de poder ver de nuevo a la madre de SUN fallecida, y el comic nos presenta impactantes sorpresas y giros en ese aspecto que confirman la extraordinaria habilidad de DWJ como narrador, y cómo sabe dejar al lector con el corazón en un puño TODOS los meses. Lo cual tiene mucho mérito, en mi opinión.

Pero no nos equivoquemos. el comic tiene mucha emoción pero Daniel Warren Johnson dibuja ostias como panes que me flipan, y plantear una pelea sucia en esta grapa en la que los oponentes pueden atacar a rival con objetos como sillas o ¿bates de béisbol? aporta una crudeza añadida que me alucina. La fuerza de las imágenes de DWJ, su extraordinaria fluidez en las coreografías y unos planos visualmente loquísimos convierten a este comic en un triunfo total.

Y lo mejor es que el enorme cliffhanger con el que nos deja el comic anticipa que las dos últimas grapas van a ser aún mejores. El giro de esta grapa es una situación que se sabía que se iba a producir casi desde el primer número. Pero la forma en que DWJ la presenta en el combate me parece magistral, consiguiendo que el shock sea aún mayor. En el mundo del comic hay muchos buenos dibujantes y aún más ilustradores capaces de dibujar pin-ups molones. Tener a un autor completo con este acierto en las historias y tanta fuerza en las imágenes me parece algo inédito. ¡Qué bueno eres, Daniel!!

Comparto las primeras páginas del comic:

Do a powerbomb se mantiene como un entretenimiento de primer y nos ha roto con las sorpresas conocidas en esta grapa. Nos quedan dos números que seguro serán apasionantes.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El príncipe Dragón temporada 4: El misterio de Aaravos (Netflix)

Casi por sorpresa y tres años después del final de la tercera temporada, Netflix ha estrenado una cuarta temporada de El Príncipe Dragón, la serie de animación que ha creado un estupendo mundo de fantasía.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos años después del final de la tercera temporada, Claudia ha conseguido realizar el hechizo para resucitar a su padre Viren, lo que da inicio a una nueva amenaza que puede destruir todo el mundo de fantasía de Xadia.

El príncipe dragón es una serie de animación creada por Aaron Ehasz y Justin Richmond. Uno de los objetivos fundamentales del equipo creativo con respecto a El Príncipe Dragón es «retratar un mundo de fantasía que se sienta más diverso y representativo que los mundos e historias de fantasía que hemos visto en el pasado». Tras las exitosas tres primeras temporadas, Netflix dio luz verde a la producción de 4 nuevas temporadas, cada una de 9 episodios, de la que esta es la primera. Un arco que cerrará completamente la historia que los creativos plantearon desde el comienzo de la serie.

Los personajes principales de la serie son (gracias wikipedia):

Ezran: El hijo de 10 años del rey Harrow y hermanastro menor de Callum que tiene la capacidad de hablar con los animales. Ezran comienza como príncipe heredero, pero se convierte en rey de Katolis al comienzo de la tercera temporada.

Callum: hermanastro mayor de Ezran, de 14 años e hijastro del rey Harrow. En el transcurso de la serie, se convierte en el primer humano que maneja la magia primigenia por sí mismo y comienza una relación con Rayla. Tras la caída de Viren, se convierte en el nuevo Alto Mago de Katolis.

Rayla: Una prodigiosa asesina elfa de la sombra de la luna de 15 años que se alía con Callum y Ezran para devolver al Príncipe Dragón a su madre. Con el tiempo, ella y Callum comienzan una relación romántica.

Viren: Consejero del rey Harrow y uno de los principales antagonistas de la serie. Practicante de la magia oscura, busca el avance de la raza humana y su dominio sobre Xadia por cualquier medio, y acaba siendo manipulado por Aaravos en el curso de su búsqueda. Los dos hijos de Soren son Claudia, su hija de 16 años, y una talentosa maga oscura que es muy leal a su padre a pesar de sus ambiciones de dominar Xadia, y Soren, su hijo de 18 años y miembro de la Guardia de la Corona Katoliana. Un soldado fanfarrón e inmaduro, pero hábil y de buen corazón.

General Amaya: La tía materna sorda de Callum y Ezran que se comunica en lenguaje de signos y comandante del ejército katoliano. Mantiene además una relación sentimental con Janai: Una guerrera elfa de Sunfire y la hermana menor de su reina Khessa. También es conocida como la Caballero de Oro de Lux Aurea, la capital de los Elfos Fuego del Sol. Tras la muerte de su hermana a manos de Aavaros y Viren, se convierte en la nueva reina de los Elfos del Fuego Solar.

Aaravo: Un elfo de las Estrellas también conocido como la Estrella Caída, y uno de los principales antagonistas de la serie que fue encarcelado dentro de un espejo que pertenece a los Reyes de Xadia por crímenes desconocidos. Es un maestro de la magia primitiva y oscura que utiliza a Viren para lograr sus propios objetivos. Su historia de fondo se explica en el Libro Cuarto: La Tierra, que ha cambiado el nombre de la serie por El Príncipe Dragón: El Misterio de Aaravos.

El Príncipe Dragón es una de esas pequeñas joyas de la fantasía que pudimos disfrutar gracias a la apuesta de Netflix por las series de animación. Las tres primeras temporadas fueron una gozada absoluta, y una muestra genial que se puede hacer una serie de personajes diversos que conecten con el público sin que ello genere polémicas ridículas. Polémicas que por otro lado surgen cuando los estudios lo primero que plantean al adaptar personajes nacidos en obras en otros medios (novelas, comics o video juegos) es cambiar el sexo, la raza o la orientación sexual de algunos de los personajes para convertirla en «más diversa». En esta serie tenemos una historia de amor entre dos mujeres, una de ellas con una discapacidad, y no hay ningún problema por ello a mi entender (y en el de cualquier persona con dos dedos de frente).

En lo referido a la animación, El príncipe dragón surgió con una estética muy particular nacida de la combinación de animación por ordenador 3D con técnicas de animación dibujada a mano. Hay cierta sensación de desconexión de los personajes respecto a los fondos en los que tiene lugar la acción, como si flotaran en pantalla, haciendo que la serie alterne momentos visualmente bestiales con otros que parecen sacados de un cartoon de los 80. Dicho obviamente en el peor sentido posible. Pero esto es una situación que ya viene desde la primera temporada, y en mi caso entiendo que la animación es la que es y no va a cambiar ahora, así que no me supuso un problema grave mientras vi la serie.

La tercera temporada ofreció un estupendo climax a la historia que habiamos visto hasta ese momento, de forma que si la serie hubiera terminado ahí podría decirse que tenía un final super satisfactorio. Pero este final anticipó también lo que podría ser la principal fuente de problemas para el reino de Xadia, al asistir a la resurrección del villano Viren por su hija Claudia. Con el estreno de esta cuarta temporada tres años más tarde, asistimos a la sorpresa que esta resurrección tuvo lugar 2 años después de los sucesos de la temporada anterior, que es el momento en que va a tener lugar la serie. Por cierto, ahora que lo pienso, aparte de ver a Ezran más crecidito, la verdad es que sorprende lo poco (o nada) que ha cambiado el reino en este tiempo. De hecho, que tras todo este tiempo los elfos del Sol liderados por Janai sigan viviendo en tiendas de campaña no se si tiene demasiado sentido. La serie presenta lo que va a ser el conflicto principal de las próximas temporadas, al buscar Viren y Claudia liberar al malvado elfo oscuro Aaraven de su prisión. Aaraven es el principal cáncer que sufrió el reino durante años (siglos) y si escapa, su poder descontrolado puede destruirlo todo. Pero antes, hay que encontrar donde se encuentra esta prisión, lo cual será el hilo conductor de esta primera temporada y entiendo que la siguiente.

La serie plantea, además de la trama principal, una segunda trama sobre el conflicto que se vive en el asentamiento de los elfos del Sol al chocar las tradiciones de los elfos con la de los humanos con los que comparten hogar provisionalmente. Aparte de una nada sorprendente lucha por el trono de los elfos en la que una reina benevolente (mujer) tiene que enfrentarse a las ansias de poder de su hermano (un hombre), la serie plantea en esta trama una interesante historia sobre que hay que respetar las tradiciones de los demás, pero más importante es el perdón y en poner por delante el construir un futuro en común.

Si tengo un problema con algo, es con la forma en que nos están contando las acciones de Claudia, una hechicera que controla la magia negra y que está realizando acciones de una verdadera villana que sin embargo son mostradas como si todo fuera super chupi-guay. Me gusta que en su momento la serie mostrara personajes con sombras de grises, y que el villano Viren fuera capaz también de mostrar amor por su hija, pero hay un intento muy claro de blanqueamiento de unos hechos que si los hiciera un hombre serían considerados completamente malvados. La excusa de hacer lo que sea por salvar a su padre solo funciona hasta cierto punto y no son una patente de corso que la permiten salirse con la suya de cualquier cosa que haga.

Debido a la narrativa serializada que la serie plantea con las 4 temporadas aprobadas, siendo esta la primera, se nota que esto es apenas el comienzo de la nueva trama y apenas sirve de presentación de los principales arcos argumentales que serán desarrollados más adelante. Es por esto que a pesar de la aparición de varios de los principales dragones en el último episodio, me quedé con la sensación que a la temporada le ha faltado un climax más potente del que nos han ofrecido. Problemas del worldbuilding. En todo caso, dada la sorpresa que ha supuesto el estreno de esta nueva temporada, me quedo con una sensación satisfactoria y con ganas de más.

Dado que Netflix aprobó las 4 temporadas de una tacada, espero que la producción vaya rápida y podamos tener la 5ª dentro de un año y no se alargue la espera más de la cuenta.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada:

El príncipe dragón recupera muchas de sus señas de identidad en esta nueva temporada, y aunque la serie es tan entretenida como recordaba, quizá el visionado sufra un poco al ser los sucesos demasiado expositivos del nuevo statu-quo tras el salto temporal, dejando claro que lo mejor está por venir.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Enola Holmes 2 de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix ha estrenado la segunda pélicula de Enola Holmes con el mismo equipo de la primera, con la dirección de Harry Bradbeer y protagonizada por Millie Bobby Brown y Henry Cavill.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Después del éxito de su primer caso, Enola Holmes (Millie Bobby Brown) sigue los pasos de su popular hermano, Sherlock (Henry Cavill), abriendo su propia agencia, descubriendo que la vida como mujer detective a sueldo no es tan fácil como parece. Resignada a aceptar la realidad como adulta. A punto de cerrar el negocio cuando una joven cerillera sin dinero le ofrece a Enola su primer trabajo oficial: encontrar a su hermana desaparecida Sin embargo, este caso resulta ser mucho más desconcertante de lo esperado, que hace que Enola se vea inmersa en un nuevo y peligroso mundo: desde las siniestras fábricas de Londres y los coloridos salones de música, hasta los más altos niveles de la sociedad y el propio 221B de Baker Street. A medida que las chispas de una conspiración mortal se encienden, Enola debe recurrir a la ayuda de sus amigos -y del propio Sherlock- para desentrañar su misterio. ¡El juego comienza de nuevo!

Enola Holmes 2 ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag y director de la primera película. El personaje de Enola Holmes adapta al personaje creado en la novela de Nancy Springer, pero en esta segunda película no adapta ninguna novela de Springer, sino que el guionista Jack Thorne y el propio Bradbeer se inspira en la historia real de Sarah Chapman, una trabajadora de una fábrica de cerillas que en 1888 lideró la conocida como huelga de las cerilleras, la primera realizada por mujeres en Reino Unido. La película de 123 minutos de duración cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música de Daniel Pemberton.

En el reparto de la película volvemos a encontrarnos a Millie Bobby Brown como Enola Holmes, Henry Cavill como Sherlock Holmes y a Helena Bonham Carter como Eudoria Holmes, madre de Enola y Sherlock. David Thewlis como el inspector jefe Grail, Adeel Akhtar como el inspector Lestrade, Louis Partridge como Tewkesbury, Hannah Dodd como Sarah Chapma, Susie Wokoma como Edith y Sharon Duncan-Brewster como Mira Troy completarían este casting de actores étnicamente diversos.

Enola Holmes fue una película bastante entretenida con una protagonista que rebosaba frescura. En esta segunda película se mantienen las señas de identidad de la anterior, teniendo claro que no hay que cambiar lo que funciona. De esta forma, tenemos una investigación que genera una aventura que no da ni un minuto de respiro al espectador y que ahonda además en la relación de Enola con su hermano mayor Sherlock.

Me parece curioso y una opinión totalmente personal, pero diría que Millie Bobby Brown y Henry Cavill no acaban de tener una buena química en pantalla. La altura y potencia física de Cavill no deja en buen lugar a Brown, recordándonos todo el rato lo menuda que es la actriz. Además, las interacciones entre ambos no acaban de ser ni especialmente divertidas ni lo excéntricas que se esperarían para un personaje como Sherlock Holmes, que en este caso además debe tener un papel secundario en relación a su hermana.

En lo referido a la historia, ha sido interesante poder descubrir la historia real de las cerilleras, aunque realmente la película se invente toda la peripecia previa que justifica la investigación de Enola Holmes. Vista en perspectiva, la historia acaba siendo super endeble y casi lo peor de la película, más empeñada en presentar acción non-stop y resaltar las ideas feministas de la sororidad y de trabajar juntas para conseguir sus metas que en hacer que la investigación sea interesante. De hecho, vista toda la película en perspectiva, la desaparición que pone todo en marcha resulta un mcguffin bastante tonto y absurdo.

Dentro que es una película entretenida, quizá la película tiene el mismo problema que la primera parte, y es su intrascendencia y falta de elementos realmente interesantes. Tan pronto como terminé de verla empezó a borrarse de mi mente porque nada había sido especialmente reseñable. De hecho, los decorados o las coreografías de acción me parecen bastante mediocres, por no decir algo más fuerte. La sensación que los productores lo han confiado todo en el carisma de Brown y Cavill, unido quizá a la excentricidad de Helena Bonham Carter, estuvo siempre presente durante el visionado.

Por cierto, teniendo en cuenta la actual ola de corrección política, no me extrañó el cambio que han planteado en el personaje de Moriarty. Pero sí me parece risible cómo han convertido al gran villano de Sherlock Holmes y mente maestra del mal en una víctima de la sociedad machista que no reconoce su trabajo y la obliga a lanzarse a una vida de crimen. ¿Si digo que me parece patético me llamaréis machista?

Hay otro elemento que me parece curioso y muestra el actual estado mental que parece transmitir el actual activismo woke. Y me refiero que Sarah Chapman, la trabajadora de la fábrica de cerillas que lideró junto a más personas la huelga de cerilleras era una mujer de origen humilde que trabajó toda su vida en trabajos humildes pero respetables y llegó a fundar el primer sindicato de mujeres trabajadoras. Sin embargo, la película cambia su origen para convertir a Sarah Chapman en una noble llamada Cicely que se disfraza de pobre para denunciar y luchar contra las condiciones laborales que sufrían las mujeres y que podían ser consideradas criminales. En cierto sentido, esto me recuerda a los influencers y ricos hijos de papá universitarios que dominan el activismo del siglo XXI, que están intentando explicar a la gente normal cómo tienen que sentir, opinar o votar para ser buenos ciudadanos, cuando ellos no saben cuales son los problemas reales a los que se enfrenta la gente normal todos los días y jamás han vivido las desigualdades de las que se consideran víctimas. Que cambien este elemento clave de la figura histórica de Chapman para que no sea una mujer humilde sino una rica con consciencia social me indica que se busca (aunque sea de forma inconsciente) transmitir la idea que la gente debe confiar en los activistas actuales que saben lo que conviene al pueblo mejor que ellos.

No, no estoy siendo malpensado ni el cambio es por casualidad. Si nada en lo referido a la representación de las diferentes etnias que aparecen en la película es casual y todo transmite que está medido y calculado, este cambio clave tampoco lo es. Se ha hecho con una motivación y el conectarlo con el actual activismo es tan obvio que sonroja un poco de lo burdo que resulta. Porque claro, la idea que la gente normal se asocie y luche por sus derechos sin necesitar a una figura paterna en forma de activista (que es lo que pasó en la vida real, ojo), obviamente no encaja con los planes de ciertos colectivos y movimientos actuales que tienen muy poco de «sociales».

En fin. Si, Enola Holmes 2 es entretenida y sirve seguro si buscas un entretenimiento que no te haga pensar. Pero la forma en que nos cuelan ideología en cada una de los productos de entretenimiento me parece bestial. Desde luego, cada vez menos sutil.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes 2 es tan divertida como intrascendente, y se olvida casi tan rápido como la ves.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Recordando a Carlos Pacheco

Carlos Pacheco nos ha dejado, pero su recuerdo y su obra convierten su figura en eterna. Hoy quiero rendir homenaje al que para mi es el artista de comics español más importante del mundo americano mainstream superheroico, cuya influencia se extiende mucho más allá de la página impresa.

Carlos Pacheco nació en San Roque (Cádiz) en 1961. Yo le conocí cuando empezó a trabajar en Comics Forum realizando portadas e ilustraciones en diferentes publicaciones de la editorial. En ese momento saber que un chaval español podía dibujar con esa calidad me pareció una pasada, aunque la idea que pudiera triunfar en Estados Unidos era en ese momento impensable. Dicho esto, reconozco que en ese momento y recordando algunos engendros portadas de las ediciones antiguas de Vértice, a veces me fastidiaba un poco ver su trabajo por ejemplo en la portada del especial de Patrulla X 100, ya que en ese momento me parecía que Forum dejaba de publicar la portada original de comic, en ese momento era de Jim lee, que por definición al ser la original para mi era «mejor». O al menos la que debería aparecer. Pero incluso en esos momentos iniciales, se notaba que estábamos delante de un dibujante con un estilo y un dinamismo que resultaba perfecto para el género superheróico. Para Forum creó American Soldier junto a Antonio Moreno en 1991, justo antes de dar el salto a Marvel U.K., y en esos años además creó junto a Rafael Marín las series Iberia Inc. y Tríada Vértice para Forum.

Tras publicar en una historia corta para el comic de Marvel U.K. Motormouth and Killpower, en 1993 Pacheco publicó el que fue su primer trabajo completo como profesional, la miniserie de 4 números Dark Guard con guion de Dan Abnett y tintas de Oscar Jiménez. Esto hizo que los editores de cómics estadounidenses le ofrecieran trabajo, lo que le llevó a la serie limitada de cuatro números Bishop de Marvel Comics USA en 1994, en la que trabajó con el guionista John Ostrander y el entintador Cam Smith. Ese mismo año, Pacheco realizó su primer trabajo para DC Comics en Flash 93-94 y 99-100, con el escritor Mark Waid y el entintador José Marzán Jr.

En 1995 Pacheco vuelve a Marvel firmando ya un contrato en exclusiva con ellos, publicando la serie limitada de dos partes del Universo X perteneciente a la «Era de Apocalipsis». A finales de 1995 y principios de 1996, Pacheco y Smith colaboraron con el escritor Warren Ellis en la serie limitada de Starjammers de 4 números, a lo que siguió una colaboración en Excalibur ese mismo año. En 1997 Pacheco ya era una super estrella de Marvel. Verle cada número de la revista Wizard dentro de sus listados de «Mejor Dibujante» suponía una satisfacción enorme para un españolito como yo que compraba material USA. Y ese status en seguida se empezó a notar con los encargos que recibía, ya que ese mismo año se convirtió en el dibujante oficial de X-Men junto al guionista Joe Kelly o Scott Lobdell. Aunque las historias de esos años (y las alineaciones del grupo) eran un poco raras, Pacheco dotaba a las páginas de una frescura y un dinamismo al alcance de muy pocos dibujantes, convirtiéndose en uno de esos pocos artistas que merecen la pena comprar cualquier cosa que hagan.

Después de X-Men, Pacheco publicó entre 1998/99 el que es para mi su mejor trabajo para Marvel, Avengers Forever junto a Kurt Busiek y Roger Stern, con el entintador Jesús Merino. Esta epopeya a través del tiempo con numerosos Vengadores de distintas épocas fue un ejemplo de amor por estos personajes, con un elemento gráfico inmejorable.

En el año 2000 Pachecho dió al salto a la escritura, al coescribir con Rafael Marín la miniserie Inhumans, que tuvo lápices de José Ladrönn y Jorge Lucas. Pacheco pasó a hacerse cargo de los Cuatro Fantásticos, dibujando la serie y escribiendo los guiones junto a Rafael Marín. La etapa no estuvo exenta de polémicas, al forzar Marvel que Jeph Loeb acabara coescribiendo los guiones bajo la excusa que los diálogos de Pacheco y Marín no sonaban naturales en inglés. Al final, una etapa que prometía estar al nivel de la John Byrne se quedó en apenas 20 números más un annual. Los lectores asistimos encantados a la confirmación que uno de los mejores dibujantes del medio, español para más señas, además era capaz de escribir con Marín mejores comics de superhéroes que muchos MUCHOS guionistas de la época. Un comic el de los 4 Fantásticos que se sentía actual pero también atemporal, demostrando el respeto que los españoles tenían por los autores y etapas previas de la colección.

En 2002 Pacheco dio el salto a DC y lo hizo por la puerta grande, al dibujar la novela gráfica JLA/JSA: Virtud y Vicio escrita por David Goyer y Geoff Johns. Ver su versión de la Liga de la Justicia y de la JSA fue un sueño hecho realidad, y aunque podría decirse que Pacheco era «un hombre de Marvel», realmente parecía que Pacheco hacía nacido para dibujar a Superman, y su pasión por la Golden y la Silver Age se transmitía en su representación de la JSA, que me parece brillante. Dentro que es una obra muy disfrutable, me queda la pequeña desazón que la historia de Goyer y Johns al final es demasiado formulaica y no acaba de estar a la altura del dibujo de Pacheco y Merino.

En 2003, Pacheco se volvió a reunir con Kurt Busiek para realizar la primera miniserie de Arrowsmith, comic de creación propia publicado por el sello Cliffhanger de WildStorm, que en ese momento ya era propiedad de DC Comics. El arco «Absolute Power» en Superman/Batman 14-18 (2005) con Jeph Loeb, los primeros números de la nueva serie Green Lantern escrita por Geoff Johns (2005) y una nueva colaboración con Kurt Busiek en Supeman (2006-2007) serían algunos de los trabajos más destacados de Pacheco durante estos años, además de realizar las portadas de Trinity en 2008-09 y algunos números de Final Crisis con Geoff Johns.

En 2009 Pacheco volvió a Marvel firmando un nuevo contrato en exclusiva. Su primer trabajo fue la miniserie Ultimate Comics: Avengers con Mark Millar, a los que siguieron Ultimate Comics: Thor con Jonathan Hickman, Uncanny X-Men con Kieron Gillen, Capitán América con Rick Remender, en el que realizó el rediseño del traje de Sam Wilson como nuevo Capitán América o algunos números de Age of Ultron con Brian Michael Bendis. En 2015 como parte de las Secret Wars dibujo la miniserie Sinister Squadron con el guionista Marc Guggenheim, y a partir de ahí ha ido alternando trabajos puntuales como portadista o dibujando números concretos de diferentes colecciones y/o especiales, siendo la miniserie The life of Captain Marvel de 2018 con Margaret Stohl, Marguerite Sauvage y Rafa Fontériz su último trabajo destacable en Marvel.

Esta segunda estancia en Marvel me provoca sentimientos encontrados. Por un lado entiendo que para Marvel, Pacheco era una super estrella y le utilizaba de reclamo para promocionar la serie de turno que más les interesaba en ese momento, haciéndole saltar de un comic a otro sin llegar a tener estabilidad en ninguna serie, con la excepción quizá de su etapa en Uncanny X-Men con Gillen. Y probablemente Pacheco ya no podía mantener el ritmo de publicación mensual de sus grapas, en un momento en el que a partir del Marvel Now!, Marvel empezó a publicar 18 grapas al año en muchas colecciones. O simplemente a Pacheco no le interesaba sufrir el stress de los plazos de entrega y prefería dibujar etapas cortas y portadas. Pero ya sea por una cosa o por otra, me quedo con la sensación que Pacheco en esta segunda etapa en Marvel se quedó sin hacer el GRAN COMIC que podía haber dibujado si los astros hubieran confluido y se hubiera reunido con un guionista de su confianza para hacer 8/10 números del personaje que fuera.

Este 2022 nos llegó además la continuación de Arrowsmith junto a Kurt Busiek dentro de Image Comics. Arrowsmith: Behind enemy lines fue una miniserie de 6 números que puede ser considerado el último gran comic del artista gaditano.

Más allá de su modélica carrera profesional de casi 30 años trabajando para Marvel o DC, y de su enorme calidad humana, algo que todos los que le han conocido en persona atestiguan, el mayor impacto que para mi Pacheco ha significado para el mundo del comic en España fue la confirmación que era posible que un dibujante español que además era lector y fan del medio triunfara en el exigente mundo del mainstream americano. Pacheco obviamente no fue el primer dibujante español que trabajó en Estados Unidos, pero recordando casos como los de los geniales José Luis García López o Sergio Aragonés, se trataba de artistas nacidos en España que emigraron a México y acabaron estableciéndose familiar y profesionalmente en Estados Unidos. Pacheco nos mostró que no solo era posible crearse una carrera exitosa dentro del mundo del comic trabajando desde España, sino que era posible que un español ganara a los americanos jugando en su terreno. Junto a Pacheco, otros artistas como Salvador Larroca, Pascual Ferry y Oscar Jiménez, entre otros, también dieron el salto y trabajaron con las principales editoriales americanas, pero de entre ellos diría que Pacheco es de largo la mayor figura de esos años. Luego hay otras figuras cómo Carlos Ezquerra que también triunfaron en su momento trabajando en comics como Judge Dredd, pero reconozco que yo le conocí años después, y su impacto emocional para mi es mucho menor, sin restarle obviamente importancia.

Leyendo el impacto que la muerte de Pacheco ha tenido en tanta gente me doy cuenta que si Pepe Larraz, Iban Coello, Mikel Janin, Jorge Jiménez, Álvaro Martínez-Bueno y tantos y tantos artistas españoles triunfan desde hace años en el mainstream comiquero fue gracias a que gente como Pacheco rompieron moldes y mostraron que era posible que un fan lector de comics español consiguiera triunfar, siempre que tuviera ilusión, mucho trabajo duro y ganas de hacerlo bien. Además de un poco de suerte y de poder mostrar su trabajo a la persona justa en el momento idóneo, claro.

Además, durante los peores excesos de los 90, Pacheco significaba un remanso de paz y de trabajo de primer nivel que se mostraba respetuoso con los comics más clásicos, mostrando que no era necesario cambiar tu estilo para amoldarte a las modas de la época y parecer hot. En muchos sentidos Pacheco conecta con la mejor tradición de George Pérez, otro grande que se nos fue este año, mostrando a los personajes en su versión más icónica y reconocible. Y recordando a George Pérez, en estos momentos de dolor, entiendo que el mayor consuelo que le va a quedar a la familia y amigos íntimos de Pacheco es saber que Carlos es historia viva del mundo del comic, y su trabajo seguirá siendo disfrutado por lectores de todo el mundo ahora y siempre.

D.E.P. Carlos Pacheco. Uno de los más grandes. Gracias a su obra, nunca se irá del todo.

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