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Crítica de Daredevil Temporada 3 de Marvel – Netflix

La tercera temporada de Daredevil de Marvel Televisión, recién estrenada por Netflix, es la confirmación de que esta serie marca el standard de calidad al que el resto de contenidos basados en personajes de comic debe aspirar. Una serie excelente a todos los niveles, pero especialmente en lo referido al casting y la evolución de los personajes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras los sucesos ocurridos en la decepcionante miniserie Defenders, Matt Murdock / Daredevil (Charlie Cox) sigue desaparecido y es dado por muerto. Aunque está protegido en la iglesia de Hell´s Kitchen por el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley) encargada del orfanato, está roto física y psicológicamente, creyendo que no es digno de su vida anterior o de sus amigos. La vuelta de Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) a Nueva York lo cambiará todo. Tras un periodo en la cárcel, ha cerrado un trato con el FBI para colaborar con la justicia y ayudarles a encerrar a los criminales de la ciudad, a cambio de contar con beneficios como salir de la prisión.

Esta tercera temporada ha contado con Erik Oleson como Showrunner y escritor de varios episodios. Oleson ha significado una verdadera sorpresa positiva, ya que hasta la fecha sólo le conocía por series como «Arrow» y «The man in the high castle», que son solo correctas sin más.

En Daredevil, Oleson ha pegado un enorme salto de calidad al centrar su historia en el drama de todos los personajes, de forma que consigue que todos sean importantes, y que el espectador les conozca, comprenda y empatice con ellos. Con todos, incluidos los villanos.

Un hecho que considero muy positivo es que Oleson cuenta su propia historia, tomando elementos de numerosos comics, pero sin ser una copia literal de ellos. Viendo Daredevil, se nota la influencia de los comics de Frank Miller, Ann Nocenti, Kevin Smith y tantos otros, pero es un espíritu que sobrevuela sin marcar la historia, y de hecho, esta temporada no es «Born again», como se decía antes su estreno. Igual que ya vimos en Capitán América: Civil War, Oleson y el resto de productores con Jeph Loeb a la cabeza, toman elementos icónicos de los comics para añadirlos orgánicamente a su propia historia.

Una de las críticas más extendidas de las series Marvel de Netflix es relativa a su duración de 13 episodios, pudiéndose contar lo mismo mejor utilizando los 10 episodios habituales en series de la HBO. Y realmente es cierto que el visionado de series como Jessica Jones, Luke Cage o Iron Fist quedaba emborronado por numerosos minutos de la basura, por usar un símil de basket, con escenas de personajes secundarios sin interés o con el héroe repitiendo situaciones expositivas que no hacían avanzar la narración.

Me alegra poder decir que esto no pasa en Daredevil, y que no quitaría ni un minuto de esta tercera temporada, cuya duración, giros y cliffhangers me parecen perfectos. Esto demuestra que el problema no son los 13 episodios, sino que la historia no sea todo lo buena que debería.

La clave del éxito de Daredevil son sin duda sus protagonistas y el drama que se construye a su alrededor. Todos personajes son importantes y no parecen «secundarios», no al menos desde un punto de vista narrativo. Matt Murdock (Charlie Cox) y Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio) están de nuevo excelentes, pero sorprende la importancia real que la serie da a personajes como Karen Page (Deborah Ann Woll), Foggy Nelson (Elden Henson), los agentes del FBI Ray Nadeem, (Jay Ali) y Dex Poindexter (Wilson Bethel), o el Padre Langton (Peter McRobbie ) y la monja Maggie Grace (Joanne Whalley).

Si una ventaja tiene la televisión en relación al cine, es que puede construir mejor a los personajes al no estar limitado por la duración de las películas, que tienen sobre todo que hacer que la trama avance. En Daredevil me ha parecido brutal que se hayan «atrevido» a parar la acción principal para mostrarnos el pasado de varios personajes, como son el agente Poindexter en el episodio 5 o de Karen Page en el 10. Y si para ello tienen que invertir 10 o 15 minutos de episodio porque eso es lo que el personaje necesita, Oleson lo hace, consiguiendo crear personas con aciertos y errores que les convierten en totalmente creíbles y reales.

Lo mismo diría para Matt, que es una persona rota emocionalmente y que comete error tras error en la primera parte de la temporada, alejando y tratando mal a todo aquel que intenta ayudarle. El camino de Matt hacia la luz será complejo, y antes de nada deberá reconciliarse consigo mismo si quiere poder servir de ayuda a los demás. Fruto de este proceso de sanación, me ha parecido muy interesante que Matt no lleve su traje en ningún momento esta temporada, inicialmente porque no se cree digno de llevarlo. Además, dado que está herido y no llega a estar nunca al 100% físicamente, sus peleas son mucho más brutales y es herido y vencido repetidamente durante la temporada. Narrativamente, es más interesante ver como el héroe se enfrenta a su mayor amenaza en su momento de mayor debilidad, y esto es algo que vemos explotado durante estos episodios.

Vincent D´Onofrio fue la gran sorpresa de la primera temporada de Daredevil, y en esta temporada vuelve a regalarnos una enorme actuación. Con una presencia imponente que transmite amenaza y peligro, consigue también ofrecer un  ámplio abanico de sentimientos, al intentar proteger y recuperar a su amada Vanessa. Con permiso de Thanos, Kingpin es el mejor villano del Universo Marvel cinematográfico y televisivo.

Me gustaron mucho también los arcos de los demás personajes. Lo primero que hay que decir es que Marvel realizó un enorme casting con unos grandísimos actores que clavan sus papeles. Karen Page lo borda en cada escena, y su drama adquiere más intensidad cuando por fin conozcamos su origen. Me ha gustado mucho que Foggy sea el referente moral de la serie, en un momento en que Matt está dispuesto a lo que sea con tal de para a Fisk, Foggy es la voz que sigue teniendo fe en la lez y en la justicia, incluso cuando todo a su alrededor se desmorone. Muy interesantes también son los agentes del FBI Nadeem y Poindexter, sobre los que no diré nada para no spoilear la trama.

Como véis por mi artículo, Daredevil triunfa porque nos creemos a sus complejos personajes y consiguen tenernos en vilo. Pero es que además, la serie técnicamente es muy, muy buena. Respecto a las superdecepcionantes Iron Fist o Defenders, Daredevil cuenta con una excelentes escenas de acción, cuyo máximo exponente es el increíble largo plano secuencia del episodio 4. Hay además muchas escenas muy bien ejecutadas, como la emboscada del episodio 2, cuyo punto de vista es original y funciona para amplificar la tensión del momento. Y aunque globalmente  hay menos escenas de acción durante esta temporada, cuando aparecen nos golpean con dureza.

Además de la acción propiamente dicha, los episodios consiguen aumentar la tensión ante la amenaza de Fisk y sus secuaces, de forma que cuando llegamos al episodio 12, no tenemos ni idea como van a poder salir nuestros héroes del pozo. Si es que lo consiguen. Esto se consigue gracias a una acertada narración que consigue amplificar la amenaza hasta niveles casi insoportables, creando cliffhangers brutales al final de varios episodios y giros narrativos super buenos.

Si tengo que decir algo menos bueno, quizá sería el climax final. Aunque globalmente el final me parece un gran broche de oro no solo a esta tercera temporada sino a la trilogía televisiva del personaje, para llegar a él los guionistas se ven obligados a caer en un par de convencionalismos comiqueros en el último episodio. Unos convencionalismos que no estando mal del todo, si están un peldaño por debajo de la narración hasta ese momento. Algo que en todo caso se perdona sin duda por el gran nivel de lo narrado en esta temporada.

Me ha gustado tanto esta temporada que creo que lo ideal es que Marvel y Netflix deberían dejar descansar al personaje una temporada. Creo que lo que han conseguido es difícilmente superable, y es mejor dejarlo ahora cuando están en lo más alto. Dicho esto, entendería que igual que el mundo del comic se caracteriza porque cada mes debe salir un nuevo tebeo, en la televisión no cierras una serie porque tiene éxito, sino que eso confirma que debe continuarse.

Comparto el trailer de esta temporada:

Daredevil marca el nivel de calidad al que toda producción televisiva debería aspirar. Una serie que va a entrar seguro en mi top de series de este año.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Critica de The Night Comes For Us, de Netflix

The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.

PUNTUACIÓN 7/10

Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.

La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.

La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
Comparto el brutal trailer de la película:
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
PUNTUACIÓN 7/10

 

Wonder Woman 1-7 de Greg Rucka, Nicola Scott y Liam Sharp (Rebirth)

He podido leerme de un tirón la nueva etapa de Greg Rucka como guionista de Woman Woman tras el Rebirth de DC Comics, publicada en los números 1 al 7 de la edición española de ECC Ediciones. Una etapa que aunque ese queda en sólo correcta es un buen punto de enganche para nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Diana de Themyscira ha descubierto que algunas verdades que consideraba inmutables no eran ciertas. Mientras oscuros secretos de su pasado salen a luz, Wonder Woman deberá reconstruir su cruzada como protectora y campeona de la Tierra. Greg Rucka, Liam Sharp y Nicola Scott construyen una historia formada por dos arcos argumentales paralelos, que exploran el pasado y el presente de este icono.

Esta etapa fue publicada en Estados Unidos en los números Wonder Woman: Rebirth, y del 1 al 24 de su serie regular, que fue publicada quincenalmente en los Estados Unidos.

Greg Rucka es un buen escritor muy conocido por sus historias de espías y noir protagonizadas por personajes femeninos complejos. Desde René Montoya en Batman, Carrie Stetko de Whiteout, Tara Chace de Queen & Country, o  Forever Carlyle de Lazarus, sus series tienen siempre un importante marchamo femenino. De hecho, ya en 2002 escribió las aventuras de la amazona previo al relanzamiento de los Nuevos 52 que tuvo lugar en 2011. Por esto, el anuncio de que iba a escribir una nueva etapa de Wonder Woman no sorprendió excesivamente.

Una de los aspectos más positivos de esta etapa es la planificación de Rucka para conseguir que el ritmo quincenal de publicación no se convirtiera en un infierno con montones de dibujantes diferentes. Rucka plantea una novela larga de 25 capítulos contada en dos momentos temporales diferentes. Nicola Scott dibuja el «Año 0» del personaje, en el que nos cuentan su vida en Themyscira y su viaje junto a Steve Trevor al mundo moderno. Mientras, el británico Liam Sharp nos cuenta la parte de la historia ambientada en en presente, en la que Diana tiene que descubrir aquello que hasta ahora estuvo oculto.

Ambas líneas temporales no se juntas en los comics americanos, de forma que narrativamente hablando, en muchos momentos parecía que en lugar de una serie quincenal estuviéramos ante dos series diferentes de publicación mensual, cada una ambientada en un momento diferente. Por suerte, en España ECC Ediciones optó por publicar esta etapa en tomos de cuatro números cada uno, de forma que en cada entrega teniamos una dosis más o menos larga de cada parte de la historia. Junto a Nicola Scott y Liam Sharp, encontramos a algunos dibujantes de apoyo como Paulo Siqueira en el especial Rebirth que da inicio esta etapa, Matthew Clark, Bilquis Evely o Renato Guedes, que hacen una labor correcta.

En mi opinión, los números dibujados por Nicola Scott son de largo los mejores de toda la serie. Asistimos a la llegada de una inocente Diana al mundo moderno, y sus páginas transmiten un verdadero «sense-of-wonder» en cada una de sus viñetas. Diana en estas páginas no es la dura guerrera actual, sino una joven idealista que está descubriendo un mundo nuevo.

Liam Sharp es un buen dibujante y narrador que ha afinado su estilo desde aquellas primeras páginas de Death´s Head en la que le conocí allá por 1992. Su estilo es detallista, espectacular y un poco tétrico, aunque sigue teniendo el problema de que se nota demasiado cuando las fechas de entrega le apretan, alternando páginas brillantes con otras que con viñetas apenas abocetadas que no dan el nivel de un dibujante de primer nivel. En todo caso, globalmente creo que en Wonder Woman realiza un buen trabajo.

Otro hecho a destacar es que creo que DC ofreció el encargo a Rucka como parte de su Rebirth, un plan con el que la editorial buscaba devolver a sus personajes a su esencia. De esta forma Rucka escribe una historia que sirva de perfecto punto de entrada para nuevos lectores, contando el origen del personaje y un misterio en el  presente que consigue enganchar al lector.  Y diría que globalmente consigue su objetivo.

Aunque este Wonder Woman es un comic creado con oficio y evidente cariño y respeto por el personaje, hay varias cosas que me han gustado menos de esta etapa.

En primer lugar está la manía de DC Comics de reiniciar sus comics cada cierto tiempo, haciendo que los comics previos no hayan sucedido en continuidad o se descubra ahora que «todo lo que me habían contado es mentira». En este sentido, Wonder Woman se había convertido meses antes del Rebirth en la Diosa de la Guerra tras vencer en combate a Ares. Todo esto desaparece al descubrirse que fue un mentira, una ilusión imposible. Algo, en definitiva, que ya obliga a un salto de fe muy grande para un lector fiel del personaje, entre los que debo reconocer que no me encuentro.

Lo que sí puede resultar más molesto es que los diferentes reinicios hacen que cada cierto tiempo volvamos a leer una historia de todos sus personajes con algunas variaciones. Y sinceramente, este origen no siendo malo no mejora el de George Perez junto a los guionistas Greg Potter y Len Wein, que para mi es el origen definitivo del personaje y que no se tendría que haber tocado. Por tanto estando ante una correcta historia de Rucka que puede enganchar a lectores que jamás habían leído nada del personaje, en mi caso me provocó cierta sensación de «¿otra vez?»

Esto me lleva al siguiente aspecto menos bueno de la etapa de Rucka. Si lo que Rucka nos contara molara mucho, sin duda habría conseguido que nos olvidáramos de etapas previas del personaje. Sin embargo, globalmente esta historia se me ha quedado bastante insulsa, más allá de ser una correcta historia de origen.

A Diana la han mentido durante años, pero cuando se descubre el motivo y alcance de la mentira resulta que no es para tanto. Y estamos en una larga historia en la que pasado y presente convergen, en la que nunca hay una verdadera sensación de amenaza hacia Diana. De hecho, Rucka intenta humanizar a algunas villanas de la función, hasta el punto que consigue que sintamos lástima por Cheetah (la doctora Minerva, amiga del pasado de Diana), o la rica millonaria Verónica Cale, que no es mala del todo porque sus acciones vienen dictadas de intentar recuperar a su hija perdida. Está bien dar cierta profundidad a los antagonistas, pero si los villanos no amenazan de verdad a la protagonista, a la historia le falta «punch».

Por otro lado, lo que sí hace este etapa de Rucka es cambiar para siempre un elemento fundamental de la historia de Wonder Woman, cambio que no veo que vaya a provocar una mejora en las historias de la amazona. Muy al contrario, este cambio deja un poco cojo al personaje, al privarle de uno de sus elementos más icónicos y característicos. Aunque, claro, también es posible que este cambio se revierta en las próximas historias, con DC nunca se puede estar seguro de nada.

Comparto a continuación algunas páginas de Liam Sharp correspondientes al especial Rebirth que dió comienzo a esta etapa:

En resumen, la última etapa de Greg Rucka en Wonder Woman me parece que se queda sólo en correcta, aunque probablemente sí consiga el objetivo de contar el origen del personaje a las nuevas generaciones, y conseguir, quien sabe, enganchar a nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Critica de Apostle de Gareth Evans Netflix

Netflix ha estrenado la nueva pelicula de Gareth Evans (The Raid 1 y 2), esta vez alejado de las artes marciales, para contarnos una drama de época que habla sobre los extremismos religiosos y como incluso las mejores intenciones pueden estar manchadas de sangre.

PUNTUACION 7 de 10

Es el año 1905. Thomas Richardson viaja a una isla remota para rescatar a su hermana, que ha sido secuestrada por una misteriosa secta religiosa que pide un rescate por ella. A medida que se introduce en la comunidad, Thomas descubrirá peligrosos secretos.

Gareth Evans escribe y dirige esta película interpretada por Dan Stevens (Legion) , y Michael Sheen entre otros actores. En 2011, Evans nos dejó en estado de shock a todos los aficionados al cine de acción y las artes marciales con The Raid, una película que supuso una revolución para el género y que ha influido en multitud de películas de acción com John Wick o Atómica. The Raid 2 (2014), también rodada y financiada en Indonesia aumentó su prestigio como director de culto, y hacía inevitable su traslado a Europa o EE.UU. para dirigir su siguiente película.

Personalmente, me ha parecido muy interesante que esta primera película «occidental» no sea una cinta de acción, sino una historia de terror ambientada en un espacio cerrado, una isla, de la que es casi imposible escapar. Claramente, Evans no quiere ser encasillado en un único género, y aunque esta película no es perfecta, creo que sí es una buena presentación en sociedad.

Además, gracias a Netflix pude ver la película en casa el mismo fin de semana de su estreno mundial. Esto para mi es una buenísima noticia, ya que Apostle es la típica película de género que en España sólo se estrena en festivales como Sitges, en la que tuvo también un pase de estreno previo, y que luego no tienen distribución, uno de los grandes problemas del actual cine asiático o de serie B.

Evans es heredero de las antiguas producciones de la Hammer y su historia me recordó a The Wicker Man (2006 Neil Labute, con un Nicolas Cage desatado), que a su vez era una versión de «El hombre de Mimbre» de 1973 con Christopher Lee.

Apostle realiza un gran trabajo en lo relativo a la ambientación y en transmitir una atmósfera malsana. Me gustó que se tomara su tiempo en mostrar como Thomas Richardson (un genial Dan Stevens) va descubriendo la sociedad de la isla y sus demonios ocultos, mientras intenta evitar ser atrapado por el lider de la secta Malcolm Howe (Michael Sheen). Un ritmo pausado que desemboca en una última media hora final que es una orgía de sangre y gore.

Dan Stevens realiza un buen papel de un hombre atormentado por un pasado que le dejó marcado, y que hará lo que sea para recuperar a su hermana secuestrada. Su interpretación está un poco pasada de rosca, pero consigue caminar sobre el filo de navaja y ser nuestros ojos en medio de esta sociedad aparentemente ideal que oculta un oscuro y sangriento secreto.

En medio de este drama rural, Evans critica el poder de los cultos religiosos que a pesar de mostrarse como organizaciones benignas, siempre acaban explotando al individuo. Un tema complejo que siempre se disfruta más con una explosión de gore y violencia que nos golpea en la parte final de la película.

Quizá el principal problema de Apostle es que aunque todo lo que nos cuenta y la forma en que lo hace consiguió atraparme durante el visionado, al final las andanzas de Richardson no acaban de ser especialmente interesantes, hasta el punto que una ver finalizada la orgía de violencia final, llegues a lamentar que esto mismo podría haber rodado mejor quitando 15 minutos de metraje, para hacer que llegáramos antes a los momentos realmente interesantes de la película.

En todo caso, me alegro de haber podido ver Apostle en casa gracias a mi suscrición a Netflix. Y aunque no es perfecta y quizá le falte punch en la primera hora, es un buen ejemplo de serie B de las que ya no se estrenan en cine. Y mejora sin duda a otros bodrios estrenados por Netflix como Tau, Bright o The Cloverfield paradox, por por poner algunos ejemplos. Así que yo, globalmente, quedo más que satisfecho.

Comparto el trailer de la película:

Apostle es una buena serie B con un sangriento increscendo que gustará a los fans del género.

PUNTUACION 7 de 10

Crítica de The Haunting of Hill House de Netflix

The Haunting of Hill House, creada por Mike Flanagan (Gerald´s Game) a partir de la famosa novela de Shirley Jackson, apunta a que va ser considerada una de la series emblemas de Netflix en el futuro.

PUNTUACIÓN 8/10

Un grupo de hermanos crece en lo que acaba convirtiéndose en la casa encantada más famosa del país. Ya como adultos, viéndose obligados a reunirse tras una tragedia, la familia tendrá que afrontar los fantasmas del pasado… Adaptación de la novela homónima de Shirley Jackson.

Reconozco que hasta el año pasado no conocía a Mike Flanagan, cuando disfruté de Gerald´s Game, estupenda adaptación de la novela de Stephen King con unos excelentes Carla Gugino y Bruce Greenwood. Esta película se ambientaba en un espacio cerrado donde una esposa tenía que romper unas ataduras mucho mas firmes que las esposas con las que su marido la había atrapado.

The Haunting of Hill House lleva la calidad mostrada en esa película un paso más allá, siendo un autentico tour-de-force creativo de Flanagan, que ha creado, dirigido y escrito esta serie que actualiza la famosa novela de terror gótico de Shirley Jackson.

Lo primero que me ha gustado es que no estamos antes una historia de sustos fáciles, sino ante un drama de unos hermanos que no supieron asumir una tragedia familiar ocurrida cuando eran niños, y sufren cada uno a su manera de una existencia desgraciada. Así, la serie irá moviéndose en dos momentos temporales, el presente en el que la familia deberá volver a reunirse, y 25 años antes cuando la familia llega a Hill House a pasar el verano y sufrieron un hecho horrible que les perseguirá durante el resto de su vida.

Estamos ante uno de los mejores castings televisivos de los últimos años y es imposible destacar a un solo actor o actriz, ya que todos están excepcionales. Carla Gunino y Timothy Hutton son los cabeza de familia, y Henry Thomas, Elisabeth Reaser, Michiel Huisman, Victoria Pedretti y Oliver Jackson/Cohen son sus hijos en el presente. Y los niños de la parte de 1992 también están increíbles.

Además, Flanagan entiende perfectamente el género de terror y ofrece un relato que resulta impactante simplemente siendo real, protagonizado por personas que se equivocan y sufren y que consiguen que te preocupes por ellos desde el primer momento. Consigue que haya una gran fluidez narrativa entre los diferentes momentos temporales, enganchándote de manera increíble. De hecho, tengo que decir que no siendo especialmente fan del terror, me vi la serie casi de una sentada y no tenía momento de parar de verla.

La serie no solo es un gran despliegue interpretativo, sino que en lo relativo al aspecto técnico, Mike Flanagan lleva esta serie a otro nivel. La serie es elegante y perfectamente construida, pero destaca sobre todo el episodio 6 construido a partir de unos antológicos largos planos secuencias que son ya historia viva de Netflix y en general del medio televisivo. Y lo mejor es que estos planos secuencia sirven a la historia y ayudan a meternos si cabe aún más en este drama familiar, no son un «gimmick» vacío.

No se me ocurre nada negativo que decir sobre The Haunting of Hill House. Lo único quizá es que no hay una explicación clara a los motivos por los que la casa esté maldita, entendiendo que es esta historia de fantasmas al final es una excusa para contarnos este drama familiar. Eso, y que ya se esté anunciando una segunda temporada a la que no veo el sentido, ya que el final es totalmente satisfactorio.

Comparto el trailer de esta serie:

The Haunting of Hill House es notable en su elegante retrato de unos personajes rotos, y se convierte en una de las series más satisfactorias de la temporada.

PUNTUACION 8/10