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Crítica de Ultrasecretos (Netflix)

Netflix ha estrenado Ultrasecretos, serie de animación para adultos que hace humor de toda la tradición de historias de conspiraciones gubernamentales y de ambientes laborales extravagantes, ofreciendo algunos momentos realmente divertidos.

PUNTUACIÓN: 7/10

¿Los lagartos humanoides? Existen. ¿El alunizaje? Nunca sucedió. Una genia asocial y sus disfuncionales compañeros de trabajo investigan conspiraciones mundiales. Comedia animada ambientada en un gobierno secreto donde abundan las teorías conspirativas.

Ultrasecretos es una serie producida por Netflix Animation de 10 episodios que, teniendo en cuenta el final, espero sea ampliada a una segunda temporada. O una eventual “segunda parte de la primera temporada”, como está pasando en otras series de animación de la cadena tipo Masters del Universo.

La series ha sido creada por Shion Takeuchi y cuenta con producción ejecutiva y dirección de Alex Hirsch. Takeuchi es una escritora de televisión, animadora, artista de guiones gráficos, showrunner y productora estadounidense. Tras empezar a trabajar en Cartoon Networks en series como Adventure Time y Regular Show, pasó a Pixar conde trabajó en películas como Monsters University (2013) y Inside Out (2015), tras lo cual se mudó a Disney para escribir los guiones de Gravity Falls. Ya en Netflix, fue tambiénguionista de Disenchanted, antes de firmar un contrato en exclusiva con Netflix para crear contenidos originales para la cadena de streaming.

Alexander Robert Hirsch es un actor de doblaje, escritor, dibujante de storyboards y productor estadounidense creador de la serie Gravity Falls de Disney Channel. Junto a Hirsch y Takeuchi, la serie cuenta con guiones de Alisha Brophy, Scott Miles y Chase Mitchell.

La serie cuenta en sus voces originales a Lizzy Caplan como Reagan Ridley; una genio asocial de la tecnología que trabaja en Cognito Inc. Christian Slater es su padre Rand Ridley, el paranoico ex director ejecutivo y cofundador de Cognito Inc que fue despedido después de cuna crisis nerviosa y el exceso de consumo de drogas y alcohol.

Chris Diamantopoulos como ROBOTUS, el reemplazo robótico del presidente de los Estados Unidos, John DiMaggio como Glenn Dolphman; un supersoldado híbrido humano-delfín que supervisa las armas y el arsenal de Cognito Inc, Clark Duke como Brett Hand; el típico pelota hombre de la compañía que está de acuerdo con todo lo que hace el gobierno, Tisha Campbell como Gigi Thompson, la oficial de relaciones públicas y directora de Manipulación de Medios y Mensajes Subliminales de Cognito, Andy Daly como J.R. Scheimpough; el actual CEO de Cognito Inc que es un manipulador y corrupto hombre de negocios que sabe sacar tajada de todo, Bobby Lee como el Dr. Andre Lee; un desequilibrado bioquímico que experimenta con una variedad de narcóticos inusuales, y Brett Gelman como Magic Myc; un organismo psíquico parecido a un hongo de una mente colmena en las profundidades de la Tierra Hueca, formarían el reparto de extravagantes compañeros de trabajo dentro de Cognito Inc. que tendrán que realizar las misiones más alocadas de la televisión.

El Presidente Robot, el asesinato de Kennedy, los reptilianos y las conspiraciones masónicas, las webs de citas, la nostalgia de los 80, los terraplanistas, James Bond 007 y el alunizaje en la Luna son algunas de las conspiraciones a cuya costa Ultrasecretos hace humor de trazo grueso en esta primera temporada. El concepto de la serie nace inspirado en Expediente X pero también en tabloides como Weekly World News o las experiencias de Takeuchi en la Universidad.

Y el caso es que no soy demasiado fan del humor de brocha gorda con lenguaje soez que pasa por ser malote y muy adulto, pero el caso es que me ha gustado bastante la serie, que fui viendo a razón de un episodio al día. Este formato de «la broma del día» consiguió que no me cansara de la serie y, unido a los 10 episodios de 25 minutos, creo que son la duración perfecta para no exprimir demasiado pronto la gallina de los huevos de oro. Descubrir que Netflix ha confirmado una segunda temporada no me sorprende, la verdad.

Ultrasecreto acierta con la composición del grupo protagonista, que consiguen unos contrastes muy chulos entre este heterogéneo conjunto de seres amorales que comparten las misiones de Cognito Inc, y que forman casi el conjunto de todos los vicios y cualidades negativas que pueden encontrarse en el despacho: Egoísmo, envidia, traiciones, peloteo, compadreo mal entendido, escaqueo…. Dicho esto, realmente estamos ante una serie en la que todo gira alrededor de Reagan, la joven y desquiciada protagonista, mientras lidia con los problemas del trabajo y su relación y con un padre tóxico que la provocó un grave trauma en su infancia.

Reagan a pesar de ser miembro de una organización malvada, realmente no lo es, lo cual es quizá el único pero que le encuentro a la serie, y es que a pesar del componente malote, ella realmente es más víctima de sus circunstancias que otra cosa. En todo caso, sus problemas familiares son el pegamento que hace que la serie me haya funcionado y quiera ver la segunda temporada, así que todo bien en este aspecto.

Comparto el trailer de esta serie:

Ultrasecretos ha resultado ser una serie más divertida de lo que pensaba, con un formato perfecto para hacer unas risas.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 3 (HBO)

Lo que hacemos en las sombras sigue siendo super divertida en su tercera temporada recién emitida en HBO, aunque diría que ha perdido algo de frescura y locura.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras el final de la segunda temporada en la que Guillermo se enfrentó al Consejo Vampírico Supremo para rescatar a Nandor, Nadja, Laszlo y Colin Robinson, en esta tercera tamporada la familia de vampiros tendrá que enfrentarse a las repercusiones, que serán totalmente inesperadas y divertidas.

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de cuatro vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que ellos mismos han adaptado con gran éxito para la televisión. Por si te interesa, dejo a continuación los links a las reseñas de las temporadas uno y dos, y de la película que lo inició todo en 2014.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés. Y además, también vive con ellos el Vampiro de Energía Colin Robinson (Mark Proksch). En esta tercera temporada tendremos además la aparición recurrente de Kristen Schaal como la Guía (también conocida como la «Mujer Flotante»), una enviada del Consejo Vampírico a quien le gusta flotar y, a veces, hablar con voz demoníaca.

La serie está planteada desde el costumbrismo para mostrar lo patética y fuera de su tiempo que son las vidas de Nandor, Nadja y Laszlo, creando momentos divertidísimos. En esa parte, la serie es genial pero mantiene la premisa inicial de la película. Aunque obviamente en una tercera temporada se pierde el aspecto de novedad que la serie tuvo en un principio, la verdad es que el humor es super inteligente y me funciona siempre, en especial todos los momentos en los que los vampiros comentan algo y luego vemos a Guillermo aclararnos que no tienen ni idea y que realmente es él el que los protege, defiende y acaba haciéndolo todo.

Aunque todos los protagonistas me encantan, de nuevo Guillermo se convierte en el verdadero all-star de la serie. Para sustituir la novedad, los guionistas se han currado una serie de situaciones realmente ridículas con Nandor en el centro que resultan tremendamente divertidos. En especial, hay un gag homenajeando el Mundo Disco de Terry Pratchett que que puede ser la mejor broma de toda la serie, y mira que han habido gags buenísimos.

Este temporada de Lo que hacemos en las sombras ha tenido de nuevo 10 episodios de media hora cada uno. El tipo de humor es tan único que me encanta ver la serie, y me alegra descubrir que HBO confirmó una cuarta temporada antes incluso del estreno de esta temporada, algo totalmente comprensible teniendo en cuenta el enorme cliffhanger con el que termina el último episodio. No tengo problema en reconocer que veré encantado la serie en 2022 cuando se estrene la siguiente temporada.

Sin embargo, hay que reconocer que esta temporada ha bajado el nivel. Los gags siguen siendo buenos, pero en muchos momentos notas que estas situaciones ya las hemos vivido, porque es así. Entiendo que los guionistas también han hecho un intento consciente de romper esta sensación, de forma que en varios episodios la serie se rompe en dos, con Nandor y Nadja por un lado y Laszlo y Colin por otro viviendo situaciones loquísimas por su cuenta. Sin embargo, visto el conjunto, las historias que tuvimos con los vampiros separados no fueron mejor que lo visto anteriormente, más bien lo contrario.

En este contexto, las partes de Nandor y Nadja son siempre más locas y divertidas que las peripecias de Laszlo y Colin. De hecho, Colin se convirtió en el tapado de las anteriores temporadas con algunos de los mejores momentos, pero en esta tercera temporada aparece un tanto desubicado y sin tanto interés. Eso sí, el giro final que sufre el personaje me parece antológico.

Comparto el trailer de la serie:

A pesar que creo que ha bajado el nivel, sigo riéndome mucho con Lo que hacemos en las sombras y volveré la temporada siguiente.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Un saludo a todos!

Crítica de Mr. Robot temporada 4 de Sam Esmail

Llego muy tarde a la fiesta, pero aprovechando que Prime Video y Netflix han estrenado la cuarta temporada de Mr. Robot, la serie de Sam Esmail que lanzó a la fama a Rami Malek, he podido ver el final de la historia de Elliot Alderson, y me alegra poder decir que ha estado a la altura del viaje recorrido.

PUNTUACIÓN: 8/10

Llegó el final. El enfrentamiento final entre Elliot Alderson y Whiterose, la misteriosa líder de E Corp, la Dark Army y el Grupo Deus que ha controlado los principales sucesos del mundo desde la sombra. Pero más importante que salvar el mundo, ¿podrá Elliot salvarse a si mismo?

Sam Esmail (New Jersey, 1977) es un productor, director y guionista de cine y televisión estadounidense que dirige la productora Esmail Corp. Es conocido como el creador, escritor y director de la serie de televisión Mr. Robot (2015-2019), la serie que le lanzó a la fama y con la que ha conseguido numerosos premios durante las 4 temporadas en que estuvo en emisión. También dirigió y produjo el thriller psicológico Homecoming (2018-2020) de Prime Video, protagonizado por Julia Roberts y Janelle Monáe, y la estadounidense Briarpatch (2020). El trabajo de Esmail a menudo se centra en los temas de la alienación, la tecnología y la sociedad estadounidense, y trabaja habitualmente con el director de fotografía Tod Campbell y el productor Chad Hamilton de Anonymous Content.

Esta cuarta temporada de Mr. Robot se emitió en 2019, pero debido al cambio de suscripciones y en la cadena en la que se emitía en España no pude ver el final hasta ahora, cuando por fin pude verla legalmente, gracias a estar disponible en Prime Video y en Netflix.

Rami Malek es ya historia de la televisión gracias a su interpretación de Elliot Alderson, ingeniero senior de ciberseguridad en Allsafe Cybersecurity de día y hacker vigilante de noche. Tiene un trastorno de identidad disociativo y se enfrenta a otras enfermedades mentales como la depresión clínica y la ansiedad severa, que son en parte responsables de su comportamiento antisocial y el uso de drogas.

Carly Chaikin interpreta a Darlene Alderson, la hermana menor de Elliot, una codificadora de malware y uno de los piratas informáticos de fsociety. Christian Slater es Mr. Robot, un anarquista insurreccional que recluta a Elliot en un grupo clandestino de hackers llamado fsociety. Martin Wallström es Tyrell Wellick, el ambicioso vicepresidente senior de tecnología de E Corp, cuyo CEO Phillip Price está interpretado por Michael Cristofer. Grace Gummer el la agente del FBI Dominique «Dom» DiPierro que investiga el hack de E Corp. Finalmente, BD Wong es Whiterose, una mujer trans, ciber-terrorista y jefa del Ejército Oscuro. Whiterose también opera como Zhi Zhang, Ministro de Seguridad del Estado de China.

Es complicado hablar de esta cuarta temporada de Mr. Robot. Por un lado, hablamos de una serie que fue emitida en 2019, por lo que quien quiso verla en su momento tuvo ocasión para hacerlo. Pero al mismo tiempo, esta cuarta temporada se estrenó hace apenas un par de semanas en Prime, donde estaban disponibles las tres primeras pero faltaba esta última, y en Netflix, donde estrenaron simultáneamente las cuatro temporadas. Por tanto, entiendo que debe haber mucha gente que como yo aún no vio el final, y a ellos me voy a dirigir al escribir este post SIN spoilers. A todo esto, aprovecho para compartir para quien si vio la serie mis reseñas de las temporadas uno, dos y tres.

Mr. Robot ha sido una de las historias más potentes que recuerdo a la hora de mostrar los estragos que causan las enfermedades mentales en una persona. Más si muchos de los problemas vienen provocados o acentuados por un trauma que saldrá por fin a la luz esta temporada. Elliot Alderson es un personaje super complejo y tridimensional, y si algo pone de relieve el final de la historia es que Mr. Robot nunca fue de hackeos o complots económicos internacionales, sino de cómo dejar atrás el pasado e intentar superar los problemas como único camino para poder seguir adelante.

Mr. Robot llegó en 2015 y conectó inmediatamente con los problemas sociales que llevaban años latentes en la sociedad americana a partir de la crisis económica de 2008 y las quiebras bancarias, que provocaron el nacimiento de movimientos sociales como Occupy Wall St. La idea general de la existencia de unos poderes económicos en la sombra que controlan en secreto la sociedad no son nuevos, pero en la historia de Esmail cobraban una fuerza inusitada gracias al extraño protagonista que nos mostraba su punto de vista «a pie de calle». Que en medio de una sociedad cada vez más compleja y rota que no duda en abandonar a su suerte a miles de personas, el protagonista de Mr. Robot fuera alguien con trastorno de personalidad creo que fue algo perfectamente buscado para resaltar la locura de sociedad en la que vivimos y cómo era el momento de volver a recordar los valores que realmente son importantes como la solidaridad.

Pero dentro de ese escenario, lo fundamental siempre fue Elliot y la complejidad de su mundo interior. Eso no quiere decir que acabar con la amenaza de Whiterose no sea un elemento central de esta temporada, pero el climax narrativo y emocional no es ese, sino resolver los enigmas que aún se esconden en la cabeza de Elliot, que nos van a regalar algunos de los mejores momentos televisivos del año como fueron los episodios 7 y el climax final del 13 que cierra la historia. Los giros y las sorpresas que conoceremos en esta última temporada hacen que veamos con nuevos ojos situaciones que conocimos en las anteriores temporadas y que ahora adquieren un nuevo significado, lo que hizo que mi cabeza estallara en mil pedazos.

La historia de Elliot ha resultado ser super satisfactoria, dejándome el mismo gran sabor de boca que Legion, la otra gran serie reciente en el que los problemas mentales eran los protagonistas. Me quito el sombrero ante la habilidad literaria de Esmail y la brillantez de su historia. Pero también ante su ojo visual de director, ya que la serie está llena de recursos visuales brillantes con una puesta en escena sobria pero llena de personalidad. A lo que habría que sumar un estupendo montaje y una música perfecta en su elemento desasosegante.

Me ha gustado mucho esta cuarta temporada. Si tengo que ponerle un pero, quizá la resolución del argumento de Whiterose y el Grupo Deus es un pelín apresurada, pero es que como decía antes realmente la historia no iba de ellos sino de los problemas mentales de Elliot y saber si estos tiene solución. En este sentido, diría que el climax tal y como lo pensó Esmail es más potente que todo lo que tiene que ver con el hackeo.

Me sabe mal el bajón que Mr. Robot tuvo en la segunda temporada, provocado por un artificio narrativo un tanto tramposo que yo mismo vi en su momento como una tomadura de pelo para el espectador. Visto ahora en perspectiva creo que tuvo mucho valor lo que Esmail intentó en esa segunda temporada y que había que tener muchas narices para atreverse a hacerlo en una serie mainstream que había recibido la aclamación de crítica y público en su primera temporada. Dicho esto, el resultado de esta ocurrencia fue que muchísimos espectadores abandonaran la serie y se perdieran la estupenda 3ª temporada, que para mi mejoró a la anterior. No me atrevería a decir qué temporada fue mejor, pero sí que el final de la historia que Esmail nos ofrece en esta 4ª temporada para mi fue perfecto.

Comparto el trailer de Mr. Robot, aunque si no viste las tres temporadas previas, casi prefiero que evites verlo porque obviamente muestra elementos claves vistos hasta este momento:

Mr. Robot es historia de la televisión y ¡menudo viaje!! Con su final increíblemente emocionante y satisfactorio ha conseguido que Elliot Alderson ya forme parte de mi vida, no creo que pueda olvidarlo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Sólo asesinatos en el edificio (Disney+)

Estoy tan acostumbrado a usar Disney+ para ver los contenidos de Marvel, Star Wars o Pixar que el estreno en Star de Sólo asesinatos en el edificio me ha resultado una sorpresa total.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Tres extraños que comparten la obsesión por el «true crime», de repente se ven atrapados en uno.

Sólo asesinatos en el edificio es una serie creada por Steve Martin con John Hoffman planteada como un whodunit con una sensibilidad casi teatral, al ambientar casi toda la acción dentro del edificio. La serie de 10 episodios de media hora cada uno ha contado con dirección de Jamie Babbit (4 episodios), Gillian Robespierre (2), Don Scardino (2) y Cherien Dabis (2) con Chris Teague en la dirección de fotografía, guiones de John Robert Hoffman, Steve Martin, Kirker Butler, Kristin Newman y Ben Smith, y música de Siddhartha Khosla.

La serie fue producida en su momento por 20th televisión y estrenada en Hulu en Estados Unidos, mientras que Disney+ se ha encargado de la distribución en España. A destacar además que ya ha sido confirmada una segunda temporada para alegría y alivio de sus múltiples fans.

El principal reclamo de la serie son el estupendo trío protagonista formado por Steve Martin es Charles, un actor que se convirtió en la década de los 80 en una estrella televisiva de las series policiacas y de detectives que vive en el edificio Arconia de Nueva York. Otros vecinos son Martin Short como Oliver, un director de Broadway arruinado que crea la idea del podcast y se convierte en su director y Selena Gomez como Mabel Mora, una joven que vive en un piso heredado de su tía.

Sólo asesinatos en el edificio me ha parecido una serie estupenda que ha sabido sacar todo el partido posible al carisma de los protagonistas y al concepto del whodunit producido en un espacio limitado pero amplio a la vez, al tener un edificio lleno de inquilinos con sus rarezas y excentricidades. Otro acierto de la serie es el plantear los episodios de 30 minutos que siempre han ido al grano ya sea en trama o caracterización, evitando los “minutos de la basura” que tan habitualmente nos molestan en series de otras cadenas.

Dentro de una estructura trillada de buddy-movie de compañeros que no se soportan pero se ven obligados a trabajar juntos con un dúo convertido en trío, los guionistas han brillado a la hora de espaciar los giros y las sorpresas a lo largo de toda la serie, pero haciendo que cada episodio fuera satisfactorio en si mismo y te dejara con ganas de ver el siguiente. Me ha gustado mucho la química que tienen los protagonistas juntos, Steve Martin, Selena Gomez y Martin Short, tanto cuando están los tres juntos como los diferentes diálogos cuando sólo son dos. Quizá Martin Short es el más cargante de los tres, pero creo que eso también cuenta dentro de su caracterización. La forma en que presentan sus sorpresas y cómo los van caracterizando es otro de los elementos más positivos de esta primera temporada.

Quizá el único problema que hay es que dentro que todo está bien y me ha gustado, es todo tan académico dentro del género que pensando en Agatha Christie y sus obras, sabes que algún posible sospechoso no puede ser el asesino porque siempre es alguien que menos te lo esperas. En este sentido, a partir del final del octavo episodio, o más concretamente el principio del noveno, quedó claro quién era el sorprendente asesino de esta primera temporada.

Pero que esto no te engañe, Sólo asesinatos en el edificio me ha gustado mucho y cumple de sobra el objetivo de entretenimiento con una historia ambientada en Nueva York que recuerda en cierta manera al cine de Woody Allen y en general las historias con vocación atemporal que seguiremos viendo durante muchos años.

Comparto el trailer de esta serie:

Si te gusta las historias de misterio tipo Se ha escrito un crimen, Sólo asesinatos en el edificio te va a encantar y no puedo más que recomendártela.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

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Oats Studios de Neill Blomkamp (Netflix)

Netflix ha estrenado casi por sorpresa unos interesantes cortometrajes dirigidos por el director sudafricano Neill Blomkamp en su estudio Oats Studios.

PUNTUACIÓN: 7/10

El director Neill Blomkamp produce una serie de cortometrajes experimentales que imaginan mundos postapocalípticos y escenarios aterradores.

Neill Blomkamp (Johannesburgo, Sudáfrica, 1979) es un director de cine y guionista sudafricano. Su cine se caracteriza por un estilo documental, cámara en mano, que utiliza efectos naturalistas y realistas generados por ordenador y una temática social. Actualmente reside en Vancouver.

El director se hizo famoso en 2009 gracias a District 9, su primera y mejor película que se convirtió en una realidad gracias a que Peter Jackson vio su cortometraje «Alive in Joburg» y se decidió a producir el largometraje. District 9 y Alive in Joburg cuentan la historia en formato de falso documental de un grupo de extraterrestres que tienen que sobrevivir en un ghetto de Johannesburgo años después del primer contacto. En esta película, Blomkamp ya muestra lo que se van a convertir en sus señas de identidad. Unas historias de ciencia ficción planteadas con una gran crítica social rodadas con cámara en mano al estilo documental que combinan de manera brillante numerosos efectos mecánicos reales con otros generados por ordenador. La película fue un éxito de crítica y público, siendo nominada a los Oscars de 2010 en las categorías de Mejor Película, Mejores Efectos Visuales, Edición y Guión Adaptado.

Tras ella, Elysium (2013) fue una pequeña decepción. A pesar de un increíble diseño de producción, otro de sus puntos fuertes, y de una historia planteada a partir de la lucha de clases sociales en un mundo futuro en el que los pobres malviven en la basura de un mundo contaminado mientras los ricos viven es oasis en las nubes, la historia no acabó de cuajar. Contar con Matt Damon de estrella hizo que la película tuviera una buena recaudación pero sin ser el taquillazo que fue District 9. Chappie (2015) fue un intento de volver a los orígenes, en este caso con un robot que intenta sobrevivir en una Johannesburgo con muchas similitudes a la vista en District 9, y pasó bastante desapercibida.

Tras varios años en los que su nombre ha estado asociado a numerosas películas, entre otras el reinicio e Aliens o de Robocop, que han acabado en nada, Blomkamp fundó en 2017 Oats Studios, un estudio en el que poder plasmar sus inquietudes respecto a la ciencia ficción, creando unos cortos que muestren la potencia de su imaginación a los estudios de cine (y a los espectadores), a ver si volvía a sonar la flauta y alguno de estos conceptos conseguían convertirse en una película como pasó con Alive in Joburg. Son estos cortos, creados entre 2017 y 2020, los que ha estrenado Netflix este mes. Y como digo, más que «cortos experimentales» como nos vende la publicidad, lo que tenemos aquí son prácticamente unos storyboards ampliados para vender su siguiente película.

A destacar que Blomkamp ha estrenado este 2021 Demonic, película en la que combina el cine de terror con la ciencia ficción que aún no he podido ver.

Entrando al visionado de estos 10 cortometrajes, hay dos que me han parecido realmente buenos y que si parecen estar pensados para convertirse en película. De hecho, no sorprende que sean los dos primeros de esta serie mostrada por Netflix, ya que son los más potentes visualmente y desde el punto de vista de sus valores de producción, así como en lo referido a la construcción de los mundos que nos presentan:

Rakka, cortometraje de 2017 de 21 minutos escrito y dirigido por Blomkamp que cuenta con el gran de reclamo de Sigourney Weaver como protagonista. La historia está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la humanidad se prepara para la batalla final contra una invasión alienígena de seres reptiloides que está terraformando el planeta.

El corto muestra lo mejor del estilo de Blomkamp, con escenas super potentes visualmente, una perfecta integración de CGI con efectos prácticos como prótesis y maquillajes, y una historia que si bien no es original, al menos tiene conceptos que merecerían la oportunidad de ser desarrollados en largo metraje.

Firebase (La base militar), el segundo corto de Oats Studios también de 2017, es una locura ambientada en la guerra de Vietnam que muestra género bélico con terror y altas dosis de body-horror, cuando un soldado americano descubre que hay algo en la jungla aún más aterrador que el Vietcong. No, no es un predator.

Como si Blompkamp fuera un alumno aventajado de Cronemberg, en este corto tenemos mutaciones terroríficas en las que soldados son transformados desde el interior de su cuerpo en seres extraños con extremidades afiladas como si de insectos se tratara. En cuanto a historia, este corto es el más interesante y el que cuenta con elementos que resultan más novedosos.

Cigoto, el quinto episodio, es una historia de terror con conexiones a La Cosa de Carpenter, rodado en un ambiente claustrofóbico en el que asistimos a la huida de dos personas de una criatura alienígena mutada con adn humano que les persigue. El cortometraje está protagonizado por Dakota Fanning y en él que volvemos a ver el gusto de Blomkamp por el body-horror, al tener un monstruo gigante formado de los cuerpos de la gente que ha ido matando y asimilando, creando un gigante con 30 piernas y brazos y un aspecto general de estar sacado de nuestra peor pesadilla.

El pero de esta serie de cortometrajes estaría precisamente en que estos tres episodios están realmente bien, de hecho los dos primeros me parecen fantásticos, pero los restantes 7 son super chorras y se sienten como historias de relleno sin el impacto de estos primeros, casi creados por compromiso para recordar a la gente que el estudio seguía haciendo cosas. De hecho, que ninguno supere los 10 minutos de duración cuando estos tres primeros superaban los 20 ya indica la falta de ambición en la realización de los mismos.

Sin embargo, cuando brilla, Blomkamp brilla a un nivel altísimo, y realmente me deja con ganas de que alguna de estas dos ideas llegue a convertirse en largometraje. Si el objetivo de estos cortos era recordarnos la potencia visual de Blomkamp, está más que conseguido.

Comparto el trailer de esta serie:

Oats Studio es una irregular muestra del trabajo de Neill Blomkamp, pero sólo por los 3 mejores cortometrajes, creo que merece la pena el visionado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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