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Celebrando 20 años de X-Men (Bryan Singer)

Esta semana se celebra el 20 aniversario del estreno en Estados Unidos de X-Men (Bryan Singer, 2000), la película que junto a Blade (Stephen Norrington, 1998) y Spiderman (Sam Raimi, 2002) dió el pistoletazo de salida a la edad de oro del cine de superhéroes que actualmente estamos disfrutando. Aprovechando la efemérides, es un buen momento para revisitar la película y ver qué tal le ha sentado el paso del tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro cercano, la humanidad comienza a ver aparecer una nueva raza; los mutantes. Dotados de extraños y variados poderes, están agrupados en dos bandos: los que abogan por la integración y el entendimiento con la humanidad, encabezados por el doctor Charles Xavier, y los que buscan el enfrentamiento con una raza que consideran inferior y que les odia, dirigidos por Magnus, alias Magneto, un peligroso mutante con extraordinarios poderes. (FILMAFFINITY)

 

En la última década nos hemos acostumbrado a que Marvel Comics realice las películas de sus personajes de comic a través de su compañía hermana Marvel Studios, lo que asegura el control creativo y la tranquilidad de saber que la esencia de los personajes va a estar bien trasladada del comic a la gran pantalla. Pero este concepto era una idea imposible en los años 80 y 90, en el que lo  habitual era que las editoriales vendieran los derechos de sus personajes al primero que se interesara por ellos, no necesariamente un gran estudio de Hollywood.

En este contexto, durante la década de 1990 Marvel Comics había realizado una declaración de bancarrota durante el crash del sector y se encontraba en un momento delicado en el que necesitaba recursos económicos urgentemente. Una forma de conseguirlos fue vendiendo los derechos de sus principales personajes a los estudios de Hollywood, para que desarrollaran películas que significaran una cierta competencia al monopolio de Warner / DC Comics con sus películas de Superman y Batman.

Fox había estrenado en 1992 una serie de animación de los X-Men que fue tremendamente popular durante los 5 años en los que se emitió. Este éxito animó al estudio para comprar en 1994 los derechos cinematográficos de los personajes, tras casi 20 años en los que estos derechos fueron cambiando de manos entre varias productoras sin que consiguieran poner en marcha la producción.

Bryan Singer (Nueva York, 1965) era un joven director que en ese momento había realizado la maravillosa y multipremiada Sospechosos habituales (1995). Aunque no era un fan de los comics, firmó con Fox para dirigir la película tras valorar otras opciones del estudio, al creer que el tema principal de los mutantes perseguidos y odiados por ser diferentes era una metáfora poderosa a la que podía sacar mucho partido. Mientras se llevaban a cabo las diferentes escrituras de guión y se podía en marcha la producción, Singer dirigió la entretenida Apt Pupil (1998).

Viendo la ficha técnica de la película de IMDB, vemos que X-Men es un guión de David Hayter a partir de una historia de Bryan Singer y Tom DeSanto basada en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby para Marvel Comics. Sin embargo, Fox contrató a numerosos escritores hasta encontrar la versión perfecta para rodar, algo en lo que el ajustado presupuesto asignado acabó jugando un factor determinante. Christopher McQuarrie, guionista de Sospechosos habituales, o el ahora idolatrado Joss Whedon fueron algunos de los escritores no acreditados que trabajaron en la producción.

Con un presupuesto en 75 millones de dólares, la película se rodó entre septiembre de 1999 y marzo de 2000 en varias localizaciones de Canadá, contando con Newton Thomas Sigel como director de fotografía, montaje de Steven Rosenblum, John Wright y Kevin Stitt y música de Michael Kamen. Teniendo en cuenta que se estrenó tan sólo 4 meses después de terminar el rodaje, el 14 de julio, podemos imaginarnos los plazos de entrega tan justos con los que trabajaron.

La película fue un gran éxito de taquilla, recaudando 300 milones de dólares, lo que multiplicaba por 4 su presupuesto, lo que dió luz verde al rodaje de su segunda parte estrenada en 2003. Hay cierta controversia en ámbitos comiqueros sobre si X-Men fue la película que abrió el camino del éxito cinematográfico a los superhéroes de Marvel. En mi opinión, el éxito de X-Men confirmó lo que ya Blade (Stephen Norrington), había mostrado a los estudios de Hollywood dos años antes, en 1998, que los superhéroes podían ser super rentables en taquilla y merecía la pena invertir en este género.

Dicho esto, considero que el verdadero “game-changer” que lo cambió todo no fue X-Men o Blade, sino el Spiderman de Sam Raimi de 2002. Esta película fue la primera que contó con un gran presupuesto para la época, casi 150 millones millones, más de el doble que X-Men, y recaudó 830 millones de dólares en todo el mundo, confirmando que el cine ya estaba en disposición de mostrar un nivel de espectáculo y “sense-of-wonder” que hasta ahora sólo podía verse en los comics, siempre que los estudios invirtieran en estos conceptos con unos presupuestos a la altura, cosa que como ahora veremos, no pasó en X-Men.

Hoy en día, el reparto de X-Men ya forma parte de nuestros recuerdos. Y debo reconocer que el casting fue un acierto bestial. La película contaba con el gran reclamo de contar con Patrick Stewart e Ian McKellen en los papeles principales de Charles Xavier (Profesor X) y Erik Lehnsherr (Magneto), creando un antogonismo que bebe directamente de los comics de Chris Claremont, presentando a dos amigos ahora enfrentados con visiones contrapuestas sobre la relación de humanos y mutantes. Mientras que Charles Xavier tiene un punto de vista más positivo y aboga por la colaboración entre humanos y mutantes, Erik, superviviente de un campo de concentración durante la 2ª Guerra Mundial, tiene claro que los humanos son capaces de repetir el holocausto, en este caso dirigiendo su odio y miedo contra los mutantes.

Hugh Jackman saltó a la fama gracias a su interpretación de Logan (Lobezno), el misterioso mutante de con garras y esqueleto de Adamantium, un pasado oculto en el misterio y una capacidad de curación sobrehumana. Y aunque su Logan ya es historia del cine, es interesante recordar como este papel le llegó por casualidad días antes del inicio del rodaje, ya que Dougray Scott, el actor que había conseguido el papel, tuvo que abandonar la producción debido a la imposibilidad de compaginar este rodaje con el de Misión Imposible 2, en la que hacía el papel del villano.

El resto del reparto lo completan Anna Paquin como Marie (Rogue), joven mutante que absorbe con el contacto físico los poderes de otros mutantes y la energía vital de los humanos , y que considera sus poderes una maldición, Famke Janssen como Jean Grey, una telépata y telequinética que mantiene una relación sentimental con Scott Summers (Cíclope), interpretado por James Mardsen, el serio jefe de campo del grupo que lanza poderosos rayos por los ojos que sólo pueden de controlados por unas un visor hecho de cuarzo de rubí, y Halle Berry como Ororo Munroe (Tormenta), mutante que controla el clima.

En el lado de los villanos de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, tenemos a Rebecca Romijn como la multiforme Raven Darkolme (Mística), Tyler Mane como Victor Creed (Dientes de Sable), asesino sádico y hombre fuerte de Magneto, y Ray Park como Mortimer Toynbee (Sapo), un mutante muy ágil con una larga lengua. Completa el reparto Bruce Davison como el Senador Robert Kelly, que busca aprobar una ley que obligue al registro de todos los mutantes ante las autoridades, algo que nos recuerda el clásico argumento de Días de Futuro Pasado.

Entrando el materia ya sobre la película, debo reconocer que volver a ver X-Men me ha gustado mucho más de lo que esperaba, ya que pensaba que no habría envejecido demasiado bien. Sin embargo, lo primero y principal es que la película me ha ofrecido un buen entretenimiento.

Tras toda una vida en la que a lo máximo que podíamos aspirar los fans de los comics era a subproductos como los 4 Fantásticos de Roger Corman o a Punisher (1989) de la Canon interpretada por Dolph Lundgren, poder ver en imagen real la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos fue una pasada, flipando con las caracterizaciones de cada personaje protagonista, además de los cameos de estudiantes como Kitty Pryde, Júbilo, Bobby Drake (Hombre de Hielo) o Pyros.

La película se apoya en dos elementos principales, por un lado el conflicto y el carisma de Xavier y Magneto, que son dos caras de la misma moneda, algo que viene casi literalmente de la etapa del comic escrita por Chris Claremont. Junto a esto, tenemos la relación de Logan con la joven Rogue, cuyos poderes de absorción de habilidades la impiden tocar a nadie y la convierten en un personaje perfecto para transmitir la soledad y alienación que sufren los mutantes por culpa de sus poderes. En los comics Logan hace de mentor de Kitty Pryde, por lo que a pesar de cambiar de personaje, esta relación cuadra y considero que es un cambio que no molesta ni afecta en lo fundamental a la adaptación. El carisma de Hugh Jackman se sale en todas sus escenas, y además el guión es un caramelo que permite mostrar un amplio rango de emociones, desde el tío duro que puede con todo al adulto preocupado por una niña a la que debe proteger.

El casting en lo relativo a Charles Xavier, Scott, Jean Grey o Tormenta es maravilloso, y transmiten la esencia de lo que un fan veterano como yo espero ver en una película de los X-Men. La personalidad benigna de Xavier, el choque de personalidades entre Logan y Scott y el triángulo que forman con Jean Grey es 100% comiquero y crean un dinámica super interesante que son la guinda del pastel que hace que la película funcione.

Como comentaba antes, globalmente la película me parece entretenida y me interesan los personajes por el vínculo emocional que tengo con los personajes del comic. Sin embargo, tras el visionado me doy cuenta que lo que hacen en pantalla no es realmente interesante, ni tampoco encuentro nada destacable de su conflicto contra la Hermandad de Mutantes Diabólicos de Magneto.

Constreñidos por un presupuesto insuficiente, los productores desecharon personajes como Bestia o Rondador Nocturno, la Sala de Peligro o los clásicos Centinelas que aparecían en los primeros borradores, optando finalmente por una floja trama en la Estatua de la Libertad en la que Magneto quiere convertir a los principales líderes mundiales en mutantes que resultara barata de rodar. Con ojos de 2020, toda la película tiene el feeling de un episodio piloto de serie de televisión no demasiado inspirado visualmente.

Poder ver una buena adaptación de un comic Marvel fue un sueño hecho realidad. Y al construir Singer la historia a partir del conflicto Xavier-Magneto y el centro emocional de Logan-Pícara-Jean Grey, no me importó que Tormenta tenga literalmente dos frases en toda la película y que lo que diga la coloque como alguien que odia a los humanos por motivos nunca aclarados en las películas. O que Cíclope aparezca relativamente bastante en pantalla pero no haga nada realmente destacable.

Como primera película que establece un universo cinematográfico en 2000, X-Men acertó en la ambientación y en el espíritu a pesar de sus limitados efectos especiales y unas mínimas escenas de acción. La labor de director de Bryan Singer me parece buena en el desarrollo de personajes pero muy plano en lo visual, no sabiendo crear escenas atractivas ni momentos realmente memorables.

Lo X-Men tenían amplio margen de mejora, y afortunadamente las expectativas se sobrepasaron en la excelente X-Men 2, que reseñaré dentro de unos días.

Otro tema que creo interesante comentar es el tema de los trajes de cuero negro. Matrix se estrenó en 1999 y se convirtió en un evento cultural que influyó durante años en todo el cine comercial, no sólo en lo relativo a los efectos especiales y su «bullet-time», sino por su estética. Esta influencia se puede ver claramente en el diseño de producción de X-Men, que optó por eliminar los clásicos trajes de los comics por unos genéricos uniformes de cuero negro. Aparte de unirse a la tendencia marcada por Matrix, la realidad es que ni los productores ni Brian Singer, que recuerdo no era lector de comics, creían que los trajes de colores pudieran funcionar en pantalla, y obviamente si tu mismo no te lo crees no lo vas a mostrar bien.

De hecho, Singer incluyó una broma metatextual en la película sobre esto, cuando tras ponerse los trajes de cuero y Lobezno expresa su desagrado, Cíclope le contestó de modo sarcástico «¿Hubieras preferido un traje de licra?» En ese momento, debo reconocer que la broma funcionó. El problema vino cuando tuvimos que aguantar esa misma broma repetidamente durante casi 20 años (en Logan de 2017 aún hay una mención sobre esto), mostrando a un estudio y unos productores anclados en una estética caduca cuando el género había avanzado sin complejos.

Marvel Studios desmontó esta idea 10 años más tarde en sus películas de Iron Man, Thor o Capitán América, mostrando que el problema no son los trajes, sino de los profesionales que no saben usarlos o no se los creen. Pero tampoco hace falta remontarse tanto en el tiempo, porque sin ir más lejos en 2002 Spiderman, que recuerdo que fue para mi la verdadera «Game-Changer», nos mostró su traje rojo en toda su gloria, enfrentándolo Raimi a un Duende Verde con una chillona armadura verde. Unido a esto, la excelente X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) ya significó la demostración de que los trajes de los X-Men pueden funcionar sin problemas en pantalla, pero te los tienes que creer para comenzar…

En resumen, X-Men me ha gustado y me ha entretenido, aunque para un espectador de 2020 no puede evitar transmitir una sensación de baratillo, sobre todo teniendo en cuenta que series de televisión como Legion o Doom Patrol han mostrado elementos mucho más brillantes y espectaculares que la película de Singer.

Comparto el trailer de la película:

 

X-Men sigue siendo un buen entretenimiento construido a partir del carisma de los personajes que creó una franquicia cinematográfica que se desarrolló durante 20 años. A pesar de la sensación de baratillo que transmite para un espectador de 2020, merece la pena recuperar la película.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Una historia de violencia de David Cronenberg (Prime Video)

David Cronenberg firmó con Una historia de violencia una de sus película más redondas, con un increíble Viggo Mortensen, en la que fue la primera de sus tres colaboraciones. Aprovechando que está disponible en Prime Video, hoy quiero recomendarla.

PUNTUACIÓN 8.5/10

Fecha de estreno: 2005.

Director: David Cronenberg.

Guión: Josh Olson, adaptando la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke.

Interpretado por: Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris y William Hurt.

Disponible en: Prime Video.

Tom Stall (Viggo Mortensen) vive tranquilamente con su mujer (Maria Bello) y sus dos hijos en un pequeño pueblo de Indiana, donde nunca pasa nada. Pero un día, tras evitar un robo en su restaurante, no sólo es considerado un héroe por todos, sino que además atrae la atención de los medios de comunicación. En estas circunstancias, recibe la extraña visita de alguien que asegura conocer su pasado… (FILMAFFINITY)

Antes de Una historia de violencia, David Cronenberg (Toronto, 1943) era principalmente conocido por una filmografía perturbadora inicialmente adscrita a los géneros del terror y la ciencia ficción, con títulos como Scanners (1981), La mosca (1986), El almuerzo desnudo (1991) o eXistenZ (1999). Es uno de los principales creadores y máximo exponente del género “body horror” o terror corporal, en el que aborda los miedos de la raza humana ante las enfermedades y las transformaciones físicas y psicológicas que provocan.

Sin embargo, Una historia de violencia supuso un cambio importante en su filmografía, al optar por una historia de género negro construida a partir del realismo que fue unánimemente alabada por crítica y público, siendo nominada en los Oscars de ese año en las categorías de Mejor Actor Secundario (William Hurt) y Mejor Guión Adaptado (Josh Olson). La película significó la primera colaboración de Viggo Mortensen con el director canadiense, que tuvo su continuación con las también notables Promesas del este (2007) y Un método peligroso (2011) .

En palabras del propio Cronenberg, el título de Una historia de violencia, además de ser el título de la novela gráfica en que se inspira la película, tiene para él tres significados: La historia de una persona con un largo historial de violencia; una reflexión sobre el uso histórico de la violencia como un medio para resolver disputas; y por último, como Darwinista convencido que es, cómo la naturaleza innata de los seres vivos provoca que sólo los mejores y más fuertes sobrevivan, reemplazando a los menos capaces que acaban extinguiéndose.

La película muestra la historia de un hombre aparentemente normal que vive una vida monótona y sin sobresaltos que se ve obligado a recordar una parte de su pasado que creía olvidada para sobrevivir. De hecho, Cronenberg utiliza una gran parte del primer arco a mostrarnos diferentes momentos de su vida para resaltar esta normalidad que luego saltará por los aires. Tom es el dueño de una cafetería de un pequeño pueblo sin mucha clientela al que su bella e inteligente mujer, Edie, tiene que llevar al trabajo cuando su coche se estropea. Su hija pequeña Sarah tiene pesadillas por la noche pensando en monstruos dentro de armarios y su hijo Jack sufre el acoso del típico matón de instituto e intenta pasar lo más desapercibido posible. Lo normal para una familia americana que vive en un área rural de los Estados Unidos.

El uso de la violencia para resolver conflictos es el tema fundamental de la película, y no sólo Tom tomará decisiones difíciles antes situaciones peligrosas sino que también su hijo Jack tendrá que enfrentarse a sus propios problemas, y quedará claro que los genes de su padre están firmemente asentados en su ADN. Aunque Cronenberg no pretende dar respuestas, ante la pregunta de si somos lo que dictan nuestros genes o fruto de la educación que recibimos, la respuesta acaba siendo seca y brutal.

Merece la pena detenerse en las interpretaciones de la película, que sin duda son uno de los elementos más destacables. Viggo Mortensen ha afirmado que para él esta película es una de las mejores en las que ha participado y una perfecta muestra de género negro. Realiza un despliegue actoral impresionante que debería estudiarse en todas las escuelas de interpretación. Su personaje, Tom, es a la vez dos personas diferentes, su yo presente que simboliza lo que aspira a ser y su yo pasado que creía enterrado. Mortensen realiza una interpretación contenida alejada de histrionismos en la que el brillo de sus ojos, su expresión corporal e incluso pequeños tics indican de forma prodigiosa ante qué Tom estamos.

Por su parte, Maria Bello como su mujer Edie está genial como una persona que ve como toda su ordenada y perfecta vida salta por los aires. Bello está perfecta en su papel y Cronenberg la muestra como una diosa griega de belleza perfecta y salvaje, con dos escenas de elevado contenido sexual que no son gratuitas sino que sirven para describir a los personajes, algo que Cronenberg ya empleó en la polémica Crash (1996).

Junto a ellos, hay que destacar a un contenido Ed Harris que transmite desde el primer fotograma que a pesar de su educación y su correcta sonrisa es un hombre extremadamente peligroso. William Hurt por su parte realmente aparece sólo en una escena, pero su carisma monopoliza los minutos que está en pantalla.

Cronenberg nos muestra la violencia de forma brutal y sin efectismos, un destello que dura un segundo y que altera para siempre la vida de los que la sufren. Quizá por eso impacta tanto al espectador. La película cuenta además con unos contenidos 97 minutos que son un prodigio de síntesis, dejándonos con un final abierto perfecto. Cuando se ha abierto la Caja de Pandora, ¿es posible volver a atrás y hacer como si nada hubiera sucedido? El director deja que seamos los espectadores los que contestemos a esa pregunta.

Comparto el trailer de la película:

Una historia de violencia triunfa en todo lo que plantea, y dentro de su simplicidad, o precisamente por ella, me ha parecido una pasada. Una película que merece mucho la pena.

PUNTUACIÓN 8.5/10

 

* Este texto se publicó originalmente en el nº5 del Fanzine El Colmo publicado online este mes de mayo.

 

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Crítica de Los Vengadores de Joss Whedon (Marvel Cinematic Universe 6)

2012 fue un gran año para los fans del cine de superhéroes, al estrenarse Los Vengadores, la unión de los héroes más poderosos del Marvel Cinematic Universe. Joss Whedon creó un espectáculo increíble que hizo que nuestra cabeza saltara por los aires y que se convirtió en historia del cine.

PUNTUACIÓN: 9/10

Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia SHIELD, decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel «Los Vengadores», el legendario grupo de superhéroes formado por Iron Man, Hulk, Thor,Capitán América, Viuda Negra y Ojo de Halcón. (FILMAFFINITY)

Tras cinco películas previas y cuatro años desde el estreno de Iron Man en 2008, llegó el momento que todos los fans soñábamos, ¡ver juntos a los Vengadores! Ahora parece un encargo fácil, pero Joss Whedon tenía sobre sus hombros una enorme responsabilidad, y el resultado fue muy superior a los sueños más locos de los lectores de los cómics Marvel.

A partir de una historia suya y de Zack Penn, que aparece acreditado aunque Whedon afirma que no tuvo en cuenta su guión para escribir la historia que finalmente se estrenó, Whedon escribió un guión centrado en la caracterización y en las relaciones de los personajes, construyendo una tensión que explotaría en una última hora glosiosa. Aunque al final la historia podría ser la típica de personas muy diferentes que deben aprender a trabajar en equipo por el bien común, Whedon consigue atraparnos gracias a unos diálogos maravillosos, una perfecta caracterización de los héroes y un estupendo sentido del humor.

Whedon ahora parece que era un seguro de éxito, pero en 2010 cuando fue contratado la cosa no estaba ni mucho menos clara. Guionista y productor de series de televisión con un éxito clamoroso, Buffy Cazavampiros (1997-2003), pero también un sonado fracaso como fue la cancelación de Firefly tras solo 1 temporada en 2003, serie por otro lado incomprendida y que ha alcanzado la categoría de culto, nunca había realizado una película de gran presupuesto, y de hecho Vengadores fue su segunda película como director tras Serenity (2005).

En el lado de los comics, su excelente etapa en Astonishing X-Men de 25 números junto a John Cassaday entre 2004-2008 confirmaba que era un gran fan de los comics Marvel y de todos sus personajes. Este amor a los comics sí llamó la atención de Marvel y de Kevin Feige, que apostaron desde el principio por él. Marvel quería hacer películas que transmitieran la esencia de sus personajes sin ser necesariamente una traslación de una historia concreta de los comics, y parecía que en Whedon habían encontrado un alma gemela. Aunque esto en si mismo no garantizaba el éxito en el cine, al tratarse de medios completamente diferentes.

Para Vengadores, Feige contó con Jon Favreau (Iron Man 1 y 2) para conseguir que todo pareciera una continuación fluida sin diferencian visibles, además de tener como consultores a algunos de los jefazos de Marvel Comics como Joe Quesada o Brian Michael Bendis para que la película mantuviera el feeling correcto. Además, aunque Disney había comprado Marvel en 2009, en la película sigue apareciendo Paramount como co-productora debido a los acuerdos previos, aunque no realizó ninguna labor en la película.

Otro hecho que merece la pena ser destacado es que la película comenzó su preproducción mucho antes de que Thor y Capitán América: El Primer Vengador se estrenaran en 2011, y durante todo ese tiempo cabía la posibilidad de estar haciendo una película protagonizada por personajes cuyas películas hubieron fracasado en taquilla y no fueran populares. Por suerte, eso no llegó a suceder, aunque hay que reconocer que tampoco fueron taquillazos, pero sí demuestra la fe que Marvel Studios tenía en su plan para Los Vengadores y en estos personajes.

Tras películas como Vengadores Infinity War o Vengadores Endgame, parece que nos hemos acostumbrado a ver en pantalla a un casting masivo de estrellas. Pero en 2012 fue un verdadero sueño hecho realidad poder disfrutar de una película con un casting tan enorme. Protagonizada por  Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson y Jeremy Renner como los Vengadores Tony Stark (Iron Man), Steve Rogers (Capitán América), Bruce Banner (Hulk), Thor, Natasha Romanoff (Viuda Negra) y Clint Burton (Ojo de Halcón), a los que había que añadir a Tom Hiddleston (Loki), Clark Gregg (Agente Coulson), Cobie Smulders (Agente Maria Hill), Stellan Skarsgård (Doctor Selvig), and Samuel L. Jackson (Nick Fury). El hecho de haber disfrutado de 5 películas previas que habían presentado a los personajes y mostrado toda su fuerza y personalidad es un hayazgo nunca antes visto cinematográficamente.

La gran sorpresa de Los Vengadores fue la contratación de Mark Ruffalo como el nuevo Bruce Banner, tras no renovar a Edward Norton tras El Increíble Hulk. Para mi Norton fue un Banner increíble, el mejor que he visto en imagen real, pero Ruffalo consiguió hacer suyo a un personaje complejo que se sabe que es una bomba de relojería a punto de estallar. Jeremy Renner tuvo un pequeño cameo en Thor y fue el Vengador con menor papel en la película, aunque sabe sacar todo el partido posible a las escenas en las que aparece. Y a pesar de ser la única mujer y no contar con superpoderes, Scarlett Johansson muestra una personalidad brutal al mismo nivel que l trinidad formada por Tony Stark, Steve Rogers y Thor , que tuvieron sus propias películas para llamar la atención del gran público.

Whedon contó con la colaboración del director de fotografía Seamus McGarvey para crear un montón de momentazos más grandes que la vida que fueron como si las páginas de los comics cobraran vida como nunca antes lo habiamos visto. Junto a McGarvey, el veterano Alan Silvestry que ya había escrito la banda sonora de Capitán América: El Primer Vengador, creó la música que ya forma parte de nuestras vidas.

El diseño de producción de la película es otro elemento super destacado, y sabe transmitir la escala de amenaza que se le suponen a Los Vengadores, con momentos super chulos como el primer vuelo del Helicarrier de Shield, las batallas entre personajes que son 100% comiqueras y la batalla en Nueva York que marcó un standard cinematográfico para la época. Los Vengadores cuanta con unos efectos especiales de ultimísima generación que nos dejó a los espectadores con la boca abierta.

Entrando ya en la valoración de la película en si tras el último visionado, lo primero que sorprende es lo bien que Whedon enlaza las primeras escenas, saltando de un personaje a otro de forma super fluida, gracias sin duda por un perfecto montaje, obra de Jeffrey Ford y Lisa Lassek. Y el caso es que el comienzo con Loki destruyendo una instalación subterránea de SHIELD realmente daba más sensación de un episodio de Buffy con algo más de presupuesto que una película de gran presupuesto. Y desde luego, nada que ver con el alucinante climax final en Nueva York.

Whedon construye toda la película mostrando las diferentes personalidades de los protagonistas y como el inevitable choque de egos muestre que la posibilidad de que estas personas llegaran a trabajar juntas pareciera una quimera. La primera pelea de Iron Man y Thor, con el Capitán América llegando para detenerla, es puro comic y es uno de los momentazos de la película. Si hasta ese momento podían haber dudas sobre si la película iba a estar bien, esta escena ya nos confirmó que esta película iba a ser una pasada.

Además de las personalidades contrapuestas gracias a los brillantes diálogos de Whedon, otro elemento muy interesante es la forma en que Whedon juega con nuestras expectativas y va creando una tensión creciente. Esto explica que Hulk no aparezca hasta pasada una hora y media de película, protagonizando una chulísima pelea con Thor primero y una aparición estelar en Nueva York. O la imagen de los 6 héroes juntos, algo que llevábamos esperando desde la primera escena y que se hizo de rogar hasta casi dos horas de película. Las grandes escenas tienen que sentirse merecidas, y Whedon construyó todo el guión para que cuando estos momentos llegaran, consiguieran un impacto increíble en el espectador.

Aunque la popularidad de Tony Stark (Robert Downey Jr.) hizo que Whedon le guardara las mejores frases y algunos momentos de humor que funcionan super bien, Whedon tiene tiempo de asegurarse que todos los personajes tengan su momento de gloria. No solo los seis Vengadores, sino que incluso Nick Fury o Coulson tienen momentos super potentes durante la película.

El carisma de Loki (Tom Hiddleston) fue una de las principales sorpresas de Thor (2011), por lo que no sorprende que él sea el gran villano de esta película, lo que además servía para homanajear los comics clásicos de Stan Lee y Jack Kirby, dado que Loki fue también el primer villano en el comic. Loki aportaba el carisma, y su recién adquirido ejército de Chitauris ofrecía la amenaza planetaria digna de estos héroes. Además, proporcionan un enemigo no humano que no ofreciera ningún dilema moral cuando los héroes acabaran con ellos, algo que veremos también en la continuación Vengadores: La era de Ultron (Joss Whedon, 2015).

Tras una épica batalla en Nueva York con una escala como nunca habiamos visto en una película de superhéroes, 2012 se convirtió en el año en que las películas superaron a los comics en acción increíble, algo que hasta ese momento había sido uno de los grandes valores de los comics. Y encima, la esperada escena post-créditos hizo que nuestra cabeza explotara por los aires al mostrar la primera aparición de Thanos, que adelantan que las amenazas que tendrían que enfrentarse iban a ser aún más grandes de lo esperado.

Los Vengadores me sigue pareciendo una película casi perfecta. De hecho, el único elemento menos bueno sigue siendo para mi el casco del Capitán América, que intentaron hacerlo demasiado fiel a los comics y en mi opinión no funciona en imagen real. Ya os imagináis que si este es todo el problema que le veo, es que la película me gusta. Y me gusta mucho.

Con acción más  grande que la vida, personajes fieles a su espíritu comiquero que tuvieron momentazos increíbles y una tensión con creciente con un climax espectacular, Los Vengadores sigue siendo una de las mejores películas del género superheroico y del cine de entretetenimiento en general.

Con un masivo presupuesto de 220 millones de dólares, la película se convirtió en un fenómeno cultural en todo el mundo, recaudando 650 millones en USA y más de 1500 millones globalmente, siendo durante varios años la tercera película más taquillera de la historia por detrás de Avatar y Titanic. Vengadores además batió records de taquilla como el de superar en los USA los 200 millones de recaudación en su primer fin de semana.

Este éxito masivo convirtió a Marvel Studios en uno de los grandes estudios de Hollywood y aseguró una independencia económica para seguir haciendo las películas que quisiera basadas en los personajes de los comics de siempre. Pero esa… es otro historia.

Comparto el trailer de la película:

Los Vengadores hizo historia y convirtió a los personajes de Marvel en iconos conocidos en todo el mundo. La película 8 años después continúa siendo modélica, ofreciendo un estupendo entretenimiento a todo tipo de espectadores, sean fans o no de los comics.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Tyler Rake de Sam Hargrave (Netflix)

Netflix ha estrenado Tyler Rake, película producida por los hermanos Russo (Vengadores Endgame) y dirigida por su coordinador de escenas de acción y especialista Sam Hargrave, que es un espectacular ejercicio de estilo con un Chris Hemsworth protagonista de unas coreografías increíbles que convierten esta película en visionado obligado para todos los fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 8/10

Cuenta la historia de Tyler Rake (Hemsworth), un mercenario que ofrece sus servicios en el mercado negro, y al que contratan para una peligrosa misión: rescatar al hijo secuestrado de un capo de la mafia india que se encuentra en prisión. En el turbio submundo de los traficantes de armas y los narcos, una misión que se preveía letal pasa a convertirse en un desafío prácticamente imposible que cambiará para siempre las vidas de Tyler y el chico. (FILMAFFINITY)

Joe Russo escribe el guión de esta película que me sorprende descubrir está basado en una novela gráfica: Ciudad, de Ande Parks e ilustrada por Fernando León González. Esta novela gráfica está realizada a partir de una historia de Parks junto a los hermanos Joe y Anthony Russo, lo que me induce a pensar que quizá sirviera a modo de storyboard para vender mejor la película. En todo caso, me provocado mucha curiosidad, a ver si la puedo comprar a ver qué tal.
HenryJackman (otro colaborador habitual de los Russo), realiza la música junto a Alex Belcher, y la película cuenta con fotografía de Newton Thomas Sigel y un montaje alucinante de Peter B. Ellis y Ruthie Aslan. La película fue rodada en Bombay (India) y otras localizaciones en Tailandia y Bangladesh.

Chris Hemsworth es el omnipresente protagonista y principal reclamo comercial de la película, además de realizar funciones de productor. Teniendo en cuenta que está en pantalla el 95% del metraje y la complicación técnica de rodar todas las escenas de acción, planteadas como unos larguísimos planos secuencia, creo que su participación en la película es todo un éxito.

Junto a Hemsworth, tenemos a David Barbour (Stranger things) en un pequeño papel entiendo que también de cara a tener un reclamo internacional. El resto del reparto son actores asiáticos, entre los que destacaría a Rudhraksh Jaiswal como Ovi, el niño secuestrado al que Rake tendrá que rescatar, y Randeep Hooda como Dani, un esbirro del padre de Ovi que tiene sus propios planes para rescatar a Ovi y que protagoniza unos combates bestiales con Hemsworth.

Rake, o Extraction en su versión internacional, es un triunfo monumental. No puedo expresarlo con otras palabras. Viendo la película, entiendo que Hemsworth quisiera protagonizarla, ya que suponía un desafío actoral increíble que pongo al mismo nivel que el que supuso a Keanu Reeves rodar Matrix o John Wick. Si, esta película era un desafío increíble y para un actor rodar un drama lacrimógeno no creo que suponga un desafío tan complejo como esta película en la que aparentemente ha rodado él todas las brutales escenas de acción.

Si los Russo querían que esta película sirviera de carta de presentación para su director Sam Hargrave, especialista y coordinador de las escenas de acción de los Russo, el éxito es total. Tyler Rake es un apabullante ejercicio de estilo que buscaba recrear la potencia visual del cine de acción asiático, y ofrece una película que puede mirar de tú a tú a algunos clásicos del género.

Los larguísimos planos secuencia de varias escenas de acción me han volado la cabeza, al igual que ver a Hemsworth realizar todas las complejas y salvajes coreografías de acción. La película me ha dejado con ganas de volver a verla, no solo por ver de nuevo estas escenas, sino también para analizar su montaje y ver dónde han podido cortar durante estas escenas, ya que el montaje me ha parecido espectacular.

Dentro que el guión está planteado desde la acción, me parece que Joe Russo cumple con nota, ya que plantea varios giros y traiciones interesantes que consiguen que la película nunca aburra, y dota al personaje de Hemsworth de la profundidad justa para que no sea simplemente un Terminator que acaba con todo el mundo a su paso.

El estreno de la película en Netflix en estos momentos de confinamiento creo que va a suponer que millones de personas en todo el mundo vayamos a ver la película en este fin de semana de estreno, sin duda muchas más de las que la hubieran visto en salas comerciales. En mi caso, me alegro mucho de haberla visto y no puedo más que recomendarla a todos los fans del cine de acción, vais a disfrutarlo muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

Tyler Rake es un must-watch absoluto. Si te gusta el cine de acción no hay excusas, tienes que verla.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Booksmart (Superempollonas) de Olivia Wilde

Booksmart (Superempollonas) es el debut en la dirección de la actriz Olivia Wilde y es una divertidísima comedia adolescente llena de personalidad gracias a un inteligente guión y a unas maravillosas protagonistas, que no te puedes perder ahora que está disponible en Prime Video.

PUNTUACIÓN: 8/10

Dos excelentes estudiantes y grandes amigas, en la víspera de su graduación de su instituto, de repente se dan cuenta de que podrían haberse esforzado algo menos en clase y haberse divertido más. Así que deciden hacer algo al respecto para compensar tanto estudio y tan poca diversión: recuperar los años perdidos en una noche loca. (FILMAFFINITY)

Olivia Wilde es una actriz que se hizo muy popular gracias a la serie de televisión House. En su salto al cine ha protagonizado Tron Legacy (2010) o Cowboys & aliens (2011) y Rush (2013), películas que no tuvieron suerte de cara a la taquilla. Booksmart es su primera película como directora y el resultado no podía ser mejor.

Booksmart cuenta con un guión firmado a cuatro manos por Emily Halpern, Sarah Haskins, Katie Silberman y Susanna Fogel. La idea de una típica película de fiestas estudiantiles pero planteada desde el punto de vista de dos chicas empollonas sabe jugar con algunos tópicos del género aportando un giro divertido y muy chulo que hace la película pase en un suspiro.

De Booksmart quiero destacar la música y selección de canciones de Dan the Automator que me ha parecido genial para transmitir el feeling adolescente, así como un frenético (en el buen sentido) montaje de Jamie Gross que no permite un segundo de aburrimiento, unido a la fotografía de Jason McCormick.

El gran hallazgo de Booksmart son sus dos maravillosas protagonistas interpretadas por Kaitlyn Dever (Amy) y Beanie Feldstein (Molly). La química que muestran en pantalla mientras van metiéndose en situaciones a cual más disparatada me ha encantado. Lo mejor es que transmiten de maravilla la ansiedad adolescente y como tras años centradas únicamente en los estudios se dan cuenta en el último momento que se han perdido otras muchas otras cosas. Amy y Molly se comportan como lo harían dos adolescentes reales, al menos yo compro desde el minuto uno.

Pero además de ellas, la película ha juntado a un casting muy acertado de jóvenes actores entre los que encontramos a Billie Lourd, Diana Silvers, Molly Gordon, Noah Galvin, Skyler Gisondo o Austin Crute, que ayudan a crear situaciones super divertidas.

Otras comedias adolescente han caído en chistes fáciles de “culo, pedo, pis” o en la sexualización excesiva de muchas escenas. A pesar de que las protagonistas buscan a sus amores platónicos mientras van de fiesta y que hay borracheras y consumo de estupefacientes, todo está manejado con mucha inteligencia gracias a un guión brillante, en mi opinión. Las situaciones se plantean en muchos casos rompiendo tópicos y

Booksmart además va al grano, son 102 minutos a los que no les sobra ni una coma y que no se recrea en situaciones repetitivas, consiguiendo divertir y regalarnos un final perfecto. Normalmente suelo comentar en todas las reseñas algún elemento menos bueno, pero en Booksmart no encontré ninguno, creo que es una estupenda comedia que triunfa en todo lo que propone y que cumple sobradamente su objetivo de entretenimiento.

La película se estrenó en cines en 2019 pasando completamente desapercibida, lo cual me parece una autentica pena, empezando por mi, ya que no me llamó lo suficiente para pagar por verla en pantalla grande. Sin embargo, ahora que se ha estrenado en Prime Video ya no hay excusas que valgan, hay que verla sí o si, sobre todo si quieres pasar un buen rato.

Comparto el trailer de la película:

Booksmart es una notable y divertidísima comedia que es todo corazón y que me ha encantado y quiero recomendar a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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