Vuelvo al mundo de Harrow Country con el segundo volumen de Historias de Harrow County editado por Norma Editorial, en el que los creadores Cullen Bunn y Tyler Crook han contratado a la dibujante Emily Schnall como nueva artista oficial de la colección.
PUNTUACIÓN: 6/10
ACOMPAÑA A BERNICE AL PELIGROSO Y MÁGICO MUNDO QUE SE OCULTA BAJO EL SUELO DE HARROW COUNTY
La premiada serie de terror de Cullen Bunn (Bone Parish, Los dementes) y Tyler Crook (AIDP, Petrogrado) regresa con una nueva historia. Tras la desaparición de su amiga duende al cruzar un extraño portal, Bernice se debate entre sus responsabilidades como protectora de Harrow County y su deseo de ir a su rescate. Su decisión la llevará a conocer a las hadas conocidas como la Buena Gente y descubrir que han sido sometidas por seres.
Este volumen recopila Tales from Harrow County. Fair folk 1-4 USA.
Cullen Bunn escribe novelas gráficas, cómics, relatos y novelas. Es el autor de The Sixth Gun, The Damned, Helheim y The Tooth, publicados por Oni Press; Harrow County, publicado por Dark Horse (y Norma Editorial en España); El hombre vacío, The Unsound y Bone Parish, publicados por Boom! Studios; Dark Ark, Unholy Grail y Brothers Dracul, publicados por AfterShock Comics; Regression y Cold Spots, publicados por Image Comics. También ha escrito en series como Asgardianos de la galaxia y varias de Masacre para Marvel Comics.
Tyler Crook es célebre sobre todo por su trabajo en la serie AIDP y por su novela gráfica Petrograd, escrita por Philip Gelatt y publicada bajo el sello Oni Press. Durante los años noventa trabajó en el ámbito de los videojuegos y desarrolló, entre otros, un juego sobre Beavis y Butthead, los célebres personajes de animación creados por Mike Judge. Actualmente compagina su labor en el desarrollo de juegos con su carrera en el ámbito del cómic, por la que se le concedió el premio Russ Manning en 2012. Vive en Oregón con su esposa y sus muchas mascotas.
Emily Schnall es una artista que creció limpiando huesos, dibujando críptidos y leyendo demasiado sobre dinosaurios. Actualmente ilustra cómics, tarjetas de felicitación, etiquetas de cerveza y alguna que otra criatura criptozoológica. Cuando no está ocupada haciendo dibujos sola en una habitación, a Emily le gusta acariciar gatos, buscar setas y enseñar técnicas de comunicación científica a otros artistas. No puede dejar de hacer esculturas de papel maché a tamaño natural de animales extintos y se está quedando sin sitios donde colocarlas.
En lo referido a historias sobrenaturales, Harrow County de Cullen Bunn y Tyler Crook se convirtió en uno de mis comics favoritos. Y tengo claro que sus creadores también sabían que era una historia muy especial, dado que no quisieron dejarla al finalizar la primera serie. Gracias a eso nació esta colección, Historias de Harrow County, en la que el protagonismo pasó de la ausente Emmy a su amiga Bernice, que es la encargada, porque nadie más puede, de mantener la paz entre los seres humanos y los seres sobrenaturales que viven en este condado de los Estados Unidos durante la década de 1930.
Quizá el principal problema de este spin-of es que NO lo dibuja Tyler Crook, cuyo arte atmosférico y dramático ofrecía el plus de calidad que necesitaba la historia de Cullen Bunn. El primer volumen de Historias de Harrow County tuvo dibujo de Naomi Franquiz y casi consiguió mantener el nivel de Crook, gustándome también bastante. Sin embargo, a Emily Schnall, la dibujante de este segundo volumen, la he visto mucho más floja. Floja a la hora de incorporar a la página el feeling perturbador de este mundo en el que existen los seres sobrenaturales, pero también a la hora de diseñar a los diferentes seres que conoceremos en este arco. Debido al dibujo de Schnall se pierde en este volumen el tono de terror que nos acompañó hasta ahora, lo cual es un problema a la hora de disfrutar de este comic.
Y esto es una pena, porque el viaje subterráneo que Bunn ha preparado para Bernice y su novia Georgia hubiera sido mucho mejor de haber tenido el tono apropiado que Schnall no es capaz de recrear. Bunn como siempre ofrece una buena historia que va al grano desde su primera viñeta en la que continúa el cliffhanger con el que terminó el volumen anterior. Además, esta historia sirve para hacer crecer el lore de los seres sobrenaturales que viven en el condado de Harrow, dejando unas repercusiones que seguro van a tener su importancia de cara al futuro.
Aunque reconozco que me hubiera gustado que el dibujo me hubiera gustado más, el hecho que ya se haya publicado el tercer volumen en el que Bunn, Crook y Schnall nos contarán qué ha estado haciendo Emmy durante todo el tiempo en que vivió lejos de Harrow County hace que sea una compra obligada.
Comparto las primeras páginas del comic:
Historias de Harrow County es un comic estupendo que sacia mi sed de historias sobrenaturales, aunque este volumen haya sido un poco más flojo que los anteriores.
PUNTUACIÓN: 6/10
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Segundo número de Ultimate Invasion, miniserie de cuatro entregas en la que Jonathan Hickman y Bryan Hitch están reiniciando una nueva versión del universo Ultimate.
PUNTUACIÓN: 6/10
El Hacedor ha desarrollado un plan para conseguir que Los Héroes Más Poderosos de la Tierra nunca lleguen a convertirse siquiera en héroes. Se trata de rehacer la historia del Universo para que sea exactamente lo que él quiere que sea.
Este número de Panini incluye Ultimate Invasion 2 USA.
Reconozco que no me gustó la tomadura de pelo que Hickman se cascó en el primer número de esta miniserie en el que ponía la venda antes de la herida ante lo que parecía una historia nada original de viaje al pasado para cambiar el elementos clave que tendrán su repercusión en el presente, con la novedad de no realizarlo en la tierra 616 habitual sino en una tierra alternativa 6160.
En lo referido al dibujo, Bryan Hitch colabora con sus habituales Andrew Currie en el entintado y Alex Sinclair en el color, consiguiendo resultados espectaculares. De hecho, es el dibujo el que mantiene a flote la miniserie, a falta de un posible último giro de Hickman. Es un placer disfrutar de un Hitch on-fire mientras reimagina un nuevo mundo Ultimate con cambios sustanciales como que Howard Stark es Iron Man, los 4 Fantásticos no recibieron la dosis de rayos cósmicos o Asgard está gobernada por Loki. Hay un par de viñetas con el vuelo de Iron Man que son un auto-homenaje de The Ultimates 1, y ofrece un espectáculo digno de alabanza. De hecho, en la melé que se forma en la gran escena de acción de este número ofrece toda su habilidad como narrador incluyendo montones de personajes en la página. En mi opinión, estamos ante un comic en que sólo el dibujo justifica su lectura.
El problema es que Hickman ha planteado el enésimo What-if? en la que un suceso cambia el pasado y ofrece una Tierra alternativa a la que estamos acostumbrados. Y esta historia está llena de convenciones esperables en una historia de este tipo y chorradas absurdas para provocar un conflicto que no acaba de funcionar porque no hay ninguna conexión emocional con nada de lo que nos cuenta ni los personajes que lo protagonizan.
Empezando con que el Hacedor (la versión malvada de Reed Richards del antiguo universo Ultimate 6160) ha maniobrado en la sombra para quitarse de en medio a los héroes que podrían enfrentarse a él, pero lo ha hecho aparentemente sin que nadie sepa de su participación de esos cambios. En este comic no llega a explicarse porque el presente del universo 6160 es «malvado» y necesita de una revolución, ni como digo nos importa ninguno de los personajes que aparecen. Para empeorar las cosas, a pesar del estupendo dibujo de Hitch, Hickman plantea una pelea con DECENAS de copias del Capitán América, Thor, Visión o el Hombre Gigante que resulta absurda y provoca la desconexión del lector ante lo que nos cuenta. Cuando entras en historias de viajes en el tiempo te arriesgas a entregar una historia ridícula sin tensión ninguna, y ese es precisamente el gran problema de este comic.
Luego aparte tenemos el propio WTF del comic, que es la sorpresa sobre que el Hacedor le cuenta a Howard Stark que fue Stark quien construyó la máquina del tiempo que está utilizando quien sea que esté enviando desde el futuro estas versiones futuras de héroes, sólo que aún no lo ha hecho. Una versiones que se parecen a la versión actual de los Vengadores en Tierra-616 porque patata. Y con una Stark que no tendría ninguna necesidad de construir nada dado que tiene una vida más que confortable y exitosa en esta tierra, aparte que él nunca tuvo los conocimientos para poder construir una máquina del tiempo. Todo lo referido a la historia de Hickman es un absurdo tras otro, con el añadido de la desconexión emocional ante lo que nos cuenta, por muy buen dibujo que tenga el comic.
En realidad, por lo leído hasta ahora narrativamente no hay ninguna diferencia entre este Ultimate Invasion y cualquier comic de cambios temporales de la realidad como Heroes Reborn de Jason Aaron y Ed McGuinness con el Escuadrón Supremo. De hecho, encuentro el comic de Aaron más disfrutable, empezando porque tuvo más espacio en plantear el mundo y el conflicto, consiguiendo que los personajes nos importaran, cosa que no ha sucedido en la historia de Hickman. Y más honesto, pensando que el evento de Aaron tenía un ADN de entretenimiento ligero que no engañaba a nadie, mientras que esta miniserie se vende como una historia IMPORTANTE, pero en realidad nos está ofreciendo exactamente lo mismo. El único elemento distintivo es que Marvel ha decidido que lo que sea que pase en esta miniserie va a tener continuidad con nuevas colecciones ambientadas en este universo Ultimate relanzado, frente a las decenas de historias alternativas que terminaban con el retorno al status-quo previo.
A todo esto, como la miniserie de Hickman y Hitch es de tan sólo 4 números, de alguna manera tenemos estamos ya dirigiéndonos hacia el climax final, un desenlace que tendría que tener a los Illuminati de la Tierra-616 como actores principales. Si no fuera así sería otra ridiculez, espero que Hickman no me haga quedar mal y Reed Richards y el resto de héroes aparezcan para ayudar a solucionar el problema creado por El Hacedor. El mes pasado comenté en positivo que al menos el primer número de esta miniserie me dejó con ganas de saber cómo continuaba la historia. Lamento decir que eso no ha sucedido en el comic de este mes por todo lo comentado anteriormente. Sin embargo, ya puestos compraré el resto de la miniserie para ver cómo termina Hickman la historia. Dicho esto, si en lugar de 4 números fueran 6 u 8 números, hay muchas posibilidades que no completaría la miniserie.
Comparto las primeras páginas del comic:
Ultimate Invasion es un comic correcto en el que el dibujo de Hitch marca la diferencia, dentro de la sensación de What if? ampliado que tiene la historia de Hickman.
PUNTUACIÓN: 6/10
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BRZRKR, el comic creado por Keanu Reeves, Matt Kindt y Ron Garney en Boom Studios, con color de Bill Crabtree, alcanza el final en su tercer volumen, que he podido leer esta semana y hoy quiero analizar.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
En el último volumen de esta serie que bate récords, ¡descubre los antiguos misterios de los orígenes de nuestro antihéroe y su destino final!
Mientras se desata toda la furia de B., un nuevo descubrimiento promete traer las respuestas que ha estado buscando durante siglos. Pero mientras el equipo viaja para descubrir por fin los misterios del nacimiento de B., ¿está por fin cerca del final de su fatal objetivo, o serán en vano sus violentos esfuerzos?
Escrito por el icónico Keanu Reeves y el escritor superventas del New York Times Matt Kindt (Folklords, Grass Kings), e ilustrado por el aclamado artista Ron Garney (Lobezno, Capitán América), se desarrolla el último capítulo épicamente brutal, ¡que pronto será adaptado para Netflix!
Este tercer volumen de BRZRKR recopila los números 9-12 USA que sirven para cerrar esta historia.
Empecé la lectura de BRZRKR con muchas ganas con su primer volumen, pero ya en el segundo empezó a sobrevolar la idea que igual Keanu Reeves y Matt Kindt no habían acertado la historia. Y esta sensación queda confirmada tras leer el final de esta historia, en el que se suponía que iban a darse las explicaciones sobre el origen del padre sobrenatural de Unute (el personaje que tiene la apariencia de Keanu) y su papel en el planeta Tierra, al ser o formar parte de un Propósito misterioso. Pero al final, nos hemos quedado con las ganas de saberlo, al mantener la historia por derroteros lo más ambiguos e indefinidos posibles. En números anteriores se sugirió que Unute transmitió conocimientos de una cultura a otra a lo largo de los siglos, siendo por tanto una especie de mecanismo de defensa o protección del planeta que ayudó al desarrollo de la raza humana, pero esto al final queda en el terreno de la especulación dado que los autores prefieren no resolverlo.
En cierto sentido todo llega a una conclusión satisfactoria para los principales personajes. Unute buscaba la forma de poder morir tras milenios de matanza y soledad. Caldwell buscaba una forma de clonarlo para controlar sus poderes, mientras que Diana quería ayudar a Unute a dejar marchar su dolor y poder pasar página con su vida. Y los tres consiguen lo que anhelaban justo para el climax final. De hecho, otra fuente de dolor para Unute era el no poder tener hijos con las mujeres mortales con las que vivió, y también en eso obtiene satisfacción en este final. No sólo ellos, porque el alienígena Propósito también necesitaba un nuevo conducto con el que mantener su presencia en el planeta y extender su semilla alienígena en la Tierra, y también puede decirse que logra su propósito. Todo ello planteado con un número final en el que las matanzas y los momentos hiper violentos marca de la casa se repiten en numerosos momentos.
Otro tema es el decepcionante dibujo de Ron Garney con color de Bill Crabtree. De alguna parece que el veterano Garney, un dibujante que en obras anteriores siempre me ha gustado mucho, ha planteado este comic inspirándose en el Sin City de Frank Miller, eliminando la narrativa mediante líneas figurativas e inclinándose por grandes sombras y manchas de color que transmitan la fuerza de la historia. Y es una decisión consciente del artista que a mi no me ha funcionado y que provoca que el comic me deje con la sensación de estar ante un proyecto fallido. Y es una pena, porque tengo claro que a Garney no se le ha olvido dibujar sino que estamos ante un intento de evolucionar en su estilo. Hay momentos que sí tienen la fuerza y la visceralidad que seguro Garney quería transmitir en la página, pero que las figuras en muchos momentos parece que están apenas abocetadas, no son figuras que yo consideraría «acabadas» para mi es un problema tremendo. Y una cosa es estilizar tu dibujo y eliminar elementos superfluos, y otra es abstenerse de poner unos detalles que benefician la narración, que es lo que hemos tenido en la mayoría de momentos.
A pesar de la hiper violencia, el que haya venido a BRZRKR únicamente por la escenas de acción no tengo claro que haya salido complacido, pensando que el motivo principal del éxito de John Wick es poder ver las increíbles coreografías de acción que realiza Keanu. Sin embargo, en BRZRKR en realidad no hay nada de esto, al tener viñetas super gores que no tienen sensación de coreografía sino sólo de desmembramientos brutales uno tras otro. Y si a eso le sumamos la ambigüedad de la historia que al final se convierte en un todo vale, la sensación es normal que no sea buena. En positivo hay que recordar que estamos ante el comic más gore y violento que he leído en mucho tiempo, al tener páginas y páginas de masacre de soldados que nada pueden hacer contra el inmortal B. Pero esta hiper violencia es tan exagerada que llega un momento en que deja de tener el más mínimo impacto. O al menos a mi no me lo pareció.
Me gustaría que BRZRKR me hubiera gustado más de lo que lo ha hecho. Y no es sólo un tema del dibujo, porque la ambigua historia de Reeves y Kindt tampoco ayuda a dejar una sensación satisfactoria tras su lectura. Una pena. Y por cierto, este volumen es el final de este volumen, pero los diferentes finales abiertos en realidad dejan una sensación de punto y seguido, de forma que en cualquier momento podrían continuar la historia si Reeves y Boom tuvieran ganas y/o tiempo. De momento la opción de Boom ha sido publicar especiales ambientados en diferentes momentos temporales del pasado, como fue el Poetry of Madness con guion y dibujo de Steve Skroce, pero no sería para nada descartable que en un futuro podamos tener un volumen de esta serie. La duda es si yo lo compraría, cosa que no lo tengo claro, a día de hoy creo que no lo haría.
Comparto las primeras páginas del número 9 USA:
BRZRKR se ha desinflado de forma tremenda, de forma que aunque el final pueda resultar satisfactorio para los personajes, para los lectores se siente como una ocasión perdida y una decepción.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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La polémica por la subida de precios anunciada por Panini a partir de Enero de 2024 ha provocado que muchos lectores expresaran su hartazgo por la situación de las grapas Marvel en España. A esto hay que sumar las dudas que cada cierto tiempo aparecen sobre la viabilidad del formato, por ejemplo tras la decisión de ECC de reducir a la mínima expresión las grapas de DC Comics en España, al apostar claramente por el formato tomo. Estas noticias hacen que reflexione sobre el estado de las grapas y lo que suponen para mi afición comiquera, empezando por cómo me aficioné a comic de superhéroes.
Empecé a leer comics de superhéroes de Marvel y DC Comics hace más de 40 años, pero fue con las ediciones de Forum y Zinco con las que se afianzó una afición que mantengo hasta nuestros días. Que es seguir mensualmente las aventuras de mis personajes favoritos del mundo del comic. O más exactamente, de mis universos de ficción favoritos. El atractivo del comic de superhéroes se explica por numerosos factores, empezando por poder disfrutar de una fantasía escapista en la que personajes heroicos viven aventuras en las que el bien triunfa frente al mal.
El gran aporte de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko fue crear al héroe con problemas, personajes con problemas reales e incluso minusvalías a las que debían enfrentarse antes incluso de empezar a hacer el bien, que ayudaban a generar empatía en el lector y que nos preocupáramos por ellos. Peter Parker y sus problemas económicos, Matt Murdock y su ceguera, Ben Grimm con su apariencia monstruosa, etc… Cuando sumamos a la empatía la continuidad, la sensación de poder ver la vida de los personajes a lo largo del tiempo, viendo a Peter Parker pasar del instituto a la universidad, pasando de soltero a casado por el camino, nos dio un tipo de entretenimiento que no existía en ese momento en el mainstream. Un mundo en el que James Bond vivía aventuras más o menos intercambiables y las series de televisión se planteaban como «el caso de la semana» ofreciendo una fórmula que se repetía sin fin. Los comics resultaron revolucionarios en ese aspecto, y lo siguen siendo incluso cuando algunas editoriales (ejem, DC, ejem) han puesto en duda la conveniencia y la propia existencia de la continuidad.
Tan importante como las luchas de héroes contra villanos era conocer la vida privada de los protagonistas, y a la aventura pura se unió el toque de folletín y melodrama que Stan Lee tan bien conocía al haber escrito centenares de comics de romance en los años 50. La fórmula del bien contra el mal era lo normal, pero ver a los protagonistas tener citas, empezar y terminar relaciones sentimentales y sufrir con el héroe cuando perdía a la chica por llegar tarde a una cita al tener que salvar a alguien en peligro de un villano, significó la perfección de la fórmula, el pegamento que mantuvo pegados a esta afición a varias generaciones de lectores.
Los comics de superhéroes de los años 70 y 80 con los que me aficioné tuvieron además a los que subjetivamente pueden ser catalogados como los mejores dibujantes de la historia del medio, algo que ayudó aún más a que estas aventuras lucieran de forma increíble en la páginas. John Byrne, George Pérez, Frank Miller, John Romita Jr., Jim Starlin, Paul Smith, Walter Simonson, John Buscema, Alan Davis, Dave Gibbons, Barry Windsor-Smith… Algunos de estos artistas eran autores completos, realizando la doble tarea del guion y el dibujo, y ofrecían un tipo de historias con una escala imposible de ver en cualquier otro medio. La sensación de acción más-grande-que-la-vida con el destino del mundo (e incluso el universo) en juego era algo que sólo podías disfrutar en los comics (bueno, y en Star Wars a partir de 1977), y cuando esta acción era narrada por alguno de estos dibujantes, el resultado era magia pura.
A todas estas maravillas había que sumar lo que era la guinda del pastel, al tener estas aventuras por un precio más que asequible de las grapas que te permitía poder comprar múltiples colecciones a la vez. De hecho, estar en contacto todos los meses con tus personajes favoritos fue clave para afianzar el vínculo que se generó entre lectores y personajes y editoriales.
Aunque durante los 80 compraba mucho de Forum y Zinco, en los 90 se produjo el primer cambio cataclísmico en mi afición. Por un lado, la expansión sacacuartos de Marvel y DC hizo imposible comprar todas las colecciones (aunque en realidad nunca compré el 100% de los comics que se publicaban), por lo que llegó la necesidad de seleccionar qué comprar y qué dejar en el quiosco. A eso se añadió otra clave que me ha movido desde entonces. No era lo mismo leer la Patrulla X de Chris Claremont que la que Scott Lobdell, ni tenia nada que ver ver al Capitán América dibujado por John Byrne que por Paul Neary o Kieron Dwyer. Mi afición siempre ha sido LEER las aventuras, y hubo un momento que entendí que era mejor comprar las series realizadas por mis autores favoritos, fueran cuales fuesen, que comprar por completismo unos comics realizado por profesionales mediocres que me daban unas aventuras que no me gustaban, ya fuera por el dibujo, el guion o la unión de las dos cosas. Y respeto máximo para los coleccionistas completistas, como gasten su dinero me parece perfecto. Simplemente, ese no es mi hobby.
Hace 3 décadas que sigo más a autores que a personajes. Excepto la colección de Los Vengadores, creo que he dejado en algún momento todas las colecciones que compraba, incluido Spiderman y mis amados mutantes, que han tenido etapas realmente ilegibles. De hecho, ahora que lo pienso diría que también dejé de comprar alguna etapa de Los Vengadores, el reinicio de Heroes Reborn de Liefeld o los comics de Chuck Austen previos a la llegada de Bendis, por ejemplo, aunque hablamos de etapas cortas de apenas un año.
En los años 90 hice el cambio de la grapa española a la grapa USA gracias a la llegada del Previews a algunas librerías de Valencia, lo que me permitía estar al día de la actualidad americana, frente al margen que existía en las ediciones españolas que en algunos casos podía ser de AÑOS. Durante 20 años me mantuve comprando todos los meses más de 30 grapas mensuales de todas las editoriales americanas. Porque a las clásicas Marvel y DC se sumaron Image, Dark Horse, Malibú y alguna editorial más.
En 2016 decidí abandonar la compra de grapas USA. Esta decisión vino provocada sobre todo por el mal servicio de mi librero de entonces, que me perdía todos los mes un par de grapas sin darme ninguna solución, haciendo insostenible la compra y el mantenimiento de mi afición en este formato. Unos meses antes aproveché el evento de DC Convergencia (dos meses en abril-mayo de 2015 llenos de fill-ins destinados a cubrir el trasladó de las oficinas de DC de Nueva York a Burbank – California) para dejar de comprar DC debido a la caída en picado de la calidad media en sus series a partir del reboot de los Nuevos 52.
En lo relativo a las grapas Marvel, realicé este salto aprovechando el final de las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic que provocaron un reinicio del universo Marvel. En ese momento, el salto entre la edición de Panini y la americana era de pocos meses, y hay que reconocer que en ese momento las grapas de Panini eran realmente económicas, nada que ver con los precios que tenemos en la actualidad.
En lo referido a las editoriales independientes, opté por pasarme de las grapas USA al tomo USA, dado que su compra era relativamente sencilla y sin quebraderos de cabeza, y no tenía nunca claro qué colecciones iban a ser publicadas en España, con cuanta diferencia respecto al original, y en qué formato y a qué precio. En ese sentido, el formato Trade Paperback en tapa blanda por ejemplo de Image me parece perfecto para la compra y disfrute de estos comics y de autores TOPs para mi como Robert Kirkman, Rick Remender, Greg Rucka, Ed Brubaker y todos sus artistas asociados.
Al poco de empezar a comprar las grapas de Panini se produjo la primera gran subida de precios de la editorial. Unas subidas que ya se han convertido en habituales con el paso de los años con el compresible enfado de los aficionados. Pero, con un precio u otro, sigo pensando, y se que nado contracorriente,que la grapa sigue siendo el mejor formato para seguir disfrutando de estas aventuras. Empezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Sobre todo Batman tiene múltiples colecciones y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses . Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, obligatoriamente me dejarían muchos meses de espera entre un tomo y el siguiente, lo cual es muchísimo tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. No es sorprendente que en cuanto pudo, Panini volvió a publicar el personaje en grapa, porque en mi opinión en los largos meses entre la salida de un tomo y el siguiente se produce una desconexión entre el héroe y el lector. Me encanta la actual colección de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Cappuccio (entre otros), pero cada vez que compro un tomo tengo que repasar lo que pasó en el anterior porque no lo recuerdo. Algo que nunca me pasara en las numerosas grapas que compro mensualmente.
Está claro que la afición comiquera es un hobby caro, no es sólo un tema de las grapas.No es algo de ahora, los tomos también tienen unos precios prohibitivos en cuanto las editoriales optan por ediciones en tapa dura, que son cada vez más frecuentes. Dicho esto, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa sea más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses +/- 10-12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes y grupos diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos de Panini de tapa blando o tapa dura apenas me llegaría para comprar 2-3 tomos. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 2-3 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, creo que no me compensan los tomos, al perderme un montón de cosas que estarían pasando en el resto de colecciones. Aventuras que no quiero perderme.
Una de las polémicas de hace unos días ha sido la noticia del desproporcionado aumento de los tomos de la Biblioteca Marvel, que van a pasar de 12.00 €uros en 2023 a 13.90 €uros en 2024, un incremento de más del 15%. Una polémica sobre el precio de estos tomos, no de las grapas. Una tomadura de pelo si pensamos que se trata de comics antiguos que ya han sido reeditados en múltiples ediciones anteriores por parte de Panini. Mi queja en Twitter (¿X?) consiguió que un tuit mío tuviera la difusión que no había tenido ninguna publicación mía en meses en esa red social, porque no cabe duda que la gente está calentita con este tema. Sin embargo, a pesar de todo, sigo pensando en la grapa como unidad de medida y como contenedor de historias, a pesar que Marvel plantee sus historias para que sean recopiladas en tomo, lo que afecta al disfrute de algunas colecciones.
Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga a la librería, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la misma librería todos los meses. Y entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son como los de Urasawa en los que pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una única escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Frente a comics de Bendis o King que son insufribles leídos mes a mes, también hay lecturas de grapa que resultan super satisfactorias, como estamos viendo en los comics de Jed MacKay o de Jason Aaron. Comics que justifican más que de sobra su lectura mensual en el formato grapa.
Un problema que SI tiene el comics de superhéroes es que los continuos reinicios y cambios de equipos creativos hacen complicado que un nuevo lector sepa por donde empezar a disfrutar de la afición.(Aunque en realidad todos empezamos a leer con una grapa suelta que estaba a mitad de la historia). ¿Por donde empiezo a leer Spiderman? Ciertamente los primeros comics de Lee y Ditko han envejecido muy mal para los nuevos lectores. Y en lugar de esta etapa original, ¿recomiendo la etapa de Roger Stern y John Romita Jr de los 80? ¿La de J. Michael Straczynski de nuevo con Romita Jr de 2000? ¿O mejor las últimas de Nick Spencer o la actual de Zeb Wells? Y qué decir de la influyente etapa de Dan Slott tras el mefistazo. Hay demasiadas etapas buena y malas, lo que puede resultar demasiado confuso. Aparte que no existe correlación entre las historias de las películas y las de los comics, siendo en muchos momentos casi hasta opuestas.
En lo que también tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambios de hábitos de consumo.Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.
En este momento tengo que aclarar que esto que digo de las grapas sería de aplicación para el UNIVERSO MARVEL. Como comentaba antes, DC cometió el pecado de echarme y hacer que me diera cuenta que podía pasar sin comprar sus comics. Y aunque he disfrutado de algunos comics puntuales como Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja), el Batman de Marc Silvestri o Batman – Superman World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora, pero sigo desenganchado de su universo y sin ganas de volver. Además, la apuesta por los comics Black Label fuera de continuidad es cada vez más fácil poder comprar alguna colección de algún autor que me gusta sin tener que preocuparte de una continuidad inexistente. Tampoco tengo necesidad de comprar el indy en grapa, empezando por el problema del Previews que comentaba antes, por lo que la mayoría de colecciones las compro y disfruto en formato tomo. Aunque alguna colección si que he picado en grapa, como el disfrute de Big Time de Mark Millar y Pepe Larraz, Conan The Barbarian de Jim Zub y Roberto de la Torre o los comics de Daniel Warren Johnson. En ese sentido, resulta sintomático que nada que haya publicado Marvel en los últimos meses y casi años tenga en mi el impacto de los últimos comics de Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Robert Kirkman Ed Brubaker y sus artistas colaboradores. Marvel tiene a los personajes, pero la calidad de estos autores está a años luz de lo que está publicando la Casa de las Ideas.
No soy coleccionista completista, pero tras 40 años comprando y leyendo reconozco que si que me gusta la familiaridad del universo Marvel, y me gusta estar al día de lo que pasa (a grandes rasgos) gracias a la lectura de sus principales eventos. No tengo problema en dejar de comprar una grapa o varias, por ejemplo los mutantes de Krakoa tienen sus días contados, pero no me veo ahora mismo dejando de comprar los comics Marvel en su conjunto. Dicho esto, la alarmante pérdida de calidad (o al menos, comics que no conectan con mis gustos) ha provocado que lleve meses comprando apenas 8-9 grapas Marvel mensualmente. Cada vez compro menos comics Marvel y las oportunidades que sigo dando a nuevas series y autores no siempre están saliendo bien. Si la disminución de compras se mantiene, igual no tengo que decidir dejar de comprar Marvel porque mes a mes la afición irá muriendo por falta de comics que me apelen a mi como comprador.
En ese sentido, la compra en tomos si tiene una ventaja a la grapa, dado que te permite tener una idea más ajustada de lo que te espera, al poder leer críticas y comentarios de lectores amigos que han leído esos comics, frente al salto de fe que los lectores de grapa tenemos que hacer a la hora de empezar a comprar una nueva colección. Algo que decidimos basados únicamente en el marketing con el que Marvel / Panini te vende una colección que puede pintar bien pero acabar siendo un desastre infumable. Y que esto pase una vez es normal, pero si se acumulan las lecturas insatisfactorias, que es lo que está pasando en los últimos años, reduces las oportunidades que le das a nuevas series. Sin embargo, cuando sale un tomo puedes ir poco más a lo seguro, y aunque el desembolso sea mayor lo normal es acertar más veces.
El baile de dibujantes y no poder tener al mismo artista en todo un arco es uno de los grandes pecados de la Marvel actual, unido a la contratación de guionistas mediocres que no han demostrado en colecciones indys que tienen calidad suficiente para guionizar comics Marvel, sino que parece que han sido contratados para cubrir una cuota de «diversidad». Marvel piensa con razón, por las ventas de sus grapas, que los artistas son intercambiables y que los lectores nos comemos con patatas cualquier cosa mientras tenga «Spiderman» en portada. No se dan cuenta que los grandes comics siempre han sido los que combinan una gran historia con un arte sobresaliente. El problema de los dibujantes mediocres y los cambios artísticos me parece un cáncer en la Marvel actual. Como lo es que están alienando a sus compradores actuales y pasados, los que mantuvimos abierto el chiringuito con nuestro dinero, buscando un nuevo público «diverso» que creo que no existe, al menos en el canal de las librerías de comic. Publicando comics infumables de autores que fallan una y otra vez sin que los editores hagan nada para mejorar la situación.
En lo referido a Panini, aparte de la pasada de sus subidas de precio, su decisión de publicar grapas dobles incluyendo en una cabecera popular otra serie diferente que ellos saben que no tiene el mismo tirón comercial me parece un segundo sacacuartos vergonzoso que ha hecho que no comprara colecciones como Inmortal X-Men y que ahora ha conseguido que deje de comprar Patrulla-X. Estas decisiones muestran a una editorial que NO cuida a sus lectores y que debe pensar que vamos a seguir comprando lo que sea que publiquen. Cosa que se está demostrando que no es el caso, si cada vez menos compradores compramos las grapas mensuales.
Por cierto, que las ventas no son las que deberían se aprecia en la decisión de Panini de publicar en enero dos números 1 de dos etapas que empiezan ese mes a precios reducidos: el Capitán América de J. Michael Straczynski y Jesús Saiz y Daredevil de Saladin Ahmed y Aaron Kuder, con unos precios gancho de 2.00 €uros y 2.50 €uros respectivamente. Estos precios son muy inferiores a los normales, pero no tengo claro que vayan a funcionar dado que todos sabemos que el segundo número ya tendrá el precio normal de la grapa. En ese sentido, IMAGE le lleva un montón de ventaja a Panini en lo relativo a promocionar sus colecciones, al vender el primer tomo de sus colecciones (no la primera grapa) a un precio de 9.95 US$, pasando ya el segundo al precio normal de 17-18 dólares. Si Panini hubiera planteado publicar todo el primer arco a precio reducido, igual me planteaba comprar alguna colección pero sólo una grapa a precio reducido no es suficiente para engancharme.
Quiero ver el vaso medio lleno y confiar que las nuevas colecciones Marvel de 2024 van a conseguir devolverme la ilusión, por ejemplo con el final de la Era de Krakoa. Pero desde luego ni Marvel ni Panini tienen un cheque en blanco, sólo compraré lo que realmente pinte interesante y se ajuste a mis gustos.
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Big Game de Mark Millar y Pepe Larraz está siendo uno de los comics más entretenidos de este 2023 y este cuarto número mantiene el nivel de sorpresas y momentos impactantes.
PUNTUACIÓN: 9/10
Los crononautas pueden estar muertos, pero Hit-Girl puede usar su tecnología de viaje en el tiempo para volver al mundo de Empress. Este es, literalmente, el libro más loco y brillante que hay ahora mismo. El cómic evento de 2023 y una visita obligada para cualquiera que ame los libros de Millarworld, ¡ya que todos y cada uno de los personajes están aquí para divertirse!
La capacidad de Mark Millar de condensar en apenas 22 páginas una historia apasionante con diálogos interesantes, un ritmo endiablado y sorpresas impactantes me parece fenomenal. De hecho, hay pocos, muy pocos escritores dentro del mainstream que se acercan al nivel de calidad y entretenimiento que Millar ofrece a los lectores cada mes. Porque esa es otra, Millar entiende como nadie el medio y la necesidad de ofrecer comics excelentes que siempre consiguen volarte la cabeza y cumplen con la primera obligación de una grapa, que es dejarte con ganas de querer comprar la siguiente.
Las cosas pintaban mal para los héroes del Millarworld por el ataque de Nemesis, pero la huida de Hit-Girl usando uno de los trajes de los Crononautas en el número anterior aún ha complicado más las cosas, al terminar en el reino del Rey Morax (Empress) hace 65 millones de años. Un villano aún mayor que William Gibson, el líder de la Fraternidad al que conocimos en Wanted, y que ve en la máquina del tiempo de Mindy la posibilidad de reinar a través de todo el continuo temporal.
A esto le sumamos que cuando pensaba que tendriamos todo un número ambientado en el mundo de Empress, pero cronológicamente ANTES de la serie de Millar y Sturat Immonem, Millar me ha vuelto a sorprender con un sopapo en toda la cara cuando vemos que los planes de Gibson y Nemesis de acabar con todos los héroes siguen su curso con más muertes directas y dolorosas. La breve aparición de The Magic Order nos cuenta que ningún imperio es eterno y que la hora de La Fraternidad puede estar llegando a su fin, pero la solución puede ser aún peor. El final del comic con el cliffhanger que nos ha dejado Millar es antológico.
Comics como Big Game justifican mi amor a los comics y su capacidad de ofrecer una acción más grande que la vida que ningún otro medio puede recrear. De hecho, el aumento de escala que acabo de disfrutar en este cuarto número de alguna manera justifica aún más el calificativo de EVENTO y el propio título de la colección. Porque cada vez todo es más grande, espectacular y peligroso.
A la potente historia de Millar hay que sumar un sobresaliente dibujo de Pepe Larraz con color de Giovanna Niro, que consigue dejarme anonadado ante la fuerza de sus imágenes. Larraz tenía en este número una difícil comparación al entrar al mundo de Empress creado por Stuart Immonem, pero su representación de Morax, la princesa, su esposa la Reina y el capitán Havelock me resulta una pasada.
Millar ofrece una historia super chula, pero es Larraz el que tiene que convertirla en una narración secuencial, y el resultado es sobresaliente, no lo puedo calificar de otra manera. El ritmo que se imprime en la página, la tensión que se respira en todo el comic, las perspectivas que plantea para contar la historia, todo es éxito de Larraz, gracias a un. También quiero destacar el notable color de Giovanna Niro que consigue enfatizar las ya excelentes imágenes del dibujante madrileño.
Se supone que el final tiene que ser positivo y los héroes acabarán venciendo. El climax final va a ser un número doble, pero hay tantos frentes abiertos que pensar que Millar va a cerrar la historia en una única grapa es otro motivo de flipar ante lo que Millar nos está dando en Big Game. Duke McQueen (protagonista de Starlight , el homenaje de Millar y Groan Parlov a los comics de Flash Gordon y Adam Strange) comentó que ha pedido ayuda a sus amigos en otra galaxia, por lo que no es para nada descartables que tengamos una llegada de los jinetes de Rohan de La dos torres en el climax del próximo mes, provocando un combate a tres bandas entre dos ejércitos de villanos y otro de héroes. Además, tengo claro que Hit-Girl va a ser clave en la resolución de la historia y la derrota de la Fraternidad, probablemente robando el traje de Crononautas que ahora está en manos del ejército de Morax, y posiblemente realizando un viaje al pasado para cambiar algún elemento clave, reiniciando de alguna manera el Millarworld.
Esto último es especulación, pero qué bonito es poder disfrutar de un comic que te deja siempre en lo más alto. Gracias a comics como Big Game me enamoré a esta afición, y seguiré comprando comics mientras existan historias con esta escala y ambición.
Comparto las primeras páginas del comic:
Big Game está siendo un escándalo, y de la forma más inesperada y entretenida nos ha situado en las puertas del climax final. Qué ganas de leer el final.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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