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Crítica de Los Vengadores 36-39 de Jason Aaron, Juan Frigeri y Aaron Kuder (Marvel Comics – Panini)

Tras el monumental Los Vengadores 750 que cerraba el arco World War Hulka y presentaba a los Señores del Mal Multiversales, comento los últimos cuatro comics de Panini en los que hemos encontrado el primer arco de la nueva serie Avengers Forever de Jason Aaron y Aaron Kuder, y el último arco de la serie principal de Aaron con Juan Frigeri, unos comics super entretenidos que elevan aún más el nivel de amenaza para nuestros héroes.

PUNTUACIÓN GENERAL: 8/10

De las páginas de The Avengers #750 USA, llega un nuevo equipo de Vengadores en lucha contra los peores villanos del Multiverso Marvel. Mientras, los Deathloks han llegado a la Tierra, con una terrible advertencia para Los Vengadores. 

Los números 36 a 39 de Los Vengadores de Panini agrupan en una sola grapa las dos colecciones de Vengadores que se han empezado a publicar en Estados Unidos a partir del histórico Avengers 750: Avengers y Avengers Forever. Frente a Twitter España que no puede ni ver esta etapa de Aaron, de la que el especial 750 significaba el número 50 como guionista de esta serie, yo la estoy disfrutando como un enano gracias a unas historias que son siempre inesperadas y originales y que refuerzan la idea de amenazas «más grandes de la vida». No cabe duda que Marvel Comics deben estar también más que satisfecha con la etapa de Aaron con Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, dado que le han permitido publicar los Vengadores por partida doble.

A continuación voy a analizar por separado los arcos de cada colección, lo que me permitirá entrar en más detalle dentro de cada comic:

LOS VENGADORES 51-54 – LOS CAZADORES DE MUERTE, de Jason Aaron y Juan Frigeri

Avengers 51-54 USA plantea el arco Los Cazadores de Muerte, en el que nuestros héroes de la Tierra 616 tendrán que enfrentarse a los Señores del Mal Multiversales que han llegado a la Tierra para acabar con los Deathloks que han venido a esta realidad para avisar a Los Vengadores de la amenaza que estos villanos suponen para todo el multiverso.

Este arco cuenta con dibujo de Juan Frigeri y color de David Curiel.

Tras World War Hulk y el especial 750, Aaron plantea un arco de presentación de estos nuevos Señores del Mal multiversales muy interesante que acierta a la hora de crear interés en los nuevos miembros del grupo. La salida de Hulka a su nuevo comic y Robbie Reyes al título hermano Avengers Forever se ve compensada por los nuevos miembros Echo / Fénix, Starbrand y las nuevas incorporaciones Valquiria (Jane Foster) y ¡Namor!!

Los principales villanos suelen atacar cuando nuestros héroes se encuentran en su punto más bajo. En el caso de los Señores del Mal, esto se ha convertido casi en una tradición. El que ataquen cuando nuestros héroes se encuentran separados ayuda a dar la perfecta sensación de amenaza real que puede vencer a los Vengadores aprovechando esta debilidad. De esta manera, me ha gustado mucho tener un primer número con Iron Man, Thor y Fénix, un segundo con Capitán América, Capitana Marvel y Starbrand, un tercero con Black Panther, Valquiria y Namor enfrentándose a diferentes Señores del Mal, para asistir en el último número a la reunión de todo y el establecimiento del nuevo statu-quo que tendrá que enfrentarse a una amenaza que tiene la potencia de fuego para vencer a Los Vengadores.

En el apartado artístico, creo que Juan Frigeri está creciendo como artista desde que le conocí en Guardianes de la Galaxia con Al Ewing, y aún tiene mucho margen de mejora. Dicho esto, aún le falta soltura para ponerse al mismo nivel que Javier Garrón, que en este arco sólo realiza las portadas, o al mismo Aaron Kuder que dibuja Avengers Forever. El baile de entintadores la verdad es que tampoco le beneficia, quedando el dibujo de estos comics como sólo correcto.

Dicho esto, por la parte de «amenazas más grandes que la vida», este arco de Los Vengadores de Aaron me parece una vez más modélico.

Comparto las primeras páginas del número 53:

Este arco de Vengadores

PUNTUACIÓN: 7.5/10

AVENGERS FOREVER 1-4, LOS SEÑORES DE LA VENGANZA TERRENAL, de Jason Aaron y Aaron Kuder

Mientras, Avengers Forever 1-4 agrupa el arco Los Señores de la Venganza Terrenal, en el que Robbie Reyes, el Piloto Fantasma de nuestra realidad 616 se ve transportado junto a un Deathlok a la Tierra 818, una de las primeras tierras cuyos héroes fueron aniquilados en la antigüedad y que bajo el control de Craneo Negro se ha convertido en un yermo desértico, que es la prueba palpable de la amenaza que suponen estos Señores del Mal Multiversales.

Este arco cuenta con dibujo de Aaron Kuder en los números uno, dos y tres, Carlos Magno en el segundo número y Jim Towe en el cuarto. Estos comics tienen entintado y color de Cam Smith, Jason Keith y Triona Farrell en el número uno, Scott Hanna, Roberto Poggi, Cam Smith y color de Gurú-eFX en el segundo, Cam Smith, Scott Hanna y Guru-eFX en el tercero, y Guru-eFX en el cuarto.

Entrando a valorar esta nueva serie de Vengadores, ME HA ENCANTADO este nuevo comic Avengers Forever y creo que lo tiene todo para mantenerme enganchado durante el tiempo que quiera Aaron. En primer lugar, contar con Robbie Reyes como nuestro punto de vista de la realidad 616 ofrece la conexión emocional para que el drama impacte, de forma que lo que vemos no tenga sensación de What if? sin interés o repercusión. Fruto de esa sensación de amenaza real, el segundo número con la tortura de Robbie a manos de Cráneo Negro (un Cráneo Rojo con el poder del simbione Venom) puede ser uno de los mejores comics de Aaron en todo este tiempo escribiendo a Los Vengadores.

Si a Robbie le sumamos la aparición sorpresa de Frigg, Ellisiv y Atli, las nietas de King Thor que vimos por última vez al final de la etapa de Aaron en Thor, la alegría es aún mayor. Por un lado, porque me gusta que Aaron recupere personajes tan chulos de su etapa en Thor y por otro lado por lo que significa en el nivel de amenaza que suponen los Señores del Mal Multiversales para todo el continuo espacio-tiempo.

Si estos dos elementos molan, el hecho que en este comic vayamos a ver el viaje de Robbie Reyes por diferentes realidades alternativas luchando contra los Señores del Mal le va a permitir a Aaron crear los personajes más locos imaginables, lo cual creo que puede darnos muchísimo juego. Empezando por el Hombre Hormiga que lidera a los héroes de esta Tierra 818 o la aparición sorpresa del final del cuarto número de un personaje del MCU que hace su primera aparición en los Comics Marvel. Este detalle me encanta, porque una parte fundamental de los comics de superhéroes debería ser la sorpresa, y últimamente creo que los lectores nos estamos acomodando demasiado con comics que sean «familiales» pero que acaban siendo más de los mismo. Y teniendo en cuenta que llevo leyendo comics desde hace 40 años, lo último que quiero es volver a leer refritos de cosas ya se sienten peores de cosas que ya leí en el pasado.

En el apartado artístico, me gusta mucho Aaron Kuder, creo que es un gran dibujante que precisamente puede triunfar a la hora de trasmitir el «Sense of Wonder» con los diferentes personajes que vayan apareciendo, además de tener una perfecta narrativa que plantea puntos de vista super imaginativos para narrar la acción, como vimos en el asalto al tren del primer número. Al ser este primer número un número especial de 30 páginas, en el segundo número Carlos Magno tuvo que dibujar algunas páginas al no llegar Kuder. Además, en el cuarto número, Jim Towe sustituye a Kuder en el último número del arco. Este cambio de dibujante es una pena y el último ejemplo de los bailes continuos de dibujantes, que es para mi el principal problema de Marvel Comics en la actualidad.

En todo caso, este baile de dibujantes no me ha impedido disfrutar este arco. Bueno, en el cuarto número un poco si.

Comparto las primeras páginas del comic:

En resumen, gran arranque de un comic que con el cliffhanger final promete que va a regalarnos muchas alegrías en los próximos meses.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Es un gran momento para ser lector de Los Vengadores

PUNTUACIÓN GENERAL: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de El Cabronazo (The Scumbag) vol. 2 de Rick Remender y vv. aa. (Image Comics)

El Cabrozano (The Scumbag) de Rick Remender aprovecha el segundo volumen de su serie para continuar con su crítica a la actual sociedad americana y en especial a la dictadura de lo políticamente correcto que parece querer controlar todos los aspectos de nuestra vida, utilizando un humor super exagerado y over-the-top.

PUNTUACIÓN: 8/10

La Central de Inteligencia envía a Ernie a la Luna para detener a Madam Hive, la líder de una secta empeñada en lavar el cerebro del mundo para que se ame. Ernie, que nunca ha rechazado el «amor libre», se encuentra en conflicto. ¿Es el agente Scumbag capaz de hacer lo correcto? ¿Será capaz de saber lo que es?

Este segundo volumen de Scumbag recopila los números 6-10 USA.

Rick Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis Larrosa. El dibujante abandonó el comic tras dibujar únicamente el primer número debido a un problema de espalda, lo que obligó a Remender, como solución de emergencia para sacar adelante el comic, a contratar a diferentes dibujantes para que dibujaran una grapa cada uno. Si quieres saber más sobre este tema y la polémica entre ambos, te invito a que visites mi reseña del primer volumen.

Para los cinco comics que componen este segundo volumen, Remender ha contratado a Bengal (dibujante con Remender de Death and Glory, nº 6), Francesco Mobili (Daredevil, n.º 7), Alex Riegel (n.º 8), Jonathan Wayshak (Devolution con Remender, n.º 9) y Matías Bergara (Coda, n.º 10), Cinco artistas más que competentes a los que el colorista Moreno Dinisio se encarga de intentar de acoplar lo más posible con una paleta de color uniforme.

Es bien conocido lo mucho que me molesta el baile de dibujantes en el mundo mainstream de Marvel y DC, porque muestra sin tapujos que a las editoriales NO les importa la unidad gráfica de sus comics y que todo vale con tal de sacar a tiempo sus grapas, alternando sin sentido artistas de primer nivel con fill-ins de una calidad impropia de los comics más populares. Dicho esto, tengo que reconocer que en el caso de Scumbag, y puesto en el contexto en que se ha editado el comic, me han gustado los cinco artistas elegidos para dibujar estos números. Aparte de contar con Moreno Dinisio en el color para ayudar a integrar los diferentes estilos, estos dibujantes muestran diferentes versiones del protagonista y su mundo que vistas en su conjunto enriquecen la experiencia.

Un tema importante es que todos estos artistas entienden el tono de farsa over-the-top que es el comic, y saben contar la historia añadiendo este intangible a la narrativa. En este sentido, dentro que me han gustado los cinco dibujantes, diría que Bengal, Jonathan Wayshak y Matías Bergara son los que mejor han entendido el humor super bestia que tienen entre manos. Por cierto, seguro que el color de Dinisio ayudó, pero la mayor sorpresa me la he llevado con Francesco Mobili, artista que no me gustó nada como artista fill-in en el Daredevil de Chip Zdarsky y Marco Checchetto, pero que aquí realiza un trabajo estupendo, no desentonando en absoluto. Lo mismo podría decir de Jonathan Wayshak, artista que ha evolucionado muchisimo desde sus tiempos de Devolution con Remender y que también está super bien.

Por cierto, me ha parecido curioso que la portada de este volumen sea de Greg Tocchini (otro de los colaboradores habituales de Remender que también se ha pasado por este comic), que realizó esta portada alternativa, en lugar de utilizar algunas de las portadas «oficiales» de estos cinco números. No tengo ni idea de los motivos, igual es simplemente porque es la que más le gustó a Remender, pero igual si la eligió fue para no crear favoritismos entre los cinco colaboradores de Remender en este volumen.

Y si los artistas funcionan, el disfrute total es con un Rick Remender desatado que está firmando uno de sus mejores guiones en años (a falta de ver si cierra satisfactoriamente Deadly Class, con que espero). Su protagonista Ernie Ray Clementine es en apariencia la suma de todos los males de la sociedad, un redneck buscavidas drogadicto y machista. Pero una vez rascamos en la superficie, es alguien que quiere vivir su vida a su manera y ve como todo el mundo se ha aprovechado de él durante toda su vida y ahora le quieren forzar a ser alguien que no es. Y ojo que esto no evita que Remender plantee un giro buenísimo cuando conocemos el origen real de Ernie, que niega la narrativa de algunos de estos grupos identificándose como víctimas “del sistema” que los oprime.

Para Remender (y para cualquier persona decente), los nazis de ultraderecha son asquerosos. Eso está descontado de inicio. Pero sobre todo en este segundo volumen vemos que los buenistas liberales tampoco son mejores, ya que no entienden lo que significa el concepto de “libertad individual” y quieren imponer su visión de la vida a todos los que no piensan como ellos. A pesar de estar maquillado con el mensaje de «queremos que todo sea el mundo feliz», no oculta que son ellos los que quieren imponer qué es correcto o incorrecto, con qué puedes ser feliz o no. La crítica bestial de Remender a la dictadura de lo políticamente correcto que está manejando de forma errónea la solución a los múltiples problemas de la sociedad americana me parece una locura alucinante, sobre todo al estar planteado por alguien como Remender que se identifica con postulados más a la izquierda que los demócratas.

El comic es super entretenido y Remender tiene claro que ese el objetivo primero y principal, pero la forma en que lanza sus dardos contra todo utilizando la farsa y el humor exagerado de alta carga sexual, que sigue siendo un tabú en los Estados Unidos, me parece brillante. También contra una industria del comic de superhéroes endogámica que no hace más que repetir cíclicamente los mismos conceptos sin interés en hacer avanzar el género o la industria. Dicho esto, hay que reconocer que igual este tono de farsa y el over-the-top no sea del gusto de todo el mundo y haya que acercarse a este comic con el estado mental adecuado. En mi caso, he conectado completamente con este Remender desatado.

Comparto algunas páginas del número 10 dibujadas por Matías Bergara:

Scumbag (El Cabronazo) me está pareciendo un comic sobresaliente. Y este segundo volumen me ha dejado con muchísimas ganas con hacerme con el tercer volumen que cerrará la historia, que en unos pocos meses estará disponible. Un final que no creo que vaya a ser bueno para el pobre Ernie Ray. Pero esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 6 de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, vuelvo al mundo nihilista y descorazonador de Ice Cream Man, la antología creada para el sello Image Comics por parte de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran, con un sexto volumen que nos ofrece cuatro nuevas historias que destacan por su originalidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Aquí llega el heladero para otra ración de dulces amargos: otras cuatro historias de sufrimiento y supervivencia que inducen a la caries, con ilimitados aderezos para los helados. Intenta que no se te pudran los dientes con estos enfermizos bocados secuenciales que, si no tienes cuidado, podrían alojarse bajo las encías, en lo más profundo de las raíces, más allá del alcance incluso del mejor dentista. Ahora, abre bien los ojos…

Este sexto volumen recopilar los números 21 a 24 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

En este sexto volumen de Ice Cream Man nos encontramos cuatro historias que vuelven a resaltar por su originalidad y diferencia entre si, algo que merece todos los elogios del mundo, pensando que estamos ya en la segunda docena de historias publicadas. En el número 21 W. Maxwell Prince hace su particular homenaje a las historias noirs de detectives que buscan resolver un caso mientras su vida personal está punto de desaparecer al abandonar completamente a su mujer.

Sólo Ice Cream Man puede plantear un comic como el número 22 que combina el calendario de adviento con el drama del aborto, dejándonos con cierta sensación de esperanza de cara al futuro, un final relativamente positivo que resulta una rara avis en la serie. El mundo de los talk-shows es el atrezzo en el número 23 para una historia super surrealista que mezcla prosa con narración con splash-pages que pone de manifiesto que «shit happens» y que a menudo buscamos una explicación y una moraleja a situaciones que no las tienen, ya que las cosas pasan porque si sin importar si fuiste bueno, malo, o cualquiera de los pasos intermedios.

Por último, el número 24 es una historia angustiosa que pone la vida humana por debajo de la audiencia de un programa televisivo, conectando de alguna manera con el cosmic-terror de Lovecraft y el existencialismo de Kafka con unas personas que son (somos) meros peones de seres más poderosos que nosotros para los que nuestra vida no vale nada, sólo es parte de su juego.

W. Maxwell Prince crea unas historias con reminiscencias a los cuentos populares que no tienen por qué terminar bien y que a pesar de su aparente ligereza y facilidad de lectura, nos golpean con momentos perturbadores en cada número. El caso es que no estamos ante un comic de terror al uso, más bien sería un drama existencial ante el descubrimiento que estamos solos en el universo, nadie cuida de nosotros, y nada bueno nos espera aparte del vacío y la nada. Me gusta esta sensación de no intentar vendernos nada y no ofrecer un mensaje moralizante, sólo romperte un poco por dentro al ir cayendo por la madriguera de conejo hacia este deprimente y depresivo mundo en el que está situada la acción.

Hay que reconocer que una gran parte del éxito de las historias de Prince es sin duda gracias al estupendo artista argentino Martín Morazzo. El dibujante tiene un dibujo de narrativa perfecta, y su estilo naturalista de línea fina contrasta con los shocks a los que se enfrentan unos protagonistas que transmiten humanidad desesperanzada y sin esperanza, y esa cualidad del «vecino de al lado» que hace que sientas que estas pesadillas pueden suceder a nuestro alrededor.

Morazzo y el colorista Chris O´Halloran tienen una estupenda colaboración en Ice Cream Man a la hora de crear las escenas de pesadillas y los numerosos momentos malrolleros que encontramos en cada historia, creando unas imágenes que se quedan grabadas en las pupilas que están a medio camino entre el realismo y el expresionismo. Las portadas de este volumen son además un buen ejemplo del intento de hacer que Ice Cream Man destaque en las estanterías como el comic único que sin duda es.

En este mundo del comic maintream americano dominado por los arcos argumentales de 5/6 números para su posterior publicación en tomo, y de largas historias río, es refrescante poder leer un comic que en 24 páginas cuenta una historia autoconclusiva y satisfactoria. Aunque sean historias tan desasosegantes, deprimentes y nihilistas como las que nos proponen Prince, Morazzo y O´Halloran.

Dentro que me encanta la filosofía detrás de esta antología de historias, tengo que reconocer que son tan deprimentes (aunque en este volumen podría decirse que hay dos finales felices), que deben ser leídas con el estado mental adecuado. Cada volumen de Ice Cream Man me deja siempre un poco roto por dentro, y aunque en Estados Unidos ya se ha publicado el séptimo volumen, siempre necesito tomarme un respiro de unos meses antes de volver a este comic. Sin embargo, si eres de los que te gustan las historias diferentes a todo, este creo que te encantará .

Ice Cream Man es una rareza maravillosa dentro del mundo del comic mainstream americano. No tengo ni idea si los creadores tienen un final a la vista para esta antología, pero yo estoy disfrutando muchísimo este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno 5 de 6 (Marvel Comics – Panini)

Quinto número de X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno de Benjamin Percy, Jushua Cassara y Federico Vicentini que nos pone en el la rampa de lanzamiento del final que nos llegará en apenas 15 días.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Días del Omega Pasado! Lobezno. Rojo Omega. ¿Juntos? ‘Nuffsaid! Mientras, la persecución conduce hasta Krakoa, donde las fuerzas de destrucción mutante son llevadas al límite. ¿Es el último asalto para el sueño de Xavier? ¡Prepárate para un giro total en las colecciones-X!

Contiene X Lives of Wolverine 4 y X Deaths of Wolverine 4 USA

La parte de X Vidas de Lobezno continúa mostrando momentos de la vida de Lobezno y en este número asistimos a una escena que nos conecta directamente con el Weapon X de Barry Windsord-Smith, junto a la escena recurrente en Colombia con Logan y Dientes de Sable que hemos visto desde el principio de la historia. Frente a la idea inicial de proteger a Xavier o sus antepasados para impedir que Rojo Omega altere el continuo temporal, el plan ha cambiado y ahora se trata de matar a Logan porque eso ya alteraría el mundo del presente, siendo ahora Logan el objetivo del ataque temporal.

Benjamin Percy presenta una idea interesante que no tengo claro la repercusión que va a tener en relación a que el propio viaje temporal ya provoca cambios en la línea temporal, cambios pequeños, pero cambios al final y al cabo, y bajo la teoría del caos vete tú a saber qué puede provocar. Sin embargo, aparte de la sorpresa final que nos mete de lleno en el climax de la serie, la serie argumentalmente ha resultado un pelín bluff, una colección de grandes éxitos de la historia sin una importancia ni repercusión real en la vida de Lobezno, aunque eso si, espectacularmente dibujado.

Y es que ya entrando en el apartado artístico, Joshua Cassara no llega a tiempo a dibujar todo el número, quedándose con las tramas de Weapon X y Colombia, junto con la general del presente. La trama del kamikaze en 1945 al menos está dibujada por Federico Vicentini, por lo que la integridad artística de la obra se mantiene. Y la verdad es que artísticamente el comic está genial con la forma en que presenta las diferentes acciones simultáneamente, llegando incluso a compartir página Cassara y Vicentini al juntarse todas las tramas en el climax del comic.

A pesar de algunas reticencias, la verdad es que X Vidas de Lobezno es un buen comic que no necesita ser «importante» para ofrecer un buen entretenimiento.

Por el lado de X Muertes de Lobezno, me sorprende lo importante que está resultando la trama de Moira y la forma en que la han terminado convirtiendo en una historia de Lobezno. Reconozco que sigo sin aceptar demasiado bien la decisión de convertir a Moira en una villana de la franquicia mutante, pero reconozco que me ha gustado la forma en que han dejado claro que es consecuencia de haberla perseguido para matarla. Aparte de haberla inoculado un cáncer que la hubiera matado en cualquier caso. Crear un nuevo Días de Futuro Pasado con Lobezno queda un pelín redundante, pero el elemento emocional al encontrarse el Logan del futuro con su familia que en su línea temporal llevan siglos muertos fue un momentazo. A falta de ver cómo termina la historia dentro de 15 días, tengo confianza que Percy consigan dejarnos a los lectores con buen sabor de boca.

En el apartado artístico, tengo reconocer que ya me acostumbrado al dibujo de Federico Vicentini con color de Dijjo Lima, y dentro que es inferior al estilo de Cassara. La Moira rubia villanizada o el Lobezno poseído por la Falanje son dos diseños super potentes, y en general Vicentini está sabiendo transmitir la fuerza de la historia, con lo que confío que también consiga dejarme con sensación positiva.

Comparto las primeras página del comic:

X Vidas de Lobezno / X Muertes de Lobezno está resultando entretenida y sorprendente a partes iguales, estoy con ganas de ver cómo terminan estas miniseries y lo que supone para la franquicia mutante en su conjunto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Thor 19-23 Dios de los Martillos (Marvel Comics – Panini)

¡Por Odin y por Asgard!! Si hay un fin de semana del año para dedicárselo a Thor, es este. Tras mi reseña de Thor Love and Thurnder, hoy quiero analizar el último al arco de la serie regular de Thor, Dios de los Martillos, de Donny Cates, Nick Klein y Matthew Wilson, un arco que Panini ha terminado de publicar justo esta semana.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

«Dios de los Martillos» comienza aquí. Mjolnir está desaparecido. Nadie puede encontrarlo, ni siquiera Lady Sif. Thor debe pedir ayuda a quien menos quiere pedírsela: a Odín. Porque, hasta que el martillo no aparezca, nadie está a salvo en los Diez Reinos.

Este arco se ha desarrollado en los números 19-23 (745-749 numeración legado) USA, igual que la edición española de Panini.

23 números ya empieza a ser una cantidad interesante de comics para poder valorar la etapa de Donny Cates en Thor. El actual arco Dios de los Martillos sirve de culminación a varias de las ideas que Cates presentó casi desde el comienzo de su etapa, con un Thor convertido en Señor de Asgard y con problemas a la hora de empuñar a Mjolnir. Cates además invierte mucho tiempo en desarrollar la relación de Thor con su padre Odín, una relación que se encuentra en sus peores momentos debido a todos los esqueletos que Odín dejó en el desván. La relación padre-hijo y como a pesar de las diferencias y decepciones en el fondo Thor ama profundamente a su padre me parece uno de los grandes éxitos del comic.

Cates es un maestro a la hora de imprimir un ritmo endiablado a sus historias, planteando además siempre unos cliffhangers potentísimos que hacen obligatoria la compra del número siguiente. Como podéis imaginar, el final del arco cumple a rajatabla con este planteamiento. El descubrimiento de la identidad detrás de Mjolnir está genial porque es una idea muy loca pero super continuista con la etapa de Aaron, lo que me encanta, la verdad. Y más allá de esto, esta amenaza plantea una sensación de peligro a nivel cósmico que deja claro que si Thor fracasa, el destino de todo el universo está condenado. Lo cual es una escala digna de Thor.

Dentro que el comic me resulta super entretenido y con la épica que espero leer en una historia de Thor, la verdad es que hay que reconocer que el verdadero problema del comic es que Cates ha creado a un Thor que resulta antipático todo el rato, lo cual supone un problema tremendo para el disfrute del comic. Y es cierto que las amenazas a las que se enfrenta sumado a sus obligaciones como Rey de Asgard suponen una losa para él y tiene sentido que Thor se comporte así, pero provoca que consciente o inconscientemente me provoque cierto rechazo.

Aaron construyó todo su arco sobre la idea de contarnos por qué Thor es el mejor dios de todos, y volver a encontrar a un escritor que basa su idea general en hacer que Thor dude de si mismo (siendo por otro lado una idea recurrente para múltiples guionistas), me parece un poco reiterativo en este momento. Dicho esto, en el fondo creo que le perdono a Cates porque se que su trabajo como guionista implica poner al héroe del que es fan en la mayor dificultad posible.

En el apartado artístico, Nick Klein con colores de Matt Wilson me da una de cal y otra de arena. En las splash-pages hay pocos artistas ahora mismo que le superen ahora mismo, transmitiendo una épica y una fuerza alucinante a sus imágenes, con algunas imágenes super impactantes . Sin embargo, en muchos momentos de este arco, sobre todo con lo relacionado con Mjolnir, en los que parece que apenas aboceta confiándolo todo al color de Wilson, con resultados más que cuestionables. Y está claro que el dibujante y el colorista forman un equipo y lo importante es el resultado final, pero precisamente por eso tengo que decir que alguna de estas páginas no acaban de funcionar.

Pero aparte de este elemento, hay algunas expresiones faciales que las veo todas iguales, sobre todo en los personajes femeninos, de forma que no pareciéndome ni mucho menos un mal dibujante, no puedo decir que Klein me haya maravillado en este arco. Dicho esto, si me dan a elegir entre Klein o Michele Bandini que hizo el fill-in el el anterior arco Revelaciones, obviamente me quedo con Klein. Y hasta casi diría que ante la duda, casi prefiero que se mantenga Klein en la serie, al menos a él ya le conocemos y en la mayoría de elementos es para bien.

Tras este arco Dios de los Martillos se vienen cambios aún más profundos en el mundo de Thor Odinson, empezando por la desaparición de su padre. Reconozco que no tengo claro si el giro final del comic (que no desvelaré) me ha gustado o no, pero le reconozco el shock-value que tan bien incorpora Cates a sus historias. Lo que tengo claro es que como Cates convierta el comic en una especie de buddy-movie extraña con Thor discutiendo con su «compañero», seguro no me va a gustar.

Globalmente diría que Cates ha sabido separarse de la sombra de Jason Aaron y está planteando una etapa super maja que compensa al lector que sigue la historia al ritmo de las grapas mensuales. Al menos yo voy a seguir comprando este comic encantado de la vida.

Comparto las primeras páginas de este arco que como veis sirven para establecer la escala universal en la que van a tener lugar las aventuras de Thor:

Thor Dios de los Martillos nos ha traído a un Donny Cates en plena forma con un buen apartado artístico que han cambiado para siempre el mundo del Dios del Trueno. Compra obligada dentro del actual panorama marvelita.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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