Archivo de la etiqueta: comics

Crítica de Thor 6 de Donny Cates y Nick Klein (Marvel Comics – Panini)

Donny Cates y Nick Klein culminan su primer arco en el comic de Thor publicado este mes de diciembre por Panini por todo lo alto, al asistir al último combate del Dios del Trueno contra Invierno Negro.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La muerte del Rey Thor. El Invierno Negro tiene el poder de revelar el fin de cualquiera. Y si la visión es cierta… ¡Asgard va a necesitar que alguien ocupe el trono! Pero Thor no es un rey cualquiera. Incluso la muerte de toda existencia debería temerlo.

Este número incluye el número 6 USA.

Tras la histórica etapa de Jason Aaron, debo reconocer que tenía cierto vértigo ante lo que se le venía encima a Thor teniendo a Donny Cates como guionista. Una vez finalizado «El Rey Devorador», las sensaciones son positivas. Por un lado, Cates nos ofrece el nivel de épica y espectáculo a nivel cósmico que Thor merece. Estos seis primeros números han resultado geniales leídos mes a mes y también leídos de un tirón, cosa que hice para escribir esta reseña.

Hay que reconocer que Cates plantea todo desde el espectáculo y la majestuosidad, y en esa vertiente este Thor está muy bien. Sin embargo, en lo referido a la caracterización no se si acabo de reconocer a este Thor, no hay nada realmente erróneo pero tampoco acabo de ver sus señas de identidad. Aunque parece que la lucha por seguir siendo digno y poder empuñar a Mjolnir va a seguir siendo un elemento importante en esta etapa.

Además, los giros, las sorpresas y los cliffhangers que quitan el hipo en cada números son otras de las señas de identidad de Cates, así como los saltos temporales en la narración para conseguir que la historia sea más impactante. Y en este primer arco parece que no se ha guardado nada, poniendo toda la carne en el asador para que los lectores sigamos comprando Thor. Y hablando de sorpresas, la más gorda se la guardó para este último número, en el que la lucha final contra Invierno Negro acaba no siendo lo que el propio Cates había sugerido que podría ser en el número anterior. De nuevo, Cates rompiendo las expectativas, aunque en este caso, no acabo de tener claro si en este caso para mejor, pensando en las repercusiones a largo plazo para el Universo Marvel.

En el apartado artístico, Nic Klein con los colores de Matt Wilson han ofrecido unas páginas espectaculares en este primer arco, con una épica a rabiar y aprovechando de forma espectacular los numerosos momentos para el lucimiento que Cates les ofrece. En concreto, las dos dobles splash-pages de este número son de las que quitan el hipo y que nos tendrán hablando de ellas durante bastante tiempo.

Dicho esto, reconozco que empiezo a verle un poco las costuras a Cates y a su estilo de hacer que cada arco no acabe de cerrarse ya que de alguna manera sirve de prólogo del arco siguiente. Está claro que en el complejo mundo del comic americano, con comics que siguen publicándose por los pelos ante las ventas menguantes en el canal de las librerías de comics, hay que ofrecer espectáculo en cada número y además dejarte con ganas de querer volver el mes que viene a por más. En este sentido, veo a Cates como un alumno aventajado de Robert Kirkman. Sin embargo, no tengo claro que algo que sale en este último número lleguemos a verlo alguna vez en este comic en continuidad (si es un sueño o una realidad alternativa no cuenta), con muchas posibilidades de que quede en un «shock-value» vacío. Y quedarme con esta sensación ante este último momentazo no mola.

Comparto dos páginas de este último número de «El Rey Devorador»:

Thor está en buenas manos. No se si llegaremos al histórico nivel anterior, pero si tengo claro que Donny Cates y Nick Klein van a darnos una etapa repleta de épica y momentazos super entretenidos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Habéis leído este comic, qué os ha parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de Criminal vol. 1 de Ed Brubaker y Sean Phillips

Ed Brubaker y Sean Phillips forman una de los equipos creativos de mayor longevidad y consistencia del mundo del comic mainstream americano. Y su leyenda dentro del mundo independiente y los comics de creación propia empezó con Criminal, la maravillosa antología de género negro que crearon en 2006 dentro del sello Icon de Marvel Comics. Hoy hablo del primer volumen de esta serie, que tuvo una duración de 10 episodios y dos arcos argumentales: Coward y Lawless.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO INSTANTÁNEO.

Criminal es un comic de género negro sobre las personas que viven en el lado equivocado de la ley. En Coward (Cobarde), la primera historia, el carterista Leo Patterson, un hombre que siempre se deja una salida, se ve arrastrado a un atraco peligroso en el que mantenerse fuera de peligro puede resultar imposible.

El segundo arco de la serie, Lawless (literalmente “que no obedece las leyes, ilegal”, pero también es el apellido del protagonista), es la historia de Tracy Lawless, un militar que regresa a casa tras años en diversos frentes para descubrir quién asesinó a su hermano menor y cuánto los ha condenado a ambos su historia familiar.

Ed Brubaker es uno de los principales guionistas del mundo del comic americano. Nacido en Maryland en 1966, los primeros años de su vida los pasó viajando por todo el país debido a los traslados que su padre, militar de profesión, tuvo durante varios años. Fue su padre el que le inculcó el amor por la lectura, los comics y el género negro y revistas pulp de los años 50, 60 y 70, así como la ilusión de dedicarse profesionalmente a la escritura, apoyado por el hecho que un tío suyo, John Paxton, fue guionista en la Edad de Oro de Hollywood.

Lowlife (1995), comic semi-autobiográfico escrito y dibujado por él y editado por Caliber Comics, es cronológicamente el primer comic suyo que poseo (aunque no fuera el primer comic suyo que comprara). Junto a este comic, en 2001 publicó The Fall junto a Jason Lutes en la editorial Drawn & Quarterly, una historia también interesante y ambientada dentro del género negro.

Ya en 1995 Brubaker fue fichado por DC Comics, empezando a escribir historias para el sello Vertigo. Prez, Smells like teen President (1995) fue su primera obra. Tras esta historia corta, una de sus obras más recordada e importante de cara al futuro es Scene of the Crime (1999), miniserie de 4 números dibujada por Michael Lark y entintada por Sean Phillips, que marcó la primera colaboración con estos autores.

Tras firmar en 2000 un contrato en exclusiva con DC escribe algunos comics de Batman, pero es su reimaginación de Catwoman junto a Darwyn Cooke en 2001, más cercana a las raíces noir que a la versión ochentera de Frank Miller, lo que le valió el éxito de crítica y público. En 2003, escribió junto a Greg Rucka uno de los mejores comics de DC del siglo XXI: Gotham Central, serie planteada desde el punto de vista de los policías de Gotham, hombres y mujeres normales que tenían que enfrentarse a amenazas muy por encima de sus posibilidades.

Otro momento importante llegó en 2003, cuando empezó a publicar Sleeper dentro del sello Wildstorm (que en ese momento ya era propiedad de DC Comics) ya junto a Sean Phillips, que marcó el inicio de una colaboración que continúa hasta nuestros días. Sleeper es la historia de Holden Carver un operativo super poderoso que se había infiltrado en el mundo criminal de este universo siguiendo órdenes de John Lynch, director de International Operations, el equivalente de SHIELD en este universo. Lynch sufre un atentado que le deja en coma en Point Blank, miniserie dibujada por Colin Wilson que servía de prólogo de este comic, lo que deja a Carver atrapado sin ningún aliado si posibilidad de salida.

Esta miniserie de encargo fue un éxito de crítica pero las ventas no funcionaron y fue cancelada en su número 12. Sin embargo, Wildstorm confió en la calidad del comic y les permitió publicar una segunda temporada de 12 episodios más en los que pudieron terminar su historia de forma super satisfactoria. La mezcla de super héroes, la paranoia del género de espías y el género negro con elevadas dosis de sexo convirtió a Sleeper en un comic diferente a todo lo que se estaba publicando en ese momento.

Tras terminarse su contrato en exclusiva con DC, Brubaker comienza a trabajar para Marvel Comics, creando el que posiblemente sea uno de los 5 mejores comics del siglo XXI de Marvel, el volumen 5 de Capitán América junto a Steve Epting, con unos primeros 25 números son el regreso de Bucky / Winter Soldier que son sencillamente perfectos. Aunque Brubaker firmó en exclusiva con Marvel en 2005, el acuerdo dejaba fuera los comics en los que ya estaba trabajando previamente en DC, Gotham Central y Sleeper.

Además, del Capi, Brubaker escribió una notable etapa de Daredevil en 2006 junto a Michael Lark justo después de la salida de Brian Michael Bendis de la serie, y una no tan buena etapa en Uncanny X-Men junto a Billy Tan. También en 2006 creó junto a Matt Fraction la estupenda, aunque corta, etapa de 16 números en The Inmortal Iron Fist.

El volumen 2 de Sleeper terminó en Mayo de 2005, tras lo cual Brubaker y Phillips empezaron a pensar en su siguiente colaboración. Su amor por el género negro les hizo decantarse por Criminal dentro del sello Icon de Marvel Comics. En este sello Marvel publicaba comics de sus autores estrella en los que los autores conservaban los derechos de la obra, como una forma de mantenerles contentos y que nos se fueran a Image. Para que veáis el nivel, dentro de Icon surgieron comics como Powers de Bendis y Oeming, Kabuki de David Mack, Dream Police de J. Michael Straczynski o Kick -Ass de Mark Millar y John Romita Jr., Empress de Millar y Stuart Immonem y Men of Wrath de Jason Aaron y Ron Garney entre otros. Brubaker y Phillips publicaron también en Icon las dos miniseries de Incognito, serie que buscaba recuperar las sensaciones de Sleeper con una historia en la que se mezclan los super poderes con tramas de espionaje y agentes dobles.

En Enero de 2012, Brubaker y Phillips empezaron a publicar en Image Comics Fatale y el resto de su producción a partir de ese momento, además de reimprimir sus obras previas Criminal e Incognito. En 2013, firmaron un acuerdo con Image que sigue vigente bajo el cual Image se compromete a publicar cualquier cosa que produzcan sin necesidad de tener que venderles primero el argumento, lo que les ha proporcionado la libertad creativa definitiva que durante tantos años estaban luchando por conseguir.

Su última novela gráfica Pulp ha sido la obra de la pareja que más rápido a agotado su primera tirada hasta la fecha, tanto que una tirada destinada a durar un año se agotó en aproximadamente dos meses. Y tengo muchísimas ganas de comprar Reckless, su nueva novela gráfica de 144 páginas que se publica este mes de diciembre y que inaugura un nuevo formato para la pareja, las novelas gráficas serializadas protagonizadas por un mismo personaje, imitando p.ej. las series de novelas de personajes tipo Parker. De hecho, en una iniciativa sin precedentes que yo recuerde, Brubaker anunció que la segunda novela gráfica de Reckless ya está también terminada con fecha de publicación marzo de 2021, tan sólo tres meses después de esta primera.

Sean Phillips es un artista británico nacido en 1965. Tras graduarse empezó a trabajar en 1988 con John Smith en New Statesmen en la editorial Crisis, además de ilustrar algunos números de Judge Dredd para 200AD.

Como parte de la “invasión británica” de DC Comics, empezó a trabajar en varias series desde 1990, realizando una larga etapa en Hellblazer junto a Paul Jenkins entre 1995 y 1997. Antes de ello coincidió con Brubaker en Scene of the Crime (1999), entintando a Michael Lark. También dibujó parte de la etapa de Joe Casey en Wild C.A.T.s, para Wildstorm, lo que posiblemente le abriera las puertas a dibujar Sleeper.

Con el traslado de Brubaker a Marvel ya en el siglo XXI, Phillips firmó junto a Robert Kirkman las dos primeras miniseries de Marvel Zombies, que significaron un enorme éxito de ventas para Marvel. La primera miniserie se publicó a finales de 2005 antes de la primera miniserie de Criminal. Marvel Zombies 2, publicada entre octubre de 2007 y febrero de 2008, fue publicada entre los volúmenes 1 y 2 de Criminal.

Un guionista tiene la ventaja de poder escribir varias series a la vez. Sin embargo, los artistas por regla general sólo pueden dibujar un único comic al mes, lo que hace imprescindible para ellos el elegir bien la opción que pudiera resultar más rentable no solo creativamente, sino económicamente. Es por esto que aunque Criminal empezó a publicarse en 2006, las diferentes miniseries fueron alternándose con otros trabajos de encargo para Marvel como fueron las miniseries de Marvel Zombies o en 2010 la miniserie The Dark Tower: The Gunslinger – The Journey Begins. A partir del traslado de su obra a Image en 2012, Phillips ya se ha centrado en la creación de obras 100% de creación propia junto a Ed Brubaker.

Phillips ha trabajado de forma estable con varios coloristas, empezando por Val Staples, colorista de los dos primeros volúmenes de Criminal y de Incognito, así como Elisabeth Breitweiser en los primeros números de Criminal en Image así como en las series The Fade-Out y Killed or be killed. En los últimos años, Jacob Phillips, el hijo de Sean, ha coloreado su obra desde la novela gráfica My Heroes have always been junkies de finales de 2018.

Entrando en materia con este primer volumen de Criminal, la idea principal de Brubaker y Phillips era desarrollar una serie que sirviera de contenedor casi a modo de antología de todo tipo de historias que tuvieran el amor por el género negro como hilo conductor. Es por esto que el comic está planteada como miniseries que pueden leerse de forma independiente, aunque Brubaker siempre ha recomendado leerlas en el orden en que se publicaron porque hay numerosas conexiones entre los personajes.

El formato de miniseries independientes ofrecía además la suficiente flexibilidad para poder alternar otros encargos económicamente más interesantes en un momento en que Brubaker y Phillips no eran tan conocidos como lo son ahora. En este sentido, si las ventas de Criminal no hubieran funcionado, algo muy posible dado que los comic noir parecía que no tenían viabilidad comercial, hubieran podido cerrar la serie en cualquier momento, y volver a los trabajos de encargo para Marvel o DC. Por suerte, eso no llegó a pasar nunca, y Brubaker siempre cuenta que se sigue asombrando al comprobar que cada comic suyo vende más que el anterior. De hecho, tras estos dos primeros arcos de Criminal que forman el volumen 1 de la serie, su siguiente colaboración Incognito superó por mucho las ventas del comic noir.

El primer arco de cinco números, Coward, publicado entre octubre de 2006 y febrero de 2007, está protagonizado por Leo Patterson, un criminal de poca monta con su propio código de conducta, una gran inteligencia y un trauma del pasado, y marca el tono y lo que podemos esperar de este mundo noir de personajes rotos y vidas criminales sin esperanzas. El padre de Leo, Tommy, era un criminal muy conocido en su época que murió en la cárcel tras ser condenado por el asesinato de su socio y amigo Teeg Lawless, un suceso que dejó marcado a Leo. Es por esto que Leo siempre planea sus golpes pero prefiere retirarse ante la menor sensación de que exista un peligro.

Policías corruptos, un robo que sale mal, un amor condenado desde el principio y un protagonista que acaba rompiendo todas las reglas que le mantuvieron con vida hasta ese momento son algunas de las claves de un brillante primer arco que transmite noir de principio a fin. En este primer arco, aparte de detalles de la infancia de Leo, conoceremos a personajes recurrentes en la serie como es Gnarly, un fornido ex-boxeador que se encarga de la barra del Undertow, el antro donde se reúnen los criminales de la ciudad y que es una especie de territorio neutral. Su amiga de la infancia Jenny, ahora agente de Asuntos Internos de la policía, también volverá a aparecen en otras historias posteriores.

Criminal transmitía que era un comic muy especial desde el minuto uno. Además de la fantástica historia de Brubaker y las maravillosas portadas y el arte de Phillips con color de Van Staples, cada número venía con estupendos análisis de clásicos del noir a modo de extras, algo aún hoy único en el mundo del comic.

De hecho, un detalle muy chulo de estos extras es que sólo podían encontrarse (inicialmente) en la edición de grapa, a modo de premio para los lectores en este formato de cuyas ventas dependiera la supervivencia de esta serie. Este es un detalle super chulo que es lo que ha hecho que siempre que sea posible continúe comprando todo lo que publican en formato grapa.

El sexto número marca el comienzo del segundo arco de Criminal, Lawless, publicado entre mayo y octubre de 2007, en el que conoceremos a Tracy Lawless, uno de los dos hijos de Steeg (mencionado en el primer arco, que fue asesinado por Tommy Patterson). Tras años en el ejército intentando dejar atrás su pasado, vuelve a casa al descubrir que su hermano Ricky murió asesinado meses atrás. Tras robar un transporte de dinero ilegal para conseguirse financiación, algo que tendrá graves consecuencias posteriores, Tracy llega a la ciudad y consigue infiltrarse en la antigua banda de su hermano Ricky, para descubrir qué le pasó y quién le asesinó.

La banda tiene a la vista un golpe que puede ser muy beneficioso, si no se matan antes. Además, todos sabemos que el protagonista de una historia noir no debe liarse con la chica mala, pero que esto sea inevitable no lo hace menos interesante.

Esta historia nos sirve para conocer más detalles de la infancia de Tracy Lawless y su hermano Ricky con un padre tiránico que les maltrataba, mientras en el presente el cerco se estrecha mientras todos buscan su premio. Al final, como en las mejores historias noir, Tracy encuentra respuestas, per no son las que esperaba ni le sirven de consuelo, a la vez que descubre que la venganza nunca es la solución de nada y que, al final, se encuentra atrapado en la misma tela de araña de la intentó escapar hace tantos años al alistarse en el ejército. Volvió por la venganza, pero acaba descubriendo que no puede escapar de la familia ni los recuerdos.

En este arco conoceremos a Sebastian Hyde, el capo criminal que controla la ciudad, a su guada-espaldas Chester y a Jacob Kurtz, amigo de la infancia de los hermanos Lawless y de Leo Patterson, al que veremos también en varios arcos posteriores.

Tracy Lawless enlaza con los tipos duros de pocas palabras, de películas como Get Carter o Equalizer, que no conviene enfadar y que siempre hay que tener a tu lado en una pelea, y es uno de los grandes personajes de la serie, del que veremos en próximos volúmenes más aventuras en el presente y durante su niñez.

En este sentido, hay que destacar que a partir de un primer arco introductorio correcto en el que parece que Brubaker y Phillips juegan un poco sobre seguro, es en este segundo arco cuando la serie realmente despega y empezamos a ver las enormes posibilidades narrativas de Criminal.

Otro detalle fundamental de este primer volumen de Criminal es que aunque Tracy Lawless y Leo Patterson son criminales y cometen delitos, NO son malas personas y tienen un fuerte sentido moral de lo que es correcto e incorrecto, además de ser unas víctimas de sus infancias desgraciadas, que les dejaron marcados.

El noir de perdedores de Coward y la búsqueda de venganza de Lawless son fuente inagotable de historias del género, pero faltaría la pieza fundamental en la que Criminal se apoyó más adelante, que son las historias de criminales malas personas cuyos actos son totalmente amorales e injustificables.

El dibujo de Sean Phillips me parece una maravilla, convirtiéndose para mi en el artista NOIR por excelencia. Phillips se caracteriza por ser un maestro a la hora de crear la ambientación noir perfecta para estas historias, creando personajes que siempre se encuentras semi ocultos grandes manchas oscuras que les envuelven.

Sus personajes respirar realismo en cada una de sus expresiones faciales, y son siempre super reconocibles. Además, sabe añadir a sus dibujos una faceta arquetípica (el duro, el jefe criminal anciano, el loser delgado con gafas, la feme-fatale) que ayuda a situarte desde la primera viñeta en la historia. A destacar también su elegancia a la hora de mostrar las numerosas escenas sexuales, obligatorias también en toda historia noir que se precie, que transmite toda la sensualidad y el deseo ardiente del momento.

En este primer volumen de Criminal Phillips colabora con el colorista Val Staples, consiguiendo unos resultados estupendos. Su ciudad es gris como los crímenes que van a cometerse, con algunos estallidos puntuales de color que resaltan los principales momentos de la historia. Si Phillips es el perfecto dibujante noir, es sin duda también gracias a sus estupendos coloristas que ayudaron a amplificar sus virtudes y minimizar sus defectos.

Si tengo que comentar algo menos bueno de su arte, su viñetas siempre has sido un pelín más estáticas de lo que me gustaría con una fluidez entre viñetas sólo correcta. Esto lo compensa de sobra con su ambientación y el carisma de sus personajes, pero me veo en la obligación de comentarlo. De hecho, me parece espectacular como ilustrador que resume una escena en una única viñeta que congela el momento más icónico, como vimos en obras posteriores como en Kill or be killed o The Fade Out.

Aparte de su arte interior, destaco además las maravillosas portadas, que en mi opinión son verdaderas obras de artes que perfectamente podrían exponerse en un museo. Desde el primer número de la serie, el propio hecho de tener un comic con una portada doble “wraparound” también era un detalle que separaba a Criminal del 99% de comic que se publicaban en USA en ese momento, y transmitía un carisma personal e intransferible.

Además, otro detalle interesante de Criminal es que en los siguientes volúmenes de Criminal mejoraron el gramaje del papel y mejoraron considerablemente la producción del comic, lo que resalta el interés de Brubaker y Phillips de controlar y en la medida de lo posible mejorar el producto final que ofrecían a sus lectores, que al final es su tarjeta de presentación ante el mundo.

En resumen, este primer volumen de Criminal fue una perfecta aproximación al mundo noir de Brubaker y Phillips, que fueron refinando su fórmula en sus siguientes trabajos en común, hasta crearse una de las marcas de calidad más conocidas y destacadas del mundo del comic americano. Si te gusta el género negro, Criminal es una lectura obligada.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO INSTANTÁNEO.

¿Habéis leído este comic, qué os ha parecido? En serio, si te gusta el género negro no te lo puedes perder. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de Space-Mullet! One gamble at a time de Daniel Warren Johnson (Dark Horse)

En apenas un año y medio, Daniel Warren Johnson ha pasado de ser un completo desconocido para mi a ser uno de mis autores favoritos de comic: Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman: Dead Earth entre otros se han convertido en algunos de mis comics favoritos. Es por esto que no me he podido resistir a comprar Space-Mullet, una de sus primeras obras publicó como webcomic que posteriormente Dark Horse recopiló en este volumen. Y aún notándose que estamos ante una obra de un artista en construcción, me ha gustado prácticamente todo lo que he visto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El ex marine espacial Jonah y su copiloto Alphius recorren la Galaxia, tratando de sobrevivir. Atraídos por una loca aventura tras otra, convierten a un grupo de inadaptados en una familia que debe enfrentar juntos las partes más oscuras del universo. Space-Mullet es un mundo de ciencia ficción accesible y rico en detalles con personajes sinceros y una historia inolvidable.

Daniel Warren Johnson es un ilustrador y dibujante de cómics independiente con sede en Chicago. Se esfuerza por crear ilustraciones significativas y divertidas que se ajusten a los objetivos de sus clientes y que superen sus expectativas. Daniel cree en mantener una sensación orgánica y natural en cada proyecto, mientras disfruta de la naturaleza tangible de la colaboración y expresión creativas. Ha trabajado con Dark Horse Comics e Image Comics. Cuando no está trabajando en el trabajo del cliente, Daniel trabaja en su cómic publicado por él mismo, Space-Mullet, y pasa el rato con su increíble esposa. También le encanta la cerveza artesanal. El autor vive en Chicago.

Mi yo completista no ha podido evitar comprar este volumen, a pesar de saber que me iba a encontrar a un DWJ primerizo. Sin embargo, la sensación con que me quedo tras la lectura no podía ser mejor, con un dibujo y unas páginas repletas de la humanidad y emoción, algo que se ha convertido en una se sus señas de identidad.

Lo primero que hice al llegarme el comic fue mirar qué significa “Mullet”: Una pescadilla, un pequeño pez de mar que se puede cocinar y comer, y que en ocasiones se utiliza para pescar peces más grandes. Mullet es también un estilo de peinado masculino, popular en la década de 1980, en el que la parte superior y a los lados se dejaban muy cortos y el cabello por detrás largo.

Así que el título Space-mullet (pescadilla / pececillo espacial) puede aludir aparte del peinado de Jonah, a que los protagonistas son unos perdedores que no tienen nada que hacer contra el gobierno galáctico y las razas que lo pueblan, siendo unos “pececillos” en un océano lleno de peligros.

Sin embargo, hay que reconocer que aunque estamos ante un comic de aventuras, el título no refleja para nada el tipo de historia que vamos a leer, con un protagonista traumatizado por un suceso de su pasado cuando era marine espacial, que le atormenta en el presente.

Escuché una entrevista a DWJ en la que comentaba que poner títulos con connotaciones humorísticas a unas historias con elementos oscuros en parte era un mecanismo de defensa por su parte, para capear una posible crítica exagerada contra su obra, como si estuviera diciendo por adelantado “oye, que sólo es un comic, es entretenimiento y ya”, lo que me recuerda los problemas de autoestima que incluso artistas de esta calidad sufren en su día a día.

Leer Space Mullet me ha gustado, la verdad. DWJ creó esta historia como un webcomic entre 2012 y 2014, que Dark Horse recopiló en 2016 cuando DWJ y Donny Cates ya habían publicado con ellos The Ghost Fleet . Si tengo que decir algo menos bueno de este comic, sería que la historia que nos presenta DWJ queda inconclusa, ya que en estas 200 páginas agrupadas en 4 números tan sólo vemos como se forma la tripulación de la nave de Jonah y Alphius, pero no llegamos a verles vivir las aventuras que promete la sinopsis. Ojo, que aventuras hay a raudales, pero centradas en esta pareja humana y alienígena, y en como conocen al resto de la tripulación. En este sentido, el final del comic nos deja un poco con la miel en los labios.

Sin embargo, narrativamente hay un montón de hallazgos, empezando por la elección de color de DWJ. Normalmente él no colorea sus páginas y trabaja siempre con colorista, sin embargo para Space-Mullet opta por añadir unos tonos azulados a sus lápices que ayuda a resaltar determinados elementos de la viñeta además de aportar una mayor sensación de profundidad a las imágenes.

En estas páginas hay en algunos momentos una ligera falta de fondos, pero en otros momentos podemos disfrutar de unos mundos de ciencia-ficción con una enorme riqueza y complejidad. Visualmente veo una clara influencia de Aliens de James Cameron o el manga Battle Angel Alita de Yukito Kishiro, pero aún notándose estas influencias, DWJ consigue que su personalidad sea lo que más poso nos deje a los lectores.

Como comentaba antes, el título semi humorístico no le hace justicia al comic, algo que también podría decirse de Murder Falcon. Aunque estamos ante una historia que ante todo es aventura espacial, DWJ crea a un protagonista con SSPT (Síndrome de Stress Post-Traumático) que sufre por su pasado, en una historia que habla de genocidios gubernamentales, racismo institucional, las diferencias entre ricos y pobres o lo barata que es la vida en el futuro y lo fácil como puedes morir por cualquier nimiedad. Hay un cierto cinismo en varios personajes, pero DWJ busca contraponer un halo de esperanza, las cosas pueden mejorar si cada uno de nosotros hacemos cosas que ayuden a los demás y dejamos de comportarnos egoistamente. El cambio y la revolución deben nacer de uno mismo, y este mensaje lo veo importante, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante un comic a priori “ligero”.

A pesar del tono aventurero y su objetivo básico de entretenimiento, DWJ consigue que empaticemos con unos protagonistas que transmiten una enorme emoción, sobre todo un traumatizado Jonah que inicia el camino hacia la luz, y cuyo primer paso debe ser perdonarse a si mismo ante unos hechos que no hubiera podido evitar.

Además, aunque las páginas de DWJ no tienen los ENORMES momentazos visuales de comics como Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman, hay varias escenas de acción super bien narradas y hay un par de splash-pages que anticipan el artista en que iba a convertirse en sus siguientes trabajos. Su narrativa de la acción es ya estupenda, pero además también triunfa en los momentos más tranquilos en los que conocemos a los personajes. Así que artísticamente este comic está aún mejor de lo que esperaba a priori.

Otro detalle muy chulo de este comic viene ya desde la propia introducción, en la que DWJ hace una master-class de algo que todo creador debe asumir, que la perfección no existe y como los autores deben aprender a terminar el trabajo y dejarlo ir. He traducido esta introducción porque creo que es muy interesante, aquí os la dejo:

“Cuando empecé a dibujar Space Mullet!, no sabía nada sobre crear comics. Casi no sabía ni coger un pincel, mi perspectiva era floja y mis personajes lucían inconsistentes. Miro de nuevo estas primeras páginas y no puedo evitar sentirme un poco avergonzado.

Pero no es una vergüenza mala. El la clase de sentimiento que tengo cuando veo fotos mías de la escuela. Parte tristeza, parte gozo, parte shock al ver que mis dientes estaban tan mal. Pero hay también personalidad en estas primeras páginas. Lo cual es bueno, porque trabajaba tan duro para mejorar.

Cuando creo arte, quiero que sea perfecto. Quiero emocionar al lector. Pero no importa las horas que emplee en mi mesa de dibujo, o cuantas veces rehaga los diálogos, mi trabajo nuca será perfecto. Siempre miraré hacia atrás y veré qué cosas podría haber hecho mejor. Pero no pasa nada. Liberarme de la auto exigencia de perfección me permite centrarme en el storytellin y en divertirme mientras realizo el trabajo.

Mi amigo Riley me dijo una vez que él creía que hacer un comic era como hacer magia, ya que gente, lugares y cosas que sólo existen en tu cabeza de repente son transportados a la página para que todo el mundo pueda verlo. Es increíble cómo los comics pueden conectar a la gente. Así que gracias por formar parte de Space-Mullet!

Espero que me puedas ver en estas páginas. DWJ.”

Como bien dice DWJ, Space-Mullet! Es una obra de un autor primerizo. Sin embargo, esta historia tiene un montón de elementos chulísimos que hemos visto cómo los ha ido refinando en sus obras posteriores.

Comparto a continuación las primeras páginas del primer número:

En resumen, me parece que hecho una buena compra, estoy muy contento de añadir este volumen a mi biblioteca de DWJ. Y ahora, a esperar mientras se confirma cual va a ser su próxima obra. Sea cual sea va a ser otra compra segura, pero no estaría mal que le contrataran para hacer Star Wars o alguna miniserie en Marvel fuera de continuidad. Por soñar…

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Espero vuestros comentarios, gracias por leer este post. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Give Me Liberty de Frank Miller y Dave Gibbons (Dark Horse Comics – Norma Editorial)

Comienzo el mes de diciembre recordando Give Me Liberty, el comic de Frank Miller y Dave Gibbons publicado por Dark Horse Comics, en España Norma Editorial, ganador de un Premio Eisner que 30 años después de su publicación se mantiene de plena vigencia y se muestra casi como visionaria de lo que iba a ser la realidad de nuestros días.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

En los años noventa, Frank Miller y Dave Gibbons se unieron para revolucionar las bases de la ciencia ficción con GIVE ME LIBERTY, una historia que muestra un mundo distópico y posible, peligrosamente parecido al nuestro, donde la frontera que separa la libertad y la esclavitud es casi invisible. Premio Eisner 1991 a la mejor serie Limitada.

Para muchos, la explosión del comic independiente americano mainstream tuvo lugar en 1992 con el nacimiento de Image Comics y la publicación de comics como Youngblood, Savage Dragon, Spawn o Wild C.A.T.s. Sin embargo, la realidad es que varios años antes editoriales como Dark Horse Comics empezaron a disputar la atención de los principales profesionales de la industria, publicando comics exitosos que abrieron la puerta a que otros autores se plantearan la posibilidad de realizar comics de creación propia alejados de Marvel o DC.

Give Me Liberty es un claro ejemplo de esta tendencia. Publicado en 1990 en Estados Unidos, fue el primer trabajo en el ámbito independiente de Miller tras sus obras maestras The Dark Knight (1986), Daredevil: Born Again (1986) y Batman: Año Uno (1987). Lo mismo para Gibbons, que venía de dibujar Watchmen (1986-87) y Batman: La Broma Asesina (1988), ambas con Alan Moore.

Miller había salido rebotado de DC Comics tras una disputa sobre tarifas y lo que Miller entendía que era una ataque contra la libertad de los autores, y declaró que a partir de ese momento se concentraría en desarrollar comics de creación propia sobre los que conservaría los derechos de la obra. Para ello, la recién fundada Dark Horse Comics de Mike Richardson, creada en 1986, resultó ser el espacio perfecto. Junto a Give Me Liberty, en 1990 Miller empezó la publicación de Hard Boiled con Geoff Darrow, a las que continuaron Sin City en 1991, Big Guy and Rusty the Boy Robot de nuevo con Darrow en 1995 o la también mítica 300 en 1998.

David Chester Gibbons es un artista y escritor británico, nacido en Londres en 1949. Profesional de amplísima experiencia, empezó a trabajar en el medio en 1977 en series británicas como 2000AD y Doctor Who para Marvel U.K., antes de dar el salto a DC Comics en 1982, donde fue sobre todo conocido por su Green Lantern junto a Len Wein, la etapa en la que conocí al personaje y me enamoré de su lore. En 1985, Gibbons colaboró con Alan Moore, con el que ya había trabajado en Inglaterra, en el icónico Annual nº11 “Para el hombre que lo tenía todo”, al que siguió la ya mítica Watchmen.

Merece la pena comentar que mientras Miller rompió con DC durante esos años y se centró en los comics de creación propia, Gibbons siguió colaborando con la editorial, hasta el punto que la publicación de este Give Me Liberty coincidió en el tiempo con su miniserie World´s Finest, de la que fue escritor colaborando con Steve Rude. Gibbons también escribió en 1991 el primer crossover Batman vs Predator dibujado por los hermanos Kubert.

En su dilatada carrera, ha ganado entre otros los premios Inkpot Award de 1986 y Kirby en 1987, siendo incluido en Hall of Fame de los Premios Harvey en 1988.

Entrando en el comic en si, Give Me Liberty nació fruto de un encuentro de ambos autores en la San Diego Comicon de 1998, en un momento en que sobre todo Miller era lo más parecido a una estrella del rock dentro del mundo del comic. Y tampoco es que Gibbons se quedara corto, ya que su colaboración con Moore había producido dos de los comics más importantes e influyentes para la industria americana. Sin embargo, la colaboración se hizo esperar, tardando casi dos años en materializarse.

Give Me Liberty es una historia de aventuras ambientada en el futuro cercano -para la época- de 2009-2012 (aunque la protagonista Martha Washington nació en el inminente 1995). Un futuro cercano distópico con unos Estados Unidos al borde de la secesión, con numerosos desastres ecológicos por todo el mundo, en el que minorías raciales como los nativos americanos se encuentran al borde de la extinción, se inician guerras por motivos económicos y para acallar los problemas internos del pais y un presidente populista, Rexall, se perpetuó en el cargo más allá de los dos mandatos constitucionales. Elementos todos ellos que han acabado teniendo numerosas correspondencias con nuestro mundo de treinta años después.

Martha Washington es la personificación de víctima de discriminación en Estados Unidos, al ser mujer, afroamericana y nacida en un ghetto urbano de Chicago que para salir adelante sólo tiene la opción de alistarse en el ejército. La forma en que se levanta frente a todas las adversidades y rompe todas las barreras resulta realmente inspirador. Martha es la mujer definitiva, que hace lo mismo que un hombre, y a menudo incluso mejor, sin necesidad de envolverse en ninguna bandera reivindicativa de nada. En ese sentido Martha transmite también los valores americanos liberales ya que sólo hace lo que tiene que hacer sin plantearse valores superiores más allá de “hacer lo correcto”. Y por supuesto, no rendirse jamás.

Bajo el prisma del clásico lema de “show, don´t tell”, el futuro de Miller nos muestra un montón de situaciones terribles que el lector sabe interpretar sin necesidad que nadie nos venga a contar “mira que malo es el racismo, la destrucción del medio ambiente, etc…” como lamentablemente nos pasa en obras de comic, cine y televisión actuales que dejan de ser entretenimiento para convertirse en panfletos políticos infumables con la excusa de tratar temas “importantes”.

Give Me Liberty es junto a Watchmen, probablemente el mejor trabajo de Dave Gibbons de toda su carrera, que en este comic contó con la colaboración del colorista Robin Smith. Si en Watchmen el simbolismo y la potencia de sus imágenes, así como su composición, crearon momentos que ya son historia para el mundo del comic, en esta obra Gibbons saca el máximo partido a la mayor libertad que Miller le ofrece para narrar la historia, de forma que vemos una narrativa desatada que no está constreñida por la rígida estructura de 9 paneles establecida por Moore.

La narrativa de Gibbons es maravillosa como siempre, pero encuentro que el toque de humor negro y de ironía con que Miller adornaba su historia le permite ofrecer un catálogo de grandes momentos visuales junto a pequeños detalles de personajes que dan contexto a sus actos y motivaciones además de ofrecer elementos de humor, con el añadido de un diseño futurista genial, con detalles loquísimos como el Robot gigante de Fat-Burger o la representación de los Nazis-gays.

En todo caso, Miller no plantea Give Me Liberty como una ciencia ficción anticipatoria, sino que traslada y exagera en su comic elementos históricos que él estaba viviendo o había conocido a lo largo de su vida. Por ejemplo, la crisis del petróleo, el calentamiento global, la deforestación del Amazonas y el aumento del nivel de los océanos que inunda Nueva York son temas que surgieron ya en los años 70 y llevan en el ideario político de los partidos de izquierdas y verdes desde entonces. El presidente Rexall no anticipaba a Trump, aunque parezca mentira, sino que es una versión llevada al extremo de Ronald Reagan y su populismo. Al igual que el Presidente Howard Nissen que le sustituye nos sugiere claramente a Jimmy Carter, el presidente anterior a Reagan, y que resume los que parece Miller son los problemas históricos de los demócratas, que aunque tienen siempre la mejor de las intenciones, son «blandos» y acaban creando los mismos problemas que los republicanos o incluso peores.

Los paralelismos son clarísimos y nada sutiles, componiendo un cuadro en el que Miller critica mediante la exageración la historia reciente de los Estados Unidos de finales de los años 80. Sin embargo, justamente para evitar caer en el pastiche político, Miller y Gibbons plantean a partir de ahí una aventura super loca, entretenida y sin complejos, como si desde el primer momento quedara claro que para ellos lo primero y principal es entretener.

Para ello, Martha Washington tendrá que enfrentarse a un superior en el mando que es un blanco asqueroso machista y racista de buena familia con aspiraciones políticas, la amenaza de las grandes empresas cárnicas que buscan deforestar el amazonas, o unos nazis-gays que se hacen con el control de un satélite orbital que puede atacar cualquier blanco e la Tierra, incluida la Casa Blanca. Las situaciones suelen ser super over-the-top pero funcionan de maravilla gracias al tono irónico que Miller transmite a su historia y al extraordinario trabajo artístico de Gibbons.

Esto no quiere decir que el comic no tenga momentos dramáticos, ya que sobre todo en los dos primeros números hay un montón y consiguen ponerte el corazón en un puño. Además, la descripción que Gibbons hace del horror de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes me parece una barbaridad, con unas páginas con una fuerza expresiva alucinante.

El éxito de Give Me Liberty abrió las puertas a que Miller y Gibbons retomaran a Martha Washington en varias miniseries y especiales posteriores, que aunque entretenidas (algunas más que otras) carecieron de la fuerza de la obra original: Martha Washington goes to war (5 números, 1994), Happy birthday Martha Washington y Stranded in Space (2 one-shots de 1995), Martha Washington saves the world (3 números, 1997-98) y el especial Martha Washington dies (2007), cuyo título se explica solo.

Comparto las primera páginas del comic:

Si pensamos en los mejores comics de los años 90, Give Me Liberty sin duda es uno de ellos, y treinta años después su lectura mantuvo toda su fuerza, personalidad y sentido de la diversión y la locula. Un clásico con todas las letras que merece ser recuperado para los nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

¿Has leído esta serie? Espero tus comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Sara de Garth Ennis y Steve Epting (TKO – Panini)

Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes de noviembre de Sara, el maravilloso comic bélico de Garth Ennis, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser publicado por TKO, hoy quiero recomendarlo en el blog.

PUNTUACIÓN: 9/10

De Garth Ennis (Preacher, The Punisher, The Boys) y Steve Epting (Velvet, Capitán América). En el frío invierno de 1942, la francotiradora soviética Sara y sus camaradas luchan contra los invasores nazis. Pero a medida que la lucha se intensifica, ¿podrá sobrevivir su escuadrón? Inspirado en hechos reales.

Sara ha sido la lectura más impactante y satisfactoria de los últimos años de Garth Ennis, un enamorado de las historias bélicas que ha construido un extenso catálogo de historias centradas mayoritariamente en la segunda guerra mundial, aunque no solo, y que en este caso elige un concepto poco habitual por múltiples motivos: Por ser una mujer la protagonista, por ser francotiradora, y por ser una historia situado en el frente ruso.

La dureza de la historia y la frialdad del punto de vista de Sara, la protagonista es nuestro punto de vista, hace que encaje perfectamente con la tradición rusa y la conocida dureza del frente ruso durante la invasión nazi. La construcción del personaje de Sara me parece maravillosa, una mujer que hace lo que hay que hacer aunque sabe que los líderes comunistas habían cometido crímenes igual de terribles que los nazis. No hay héroes en esta historia, tan sólo personas que buscan sobrevivir un día más. Y tampoco los nazis son mostrados como monstruos, tan sólo un enemigo al que interesa deshumanizar para no sentir reparos a la hora de meterles una bala en su cabeza.

Sara es una historia bélica de la vieja escuela, que consigue meterte en la historia desde la primera página y que realiza críticas muy bestias contra el régimen comunista, pero lo hace evitando convertir la trama en un panfleto. Simplemente presenta a los lectores algunos hechos históricos conocidos sobre el régimen comunista, y deja que seamos los lectores los que entendamos y valoremos en su justa medida. Hechos como que los soldados eran ejecutados por sus propios mandos si se retiraban, incluso si se trataba de una retirada táctica para seguir combatiendo en otro lugar, es mostrado con toda su crudeza en estas páginas. Comentaba antes que no hay héroes en esta historia, y los nazis son el enemigo. Pero si tuviera que elegir un «villano», esos serían los líderes comunistas rusos.

Otro detalle que me ha gustado mucho es la sensación de camaradería del pelotón de tiradoras rusas. No hay profundos estudios psicológicos, pero Ennis si muestra las diferentes formas que tenían estas jóvenes de enfrentarse al horror de la guerra, y a tener a una comisaria política intentando adoctrinarles constantemente que impedía que se expresaran libremente. Un tema recurrente de toda historia bélica es que los soldados no luchan por grandes ideales, sino por el soldado que lucha con él en el frente. Esto, pasado por el punto de vista ruso, también es mostrado en estas páginas.

En el apartado artístico, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser al color ofrecen un trabajo sobresaliente. Un primer elemento que me llamó la atención es que para resaltar la frialdad del frente ruso y las muertes realizadas a distancia, no hay tipografías que resalten los impactos como solemos ver con los puñetazos de los comics de superhéroes. Sólo una pequeña explosión de sangre al golpear la bala el frágil cuerpo humano.

Epting realiza un trabajo alucinante a la hora de incorporar en sus páginas elementos reales de la época. Desde los uniformes, los vehículos, las armas y todo lo que rodea la vida de estas soldados transmite realismo y me ha encantado. De igual forma, la caracterización de Sara y sus compañeras me parece también espectacular, haciéndolas reconocibles en todo momento incluso cuando visten igual en las situaciones de combate.

Otro elemento brillante de este comic es el ritmo y la narrativa que Epting y Ennis incorporan a estas páginas. La vida en el frente era mayoritariamente monótona, con estallidos puntuales de combates. Eso mismo lo vemos en estas páginas, creando momentos super impactantes al girar las páginas, resaltando la habilidad de ambos autores a la hora de crear esta historia que sólo podía contarse en comic.

Elisabeth Breitweiser opta por una paleta de color en todos apagados que encaja con la dureza del invierno ruso, tan sólo roto por las explosiones de rojo sangre cada vez que Sara acierta en un blanco. Un destello, una muerte. Todo en este comic me ha parecido espectacular.

Y como guinda del pastel, el final me ha dejado tocado, siendo el detalle que termina de elevar una obra notable en una sobresaliente. Un final que aunque lógico dadas las circunstancias, está tan bien resuelto que me ha dejado con un nudo en la garganta.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview:

Sara me ha parecido una maravillosa (y dura) lectura que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo. Si te gusta el género bélico, no te puedes perder este comic. Y casi diría que aunque no te guste este género, tampoco debes perderte este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

¿Habéis leído este comic, qué os han parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!