No vi en su día Hellboy de Neil Marshall. Aprovechando su estreno en Prime Video me ha quitado la espinita que tenía clavada y me he encontrado con un correcto entretenimiento que aunque no sea ninguna maravilla probablemente no mereciera el vapuleo mediático y el boycott que sufrió de una parte del fandom.
PUNTUACIÓN: 6/10
La Agencia para la Investigación y Defensa Paranormal (AIDP) encomienda a Hellboy (David Harbour) la tarea de derrotar a un espíritu ancestral: Nimue, conocida como «La Reina de la Sangre». Nimue fue la amante del mismísimo Merlín durante el reinado del Rey Arturo, de él aprendió los hechizos que la llevaron a ser una de las brujas más poderosas… Pero la locura se apoderó de ella y aprisionó al mago para toda la eternidad. Hace siglos consiguieron acabar con esta villana, enterrándola profundamente, pero ha vuelto de entre los muertos con la intención de destruir a la humanidad con su magia negra.
Hellboy fue creado por Mike Mignola en 1993 como una curiosidad en el San Diego Comic-Con Comic nº2, y su popularidad ha ido creciendo hasta el punto de ser probablemente el personaje de creación propia más conocido surgido de la editorial Dark Horse. Es curioso resaltar que su primera miniserie Seeds of Destruction de 1994 estuvo co-guionizada por John Byrne, ya que Mignola en ese momento no tenía la confianza suficiente en sus dotes cómo escritor. Sin embargo, su popularidad fue creciendo de forma exponencial con el paso de los años, habiendo protagonizado además de sus comics, varios video-juegos, películas de animación y tres películas en imagen real. Lo cierto es que para ser un personaje indy los fans del personaje y el propio Mignola deberían estar más que satisfechos.
Hellboy fue descubierto por el gran público gracias a Guillermo del Toro y sus dos películas estrenadas en 2004 y 2008. Las películas de Del Toro cimentaron la reputación del director mexicano como un estupendo autor de género fantástico con un sello distintivo como era su capacidad para construir de mundos. Sin embargo, hay que reconocer que aunque rentables, no fueron grandes éxitos de taquilla, y diría que Mignola no debió acabar del todo contento con el resultado final, al buscar de cara a esta tercera película un cambio que la acercara más a su visión del personaje.
Del Toro quería escribir y dirigir la tercera película que cerrara de alguna manera “su” trilogía. Al serle ofrecida únicamente labores de productor, abandonó el proyecto llevándose a Ron Perlman con él, por lo que se optó por empezar de cero con una nueva historia que sin embargo no contara una historia de origen. Mignola escribió un tratamiento junto a Andrew Cosby, que aparece acreditado como guionista juntoa a Christopher Golden.
Los anuncios de la contratación del veterano director Neil Marshall (Dog Doldiers, The Descent) y una apuesta por el terror frente a la sensibilidad fantástica de Del Toro, con la intención de estrenar una película R (para adultos) que garantizara altas dosis de sangre y (posiblemente) violencia enviaban señales que la película podía ir en la buena dirección.
La película se rodó en 2017 en localizaciones de Gran Bretaña y Bulgaria. Hellboy contó con fotografía de Lorenzo Senatore, tras sustituir al colaborador de Marshall Sam McCurdy, montaje de Martin Bernfeld y música de Benjamin Wallfisch.
Además de la fidelidad al material original, el casting de la película a priori apuntaba que podía ser otro de sus puntos fuertes. El veterano David Harbour (Stranger Things) fue elegido como Hellboy (Anung Un Rama ) el demonio criado entre humanos que trabaja para la organización gubernamental llamada Oficina de Investigación y Defensa Paranormal (BPRD en inglés). Ian McShane (Deadwood, John Wick, American Gods) es Trevor Bruttenholm, el padre adoptivo de Hellboy y fundador del BPRD mientras que Milla Jovovich interpretaría a Nimue, la Reina de Sangre que busca destruir a la humanidad. Sasha Lane interpreta a Alice Monaghan, una medium que fue salvada por Hellboy de niña y que ahora le devolverá el favor.
La polémica surgió al tener que abandonar Ed Skrein la producción al ser acusados los productores de whitewashing, al darle el papel de Ben Daimio, un multiforme miembro del BPRD de ascendencia japonés-estadounidense. Finalmente, el papel fue interpretado por Daniel Dae Kim, pero esta controversia se unía a que los fans de Guillermo del Toro habían llamado a boycotear la película al no dirigirla él, obviando el pequeño detalle que el creador del personaje es Mike Mignola, y él tenía todo el derecho de querer ver una versión más fiel de SU personaje en pantalla.
La película contó con un presupuesto de 50 millones y recaudó tan sólo 55 millones en todo el mundo. A las anteriores polémicas y unas críticas desastrosas que hundieron a la película a los pocos días del estreno, se unieron dos controversias que también perjudicaron a la película. En primer lugar, en España se hizo público que la copia que se estrenaría en cine NO era la versión “sin censura” de la película que los fans esperábamos dado su calificativo “R” inicial, al haberse eliminado del montaje alrededor de 30/45 segundos de escenas gores, casi en cada escena de acción, que sí podrían verse en una versión “un-rated” en Blu-ray. Esto fue un bajonazo importante.
Pero casi peor fue conocer los problemas que tuvo la producción, con peleas constantes de los productores Lawrence Gordon y Lloyd Levin con el director Neil Marshall en el set de rodaje, creando una atmósfera tensa para el equipo de producción y el reparto, que fue lo que precipitó la sustitución del director de fotografía, además de problemas con el montaje final que se iba a estrenar. Todos estos hechos ayudaron a crear una atmósfera negativa que claramente perjudicó a la película. De hecho, a pesar de ser lector de comics y fan del fantástico, yo decidí no verla en el cine. Y si yo que era público objetivo no la vi, ni que decir de la gran mayoría a los que las películas fantásticas no les gustan.
Hecha esta larga introducción, os estaréis preguntando qué me pareció la película, ¿no? Vamos a ello!!
Comentaba al inicio que Hellboy, no siendo ninguna maravilla, me había gustado. Más incluso de lo que esperaba teniendo en cuenta todo lo anterior. De lo que estoy seguro es que no mereció el vapuleo mediático y el boycott que sufrió, lo que me muestra a unos medios de comunicación sobre todo americanos ávidos de polémicas y controversias de las que sacar punta que parece que huelen la sangre cuando algo tiene problemas y no dudan a ir a degüello.
Empezando por los elementos positivos,¡¡la nueva imagen de Hellboy me parece cojonuda!!! La versión de Del Toro me parecía super acartonada e irreal, nunca conecté con Ron Perlman y su caracterización con toques de humor. No hay duda que Marshall y los productores llegaron con la versión aprendida, porque empezando por el rojo de su piel, el pelo con la coleta y los detalles toscos de sus cuernos y vestuario, me lo creo todo y me parece la versión definitiva del personaje.
Unido a esto, alucino también con la interpretación de David Harbour. Aparte de tener la presencia física que requiere el personaje, Harbour opta por dar un tono macarra tanto a su voz como a su expresión corporal que le va como anillo al dedo al personaje. Y además le suma ansiedad por ser aceptado y formar parte de algo, un chaval que a pesar de su chulería le duele que la gente le vea como un monstruo, algo que él en parte sabe que es lo que es, dada su procedencia infernal. Harbour aporta unos matices super interesantes a Hellboy y veo totalmente justificado que el actor expresara que estaba super orgullosos de su trabajo en la película, a pesar que en todo trabajo colectivo hay elementos fuera de su control.
La película dura dos horas que son de puro entretenimiento. Todo el rato están pasando un montón de cosas y como en una buena peli de James Bond, hay un montón de localizaciones y situaciones diferentes. Este Hellboy acierta con el tono de aventura terrorífica con mucha acción y gore, frente a la historia fantástica con gotas de humor de la versión de Del Toro.
El guión parece una enciclopedia de Hellboy debido a la gran cantidad de personajes y situaciones inspiradas en el comic original. Casi parece que al no estar seguros si iban a poder hacer una cuarta película, los productores hubieran optado por no guardarse nada e intentan encajar todo el lore de Hellboy en un único contenedor. Esto y el claro intento de crear un tono más cercano al comic lo veo también como detalles a de agradecer. Aunque no todo funciona, luego comentaremos, al menos el intento iba bien encaminado.
El guión presenta también una idea interesante al hacer que Nimue realmente tenga motivos “justificados” para querer destruir a la humanidad, al mostrar en el prólogo que ella buscaba una paz del mundo sobrenatural con los humanos pero fue traicionada por Merlín y el Rey Arturo, debido a su egoísmo y afán de poder. Que los humanos con su actitud depredadora fueran igual de malos que los monstruos crea un dilema moral que justificaría la duda que muestra Hellboy sobre a qué bando debe lealtad.
En resumen, planteada como un entretenimiento sin pretensiones para un público fan del personaje o que busque una punkarrada de acción que se aleje del entretenimiento para todos los públicos de otras producciones basadas en personajes de comic, algo similar a lo que fue Deadpool en su día aunque sin el mismo humor, creo que Hellboy cumple con lo que planteaba.
Creo que en parte Harbour acertó cuando vió que muchas críticas fueron injustas con la película al compararla con las películas de Marvel, al plantear otra cosa. La metáfora del chocolate y que la gente se quejara que Hellboy no era un buen chocolate cuando ellos realmente ofrecían vainilla, es muy acertada.
Dicho esto, veo un montón de buenas intenciones en Hellboy, pero la ejecución en la mayoría de momentos no está a la altura. Empezando por los elementos negativos, voy a empezar con una pequeña maldad, ya que contratar a Milla Jovovich fue el pecado original que mató la película, porque todos sabemos que es imposible que una película de Jovovich del siglo XXI sea buena.
Bromas aparte, ella está correcta dada las limitaciones del personaje, comentaba que la película es entretenida y pasan muchas cosas, pero siendo cierto, la narrativa no consigue crear tensión en ningún momento, hasta el punto de parecer que estamos casi en un video-juego en el que todo es repetitivo: Hellboy llega a un sitio, hay un monstruo, lo mata y pasamos a la siguiente pantalla. Los secundarios están ahí, lo intentan pero tienen el carisma de una maceta entre otros motivos porque el guión toca muchos palos sin dar profundidad a nada. Sólo las tablas de McShane hacen que su personaje tenga cierto empaque, lo malo es que casi no aparece en pantalla.
Hay que decir que los 50 millones de presupuesto lucen geniales en pantalla y creo que la producción aprovecha bien los recursos a su disposición. Excepto por algún momento puntual que sí canta, el gore y el CGI están razonablemente bien conseguidos y creo que este Hellboy puede mirar de tú a tu a blockbusters como Wonder Woman 1984. Aunque claro, esto es más demérito de Patty Jenkins que acierto de Marshall.
El verdadero problema de Hellboy es un climax que es un despropósito en el que no hay ninguna tensión. Los personajes se juntan… y sin más, la película se terminó. Comentaba antes la idea interesante sobre que los humanos atacaron y engañaron primero y que Nimue tiene motivos de estas mosqueada al ser los humanos igual de malos que los monstruos o incluso peores. Lo malo es que esto no va a ningún lado y al final al ser “la mala” muere de la forma más tonta en un final que fue un anticlimax que me dejó muerto.
Por otro lado, la película insiste en mostrar a humanos intentando matar a Hellboy por ser un monstruo e incluso sus aliados de BPRD preparando planes de contingencia contra él debido a profecías que indican que él provocará el fin del mundo. Hellboy por su parte no deja de hacer el bien pero se pregunta porqué vivir con los humanos cuando su apariencia y origen es el infierno. Todo ello busca general una duda sobre si en el momento clave, Hellboy se unirá a Nimue, pero es una tensión que nunca es real porque a pesar de lo que los personajes dicen de él, Hellboy siempre hace lo correcto, lo que contradice la supuesta lucha interna que no llegamos a creernos en ningún momento.
En todo caso, no siendo gran cosa, la película no es el despropósito que se pintó previamente, no se si por gente que esperaba ver una comedia romántica o yo que se. Aunque ya digo que falta tensión en toda la narrativa, el guión hace que los personajes se comporten de forma lógica sin cometer locuras, e incluso fallando el climax por este motivo, todo sucede de forma lógica, lo cual ya es más de lo que puede decir un gran porcentaje de películas y series estrenadas que son un todo vale continua (si, te miro a ti, Álex de la Iglesia).
Comparto el trailer de la película:
Viendo la película sin prejuicios previos, Hellboy cumple y entretiene, aunque reconozco no me deja con ganas de volverla a ver. Teniendo en cuenta que está disponible en Prime Video, puede servir perfectamente para una noche entre semana en la que no sabes qué ver.
PUNTUACIÓN: 6/10
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La primera película del año 2021 que veo en el cine ha significado un fantástico y duro duelo interpretativo entre Anthony Hopkins y Olivia Colman en El padre, drama dirigido por el director y dramaturgo francés Florian Zeller adaptando su propia obra de teatro.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida. (FILMAFFINITY)
Florian Zeller es un novelista, dramaturgo y director francés. Ganó el prestigioso Prix Interallié en 2004 por su novela La Fascination du Pire (Fascination of Evil) y varios premios por sus obras de teatro. Su obra de teatro Le Père (el padre) ganó en 2014 el premio Molière a la Mejor Obra francesa del año. Se estrenó en septiembre de 2012 en el Théâtre Hébertot, París, con Robert Hirsch (André) e Isabelle Gélinas (Anne) y fue considerada «la obra nueva más aclamada de la última década» ganando varios premios y nominaciones en París, Londres y Nueva York.
Su comedia, The Truth, se estrenó en el West End de Londres en junio de 2017 y recibió una nominación al premio Olivier a la mejor comedia. The Height of the Storm, protagonizada por Jonathan Pryce y Eileen Atkins, se estrenó en el West End de Londres en septiembre de 2018 y en Broadway de Nueva York en septiembre de 2019. Ha sido nombrada «mejor obra de teatro de 2018» y «una de las mejores obras de teatro del siglo XXI» por The Guardian.
Para la adaptación cinematográfica de su obra El padre, Zeller no hay duda que ha ido a lo seguro al conseguir que los espectaculares Anthony Hopkins y Olivia Colman firmaran para interpretar al anciano Anthony y a su hija Anne respectivamente. Junto a ellos tenemos a unos estupendos Rufus Sewell as Paul, Imogen Poots, Mark Gatiss y Olivia Williams, confirmando la cualidad teatral de la historia con pocos personajes y localizaciones.
La película, de tan sólo 97 minutos de duración, cuenta con fotografía de Ben Smithard, montaje de Yorgos Lamprinos y música de Ben Smithard.
El padre es una interesante e intrigante mirada hacia la realidad de la demencia senil y como afecta no sólo a las personas mayores sino también a los que les cuidan de forma a menudo ingrata y desde luego no reconocida. El primer elemento que me ha gustado de la película es su propia estructura fragmentada. Lo que parece ser un retrato de apariencia convencional de un anciano enfurecido contra su hija y su cuidadora se transforma enseguida en un brillante estudio de una mente que cae en un pozo, de forma que el espectador asistimos casi igual aturdidos que el pobre Anthony Hopkins ante lo que está sucediendo a su alrededor, que no es otra cosa que su mente empieza a jugarle malas pasadas aunque él no quiera admitirlo.
El padre nos ofrece un duelo actoral antológico. Por un lado, Anthony Hopkins está en modo Dios ofreciendo otra interpretación magistral, aunque en este caso ofreciendo un retrato doloroso pero muy real de lo que supone perder la memoria al hacernos mayores. Y por otro lado, tenemos a una Olivia Colman como su sufridora hija que ama a su padre y quiere cuidarle pero ve como su estado no se lo va a permitir. Hay que reconocer que estos papeles son un regalo ya que están pensados para el lucimiento de los actores, y no veo nada malo en que ambos lo aprovechen para ofrecernos una película magistral desde el punto de vista actoral y la emoción que transmiten.
Por cierto, aunque es obvio, en la medida de lo posible si podéis os recomiendo que veáis la película en V.O. para poder alucinar con las potentes interpretaciones de ambos actores en sus voces originales, repletas de matices super interesantes que diría que es imposible que puedan ser trasladados igual de bien al castellano.
Visualmente la película transmite en todo momento su origen teatral, pero Zeller hace un estupendo uso de los espacios y la colocación de cámara para transmitir la confusión en la que se ha convertido la vida de Anthony. La ejecución transmite sencillez y la sensación de eliminar todo elemento superfluo que impida el trabajo de sus dos estrellas y del resto de un reparto muy acertado.
Sólo hay un elemento que no me cuadró de la película, y es que la película está contada desde el punto de vista de la confundida mente de Anthony. Sin embargo, en una escena Zeller cambia el punto de vista, creando una situación que no se corresponde con el resto. Entiendo que este elemento sirve para mostrar el drama que la hija vive en silencio cuidando a su padre y como eso la va minando a ella también, pero me pareció una escena un poco tramposa.
En todo caso, hay películas como Sound of Metal que reseñé la semana pasada o este El padre que no son películas de historia sino de personajes, y creo que merecen la pena ser descubiertas. De momento, el 2021 ha empezado bien, espero que la racha de buenas películas se mantenga.
Comparto el trailer de la película:
El padre es una de esas películas que hay que ver aunque sólo sea para admirar el gran talento interpretativo de Hopkins y Colman. Reconozco que no salgo maravillado, pero me ha resultado interesante y me ha gustado.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins comete el peor pecado que se le puede achacar a una película comercial mainstream, resultar aburrida y sin gracia ni inspiración. Voy a comentar todo acerca a la última producción de Warner del personaje de DC Comics, tanto de la película en si como de algunas curiosidades generadas a su alrededor.
PUNTUACIÓN: 3.5/10
En 1984, en plena Guerra Fría, Diana Prince, conocida como Wonder Woman, se enfrenta al empresario Maxwell Lord y a su antigua amiga Barbara Minerva / Cheetah, una villana que posee fuerza y agilidad sobrehumanas. (Filmaffinity).
Voy a empezar este artículo con un disclaimer previo y un aviso. En primer lugar, mi opinión aquí desarrollada no significa que piense que los que no opinéis igual no sabéis de lo que habláis. Tampoco me mueve escribir este post ninguna intención de «fastidiar» nada a nadie o arruinar la afición al personaje de nadie, tan solo desarrollar mi punto de vista sobre la película. Confío que los lectores seáis lo bastante maduros para entender esto, aunque luego desarrollaré por qué digo esto y en todo caso me alegro por los que os haya gustado la película. Bien por vosotros. En segundo lugar, dado que hace más de 15 días desde su estreno, para poder comentar los numerosos elementos que no me han cuadrado, este crítica va a ser CON SPOILERS
¿Estáis preparados? ¡Vamos allá!!
Patty Jenkins regresa al dirección de la secuela de su exitosa Wonder Woman (2017), película que significó uno de los pocos éxitos de taquilla para Warner dentro de su última etapa de películas basadas en los personajes basados en los comics de DC Comics. Debo reconocer que yo fui uno de los pocos a los que esta primera película no le gustó, ya que entendí que, entre otras cosas, la película traicionaba unos valores que decía defender pero no mostraba jamás en pantalla. Si te interesa leer mi crítica de esa película, puedes leerla aquí.
De lo que no hay duda es que el enorme éxito de crítica y taquilla permitió a Jenkins no solo repetir como directora, sino aumentar su control de la película, dado que además de productora, aparece acreditada como guionista junto a Geoff Johns (con el que comparte la autoría de la historia original), y Dave Callaham en la realización del libreto definitivo. Dado el poder y control que tuvo de esta película, los éxitos y fracasos de la película son suyos y sólo suyos. Bueno, Geoff Johns tampoco sale demasiado bien parado, las cosas como son.
Wonder Woman ha acabado siendo una larguísima película de 151 minutos (146 minutos quitando los títulos de crédito), que ha contado con fotografía de Matthew Jensen, que también trabajó con Jenkins en la primera Wonder Woman, montaje de Richard Pearson, veterano del cine de acción de Warner que ha trabajado en Justice League o Kong: Skull Island, y música de Hans Zimmer (Gladiator, Inception, Man of Steel, Blade Runner 2049 entre otras muchas).
Dado que la primera película de Wonder Woman tuvo lugar durante la primera guerra mundial, la idea clave de 1984 era de servir de puente entre la primera aventura de Diana, la princesa de las Amazonas interpretada por Gal Gadot, y su primera aparición en el mundo actual que tuvo lugar en la fallida Batman v Superman (Zack Snyder, 2016). Además, se notaba un claro y evidente intención de aprovechar la nostalgia ochentera existente en el mundo del entretenimiento, que ha convertido en grandes éxitos en todo el mundo a series como Stranger things o Cobra Kai, como un elemento adicional con el que asegurar el éxito económico y creativo de la película.
Para esta continuación volvemos a tener a Chris Pine como Steve Trevor, el piloto y espía estadounidense de la Primera Guerra Mundial que se convirtió en el gran amor de Diana ¿antes de morir al final de la primera película? Connie Nielsen como Hipólita, la reina de Temiscira y la madre de Diana, y Robin Wright como Antíope, la tía de Diana y hermana de Hipólita, tienen también un pequeño cameo en la escena inicial de la película.
Para esta segunda parte, los antagonistas de Diana / Wonder Woman son Pedro Pascal (Juego de Tronos, Narcos, The Mandalorian) en el papel de Maxwell Lord, un empresario y celebridad televisiva que busca un objeto de gran poder, y Kristen Wiig como Bárbara Minerva / Cheetah, una arqueóloga y geóloga que se hace amiga de Diana a pesar de su nula capacidad social, encarnando el típico villano de origen nerd que llevamos viendo desde Batman Vuelve (Tim Burton, 1992), o más recientemente, en The Amazing Spiderman 2 (Marc Webb, 2014). ¿Es este un primer problema de la película? Mejor no adelantarse.
Empezando por los elementos que más me han gustado de Wonder Woman 1984, creo que los cuatro protagonistas cumplen para lo bueno y para lo malo lo que Patty Jenkins les pidió que mostraran en pantalla. En especial Gal Gadot, que a pesar de seguir siendo una actriz muy limitada, sí transmite la humanidad y amor de Diana hacia una humanidad a la que intenta inspirar para que consigan ser su mejor versión. Además de mostrar el dolor ante lo que perdió una vez y volverá a perder durante la película. El corazón de la película es Gadot y creo que ella ayuda a mantener a flote la película, en la medida de sus posibilidades y de lo que el guión la manda hacer.
También me gusta Chris Pine. Si en la primera película era el hombre del mañana que enseñaba a la inocente Diana el mundo moderno de 1918, y que acababa inspirándola con su sacrificio, en esta segunda parte es él el hombre fuera de su tiempo al que Diana enseña el mundo de 1984 y es utilizado durante la película de alivio cómico. Alivio cómico que NO funciona nunca, pero no por culpa suya, sino del deficiente guión, al que me referiré más adelante. Pine asume con deportividad este elemento cómico sobrevenido a su personaje, y vuelve a ser el faro moral que le dice a Diana (2 veces) lo que debe hacer porque es lo correcto.
Pedro Pascal está super over-the-top y pasado de rosca en su interpretación de Maxwell Lord, pero de nuevo creo que eso es lo que le pidieron que hiciera en pantalla y cumple con profesionalidad y oficio a pesar de interpreta a un personaje vacío con un esbozo de personalidad. Teniendo en cuenta su minimalista interpretación en The Mandalorian, sorprende verle tan loco y exagerado en todas sus expresiones, pero teniendo en cuenta que está poseído (aunque él crea controlarlo) por fuerzas sobre naturales, creo que transmite bien que es una persona que ha tragado más de lo que su cuerpo o su mente puede soportar.
La pobre Kristen Wiig tiene muy poco con lo que trabajar y su personaje es el menos importante de los cuatro, hasta el punto que si lo eliminaran no afectaría de forma sustancial a la trama, pero realiza bien la parte de Barbara Minerva nerd, mal vestida, nula en habilidades sociales (a pesar de ser un estereotipo andante), y también acierta en su interpretación de una Diana oscura que se intoxica de poder y va perdiendo su humanidad. Globalmente, creo que Wonder Woman 1984 andaba sobrado de talento interpretativo, lo malo es que el nefasto guión no parece saber qué hacer con ellos. La película tiene muchos problemas, pero el casting no es uno de ellos.
También me encanta la música de Hans Zimmer, creando una música espectacularque sabe transmitir el sense-of-wonder, la aventura, el amor e incluso la locura que fueron (vistos con ojos de 2020) los años ochenta. Zimmer me parece un seguro de vida en este tipo de producciones y aquí volvemos a tenerle a un gran nivel. La música de la película tiene un pero enorme, pero prefiero comentarlo luego ya que de hecho no es nada achacable a Zimmer sino a Jenkins y su montaje o el editor de la música.
Jenkins comenta que para esta película tuvo como gran referente al Superman de Richard Donner, y creo que hay una parte de aventura inocente ligera y optimista en la segunda escena en el mall que apuntaba maneras, aunque quedan en nada luego, y una parte con Diana intentando inspirar a la humanidad a hacer lo correcto en la parte final que si me gustaron y que creo que transmiten este espíritu de las películas clásicas que intentan transmitir valores positivos. Espíritu que Warner en los últimos años decidió dejar de lado hipnotizados por el grim-n-gritty de Zack Snyder, todo sea de dicho.
Visualmente Wonder Woman 1984 me ha parecido normalita por no hablar de mediocre. Hay dos escenas de acción correctas, la persecución en la carretera en Egipto y la pelea en la Casa Blanca, pero eso, me parecen sólo correctas y muy muy alejadas del momentazo visual que supuso el primer combate de Diana en la zona de nadie entre trincheras de la primera película. El momento de Diana y Steve en el avión invisible entre fuegos artificiales me parece bonito pero vacío.
El MOMENTAZO de la película, este si con todas la letras, es cuando Diana recupera todo su poder y descubre que puede volar, aprovechando el recuerdo de su amor hacia Steve. Un momento magnífico en el que por fin vemos a Diana en toda su gloria.
Lástima que en parte Jenkins me arruinó el momento colocando el Adagio en D Menor en este momento clave de la película, un tema explotado hasta la locura en todo tipo de películas, series y hasta en publicidad. ¿Quién decidió que teniendo a Hans Zimmer era mejor colocar otra música no original diferente a la suya en el momento clave de la película? Emocionalmente me provocó un bajonazo, porque usar una música tan sobada en el momento en que la película más tiene que mostrar el carisma y la personalidad única de Diana me parece uno de los fails musicales más estrepitosos del año. De los últimos años.
Y con esto empiezo con los elementos negativos de la películas que hacen que mi nota sea suspenso. El principal problema es el gran pecado de hacer una película de Wonder Woman ABURRIDA, algo que debería ser impensable en una película comercial mainstream de más de 200 millones de presupuesto. Los 146 minutos de metraje se convierten en una losa insalvable al tener más de una hora central insufrible en el que sólo vemos locuras y situaciones «por que si» una detrás de otra que encima son aburridas.
Por otro lado, no tenía ningún problema a priori en que Jenkins planteara la película con un feeling más ligero que las películas previas de Warner, pero lo cierto es que hay un intento de humor a costa de reírse de lo que fueron los años 80 en lo referido a vestuario, peinados, etc que no funciona nunca y adquiere niveles sonrojantes en varios momentos, lo que acaba siendo otro de los problemas graves de la película.
El humor y las situaciones que se van sucediendo son cualquier cosa menos interesantes, pero es que encima todos los diálogos son muy flojos también y resulta imposible encontrarle la chispa a ninguna escena, malogrando a los actores que tienen. De hecho, me resulta incomprensible que Geoff johns tenga algo que ver con este desastre de guión a todos los niveles. Tras ver la película me hice un minutaje aproximado de lo que pasa durante los larguísimos 146 minutos, y el esqueleto de una historia que podría haber sido correcta está ahí, pero todo muy mal hilado, con diálogos fallidos, sin conexiones emocionales ni apenas momentos visuales de interés. En mundo al revés de lo que debería ser una película de Wonder Woman.
Sólo Chris Pine consigue aportar carisma y rectitud moral a lo que le hacen decir mejorando el material con el que cuenta. Kristen Wiig es una buena humorista a la que no le dan ninguna posibilidad. Sin embargo, veo a Pedro Pascal entendiendo la broma que la película no había que tomarla en serio y lanzándose sin paracaídas a una explosión de gestos y movimientos imposibles casi como si fuera un villano chungo de una película de la Canon, lo que le ha granjeado más de una crítica, aunque yo le veo como el que más claro tuvo la condición de película de humor involuntario que tiene esta Wonder Woman 1984 y la abrazó sin complejos. Bien por él.
No se a quien se le ocurrió hacer que el villano fuera la «Piedra Filosofal» que concede deseos a su portador como si fuera el genio de Aladdin, pero me parece uno de los fail creativos más grandes en mucho tiempo. Esta «Dream Stone» en la versión original aparece de la nada porque si sin ninguna conexión con Diana, y crea situaciones que van escalando en ridiculez a medida que avanza la película, y desaparece sin el menor rastro al final. Centrar una trama en un Maxwell Lord concediendo deseos absurdos para acumular poder provoca una cascada de situaciones ridículas en lugar de intentar crear personalidad o carisma a Lord o Minerva para que cuando llegue el momento de sus enfrentamientos con Diana tenga cierta potencia dramática. Pero eso nunca pasa y lamentablemente nunca pasan de comparsas y elementos del guión necesarios para que la trama avance de A hasta B luego C.
De hecho, es todo una locura tan grande detrás de otra, que el climax en el que el final en el que Diana conecta con todo el planeta para conseguir que renuncien a su deseo es tan sólo otro elemento loco más que tampoco llega a provocar ninguna conexión dramática o emotiva. ¿Cómo lograrlo, si para ese momento ya hacía tiempo que me habían perdido? Hay gente que hace paralelismos de ese final con el de Superman de Donner, pero a) Donner establece que Superman no es de este mundo y tiene habilidades más allá de los mortales. Incluso creo recordar que Jor El llega a decir en un momento que Kal dominará el tiempo y el espacio, aunque no lo recuerdo con exactitud. b) En todo caso, obviamente echar para atrás la tierra para cambiar el pasado obviamente es una locura absoluta que no podría hacerse hoy en día en una película de Superman. Y no debería intentarse hacer una locura de ese calibre en una de Wonder Woman de 2020, porque los tiempos han cambiado.
Todo esto claramente es un problema de un guión mal escrito y peor trasladado en imágenes, por supuesto, pero también creo que hay un problema más complejo de identificar, desde luego no en el momento de la escritura del guión, y es el tono. La película equivoca el tono en todo momento y parece que no tiene claro el tipo de película que quiere ser o en qué tenemos que centrarnos los espectadores. Este es un elemento complicado, ya que es un intangible que realmente no se puede valorar hasta que la película no está acabada, montada, con música y efectos especiales. Y además, reconozco que también es muy subjetivo, ya que para mi veo clarísimo este problema, pero quien sabe si otro espectador justo este tono loco y ligero es lo que le gustó. Ya se sabe que para gustos…
Este error en el tono presupone que como la historia está ambientada en los 80, no pasa nada si en la película hay elementos cutres o poco trabajados, porque los 80 eran cutres, como bien se ve en la ropa de Steve y los intentos de humor a su costa. Lo cual es una falta enorme de respeto a los creadores de esa época. Porque una cosa es que las limitaciones presupuestarias y de avances tecnológicos han hecho que algunas película de los 80 hayan envejecido mal con los ojos de 2020, y otra es pensar que los creadores hacías las cosas mal a propósito. Si, en los ochenta hubo mucha basura, pero no más que en otras épocas, y sus autores se rompían los cuernos para solucionar sus limitaciones técnicas con imaginación y cariño por su trabajo. De hecho, si ahora recordamos los 80 de nuestra niñez, es gracias aun montón de películas que ahora son historia del cine a pesar de estar hechas con muy pocos recursos. Es por esto que no se qué me molesta más, si ver elementos cutres creados por Patty Jenkins en una película de 2020, o a gente justificándolo diciendo que «es que los 80 eran así». No señor, nada de eso.
Hacer una película es algo muy complejo y no es tan fácil que todos los elementos encajen, y esta Wonder Woman 1984 es un gran ejemplo de esto. A pesar que tan a menudo gente «intelectual / seria» intenta desmerecer el éxito cuando es de películas populares para todos los públicos (en el sentido más amplio del término), como son las películas de Pixar como Soul o de Marvel Studios como Vengadores Endgame. Si fuera tan fácil repetir una fórmula de éxito, ¿por qué tanta gente, tantos estudios, no lo consiguen? Hay muchos ejemplos de buenas películas arruinadas por un mal casting, por un montaje demencial, una mala música o incluso una mala campaña de publicidad. En este caso, por un tono errado y un guión muy muy deficiente. Tengo claro que Jenkins no ha gastado dos años de su vida en hacer una película «mala» ni quería fastidiarme el día ni a mi ni a nadie, y en la medida de sus capacidades, lo ha hecho lo mejor que ha sabido. De hecho, pensándolo bien alejado del «fanboyismo», da pena que el trabajo de tanta gente vaya a ser recordado por ser aburrido y sin gracia cuando claramente ese no era su objetivo.
Lo que ya no es una casualidad y pone de relevancia otro problema más profundo es que Patty Jenkins vuelve a ofrecer una pelea final en el climax realmente mal rodada y con un CGI para la creación de Cheetah penoso que, al igual que pasó en la primera Wonder Woman, muestra que el problema NO es de la película, sino de la directora. Volviendo al elemento «cutre» que comentaba antes, le guste a Jenkins o no, las escenas de acción son consustanciales al género y debes crear escenas que muestren al héroe en toda su gloria. Sin embargo, si realmente no te gustan las escenas de acción o crees que todo vale, las escenas no te van a salir bien. Es imposible, porque tú para empezar no estás buscando que luzcan perfectas.
Y luego, en contraste, tenemos a directores visionarios como James Cameron o Jon Favreau que creen que no todo vale y todo puede lucir perfecto si todos trabajan al máximo. Y la diferencia es abismal. Recordando los extras de The Mandalorian, Favreau comentaba como muchos directores aún creen que los problemas de rodaje pueden arreglarse en post-producción con los efectos especiales, mientras que él no lo cree, y opina que hay que planificar perfectamente todo antes, lo que hace que luego los efectos luzcan perfectos. Tras dos películas, diría que Jenkins no pertenece al grupo de Favreau, desde luego no en lo relativo a las escenas de acción y los efectos especiales. Las escenas de acción y los efectos especiales son elementos centrales del cine de superhéroes, no puedes hacerlos mal, ni siquiera mediocres, porque el producto final lucirá cutre. Y no es cutre por estar ambientado en los 80, es cutre porque tu trabajo lo ha sido. Ver el CGI de Cheetah en una película de 2020 de gran presupuesto da vergüenza ajena, no se puede calificar de otra manera, como es ambientar esa escena de noche para intentar disimular esos defectos que ellos mismos saben que están ahí y no los corrigen sino que lo estrenan tan cual. Justo estas navidades volví a ver Vengadores Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2017) y en ella ves a personajes digitales como Corvus Glaive y te los crees y los ves con unas texturas reales, mientras que Cheetah es un horror imposible sacada del infierno de Cats. No es un tema de presupuesto, sino de falta de pericia o de ganas de hacer las cosas bien. De nuevo, no todo vale.
Volviendo a los problemas del guión de Jenkins, Johns y Callahan, me asombra lo mal conectado que está todo y lo endeble que acaba siendo todo el conjunto. Empezando por una escena inicial en Temiscira en la que una Diana niña compite en una especie de Juegos Olímpicos contra otras amazonas adultas. La escena me dejó frío por un exceso de CGI no sólo en los decorados sino en los momentos atléticos de las amazonas que lucen super irreales. Pero lo peor no es eso, es que Antiope descalifica a Diana cuando ella cree que va a ganar por que hizo trampas al salirse del circuito y dejar sin tocar una baliza. Y mientras la niña llora diciendo que no es justo, Antiope le dice que «la verdad te hará libre, te convertirá en la diosa que estás destinada a ser», cosa que no pinta nada con lo que acabamos de ver (Diana hizo trampa), y queda como una conexión muy floja del mensaje final cuando Diana entiende la verdad de que debe dejar ir a Steve para salvar al mundo y para que ella pueda pasar página en su vida.
Otro detalle de este prólogo es que vemos en el estadio olímpico una estatua de Asteria, la portadora de la armadura dorada que Diana lleva en el climax. (Offtopic, creada visualmente por Alex Ross en Kingdom Come, cuyo trabajo Warner no le agradece en los créditos finales a pesar de que sí cita a Mark Waid, guionista de dicho comic, lo que es un detalle feo de Warner -fin offtopic). De repente, en 1984 descubrimos que Diana ¿tiene esa armadura en su casa? WTF?!! Y aunque luego la usa en el climax, su importancia real en la historia más allá del estético es nulo.
Lo que nos lleva a una escena post-créditos ridícula en la que Lynda Carter, la actriz que interpretó a Wonder Woman en la famosa serie de los 70, aparece como un cameo interpretando a Asteria, que está viva en el presente. Por un lado creo que es un detalle bonito que Jenkins se acuerde de Carter y quiera incluirla aunque sea al final. Sin embargo, la escena no funciona porque está mal planteada de inicio, al hacer que ¿Carter nos mire a los espectadores directamente y nos guiñe el ojo? ¿En serio? Se que estas escenas en muchos casos son puro fan-service para que los fans nos vayamos con una sonrisa, pero esto es un contrato no escrito (porque no hace falta) entre el director y los fans, para que sepamos que estamos en el mismo equipo. Que Carter nos mire rompiendo la cuarta pared es como pegarnos un bofetón en la cara ante la falta de sutileza con lo que acaban de hacer. Aparte de la locura que se plantea con que si está viva y venció el combate, ¿cómo pudo perder la armadura para que siglos más tarde Diana la encontrara? Es otro todo vale de la película que plantea una duda donde no hubiera sido necesario si se hubieran esmerado un poco más en el guión.
Hablaba en mis reseñas de The Mandalorian o Cobra Kay que nos ofrecen un gran entretenimiento de calidad que puede verse como fan-service, pero apariciones como Ahsoka fueron fundamental para construir la historia. Esta escena post-créditos de Wonder Woman 1984 es ejemplo de fan-service del malo, en mi opinión.
Y entre medias de todo esto, tenemos una película de Wonder Woman en la que de nuevo Steve es el héroe de la película que se sacrifica por el mundo y le dice en dos ocasiones a Diana que tiene que dejarle ir, a pesar que eso será su muerte definitiva. Porque es necesario para salvar a la humanidad y Diana debe hacer lo correcto, no lo que sus deseos egoístas le piden. Steve se convierte en el ancla moral de Diana en las dos películas, pero se supone, porque las películas nos lo dicen, que es una amazona que es un ideal de mujer mucho mejor que el humano «normal» que viene a guiarnos moralmente. ¿No es eso en si mismo una contradicción repetida en dos películas consecutivas? Lo que seguro hace es dejar en mejor lugar a Steve que a Diana, lo cual, como en la primera película, me parece incomprensible. Una Diana que exceptuando la pelea inicial en el mall realmente no hace nada importante o clave para acabar con el mal que Maxwell Lord ha lanzado al mundo hasta que Steve no la convence de dejarle ir pasados los 115 minutos de película. En serio, el guión es sin duda el gran enemigo de Diana, no Lord o Minerva.
Y mejor no entro por no extenderme con la locura que Steve renazca pero poseyendo el cuerpo de otra persona, que es «secuestrado» de su vida durante varios días. Que Diana de repente tenga el poder hacer invisible cualquier objeto o de rellenar mágicamente los depósitos de gasolina de un jet robado. O que Maxwell Lord termine sin ser detenido ni pagar por sus delitos, y ha cometido un porrón. Como en toda la película todo vale, nada se explica y o lo aceptas o el bochorno es importante.
Odio los spoilers y siempre busco ver una película «virgen», conociendo lo menos posible. Sin embargo, reconozco que en este caso los avisos de gente conocida que me comentaron que era muy mala, e incluso conocer algún detalle absurdo de la película hizo que la experiencia de ver la película no fuera desastrosa como por ejemplo Escuadrón Suicida. Saber que iba a ver una película mala hubiera podido provocar que con un hype tan bajo, la película hubiera podido entrar en la categoría «no es tan mala como me dijeron». Pero lamentablemente, por todo lo anterior, véis que no es el caso. Suspenso total y absoluto, incluso intentando buscarle elementos positivos, no hay por donde cogerla.
Globalmente, tras ver las dos películas de Wonder Woman, debo concluir que Patty Jenkins ha sido el enésimo error de Warner en la contratación de sus directores. Claramente es una buena directora de dramas como mostró en Monster (2003), pero ha demostrado ser una mala elección como directora de cine de acción y aventuras. Lo cual no me alegra para nada, y me deja temblando pensando que Disney la ha contratado como directora de X-Wing: Rogue Squadron. Por mucho que intentara mostrar una conexión emocional al ser su padre un piloto de combate, mucho tendría que cambiar para crear una buena película de acción, con el problema adicional que la película llegará después de Top Gun Maverick, en la que Tom Cruise ha rodado en cazas de combate de la fuerza aérea norteamericana, con lo que un mal CGI puede ser desastroso para la película.
No quiero alargarme más sobre la película, pero no quiero dejar de comentar otro elemento que me ha resultado curioso comprobar en los días posteriores al estreno, y es leer a varias personas expresar que NO les había gustado demasiado la película, desde luego no les había entusiasmado, pero que no lo iban a desarrollar aunque lo pensaran para no arruinar la experiencia a sus seguidores.O peor, para no crear negativismo hacia la película, se planteaba de alguna manera no hablar de la película o sólo decir lo positivo, ocultando lo negativo que obviamente leyendo entre líneas esas personas sí habían visto. Hasta el punto que he leído a gente diferente plantarse si sólo deberían hablar de las cosas que le gustan y no hablar de una serie o película si nos les ha gustado. Por un lado, entiendo que toda opinión es respetable, tanto las que se dicen como las que no se dicen, y cada uno es libre de hacer lo que prefiera. Pero por otro, veo que esta ¿auto censura preventiva? (no se ni como llamarlo), es una locura, porque precisamente lo que los espectadores queremos son críticas ponderadas que te digan lo bueno y lo malo, para poder valorar en su justa medida la obra en cuestión antes de tomar una decisión de compra y no llegar con un hype excesivo que sólo aboca a la decepción. A mi caso me remito.
¿Les sabe mal a la gente criticar una película dirigida por una mujer con una protagonista mujer por miedo a ser tachados de alguna manera de machistas, sin importar lo justificadas que estén sus opiniones? Lo encuentro una locura total, aunque por otro lado sería muy ilustrativo de los tiempos en que vivimos. No pretendo ser el poseedor de la verdad absoluta ni quiero convencer a nadie de nada, pero si la he visto a pesar de que la cosa pintaba mal era precisamente para poder crearme mi propia opinión al respecto, que espero haber justificado suficientemente.
Si, es cierto que hay campañas de haters que critican películas antes del estreno para boicotearlas. Pero eso no se debería «combatir» con fanboyismo extremo que también oculta la realidad. La única opción «normal» es ofrecer todos los datos y las opiniones más contrastadas y objetivas dentro del subjetivismo que todos tenemos, para que a su vez los lectores decidan una vez leídos varios puntos de vista diferentes. Pensar que hay gente que llega a esos extremos porque Wonder Woman 1984 (en este caso) es de alguna manera de «mi bando» y por eso no puedo decir nada que sean alabanzas para no dar ¿munición al otro bando? me parece incomprensible. En serio. Aparte que esto es sólo entretenimiento, ¿de qué bando estamos hablando? ¿Nos estamos volviendo locos?
Si estuviéramos en 2000 cuando ver una película basada en los personajes de comic era una rareza, incluso entendería que la gente decidiera apoyar una película mala ante la disyuntiva que era eso o nada, porque no había otra cosa. Pero en 2020 estamos viviendo una edad de oro, jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición. Es por tanto justo en este momento cuando más exigentes debemos ser los fans para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale. En todo caso, hay que reconocer que el COVID lo ha cambiado todo y que la mala taquilla, a día de hoy lleva recaudado 118 millones sobre un presupuesto de mast de 200, es por culpa de la pandemia y de su estreno simultáneo en HBO Max en USA, no a si la película es buena o mala.
Soy el primero al que cuando algo me entusiama (The Mandalorian, Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson) quiero gritarlo a los cuatro vientos y recomendarlo a todo el mundo porque realmente me ha emocionado. En el caso de Wonder Woman 1984, publico esta crítica pero intentaré pasar página lo antes posible, y centrarme en el resto de cosas que me hacen felices. Como Diana aprende al final de la película, «La verdad te hará libre». Pero toda la verdad, no sólo una parte interesada.
Comparto el trailer de la película:
Wonder Woman 84 me ha parecido un suspenso en toda regla, y resalta lo difícil que es hacer una buena película, de forma que incluso algunos detalles menores (y otros mayores) pueden echar por tierra las mejores intenciones.
PUNTUACIÓN: 3.5/10
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Prime Video ha estrenado Sound of metal, película de Darius Marder sobre el mundo de la sordera que cuenta con un impresionante Riz Ahmed como protagonista que apunta al Oscar a Mejor Actor de este año.
PUNTUACIÓN: 8/10
Narra la historia de un joven batería de una banda de música que comienza a perder la audición.
El director Darius Marder escribió también el guión junto a su hermano Abraham a partir de una historia suya y de Derek Cianfrance. Cuenta con música de Abraham Marder y Nicola Becker, fotografía de Daniel Bouquet y montaje de Mikkel E.G. Nielsen. La película fue estrena en Septiembre en el Festival Internacional de Toronto, siendo estrena por Prime Video a nivel mundial a primeros de diciembre.
Sound of metal ha significado la aclamación unánime de Riz Ahmed en su papel protagonista del batería Ruben Stone que pierde la audición. Con permiso de Anthony Hopkins, diría que ya tenemos ganador del Oscar de este año, ya que su interpretación es realmente soberbia y sirve para poner de relevancia el mundo de las personas sordas.
La película cuenta también con Olivia Cooke como Lou, la compañera de banda de Ruben y amante. Joe Raci interpreta a Joe, una persona sorda que enseñara a Ruben a vivir con su discapacidad, Lauren Ridloff como Diana, una educadora sorda que trabaja con niños y Mathieu Almaric como el padre de Lou, Richard Berger.
Sound of Metal es una excelente película que te mete en el mundo de las personas sordas. El gran triunfo de la película viene de la interpretación de Riz Ahmed. Ahmed aprendió a tocar la batería, a pesar de realizar prácticamente el solo inicial, y el idioma de signos para sordos, realizando la que posiblemente vaya a ser la interpretación de su carrera. Duranta la película le vemos pasar por varias etapas hasta que aprende a vivir con su discapacidad: Negación, ira, autocompasión, indiferencia, aceptación, ¿felicidad? Y todas estas etapas se transmiten con muy pocos detalles, pero muy bien realizados por Ahmed de forma super minimalista, destacando el mensaje principal de la película: cuando sufrimos un cambio en nuestra vida de este calibre, ante ello sólo cabe aceptarlo y no aferrarse a un pasado que ya no volverá para poder empezar a ser feliz con lo que tienes en el presente.
Otro elemento destacadísimo de la película es su edición de sonido, que ayuda a meterte de lleno en lo que debe sentir una persona sorda cuando empieza a no oír o a hacerlo con dificultad, así como el atronador silencio en el que transcurre su vida que hay que asumir para poder seguir adelante. Gran parte del éxito narrativo es gracias a este elemento, y ayudó a meterme en la película de principio a fin.
El resto del reparto lo hacen todos también bien y cumplen con lo que la historia les pide, ayudando cada uno a mostrar un aspecto del mundo de la sordera. Una realidad que es mostrada en positivo pero sin edulcorar la realidad, partiendo que Ruben aprende a vivir en un mundo sin sonidos en un centro de sordos que son ex adictos al alcohol o a las drogas, lo que muestra un problema evidente en esta comunidad, y es el ahogar en el alcohol la soledad y el rechazo de su mundo.
En este sentido, debo reconocer que tras ver la película dentro que todo me había gustado y encontraba que Ruben era un gran personaje, sin embargo me pareció que no realiza ni le pasa nada especialmente interesante durante los 100 minutos de narración. Me doy cuenta que yo soy un espectador que prefiero las películas de historia más que las evocadoras o expresivas. Pero Sound of metal no va de eso, es un «slice-of-life» para ver como el protagonista cambia poco a poco hasta asumir su nueva realidad. La vida real no tiene grandes cliffhangers, es normal que Ruben tampoco los tenga, y sin embargo su aceptación final supone un final emocionante a esta historia.
Comparto el trailer de la película:
Soud of metal me parece una película notable que triunfa en aquello que se proponía, poner de relevancia el mundo de las personas con sordera y como salen adelante a pesar de esta discapacidad. Una película super recomendable teniendo en cuenta que está disponible en Prime Video.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Netflix ha estrenado la última película de George Clooney, The Midnight Sky (Cielo de Medianoche) una historia de ciencia ficción que esconde un drama intimista. Y esta dualidad de la película es quizá su principal problema.
PUNTUACIÓN: 6/10
Augustine (George Clooney) es un solitario científico que se encuentra en el Ártico, y que trata de contactar con una nave espacial que intenta regresar a la Tierra. Augustine quiere impedir que Sully (Felicity Jones) y sus compañeros astronautas regresen a su hogar, donde se ha producido una misteriosa catástrofe global.
George Clooney dirige e interpreta esta película de ciencia ficción distópica ambientada en un futuro cercano en el que la humanidad ha destruido la Tierra. The Midnight sky ha sido escrita por Mark L. Smith adaptando la novela de Lily Brooks-Dalton Good Morning, Midnight.
Alexandre Desplat escribe una emocionante banda sonora, con dirección de fotografía de Martin Ruhe y montaje de Stephen Mirrione.
A Clooney le acompaña un reparto multicultural formado por Felicity Jones, David Oyelowo, Demian Bichir, Kyle Chandler, Tiffany Boone, y la presentación de la niña Caoilinn Springall como la misteriosa Iris.
Comentaba al comienzo de esta reseña que la película de Clooney está planteada desde la dualidad, ya que nos presenta dos historias aparentemente inconexas entre si que llegan a tener incluso tonos diferentes. Por un lado, la parte de la Tierra es un drama distópico en el que un hombre al borde de la muerte tiene que hacer un viaje para avisar del peligro a la tripulación de la nave que regresa a casa. Esta parte es oscura, deprimente y casi sin diálogos, como si Clooney intentara resaltar la desesperada situación de su personaje.
Por otro lado tenemos la aventura espacial en la que los cinco tripulantes de la nave espacial deben enfrentarse a los diferentes peligros que se van encontrando. En esta parte vemos un estupendo despliegue técnico y de efectos especiales con lluvia de meteoritos y salidas al espacio incluidas, que indican, en contraste con la parte terráquea, que estamos ante una película de gran presupuesto.
El problema de la película es que aunque es interesante desde el punto de vista visual, la historia en ambas partes es demasiado rutinaria y hasta casi aburrida, de forma que no vemos nada realmente original, los peligros que se enfrentan se ven venir y Clooney tampoco consigue que empaticemos con ningún personaje. Felicity Jones rodó la película estando embarazada, motivo por el que Clooney cambió el guión, pero no tiene ocasión real de disputarle el carisma al director ya que su personaje no hace cosas demasiado interesantes.
No creo que el reparto lo haga mal, sino que no tienen demasiado con lo que trabajar, quedando sus personajes casi como clichés andantes sin oportunidad de transmitir carisma ninguno. Y eso lo veo demérito de un guión rutinario, si, pero también de un Clooney que no sabe sacar el máximo de estos actores, muchos de ellos muy conocidos y con gran experiencia cinematográfica.
Solo el emocionante final que da sentido a la conexión que existía entre ambas partes hace que el conjunto mejore, pero no evita la sensación de haber visto una película «malilla».
Comparto el trailer de la película:
The Midnight Sky me parece una oportunidad perdida, el último ejemplo de estreno montonero de Netflix que se beneficia de poder ser vista por muchísima gente desde la comodidad de nuestros sofás aprovechando estas vacaciones navideñas.
PUNTUACIÓN: 6/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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