The Expanse es una serie del canal Syfy estrenada en los USA en 2015 y que he podido ver gracias a mi suscripción de Netflix. Una serie de la que no conocía nada y ha sido un buen entretenimiento que ha saciado mi sed de ciencia ficción espacial.
El argumento de esta serie está basado en una serie de libros escritos bajo el seudónimo de James S.A. Corey por Daniel Abraham y Ty Franck. La historia nos sitúa varios siglos en el futuro, en la que la colonización del Sistema Solar es una realidad. La raza humana se ha expandido por Marte y por el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter de donde se extraen sus recursos naturales. Tras décadas de expansión, el equilibrio entre los terrícolas, los marcianos y los habitantes del cinturón pende de un hilo y la guerra civil entre los diferentes territorios parece casi inevitable. En este contexto, dos sucesos aparentemente inconexos se convertirán en piezas de un puzzle que puede sacar a la luz una conspiración que amenaza a toda la raza humana.
En Ceres, la mayor roca del cinturón, una investigación de una persona desaparecida es encargada al detective «Joe» Aloisus Miller (Thomas Jane) un policía de moral dudosa y que parece que solo se preocupa de si mismo.
Mientras, en las profundidades del espacio, el primer oficial de la nave carguera Canterbury James Holden (Steven Strait) contestará un aviso de socorro de una nave varada en un asteroide.
Y en la Tierra, la oficial de la ONU Chrisjen Avasarala (Shohreh Aghdashloo), intentará evitar la guerra entre la Tierra y Marte. Y utilizará cualquier medio a su alcance para conseguirlo.
Mark Fergus y Hawk Ostby (“Hijos de los Hombres,” “Iron Man”) son los escritores, productores y showrunners de la serie, cuyo principal mérito es su sobresaliente diseño de producción y lo interesante de su premisa. The Expanse es la serie más cara de la cadena Syfy y la verdad es que se nota para bien. En otras series de la cadena, hay una sensación de cutre debido a su escaso presupuesto que en mi caso me han echado para atrás. En The Expanse, las naves, los trajes, los efectos especiales, todo en general tiene una calidad casi cinematográfica que molan.
En lo negativo, excepto Thomas James, todo el reparto es muy, muy flojito y sin carisma. Y los personajes que interpretan no cuentan con situaciones especialmente interesantes que permitan el más mínimo lucimiento.
Por lo dicho anteriomente, me ha parecido que The Expanse es casi lo opuesto a Firefly, la serie de Joss Whedon que acabé de ver justo antes de empezar a ver esta y sobre la que hablé hace nada.
Firefly tenía unos personajes interesantes sobre los que había un intento claro y consciente de romper con muchos tópicos televisivos. La lástima es que la serie tenía un presupuesto mínimo que se notaba a la legua, y que las aventuras que vivían cada episodio no eran especialmente interesantes.
En The Expanse la historia futurista y el misterio están logrados y te mantienen en vilo, con un diseño de producción muy acertado. Sin embargo, los actores parecen 100% televisivos en el mal sentido.
En todo caso, lo cierto es que ambas series consiguieron engancharme a pesar de sus defectos y me hicieron verlas casi de un tirón. Firefly ya es pasado para la ciencia-ficción televisiva, pero The Expanse está muy viva, con una segunda temporada a punto de estrenarse este próximo mes de Febrero de 2017.
Comparto con vosotros el trailer de esta entretenida serie de ciencia ficción:
Si te gusta la ciencia ficción de temática espacial, creo que The Expanse te gustará. No es perfecta, sobre todo en lo relativo a los personajes, pero creo que conseguirá engancharte con su misterio y la construcción de estos mundos futuristas pero con problemas muy terrenales y conocidos. Además, el estreno de la 2ª temporada está previsto para Febrero de 2017, por lo que no queda casi nada para poder ver la continuación.
Aprovechando mi suscripción a Netflix he visto Firefly, la serie de ciencia-ficción espacial creada, escrita y dirigida por Joss Whedon antes de convertirse en una mega-estrella gracias a Los Vengadores. Y su continuación Serenity, película que sirvió para cerrar algunas de las tramas de la serie, que fue cancelada tras solo 11 episodios por la cadena FOX.
La cadena de televisión FOX emitió en 2002 solo 11 de los 14 episodios grabados antes de cancelarla. La serie fue creada por Joss Whedon, que escribió y dirigió varios episodios, y tuvo a Tim Minear como Showrunner, que también dirigió y escribió varios episodios en estrecha colaboración con Whedon.
La serie está ambientada dentro de 500 años, en una galaxia que vió como la raza humana se expandía y terraformaba innumerables planetas para albergar vida humana. Tras una guerra civil en la que el bando de los planetas exteriores perdió frente al gobierno de la Alianza que controla los planetas del centro galáctico, la serie sigue las aventuras del capitán de la nave Serenity Malcom «Mal» Reynolds (Nathan Fillion), y su tripulación. Mal es un veterano de la guerra que combatió en el bando perdedor y que ahora intenta ganarse la vida como un contrabandista, intentando evitar tanto a las autoridades como a las mafias galácticas.
Aunque Firefly es una serie de ciencia ficción con viajes espaciales, los planetas exteriores por los que se mueve Mal y su tripulación son rocas atrasadas que se asemejan mucho al mundo del far-west, lo que ayuda a trasmitir la idea central de la serie, que es ver la aventuras de un grupo de héroes a los que la vida les ha golpeado duro, pero que intentan hacer lo correcto a pesar de ser considerados unos forajidos a ojos de la ley.
Si tuviera que resumir la serie, diría que Firefly es «Han Solo y el Halcón Milenario en el Oeste». El personaje de Mal ofrece una personalidad muy similar al famoso Rogue de Star Wars, un sinvergüenza pero que en el fondo tiene buen corazón y unos firmes valores de lo que está bien y lo que está mal, independientemente de lo que sea legal. Y aunque se las de de tío cínico y duro que solo se preocupa por los negocios, al final siempre intenta ayudar a los menos favorecidos. A destacar que Mal tiene varios momentos «Greedo» en la serie, en los que no duda en disparar primero cuando ve que su nave y su tripulación corren peligro. Además, una de las frases más carismáticas del capitán Reynolds es su famoso «I aim to misbehave / Voy a portarme mal».
La tripulación del Serenity está compuesta por:
-La segundo de a bordo Zoe Alleyne Washburne (Gina Torres), veterana junto a Mal de la Guerra Civil.
-Hoban «Wash» Washburne (Alan Tudyk), el marido de Zoe y piloto de la Serenity.
-Kaywinnet Lee «Kaylee» Frye (Jewel Staite), la mecánica de la nave y una joven que siempre ve la vida desde un punto de vista positivo y que sabe como mantener la nave funcionando a pesar de no tener un entrenamiento formal como mecánica.
-Jayne Cobb (Adam Baldwin), un mercenario y asesino, que trabaja para Mal aunque en cualquier momento puede venderse al mejor postor.
-Inara Serra (Morena Baccarin), una dama de compañía oficial, que alquila una de las dos lanzaderas de la Serenity como hogar mientras ofrece sus servicios por la galaxia en aquellos planetas en los que aterrizan. Ella y Mal comparten una relación de amor / odio, con enfrentamientos continuos.
Tras una misión que no terminó bien, Mal se ve obligado a aceptar viajeros para poder pagar las facturas. Los pasajeros que se convertirán en miembros de la tripulación son:
-El pastor Derrial Book (Ron Glass), un anciano pastor en misión evangélica por los bordes exteriores, que demuestra unos inexplicados conocimientos criminales y de estrategias militares, demostrando que es mucho más de lo que a priori pudiera parecer.
-El doctor Simon Tam (Sean Maher), un cirujano de éxito de una buena familia de los planetas del núcleo galáctico que lo abandonó todo para rescatar a su hermana River (Summer Glau) de una instalación militar del gobierno en la estaba siendo objeto de experimentación por motivos no desvelados. Simon rescató a River, que sufre un severo trauma psicológico, y se convirtieron en fugitivos de la ley.
En lo positivo, los personajes están todos muy bien construidos, dentro de cumplir con los arquetipos de personajes que son esperables en una serie de televisión. El líder duro pero de buen corazón, enamorado de una mujer que comparte sentimientos, pero cuyas luchas les impiden estar juntos. La fiel lugarteniente y su marido el piloto. El pastor veterano (y de origen oscuro). La mecánica inocente. El asesino descerebrado que sirve como elemento cómico. Y los jóvenes hermanos que dan el toque de frescura y que rompen la paz de la nave.
A pesar de que podría parecer que todos los personajes son típicos y tópicos, lo cierto es que hay un interés evidente de los autores de la serie de subvertir estos tópicos y romper en todo momento lo que los espectadores esperamos de ellos, lo que mola y es de agradecer. Además, los personajes tienen un toque de humor un poco cínico y para todos los públicos que les pega perfectamente.
Además, la serie para ser de 2002 es super progresista en lo relativo a los derechos sociales y sexuales. Estamos en una sociedad en la que la prostitución está legalizada y de hecho el personaje de Inara cuenta con un mayor prestigio social que toda la tripulación del Serenity juntos. Incluso en uno de los episodios que no llegó a emitirse en televisión mostraban una escena lésbica. Una escena que realmente era muy, muy light y hasta diría que para todos los públicos, nada que ver con un Juego de Tronos o un Espartaco, para entendernos.
Y la nave Serenity se convierte en un personaje más de la historia, con un diseño de cafetera que parece que va a romperse en pedazos que mola, y una distribución de espacios muy clara y definida.
En lo negativo, aunque los personajes están bien y se nota un evidente intento de romper tópicos, las aventuras que tienen son más bien flojillas y se nota un presupuesto bastante limitado en algunos momentos. Además de las limitaciones presupuestarias, también sufrió las restricciones de ser una serie de Fox emitida en horario de máxima audiencia y para un público masivo, que hizo sin duda que la serie no pudiera ser todo lo ambiciosa que hubiera podido ser.
Además, la serie sufrió un verdadero calvario a manos de Fox desde el inicio del rodaje. Y su emisión fue también una locura. Aunque parezca increíble, y a pesar de que Whedon pensó la serie como una historia lineal con un orden concreto marcado por los episodios, a los ejecutivos no les gustó el episodio piloto que establecía quienes eran los personajes y porqué hacen lo que hacen, así que ¡decidieron no emitirlo y empezar a emitir la serie con el episodio nº2!!!. Si, es un WTF en toda regla y una ridiculez completa. La serie no era perfecta, pero es normal que los espectadores que empezaran a ver la serie no se enteraran de nada y dejaran de verla. Casi parece que se trató de un intento consciente de boicotear la serie para que fuera cancelada.
La cadena solo emitió 11 capítulos de los 14 que habían sido grabados en el siguiente orden: 2-3-6-7-8-4-5-9-10-14-1, quedando sin emitir los episodios 11, 12 y 13, que fueron recuperados primero en la edición en Blu.ray y posteriormente en la emisión en Netflix.
No encontré ningún trailer oficial, asi que comparto este «fan-made» trailes que es bastante fiel a lo que la serie ofrece y da una buena medida del nivel de fans que tuvo la serie.
El cierre repentino dejó colgados todos los misterios que la serie planteaba, al tratarse de una historia de largo recorrido. Una pena para una serie que aunque no es ni mucho menos perfecta, si creo que merecía mejor suerte de la que tuvo.
PUNTUACIÓN: 6/10
A pesar de la cancelación, su gran número de fans siguió haciendo campaña a favor de la serie, consiguiendo que Whedon tuviera una última oportunidad de cerrar la historia, en forma de película, estrenada en 2005:
SERENITY (2005)
En Serenity, River recupera parte de su memoria y eso amenaza con sacar a la luz uno de los secretos ocultos de la Alianza, lo que iniciará una carrera contra el tiempo y contra los salvajes Reavers que asolan la Galaxía.
Serenity es una película super entretenida con un presupuesto más que decente que hace que la historia luzca lo que no pudo lucir la serie de televisión, con unas escenas en el espacio y de acción super chulas y espectaculares. Otro de los grandes aciertos de la película es que no era imprescindible haber visto la serie de televisión para disfrutar de la película, la historia era totalmente autocontenida. Obviamente, si has visto la serie, conoces a los personajes y te enganchas antes y te preocupas más por lo que les pasa, pero Whedon sabe engancharte desde el primer minuto aunque enpezaras el visionado de cero. De hecho, yo vi en su día la película sin haber visto la serie, y me gustó bastante. Y ahora que volví a verla tras haber visto la serie, la experiencia fue aún mejor.
Aunque la película cuenta una historia completa, dejó argumentos abiertos en caso de que hubiera la posibilidad de continuarlos más adelante, cosa que no se produjo debido a sus discretos resultados de taquila. En todo caso, es un final más que digno para este universo que hubiera podido tener un poco más de fortuna en su paso por la televisión.
Comparto a continuación el trailer de la película:
Serenity es una entretenida película de ciencia ficción que en muchos elementos mejora a la serie de televisión, y que recomiendo sin duda a todos los fans de las historias espaciales.
PUNTUACIÓN: 7/10
Globalmente, ver Firefly en Netflix y Serenity en blu.ray a continuación ha sido una buena experiencia que he disfrutado mucho y que os recomiendo si teneis Netflix en casa.
Terminé de ver la primera temporada de Outcast, la serie estrenada en el canal FOX de Movistar+ basada en el comic de Robert Kirkman y Paul Azaceta. El comic es una serie excelente que os recomendé hace unos días, y el episodio piloto también obtuvo buena nota en el Twisted Podcast que emitimos hace unas semanas. Así pues, ¿qué tal fue el visionado de los 10 episodios que componen esta primera temporada?
El argumento de Outcast gira en torno a Kyle Barnes (Patrick Fugit) un joven que se ha visto afectado por posesiones demoníacas toda su vida. Cuando descubre que tiene unas habilidades que le convierten en el foco de esta actividad paranormal, intentará encontrar respuestas con la ayuda del reverendo Anderson (Philip Glenister), un predicador con sus propios demonios personales, e intentar recuperar a su familia. Pero lo que Kyle descubra podría cambiar su destino – y el destino del mundo – para siempre.
La serie cuenta con Chris Black (Star Trek: Enterprise, Mujeres desesperadas) como showrunner y el propio Robert Kirkman tiene funciones de productor y escribió el episodio piloto que marcó el tono de la serie. Este primer episodio destacó por una cuidada puesta en escena que trasladaba perfectamente a imágenes el mal rollo del comic, con una perfecta fotografía de David Tattersall y una inquietante música de Atticus Ross. Cumplía con creces la obligación de un piloto de televisión, que es dejar al espectador con ganas de seguir viendo la serie.
Lamentablemente, aquí acabó lo bueno y empezó la decepción. Ya en el segundo episodio y en general en toda serie empezamos a sufrir uno de los principales males de la actual televisión serializada, al alargar artificiosamente la acertada historia central con subtramas que no tienen interés para el misterio central protagonizadas por los personajes secundarios.
Robert Kirkman es un increíble escritor que ama los comics y sabe sacar el máximo partido a sus posibilidades narrativas. En el actual panorama comiquero no hay nada peor que esperar 1 mes para leer un tebeo y que cuando este llega, comprobar que es un relleno (fill-in) sin interés que te haga pensar que has malgastado tu tiempo y dinero. Esto Kirkman siempre lo ha tenido claro y por eso todos sus tebeos van al grano con el desarrollo de la historia y cuentan algo importante para su desarrollo, además de saber dejarte con unos cliffhangers épicos mes a mes.
Los 18 números hasta ahora publicados han contado un montón de cosas, explicando algunos de los misterios mientras presentaban otros, y los personajes han sufrido una interesante evolución en este tiempo. 18 números que se leen en unas 2 horas.
En esta adaptación televisiva la sensación que me están contado humo se ha multiplicado a medida que avanzaba el visionado. Tras más de 9 horas de televisión, me queda la sensación que lo mismo se hubiera podido contar mejor en 5 episodios centrándose en lo fundamental.
Perdidos hizo un gran daño a la narrativa televisiva en el sentido que muchas series repiten la fórmula de que todos los personajes secundarios tengan su arco de personaje. Y esto puede ser correcto si dicho personaje tiene algo interesante que contar que influye a la historia principal.
En Outcast hemos tenido que sufrir una investigación policial llevada a cabo por el jefe de policía Giles y por Mark, cuñado de Kyle y también agente de la ley. O el intento de romance del reverendo Anderson con Patricia MacCready, una feligresa del pueblo que es visto por malos ojos por Aaron, hijo de esta. Que se hace amigo de Sidney, el jefe de los poseidos, solo por fastidiar al reverendo. O la «bella» historia de amor entre una poseída, Kat, y su marido Ogden, amigo del reverendo y del sheriff Giles y que no está poseído y es «normal». Y nada de esto afecta de manera sustancial la historia, son solo minutos de la basura que se repiten monótonamente en cada episodio.
Pero esto sería incluso aceptable si la relación entre Kyle con el reverendo, o con su ex-esposa Allison evolucionaran lógicamente. Pero hay locuras sin sentido que se nota demasiado que solo buscan alargar artificiosa e innecesariamente la historia, como que Kyle abandone durante 1 episodio la búsqueda de respuestas ante las posesiones o el origen de sus poderes, aún sabiendo que la amenaza existe y vive a su lado. O todo lo referido a las idas y venidas con Allison. O las peleas y desencuentros entre Kyle y el Reverendo (ahora te ayudo, ahora no, ahora sí te necesito, ahora me lo pienso) que han convertido en aburrida e intrascendente una serie que al menos en el piloto apuntaba maneras.
Quizá el único pero del episodio piloto que le vi era que era demasiado literal al tebeo, pareciendo a veces que lo habían utilizado a modo de storyboard. Lógicamente era un pero pequeñito, ya que globalmente el inicio de la serie enganchaba. Lamentablemente, cuanto más se separa esta serie de televisión del original, más sinsentidos hay y más ridículas las situaciones.
Es normal y entendible que la serie realice numerosos cambios respecto al original, pero creo que en ningún caso mejoran lo existente, llegando a presentar situaciones ridículas como que el Sheriff no detenga al Reverendo tras apalear a Sidney, el malvado jefe de los poseídos, cosa que sí vimos en la versión escrita y que aquí no sucede por que si, a pesar de existir numerosos testigos del acto criminal. O las consecuencias de la posesión de Megan, la hermanastra de Kyle, y como es resuelta en la serie.
La adaptación televisiva del tebeo Outcast ha sido una gran decepción. Larga en exceso, con cambios ridículos y giros sin sentido que no mejoran la historia original y arcos de personajes secundarios que no interesan y son puro relleno para llenar minutos. Un ejemplo palmario de como las cadenas de televisión intentan alargar un argumento interesante en el papel pero que quizá no alcanza para una serie de televisión de duración tradicional. Y encima la cadena ha confirmado una segunda temporada de otros 10 episodios, que se estrenará en 2017. Pues conmigo que no cuenten.
Aprovecho para compartir el trailer de esta decepcionante serie:
Lamentablemente, tengo que recomendaros que NO veais esta serie y que invirtais mejor vuestro tiempo, por ejemplo leyendo los tebeos editados por Image Comics.
Me constó empezar a ver la segunda temporada de Mr. Robot, pero una vez me puse casi la vi de un tirón. Y aunque reconozco que me ha gustado bastante y que no hay nada parecido hoy en día en el panorama audiovisual, la serie ha sido una autentica montaña rusa de sorpresas y giros tramposos, vestida eso si en el mejor de los envoltorios.
La serie creada por Sam Esmail sigue los pasos de Elliot Alderson (Rami Malek), un genio informático que es contactado por el misterioso Mr. Robot (Christian Slater), líder del grupo hacker Fsociety, para que le ayude a desestabilizar el sistema financiero internacional y derribar al mayor conglomerado empresarial de los Estados Unidos, la malvada E Corp. La novedad reside en que Elliot es el narrador en primera persona de la historia y sufre problemas psicológicos derivados de la muerte de su padre cuando era niño.
Sam Esmail creó esta historia como un guión cinematográfico, pero rápidamente la idea evolucionó a serie de televisión, que necesitará al menos 4 ó 5 temporadas para ser desarrollada completamente.
A pesar de las críticas que voy a exponer a continuación y de sus claras y evidentes fuentes de inspiración, la serie es completamente recomendable ya que es muy, muy diferente a todo lo visto en televisión. Pero si de verdad quieres verla, deja de leer ahora mismo, ya que voy a entrar en terreno de SPOILERS.
¡Estás advertido!
¿Aún estais aquí?
¿Eso significa que no os importan los spoilers, no???
Bueno, que no sea que no os avisé!!!
El gran giro de Mr. Robot en su primera temporada es que Mr. Robot no es una persona real, sino una parte de la fracturada personalidad de Elliot. Utilizando un claro y poco disimulado homenaje a «El club de la lucha» de Fincher (a su vez basada en la novela de Chuck Palahniuk), asistimos a una narración «tramposa», en la que hay planes dentro de conspiraciones con una narración en primera persona en la que no se puede confiar.
La temporada terminó con un cliffhanger monumental: Elliot, ayudado por Tyrell Wellick ha llevado a cabo su plan CON ÉXITO y ha borrado todos los registros del sistema financiero. Lástima que no recuerde como lo hizo, al tener un agujero en su memoria de tres días, y que Wellick haya desaparecido sin dejar rastro.
Como espectador entiendo que a veces la narración puede ser exigente y no necesito que me lo den todo mascado. Pero ante un final así, lo menos que espero es que estas cuestiones en parte se resuelvan antes de plantear nuevos misterios. Y eso es justo lo que NO hace esta temporada de Mr. Robot.
Al inicio de esta temporada, su creador Sam Esmail obvia este cliffhanger y sitúa a Elliot en los suburbios en casa de su madre, donde se ha trasladado para no tener contacto con ningún ordenador ni con internet, con la esperanza de poder «desintoxicarse» de su personalidad de Mr. Robot. Allí en los suburbios pasa el tiempo con su amigo Leon (Joey Badass), manteniendo una monótona rutina día tras día de almuerzo y cena en la cafetería local y visita al playground de basket del barrio, mientras anota sus vivencias del día en su habitación al llegar la noche.
Mientras tanto, Darlene (Carly Chaikin), la hermana de Elliot, continúa con el plan de su hermano, mientras que Angela (Portia Doubleday) prosigue su ascenso en E Corp. para conseguir pruebas de la conspiración que tapó la intervención de la empresa en el vertido que causó la muerte de su madre y el padre de Elliot y Darlene.
Y conoceremos a Dominique Dipierro (Grace Gummer), agente del FBI que forma parte del equipo que investiga el hackeo, y que parece demostrar una inteligencia y sentido común muy superior al de sus compañeros. Dipierro empieza a descubrir que el hackeo puede haber sido un ataque organizado por la Black Army, un poderoso grupo de hackers chino relacionado con los escalones más altos del gobierno del país asiático.
Sam Esmail demuestra que es un escritor muy listo y un productor que conoce perfectamente el medio televisivo. Esta segunda temporada aumentó de los 10 episodios de la primera temporada a 12, como si tuviera muchas cosas nuevas que contar. Y justo cuando empezamos a pensar que todo el arco de Elliot es paja que no está aportando nada a la historia principal, de nuevo nos suelta a mitad de temporada una bomba a nuestra línea de flotación para que flipemos otra vez y veamos confirmado que han vuelto a jugar con nosotros de nuevo.
Yo al menos este giro no lo vi venir, aunque era evidente que algo raro pasaba. Pero aunque desde un punto narrativo sí está suficientemente justificado, lo cierto es que es una trampa brutal y una paja mental flipante. Y aunque nos lo quieren vender como una forma de que conozcamos el alcance del desequilibrio mental de Elliot, al final es una excusa burda para estirar el chicle de una historia que probablemente no diera tanto de si.
Además, visualmente, la segunda temporada muestra varios homenajes muy evidentes, como por ejemplo Terciopelo azul de David Linch o a la estética de las series de televisión de los años 90. Casi parece que utiliza cada episodio para homenajear alguna obra anterior que le ha marcado. A pesar de la amalgama de influencias, la serie estéticamente es brutal, con un poderío visual inmenso y una excelente banda sonora. En este aspecto, la serie continúa siendo de sobresaliente, y merece ser vista simplemente por su diferencia respecto al resto la televisión actual.
Al final de muchas vueltas y de envolver la madeja de un vestido muy bonito, resulta que la temporada termina y la historia sigue el esquema inspirado en Fight Club. El proyecto Mayhem sigue en marcha y todo, incluso la implicación del Black Army chino, forma parte del plan de Mr. Robot aunque Elliot siga sin recordarlo. Y sus colaboradores recibieron instrucciones de no contarle nada. «La primera norma del club de la lucha…» resonó claramente en mis oídos mientras veía el último episodio de la temporada. Resulta sorprendente que Esmail nos esté contando de nuevo lo que tan brillantemente desarrolló Fincher en 2 horas, con la pequeña diferencia que llevamos 20 horas de narración y aún estamos a mitad del camino.
Sam Esmail comentó que Mr. Robot va a ser una serie de 4 ó 5 temporadas. Teniendo en cuenta como ha alargado la historia en esta segunda, no me extraña. Y a este ritmo y si se lo propone, puede hacer que dura 7 u 8 temporadas si quiere.
Comparto el trailer de esta segunda temporada, que sigue con la estética post «Occupy Wall St»:
Mr. Robot ha demostrado ser una serie super tramposa. Pero a pesar de todo, me ha gustado y estoy dispuesto a dejar que me sigan engañando, al menos una temporada más. Aunque por esto mismo puedo entender que pueda haber gente que haya mandado a la porra a la serie con este nuevo giro del episodio 7.
En todo caso, si te gustan las historias en las que el camino es más importante que el destino al que nos dirigimos, te recomiendo que la veas.
The Night Manager es una serie de la BBC basada en una novela de John Le Carré y protagonizada por Tom Hiddleston y Hugh Laurie. La serie plantea un tema de rabiosa actualidad como es la venta de armas de países desarrollados hacia zonas de conflicto y me ha resultado muy entretenida.
¿De qué va The Night Manager? Esta serie de 6 episodios nos cuenta como Jonathan Pine (Tom Hiddleston), ex soldado británico veterano en Irak es reclutado por la agente Burr (Olivia Colman), de los servicios de inteligencia, para infiltrarse en la red de un traficante de armas internacional liderada por Richard Onslow Roper (Hugh Laurie). Tras abandonar el ejército, Pine es recepcionista de hotel y tiene un pasado y una cuenta que saldar con Roper, aunque él ni siquiera lo sabe.
Tom Hiddleston es un gran actor. A menudo su papel de Loki en las pelis Marvel hace que se nos olvide, pero en esta serie derrocha carisma y presencia en pantalla. El ES la serie y gracias a su genial interpretación, la historia nos engancha y nos mantiene en vilo. Hombre de pocas palabras, tiene un fuerte código ético que le hace levantarse ante las injusticias aunque pueda costarle la vida, cosa que no todos hariamos. Su personaje sería una especie de 007 anclado en el mundo real y despojado de todos los elementos fantásticos y cinematográficos.
Hugh Laurie interpreta perfectamente el papel de un magnate despiadado que interpreta un papel de filántropo de cara a los medios de comunicación mientras se enriquece con el dolor de los menos favorecidos. Un potentado que tiene comprado a todo el establishment y contra el que parece imposible luchar. Su caída dependerá de un outsider, alguien que no aparezca en el radar de las agencias internacionales de espionaje, y que pueda entrar en el círculo interno del malvado Mr. Roper.
La serie mantiene el tono realista y un poco cínico de las obras de John Le Carré, y te crees perfectamente que actitudes como las que vemos puedas estar sucediendo hoy en día. Jonathan Pine es un espía infiltrado tal y como son los espías de hoy día (supongo), sin gadgets mágicos que salvan al héroe en todo momento y solo teniendo su inteligencia e ingenio como armas para sobrevivir.
Comparto el trailer de esta serie, aunque como en otras ocasiones casi te recomendaría que no lo vieras y que empezaras a ver esta serie conociendo lo menos posible de ella:
The Night Manager es una serie perfecta. Sus 6 episodios van al grano y al mismo tiempo permite desarrollar la compleja historia y conocer la psicología del protagonista protagonizado por Tom Hiddleston. Si te gustan las películas de espías con un tono realista y sin fantasmadas, esta serie es para ti.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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