Podría decirse que cuando uno va a ver una película de Guy Ritchie, ya sabes a lo que vas. Y siendo cierto, la verdad es que la nueva colaboración de Ritchie con Jason Statham, Operación Fortune: El gran engaño con una variación sobre las historias de James Bond, me ha parecido super divertida.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
El agente del MI6 Orson Fortune (Jason Statham) y su equipo reclutan a una de las estrellas de cine más importantes de Hollywood (Josh Harnett), para que los ayude en una misión encubierta para rastrear y detener la venta de nuevas tecnologías de armas mortales, a manos del multimillonario Greg Simmonds (Hugh Grant).
Guy Ritchie escribe el guion de esta película junto a Ivan Atkinson y Marn Davies. La película es una nueva colaboración entre Ritchie y Jason Statham tras la excelente Despierta la furia (2021). Si a esto sumamos Lock, Stock & Two smoking barrels (1998), Snatch, Cerdos y diamantes (2000) y Revolver (2005), se nota que estamos ante dos profesionales con una sensibilidad muy parecida que conectan bien profesionalemente.
La película de 114 minutos de duración ha sido rodada en localizaciones de Antalya (Turquía), Farnborough y Qatar, y cuenta con fotografía Alan Stewart, montaje James Herbert y música Christopher Benstead.
Además de Jason Statham, que interpreta al super agente del MI6 Orson Fortune, la película cuenta con Aubrey Plaza como Sarah Fidel y Bugzy Malone como J.J., miembros del equipo de Orson, y Josh Hartnett como Danny Francesco, una estrella de Hollywood que ayudará a los agentes en su misión de infiltrarse en una fiesta del magnate Greg Simmonds (Hugh Grant), que además de su labor humanitaria es un marchante de armas internacional. Cary Elwes interpreta a Nathan Jasmine, el jefe de Fortune, mientras que Eddie Marsan es Knighton, el director del MI6.
Tras mostrarnos el mundo de los robos en Despierta la furia, Guy Ritchie dirige su mirada en esta película al mundo del espionaje internacional y el género popularizado por James Bond. Y para esto el estoicismo y el rollo cínico de Statham le van perfectos a la película. La estrella del cine de acción solo tiene un modo en pantalla, ser el puto amo, y aquí vuelve a tener rienda suelta para serlo (aunque el guion incluye una pulla sobre que se está haciendo mayor y le cuesta subir unas escaleras en una persecución).
Si la película funciona es gracias a una pletórica Aubrey Plaza que para mi es junto a Hugh Grant los MVPs de la película. El carisma y humor que transmite Plaza es el contrapunto genial al monotemático Statham, consiguiendo que la narración sea super divertida. Junto a Plaza, Hugh Grant parece que disfruta de una segunda juventud actoral y me ha flipado durante todo el metraje. Cuanto más ambiguo y amoral es su personaje, más a gusto se le ve en pantalla y mayor el disfrute para el espectador. Con Statham sabes lo que hay, pero ellos dos salvan para mi la película y añaden el elemento inesperado lleno de personalidad que necesita la película.
Creo que junto a ellos, Guy Ritchie está genial. Aparte de unas estupendas escenas de acción, que ya se dan por supuesto pero que luego hay que cumplir y Ritchie lo hace, el director británico ha descubierto el uso de drones, aprovechándolos para varios planos super chulos. Pero además, el que tuvo retuvo, porque toda la película tiene flow, el ritmo te atrapa desde el primer fotograma, con un excelente tiroteo con un montaje paralelo a otra acción, hasta el final. Hay además algunas soluciones narrativas que me parecen super interesantes y que lo mejor de todo es que funcionan, consiguiendo que la película sea super entretenida y un triunfo teniendo en cuenta sus pretensiones.
Como buena película de James Bond, la película se mueve en múltiples localizaciones en un mundo del crimen internacional que se realiza vestidos con smoking y trajes de fiesta. Y es curioso que toda la trama se basa en un tremendo macguffin, encontrar algo que ha sido robado que no se sabe que es pero seguro debe ser peligroso. La forma en que la trama se mueve a lo largo de la película creo que sirve de comentario, y tal vez de ligera crítica tomada desde el humor, hacia los numerosos clichés del género. Como lo es que para convencer a Fortune el personaje de Cary Elwes tenga que sobornarle con caras botellas de vino que toma en los aviones de super lujo en que se monta para realizar la misión. O que al grupo de Fortune se le oponga otra sección del gobierno británico que aparentemente busca llevarse la gloria de encontrar el objeto desaparecido antes que el MI6.
Por ponerle un pero, aunque tiene un par de detalles super divertidos, la verdad es que en general Josh Hartnett está bastante desaprovechado. Él y el argumento de un actor que se cree el no va más que se ve inmerso en el peligroso mundo del espionaje internacional podría haber dado mucho más de si, aunque diría que Hartnett se lo pasó genial rodando la película. Esta es para mi la parte más floja de la película, aunque hay que reconocer que la parte final en que Hartnett conecta con Hugh Grant produce momentos super divertidos.
Dentro que todo está super bien rodado y la película me ha gustado mucho, hay también una cierta sensación de que Ritchie se esfuerza mucho en hacer que la película parezca cool, en lugar de serlo. Esto es un poco una chorrada, pero hay ciertos gags que más allá de que funcionen mejor o peor me muestran a unos profesionales queriendo que se note lo guays que son y que por ellos no pasa el tiempo. Cosa que si sucede, obviamente.
Estos comentarios son hilando muy fino e intentando comentar algo menos bueno de una película que realmente me ha gustado y considero que ha cumplido de sobra con su función de entretenimiento.
Comparto el trailer de la película:
Operación Fortune: El gran engaño es una película super entretenida que ha cumplido de sobre su objetivo de entretenimiento. Ojalá muchas más películas de este tipo tan bien hechas y tan divertidas.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Termina el primer arco de la nueva etapa de El Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, por lo que es un buen momento para analizar esta colección que está publicando Panini.
PUNTUACIÓN: 8/10
¿El final de la guerra de El Castigador? Nacido de la tragedia. Dedicado a la guerra. Imparable en su rabia. Como El Castigador, Frank Castle se ha convertido en el asesino más consumado que el mundo haya visto jamás. Ahora es el momento de que se enfrente a su verdadero destino. ¿Qué impactante secreto del pasado de Frank lo convencerá de tomar las riendas del clan de asesinos más notorio del Universo Marvel? Y una vez que Frank se convierta en el señor de La Mano, ¿significará también el fin de El Castigador? Una exploración épica del pasado, oscuro y violento, y el futuro inevitable de uno de los personajes más icónicos de Marvel.
Jason Aaron ya tuvo la oportunidad de realizar una estupenda etapa de 24 números de Punisher junto a Steve Dillon dentro del sello Max para adultos. El único problema de ese comic planteado para mostrar versiones MAX de personajes del Universo Marvel como Kingpin, Bullseye o Elektra fue que vino justo después de la histórica etapa de Garth Ennis, que es de largo la mejor versión del personaje que se ha hecho jamás. Que Marvel haya confiado de nuevo en Aaron y que hayan anunciado que este volumen va a tener una duración de trece números indica que el escritor de Alabama tenía una última historia interesante que contar con Frank Castle, que todo indica que va a dar un vuelco al personaje de cara al futuro. Una historia violenta e impactante con un principio que hemos descubierto en este primera mitad y un final claro que espero sea satisfactorio.
Una vez leído este primer arco, la verdad es que estoy super dentro en la historia. Aaron coge una idea que no es nueva para revolucionar el origen de Frank Castle, ya que Ennis ya planteó en su versión MAX que Frank tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada, antes incluso de ir a Vietnam. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max él también incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente, el único lugar donde era feliz (o al menos, estaba en paz con su naturaleza violenta). Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha encantado y se siente 100% Punisher.
La idea central de la historia en el presente sobre que Frank Castle se convierta en el Puño de la Bestia de La Mano, su asesino definitivo, suena a priori bastante rara. Pero esto permite a Aaron colocar al Castigador en una situación novedosa que resulta super interesante. Castle utiliza los recursos de La Mano para masacrar criminales y La Mano obtiene a su asesino definitivo que esperar poder manipular con el control que mantienen gracias a su esposa María resucitada. De momento, todo me encaja bastante bien, y añadir a Ares, Dios de la Guerra, como enemigo de La Mano, es la guinda del pastel. El combate de ambos del sexto número y la confirmación que Ares consideraba a Castle una de sus más brillantes creaciones, algo negado por él al conocer la verdad que Castle ya era Castigador mucho antes de ir a Vietnam, suponen un interesante conflicto ideológico además del propiamente físico.
Otro elemento super positivo que destacar de estos comics de Castigador es el estupendo ritmo que Aaron imprime a este comic, ofreciendo una estupenda lectura mes a mes repleta de sorpresas impactantes, ya sea en el presente o en el pasado de Frank, acción a raudales y una historia con personalidad que engancha y que me recuerda por qué me aficioné a los comics Marvel hace miles de años y por qué creo que el pijameo cuando es bueno siempre es mejor leerlo mensualmente grapa a grapa.
Como elemento cuestionable, a falta de ver realmente cómo termina Aaron la historia, estaría el hecho que Marvel, por detalles que luego comentaré que enlazan con el cambio de imagen realizado para esta serie, parece empeñada en alejar a Castle de cualquier posibilidad de visión heroica que pudiera tener sobre él un lector veterano. Tampoco la denominación de Castle como un «anti-héroe» parece correcta al confirmarse que estamos ante uno de los mayores asesinos de masas de la historia del Universo Marvel. Parece que su camino hacia el lado oscuro o algo peor está telegrafiada.
En el apartado artístico, el comic es un triunfo. La historia está dividido en dos momentos temporales que irán alternándose en cada grapa. El pasado de Castle, narrado por Paul Azaceta, y la parte principal en el presente obra del español Jesús Saiz, con colores del siempre perfecto Dave Stewart. Aunque comparativamente se trata de la historia secundaria, es una alegría volver a disfrutar de nuevo con Paul Azaceta, al que recordaré toda la vida por su Outcast junto a Robert Kirkman, Su estilo sucio, detallista, oscuro y meticuloso me encanta, acentuado además por los colores de un Stewart que me flipa siempre.
En la parte del presente, es una gozada tener a Jesús Saiz (Doctor Extraño, Capitán América). Su dibujo tiene una narrativa perfecta y un feeling a los clásicos de Marvel de los años 80 con la que conecto desde el minuto uno. Además, sus escenas de acción tienen una fluidez perfecta en lo referido a las coreografías, lo mínimo que se debería pedir a un comic de super héroes que sin embargo no todos consiguen transmitir con la perfección de Saiz. Con el añadido de tener algunas super gores que hacen que el comic impacte más que la mayoría del catálogo de la Marvel actual.
Si la historia de Aaron está genial, el apartado artístico el comic cumple también con nota y sirve para amplificar la potencia del guion, algo de lo que no puesto estar más contento. Además, comprobar que Marvel aparentemente está dando el tiempo suficiente a Saez y Azaceta para dibujar toda la historia, planteando incluso varios especiales de Castigador en meses alternos para dar más margen a los artistas, resulta una anomalía dentro de la Marvel actual. Una anomalía super positiva, claro, que creo que va a hacer que esta historia se revalorice en el futuro, al no estar lastrada por los cambios de dibujantes tan habituales en la industria comiquera mainstream.
El comic tiene una parte polémica, y es que Punisher abandona su icónico logo de la calavera, siendo sustituido por otro nuevo creado por Saiz. Los motivos no han sido aclarados en el comic más allá de hacerle usar la imagen de Puño de la Bestia que se han inventado para La Mano. Sin embargo, a pesar que Aaron y Saiz intentan darle una forma narrativamente lógica para que este cambio funcione, no oculta cual ha sido el verdadero motivo por el que Marvel ha decidido este cambio. De hecho, los propios editores de Marvel no se han ocultado a la hora de explicarlo.
Y es que el logo de Punisher lleva años siendo utilizado por fuerzas del orden y grupos militares (y paramilitares) asociados a la derecha republicana. Por ejemplo, me acuerdo de Chris Kyle, el francotirador cuya vida fue llevada al cine por Clint Eastwood. En los últimos tiempos, parece ser que personas que protagonizaron el asalto al Congreso de los Estados Unidos para intentar impedir el nombramiento de Joe Biden como presidente llevaban el cráneo de Punisher en su indumentaria. Como Marvel no quiere ser asociado con las acciones de estas personas, ha decidido cambiar la imagen icónica del personaje, creando la que estamos viendo en estos comics. Y aunque en parte podría entender decisión, lo cierto es que me parece que Marvel ha vuelto a bajarse los pantalones, metafóricamente hablando. Si hay gente que usa tu logo de formas que no te gustan, la solución no es abandonar el elemento más reconocible del personaje, sino usarlo más que nunca para recalcar qué es lo que hace, en tu opinión, que las acciones de Punisher sean mejores (o no) que las de esos grupos de los que aparentemente buscar alejarte. Si el año que viene un grupo republicano de Texas empieza a usar el nuevo símbolo de Punisher para detener inmigrantes en la frontera, ¿qué va a hacer Marvel? ¿Volverá a agachar la cabeza y les regalará este logo y buscarán un tercero? Me parece una situación absurda, y como suele pasar cuando se genera una polémica en el mundo real alrededor de un comic suyo, Marvel opta como siempre por rehuir la pelea y marcharse con el rabo entre las piernas, parece que avergonzado de SU personaje y su iconografía. En lugar de defender una de las señas de identidad de Punisher y la propia naturaleza de historia de ficción de estos comics.
Aparte que hay que negar la mayor, porque por mucho que tus comics actuales hagan portar a Castle otro uniforme, la imagen del cráneo blanco sobre fondo negro estará siempre unida a Punisher. Empezando porque sus cientos de comics previos siguen existiendo, al igual que sus apariciones en películas o en la carismática versión televisiva del personaje estrenada en Netflix con Jon Berthal como Castle. Da igual lo que quiera Marvel, Punisher ES ese logo, y lo seguirá siendo mientras los aficionados mantengamos nuestra memoria, y nuestros comics.
Realmente este cambio me parece penoso. Y diría que esconde otra intención que puede ser aún más lamentable en lo referido al futuro del Castigador dentro del catálogo de Marvel. Algo sobre lo que probamente escriba en un próximo artículo para que éste no se alargue más de la cuente. Sólo comentar que no es casualidad que en sexto número en que tenemos el enfrentamiento de Castle contra Ares, el Dios de la Guerra lleve el cráneo de Punisher, reflejando de alguna manera que ese logo en la actualidad está siendo utilizado por un villano. Lo que es otra forma nada sutil de alejarse del público que actualmente pudiera tener a Castle como un héroe.
Una vez di mi opinión sobre el elefante en la cacharrería de este comic, lo cierto es que me ha gustado mucho la primera mitad de la historia que nos han preparado Aaron, Saiz y Azaceta. Además, el cliffhanger final del comic deja la historia en un momento que puede ser apasionante. Lástima que tengamos que esperar dos meses para saber cómo continúa la historia, al colar el mes que viene Marvel otro especial realizado por otros autores.
Comparto las primeras páginas del comic:
Aparte de las polémicas externas al comic en si, lo cierto es que la nueva etapa de El Castigador de Aaron, Saez, Azaceta y Stewart me parece un comicazo super recomendable.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Netflix estrenó a final de diciembre Traición, miniserie inglesa de 5 episodios que cuenta con Charlie Cox como principal interés en una historia de espionaje ambientada en Londres.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
La carrera de Adam Lawrence, formado por el MI6, parece consolidada. Hasta que, de repente, su pasado regresa en la forma de Kara, una espía rusa, y se ve obligado a cuestionarse todo y a todos los que lo rodean. Kara, Adam y la esposa de este, Maddy, forjan una relación a tres bandas en la que todos intentan destapar los secretos del resto y manejar sus conexiones políticas y diplomáticas mientras se aferran a su vida privada y sus seres queridos.
Traición (Treason) ha sido creada por Matt Charman, que se encarga además de escribir los guiones junto a Amanda Duke. Charman fue nominado al Óscar al mejor guion original por su película de 2015 Bridge of Spies, dirigida por Steven Spielberg y coescrita con Joel y Ethan Coen. Los cinco episodios de esta miniserie, de entre 40-45 minutos cada uno, han sido dirigidos por Louise Hooper y Sarah O’Gorman.
En el reparto destaca Charlie Cox como Adam Lawrence, un oficial del MI6 que se convierte en jefe de la organización después de su jefe Sir Martin Angelis (Ciarán Hinds) sea envenenado por Kara (Olga Kurylenko), una espía rusa caída en desgracia que comparte un pasado con Adam. Junto a ellos, Oona Chaplin interpreta a Maddy Lawrence, la esposa de Adam y ex-militar. Beau Gadsdon y Samuel Leakey son los hijos de Adam y Maddy, Ella y Callum Lawrence.
Traición es una serie que empieza bien y que tiene muchos puntos a su favor, empezando por su duración de 5 episodios y menos de 4 horas que asegura que la historia va a ir directa al grano. Otra de las cosas que me gustó es que la serie empieza en medio de todo, planteando de inicio una estupenda tensión a partir del envenenamiento del directo del MI6 por motivos poco claros, sugiriendo las relaciones de los personajes pero sin necesidad de contarlo todo de origen, ayudando a que el misterio sea aún mayor, atrapando al espectador con un comienzo trepidante.
A medida que avanza la historia, me ha gustado descubrir que Adam realmente coprotagoniza la serie, teniendo Kara prácticamente la misma importancia que él. También el personaje de Maddy es muy importante, alejándose de la figura de las mujeres florero gracias a su pasado militar y su amistad con una agente de la CIA cuya llegada a Londres justo en este momento tampoco es casualidad.
Dentro de la brevedad de la serie, los episodios tienen unos buenos cliffhangers que provocaron que prácticamente me viera la serie de una sentada aprovechando las vacaciones navideñas. En concreto, los finales de los episodios uno y dos me parecieron muy buenos.
Sin embargo, a pesar de vendernos la serie como «del creador de Bridge of Spies» de Spielberg, el problema de Traición es que en cuanto empezamos a conocer las respuestas a los diferentes misterios comprobamos como todo es un monumental despropósito. Empezando por la relación entre Adam y Kara aparentemente conocida por todos sin que nadie haga nada, el papel de la CIA en la trama (penoso), e incluso el hecho que el jefe del MI6 pueda eludir a su retén de seguridad como si tal cosa justo los días siguientes al intento de asesinato de su predecesor.
Siendo una serie de espías ambientada en el Reino Unido esperaba la seriedad que nos daría la BBC, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la suspensión de credulidad salta por los aires diría a partir del segundo episodio, lo cual provocó bastante decepción al no mantenerse el nivel de lo presentado inicialmente. Dicho esto, hay que decir que si te planteas el visionado como un entretenimiento ligero la verdad es que la serie cumple y resulta bastante entretenida globalmente.
Hay otro tema importante y es que no me ha gustado la química entre Charlie Cox, Olga Kurylenko y Oona Chaplin. De hecho, creo que no tienen ninguna. Hay además varias cosas que no me funcionaron de las interpretaciones, empezando por un Charlie Cox que en algunos momentos parece que está interpretante a Matt Murdock, no sabiendo muy bien a quien o qué está mirando en algunas escenas clave, lo cual transmitía un feeling super inapropiado. Por otro lado, tampoco acabo de creerme la interpretación de Olga Kurylenko como una dura espía que lleva ¿15 años? viviendo en la clandestinidad buscando respuestas para llevar a cabo su venganza. Es que no. Y Oona Chaplin lo hace muy bien cuando es una madre preocupada por sus hijos, pero cuando conocemos que era una militar con experiencia de combate, la cosa no funciona tampoco, empezando por la forma en que coge más adelante una pistola. Estos elementos de las interpretaciones tampoco hacen que el visionado fuera lo satisfactorio que debería, la verdad.
En todo caso, a pesar de estos elementos que no me han funcionado, como entretenimiento rápido y sin complicaciones creo que Traición puede cumplir con el objetivo básico de entretenimiento, si vas predispuesto a ver una serie que entra en la categoría de «sin más».
Comparto el trailer de este serie:
Traición ha estado bien, pero su desarrollo inverosímil ha frenado en seco el buen arranque, dejando a esta serie en un «correcto, pero podría haber estado mejor». Una pena.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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¡Hola a todos!!! Voy a inaugurar una nueva sección en el blog. A partir de ahora voy a utilizar el artículo de los domingos como una especie de cajón desastre en el que comentar diferentes cosas que me hayan parecido interesantes de la semana y que igual no justifican que haga un post sólo por ello.
Quiero mantener el blog lo más fresco e interesante posible (espero), y siento que a veces yo mismo me limito al no hablar de cosas que merecen la pena, ya sea una noticia o incluso un trailer que mola mucho, simplemente al no entrar en la clasificación de reseña tradicional. No se trata que a partir de ahora todos los domingos tenga que publicar este post de reflexiones domingueras, pero si una semana me apetece compartir algo, a partir de ahora puedo hacerlo siempre que quiera.
El primer tema sobre el que quiero hablar es el de propósitos para el blog en 2023. Si me lees habitualmente supongo sabrás que a final del año siguiente alcancé la cifra de 1000 días consecutivos publicando artículos. Y si no lo sabías, perdón por el autobombo gratuito. La cuenta a día de hoy ya va por 1014 y no me planteo parar, aunque empiezo a notar algún tipo de cansancio. O al menos, la necesidad de hacer cosas diferentes como es este artículo. A corto plazo, me gustaría mantener la regularidad diaria al menos hasta el 30 de marzo, con lo que alcanzaría los 3 años publicando sin interrupción.
Ya a medio plazo, el post de hoy es mi artículo 1764 desde que empecé a escribir este blog un 20 de agosto de 2013. Así que en condiciones normales, este 2023 celebraré los 10 años escribiendo el blog, y los 2000 artículos publicados. No se si se nota, pero estoy muy contento por todo lo relacionado con el blog, y sobre todo, porque cada vez más gente se interesa por mis contenidos. Gracias a todos por leerme.
SISTEMA DE PUNTUACIÓN DE RESEÑAS
Este 2023 quiero ser un poco más riguroso con mi sistema de puntuación en las reseñas. Al hablar de comics, películas, etc… que entran en el ámbito friki, hace tiempo que me doy cuenta que se me hace muy difícil suspender algo, porque de alguna forma siento que es «de mi rollo». Excepto casos fragrantes como Joker de Todd Phillips y cosas así. De esta forma, inconscientemente en lugar de puntuar del 1 al 10, me limitaba pensando del 5 al 10, de forma que algo que no me había gustado le ponía un 5/10 cuando debería ser suspenso, y algo que está bien sin más a veces terminaba con una nota de 7/10 o superior que realmente no merecía.
Y no se trata de ser un hater ni nada por el estilo, pero si creo que en estos momentos de adhesiones obligatorias demandadas por facciones de fandom radicales, es cuando más debe analizarse una obra para señalar las cosas buenas y las cosas que no han funcionado. Dentro que no existe la crítica «imparcial» y todos traemos nuestra maleta de prejuicios a cuestas, espero que este año podáis tener claro las cosas que me han gustado mucho, y las cosas que no lo hagan intentaré justificarlo lo mejor que pueda, huyendo siempre de one-liners lapidarios.
Espero que el cambio sea a mejor, ya me diréis.
ANÁLISIS Y EDITORIALES
Algunos de los artículos que más me gustaron de 2022 no fueron las reseñas normales, sino artículos en los que habla en profundidad de temas concretos que, de nuevo, se salían de lo habitual. Mi artículo sobre por qué creo que las grapas siguen siendo la mejor manera de seguir universos comiqueros como los de Marvel o DC, o mi post en el que contaba mis problemas con los mutantes de Krakoa son dos de los que más me han gustado escribir y además me alegró en su momento comprobar que mucha gente se animó a leerlos y a comentarlos.
Es por este motivo que me he propuesto ampliar este tipo de artículos durante el año entrante. De forma que espero poder compaginar el cajon desastre de los domingo en los que comento noticias y temas variadas de forma breve con otros artículos de mayor complejidad. Sin ir más lejos, ayer inauguré esta sección con mis reflexiones sobre Black Label vs. el Universo DC comiquero, que si no leiste te invito a que lo hagas. Me doy cuenta que son artículos que para hacerlos bien necesitan más tiempo de análisis y reflexión. Y para redactarlos, obviamente. Sin embargo, creo que a la larga el blog saldrá ganando. Espero tus comentarios.
Normalmente guardaba el fin de semana para publicar reseñas de comics porque sigo pensando que este blog es eminentemente comiquero. Además que las visitas al blog son mayores los fines de semanas, las cosas como son. Esto va a cambiar a partir de ahora, y siempre que tenga un nuevo artículo de análisis, lo programaré para el sábado. No quiero presionarme con una regularidad concreta, si puedo publicar uno cada dos semanas, creo que estaría de maravilla, pero veremos como va el año y mis compromisos en el mundo real.
AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA SE ACERCA A LOS 2000 MILLONES DE RECAUDACIÓN
Para ser una película que no interesaba a nadie y que no tenía la más mínima relevancia cultural, no le está yendo mal a la película de James Cameron. En el momento en que escribo estas líneas, sábado 7, Avatar 2 ya es la película más taquillera de 2022, ha superado los 1000 millones de recaudación fuera de Estados Unidos y ya se encuentra dentro de las 10 películas más taquilleras de la historia (sin contar la inflación). Con 1550 millones de recaudación y un presupuesto de entre 350 y 450 millones, la película ha sido una nuevo éxito para 20th Century Studios y Disney, su casa matriz.
Y en estos día, me flipa leer a gente más y más enfadada que sigue intentando crear profecías autocumplidas desmereciendo la película o a James Cameron como el director visionario que es, algo que ya no cuela. Me encanta la sensación de irrelevancia y de nerviosismo de algunas personas, críticos y supuestos influencers, al darse cuenta que cada vez interesa menos su opinión sobre qué tipo de cine «bueno» (el que les gusta a ellos, se entiende) tenemos que ver los espectadores. Lo mismo que los envidiosos y odiadores profesionales que no aguantan que Cameron haga mejor cine y de más éxito comercial que el de su estudio. Al igual que algunos medios de comunicación (americanos pero también españoles) que aún no se explican qué ha pasado para que Avatar haya sido el éxito que está siendo a pesar de lo que ellos negaban que fuera algo que pudiera suceder.
JEREMY RENNER SALDRÁ DE ESTA
Jeremy Renner has shared an update
“Thank you for all your kind words 🙏. I’m too messed up now to type. But I send love to you all” pic.twitter.com/yB2if2bOLd
A mitad de semana nos alarmamos con la noticia que Jeremy Renner se encontraba en coma tras sufrir un accidente con una quita nieve en su rancho en Nevada. Tras unos días con noticias sobre su estado de salud y que habría sufrido varias operaciones de urgencia, finalmente el propio Renner (o alguien de su familia) compartía esta imagen en la que reconociendo que estaba hecho polvo, confirmaba que estaba mejor. Y sus fans nos alegramos de ello.
LOS VENGADORES DE JASON AARON TERMINAN EN MARZO EN USA
Hace unos días se hizo pública la portada y la solicitación del último número de la etapa de Jason Aaron en Vengadores, que se publicará en marzo en USA. Y junto la alegría de poder conocer pronto el final de una etapa que yo estoy disfrutando mucho más que la mayoría de los comics Marvel actuales, se une un poco la tristeza de pensar que la etapa se acaba y se abre una gran incógnita de cara al futuro.
De hecho, me parece curioso que la maquinaria de promoción del Previews hace que aunque en USA aún falten dos meses para poder leer este comics (en España mínimo 5 o 6 meses), parece que la etapa ya está amortizada y hay que empezar en breve a vender la siguiente. De esta forma, tras la publicación de la solicitación, internet se llenó de gente especulando sobre cual sería su equipo creativo soñado para sustituir a Aaron, Garrón y Kuder. Yo por mi parte intentaré disfrutar de estos meses de diversión que nos quedan.
Nada más, como comienzo de esta nueva sección de reflexiones domingueras creo que el inicio ha quedado bastante bien. Pero claro, eso es algo que debéis juzgar vosotros. El domingo que viene, segunda entrega.
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Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona.Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.
Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.
Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.
Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.
La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.
Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…
Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.
Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.
Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.
En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.
Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.
En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!
El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.
Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.
Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.
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