Crítica de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder temporada 1 (Prime Video)

A pesar de su perfección visual y su estupendo diseño de producción, da un poco de rabia ver lo peor del Mistery Box de J.J. Abrams aplicado al mundo de El Señor de los Anillos creado por J.R.R. Tolkien. Comento mis impresiones de la primera temporada de Los Anillos de Poder ahora que Prime Video ha emitido los 8 episodios.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un periodo de relativa calma, los personajes se enfrentan al resurgimiento del mal en la Tierra Media. Desde las profundidades más oscuras de las Montañas Nubladas hasta los majestuosos bosques de Lindon, el impresionante reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa, estos reinos y personajes esculpirán legados que perdurarán en el tiempo. Serie de TV basada en los libros de J.R.R. Tolkien, ambientada en la Tierra Media, y que explora nuevas líneas argumentales en una época muy anterior a «La comunidad del anillo».

El Señor de los Anillos escrita por J.R.R. Tolkien es una de las más grandes sagas de la fantasía épica, a la que hay que sumar la multipremiada trilogía de Peter Jackson. Cuando llegó la hora de hacerse con los derechos, el dueño de Amazon Peter Bezos tiró la casa por la ventana al pagar 250 millones de dólares por los derechos de un material que permitiera a su canal de streaming Prime Video competir con HBO y su Juego de Tronos. Si a esto le sumamos un compromiso de realizar al menos 5 temporadas de esta serie con un presupuesto estimado de 1000 millones de dólares, nos encontramos con la que probablemente sea la producción de televisión más cara de la historia. Tras tener a J.A. Bayona como director de los dos primeros episodios (además de ser productor de toda la serie), los seis restantes episodios han sido dirigidos por Wayne Che Yip (cuatro episodios) y Charlotte Brändström (2)

La gran sorpresa de esta serie gira alrededor de los casi desconocidos showrunners contratados por Prime para crear esta serie, J.D. Payne y Patrick McKay. Payne y McKay son unos guionistas que trabajaron en Bad Robot, la productora de J.J. Abrams y realizaron labores de guion no acreditadas en Star Trek Beyond (Justin Lin, 2016) y estaban trabajando en el guion de Star Trek 4 hasta que la producción fue cancelada por Paramount. Además de esto, también trabajaron en los diferentes borradores del guion de Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021). Muy poco bagaje para un encargo tan importante, algo que vista la temporada en su conjunto se ha demostrado como una losa insalvable.

En lo referente al reparto, Morfydd Clark es una joven Galadriel, la Señora Elfa de los bosques de Lothlórien interpretada en las películas por Cate Blanchett ahora es una joven guerrera elfa que cree que el mal está regresando a la Tierra Media. Markella Kavenagh es Elanor «Nori» Brandyfoot, una Pelosa (raza precursora de los hobbits que vivieron milenios antes que Frodo y compañía) con un anhelo de aventura. Robert Aramayo es Elrond, un arquitecto y político medio elfo que en la trilogía de Peter Jackson estuvo interpretado por el actor Hugo Weaving.

Benjamin Walker es Gil-galad, el Alto Rey de los Elfos que gobierna desde el reino de Lindon. Ismael Cruz Córdova es Arondir, un elfo silvano con un amor prohibido por la curandera humana Bronwyn, (Nazanin Boniadi), una humana y curandera que posee una botica en las Tierras del Sur. Tyroe Muhafidin es Theo, el hijo de Bronwyn. Charles Edwards hace de Celebrimbor, el herrero elfo que forja los Anillos de Poder, es un «brillante artesano» conocido en toda la Tierra Media que es amigo de los enanos de Khazad-dûm. Daniel Weyman es el extraño que cae del cielo en un meteorito en llamas y Owain Arthur es Durin IV, príncipe de la ciudad enana de Khazad-dûm. Por último, Charlie Vickers interpreta a Halbrand, un humano de las tierras del sur que se cree que puede ser el Heredero al trono desaparecido desde hace décadas.

Lo mejor que se puede decir de Los Anillos del Poder es que se nota que se han gastado mucho dinero en esta serie. De hecho, el diseño de producción en el sentido más amplio y general del término es de 10, de largo lo mejor de la serie. La serie consigue que el espectador sienta que ha vuelto a la Tierra Media, lo cual no puede ser más positivo a priori. Y dado lo mucho que le gusta este mundo a mi hijo, a pesar de lo que voy a escribir a continuación no descarto que dentro de 2 años veamos la segunda temporada cuando se estrene, ya que vemos todos los años la trilogía de El Señor de los Anillos.

Lo malo es que eso es todo lo positivo. Podría decirse que a nivel general la serie es moderadamente entretenida, pero la realidad es que a mi mujer dejó de interesarle la serie a partir del cuarto o quinto episodio porque no nos estaban contando nada interesante ni los personajes nos decían nada (¿cómo se llaman?, no me acuerdo de ningún nombre, por algo será). Con esto diría que los fans a veces estamos tan embobados con el envoltorio de colores y con querer que algo nos guste que no queremos ver lo que es evidente para un público «normal».

Da bastante rabia ver una serie como Los Anillos de Poder en la que han invertido tantísimos millones, y que parezca que el guion da igual porque todo vale. Cuando descubrí que los showrunner J.D. Payne y Patrick McKay eran alumnos de la escuela de J.J. Abrams me eché a temblar, y los peores augurios se han confirmado hasta llegar a un octavo episodio realmente penoso. Y es que no puedo más que flipar con el daño que la teoría del Mistery Box ha hecho el mundo del entretenimiento. Los escritores de esta tendencia creen que no hace falta crear historias coherentes con personajes lógicos que se comporten como los establezcas en un principio, porque mientras provoques giros sorprendentes en la historia y múltiples cambios de ubicación, el espectador se va a ver atrapado por la acción y la sorpresa y no se va a dar cuenta del truco. Y obviamente no es el caso, claro.

Los Anillos de poder ha sido una serie muy bonita de ver pero completamente vacía debido a una falta de personajes interesantes POR LO QUE HACEN EN PANTALLA, que viven una serie de situaciones intrascendentes contadas con unos diálogos realmente flojos. Caso especial es el de Galadriel, la carismática Dama de los Elfos y unos seres más poderosos de la Tierra Media que en la serie por lo que sea ha sido transformada en una guerrera antipática que se esfuerza por ser una gilipollas engreída que se cree con el derecho de decirle a todos los demás lo que deben hacer. Y el caso es que no diría que Morfydd Clark lo haga demasiado mal, ya que al final hace lo que los guionistas la piden que haga. En lo que si sufre es que se la ve en todo momento posando para la cámara, intentando verse cool pero sin que se note, y no funciona así. A los actores con carisma a los que parece que la cámara les ama la sensación es que todo es muy fácil y que no hacen nada para salir perfectos. DiCaprio o Margot Robbie son así. Esa cualidad no la comparte Clark, lamentablemente, y se la ve en todo momento intentando parecer dura y badass, no siéndolo.

Pero este detalle de Galadriel sería una chorrada si la historia (historias) funcionaran, y ninguna de las subtramas lo hace. La de los Pelosos y el ser caído del cielo es la nada personificada, construida además con trampa para alimentar al Mistery Box. La creación de Mordor es un episodio visualmente potente y uno de los mejores momentos de serie, pero sucede en el episodio 6, dejando dos últimos episodios en caída libre y sin frenos. La historia de amor entre la humana y el elfo es curiosa al principio pero intrascendente en su conjunto, y todo lo relacionado con el elfo oscuro Adar o la espada de Sauron que es el mcguffin de la serie resultan absurdos a poco que te pones a pensar en ello. Y ya lo del viaje de Galadriel y Halbrand a la isla de Númenor y de ahí a la Tierra Media es un despropósito una vez se desvelan las sorpresas que los guionistas nos tenían preparadas.

Y es que aparte de la cantidad de chorradas del guion y situaciones «porque si» que te van sacando del visionado, que son demasiadas para comentarlas porque hay varias en cada episodio, el problema es que como digo todo está mal escrito y realmente le da igual que sea así porque lo fían todo a la sorpresa final. La serie se vendió empezando por el título como ver cómo se forjaban los Anillos de Poder que siglos más tarde dieron lugar a El Señor de los Anillos. Pero narrativamente la serie podría resumirse en «¿Dónde está Sauron?» Porque todo gira sobre ello y por supuesto, a plantar pistas falsas de su identidad como buen Mistery Box que es. En lugar de construir a personajes redondos. ¿Para qué?, han debido pensar los creadores, si es mejor la sorpresa y el giro por el giro.

Hasta tal punto ha llegado la tomadura de pelo que el actor Charlie Vickers que interpreta a Halbrand ha reconocido como si tal cosa que no supo del giro de su personaje del último episodio hasta cuando empezaron a rodarlo. De forma que tuvimos 7 episodios en los que interpretó a un hombre caído que debe levantarse y aprender a ser un héroe, a ser otro personaje diferente que no cuadra con lo que habiamos visto hasta ese momento y él había interpretado. Es muy fuerte. Con el añadido que me da la sensación que dentro del despropósito, el foco de la historia es blanquear de alguna manera a Sauron para convertir una historia clara del bien contra el mal, de blancos y negros, en una historia de grises en la que merece la pena conocer el punto del vista del villano, porque de alguna manera también está intentando hacer el bien desde su punto de vista. Penoso.

Al menos, reconozco que no estoy enfadado con Los Anillos de Poder. Para que un producto de entretenimiento consiga ese efecto, primero debe haber una conexión emocional, importarme el personaje o el mundo donde tiene lugar la acción (por ejemplo Logan). Por suerte, ya los dos primeros episodios indicaban que la cosa no iba a pasar de «entretenida sin más» y así me tomé su visionado. Pero como comentaba al principio, si da rabia que se inviertan tantos millones en una serie como este y los guiones sean tan mediocres porque ni siquiera se han molestado a intentar hacerlo mejor.

Y cómo veis ni siquiera he entrado en la polémica por la falta de respeto por las historias creadas por Tolkien, muchas de las cuales no podían usar al no adquirir esos derechos, «forzando» a los creadores a tener que inventarse todo sobre la marcha. No he leído el Silmarilion o los Apéndices, por lo que si la historia hubiera estado bien o los personajes resultaran interesantes por si mismos, independientemente de los escritos de Tolkien, estoy seguro que la valoración sería positiva. Y no lo son.

Por cierto, no quiero irme sin recordar las que son casi las primeras palabras de El Señor de los Anillos de Peter Jackson, narradas por Galadriel:

«Todo comenzó con la forja de los grandes anillos. Tres fueron entregados a los elfos…»

Es que ni siquiera esto han respetado lo guionistas. No han sabido conectar su serie ni siquiera con la primera frase de la película. Acojonante.

Comparto el trailer de esta serie:

El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder representa lo peor del Hollywood que no conoce el material que está usando y realmente le da igual no hacerlo, inventándose las cosas sobre la marcha.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Leyendo Secret Wars de Jonathan Hickman, Esad Ribic, Ive Svorcina y Alex Ross

Tras terminarme la larguísima historia-río que Jonathan Hickman planteó en Vengadores y Nuevos Vengadores (puedes leer las partes uno, dos, tres, cuatro y cinco en los links respectivos), resulta obligatorio recuperar Secret Wars, el evento de Marvel de 2015/16 con dibujo de Esad Ribic, color de Ive Svorcina e icónicas portadas de Alex Ross que nos dio una de las historias más satisfactorias del siglo XXI.

PUNTUCIÓN: 8.5/10

¡El mayor evento de la historia de Marvel! La Incursión final tiene lugar. El Universo Marvel colisiona con el Universo Ultimate. Cuando ambos hayan desaparecido, todo lo que quedará será… Mundo de Batalla, una nueva realidad gobernada por el único hombre que pudo salvar los restos de la destrucción: Victor Von Muerte.

Publicada en Estados Unidos entre mayo de 2015 y enero de 2016, Marvel anunció esta miniserie inicialmente como de ocho números, pero finalmente amplió la serie con un noveno número final. Aunque los tres primeros números salieron con periodicidad quincenal, finalmente el resto de números se publicaron mensualmente, con un salto de un mes entre los números 5 y 6 que permitió a Ribic coger aire y recuperar el ritmo de publicación hasta el final de la serie.

Jonathan Hickman comenta que la idea de hacer unas Secret Wars con un Mundo de Batalla la tenía en la cabeza desde mucho antes de empezar a trabajar en Vengadores. De hecho, era un tema de conversación recurrente con el editor Tom Breevort, que la encontraba interesante pero creía que la idea necesitaba ser más trabajada y esperar al momento adecuado para lanzarla. Estamos hablando de 2009-2010, mucho antes de que Hickman desembarcara en Vengadores. De hecho, durante un tiempo Hickman planteó un escenario en el que su etapa en 4 Fantásticos presentara el concepto de las Incursiones y culminara en estas Secret Wars. Finalmente, la idea tuvo que ser aparcada hasta más adelante.

Las Secret Wars originales se publicaron en 1984-85 y es una de esas ideas que los fans recordamos con cariño incluso reconociendo que la historia dejaba bastante que desear. Aparte de la realidad de saber que la maxiserie fue un masivo elemento de promoción para convencer a Mattel de que apostara por los personajes de Marvel y lanzara su propia línea de figuras de acción. Figuras y naves que yo compré cuando salieron en España, las cosas como son. Dicho esto, el comic de Jim Shooter, Mike Zeck y Bob Layton sigue siendo una de las historias de mayor importancia histórica para Marvel por todo lo que supuso para sus personajes y la forma en que lanzó la idea de eventos dentro del universo Marvel desarrolladas en miniseries fuera de las colecciones normales.

A la hora de recrear las Secret Wars en el siglo XXI, Marvel y Hickman plantearon repetir la idea de un Mundo de Batalla creado de retazos de otros mundos, con la diferencia de ser creado por Victor Von Muerte en lugar de por el Todopoderoso de la historia original. Aprovechando la última Incursión que marcó el final de la etapa de Vengadores y Nuevos Vengadores que provocaría la destrucción de todos los universos, se creaba el marco narrativo perfecto para plantear un evento a gran escala que repitiera el concepto (y el éxito) de la Era de Apocalipsis (1995-96) dentro de la franquicia mutante, pero ampliado a todo el Universo Marvel.

El principal problema que le veo al final de la etapa de Hickman en Vengadores, aparte de los personajes fuera de su caracterización icónica (te miro a ti, Steve Rogers) es que planteó un NO final en ambas colecciones, al dejarlo todo abierto de cara a las Secret Wars. Sin embargo, como lector de Secret Wars la situación es la contraria, ya que todo el primer número está planteado para narrar el choque de realidades de las tierras 616 (la normal del universo Marvel) y la 1610 (el universo Ultimate), culminando el comic con la destrucción de todas las realidades y la formación del Mundo de Batalla en el segundo número. De esta forma, Secret Wars da información suficiente para entender la historia sin necesidad de haber leído los comics previos de Vengadores, que se convierten en un largo prólogo del evento. Obviamente, si los lees la experiencia mejora porque conoces porqué Thanos y su Cábala se encuentran en el universo 1610 y son aliados del joven y amoral Reed Richards de esa realidad, o cómo llegan Muerte y el Hombre Molécula a su enfrentamiento con los Beyonders (Todopoderosos) al comienzo del comic. Pero el comic puede entenderse sin problemas y la miniserie de nueve números forma una historia unitaria autocontenida en si misma. Lo cual es algo que tiene mucho mérito.

Como pasó con la Era de Apocalipsis, durante los meses de evento la mayoría de comics de la editorial dejaron de publicarse y fueron sustituidos por miniseries ambientadas en los diferentes reinos del Mundo de Batalla. Unas pocas series englobadas con el branding «Last Days» contaban los últimos días / horas de los héroes de esa cabecera antes de la incursión, pero la mayoría de comics de Marvel estaban englobados dentro del Mundo de Batalla. La lectura de estas miniseries junto a la serie principal enriquecía un montón la experiencia de este Mundo de Batalla durante los meses en que se publicaron, y hay algunas miniseries super chulas. Pero la realidad es que excepto Thors de Jason Aaron y Chris Sprouse, ninguna de estas series son necesarias para seguir la historia central de Hickman. De hecho, ahora que volví a leer esta maxiserie, sólo eché de menos leer la serie de Thors que cambia la lealtad del cuerpo de policías de Muerte de cara al climax de la colección.

Cuando lees Secret Wars, te das cuenta que Hickman empezó a pensar en ella durante su etapa en los 4 Fantásticos, porque se siente como una historia de la Primera Familia ampliada centrada en la rivalidad de Victor von Muerte y Reed Richards y con una gran importancia de Susan Richards, Valeria y Franklin. De hecho, sorprende un poco que Steve Rogers y Tony Stark, que fueron el centro de sus Vengadores, no es que no tengan importancia en la historia, es que ni siquiera aparecen. En la maxiserie original Muerte robaba los poderes al Todopoderoso, así que tenía todo el sentido que fuera él el creador del Mundo de Batalla en este reboot, siendo a todos los efectos el Dios de este mundo. A pesar de que Muerte salvó la realidad y eso es un hecho positivo innegable, su empeño de borrar de la existencia a Reed Richards y adueñarse de su vida casándose con Susan indica una obsesión que condena al fracaso su experimento. Sobre todo cuando los problemas empiezan a aparecer en el Mundo de Batalla dentro de las balsas salvavidas provenientes de las realidades anteriores. A pesar de todo, si hay un personaje que sale reforzado de esta miniserie, ese sería Muerte, ya que su complejidad e incluso nobleza está muy presente en todo el relato, incluso a pesar de quedar al final por debajo de Reed.

Los nueve números de la serie son un prodigio de síntesis narrativa y ofrecen un entretenimiento de primer orden, planteando un montón de conceptos en cada grapa mientras construye el Mundo de Batalla (y luego mientras lo destruye), dejando siempre unos cliffhangers super chulos que nos dejaban con ganas de más. El final del segundo número con la sorpresa de la identidad de los usuarios de la balsa que llegan al Mundo de Batalla es un momentazo increíble, uno de los mejores del comic.

Además del trío Richards (los Reeds de 616 y 1610) y Muerte y de los integrantes de los 4F, hay otros protagonistas interesantes en las Secret Wars como Stephen Extraño, T´Challa o Namor, algo que confirma la sensación que siempre tuve sobre que donde realmente Hickman se encontraba a gusto era en el comic de los Nuevos Vengadores (los Illuminati, vaya), frente a la que se suponía que era la serie principal de Vengadores. En los villanos, aunque sea en un rol secundario, Hickman utiliza bastante a Mr. Siniestro, algo que repitió en su relanzamiento de la franquicia mutante. Y junto a ellos, un Miles Morales que tras esta miniserie daría el salto del universo Ultimate al tradicional 616.

Secret Wars es un comic super entretenido que me deja una sensación super satisfactoria. Por ponerle un pero, quizá la resolución resulta un poco apresurada. Por ejemplo, el final del Reed Richards del universo Ultimate es, por decirlo suavemente, anticlimática. En ese sentido, se explica que Muerte no actúa casi nunca siendo omnipotente porque su principal preocupación está en mantener la existencia del Mundo de Batalla, pero al final echas un poco de menos que no haya usado sus habilidades en más ocasiones. Dicho esto, las veces que SI los usa con Stephen Extraño, Fénix o Thanos resultan unos momentazos increíbles.

Además de la compleja y satisfactoria historia de Hickman, Secret Wars triunfa por un apartado artístico sobresaliente. Empezando por las maravillosas portadas de Alex Ross, que son ya historia viva de la editorial. Junto a Ross, Esad Ribic y el colorista Ive Svorcina ofrecen uno de sus mejores trabajos de sus carreras.

Ribic ha dibujado grandes comics como Thor con Jason Aaron, Silver Surfer Requiem con J. Michael Straczynski o Loki con Robert Rodi. Pero la escala y la épica que plantea en Secret Wars, el worldbuilding del Mundo de Batalla y las decenas de personajes que aparecen en cada grapa que siempre se muestran en una versión icónica y reconocible, convierten este trabajo en el más exitoso y satisfactorio de su carrera. Se recuerda mucho y con razón las portadas de Ross, pero el dibujo interior de Ribic y el color de Svorcina son magia pura.

Además de la llegada de de Miles Morales al universo Marvel (y de otro personaje que ni siquiera aparece en esta miniserie aunque es nombrado en un par de ocasiones) y la transformación de Muerte en un héroe que intenta ser «mejor» tras pedírselo Reed en el climax final de la serie, el gran cambio que trajo estas Secret Wars fue la desaparición del comic de los 4 Fantásticos por primera vez desde su estreno en 1961. Hay que reconocer que los tiempos de gloria de la Primera Familia de la primera etapa de Stan Lee y Jack Kirby en los que el grupo era el centro del universo Marvel hacía tiempo que había pasado. Y quizá Mark Waid y Mike Wieringo fueron los autores de la última gran etapa del grupo en los primeros años del siglo XXI antes que Jonathan Hickman les devolviera al estrellato entre 2009 y 2011.

Pero siendo esto cierto, da pena que el elemento clave del cierre de su colección no fuera editorial o creativo, sino el boycott que Ike Perlmutter (Presidente de Marvel en ese momento) impuso hacia los personajes cuyos derechos cinematográficos estaban en manos de 20th Century Fox como la Patrulla X. Fruto de esto vino el ostracismo que sufrieron los mutantes durante esos años, al intentar la editorial sustituirles por los Inhumanos en importancia mediática. Algo que obviamente acabó en fracaso estrepitoso. Los mutantes eran una franquicia demasiado grande como para dejar de publicarla, y sus personajes, demasiado conocidos e icónicos. Sin embargo, los 4 Fantásticos al final eran una única colección, y en los últimos años ni siquiera una que vendiera demasiado bien.

A pesar de esta imposición política, la verdad es que Hickman les da un gran final a la familia Richards, resaltando la faceta de imaginautas y exploradores en las que siempre se movió tan bien el grupo, siendo este un estupendo punto y aparte en su vida editorial. Habría que esperar dos años y medio hasta septiembre de 2018 para volver a tener un comic de los 4 Fantásticos, al iniciarse entonces la etapa de Dan Slott, una etapa recién finalizada que lamentablemente no ha acabado de cuajar. Pero esa es otra historia.

Volver a leer Secret Wars ha sido una alegría y la confirmación que estamos ante uno de los mejores eventos de Marvel del siglo XXI. Unas aventuras super recomendables que no puedes dejar de leer.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

POSDATA: Ahora que he leído la serie principal de Secret Wars que cierra la etapa de Jonathan Hickman en Marvel entre 2012 y 2016, no puedo evitarlo y me voy a leer las series que compusieron el Mundo de Batalla. La semana que viene comparto con vosotros mis impresiones.

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Crítica de She-Hulk: Abogada Hulka Episodio 9 (Disney+)

Termina la primera temporada de She-Hulk en Disney+ con un episodio de los que nos vuelan la cabeza a los fans de los comics que no puede ocultar que la serie en su conjunto ha sido bastante montonera.

PUNTUACIÓN EPISODIO: 8/10

PUNTUACIÓN 1ª TEMPORADA: 6/10

ARTÍCULO CON SPOILERS.

Episodio 9. ¿De quién es esta serie?

Jen tiene problemas con la ley y lucha por recomponer su vida.

La creadora de la serie Jessica Gao escribe el guion de este último episodio que significa un final de fiesta apoteósico. Con una duración de 35 minutos (30 sin los títulos de créditos finales), ha sido dirigido por Kat Coiro, que ha terminado dirigiendo 6 de los 9 episodios de esta primera temporada.

Para este fin de fiesta tenemos prácticamente al casting al completo, empezando por una genial Tatiana Maslani como Jennifer Walters, para mi lo mejor de la serie. Ginger Gonzaga como Nikki Ramos, Josh Segarra como Augustus «Pug» Pugliese, Mark Linn-Baker y Tess Malis Kincaid como Morris y Elaine Walters, los padres de Jen. Tim Roth como Emil Blonsky / Abominación, Jon Bass como Todd Phelps, Jameela Jamil como Mary MacPherran / Titania, Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil y Mark Ruffalo como Bruce Banner / Hulk completan el casting.

Sensaciones encontradas con este último episodio de Hulka y sobre todo con la serie en su conjunto. Por un lado y en positivo, no hay duda que Marvel con KEVIN Feige a la cabeza arriesga con cada nueva serie y nos ofrece propuestas muy diferentes entre si. Incluso si resultan fallidas, lo que queda al gusto de cada uno y sobre lo que luego volveré, hay que agradecer que no intenten ir a lo fácil y hagan cosas muy locas en este final a sabiendas que una parte de su audiencia no va a conectar con ello, lo cual me parece valiente y muy guay.

Y es que Marvel Studios ha planteado un John Byrne en toda regla, algo que yo al menos nunca había visto en televisión. ¿A qué me refiero? En la celebrada etapa de Byrne en Hulka de los años 80 Jennifer además de romper la cuarta pared para dirigirse a los lectores, en varios momentos se salía de la viñeta para escapar de amenazas o ir de un lugar a otro con mayor velocidad. Y en varios números llegaba incluso a salirse del comic para quejarse directamente a Byrne por la calidad de unas historias que a Jennifer no le gustaban nada. ¡Qué buenos son esos comics!

Eso mismo adaptado al medio audiovisual es lo que tenemos en el climax de Hulka, con una Jennifer saliéndose del episodio a la interface de Disney+ para ir a quejarse a los guionistas por las locuras que estaban pasando en el episodio. Esto incluye una escena genial en la que conoce al jefe de Marvel, K.E.V.I.N., una Inteligencia Artificial que se encarga de fabricar con algoritmo todas las películas de Marvel. La crítica y el cachondeo de Marvel a costa de todos los opinadores y haters que sólo saben repetir tan manido «es que todas las películas son iguales» para criticar a Marvel (demostrando que no han visto aquello que critican), me ha parecido memorable. La forma en que Jen organiza su episodio para poder tener un final feliz aunque todo sea super loco y no tenga demasiado sentido me parece una ocurrencia estupenda que resalta la libertad que Marvel y KEVIN va a sus profesionales para que propongan ideas que una mente bienpensante podría valorar de «absurda» con tal de no repetirse y ofrecer entretenimientos que aporten detalles que no se han visto antes.

En el lado positivo resaltaría también a una Tatiana Maslani que me parece que está genial y ha hecho suya a Jennifer Walters. De hecho, diría que ella está muchísimo mejor que el material que le han dado las guionistas para trabajar, con un carisma y una personalidad que no se si estaba en el papel. Junto a ella, la verdad es que creo que todo el reparto cumple perfectamente con lo que la serie demandaba de ellos.

Pensando en este final de Hulka, creo que mi problema no es tanto con la parte metatextual del episodio y la forma en que rompen la pared recordando a los comics, algo que me parece muy chulo con algún matiz, sino que estos fuegos artificiales no consiguen ocultar que la serie ha sido mediocre en la mayoría de elementos exceptuando a la protagonista y el casting en general.

Tenemos otro episodio de una comedia legal sin gracia y sin prácticamente nada de legal, en el que han llevado el «porque si» a un nivel superior, creando una nueva categoría de WTF?! superior con esta Hulka. Cinco buenos minutos de televisión no pueden ocultar una temporada bastante floja en la que excepto en los episodios uno y ocho nunca llegan a ofrecer el nivel de diversión y entretenimiento que se podía esperar teniendo Jessica Gao a este personaje y estas posibilidades a su disposición. Dentro del WTF? general, diría que este es uno de los peores episodios dentro del apartado de efectos especiales, y no diría que es un tema de presupuesto, aunque lanzan una broma sin gracia en este aspecto, es que les daba igual que los personajes no lucieran correctamente en pantalla. El caso de Abominación en el episodio es lamentable.

Hay además un intento de humor metatextual muy obvio al hacer que los villanos detrás de todos los problemas de Jennifer sean un grupo de hombres blancos machistas, haciéndoles repetir las críticas e insultos que pueden leerse en redes sociales. Habrá quien piense que esto es una genialidad, pero es algo que está muy visto ¡en esta propia serie! La broma acaba siendo repetitiva y, para mi, muy poco divertida, confiando que el elemento metatextual en si mismo venda el gag cuando el planteamiento no es divertido para empezar.

La salida de Hulka de la pantalla es otro elemento complejo. En la etapa de John Byrne que tan claramente ha inspirado a esta serie de Disney+, teníamos una historia super divertida que ADEMÁS rompía la pared pared de forma habitual para resaltar o rematar historias concretas de los comics. Sin embargo, en la serie realmente todo está planteado para ver cómo Jen rompe la cuarta pared, no hay nada más en cuanto a historia ni en cuanto a humor. Bueno sí, reírse de los haters. Y el foco narrativo en este caso es importante, porque al final la serie debería ir de ver la vida de Jennifer y como se enfrenta a sus nuevos poderes, pero todo eso ha pasado aun segundo plano al apostarlo todo a la sorpresa final de ver cómo rompe la cuarta pared. Como elemento sorprendente creo que esto funciona, pero como climax emocional creo que no, incluso aceptando que es una serie de entretenimiento muy, muy ligera.

Pero es que voy más allá, hacer que Jennifer rompa la cuarta pared y salga de la pantalla me parece una idea brillante, pero la EJECUCIÓN de la escena en si no me ha parecido especialmente divertida en la forma en que nos la han contado. Le ha faltado a esa escena la misma chispa que ha hecho que una serie vendida como una comedia no tenga gracia ni sea especialmente divertida en ningún momento. Y esto me parece interesante, porque no es la primera serie de Marvel Studios en la que veo que el concepto es super correcto y va en la buena dirección pero que la ejecución no ha estado a la altura del planteamiento, lo cual posiblemente tenga que ver con la calidad de los profesionales escogidos para llevar a cabo esas ideas.

Eso si, de nuevo aplaudo encantado la valentía de los creativos de Marvel con este final, incluso aunque hayan fallado en muchas otras cosas. Sin embargo, el atrevimiento y la valentía de ir a tope con el concepto de romper la cuarta pared no es suficiente para aguantar toda una serie de 9 episodios. Es más, ni siquiera el cameo final de Matt Murdock y Bruce Banner, con sorpresa final proveniente de Sakaar incluido, consigue que para mi quede una serie redonda que te deje con ganas de más. Ni por ver qué ha estado haciendo Hulk por el espacio, ni desde luego, por ver una segunda temporada de Hulka.

Por todo lo comentado, queda claro que Hulka no va a estar dentro de mis series favoritas del MCU, pero tampoco me parece que sea la peor, encontrándole como digo numerosas cosas positivas además de la propia valentía de atreverse a hacer en televisión esta idea super loca. De esta manera, mi clasificación de las series de Marvel en Disney quedaría de la siguiente manera:

Geniales:

1- Wandavision

2- What-If?

3- Ojo de Halcón

Correctas con elementos fallidos:

4- Loki

5- Moon Knight

6- Hulka

Suspensos:

7-8 Ms. Marvel + F&WS

Comparto el teaser trailer de este final de temporada:

Dejando aparte los fuegos artificiales de este último episodio, She-Hulk ha sido una serie bastante montonera que ni ha sido divertida ni ha creado situaciones legales interesantes. Necesita mejorar mucho si los creadores esperan tener una segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Thor 26 y Hulk 8 de Donny Cates y Martín Coccolo (Marvel Comics – Panini

Termina Bandera de Guerra, el cruce entre Thor y Hulk que celebra el 60 aniversario de ambos personajes realizado por Donny Cates, Martín Coccolo y Matt Wilson, más unas estupendas portadas de Gary Frank. Comento las dos últimas grapas de este crossover, Thor 26 y Hulk 8.

PUNTUACIÓN: 6/10

THOR 26 de Donny Cates, Martín Coccolo y Matt Wilson

Cuarta parte del cruce de Thor con Hulk. Gracias a OdínThor comprende ahora la gravedad de la situación de Banner y su conexión con el misterioso y violento incidente de El Paso. Pero después de que la interferencia de Iron Man cause más daño que otra cosa, el sino de la batalla no hace sino cambiar. 

Este número contiene Thor #26 USA.

HULK 8 de Donny Cates, Daniel Warren Johnson, Martín Coccolo y Matt Wilson

El desenlace del cruce de Thor con Hulk. ¡Ha llegado la hora de la victoria! Por fin responderemos cuál de los dos héroes es el más fuerte. Pero, en una lucha entre dioses, monstruos y hombres, ¿en qué se transforma el vencedor? ¿Y el perdedor? ¿Y quién será la autoridad que la decida? Las revelaciones sobre el pasado de Hulk y las decisiones que tendrá que tomar Thor sacudirán el Universo Marvel. 

Esta grapa contiene Hulk 8 USA.

Tengo claro que el comic de superhéroes es entretenimiento escapista, y a un comic cuyo reclamo es ver el último enfrentamiento entre Hulk y Thor no se le debería pedir mucho más que eso mismo. Dicho esto, el final de este crossover titulado «Bandera de Guerra» me ha resultado super decepcionante. Empezando por el dibujo de Martín Coccolo, que me ha parecido super montonero y que no ha estado a la altura del enfrentamiento de estos colosos de Marvel Comics. Un dibujo en el que han primado primeros planos de los personajes y unos nulos fondos y que no me ha gustado. Las cosas como son. Y que es algo que obviamente me ha impedido disfrutar de estos comics como me hubiera gustado. En el último número de Hulk hay una sorpresa al ayudar Daniel Warren Johnson a Donny Cates en el guion. Sólo de pensar lo que hubiera podido ser este comic si DWJ lo hubiera dibujado abre unas posibilidades que casi mejor no pensar en ello.

Pero no es que la historia de Donny Cates haya sido mucho mejor. La idea que la personalidad y la ira del Hulk oscuro pueda salir de la mente de Banner y poseer a otras personas, lo que provocó los sucesos en El Paso por los que Banner es perseguido al principio de la serie, es algo loquísimo (y tontísimo), y me ha roto completamente la suspensión de credulidad. Tampoco la aparición de Tony Stark buscando sangre en el arco me ha cuadrado demasiado. Y si ya sigo con lo tonto que es que Odin habite a Mjolnir que acabamos de ver en Thor y que ha tenido una importancia capital en este arco, encontramos a un Donny Cates que empezó muy fuerte en las colecciones de Thor y Hulk, pero que se ha desinflado a una velocidad terrible.

El comic hay que reconocer que es honesto en lo que nos indicaba que íbamos a encontrar, en ese sentido no pudo decir que Marvel o Panini me hayan engañado, pero sí lamento que estos comics no hayan sido más redondos, desde luego con un dibujo, pero también con una historia que fuera mejor.

Comparto las primeras páginas de estas grapas:

En resumen, dentro que el propio concepto prometía ostias como panes y eso mismo lo hemos tenido en grandes cantidades, no puedo dejar de lamentar que el dibujo o la historia no hayan estado mejor. Una lástima de cruce.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Andor episodios 4-6 (Disney+)

Andor, la serie creada por Tony Gilroy protagonizada por el personaje que conocimos en Rogue One, culmina su segundo arco confirmando las cosas buenas y las no tan buenas que pudimos ver en su estreno hace unas semanas.

PUNTUACIÓN: 6/10

Rael lleva a Cassian al planeta Aldhani, pidiéndole que se una a una peligrosa misión de robo y sabotaje en una guarnición imperial, en la que será una de las primeras misiones de la incipiente rebelión.

Tras estrenar Disney+ Andor con tres episodios a la vez, conocimos que la nueva serie de Disney+ planteaba una estructura novedosa, al dividir los doce episodios de la primera temporada en arcos / misiones de 3 capítulos en los que Andor y sus compañeros realizarían una misión. Eso es lo que tuvimos en el estreno y ahora toca valorar el segundo arco con lo que ha sido la primera misión de Andor con la Rebelión. Este arco de tres episodios ha contado con dirección de Susanna White y guion de Dan Gilroy, hermano del creador y showrunner Tony Gilroy.

En el reparto tenemos a Diego Luna como Cassian Andor, un ladrón cuyo mundo natal fue destruido por el Imperio Galáctico, Stellan Skarsgård como Luthen Rael, miembro de la Alianza Rebelde que contrata a Cassian en su primera misión como agente y se hace pasar públicamente por un anticuario de Coruscant. Kyle Soller como Syril Karn, inspector adjunto de la Autoridad Preox-Morlana que tiene una cuenta pendiente con Andor, Denise Gough como Dedra Meero, una supervisora ​​de la Oficina de Seguridad Imperial, Genevieve O’Reilly como Mon Mothma, una senadora imperial que ayuda en secreto a fundar la Alianza Rebelde y, Faye Marsay como Vel Sartha, líder rebelde en el planeta Aldhani.

Me resulta complicado ordenar mis ideas para escribir esta reseña, porque como decía la canción me encuentro con el «corazón partío». Empezando por lo positivo, la idea de presentar una serie larga de 12 episodios con arcos bastante cerrados de 3 episodios cada uno de ellos con una misión diferente resulta super original. El robo en Aldhani de este arco entiendo que sirve de germen para la Rebelión al proporcionarle los fondos que financiarán a partir de ahora a los diferentes comandos que se vayan creando. En positivo diré también que está bien que la serie se pare un poco para presentar a los diferentes miembros del comando para que luego nos importe su destino final.

El sexto episodio en el que tenemos por fin el climax de este arco de episodios con el golpe al batallón imperial en Aldhani me ha parecido que estaba bastante bien, seguro el mejor de este segundo arco de la serie, planteando una interesante tensión al tener claro que un plan perfecto en el papel va a tener que enfrentarse con problemas inesperados que pondrán en riego la misión y las vidas de los protagonistas. La idea de aprovechar un evento astrológico para ocultar la huida tras el golpe me gusta mucho, la verdad. La serie tiene además un feel pegado a la tierra, con el comando teniendo que ir andando de un sitio a otro y mezclándose con la población indígena del planeta que no se si me pega con Star Wars (luego entro con esto) pero que creo que funciona dentro de la lógica de la serie como narración autónoma del resto de contenidos de la franquicia.

Globalmente, creo que si los espectadores tenemos paciencia, Andor puede acabar siendo una buena historia que nos quite el mal sabor de boca de Obi-Wan Kenobi. Al menos aquí si queda claro que hay un escritor que tiene claro la historia que quiere contar y el tono que necesita para llevarlo a cabo de la mejor manera posible, lo cual no puede ser más positivo.

Sin embargo, entrando en el vaso medio vacío, como espectador tengo un problema tremendo con el visionado de Andor. Y es que parece que los hermanos Tony y Dan Gilroy parece que no saben que están escribiendo guiones para televisión y plantean su historia como una película alargada que luego cortan en tres episodios, lo que provoca que los episodios 4 y 5 literalmente no cuenten nada interesante en casi 100 minutos de televisión. Y no, escribir para televisión, para una narrativa serializada periódica, no es igual que escribir para cine. En cine puedes plantear un ritmo lento inicial que culmine en un climax final potente porque estás ofreciendo una experiencia completa de 2 horas y pico al espectador. Pero en televisión tienes episodios separados por una semana, no puedes no ofrecer nada durante dos semanas pensando que el espectador aguantará para ver el final del arco, porque si lo que ofreces no gusta, probablemente no vuelva (volvamos) la semana siguiente. En la narrativa televisiva debes llegar a hitos semana a semana que resulten interesantes incluso si el capítulo forma parte de una narrativa mayor, ofreciendo al espectador elementos que hagan que el visionado valga la tena y resulte satisfactorio. Y no hay nada de eso en Andor, lo cual para mi es un problema. Y resulta tan claro que los episodios individuales no resultan satisfactorios que Disney+ hizo lo nunca visto y estrenó los tres episodios de golpe para mostrar a los espectadores un arco completo. Que sin embargo ahora opte por estrenos de episodios individuales semanalmente rompiendo arcos me parece un error importante.

En el episodio 4 conocemos la misión que Luthen Rael encarga a Andor en el planeta Aldhani y en el episodio 5 conocemos un poco a los compañeros de misión para que nos importe su destino más adelante, dejando todo el golpe para el sexto. Narrativamente, plantear esta historia tiene lógica. Lo malo es que el cuarto episodio resulta interesante al poner en marcha la acción, pero el 5º es un bajón total en el que el ritmo pega un bajón brutal y literalmente no pasa nada interesante, hasta el punto que casi si nos lo ahorráramos no nos perderíamos nada fundamental para la resolución de la trama. La forma en que los hermanos Gilroy NO entienden los fundamentos de la narrativa televisiva me resulta lamentable. Comentaba que el golpe de esta semana está bien, pero lo que estos tres episodios me muestran es que es imposible seguir Andor con el ritmo semanal, es mejor esperarse tres semanas y ver el siguiente arco como si fuera una película autónoma.

Este es un primer problema , pero hay otro tema del concepto general de la serie con la que no estoy conectando nada. El creador Tony Gilroy comentaba que busca mostrar en Andor los entresijos de la creación de la Rebelión o del funcionamiento del Imperio en este momento temporal post-Episodio III, lo cual sobre el papel es una idea interesante que ofrecía un marco narrativo con el que me podía enganchar. Sin embargo, la EJECUCIÓN de todo hasta el momento no puede ser más decepcionante. Me interesa a priori ver a Mon Montha crear la Rebelión, pero verla discutir con su hija o su marido por ser demasiado controladora y querer ir o no ir a una excursión no puede interesarme menos. Para mi todo lo visto hasta ahora de ella entra en el concepto de minutos de la basura, relleno para ocupar minutos de televisión. Y lo mismo para toda la trama de Syril Karn, inspector adjunto de la Autoridad Preox-Morlana caído en desgracia que ha vuelto a Coruscant para ser ridiculizado por su madre. Tres cuartos de lo mismo para el arco de Dedra Meero, una supervisora ​​de la Oficina de Seguridad Imperial enfrentada a la burocracia que la impide llevar a cabo su trabajo de forma eficiente. NO PUEDE INTERESARME MENOS nada de lo que nos están contando estar subtramas. Incluso anticipando que es casi seguro que Syril Karn estará en Coruscant cuando Andor vaya a una misión y le identifique poniendo el riesgo una misión, el camino de momento de este personaje no merece la pena. Incluso diría que los propios hermanos Gilroy saben que estas tramas no interesan ya que justo el episodio 6 en que tenemos el golpe resulta de largo el mejor de arco, y en él estas tramas secundarias están reducidas a la mínima expresión.

Andor tiene además otro problema con su protagonista Diego Luna, y es no me creo que Luna pueda ser el tipo duro y sin escrúpulos que se supone que es. Esto no es un problema de Andor, viene arrastrado desde Rogue One. Y aunque el episodio culmina con un momentazo que recuerda al enfrentamiento Han Solo vs Greedo en la Star Wars original, esta sensación de no terminar de creerte al protagonista está super presente en todo el visionado. Y no creo que Diego Luna lo haga mal, es sólo que no tiene cuerpo o presencia en pantalla para el personaje que interpreta.

Hay otros aspectos no demasiado importantes que entran en un nivel secundario pero que merece la pena mencionar. Uno es la ausencia de razas alienígenas en Andor, lo cual hace que no parezca Star Wars. Esto es algo secundario a todo lo comentado antes, pero es otro elemento que hace que una historia que globalmente no está mal te deje con sensación que no cuadra con lo que uno esperaría ver en una serie de Star Wars. En este sentido, aunque intento valorar esta serie por si misma sin tener en cuenta otras consideraciones, la verdad es que la continuidad de Andor dentro del timeline de Star Wars no acaba de estar claro y también me genera dudas. Porque mientras aquí tenemos un inicio de la rebelión que comete pequeños robos en sistemas aislados para no llamar la atención, tenemos una serie como Star Rebels en la que tenemos aliens y Jedis armando escándalo sin mayor problema y que si no me equivoco se desarrolla en el mismo momento temporal. De hecho Ezra crece un montón entre temporadas y pasa de ser un chaval adolescente a un joven fuerte y capaz.

Dentro de mi gusto por la ciencia ficción no puedo decir que Andor sea una mala historia viendo cada arco en su conjunto, pero probablemente si que es mala televisión porque no entiende los ritmos y las necesidades de la narrativa serializada periódica, aparte de los problemas que le encuentro a las tramas secundarias y a su encaje con la franquicia de Star Wars. Creo que la experiencia saldrá ganando si dejo de ver la serie en su formato semanal y me espero a verlo todo de un tirón cada tres semanas.

Comparto el trailer de la serie:

Andor está bien pero se hace imposible verla en su actual formato semanal de estreno de episodios.

PUNTUACIÓN: 6/10

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