AVATAR 3D HFR de James Cameron: Retorno a Pandora

Aprovechando La Fiesta del Cine de vuelto a ver Avatar en el cine en formato 3D HFR, y he disfrutado como la primera vez con una película de 2009 que sigue luciendo mejor que cualquier película estrenada este año en salas de cine. ¡Grande James Cameron!

PUNTUACIÓN: 9/10

Año 2154. Jake Sully (Sam Worthington), un ex-marine condenado a vivir en una silla de ruedas, sigue siendo, a pesar de ello, un auténtico guerrero. Precisamente por ello ha sido designado para ir a Pandora, donde algunas empresas están extrayendo un mineral extraño que podría resolver la crisis energética de la Tierra. Para contrarrestar la toxicidad de la atmósfera de Pandora, se ha creado el programa Avatar, gracias al cual los seres humanos mantienen sus conciencias unidas a un avatar: un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Esos cuerpos han sido creados con ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Convertido en avatar, Jake puede caminar otra vez. Su misión consiste en infiltrarse entre los Na’vi, que se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero cuando Neytiri, una bella Na’vi (Zoe Saldana), salva la vida de Jake, todo cambia: Jake, tras superar ciertas pruebas, es admitido en su clan. Mientras tanto, los hombres esperan los resultados de la misión de Jake. (FILMAFFINITY)

James Francis Cameron (1954) es un director de cine y ecologista canadiense. Conocido por sus películas de ciencia ficción, su primera película Terminator (1984) ya le valió el reconocimiento de público y crítica. Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator 2: Judgment Day (1991) y True Lies (1994) fueron también super éxitos que le consolidaron en el star-system de Hollywood como un director al que merece darle carta blanca para hacer unas películas que tan sólo él puede imaginar. También dirigió Titanic (1997), que le valió los premios de la Academia a la Mejor película, Mejor director y Mejor montaje, y Avatar (2009), rodada con tecnología 3D, le valió nominaciones en las mismas categorías, aunque «solo» ganó otras tres categorías: Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales.

Cameron es cofundador de las productoras Lightstorm Entertainment, Digital Domain y Earthship Productions. Además de cineasta, es explorador marino de National Geographic y ha producido numerosos documentales sobre el tema, como Ghosts of the Abyss (2003) y Aliens of the Deep (2005). Cameron también ha contribuido a las tecnologías de filmación submarina y de vehículos remotos y ha ayudado a crear el sistema de cámara digital 3D Fusion. En 2012, Cameron se convirtió en la primera persona en hacer un descenso en solitario al fondo de la Fosa de las Marianas, la parte más profunda del océano de la Tierra, en el sumergible Deepsea Challenger.

Cameron escribe el guion de Avatar y realiza el montaje de la película junto a John Refoua y Stephen E. Rivkin. La mítica música es obra de James Horner, en la que fue su tercera colaboración con Cameron tras Aliens y Titanic. La película cuenta además con fotografía de Mauro Fiore y diseño de producción de Rick Carter y Robert Stromberg. Además de ganar 3 Oscars (Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales), Avatar es la película más taquillera de la historia a nivel mundial (sin contar la inflación) superando los 2800 millones de recaudación.

Sam Worthington interpreta al protagonista de la película, Jake Sully, un marine parapléjico que se une al proyecto Avatar para ocupar el puesto que, como científico, ejercía su hermano gemelo recientemente fallecido. Zoe Saldana interpreta a Neytiri Omaticaya, una habitante nativa de Pandora que se ve obligada a enseñar a Jake las costumbres de los na’vi. Sigourney Weaver interpreta a la Dra. Grace Augustine, una astrobióloga y directora del proyecto Avatar que sirve como mentora de Jake y que defiende las relaciones pacíficas entre humanos y na’vi. Stephen Lang interpreta al Coronel Miles Quaritch, comandante militar del proyecto y encargado de la seguridad de la base. Por último, Michelle Rodriguez interpreta a Trudy Chacón, una piloto de helicópteros.

Si hay un término manoseado en los últimos años en el mundo del cine, ese sería el tan manido «director visionario». Pero la verdad es que para pocos directores el término es más adecuado que para James Cameron. Un creador inconformista que ha hecho avanzar a la industria del cine al crear desarrollos tecnológicos que le permitieran contar y mostrar su película de la forma en que él la había imaginado. Ese es el caso de Avatar, una película que puede calificarse de revolucionaria al ser rodada y pensada para ser vista en 3D y que nos llevó a un mundo que nunca antes habiamos visto.

Da vergüenza echar la vista atrás y comprobar que si la tecnología 3D no ha triunfado y se está empleando masivamente en el mundo mainstream es por culpa de unos estudios cobardes que no se atrevieron a dar el salto e intentaron engañar al público estrenando películas rodadas en 2D a los que añadían algunos efectos en post-producción para dar la sensación de 3D, buscando aprovecharse de la moda del momento, dando mala fama a esta tecnología.

Avatar es una maravillosa locura. Un espectáculo visual increíble que nos muestra un mundo completamente nuevo lleno de animales y seres diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver en ciencia ficción. Lo primero que me llamó la atención de una película que tengo comprada en blu-ray y hemos visto en casa seguro una vez cada dos años, es lo espectacular que es el 3D y cómo ayuda a convertir la experiencia en Pandora en una super inmersiva. La profundidad que añade el 3D y la sensación de estar tú en medio de la jungla con los protagonistas está presente en buena parte del metraje. Con el añadido de tratarse de una jungla alienígena con flora y fauna diferente a la nuestra. También la parte de los vuelos lucen increíbles con el 3D.

Junto al 3D, otro elemento que me ha flipado es que estamos ante un mundo creado con ordenador que parece real. La perfección que Cameron consigue en todo, desde los bosques pero también las naves y los animales nos meten de lleno en la película y jamás ves decorados de cartón piedra o un mal uno de ambientes digitales. Todo luce real como si la jungla de Pandora existiera y estamos hablando de un ambiente 100% digital. La suspensión de credulidad es total porque te crees estar en Pandora con Jake, algo que 13 años desde su estreno inicial hace que luzca mejor que cualquier otra película estrenada este año, o en los últimos años.

El otro gran desarrollo de Cameron fueron las cámaras de captura de movimiento que captaban todas las expresiones faciales de los actores con una definición nunca antes vista y que consiguen que las facciones de los na´vi y de los avatares parezcan también reales. Al final Avatar no es una película de tecnología que valorar únicamente por su apartado técnico, sino que esta tecnología permite a Cameron contar su historia y hacer que los espectadores conectemos con los personajes y no nos parezcan humanos pintados de azul inverosímiles como pasa en cualquier película de Star Trek. Todo va dirigido a crear una experiencia inmersiva en el espectador en la que creamos que estamos transportados a un nuevo mundo. Y la verdad es que funciona. Lo hizo en 2009 y lo ha vuelto a conseguir en 2022 incluso sabiendo lo que iba a ver. La experiencia ha sido increíble.

Hay que reconocer que si, el guion de Avatar puede ser resumido como «Bailando con lobos en el espacio». El propio Cameron reconoce la influencia de la película de Kevin Costner (estrenada en 1990, 19 años antes que Avatar) en la que un oficial del ejército norteamericano es destinado a un puesto militar abandonado fronterizo con territorio indio y acabará haciéndose amigo de una tribu sioux de la que aprenderá sus costumbres. Pero Cameron a partir de ahí crea una historia con una profunda vertiente ecologista y de defensa del medio natural, creando un ecosistema y una cultura de los na´vi completamente novedosa.

Esta influencia en el concepto básico de la película es la prueba de cargo para los haters para recordarnos que Avatar «no es para tanto». Incluso pueden encontrarse conexiones con otras películas como La selva esmeralda de John Boorman o Pocahontas en lo referido a la lucha entre civilizaciones o al ecologismo. Sin embargo, lo que olvidan esos haters es que a partir de ese concepto básico Cameron crea a personajes interesantes como la doctora Augustine (Sigurney Weaver) o los propios protagonistas Jake y Neytiri que quieres conocer y que consiguen que te preocupes por ellos. La fábula ecologista está super bien construida y realiza una crítica feroz contra el capitalismo salvaje que destruye el medio ambiente y la historia de amor me la creo y se crea con el ritmo adecuado.

Pero es que además estoy cansado de películas «serias» que cuando rascas la superficie compruebas que tienen guiones vergonzosos que parece que toman por tontos a los espectadores y que ni siquiera respetan las normas que ellos mismos establecen para ese mundo (Star Wars IX, Joker, Batman v Superman), por lo que ver una película en la que el guion es perfecto y no rompe la lógica de las reglas del mundo de Pandora es una refrescante novedad, casi una anomalía. Y eso en el mundo de los blockbusters, pero cuando nos vamos a dramas «adultos» la situación es casi peor, con personajes que no actúan según su naturaleza o que actúan porque si sin mayor explicación. Ver una película con un guion lógico y esperable es una maravilla. De hecho, que el final se sienta inevitable y casi el único posible no es señal de mala historia, en muchos aspectos sería justo lo contrario. Si hubiera que desmerecer cualquier drama «serio» que recomiendan algunos críticos simplemente por compartir argumento básico con otra película, no se podría ver cine. Pero eso es justo lo que se hace con Avatar, en parte por el odio que se le tiene a Cameron y en parte al tratarse de cencia ficción, un género ninguneado por estos creadores de opinión.

Y a todo lo anterior hay que sumarle un climax final super potente con un set de acción alucinante que deja en mal lugar a cualquier película del silo XXI que no sea Vengadores Infinity War y Endgame y que en 2022 ha significado un triunfo total para una película redonda a la que no se le puede poner un pero.

Cameron es un director odiado y envidiado a partes iguales, porque ha demostrado ser un profesional de éxito que ha triunfado donde los demás no lo han conseguido, y no cabe duda que lo ha conseguido haciendo lo que quería en cada momento y realizando mejores películas que la competencia. Eso en lo referido a otros estudios, pero tengo claro que también es aplicable a una parte de la crítica que no puede soportar que el público apoyemos con nuestro dinero las películas de Cameron cuando ellos nos insisten en que no lo merecen, porque hay otras películas mejores. Las que les gustan a ellos, claro. Unos críticos y unos influencers cada vez más irrelevantes que hoy en día solo engañan a su cada vez más pequeño público entregado.

Tras ver Avatar de nuevo en 3D, no tengo duda que Avatar: The Way of the Water va a arrasar las próximas navidades. Y es que incluso sin conocer el argumento, el público sabe(mos) que Cameron nos va a llevar a un mundo que sólo él puede imaginar y que la experiencia va a ser diferente a cualquier otra cosa que hayamos visto en el cine este año. Y en este caso, diferente SI es mejor. Cada vez cuesta más sacar al público de sus casas para ver una película en las salas de cine. Creo que Avatar 2 lo va a conseguir, porque la experiencia de ver de nuevo esta primera película en 3D ha sido una experiencia alucinante que recomiendo a todo el mundo.

Comparto el trailer del reestreno de esta película:

Avatar es un peliculón en si mismo que sigue luciendo mejor que el 100% de las películas estrenadas este año, cuya importancia para la industria del cine es aún mayor si tenemos en cuenta los desarrollos tecnológicos que Cameron creó para esta película y que revolucionaron el medio.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Patrulla X 12 de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia (Marvel Comics – Panini)

Termina la primera temporada de Patrulla X de Gerry Duggan con su número 12, un número maravillosamente dibujado por Pepe Larraz y color de Marte Gracia que cierra varias de las tramas abiertas desde el comienzo de la etapa y que abre unas interesantes posibilidades para la franquicia mutante de cara a una nueva temporada que se iniciará tras la nueva Gala Fuego Infernal 2022.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la víspera de la Gala Fuego Infernal, las amenazas cercan a La Patrulla-X en todos los frentes. Las maquinaciones secretas del Doctor Estasis, el terror de Mundojuego e incluso los propios secretos del equipo… ¡todo ha conducido a esto!

Doce números han dado para mucho en Patrulla X. Gerry Duggan ha planteado una temporada modélica en esta colección, con aventuras más grandes que la vida y unos mutantes comportándose como los héroes que se supone que deben ser y que hicieron que me enamorara de estos personajes en primer lugar. Héroes que no vimos en casi dos años de Jonathan Hickman mientras planteaba un worldbuilding que no llegó a dar sus frutos.

Este duodécimo número sirve para cerrar la trama de Mundojuego y Cordyceps Jones que que llevaba activa desde el primer número, así como la investigación de Ben Urich sobre las resurrecciones mutantes. El primer elemento permitía a los mutantes enfrentarse a amenazas planetarias que les permitían ser vistos como héroes por toda la humanidad, mientras que la investigación de Urich sobre la inmortalidad mutante muestra a un Scott Summers empeñado en hacer lo correcto sin importar las consecuencias, en el convencimiento cierto que mentir a la humanidad sería peor que decir la verdad. Por supuesto, yo siempre he creído que Cíclope tenía razón.

Además, en la mejor tradición mutante desde Claremont, Duggan mantiene la amenaza del Dr. Éstasis asociado a Orchis activa con nuevas revelaciones impactantes. Conocer que Éstasis es el Nathaniel Essex humano original abre muchos interrogantes, lo que me invita a pensar que Siniestro va a ser un personaje importante en el futuro mutante. Personalmente no puedo entender la fascinación que la oficina mutante tiene con Siniestro, un villano de tres al cuarto que nunca me gustó y tampoco ahora.

Un elemento menos bueno dentro de un comic que me ha gustado mucho es la forma un tanto artificial como han planteado el final de esta temporada. Si esta colección surgió a partir de la Gala Fuego Infernal 2021, la publicación este mes de la Gala de 2022 servirá para presentar a la nueva alineación del grupo. Y es que a pesar de tener un grupo que funciona a las mil maravillas, los editores han decidido que Polaris, Lobezna, Pícara y Fuego Solar deben abandonar la colección en busca de nuevos destinos dentro de la franquicia, de forma que tendremos que esperar a dicho especial para saber qué personajes acompañarán a Cíclope, Chica Maravillosa y Sincro en el segundo año de la colección. Un segundo año que empezará marcado por el inicio del evento El Día del Juicio que enfrentará a Eternos, Patrulla x y Vengadores, cuyo inicio veremos el mes que viene. He comentado en varias ocasiones que no conecto con los mutantes de Krakoa, pero este comic de Patrulla X sin duda me ha introducido en vena el tipo de entretenimiento que me gusta leer.

Y es que junto a un buen trabajo de Duggan en la colección, tener a Pepe Larraz es un lujo que ningún fan de los comics de superhéroes se puede perder. Y eso aún teniendo en cuenta que Larraz ha dibujado únicamente 7 de los 12 números de esta colección. A pesar del descubrimiento de Javier Pina realizando la mayoría de los fills-ins, los números dibujados por Larraz son una maravilla y si un pero tiene esta colección, es que Larraz no consiga tener una mayor regularidad.

Tener al dibujante madrileño nos regala detalles como el de esta grapa en la que la Patrulla X salva Madrid de la amenaza del Hombre-Top, con una splash-page de la Gran Vía que merece ser colgada en nuestras paredes a modo de poster. El dinamismo de sus páginas, los planos dinámicos con los que cuenta la acción y la personalidad de sus personajes hacen que Larraz sea ahora mismo EL dibujante de superhéroes. Junto al colorista Marte Gracia forman un combo perfecto que confío que siga trabajando en Marvel durante muchos años.

Como digo, Duggan y Larraz nos ofrecen un comic que es 100% Marvel y 100% mutante, y mientras se mantengan en la colección, yo seguiré comprándola.

Comparto las primeras páginas de este comic:

La Patrulla X de Gerry Duggan, Pepe Larraz y Marte Gracia es el standard de calidad que el resto de colecciones mutantes deberían aspirar, con unos primeros 12 números modélicos.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 4 (HBO Max)

Lamentablemente, la cuarta temporada de Lo que hacemos en las sombras recién emitida en HBO Max comete el peor error que puede sufrir una comedia, dejar de ser graciosa.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Serie planteada como un falso documental ambientado en Staten Island que sigue a tres (cuatro) vampiros que llevan viviendo juntos cientos de años.

En esta cuarta temporada, los vampiros vuelven de su viaje y descubren que su mansión está a punto de derrumbarse y que hay una nueva criatura en casa.

La serie creada por Jemaine Clement ha contado con 10 episodios en esta cuarta temporada de 25 minutos cada uno, con Paul Simms como showrunner de esta temporada. Estos episodios han sido dirigidos por Yana Gorskaya (4 episodios), Kyle Newacheck (4), Tig Fong (1) y DJ Stipsen (1). En los guiones, Simms escribe tres espisodios, el primer y último de la temporada y el cuarto, con el resto de escritores de su sala de escritores encargándose casi a razón de un escritor por episodio.

En el reparto encontramos a los habituales Kayvan Novak como Nandor el Implacable, Matt Berry como Leslie «Laszlo» Cravensworth, Natasia Demetriou como Nadja de Antipaxos, Harvey Guillén como Guillermo de la Cruz y Mark Proksch como Colin Robinson (en esta temporada Baby Colin). En esta 4ª temporada, también encontramos a Kristen Schaal como La Guía – Una enviada del Consejo Vampírico a la que le gusta flotar y a veces hablar con voz demoníaca que en esta temporada se hace amiga de Nadja y la ayuda a convertir la sede del Consejo Vampírico en un club nocturno vampírico. Anoop Desai es el Djinn, el genio mágico de Nandor, mientras que Parisa Fakhri vuelva al papel de Marwa – la ex esposa resucitada de Nandor, ahora prometida

Me ha dado muchísima pena comprobar como la mejor comedia de la televisión ha perdido completamente su toque en esta cuarta temporada. Y no es que una trama concreta no me ha gustado, es que ninguna creo que funciona igual de bien que lo que nos ofrecieron las anteriores temporadas. Quizá una parte importante del fracaso de esta cuarta temporada parte del hecho que Nandor, Nadja y Laszlo van a su bola y casi no comparten minutos en pantalla, lo que va en contra de la propia dinámica de la serie y lo que ayudó a engancharnos en primer lugar. Esto ya sucedió en parte durante la tercera temporada, pero en ésta el problema se hace dramático, al no conseguir enganchar con ninguna y no ser suficiente con la ironía de Guillermo.

Nandor pasa casi todo el tiempo haciendo el tonto con el djinn que ha encontrado en una lámpara (realmente la clave para sacar al genio se la da Guillermo), con unas tramas que giran alrededor de su intención de volver a casarse. Nadja junto a La Guía se dedican a ponen en marcha su club para Vampiros Nadja´s como medio para ganar pasta que les permita pagar las reformas que hay que realizar en su mansión. Y mientras, Laszlo se quedó en la casa cuando Nandor, Nadja y Guillermo se marcharon al final de la temporada anterior para criar a un Colin Robinson renacido en el cuerpo de un bebé y que irá creciendo a medida que avanza la temporada.

Entiendo que igual el problema no es la serie sino mi yo espectador, y con lo que antes me partía de risa ahora me deja indiferente. También podría decirse que siendo esta la cuarta temporada se ha perdido de alguna manera la sorpresa y eso hace que no encuentre divertidas las situaciones. Sin embargo, la tercera temporada tampoco era novedosa y me reía un montón en prácticamente todos los episodios, aparte que todo lo relacionado con Colin Robinson es novedoso. No, se trata pura y simplemente que las situaciones planteadas no son tan divertidas. Del Colin adulto al Colin niño hay un abismo de situaciones que no son divertidas, pero tampoco lo es casi nada del club de Nadja, un fail absoluto de argumento. Episodios como el del novio de Guillermo o el cameo de Soffia Coppola son de las pocas cosas realmente divertidas de la temporada, pero me ha parecido que es demasiado poco, demasiado tarde en la serie como para hacer que la valoración pueda ser mejor. El final ofrece una idea interesante sobre que para los vampiros las cosas siempre vuelven a su orden establecido, dando igual las vueltas que haya podido dar la serie. Algo que sólo el factor humano de Guillermo puede cambiar. Cómo idea me parece chula, pero de nuevo, me parece muy poco para una temporada completa.

Creo que Lo que hacemos en las sombras es el ejemplo perfecto de serie que ha quemado su premisa y su humor, y hubiera sido mejor que los creadores le hubieran dado un final satisfactorio la temporada pasada. O en esta. No es el caso, porque he leído que FX / HBO Max ha confirmado la producción no sólo de una quinta temporada, sino también de una sexta. Entiendo que detrás de una producción de este tipo hay muchas familias que viven de ella y cuyo sueldo depende de su renovación que ahora vivirán un par de años tranquilos (bien por ellos), pero creativamente la serie ha perdido su toque y su interés.

En todo caso, dado que sólo estoy suscrito a HBO Max un par de meses al año coincidiendo con Juego de Tronos, igual si el año que viene estoy un poco aburrido me animo a ver la siguiente temporada. Cosas más raras se han visto.

Comparto el trailer de este temporada:

¡Qué mal me sabe haber asistido a la caída de Lo que hacemos en las sombras! Y me resulta curiosísimo ver como unos creativos han perdido el norte de este manera, no consiguiendo crear una temporada realmente divertida, confirmando que la fórmula se ha agotado.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Leyendo Los Vengadores de Jonathan Hickman – Parte 5: Time runs out

La etapa de Jonathan Hickman en Vengadores y Nuevos Vengadores terminó en una monumental saga final: Time runs out, unos comics que nos dejaron a las puertas de Secret Wars y que toca valorar en este artículo que cierra la serie de artículos en los que he analizado esta etapa de Hickman, y que puedes en estos links (Parte uno, dos, tres y cuatro)

LOS VENGADORES 35-44 de Jonathan Hickman, Stefano Caselli, Mike Deodato Jr., Mike Mayhew, Jim Cheung, Paco Medina, Nick Bradshaw, Dustin Weaver y Kev Walker(Septiembre 2014 – Abril 2015)

Hickman planteó Time runs out, el último arco en Vengadores y Nuevos Vengadores como una historia unitaria con múltiples situaciones y personajes que saltaban de una colección a la otra. Estamos hablando de 20 grapas publicadas a lo largo de ocho meses que culminaron en un final abierto que nos lanzó de cabeza a las Secret Wars.

El que Steve Rogers recordara en el anterior arco de Original Sin la traición de los Illuminati al comienzo de la etapa de Hickman destrozó el statu-quo de los Vengadores, al poner a uno de sus miembros principales contra Tony Stark (miembro fundador) y partiendo el grupo por la mitad, con un enfrentamiento que llegará hasta el último número de la colección. Pero antes, el inicio de Time runs out plantea la primera gran trampa narrativa de Hickman de lo que se supone era el climax de una etapa iniciada hacía casi dos años, al plantear un salto temporal de 8 meses entre el final de Vengadores 34 y inicio de Vengadores 35. Un salto temporal que pretendía sorprender al lector con la nueva situación del universo Marvel pero que resulta totalmente fallida porque resulta el concepto clave no te lo acabas de creer.

Y es que en estos 8 meses Roberto DaCosta ha comprado I.M.A. con el poder económico de Industrias DaCosta y dirige sus esfuerzos científicos desde la Tierra Salvaje para intentar derrotar a las fuerzas cósmicas que han puesto en marcha las incursiones, formando los que serán los «Multiversal Avengers» con Thor, Hiperion, Ex Hihilo, Abyss, Starbrand y Nightmask. Mientras, Sam Guthrie y Smasher han sido padres y viven en Chandilar, hogar de los Shi´Ar, aunque pronto volverán a la Tierra. Estos dos elementos entran dentro de lo normal y no son problemáticos. El problema es que descubrimos que en estos 8 meses Steve Rogers ha tomado el control de SHIELD y tiene su propio grupo de «SHIELD Avengers» formado por Capitana Marvel, Capitán América (Sam Wilson), Ojo de Halcón y Máquina de Guerra entre otros, formando un grupo paramilitar centrados en detener a unos Illuminati ampliados que han tenido que esconderse y actuar desde la clandestinidad. Unos Illuminati formados por Reed Richards, T´Challa, Bestia, Hulk Doc Green, Capitán Britania, Chaqueta Amarilla, Rayo Negro, Amadeus Cho y unos desaparecidos Iron Man y Doctor Extraño. Y mientras, Namor y la Cábala de Thanos siguen a lo suyo masacrando mundos con cada nueva incursión sin la menor interferencia de Rogers. Una locura total.

Y es una locura porque el recuerdo de Civil War (2006-2007) de Millar y McNiven estaba aún muy presente entre los lectores. Y si Millar consiguió que Tony Stark fuera claramente el «villano» que se enfrentaba a un Steve Rogers que claramente estaba haciendo lo correcto, Hickman tiene el dudoso honor de convertir a Rogers, en ese momento en su versión envejecida tras lo vivido en la etapa de Rick Remender en su colección, en un casi dictador fascista que hará lo que sea por detener a los Illuminati simplemente por haber hecho todo lo que estuvo en su mano para evitar la destrucción de la Tierra 616 tras una incursión, mientras mira hacia otro lado ante la Cábala de Thanos que sigue realizando masacre tras masacre sin que Rogers se inmute. Si, se que me repito, pero es que esto es muy, muy loco, y totalmente absurdo.

Debo reconocer que no recuerdo ahora mismo un salto temporal de este calibre -8 meses- en una serie principal del Universo Marvel (o de DC) que haya resultado satisfactorio. Y tampoco lo es la historia planteada por Hickman. No sólo porque este statu-quo no tiene reflejo en ninguna otra serie del universo Marvel durante esos meses. Por ejemplo, en los 4 Fantásticos. Pero lo principal es que no me creo que SHIELD pueda ser controlada de esta manera por un Rogers casi-fascista durante tantos meses sin frutos, pero tampoco me creo que los Illuminati puedan eludirles durante tanto tiempo, ni las muestras de extrema inteligencia y previsión de hechos futuros que hacen Doc-Hulk y Bestia, que bordean la omniscencia. En estas páginas tenemos al peor Hickman de engranaje, al que le dan igual los personajes con tal que la trama llegue donde se supone que tiene que llegar, y que usa el salto temporal para adelantar tramas de forma artificial.

Es muy sintomático que cuando por fin tenemos la reunión (enfrentamiento) de los tres grupos de Vengadores, SHIELD AVENGERS, New Avengers de Roberto DaCosta y los ILLUMINATI, sea la inteligencia de Reed y Susan Storm los que consigan detener la lucha. Y sean los Illuminati los que plantean un plan para detener la cábala de Thanos, algo que al Rogers enfadado le daba completamente igual. Hickman sí se muestra como un experto en la utilización de grandes cantidades de personajes, ya que en este momento añade al Universo Ultimate (1616), que tendrá una gran importancia de cara a las Secret Wars al ser ambos mundos los últimos de todo el multiverso. Una Tierra 1616 en la que el Reed Richards «malvado» del universo Ultimate tiene también sus propios planes para salvar SU realidad.

La colección de Vengadores cierra con un ataque a la Tierra de los reinos espaciales en un último intento de salvar la realidad en la creencia que destruyendo a la Tierra se arregla el problema. El ataque es repelido por el hasta ese momento casi desaparecido Tony Stark poniendo en marcha todos los planes iniciados casi desde el inicio de la etapa de Hickman, la esfera de Dyson alrededor del Sol y la Tierra alternativa fusionada con nuestro planeta en Rogue Planet (nº 24.1). Tras el evento AXIS Tony se convirtió en una versión aún más prepotente y sobrada de si mismo, protagonizada una serie Superior Iron Man cuyo adjetivo (recordando la celebrada etapa de Dan Slott en Spiderman) ya dejaba claro el tipo de persona. Y en ese sentido tiene cierto sentido el Tony gilipollas que tenemos en estas páginas.

Pero lo que me molestó sobremanera, y lo sigue haciendo a día de hoy tras volver a leerme estos comics, es el final de Vengadores 44 en el que Steve abandona su puesto ante la inminente incursión de la Tierra 1616 para darse de hostias con Stark. Durante 8 meses intentó detener a Stark por intentar salvar la Tierra 616 de una forma que a él no le gustó, y ahora le quiere zurrar porque aparentemente todo lo que los Illuminati plantearon no va a ser suficiente para salvar el universo de la última incursión. Steve siempre ha buscado ayudar y construir, esta versión de Hickman en la que prefiere ver el mundo arder con tal de tener su venganza contra Stark NO es mi Capitán América. Me parece penoso, la verdad, y es un final terrible a este volumen de Vengadores. Un final que además es un NO-final, al dejar todo abierto ante una última incursión que será desarrollada en el primero número de Secret Wars, lo cual no hace sino aumentar mi frustración ante el final de una etapa que resultó super anticlimática y decepcionante.

Luego hay que comentar el tema del baile de dibujantes. La etapa se inició en Vengadores 35 dibujado por Jim Cheung, Paco Medina, Nick Bradshaw y Dustin Weaver, cada uno contando una de las tramas del comic. En los 9 números restantes tenemos a Stefano Caselli en cinco (el último número nº44 ayudado por Kev Walker), Mike Deodato Jr. en tres (a los que hay que sumar tres números más de Nuevos Vengadores) y a Mike Mayhew. Y dentro que Caselli y Deodato no son malos en absoluto, les veo en estos comics sólo correctos, no se si por la sobrecarga de personajes que hay en estos comics o por los propios plazos de entrega.

Dado que Time Runs Out tiene un orden de lectura alternando Vengadores y Nuevos Vengadores, la sensación gráfica de este arco de 20 números es de batiburrillo total, algo que no ayuda a disfrutar de la experiencia lectora. A Caselli, Deodato y otros en Vengadores hay que sumar en Nuevos Vengadores al propio Deodato en tres números, Kev Walker en cuatro, Valerio Schiti, Simon Kudranski y Dalibor Talajic. Excepto en el caso de Deodato que dibuja Vengadores 39 y la mitad de Nuevos Vengadores 28 (la otra mitad está dibujada por Mike Perkins) donde se narra el enfrentamiento entre los SHIELD AVENGERS y los ILLUMINATI, no hay dos comics seguidos seguidos dibujados por el mismo dibujante. Gráficamente, me parece un desastre.

Por estos motivos, la relectura de este Time runs out en la parte de Vengadores ha resultado super decepcionante, incluso reconociéndole a Hickman el mérito de haber planteado una historia tan ambiciosa y compleja. Pero la complejidad sin carisma ni empatía hacia los personajes a mi al menos no me funciona.

PUNTUACIÓN: 6/10

NUEVOS VENGADORES 24-33 de Jonathan Hickman, Kev Walker, Mike Deodato Jr., Valerio Schiti, Simon Kudranski, Mike Perkins y Dalibor Talajic (Septiembre 2014 – Abril 2015)

Aunque como ya he comentado las tramas de Vengadores y Nuevos Vengadores se están cruzando a lo largo de Time Runs Out, en esta parte de la reseña me voy a centrar en los sucesos que tienen lugar en el multiverso fuera de la Tierra 616. Por un lado con los Multiversal Avengers liderados por Thor e Hyperión viajando por el multiverso para derrotar a los que se cree que son los causantes de las incursiones y la contracción del multiverso, los poderosos Black Priests y Rabum Alal, El gran Destructor. A eso hay que añadir el destino de un Doctor Extraño que llevaba meses perdido y de un Doctor Muerte que va a tener una importancia capital en todo lo que vamos a leer a partir de este momento, y sobre todo en las Secret Wars posteriores.

Hickman en positivo plantea tramas complejas que se van alternando de forma que mantiene el interés a nivel general. Pero con la relectura veo que ha planteado tramas y personajes que sugerían una importancia que luego no han tenido en realidad, siendo de nuevo el engranaje necesario para que la historia-río avance hasta donde debe llegar. En este sentido, resulta hasta ridículo la resolución de los Black Priests, unos seres super poderosos que se creía eran villanos pero realmente estaban destruyendo realidades porque creían que haciéndolo detendrían la contracción y salvarían el multiverso. Con el añadido de encontrarse los Multiversal Avengers que el Doctor Extraño es ahora el señor que los controla, un giro super loco como digo necesario para la trama que sirve para borrar de un plumazo a esta raza.

Algo similar nos pasa con Rabum Alal, el Gran Destructor y creador de las Black Swams que resulta ser… Victor Von Muerte, que ha viajado por el tiempo y el multiverso junto al Hombre Molécula para impedir la destrucción que plantean los verdaderos villanos de todo, los Yvory Kings. Y es que el problema es que en estos números asistimos a una situación en la que la historia previa nos había informado que los grandes villanos eran unos (Black Priests y Rabum Alal), para de repente descubrir que realmente no son ellos, sino los Yvory Kings, que resultan pertenecer a la raza de los Beyonders (Todopoderosos, recodando el creador de las Secret Wars originales de los años 80). Esto al final es una forma un tanto burda de complicar una trama que no era tan compleja una vez piensas sobre ello.

Si a eso le sumamos el estilo de escritura de Hickman que se caracteriza por contar la historia de forma fragmentada y no lineal, añadiendo al final detalles clave en la comprensión de la historia, me queda la sensación casi que Hickman se ha hecho trampas al solitario, planteando nuevas amenazas aún más grandes para que olvidemos que las tramas que estaban abiertas están siendo cerradas de forma anticlimática y bastante insatisfactoria.

Obviamente lo que hace Hickman es digno de elogio, porque está moviendo numerosas tramas de forma simultánea que implican a decenas de personajes, algo nunca visto a esta escala en unos comics Marvel. Y realmente no hace «trampas» aunque lo parezca, ya que estoy convencido que la mayoría de elementos y tramas estaban en su cabeza (más o menos) desde casi el comienzo de su historia-río, aunque no fueran presentados en la historia hasta el último momento. Algo que queda super patente en el arco de Muerte y el Hombre Molécula, que de alguna manera salvan la situación mientras les pone en primera línea para las Secret Wars. Pero aún aceptando que esto es así y es que la historia de Hickman es la que es, en la relectura todo el arco de Muerte resulta demasiado conveniente.

Comentaba antes el batiburrillo gráfico que son las 20 grapas de Time Runs Out. Pero por el lado de Nuevos Vengadores la cosa es aún peor, porque Kev Walker, que dibuja cuatro números, Simon Kudranski y Dabibor Talajic son dibujantes mucho más flojos que por ejemplo Stefano Caselli que dibuja en la colección vecina. Sólo Mike Deodato salva un poco los muebles de esta colección, pero al batiburrillo hay que sumarle unos dibujantes que en el mejor de los casos se quedan en sólo correctos. Algo que también ayuda a que la lectura de estos comics sea insatisfactoria.

En su etapa reciente en Patrulla X me quejaba que Hickman estaba tan centrado en el worldbuilding que se olvidaba hacer cada una de las grapas individuales una experiencia apasionante. Diría que esto mismo lo encontramos en estos comics, todo es correcto pero le falta elementos realmente potentes a lo largo de los diferentes números. La venganza de T´Challa hacia Namor es uno de esos momentos, pero el propio Hickman se encarga de borrar su importancia al poner en marcha la siguiente parte de su historia con la entrada del universo Ultimate. Para más inri, es que Hickman ni siquiera termina la historia en estas páginas, de forma que bajo cierto punto de vista estos 77 números de Vengadores y Nuevos Vengadores (más 21 de Vengadores Mundiales) al final no han sido más que un previo de Secret Wars. Un preludio obviamente demasiado largo.

En el caso de Nuevos Vengadores reconozco que este NO-final no me dejó el mismo mal sabor de boca que en Vengadores, pero sumando el dibujo y unas tramas que aparentan ser más complejas de lo que son en realidad, la relectura me deja sensación que Hickman se ha desinflado a marchas forzadas, y de alguna manera no consiguió mantener el hype que él mismo creó en los estupendos 6 números iniciales.

Realmente no son malos comics, pero no diría que sean notables. O al menos, no encajan con el tipo de comics de superhéroes que me gusta leer. Empezando por un dibujo que globalmente me parece montonero por la falta de consistencia y estabilidad.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

BONUS-TRACK. Tras leer estos comics de Vengadores y Nuevos Vengadores, obviamente me queda una última lectura y un último artículo por escribir, para analizarlas Secret Wars de Hickman, Esad Ribic e Ive Svorcina, la maxiserie donde culminó la historia río de Hickman. ¡Os espero la semana que viene!

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Crítica de Werewolf by night de Michael Giacchino (Disney+)

Disney+ acaba de estrenar el primer especial de Marvel Studios justo a tiempo para Halloween, al tener de protagonista al mítico Werewolf by night, el hombre-lobo de la Marvel de los 70, con un especial de presentación que ha sido dirigido por el hasta ahora compositor Michael Giacchino y que se plantea como un homenaje al cine clásico de monstruos.

PUNTUACIÓN: 8/10

Jack Russell es un descendiente de la rama de humanos alterados místicamente conocidos como Lycantropes. Durante la noche de la luna llena y las dos noches que lo rodean, se ve obligado a mutar en un hombre lobo, una forma grande y poderosa que es un híbrido de humano y lobo, y pierde su intelecto humano. A través de una serie de eventos, también es capaz de mutar voluntariamente fuera de la luna llena, momento en el que permanece en control.

En agosto de 2021, Marvel Studios anunció que estaba desarrollando un especial de televisión con temática de Halloween para Disney+ que se centraría en el Hombre Lobo (Werewolf by night). Michael Giacchino fue contratado para dirigir el especial después de haber puesto la música a varias películas del MCU y conectar con Kevin Feige. Este especial es un sueño hecho realidad para él, que se confiesa super fan de las películas clásicas de terror de los años 30 y 40, y también de series como Twilight Zone o la película Poltergeist. Para este especial Marvel ha contado con escritores de la casa, ya que el guion ha sido escrito por Heather Quinn y Peter Cameron. Quinn trabajó en Hawkeye mientras que Cameron lo hizo en Wandavision y Moon Knight.

Werewolf by night es un especial de 53 minutos de duración rodado en blanco y negro con el objetivo de recordar a las películas clásicas que les han servido de inspiración. Obviamente Giacchino ha realizado la música de este especial. Junto a él, encontramos la fotografía de Zoë White y el montaje de Jeffrey Ford.

En los papeles principales encontramos a Gael García Bernal como Jack Russell / Hombre Lobo, un cazador de monstruos que ha sido afectado por una maldición que lo convierte en hombre lobo. Laura Donnelly es Elsa Bloodstone, la hija del famoso cazador de monstruos Ulysses Bloodstone a quien no le gusta la tradición de su familia de cazar monstruos. Finalmente, Harriet Sansom Harris interpreta a Verusa, la esposa de Ulises que es la líder de un grupo secreto de cazadores de monstruos.

Giacchino enfocó el especial como un episodio de The Twilight Zone, en el sentido de que presentaría «una noche en la vida de Jack Russell y Elsa Bloodstone.» Esto les permitió evitar tener que cubrir elementos del origen de los protagonistas, pudiendo concentrarse en el aquí y ahora e ir al grano con una historia contada en menos de una hora. La sensación de episodio de una antología es total, ya que la historia es autocontenida y completa en si misma, aunque por supuesto dejan entrever relaciones que pueden dar mucho juego en el futuro. De hecho, me llama la atención que nada de la sinopsis llega a ser explicado durante el especial, dejando realmente el origen de Jack como un libro en blanco que pueda rellenar el siguiente creativo que se haga cargo de estos personajes. ¿Hay algo más comiquero que eso?

Y la verdad es que creo que este especial es un éxito total. Éxito en su parte de homenaje al cine clásico, éxito en el uso del blanco y negro y de unos efectos prácticos que quedan bien en pantalla y no cantan casi nunca, y éxito en el formato y la duración de una historia que por otro lado no busca inventar ninguna rueda sino contar una buena historia que no pareciera lo típico esperable del MCU.

La verdad es que Gael García Bernal y Laura Donnelly están sólo correctos en este especial, cumplen con lo que se espera de ellos pero no diría que tienen una excesiva química entre ellos no resultan especialmente carismáticos interpretando a sus personajes. Dicho esto, hay unas buenas coreografía y aunque no estamos en una película de terror, hay un par de sustos que están chulos. La transformación de Jack en el Hombre Lobo es más sugerida que mostrada, lo que me gusta, y su figura siempre a contraluz es rara pero a la vez creo que queda muy bien en una historia con este feeling al cine clásico.

Estoy tan cansado de series que alargan tramas que no dan tanto de si para rellenar minutos o episodios enteros (¿alguien dijo Andor?), que ver que Marvel se ha atrevido a estrenar un especial de este tipo que tiene tan claro el tipo de entretenimiento que es y que no necesita ni una hora para contar lo que quiere contar, yendo al grano desde el minuto uno, que me flipa y espero marque un punto de inflexión y permita la producción de otros especiales protagonizados por todo tipo de personajes del MCU.

Reconozco que tenía mis dudas con Michael Giacchino, pero el experimento de este especial ha salido más que bien, espero que Marvel se anime y cuente con él para próximos proyectos, quien sabe si con más importancia dentro del MCU.

Y aunque también puede decirse que la historia se queda un poco corta (por la propia naturaleza del producto) y tiene mucho menos terror del que yo esperaba (obviamente es un especial de Disney / Marvel, no de Blumhouse), es indudable que Marvel mantiene su apuesta por la variedad y de nuevo ha creado un especial que en estilo y temática no tiene nada que ver con ninguna de las series que se han estrenado hasta la fecha en Disney+. Lo cual no puede alegregrarme más, la verdad y creo que es algo super positivo de Marvel, incluso cuando alguna serie suya no me haya gustado demasiado.

Comparto el trailer de este especial:

Muy chulo el especial Werewolf by night estrenado en Disney+. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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