Los problemas de los mutantes de Krakoa

Llevo tiempo comentando cómo cada vez conecto menos con los comics de la franquicia mutante de Marvel Comics. Desde las reseñas de este blog a los comentarios en Twitter, creo que la cosa empezó a torcerse el año pasado con la Gala Fuego Infernal 2021, adquirió tintes surrealistas con El juicio de Magneto, y más recientemente tampoco me gustaron distintos elementos de Inferno, X Vidas / X Muertes de Lobezno o el estreno hace unos días de Inmortal Patrulla-X . Así que creo que es buen momento de sentarme a reflexionar en los motivos de ese rechazo.

Empezando por el comienzo, si soy lector de comics es gracias a La Patrulla X de Chris Claremont. Junto a un numeroso grupo de los mejores artistas del medio (John Byrne, Dave Cokrum, Paul Smith, Alan Davis, John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Marc Silvestri, Jim Lee,…) Claremont hizo que me enamora del mundo del comic en general y de estos personajes y su idea de búsqueda de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, con el clásico lema «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» que explicaba sus motivaciones. Los X-Men en sus diferentes versiones eran un canto a la tolerancia y al respeto por el diferente, y personajes como Kitty Pryde, Kurt Wagner o Logan se convirtieron casi en miembros de mi familia, desde luego como si fueran amigos de siempre.

Tras la desastrosa etapa de Brian Michael Bendis en los mutantes, que como siempre planteaba ideas interesantes que acabaron no llegando a ningún lado, le siguieron unos años aún peores con Jeff Lemire y otros autores que dejaron heridos de muerte a la franquicia. Aparte de estar en unos años en que la propia Marvel parecía estar boicoteando sus propios comics debido a la lucha generada por los derechos cinematográficos que en ese momento tenía Fox. Tras unos años terribles, estaba claro que la franquicia necesitaba un revulsivo, y en eso Jonathan Hickman es un maestro. El relanzamiento de la franquicia en House of X – Power of X (HoX – PoX) significó un brillante cambio de rumbo que al menos en ese momento me voló la cabeza y que abría todo un mundo de nuevas posibilidades a cual más interesante.

Sin embargo, a medida que pasaron los meses, el impulso e interés inicial fueron desvaneciéndose. Hay elementos de base que se han demostrado problemáticos, como es todo lo relativo a las resurrecciones que han eliminado toda posibilidad de drama o sensación de peligro a nada que les pase a los personajes. También es normal que dentro de una línea editorial tan grande como los mutantes haya comics buenos como X-Force de Benjamin Percy, Cable de Gerry Duggan o Senda de X de Simon Spurrier y otros terribles como Excalibur de Tini Howard, los Nuevos Mutantes de Vita Ayala o el antes mencionado El Juicio de Magneto de Leah Williams. Esto es esperable, y mientras las colecciones centrales de la franquicia acierten, no habría problema real.

Sin embargo, el problema es que era la propia colección de la Patrulla X de Hickman la que más claramente mostraba el problema de base de la franquicia, con unos comics que no siendo malos, si eran 99% worldbuilding y 1% caracterización de los personajes, ofreciendo historias que parecían decirle al lector que aunque este comic concreto no era muy bueno, tranquilo que los siguientes serían mejores. Repetido en bucle casi todos los meses. Al final, estamos hablando de gustos personales totalmente subjetivos, pero en mi caso me cuesta muchísimo conectar con su estilo frío que pone su trama enrevesada por encima de los personajes. Y a veces se nos olvida que sus Secret Wars con Esad Ribic son una maravilla que esconden la realidad que el último año de su etapa-río en Vengadores y Nuevos Vengadores fue un horror que se hizo eterno y costaba leer. No sólo eso, es que he intentado volver a leer estos comics dos veces recientemente y tuve que dejarlos porque me echaron para atrás.

Hay otro tema unido al poner por encima la trama a los personajes, y es que muchas ocasiones, Hickman (no sólo él, claro, Bendis hacía exactamente lo mismo) forzaba a los personajes con situaciones que les colocaba fuera de su caracterización icónica más reconocible con tan de conseguir que el comic llegara a donde él necesitaba narrativamente dentro de su historia río. Si trabajas en comics de creación propia puedes hacer lo que quieras con los protagonistas de por ejemplo Los Proyectos Manhattan, pero cuando lo haces con Los Vengadores o en este caso con los X-Men, es normal que estos comics empezaran a chirriar a mucha gente.

El mundo del entretenimiento con el que crecí era uno dedicado a expresar cantos a la unidad y a que todos somos iguales, ciudadanos libres con los mismos derechos y obligaciones que tenemos derecho a vivir nuestra vida como queramos. Vive y deja vivir, respetando las diferencias que cada uno tengamos. Sin embargo, las revoluciones sociales e identitarias de este siglo XXI han puesto el foco en destacar las diferencias, propagando una revolución identitaria que busca ponerte siempre en contra de un enemigo «sistémico». Una filosofía que lo ha invadido todo, especialmente el ocio y los medios de comunicación. Ahora mismo, tú como individuo libre no importas, estos grupos quieren englobarte dentro de una unidad que sería tu nacionalidad, tu raza, tu género o tu identidad sexual que marca, según ellos, lo que tienes que sentir, votar o expresar.

Aunque me alejo del tema principal, esta polémica ya se vio en 2013 en las páginas del mítico Uncanny Avengers #5 de Rick Remender y Olivier Coipel, en el que Alex Summer realizaba un polémico discurso que ofendió a muchos:

Usamos estas cosas para que la gente no sepa quiénes somos. Pero quiero que sepas exactamente quién soy. Mi nombre es Alex Summers. Soy alumno del profesor Charles Xavier. Este equipo es una encarnación de su simple sueño de todas las personas trabajando juntas. Una pelea más importante ahora que nunca. Recientemente, el mundo vio a mi hermano Scott infundido con el poder de un Dios. Y aunque trató de hacer un cambio duradero para arreglar lo que vio como roto, ningún hombre debería jamás tomar medidas unilateralmente o elegir por tantos. Es arrogancia. Nunca vi las cosas como las veía mi hermano, y luego nuestras opiniones divergieron aún más. No me veo a mí mismo como nacido en un culto o religión mutante. Tener un Gen-X no me une a nadie. No me define. De hecho, veo la misma palabra mutante como divisiva. Pensamientos antiguos que sirven para separarnos aún más de nuestro prójimo. Todos somos humanos. De una tribu. Estamos definidos por nuestras elecciones, no por la composición de nuestros genes. Así que, por favor, no nos llamen mutantes. La palabra «M» representa todo lo que odio… ¿Qué tal [llamarme] Alex?

Precisamente el discurso de Alex Summer intentaba poner al individuo por encima del estereotipo identitario. Júzgame por mis actos y no por el color de mi piel, mi género o mi orientación sexual. ¿No debería ser ese el ideal al que toda persona normal debería aspirar? No, aparentemente no. En un momento de auge de los identitarismos de todo tipo que preconizan que tu yo individual no importa y que lo importante es la tribu a la que perteneces (quieras tú o no), que alguien dijera todo lo contrario no podía permitirse. Ni siquiera dentro de un pequeño comic mainstream que apenas vendió 84.000 ejemplares podía expresarse una idea que chocaba con el discurso excluyente que desde hace tiempo se estaba construyendo desde las universidades americanas y ha ido ocupando todos los espacios de diálogo. Las redes sociales ardieron hasta el punto de asegurarse por varios medios online que Remender promovía «un discurso que aboga por la asimilación cultural y el abandono de la identidad cultural de una minoría.» No importa que 1.000.000 mutantes piensen diferente a Alex, Remender no podía crear con efectos dramáticos que su personaje opinara diferente a la mayoría, algo que por otra parte entraba dentro de su caracterización y de las múltiples diferencias con su hermano Scott. Y el caso es que el hecho que Alex en ese momento de su vida opine y se sienta así no significa que tenga razón o que la idea sea correcta para otros mutantes o personas en general, sólo para él dentro de su momento vital. Pero, claro, en el entretenimiento no se permite ni siquiera una voz discordante. Aparte de la locura que es suponer que porque un personaje escrito por Remender afirme una cosa, él piensa lo mismo aplicado sobre asuntos del mundo real. Sin embargo, mucha gente si lo pensó en ese polémico mes de marzo de 2013.

Este hecho que podría considerarse anecdótico de hace casi una década al final podría decirse que mostró el germen que resalta la diferencia filosófica en que se asienta el mundo de Krakoa de 2022. Del «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» de los años 80 de un Claremont que proponía la coexistencia pacífica de todas las razas y minorías en una sociedad igualitaria en la que todos podrían convivir en harmonía, se ha pasado a una raza mutante orgullosa de serlo que cree ser «superior», vive aislada en su isla en una sociedad segregada que no permite el contacto con los humanos inferiores, realizando actos que si los hiciera cualquier otro personaje (pensemos en Cráneo Rojo, por ejemplo), nadie dudaría en calificar de «racista». Estas decisiones narrativas de Hickman al final no hacen más que conectar con las teorías identitarias excluyentes que comentaba antes que llevaban años en el ambiente de la sociedad americana. Puedo entender que estas ideas puedan gustar a un afroamericano excluyente o a una feminista radical de nueva ola, pero mi yo lector veterano que he leído a estos personajes durante casi 40 años cree que esto es una aberración que va contra la esencia de los personajes.

Hasta tal punto personajes claves como Charles Xavier estaban fuera de personaje, que muchas teorías que circulaban por la red durante el primer año y pico especulaban con que Moira debía haberle lavado el cerebro a él y a Magneto para que hicieran su voluntad, porque el verdadero Xavier jamás actuaría de esa forma. Por ejemplo, en el final de Patrulla X + 4 Fantásticos en cuando Xavier le borra a Reed Richards parte de sus recuerdos y se regodea con ello diciéndoselo a la cara, para que no pueda usar esas ideas en el futuro contra los mutantes.

Una cosa es que los mutante ya no pongan la otra mejilla. Pero esa no es una idea nueva de Hickman, hace muchos años que no lo hacen, diría que al menos desde la creación de X-Force de Craig Kyle y Chris Yost en 2008, cuando los mutantes crearon su grupo de black-ops asesinos que acabaran con las amenazas que acechaban a los mutantes antes de ser atacados. Y otra es que Lobezno en X Muertes de Lobezno 4 haga una lobotomía a un humano que NO es un villano para que no tenga acceso a sus recuerdos y conocimientos. Si eso lo hiciera Dama Mortal (o cualquier otro villano «clásico»), todo el mundo pediría que ese hecho fuera castigado, pero si lo hace Lobezno (aunque sea una versión venida del futuro) parece que todo vale, cuando no es el caso en absoluto. Por poner un ejemplo, en la reciente serie de televisión de Caballero Luna, el plan del villano Harrow (Ethan Hawke) pasaba por usar los poderes de la diosa Ammit para matar a millones de personas ANTES que cometieran un supuesto pecado que en un momento u otro realizarían. Castigar a alguien por algo que NO ha cometido es una locura para cualquier persona normal, y así lo mostraron en la serie de televisión de Marvel Studios, pero los mutantes de Krakoa han aplicado esa peligrosa filosofía repetidamente.

Son los personajes los que hacen que te enganches a una historia. Por muy compleja que sea la historia, si los personajes no crean un vínculo emocional es imposible mantener el interés en el lector. Sobre todo en una etapa tan larga que obliga a la compra de múltiples grapas a lo largo de un periodo de varios años. Y si ya no es que no conectan con el lector, sino que ves que no se comportan como deberían según su historia previa, la cosa no puede acabar bien.

Vuelvo a alejarme del tema principal. Mientras las unanimidades tuiteras han concluido que la etapa de Los Vengadores de Jason Aaron es un desastre absoluto y que «parece un mal fan-fic», lo cierto es que en mi opinión el más decepcionante fan-fic de Marvel Comics de los últimos años son precisamente los Mutantes de Krakoa. Con el añadido de la conexión emocional que tengo con unos personajes que en su mayoría no reconozco. Igual que entendería que un lector afroamericano se enfadaría si Marvel pretendiera cambiar a Black Panther hasta desnaturalizarle, no puedo evitar expresar lo mucho que me molesta que hayan convertido a Kate Pryde en una capulla pagada de si misma cuando en muchos momentos actuó como faro moral de la Patrulla X. No tiene perdón de Odín. Y lo malo es que no es sólo ella, el 99% de los personajes, se han convertido en unos bordes con los que es imposible empatizar a poco que conozcas su historia previa.

Y el caso es que frente a los haters de Aaron, yo si reconozco en sus aventuras de Los Vengadores el concepto de «Los héroes más poderosos de la Tierra que se unen para combatir amenazas que ningún héroe podría vencer por separado«. Esta es la idea sobre la cual se asienta el concepto desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon el comic en 1963, y eso es justo lo que Aaron nos está dando, con un nivel de amenaza a nivel planetario y ahora multiversal como hacía muchos años que no teníamos. Unos comics que además consiguen sorprender todos los meses a un lector veterano como yo, algo difícil de conseguir en el ámbito mainstream, con unos personajes que yo al menos reconozco.

Si, incluso Hulka creo que fue una apuesta valiente por parte de Aaron, creando una idea novedosa que sin embargo es coherente con lo que se ha estado haciendo con Bruce Banner durante décadas y que es consustancial a Hulk. Y que muchos no aceptaron porque les robaba a algunos su Hulka «buenorra» y a otras el dejar de tener una heroína perfecta que no tenga problemas personales que superar, algo que es la norma en los nuevos personajes creados en el siglo XXI.

Aaron lleva 54 números de Los Vengadores y mantiene la chispa, la sorpresa y el entretenimiento, consiguiendo que esté encantado con estos comics a los que se ha sumado recientemente la nueva colección Avengers Forever junto a Aaron Kuder me está pareciendo estupenda. Mientras digo eso, incluso uno de los mejores comics de la Marvel reciente, Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. que finalizó en el número 50 USA, empezó a mostrar claros síntomas de agotamiento en sus últimos 6-8 números finales. Volviendo al tema central, Hickman escribió 21 comics de X-Men y acabó no interesándome porque los personajes me daban completamente igual. ¡Qué diferencia entre estos comics!!

Igual no es tan sorprendente que Hickman o la propia Marvel entendieran que algo no funcionaba en el comic franquicia de los mutantes y optaran por darle un nuevo enfoque más aventurero y heroico. De hecho, la propuesta de Gerry Duggan en SU Patrulla X de hacer que los héroes hagan cosas de héroes ha sido lo mejor que he leído en los mutantes post HoX – PoX. Y diría que esto no es casual. Pero las pequeñas alegrías de X-Men se ven lastradas por los cambios de dibujantes y por una realidad a su alrededor que no se corresponde con el ideal heroico que se supone a los mutantes de Marvel.

Que un comic como Inmortal X-Men se construya a partir de «intrigas palaciegas» es lo último que me interesa leer de estos personajes. Sobre todo si buscan convencernos que villanas como la caprichosa y envidiosa Emma Frost es el ideal al que aspirar dentro de la franquicia, o que ser egoísta es cool. Y tengo claro que Emma siempre ha sido un personaje amoral que hace siempre lo que más la interesa, pero conmigo que no cuenten. Y si, acepto que la idea de mostrar las maquinaciones dentro de una estructura de poder puede ser novedosa, pero estamos ante el clásico «diferente NO es mejor» que estamos viendo en todos los ámbitos del entretenimiento.

Los editores de Marvel realmente parece que olvidan a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es genial y hay que aplaudir que aumente el número de personajes diversos para que más lectores se sientan identificados y prueben la experiencia de leer comics Marvel de superhéroes. Como idea general es algo con lo que estoy muy de acuerdo. Pero parece que los editores de Marvel piensan que simplemente colocando personajes LGTBI+ en los comics ya han cumplido con su objetivo y se olvidan de hacer que el comic plantee situaciones interesantes o que sus personajes importen por ellos mismos y no por su identidad racial o sexual. Creo que se están equivocando totalmente. Normal que tantos comics actuales sean ilegibles, con historias flojas, diálogos sin interés con situaciones redundantes y personajes sin carisma. Excalibur o Nuevos mutantes son un perfecto ejemplo de esto.

Esta obsesión por la superficialidad tuvo su máximo exponente en la pasada Gala Fuego Infernal 2021. Entiendo que buscando captar al usuario de Instagram que sólo busca la imagen por encima del contenido, por primera vez en Marvel (que yo recuerde) se planteó un evento destacando no una historia concreta, sino un elemento de moda inspirada en la gala del Metropolitan de Nueva York en el que se enseñara a los mutantes de Krakoa con trajes de fiesta creados para la ocasión por Russell Dauterman.

Nunca antes en la historia de Marvel quedó más claro que lo importante era vender las portadas alternativas del photo-call, con unos sucesos en el interior en segundo término. Hablábamos del supuesto fan-fic de Los Vengadores, pero ¿qué mayor fan-fic que vestir a estos personajes con ropas estrafalarias siguiendo las tendencias de la moda o los gustos de un público deseoso de esta superficialidad, aunque no les peguen? ¿O convertir a los mutantes de Krakoa en unos seres hedonistas dedicados a las fiestas y las orgías en lugar de intentar salvar el mundo?

Reconozco que los editores mutantes aprovecharon el evento para ejecutar cambios de calado en la franquicia. Presentaron a la formación de la nueva Patrulla-X de Gerry Duggan liderada por Cíclope que llevó al relanzamiento del comic estrella de la línea editorial. En el especial Patrulla X: Escala Planetaria los mutantes terraformaban Marte, que se iba a convertir en hogar de los mutantes de Arakko. Y se produjeron esa noche varias muertes, como la de Gabbi en Nuevos Mutantes y sobre todo Wanda Maximoff, que dio pie al final de Factor X y la publicación de la fallida miniserie El Juicio de Magneto. A pesar de estos elementos, sinceramente la ejecución me pareció totalmente fallida.

Sin embargo, como en otro eventos previos, la jugada comercial le funcionó de maravilla a Marvel. Durante el mes de Junio de 2021 en que tuvo lugar el evento, las ventas de todas sus series aumentaron de forma importante. Por ejemplo, Patrulla X pasó de los 66.000 ejemplares a casi los 90.000 (un 50% más) en su último número, el 21. Y con el relanzamiento vendieron 250.000 ejemplares en el número 1 pero más de 95.000 en su número 2, lo que son cifras muy superiores a las que tenía la colección en los meses previos al evento. Fijaros también en los ejemplos de Merodeadores o X-Force. De hecho, cuando vemos las ventas del número 1 de El juicio de Magneto, se entiende que los editores quisieran cerrar Factor-X teniendo en cuenta que el número 8 ya sólo vendió 25.000 ejemplares. Dicho esto, las desastrosas ventas de los números 3 y 4 del Juicio muy por debajo de las de Factor-X indican que los lectores realmente no apostaron por este comic. O que leyeron el número uno y huyeron espantados.

N.ºmesventas
Patrulla X20mayo66258
Patrulla X21junio89924
Patrulla XEsc. Planetariajunio89263
Patrulla X1julio248000
Patrulla X2agosto95200
Merodeadores20Mayo29558
Merodeadores21junio64517
Merodeadores22julio36103
X-Force19mayo33180
X-Force20junio55750
X-Force21julio34738
Factor-X8abril25437
Factor-X9mayo32464
Factor-X10junio67624
Juicio Magneto1agosto117300
Juicio Magneto2septiembre60017
Juicio Magneto3octubre21372
Juicio Magneto4noviembre16106

Dentro de todo, si hay que reconocerle un punto de originalidad, ciertamente esto no se había hecho antes en Marvel Comics, pero en el momento que la oficina-X plantea una nueva fiesta para 2022, le están quitando lo único positivo que podría decirse que tuvo esta Gala. Por mi parte, tengo claro que NO compraré el especial que Panini va a poner a la venta en octubre con la Gala de 2022, con un precio desorbitado de 8.95 €uros.

Me doy cuenta que la mayoría de elementos que estoy desglosando no se refieren a aspectos de los comics actuales. El propio concepto de Krakoa y las resucitaciones viene desde el comienzo de HoX – PoX, y la Gala Fuego Infernal fue el año pasado. Pensando en ello, me doy cuenta que probablemente el primer año y medio aún consideraba a esta franquicia «en construcción», y la curiosidad por ver hacía donde nos llevaba Hickman era superior a los diferentes reparos que le pudiera ver en las series individuales. Creo que el final de X de Espadas marcó el final del periodo de gracia y a partir de ese momento la valoración de los comics mutantes pasó a ser igual que el resto de grapas que compro. Partiendo claro que creo que nunca di un margen de más de un año no a un comic concreto, sino a toda una línea editorial, lo que indica mi amor a los personajes. A partir de ese momento, compraba la grapa pero como no me convenciera o no me entretuviera, dejaba de comprarlo a la primera oportunidad al final de algún arco.

Y desde ese momento y con esa perspectiva fue cuando los problemas se hicieron evidentes en cascada. Primero dejé de comprar Nuevos Mutantes, la Gala Fuego Infernal como digo me pareció un bluff, y la posterior miniserie El Juicio de Magneto puede ser fácilmente uno de los 3 peores comics de Marvel que he leído en los últimos cinco años. Aunque debería haber dejado Merodeadores antes, mi yo completista no pudo evitar comprar toda la etapa de Gerry Duggan, a pesar que todo lo que vino después de esta Gala fue un relleno sin interés. Y la forma en que se libraron de Moira McTaggert en Inferno no me gustó nada.

A todo esto, tengo claro que el objetivo de Marvel y Panini es el fondo es intentar que compres este mes al menos un comic más que el mes anterior. Y es comprensible y hasta lógico que si los eventos y los relanzamientos venden grapas a corto plazo, Marvel siga haciéndolos. Pero quizá la gota que colmó el vaso este mes de julio ha sido conocer que Panini decidió unificar en una grapa doble las colecciones Immortal X-Men de Kieron Gillen y X-Men Red de Al Ewing que no tienen nada que ver entre si, con el consiguiente incremento de precio. El hecho que Panini haya titulado su grapa Inmortal Patrulla-X ya indica que sabe que no son dos series en igualdad de condiciones, una es la que los lectores querriamos leer (a priori), y la otra es la secundaria. En mi caso, no siendo mala, no conecté demasiado con SWORD ni llegué a tener claro que nos quiso contar Ewing con esta serie que fue cerrada cuando apenas llevaba ocho números. Sin saber las ventas en España, en USA el nº 8 vendió tan sólo 25000 ejemplares, lo que me lleva a pensar que Panini ha debido pensar que esta grapa no se vendería por si misma. Su solución, me parece indecente, obligando a sus lectores a pagar más por un contenido que no le interesa para empezar. Comprobar que encima la historia de Inmortal Patrulla-X 1 no me ha interesado nada ha sido como la gota que colmo el vaso. Teniendo en cuenta las subidas de precios exageradas de Panini que se han ido produciendo, se acabó comprar algo que no me gusta y que claramente no está pensado para mi.

Comentaba antes que parecía que los editores de Marvel habían olvidado a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es totalmente lícito que una editorial busque captar a un público diferente al que les ha mantenido todos estos años comprando sus comics mes tras mes. Es un riesgo para ellos, pero tienen todo el derecho a plantear los cambios que ellos estimen oportunos, para eso los personajes son suyos. Sin embargo, no tengo claro que realmente ese público «diverso» que buscan quiera leer comics en grapa que obliguen a compras mensuales que además te obligan a hacer compras adicionales cada pocos meses al involucrar estos comics en eventos sucesivos.

Viendo como muchos de los últimos proyectos de la oficina X se anunciaron como series regulares pero han terminado siendo miniseries de 4-6 números me indica que NO hay tanto mercado para la enorme cantidad de colecciones que Marvel publica todos los meses y que la franquicia plantea historias cortas que puedan resultar rentables a pesar de todo. Y mientras hace eso con las series «menores», Marvel sigue apostándolo todo a los reinicios y renumeraciones, como estamos viendo con Inmortal Patrulla X y X-Men-Red, o a eventos continuados como el inminente Judgment Day que enfrentará a Vengadores, Patrulla X y Eternos. La sensación es que aunque de cara a la galería dicen buscar públicos diversos, mientras siguen confiando en el lector veterano de siempre que sigue comprando habitualmente y que cuando llegan estos crossovers acaban picando. Hace unos pocos meses hubiera dicho ACABAMOS picando porque me incluiría en los compradores potenciales. Ahora mismo ya no estoy seguro.

De momento voy a aplicar el dicho de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Seguiré comprando Patrulla X porque es la única que me muestra a héroes haciendo cosas de héroes y X-Force porque a pesar de todo me entretiene la amoralidad de Bestia y ver a Lobezno siempre está bien, pero paso de todo lo demás. Y me doy hasta el comienzo de los próximos eventos para decidir si no abandono alguna de estas series. Acepto que un lector veterano de más de 40 años igual no es público objetivo que está buscando Marvel, pero seguramente un porcentaje mayoritario de las personas que compramos sus comics de superhéroes queremos ver a personajes que realizan acciones heroicas, y aunque estamos en la cínica era de las narrativas de los antihéroes, por favor no nos vendáis a villanos realizando actos inmorales como héroes, porque lo que vais a conseguir que muchos compradores/fans de siempre del Universo Marvel dejemos de comprar vuestros comics.

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¡Saludos a todos!

Crítica de King Conan 1-6 de Jason Aaron y Mahmud Asrar (Marvel Comics – Panini)

¡Por Crom!! King Conan de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson significa un brillante broche de oro a la etapa de Conan El Bárbaro en Marvel Comics que finaliza con esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡LA ÚLTIMA BATALLA DE CONAN EN EL FIN DEL MUNDO! ¡Jason Aaron y Mahmud Asrar regresan a la saga de CONAN en una aventura completamente nueva que lleva la historia del cimmerio más allá de lo que se ha revelado en CUALQUIER medio hasta la fecha! Tal y como planteó Robert E. Howard, cuando el rey Conan se inquieta en el trono, navega hacia el oeste, hacia tierras y aventuras desconocidas. ¡Ahora ve el primer paso del fatídico viaje del Rey Conan desde Aquilonia, mientras un antiguo y terrible peligro amenaza con acabar con la saga del cimmerio de una vez por todas! ¡No te atrevas a perderte el primer número de la aventura de tu vida!

King Conan es el siguiente trabajo de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson con el personaje creado por Robert E. Howard tras su excelente primera serie de 12 números «The life and death of Conan», que pretendía hacer un viaje por la rica historia del personaje. Aaron se emplea a fondo para construir una historia planteada de nuevo como «la última historia de Conan», y utiliza al mago Toth Amon como enemigo, un villano que curiosamente no llegó a coincidir nunca con el cimmerio en las páginas escritas por Howard. King Conan es además una historia de legado y de las cosas que se recuerdan y que hacen que las historias se conviertan en mitos.

Se nota que Aaron es un gran fan del personaje, porque todo lo que nos cuenta encaja con un detalle de su historia, pero a la vez no parece que sea un refrito de las miles de historias que hemos leído de Conan, mostrando una historia que se siente fresca y novedosa. Lo cual, teniendo en cuenta los cientos de historias de «Conan llega a unas ruinas, encuentra una chica, un monstruo y un tesoro», es una interesante aportación que yo agradezco un montón.

Estas grapas de King Conan continenen un montón de aventura pero también un montón de texto que obligan a emplear un montón de tiempo en la lectura del comic. Frente a las grapas que se leen en 3 minutos, la última etapa de Thor de Donny Cates y Nick Klein me viene inmediatamente a la cabeza (y eso que son comics que me gustan mucho), este comic contiene un montón de información sobre el cimmerio con una prosa que recuerda mucho a la Howard y que hace que el comics se siente que transmite el tono justo que tienen que tener sus aventuras.

Por buscarle un pero, en la isla en la que Conan acaba al hundirse su barco es acuchillado un montón de veces y sigue el cimmerio sigue sin problemas. Yo mismo puedo justificarlo con que en esa isla mágica (aunque sea de magia negra), los poderes oscuros de la Princesa Matoaka le mantienen con vida ya que espera que Conan la sustituya en la isla, pero eso no acaba de evitar que haya cierta sensación de que todo vale. En eso y en la cantidad de bichos de todo tipo que Conan va a masacrar a lo largo de esta historia.

Por cierto, la serie ha sufrido una polémica ridícula alrededor de la Princesa Matoaka, el nombre real de Pocahontas, cuya historia Aaron utiliza de inspiración para esta princesa maldita. Los odiadores profesionales y los guardianes de los políticamente correcto acusaron a Aaron y Marvel de apropiación cultural de un personaje real de la historia de los nativos americanos, y lo malo es que Marvel y Aaron como siempre se achantaron y pidieron perdón por ello, en lugar de defender las decisiones creativas que tomaron.

Tras las disculpas, a partir del cuarto número de la serie cambiaron el nombre de la Princesa y optaron por darla una vestimenta más recatada, lo cual es doblemente ridículo, porque si la cambias el nombre para que no sea Pocahontas, ¿para qué la cambias la ropa? Lo malo no son los ataques de gente que obviamente no compra los comics de Conan ni les interesan lo más mínimo, lo malo es que el mundo del comic históricamente siempre se ha bajado los pantalones y se ha dejado mangonear, dando pie a que estas críticas aumenten y estos odiadores sigan montando polémicas para mantener sus agendas culturales frente a cualquier cosa que piensan que les amenaza su narrativa, sea la que sea, incluso en temas a priori tan inocuos como un comic de espada y brujería que aparentemente casi nadie lee.

Porque yendo al fondo del asunto ¿por qué un escritor de ficción no puede crear a un personaje inspirado en un personaje histórico? Se pueden hacer cientos de historias de ficción de Napoleon o Washington, porque se entiendo que la ficción no afecta a la realidad de los hechos y personajes históricos, pero ahora mismo nos quieren hacer creer que sólo un nativo americano puede escribir sobre personajes de esta etnia. Solo tener que verbalizar esto es algo tan absurdo y ridículo que da pena tener que decirlo. Y peor es que Marvel acepte siempre el chantaje.

Cambiando de tercio y hablando del apartado artístico, el dibujo de Mahmud Asrar con color de Matthew Wilson, excepto unas páginas de flashback que han sido coloreadas por el propio Asrar, me parece una pasada. Me alegro que Marvel haya dado el tiempo a Asrar para poder ofrecer su mejor versión, porque este King Conan luce espectacular, uno de los mejores dibujos en mucho tiempo. Asrar clava la versión madura de este Rey Conan que necesitaba vivir una última aventura para no caer en el sedentarismo del trono de Aquilonia.

Este Conan sigue siendo una fuerza de la naturaleza, pero también transmite que tiene una pesada carga a sus espaldas que acabaremos descubriendo. Además, el color también ayuda a transmitir que esta isla a la que llega Conan es un lugar de pesadilla al final del mundo de donde va a ser imposible escapar, además de la categoría mítica de la historia.

Este comic es mucho más que la última historia de Conan según Jason Aaron, sino que marca el fin de una era para Marvel Comics, dado que Marvel ha perdido los derechos de Conan, desde que volviera a adquirirlos en enero de 2019, tras varios años en manos de Dark Horse, siendo este comic la última novedad que se publicará antes de su paso a la nueva editorial en 2023.

Hay que reconocer que desde el interesante arranque de sus comics en 2019, los comics de Conan en Marvel se han ido difuminando con el paso de los meses, pero diría que se está confirmando que existe más interés en el fondo editorial de Marvel y en sus comics clásicos que en nuevas aventuras del personaje. Y es una pena, porque realmente estos comics de Conan de Aaron y Asrar han sido super entretenidos. Más que eso, una compra y lecturas obligada para todos los amantes de las aventuras de espada y brujería.

Comparto las primeras páginas del comic:

King Conan ha supuesto un broche de oro a la actual etapa de Conan en Marvel Comics, que va a terminar a final de esta año. Un final perfecto que nos recuerda que las buenas historias y los buenos personajes no mueren nunca.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Las Tortugas Ninja: El Último Ronin 5 de Eastman, Laird, Waltz, Escorza, Bishop y Delgado (ECC Ediciones)

Último número de Las Tortugas Ninja, El último Ronin, el comic publicado por ECC Ediciones con historia y guion de Kevin Eastman, Peter Laird y Tom Waltz, con dibujos de Eastman, Easu e Isac Escorza y Ben Bishop, con color de Luis Antonio Delgado y Ronda Pattison y asistencia de Samuel Plata, que nos ofrece la pelea final entre la última Tortuga e Hiroto del Clan del Pie.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡El asombroso desenlace de la mayor historia de las Tortugas Ninja! Es el enfrentamiento definitivo entre los quelonios y el Clan del Pie, con el destino de Nueva York en la balanza. ¿Encontrará la paz el Ronin?

Esta número incluye Teenage Mutant Ninja Turtles: The Last Ronin núm. 5 USA, un número doble con 48 páginas, como toda la serie.

A pesar de no ser comprador habitual de Las Tortugas Ninja, tengo que reconocer que la lectura de El último ronin ha sido un placer, como reencontrarme con viejos amigos que hacía tiempo que no veía. Y eso que narrativamente ya he ido comentando en mis reseñas de los anteriores números de esta miniserie que Kevin Eastman, Peter Laird y Tom Waltz, los autores de la historia, no se han roto la cabeza en ningún momento al llevar la historia siempre por caminos esperables dentro de este tipo de historias crepusculares de venganza. Y como digo, aunque todo se mueve por territorios esperables, esta última grapa ofrece un climax final que resulta satisfactorio y al menos a mi me ha dejado a pesar de todo con buen sabor de boca. Dicho lo cual, también me deja cierto resquemor ante lo flojo y trillado que me ha parecido este final sin sorpresa alguna.

Al tener el doble de páginas El último ronin puede recrearse más y mejor en las escenas de acción, reconociendo eso sí que los dibujantes Esau e Isaac Escorza, Ben Bishop o incluso Kevin Eastman no son Stuart Immonem precisamente en lo que a narrativa se refiere. Teniendo en cuenta el baile profesionales implicados en la producción de este comic, que cuenta con bocetos de Kevin Eastman, dibujo y tinta de Esau e Isaac Escorza, Ben Bishop y Kevin Eastman, color de Luis Antonio Delgado y Ronda Pattison, siendo el asistente de color Samuel Plata, diría que lo menos bueno de este comic sería precisamente este baile de dibujantes que son todos correctos, pero ninguno destaca especialmente en nada.

En todo caso, agradezco que hayan comics como este que obliguen a un cuarto de hora de lectura, dada la tendencia que estoy viendo en otras series en las que te lees la grapa del mes en tres minutos escasos. No he leído los comics actuales de Las Tortugas Ninja, pero creo que esta miniserie lo tiene todo para conseguir que lectores veteranos como yo nos sintamos tentados de reengancharnos a la tortugamanía comiquera.

No quiero entrar a comentar más detalles para no entrar en spoilers. Y tampoco es necesario, porque diría que El último ronin es un comic que tiene claro en qué liga juega y la forma como conseguir entretener al lector, con resultados satisfactorios, a pesar del tema de la historia general que comentaba antes. Sobre todo si en algún momento leíste o fuiste fan de Las Tortugas Ninja.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Las Tortugas Ninja: El Último Ronin ha sido un comic estupendo que tiene claro a qué tipo de lector de dirige y como darnos lo que le pedimos al comic. Un comic que no inventa ninguna rueda ni falta que le hace para que consiga engancharnos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Análisis del estado del MCU

Tras el arrollador éxito de la presentación de Kevin Feige en la SDCC 2022, hoy quiero analizar los pros y contras a los que el MCU tendrá que enfrentarse en los próximos meses, en su doble vertiente de cine y televisión.

Antes de nada, merece la pena recordar lo obvio. El éxito de Marvel Studios a lo largo de los últimos 15 años no tiene precedente a esta escala. Estamos hablando que con el estreno en noviembre de Black Panther – Wakanda Forever, Marvel Studios habrá estrenado 30 películas del MCU, consiguiendo un nivel de éxito y rentabilidad que nadie ha igualado. Dentro de los listados de películas más taquilleras a nivel mundial, el MCU cuenta con 4 películas dentro del TOP-10, y 10 películas de las 29 estrenadas hasta ahora han superado los 1.000 de recaudación a nivel mundial, un tercio del total, lo que da una medida del éxito de estas películas y de Marvel Studios en su conjunto como proveedor de entretenimiento para toda la familia.

Los únicos ejemplos similares que me vienen a la cabeza serían la franquicia de James Bond, con la diferencia que han estrenado 27 películas en 60 años, muchas de las cuales pasaron sin pena ni gloria en su momento. También tenemos la franquicia de Fast & Furious, que de momento lleva estrenadas 10 películas desde 2001, con dos más en producción. Sobre todo Fast 7 con el homenaje a Paul Walker fue un taquillazo fuera de lo normal. Pero dentro del éxito indudable de la franquicia, la escala mucho menor y una sensación clara de agotamiento sobre todo en la última película hace que la comparación no sea del todo justa para los tuneadores de coches reconvertidos en super agentes secretos.

Por supuesto, también está STAR WARS. Y no cabe duda que la franquicia galáctica creada por George Lucas se ha convertido en un fenómeno cultural, y que la expansión televisiva de la franquicia tiene una conexión directa con la del MCU. El Despertar de la Fuerza sigue siendo la película más taquillera de la historia en Estados Unidos y la 4ª a nivel mundial, y Rogue One, Los últimos Jedi y El ascenso de Skywalker todas superaron los 1.000 de recaudación. Pero al final estamos hablando de 11 películas estrenadas a lo largo de 45 años, y el fracaso de taquilla de Solo, en gran parte provocado por la polémica alrededor del Episodio VIII, y una tercera trilogía considerada fallida sobre todo en lo referido al desastroso Episodio IX han hecho que desde 2019 las películas de la franquicia se encuentran en stand-by a la espera que el tiempo y unos mejores creativos puedan levantar la franquicia cinematográfica. E incluso aunque se anunciara la próxima película o trilogía en la convención D23 de Disney este mes de septiembre, estariamos hablando que dicha película no se estrenaría hasta 2025, 6 años después de la última. Lo cual está a años luz de la regularidad de Marvel Studios y la sensación que Kevin Feige tiene un rumbo muy claro para la franquicia.

Hay otras franquicias de éxito actualmente, Misión: Imposible me viene a la cabeza. Pero Tom Cruise de momento plantea el cierre en la 9 película, lo que muestra que hablamos de escalas diferentes. Otros personajes míticos del entretenimiento como Terminator, Alien o Predator han sufrido múltiples percances debido a las pobres taquillas de sus últimas películas, hasta el punto que la nueva película de Predator Prey (que tengo ganas de ver) NO se va a estrenar en cine y va directa a Disney+.

No se trata de hacer leña del árbol caído en relación a las películas de Warner inspiradas en los personajes de DC Comics, porque como fan que soy de los personajes lo que querría es que acertaran con sus propuestas y éstas tuvieran continuidad. A nivel general, podría decirse que Warner no está tan alejado de Marvel dado que desde 2008 en que Marvel estrenó Iron Man hasta 2022, Warner habrá estrenado 17 películas, una cantidad cercana a las 30 de Marvel. Pero en este listado entrarían dos películas de Christopher Nolan (TDK 2008 y TDKR 2012), la fallida Green Lantern (2011) que fracasó en crear una franquicia en torno a Hal Jordan, y otras como Joker o Birds of Prey que han optado por ir a su aire abandonando la idea de universo interrelacionado.

El fracaso a la hora de crear un universo compartido superheroico como Marvel se entiende a partir de la desastrosa elección de Zack Snyder como showrunner, algo de lo que aún no se han repuesto. A lo que hay que sumar los problemas en múltiples producciones como Suicide Squad de David Ayer (2016) o la película de Flash, que se anunció en 2014 y aún esperamos a su estreno en 2023. De las películas de Cyborg o Green Lantern Corps de las que nunca más se supo mejor ni hablar. Lamentablemente, la situación de Warner no es para tirar cohetes y el éxito de Marvel película tras película no hace más que tirar sal en una herida que no cabe duda que sigue abierta. Sobre todo porque el éxito de The Batman de Matt Reeves (y Joker de Todd Phillips) indica que Warner en el fondo ha abandonado la complicación de los universos compartidos ante la mayor facilidad de dar luz verde a creativos para que hagan lo que quieran con sus personajes en películas autocontenidas que vayan a su aire.

Volviendo a Marvel, los críticos con el estudio nunca llegan a aclarar cómo es posible que si lo de Marvel es tan fácil, ningún otro estudio es capaz de replicarlo con el mismo nivel de éxito. Ahora los Vengadores son iconos a nivel mundial, pero en 2008 Iron Man no era nadie comparado con los míticos Batman o Superman. De igual forma, a pesar de los intentos de minusvalorar lo que Kevin Feige y su equipo ha conseguido, que se hayan estrenado 30 películas hasta 2022 y probablemente alcancemos las 40 en 2025 realmente no tiene precedentes, ni creo que nadie pueda conseguir algo similar en los próximos 20-30 años que yo llegue a ver. Por cierto, para conocer los títulos anunciados por Feige en la SDCC, te recomiendo que leas mi artículo de la semana pasada.

Lo primero y principal que tiene Marvel Studios a su favor ahora mismo es el reconocimiento de marca y como el público de todo el mundo sabemos que una película del MCU va a ofrece un estupendo entretenimiento para toda la familia. La situación hasta Vengadores Endgame (Fase 3) era similar a la de la Marvel Comics de los años 60 en la que las pocas colecciones permitían que un lector comprara y leyera TODA la línea editorial, enriqueciendo la lectura con la sensación de universo compartido interconectado. Y es esta sensación de interconectividad en unas películas que ofrecen una aventura completa y autocontenida en si misma lo que asegura que los espectadores seguiremos yendo a los cines a ver estas películas, como lo atestiguan los éxitos de Spiderman No way home o Doctor Strange en el multiverso de la locura.

La situación se ha complicado un poco con el inicio de la Fase 4 y la llegada de las series de televisión a Disney+, que ofrecen unos contenidos en continuidad con las películas. Que en la presentación de Feige en la SDCC se sacara a las series de animación del planning oficial plantea una duda respecto a si realmente vamos a tener una series separadas del canon oficial, incluso aunque en la promoción de estas series se indique que están en continuidad.

En 2021 Marvel estrenó cuatro películas (Black Widow, Shang-Chi, Eternals y Spiderman NWH) y cinco series (Wandavision, Falcon & Winter Soldier, Loki, What if y Ojo de Halcón). En 2022 vamos a tener en cine tres películas (Doctor Strange en el multiverso de la locura, Thor Love & Thunder y Black Panther Wakanda Forever), mientras que en televisión hay 5 contenidos, Caballero Luna, Ms. Marvel, Hulka, la serie de cortos de animación de Groot y el Especial Navidad de Guardianes de la Galaxia. El objetivo de esta Fase 4, aparte de los taquillazos de Spiderman y Doctor Strange y seguir siendo super rentable para Disney, está muy claro y es ampliar el rango de personajes de la casa con nuevos personajes jóvenes y racialmente diversos, lo cual me parece una opción super perfecta y adecuada a los tiempos que vivimos.

A pesar de lo que dicen los haters y una competencia envidiosa del éxito de Marvel Studios, estrenar 3 o 4 películas al año (frecuencia que se mantiene en el periodo 2023-2025) no puede considerarse «saturar el mercado» o que «sólo se estrenan películas de superhéroes». Entiendo que los que dicen eso van poco al cine durante las 52 semanas del año. De hecho, éxitos como el de Spiderman NWH dieron aire a una industria de las salas de cine ahogada durante el COVID. Si los cines siguen abiertos es precisamente gracias al cine comercial, y en los últimos meses éxitos como Top Gun Maverick indica que el público está deseando volver a los cines si el contenido consigue llamar su atención y trasmitirles la idea de espectáculo y entretenimiento que merece la pena verse en pantalla grande.

Esta realidad me indica que a pesar del pequeño traspiés de Thor Love & Thunder (que se va a quedar en taquilla por debajo de Thor Ragnarok pero va a dar beneficios), Wakanda Forever, Quantumania o Guardianes de la Galaxia vol. 3 van a hacer taquillazos increíbles en lo que queda de 2022 y 2023. No lo tengo tan claro con The Marvels o Blade, pero tampoco tienen por qué, ya que si las antes mencionadas rompen la taquilla aseguran los ingresos a Marvel para mantener en marcha la maquinaria durante 2024 y hasta 2025 cuando Los 4 Fantásticos y las nuevas películas de Los Vengadores arrasen de nuevo. En ese sentido, la estrategia de Marvel Studios en los cines creo que va a seguir gozando de buena salud en los próximos 3 años incluso si alguna película concreta no acaba de funcionar como debería en taquilla. O incluso alguna llegara a ser un fracaso.

De hecho, hay otro elemento a destacar de la planificación de Marvel Studios. Esta semana hemos conocido el planning hasta 2025 correspondiente a la Fase 6 que finalizará con Vengadores Secret Wars, pero no hay ninguna duda que el equipo de Kevin Feige ya tiene marcadas las líneas maestras de lo que serán las películas y argumentos de los siguiente años, lo cual como amante de los comics no puede alegrarme más.

La situación se complica sin embargo por la llegada de Disney+ con las series de televisión y con su política de estrenar las películas del MCU 45 días después de su estreno en cine.

Si algo queda claro viendo las 7 series estrenadas hasta la fecha es que Marvel ha puesto especial énfasis, además de en presentar nuevos personajes, en desarrollar conceptos que fueran muy diferentes entre si. A una sit-com enloquecida siguió una historia de aventuras internacional, el descubrimiento del multiverso y la TVA en Loki, las historias alternativas de What if?, una buddy-movie navideña, un protagonista con problemas mentales y el nacimiento de una heroína adolescente musulmana de Nueva Jersey. Nada que ver entre si. Esto es algo que yo como espectador agradezco muchísimo, incluso si algunas de estas series no han acabado de convencerme por un motivo u otro. De hecho, que Hulka se plantee como una comedia de abogados plantea otra idea novedosa que puede dar mucho juego, sobre todo si añadimos a Matt Murdock en la ecuación.

Sin embargo, entendiendo que el objetivo de Disney+ es conseguir suscriptores y que se queden porque les interesan los contenidos que se ofrecen, el estreno encadenado de series del MCU está generando la sensación de «estreno del mes» que roba toda sensación de EVENTO que hasta ahora tenían los contenidos de Marvel en el mundo cinematográfico. ¿Puede provocar que Marvel de alguna manera pueda morir de éxito? Claramente NO a corto plazo, sobre todo si hablamos de las películas. Pero en la televisión el MCU empieza a ser como la Marvel de los 80 y 90 en los que la ampliación de la línea editorial provocaba que el lector tuviera que seleccionar qué comics comprar al ser imposible hacerse con todos.

Tengo ganas de ver a Hulka, pero tras el fiasco de Ms. Marvel y el elemento cutrillo de Caballero Luna (a pesar del genial Oscar Isaac) tengo claro que las series de Marvel ya no son de visionado obligado ni todas piensan en mi como público objetivo. Veré lo que me interese y lo que no vea no me va a suponer ningún problema como no lo era no comprar los comics de Dark Hawk en su día. No creo que vea ni el primer episodio de Iron Heart dado que Riri Williams es un personaje que no me interesa nada en absoluto. Si voy a darle una oportunidad a Echo o a Agatha, pero en función de lo que nos ofrezcan en el primer episodio veré la serie completa o las dejaré correr. Vistos además los análisis de la audiencia que sitúan a Ms. Marvel como la serie del MCU con peor audiencia hasta la fecha, diría que esta sensación de «serie del mes» en meses en los que otras series de otras cadenas resultan más interesantes es compartida por los espectadores en su conjunto.

El estreno en 45 días también es algo que puede afectar a las películas, porque si algo no te acaba de convencer sabes que la podrás ver «gratis» en nada de tiempo en casa. Por ejemplo, ahora mismo la cosa pinta mal en lo referido a las posibilidades de que vea en el cine Captain America: New World Order. Al desastre del guionista Marcus Spellman en F&WS hay que sumar el fichaje del muy mediocre Julius Onah, director de la infumable The Cloverfield Paradox (2018, estrenada en Netflix). Y me gustan mucho Sam Wilson y Bucky Barnes, pero pagar por ver algo que no tengo claro que me vaya a entretener es algo que no pienso hacer.

Volviendo al principio, los anuncios de Kevin Feige en la SDCC han conseguido emocionar a fans del MCU de todo el mundo, y eso es la mejor señal para tener claro que Marvel Studios tiene por delante unos años apasionantes. Soy de los del vaso medio lleno, doy gracias por poder vivir como fan lo que tenemos actualmente, y deseo que podamos seguir disfrutándolo durante muchos años. Pero junto a eso, haría bien el estudio en escuchar las críticas razonadas que indican que NO todo vale en sus series, y que si siguen haciendo productos cuestionables, las series de Marvel en Disney+ pueden acabar convirtiéndose en la versión de Marvel del The CW, y me fastidiaría si algo que puede ser tan chulo pierda el impulso que tuvo al comienzo.

Entiendo que se puede ser fan de los comics de Marvel y de las películas de Marvel Studios y criticar lo que no me guste, aceptando que es imposible que todo sea de sobresaliente. No me gusta ser un espectador zombie sin criterio propio que consuma todo lo que lleve una marca en el envoltorio independientemente de la sensación buena o mala que transmita. Dado que me gusta poner mi cartera donde pongo mis opiniones, ha llegado un momento en que perderme uno de los productos de Marvel no me supone ningún trauma. Algo que ya descubrí hace unos años con Star Wars. Y de hecho, es bueno que los consumidores apoyemos solo lo que nos gusta, no algo que lleva un sello.

En todo caso, no quiero terminar el artículo con una sensación negativa, ya que como digo estamos en un momento increíble para ser fan de Marvel, y con que me acertaran ¿el 75% ? de los contenidos que estrenen, ya sería una persona super feliz.

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Magic order vol. 2 de Mark Millar y Stuart Immonen (Image Comics)

Mark Millar vuelve a juntarse con un dibujante de excepción para publicar el segundo volumen de The Magic Order, su comic en la que mezcla el mundo de la magia tipo Harry Potter con el género de mafiosos. Y el resultado final sube muchos enteros gracias al dibujo del mega-estrella Stuart Immonen.

PUNTUACIÓN: 7/10

Vivimos en un mundo en el que nunca hemos visto un monstruo, y The Magic Order es la razón por la que dormimos seguros en nuestras camas. La magia se une a la mafia, cuando cinco familias de magos -que han jurado proteger nuestro mundo durante generaciones- deben luchar contra un enemigo que los está eliminando uno a uno. Durante el día, viven entre nosotros como nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo, pero por la noche, son los hechiceros, magos y magas que nos protegen de las fuerzas de la oscuridad… a menos que la oscuridad los atrape primero.

¡Una guerra territorial mágica como nunca se ha visto antes! El capítulo londinense de la Orden Mágica ha entrado en escena, y estos duros gánsteres al estilo de Guy Ritchie tienen un problema con los Brujos de Europa del Este que se trasladan a su territorio. ¿Podrá la nueva líder Cordelia Moonstone mantener la paz?

La esperada secuela del exitoso primer volumen de MARK MILLAR y OLIVIER COIPEL. Este nuevo arco está dibujado por el inigualable STUART IMMONEN (Empress, Star Wars, Los Nuevos Vengadores) y es tan enorme y cautivador como el primer volumen.

Este segundo volumen recopila la serie THE MAGIC ORDER 2 #1-6 USA editado por Image Comics.

El Mark Millar más formulaico de los últimos años regresa al mundo de estas familias de magos que mantienen a los seres oscuros alejados del mundo de los humanos. Si el primer volumen me pareció muy chulo gracias a Olivier Coipel, en este Stuart Immonen aplica su virtuosismo para una historia que resulta correcta y a la que el dibujante añade el salto de calidad. Sobre la vieja pregunta de si ¿puede un comic con mal dibujo ser calificado de «bueno»? Millar lo tiene claro y se asegura que sus comics principales al menos en lo gráfico sean irreprochables. De esta forma, aunque su historia no vaya a pasar a los anales de la historia por su originalidad, sabe que con el buen dibujo de Immonen el comic se disfruta el doble.

A Stuart Immonem le acompañan los colorista Sunny Sho en los dos primeros números, y David Curiel en el resto de la serie, y debo reconocer que no he encontrado un salto apreciable entre ambos. Aunque Immonen está muy bien, en este caso diría que ha abordado el encargo (que al final es un work-for-hire igual que los de Marvel o DC) como lo que es, un trabajo alimenticio muy bien pagado. Y aunque todo está bien, no he encontrado la brillantez artística de otros trabajos en los que jugaba con la narrativa, la distribución de viñetas y los puntos de vista de cámara. En todo caso, estamos hablando de un notable alto en lugar de un sobresaliente, dado que Immonen sigue siendo mejor que el 99% de artistas de la industria mainstream.

Pero quizá el problema de The Magic Order es que a pesar de todo Millar no ha sabido quitarle la sensación de obra derivativa del universo Harry Potter, al que ha añadido la combinación con el género de gangsters, para una historia que entraría en el sub-género de la «guerra de bandas» por el control del mundo mágico. Como en todo comic de Millar, hay algunos giros curiosos en la trama que conectan perfectamente todos los elementos, y varios momentos punkies, por ejemplo el arranque del comic en Rumanía, pero globalmente al comic le falta un plus de originalidad o frescura. Lo cual no tengo claro si es problema de este comic en concreto o del hecho que al haberle leído tantas historias de Millar, te ves venir todos los giros como si los anunciara con fuegos artificiales.

Los comics de Millar son creados a partir del «high-concept» y otro elemento que le noto es que pecan de unos personajes super arquetípicos, empezando por la protagonista a la que vemos en la primera viñeta borracha y desnuda tras haber disfrutado de una noche de juerga con un desconocido. Todos tienen que ser tan molones super-cool y a la vez malotes y peligrosos, que acaban siendo personajes sin personalidad con los que es imposible empatizar.

Con todo, The Magic Order es un comic creado con oficio que sería el equivalente de un buen blockbuster veraniego que tiene claro que su objetivo es entretener, cosa que consigue de principio a fin. Así que en ese sentido, el objetivo de Millar e Immonen está más que conseguido.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Magic Order vol. 2 está bien sobre todo por el dibujo de Immonem, pero no acaba de ser genial por un mundo mágico que no acaba de sacarse la sensación de ser derivativo de tantas y tantas cosas. Con todo, sólo por el dibujo merece la pena leerlo. ¡Qué listo eres, Millar!!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros