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Crítica de Warrior temporada 1 (HBO)

Tras el final de Banshee, su creador Jonathan Trooper ha vuelto a dar en la diana con Warrior, serie de acción y drama histórico de Miramax estrenada en España por HBO, inspirada en una historia de Bruce Lee ambientada en el San Francisco de finales del siglo XIX, que muestra la lucha de poder en Chinatown y el racismo sufrido por la comunidad china que buscaba un futuro mejor en los Estados Unidos y se encontraron con odio y explotación.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ambientada durante las Guerras Tong a fines de la década de 1870 en San Francisco, California, la serie sigue a Ah Sahm (Andrew Koji), un prodigio de las artes marciales que emigra a San Francisco desde China en busca de su hermana (Dianne Doan), para acabar vendido a una de las bandas (Tong) más poderosas de Chinatown.

Jonathan Trooper ha creado esta serie en colaboración con Justin Lin (Fast & Furious, Star Trek – Más allá),produciéndola junto a Danielle Woodrow y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, del que adaptan una historia sobre un chino maestro de artes marciales que llega a los EE.UU. a finales del siglo XIX. La serie ha sido desarrollada por Miramax, canal con el que Trooper ya colaboró en la genial Banshee.

La primera temporada de Warrior me ha gustado mucho y apunta a que puede convertirse en uno de los referentes televisivos para la acción. Warrior comparte con Banshee varios elementos estilísticos claros, como son el mostrar en todos los episodios excelentes escenas de acción y a bellas mujeres ligeras de ropa. El sexo es habitual en esta serie, y de hecho el burdel dirigido por Ah Toy (Olivia Cheng) es uno de los espacios habituales de la serie.

Aunque las escenas de acción y el uso de artes marciales es bestial a lo largo de los excelentes diez episodios de esta primera temporada, la serie sobresale por el retrato nada complaciente del racismo que sufrió la comunidad china en los EE.UU., y como los británicos se aprovecharon de ellos para construir el país mientras les trataban como menos que animales.

Además del racismo hacia los chinos, Warrior muestra la difícil realidad de la época, en la que unos poderosos se aprovechaban de la gente normal, algo no limitado a la comunidad china. El racismo hacia los irlandeses y de estos a los chinos, se refleja perfectamente también en esta serie. Y al menos su odio hacia los chinos tiene explicación al ver que unos extranjeros les quitaban su trabajo, aunque la realidad es que no eran los chinos, sino los empresarios sin escrúpulos, a los que deberían culpar.

En este sentido, los policías Bill O´Hara (Kieran Bew) y el notavo Richard Lee (Tom Weston-Jones) ejemplifican lo mejor y lo peor de esta sociedad. O´Hara, un policía racista borracho y jugador, y Lee, un sureño que huye de un pasado oscuro mientras intenta hacer lo correcto, nos muestran un mundo de grises en los que no todo es blanco o negro e incluso la gente mala puede hacer una buena acción, y viceversa.

Me ha gustado encontrarme en Warrior a Hoon Lee, uno de los protagonistas de Banshee, interpretando a Wang Chao, una especie de «conseguidor» que trabaja para todos los bandos, incluida la policía. Y de hecho, los homenajes no terminan ahí, ya que el bar donde se reúnen los irlandeses se llama Banshee.

Pero sin duda el gran descubrimiento en Warrior es el bestial Joe Taslim (Jaka en The Raid), que interpreta a Li Yong, un asesino de los Long Zii y en secreto el amante de Mai Ling, hermana de Ah Sahm. Taslim va a ser sin duda el gran rival del protagonista, y he hecho realizan uno de los grandes combates de esta primera temporada. Otro rostro inesperado que nos ha recuperado Warrior es el de Dustin Nguyen (21 Jump Street), como Zing, el nuevo líder del tong Fung Hai aliado de Mai Ling.

Warrior sabe equilibrar la diversión de una serie de artes marciales con el drama del racismo y las conspiraciones empresariales, y al menos a mi me ha transmitido que todo el reparto, los stunts y el equipo de producción se esfuerzan al máximo para hacer de Warrior una serie especial, al mismo tiempo que se lo han pasado genial rodando esta serie. Claro exponente de esto es el 5º episodio «The blood and the s**t», que es un homenaje a los clásicos westerns de diligencias y pueblos perdidos a los que llega un salvador solitario.

Warrior me ha encantado, es honesta y tiene claro el tipo de serie que es y como ofrecer un notable entretenimiento para todos los fans del cine de acción y artes marciales. No se me ocurre nada negativo que contar de esta serie, y me alegra que vaya a tener una segunda temporada.

Comparto el trailer de la excelente primera temporada:

Warrior me ha ofrecido un perfecto entretenimiento, y estoy deseando que la continúen para volver a engancharme. En el actual panorama televisivo sobrecargado de estrenos interesantes, creo que este es el mejor halago posible.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Critica de The Night Comes For Us, de Netflix

The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.

PUNTUACIÓN 7/10

Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.

La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.

La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
Comparto el brutal trailer de la película:
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
PUNTUACIÓN 7/10

 

Iron Fist de Netflix – Cuando correcto no es suficiente

Tras la decepción provocada por Luke Cage, serie de Netflix estrenada el año pasado que no pude terminar de ver de lo mala que era, habían dudas sobre qué esperar de Iron Fist, la última serie inspirada en los héroes urbanos de los comics Marvel antes de la serie / evento The Defenders, que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist. ¿Será un fail como Luke Cage o nos sorprenderá positivamente? Lo cierto es que las críticas han sido mayoritariamente negativas, lo que hace que la cosa no pinte bien, pero a pesar de todo empecé a verla con una mentalidad abierta y dispuesto como siempre a intentar pasar un buen rato.

El argumento de Iron Fist gira en torno al retorno de Danny Rand (Finn Jones) a Nueva York tras haber sido dado por muerto hace 15 años tras sufrir un accidente de avión en el Himalaya con su familia. El padre de Danny, Wendell Rand, fundó Rand Industries junto a su amigo Harold Meachum (David Wenham), que también falleció hace años a causa de un cancer. La empresa está ahora dirigida por los hijos de Harold, Ward (Tom Pelphrey) y Joy (Jessica Stroup), que inicialmente no creerán a Danny y pensarán que están siendo objeto de un intento de estafa a costa de su amigo muerto. Obligado a vivir como un mendigo, Danny solo recibirá un poco de compasión por parte de Colleen Wing (Jessica Henwick), una profesora de artes marciales cuyo dojo sufre problemas económicos.

Además, Danny no solo ha vuelto a Nueva York para reconectar con su vida anterior, sino que durante estos años se ha convertido en el Puño de Hierro (Iron Fist), un maestro en las artes marciales que es el defensor de la ciudad mística de K´un-Lun frente a la amenaza de La Mano, que está muy presente en Nueva York, como pudimos ver en la segunda temporada de Daredevil.

Iron Fist cuenta como showrunner a Scott Buck, veterano escritor y productor de series como A dos metros bajo tierra o Roma, y que también dirigió las peores temporadas de Dexter. No estamos por tanto con un director de garantías, aunque quería pensar que Jeph Loeb, la cabeza visible de Marvel Television, podría mantener la serie fiel a los tebeos.

El personaje de Iron Fist fue creado en los años 70 por Roy Thomas y Gil Kane, dos míticos autores de Marvel Comics, debido a la enorme popularidad de las películas de Kung-Fu y buscando repetir el éxito de Shang-Chi, personaje creado por Steve Englehart y Jim Starlin. Además de sumarse a la moda de las artes marciales, el personaje representaba el eterno outsider que no encaja en ningún sitio. Danny sufrió en K´un-Lun el rechazo y el racismo por parte de unos monjes que no le consideraban digno de aprender artes marciales. E incluso tras convertirse en Iron Fist, seguirá visto como un extranjero. Y al volver al mundo occidental, sus conocimientos y modo de vida oriental también le situarán al margen de la sociedad tradicional.

Tras varios años compartiendo serie junto a Luke Cage, con etapas tan recordadas como la de Chris Claremont y John Byrne, el personaje cayó en el olvido comiquero hasta que en 2006 Ed Brubaker, Matt fraction y David Aja firmaron una de las mejores etapas del personaje, resaltando el papel místico del personaje y su conexión con el mundo de K´un-Lun.

Esta serie de Televisión producida por Marvel y Netflix estuvo rodeada de una tramposa polémica durante la producción y rodaje que sinceramente creo que la ha perjudicado bastante, independientemente de la calidad de esta propuesta. Y es que un ruidoso (aunque confío que reducido) número de personas exigieron inicialmente que el protagonista debería ser un actor asiático, y criticaron duramente el casting de Finn Jones (Juego de Tronos) como Danny Rand. Opino que la polémica es tramposa porque el personaje de los comics es un blanco rubio de ojos azules, y el casting de Marvel solo buscaba ofrecer la máxima fidelidad con el personaje de unos comics que estas voces críticas claramente no han leído ni les importa lo más mínimo. Solo buscaban forzar un mal entendido concepto de corrección política y variedad étnica en una serie donde no correspondía. Y es que esas mismas voces que demandan ese cambio de raza no entienden que con su propuesta solo perpetúan el cliché de que los asiáticos sólo sirven como actores de películas de artes marciales.

A pesar de mi comentario anterior, siendo sincero hay que partir de la base que Iron Fist no es una serie demasiado buena y tiene numerosos defectos. Pero creo que globalmente ha sido lo suficientemente entretenida como para haber visto los 13 episodios de esta primera temporada, lo que ya es más de lo que hice con Luke Cage.

Si empiezo por el lado positivo, creo que Finn Jones clava a Danny Rand y sabe trasmitir todo su carisma, que es en parte lo que salva la serie. Danny es una persona perdida que no encaja en ningún sitio y que su misión es demasiado increíble que puede hacer que sea tomado por loco. A pesar lo lo cual, no dudará en hacer lo correcto en todo momento, ya sea en un combate o en el complicado mundo empresarial.

La serie también acierta en centrar la trama en un núcleo reducido de personajes: Danny, Colleen Wing, y los hermanos Ward y Joy Meachum. Colleen es quizá la más floja de los cuatro porque no llegas a creerte que esta menuda actriz pueda patear traseros como lo hace en la serie, y su giro de personaje es un WTF increible. Pero Tom Pelphrey (Ward ) y Jessica Stroup (Joy) realizan unas convincentes actuaciones como hermanos ejecutivos de una gran empresa, el primero atormentado por la enorme sombra de su padre (genialmente interpretado por David Wenham) y la segunda enfrentada a la dicotomía de ser la fría ejecutiva que la empresa necesita y a la vez intenta ser una buena persona. El problema, de nuevo, es un guión que les hace hacer una cosa y casi la contraria en el mismo episodio.

Me gustó y me sorprendió también que Iron Fist huya de la narración mediante flashbacks de la infancia de Danny en K´un-Lun, un recurso narrativo que Arrow ha utilizado hasta la extenuación. La acción transcurre casi por completo en Nueva York en la actualidad, aunque Danny nos cuenta durante los 13 episodios numerosos detalles de su vida anterior. Y aunque no es el tipo de historia que esperaba a priori, si consiguió que me interesara. Además, pasan un montón de cosas en esta temporada que consiguen que no sintiera como en Jessica Jones y Luke Cage que habían episodios enteros de relleno sin interés para la trama principal. En este aspecto, la serie acierta donde Jones y Cage fracasaron estrepitosamente.

La serie además conecta con las otras series del Universo con varios cameos entre los que destaca el de Claire Temple (Rosario Dawson), que nos recuerda que en pocos meses veremos la unión de los cuatro héroes urbanos en Los Defensores.

Y prácticamente aquí termina lo bueno que puedo decir de esta serie.

Y es que Iron Fist tiene unas notables carencias y locuras  que voy a comentaros a continuación y que hacen que la serie no sea lo buena que me hubiera gustado.

El principal defecto de Iron Fist son sus mediocres escenas de acción con una horrenda realización, que suponen una enorme decepción. Tras Daredevil, con sus excelentes y brutales coreografías, Iron Fist tenía que aspirar a superar lo visto, y claramente la serie dirigida por Scott Buck naufraga en este aspecto. Leí que Finn Jones solo entrenó artes marciales de forma intensiva tres semanas antes del inicio del rodaje, debido al apretado planning de rodaje televisivo, lo que claramente no es tiempo suficiente para adquirir la fluidez requerida para el papel. No se si para maquillar las carencias de los protagonistas o directamente por una mala dirección y montaje, nunca vemos una buena escena de acción que no se vea lastrada por demasiados cortes. Además, Iron Fist dice ser el guerrero definitivo, pero en la realidad cualquier esbirro del tres al cuarto consigue golpearle, lo que demuestra una evidente contradicción entre lo que nos cuentan y lo que nos muestran. Iron Fist debería ser intocable por su fluidez y habilidad, y es algo que nunca llegamos a ver.

Por otro lado, antes comentaba como positivo que pasan muchas cosas durante la serie que evita que te aburras. Lástima que haya unos saltos de lógica brutales que hacen que piense que los escritores piensan que todo vale para que la trama avance. Además de algunos giros que son completas locuras. Algunos personajes cambian de opinión sin suficiente justificación y cometen errores de principiante que lastran nuestra empatía hacia ellos, o los guionistas les colocan en situaciones lamentables.

Las numerosas ridiculeces y locuras de varios giros del guión sitúan a Iron Fist al mismo nivel que otros productos de entretenimiento de perfil bajo como Arrow o Flash, cuando Daredevil miraba de tu a tu a las mejores series de la parrilla televisiva «seria». Y eso para Netflix  no es suficiente. Si Daredevil marcó el standard televisivo para producciones de superhéroes para la pequeña pantalla, sus series son las primeras que deberían intentar mantener el nivel y este Iron Fist no lo consigue, como tampoco lo consiguió Luke Cage.

Además, me sorprendió que la trama se centrara en Nueva York y evitaran claramente mostrar K´un-Lun, cuando es una parte tan importante en la historia de Danny Rand / Iron Fist. Esto mirado por el lado positivo significa que los escritores consiguen hacen interesante a Danny Rand sin mostrar esa parte esencial de su vida. Y abre la posibilidad de una impresionante segunda temporada, que de momento no está confirmada, inspirada en la historia de Brubaker / Fraction que mostró las Ciudades Celestiales y el gran torneo de las artes marciales.

Pero si lo miramos con el vaso medio vacío, se nota que esta elección viene marcada de inicio por restricciones presupuestarias que marcaron el tipo de historia que se podía contar. Y hace que recuerde cuando escuchaba los comentarios de la sobresaliente The Shield creada por Shawn Ryan, en la que comentaban como el motivo del éxito de la serie es que siempre ofrecían la mejor historia posible sin guardarse nada en la recámara. De esta forma, si se les ocurría una historia brutal para el final de temporada, se las apañaban siempre para introducir y adelantar ese argumento a la mitad, lo que les obligaba a esforzarse en todo momento y evitaba que se acomodaran. En este aspecto, sí creo que Iron Fist ha jugado demasiado sobre seguro y se ha quedado en tierra de nadie, no consiguiendo contar la mejor historia posible con el personaje.

La realización es además demasiado televisiva y en lugar de potenciar la historia, la baja el nivel al de cualquier serie del montón, le quita todo elemento que convirtió a Daredevil en especial. Me queda la duda de si el ser la última serie antes de The Defenders, que empezó a rodarse justo a continuación de Iron Fist, haya podido hacer que Marvel Televisión se acomodara pensando que la serie verdaderamente importante a la que asignar la mayoría de recursos era esta última en detrimento de Iron Fist. No hay casi nada destacable en la producción, solo detalles inconexos entre episodios que muestran lo que podría haber sido y no fue.

En resumen, una serie que mejora a Luke Cage, algo que no era tan difícil para empezar, pero que no pasa de un aprobado muy justito que no es suficiente y deja poso de decepción. Comparto a continuación el trailer de la serie, que ha resultado ser mucho mejor que el producto final.

Iron Fist es entretenida pero montonera. Muestra cierta mejora si la compramos con Luke Cage pero no lo suficiente, y deja a las claras que la magia de Netflix se ha desvanecido. ¿Podrán Los Defensores recuperar el prestigio perdido por el canal online? En unos meses saldremos de dudas.

PUNTUACIÓN: 5/10

The Raid 2 – La película de acción más bestia del año

Esta semana, por cortesía del tito Amazon.com y del Bluray multizona de mi hermano (Gracias bro!!) pude disfrutar de una película que no podrá verse en cines en España pero que sin duda es una de las mejores y más brutales películas de acción que sin duda veré este año:

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Película Indonesia obra del director Gareth Evans, que además de dirigirla, escribió el guión y realizó labores de editor. La película es secuela de The Raid, película de culto para todos aficionados al cine de artes marciales que nos dejó flipados hace 2 años, y que debes verla obligatoriamente antes que esta secuela (hazlo, merece la pena, ya verás).

Si pensabas que los Tailandeses o de Hong Kong estaban grillados, no has visto nada aún… Aún me duele solo de pensar en algunas de las brutales peleas de esta película!!

Unas coreografías de artes marciales brutales repletas de roturas y luxaciones, que te hacen desear apartar la mirada, pero al mismo tiempo, te obliga a seguir viéndolo hasta el final… si tienes estómago para aguantar los 150 minutos de dolor extremo y muertes de todo tipo, a cual más bestia!

El argumento de la primera The Raid era muy simple, una redada de la policía en un edificio controlado por un mafioso local sale horriblemente mal, y los policías supervivientes deben luchar contra todos para poder escapar. Argumento clásico aderezado con algún giro interesante y acción increíble.

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En la continuación, Rama, el policía novato protagonista, debe infiltrarse en una de las 2 bandas que controlan la ciudad y a los mandos policiales al ser esa la única manera de acabar con la corrupción que domina la ciudad. Pero su viaje no va a ser para nada fácil, ni su supervivencia asegurada.

En The Raid 2 se aprecia claramente un mayor presupuesto (aunque sin llegar ni de lejos a un presupuesto de película americana de estudio) lo que les ha permitido rodar en multitud de localizaciones por la ciudad, incluso con una persecución de coches! Además de en una prisión, donde vemos la primera y genial escena acción de la película que marca el ingenio y la tensión que veremos durante toda la cinta.

Además, Evans demuestra ser un gran director de acción, que tiene muy claro como construir la tensión dramática antes de cada pelea, que presenta a los personajes, para que cuando llegue su caída te importen, y que genera coreografías novedosas y salvajes con elementos como bates de beisbol o martillos.

Y además, en esta película tiene mucha más profundidad de guión, al desarrollar las complejas relaciones entre las bandas mafiosas, los policías corruptos, y la psicología de los personajes principales (siempre al estilo oriental, eso sí). Eso permite una mayor profundidad que se agradece para este tipo de films.

Por si acaso no te he convencido aún, te paso los trailers de las 2 películas. IMPRESCINDIBLES!!!

The Raid 2


The Raid

Si te gusta este género y no tienes problemas de corazón, debes verla sin duda, no verás nada mejor este año seguro!!

John Carpenter (IV): Diversión en Chinatown

Esta semana acabo mi serie de artículos sobre la colaboración de John Carpenter y Kurt Russell, hablando de su tercer largometraje: Golpe en la pequeña China.  La película más divertida y positiva de la filmografía del director, es una joya para los aficionados al género de aventuras, con un toque fantástico que unía las películas de artes marciales con las de acción y efectos especiales.

Para entender uno de los motivos de mi especial predilección por esta obra, hay que entenderla en el contexto en que se realizó la película. Estamos en la mitad de los 80, y el Heroe de Acción se impone en las carteleras. Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone o Chuck Norris se encuentran en la cima de su popularidad, estrenando en esas fechas Terminator (1984) y  Comando (1985), Rambo (1985) y  Cobra (1986) o Desaparecido en Combate (1984) y Delta Force (1986), respectivamente. Tipos duros, seguros de si mismos, son los mejores en lo que hacen, y lo que hacen implica matar a todo el que se mueva… sin el menor atisbo de sentido del humor o ironía. La filosofía del Reaganismo en acción!!

Además, Harrison Ford encarnó por segunda vez a Indiana Jones en Indiana Jones y el Templo Maldito  en 1984 con gran éxito, por lo que, en principio, el público seguía demandando obras de temática aventurera… ¿o no?

Golpe en la pequeña china (1986)

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“-Como dice Jack Burton…

-Quién?

-Jack Burton…. Yo!”

Con esta película el director pudo cumplir otro de sus sueños, como era realizar una película de aventuras inspirada en el género de las artes marciales que tuvieron su apogeo en la década de los 70. La película fue una comedia, con toques de folklore chino ambientada en el Chinatown de San Francisco. El título español perdía gran parte de punch del original “Big trouble in little China” que ya dejaba intuir el planteamiento humorístico con el que el director se aproximó a esta obra.

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Jack Burton (Russell) es un camionero bocazas que llega a San Francisco justo a tiempo para acompañar a su amigo Wang Chi (Dennis Dun) al aeropuesto, ya que tiene que recoger  a su prometida Miao Yin (Suzee Pai), que llega desde China. Al llegar al barrio chino, la banda de Los Señores de la Muerte secuestran a Miao Yin, lo que provoca una persecución que lleva a Jack y a Wang al mundo secreto que existe en el subsuelo de San Francisco. Allí descubren que Lo Pan (James Hong) un poderoso mago de épocas antiguas quiere casarse con Miao Yin, para así acabar con una antigua maldición que pesa sobre él y le impide recobrar su forma física mortal.

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Miao Yin tiene ojos verdes, un rasgo muy poco común en un chino, y es la cualidad necesaria para romper la maldición. Lo Pan cuenta con la ayuda de los “Tres Tormentas”, Trueno, Lluvia y Relámpago, unos seres superpoderosos, así como el de las bandas criminales de Chinatown.

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Con la ayuda de Egg Shen (Victor Wong) un mago blanco que se opone a Lo Pan y Gracie Law (Kim Cattrall), una abogada de ojos verdes que trabaja en el barrio, preparan el rescate de Miao Yin, lo que provoca una explosión de humor, grandes coreografías de artes marciales con unos geniales efectos especiales con algún toque freak, y en resumen, una de las películas “palomiteras” más disfrutables de ésta década.

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Kurt Russel no quería participar inicialmente en esta película, hasta que entendió que podía dar un enfoque diferente, que no sería un heroe de acción tradicional. Para él, Jack Burton era un pringado que se cree Indiana Jones, pero se ve envuelto en situaciones para los que no está preparado y que claramente le sobrepasan. En su actuación ironiza y se rie en muchas ocasiones de la figura del “Heroe Invencible” que dominaban la cartelera de la época. Jack es gracioso y sobrado, tiene mucho menos sex appeal de lo que él se cree, falla, incluso se desmaya en un momento del rescate, no despertándose hasta que la acción prácticamente ha concluido… Como el propio actor indicó, es como si el compañero de un superhéroe pensara que él es protagonista de la acción, cuando todo el peso lo lleva el otro, en este caso el personaje de Wang.

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Además, interesante es también su profesión, camionero, un trabajo que desde el inicio le coloca como persona del montón, no como otras profesiones de «prestigio» como policía, soldado o arqueólogo… que se veían habitualmente en las películas de género de acción.

Todo ello contado desde un punto de vista irónico y gracioso, y que tuvimos que esperar 2 años más para volver a ver, al estrenarse Jungla de Cristal (Die Hard – 1988), que  inauguró un nuevo tipo de película de acción, más irónica, y con un protagonista falible, que se equivoca a menudo… Personajes y géneros que en parte son deudoras de ésta obra.

Actualmente, estamos muy acostumbrados a la mezcla de acción y efectos especiales, sobre todo desde Matrix (1999) o Tigre y Dragón (2000). Pero en los 80, las películas eran «monotemáticas», por decirlo de alguna forma. Las artes marciales aún estaban de moda, pero sobre todo en obras de bajos presupuestos, muy lineales y previsibles… En 1986, nadie había realizado una unión de estos géneros a este nivel: aventuras, comedia, artes marciales y cuento de terror chino… Y tardamos un década en volverlo a ver en películas de gran presupuesto.

Lamentablemente, quizá por esta mezcla de géneros o por el toque de comedia, la película no encajó con el gran público, y solo recaudó 12 millones a partir de un presupuesto de 25. Ésto, unido a los numerosos problemas en la producción y rodaje de la película provocaron una gran desilusión en Carpenter, que decidió nunca más trabajar con un gran estudio de Hollywood, en este caso la 20th Century Fox. Y es que Carpenter está muy orgulloso de esta película, de la que no cambiaría ni una coma, pero culpa al estudio de muchos de los problemas a los que se enfrentaron.

BigTroubleInLittleChina

Y es que la Fox solo encargó está película a Carpenter por su fama de director rápido y que podía trabajar con presupuestos ajustados, ya que querían competir con la comedia del por entonces super-estrella Eddie Murphy, el “Chico de Oro”, que se estrenó ese mismo año, y que tenía una temática similar, al tratar aspectos de la cultura Tibetana. Pero claro, “Golpe…” tenía que estrenarse antes, lo que provocó una pre-producción veloz y un rodaje de infarto en 15 semanas, además de un estreno en competencia directa con la que fué uno de los títulos más importantes de ese año “Aliens”, de James Cameron, lo que claramente perjudicó su carrera comercial.

En lo que respecta a la producción de la película, el guión original estaba ambientado a finales de siglo XIX, y fue totalmente reescrito por W.D. Richter, amigo de Carpenter, para situarlo en la época actual. Sin embargo un conflicto de la 20th con los guionistas originales, resultó en que el trabajo de Richter no fuera reconocido en el film, provocando un gran enfado al director.

Además, Carpenter tampoco quedó satisfecho ni con el presupuesto con el que contaba (25 millones) ni con los efectos especiales realizados por la empresa Boss Film Studios, que solo tuvieron 2 millones para trabajar, motivo por el que varias escenas de acción del guión original tuvieron que ser eliminadas, no llegando siquiera a rodarse.

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Pese a todo lo anterior, esta obra es altamente disfrutable por si misma incluso en la actualidad. Sin embargo, estos problemas en la producción motivaron que Carpenter abandonara Hollywood, lo que supuso un cambio importante para toda su obra posterior, al verse a partir de ese momento limitado a presupuestos más modestos de serie “B”, y a tener que buscar su propia autofinanciación.

En mi próximo artículo, comentaré la segunda película de la Trilogía del Apocalipsis,»El Señor de las Tinieblas« (1987), en la que Carpenter vuelve a ponerse serio ante la llegada del Anti-Cristo…

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