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JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un sueño hecho realidad

Tras muchos años de espera, 2003 fue un gran año para los fans de los comics de superhéroes, al publicarse el maravilloso JLA – Vengadores de Kurt Busiek y George Pérez, un comic que destila el amor por el género y por estos personajes que se han convertido en la nueva mitología del siglo XX y XXI. Hoy aprovecho para compartir mis impresiones sobre esta histórica miniserie y los problemas que se vivieron hasta que finalmente el comic vió la luz.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE.

La historia de los cruces de personajes de Marvel y DC tiene una larga tradición inaugurada por el icónico Superman – Amazing Spiderman de 1976 realizado por Gerry Conway, Ross Andru y Dick Giordano. El enorme éxito de ventas de este especial y su gran acogida entre los fans propició nuevos cruces como el Batman – Hulk de 1981 realizado por Len Wein, Jose Luis García López y Dick Giordano, y el que para mi es el mejor cruce jamás realizado, el maravilloso X-Men – The New Teen Titans de 1982 firmado por Chris Claremont, Walter Simonson y Terry Austin.

En esa época, la publicación de estos especiales eran considerados un acontecimiento comiquero, y desde el comienzo ambas editoriales empezaron a trabajar en el que se pensaba que sería el cruce definitivo que juntaría a los dos grupos más importantes de ambos mundos: La Liga de la Justicia y los Vengadores. Desde el comienzo, George Pérez fue el dibujante asignado para esta historia que tuvo a Gerry Conway y a Roy Thomas como guionistas. Lamentablemente, la llegada de Jim Shooter al puesto de editor en jefe de Marvel Comics canceló en 1983 este número especial a pesar de que Pérez ya había dibujado completamente 21 páginas, dejándonos a los fans con la miel en los labios.

Resulta interesante comprobar que si este JLA – Vengadores llegó finalmente a publicarse 20 años después en parte fue debido al crack que el sector sufrió en la década de los 90. Tras unos años 80 super exitosos en ventas y en calidad, el sector del comics en los años 90 implosionó llevándose por delante editoriales, autores y tiendas de comics. Los motivos que llevaron a esta situación fueron múltiples, empezando por el aumento exponencial de los comics publicados por todas las editoriales, no solo las clásicas Marvel y DC sino de otras muchas creadas durante esos años. A ello se sumó el auge de los comics “para coleccionistas” con múltiples portadas que fomentaban la compra de múltiples copias bajo la errónea creencia que su valor crecería con el tiempo. Además, el auge de los autores de Image que llegaron a ser considerados auténticas “Rock-Stars” provocó el aumento de comics con su nombre en portada de dudosa calidad, en un momento en que parecía que lo importante era poner comics en las librerías sin importar su calidad.

Cuando los coleccionista abandonaron el medio al darse cuenta que se habían impreso tantos ejemplares de estos comics «de coleccionistas», que ninguno de esos comics superventas iba a tener nunca un valor importante, nada que ver con los valores que alcanzaron los super escasos Action Comics 1 o Detective Comics 27,  y los lectores se hartaron de la baja calidad de los comics que se estaban publicando, el crash fue inevitable. Esto dejó una industria herida de muerte, hasta el punto que en 1996 solo quedaban 4000 librerías especializadas abiertas en todos los Estados Unidos. Ese mismo año, Marvel firmó su declaración de bancarrota (suspensión de pagos) al no poder hacer frente a los pagos tras unos años en los que había comprado una distribuidora para hacerle la competencia al Previews, además de una compañía de cromos, intentando abarcar más de lo que podía en el peor momento.

Fruto de esta crisis, las editoriales se centraron en publicar los mejores comics posibles que apelaran a un público amplio para poder sobrevivir. Y una de las opciones más evidentes fue la realización de nuevos especiales cruzando personajes de DC y Marvel. En este sentido, merece la pena indicar que fue Marvel la que volvió a subirse al corra, ya que DC no dejó de publicar cruces con otras editoriales y durante los años previos disfrutamos de los míticos Batman vs Predator (1991), Batman / Juez Dredd (1991) o Batman / Grendel (1993).

Esta nueva etapa de entendimiento entre Marvel y DC fue inaugurada en 1994 con los dos especiales Batman – Punisher, publicados uno por editorial. Tras esto, en 1996 la super popular miniserie Marvel vs DC de Ron Marz, Peter David, Dan Jurgens y Claudio Castellini lanzó a su vez 12 especiales ”Amalgam” en el que fusionaban personajes de ambos universos creando comics divertidísimos como Spiderboy o Super Soldier. El éxito de estos comics provocó una segunda tanda de comics Amalgam en 1997, y mostró que había un clima de mayor entendimiento entre ambas editoriales, que invitaba a la esperanza. La posibilidad de que un JLA – Vengadores pudiera acabar sucediendo fue un sueño recurrente durante años, hasta que por fin fue confirmado en 2002.

No había duda que el comic tenía que dibujarlo George Pérez, el artista original y uno de los mejores dibujantes de comics de superhéroes de toda la historia, especializado en comics grupales con decenas de personajes en cada viñeta. Aunque en ese momento Pérez estaba trabajando en exclusiva para la editorial CrossGen, se había guardado una cláusula en su contrato que le permitiría dibujar este comic en caso de que llegara a suceder, lo que muestra que para Pérez, este JLA Vengadores era una espina en su carrera profesional que necesitaba eliminar. Para guionizar esta historia se eligió a Kurt Busiek, guionista en ese momento de la serie de Vengadores. Mark Waid, que en años previos había sido el guionista de Justice League y colaboró con Busiek en un primer borrador de historia, no pudo participar en esta miniserie por estar también trabajando en exclusiva para CrossGen (y no tener ninguna cláusula al respecto como Pérez).

La miniserie, que finalmente tuvo una extensión de cuatro números, fue publicada entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, consiguiendo un gran éxito de crítica y público. Los cuatro números obtuvieron unas ventas de 191.000, 162.300, 147.900 y 143.500 ejemplares respectivamente, y su recopilación en edición Harcover de coleccionista incluyendo los lápices de Pérez de la primera miniserie de los años 80, fue también un éxito de ventas y una compra obligada para los aficionados de ambas editoriales.

Dicho todo esto, merece la pena indicar que debido a las crecientes diferencias existentes entre ambas editoriales, este comic de JLA – Vengadores fue el último crossover publicado por Marvel y DC hasta la fecha. Quien sabe si la situación de emergencia que estamos viviendo por culpa de la extensión del COVID-19 no provocará una nueva tanta de estos especiales para intentar revitalizar la industria en los próximos años. El mundo de comic ya se sabe que es cíclico y acaba repitiendo esquemas, por lo que no me supondría ninguna sorpresa.

Por separado, son los mayores héroes del mundo; nobles campeones entregados a la defensa del bien. Juntos, son La Liga de la Justicia de América… ¡Y no se rinden ante ningún enemigo ni mal!
Y llegó un día como jamás se vio, en el que los héroes más poderosos de La Tierra se unieron contra una amenaza común. Éste fue el día en que nacieron Los Vengadores… ¡para combatir a aquellos enemigos a los que ningún héroe en solitario podría hacer frente!

Durante los más de cuarenta años de existencia de la JLA y Los Vengadores, miles de acontecimientos y personajes se han ido añadiendo a la leyenda de ambos grupos. Kurt Busiek y George Pérez los han incorporado en esta obra con habilidad absoluta, tanta, que no hace falta conocerlos para disfrutar del cómic.

Entrando en materia en lo referido al comic en si, el guión de Busiek muestra un conocimiento enciclopédico de ambos universos y consigue que cada personaje transmita la personalidad perfecta que los fans esperamos.

El uso de Krona, el científico de Oa  cuya sed de conocimiento sobre el origen del Universo provocó en el Universo DC la creación del Multiverso e incluso la aparición del Monitor y el Anti-Monitor, por lo que es perfecto para ofrecer el nivel de amenaza cósmica que requiere una miniserie de este calibre, contando además  con la presencia de Metrón de los Nuevos Dioses (DC) y de Grandmaster de los Elders del Universo Marvel.

Los cuatro números están planteados de forma modélica. En el primero la amenaza al multiverso llega simultáneamente a ambos universos y ambos grupos, la Liga de la Justicia y los Vengadores descubrirá la existencia del otro universo, que presentan importantes diferencias.

El conflicto entre ambos grupos es inevitable y se desarrolla durante todo el segundo número, en el que deberán buscar además 12 objetos super poderosos en ambos mundos, en una carrera contra el reloj preparada por Grandmaster y Metrón que además puede provocar que el universo del equipo perdedor desaparezca. Esto en si mismo es un desarrollo muy habitual visto mil y una veces en centos de comics. Lo original viene de la mano de Batman y el Capitán América, que deciden colaborar en lugar entre ellos al tener claro que hay una amenaza en la sombra aún mayor.

En el tercer número guarda similitudes con el Universo Amalgam, al ver cómo los dos universos parece que se están solapando y la JLA y Vengadores comparten unas aventuras que nadie recuerda haber vivido realmente, lo que nos prepara para el clímax final en el cuarto número en el que todos los héroes de todas las épocas deberán unirse en la batalla definitiva por el destino del Multiverso.

Obviamente, ambos Universos siguen aquí, así que no es sorpresa decir que los buenos al final vencen. Lo novedoso es comprobar que esta aventura está en continuidad para ambos grupos, no es un What if?  De hecho, la Justice League continuó una de las tramas abiertas al final de esta miniserie en su propia colección, y los Vengadores recuerdan está aventura con héroes de otro Universo.

Como digo, lo destacable del guión de Busiek no es el argumento, que discurre por muchos lugares comunes del género, sino por el perfecto uso de muchísimos personajes de forma acorde a su personalidad, consiguiendo que héroes de diferentes épocas como los Flash (Barry Allen y Wally West) o Green Lantern (Hal Jordan y Kyle Rayner) tengan su momento de gloria ayudando a derrotar a Krona.

Además de crear unas personalidades perfectas, Busiek acierta a la hora de mostrar las diferencias entre las Tierras de cada Universo, y como estas diferencias sirven de gasolina que precipita los primeros desencuentros entre la JLA y los Vengadores. Es genial ver las pullas entre Mercurio y Flash, o Green Arrow y Ojo de Halcón, por no hablar de las diferencias más filosóficas entre Superman y el Capitán América, aunque sabemos que al final todos tendrán que aprender a dejar de lado sus diferencias para derrotar a una amenaza común.

Kurt Busiek tenía además otra importante función que jugar con su guión, que era darle herramientas a George Pérez para que pudiera lucirse, dándole aquello en lo que Pérez es mejor. Y madre mía de mi vida, estos cuatro volúmenes de Pérez con colores de Tom Smith son una auténtica barbaridad.

Empezando por lo más alucinante, los personajes de Pérez están vivos y son únicos, su facciones son diferentes de las de los demás y transmiten sus personalidades únicas: Mercurio con su cara delgada y sus aires de superioridad, Kyle Rayner como un joven en medio de dioses que sigue aprendiendo su oficio, Ojo de Halcón con su chulería innata, Wonder Woman con su aire regio en todo momento o Thor con facciones redondeadas y cuerpo enorme escandinavo. Y por encima de todos, Batman, Superman, Capitán América e Iron Man, ejemplificando las virtudes de ambos universos.

Las páginas de Pérez están sobrecargadas de un montón de viñetas porque hay muchos personajes y situaciones que mostrar y las 48 páginas de cada número parece que se quedan cortas. Por ello es normal encontrarse con un montón de páginas con nueve o más viñetas, algo totalmente imposible encontrar en los comics actuales. Sobre grandes viñetas de acción tenemos otras más pequeñas mostrando la reacción de cada personaje sobre lo que está sucediendo, o una gran escena de acción se desdobla en situaciones particulares para ver el enfrentamiento entre dos o más héroes. Sin embargo, a pesar de la compleja composición de algunas páginas, la narrativa es perfecta y en ningún momento sientes que algo no se entiende bien, ya que todo se muestra de forma clara y nítida.

Además, esta multitud de viñetas no provocan que el ritmo de la historia decaiga gracias a la inclusión de alucinantes splash-pages que muestran a nuestros héroes favoritos en toda su gloria, mostrando otro de los puntos fuertes de Pérez, sin duda el mejor dibujante de la historia para este tipo de historias. Gracias a la habilidad narrativa de Pérez y Busiek, las sorpresas están bien distribuidas durante la narración y los numerosos combates entre personajes a menudo están resueltos en unas pocas viñetas repletas de personalidad.

Durante toda la miniserie pero quizá especialmente en el último número con los preparativos y la pelea final hay viñetas increíbles que me hipnotizan e hicieron que pudiera estar horas y horas disfrutando de los detalles con que Pérez adorna cada situación, así como recordar a todos los héroes y villanos de distintas épocas que aparecen.

Este es otro elemento para mí muy destacable, y es que a pesar de la gran cantidad de personajes, en ningún momento te pierdes y Busiek y Pérez consiguen que todo lo que pasa se entienda sin problemas incluso aunque no seas un lector veterano que conoce a todos y cada uno de los personajes. Obviamente, los lectores veteranos seguro que disfrutamos más este cómic, pero las páginas son tan buenas que cualquier amente del género de superhéroes quedará atrapado por ellas.

Dicho esto, reconozco que este cómic es lo que es, y tiene claro a qué tipo de lector se dirige, que no es precisamente un lector novato. En todo caso, no creo que esto sea un demérito, dado que el cómic tiene claro el tipo de entretenimiento que quiere ofrecer y triunfa en todo lo que propone. Con permiso de X-Men  / New Teen Titans de Claremont y Simonson, este el el mejor crossover grupal inter-editorial de la historia, un cómic genial para releer de tanto en tanto que te deja siempre con la sonrisa en la cara gracias a su extraordinario apartado artístico.

PUNTUACIÓN: INSUPERABLE

 

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El Inmortal Iron Fist de Ed Brubaker, Matt Fraction y David Aja

Ed Brubaker y Matt Fraction redefinieron a Puño de Hierro (Iron Fist) junto al dibujante David Aja durante un estupenda etapa de tan sólo 16 episodios que he vuelto a leer aprovechando el confinamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

El inigualable equipo formado por Ed Brubaker y Matt Fraction se une al genial dibujante español David Aja para redefinir y al mismo tiempo mantenerse fieles a uno de los más fascinantes personajes de la Casa de las Ideas. Bucea con nosotros en los orígenes del mito de Puño de Hierro y descubre aquello que nunca antes había sido revelado. Danny Rand salta desde las páginas de Daredevil a su propia serie, el cómic estadounidense que ha fascinado ya a miles de lectores en todo el mundo. ¡Descubre ahora por qué!

The Inmortal Iron Fist fue publicado en Estados entre diciembre de 2006 y agosto de 2008 en 16 números regulares más dos números especiales. En España, Panini publicó esta etapa en tres volúmenes en formato Marvel Graphic Novels en tapa dura: La última historia de Puño de Hierro (Números 1 al 6 de la serie regular más unas páginas del especial Choosing sides), Las siete ciudades celestiales parte uno (números 7-10 más el Annual 1) y Las siete ciudades celestiales parte dos (números 11-16 más el especial Orson Randall and the Green Mist of Death).

Desde 2004, Ed Brubaker se había convertido en un escritor estrella de Marvel gracias a su increíble trabajo en Capitán América, cuya etapa es una de las más celebradas de los últimos años, además de haber escrito comics geniales como Gotham Central para DC. En constraste, Matt Fraction era un recién llegado a Marvel en 2006 y había conseguido cierta notoriedad con su serie de creación propia Casanova, junto a los artistas Gabriel Bá y Fábio Moon.

Otro recién llegado a Marvel era el dibujante español David Aja, que tras algunos sueltos en varias series como Daredevil, en la que coincidió con Ed Brubaker. Iron Fist significó su primer encargo largo en Marvel y le catapultó a la fama, además de servirle para conocer a Matt Fraction, con el que colaboró años más tarde en la celebrada Hawkeye entre 2012 y 2015.

Lo mejor de Inmortal Iron Fist es que jugando con la historia del personaje de forma respetuosa, Brubaker y Fraction crearon toda una nueva mitología para Danny Rand, el Puño de Hierro que fue entrenado en el Kung-fu en la ciudad perdida de K´un-Lun en el Himalaya.

A partir de su amor por las historias pulp, las historias de kung-fu y el cine asiático, Brubaker y Fraction nos contaron que hubieron 66 puños de hierro antes que Danny, además de la existencias de seis ciudades celestiales además de K´un-Lun que se reúnen cada siglo para realizar un Torneo de Artes Marciales para conocer al mejor luchador de estas ciudades. Además, conoceremos la historia secreta de Wendell Rand, el padre de Danny, y su maestro, el anterior Puño de Hierro Orson Wendell, al que se creía muerto.

El dibujo de David Aja es espectacular, repleto de momentos icónicos que ya forman parte de las imágenes más celebradas del personaje. Su narrativa y su composición de página es siempre perfecta, no gastando una línea de más si hay una forma mejor y más simple para contar la historia, creando viñetas simples en momentos más calmados pero dándolo todo en algunas splash-pages alucinantes. Unido con el colorista Matt Hollingsworth, consigue trasmitir atmósferas opresivas y momentos de verdadero peligro para Danny Rand. Las páginas que dibuja Aja son espectaculares y maravillosas.

Lamentablemente, Aja nunca pudo mantener el ritmo mensual de publicación y dibujaba aproximadamente 16 páginas por número. Afortunadamente, este hecho ya era conocido por todos desde el comienzo y Brubaker y Fraction encontraron una solución satisfactoria, al usar estas cinco o seis páginas de cada número para contar las historias perdidas de los anteriores poseedores del Puño de Hierro primero, y la historia secreta de Orson Wendell posteriormente.

En el primer volumen Travel Foreman junto Derek Fridolfs realizaron 21 páginas junto a mitos del mundo del comic como John Severin (3 páginas), John Severin (2 páginas) y Sal Buscema y Tom Palmer (otras 2 páginas).

El segundo volumen empezó con un número completo para contar una de estas historias perdidas «La Reina Pirata de la bahía de Pinghai» realizado por Foreman y varios autores que sirvió para dar un respiro a Aja, publicado en el número 7 USA. En este volumen el foco de estas paginas «secundarias» cambió para contar la historia del padre de Danny, Wendell Rand y su gran rival Davos. Esta historia continuó durante el volumen tres hasta el número 14 en que terminó el arco de las siete ciudades celestiales y fue realizada mayoritariamente por el también dibujante español Kano, que también firma unas páginas geniales centradas en la narrativa, y que acabó dibujando 24 páginas en la serie. Además, el Annual 1 de la serie publicado en este segundo volumen estuvo dibujado por los maravillosos Dan Brereton y Howard Chaykin.

El problema llegó con el tercer volumen español, en el que Aja dibuja menos de un tercio del total de páginas. No se si no pudo aguantar el ritmo mensual, que Marvel le asignó algo más importante, pero es una verdadera pena, porque Tonzi Zonjic, el artista elegido para sustituirle, no estuvo a la altura del nivel previo, quedándose en un trabajo solo correcto, funcional y poco más. De este forma, el climax de Las siete ciudades celestiales que cerraba toda la etapa de Brubaker y Fraction artísticamente no estuvo a la altura.

El gran valor de la historia de Brubaker y Fraction fue la creación de la nueva mitología y de personajes estupendos como Wendell Orson. Esto les permitió contar historias en diferentes periodos temporales que ofrecieron un nuevo punto de vista al mundo de Puño de Hierro, además de crear un nuevo tablero de juego para crear decenas de nuevas historias durante muchos años una vez Brubaker y Fraction abandonaran la serie.

Sin embargo, leída de un tirón esta etapa, en muchos momentos parece que Danny es un secundario en su propia serie, debido al gran cantidad de personajes y situaciones que tienen que ser presentados en cada número. De hecho, en gran parte de estos números Danny está buscando los diarios de Wendell y estudia sus aventuras, es decir, vive las aventuras de otros.

Lo cierto es que el truco viene ya desde el título del comic «El inmortal Iron Fist». No se refiere a que Danny sea inmortal, sino a que el título de Iron Fist es inmortal y aunque el portador muera, otro luchador pasara a portar su legado. Esto hace que si no tienes esto en cuenta, los fans de Danny Rand pueden sentirse algo decepcionados, algo que no es mi caso.

En este sentido, merece la pena comentar que el único número totalmente dibujado por David Aja y centrado al 100% en Danny es el último número de la etapa, el 16 USA, que cerraba la etapa y dejaba todo limpio para la siguiente etapa. Un número que nos recuerda que no hay malos personajes, sino malos autores que no saben qué hacer con ellos. Y Fraction y Aja, los autores de este comic (Brubaker abandonó la serie en el número 14), son de los buenos.

Está claro que El Inmortal Iron Fist en nuestra memoria de fans será siempre el «Iron Fist de Brubaker, Fraction y Aja», pero al final, sumando todas las páginas de esta etapa incluyendo los dos especiales, Aja dibujó 207 páginas de un total de 443, es decir, menos de la mitad, distribuidos en 110 páginas de un total de 138 en el primer volumen, 47 de 124 en el segundo volumen y 50 de 181 en el tercero.

Si este comic hubiera podido tener más margen de publicación, cosa que sí tuvo Hawkeye, estariamos hablando de un comic histórico como el comic de «Hawkguy». Lamentablemente, debido al cambio de dibujantes, para mi esta etapa queda en notable, algo que sabe un poco mal teniendo en cuenta lo fuerte que empezó.

Estoy leyendo lo escrito y veo que me está quedando una crítica muy negativa de un comic que realmente me gusta mucho y me parece genial. La historia de Brubaker y Fraction bebe de muchas fuentes y todas ellas son interesantes y aportan elementos que sumados crean un gran cómic que sirve de introducción a una parcela del Universo Marvel hasta ahora había sido infrautilizado.

Brubaker pronto abandonó Marvel para dedicarse a sus propios proyectos junto a Sean Phillips en el sello Image, convirtiéndose en uno de nombres más reconocibles del panorama americano. Fraction y Aja se centraron en creaciones como Hawkeye que apelaban a sus sensibilidades. Y es una pena que Marvel no supiera sacar partido a estos conceptos y acabará cancelando la serie pocos meses después, dejando descansar al personaje en el limbo de los justos.

En todo caso, estos tres estupendos volúmenes siempre permanecerán en nuestra memoria y nos acompañarán cuando queramos leer algo diferente al típico cómic de superhéroes.

PUNTUACIÓN 8/10

 

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Imposibles X-Force de Rick Remender, Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini y Phil Noto

Hoy quiero recordar Imposibles X-Force de Rick Remender para Marvel Comics, una de las etapas más celebradas de la franquicia mutante de los últimos años, en la que colaboró con artistas como Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini o Phil Noto.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la actualidad, los lectores estamos muy flipados con el cambio de paradigma que Jonathan Hickman está llevando a cabo en la franquicia mutante de Marvel Comics, a partir de su maravilloso reinicio realizado en Dinastía de X / Potencias de X. Pero resulta super interesante ver que justo hace 10 años, en 2010, los X-Men también tuvieron un retorno a la grandeza a partir del “Advenimiento”, evento en el que los X-Men descubrieron a la primera mutante nacida desde el “NO More Mutants” perpetrado por Brian Michael Bendis en Dinatía de M.

A partir de este exitoso evento, los mutantes encadenaron unos años buenísimos, y uno de los máximos exponentes son estos Imposibles X-Force de Rick Remender. Remender durante muchos años ha sido uno de mis escritores favoritos con comics espectaculares como Fear Agent junto a Jerome Opeña y Tony Moore. Pero en 2010 aún era un escritor que tenía mucho que demostrar en Marvel, tras haber escrito una de las etapas más polémicas de Punisher, “Frankencastle”, en la que junto a Tony Moore convirtió a Castle a un cazador de monstruos no-muerto. Etapa muy divertida, todo hay que decirlo, pero que se alejaba mucho del canon clásico del personaje.

Un primer hecho destacable es Remender siempre planteó Frankencastle y estos Imposibles X-Force como series con arcos con un principio y un final definido, entendiendo que obviamente su paso por estas colecciones era temporal y tras él otros autores tendrían que seguir jugando son estos personajes. Esta idea de crear una historia cerrada a modo de temporada es ahora cada vez más habitual, pero en 2010 era una rareza.

Contando el prólogo, la etapa de Remender en Imposibles X-Force fueron 37 números publicados entre noviembre de 2010 y febrero de 2013. Durante estos 28 meses la serie fue publicada a ritmo quincenal en varios momentos, lo habitual en la Marvel de la época. Por ponerlo en contexto, frente a las 52 series de DC Comics lanzadas a partir del reinicio de los Nuevos 52 de septiembre de 2011, Marvel optó por reducir su número de series regulares en una inciativa conocida como Marvel Now!, concentrando su oferta editorial en lo mejor de lo mejor, publicando la mayoría a ritmo de 18 comics al año. Esta decisión vista en perspectiva se ha demostrado como correcta, ya que Marvel arrasó a DC en las cifras de ventas y lo que es mejor, se crearon en esos años etapas estupendas de muchos personajes.

Lamentablemente, este planteamiento de Marvel consiguió buenísimas ventas pero a su vez impidió que la serie pudiera tener una consistencia artística, con continuos cambios de dibujantes. Dentro de lo malo, la buena planificación editorial consiguió que al menos cada arco estuviera realizado por un único artista, como luego veremos. Sin embargo, vista la serie en su conjunto, vemos que de los 37 números, Jerome Opeña dibujó 9 comics todos en la primera mitad, mientras que Phil Noto dibujó 8 de la segunda, siendo el artista que cerró la serie. Y entre ambos, tenemos a un Esad Ribic que además de muchas portadas dibujó 3 números, al igual que Billy Tan o Mark Brooks, mientras que Greg Tocchini dibujó 4, la totalidad del cuarto arco “Otromundo”.

Esto a la larga es una pena ya que aunque la historia de Remender es compacta y cuenta con un principio impactante y un final satisfactorio, hay que reconocer que Phil Noto es un dibujante solo correcto a años luz de la calidad artística de Jerome Opeña (o de Esad Ribic), lo que hace que una historia sobresaliente acabe siendo un comic notable por esta irregularidad.

Remender reunió en X-Force a un grupo heterogéneo de personajes como Lobezno, Masacre, Ángel / Arcángel, y los inesperados all-stars de esta serie, Mariposa Mental (Betsy Braddock) y Fantomex (Jean-Phillipe), el Arma XIII creado por Grant Morrison. A estos cinco personajes se les unieron durante el transcurso del comic Deathlok y Rondador Nocturno, generando un interesante rotación.

Remender utilizó estos X-Force para plantear una interesante reflexión sobre las consecuencias de la violencia y en qué medida estos personajes pueden ser considerados “héroes” si actúan igual que sus enemigos, teniendo en cuenta que en el Universo Marvel, matar siempre está mal. Además, la disyuntiva de si nuestro destino está marcado de antemano o si podemos aprender, mejorar y evolucionar es otro de los temas importantes del comic.

A continuación, voy a comentar sin spoilers posible de los 5 tomos con los que Panini publicó esta serie en España, que os invito que descubráis si aún no habéis leído este comic:

Volumen 1: La Solución Apocalipsis

¡El triunfal regreso de X-Force! Después de “Advenimiento”, todo ha cambiado. Lobezno ha prometido a Cíclope que su grupo de operaciones encubiertas ha dejado de existir. Pero Logan mintió. Ahora que los mutantes vuelven a mirar al futuro con esperanza, X-Force es más necesario que nunca. Apocalipsis renace de sus cenizas para convertir esta Edad Heroica en un reino de pesadilla. Para acabar con él, Logan decide reunir a un nuevo equipo, formado por Arcángel, Fantomex, Masacre y Mariposa Mental. Su misión: acabar con Apocalipsis con todos los medios a su alcance.

Este primer volumen es espectacular. Excepto por el prólogo dibujado por Leonardo Manco, los cuatro números de este arco fueron dibujados por Jerome Opeña con color de Dean White, y fueron algunos de los comics mejor dibujados y con más carisma de Marvel en años. Opeña estaba on-fire, con una narrativa espectacular con composiciones y planos de cámara super imaginativos que siempre mostraba la acción de la forma más dinámica y espectacular posible.

A partir de un elemento un tanto trillado, el renacimiento de Apocalipsis y sus cuatro jinetes, Remender crea un elemento novedoso al hacer que sea un niño que aún no ha cometido ningún delito, enfrentándose el equipo a la vieja disyuntiva de “si pudieras viajar en el tiempo, ¿matarías a Hitler siendo niño para evitar el holocausto?”

Además, en aquella época no me gustaba nada Masacre (reconozco que hasta este año no leí la excelente etapa de Gerry Duggan, por ejemplo), pero Remender hace que sea soportable y durante toda la etapa conseguirá crear momentos excelentes con él. Además, la relación sentimental de Ángel y Mariposa Mental / Betsy en la que ella le está ayudando a evitar que caiga en el lado oscuro de Arcángel se siente muy real y te preocupas por ellos inmediatamente. La gran sorpresa es Fantomex, que aunque en la superficie es un chulito prepotente, intuyes que oculta mucho más en el interior, algo que Remender irá desarrollando durante en los siguientes arcos.

Quizá el único pero es que durante este arco Remender hace que Fantomex salve demasiadas veces la situación con su poder mutante de crear en la mente de sus enemigos espejismos que permiten que los héroes escapen. Esta habilidad crea páginas espectaculares, pero al utilizarlo tanto en el mismo arco queda un poco tramposo. En todo caso, este arco fue increíble y su impactante y polémico final creó unas repercusiones que afectarán profundamente a todos los protagonistas.

Volumen 2: Nación Deathlok

El segundo tomo de la serie mutante más sorprendente del año. De entre todos los futuros posibles que le esperan a la humanidad, sólo existe algo en común a todos ellos: ¡El ascenso de los Deathloks! Su nacimiento se asienta en nuestro presente, pero luego crece, como un virus temporal, extendiéndose a lo largo de todas las líneas posibles para cambiar el destino de la humanidad. ¿Podrá X-Force evitar lo inevitable? ¿Y de qué manera los acontecimientos se conjuraran para dar lugar a una nueva «Era de Apocalipsis»?

Este arco empezó con el número 5.1 (una de estas iniciativas raras de Marvel planteadas para crear buenos “jumping-points” para nuevos lectores) dibujado por el excelente Rafael Alburquerque en la que los X-Force se enfrentarán a Dama Mortal y sus Cosechadores- Este comic servía para resaltar la naturaleza proactiva del grupo que intenta detener a los malos antes de que ataquen a inocentes. Como número unitario me parece modélico, además de tener un dibujo que quita el hipo.

El arco Nación Deathlok se desarrolló en los números 5 a 7 americanos y fueron dibujados por el también genial Esad Ribic, con tintas de John Lucas y color de Matthew Wilson. La historia ofrece otro punto de vista a las clásicas historias de “Días de Futuro Pasado” en la que son los Deathloks y no los Centinelas los que se han hecho con el control del futuro, y no dejarán que nada impida que eso llegue a producirse.

El tomo en España incluía además los números 8 a 10 dibujados por Billy Tan con colores de Dean White, que fue el colorista oficial para toda la serie. Estos números muestras una de las repercusiones que el arco anterior ha provocado, Ángel está revertiendo en su personalidad oscura de Arcángel, mientras que Betsy Braddock tendrá que enfrentarse al telépata Amal Farouk que la esclavizó en el pasado. En resumen, los guiones de Remender siguen estando super bien construidos planteando situaciones que son consecuencia de las decisiones que tomaron los héroes, aunque tenemos una primera mitad con un dibujo increíble y una segunda meramente funcional.

Volumen 3: La Saga de Ángel Oscuro

¡La aventura mutante más sorprendente que se ha publicado en años! Sólo Rick Remender podría escribir «La saga del Ángel Oscuro». Apocalipsis ha muerto. Su heredero es El Arcángel, quien ha seguido adelante con los planes de su predecesor, reuniendo un gran ejército con todos los seguidores de En Sabah Nur. La única esperanza que le queda a X-Force de salvar a su amigo Warren de la siniestra entidad que se ha apoderado de su alma se encuentra en otro mundo: una dimensión alternativa en la que Apocalipsis se alzó supremo. Sí, ha llegado el momento de viajar a… ¡La Era de Apocalipsis!

Si algo caracteriza los guiones de Remender es que no se guarda nada, son todo lo espectaculares que pueden ser y más, con acción a raudales, continuidad bien entendida y momentos realmente emocionantes. Sinceramente, no se puede hacer mejor dentro del género superheroico. Esta saga de Ángel Oscuro se desarrolló en los números 11 a 18 americanos, y estuvo dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte estaba ambientada en la Era de Apocalipsis (números 11 a 13) dibujada por Mark Brooks, con ayuda de Scott Eaton en el 13, tintas de Andrew Currie y color de Dean White, mientras que la segunda ya en el presente (números 14 a 18) tuvo de nuevo a Jerome Opeña como dibujante.

El arco estuvo super bien dibujado y el guión de Remender pone el foco en la ¿imposible? relación de Warren y Betsy ante el genocidio que plantea Arcángel contra la raza humana. Hay una tensión creciente, un villano imposible de derrotar y su super emocionante final me dejó tocado porque Remender había construido de maravilla la relación de la pareja.

Volumen 4: Otromundo

¡¡Llega el cuarto volumen de la serie mutante de culto, en el que Rick Remender recupera algunos viejos personajes olvidados dentro del rico cosmos de La Patrulla-X! Apenas acaban de volver de una traumática aventura cuando el grupo de operaciones encubiertas liderado por Lobezno debe introducirse de lleno en un conflicto con Otromundo, el nexo de la realidad en el que ciencia y magia coexisten y del que nace el poder del Capitán Britania. Los mutantes tendrán que salvar ese lugar de la destrucción absoluta, porque si no lo hacen… Bueno, su compañero Fantomex pagará con su vida.

Este cuarto volumen se inició con el clásico número de “consecuencias”, el 19 USA, en las que se forma un nuevo status-quo en el grupo con varias bajas y alguna nueva incorporación. El número estuvo dibujado por Robbie Rodríguez, que realizó un buen trabajo.

Otromundo se desarrolló en los números 20 a 23 y estuvo dibujado por Greg Tocchini, que ha había trabajado con Remender en “The last days of american crime” y en la actualidad aún tiene pendiente de terminar LOW, ambas para Image. Tocchini tiene un dibujo complicado que puede no ser del agrado de mucha gente, pero en mi caso reconozco que una vez entré en el juego, me ofrece unas páginas chulísimas repletas de personalidad y carisma.

La historia de Otromundo vuelve a girar sobre las consecuencias de nuestros actos y lo que estamos dispuestos a hacer para salvar a nuestros seres queridos, y tiene a Fantomex y Betsy de grandes

protagonistas. Además, otro elemento es importante es quizá ver como mucha gente mantiene una superioridad moral dado que no han tenido que enfrentase a las decisiones difíciles que otros si tienen que tomar. Y, al final, alguien debe tomar las decisiones difíciles y asumir sus consecuencias. Estos elementos vuelven a ser los temas centrales de la etapa de Remender y volvemos una y otra vez sobre ellos, en el mejor sentido.

El volumen termina con el número 24, el primero dibujado por Phil Noto en la serie, en la que conocemos el precio que hubo que pagar en el arco de Otromundo y en el que Rondador Nocturo se cobrará su primera venganza.

Volumen 5: Ejecución Final

Llega el explosivo tomo con el que finaliza la aclamada etapa de Rick Remender como guionista de la serie. Los Imposibles X-Force hacen frente a un nuevo y peligroso grupo de villanos, pero también a la renacida Hermandad de Mutantes Diabólicos. ¿Podrá el equipo mantenerse unido mientras lucha por la supervivencia o las discrepancias internas conducirán a la muerte de sus integrantes? Mientras tanto, Génesis afronta la verdad sobre Apocalipsis y su destino. ¡Tres años de historias concluyen en este alucinante volumen!

Ejecución final fue el último arco y la saga más larga de toda la serie, desarrollándose entre los números 25 al 35 americanos, y fue en el que los cambios de dibujantes fueron más evidentes y afectaron a la calidad del comic. El número 25 fue otro fill.in dibujado por Mike McKone en el que el equipo parece más desmontado que nunca. Como suele suceder, es cuando los héroes se encuentran más débiles cuando aprovechan los malos para atacar, y el primer golpe lo vemos en los números 26 y 27, dubujados por Phil Noto. En otro giro imprevisto, X-Force viajan al futuro de Deathlok, donde descubrirán lo que sus acciones sin control ético podrían llegar a provocar. Estos dos números (28 y 29) están dibujados por Julian Totino Tedesco, que ofreció un respiro a Noto. El 30 es otro fill.in dibujado por Dave Williams en el que vemos lo que le está pasando mientras tanto a Génesis, la versión juvenil “buena” de apocalipsis.

A partir de ahí, Phil Noto ya dibuja de un tirón los cinco últimos números (31-35) que cerraron la historia. Como comenté antes, por un lado Remender agradece públicamente a Noto porque gracias a él el comic llegó a publicarse a tiempo como estaba previsto. Pero es una pena, porque a sus páginas le falta la intensidad dramática y se le nota muy limitado en cuento a composiciones o a la hora de crear planos potentes que impacten, todo es muy plano y casi hasta gris. Si estas páginas las hubiera dibujado Opeña, la cosa hubiera podido ser histórica, sobre todo teniendo en cuenta el final, que en lo relativo a dos personajes me pareció maravillosamente perfecto.

Como en tomos anteriores, Remender plantea muchas cosas que se suceden en la página con un ritmo increíble. Si algo NO es Remender, es un escritor aburrido, todo se presenta a una velocidad endiablada e incluso los números que yo calificaba ante como fill.ins (por el baile de dibujantes), narrativamente son fundamentales para construir la tensión o las motivaciones de los personajes.

Comentaba al principio que uno de los temas de X-Force eran las consecuencias de nuestros actos, pero al final, Remender no cae en soluciones fáciles ni clichés, mostrando los grises en los que se mueven estos personajes, que a veces es difícil de calificar de héroes. Aunque siguen intentando ser mejores, quizá eso al final es lo importante.

Viendo el éxito de Imposibles X-Force, Marvel “ascendió” a Rick Remender y le ofreció el puesto de escritor de la nueva serie estrella Imposibles Vengadores surgida tras Vengadores vs X-Men, evento que fue un super éxito de ventas aunque creativamente me parece uno de los más flojos de esos años. Además, escribió también el volumen 7 de Capitán América que se recordará sobre todo por convertir a Sam Wilson (El Halcón) en el portador del escudo.

Remender aguantó dos años hasta que decidió a finales de 2014 abandonar La Casa de las Ideas para desarrollar sus propios conceptos de creación propia en Image, gracias a lo cual han surgido comics estupendos como Black Science, Deadly Class, Tokyo Ghost, Low o Seven to Eternity.

Como conclusión, aunque fue una pena que este último arco tenga el peor dibujo de toda la serie, no malo pero sí únicamente funcional, creo que globalmente esta etapa es un notable alto que consigue dejar al lector con buen sabor de boca, y que marca el camino de lo que los autores deberían aspirar al hacerse cargo de una serie.

¡Qué buenos son los X-Force de Rick Remender!!

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Leyendo Marvel Omnibus Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 2

El segundo Omnibus de Conan el Bárbaro con la etapa original de Marvel Comics publicado por panini me ha ofrecido una saludable ración de clásicos del célebre personaje creado por Robert E. Howard.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El segundo tomo de la edición oficial de uno de los grandes clásicos de Marvel! Conan es ahora mercenario para el reino en guerra de Turán. El enemigo hablará de su legendaria habilidad en la batalla, si alguno de ellos vive para contarlo, pero la intriga del palacio puede resultar peligrosa. Después de todo, nunca es prudente acostarse con la mujer de un mago.

Este segundo volumen recopila los números Conan The Barbarian 27-51, Annual 1, Giant-Size Conan 1-4 y material de Savage Sword of Conan 1, 8 y 10 USA, publicados originalmente entre 1973 y 1976, y cuenta con autores míticos como Roy Thomas, John Buscema, Gil Kane, Rich Buckler y Neal Adams entre otros.

La compra el año pasado del primer Omnibus del Conan el Bárbaro me dió horas de disfrute con comics que hoy en día son clásicos absolutos. Fruto de este disfrute me animé a publicar dos largos artículos con mi lectura del volumen (aquí dejo los links primer y al segundo posts).

Entrando en materia, lo primero que merece la pena destacar es que el Conan the Barbarian número 27 que abre este volumen es el primer comic que John Buscema dibujó del personaje, aunque por motivos editoriales tuvo que dibujar también los números 25 y 26 con el final de la Guerra del Turam, que acabaron publicándose antes. Buscema, junto al entintador Ernie Chua, para mi fue el creador de la imagen definitiva de Conan, y en estas páginas vemos como comenzó la leyenda.

Para mi es una pasada disfrutar de unos comics publicados antes de que yo naciera (1973) que visualmente conservan toda la fuerza y que siguen plenamente vigentes. John Buscema era un maestro en narrativa y estos comics se pueden leer, entender y disfrutar sin problemas sin necesidad de leer los textos de Roy Thomas. Como amante del arte de Buscema, el precio de este Omnibus queda plenamente amortizado desde la primera lectura.

Sin embargo, debo reconocer que la lectura en si de este segundo volumen se me ha hecho algo durilla, los textos de Thomas sí han envejecido bastante (y no precisamente bien), mostrando un exceso de textos explicativos de apoyo y una prosa un poco trasnochada.

En el primer volumen resultaba una pasada leer un montón de historias que son historia viva del mundo del comic, además de disfrutar de la increíble evolución artística de Barry Windsord-Smith número a número. En este segundo volumen hay también algunos comics superchulos, que comentaré a continuación, y diría incluso que artísticamente Buscema es mucho más consistente, pero se ve claramente que los 25 números que incluyen este tomo repiten el mismo esquema una y otra vez: Conan llega a un lugar y solo o en compañía de otros tiene que enfrentarse a un monstruo y salvar a una doncella, para acabar abandonando dicha ubicación en busca de nuevas aventuras.

De hecho, comprobando la relación de portadas de los comics incluidos en este volumen, cuya imagen incluí antes, vemos también que existe una similitud evidente en todas ellas, al mostrar a Conan luchando con un monstruo mientras una bella doncella yace contemplando la escena.

En lo que si se ve una mayor ambición narrativa es a la hora de contar historias más largas que no sean comic autoconclusivos. La guerra del Tarim contada en los últimos números del primer Ómnibus fue la primera página historia larga de Conan, y en este segundo volumen tenemos más arcos que se alargan más de un sólo número.

Tras unos números iniciales en los que Conan va por libre, al final del número 29 veremos que obligado por las circunstancias, Conan volverá a alistarse en un ejército, en este caso el de Turam, y vivirá varias aventuras en el campo de batalla y en palacio hasta el número 38 en que lo abandona.

Dentro de estas aventuras, encontramos un número dibujado por Neal Adams, “La maldición de la Calavera dorada” publicado en abril de 1974, que dibuja a un Conan más estilizado en contraste comparado con el poderoso Conan de Buscema y que también me gusta mucho.

Uno de mis comics favoritos de este volumen es el nº41, “El jardín de la vida y la muerte” de agosto de 1941, una historia autonclusiva con similitudes con la mítica La invasión de los ultracuerpos, cuya conclusión consiguió trasmitirme mal rollo a pesar de los años desde su publicación.

Otro de los hechos destacados de este volumen es que podemos ver la compleja publicación de Conan durante estos años iniciales, que visto ahora fue una completa locura. Por ejemplo, en el primer número de la mítica revista La Espada Salvaje de Conan de agosto de 1974 asistimos a una nueva reunión de Conan con Red Sonja en la que vemos a la guerrera con su icónico y poco práctico bikini de cota de malla. Esta aventura en blanco y negro continúa en los Conan 43 y 44, publicados en color.

Esta fue una de las primeras aventuras con un continuará real en esta serie, dado que hasta ahora, incluso en las historias más largas, todos los comics de Conan mantenían la tradición de ofrecer una lectura completa autocontenida que pudiera leerse sin conocimiento previo y con sensación de conclusión, debido a que la distribución en esos años era bastante complicada.

Tras esta aventura con red Sonja, los números 46 al 51 sirven para hacer una adaptación libre de la novela “Kothar and the Conjurer´s Curse” de Gardner F. Fox, que serían los últimos números de Conan the Barbarian de este segundo Omnibus y llegarían hasta junio de 1975.

Sin embargo, este volumen tiene una última guinda, ya que publica además una de las obras de las que Thomas afirma estar más orgulloso, la adaptación de la novela de Robert E. Howard “La hora del dragón”, que es la única que publicó contando una aventura del Rey Conan, una vez se había alzado con el trono de Aquilonia.

Para dibujar esta historia, Roy Thomas consiguió convencer a Gil Kane para que la dibujara, de forma que volvía a colaborar con uno de los artistas con más solera de Marvel por el que Thomas mostraba una especial predilección, y a la vez no saturaba a Buscema con más trabajo del que ya tenía. Personalmente, nunca conecté con los lápices de Kane, se me hace difícil disfrutar sus comics, aunque le reconozco su importancia dentro de la historia de Marvel y del comic americano en general.

La publicación de esta adaptación fue también compleja y loquísima. Titulada “Conan El Conquistador”, esta historia empezó a publicarse en Giant-Size Conan, una nueva serie a color que Marvel publicaba de forma trimestral. Tras cuatro números publicados entre septiembre de 1974 y junio de 1975, la editorial decidió cancelar este título, trasladando la finalización de esta historia a La Espada Salvaje de Conan… ¡en blanco y negro! Lo dicho, una locura.

Y para empeorar las cosas, tras dibujar Kane la quinta parte en La Espada Salvaje de Conan 8 publicado en octubre de 1975, por motivos que Thomas no aclara, Kane decidió abandonar la historia, teniendo que ser el propio Buscema el que tuvo que dibujar las últimas 60 páginas, que fueron publicadas en el número 10 de La Espada Salvaje de Conan en febrero de 1976.

En total, la adaptación de La hora del dragón tuvo un total de 180 páginas, publicadas a lo largo de 18 meses, algo inusual para la Marvel de la época.

Como el primer volumen, este Omnibus está repleto de extras que hicieron que su lectura fuera un placer. Desde lápices originales de Buscema, imágenes publicitarias inéditas o ejemplos de guión, además de los interesantísimos textos de Thomas en los que nos cuenta el proceso creativo detrás de la creación de estos comics. Este volumen justifica sin duda su precio de portada.

Aunque en parte este segundo volumen de Conan El Bárbaro muestra elementos que no han envejecido demasiado bien, he disfrutado mucho la lectura de este tomo y tengo claro que compraré seguro el tercer volumen. Sobre todo teniendo en cuenta que marca el inicio de una de las sagas que más ganas tengo de leer, la saga de Belit, la reina pirata de la Costa Negra y uno de los principales amores del Cimmerio.

Pero esa… es otra historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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¡Saludos a todos!

Batman: The Long Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale

Cuando pensamos en historias icónicas de Batman, The Long Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale es sin duda una de las primeras que nos viene a la mente, y casi 25 años después de que empezara su publicación sigue manteniendo toda su fuerza y personalidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

En los albores de su cruzada contra el crimen, el Caballero Oscuro trata de descubrir la identidad de Holiday: misterioso homicida que, aprovechando fechas señaladas del calendario, está perpetrando una serie de asesinatos. Con las familias criminales de Gotham en pie de guerra, Batman tan solo contará con la ayuda de James Gordon y Harvey Dent para resolver este caso… Tras los especiales de Halloween recopilados en Batman: Caballero Maldito (próximamente en DC Black Label), Jeph Loeb (Batman: Silencio) y Tim Sale (Superman: Las cuatro estaciones) se embarcaron en un ambicioso proyecto, punto de inflexión de sus respectivas carreras: la aclamada serie limitada Batman: El largo Halloween, todo un clásico moderno.

Jeph Loeb y Tim Sale forman una de las parejas creativas más conocidas del mundo del comic, habiendo realizado comics icónicos como este The Long Halloween, su secuela Dark Victory o Superman: For all seasons. En Marvel han creado obras planteadas a partir de la paleta cromática como Daredevil: Yellow[, Spider-Man: Blue, Hulk: Gray y Captain America: White.

Jeph Loeb es escritor y productor de cine y televisión. En los años ochenta escribió los guiones de Commando de Arnold Schwarzenegger y Teen Wolf, otro éxito comercial con Michael J. Fox de protagonista. Mientras escribía un guión de una película de Flash que no llegó a salir, entró en contacto con la editora de DC Jenette Kahn, que le invitó a escribir algún comic. Este primer comic fue Challengers of the Unkwown en  1991, comic en el que conoció a Tim Sale.

Tim Sale es un artista americano nacido en Nueva York en 1956 cuya obra principal la ha realizado con Jeph Loeb. Fuera de esta colaboración destacaría un Grendel con Matt Wagner, su serie de creación propia Billi 99 o Superman Confidential junto a Darwyn Cooke. Su estilo se caractariza por una perfecto ojo para crear la imágenes más icónicas de los personajes con los que trabaja, así como el gran uso de las manchas y oscuridad, lo que le hace perfecto para dibujar comics de Batman.

Tras conocerse en Challengers of the Unkwown, el dúo Loeb + Sale realizó tres especiales de Halloween de Batman durante los años 1993, 94 y 95 que tuvieron un gran éxito de crítica y público. Tras esto, su editor Archie Goodwin, les preguntó qué querían hacer a continuación, y fruto de esa pregunta y de la sugerencia de Mark Waid a Loeb sobre que podía centrarse en la relación en Batman, el comisario Gordon y Harvey Dent antes de convertirse en Dos Caras, nació Batman: The Long Halloween, que fue publicado entre 1996 y 1997.

DC vendió Batman: The Long Halloween como «A Dark Knight Halloween Special in thirteen parts», es decir, un especial de Halloween contado en 13 partes que comenzaba y terminaba en esa festividad y que se iba a desarrollar a lo largo de todo un año haciendo coincidir cada número con una festividad: Halloween, Acción de Gracias, Navidad, Año Nuevo, San Valentín, el día de San Patricio, April Fool´s Day (el día de los inocentes que en Estados Unidos se celebra en abril), el día de la madre, el día del padre, el día de la independencia, la vacación Romana, el día del trabajo y finalizando en Halloween. Loeb consigue que cada uno de estos números aluda a la festividad en cuestión, lo que es un logro narrativo importante.

Jeph Loeb triunfa a muchos niveles con The Long Halloween. Por un lado, esta historia sirve de continuación del mítico Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzuchelli, mostrando la relación en Batman, el comisario Gordon y Harvey Dent antes de convertirse en Dos Caras mientras se unen para derribar a la familia mafiosa de Roman Falcone que domina la ciudad. Realmente, más que la historia de los asesinatos sobre la que ahora comentaré, esta relación y en concreto la figura de Harvey Dent son los grandes protagonistas sobre los que se asienta esta obra. De hecho, David Goyer reconoce que una de sus fuentes de inspiración para el guión de The Dark Knight vino de este comic.

El comic está además planteado como una novela de Agatha Christie, en la que cada mes el misterioso Holiday asesina a un miembro de la familia Falcone o de sus rivales, los Maroni, de forma que cada número ofrece una pieza de un puzzle complejo que no se resolverá hasta literalmente la última página del comic. Como comentaba al comienzo, Loeb estaba muy relacionado con la industria del cine de Hollywood, de hecho él vive en Los Angeles, y supo recoger y adaptar al mundo del comic la exitosa moda de los thrillers con final inesperado que inundaron la cartelera en los años 90 a partir probablemente de Instinto Básico (Paul Verhoeven, 1992). Aunque Batman en muchos sentidos siempre ha sido considerado el detective del Universo DC, nunca se había enfrentado a un desafío igual a este, ni recuerdo otro comic de temática «quién es el asesino» tan extenso como este.

Además de estos aspectos, el otro gran éxito de The Long Halloween es que esta aventura ambientada en los primeros años de carrera de Batman es una historia perfecta para posibles nuevos lectores que quieren introducirse en el mundo del comic y no saben por donde empezar. Digo esto porque este comic es también un perfecto escaparate de la galería de villanos de Batman, ya que Loeb plantea el guión de forma que en cada número aparezca un villano clásico, pudiendo ver en estas páginas a Catwoman, Solomon Grundy, Joker por partida doble, Poison Ivy también por partida doble, Acertijo, Espantapájaros, el Sombrerero Loco y finalmente, Dos Caras. Excepto Catwoman y Harvey Dent / Dos Caras que si tienen bastante protagonismo, el resto de villanos son simplemente presentados, no se les reviste de profundidad más allá de mostrar imágenes super icónicas gracias al excelente arte de Tim Sale con colores de Gregory Wright.

Sin duda alguna, si este The Long Halloween es recordado, además de por la historia de Loeb, es por el maravilloso y oscuro arte de Tim Sale. Sale consigue plasmar como nadie la oscuridad de Gotham y a la peligrosa galería de villanos de Batman como unos freaks psicópatas salidos de la peor pesadilla.

El arte de Sale está caracterizado por el gran uso de sombras y crean una atmósfera malsana y peligrosa perfecta para lo que tiene que ser Gotham City. En este sentido, su colaboración con el colorista Gregory Wright crea unas páginas increíbles en las que realizan un estupendo uso del color para enfatizar los elementos dramáticos. Por ejemplo, las páginas en las que actúa Holiday están realizadas en blanco y negro, para enfatizar el elemento «noir» de la historia, lo cual me pareció una elección super chula.

Debo decir que Sale no es el mejor narrador del medio y a sus páginas a veces les falta algo de fluidez, pero sus viñetas y splash-pages son increíbles y ha creado algunos de los momentos más icónicos de estos personajes, además de crear a un Dos Caras con un aspecto repulsivo realmente terrorífico que, creo, sirvió de clara inspiración para The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008).

Batman: The Long Halloween supuso un enorme éxito de crítica y público. Ganó el Eisner en 1998 a Mejor Miniserie y en 1999 como Mejor Tomo Recopilatorio, lo que generó dos continuaciones, Batman: Dark Victory y Batman: When in Rome realizadas por Loeb y Sale y ambientadas justo a continuación.

Creo que estamos ante una de las grandes historias de Batman que ha servido de inspiración a muchos autores posteriores, a la vez que es un comic perfecto para nuevos lectores que quieren empezar en este hobby. Dicho esto, reconozco que la resolución de los asesinatos de Holiday es un bluf en toda regla, y sobre todo el último giro final del epílogo me parece una locura total. Loeb justifica que Batman no está al 100% durante el comic por lo que no puede adelantarse a Holiday, pero estamos ante una de esas historias que me impactó mucho más leída mes a mes con los cliffhangers que iba generando más que cuando lo he releido ahora de un tirón.

Dicho esto, creo que casi 25 años después de publicarse, sigue conservando toda su fuerza e iconicidad como el primer día, y supone una entretenidísima lectura.

Batman The Long Halloween es una estupenda lectura perfecta para nuevos lectores que consiguen condensar en sus 13 números muchos de los mitos que han convertido a Batman en uno de los iconos más conocidos a nivel mundial.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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