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Crítica de Thor 27-28 de Donny Cates, Al Ewing y Salvador Larroca (Marvel Comics – Panini)

La actual etapa de Donny Cates en Thor se toma un respiro con una historia en dos partes que nos trae la aparición estelar de Veneno, a cargo del español Salvador Larroca en el dibujo, con color de Edgar Delgado, y la ayuda de Al Ewing en el guion.

PUNTUACIÓN: 5/10

Donny Cates vuelve a escribir una aventura con Veneno, acompañado del artista invitado Salvador Larroca. En esta agrupación de reyes, Thor, rey de Asgard, y Eddie Brock, el Rey de Negro, deben dejar de lado sus diferencias si quieren salvar lo que más aman: La Tierra. Cómo impactarán en Asgard los acontecimientos actuales de la serie del Protector Letal?

Estos dos comics se corresponden con Thor v6, 27-28 USA, y han sido publicados en España en noviembre de 2022 y este mes de enero, con un mes de descanso entre ambos.

Donny Cates no está bien. Aunque no se sabe exactamente qué le pasa, los retrasos en cascada en todos sus comics y el hecho contado por él de haber estado ingresado hace años por algo grave hace que me preocupe por su estado de salud, y le desee que se mejore y pueda volver pronto a estar a tope. En el caso de Thor tenemos una historia en dos partes con la aparición estelar de Veneno, Veneno de Asgard, que cuenta con argumento de Cates y Al Ewing, con Ewing realizando el guion completo.

Y la verdad es que me ha sorprendido para bien. Ya he comentado antes que me encanta la actual etapa de Ewing, Ram V y Bryan Hitch en Veneno. De hecho, una de las señas de identidad de esta etapa es la complejidad de una historia desarrollada por el continuo especio-tiempo, con la sensación de tener Ewing y V la historia perfectamente planteada desde el inicio hasta su inevitable final. Ewing ha encontrado la forma de conectar su Veneno con Thor, planteando unos sucesos que conectarán con esta historia que no veremos en su colección hasta dentro de unos meses, en el nº 17 de Veneno, jugando con la idea de los viajes en el tiempo y como hechos futuros afectan al presente de otros personajes. Esto la verdad es que me ha gustado mucho, la verdad. Además del hecho de la incertidumbre que hay mientras lees el comic sobre qué versión de Veneno estamos viendo.

Por la parte de Thor, tenía la sensación que estábamos ante una historia fill-in, pero nada más lejos de la realidad. Tras el decepcionante cruce con Hulk, el retorno a la narración normal ofrece una aventura cuyas repercusiones van a ser muy importantes para Asgard, para nada es un relleno sin importancia. En este sentido, Cates y Ewing muestran un gran conocimiento de la historia del Dios del Trueno al utilizar a un personaje de segunda fila como Darkoth como villano de esta historia, un demonio que apenas tuvo un par de pariciones previas que es recuperado para esta historia. Al estar super metida en el arco de Cates, Thor Odinson sigue siendo un protagonista desagradable, resaltando una vez más el pecado original de esta etapa de Thor, que es comprobar que Cates no ha sabido pillarle el toque al personaje. Dicho esto, tengo que decir que la historia de estas grapas están bien, desde luego mucho mejor que el cruce Bandera de Guerra que cruzó a Thor con Hulk.

En el lado del dibujo, nunca me ha gustado el cambiante estilo de Salvador Larroca. Y en el momento en que se olvidó de dibujar y se dedicó a copiar con el photoshop fotogramas de películas o cualquier cosa que se le pasara por delante, el desastre fue aún mayor. Y es un caso curioso digno de estudio, porque al menos el Larroca de su primera época sabía narrar y presentaba imágenes que tenían cierta fluidez en la página. El Larroca actual de photoshop presenta viñetas deslavazadas con poca o ninguna conexión con las demás mostrando una nula fluidez narrativa.

En estos dos números de Thor con color de Edgar Delgado se une el hecho que Larroca dibuja a los personajes de forma desagradable, por ejemplo con las enormes narices que añade a Thor, Loki y los demás. Está claro que es un aspecto totalmente subjetivo, pero su estilo actual me gusta aún menos que su obra del siglo XX. En este sentido, es interesante que la sensación de copiar imágenes reales de photoshop entrega un comic que no invita a ser leído, al no entender que los comics NO son el mundo real, y por tanto optar por el foto-realismo crea imágenes que no funcionan.

El dibujo debe contar de forma atractiva la historia de los personajes, y en el caso de Larroca, la verdad es que no lo consigue. De hecho, es más un lastre que otra cosa, lo peor que le puedo decir a un artista mainstream. Qué pena.

Comparto las primeras páginas del número 27:

Thor no se encuentra en buen momento. Aparte de la situación personal de Cates, el comic no acaba de cuajar con su planteamiento de un Thor Odinson super antipático, cosa que Ewing no consigue mitigar en esta historia.

PUNTUACIÓN: 5/10

Y tras este número, tenemos dos meses de parón por los problemas de periodicidad que está sufriendo la serie. En abril vuelve Nic Klein, con lo que la cosa sin duda mejorará, con una historia con guion de Torunn Gronbekk en sustitución de Cates, «El legado de Thanos». A ver qué tal está!

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Crítica de El Castigador 1-6 de Jason Aaron, Jesús Saez y Paul Azaceta (Marvel Comics – Panini)

Termina el primer arco de la nueva etapa de El Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, con color de Dave Stewart, por lo que es un buen momento para analizar esta colección que está publicando Panini.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿El final de la guerra de El Castigador? Nacido de la tragedia. Dedicado a la guerra. Imparable en su rabia. Como El Castigador, Frank Castle se ha convertido en el asesino más consumado que el mundo haya visto jamás. Ahora es el momento de que se enfrente a su verdadero destino. ¿Qué impactante secreto del pasado de Frank lo convencerá de tomar las riendas del clan de asesinos más notorio del Universo Marvel? Y una vez que Frank se convierta en el señor de La Mano, ¿significará también el fin de El Castigador? Una exploración épica del pasado, oscuro y violento, y el futuro inevitable de uno de los personajes más icónicos de Marvel.

Jason Aaron ya tuvo la oportunidad de realizar una estupenda etapa de 24 números de Punisher junto a Steve Dillon dentro del sello Max para adultos. El único problema de ese comic planteado para mostrar versiones MAX de personajes del Universo Marvel como Kingpin, Bullseye o Elektra fue que vino justo después de la histórica etapa de Garth Ennis, que es de largo la mejor versión del personaje que se ha hecho jamás. Que Marvel haya confiado de nuevo en Aaron y que hayan anunciado que este volumen va a tener una duración de trece números indica que el escritor de Alabama tenía una última historia interesante que contar con Frank Castle, que todo indica que va a dar un vuelco al personaje de cara al futuro. Una historia violenta e impactante con un principio que hemos descubierto en este primera mitad y un final claro que espero sea satisfactorio.

Una vez leído este primer arco, la verdad es que estoy super dentro en la historia. Aaron coge una idea que no es nueva para revolucionar el origen de Frank Castle, ya que Ennis ya planteó en su versión MAX que Frank tenía la oscuridad en su interior mucho antes que su familia fuera asesinada, antes incluso de ir a Vietnam. De hecho, en la propia versión de Aaron del Punisher Max él también incidía en esta idea, hasta el punto que Bullseye descubre que el pecado de Castle es que justo antes que los mafiosos mataran a su mujer y a sus hijos él planteó a su mujer el divorcio porque quería volver al frente, el único lugar donde era feliz (o al menos, estaba en paz con su naturaleza violenta). Esto que no es nuevo en las versiones MAX del personaje creo que nunca se había contado de esta manera dentro de continuidad del Universo Marvel, lo que puede chocarle a algunos lectores. Sin embargo, a mi la verdad es que me ha encantado y se siente 100% Punisher.

La idea central de la historia en el presente sobre que Frank Castle se convierta en el Puño de la Bestia de La Mano, su asesino definitivo, suena a priori bastante rara. Pero esto permite a Aaron colocar al Castigador en una situación novedosa que resulta super interesante. Castle utiliza los recursos de La Mano para masacrar criminales y La Mano obtiene a su asesino definitivo que esperar poder manipular con el control que mantienen gracias a su esposa María resucitada. De momento, todo me encaja bastante bien, y añadir a Ares, Dios de la Guerra, como enemigo de La Mano, es la guinda del pastel. El combate de ambos del sexto número y la confirmación que Ares consideraba a Castle una de sus más brillantes creaciones, algo negado por él al conocer la verdad que Castle ya era Castigador mucho antes de ir a Vietnam, suponen un interesante conflicto ideológico además del propiamente físico.

Otro elemento super positivo que destacar de estos comics de Castigador es el estupendo ritmo que Aaron imprime a este comic, ofreciendo una estupenda lectura mes a mes repleta de sorpresas impactantes, ya sea en el presente o en el pasado de Frank, acción a raudales y una historia con personalidad que engancha y que me recuerda por qué me aficioné a los comics Marvel hace miles de años y por qué creo que el pijameo cuando es bueno siempre es mejor leerlo mensualmente grapa a grapa.

Como elemento cuestionable, a falta de ver realmente cómo termina Aaron la historia, estaría el hecho que Marvel, por detalles que luego comentaré que enlazan con el cambio de imagen realizado para esta serie, parece empeñada en alejar a Castle de cualquier posibilidad de visión heroica que pudiera tener sobre él un lector veterano. Tampoco la denominación de Castle como un «anti-héroe» parece correcta al confirmarse que estamos ante uno de los mayores asesinos de masas de la historia del Universo Marvel. Parece que su camino hacia el lado oscuro o algo peor está telegrafiada.

En el apartado artístico, el comic es un triunfo. La historia está dividido en dos momentos temporales que irán alternándose en cada grapa. El pasado de Castle, narrado por Paul Azaceta, y la parte principal en el presente obra del español Jesús Saiz, con colores del siempre perfecto Dave Stewart. Aunque comparativamente se trata de la historia secundaria, es una alegría volver a disfrutar de nuevo con Paul Azaceta, al que recordaré toda la vida por su Outcast junto a Robert Kirkman, Su estilo sucio, detallista, oscuro y meticuloso me encanta, acentuado además por los colores de un Stewart que me flipa siempre.

En la parte del presente, es una gozada tener a Jesús Saiz (Doctor Extraño, Capitán América). Su dibujo tiene una narrativa perfecta y un feeling a los clásicos de Marvel de los años 80 con la que conecto desde el minuto uno. Además, sus escenas de acción tienen una fluidez perfecta en lo referido a las coreografías, lo mínimo que se debería pedir a un comic de super héroes que sin embargo no todos consiguen transmitir con la perfección de Saiz. Con el añadido de tener algunas super gores que hacen que el comic impacte más que la mayoría del catálogo de la Marvel actual.

Si la historia de Aaron está genial, el apartado artístico el comic cumple también con nota y sirve para amplificar la potencia del guion, algo de lo que no puesto estar más contento. Además, comprobar que Marvel aparentemente está dando el tiempo suficiente a Saez y Azaceta para dibujar toda la historia, planteando incluso varios especiales de Castigador en meses alternos para dar más margen a los artistas, resulta una anomalía dentro de la Marvel actual. Una anomalía super positiva, claro, que creo que va a hacer que esta historia se revalorice en el futuro, al no estar lastrada por los cambios de dibujantes tan habituales en la industria comiquera mainstream.

El comic tiene una parte polémica, y es que Punisher abandona su icónico logo de la calavera, siendo sustituido por otro nuevo creado por Saiz. Los motivos no han sido aclarados en el comic más allá de hacerle usar la imagen de Puño de la Bestia que se han inventado para La Mano. Sin embargo, a pesar que Aaron y Saiz intentan darle una forma narrativamente lógica para que este cambio funcione, no oculta cual ha sido el verdadero motivo por el que Marvel ha decidido este cambio. De hecho, los propios editores de Marvel no se han ocultado a la hora de explicarlo.

Y es que el logo de Punisher lleva años siendo utilizado por fuerzas del orden y grupos militares (y paramilitares) asociados a la derecha republicana. Por ejemplo, me acuerdo de Chris Kyle, el francotirador cuya vida fue llevada al cine por Clint Eastwood. En los últimos tiempos, parece ser que personas que protagonizaron el asalto al Congreso de los Estados Unidos para intentar impedir el nombramiento de Joe Biden como presidente llevaban el cráneo de Punisher en su indumentaria. Como Marvel no quiere ser asociado con las acciones de estas personas, ha decidido cambiar la imagen icónica del personaje, creando la que estamos viendo en estos comics. Y aunque en parte podría entender decisión, lo cierto es que me parece que Marvel ha vuelto a bajarse los pantalones, metafóricamente hablando. Si hay gente que usa tu logo de formas que no te gustan, la solución no es abandonar el elemento más reconocible del personaje, sino usarlo más que nunca para recalcar qué es lo que hace, en tu opinión, que las acciones de Punisher sean mejores (o no) que las de esos grupos de los que aparentemente buscar alejarte. Si el año que viene un grupo republicano de Texas empieza a usar el nuevo símbolo de Punisher para detener inmigrantes en la frontera, ¿qué va a hacer Marvel? ¿Volverá a agachar la cabeza y les regalará este logo y buscarán un tercero? Me parece una situación absurda, y como suele pasar cuando se genera una polémica en el mundo real alrededor de un comic suyo, Marvel opta como siempre por rehuir la pelea y marcharse con el rabo entre las piernas, parece que avergonzado de SU personaje y su iconografía. En lugar de defender una de las señas de identidad de Punisher y la propia naturaleza de historia de ficción de estos comics.

Aparte que hay que negar la mayor, porque por mucho que tus comics actuales hagan portar a Castle otro uniforme, la imagen del cráneo blanco sobre fondo negro estará siempre unida a Punisher. Empezando porque sus cientos de comics previos siguen existiendo, al igual que sus apariciones en películas o en la carismática versión televisiva del personaje estrenada en Netflix con Jon Berthal como Castle. Da igual lo que quiera Marvel, Punisher ES ese logo, y lo seguirá siendo mientras los aficionados mantengamos nuestra memoria, y nuestros comics.

Realmente este cambio me parece penoso. Y diría que esconde otra intención que puede ser aún más lamentable en lo referido al futuro del Castigador dentro del catálogo de Marvel. Algo sobre lo que probamente escriba en un próximo artículo para que éste no se alargue más de la cuente. Sólo comentar que no es casualidad que en sexto número en que tenemos el enfrentamiento de Castle contra Ares, el Dios de la Guerra lleve el cráneo de Punisher, reflejando de alguna manera que ese logo en la actualidad está siendo utilizado por un villano. Lo que es otra forma nada sutil de alejarse del público que actualmente pudiera tener a Castle como un héroe.

Una vez di mi opinión sobre el elefante en la cacharrería de este comic, lo cierto es que me ha gustado mucho la primera mitad de la historia que nos han preparado Aaron, Saiz y Azaceta. Además, el cliffhanger final del comic deja la historia en un momento que puede ser apasionante. Lástima que tengamos que esperar dos meses para saber cómo continúa la historia, al colar el mes que viene Marvel otro especial realizado por otros autores.

Comparto las primeras páginas del comic:

Aparte de las polémicas externas al comic en si, lo cierto es que la nueva etapa de El Castigador de Aaron, Saez, Azaceta y Stewart me parece un comicazo super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Black Label vs. el Universo DC

Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona. Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.

Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.

Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.

Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.

La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.

Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…

Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.

Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.

Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.

En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.

Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.

En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!

El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.

Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.

Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.

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Critica de Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch (DC Comics – ECC Ediciones)

Tenía ganas de leer la etapa de Robert Venditti y Bryan Hitch en Hawkman, unos comics publicados por ECC Ediciones en 2019 y que por unas cosas o por otras no había tenido ocasión de leer. Y me he encontrado con unos comics super recomendables que son puro DC (del bueno).

PUNTUACIÓN: 8/10

El Príncipe Khufu se ha reencarnado un sinfín de veces desde que un cruel enemigo lo apuñaló con un metal místico en la época del Antiguo Egipto. Actualmente, es Carter Hall, un arqueólogo más conocido como Hawkman que tiene una misión de la que depende el destino de la Tierra. El problema es que no sabe en qué consiste, y todo parece estar relacionado con lo que recuerda de las innumerables vidas que ha vivido a lo largo del tiempo… y del espacio.

Recién salido de las páginas de Noches oscuras: Metal, el campeón alado del Universo DC vive nuevas y apasionantes aventuras en Hawkman: Despertar, de la mano del guionista Robert Venditti (Green Lantern) y el dibujante superestrella Bryan Hitch (Liga de la Justicia).

Esta historia de Hawkman de Venditti y Hitch fue publicada en los 12 números de su serie regular USA entre 2018-19, que ECC Ediciones recopiló en dos volúmenes en 2019 y que ahora tuve ocasión de leer.

Conocí el trabajo de Robert Venditti hace un montón de años gracias a The Surrogates, el comic de ciencia ficción dibujado por Brett Weldele que fue publicado por Top Shelf Productions entre 2005 y 2006 y que tuvo una adaptación cinematográfica con Bruce Willis de protagonista (bastante mediocre). Tras publicar el comic precuela The Surrogates: Flesh and Bone, dió el salto en 2012 a Valiant para guionizar el enésimo relanzamiento de X-O Manowar con el dibujante Cary Nord, creando una etapa super entretenida.

Tras estos comics, en 2013 fue contratado por DC Comics, siendo uno de sus trabajos más destacados el relanzamiento de Green Lantern y Grenn Lantern Corps tras abandonar Geoff Johns la colección, creando unos comics super entretenidos que pueden mirar de tu a tu a la histórica etapa de Johns. Además de Green Lantern, durante estos años ha trabajo también en Demon Knights, Flash y Justice League entre otras colecciones además de este Hawkman. A destacar que también ha adaptado a novelas gráficas las series de libros Percy Jackson & The Olympians y The Heroes of Olympus, de Rick Riordan.

Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.

El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.

Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y actualmente se encuentra dibujando en nuevo volumen de Venom con Al Ewing y Ram V.

Empezando a valorar Hawkman, tengo que decir que el comic me ha volado la cabeza. Empezando por el hecho que Robert Venditti plantea una historia completa con principio y final que sirve como blockbuster palomitero que sabe sacar todo el partido a los puntos fuertes de Hitch para ofrecer una aventura más-grande-que-la-vida en la que el destino de la Tierra está en juego. Pero además de esto, Venditti encuentra una forma brillante de enlazar las múltiples encarnaciones del personaje en una historia que tiene sentido y que pone orden en uno de los personajes más caóticos del catálogo de DC Comics. Sólo por esto último, DC tendría que hacerle un monumento a Venditti, que triunfa absolutamente con la historia de origen de Hawkman y el motivo real de las reencarnaciones sucesivas que ha ido sufriendo el personaje, que abarca mucho más que el antiguo Egipto como se pensaba hasta ese momento.

Además, la historia de Carter Hall como arqueólogo e investigador de objetos raros da mucho juego en la historia y ofrece una acción super chula en los primeros números. Y a pesar de no ser un gran conocedor de la historia de Hawkman, cuando asistimos a su reunión con Átomo se transmite super bien que son amigos de toda la vida que han vivido multitud de aventuras como miembros de la Liga de la Justicia, mostrando la parte buena de saber usar la continuidad de forma orgánica en un comic.

El dibujo de Bryan Hitch es estupendo como siempre, ofreciendo páginas super detalladas repletas de fondos que recuerdan al principio a una aventura de Indiana Jones y que acaba evolucionando hacia la mega acción como en sus mejores tiempos en Authority y Ultimates. El guion de Venditti es bueno, pero Hitch hace que la aventura y la tensión in-crescendo explote fuera de la página impresa, ofreciendo un climax final alucinante. Para esta miniserie, Hitch ha contado con entintado suyo, de Andrew Currie, Daniel Henriques Paul Neary y Andy Owens, y color de Alex Sinclair y Jeremiah Skipper.

Por comentar algún aspecto menos bueno del comic, leído de un tirón la lectura sufre un poco porque Venditti vuelve a contar en cada grapa, aprovechando la voz en off de la mente del protagonista, la historia hasta ese momento. Esto que era lógico por si algún lector despistado compraba el comic a mitad de serie no tiene mucho sentido cuando se lee la historia en tomo como fue mi caso, ya que provoca que los diferentes números estén repletos de textos que resultan redundantes y repetitivos en varios momentos. Dentro que es un comic que me ha gustado, ojo.

Por el lado de Hitch, la verdad es que tiene un problema con las caras, empezando por la del protagonista Carter Hall, que resulta «Mr. Hombre Genérico 1». De hecho, cuando se encuentra con Átomo, resulta difícil diferenciarlos porque ambos tienen las mismas facciones genéricas. Si me tuviera que acordar de algo definitorio físicamente de Carter Hall como personaje no sabría decir nada. En este sentido, aunque el dibujo de Hitch me gusta mucho, también hay que reconocer que hay viñetas puntuales que parecen que no están del todo acabadas, dejando que el entintado cubra un dibujo apenas abocetado de Hitch. Comentaba antes sobre el bloqueo que sufrió a primeros de 2000 con los plazos de entrega y su incapacidad de considerar terminada una página. Hay que alegrarse que Hitch ya no tiene este problema y su producción ha aumentado en estos últimos años. Si el precio que hay que pagar es tener de vez en cuando alguna viñeta de este estilo, es un precio pequeño a pagar a cambio de disfrutar de un dibujo tan bueno como el que nos regala Hitch en este comic.

Por cierto, fuera de la historia en si de Venditti y Hitch, comentar además lo extraña y casi incomprensible edición de ECC Ediciones de esta serie, al publicarla en dos tomos de 7 y 5 números, en lugar de plantearla como 2 volúmenes de 6 números como sería lo lógico. Es cierto que justo el número 7 cuenta el origen secreto de Carter Hall y puede servir para enganchar al lector ante la amenaza que llega a la Tierra en los 5 últimos arcos, pero la verdad es que los 6 primeros números ya eran una buena lectura satisfactoria. Esto hace que cuando ves los comics en la estantería, quedan raros al tener extensiones diferentes, lo cual es un detalle quizá menor pero que muestra muy poco interés por el detalle por su parte.

Hechas estas matizaciones, la verdad es que este Hawkman de Venditti y Hitch me parece una lectura estupenda super recomendable. De hecho, pensando en el momento en el que se queda Carter Hall, quizá DC Comics se queda con el problema de qué hacer con un personaje tras haberse contado una historia de origen fenomenal con una acción inigualable, de forma que cualquier cosa que publiquen será siempre inferior a lo que acabamos de leer. Bendito problema, por otra parte.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Hawkman de Venditti y Hitch me ha parecido una lectura estupenda y super satisfactoria. Más comics como este por favor.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Biblioteca Marvel – Los Cuatro Fantásticos 1 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

Terminé 2022 de la mejor manera posible, al comprar el primer volumen de la nueva Biblioteca Marvel – Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby que ha sido editado por Panini.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENTRE LOS CLÁSICOS

¡El comienzo de todo! El arranque del Universo Marvel como nunca antes lo has visto. En 1961, Stan Lee y Jack Kirby alumbraron en las páginas de Fantastic Four el mayor y más importante cosmos de ficción jamás creado. Biblioteca Marvel lo recopila serie a serie, año a año, en orden cronológico, en una completa edición a color y tamaño original, con los correos de lectores y las secciones de la edición original, además de todos los extras disponibles, porque esta no es una edición de clásicos como otra cualquiera: es una máquina del tiempo que te transporta hasta La Era Marvel de los Cómics, para que la vivas como si estuviera ocurriendo aquí y ahora.

Este primer volumen de la Biblioteca Marvel de 160 páginas contiene Fantastic Four 1-5 USA, publicados en 1961-62.

En primer lugar, tengo que reconocer que estos comics ya los he leído, ya que en 1992 compré la primera edición de Orígenes Marvel publicado por Comics Forum. Como lector que me aficioné a los comics con John Byrne, George Pérez o John Romita (padre e hijo), estos comics en ese momento me parecieron super viejunos, y sin quitarle su importancia histórica, prefería las lecturas modernas. Cuando se publicó en su momento la primera Biblioteca Marvel, la verdad es que no me interesó por dos motivos clave, el blanco y negro y el tamaño reducido, que me recordaba a lo peor de los comics de Vértice. A esto había que sumar el aspecto viejuno de estos comics, que era otro elemento que en ese momento tampoco ayudaba.

Veintitantos años después llega esta nueva Biblioteca Marvel que parece creada para mi. Porque yo no soy un aficionado coleccionista completista, sino primero y principal un LECTOR. Y en ese sentido la verdad es que los tochales de los Marvel Gold tampoco me han encajado nunca, ya que son tomos demasiado grandes y pesados que hacen la experiencia lectora para mi bastante incómoda. Sin embargo, la nueva Biblioteca Marvel en tapa blanda me parece el formato perfecto. No sólo por poder leer estos comics en color en su formato original (lo que no era la primera BM), sino porque estos volúmenes con 5 grapas USA me parece el tamaño perfecto que combina el aspecto recopilatorio con la sensación de estar (casi) leyendo una grapa.

Hay otros aspectos importantes para mi que han resultado fundamentales para animarme a comprar estos comics. El primero es que en su momento no tenía ganas reales de comprar estos comics por el aspecto viejuno. Sin embargo, ahora soy un aficionado de más de 45 años y tengo ganas de poseer la etapa fundacional de los comics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby, que he leído pero nunca compré. Y tras varias opciones a lo largo de los años, siento que es ahora o nunca, no creo que vuelva a editarse otra edición que combine todo lo que me gusta en cuanto al formato con la posibilidad de leer (y poseer) estas aventuras en una edición unificada.

Hay otro elemento interesante de esta Biblioteca Marvel, y es que su periodicidad me va a permitir comprar estos comics casi como si fuera una grapa mensual, con lo que iré disfrutando de las aventuras de Reed, Susan, Ben y Johnny de forma gradual. Lo que ha sido la grapa de toda la vida, vamos. Otro aspecto a destacar es que cuando se anunció esta BM ya se comentó que realmente no sale tan y tan económica, siendo a la larga el mismo precio que pagarías por un Marvel Gold, y en este caso hablamos de comics en tapa blanda frente a una tapa dura. Dicho esto, reconozco que aunque al final me vaya a gastar los mismos 50€ que si hubiera comprado el Marvel Gold, una cosa es pagarlos de una vez y otra pagarlos a razón de 12 €uros mensuales. Con el añadido de la mejor experiencia lectora que me da esta edición.

Dentro que estos 5 primeros números de Los Cuatro Fantásticos son historia viva del comic que ya había leído, la verdad es que me ha sorprendido para bien esta relectura. Empezando porque el papel y los colores son super perfectos para recrear lo que fueron estos comics cuando se publicaron en 1961. Además, recordando las primeras historias de Doctor Extraño que leí hace unos meses y que empezaron siendo historias de apenas cinco páginas en las que Lee y Ditko hacían lo que podían teniendo en cuenta la limitación del formato, en estas aventuras de los 4F tenemos aventuras completas contadas en 23-25 páginas en cada número, presentando aventuras que resultan satisfactorias en si mismas.

Es curioso como es justo el primer número el más flojo de toda esta recopilación. Aparte de la extraña estructura de presentar a los héroes, hacer un flashback para contar el origen y terminar con su primera aventura contra el Hombre Topo, lo que indicaría que la historia sufrió varias reescrituras, el dibujo de Kirby se nota menos detallado y con menos fuerza que otros comics suyos de la época. Esto indicaría que los 4F eran uno de los varios encargos que tendría ese mes, y a ojos suyos y de Lee, no el más importante. Ante la petición del dueño de Timely / Marvel Martin Goodman a Stan Lee de crear superhéroes como los exitosos JLA de National (DC Comics), Lee y Kirby debieron pensar que ellos ya habían visto nacer y morir una generación de comics de superhéroes en los años 40 y 50, y probablemente esta correría la misma suerte. No es hasta el tercer número cuando sientes que ahora si Lee y Kirby se creen que pueden tener en sus manos algo importante, ya sea luchando contra el Hombre Milagro, asistiendo a la recuperación de Namor para la moderna Marvel, o presentando al archienemigo del grupo, el Doctor Muerte.

Es cierto que la sensación de «viejuno» está super presente en todo el comic, los textos de Lee son excesivos y muy hijos de su tiempo, y los dibujos de Kirby también se sienten super anticuados. Además, el hecho que cada comics fuera una historia autoconclusiva porque cualquier comic podía ser el primer número de cualquier lector, hace que determinadas dinámicas como el Ben Grimm enfadado por todo y las peleas absurdas con Johnny se repitan en casi todos los números, lo que puede ser un tanto repetitivo leído de un tirón. Todo eso es cierto. Y sin embargo, quizá soy yo que ahora en 2023 me encuentro en un momento vital más predispuesto a disfrutar de estos comics que lo que estaba en 1992, pero los he disfrutado mucho más de lo que lo hice la primera vez que los leí.

Aparte de los comics en si, la edición de Panini incluye textos originales de Stan Lee o Tom DeFalco y otros extras de Sergio Aguirre como es el Timeline de la época, que me parecen super interesantes y se convierten en la guinda de un pastel que estoy seguro que voy a disfrutar un montón en los próximos meses.

Comparto las primeras páginas del comic, que son historia viva del medio:

La nueva Biblioteca Marvel parece que ha sido creada para mi. Creo que la voy a disfrutar un montón. Y tras Los Cuatro Fantásticos, ahora toca esperar a que Panini empiece a editar Los Vengadores, que va a ser otra colección que compraré seguro.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENTRE LOS CLÁSICOS

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