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Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson (Dark Horse)

Estoy tan pendiente de la actualidad, del último estreno de cine y TV o de mi ración mensual de comics que nunca encuentro tiempo de sentarme y echar la vista atrás para disfrutar de algunos comics míticos de mi comiteca. Es por esto que estoy muy contento de iniciar una serie de reseñas de la editorial Dark Horse de finales de los 80 y principios de los 90, empezando por el maravilloso crossover Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson, publicado en 1992.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

Frank Miller y Walter Simonson, dos de los mejores creadores de cómics enfrentan al robot asesino del futuro contra el policía cibernético definitivo en uno de los crossovers más famosos de la historia. Cuando el destino revela que la tecnología que construyó RoboCop conducirá a la creación de Skynet, Alex Murphy debe participar en una batalla contra el tiempo, la red informática asesina y los luchadores de la resistencia humana que quieren destruirlo.

Dark Horse Comics era una pequeña editorial fundada en 1986 por Mike Richardson, escritor y editor que empeñó todo el beneficio de su librería en Oregon para fundar su propia editorial. En las páginas de su antología Dark Horse Presents vieron la luz obras como Concrete de Paul Chadwick o Black Cross de Chris Warner. La apuesta de Richardson fue un éxito gracias a la expansión del mercado de las librerías especializadas de la época, y bajo su sello se editaron clásicos como el Hellboy de Mike Mignola o Sin City de Frank Miller, que vieron la luz por primera vez dentro del Dark Horse Presents.

En estos primeros años, Dark Horse fue creciendo poco a poco y se estaba labrando un nombre como una editorial pequeña de calidad centrada en dar voz a autores interesantes. Sin embargo, en 1988 Mike Richardson demostró tener un indudable sentido comercial al hacerse con la licencia para realizar comics de películas míticas de la ciencia ficción. Aliens (1988), Predador (1989) y el ya mítico Aliens vs Predator (1990) fueron los primeros de una una larga lista de comics superventas que convirtieron a Dark Horse en la tercera editorial más importante de los Estados Unidos, detrás de Marvel y DC Comics.

Tras el monumental éxito del Aliens vs Predator, Richardson y el editor de franquicias Randy Stradley buscaron la forma de repetir este éxito cruzando otras franquicias cinematográficas super populares, y la verdad es que la decisión de dar luz verde a esta miniserie Robocop vs Terminator, publicada en 1992, fue una jugada maestra.

Si había un autor el mundo del comic que en 1990 pudiera ser considerado una Rock-Star, ese era Frank Miller. Tras sus míticas etapas en Batman y Daredevil en los años 80, Miller se enzarzó en una lucha contra DC Comics ante lo que creía eran normas que coartaban su libertad como artista. Finalmente abandonó DC y Marvel y decidió publicar sus obras de creación propia en la emergente Dark Horse. En 1990 publicó Give Me Liberty con Dave Gibbons y Hard Boiled con Geoff Darrow, y Dark Horse presents empezó a publicación de Sin City en 1991.

En paralelo, Miller se mudó de Nueva York a California para probar suerte en Hollywood y la industria del cine, consiguiendo de hecho que sus guiones de Robocop 2 (1990, Irvin Kershner ) y Robocop 3 (1993, Fred Dekker ) llegaran a la gran pantalla. Aunque Miller quedó contento con la primera, la experiencia de Robocop 3 fue super decepcionante debido a los numerosos cambios que sufrió su guión a manos del director Fred Dekker, con el que Miller sin embargo reconoce que le unía una buena relación. Hasta tal punto quedó desencantado con la industria del cine que Miller no volvió hasta ya entrado el siglo XXI, cuando Robert Rodriguez le convenció para adaptar Sin City a la gran pantalla. De hecho, Rodríguez representaba la escena indy cinematográfica, no el establishment hollywoodiense.

Debido a la relación de Miller con Dark Horse y a haber escrito el guión de Robocop 2, Miller fue el primer y único escritor al que Richardson ofreció el trabajo. Fan declarado de ambas franquicias, antes a aceptar el encargo Miller tuvo que pensar en una historia personal que hiciera justicia a ambos universos y evitara caer en un tópico “Sarah Connor es perseguida por un nuevo Terminator y acaba en Detroit donde encuentra a RoboCop”. La idea de hacer que aquello que hace único a Murphy, la unión entre su cerebro e identidad humana y su programación robótica, pudiera ser el desencadenante de que Skynet tomara consciencia y lanzara su guerra contra la humanidad, es una idea sencilla pero que es fiel a ambos universos y me resulta genial.

Por su parte, Walter Simonson tampoco era ajeno al mundo de las adaptaciones de películas, ya que realizó en 1979 junto a Archie Goodwin la mítica adaptación al comic de Alien (Ridley Scott, 1979) que fue publicada por Heavy Metal.

Un año antes, en 1978, Simonson fundó Upstart Studios, probablemente uno de los estudios más chulos de la historia del comic americano junto a Jim Starlin, Howard Chaykin y Val Mayerik. Poco tiempo después, Frank Miller se unió al estudio cuando Starlin cambió de residencia, de forma que en los años que Simonson estaba creando Thor para Marvel, en la misma sala Miller estaba haciendo historia en Daredevil y Chaykin rompía moldes con American Flagg. De hecho, un hecho comentado por todas estas leyendas es que trabajar junto a otros autores y ver su trabajo les hacía esforzarse más para ser ellos mismos al menos igual de bueno que sus compañeros.

A pesar de compartir estudio y una gran amistad, curiosamente Robocop vs Terminator es la primera y única colaboración de ambos autores. Teniendo en cuenta que Miller y Simonson son ambos escritores e ilustradores, resulta muy interesante descubrir qué tal resultado tuvo su trabajo en equipo, y la verdad es que el resultado es insuperable.

 

Robocop vs Terminator es una miniserie de 4 números que es para mi la mejor continuación de Terminator 2 (James Cameron, 1991) y la primera RoboCop (Paul Verhoeven, 1987). De hecho, este comic es muchísimo mejor que todo lo que vino a continuación en ambas franquicias.

Un primer elemento a destacar de este comic es que tanto Miller como Simonson entienden desde el primer momento que este es un trabajo de encargo y que su objetivo primero y único es el de ofrecer un buen entretenimiento al lector. Y ambos consiguen un resultado extraordinario, con una historia de Miller que se siente en todo momento fiel a ambos universos y unas páginas de Simonson llenas de personalidad con un montón de momentazos icónicos para el recuerdo.

 

Simonson cuenta con su colaborador John Workman como rotulador, creando sus ya históricos efectos de sonido y una rotulación super característica, además de colores de Rachelle Menashe en los tres primeros números y Steve Oliff en el último.

Miller y Simonson colaboraron siguiendo el estilo Marvel: Simonson dibujaba a partir del argumento de Miller, que tras recibir las páginas de Walt escribía el guión definitivo con los textos para los bocadillos. Miller comenta que gracias a tener estilos gráficos tan diferentes, cada página de Simonson le ofrecía unas soluciones narrativas que le abrían nuevas opciones para narrar la historia de la mejor manera posible, y por su parte, Simonson comenta que para él desde el punto de vista creativo ésta es la forma de trabajo más satisfactoria para todos los creativos involucrados.

Ahora que los viajes en los tiempos han vuelto a ponerse de moda y películas como Vengadores Endgame y Tenet han jugado a crear una dinámica «más realista» respecto a películas clásicas como Regreso al futuro o la propia Terminator, resulta chulísimo volver a leer un comic que juega sin vergüenza ninguna a crear una historia en la que los hechos presentes afectan al futuro, hasta el punto de poderse borrar personajes o incluso líneas temporales enteras al cambiarse el pasado.

Dentro de que Miller plantea este comic como un gran blockbuster palomitero de acción non-stop, su historia cuenta con numerosos elementos super chulos, como la forma en que la voz en off cambia en función de si vemos las acciones de la humana XXX, de Murphy o de los Terminators, así como los numerosos  momentazos que encontramos en cada número para que Simonson se luzca.

Aunque es una historia dramática con el destino de la humanidad en juego, Miller encuentra la forma de añadir unos detalles de humor muy chulos aprovechando al robot ED209 de Robocop, aprovechando su escasa inteligencia y diseño tosco, que funcionan de maravilla y conectan con el tono cínico de la película de Paul Verhoeven.

Además de un montón de giros y sorpresas, la historia emplea de forma super interesante la repetición de viñetas y páginas enteras para resaltar que estamos ante una repetición del continuo espacio-temporal porque algún jugador intenta cambiar el pasado a su favor.

Simonson comenta que le costó encontrar el tono y que por eso el primer número es quizá el más flojo, con unas viñetas más abocetadas y estáticas de lo normal. Hecha esta pequeña salvedad, sus páginas me parecen una barbaridad, congelando siempre la imagen en el momento más icónico y narrando la historia de forma modélica, en la que pasan muchísimas cosas y en realidad hay pocas páginas para hacerlo.

Además, dentro de estar ante una obra de encargo, Miller y Simonson emplean todas sus energías para crear la historia definitiva para ambos mundos, ofreciendo un final super satisfactorio a ambos universos. De hecho, este final es de largo mucho mejor de lo que hemos ido viendo en las posteriores películas / reboots / remakes que hemos sufrido en los últimos años.

En resumen, este comic de Robocop vs Terminator posiblemente no invente nada, pero nos permite disfrutar de dos iconos del comic americano en plenitud creativa que sacaron el máximo partido a estos personajes del cine mejor que lo que hicieron los productores de Hollywood, creando una obra que 30 años después sigue siendo super disfrutable que ningún fan de estos personajes se debe perder.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Battlestar Galactica temporada 3 (Prime Video)

La tercera temporada de Battlestar Galactica disponible en Prime Video es de largo la mejor hasta la fecha. La serie creada por Ronald D. Moore ha elevado el nivel de calidad y pone el listón muy alto de cara a la cuarta y última temporada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras el enorme cliffhanger al final de la segunda temporada, esta tercera arranca con las consecuencias de la ocupación Cylon de New Caprica, y durante los 19 episodios de esta temporada van a pasar un montón de cosas. El canal Sci-Fi estrenó esta tercera temporada en octubre de 2006, terminando su emisión en marzo de 2007.

Ronald D. Moore y David Eick repitieron como productores ejecutivos, Moore escribió el episodio piloto, que fue dividido en dos: Ocupación / Precipicio, mientras que Eick escribió sólo uno. El resto de escritores de esta temporada fueron: El también productor Mark Verheiden escribió 4 episodios, al igual que Bradley Thompson & David Weddle. Anne Cofell Saunders (2), Michael Angeli (3), Michael Taylor (3) y Jane Espenson (2) escribieron el resto.

En la dirección tenemos a Michael Rymer, (7 episodios), Sergio Mimica-Gezzan (el episodio piloto), Robert Young (2), Félix Enríquez Alcalá (2), Jean de Segonzac (1), Bill Eagles (1), Michael Nankin (2), Edward James Olmos (1), Rod Hardy (1) y Wayne Rose (1).

A estas alturas de la serie no hay nuevas incorporaciones en el reparto, repitiendo los habituales Edward James Olmos (Comandante Adama), Mary McDonnell (Presidenta Laura Roslin), Katee Sackhoff (Kara «Starbuck» Thrace), Jamie Bamber (Lee «Apollo» Adama), James Callis (Gaius Baltar), Tricia Helfer (Número 6) Grace Park (Número 8, Sharon «Athena» Agathon), Michael Hogan (Coronel Saul Tigh), Aaron Douglas (Jefe de Mantenimiento Galen Tyrol), Tahmoh Penikett (Karl «Helo» Agathon, marido de Sharon), Nicki Clyne (Cally Henderson Tyrol, esposa de Galen), Kandyse McClure (Anastasia Dualla, esposa de Apollo), Alessandro Juliani (Felix Gaeta), Donnelly Rhodes (Doctor Sherman Cottle), Callum Keith Rennie (Múmero 2, Leoben Conoy), Lucy Lawless (Número 3, D’Anna Biers). Dean Stockwell (Número 1, John Cavil), Matthew Bennett (Número 5, Aaron Doral), Rick Worthy (Número 4, Simon), Michael Trucco (Samuel T. Anders, marido de Starbuck) y Richard Hatch (Tom Zarek).

Tengo que reconocer que cuantos más episodios de Battlestar Galactica veo, más me gusta todo. Lo que más me gusta es que aún siendo una ciencia ficción de temática espacial, está planteada desde los personajes, construyendo unas personas complejas que fallan y se equivocan casi tanto como aciertan, pero que intentan mantener la humanidad aún en las situaciones más extremas. Un buen ejemplo de esto son los personajes de Adama y la Presidenta Roslin, que aún con la mejor de las intenciones se muestran demasiado intransigentes y con un temperamento explosivo (en el caso de Adama), algo que no es lo más deseable en la persona al mando. Unido a esto, me gusta que Ronald D. Moore y los guionistas enfrenten a todos los personajes a cuestiones morales en los que no hay una solución fácil en blanco y negro, al estar todo presentado en diferentes tonos de grises.

Otro elemento muy chulo es la construcción de unos Cylones humanos que tienen los mismos sentimientos y dudas que los seres humanos “normales”. Además, su propia fe y la creencia en la existencia de un Dios Verdadero que les tiene preparado un destino aporta un toque religioso y de fe a una historia que en principio era sólo de ciencia ficción, el clásico humanos buenos contra robots malos. Porque por un lado los humanos no son tan buenos para empezar, mientras que los Cylones son mejores y tienen más sentimientos que lo que los humanos quieren pensar.

La tercera temporada de Battlestar Galactica me ha encantado además porque pasan un montón de cosas y el statu-quo cambia (de nuevo) completamente. Además de la historia general de la búsqueda de la Tierra mientras son perseguidos por los Cylons, creo que me han gustado incluso más los episodios individuales centrados en algunos de los personajes. Por ejemplo, 3×14 “The Woman King”, en el que Helo investiga un aumento de muertes dentro de una secta que no acepta los tratamientos médicos, o 3×16 “Dirty Hands” en el que el Jefe Tyrol desafía a Adama con una huelga cuando descubre las condiciones laborales y de vida de algunos trabajadores de la flota. Hay un montón de momentos super emocionantes en esta temporada, y lo mejor es que casi todos los personajes tienen su momento durante la serie.

Emocionalmente, Galactica está construida alrededor del triángulo formado por Adama, su hijo Apollo y Starbuck. La relación amorosa entre estos últimos a pesar de estar ambos casados con Dualla y Anders respectivamente marca gran parte de la temporada, además de descubrir que Starbuck tiene un destino importante reservado para ella, si sobrevive para contarlo, mientras que Apollo se debate por un conflicto interno entre lo que se espera de él y lo que su corazón le pide.

Además de Starbuck, Gaius Baltar tiene también su parte de figura mesiánica, primero para los Cylons y luego para una parte de la sociedad humana, y ambos sirven para afianzar la parte religiosa y filosófica de la serie, que estoy seguro que va a jugar un papel fundamental en la resolución de la historia.

Una parte importante de la trama de la primera y segunda temporadas se construía a partir de la paranoia de no saber quien era un Cylon. Desde el principio se supo que habían 12 modelos diferentes, y poco a poco fuimos conociendo a 7. Sin embargo, la identidad de los “Final 5” era un misterio incluso para los Cylons, de forma que saber su identidad y saber qué papel van a jugar en el destino al que aspiran los seres robóticos también plantea cuestiones interesantes a lo largo de esta tercera parte. De hecho, el descubrimientos de algunas de estas identidades ha provocado u shock bestial.

Quizá, por ponerle un pero, encuentro realmente cargantes las interpretaciones de Katee Sackhoff (Kara «Starbuck» Thrace) y James Callis (Gaius Baltar). El caso es especialmente sangrante con Starbuck que realmente su papel esta temporada es estar borracha (más que de costumbre) y llorar por las esquinas. Entiendo que Cackhoff interpreta lo que la piden, pero me parece demasiado over-the-top en todo momentos y más que lástima, me provoca incluso rechazo. Diferente es el caso de James Callis, al que le veo 100% metido en la piel de Baltar, pero con su cara aluciada la mayor parte del tiempo no me lo creo ni empatizo con su función de Mesías de ambos bandos.

En todo caso, Battlestar Galactica me parece una super seriaza que nos está enseñando que no hay una forma única e inalterable de ser “humano”, algo que cada vez veo más claro que es una metáfora de las diferencias raciales y la lucha para eliminar las desigualdades y la discriminación racial, algo que lamentablemente aún existe en los Estados Unidos y que está de triste actualidad.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Battlestar Galactica se ha ganado a base de calidad su fama como una de las mejores series de ciencia ficción de la historia de la televisión. Esta tercera temporada ha subido el listón muy alto y espero que la conclusión en la próxima temporada esté a la altura. En todo caso, estoy disfrutando muchísimo el camino recorrido.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Kick-Ass: La chica nueva de Mark Millar y John Romita Jr.

Mark Millar es una fábrica de éxitos en el mundo del comic mainstream americano. Y su ampliación del mundo de Kick-Ass con su nueva serie La Chica Nueva junto al histórico dibujante John Romita Jr. ofrece una de sus lecturas más acertada de los últimos tiempos.

PUNTUACIÓN: 8/10

Kick-Ass está patrullando las calles, dispuesto a eliminar a los peores criminales de Nuevo México. Pero hay un nuevo rostro bajo esa vieja máscara, una nueva figura bajo el famoso traje de neopreno verde y amarillo. Una soldado que regresa de los horrores de la guerra para encontrar que lo único que le espera es una nueva batalla en las calles de su ciudad. Una heroína que trabaja como camarera de día y lucha contra el crimen de noche. Una nueva KICK-ASS, con una familia que alimentar y un barrio en su ciudad natal que tiene que limpiar. Conoced a la sargento PATIENCE LEE, nuestra nueva superheroína favorita. ¿Podrá esta madre soltera hallar el equilibrio entre la vida familiar con las exigencias que conlleva ser una vigilante que combate el crimen? ¿O acaso esta cruzada que ha emprendido contra pandilleros y asesinos tendrá unas consecuencias terribles para ella?

Dentro del mundo del comic, Mark Millar es sinónimo de éxito. Ha llovido mucho desde sus Ultimates, Civil War o Old Man Logan para Marvel. Tras convertirse en una de las figuras clave de Marvel, su salto a los comics de creación propia nos ha ofrecido comics super icónicos que adquierieron una gran repercusión mediática al ser adaptados a la gran pantalla: Wanted, Kingsman y el comic que tenemos entre manos: Kick-ass.

Tras estos comics y tras saltar a Image tras crear su propio sello Millarworld, ha conseguido reunir a un autentico all-star de los principales dibujantes del medio debido a las perspectivas de crear un comic de creación propia que les ofrezca enormes beneficios: Jupiter´s Legacy con Frank Quitely, Crononautas con Sean Murphy, Starlight con Goran Parlov, Reborn con greg Capullo, The magic order con Olivier Coipel o Empress con Stuart Immonem, entre otros. Todas estas series has resultado un importante éxito de ventas, y la compra de Millarworld por parte de Netflix ha aumentado las posibilidades de ver en imagen real todas estas historias.

John Romita Jr. es uno de los dibujantes míticos de Marvel desde finales de los años 70 que es historia viva del comics gracias a sus etapas en The Amazing Spiderman, Daredevil o Uncanny X-Men entre muchas otras. Pocos son los personajes que no ha tocado: Iron Man, Vengadores, Thor, Punisher, Cable… Más recientemente, con su fichaje por DC Comics, ha podido aportar su esencia a Superman, demostrando que con el tiempo suficiente sigue estando en plena forma.

En el lejano 2008, Millar y Romita crearon Kick-Ass dentro del sello Icon de Marvel Comics, creado para que los autores estrella de la casa pudieran crear sus propios comics sin tener que abandonar Marvel, de forma que la Casa de las Ideas evitó durante unos años que Millar o Brian Michael Bendis se fueran a Image, cosa que acabó sucediendo.

Kick-Ass sorprendió a propios y extraños por su idea de partida, mostrar como sería un superhéroe adolescente en el mundo real, planteado como un comic super punki con grandes dosis de hiper violencia. Tras varias miniseries y un spin-of de Hit-Girl, probablemente el personaje más popular, en 2018 Millar y Romita plantearon la siguiente fase de la historia, con la presentación de la nueva protagonista, la veterana de Afganistán Patience Lee, y un cambio de ubicación, cambiando del Nueva York original a un Nuevo México asediada por el crimen.

Esta primera miniserie de 6 números con “La Chica Nueva” cumple con nota en todo lo que plantea y ofrece como no puede ser otra forma un estupendo entretenimiento. Narrativamente hablando, Patience Lee es una mina de oro. Soldado vetarana de Afganistán, madre soltera que intenta ganarse la vida y cuidar de sus hija tras ser abandonada por su marido, Lee es una mujer dura y pragmática, que tiene un fuerte sentido de la moralidad pero que no dudará en hacer lo que haga falta para que su hija no pase hambre. Y ante la injusta realidad que hace que los criminales ganen mucho más que la gente honrada, Lee decidirá convertirse en una especie de Robin Hood moderno, atacando a los criminales y vaciando su cartera, lo que la va a crear numeros enemigos.

El guión de Millar es perfecto en ritmo, caracterización y tensión creciente que estallará en los dos últimos números. Y si el guión está perfecto, no menos brillante está John Romita Jr, creando a una protagonista super icónica y reconocible, ofreciendo una narrativa perfecta que sabe amplificar la sensación de tensión y consiguiendo impactarnos en los momentos de hiper violencia. Es inevitable que los plazos de entrega o falta de ganas hayan provocado en Superman y en su última etapa en Marvel algunos comics muy flojos, pero este no es el caso de este arco de Kick-Ass, que nos devuelve al mejor Romita Jr. de siempre.

En este comic, Peter Steigerwald es el encargado de entintar y colorear a Romita Jr. y me parece un acierto total, al respetar la fuerza de los lápices de Romita Jr. sin enmascararlos con su propio estilo, contribuyendo a que este comic sea todo un éxito.

Es cierto que narrativamente Millar no inventa nada y si nos fijamos realmente está utilizando un esquema básico del cine de acción que hemos visto cientos de veces,el forastero que llega tras estar años alejado de casa que se encuentra un mundo dominado por criminales, pero lo cierto es que no tengo problema en que Millar use esta “plantilla” si el resultado final es tan potente como este. Y además, Millar sabe dotar a la historia de unos giros y una caracterización que consigue que no parezca otro comic copiado de cientos de películas y obras previas.

Además, gracias a su excelente climax, Millar y Romita me han dejado con ganas de seguir leyendo las aventuras de esta nueva Kick-Ass. De hecho, descubrir que Millar y Romita han pasado el testigo a Steve Niles y Marcelo Frusin, autores de la siguiente miniserie, me da provocado un pequeño bajón, aún sabiendo que Niles y Frusin aseguran un alto standard de calidad.

Kick-Ass: La Chica Nueva es un estupendo comic bien escrito y notablemente dibujado que muestra la fuerza de unos autores que buscan ofrecer lo mejor de ellos mismos. Un comic super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Babysitter: Killer Queen de McG (NETFLIX)

The Babysitter fue una de las sorpresas de Netflix nos regaló en 2017, una divertida serie B que ofreció un estupendo entretenimiento sin complejos lleno de gore y puntazos over-the-top. Tres años después nos llega esta secuela que lamentablemente no sabe estar a la altura de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Dos años después de derrotar a la secta satánica liderada por la niñera Bee, Cole trata de olvidar su pasado para centrarse así en sobrevivir al instituto. Cuando viejos enemigos regresan, Cole no tendrá más remedio que volver a enfrentarse a las fuerzas del mal. (FILMAFFINITY)

McG (Los Ángeles de Charlie 1 y 2, Terminator Salvation) vuelve a dirigir esta secuela de su divertida The Babysitter, estrenada también en Netflix. Dan Lagana escribe el guión basado en los personajes creados por Brian Duffield, a partir de una historia suya junto a Brad Morris, Jimmy Warden y el propio McG.

La película cuenta con fotografía de Scott Henriksen, montaje de Martin Bernfeld y Música de Bear McCready.

La película está protagonizada por Judah Lewis como Cole, el joven chaval de la primera película que ha crecido y tiene muchos problemas en el instituto al no conseguir que le creyeran sobre lo que pasó en la primera parte. Repite también papel Emily Alyn Lind como Melanie, la vecina de Cole que es su única amiga del intituto y le invitará a una fiesta de fin de semana. El único personaje nuevo de importancia es Jenna Ortega como Phoebe, una nueva estudiante con aspecto de ser una troublemaker que llega al instituto y se verá metida en todo el meollo.

Aunque parezca mentira, repiten en la película Samara Weaving como Bee, la Babysitter del infierno de la primera parte, junto a sus compañeros de crímenes, Robbie Amell como Max, Hana Mae Lee como Sonya y Bella Thorne como Allison.

McG describió esta The Babysitter: Killer Queen como inspirada en Fausto, pero con bromas ridículas como si fuera una película de Mel Brooks, lo cual no tendría nada de malo si se hiciera bien. Y no voy a alargarlo más de la cuenta, esta película no es buena. No es buena ni como entretenimiento descerebrado.

La primera película partía de una premisa simple que fue desarrollada de forma muy chula, como un montón de puntazos, mucha sangre y un sentido del humor negro que encajaba muy bien con el tono que se quería transmitir. Sin embargo, esta continuación juega a romper con la mayoría de elementos que funcionaron en dicha película sin ofrecer nada mejor, creando un festival de auto referencias chuscas y unos giros ridículos hasta decir basta.

De hecho, los primeros 20 minutos de película, justo hasta el primer giro, sí consiguen recuperar el feeling y toques de humor de la primera película, pero acaban yéndose al traste por el deficiente guión y una puesta en escena chusquera. La primera película jugaba muy bien construyendo al tensión de forma que el climax de sangre y muerte fue una chulada y la guinda de un pastel bien realizado. Sin embargo, esta Killer Queen sufre desde el primer momento de «secuelitis», intentando ser más divertida, más over-the-top, más sangrienta pero sin crear ningún ancla emocional que haya que nos interesa nada de los que está pasando. Además, los momentos aún más sangrientos que la anterior fracasan, además de por todo lo anterior, por un CGI infame que canta a la legua.

Además, durante el visionado hay varios momentos de bromas privadas que sólo les hacen gracia a ellos que hacen aún más difícil conectar con la historia, como unas escenas de baile a mitad de película o el traje de pana que Cole lleva al instituto (inspirado en el cine de Wes Anderson) que solo sirve para crear una referencia vacía que no aporta nada y rompe la idea inicial de la película sobre que Cole era un chaval normal que se ve metido en una situación anormal.

The Babysitter: Killer Queen es una mala película bajo casi cualquier punto de vista. De hecho, su estreno en Netflix la va a permitir alcanzar un público mucho más ámplio del que merecería, y se une a la montaña de películas y series montoneras de usar y tirar del canal de streaming, que sigue más empeñado en inundarnos de contenidos, aunque estos no sean de demasiada calidad.

Comparto el trailer de la película:

The Babysitter: Killer Queen es una película muy, muy floja que cuesta de disfrutar incluso apagando el cerebro y poniéndolo en modo “entretenimiento descerebrado”. Netflix lleva una racha terrible, o quizá soy yo que no acabo de seleccionar correctamente qué ver.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

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Crítica de Conan: La guerra de la serpiente 2 y Salvajes Vengadores 11

Este mes de septiembre Panini continúa las aventuras de Conan en el Universo Marvel, y hoy voy a aprovechar para compartir mis impresiones de los números de septiembre de Conan: La guerra de la serpiente y Salvajes Vengadores.

 

CONAN: LA GUERRA DE LA SERPIENTE 2, de Jim Zub, Stephen Segovia, Luca Pizzari y Vanesa del Rey

James Allison morirá pronto. Pero no es su primera muerte. Ha vivido muchas vidas, en muchos lugares. Vidas que recuerda con todo detalle. Pero, después de que un dios anciano llegue hasta él a través del tiempo, comenzará una búsqueda que abarca varias eras. Set planea desatar la oscuridad sobre la existencia, y sólo Conan el Bárbaro, Solomon Kane, Agnes la Negra y el Caballero Luna pueden detenerlo.

Este número recoge los números 2 y 3 USA.

El crossover de Conan el Bárbaro, Solomon Kane, Agnes la Negra y el Caballero Luna cruza ya el ecuador, y Jim Zub se mantiene dentro de los tópicos de este tipo de cruces. Si el primer número sirvió para presentar a los protagonistas y la amenaza de Set, en este segundo número español vemos a los héroes divididos en parejas, Conan y Agnes en la Era Hiboria y Solomon y Caballero negro en el siglo XVII, combatiendo a Set en diferentes momentos temporales, de cara a una más que segura reunión de los 4 héroes en el climax final. Todo esto unido con un estupendo giro que cambia todo lo que pensábamos que conocíamos. Narrativamente, Zub no inventa ninguna rueda pero ofrece una historia sólida y un más que correcto entretenimiento con los personajes creados por Robert E. Howard.

Con lo que no estoy nada contento es con el penoso baile de dibujantes que estamos viendo en esta serie. Por un lado tenemos a Vanesa del Rey para las páginas de James Allison, el narrador de la historia. Pero si Scott Eaton dibujó el primer número, en este segundo número vemos que Stephen Segovia dibuja el segundo comic USA y Lucca Pizzari el tercero. Segovia tiene un estilo similar al de Eaton y ofrece una buena narrativa, aunque le veo un pelín por debajo. Sin embargo, al que veo mucho peor es el dibujante italiano Lucca Pizzari. Pero, más allá de si un dibujante es mejor o peor que los demás, estamos ante una miniserie de cuatro números USA que de momento ha tenido 3 dibujantes para tres números, y compruebo que Ig Guara va a dibujar el último. Esto es una vergüenza se mire por donde se mire y me toca mucho la moral, porque ¿en serio costaba tanto dar a un único dibujante margen suficiente para dibujarlo todo?

La sensación de que a Marvel le da igual quien dibuja sus comics es penosa, así como comprobar que no intenta dar ni la más mínima integridad artística porque debe creer que a los lectores también nos da igual. Y me da rabia estar colaborando con mi dinero a que esto suceda y pueda continuar en próximas series.

Tenía suficiente curiosidad con este concepto como para comprar este comic, sobre todo pensando que eran sólo 3 grapas. Sin embargo, este baile de dibujantes me ha robado toda la ilusión que la idea de Zub pudiera tener. Qué pena.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

SALVAJES VENGADORES 11, de Gerry Duggan, Greg Smallwood, Chris Claremont y John Romita Jr.

La amenaza de Kulan Gath reúne al Doctor Extraño y Magik. El destino del mundo descansará sobre lo que descubran. Reedición de The Uncanny X-Men #190 y 191 USA, con una nueva secuencia que sitúa sus acontecimientos en el contexto actual.

Este número contiene Savage Avengers 0

Este número de Salvajes Vengadores es un reprint más o menos encubierto de dos de los números más míticos de los X-Men, publicados en USA en 1985. Yo tengo los comics de Forum que publicaron esta historia en España, y dado que estamos hablando de unos comics super antiguos de hace más de 30 años que es probable que muchísimos lectores no conozcan, no veo mal que Marvel haya optado por incluirlos en estos Salvajes Vengadores que plantea la nueva incursión de Kulan Gath en el Universo Marvel contemporáneo.

Las páginas de Duggan con el dibujante Greg Smallwood están correctas, dentro que se nota que son un relleno para justificar la reedición. En todo caso, sólo por no tener que buscar estos comics en mi biblioteca de números antiguos, no me ha parecido mal comprar este comic y así poder tener junto todo este arco de Kulan Gath. Además, reconozco que fácil hacía ¿20 años? desde la última vez que lo leí, así que casi hasta agradezco la excusa.

Lo malo, es que compruebo que el próximo número va a ser un tie.in con Imperio, y dentro que voy a comprar el evento principal, me da una pereza enorme que me interrumpan esta historia para meter una historia de relleno que no aporte nada o casi nada al evento principal.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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