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Crítica de Gotham City: Año Uno de Tom King y Phil Hester (DC Comics – ECC Ediciones)

Llevo varios años no conectando con los comics de Tom King. Sin embargo, gracias a que nuestro amigo Félix nos dejó su tomo de Gotham City: Año Uno junto al artista Phil Hester, publicado por ECC Ediciones, me animé a leer este ejercicio de estilo de noir de la vieja escuela.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Por increíble que resulte, hace escasas décadas Gotham era un bastión de esperanza entre las grandes ciudades de los Estados Unidos. El bienestar y la prosperidad parecían su único horizonte. ¿Qué ocurrió para que se convirtiera en la devastada urbe que dio origen al Caballero Oscuro? Dos generaciones antes de la de Bruce Wayne, el detective Slam Bradley acepta el encargo de investigar la desaparición de la pequeña heredera de su familia tras “el secuestro del siglo”. El desenlace de sus pesquisas llegará a oídos del Hombre Murciélago en el presente, cuando un envejecido Slam le cuente los detalles, aunque no dejará de ser tan atroz como revelador…

Tom King y Phil Hester colaboran por primera vez en este crudo relato de seis episodios con aspectos jamás narrados sobre el deterioro de la ciudad de Batman. Gotham City: Año uno es una desgarradora y épica historia de serie negra destinada a dejar una profunda huella en sus protagonistas y en sus lectores por igual.

Tom King es un autor best-seller del New York Times y ganador de varios premios Eisner por Batman, Superman, Mister Miracle, Vision, El sheriff de Babilonia, Omega Men, Strange Adventures y muchos otros. Antes de convertirse en escritor, King sirvió en la CIA como oficial de operaciones en el Centro Antiterrorista. Vive en Washington DC con su mujer y sus tres hijos. En la actualidad King es uno de los principales escritores trabajando para DC Comics.

Phil Hester (Iowa, 1966) es un dibujante y guionista de cómics estadounidense con más de 25 años en el mundo profesional. Entre sus trabajos como dibujante figuran Green Arrow, La Cosa del Pantano, Brave New World, Flinch, Ultimate Marvel Team-Up, Clerks: La escena perdida, El cuervo: Waking Nightmares, The Wretch (nominada al premio Eisner 1997 a la mejor serie nueva), Aliens: Purge y The Irredeemable Ant-Man.

Gotham City: Año Uno está ambientada en 1961 y es una historia protagonizada por Slam Bradley, el mítico detective que apareció en el Detective Comics #1 (1937), muchos meses antes que Bat-Man hiciera su aparición. En este momento temporal los Wayne que dominan Gotham son (a priori) los abuelos de Bruce: Richard Wayne y su mujer Constance. El caso por el que Slab se verá arrastrado por el agujero de conejo por el secuestro de Helen Wayne, en ese momento la única hija de la pareja. Lo que Slam descubrirá romperá todo lo que se conocía de Gotham City hasta ese momento, y significarán unas revelaciones impactantes que revolucionará todo lo que Bruce Wayne conocía de sus parientes.

El guion de King parece un ejercicio de estilo con el que busca descubrir si puede escribir una historia noir de vieja escuela, incorporando todos los tópicos imaginables. El detective ex-policía con fuertes valores morales, aunque haya cometido muchos errores en su pasado, que nos cuenta la historia a través de la voz en off. Un Slam Bradley que viene con sorpresa de King en lo relativo a su árbol genealógico. Una historia de secuestro que será el desencadenante que saque a la luz la podredumbre de la sociedad oculta bajo el mundo luminoso de los años 60. Una femme fatale que jugará con Slam y parece que siempre está un paso por delante de él. En realidad, son dos las mujeres fuertes con una importancia en la historia, de formas sorprendentes. También tener a una policía sin escrúpulos que tortura primero y luego investiga qué ha pasado entra dentro de estos elementos esperables del género.

El guion de King plantea una buena historia plagada de giros y sorpresas a lo largo de los seis números que componen esta miniserie. Su lectura plantea una buena progresión dramática y de tensión a medida que avanza la serie, y los cliffhangers de cada uno de los números me parece que funcionan y son estupendos. Dentro de estar en un comic ambientado en el mundo de Batman en el que Bruce Wayne no juega ningún papel, DC Comics vendió el comic como una historia que iba a provocar importantes revelaciones para esta franquicia. Y en realidad, tengo que comentar que unas de las revelaciones del comic, el motivo que provocó el nombre Crime Alley me ha parecido un poco «chorra».

El apartado artístico es para mi lo más destacado de este comic. Phil Hester colabora con el entintador Eric Gapstur y con la colorista Jordie Bellaire para conseguir un comic que es puro noir. El color de Jordie Bellaire plantea el tono noir perfecto, luminoso en algunos momentos y tétrico cuando tiene que serlo. Tener una ambientación de los años 60 plantea una situación atemporal en la que el dibujo resulta imprescindible para resultar creíble, cosa que Hester aprovecha para realizar uno de sus trabajos más completos y satisfactorios.

El dibujo de Hester me parece casi perfecto, con una buena narrativa y una mejor expresividad de los personajes, si bien una vez has leído muchos comics del artista te das cuenta que las caras por ejemplo de Slam Bradley o Richard Wayne son siempre las mismas. Y lo mismo para los personajes femeninos. Esto que es así en realidad no es un problema, al tener este comic entidad propia y transmitir Hester una personalidad super interesante.

Dentro que la mayoría del tiempo creo que Gotham City: Year One es una buena lectura muy asentada en los clichés del género noir, hubo varios elementos de este comic que a medida que avanzaba la historia no me han dejado disfrutar de esta historia. Estos aspectos son SPOILER y los voy a comentar tras esta imagen, para que en caso de no haber leído este comic dejes de leer ahora mismo.

¡Estás advertido!!

Uno de los convencionalismos del noir es que aparte de los criminales, los malvados y en muchos casos los degenerados siempre son los poderosos. Los políticos por supuesto, con policías corruptos a su servicio. A este triángulo le falta la figura del empresario sin escrúpulos, que es el factor que compra voluntades y cree que la ley no se le aplica a él. Que Richard Wayne sea el malo de la historia no supone a priori un elemento extraño dentro del género.

Y en realidad, esto no sería un problema si no fuera por todo lo demás que Tom King añade a la historia y que busca destruir los cimientos conocidos de la ciudad de Gotham. Pensando sobre todo que las teorías woke americanas plantean que el hombre blanco es la fuente de todos los males de la sociedad americana. No es un problema puntual de una persona, sino que hablamos de algo sistémico que permea y corrompe toda la sociedad.

Resulta terrible asistir al secuestro de un bebé por su propio padre para conseguir el dinero que se ha fundido en mujeres, juego y alcohol, dilapidando la fortuna Wayne. Un secuestro que acaba con la muerte accidental del bebé. Pero en realidad King plantea que los dos Waynes son corruptos, por supuesto con distintos niveles de degradación moral. Richard Wayne es una escoria a todos los niveles, pero tras sufrir la pérdida de su hija, Constance se concentra en otro tipo de corrupción, el que busca acumular riqueza a costa de lo que sea. Algo que significa provocar la degradación social, económica y medioambiental de Gotham que se convierte en el caldo de cultivo para las amenazas a las que tiene que enfrentarse su nieto Bruce en el presente. Esto se muestra con la planta de productos químicos ACE, la fabrica abandonada donde Joker cayó en la cuba de productos químicos que le convirtió en el maestro del crimen, y que King muestra que era propiedad de los Wayne y les dio su principal fuente de ingresos, antes de abandonarla para no responsabilizarse del daño medioambiental que provocó a la ciudad. Mostrar que el desastre actual de Gotham es culpa de los Wayne del pasado, de ricos hombres y mujeres blancas, en realidad no es algo rompedor, sino lo más mainstream imaginable pensando en las teorías sociales woke a las que antes aludía. Y me cansa leer comics o ver película en las que este elemento está tan telegrafiado. O que resulta tan maniqueo.

En poco tiempo dentro del entretenimiento mainstream hemos asistido a la detención de Bruce Wayne por defraudar impuestos en la serie de animación de Harley Quinn en HBO Max. En Joker, Todd Phillips también situaba a Thomas Wayne como una mala persona, y en la franquicia de comics de Caballero Blanco de Sean Murphy Bruce Wayne también acababa entre rejas, aunque en este caso 10 años más tarde inicia un camino hacia la redención. Ver como Constance Wayne mata a su marido Richard por venganza por haber provocado la muerte de su hija y salir indemne, para a continuación destruir Gotham con su codicia, es una china más en esta tendencia de convertir a los ricos blancos en los villanos de cualquier historia.

Por cierto, aparte de las sorpresas finales, que una mujer ninguneada y engañada por su marido se vengue asesinándole entra dentro de las historias de venganza de ámbito feminista que también se han vuelto super mainstream en los últimos años. Con el añadido que se sale con la suya sin pagar por el crimen, planteando King que de alguna manera esa piltrafa humana que es Richard Wayne merecía morir. Las caracterizaciones de Richard como un desgraciado mentiroso, inmoral y sin coraje, con todo un rango de cualidades todas negativas, mientras que Constance es una mujer bella, inteligente y resolutiva, todas cualidades positivas, aunque sus actos no lo sean, entre también en el elemento maniqueo y panfletario que impregna la historia. Un maniqueismo con el que no comulgo que es lo que ha hecho que no disfrutara con la resolución de este comic.

Y acabo de caer que King hace que Slam Bradley se convierta en un mestizo hijo de un hombre blanco que le abandonó al nacer (cualidad negativa) que fue criado por su madre asiática (buena) que le crio con amor a pesar de los problemas raciales que esto suponía. Un Slam que tuvo que ocultar su origen para poder optar a un trabajo en la policía. Y en este caso estoy seguro que esto es algo real que pasaba sistemáticamente en los Estados Unidos de la época, pero utilizado en este comic de esta manera no hace otra cosa que sumar otro elemento identitario más en la historia de King.

Gotham City: Año Uno podía haber sido un gran comic, pero King no puede evitar convertirlo en un catálogo de wokismo in-your-face que me ha fastidiado leer. Esta visto que Tom King no es para mi. Y a pesar de intentarlo una y otra vez, la experiencia no acaba siendo nunca lo buena que me hubiera gustado. Definitivamente, que a King le disfrute quien pueda, yo no soy uno de ellos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Gotham City: Año Uno es un noir de vieja escuela bien realizado y con un dibujo estelar. Lo malo es que el elemento woke desmitificador de la familia Wayne me impidió disfrutar del comic como me hubiera gustado.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de DCsos: La guerra de los dioses no muertos de Tom Taylor y Trevor Hairsine (DC Comics – ECC Ediciones)

Tom Taylor termina su saga DCsos junto al artista Trevor Hairsine con un final épico a escala galáctica en la miniserie DCsos: La guerra de los dioses no muertos que ECC Ediciones acaba de terminar de editar en España y que hoy quiero recomendar.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El capítulo final de la franquicia DCsos! Lo que empezó como una batalla por la Tierra se ha convertido en una guerra por la galaxia. La aparición de un Darkseid renacido y no muerto en DCsos: Planeta muerto prepara el escenario para el conflicto más devastador para Batman, Superman y Wonder Woman. A medida que la Ecuación Antivida se extiende por el cosmos, los supervivientes de la Tierra se preparan para el apocalipsis que se avecina y se dan cuenta de que su única esperanza podría residir en el héroe superviviente más poderoso de la primera serie DCsos… ¡El exitoso equipo creativo formado por Tom Taylor y Trevor Hairsine regresa para su tercera y última entrega en La guerra de los dioses no muertos!

Es curioso que la primera miniserie de DCsos tuviera 6 números, DCsos: Planeta muerto tuviera 7 y esta última miniserie sean 8 ejemplares. Esto no es un dato importante, pero si destaca que el aumento de escala de la amenaza de la Ecuación de la Antivida exige más espacio para ser enfrentada como se merece. Algo que Tom Taylor aprovecha para plantear la historia más grande hasta la fecha, siempre con el corazón de los héroes protagonistas en el centro de todo.

DCsos ha sido un regalo para los fans de DC gracias al enorme trabajo de Tom Taylor. No es nada fácil hacer una serie basada en su origen en las muertes dramáticas y la zombificación de iconos de DC que la historia consiga que cada muerte nos importe e impacte a los lectores, y que temamos por el futuro de los que permanecen con vida. Y eso es todo acierto de Taylor, que plantea a los personajes en su versión más reconocible y atemporal. En esta última serie La guerra de los dioses no muertos los que eran los hijos de los héroes se han convertido en los iconos de pleno derecho gracias a años de luchas y de defender la vida por todos los medios, mostrando de forma brillante la idea de legado siempre tan presente en los comics de DC.

Que en este momento la amenaza se convierta en cósmica consigue que las apuestas nunca estuvieran tan altas debido a la amenaza de villanos como Darkseid o héroes cósmicos zombificados como Los Nuevos Dioses o Supergirl, entre otros muchos. La aparición de los Guardianes en el planeta OA y su decisión sobre la implicación de los Green Lanterns en esta guerra me recordó al mejor Geoff Johns en Green Lantern, con la diferencia que en DCsos realmente nadie está a salvo y todos pueden morir.

Taylor ofrece una tensión creciente a medida que los combates se recrudecen y conocemos al creador de la Ecuación de la Antivida, Erebos, personificación de la oscuridad y una de las deidades primordiales de la mitología griega, que supone una amenaza mayor que nada a lo que se hayan enfrentado. Y que en medio de todo encuentre el momento que secundarios como Alfred Pennyworth tengan su momento de gloria me parece tremendo. De hecho, que Taylor recuerde en el climax de esta serie un diálogo aparentemente intrascendente del primer volumen nos muestra lo buen escritor que es y cómo posiblemente todo lo tuviera planificado desde el comienzo.

La capacidad de síntesis que Taylor ha mostrado en DCsos me parece otra de sus virtudes. Y es que este concepto resulta super goloso y DC podría haber planteado innumerables miniseries con héroes y villanos de todo tipo enfrentándose a la Ecuación de la Antivida. Sin embargo, además de las tres miniseries principales, Taylor sólo ha escrito DCsos: Inmortales, miniserie de 3 números con dibujo de Karl Mostert con una aventura de personajes de “segunda fila” como Red Hood, la antigua Batgirl Cassandra Cain, el Comisario Gordon o Deathstroke. En total, DCsos ha sido contada en 24 números, ofreciendo un final cerrado y super satisfactorio. Y es todo éxito de Taylor.

El elemento en el que DCsos flaquea es en el dibujo. En reseñas anteriores ya he comentado que Trevor Hairsine no es santo de mi devoción en prácticamente nada. Si tengo que alabarle por algo sería por su forma en que dibuja el gore y los momentos más sangrientos. Sin embargo, dentro de todo, me había acostumbrado a su estilo y tenía claro que Hairsine era la imagen gráfica de DCsos, al haberlo dibujado todo excepto la miniserie DCsos: Inmortales que la dibujó Karl Mostert.

Lo que encuentro incomprensible por parte de DC es que Hairsine NO dibuje toda esta miniserie, ya que entiendo que por los plazos de entrega. Neil Edwards primero en los números 4 y 5 y luego Lucas Meyer en los números 7 y 8 han realizado labores de fill-in en estas grapas. Y ya no es que Edwards y Meyer sean mejores o peores que Hairsine (son peores), es que su estilo es totalmente diferente y sus páginas cantan en la comparación. Esto es una enorme cagada por parte de DC Comics, no hay excusa o justificación posible.

Porque incluso sin ser aceptable, podría entender que los editores contrataran a un artista fill-in para dibujar algunas páginas si el dibujante no llega en una miniserie de un evento que tiene que terminar obligatoriamente en un fecha porque justo a continuación empiezan varias series con nuevos números 1 que van a generar importantes ingresos a DC. Pero DCsos no es nada de eso, es justo lo contrario. Hablamos de una miniserie fuera de continuidad que no afecta a nada fuera de la propia serie. Por tanto, por un lado DC podría haber dado más tiempo a Hairsine para que dibujara la serie, de forma que no tendrían que haber empezado a publicarla hasta que prácticamente estuviera dibujada en su totalidad. Porque daba igual que el número uno saliera un mes o el siguiente o el siguiente. Y esto no es tan difícil, Mark Millar y Robert Kirkman SI lo aplican en sus comics del Millarworld y Skybound desde hace tiempo, puede hacerse sin problemas si hay voluntad. E incluso sin hacer esto, no hubiera pasado nada si se hubiera retrasado la salida de un número o de varios un mes o dos durante la publicación para que Hairsine se hubiera puesto al día. No se los motivos exactos que provocaron la decisión de que Hairsine no dibujara toda la colección, pero el resultado es una historia modélica que se ve empeñada con unas páginas que no tienen nada que ver con las de Hairsine y que desentonan un montón del conjunto.

Es una pena que la sensación que me debería haber dejado el comic no es lo buena que debería por este cambio absurdo de dibujo con dos dibujantes fill-ineros diferentes. Y cuando se habla de la caída de ventas y del auge del manga nadie parece darse cuenta que una de las máximas del comic japonés es que mantienen una coherencia gráfica a lo largo de toda la obra. Que los comics americanos alternen buenos artistas con otros mediocres simplemente por obligación de sacar el comic explica que a mucha gente la afición no le salga a cuenta y prefiera centrarse en otros entretenimientos.

El fallo del dibujo es una pena. Y digo esto reconociendo que Hairsine tampoco es que me guste demasiado. Prefiero no pensar lo que hubiera podido ser DCsos si esta serie la hubiera dibujado Jorge Jiménez, por decir un autor de DC con contrato en exclusiva. Y a todo esto, tengo que destacar en este caso también para mal las terribles portadas de Howard Porter (con color de Rain Beredo), al que desde el accidente que tuvo hace unos años parece que se le ha olvidado dibujar, con unas proporciones super exageradas y una sensación casi abocetada confiando en que el color disimule o embellezca un trabajo a años luz de sus mejores trabajos, empezando por la Justice League con Grant Morrison.

Dicho esto, tengo que quitarme el sombrero con el emocionante y satisfactorio viaje que Tom Taylor nos ha dado a lo largo de estos meses, consiguiendo que lo que parecía una historia macarra de zombies se convierta en una historia de esperanza ante la posibilidad de un futuro mejor conseguido con el esfuerzo de los mejores héroes de la galaxia. ¡Qué bueno eres, Taylor!

Comparto las primeras páginas del comic:

DCsos termina por todo lo alto, ofreciendo Tom Taylor un final super satisfactorio a la altura de esta historia a escala cósmica. ¡Qué bueno es Taylor en estas historias en universos alternativos!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Batman: Más allá del Caballero Blanco de Sean Murphy (DC Comics – ECC Ediciones)

Sean Murphy vuelve a su universo Batman: Caballero Blanco con la tercera miniserie escrita y dibujada por él, Más allá del Caballero Blanco, miniserie de 8 números publicada por ECC Ediciones dentro del sello Black Label que cuenta con color de Dave Stewart y que presenta en esta continuidad al Batman Beyond de la serie de televisión.

PUNTUACIÓN: 7/10

La esperada secuela de Batman: Caballero Blanco y Batman: La maldición del Caballero BlancoSean Murphy nos invita a descubrir una nueva y fascinante visión de Gotham City y sus héroes. Un viaje en el tiempo, 10 años después de los acontecimientos de las entregas previas. Alguien ha tomado el control de los activos de la familia Wayne y los está utilizando para transformar la ciudad.

Batman: Más allá del Caballero Blanco es una miniserie de 8 números publicada dentro del sello Black Label de DC Comics, que ECC Ediciones publicó hace unos meses. Los sucesos de esta miniserie se sitúan años después de Batman: Caballero Blanco presenta Harley Quinn de Katana Collins, Matteo Scalera y Dave Stewart, spin-of que leí recientemente y que amplió de forma super acertada el mundo de Caballero Blanco.

A la hora de valorar este comic Batman Más allá del Caballero Blanco tengo que hacer una confesión. No he visto ni un sólo episodio de Batman Beyond, se quien es Terry McGuinnis de oídas pero en realidad este personaje me importa entre poco y nada. Entiendo que no es el caso de Sean Murphy, y seguro que muchos lectores se habrán emocionado al conocer la premisa que permitiría a Murphy introducir al personaje y a otros elementos de su mundo, como es usar de villano a Derek Powers, uno de los principales villanos de la serie de animación, así como la versión futurista de Gotham City.

La verdad es que este comic es super entretenido. Si algo tiene Murphy, aparte de ser un estupendo dibujante que brilla en el rediseño de todos los trajes y personajes empezando por el Batman Beyond, es que plantea historias eficaces que no inventan ninguna rueda ni falta que le hace para cumplir sobradamente con el objetivo de entretener al lector. Así que desde ese punto de vista, no se le puede poner ningún pero a Sean Murphy. Dicho esto, hay varias cosas que tensan la suspensión de credulidad a la hora de leer el comic, empezando con que en 10 años Gotham haya podido convertirse en una ciudad futurista. Otro elemento que suena extraño, aunque luego Murphy consigue que tenga sentido, es el cambio de hacer que Jason Todd fuera el primer Robin y no Dick Grayson. Y sobre todo, que tras morir Jack Napier en La maldición del Caballero Blanco este vuelva convertido en una consciencia de Inteligencia Artificial que ayuda los héroes es un WTF?! alucinante que se me ha hecho muy difícil de tragar.

Dentro de que creo que Más allá del Caballero Blanco me parece un buen comic, me resulta curioso comprobar que tras haber leído muy recientemente la miniserie de Harley Quinn me doy cuenta que Matteo Scalera me parece muchísimo mejor dibujante que Murphy, y en general esta miniserie la veo inferior a la escrita por Katana Collins. Si me quejaba un pelín de Scalera en el sentido que sus personajes parecen iguales, Murphy lleva esto a la enésima potencia, dibujando además la mayoría de caras como si estuvieran abocetadas, «olvidando» dibujar facciones, narices, etc… Lo se, lo se, es su estilo de dibujo, pero las narices picudas en esos planos normalmente de perfil y frontales acaban siendo super repetitivos. Incluso en el aspecto de la fluidez narrativa me gusta mucha más la calidad de Scalera. No siendo malo Murphy. Pero la comparación acaba resultando inevitable.

En lo que si acierta Murphy es en plantear una historia cuya tensión explote en el último número en una guerra abierta que obligará a la unión de toda la Batfamilia ampliada para derrotar al poderoso Derek Powers y su ejército de sicarios con armaduras. Otro elemento que me gusta es la construcción de un Bruce Wayne que se siente culpable por muchos errores del pasado y se empeña en intentar alejar a los que le quieren y se preocupan por él. Empezando por el trauma y el sentimiento de culpa arrastrado desde que creyó que Joker había matado a Jason Todd y a pesar de ello entrenó a nuevos jóvenes para que fueran sus aliados con identidades como Robin o Batgirl. Toda esa parte del comic me gusta, aunque lleve aparejada la presencia imposible de la consciencia de Jack Napier como una voz que tan sólo Bruce puede oir, algo con lo que no he conectado en ningún momento.

En todo caso, viéndole sus pros y sus contras, la balanza se inclina claramente al positivo. Más allá del Caballero Blanco es un comic super entretenido, y si te han gustado los comics previos de Murphy estoy convencido que este también lo hará.

En lo que no cabe duda es que la franquicia de Batman: Caballero Blanco le está resultando super rentable a DC Comics y goza de extraordinaria salud. Durante esta miniserie de anunció un spin-of, Batman Caballero Blanco presente Capucha Roja, una miniserie con guion de Murphy y Clay McCormack, y dibujo de Simone Di Meo con color de Dave Stewart. Y una vez acabado este comic, la historia continuará en Batman; Más allá del Caballero Blanco Generación Joker de Katana Collins y Clay McCormack y dibujo de Mirka Alfonso y Alejandro Sánchez, y sobre todo, el que será el siguiente capítulo, Caballero Blanco: Los mejores del Mundo, en el que aparecerá la versión de Superman de este mundo, así como la Liga de la Justicia, mostrando el mundo más allá de Gotham.

Sin duda, queda cuerda para rato para este universo planteado por Sean Murphy.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman: Más allá del Caballero Blanco es un comic estupendo que añade nuevos personajes a este universo creado por Sean Murphy, y que deja entrever que hay un mundo aún más grande a punto de ser explorado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Flashpoint de Geoff Johns y Andy Kubert (DC Comics – ECC Ediciones)

Tras ver la película de Flash, resulta obligatorio volver a releer Flashpoint, el comic evento de DC Comics de 2011 con guion de Geoff Johns y dibujo de Andy Kubert, entintado de Sandra Hope y color de Alex Sinclair, que sirvió para reiniciar toda la línea editorial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La vida de Barry Allen ha cambiado. Ya no tiene los poderes de Flash, y su madre, asesinada hace muchos años por Eobard Thawne, sigue viva. Ha conseguido su sueño, pero a cambio, la realidad se ha transformado en un mundo caótico en que Atlantis y Themyscira libran una guerra que está a punto de destruir la Tierra. Y eso no es lo peor. Este mundo carece de Superman, y Batman es muy distinto del héroe que antes defendiera las calles de Gotham City…

Flashpoint fue una miniserie de cinco números publicada en 2011 que resulta autocontenida y satisfactoria en si misma que tiene a Barry Allen de protagonista. Pero también se trata de un evento a lo largo de toda la línea editorial de DC Comics que contó con 17 miniseries de tres números y varios especiales destinados a ampliar la escala de este mundo reiniciado, descubriendo como les ha cambiado la vida a los principales personajes de la editorial.

Geoff Johns es junto a Grant Morrison el gran guionista de DC Comics del siglo XXI. Ayudante de Richard Donner en Hollywood, entró en los comics en 2000 gracias al escritor James Robinson y el editor Mike Carlin. Sus etapas en JSA, Flash y Green Lantern forman parte de la historia de esos personajes y su importancia fue creciendo en DC Comics hasta convertirse en uno de sus principales autores. Aparte de eventos como Infinite Crisis, fue el encargado de devolver a la vida a Hal Jordan (Green Lantern) y a Barry Allen, el Flash original que protagoniza esta historia. Durante el reinicio de los nuevos 52, Johns guionizó Justice League y Aquaman, una etapa que influyó mucho en la exitosa película de James Wan, además de relanzar a Shazam!

Johns fue nombrado director creativo (CCO) de DC Entertainment de 2010 a 2018 y presidente y CCO de 2016 a 2018, además de ser co-fundador de DC Films, la compañía creada para expandir y controlar a los personajes de DC en cine y la televisión, siendo por ejemplo el showrunner y creador de la serie de televisión de Stargirl. Esto provocó que durante unos años estuviera ausente del mundo del comic, al que ha vuelto con fuerza en los últimos años con miniseries como Batman: Three Jokers o El reloj del juicio final. En los últimos tiempos ha creado además su propio universo de personajes de creación propia a partir de Geiger junto al artista Gary Frank.

Andy Kubert es hijo de la leyenda del comic Joe Kubert y un artista super veterano con gran experiencia tanto en Marvel como en DC. Tras licenciarse en The Kubert School fundada por su padre en la que también ha trabajado como profesor, Andy empezó su carrera como rotulista en DC Comics, pasando a dibujar Sgt. Rock y Adam Strange, así como el crossover Batman Versus Predator. Más tarde trabajó para Marvel Comics, trabajando en series como The Uncanny X-Men, Ultimate X-Men y Ultimate Iron Man, Age of Apocalypse entre otros. Regresó a DC en 2005, donde trabajó en historias como Batman: Cacophony, «Whatever Happened to the Caped Crusader?», «Blackest Night», «Flashpoint» y The Dark Knight III: The Master Race. Durante su etapa en Batman, colaboró con el escritor Grant Morrison en la creación del personaje Damian Wayne.

Empezando a comentar el comic, tengo que reconocer que pueden haber pasado casi 10 años desde la última vez que lo leí, al haberlo comprado en su edición de grapas americanas cuando se publicó en 2011. Y es que aunque este comic en si está bien, que provocara el reinicio de los Nuevos 52 que acabó siendo un fiasco para los personajes de DC Comics, provocó que de alguna manera le cogiera un poco de manía a esta historia.

La principal sorpresa y a larga principal diferencia de Flashpoint respecto a la película de Flash es que este comic sigue una estructura muy deudora de la Era de Apocalipsis o House of M, al conocer un mundo diferente al tradicional con cambios muy radicales, con un Barry Allen que es el único que recuerda que el mundo no es como debería ser. La búsqueda de aliados que le ayuden a devolver el continuo espacio tiempo a la normalidad se alternará con la construcción de un mundo roto en el que Wonder Woman y Aquaman están en guerra por el control del planeta y se han apoderado y destruido las islas británicas y Europa, respectivamente, mientras Cyborg intenta reunir a los pocos héroes de este mundo para intentar evitar la aniquilación total.

Dentro de la construcción del mundo de esta realidad alternativa y de las sorpresas cuando conocemos lo que le ha pasado a los diferentes personajes, Flashpoint se construye a partir del misterio de lo que provocó el cambio en el continuo espacio-tiempo, algo que no se conocerá hasta el último número de la colección, donde asistiremos al climax con el combate entre Barry Allen / Flash y su archienemigo Eobard Thawne, Zoom. El giro ya conocido es que no fue Zoom, que asesinó a la madre de Barry Allen, el que provocó la ruptura del continuo espacio-tiempo, sino que fue cosa de Barry al intentar salvarla de Zoom.

La segunda gran sorpresa positiva de Flaspoint es el puntazo alrededor de Batman, que no es Bruce Wayne, sino su padre Thomas. Este Batman asolado por la muerte de su mujer y su hijo es un asesino sanguinario temido por todos que no tiene nada por lo que merezca la pena vivir. Johns plantea de forma brillante que al ser Barry el causante de todo, al romper el continuo los que más se vieron afectados fueron sus amigos más cercanos. De esta forma Bruce Wayne murió, Superman vive atrapado debajo de Metrópolis y no ha visto nunca la luz del día, al ser considerado una amenaza por el gobierno, mientras que Aquaman y Wonder Woman son villanos que buscan dominar el mundo. Curiosamente, como Cyborg, uno de los personajes favoritos de Johns, no era en ese momento un miembro de la Liga de la Justicia, no es víctima de esto y es uno de los grandes héroes de este mundo. Puede decirse que su participación en este comic sirve de preludio de la importancia que Johns dio al personaje en el reinicio de los Nuevos 52, al convertirse ahora si en un miembro de la Liga y uno de sus personajes principales.

Más que Barry, que es un héroe puro que busca deshacer el problema que no recuerda haber causado, el gran personaje de Flashpoint es Thomas Wayne. Su diferencia como Batman respecto a la versión tradicional de Bruce, y como está dispuesto a arriesgarlo todo con tal que su hijo vuelva a la vida, incluso cuando esto significará que él va a desaparecer, es probablemente lo mejor del comic. Flashpoint muestra la habilidad de Johns como escritor, ya que pasan un montón de cosas en cada grapa a lo largo de una historia repleta de sorpresas impactantes, normalmente mientras descubrimos lo que le ha pasado a los héroes de DC, dejándonos además con unos cliffhangers espectaculares al final de cada grapa. Sin tener en cuenta lo que vino después, la verdad es que Flashpoint es un comic super entretenido.

Además de la miniserie principal, en lo referido al evento con sus múltiples miniseries la verdad es que la calidad e interés de las diferentes colecciones es muy variado, para bien y para mal. Leyéndolo todo consigues una buena sensación de lo que era este mundo desolado que es mucho peor que el universo DC tradicional. Al tratarse de un Elseworlds, hay un montón de muertes más o menos impactantes, y aunque mientras lo leíamos mes a mes sabiamos que las cosas volverían a la normalidad, la lectura resultaba bastante satisfactoria.

No he comentado nada del apartado gráfico, y la verdad es que Flashpoint brilla también gracias a su dibujo. Andy Kubert, con la ayuda de Sandra Hope en el entintado y Alex Sinclair en el color, hace un gran trabajo contando la historia de Johns, pero también reimaginando a los héroes de DC en este nuevo mundo. Aunque hay personajes como Cyborg que son iguales y apenas cambian, encontramos numerosos cambios en otros como Shazam!, Wonder Woman, Aquaman o el propio Superman. Su Batman me parece que destaca entre todos los diseños, y luce fantástico.

Creo que Kubert realiza un trabajo espectacular en un comic que precisamente depende en gran medida de los diseños en los personajes y que implica además dibujar a decenas de héroes y villanos. Su narrativa es perfecta y aprovecha las sorpresas y los giros para lucirse, regalando al lector un montón de momentazos visuales. Para Kubert, Flashpoint puede suponer uno de sus trabajos más redondos, y sin duda el que más visibilidad le ha dado de cara al gran público, dado que este comic se ha convertido en un tomo super ventas para DC Comics.

De hecho, si tengo que ponerle un pero a Flashpoint no es tanto al comic en si sino a que el éxito de ventas del tomo haga que para muchos sea la primera lectura con la que han conocido a Flash. Aunque hablo de Wally West, el personaje tuvo etapas increíbles guionizadas por Mark Waid y el propio Johns que son algunos de los mejores comics de pijameo que se han publicado jamás, y es una pena que igual por ser etapas largas, no tengan la notoriedad que se merecen en las librerías y para las editoriales. Al ser un tomo y una historia corta, Flashpoint es el producto perfecto para lectores de Fnac, y es una pena que igual leyendo este comic puedan pensar que Flash no es para tanto. En ese sentido, gran parte de estas historias de realidades alternativas pasa por conocer el universo tradicional, de forma que los cambios en los personajes impactan más. Un lector de Fnac que comentaba antes puede coger este tomo y encontrarse totalmente perdido al no saber quienes son las decenas de personajes que aparecen. Eso también puede resultar problemático para lectores no iniciados.

En todo caso, Flashpoint es un comic super entretenido con un dibujo estelar, no se le puede pedir más a un comic evento de este nivel.

A continuación, voy a entrar en los parecidos y diferencias del comic respecto a la película recién estrenada CON SPOILERS, así que si aún NO la has visto y tienes intención de hacerlo, te recomiendo que dejes de leer aquí. ¡Estás avisado!

ENTRAMOS EN TERRITORIO DE SPOILERS.

Lo primero que me ha llamado la atención son los detalles que la película de Andrés Muschietti coge literales del comic, como son la forma en que Barry intenta recuperar sus poderes ayudado por Batman sentándose en una silla eléctrica al que le cae un rayo. También que la primera descarga no funcione y necesite otra, aunque la ejecución difiera de una obra o otra. A pesar del cambio de Superman por Supergirl, que esté prisionera en una cárcel subterránea y nunca haya recibido la luz del sol es otro elemento sacado directamente del comic que nos da algunos de los momentazos de la película como son el primer combate de Batman y la llegada de Kara / Supergirl.

La película tiene que desechar toda la parte del Elseworlds con Wonder Woman y Aquaman destruyendo el mundo, dado que no hay tiempo ni presupuesto para contar esa historia. Emplear a Zod resulta lógico para plantear una amenaza que pueda provocar el fin del mundo, siendo además lógico que jueguen con la continuidad cinematográfica. Es una pena que Zod no sea más que un personaje de usar y tirar en la película, dado que la historia no va de si el mundo sobrevive sino de volver a la continuidad anterior.

Otro tema es la aparición de Zoom en el comic y su papel de villano durante el climax final del comic. Releyendo el comic te das cuenta que Flashpoint era un comic en continuidad que no necesitaba presentar al villano al ser ya conocido, con el agravante de ser el asesino de la madre de Barry. Eso no pasa en la película, lo que me vuelve al pecado original de Warner de hacer que la primera película de Flash sea este Flashpoint en lugar de haber presentado antes el mundo de Flash con sus villanos. En este contexto, dado que no existe Zoom en la continuidad cinematográfica, tiene sentido la idea de los dos Barrys. Como ya comenté en mi reseña de la película, por un lado esto da protagonismo al Barry adulto quitando la sensación de ser el alivio cómico como en la Justice League. El Barry joven sirve de alivio cómico y provoca que el Barry adulto pierda sus poderes, lo que nos lleva a la potente escena de la silla eléctrica. Pero sobre todo, presenta a un Barry susceptible de convertirse en el Zoom de la historia al buscar cambiar un presente en el que no evitan la muerte de Kara y Bruce ni la victoria de Zod, quedando obsesionado por evitar estas muertes hasta el punto de intentarlo durante décadas hasta convertirse en una versión oscura de Flash. Es una pena el desastre del CGI en todo el climax final, que provocó que estas escenas no tuvieran la fuerza que deberían haber tenido.

Como comentaba ayer, la película tiene buenas ideas que es una pena que la ejecución no fuera todo lo acertada que deberían. Entiendo que en medio de la ola de nostalgia ni se planteara la parte de Thomas Wayne del comic dado que como comentaba para mi es de lo mejor del comic. Pero tengo claro que la posibilidad de tener a Michael Keaton de nuevo como Bruce Wayne era algo demasiado bueno como para no aprovecharlo.

Ahora bien, toda la parte de los cameos de personajes de diferentes realidades es una parte que al menos a mi no me aporta nada y me parece fanservice del malo, una aparición de segundos sin importancia en la historia. Entiendo que la idea de mostrar que todas las películas y series, incluso las que no llegaron a hacerse, existen en su propia realidad está chula, pero la ejecución de estos cameos, entre otros motivos por el desastre del CGI pero no sólo por eso, no me ha funcionado demasiado.

El giro final con George Clooney como Bruce Wayne puede estar chulo para reforzar que la realidad ha sufrido cambios, que era el objetivo del reinicio que iba a dar esta película. Pero aparte de lo chulo que es la sorpresa de Clooney, no tiene sentido que él vaya a ser ahora el Batman de esa realidad. ¿Va a salir en Aquaman 2? No creo. Y creo que genera un problema de continuidad que ya veremos cómo se resuelve en las próximas películas. Si es que se resuelve, porque también puede ser que se obvie y simplemente se presente la nueva continuidad en unas próximas películas ambientadas en otra realidad. Entiendo que ese ya será un problema para James Gunn y los directores que vengan detrás, pero pensaba que las cosas quedarían más satisfactorias de lo que han quedado. 

En todo caso, y volviendo al comic Flashpoint, me ha gustado leerlo después de ver la película, creo que se complementan razonablemente bien, teniendo en cuenta las obligatorias diferencias que se generar al pasar una obra de un medio a otro.

Comparto las primeras páginas del comic:

Flashpoint es un buen evento de DC que ha quedado condicionado en la mente de los lectores al provocar el reinicio de la línea editorial de los Nuevos 52, reinicio que globalmente no salió bien. Pero el comic como entretenimiento autocontenido para lectores que conozcan el universo DC de los comics me parece modélico.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Rick Grimes 2000 de Robert Kirkman y Ryan Ottley (ECC Ediciones)

Tras el final de la mítica Invencible, Robert Kirkman y Ryan Ottley vuelven a reunirse para Rick Grimes 2000, comic con tintas de Cliff Rathburn y color de Dave McCaig publicado por ECC Ediciones que originalmente formaba parte de la antología Skybound X, creada con motivo del décimo aniversario del sello creado por Kirkman en Image Comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Más allá de The Walking Dead (Los muertos vivientes)

Rick Grimes era un agente de policía en un pequeño pueblo. Luego, el mundo cayó en manos de los muertos vivientes. Pero los muertos solo fueron el principio… y aquí empieza una nueva historia de terror alienígena.

El guionista superestrella Robert Kirkman y el dibujante superestrella Ryan Ottley nos presentan la historia más salvaje de The Walking Dead. Este tomo recopila toda la historia de Rick Grimes 2000 que apareció originalmente en las páginas de Skybound X, así como una galería de portadas.

ECC Ediciones ha publicado este número especial en una edición en cartoné de 64 páginas.

Robert Kirkman (Kentucky 1978) es uno de los nombres más populares y exitosos de mundo del comic mainstream americano. Es el creador de The Walking Dead con Tony Moore, que fue sustituido por Charlie Adlard tras abandonar la serie tras tan sólo 6 números, y de Invencible junto a Cory Walker, que fue sustituido por Ryan Ottley a partir de su número 8.

Su primer trabajo en el mundo del cómic fue la parodia de superhéroes Battle Pope, creada en el año 2000 junto al artista Tony Moore. Tras este comic, Kirkman y Cory Walker fueron contratados por Erik Larsen para realizar una miniserie de SuperPatriot ya dentro de Image Comics. Mientras trabajaba en ese libro, Kirkman y E. J. Su crearon en 2002 Tech Jacket, de la que se publicaron siete números. A principios de 2003 Kirkman y Moore crearon Invencible, y unos meses más tarde se estrenó The Walking Dead, comic que se convirtió en uno de los mayores éxitos del comic independiente sobre todo a partir del estreno de la popular adaptación televisiva.

Aunque trabajó en Marvel durante unos pocos años en comics como Irredeemable Ant-Man, Ultimate Spiderman Team-Up y Marvel Zombies, además del comic de creación propia The Destroyer, en seguida decidió centrarse en el mundo de los comics de creación propia. Desde 2008 es uno de los cinco socios de Image Comics, el único de los cinco que no fue uno de sus cofundadores y que es únicamente guionista. Ese mismo año su Manifiesto en favor del comic independiente en el que pedía a los autores que se centraran en estos comics abandonando el trabajo de encargo en Marvel o DC generó mucha polémica y levantó algunas ampollas sobre todo en Marvel.

En 2008 creó junto a Todd McFarlane Haunt, que contó con dibujo de Greg Capullo y Ryan Ottley. En 2010, Kirkman fundó la empresa de entretenimiento Skybound Entertainment para desarrollar propiedades en todo tipo de medios, incluidos cómics, televisión y cine. La empresa también gestiona la licencia de The Walking Dead e Invencible. Dentro del sello Skybound Kirkman ha creado Outcast con Paul Azaceta, Oblivion Song con Lorenzo de Felici, Die! Die! Die! con Chris Burnham y Fire Power con Chris Samnee. Junto a Lorenzo de Felici está a punto de estrenar Void Rivals, su nueva serie regular que se estrena el próximo mes de Junio. Además, en 2020, recibió un premio especial («Fauve d’honneur») en el Festival Internacional del Cómic de Angulema por sus logros en el mundo del comic.

Ryan Ottley (Portland, 1975) es un dibujante conocido sobre todo por su trabajo en Invencible y Amazing Spider-Man. Tras trabajar entre otros trabajos en una empresa de suministros farmacéuticos, Ottley decidió centrarse en el mundo del comic, y con 29 años empezó a trabajar en Invencible a partir del número 8 en 2004, colección que dibujó durante 14 años, dibujando 127 de los 144 números.

Tras terminar Invencible, en 2018 ficha por Marvel Comics relanzando el volumen de The Amazing Spider-Man con el escritor Nick Spencer. Ottley realizó el arte de 20 números de la serie. En 2021, Ottley fue anunciado como el artista del relanzamiento de Hulk formando equipo con el escritor Donny Cates. Tras la salida de Cates como escritor de Hulk, Ottley se haría cargo como escritor para el resto de la serie, a partir del número 11. Tras terminar esta etapa en Hulk, Ottley ha comentado que vuelve al mundo de los comics de creación propia.

Sobre el nacimiento de The Walking Dead en 2003, Kirkman ha contado en numerosas ocasiones que Image Comics estuvo a punto de rechazar su propuesta porque consideraban que el concepto de ambientar el comic en un apocalipsis zombi no era suficiente para atraer a los lectores, y necesitaba un gancho aún más potente. Esto provocó que el entonces novato Kirkman se inventa una rocambolesca historia similar a la de «Plan 9 from outer space», según la cual los zombis estaban en realidad animados por una raza alienígena que se disponía a invadir la Tierra para quedarse con el planeta y sus recursos naturales. Sin embargo, Kirkman no tenía intención de utilizar ese argumento en ningún momento. Durante la publicación del comic, Kirkman también usó esta broma ante algunas cartas de lectores que opinaban que el concepto en 50 números no iba dar más de si, sugiriendo que habían grandes cambios en el horizonte.

En 2021, dos años después del final de The Walking Dead y aprovechando el décimo aniversario del sello Skybound, Kirkman publicó cinco números antológicos bajo el nombre Skybound X en el que se publicaban historias cortas de los diferentes comics que ha publicado este sello, no sólo de Kirkman sino de un montón de autores variados y colecciones como Ultramega, Redneck, Birthright y Manifest Destiny entre otros. Y es en estos 5 números donde se publicó este comic de 48 páginas, Rick Grimes 2000, que ECC Ediciones publicó el año pasado en un tomo en cartoné de tapa dura y 64 páginas, en el que recupera esta idea loquísima.

Rick Grimes 2000 es un comic super over-the-top que no se toma muy en serio a si mismo y que tiene una clara vocación de entretenimiento. Y me lo he pasado genial leyéndolo. Ver a los protagonistas de The Walking Dead transformados en unos héroes y villanos cyborgs con habilidades mejoradas que combaten entre ellos y contra zombies y alienígenas super poderosos casi salidos de Invencible ha sido una gozada total.

El dibujo de Ryan Ottley con tintas de Cliff Rathburn y color de Dave McCaig es una pasada. Por un lado, es genial verle dibujar zombies, aunque son un elemento muy secundario en la historia. Pero es que Ottley añade además un feel superheróico que le va perfecto a la historia super gore y exagerada que plantea Kirkman. El comic de 48 páginas está contada en 5 grapas de 12, 8, 8, 8 y 12 páginas. Aparte de explicar el mundo en que sucede la historia, Kirkman plantea un montón de acción y cliffhangers potentes, alternando Ottley grandes splash-pages con páginas super abarrotadas de viñetas para poder hacer avanzar la historia, consiguiendo un resultado brillante.

Otro elemento muy destacable de Rick Grimes 2000 es que Kirkman le regala a Ottley un montón de easter-eggs que resultan super chulos de dibujar y de ver en una página de un comic. Empezando por el uso de espadas laser de Star Wars como puede verse en la portada, monopatines voladores de Regreso al Futuro 2, o los tentáculos de Doctor Octopus. No se si recordando las pullas de Kirkman hacia Marvel, también resulta llamativo que el villano Negan lleve un traje que recuerda cromáticamente al de Spiderman, usando un aerodeslizador que es casi calcado del de Duende Verde. La coctelera que agita Ottley no tendría que funcionar, pero sin duda lo hace, con el añadido de una violencia super gore con por ejemplo cabezas estallando de forma explícita que es la guinda a un comic que es pura diversión.

Es cierto que Rick Grimes 2000 es un comic gamberro super bestia con una única vocación de entretenimiento over-the-top. Y funciona sin vergüenza ninguna como comic de acción gore sin más. Dentro de lo exagerado y superficial de una historia que no puede ser profunda desde la propia elección de un formato de 48 páginas que obliga a ir a tope desde la primera páginas sin un segundo de respiro, la verdad es que Kirkman también plantea varios elementos bastante meta sobre algunos aspectos del entretenimiento mainstream actual. Empezando por añadir el «2000» a un comic publicado en 2021, lo que sugiere una crítica a la ola de nostalgia que domina una gran parte del entretenimiento, que parece obligar a volver a las mismas historias y personajes una y otra vez. Esto se uniría a tener a Rick como protagonista de esta historia, cuando en The Walking Dead murió al final del comic, resaltando que las grandes franquicias obligan a reinicios y reboots que mantengan vivas a sus principales personajes.

Kirkman también plantea un comentario, no se si crítica, a la moda que dominó el mundo del comic en las décadas de los 90 y 2000 con personajes hiper musculados con grandes pistolones que me recordaron a Cable o los personajes de Extreme Studios de Rob Liefeld. Esto también es otro elemento que conecta al 2000 del título. Ojo, que estos son detalles para muy cafeteros. Si eres un lector veteranos como yo consiguen que estuviera sonriendo durante toda la lectura, pero si eres un lector no habitual te encontrarás con cosas super exageradas que añaden diversión y un tono de no tomarse muy en serio a si mismo.

Por comentar algo menos bueno, como comentaba antes el formato de 48 páginas obliga a un desarrollo y un final bastante apresurados que me dejaron con ganas de que esta historia hubiera podido respirar un poco más. En todo caso, que un comic te deje con ganas de más no puede ser mejor, y la verdad es que Kirkman y Ottley entregan un comic super chulo que transmite que ellos se lo han pasado igual de bien creándolo como nosotros leyéndolo.

Por último, no puedo dejar de comentar el palo que ECC Ediciones nos ha dado a los lectores con esta edición. Y tengo claro que tras publicarse en la antología Skybound X, Image publicó Rick Grimes 2000 en un tomo en tapa dura, pero pagar 12 €uros (menos el 5%) por un tomo de 48 páginas de historia, al que hay que sumar las portadas para alcanzar el total de 64 páginas, me parece una pasada. De hecho, ese fue el principal motivo por el que no lo compré en su momento, aunque al final las ganas de leer a Kirkman y Ottley me ha podido al desorbitado precio de este comic.

Rick Grimes 2000 es un comic super divertido y exagerado que encantará a todos los fans de The Walking Dead e Invencible, de Kirkman y Ottley. No se le puede pedir nada más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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